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viernes, 11 de diciembre de 2015

Ahora comienzan los tiempos de esperanza


Chema Madoz

....la actitud científica tiene un papel muy definido en el diálogo entre lo posible y lo real. El siglo XVII tuvo la sabiduría de considerar la razón como un medio necesario para tratar los asuntos humanos. La Ilustración y el siglo XIX cometieron la locura de pensar que la razón no sólo era necesaria, sino también suficiente para resolver todos los problemas. Hoy sería todavía mucho más disparatado decidir, como quisieran algunos, con el pretexto de que la razón no es suficiente, que tampoco es necesaria. Cierto, la ciencia se esfuerza por describir la naturaleza y por distinguir entre "sueño" y realidad. Pero los seres humanos tienen tanta necesidad de sueños como de realidades. Y es la esperanza lo que da sentido a la vida. La esperanza se funda en la posibilidad de transformar el mundo presente en un mundo posible que parece mejor. Cuando Tristan Bernard fue detenido con su mujer por la Gestapo, dijo a sus captores: "Los tiempos del miedo han terminado. Ahora comienzan los tiempos de la esperanza"


El juego de lo posible
François Jacob

lunes, 22 de abril de 2013

La Estatua Interior

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  Para mí, esos tiempos de violencia y de incertidumbre habían acabado por conciliar lo que durante mucho tiempo había considerado irreconciliable: el nacionalismo heredado de mi abuelo y el socialismo un poco inocente de mi padre. Unión de dos verdades sencillas que se habían opuesto durante demasiado tiempo: el derecho de Francia se confundía ahora con los derechos del hombre, y el amor por la patria con el amor por la libertad. Y no sólo para mí. Una tarde en que tuve que permanecer acostado debido a una fiebre muy alta que me aquejaba, entraron en mi habitación dos reclutas con uniforme de cazadores y a la espalda unas mochilas inverosímiles, más altas que ellos. Uno era bajito, delgaducho y lampiño. El otro alto, gordote, bigotudo. Laurel y Hardy. El gordo y el flaco. Escogieron dos camas vacías en un rincón del domirtorio, prosiguiendo lo que parecía ser una discusión interminable. Primero, secretitos que me llegaban en un lejano murmullo que no me impedía seguir dormitando. Después, voces, bromas, risas. Recuerdos de la campaña de Noruega. De las jugarretas que le gastaron a intendencia. Los trucos para mejorar el rancho. Los recuerdos de la vida de paisano, de sus amores. Laurel debía de ser librero en París. Hardy debía de trabajar en una fábrica en Charenton. Después volvieron a hablarse en voz baja. Sólo conseguía oír palabras sueltas. Palabras...Fascistas...Traidores...Moscú...Resoluciones contradictorias...Stalin intenta introducir el nacionalismo.....Ejército soviético...Yo agudizaba el oído. Afiliados ambos al partido comunista, dudaban en alistarse con De Gaulle. ¿Qué se sabe de él, de ese aristócrata arribista, candidato a César?¿Cómo hacer que los camaradas no nos tomen por unos traidores, por unos revisionistas, por unos bujarinianos? Y luchar contra Hitler, ¿no será en algún sentido luchar contra su aliado soviético? ¡A la mierda! Los nazis están en París y los fascistas en Niza. ¿De qué nos sirve volver a Francia bajo la dominación nazi y con un partido comunista disuelto, diseminado en la clandestinidad? Y además, tarde o temprano la URSS entrará en la liza para aplastar la Alemania nazi. Los trabajadores tienen el deber de rechazar el armisticio, de combatir a Hitler. Estén donde estén, tienen que considerarse a sí mismo unos combatientes. Y la derrota de las fuerzas fascistas será la victoria del proletariado.
  Sin dirigentes, sin ligazón con un aparato dispersado a los cuatro vientos de la persecución y de la derrota, aquellos militantes estaban obligados a tomar solos un decisión, a inventarse solos una línea de acción acorde con su creencia, a forjarse por sí solos una plataforma ideológica nueva. Ante la realidad de la guerra, se borraba provisionalmente la abstracción de las consignas. Ante la lucha contra la dictadura nazi, la lucha  a favor de la dictadura del proletariado. Aunque el partido fue pacifista hasta el ataque de Hitler contra la Rusia soviética, de este modo, y desde julio de 1940, hubo comunistas tanto en las Fuerzas Francesas Libres como en la Resistencia.
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La Estatua Interior
François Jacob

Fallece el premio Nobel de Medicina François Jacob

http://www.lexpress.ch/multimedia/images/img_traitees/2013/04/2013-04-22_075813_zoom945.jpg

Nacido en 1920, François Jacob creció en la Francia dividida entre el Frente Popular y Acción Francesa, y entre el nazismo y la guerra de España. Como judío conoció muy pronto las primeras violencias. A los veinte años, al estallar la guerra, se alistó en las fuerzas francesas libres, que le enviaron como médico al desierto del Chad y como artillero contra el Africa Korps alemán. Gravemente herido en 1944, una lesión irreversible le impide, al terminar la guerra, seguir la carrera de cirujano. Entregado a la investigación, es invitado a ocupar un puesto en el Institut Pasteur de París, en el que, en 1960, es nombrado jefe del servicio de genética celular creado por él. De este año es el célebre artículo cuya hipótesis sobre la actividad de los genes en las células bacterianas le conducirá al Premio Nobel.