martes, 21 de mayo de 2019

Adiós al kilo, larga vida al kilogramo: cómo funciona el nuevo sistema que redefine el peso tal y como lo conocíamos

WIKIMEDIA
 El Gran Kilo, el prototipo utilizado durante 130 años para calcular el peso, pasó a la historia a partir de este 20 de mayo.

Los científicos alertaron hace algunos años de que el kilogramo original, el gran referente para todas las mediciones de masa, había cambiado y pesaba menos de un kilo

Concretamente, unos 50 microgramos menos, el equivalente a un pequeño grano de arena, imperceptible para la vida cotidiana pero problemático para el mundo de la ciencia.

En una conferencia celebrada en noviembre de 2018, el Comité Internacional de Pesos y Medidas decidió que el estándar del peso ya no será un objeto físico sino que se redefinirá mediante una constante matemática altamente precisa.

Cómo funciona el nuevo sistema de medición
El nuevo peso del kilogramo se medirá con electroimanes. Existe una relación directa entre la electricidad y el peso, ya que la fuerza que ejerce un electroimán es proporcional a la corriente eléctrica que pasa por sus bobinas.

 Por lo tanto, se puede calcular un peso, en este caso el del kilogramo, midiendo la cantidad de electricidad necesaria para contrarrestar su fuerza.

Gráfico sobre la medición del kilo.

La constante de Planck relaciona el peso con la corriente eléctrica. Para calcularla se usa la balanza de Watt, un conjunto de escalas superpreciso.

La balanza de Watt tiene un electroimán que tira de un lado de la balanza y un peso (en este caso sería un kilo) en el otro lado.

La corriente que pasa por el electroimán aumenta hasta que los dos lados de la balanza están perfectamente equilibrados. Esa corriente se puede medir con una precisión del 0,000001%.

Adiós al Gran Kilo
El kilo original, establecido en 1889, es un molde en forma de cilindro, del tamaño de un huevo, compuesto por un 90% de platino y un 10% de iridio, del que se hicieron seis copias repartidas por todo el mundo.

En tanto que objeto físico, puede fluctuar, lo que supone un problema para la precisión con la que se trabaja en el ámbito científico.

Este prototipo internacional se guarda en Sèvres, cerca de París, protegido por tres campanas de cristal en una caja fuerte.

Para abrir la caja se necesitan tres llaves, que están en manos de solo tres personas que deben estar presentes simultáneamente.

En la reunión el Comité Internacional de Pesos y Medidas revisó también otras unidades básicas como el amperio (unidad de corriente eléctrica), el mol (unidad de la cantidad de la materia) y el kelvin (una unidad de temperatura). Los cambios entraron en vigor oficialmente el 20 de mayo de 2019.
 
Fuente: https://www.bbc.com/mundo/noticias-46237793

lunes, 20 de mayo de 2019

Palestinos rompiendo el ayuno junto a los edificios bombardeados en el último ataque israelí en Gaza.

Vía

Ideología reversa

Imagen de archivo de una manifestación en Chile para conmemorar el fin de la dictadura y pedir...
Getty Images
Imagen de archivo de una manifestación en Chile para conmemorar el fin de la dictadura y pedir justicia para las víctimas. En primer plano, un manifestante porta un cartel con el rostro de Salvador Allende.
 Cada vez que los líderes del tercer mundo se propusieron nacionalizar los recursos naturales de sus países, se los acusó de “vende patrias” y de pretender “introducir ideas foráneas”, como si existiese alguna idea que no tuviese algo de foráneo.

Las dos acusaciones han sido, por generaciones, dos clásicos de la cultura popular cuyos orígenes no son difíciles de rastrear siguiendo los rastros del interés económico internacional. Cuatro casos archiconocidos fueron cuatro presidentes electos democráticamente y depuestos por similares golpes militares precedidos por similares estrategias de desestabilización y seguidos de similares dictaduras: Jacobo Arbenz, cuando intentó nacionalizar una pequeña fracción de tierras en Guatemala en manos de la United Fruit Company; Mohammad Mossadegh, cuando intentó cumplir su promesa electoral de nacionalizar el petróleo en manos de British Petroleum en Irán; Patrice Lumumba, cuando intentó conservar los recursos minerales de Katanga en el Congo en manos de las empresas belgas; y Salvador Allende, cuando intentó nacionalizar el cobre y la banca en Chile en manos de empresas estadounidenses (alguno de estas terribles políticas, como la redistribución de tierras, ya habían comenzado con el presidente anterior, el conservador moderado y rival de Allende, Eduardo Frei Montalva).

