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jueves, 19 de septiembre de 2019

Tambores de guerra y de crisis


Un presidente de EEUU es una pieza más en una maquinaria compleja. Se trata de una pieza importante, sin duda, pero manda menos de lo que indica el boato. Recuerden a Barack Obama, que no pudo cumplir la mayoría de sus promesas por culpa de un Congreso hostil y de una industria, la de los seguros médicos, que se lucra con la mala salud de sus ciudadanos. Aunque es esencial la capacidad de liderazgo para indicar un camino y “vender” al votante los éxitos del mandato. En esto, Donald Trump es diferente porque solo se dedica a la segunda parte, a vender sus éxitos, incluso por encima de la realidad. No hay rumbo, y si lo hay resulta confuso y, por lo tanto, peligroso. El riesgo está en su imprevisibilidad porque Trump no es un belicista. Se trata de un hombre de negocios que entiende que el objetivo de toda presión, en este caso militar, es alcanzar un pacto ventajoso para sus intereses.

No se puede decir que estamos metidos en una nueva crisis con Irán porque en realidad es la misma de siempre, con sus picos y valles. Llevamos así desde que cayó nuestro amigo el Sah Reza Pahlavi en febrero de 1979, sustituido por una revolución islamista que puso en el mapa internacional a los chiíes, la rama minoritaria del islam, a los que nunca entendimos del todo. Fue una conmoción, sobre todo por la pérdida de una fuente segura de petróleo y gas, y en esas seguimos 40 años después. Nos molesta que nos quiten piezas que creíamos seguras.

La doctrina de política exterior de EEUU, y de rebote de Europa, aunque con matices, es que en Oriente Próximo tenemos dos aliados: Israel y Arabia Saudí, que además se llevan bien entre ellos y colaboraron hasta donde la publicidad lo permite en un mundo islámico hostil a Israel por la cuestión palestina. Este esquema simplista ha sufrido modificaciones profundas desde que el imán Jomeini y los ayatolás secuestraran una revolución que en sus inicios era democrática. La invasión de Irak en 2003 y la consecuencia de la guerra civil de Siria, que aún no ha terminado en el norte, son dos acontecimientos que han complicado el mapa.

Ahora tenemos cuatro o cinco actores principales. A los dos anteriores hay que sumar a Irán, Turquía y Qatar, sin olvidarnos de Hezbolá en Líbano, que no vive sus mejores momentos. Una de las enseñanzas del ataque contra la mayor instalación petrolera de Arabia Saudí es que este país no está en condiciones de defenderse, por muchas armas que compre, y pese a tener un presupuesto de 68.000 millones de dólares dedicado a Defensa. En frente, está Irán, un viejo imperio que jamás fue invadido. En cualquier enfrentamiento directo, Riad no tendría opciones. La cosa cambia con la implicación de EEUU. En Washington saben que una guerra contra Irán sería peligrosa, nada que ver con el paseo militar en Irak que acabó en un desastre por falta de un plan político realista.

(Nota: empleo el nos mayestático porque existe un “nosotros” occidental que determina el punto de vista de nuestros gobiernos y medios de comunicación, y de las opiniones públicas. También existe un nosotros en las consecuencias de las crisis en las que andamos metidos para sufragar nuestro estilo de vida. Si no se siente cómodo, puede bajarse del pronombre y sentirse rebelde, que siempre está bien).

 
 La maquinaria a la que hacía referencia en el primer párrafo apunta hacia Irán como adversario, como en el pasado apuntó hacia la URSS. Un buen enemigo exterior ayuda a situarse en el mundo y es útil para los asuntos domésticos. A veces, ayuda a desviar la atención del escándalo de un vestido manchado de semen presidencial o sirve para meter miedo y justificar la invasión de un país. En esto, Benjamín Netanyahu es (o ha sido, ya veremos los pactos postelectorales) un maestro. No tiene que atacar a Irán, su principal rival estratégico (porque no puede solo, necesita del apoyo de EEUU) para manipular a su opinión pública. Le basta con la presencia de la amenaza y poder hablar de ella cuando le conviene. Si necesitaba guerra, la ha tenido gratis en Gaza, el mayor campo de concentración del mundo.

 
 Nada parece haber cambiado en la Casa Blanca una semana después de que el presidente despidiera a John Bolton, uno de los mentirosos masivos de Irak, del puesto de jefe de Seguridad Nacional. Ahora es el secretario de Estado, Mike Pompeo, quien ejerce el papel de halcón. Acusó enseguida a Irán de estar detrás del ataque con drones (aviones no tripulados). Lo hizo sin pruebas, solo con unas fotos que muestran agujeros en unos depósitos.

