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martes, 10 de diciembre de 2019

Sin esperanza

Sin esperanza
Según un informe de la ONU, Gaza será inhabitable en tan solo un mes, en 2020, pero la realidad es que hace tiempo que en Gaza la vida cada vez se parece más a la muerte.

La población de la Franja vive en condiciones infrahumanas. 2 millones de personas, incluidas 1,4 millones de refugiadas y refugiados de Palestina, sobreviven prácticamente sin electricidad, sin agua, sin medicinas y, lo peor, sin esperanza, en una tierra que cuenta con 365 km2 y una de las densidades de población más altas del mundo. El 80% de los refugiados y refugiadas de Palestina depende de la ayuda de UNRWA, la Agencia de Naciones Unidas por los refugiados y refugiadas de Palestina, para sobrevivir

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Tras 12 años de bloqueo israelí por tierra, mar y aire, la población de Gaza tiene pocas posibilidades de vivir con esperanza. Para muchos, la muerte es la única salida.
La cárcel más grande del mundo
Bloqueada por tierra, mar y aire desde hace más de una década, Gaza se ha convertido en la cárcel a cielo abierto más grande del mundo.
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Durante la última década, las condiciones de vida en la Franja han empeorado considerablemente. El bloqueo, endurecido a raíz de la victoria de Hamas en las elecciones de 2007, ha diezmado las vidas de sus habitantes y también sus medios de subsistencia.

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Sin posibilidad de entrar ni salir y con unas restricciones inhumanas a la importación y exportación de bienes y mercancías, una población bien formada y con alta cualificación profesional sufre la obstaculización constante de sus oportunidades de desarrollo personal y colectivo. 

La situación en Gaza tiene un terrible impacto psicológico sobre la población. El número de suicidios ha aumentado alarmantemente y la población infantil de la Franja, que representa a más del 50% del total, necesita ayuda psicológica urgente. 

lunes, 26 de agosto de 2019

Gaza, 5 años después de la guerra: ni más apertura, ni más esperanza

La operación 'Margen Protector' golpeó la conciencia del mundo en el verano de 2014. Pero luego, como el que oye llover...

Unos niños juegan en un momento de tregua entre las ruinas de unas casas en el barrio de Shejaiya,...
THOMAS COEX / AFP / Getty Images
Unos niños juegan en un momento de tregua entre las ruinas de unas casas en el barrio de Shejaiya, en Gaza, el 17 de agosto de 2014.
 Hace cinco año, el mundo parecía que sólo tenía ojos para Gaza. La ofensiva de Israel contra la franja palestina, bautizada como Margen Protector, copaba todas las portadas, todas las aperturas de los telediarios, los debates encendidos en Twitter. Hoy, 26 de agosto, en el aniversario del alto el fuego que puso fin a 50 días de terrible guerra, vemos que todos aquellos lamentos, todos aquellos focos, sirvieron de poco. Apenas nada ha cambiado y la esperanza es aún menor para sus 1,8 millones de habitantes.

El balance fue demoledor: más de 2.300 palestinos y 71 israelíes (66 militares) muertos, casi 12.000 heridos (casi el 95% en Gaza), 18.000 viviendas palestinas destrozadas y 40.000 seriamente dañadas, medio millón de desplazados internos sin hogar, 216 escuelas gazatíes dañadas por los bombardeos, como 73 hospitales y centros de salud. Son datos de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA por sus siglas en inglés) de Naciones Unidas.

El acuerdo entre las milicias palestinas (Hamás, Yihad Islámica) e Israel para cesar el fuego cruzado (5.200 bombardeos aéreos o ataques terrestres de Israel, 4.562 lanzamientos de cohetes desde suelo palestino) puso fin a una ofensiva de 50 días que ya nadie soportaba más. Entonces, los compromisos parecían prometedores para los castigados ciudadanos de Gaza: una flexibilización del cerco que imponen en el territorio Israel y Egipto desde 2007, cuando Hamás llegó al poder, y que lo cierra como una jaula por tierra, mar y aire; la apertura de pasos fronterizos para la entrada de ayuda médica y material de construcción (vetado por Tel Aviv, que cree que puede usarse con fines terroristas), o la reconstrucción de infraestructuras esenciales para la vida, como la central eléctrica y la depuradora de agua, ambas dañadas por los ataques de 2014.

En octubre de aquel año, una cumbre de donantes celebrada en El Cairo (Egipto) logró que las potencias del mundo se comprometieran a poner sobre la mesa 5.400 millones de dólares (4.800 millones de euros aproximadamente), mil más de los que inicialmente se habían calculado como esenciales. El dinero iría plenamente destinado a la reconstrucción.

Lo prometido, lo hecho
¿Qué queda de todo eso, pasados cinco años? Poco. El dinero, si empezamos por el final, llegó con cuentagotas. Pasados dos años, Naciones Unidas confesó que no había llegado más que el 27% de lo prometido. Ahora, en 2019, el porcentaje llega a la mitad. Eso lleva a que hoy haya casi 30.000 palestinos sin hogar, repartidos entre casas de familiares y centros de asistencia de la cooperación internacional.