Otros ejemplos abundan, pero casi todos hundidos en el generoso olvido de los pueblos. Todos fueron acusados, por las potencias coloniales de su momento, de querer entregar sus países al poder extranjero y de promover ideas extranjeras. Como solución a sus planes de nacionalización, primero la propaganda y luego las armas lograron devolver los recursos nacionales a manos de empresas privadas extranjeras con la obvia asistencia de gobiernos extranjeros que en todos los casos, y de forma documentada, actuaron como extensión de los negocios privados en nombre del interés general.

Esta operación de subasta de países se llevó a cabo o se consolidó con la imposición de “ideas extranjeras”, para nada espontaneas ni producto de ningún debate democrático, sino como parte de un plan deliberado por parte de las potencias extranjeras.

Por ejemplo, cuando en los años 50s se hizo evidente el sostenido crecimiento de la izquierda en Chile, se comenzó el envío de estudiantes de economía de la Pontificia Universidad Católica de Chile a/y desde la Universidad de Chicago. No a cualquier departamento sino a estudiar bajo el directo tutelaje de Milton Friedman y Arnold Harberger, los ideólogos de la reacción contra la corriente iniciada por el cuatro veces presidente de Estados Unidos, Franklin D. Roosevelt, por la cual la superpotencia volvió, por unas décadas, a políticas sociales (New Deal, Nuevo Acuerdo). En 1958 Jorge Alessandri le había ganado a Allende por una mínima diferencia de votos y en 1964 la CIA financió exitosamente la campaña electoral de Frei contra Allende. En 1970 el dinero no fue tan efectivo y Allende terminó ganándole a Jorge Alessandri, por lo cual la MIMO (Mafia Internacional de Millonarios Organizados) recurrió al mismo Plan B de todos los casos anteriores: golpe de Estado y dictadura militar para “salvar al país” de alguna amenaza de moda contra la libertad.

Gracias a esta dictadura y a otras en América Latina, los Chicago Boys, los economistas entrenados en la ideología de Friedman, tuvieron carta libre para actuar en Chile y en otros países. Este grupo, sus ideólogos y sus apologistas, centraron y centran hoy sus elogios en la idea de que son ellos quienes han promovido el “libre mercado” y las “libertades individuales”.

Ambos, libre mercado y libertades individuales son ideas muy nobles y positivas. Si no fuese por la hipocresía con la que se las ha aplicado sistemáticamente. No hubo y nunca habrá libre mercado bajo el tutelaje neocolonial y neo imperialista sino lo contrario. Mucho menos hubo libertades individuales, ya que estas políticas necesitaron múltiples dictaduras militares primero y más tarde dictaduras bancarias sobre países arruinados y endeudados por las dictaduras anteriores. El libre mercado y las libertades individuales significaron, bajo estas políticas, libertad de algunos mercados para imponer sus condiciones e intereses sobre otros, y libertad de algunos, de unos pocos individuos para decidir sobre otros individuos, sin excepciones una abrumadora mayoría. Este discurso, esta efectiva manipulación ideoléxica, es semejante al mito que celebra la independencia de Texas de México aduciendo que fue para gozar de “mayores libertades políticas” sin aclarar que se trataba de “mayores libertades de unos a esclavizar a otros”, ya que el gobierno mexicano había regalado tierra a los inmigrantes anglosajones sin haber legalizado la esclavitud, verdadera fuente del “milagro económico” del sur estadounidense.

Pinochet no solo no fue acosado económicamente por Nixon, como lo fuera Allende, sino que además recibió todos los beneficios posibles (morales, ideológicos, militares y económicos) de la superpotencia. Pese a todo, la pobreza y el desempleo no solo continuó creciendo en el llamado “Milagro económico chileno” (mito propagado y diseminado por la poderosa ultraconservadora Heritage Foundation, fundada por Paul Weyrich, Edwin Feulner y Joseph Coors) sino que además, en los 80s, el país se sumergió en una dolorosa crisis económica que ocurrió simultáneamente en otras dictaduras menos exitosas del continente.

Quienes entregaron al país y sus recursos naturales tan codiciados por las exitosas compañías occidentales a fuerza de una dictadura sangrienta, no se los llamó “vende patrias” sino “salvadores de la libertad”. Las ideas indoctrinadas como un dogma incuestionable (cuestionado en todas las universidades de Estados Unidos, menos en el departamento de Friedman) por una simple decisión estratégica de las agencias de Estados Unidos, no se las llamó “ideas extranjeras”.

