Mostrando entradas con la etiqueta Deforestación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Deforestación. Mostrar todas las entradas

jueves, 3 de febrero de 2022

Impactante video: la deforestación del planeta vista desde el espacio

 La deforestación vista desde el espacio es aún más impresionante que a ras de suelo y permite comprobar en toda su crudeza la magnitud del problema, más allá de estadísticas.

Google Earth permite crear un video con la evolución del aspecto que presenta la superficie terrestre, gracias a la combinación de imágenes correspondientes a años sucesivos. Se crea así un ‘timelapse’ o secuencia que muestra unos cambios realmente sorprendentes y alarmantes. Es el caso de la deforestación, cuya velocidad de expansión se aprecia así en toda su magnitud. 

  

Este vídeo evidencia cómo de rápida es la tala masiva que sufren los bosques de todo el planeta, no solo las selvas amazónicas. Google Earth muestra varias partes del mundo entre 1984 y 2020. A pesar de ser un periodo de tiempo relativamente corto, las transformaciones son estremecedoras.

Las pequeñas parcelas deforestadas en medio del inmenso bosque van creciendo poco a poco hasta consumir por completo la vegetación y cambiar frondosas áreas arboladas por superficies desérticas y devastadas.

Estados Unidos, Brasil, Bolivia, Madagascar, Indonesia y otras partes del planeta están siendo deforestadas masivamente para la obtención de tierras dedicadas al cultivo y al pienso para ganado.

En 2017, la superficie forestal destruida en el planeta Tierra era de 40 campos de fútbol cada minuto, según Global Forest Watch, y al ritmo actual, se prevé que el 60% de la selva amazónica desaparezca en 2050.

Zona en deforestación, Bolivia

Zona en deforestación, Bolivia Google Earth

Zona en deforestación, Bolivia (2)

Zona en deforestación, Bolivia (2) Google Earth

Zona en deforestación, Bolivia (3)

Zona en deforestación, Bolivia (3) Google Earth

 De momento, se calcula que la Tierra ya ha perdido casi la mitad de sus bosques. Durante la última década, se han estado perdiendo anualmente 4,7 millones de hectáreas de bosques, con Brasil, la República Democrática del Congo, Indonesia y Bolivia entre los países más afectados.

Las consecuencias de la tala indiscriminada son enormes; estas son algunas de ellas:

Extinción de especies: la deforestación de bosques y selvas pone en jaque la supervivencia de miles, e incluso millones, de especies animales y vegetales, muchas de ellas aún ni siquiera descubiertas. La pérdida de biodiversidad resulta significativamente peligrosa en el caso de las especies arbóreas, ya que llevan a cabo su vida en los árboles. 

- Destrucción de ecosistemas: la mencionada pérdida de biodiversidad es consecuencia directa de la destrucción de ecosistemas debido a la tala masiva de árboles.

- Erosión del suelo: si hay menos árboles, la tierra se resiente. La lluvia, la luz solar y el viento son agentes que erosionan el suelo. Los bosques actúan como mecanismo de defensa de la tierra, debido a que sus raíces en el terreno, y con sus copas, impiden que la radiación solar incida de lleno.

- Alteración del ciclo hidrológico: las masas de bosque liberan vapor de agua a la atmósfera y, de esta forma, ayudan a mantener húmedo el terreno. El aire de una zona se convierte en demasiado seco cuando no hay árboles alrededor. 

- Más carbono en la atmósfera: sin árboles, la humanidad perdería su mejor instrumento para reducir las emisiones de CO2. Esto haría aumentar todavía más la proporción de gases de efecto invernadero presentes en la atmósfera, lo que seguiría elevando la temperatura mundial y terminaría siendo imposible revertir el cambio del clima.

- Mayor vulnerabilidad del terreno frente a incendios: las zonas deforestadas son muy vulnerables a la aparición de fuegos y sequías. Y es que la ausencia de seres vivos destruye el equilibrio ecológico, algo que altera de forma drástica el clima del lugar. 