Ha repetido el esquema de la crisis de los petroleros, el sabotaje de varios cargueros en aguas del golfo Pérsico, por donde transita un quinto del petróleo mundial. EEUU (aún con Bolton) acusó enseguida a Irán y mostró unos vídeos que no probaban nada. Trump mandó parar un ataque de castigo contra defensas aéreas iraníes a diez minutos de su ejecución. Era la respuesta por el derribo de un dron estadounidense, que al parecer se encontraba dentro de Irán. Trump escuchó al Pentágono, mucho más cauto y realista que Bolton, Pompeo y el vicepresidente Mike Pence.
 En la nueva crisis por el ataque a la principal instalación petrolera saudí, Trump ha vuelto a tener en cuenta las opiniones del Pentágono, al menos de momento. Una guerra con Irán podría incendiar, esta vez a lo grande, todo Oriente Próximo. Otro consejero que se alinea en el bando de la cautela es el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin. No conozco al detalle sus argumentos contra un ataque a Irán, pero son fáciles de deducir: en un momento en el que asoma la posibilidad de una nueva recesión, una guerra podría complicar la reelección de Trump.



Los rebeldes hutíes de Yemen han reivindicado el ataque de los drones y amenazan con realizar más. No hay motivos para dudar de esa autoría porque ya habían intentado acciones dentro de Arabia Saudí. La crisis de los petroleros este verano apuntaba a una acción encubierta de los servicios de espionaje de alguno de dos países beneficiarios de una eventual respuesta estadounidense.

Antes habría que recordar que en Yemen se desarrolla desde hace tres años una guerra en la que Arabia Saudí lidera una llamada coalición que bombardea a diario posiciones hutíes, que son chiíes y aliados de Irán. Es una situación compleja que ha abierto grietas entre dos aliados, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, que llegaron a enfrentarse por delegación, a través de los grupos que apoyan.



Lo que han hecho los hutíes es llevar la guerra al país que les bombardea a diario sin que nadie condene los ataques ni lance amenazas de intervención. EEUU está en el bando que bombardea Yemen porque suministra las armas necesarias a Arabia Saudí, el segundo comprador mundial de armas. La inocente España fue el cuarto vendedor de armas a los saudíes en 2018.

No está claro que haya sido Irán el atacante, ni siquiera que los drones empleados sean fabricados por los iraníes. Parece que son del mismo tipo que los que se utilizan en Libia, y esos son turcos. A los hutíes les llega este material a través de Qatar. Hablamos al principio de un mapa complejo. Turquía y Qatar juegan en el bando de Irán, no tanto por simpatía, sino porque les une la enemistad con los saudíes.

 
Arabia Saudí e Irán son enemigos mortales desde mucho antes de la formación de los actuales países. El primero es el custodio de los Santos Lugares del islam (La Meca y Medina) y líder espiritual del mundo musulmán suní, que representa al 80-85% de los fieles globales. Irán es el único país del mundo en el que los chiíes son mayoritarios y gobiernan. La rivalidad entre ambas ramas del islam nace de las disputas en la sucesión del Profeta en el siglo VII. Perdieron los partidarios de Ali, primo y yerno de Mahoma, y de su hijo Husein, el primer mártir del chiísmo. Su derrota frente a los omeyas provocó su dispersión por todo Oriente Próximo. Una de las piedras angulares de su fe es la taqiyya, que les permite ocultarse, no confesar su condición de chiíes para salvar la vida. El triunfo de la revolución iraní fue el primer gran éxito del chiísmo en su historia, un verdadero desafío para los saudíes.



Dentro del mundo suní, Arabia Saudí ha conseguido imponer, gracias a sus petrodólares, una versión rigorista del islam, por no decir radical, que se llama el wahabismo. Esta visión medieval con armas modernas y petróleo es el magma ideológico del que se alimentan grupos como Al Qaeda y el ISIS.
 
 
 
La invasión de Irak en 2003 tenía varios objetivos: derrocar a Sadam Husein y a su régimen baazista (un partido nacionalista y laico), y poner en su lugar a un gobierno formado por líderes del exilio controlados por el Pentágono, como Ahmed Chalabi. De fondo, los yacimientos petroleros. El resultado es conocido: Halliburton, Cheney, guerra sectaria entre suníes y chiíes, cientos de miles de muertos y un país roto. De aquella guerra surgió el ISIS y la extensión de la violencia a Siria.