El 80% de la población depende hoy de la ayuda internacional, el 90% del agua no es apta para consumo humano (al único acuífero le queda menos de un año para estar inservible), la inseguridad alimentaria afecta casi al 60% de los hogares, tres de cada 10 vecinos no tiene empleo, cuatro de cada 10 vive por debajo del umbral de la pobreza y se calcula que en dos años, en 2020, la franja será “inhabitable”. El deterioro de la situación se aprecia, por ejemplo, con este dato: si en 2000 UNRWA, la Agencia de la ONU para los Refugiados Palestinos, atendía a 80.000 personas, hoy son 800.000 las que necesitan de la agencia para tirar hacia adelante.

Justo en 2014, antes de esa última gran ofensiva israelí, la ONU ya afirmaba que había un déficit de 400 escuelas, 800 camas de hospital y más de 3.000 doctores y sanitarios. Tras ese verano, cuando las tropas de Israel destrozaron 17 hospitales, 56 ambulatorios y 45 ambulancias, además de los más de 200 colegios, las necesidades se multiplicaron.


Más allá de que llegue o no todo el dinero garantizado por los donantes, el problema es que no puede entrar el material necesario para levantar lo tirado o hacer infraestructuras nuevas. La prohibición de la importación de materiales de construcción por el Gobierno de Israel es una de las principales rémoras que impone el bloqueo, largo de 12 años ya. UNRWA denuncia en uno de sus últimos informes de situación que “está ralentizando el proceso de reconstrucción, ya que la importación sólo es posible tras un largo proceso de aprobación, para aquellos proyectos dirigidos por la ONU, pero no para el programa de asistencia en efectivo para que los refugiados puedan reconstruir sus propios refugios”. 

Cuatro horas de luz
Uno de los principales problemas es, también, el combustible, sin el que no hay coches pero tampoco generadores que hagan llevaderos los cortes de luz: con una única central eléctrica funcionando a medio gas, atacada en las tres últimas ofensivas, hay hoy entre cuatro y seis horas diarias de suministro en la franja. Casi imposible atender así las luces de un quirófano o una respiración asistida a cualquiera de los 3.188 heridos ingresados, según el Ministerio de Salud, desde lunes pasado. Hay que estudiar a oscuras, trabajar sin ventilador, lavar a mano... Y tampoco se escapa la sanidad: hoy hay un 60% de medicamentos esenciales fuera de stock en Gaza, tras los ataques de esta semana. Entran con cuentagotas.

No pasan bienes, pero tampoco personas. Gaza cuenta con tres pasos fronterizos: dos con Israel (Kerem Shalom, para mercancías, y Erez, para personas) y otro con Egipto (Rafah). Tanto por Erez como por Rafah los permisos de paso se dan de forma excepcional. El segundo abre esporádicamente, con lo que Egipto igualmente afianza el bloqueo israelí por su lado de la frontera. Suelen dejar pasar a enfermos y peregrinos camino de La Meca, poco más. El primero, que controla Israel, ve cómo pasan por allí unas 400 personas diarias, cuando antes del bloqueo superaban las 26.000 por día.

Comerciantes, estudiantes, enfermos, gente que iba a Jerusalén Este o a Cisjordania a visitar a la familia... Ahora eso no existe. Salen sólo los enfermos muy graves (algunos que necesitan operaciones de corazón o tratamientos de cáncer avanzado), cooperantes, periodistas y diplomáticos. Un ciudadano de Gaza no tiene contacto físico con otros palestinos de otros territorios, es casi imposible que pueda salir a estudiar fuera, no puede ir a hacer turismo más allá de su franja. Por supuesto, tampoco puede recibir visitas.

Los gazatíes no pueden exportar sus mercancías ni hacer negocio con ellas, con las naranjas o las fresas míticas. Tampoco pueden vender el pescado de sus aguas. Eso también es parte del drama: mientras se oyen zumbar los drones israelíes cada día, en cada rincón del cielo, en el mar también hay vigilancia de la Armada de Israel y hay un límite fijado de seis millas náuticas más allá del cual los pescadores no pueden faenar. Esto deja fuera el 85% de las aguas que les corresponderían según los Acuerdos de Paz de Oslo. Esas seis millas se bajan a cuatro o tres en función del momento de tensión, de lo que Israel decida. Las barcas trabajan cerca de la playa, donde hay menos volumen de pescado y menos variedad de especies.
La mitad de población local tendrá menos de 18 años en 2020. ¿Qué posibilidades de futuro les quedan a los jóvenes en esta situación? Pocas. De ahí la angustia que les hace acercarse a la valla con Israel, con un paro medio del 42% y que supera el 60% entre los jóvenes.


Tel Aviv denuncia que no es sólo eso, que Hamás utiliza a civiles para exponerlos. Es innegable que los gazaríes, a todo lo anterior, suman el yugo de los islamistas. Los votaron hace más de 10 años cansados de la corrupción y la ineficacia de la Autoridad Nacional Palestina y su partido clave, Fatah, pero pronto de dieron cuenta de que quienes antes pagaban obras de caridad e infraestructuras educativas escondían un radicalismo terrible. Hay presión de sus milicias, hay sometimiento de las mujeres, hay un menor respeto por minorías como la cristiana...

