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jueves, 20 de febrero de 2020

José Mujica: "Las fuerzas conservadoras están sustituyendo los viejos golpes de Estado por campañas publicitarias"

Sigue militando a sus 84 años, aunque ahora se ve más bien como un "letrero" para atraer a gente con ganas de seguir su camino cuando sus luces se apaguen. José Mujica (1935, Montevideo) fue presidente de Uruguay desde 2010 a 2015, un breve periodo en el que se aprobaron leyes impensables en otros países de estas mismas latitudes como la regulación del mercado de la marihuana, el matrimonio igualitario o la despenalización del aborto. Pese al desgaste interno, Mujica se convirtió rápidamente en un icono internacional, señalado como ejemplo de que la izquierda puede gobernar y, a la vez, conservar altas dosis de autenticidad.

Fue guerrillero tupamaro, estuvo 12 años en la cárcel como preso político durante la dictadura, fue diputado, ministro, presidente del gobierno y ahora de nuevo senador. Mujica recibe a eldiario.es en su modesta vivienda. Rodeado de libros, fotografías de líderes como Fidel Castro y de pequeños tesoros como una réplica del diario que el Che Guevara escribió en Bolivia, cuenta que sueña con que América Latina tenga "una voz común" en el mundo que viene.



En estos últimos 15 años, la coalición con la que gobernó, el Frente Amplio, ha logrado importantes avances en derechos laborales, reducción de la pobreza o libertades civiles. ¿Por qué perdieron entonces las últimas elecciones?
Existen varios factores. En Uruguay, como en todas partes, está operando la maduración del fruto de la cultura que ha sembrado el capitalismo, que necesita hacernos compradores compulsivos para perpetuarse y garantizar la acumulación. Confundimos felicidad y progreso con comprar cosas nuevas sin plantearnos si somos más o menos felices y gastamos gran parte de la peripecia de nuestra vida para conseguir esos medios económicos que nos permiten hacer frente a esa demanda. Siempre vamos como el burro que persigue la zanahoria.

Además, hay inconformismo. Tenemos autos como nunca tuvimos y cosas por estilo, pero no nos alcanza. Y no es lo único. Operan también fuerzas muy conservadoras que están en contra de las políticas sociales, de las políticas de reparto, de las miserables políticas que intentamos hacer para mitigar las desigualdades de nuestras sociedades. Hay gente convencida de que la justicia es una rémora intelectual y que hay que aceptar las desigualdades.

Ahora, una coalición de derecha, liderada por el Partido Nacional, gobernará en Uruguay durante los próximos cinco años. ¿Qué opina de esta coalición?
En el país ya hubo ensayos anteriores (de coaliciones), aunque no tan grandes como este, y después se rompieron. Están apurados por lograr antes de romperse. Veremos qué pasa. Están operando algunas metodologías que han aparecido en América Latina.

¿A qué se refiere?
Hay una tendencia de las fuerzas conservadoras a sustituir los viejos golpes de Estado por campañas publicitarias, hay una domesticación de la justicia, una judicialización de la política, tratando de sacar partido de actos que puede haber más o menos cuestionables, que son insignificantes en Uruguay, pero existen. Las fuerzas más conservadoras siempre se han presentado con un halo de moralina y después son la cosa más podrida que ha existido. Siempre ha sido así a lo largo de la historia.


José Mujica, en su vivienda durante la entrevista con eldiario.es.
José Mujica, en su vivienda durante la entrevista con eldiario.es. María García Arenales
En el caso de Bolivia la mecha se prendió por un supuesto fraude electoral. ¿Hubo golpe de Estado?
Sí. Supongamos que fue justa la mecha que se prendió, pero no tiene nada que ver con todo lo que vino después. En Bolivia, hay una persecución escandalosa y una resistencia a que la situación se vuelva a encauzar que rompe los ojos. Es probable que las debilidades del partido al que pertenece Evo [Morales] le obligaron a forzar una candidatura que puede ser criticable y que no está bien, pero eso no justifica lo que vino después. Lo que vino después es espantoso. Ha habido una represión feroz en Bolivia y los organismos internacionales no dicen nada. La OEA no dice nada, nadie dice nada, hacen gárgaras con la democracia.

Es curioso. Cuando alguien medianamente de izquierdas se equivoca o comete un error es espantoso, cuando gente notoriamente de derechas hace barbaridades miran para otro lado. Es lo mismo que con Venezuela. Yo tengo mis discrepancias, pero jamás puedo acompañar la política de sanciones económicas, porque ya tenemos experiencia. Le pasó a España en la época de Franco y quien sufrió fue el pueblo español, que pasó hambre y todo lo demás. La humanidad debe desterrar las sanciones económicas a un país porque no lo pagan los Gobiernos, lo pagan los pueblos, que no tienen responsabilidad.

¿Qué opina del proyecto de Juan Guaidó y del Gobierno de Nicolás Maduro?
Guaidó está haciendo turismo internacional. Tiene mucho apoyo internacional, pero tiene un problema de gallo enano. En Venezuela es un presidente decorativo, es todo un papelón. Yo no veo otro camino que una buena negociación o algo por el estilo, pero a los gritos y al ataque, no. El problema es encontrar una salida para que el pueblo venezolano no siga sufriendo, eso es lo primero y no lo otro. Hay una terquedad, dos bandos que están atrincherados, pero se está conformando una economía paralela a medida que pasa el tiempo. Teóricamente en Venezuela deberían estar todos muertos de hambre y no, están mejor hoy que hace un año porque se van generando mecanismos por aquí y por allá.