La otra consecuencia, que se recuerda menos, es que en Bagdad gobiernan los chiíes aliados de Teherán. Irán ganó aquella guerra sin disparar una bala. EEUU le regaló Irak porque no sabían historia ni conocían la realidad del país invadido (cerca del 60% son chiíes). Con esa victoria imprevista, creció el peso regional de Irán.
 
 

 Pese a que EEUU e Irán tienen un viejo desencuentro sin resolver, el asalto de la embajada de EEUU en febrero de 1979 y el secuestro de su personal durante 444 días, Barack Obama leyó bien los cambios regionales. Entendió que Irán (y sus aliados en el gobierno de Bagdad) eran claves para derrotar al califato del ISIS. Hezbolá, enemigo mortal de Israel, desempeñó un papel determinante al aportar tropas sobre el terreno. EEUU y Rusia bombardearon por separado objetivos políticos comunes, y evitaron que ganaran los islamistas más radicales.



Obama comprendió que Irán era un aliado estratégico en el nuevo mapa de Oriente Próximo, por eso impulsó las negociaciones internacionales para garantizarse que Irán no tendría armas nucleares y poder levantar la sanciones. Trump rompió esa dinámica, más por despegarse del legado de Obama que por razones políticas. La maquinaria sí las tiene porque trabaja a favor de Arabia Saudí y de Israel. Casi tres años después, Trump se encuentra en el mismo punto: la necesidad de pactar con los iraníes, y lo hace a su manera: amenazas, presión y diálogo. Como si fuera un negocio inmobiliario.

Fuente: https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2019/09/19/tambores_guerra_crisis_98896_1023.html?utm_source=twitter.com&utm_medium=smmshare&utm_campaign=noticias&rnot=1068205

martes, 17 de septiembre de 2019

¿Quién está detrás de los ataques a las instalaciones de Arabia Saudita?

Campo petrolero de Abqaïq tras el ataque del pasado día 14
Campo petrolero de Abqaïq tras el ataque del pasado día 14 REUTERS
Estados Unidos acusó a Irán de los ataques contra dos refinerías de petróleo en Arabia Saudita. Los rebeldes hutíes del Yemen, aliados de la República Islámica, se atribuyeron los ataques con diez drones contra las instalaciones de la petrolera estatal saudí Aramco. Analizamos con el profesor Luciano Záccara, de la Universidad de Catar, quién puede estar detrás de los ataques y qué impacto económico pueden tener.  

¿De dónde provino el ataque a las instalaciones petroleras de Arabia Saudita del pasado sábado que ha vuelto a desatar una grave crisis internacional? Donald Trump ha dicho que está dispuesto a responder a este ataque que mandos de Washington atribuyen a Irán, algo que sin embargo muestra ciertas incoherencias según ha relatado para RFI el profesor e investigador Luciano Záccara del Centro de Estudios del Golfo en la Universidad de Catar: "Es difícil de comprender que Irán esté detrás por el propio timing porque tras ser despedido Bolton la semana pasada, ya se estaba hablando de un acercamiento entre Trump y Rohani, y este ataque vendría a torpedear una conversación que hubiese sido una victoria diplomática para Irán"

Lo cierto es que el precio del petróleo se ha disparado más de un 10% este lunes en los mercados asiáticos tras los ataques a las plantas que obligaron a reducir la producción de Arabia a la mitad.

Luciano Zácara nos ha explicado el impacto económico derivado de esta situación. "Un ataque de este estilo deja visible la vulnerabilidad del mercado de petróleo. Se supone que las instalaciones saudíes deberían ser de las más protegidas del mundo porque una disrupción en el suministro saudí tienen directas consecuencias en los precios. Y esto demuestra que un ataque de muy bajo presupuesto, sin ni siquiera personal militar ha provocado una repercusión mundial muy grave que de no solucionarse a corto plazo puede desestabilizar la economía global", ha dicho Záccara para RFI.

Los ataques vendrían a confirmar la vulnerabilidad de las instalaciones petroleras en el Golfo. Los pozos petroleros de Arabia Saudita están dispersos y son de difícil acceso, pero sus refinerías están mucho más expuestas.

Mike Pompeo prometió que Washington trabajará con sus aliados para garantizar el suministro internacional de petróleo y para que Teherán "rinda cuentas por su agresión". Acusaciones tachadas de insensatas e imcomprensibles por parte de Teherán.  El portavoz de Exteriores, Abas Musaví, calificó en un comunicado las acusaciones de Estados Unidos sobre la responsabilidad iraní en los citados ataques de "sin sentido". El portavoz destacó que "los yemeníes han mostrado su resistencia" ante los bombardeos de la coalición árabe liderada por Arabia Saudita contra los rebeldes hutíes.