En la franja no levantan cabeza.

Fuente: https://www.huffingtonpost.es/entry/gaza-5-anos-despues-de-la-guerra-ni-mas-apertura-ni-mas-esperanza_es_5d63c0fae4b0b59d2577a981?dy2

viernes, 29 de marzo de 2019

Del Golán a Gaza y tiro porque me toca

Lo que antes eran líneas rojas bien puede convertirse, en un futuro no tan lejano, en territorios ocupados que Israel decida anexionar sin consecuencia alguna

Del Golán a Gaza y tiro porque me toca

 Donald Trump lo ha hecho de nuevo. Con un tuit y una firma ha dado una nueva estocada al derecho internacional. El reconocimiento de la soberanía israelí sobre los Altos del Golán ha ocupado titulares y editoriales, pero podrían contarse con los dedos de la mano las referencias al vínculo entre el Golán y la ‘cuestión palestina’, más allá de la mención de rigor a la condición de ‘territorios ocupados’. Los hechos hablan por sí solos: 130.000 sirios fueron expulsados en 1967 de un territorio en el que se ha multiplicado el número de asentamientos -y colonos- israelís construidos sobre ruinas de antiguos pueblos sirios. Se permitió entonces que permanecieran los drusos (hoy 26.000), la mayoría de los cuales se niega a convertirse en ciudadanos israelís. La expropiación es una practica habitual, al igual que la explotación de recursos: no así la retirada de minas. Una operación de ingeniería demográfica y política de hechos consumados, no ajena a los familiarizados con el contexto de la realidad en la Palestina histórica.

 Los Altos del Golán fueron anexionados en 1981, un año después que Jerusalén Este. Se trataba de un movimiento contrario a la normativa internacional, condenado en coro por países y organizaciones. Sentó sin embargo las bases de una creciente legitimación de ese tipo de acciones en el seno de la sociedad israelí. Así, una reciente encuesta en el diario 'Haaretz' afirmaba que casi la mitad de los participantes estarían a favor de una anexión de parte o todo del territorio de Cisjordania. Para algunos, la anexión no iría de la mano de la concesión de derechos políticos. Este discurso no es una excepción: Benjamin Netanyahu dejó claro hace pocos días que Israel no es un Estado de todos sus ciudadanos, sino del pueblo judío. Hacia referencia a los ciudadanos palestinos de Israel, pero la idea subyacente es la misma. Mientras Trump hacia el anuncio, caían bombas sobre Gaza, como réplica a proyectiles lanzados sobre territorio israelí. La todavía potencia ocupante no reconoce su soberanía sobre la Franja, pero tampoco levanta el bloqueo impuesto hace más de 12 años.

 Algunos han hablado del retorno del conflicto árabe-israelí. Nada más lejos de la realidad en vista de la indiferencia del mundo árabe hacia el futuro de los drusos y de los palestinos, y el interés creciente -no por ello reciente- de la normalización de relaciones con Israel. Algunos, como Egipto, han superado esta etapa y, mientras median treguas entre Tel Aviv y Hamas, firman acuerdos de exportación de gas con el Estado hebreo. El ‘Acuerdo del Siglo’, el cacareado plan de paz de Trump y los suyos, está al caer. Todos temen su contenido, pero nadie articula estrategias proactivas. El silencio sobre las líneas rojas que el texto no puede superar es ensordecedor. Al fin y al cabo, incluso lo intocable ha sido puesto -con aquiescencia europea- encima de una mesa de negociaciones irremediablemente coja. Y lo que antes eran líneas rojas bien pueden convertirse, en un futuro no tan lejano, en territorios ocupados que Israel decida anexionar sin consecuencia alguna, más allá de condenas vacías.

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/opinion/20190327/articulo-opinion-itxaso-dominguez-trump-israel-altos-golan-7376628?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=cm

martes, 26 de marzo de 2019

Gaza, la amenaza de una vida sin agua


En 2020 Gaza podría ser inhabitable. Es una dato que venimos repitiendo como un mantra desde 2012, cuando UNRWA publicó el informe Gaza 2020. Un dato que siempre nos ha parecido aterrador pero que ahora, a tan solo un año de que se cumpla el plazo, nos parece insoportable.


Palestinian woman cries over her house that was destroyed yesterday by the Israeli airstrikes.
 En tan solo un año las casi dos millones de personas que viven en la franja de Gaza, entre ellos 1,4 millones de refugiados y refugiadas de Palestina podrían ser incapaces de sobrevivir en esta franja costera de la que difícilmente pueden huir debido al férreo bloqueo por tierra, mar y aire impuesto por Israel.