La ceguera de la política internacional no es proclive a solucionar problemas difíciles, quiere solucionar con imposiciones los problemas difíciles. Los grandes conflictos tienen siempre dos vías: o se arreglan militarmente porque uno de los bandos queda derrotado, o el otro camino es una negociación política. Debe haber una negociación política porque en el largo plazo no hay un chavismo, hay varios chavismos. Y mire lo que le voy a decir, con el paso de los años, el chavismo en Venezuela puede desembocar en algo parecido al peronismo en Argentina, que es un híbrido entre política y religión, con hondas raíces populares. Lo peor que hay en la alta política es no aceptar la existencia de realidades con las cuales hay que lidiar. Hay tantos chavistas, o más, fuera del Gobierno que los que hay en el Gobierno.

Hace unos días estuvo de visita en España. ¿Cuál es su opinión sobre el nuevo Gobierno de coalición progresista de PSOE y Podemos?
Es difícil, pero me sorprendió porque España estuvo de hecho como un año y pico sin gobierno y la economía creció un poco, ni mejoró ni empeoró, es como para hacerse anarquista. Parece que no se precisa tanto gobierno, las cosas andan solas (risas). No sé… quiero mucho a España, mi juicio puede estar torcido por el afecto que le tengo. Hay problemas como en todos los lados, pero yo después de España viajé a Río de Janeiro y es como cambiar de mundo. Una ciudad gigantesca llena de gente pobre durmiendo en la calle, con problemas sociales a patadas. Yo sé que Europa no está contenta, que está disconforme, pero si mirara al otro lado del charco… Somos complicados los humanos.

Pero también es cierto que en Europa las cosas están complicadas…
Sí, claro. La señora Merkel nos parecía hace 15 años una vieja conservadora y ahora la vemos como lo más sensato que hay en Europa. También es cierto que hay una ultraderecha que se escuda con poses nacionalistas. Está el Brexit, hay fuerzas que apuntan a deshacer el esfuerzo del acuerdo europeo por su integración, que para mí fue un esfuerzo fantástico impulsado por políticos conservadores pero con una visión geopolítica larga. Falta susto. Eso surgió porque a un lado estaba la Unión Soviética y al otro, el desafío americano. Hubo gente que tuvo la claridad de decir no y se puso a construir un acuerdo y terminar con la guerra y todo lo demás. No es poca cosa, pero la gente tiene poca memoria histórica. Hay una férula nacionalista que es peligrosa para esa construcción en un mundo donde aparecen en el horizonte monstruos geopolíticos. Porque China es un Estado multinacional milenario, porque la India está ahí y es otro, porque el mundo que va a venir no va a tener piedad con los más chicos.

Hace unas semanas, unas declaraciones suyas sobre el feminismo generaron críticas. Dijo que el feminismo puede ser "bastante inútil" y no puede "sustituir a la lucha de clases".
Sí, claro, a muerte, lo pienso así. El feminismo es una reivindicación importantísima. Pero pará, que hay feministas pitucas [pijas, adineradas] que tienen sirvientas a las que explotan, que pelean por sus derechos empresariales y están a la cabeza en las representaciones políticas. Hay mujeres esclavizadas en los barrios pobres, donde el patriarcado es más fuerte que en ningún lado. Esas son las que me preocupan, no solo por ser mujeres, sino por ser pobres y estar discriminadas por ello. Tal vez en Europa no se den nuestras condiciones, yo tengo una visión muy latinoamericana. Las que tienen plata siempre se las van a arreglar, como con el aborto [ilegal], que castiga a las mujeres pobres, porque las otras pueden acudir a clínicas que en la clandestinidad operan preciosamente, pero pagando. Que me perdonen las militantes europeas, cada cual habla en relación al medio.

Yo reconozco la existencia del patriarcado y el derecho de la mujer, pero quiero señalar también que hay un problema de educación y hay una responsabilidad de la mujer en la educación desde los párvulos. Si no vamos convenciendo a la masa de mujeres más humilde para que opere en favor de la justicia, no lograremos un cambio efectivo. En las superestructuras se está dando un cambio y se da por el lado de las universidades, la capacitación de la mujer… Pero abajo, en la sociedad pobre, precisamos una maestra que eduque distinto a las niñas y los niños. Que si la nena quiere subir un árbol la deje o que no tenga que vestir de rosado. Necesitamos ese cambio. Pero no la podemos asustar, porque si yo intelectualmente comprendo que una mujer tiene todo el derecho a gritar la libertad de hacer con su cuerpo lo que se le cante, si lo digo en esa sociedad, me bajan la cortina y no me escuchan. En lugar de ayudar a progresar, tengo una respuesta conservadora, y eso es muy fuerte, sobre todo donde hay un peso religioso. No es tan fuerte en Uruguay porque es el país más laico de América Latina, pero en el conjunto de la región sí.

A las que están con bronca les doy un abrazo.

¿Hay algún líder en América Latina que le represente?
Probablemente hay, yo qué sé. La idea de representación es más o menos, pero tengo afinidad con el presidente de México –Andrés Manuel López Obrador– al que tengo mucho respeto, y soy amigo del que está en Argentina –Alberto Fernández–. Soy amigo de Evo, viejo amigo de Lula… soy amigo de aquellos que luchan por mitigar las desigualdades. He tratado de cultivar la relación con gente que piensa distinto. Por ejemplo, traté de ayudar con el proceso de paz al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, hice todo lo que pude. En el primer gobierno fui amigo de Sebastián Piñera… aunque uno tenga diferencias, debe cultivar la relación porque tenemos intereses comunes.

Los latinoamericanos somos una nación no conformada que fundamos muchos países porque surgimos de la independencia cuando se organizaba el mercado mundial y quedamos más conectados con Europa y con el mundo desarrollado que entre nosotros. Lo que está por hacerse es que algún día podamos hacer una macro nacionalidad federal que respete las identidades locales que existen. Porque, si no, vamos a ser un juguete en el mundo que viene. Deberíamos aprender portugués obligatoriamente en la escuela y tener un horizonte de acuerdo federal que nos permita respetar lo local, pero tener una voz común en el mundo que viene. Yo no lo voy a ver, pero lo sueño.