El conflicto de Yemen, la peor catástrofe humanitaria que vive el mundo, estalló a finales de 2014 cuando los rebeldes hutíes ocuparon Saná y otras provincias del país y expulsaron al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, hoy exiliado en Arabia Saudita. Riad y sus aliados árabes intervienen militarmente en el conflicto desde marzo de 2015 para tratar de derrotar a los hutíes, apoyados por Irán, y restituir al dirigente exiliado.

Buena parte de las armas que Riad usa en la guerra de Yemen provienen de manos del Gobierno de Donald Trump, que ha ofrecido su apoyo inquebrantable a Arabia Saudí y con quien se ha aliado para hacer frente a Irán.

Más información: http://www.rfi.fr/es/oriente-medio/20190916-quien-esta-detras-de-los-ataques-las-instalaciones-de-arabia-saudita?ref=tw

jueves, 5 de septiembre de 2019

El Consejo de Derechos Humanos de la ONU acusa a EEUU, Francia y Reino Unido de ser cómplices de crímenes de guerra en Yemen

Fátima y su esposo, un pescador, huyeron de los bombardeos en julio de 2018 y encontraron refugio en el campo de Dahad. Fátima todavía recuerda la odisea: 12 horas interminables recorriendo 300 kilómetros y el miedo que sintió cuando escuchó el ruido de los combates.
 Estados Unidos, el Reino Unido y Francia han sido acusados por el Consejo de Derechos Humanos de la ONU de cómplices de presuntos crímenes de guerra en Yemen por parte Arabia Saudita y sus aliados.

Desde la primavera pasada, Amad vive con su esposa y sus tres hijos en las ruinas de una antigua casa cerca de la Mezquita Khamer. Proceden de Hajja, de donde huyeron en abril. Antiguo comerciante, Ahmad perdió todo en los combates y bombardeos que afectaron a Kuchar.
 Según publica ‘institutodeestrategia.com’, el ente internacional ha advertido que vender armas a la coalición liderada por Arabia Saudita es alentar tales crímenes y que cualquier otro tipo de ayuda es ilegal.

Desde finales de marzo, los combates en Hajja se han intensificado. El conflicto ha causado miles de desplazados: nuevas familias se han unido en el exilio a otras muchas. Viven en el campo de Dahad en condiciones precarias.
 “Declara que a sabiendas ayuda o ayuda a las partes en conflicto en Yemen en la comisión de violaciones sería responsable de la complicidad en las violaciones relevantes del derecho internacional humanitario”, ha declarado en un extenso informe publicado el martes el Grupo de Expertos Eminentes Internacionales y Regionales del ACNUR sobre Yemen.

Debido a los numerosos informes públicos que advierten de las violaciones graves del derecho internacional humanitario, ningún Gobierno puede escudarse en desconocimiento de que dichas violaciones se están cometiendo en el país árabe.

2 de cada 3 desplazados llegaron en 2015, al inicio de la guerra. Huían del bombardeo aéreo masivo por parte de Coalición sobre la gobernación de Saada, un bastión de Ansar Allah.
 Los redactores del informe aseveran haber enviado al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, los nombres de los principales individuos militares y políticos de Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Yemen y el movimiento Houthi para una mayor investigación y posible juicio posterior.

Este es el campo de Dahad.Fotos: Agnes Varraine-Leca/MSF
 Francia y el Reino Unido y Francia están bajo un escrutinio especial al haber firmado el Tratado sobre el Comercio de Armas que prohíbe la venta de armas si un país cree que se utilizarán para cometer “atrocidades masivas”.

Además indican que incluso los que no son signatarios del TCA pueden ser responsables de delitos al ayudar e incitar crímenes de guerra “ya que después de cinco años de lucha” no puede haber excusas para no tomar acciones determinantes para abordar “la crisis humanitaria y las violaciones del derecho internacional que tienen lugar en Yemen”.

Mohamed Hamud toca el oud (laúd árabe). Vive en el campo de Dahad que se levanta a un kilómetro de la ciudad de Khamer, cerca del mercado de qat, un estimulante vegetal que se consume en Yemen, Etiopía, Somalia y otros países árabes vecinos del Cuerno de África.
 En junio, el Tribunal de Apelaciones del Reino Unido dictaminó que el gobierno británico “no había hecho ningún intento” de averiguar si Arabia Saudita estaba usando sus armas para violar el derecho internacional, y aunque el Secretario de Estado Liam Fox afirmó que se suspenderían las licencias para la exportación de armas a la coalición saudí, el Departamento de Comercio Internacional dijo que apelaría el fallo.