Fue una operación perfecta, o casi perfecta. Otro típico caso de “ideología reversa”. La mafia neoliberal (a través de sus voceros más pobres, es decir fanáticos) se encargó siempre de acusar a cualquier grupo universitario o de activistas sociales o de intelectuales críticos de practicar las ideas del teórico marxista italiano Antonio Gramsci. Sin embargo, si bien la izquierda tradicional fue gramsciana por su análisis de la realidad y por su natural resistencia crítica al poder (que se expresa y consolida por el sentido común prefabricado), la derecha internacional fue siempre gramsciana en la aplicación del poder a través de las ideas colonizadas.

Se puede ocupar un país, se puede imponerle un gobierno títere por un tiempo limitado, pero si el objetivo es permanecer, la única forma posible es colonizar las ideas de un pueblo hasta inocularlas con un interés parasitario que con el tiempo terminarán adoptando como propias. Tan propias que cualquier cosa que suene diferente, como la recuperación soberana de sus recursos, será aplastada con calificativos como “ideas foráneas” ―y sus propulsores “vende patrias”.

Pero a toda esta ingeniería de las ideas que define nuestro mundo hay que sumarle un aliado fundamental: ese miedo que es parte de la condición humana, ese miedo de un mendigo que es capaz de matar y morir por conservar las pocas pero sonantes monedas que le tiró un buen señor a la salida de la iglesia y que le costó todo el día ganar.

El 19 de mayo de 2019, en Morehouse College de Atlanta, el multimillonario invitado a dar el típico discurso moralizador de graduados, Robert F. Smith prometió pagar la deuda de los estudiantes por haber estudiado. La audiencia estalló en llanto. Un gesto noble, sin dudas. Con sus viejas trampas, por lo expuesto desde hace veinte años...


Fuente: https://www.huffingtonpost.es/entry/ideologia-reversa_es_5ce1e87ce4b00735a919554a?utm_hp_ref=es-homepage

Climate emergency

As part of the , climbers scaled 's head offices in London and dropped a banner. BP has to get out of the oil and gas business - there's no time to waste.

miércoles, 15 de mayo de 2019

EEUU sopesa escenarios para la guerra con Irán

El Pentágono propone un plan para enviar 120.000 soldados a Oriente Próximo en caso de ataque iraní
La posibilidad de un error de cálculo alarma a los europeos, que intentan salvar el acuerdo nuclear


Un helicóptero en el USS Abraham Lincoln.
Un helicóptero en el USS Abraham Lincoln. / AFP
Hace ya más de una década, cuando las fuerzas estadounidenses ocupaban Irak y el Ejército israelí bombardeaba el Líbano durante la guerra contra Hizbulá del 2006, la entonces secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, presentó en Tel-Aviv un plan para crear "un nuevo Oriente Próximo". La idea de la Administración de Bush consistía en fomentar la inestabilidad con el uso de la violencia para forzar un realineamiento de fuerzas en la región que hundiera a Irán y sus aliados. "Lo que estamos viendo aquí son los dolores del parto de un nuevo Oriente Próximo", dijo Rice refiriéndose a la masiva destrucción causada en el Líbano. El plan nunca llegó a completarse porque Irán acabó siendo el actor más beneficiado del desastre de Irak, pero los ecos de aquella estrategia vuelven a resonar en la Casa Blanca.

Desde que Donald Trump abandonara unilateralmente el acuerdo nuclear con Teherán en 2018, su Administración no ha dejado de dar pasos hacia una peligrosa confrontación con Irán. Los movimientos de las últimas semanas han alarmado a los europeos, conscientes de que cualquier error de cálculo podría desatar una guerra en la que no quieren participar. "Estamos muy preocupados por el riesgo de que se desate un conflicto de forma accidental, con una escalada que no sea intencionada", dijo el lunes el ministro de Exteriores británico, Jeremy Hunt, después de que su colega estadounidense, Mike Pompeo, se presentara por sorpresa en Bruselas para pedirles a sus socios que apoyen la estrategia estadounidense de "máxima presión contra Irán".

Casi al mismo tiempo, España ordenó a su fragata Méndez Núñez desligarse del grupo de combate 'USS Abraham Lincoln' al que acompañaba y que se dirige al Golfo Pérsico. El Lincoln tiene capacidad para trasportar a 6.000 marines, además de cazas y helicópteros de combate. Pero no está solo. En las últimas semanas el Pentágono ha apostado cazabombarderos B-52 en su base de Qatar, frente a las costas iranís, y ha anunciado el envío inminente a la región del buque anfibio 'USS Arlington', cargado con baterías de misiles Patriot.

Información de inteligencia
La Casa Blanca sostiene que son medidas puramente defensivas para responder a las señales detectadas por sus servicios de inteligencia, que supuestamente habrían descubierto que Irán y sus satélites están incrementando su preparación para atacar a las fuerzas estadounidenses en la región.