Respecto a EEUU, ¿qué opina sobre el giro a la izquierda que parece tomar el partido demócrata con perfiles como el de Bernie Sanders o Alexandria Ocasio-Cortez?
Es interesante. Estados Unidos es tan grande y diverso… hay un mundo universitario muy fuerte, muy importante, que tiene un peso incuestionable. Y se está dando otro fenómeno rarísimo, el fracaso de liderazgo de generaciones intermedias. Hay una cantidad de ancianos que son muy respetados por los jóvenes. Sanders no es precisamente un nene y sin embargo es el preferido de los jóvenes. Hay que analizar ese fenómeno.

¿Cree que puede tener una posibilidad real la izquierda en EEUU?
Creo que sí, hay una visión más rica, menos confrontativa. Los lobbies tienen un peso terrible, pero hay derechas y derechas. Lo de Trump no es solo una derecha, es una especie de fantasía porque (Charles) de Gaulle y (Konrad) Adenauer eran de derecha, pero no puedo compararlos con el señor Trump. La democracia representativa queda como cuestionada. Si en un país tan importante como EEUU eligen un personaje como este, ¡mamma mía!, lo que está cuestionada es la propia metodología de la democracia representativa.

Sin embargo, Trump tiene muchas opciones de ser reelegido.
Sí, las tiene, porque por ahora la economía anda bien y eso al parecer es muy importante en esa sociedad.
EEUU es uno de los países donde más ha crecido la brecha entre ricos y pobres.
Sí, como siempre. Ha habido un cambio importante en la economía norteamericana en los últimos años. El 10 o 12% de la población hace 40 años tenía el 30 o 35% del PIB norteamericano y ahora mucho menos gente tiene mucho más del PIB, hay un proceso brutal de concentración de la riqueza. Acá se mide la pobreza con números y eso es falso. El concepto de pobreza requiere un análisis histórico y social. Ese fuerte proceso de concentración de la riqueza aumenta la distancia entre la cúspide económica y el común de la gente. Hay vastísimos sectores de clase media que quedan estancados y con peligro de derrumbarse y eso produce un inconformismo fuerte también. Este no es un problema de justicia social, sino de seguridad.

Y Uruguay, ¿qué males no ha podido resolver todavía?
No puede haber gente pobre. Si bien Uruguay tiene una franja que es mucho más baja de lo que hay en América Latina, acá no tendría que haber gente pobre, y no me refiero solo a pobreza material, sino a pobreza de acá – dice señalándose a la cabeza– que es la más dura. Uruguay tiene medios para eso. Tenemos un país que podría mantener a 50 millones de habitantes. Somos tres y medio y no sabemos lo que vamos a hacer. Es un país rarísimo, hay más vacas que gente, cuatro por habitante, ¿dónde se ha visto eso? (risas) y otras tantas ovejas. Entonces uno se pregunta: "¿Quiénes son los pobladores de Uruguay?"'. Los pobladores son unos animales grandes y un montón de gente que está estorbando a los bichos. Si las vacas votaran…

En 2018 usted renunció al Senado para tomarse, según dijo, "una licencia antes de morir de viejo". Pero en las elecciones pasadas volvió al Senado con la lista más votada dentro del Frente Amplio. Tampoco ha dejado de acudir a eventos oficiales y de viajar al exterior. ¿Cómo lo hace con 84 años?
Toda mi vida he sido un militante social, soy una especie de campesino frustrado, me encanta la tierra, amo la naturaleza. Saqué la cuenta y llevo 71 años militando, así que estoy como programado. Sigo militando. Ahora voy a ir al Senado, creo que no resisto mucho tiempo porque me aburro, pero siempre he dicho que el mejor dirigente no es el que hace más, sino aquel que cuando desaparece deja gente que lo supera con ventaja.

Las causas sociales y populares se van metamorfoseando. Cambian, pero siguen existiendo. La única manera es perpetuar la lucha por mejorar la sociedad y eso significa tener gente capaz y comprometida. Hay que generar instrumentos colectivos y comprometer gente. Ahora estoy sirviendo como un letrero para que llegue gente que puede servir y que van a quedar cuando al letrero se le apaguen las luces. Los letreros están sujetos al almanaque. La única cosa democrática que existe en el mundo que arregla todo eso es la muerte.

¿Se imaginó una vida tan intensa como la que ha tenido?
No, se dio porque no nos quedamos quietos. También nosotros cambiamos, nos insertamos en un mundo con determinadas reglas, soportamos, nos dimos cuenta de que no íbamos a hacer ninguna revolución pero que teníamos que seguir luchando porque sobraban injusticias. Yo no le puedo plantear a la gente común del pueblo un mundo utópico cuando me van a decir: "Mirá, mañana tengo que pagar la luz". Hay que atender los problemas que tiene la gente y eso por un lado nos mediatiza, pero también nos humaniza. Estamos en esto.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Un profesor universitario renuncia a su puesto con un retrato de la juventud que todos deberíamos leer

"Me cansé... me rindo..."

 El periodista y académico uruguayo Leonardo Haberkorn ha escrito una conmovedora carta explicando los motivos por los que abandona su puesto como profesor de periodismo en la Universidad ORT de Montevideo. El texto, que pone los pelos de punta, presenta el retrato de unos jóvenes que, finalmente, le han empujado a abandonar la enseñanza por puro hartazgo: "Me cansé... me rindo...", ha titulado su misiva, que ha conmovido al mundo de la educación.