Por su parte, Donald Trump, en julio, vetó un raro proyecto de ley apoyado por republicanos y demócratas para poner término a la venta de armas a Arabia Saudita por parte de Estados Unidos.
El presidente se quejó de que “debilitaría la competitividad global de Estados Unidos” y dañaría las relaciones con los aliados.

Francia, ocultó sus ventas de armas a su población y posteriormente, según detalla el diario, amenazó con arrestar a los periodistas que desvelaran las ventas por publicar información confidencial.

El informe de UNHRC ha proporcionado a su vez datos de la tremenda crisis humanitaria en Yemen, donde casi un 25% de la población del país estaba desnutrida a principios de 2019.

Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios, hay 230 de 333 distritos en riesgo de hambre y 24,1 millones de personas que necesitan ayuda para poder sobrevivir.

Fuente: https://digitalsevilla.com/2019/09/05/el-consejo-de-derechos-humanos-de-la-onu-acusa-a-eeuu-francia-y-reino-unido-de-ser-complices-de-crimenes-de-guerra-en-yemen/

miércoles, 20 de febrero de 2019

La matanza por hambre de la dictadura saudí en Yemen no moviliza a la comunidad internacional

https://digitalsevilla.com/wp-content/uploads/2019/02/Fatima-Qoba.jpg

Fatima Qoba

Unas fotos de Fátima Qoba, una niña de 12 años de Yemen, han removido algunas conciencias en la opinión pública occidental. Su familia vive en la extrema pobreza y tuvo que abandonar su casa cercana a la frontera por los bombardeos de la coalición liderada por la dictadura de Arabia Saudita.

“No tenemos dinero para conseguir comida. Todo lo que tenemos es lo que nos dan nuestros vecinos y familiares” reveló la hermana de Fátima Qoba, que también se llama Fátima, a Reuters.

Todos viven, su padre, de 60 años, y sus 10 hermanos, debajo de un árbol.

“Si nos quedáramos aquí y muriéramos de hambre, nadie se daría cuenta. No tenemos futuro”, ha denunciado la niña.

Su hermana fue ingresada cuando pesaba 10 kilos, gracias al dinero de un familiar, en la clínica de desnutrición yemení, en la ciudad de Aslam, controlada por los rebeldes hutíes.

“Todas las reservas de grasa en su cuerpo se han agotado, solo le quedan huesos” ha declarado Makiah al-Aslami, médico principal de la clínica, que añade que la niña “tiene la forma más extrema de desnutrición” señalando que Fátima necesita al menos un mes de tratamiento para que su cuerpo y mente empiecen a recuperarse.

Guerra en Yemen ha dejado 85 mil niños muertos por hambruna, estima ONG
Nos sentimos horrorizados de que unos 85 mil niños en Yemen puedan haber muerto como consecuencia del hambre extrema desde que comenzó la guerra. Por cada niño muerto por bombas y balas, decenas están muriendo de hambre y enfermedades y es completamente evitable" https://www.excelsior.com.mx/global/en-yemen-han-muerto-de-hambre-85-mil-ninos-durante-la-guerra-estima-ong/1279724

Aslami ha asegurado además que solo en febrero se han tratado a 40 mujeres embarazadas por desnutrición severa que hará que “en los próximos meses, vamos a tener 43 niños con bajo peso”, ha denunciado señalando que en lo que va de año han muerto 14 personas por desnutrición en su clínica.
“Es un desastre al borde de la hambruna […] la sociedad yemení y las familias están agotadas. La única solución es detener la guerra”, ha concluido Aslami.

El ataque de Arabia Saudí desde 2015 y la guerra han llevado al colapso económico del país donde 14 millones de personas están al borde de la hambruna según reflejan los datos de la propia ONU.
Yemen lleva años sufriendo una terrible crisis humanitaria que se ha acrecentado con el bloqueo de la dictadura saudí del puerto yemení de Al Hudeida, clave para la entrada de ayuda humanitaria al país.

 Fuente: https://digitalsevilla.com/2019/02/18/matanza-hambre-dictadura-saudi-yemen-moviliza-comunidad-internacional/

viernes, 1 de febrero de 2019

lunes, 12 de noviembre de 2018

“Yemen ya no existe”, su población se muere


La guerra llevada a cabo por Arabia Saudita [el reino dirigido por la familia-dinastía Saud desde 1932; hoy en manos del clan del príncipe heredero Mohammed ben Salman, llamado MBS] contra Yemen ha devastado un país ya paralizado por una pobreza generalizada y un abandono sistemático.