 
Israeli airstrikes destroy a Masjid in Beit Hanoun northern Gaza Strip.
Una de las razones por las que la Franja se volverá inhabitable es por la grave escasez de agua que sufre. Gaza se queda sin agua. Se calcula que 1,2 millones de habitantes de Gaza no tienen acceso a agua corriente. Para aquellos que lo tienen, hasta un 97% del agua que reciben no es apta para el consumo humano, según los estándares de la Organización Mundial de la Salud (OMS). El 95% del agua en Gaza proviene del único acuífero de la Franja contaminado debido a la prolongada sobreexplotación. Se saca casi tres veces más agua de la que naturalmente repone la lluvia, lo que da lugar a que se filtre agua de mar. La alta salinidad del agua, sólo alrededor del 22% de los pozos de Gaza producen agua con concentraciones aceptables de sal, pone a los habitantes de Gaza en peligro de sufrir cálculos renales y problemas del tracto urinario.


Gaza: rubble of Almultazem building after it was bombed by Israeli warplanes yesterday.
La crisis del agua en Gaza se ve agravada por el bloqueo israelí y por las frecuentes y destructivas ofensivas militares. Años de conflicto han dañado o destruido gran parte de las instalaciones críticas de agua y saneamiento de Gaza, incluidos pozos, bombas, plantas desalinizadoras y  de tratamiento de aguas residuales. Infraestructura que no se puede reparar, ya que el 70% de los materiales que se necesitan para rehabilitarlas se consideran de “uso-dual” por las autoridades israelíes, lo que les lleva a rechazar o retrasar su entrada alegando problemas de seguridad.

La infraestructura dañada que sobrevive sólo puede utilizarse durante las pocas horas al día en las que Gaza recibe servicio eléctrico. Las plantas desalinizadoras de agua funcionan sólo al 15% de su capacidad, mientras que la reducción o suspensión del tratamiento de las aguas residuales ha dado lugar a un aumento de los niveles de contaminación.


Photos show the damage caused to a Palestinian house due to the last Israeli airstrikes.
 El problema del agua en Gaza nos afecta más de lo que creemos. Al fin y al cabo compartimos el Mediterráneo. Sin instalaciones adecuadas, ni electricidad, cada día se vierten al mar Mediterráneo alrededor de 110 millones de litros de residuos sin tratar, el equivalente a 44 piscinas olímpicas. Más del 60% del Mar Mediterráneo alrededor de Gaza está contaminado con aguas residuales no tratadas.
Para la población allí, la única alternativa al agua contaminada es el agua transportada por camiones, a menudo de poca calidad y que cuesta hasta 20 veces más que el agua corriente. La dependencia de este agua ha dado lugar a un aumento del gasto de los hogares en agua a expensas de otras necesidades. Para los hogares pobres, la falta de alternativas supone un mayor riesgo para su salud. Los casos de diarrea entre los niños y niñas menores de 5 años son cada vez más frecuentes y una de las causas más comunes de mortalidad infantil.


Gaza: el ejército israelí informa que desde las 10 pm aproximadamente 30 cohetes fueron lanzados desde Gaza hacia Israel. Sus aviones han alcanzado 15 objetivos en la parte norte de la Franja.
 De acuerdo con un reciente informe de la Corporación RAND, si el estado de emergencia crónico en el sector del agua y saneamiento de Gaza continúa, existe un riesgo inminente de que se produzca un brote de enfermedad endémica u otra crisis de salud pública que podría extenderse a países vecinos.
Para paliar esta situación, UNRWA apoya el funcionamiento de instalaciones esenciales de agua y saneamiento, como pozos de agua, en los campamentos de refugiados de la Franja y proporciona agua potable durante emergencias. Sin embargo, esto no es suficiente. Es necesario que se tomen medidas urgentes para acabar con esta situación, en caso contrario la actual crisis del agua de Gaza podría convertirse rápidamente en una catástrofe humanitaria dramática que agravaría aún más la delicada situación de la población del enclave costero y afectaría a la ya frágil estabilidad regional.


Fuente: https://blogs.publico.es/otrasmiradas/19079/gaza-la-amenaza-de-una-vida-sin-agua/

jueves, 29 de noviembre de 2018

Otro año perdido para los palestinos, cuya situación está lejos de solucionarse

Cuando se celebra una nueva jornada de solidaridad con el pueblo palestino, el balance del último año no puede ser peor. La situación se deteriora paulatinamente en los territorios ocupados y el próximo conflicto armado es solo una cuestión de tiempo. Mientras tanto, Europa permanece con los brazos cruzados.


70 years of occupation .... 70 years of oppression & suffering
 El Día de la Solidaridad con el Pueblo Palestino coincide este año con una situación del conflicto peor que la del año pasado, que ya fue peor que la del año anterior. La resolución del problema israelo-palestino, es decir de la ocupación israelí, no depende de los israelíes puesto que aunque ellos podrían resolverlo, no están interesados en hacerlo, como demuestran hora a hora.