Fuente: https://www.meneame.net/m/cultura/impactante-video-deforestacion-planeta-vista-desde-espacio

sábado, 24 de mayo de 2014

Poder indígena vs. narco deforestación

El crimen organizado provoca grandes índices de deforestación en Centroamérica pero allí donde las comunidades indígenas están organizadas y tienen la posibilidad de gestionar sus bosques, la influencia del narco es menor. Así lo acreditan varios estudios internacionales que, además, aseguran que una lucha eficaz contra los cárteles pasa por escuchar a esas comunidades, apoyarlas, y reconocer los derechos de quienes habitan desde hace siglos las tierras que hoy se han convertido en corredores de la droga

 

“Estamos defendiendo nuestros bosques  hasta con las uñas”. Cándido Mezúa, líder del Congreso General del Pueblos Emberá Wounaan de Panamá es contundente. Sabe que por Centroamérica  pasa el 80% de la cocaína que llega a EEUU (datos del Departamento de Estado). Sabe que el crimen organizado utiliza para ello las zonas más aisladas y boscosas de cada país, en el caso de Panamá, muchas fronterizas con Colombia. Sabe que su pueblo tiene necesidades y también que hay jóvenes que  cargan montaña a través sacos de supuesto ‘arroz’  por 200 dólares cada uno, un dineral no propio de ese alimento. Este líder indígena sabe que muchas veces, cuando las comunidades denuncian la presencia de sospechosos armados, las autoridades las tachan de colaboradores, o han sitiado sus pueblos, o las han utilizado como “escudos” en lugar de protegerlas.  Pero también sabe cómo evitar todo esto. Y que hay muchos trabajando como él para conseguirlo.

“Los pueblos indígenas somos vulnerables al narco cuando no hay sentido de comunidad pero en los lugares donde se reconocen nuestros derechos para determinar el destino de nuestros bosques, cuando nos dejan protegerlos pero también explotarlos y beneficiarnos de ellos de forma sostenible para dar oportunidades a los jóvenes, cuando se fomenta la educación en agronomía, es más difícil que el crimen organizado entre y hay menos deforestación. Por eso queremos que se cuente con nosotros cuando los gobiernos hablan de estrategias de seguridad”.

 

Mezúa fue uno de los participantes del encuentro en Costa Rica de la Alianza Mesoamericana de Pueblos y Bosques, celebrado a mediados de marzo, donde se intercambiaron experiencias y se presentaron varios estudios de expertos que están avalados por prestigiosas universidades o el Banco Mundial. Los investigadores, que hablaron con Periodismo Humano junto con Mezúa a su paso por México, constatan no solo las palabras de este dirigente sino el daño que los narcos están haciendo a los bosques centroamericanos y, por ende, al planeta.

Según los datos recopilados por la geógrafa e investigadora de la Universidad de Ohio (EEUU) Kendra McSweeney, coautora de un estudio publicado en enero en la revista Science, en Guatemala, en la reserva de la Laguna del Tigre, donde proliferan las ‘tierras de nadie’  en plena selva del Petén (fronteriza con México) la deforestación ha alcanzado el 10% . Sin embargo, en las zonas donde se ha establecido un sistema de concesiones para el manejo forestal comunitario la incidencia ha sido mucho menor.
En Honduras la destrucción de los bosques se ha cuadriplicado de 2007 a 2011, justo cuando comenzó a aumentar bruscamente la presencia del crimen organizado por la tendencia de los cárteles mexicanos a expandirse hacia el sur cuando se elevó la presión militar en México contra ellos.

 

“Los narcos entraron en escena cuando los pueblos indígenas estaban inmersos ya en luchas para defender sus bosques de proyectos mineros, turísticos o energéticos  a gran escala, con lo que las selvas centroamericanas se convirtieron en los últimos años en una especie de ‘salvaje oeste’ donde se impuso el miedo”, añade.

Según McSweeney, la forma de actuar de los narcotraficantes es similar en toda la región, ya sea el Petén (Guatemala), la reserva del Río Plátano (Honduras), la Mosquitia (Honduras y Nicaragua), la costa atlántica de Costa Rica, la frontera panameña con Colombia… “Llegan a una comunidad y ofrecen mucho dinero a una sola familia, cuando una cae y consiguen sus tierras, toda la comunidad se pudre”.