El 25 de marzo de 2015 [con una preparación desde 2014], Arabia Saudita y sus aliados [en parte para dar cuerpo a la apariencia política de una coalición: Egipto, Jordania, Sudán, Marruecos y los miembros del Consejo de Cooperación del Golfo, con excepción de Omán] lanzaron lo que se ha convertido en un asalto atroz e implacable- bautizado en el estilo de marketing del Pentágono Tempestad decisiva y renombrado rápidamente como Restaurar la Esperanza (sic)- contra una población indefensa. [Los Estados Unidos juegan un papel decisivo también en los servicios de información, la gestión de los bombardeos, la venta de armas y el aprendizaje de su utilización. Sobre la venta de armas españolas, ver https://vientosur.info/spip.php?article14162 ndt]. Su objetivo es vencer a la rebelión huthi, que se ha negado a apoyar al gobierno fantoche instalado por Arabia Saudita en 2011-2012 [Abdrabbo Mansur Hadi, antiguo mariscal y vicepresidente de 1995 a 2012, fue formalmente elegido como nuevo presidente de la República del Yemen, mediante “sufragio universal” como único candidato el 21 de febrero de 2012; con el acuerdo de Arabia Saudita y las “monarquías del Golfo”, de los Estados familiares patrimoniales].

A pesar de las decenas de miles de ataques aéreos y un bloqueo aéreo y naval agotador, no han logrado desalojar a los rebeldes de la capital Sanaa. En efecto, la rebelión huthi siguen controlando una parte significativa del país [ver el mapa de las zonas controladas en septiembre de 2018 por las diferentes fuerzas].

A menudo presentado cínicamente como marioneta iraní, el movimiento huthi recibe mucho menos apoyo de lo que se piensa generalmente. Y su movimiento está menos motivado por el amor a los ayatolás que por los agravios socioeconómicos recibidos durante mucho tiempo de los sucesivos dictadores apoyados por Arabia Saudita, y su exclusión de un gobierno de transición establecido tras la revolución de 2011.

Esta verdad molesta ha sido ignorada por el régimen saudita, que ha exagerado el riesgo planteado por un pretendido mandatario iraní a su puerta para justificar una intervención militar masiva. En consecuencia, Yemen se ve hoy confrontado a la mayor urgencia humanitaria del planeta[1].

Según un informe del Programa Alimentario Mundial, unos 14 millones de personas corren el riesgo de morir de hambre. Es la hambruna más grave que ha habido en el mundo desde hace más de 100 años. Diez y seis millones de personas no tienen acceso al agua potable y 22 millones de personas, es decir el 75% de la población, dependen de la ayuda.

Yemenis present documents in order to receive food rations provided by a local charity, in Sanaa, Yemen.
Yemenis present documents in order to receive food rations provided by a local charity, in Sanaa, Yemen
 Las Naciones Unidas estiman que más de 3 millones de yemeníes han huido de sus hogares, buscando desesperadamente la seguridad y la protección. Muchas de esas personas viven hoy en campos de fortuna para personas refugiadas, con sus tiendas desgastadas como únicos signos de vida en un paisaje tremendamente inhospitalario.

Para forzar al movimiento huthi a rendirse, Arabia Saudita ha atacado y cerrado en varias ocasiones el puerto de Hodeida, que gestionaba el 70% de las importaciones de alimentos antes de la guerra. Han intentado intimidar a las ONG para que pongan fin a los programas de ayuda en las regiones controladas por la rebelión. Cuando la persuasión ha fracasado, ha recurrido a la violencia. Hospitales gestionados por Médicos sin Fronteras (MSF) han sido bombardeados en varias ocasiones.

Save the Children, una organización internacional de defensa de los derechos humanos, estima que 50.000 niños y niñas han muerto por causas ligadas a la pobreza el año pasado. Son 137 “pares de ojos sonrientes” los que se apagan todos los días, con un último abrazo familiar cada 10 minutos.

Resultado de imagen de yemen
NBC News
 Las divisiones sociales del país -étnicas, culturales y religiosas- se transforman en abismos con la segmentación geográfica. La gente huthi controla las regiones del norte y del centro; Al Qaeda en la Península Arábiga controla el sureste y las fuerzas leales a los Emiratos Árabes Unidos controlan la zona que rodea el puerto estratégicamente vital de Aden, contemplando una secesión unilateral del norte.

En realidad, “Yemen” no existe ya. “Demacrado” por decenios de subinversión, de corrupción de la clase dirigente y de ataques neoliberales, el país ha recibido un golpe muy duro de Arabia Saudita y sus aliados.
Esta calamidad es una acusación al autodenominado orden mundial. Se trata en particular de una acusación a los gobiernos americano y británico, que han extendido sus ventas militares a Arabia Saudita, así como a Francia[2] /2: un ejemplo de la barbarie bipartidista a menudo mostrada en las cuestiones de la política exterior imperial por los demócratas y republicanos y por la socialdemocracia y los partidos conservadores.