Tampoco depende de los palestinos, puesto que aunque estos, especialmente la Autoridad Palestina, están interesados en la paz, no pueden hacer nada. En estas condiciones, la solución depende exclusivamente de las fuerzas internacionales, no de Estados Unidos, que es un juguete en manos de lobby judío conducido por el primer ministro Benjamín Netanyahu, sino de la Unión Europea.
Los familiares de un palestino, que fue asesinado en la frontera entre Israel y Gaza. / REUTERS - MOHAMMED SALEM
Los familiares de un palestino, que fue asesinado en la frontera entre Israel y Gaza. / REUTERS - MOHAMMED SALEM
 Sin embargo, es una maravilla ver que la jefa de la política exterior europea, Federica Mogherini, que ciertamente tiene las manos atadas por los líderes políticos europeos, se presta al juego de estos líderes y de los líderes israelíes, y no presenta la dimisión, que sería lo más digno que podría hacer.
No es que Mogherini tenga un comportamiento peor que sus antecesores, pero cada día que pasa es más evidente que los dirigentes europeos se han doblegado a los intereses de Israel. Otros responsables europeos, como Javier Solana o Miguel Ángel Moratinos, por citar dos españoles, también se prestaron al juego israelí, por más que luego, una vez apartados del cargo, hayan pedido a gritos una solución al conflicto.

Para agravar la situación de los palestinos, distintos países árabes “moderados”, como Arabia Saudí y sus satélites, han reforzado las relaciones con Israel hasta el extremo de un compadreo vergonzoso, y lo han hecho a costa de los palestinos. Si antes el peligro principal para la estabilidad de Oriente Próximo era Israel, ahora ese peligro es bicéfalo ya que también participa destacadamente Arabia Saudí como fuerza desestabilizadora.

These are the targets of the most moral army in the region ... Brutally arresting and detaining a 5 years old boy in H2 zone in .
 Los países árabes han abandonado completamente a los palestinos a su suerte. Naturalmente, la mayor responsabilidad de esta grave situación por la que atraviesa Oriente Próximo la tiene Europa, y no cabe duda de que la inestabilidad creada por Israel y Arabia Saudí la pagarán caro los europeos, no Estados Unidos.

En la última década se ha asistido a un repunte internacional del movimiento BDS (Boicot, Desinversiones y Sanciones) que denuncia la ocupación de Cisjordania y la Franja de Gaza. Se trata de un movimiento de base que, sin embargo, no cuenta con el apoyo de los estados occidentales, de ahí que Israel pueda hacerle frente con cierta tranquilidad.

Un palestino discute con un soldado israelí durante los enfrentamientos por una orden israelí de cerrar una escuela palestina cerca de Nablus, en la ocupada Cisjordania. / REUTERS - MOHAMAD TOROKMAN
Un palestino discute con un soldado israelí durante los enfrentamientos por una orden israelí de cerrar una escuela palestina cerca de Nablus, en la ocupada Cisjordania. / REUTERS - MOHAMAD TOROKMAN
 El caso de la Sudáfrica del apartheid podría servir de ejemplo de como la unidad de la comunidad internacional es capaz de resolver un conflicto complejo. Lo que los negros sudafricanos no consiguieron en décadas de lucha armada y pacífica, se consiguió en apenas un par de años a contar desde el momento en que los estados occidentales decretaron el boicot de Sudáfrica.

La irresponsabilidad de Bruselas con los palestinos es de magnitud bíblica, y no se debe a los funcionarios administrativos que hay en Bruselas sino a los dirigentes políticos europeos que actúan como el brazo armado del movimiento sionista más radical. Angela Merkel, es la mandataria que está más abducida por el movimiento sionista, y lo mismo sucede con Theresa May o Emmanuel Macron, que, para no ser injustos con ellos, simplemente se limitan a seguir las políticas de sus antecesores.

Pero lo que no tiene ninguna justificación es que Mogherini (o Solana o Moratinos, es lo mismo), se aferren a los cargos sin que se les deje ninguna maniobra de actuación, es decir que no dimitan. Que no dimitan dice muy poco a favor de los funcionarios europeos. Los rimbombantes comunicados y declaraciones que han salido de Bruselas desde los acuerdos de Oslo de 1993 son incontables, pero no han servido de nada, como tampoco servirán de nada los comunicados y declaraciones que se sigan haciendo en el futuro.

Y mientras esos comunicados y declaraciones se suceden, Israel continúa expandiendo las colonias judías en los territorios ocupados, incluida Jerusalén. Esta última semana se han producido algunos hechos similares a los de la semana anterior, y también a los de la semana anterior, que demuestran que Netanyahu sigue a paso firme con la expansión y con la desposesión general de los palestinos.
Para más inri, los europeos dicen que Estados Unidos está ultimando un plan de paz. También lo dice Donald Trump. Ese misterioso plan de paz se ha ido demorando meses y meses y nadie sabe cuándo se presentará, si es que se presenta. No hay que ser un lince para darse cuenta de que una administración como la de Trump, completamente sometida a Netanyahu, presentará, cuando lo haga, un plan totalmente inviable.


En estas circunstancias, Europa debe actuar rápida y enérgicamente, sin esperar al plan de paz de Trump. Debe hacerlo a cuenta de su propio interés ya que el conflicto palestino incide en prácticamente todos los demás conflictos regionales y en muchos conflictos internacionales que afectan a Europa más que a Estados Unidos. La pasividad de los líderes europeos y de los funcionarios de Bruselas se ha pagado con creces y seguirán pagándola las generaciones posteriores de europeos. 
Fuente: https://www.publico.es/internacional/ano-perdido-palestinos-cuya-situacion-lejos-solucionarse.html

sábado, 9 de junio de 2018

#Gaza.