McSweeney  señala en su estudio que el objetivo es involucrar a productores locales en áreas como la ganadería, la producción de palma, la especulación de tierras y el tráfico de madera, a expensas de pequeños productores, que a menudo, son los defensores de los bosques. Otras veces compran directamente zonas boscosas. El resultado son talas indiscriminadas para hacer narcopistas  de aterrizaje para el trasiego de droga, y  el lavado de dinero a través de las actividades agrícolas que no deberían darse en una reserva natural protegida.
 
 

Los bosques centroamericanos, uno de los pulmones del planeta, son estratégicos para el narco porque son paso obligado de la cocaína sudamericana que se dirige a EEUU. Desde esas zonas, generalmente con muy poca presencia del estado, la droga continúa viaje al norte tanto por tierra, mar o aire. Ahí han proliferado las narcopistas de aterrizaje, brechas de entre 1,5 y 2,5 kilómetros, abiertas con tractores en plena selva, donde aterrizan las avionetas con más puntualidad que las líneas aéreas de la zona, ironizan los locales.
Solo en Honduras, hay unas 200, según dijo  recientemente el viceministro de Defensa de Honduras, Carlos Roberto Funes, al diario El Mundo. Y solo en lo que va de 2014 se han destruido 75. Pero este esfuerzo, que cuenta con el apoyo de Washington, y que se centra en interceptar y localizar avionetas y destruir las pistas, no ha sido efectivo. “La gente que vive en el lugar se siente parte del negocio y vuelve a repararlas”, aseguró Funes en la mencionada entrevista.

Para evitar esta situación, en lugar de una “política represiva” y de militarización que “no arregla el problema”, asegura McSweeney, los expertos apuestan por ofrecer a las comunidades incentivos para defender sus bosques, es decir, no solo permitir sino potenciar que se organicen comunitariamente, que gestionen sus recursos forestales, se beneficien de ellos y así tengan más motivos –al margen de sus creencias y tradiciones- para preservarlos del narco o de cualquier otra presión.

EXPERIENCIAS DE EXITO
Según muestra un estudio realizado durante 5 años por el  Programa Salvadoreño de Investigación sobre Desarrollo y Medio Ambiente (PRISMA), hay experiencias de éxito en toda Mesoamérica que demuestran que dar derechos a los indígenas ha conllevado claramente una menor deforestación y una menor infiltración del crimen organizado en sus bosques.

Una de las claves, indica uno de sus autores, Andrew David, es el monitoreo de las zonas en riesgo. “A más derechos, más organización y a más organización mejor red de vigilancia comunitaria. Y si esta funciona, se evita que entren extraños para fines ilícitos o, si llegan a entrar, se les detiene o se informa inmediatamente a las autoridades para que actúen”. Uno de los ejemplos más espectaculares tuvo lugar en Talamanca (Costa Rica) donde los sistemas de rondas y monitoreo comunitario hicieron saltar la alarma sobre una red de helicópteros que trabajaban para el narco.

Pero si los indígenas no son dueños legalmente de sus tierras o no tienen sentido de comunidad, como ocurrió hace años en la zona de la Mosquitia o en la ‘tierra de nadie’ del Petén guatemalteco, son mucho más vulnerables.

El estudio de PRISMA ofrece ejemplos de éxito. En México, en municipios como Cherán (Michoacán, centro del país) o en Tecpan de Galeana (costa Guerrero, en el Pacífico) las acciones comunales contra el narco han conllevado en la primera localidad la reforestación de más de 1000 hectáreas y en la segunda la puesta en marcha de un vivero que cuenta con 1,4 millones de plantas. Además, en ambos lugares bajaron los homicidios.
Ante situaciones tensas, ha habido distintos patrones de actuación. Nicaragua y  Guatemala pusieron en marcha los llamados “batallones ecológicos” o “verdes”,  unidades pertenecientes al ejército pero que actuaban más en coordinación con las comunidades que el resto de efectivos militares cuando estás les reclamaban protección. En otros casos, como en la comunidad garífuna de Vallecito (norte de Honduras) o los purépechas de Cherán, los propios indígenas optaron por la confrontación directa (pese a la disparidad de fuerzas) pero su valor e insistencia les hicieron poco a poco ir logrando parte de sus objetivos aunque a cosa de sufrir acciones violentas contra ellos. Estas dos comunidades son de las pocas que hay llamado por su nombre a su enemigo: crimen organizado.