La bomba que ha matado a 40 niños y niñas en un autobús escolar en agosto de 2018 ha sido casi con seguridad fabricada en Texas por Lockheed Martin. No contentándose con facilitar así los asesinatos ciegos, Occidente ha proporcionado un apoyo secundario, en particular informaciones sobre posibles objetivos, reavituallamiento en vuelo para las campañas de bombardeo y un flujo sin fin de material militar de alta gama.

Un informe del personal de investigación de la ONU ha encontrado pruebas de masacres, de torturas y de violaciones de civiles. Sin embargo, confrontado a los hechos, el secretario americano de Defensa, Jim Mattis, ha insistido en que el asesinato de miles de personas yemeníes no armadas era un acto de autodefensa de las monarquías saudí y emiratí. El secretario de Estado, Mike Pompeo, ha sido más honrado en una nota del Congreso que justificaba la intervención de Arabia Saudita en términos de reducción de la influencia iraní.

El gobierno australiano ha sido también cómplice. Este año la página independiente New Matilda ha informado de que las licencias para la venta de material militar a Arabia Saudita se han cuadruplicado recientemente. Christopher Pyne, ministro de industria de la defensa desde 2016 y ahora ministro de Defensa y otros ministros del gobierno han emprendido conversaciones de alto nivel sobre la expansión de la Royal Saudi Navy.

Además, se ha revelado que el año pasado navíos de guerra australianos llevaban a cabo ejercicios conjuntos con los Sauditas, es decir con la marina que bloquea la ayuda desesperadamente necesaria a 22 millones de civiles. Para coronar todo esto, un antiguo general del ejército australiano, Mike Hindmarsh, ha dirigido las fuerzas combatientes de los Emiratos. Su recompensa sería un salario anual de 500.000 dólares australianos. Es imaginable la histeria que se produciría si Irán pagara tal salario. Pero, en este caso no ha habido ninguna crítica o censura por parte del gobierno o de los grandes medios de Australia.

Cerca de 30 millones de yemeníes sufren un asedio militar brutal. Ya es hora de que Australia y otros países pongan fin a sus relaciones con el despreciable régimen saudita y a su implicación en los crímenes de guerra.

 Fuente: https://vientosur.info/spip.php?article14351&fbclid=IwAR0Ixst69SPqta8BL1InpsoiWozZAvJt16oQWxRSkv16aP_cGafKENMXexc

domingo, 16 de septiembre de 2018

#Yemen

Nabil 3 years old His baby sister Sumood , both were kild by strike on their home in Marran area n N This family left Aldhaaher area n Saada after coalition strike destroyed their home They found refuge n Marran but again, Coalition strikes targeted them  
2 children were injured in a strikes on a home in Althaheer area in province north Rahaaf Alhaathiq 6 years old 1stAbdu Alhaathiq 11 years old 3rd C thread for all previous strikes on homes across Yemen

viernes, 10 de noviembre de 2017

Yemen: debemos poder entrar en el país, la población está muy necesitada

Hacemos un llamamiento a la coalición liderada por Arabia Saudí para que permita inmediatamente el acceso de las organizaciones humanitarias a Yemen tras el súbito cierre de sus fronteras. Dos años y medio de guerra han dejado a millones de yemeníes sin acceso a bienes básicos, a una alimentación adecuada o a agua potable. 

@Florian SERIEX/MSF

Durante los últimos tres días, la coalición liderada por Arabia Saudí no ha permitido nuestros vuelos a Yemen, obstaculizando directamente nuestra capacidad para proporcionar ayuda médico-humanitaria a una población extremadamente necesitada.

Por lo tanto, hacemos un llamamiento urgente a la coalición liderada por Arabia Saudí para que permita inmediatamente tanto un acceso libre a Yemen así como dentro del país para que la ayuda humanitaria pueda llegar a quienes más la necesitan.

El pasado lunes 6 de noviembre, la coalición liderada por Arabia Saudí declaró que todos los cruces de frontera hacia Yemen, tanto los puertos como los aeropuertos, se cerraban inmediatamente; pero que tendrían en consideración “la entrada y salida de los trabajadores y suministros humanitarios”. Hasta el momento, esta promesa no ha sido cumplida.