"Me cansé de pelear contra los celulares, con WhatsApp y Facebook. Me ganaron. Me rindo. Tiro la toalla", comienza su exposición de motivos Haberkorn, quien se muestra cansado "de hablar de asuntos que a mí me apasionan ante muchachos que no pueden despegar la vista de un teléfono que no cesa de recibir selfies".

"No todos son así, pero cada vez son más", continúan el académico, quien rememora que "hace tres o cuatro años la exhortación a dejar el teléfono de lado durante 90 minutos aunque solo fuera para ser maleducados todavía tenía algún efecto", pero "ya no".

En este sentido, el profesor se pregunta si quizás el problema se debe a algo que él pueda estar haciendo mal, cuestión a la que añade el innegable dolor que siente por la actitud de estos chavales: "Muchos de estos chicos no son conscientes de los hiriente que es lo que hacen", lamenta.

Tras destacar este aspecto de la mala educación, el maestro pone el foco en el desinterés de estos jóvenes por la información, lo que hace cada vez más difícil "explicar cómo funciona el periodismo a gente que no lo consume y no le ve sentido a estar informado": "Es como enseñar botánica a alguien que viene de un planeta donde no existen los vegetales", resalta, antes de defender que la empatía necesaria en cualquier periodista termina volviéndose en contra.

No obstante, el profesor trata de buscar el porqué de esta situación, y cae en la cuenta de que la culpa no es sólo de los chavales: "Y entonces ves que a estos muchachos que siguen teniendo la inteligencia, la simpatía y la calidez de siempre los estafaron, que la culpa no es sólo de ellos. Que la incultura, el desinterés y la ajenidad no les nacieron solos. Que les fueron matando la curiosidad".
"Entonces cuando uno comprende que ellos también son víctimas, casi sin darse cuenta va bajando la guardia", reflexiona el profesor, que llega la conclusión de que es en este punto cuando "lo malo termina siendo aprobado como mediocre; lo mediocre pasa por bueno; y lo bueno, las pocas veces que llega, se celebra como si fuera brillante".

"No quiero ser parte de ese círculo perverso. Nunca fui así y no lo seré", afirma tajante el maestro, quien concluye con un rotundo: "Ellos querían que terminara la clase. Yo también".

Más información: https://www.huffingtonpost.es/2018/11/09/un-profesor-universitario-renuncia-a-su-puesto-con-un-retrato-de-la-juventud-que-todos-deberiamos-leer_a_23584581/

jueves, 23 de agosto de 2018

Reflexión sobre la sobriedad, de José Mujica

Durante la entrevista para el Documental HUMAN, de muy recomendada visualización, en el que el austero expresidente de Uruguay, José Mujica, muestra su visión de la vida en el mundo actual.

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Una perspectiva que no estamos acostumbrados a escuchar pero sin embargo ninguna de sus palabras carecen de sentido es más, su razonamiento es suficiente para darle una vuelta a la vida humana con el único objetivo de disfrutarla.

Objetivo que olvidamos constantemente, objetivo que se contradice con una realidad de jornadas laborales que ocupan gran parte del día, una sociedad consumista
en la que solo se piensa en ganar para tener y en tener para ganar. El discurso íntegro del vídeo a continuación:

“Nuestro modo de vivir, nuestros valores, son la expresión media de la sociedad donde vivimos. Y nos aferramos a ello. Pero no ahora por ser presidente. Esto lo pensamos mucho. Pasamos más de 10 años en el calabozo, solos. Tuvimos tiempo, estuvimos 7 años sin leer un libro. Tuvimos tiempo para pensar y descubrimos esto: 

O logras ser feliz con poco, y liviano de equipaje porque la felicidad la llevas tú, o no logras nada. Esto no es una apología de la pobreza sino una apología de la sobriedad. 

Como hemos inventado una sociedad de consumo, y la economía tiene que crecer, porque si no crece es una tragedia, inventamos una montaña de consumo superfluo. Hay que tirar y comprar y tirar… y así se nos va la vida. Cuando yo compro algo, o tú, no lo compras con plata, lo compras con el tiempo de vida que tuviste que gastar para tener esa plata. 


Pero con la diferencia de que la vida no se puede comprar.  La vida se gasta.  Y es miserable gastar la vida para perder la libertad.”

 Fuente: https://elmundomasallademisojos.wordpress.com/2015/10/16/reflexion-jose-mujica/

miércoles, 28 de marzo de 2018

“Hay una crisis de utopías”

<p>Lucía Topolansky, durante la entrevista. </p>
Lucía Topolansky, durante la entrevista. 
Nico Pezzino
De la militancia guerrillera a la cárcel, donde pasó 13 años presa de la dictadura. De la recuperación de la libertad a la lucha parlamentaria. Con esta trayectoria política a sus espaldas, ha llegado la hora de Lucía Topolansky, actual vicepresidenta de Uruguay, la mujer con más poder político de su país. La compañera de toda la vida del expresidente José Mujica reivindica la utopía en un mundo confundido. 

Lucía Topolansky Saavedra, 73 años, me recibe en su imponente despacho del Palacio Legislativo de Montevideo, sede del Parlamento bicameral uruguayo. Un gran cuadro del expresidente José Batlle Ordóñez, precursor de la modernización de Uruguay a principios del siglo XX, ocupa un lugar prominente en la enorme estancia de grandes ventanales con cortinajes, boiserie y sofás y sillones de cuero. Al fondo, sentada frente al escritorio, está la mujer que ocupa por primera vez en la historia de Uruguay la vicepresidencia de la República, segundo cargo más importante del país, que combina con el de presidenta del Parlamento.  

“Menudo despacho”, le digo. “Sí, pero no lo elegí yo”, responde veloz y tajante. 