Los estados todavía son reticentes a contar con las comunidades para elaborar sus las estrategias de seguridad y los planes hemisféricas liderados por EEUU ofrecen principalmente ayuda militar. Sin embargo, el fortalecimiento de redes de base, como demuestran los estudios presentados en Costa Rica, no solo contribuirían al mayor y mejor desarrollo de los pueblos originarios de los bosques latinoamericanos sino que preservarían uno de los pulmones del planeta y complicarían a los narcos sus actuaciones.
Y un ejemplo más, fuera del estudio, lo reconocen, aunque sea en voz baja, funcionarios del gobierno de México, con respecto a uno de los grupos indígenas más organizados del continente,  los que viven en los territorios que lograron su autonomía tras el alzamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, en el sureste de Chiapas. “Donde están los zapatistas  no hay narco, por eso los toleramos”.

Fuente:  http://periodismohumano.com/sociedad/medio-ambiente/poder-indigena-vs-narco-deforestacion.html

lunes, 3 de marzo de 2014

El mapa que explica la deforestación en el mundo (y lo hace en tiempo real)

Varios organismos lanzan Global Forest Watch, una web que integra capas de datos para ver el estado de los bosques de todo el mundo

Los mapas los pone Google; las imágenes de satélite, la NASA; los datos, el World Resources Institute y otras agencias; y la capa de visualización, la empresa española Vizzuality

El recurso sirve para gobiernos, empresas, comunidades y para que cualquier ciudadano explore los cambios forestales casi según suceden, porque los datos se actualizan con frecuencia


Global Forest Watch.

Mira el mapa. El rosa representa la masa forestal que ha desaparecido en España desde el año 2000. ¿Qué pasa en Galicia, que se ha perdido tanta? "Muy fácil: en Galicia se producen el 50% de incendios de España", responde Ángel Dorrio, técnico de Medioambiente de la asociación Amigos da Terra.
Las estadísticas del Ministerio de Agricultura y el mapa de España en Llamas confirman que Galicia es la comunidad en la que más hay. "Como ves, siempre aparece Galicia en rojo. Los datos son graves, llevamos más de cuarenta años con el mismo problema". Un caso reciente es el de las Fragas do Eume. Si hacemos zum, vemos con detalle la zona devastada. La captura de la izquierda es el parque entre 2005 y 2009; la de la derecha, entre 2005 y 2013. En abril de 2012, el incendio extinguió más de 750 hectáreas (que son las que aparecen en rosa).

 
 Ahora mira esta otra imagen:
 
 
Es una de las áreas del mundo en la que más árboles desaparecen. Aunque la del Amazonas es la más sonada, lo de arriba es el zum sobre la región de Gran Chaco, entre el sur de Brasil, Argentina y Paraguay. ¿Qué pasa? ¿Por qué la deforestación allí es cuadrada? Se llama sojización y es el cultivo de soja. "En Argentina y Brasil ha crecido brutalmente. Sustituyen cultivos tradicionales por monocultivo y hay mucha deforestación", explica Tom Kucharz, de Ecologistas en Acción.

¿Y por qué soja? Es más barata ("es agricultura intensiva con muchísima tecnología y fertilizantes químicos para matar la mala hierba"), sus proteínas son perfectas para la ganadería industrial (la que usan las cadenas de comida rápida, por ejemplo) y se vende muy bien en los mercados internacionales. 

Este gráfico muestra la evolución de su precio, que sólo de 2007 a 2008 subió un 86%. Como Kucharz, ecologistas e investigadores llevan años alertando sobre el problema y sus efectos económicos y sociales. También sobre los medioambientales, claro.