“Durante los últimos tres días, la coalición no ha permitido que MSF realice vuelos desde Yibuti a Saná o Adén, a pesar de las repetidas peticiones para que nuestros vuelos sean autorizados. El acceso de los trabajadores y suministros humanitarios a Yemen es vital para brindar una ayuda desesperadamente necesitada a una población que ya se ha visto severamente afectada a causa de más de dos años y medio de conflicto”, denuncia Justin Armstrong, nuestro coordinador general en Yemen.

Contra los principios humanitarios
El acceso a la atención médica en Yemen está severamente limitado. Cientos de instalaciones médicas han sido cerradas, dañadas o destruidas totalmente durante el conflicto. Millones de yemeníes han sido desplazados y no tienen acceso a bienes básicos, ni a una alimentación adecuada o agua potable.

“El gran impacto de este bloqueo sobre los hombres, mujeres y niños de Yemen ya es evidente y pone a cientos de miles de vidas en riesgo. Los precios del combustible se han disparado en los principales centros; los suministros de diésel y gas para cocinar están escaseando y los cargamentos de medicamentos esenciales están detenidos en los puntos fronterizos. La ya devastada economía de Yemen sin duda se verá más afectada y hará que sea cada vez más difícil para la población satisfacer sus necesidades básicas. Por eso es tan necesaria la ayuda humanitaria”, añade Armstrong.

La declaración de la coalición liderada por Arabia Saudí también incluía una advertencia más amplia a que las organizaciones humanitarias evitaran ciertas áreas dentro de Yemen. Esto excluiría aún más de la atención médica vital a miles de personas afectadas por el conflicto. Estas medidas irían en contra del principio humanitario de imparcialidad, que establece que la ayuda humanitaria debe llegar a quienes más lo necesitan, independientemente de cualquier consideración política.

Actualmente, trabajamos en 13 hospitales y centros médicos de Yemen, y apoyamos a más de 18 hospitales y centros médicos a lo largo de 11 gobernaciones del país: Taiz, Adén, Ad Dalí, Saada, Amrán, Hajja, Ibb, Saná, Hodaida, Abyan y Lahj. Con un personal de casi 1.600 personas, incluidos 82 trabajadores internacionales y un apoyo financiero a más de 1.100 trabajadores del Ministerio de Salud del país, nuestra intervención en Yemen es una de las más grandes de nuestra organización en el mundo, en términos de personal.


Fuente: https://www.msf.es/actualidad/yemen/yemen-debemos-poder-entrar-pais-la-poblacion-muy-necesitada

martes, 16 de agosto de 2016

Al menos once muertos en un bombardeo contra hospital de MSF en Yemen

Todas las víctimas mortales son pacientes que se encontraban en el centro médico excepto un ingeniero yemení, que trabajaba para MSF en ese hospital.


Al menos once personas fallecieron y otras diez resultaron heridas de gravedad en un bombardeo efectuado por la coalición militar árabe contra un hospital de campaña de la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) en el noroeste del Yemen, informaron testigos de los hechos.

Todas las víctimas mortales son pacientes que se encontraban en el centro médico excepto un ingeniero yemení, que trabajaba para MSF en ese hospital, ubicado en la localidad de Abs. Uno de los testigos, Mustafa Mohamed, dijo que dos tercios del hospital han quedado destruidos y que los heridos están siendo tratados de urgencia en el tercio que ha quedado en pie y está operativo.

Los aviones de la coalición liderada por Arabia Saudí siguen sobrevolando la zona, según la fuente, por lo que se teme que puedan lanzar nuevos ataques. Abs se encuentra en la provincia de Hashah, ubicada a unos 130 kilómetros al noroeste de la capital, Saná, y a 65 kilómetros de la frontera con Arabia Saudí.


Está situada en la carretera que une el puerto de Al Hudeida, en el mar Rojo, con el paso fronterizo de Harad, el principal entre el Yemen y Arabia Saudí, y por él pasa también la principal carretera entre Saná y ese cruce.

Esta no es la primera vez que un centro médico gestionado por MSF es atacado por los aviones de la coalición árabe en territorio yemení, como ha denunciado la organización en varias ocasiones, aunque la alianza militar siempre lo ha negado.

El pasado 10 de enero, cuatro personas murieron al impactar un proyectil en un hospital de MSF en la provincia de Saada, vecina a Hashah y principal feudo de los rebeldes hutíes. La coalición árabe, integrada por países musulmanes suníes, interviene en el Yemen en contra de los rebeldes chiíes desde marzo de 2015, cuando éstos expulsaron al presidente Abdo Rabu Mansur Hadi del país.


Fuente:  http://www.antena3.com/noticias/mundo/menos-siete-muertos-bombardeo-hospital-msf-yemen_2016081557b1e29c0cf269d3ac14e5df.html