Choca a primera vista la imagen de Lucía Topolansky, de cabello gris plateado, vestida de traje de chaqueta, en la fastuosidad de palacio. Pienso en su larga trayectoria de lucha, de mujer de izquierdas, con un pasado de guerrillera, cárcel, torturas, aislamiento...Y en su estilo de vida austero, en la modesta vivienda y la chacra que comparte con su compañero desde hace décadas en Rincón del Cerro, en las afueras de Montevideo, a la que se llega después de atravesar suburbios industriales y barrios humildes de casas bajas. 

La figura de la mujer que acumula más poder político en Uruguay y en toda América Latina quedó eclipsada, momentáneamente, en la última década por su esposo y compañero de viaje desde los años 60. José Mujica, 82 años, presidente de la República por el Frente Amplio (coalición de izquierda) entre 2010 y 2015, exguerrillero con aspecto de abuelo venerable, sorprendió al mundo por sus formas de hombre común y un discurso brillante, sin florituras y asequible a todos.

 “Pepe habla sencillo, la gente lo entiende”, explica su compañera. “Usted encontrará intelectuales y gente de derechas que le hablarán pestes de Pepe. Pero si sale a la calle y va a los barrios, verá otra imagen. Esta gente sintió que un igual llegaba a la presidencia. Nuestra casa es la de toda la vida, y las visitas que recibimos son como una romería. La informalidad en todo, el anti-protocolo, todo esto cayó bien en la gente más humilde. Y eso marcó en Uruguay, porque cuando tuvo que ir al Parlamento fue el primero en hacerlo en pantalón vaquero y en moto. Ahora es habitual. Se fueron rompiendo moldes”.

Mujica ocupaba la presidencia y su esposa era la senadora más votada cuando Uruguay fue pionero mundial en legalizar la producción, venta y consumo de cannabis, y fue de los primeros países del hemisferio en dar luz verde al aborto y al matrimonio del mismo sexo. Todas estas medidas se aprobaban en el país que tuvo la modernización más madrugadora de América Latina en las esferas económica, política, social y cultural. En el primer tercio del siglo XX era uno de los 12 países del mundo con la renta per cápita más alta. La “Suiza de Latinoamérica” de aquellos años, según algunos, enviaba lana y carne a una Europa desgarrada y empobrecida por la guerra.

En el mismo periodo abolió la pena de muerte, suprimió la práctica y enseñanza religiosa en los colegios públicos, legalizó el divorcio por sola voluntad de la mujer, la jornada laboral de 8 horas y el voto femenino, y consagró la separación absoluta de Iglesia y Estado, después de un largo proceso de secularización. La Semana Santa se llama Semana de Turismo, el Día de la Inmaculada Concepción es el Día de las Playas, Navidad es el Día de la Familia, y Reyes es el Día de los Niños.

Detrás de José Mujica, el presidente más pobre del mundo que conmovía con discursos históricos en la conferencia Río+20 sobre medio ambiente, en la ONU y en otros muchos foros internacionales, y cosechaba millones de visitas en YouTube, estaba siempre su aliada más fiel, la entonces senadora Topolansky. “Tuvo la suerte de tener el mejor soldado en el poder legislativo. Se sacó la grande”, comenta. Nunca ejerció de primera dama porque en Uruguay no existe como figura institucional ni hay presupuesto para ello. “No comparto para nada este concepto”. 

La complicidad de la pareja, que data de los tiempos de lucha clandestina, no ha impedido a lo largo de la relación que Lucía haya actuado independientemente. “Siempre traté de militar por las mías. Y tengo cierta experiencia en esto por mi circunstancia de vida, porque tengo una hermana melliza y tuve que pelear desde pequeña por la afirmación de mi personalidad”. 

En 1967, con 22 años, las dos hermanas ingresaron en el Movimiento de Liberación Nacional (MLN)-Tupamaros, una guerrilla que puso en jaque al Estado por la audacia de sus acciones. En aquellos años América Latina era un hervidero de organizaciones insurgentes, nacidas al calor de la revolución cubana. “Hubo una conferencia muy importante en Punta del Este, en la que estaban representados todos los países latinoamericanos y Estados Unidos. Como delegado de Cuba vino el Che Guevara. Dio una conferencia en la Universidad de la República. El presentador de Guevara era Salvador Allende”, recuerda.

El abuelo Topolansky fue quien emigró a Uruguay a finales del siglo XIX. Había nacido en Budapest, bajo el imperio austro-húngaro, aunque el apellido es de origen polaco. El padre, Luis Topolansky Müller, ingeniero civil, era un hombre conservador, votante del Partido Colorado y ateo. La madre, María Saavedra Rodríguez, era de origen español. La familia nunca tuvo problemas económicos, como la mayoría de residentes del acomodado barrio de Pocitos, en Montevideo.

La politización de Lucía Topolansky empezó en el instituto, con las organizaciones estudiantiles. “La izquierda uruguaya discutía la toma del poder por la vía electoral o la vía armada. Era el dilema de la época”. Escogió las armas, y participó en diversas acciones de los Tupamaros con el seudónimo de Ana. En la  clandestinidad conoció a José Pepe Mujica, y allí empezó la relación de pareja. 

En los primeros tiempos, aquellos jóvenes rebeldes despertaron la simpatía en amplios sectores de la población. Algunos medios los comparaban con Robin Hood. Asaltaban grandes almacenes y repartían alimentos y juguetes en barrios pobres, robaban y difundían públicamente documentos bancarios que probaban maniobras turbias, ocuparon militarmente ciudades importantes y protagonizaron espectaculares fugas de varias cárceles. Mujica escapó en dos ocasiones de la prisión de Punta Carretas, hoy reconvertida en un moderno centro comercial.