Este es Mohammed al-Baba, un fotógrafo de la agencia AFP q lleva 20 años cubriendo el conflicto de Gaza. Hoy un francotirador de Israel le ha destrozado la pierna derecha a balazos mientras trabajaba.

El ejército de ha matado a Haizam, un crío de 15 años, durante las protestas en . Ya son 16 los menores que han matado desde que empezó la Marcha del Retorno. Matar a manifestantes desarmados es un crimen, pero no se investigará ni se sancionará.

23 hhace 23 horas
: a 3rd Palestinian killed by Israeli forces in today: 15-year-old Haitham al-Jamal - Gaza MoH
22 hhace 22 horas
: as the sun is setting & today's fest is about to end, the protesters in are reportedly dispersing & heading to eat the dinner. About 10,000 demonstrators participated in the in today -
8 jun.
: 386 Palestinians wounded so far during the protests in today, including 70 from Israeli live ammo. 5 in serious condition - MoH. estimates 1000s participate in protests. Palestinian media reports over 10,000
23 hhace 23 horas
: over 10,000 Palestinians participate in the protests along the . MoH says 413 injured, 80 from live Israeli fire. 7 in serious condition. says Palestinians flew kites with explosive devices connected to them towards Israeli soldiers
23 hhace 23 horas
: a 3rd Palestinian killed by Israeli forces in today: 15-year-old Haitham al-Jamal - Gaza MoH
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: as the sun is setting & today's fest is about to end, the protesters in are reportedly dispersing & heading to eat the dinner. About 10,000 demonstrators participated in the in today -
22 hhace 22 horas
: as the sun is setting & today's fest is about to end, the protesters in are reportedly dispersing & heading to eat the dinner. About 10,000 demonstrators participated in the in today -
  

domingo, 3 de junio de 2018

Razan Alnjar



 Esta es Razan al-Najjar, la enfermera palestina a la que un francotirador ha matado de un tiro en el pecho hoy mientras asistía a los heridos de la manifestación de la en Gaza. Ante la impunidad de ,
 
  Foto que muestra a Razan Alnjar (asesinada por un francotirador israelí en Gaza), levanta las manos, junto a otros sanitarios, para demostrar que son paramédicos y no representan una amenaza

lunes, 21 de mayo de 2018

Cada vez más judíos estadounidenses protestan contra la violencia del Gobierno de Israel

Muchos grupos de jóvenes judíos rechazan la idea de que se puede ser progresista en todo menos en lo que concierne a la ocupación de Palestina

18 may.
When humanity is breathed.. This is Gaza 
 La masacre de esta semana de docenas de palestinos a manos de soldados israelíes en Gaza ha provocado nuevas protestas de grupos de judíos estadounidenses progresistas que rechazan la ubicación de la embajada estadounidense en Jerusalén y que consideran que los gobiernos de Donald Trump y Benjamin Netanyahu son enemigos de la paz en la región.

Grupos como IfNotNow, Jewish Voice for Peace (Voz Judía por la Paz), J Street Jews for Racial and Economic Justice (Judíos por la Justicia Racial y Económica) y otros comenzaron a intensificar las protestas –manifestaciones, vigilias y reuniones comunitarias– a fines de marzo, cuando las fuerzas israelíes mataron a 17 palestinos e hirieron a al menos 1.400 personas más en Gaza.

A las protestas se les sumó la voz de personalidades judías influyentes como la actriz Natalie Portman – que el mes pasado canceló su viaje a Israel para recibir el premio Genesis, afirmando a través de su portavoz que "los acontecimientos recientes en Israel la han angustiado muchísimo".

La comediante Sarah Silverman tuiteó: "Yo sé que da miedo porque no cuesta nada que el mundo odie a los judíos, pero lo que está mal está mal. Y los judíos deberíamos ser los primeros en decirlo. ¿VERDAD?"

El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí aseguró que lo que se hizo fue "proteger a los ciudadanos de miles de violentos alborotadores en Gaza, que intentaban romper el alambrado y cruzar a territorio israelí con el objetivo de asesinar o secuestrar israelíes".

Esa explicación fue  repetida y amplificada el martes por la embajadora de EEUU en la ONU Nikki Haley, por las organizaciones judías AIPAC y ADL (Liga Anti-Difamación) y otras instituciones influyentes en Estados Unidos.

. members and Rabbinical school students blocked the intersection next hotel in DC this morning protesting move, withdrew from Iran Deal and Israeli violence against Palestinian protesters in Gaza. PC: Gili Getz
 Pero estas organizaciones son cada vez más cuestionadas por grupos con miembros más jóvenes y nociones diferentes de lo que significa apoyar al Estado judío.

"La violencia que se está cometiendo en nuestro nombre, la masacre de más de 50 palestinos que protestaron el lunes en Gaza, no podemos sentarnos y mirar sin hacer nada mientras se cometen estos actos," señaló Ethan Miller, portavoz de IfNotNow.

"Lo que vamos a hacer será actuar y construir un movimiento dentro de nuestras comunidades para asegurarnos de no apoyar la ocupación, y nuestra comunidad está trabajando activamente contra la ocupación".