Pintar los cambios de los bosques
Galicia y sus incendios, y el Gran Chaco y su sojización son sólo dos de los casos de deforestación que hay en el mundo. Las imágenes para explicarlos las hemos sacado de Global Forest Watch, un proyecto del World Resources Institute presentado la semana pasada que, en forma de web, muestra el estado de los bosques del mundo. 

Los mapas los pone Google; los datos de árboles desaparecidos y aparecidos e imágenes de satélite, organismos como la Universidad de Maryland o la NASA. Y la visualización de esos datos (o cómo ver, en una imagen, que los incendios forestales en Galicia o los cultivos de soja se cargan los bosques), la empresa española Vizzuality y su tecnología CartoDB (que en eldiario.es hemos utilizado, por ejemplo, para ver el tráfico ferroviario en España).

"Lo que nos gusta es contar historias y los mapas son un medio para ello", explica Carlos Matallín, uno de los desarrolladores que ha ‘pintado’ las capas de datos. "Tenemos datos muy ricos, importantes y validados, pero que no puedes tirar en crudo porque no se saca nada en claro. Puedes decir ‘sí, hay deforestación’. La parte bonita, interesante y compleja es cómo muestro estos datos a cualquier persona de forma amigable e intuitiva. Y con ello, contar, por ejemplo, la deforestación en un área protegida y cómo a través de las alertas se puede parar". ¿Alertas?

Si un árbol cae y nadie lo escucha, ¿hace ruido?

Un problema de la deforestación es que cuando se detecta (cuando el árbol cae en mitad del bosque) suele ser tarde para pararla. Por eso la novedad de Global Forest Watch, que lleva dos años en desarrollo y del que ha habido prototipos previos, es el tiempo real: los datos que integra no sólo son de muy buena calidad (aquí explican de dónde proviene cada set de datos y cómo se ha tomado), sino que en muchos casos se actualizan diaria o mensualmente. También la posibilidad de delimitar áreas, guardarlas y poner alertas que te avisen si 'algo' cambia (si algún árbol cae en mitad del bosque).

 

"La página dice: 'near real time' (casi en tiempo real). La capa de fuegos, por ejemplo, se puede tener con hasta un día de diferencia. En cada capa están explicadas la resolución de los datos y la periodicidad con la que se actualizan", cuenta Matallín. Las capas más importantes son las de Forest Change (el cambio en los bosques, que dentro de la web está en la columna de la izquierda). "Queremos saber cómo está cambiando el bosque y eso viene explicado ahí. El resto de las capas (biodiversidad, masa forestal, zonas intactas o protegidas) ayudan al análisis". 

Haciendo zum, activando y desactivando capas de datos, puedes encontrar historias de deforestación o reforestación. Además de los incendios gallegos o sojización, en este post hay otros nueve ejemplos para entender lo que pasa en los bosques del mundo.

Rompiendo la barrera entre la ciencia y las personas

Más allá del ‘wow, qué mapa tan vistoso’, la herramienta es útil para muchos agentes. "Sirve para diferentes tipos de personas que quieran trabajar con los datos. Agencias gubernamentales, o no, que quieran controlar la deforestación, grupos indígenas que quieran saber qué está pasando con su tierra o empresas que quieren asegurarse de que su cadena de distribución cumple con los compromisos", precisa Matallín.
"Digamos Unilever o Nestlé, que son empresas que han dado su nombre. Nestlé tiene proveedores que están explotando un área. Ellos pueden ir a esa zona, hacer un análisis y confirmar que lo que les han dicho sus proveedores coincide con lo que ellos ven a través de la web".

Y más allá de gobiernos, empresas y grandes organizaciones, el objetivo de Global Forest Watch es llegar a la gente:  con la posibilidad de enviar historias para explicar, con fotos, palabras y ejemplos, qué pasa en los bosques del mundo (¿hay un incendio en Valencia?, ¿en la isla de Sumatra? Envíaselo para que aparezca sobre el mapa) y que cualquier ciudadano lo explore.

"Con los datos en números no haces nada. Con esto acercas un poco más, o ayudas a romper la barrera que hay entre la ciencia y las personas. Que, al fin y al cabo, es lo importante y realmente crucial de este proyecto".

Fuente:  http://www.eldiario.es/