Lucía Topolansky fue detenida en enero de 1971, bajo la acusación de haber facilitado el asalto a una entidad financiera por parte de un comando que robó 211.000 dólares. Se fugó a los pocos meses de la cárcel de Cabildo junto a otras 37 presas. En 1972 fue capturada de nuevo, y en prisión sufrió torturas y pasó largos periodos de aislamiento. La imagen romántica de los Tupamaros quedó empañada cuando empezaron los secuestros, bombazos y ejecuciones. Un año después, el presidente Juan María Bordaberry, perteneciente a la oligarquía terrateniente y financiera y al Partido Colorado, dio un autogolpe de estado con el respaldo de los militares. Bordaberry instauró una sangrienta dictadura cívico-militar (1973-1985), que provocó una represión y un éxodo de uruguayos sin precedentes. La guerrilla fue aniquilada y sus integrantes acabaron muertos, en la cárcel o en el exilio. 

En 1985 la dictadura negoció el restablecimiento de la democracia y todos los presos políticos fueron liberados a finales de aquel año en una amnistía general. Topolansky y Mujica se reencontraron después de 13 años de separación forzada. El mundo dio muchas vueltas, y en 2011 la pareja ocupaba la presidencia del Parlamento, ella, y la presidencia de la República, él. Juan María Bordaberry, el viejo dictador, pasaba sus últimos días en arresto domiciliario por una condena a 30 años de prisión por delitos de desaparición forzada y asesinato, y falleció aquel mismo año.  

“Pagamos el precio de perder 13 años. Salimos de la cárcel y la idea era seguir luchando, pero pasó un tiempo hasta que la sociedad nos aceptó. Tuvimos bastante suerte, porque la población pedía amnistía general e irrestricta. La gente no quería presos políticos. No pasó como en otros países de América Latina”. En las elecciones de 1994 antiguos guerrilleros participaron por primera vez como candidatos. Mujica fue elegido y dejó claro desde el primer día que no pensaba “ser un florero” en el Parlamento. Lucía y Pepe se casaron en 2005, “para arreglar los papeles”, después de haber convivido durante 20 años.

Los dos veteranos dirigentes son los máximos referentes del Movimiento de Participación Popular (MPP), heredero de los Tupamaros e integrante del Frente Amplio que gobierna en Uruguay desde 2005. “Hay razones que nos llevaron a la lucha que siguen vigentes que son principios casi elementales, porque el pensamiento político puede ir evolucionando, pero hay cosas que son de fondo, por ejemplo acabar con la explotación del hombre por el hombre. Hasta que no logremos en este mundo que no haya un individuo explotado, vamos a tener motivos de lucha. La preocupación por la tierra. Bueno… Hemos avanzado alguito, pero no todo lo que quisiéramos”.

La vicepresidenta aborda la delicada cuestión generacional y la necesidad de mantener viva la utopía. “Pepe lo explica diciendo que hay una crisis de abuelos. Puede que sea cierto, pero hay también una crisis de utopías. Hay una gran cantidad de jóvenes por el mundo que andan buscando fines para vivir, buscando una causa. No era así en nuestra época. Nosotros tuvimos suerte en este sentido, aunque algunos compañeros murieran en el camino”. 

Uruguay es una nación de tres millones y medio de habitantes y más de medio millón en el exterior. Es un país pequeño, del tamaño de Andalucía y Castilla-León juntas, de base agraria, que exporta principalmente carne de bovino, arroz, lácteos, soja y textiles. “Es una incoherencia que todavía tengamos sectores de la población en la indigencia. Cuando llegamos al Gobierno había casi un 20% de pobreza y ahora rondamos entre el 8% y el 9%. Hemos movido el índice de Gini, que mide la desigualdad, pero todavía falta”. Mientras el 20% de menores ingresos de la población retiene un 7% del ingreso total, el 20% más rico acapara el 43%. “Mi esperanza está en esa base de la sociedad, que es además donde la sociedad se reproduce. Empezamos a ser inviables con nuestra demografía de población envejecida. Necesitamos población nueva como el pan!”, reclama Lucía Topolansky. 
La Convención Nacional de Trabajadores (CNT), principal sindicato de Uruguay, dispone de cifras poco agradables, que indican que hay unos 800.000 trabajadores que apenas cobran unos 400 dólares al mes. El salario mínimo es de 470 dólares al tipo de cambio actual, y la inflación de los últimos 12 meses alcanzó el 7,07%. “Pero somos el país que tiene más protección laboral”, replica la vicepresidenta. “La mayoría de trabajadores tiene Seguridad Social. Miro a Colombia, por ejemplo, que es un país mucho más grande, y me digo menos mal que nací en Uruguay”. 

“Nosotros tenemos algunas generaciones que nacieron en estos nichos de miseria”, puntualiza. “Hay que romper un círculo perverso de la pobreza, que es cultural. Los brasileños sacaron 40 millones de la pobreza. Y me pregunto: ¿Crearon ciudadanos o consumidores?”

El Frente Amplio exhibe con orgullo los informes de organismos internacionales como la CEPAL y el BID, que indican que Uruguay es el país menos desigual de Latinoamérica. Sin embargo, el Gobierno no ha logrado revertir la concentración de la propiedad de la tierra en pocas manos. “Tenemos que revisar la ley de herencia, que es la que permite la acumulación de riqueza. Hay gente que nace y ya tiene todo resuelto, y vive de una herencia que le dejaron”. 

La política tributaria del Gobierno es que pague más el que más tiene. Funciona sobre la renta personal, pero el tipo impositivo a la herencia de la propiedad agraria es plano, en contra del criterio del sector más a la izquierda del Frente Amplio, que representan Topolansky y Mujica. “Si una madre deja a su hija su casita en un barrio periférico de Montevideo, construida con el sacrificio de toda la familia, el tipo impositivo a la herencia es el mismo que paga un banquero que le deja a su hijo una estancia en los mejores campos”. 