. members and Rabbinical school students blocked the intersection next hotel in DC this morning protesting move, withdrew from Iran Deal and Israeli violence against Palestinian protesters in Gaza. PC: Gili Getz

Rebecca Vilkomerson, directora ejecutiva de Jewish Voice for Peace, se manifestó contra la yuxtaposición del acto de inauguración de la embajada estadounidense, con la presencia de Ivanka Trump y Jared Kushner, y por otro la muerte de palestinos.

El lunes de la vergüenza
"Creo que el lunes fue uno de los días más vergonzosos de la historia de la relación de Israel con los palestinos, con la celebración de la anexión mientras se estaba disparando contra palestinos, que son en su mayoría refugiados, solo por protestar por sus derechos básicos de vivir con libertad y dignidad", dijo Vilkomerson. "Es absolutamente inaceptable la idea de que esto se esté haciendo en nuestro nombre o que se justifique en nuestro nombre".

El lunes, unos 100 protestantes de IfNotNow cortaron la Avenida Pennsylvania en la ciudad de Washington durante dos horas gritando "No más violencia" y otras consignas.

Jewish Voice for Peace ha ayudado a organizar 45 acciones en todo Estados Unidos desde fines de marzo, explicó Vilkomerson, y el lunes el grupo lideró eventos en New Haven, Connecticut; Montclair, Nueva Jersey; Filadelfia, Boston, Ohio Central, ciudad de Washington y Nueva York.
En la última década ha aumentado la preocupación por un posible " divorcio entre los judíos israelíes y los judíos estadounidenses".

https://twitter.com/giligetz
 Un estudio de Pew de 2013 concluyó que los judíos estadounidenses no religiosos se sienten cada vez menos vinculados a Israel. Solo el 38% de los encuestados judíos estadounidenses afirmó que el gobierno israelí está haciendo un esfuerzo por lograr la paz con los palestinos.

"Durante varias décadas, el establishment judío ha pedido a los judíos estadounidenses que dejen su progresismo a las puertas del sionismo, y ahora, para su espanto, están comprobando que muchos jóvenes judíos han preferido abandonar el sionismo en lugar del progresismo", advirtió el editor y escritor Peter Beinart en un importante ensayo de 2010 titulado El fracaso del establishment judío estadounidense.

Los grupos de judíos estadounidenses progresistas han asegurado que han tenido conflictos con otros grupos tradicionales.

"A menudo, organizaciones como Jewish Voice for Peace sufren presiones de otras instituciones judías porque reclamamos por los derechos de los palestinos", dice Vilkomerson. "Sin embargo, hay mucha gente que se siente alienada del judaísmo por la forma en que las instituciones judías apoyan a Israel sin ningún cuestionamiento. La gente se acerca a nosotros y se reencuentra con su parte judía gracias a comunidades como la nuestra".

Miller describió la campaña "Nunca me lo habías dicho" de IfNotNow, que busca que los centros de educación judíos como campamentos de verano y escuelas enseñen la historia de la ocupación.
"Lo que hemos notado es que por un lado la comunidad judía estadounidense enseña a los niños valores de justicia social, como ayudar al prójimo, y por otro están estas grandes instituciones que trabajan apoyando y sosteniendo la ocupación.

"Y nosotros ya no estamos dispuestos a aceptar esta hipocresía. Sabemos que debemos poner los valores por delante".

viernes, 18 de mayo de 2018

Eurovisión en Gaza

<p>Varias granadas de gas caen sobre manifestantes palestinos en las protestas de Gaza contra la apertura de la embajada de EE.UU en Jerusalén. 14 de mayo de 2018</p>
Varias granadas de gas caen sobre manifestantes palestinos en las protestas de Gaza contra la apertura de la embajada de EE.UU en Jerusalén. 14 de mayo de 2018
Abandonados e insultados por Estados Unidos, tratados con un cinismo y una hipocresía insoportable por los europeos, la pregunta al ver las imágenes de muerte de Gaza debería ser: ¿qué les queda a los palestinos?

Francis Ford Coppola lo hubiera rodado con maestría. Dos escenas, intercalándose. En Jerusalén, Ivanka Trump, Jared Kushner, Binyamin Netanyahu, riendo, brindando, celebrando, durante la fiesta de la apertura de la embajada de Estados Unidos en Israel. Y en Gaza, el Ejército israelí disparando contra miles de manifestantes en la frontera, sin armas, sin la capacidad de dañar con las piedras a los soldados que, metódicamente, los van abatiendo. Pam, pam, más de 50 muertos. Pam, pam, un brindis por Jerusalén, la capital unida e indivisible de Israel. Pam, pam, tres hurras por la alianza entre Washington y Tel-Aviv. Pam, pam, que vivan Donald Trump y toda la casa real saudí. 

De banda sonora, Netta canta ‘Toy’, la canción ganadora del festival de Eurovisión.

Al final, silencio, fundido a negro, primer plano de Netanyahu en declaraciones a la CBS: “Lo intentas de todas las formas, pero los métodos no letales no funcionan en Gaza”.