¿Por qué no han podido cambiar la ley? Lucía hace una mueca antes de contestar: “No es fácil el tema de los impuestos, y nosotros no somos un partido, somos un Frente, en el que están desde el Partido Comunista hasta el Partido Demócrata Cristiano, en un abanico de posturas distintas”.
Los papeles se han intercambiado desde las elecciones de 2014. Lucía Topolansky, la senadora más votada, es quien está ahora en primera línea, expuesta a los focos, y José Mujica, más en la retaguardia, como expresidente y senador. “Militamos por la misma causa. Siempre les digo a los militantes jóvenes: el primero o primera que tenéis que reclutar es tu pareja. Porque ninguna pareja puede entender la vida de un militante, que no tiene domingos, festivos, ni horarios.” 

Livianos de equipaje
Sencillez, solidaridad y austeridad son señas de identidad de la pareja Lucía y Pepe. “Hay que ir liviano de equipaje, como dice Machado”. Durante los cinco años que Mujica fue presidente vivieron en su modesta chacra. Nunca ocuparon el palacio presidencial en Montevideo, ni la residencia de verano en Punta del Este. 

La vicepresidenta se mueve en Uruguay sin escolta, “el chófer y yo”. “Cuando salgo con Pepe vamos en el Fusca, [el legendario Volkswagen Beetle]. Tuvimos primero un alemán auténtico de color rojo, que tuvo un problema mecánico serio, y más tarde le regalaron a Pepe uno celeste, que es el que usamos actualmente”. 

En la página web del MPP, figura la declaración jurada de ingresos y patrimonio de todos los legisladores del partido. La de Lucía Topolansky dice que tiene un sueldo mensual de 4.100 euros, más un plus de 760 euros por las suplencias de la presidencia. Su cuenta bancaria tiene un saldo de 4.000 euros. El valor de la vivienda es de 110.630 euros, y  su patrimonio neto asciende a 114.700 euros.

“La gente cree que la felicidad se logra con tener cosas. Hay gente que tiene de todo y es infeliz. Me gusta el concepto de pobreza que tienen los aymaras, aquel que dice que pobre es el que no tiene comunidad. Con el avance de la sociedad todos tenemos un paquete de cosas necesarias, pero luego hay una cantidad de cosas superfluas…A mí me gusta comprar libros. Me gusta gastar unos pesos en libros y me los gasto”.  

“Hemos gastado mucha plata en la lucha política, o en solidaridad, por ejemplo en la escuela que construimos frente a mi casa. Gasto el dinero en cosas que me motivan. Hicimos un viaje para conocer los lugares de donde procede la familia de Pepe, en el País Vasco el padre, y un pueblito de Italia la familia de la madre. En realidad no tenemos necesidad de mucho más. Pero no criticamos a otros. Esto tiene que quedar bien claro”. 

En 2019 se celebrarán las próximas elecciones presidenciales. A Lucía Topolansky ni se le pasa por la cabeza ser candidata, a pesar de algunas voces que sugieren su nombre. “Yo estaba con causal jubilatoria, como digo yo.” Su mirada del futuro no contempla ningún cargo, pero no piensa en absoluto convertirse en una jubilada. “La política es una carrera de postas, hay que ir formando a gente para evitar que un día al darse vuelta uno se dé cuenta de que no hay nadie atrás. Sería dramático. Iba a dejar la política parlamentaria para dedicarme al trabajo con la militancia, a la formación de jóvenes militantes. Y eso es a lo que me voy a dedicar cuando termine mi mandato. Es un trabajo muy necesario en un mundo que está tan confundido”.


lunes, 5 de enero de 2015

Uruguay, el pequeño país que está liderando una gran revolución energética

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Los proyectos de infraestructura no convencional de energía renovable son sólo la punta del iceberg de la revolución de la matriz energética uruguaya. ¿Cómo están consiguiendo transformar su modelo energético?

Históricamente, muchos países que dependen de la generación hidroeléctrica necesitan acudir a otras fuentes en época de sequía. Ese fue el caso de Uruguay, o al menos lo fue hasta hace poco. Todo comenzó a cambiar cuando a fines de la década pasada el país lanzó una nueva política energética que obtuvo el apoyo de los principales partidos políticos. Desde entonces, Uruguay ha avanzado enormemente hacia la meta de convertirse en un país en el que el 50% de la energía global primaria utilizada sea renovable.
Con este objetivo en mente, se fueron implementando una serie de acciones para ir modificando la matriz eléctrica y promover el uso de energía eficiente en el país. Éstas incluyeron la promoción de energía renovable no convencional, la incorporación de generación de energía eléctrica a partir de biomasa, mejoras en eficiencia energética y el apoyo a la energía solar.

Uruguay cuenta en la actualidad con un 43% de la energía proveniente de fuentes hidroeléctricas, un 36% térmica, mientras que el 21% restante proviene de fuentes de energías renovables varias y se encuentra en rápida expansión. Con 340MW instalado, la capacidad eólica está creciendo a gran velocidad: si bien hace pocos años era de tan sólo 40MW, en solo dos años más podría superar los 1000MW.

Esta transformación responde al conocimiento y a las obras de infraestructura que el país ha venido desarrollando, entre otros, con apoyo financiero del BID.  También se han apoyado una serie de estudios, incluidos algunos relacionados con el potencial de las mini-centrales hidroeléctricas, consultorías sobre eficiencia energética, potencial de co-generación, así como también estudios para la modernización de la enorme planta hidroeléctrica binacional de Salto Grande.

Además de apoyar en forma integral esta revolución del sector energético del país, el BID también está financiando con operaciones sin garantía soberana, varios parques eólicos que suman una capacidad combinada de más de 200MW y considerando el apoyo financiero para varios proyectos fotovoltaicos y para una importante planta de regasificación de GNL.

En tres años se espera que dos tercios de la capacidad instalada de generación eléctrica del Uruguay provengan de fuentes renovables y más de la mitad de ésta sean de fuentes renovables no convencionales. Esto no sólo beneficiará al usuario con precios más bajos, sino que también tendrá un impacto positivo sobre el medio ambiente.

Todos estos esfuerzos apuntan hacia la diversificación efectiva de la matriz eléctrica de Uruguay, una realidad que contribuirá a reducir las emisiones de CO2 a la vez que se mitiga la vulnerabilidad del sector eléctrico del país frente a las condiciones hidrológicas y a la fluctuación de los precios internacionales del crudo. Esto también se traducirá en mayor seguridad eléctrica para el país y en un superávit en la capacidad de generación eléctrica que podrá ser potencialmente vendido a países vecinos.

Sin duda, Uruguay tiene mucho que enseñar al resto de América Latina (y del mundo) en lo que a energía limpia se refiere.

Fuente:  http://blogs.iadb.org/cambioclimatico/2014/11/25/uruguay-el-pequeno-pais-que-esta-liderando-una-gran-revolucion-energetica/

sábado, 13 de septiembre de 2014

Los esclavos del mar de Uruguay

El pequeño pero activo Sindicato del Mar del país socorre a los marinos africanos y asiáticos que llegan a Montevideo en pesqueros chinos
 

Los africanos que llegaron en un pesquero chino. / Sindicato del Mar de Uruguay

Los militantes y dirigentes del Sindicato del Mar de Uruguay (SUNTMA) se han enfrentado este año a una inusual llegada de 47 marineros, la mayoría africanos, abandonados, y a veces esclavizados durante meses en alta mar. El caso más sonado ocurrió el pasado mes de mayo, cuando un grupo de 28 personas apareció en Montevideo, con aparentes señales de deshidratación y tortura. La presunta culpable es una empresa china la cual les garantizaba un trabajo como pescadores en Uruguay y un buen sueldo, sin embargo, estas promesas resultaron ser una mentira. Las víctimas fueron contratados por Zhang Jun Ming, según figura en la denuncia penal.

Los marinos, 24 procedentes de Sierra Leona y cuatro de Ghana, denunciaron siete meses de esclavitud y malos tratos. Además de recibir golpes, afirmaron que los ataban con grilletes en las piernas y su alimento consistía en arroz y agua. Después de que el sindicato uruguayo movilizó a los servicios sociales, varios marinos fueron hospitalizados con cuadros de malaria y tuberculosis. Más tarde presentaron una denuncia penal contra los propietarios del buque y después de negociaciones, la agencia marítima a cargo de la tripulación aceptó pagar el viaje de vuelta en avión de 18 de los marinos y una liquidación de sueldo de 1.500 dólares.

Otros diez africanos prefirieron quedarse. Tal es el caso de Salim, de 28 años, procedente de Ghana. En un inglés confuso explica que fue contratado en Guinea Conakry y trasladado a Montevideo en avión para salir desde allí a pescar en alta mar. Le prometieron un buen sueldo y dinero para su familia pero el pago nunca llegó. Actualmente subsiste con ayuda del Ministerio de Desarrollo Social de Uruguay, trata de aprender español y está alojado en un hotel de Montevideo.

—¿Por qué preferiste quedarte?, preguntó una empleada del hotel.
—Porque la pobreza en mi país no es como la pobreza en tu país, respondió Salim.
“Aquí hemos ayudado a nigerianos, filipinos, tailandeses, vietnamitas. La mayoría empleados en barcos chinos”, cuenta Marcelo Bitancurt, secretario del SUNTMA. “En el caso de los africanos hicimos una denuncia penal pero el juez archivó la causa por no haber hallado pruebas suficientes de los malos tratos en alta mar”.

El jurista y abogado Julio Vidal Amoedo, con 40 años de experiencia en la aplicación del derecho marítimo, reconoce que los Estados tienen pocos elementos para prevenir este tipo de abusos. La marina mercante está dominada por grandes multinacionales que suelen respetar las leyes y tienen seguros, sin embargo, en la pesca la situación es mucho más precaria. “Uruguay tiene desde 2011 una ley de embargo preventivo de buques que es prácticamente el único recurso para hacer aplicar las leyes y cobrar deudas. Una vez que los barcos están en alta mar impera la ley de la bandera (el país del que procede el barco tiene jurisdicción para todo lo que sucede dentro del barco) que en muchos casos garantiza una total impunidad”, afirma. Según explica el abogado, en el caso de los delitos penales, cualquier país puede aplicar su jurisdicción en puerto, pero el asunto es más complejo cuando se trata de los derechos laborales.

“Esto siempre ha pasado, pero 2014 ha sido especial. En un año cinco buques fueron incendiados por su propia tripulación como protesta en el puerto de Montevideo como protesta. A veces los dejan ahí seis o nueve meses” dice Bitancurt.

Los mares están repletos de tripulaciones con contratos leoninos o condiciones similares a la esclavitud, a veces el naufragio económico de la naviera es tal que los marinos acaban abandonados en tierra y se descubre una parte de esa realidad.

En el puerto de Fray Bentos, sobre el río Uruguay, a unos 300 kilómetros de Montevideo, una naviera cargada de deudas dejó abandonados a tres marineros y dos buques a principios de año. Sergio Barbusano, Jefe de División del Puerto, explicó vía telefónica que los tres hombres eran indonesios y que los barcos tenían bandera surcoreana. Los marinos llegaron en febrero y fueron repatriados hace un mes.

Fuente:  http://internacional.elpais.com/internacional/2014/09/13/actualidad/1410564911_010722.html