Estos palestinos son incorregibles, hay una cita habitualmente atribuida a Golda Meir que lo resume: “Podemos perdonar a los árabes por matar a nuestros niños. No podemos perdonarles por obligarnos a matar a sus niños. Solo tendremos paz con los árabes cuando amen a sus niños más de lo que nos odian”. Incorregibles y culpables, estos palestinos, siempre culpables. Culpables cuando matan a israelíes y culpables cuando los israelíes matan a palestinos. Culpables de vivir en Palestina cuando empezaron a llegar los primeros emigrantes sionistas. Culpables de haberse convertido en un pueblo de refugiados, que ya se sabe que no fueron expulsados, que lo que el historiador israelí Ilan Pappe llama limpieza étnica no fue tal, que en 1948 la gente abandonó sus casas, sus tierras y sus vidas porque quiso, para que Israel tuviera un grave problema de relaciones públicas. Y 70 años después, así siguen, los palestinos, creando problemas de relaciones públicas a Israel, enviando a sus hijos a que los maten para hacer quedar mal a la única democracia de Oriente Próximo. Netanyahu, en la CBS: “Envían (Hamas) a los civiles, mujeres, niños, a la línea de fuego con la idea de que haya damnificados. Tratamos de minimizar los daños, pero ellos pretenden que los haya para poner presión sobre Israel, lo cual es horrible”. La deshumanización del palestino es básica en el discurso israelí. No es cosa nueva ni consecuencia de la deriva derechista de la sociedad israelí de los últimos años, sino que entronca de forma directa con el alma colonialista del proyecto sionista. El indígena siempre es un salvaje; el colonizador, un ilustrado civilizado.

Han sido estos días de cara y cruz. La cara de la fiesta de la embajada de Trump en Jerusalén, la cruz de la masacre de Gaza. La cara del 70º aniversario de la creación del Estado de Israel y la cruz de 70 años de la nakba, el desastre palestino. La cara de los ejercicios propagandísticos de Israel para lavar su reputación (Eurovisión, con su inversión en publicidad en Grindr para ganar el voto popular; la salida del Giro) y la cruz de triunfos del BDS como Natalie Portman. La cara de que la Administración Trump ha externalizado su política en Oriente Próximo a Israel y Arabia Saudí y la cruz de la impotencia de la comunidad internacional ante el desastre que el tridente Washington-Tel-Aviv-Riad está pergeñando. La cara de los bombardeos israelíes en Siria y la cruz de la aparente calma de Teherán. Coppola se pondría las botas, tiene donde elegir: coroneles Kurtz por doquier, Vitos Corleone, algún Michael, muchos Fredos, incluso un mundo entero de Martin Sheens corriendo bajo el fuego y preguntando: “¿quién está al mando?” y un soldado que le responde: “¿No es usted?”

¿Quién está al mando? Después de la Unesco, Irán y la embajada de Jerusalén, Israel se siente muy seguro, fuerte. Por si hubiera dudas, los comunicados de repulsa a la masacre de Gaza (desde la UE hasta el secretario general de la ONU, António Guterres, pasando por las cancillerías europeas, entre ellas las españolas) son un exquisito ejemplo de cinismo e hipocresía, al pedir contención a ambas partes y al recordar el compromiso con el proceso de paz basado en la solución de los dos Estados que vivan en paz y seguridad uno junto al otro. Política y diplomáticamente, estos comunicados hacen el mismo daño que la flamante nueva embajada de Estados Unidos en Jerusalén. Son textos (como las políticas de las que emanan) que perpetúan la idea de que estamos hablando de un conflicto más o menos simétrico (al menos con capacidades similares para hacerse daño) protagonizado por dos pueblos que tienen el mismo derecho sobre la misma tierra. No es el caso. Ni es simétrico, ni tienen la misma capacidad de hacerse daño. Uno es el ocupante, otro es el ocupado. El paso previo a cualquier tipo de plan es aceptar esta realidad. En muchos aspectos, Trump no es más que una caricatura extrema y descarnada de las políticas habituales de Estados Unidos. En este asunto, lo único que el presidente hace es llevar al extremo lo que es una realidad desde hace tiempo: que EE.UU. no es un mediador leal sino el aliado de Israel. El Estado hebreo es el 51º Estado de la Unión en tanto en cuanto para Washington Israel no es política exterior sino política interior. Los europeos, en el mejor de los casos, tararean ‘Toy’ y miran hacia el otro lado.

Abandonados e insultados por EE.UU.; tratados con un cinismo y una hipocresía insoportable por los europeos; muy alejados de la posibilidad de que al zar le interese acogerles en su regazo; sin liderazgo merecedor de tal nombre; considerados como un trasto viejo y molesto por los vientos que corren en el mundo árabe; sin capacidad real de dañar a Israel después de la derrota de la segunda Intifada; masacrados, oprimidos, reprimidos desposeídos del pasado, el presente y el futuro; sin derecho ni a la esperanza, la pregunta al ver las imágenes de muerte de Gaza debería ser: ¿qué les queda a los palestinos?  

“El horror, el horror”, diría el coronel Kurtz.

 Eso es hoy Gaza.