No se han presentado pruebas al respecto, pero en Washington empiezan a aflorar planes para una hipotética guerra. El jueves pasado se reunieron en la capital los principales mandos del Ejército, la inteligencia y la Administración para discutir planes de contingencia, según 'The New York Times'. El plan contemplaría el envío de 120.000 militares a Oriente Próximo en caso de que Irán ataque a las fuerzas estadounidenses o reanude su trabajo para fabricar armas nucleares. La línea dura está siendo liderada por el asesor de seguridad nacional, John Bolton, quien ya encabezó los esfuerzos para bombardear Irán en los años de Bush y abogó por forzar un cambio de régimen antes de ser fichado por Trump.

En todo caso las divisiones en el seno de la Administración son profundas y no está claro que el presidente esté por la labor, teniendo en cuenta de que ha sido muy crítico con las guerras de los ‘neocon’ en Oriente Próximo y que está tratando de sacar a sus tropas de Siria y Afganistán. Pero tanto Israel como Arabia Saudí llevan años buscando el ajuste de cuentas con los ayatolás y la Administración de Trump se ha convertido prácticamente una subcontrata de ambos países.

El margen para los errores de cálculo es inmenso. Y también para la búsqueda de pretextos. La semana pasada Irán anunció que incrementará el enriquecimiento de uranio y el almacenamiento de combustible nuclear si las grandes potencias no encuentran una fórmula para mantener vivo el acuerdo del 2015 en 60 días.

Economía hundida
Desde que EEUU reanudó las sanciones en agosto, su economía se ha hundido. Sus exportaciones de petróleo han caído a la mitad y aunque europeos, asiáticos y rusos quieren mantener la vigencia del pacto buscando fórmulas creativas, Washington está dispuesto a sancionar a sus empresas si no aíslan completamente a Teherán, que ha quedado excluido nuevamente del sistema bancario internacional. 

En medio de la renovada tensión, se han producido varios incidentes misteriosos en el Golfo Pérsico. Esta misma semana dos petroleros saudís, uno noruego y otro emiratí sufrieron algún tipo de ataque o sabotaje mientras navegaban por el estrecho de Ormuz, por el que transita al menos una cuarta parte del crudo mundial. Irán ha negado su implicación y los incidentes se están investigando, pero sus consecuencias podrían ser explosivas porque desde los años 70 EEUU se arroga el papel de garante de la libre circulación por el estrecho. Hace unas semanas un alto cargo militar iraní dijo que su país cerraría el estrecho si se impide a Teherán utilizarlo.

No se descarta que los ataques contra los petroleros puedan ser de bandera falsa, una suerte de pretexto para acusar a Irán y crear un 'casus belli'. No sería la primera vez que EEUU fabrica incidentes para ir a la guerra. La guerra de Cuba contra España o el Golfo de Tonkin (Vietnam) son algunos ejemplos. De lo que no hay duda es que un conflicto contra Irán podría ser devastador, no solo por su entidad como enemigo o por la importancia del petróleo del Golfo para la economía mundial. Teherán tiene estrechos aliados en Siria, Líbano, Irak, YemenPalestina.

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/internacional/20190514/ee-uu-sopesa-escenarios-guerra-iran-envio-militares-oriente-proximo-7455120?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=cm

La 'guerra invisible' contra 370 millones de personas: los indígenas

Imagen de archivo del explorador y etnógrafo brasileño Sydney
Scott Wallace via Getty Images
Imagen de archivo del explorador y etnógrafo brasileño Sydney Possuelo.
 La ‘guerra invisible’ no es noticia aunque causa miles de muertes directas e indirectas. La ‘guerra invisible’ nunca es portada aunque en uno de sus bandos hay más de 370 millones de personas. Y ‘la guerra invisible’ la perdemos todos, más de 8.000 millones, porque somos nuestro peor enemigo. Esa ‘guerra invisible’ nos llega, si acaso, como un goteo de muertes que cae por el grifo abierto de la indiferencia globalizada. También, muy de cuando en cuando, como un susurro inaudible cuyas voces se pierden en el ‘ruido’ de sociedades inmersas en su abrumador ego. Rara vez, como el grito de desesperación de quien ya no puede más. La ‘guerra invisible’ es por la Tierra, y sus guardianes desaparecen a ojos vista en batallas que no se ven porque habitan un mundo paralelo: el de la conservación ambiental porque sí. Cada asesinato de líderes y lideresas indígenas en Colombia, cada apresamiento en Guatemala, cada agresión, cada expolio, cada gran empresa con grandes proyectos que llega a sus tierras, son heridas de una batalla contra el futuro de los que ya, desde su juventud, nos gritan ‘basta’.

Hace ya muchos años que conocí a Sydney Possuelo. Es un indigenista brasileño de referencia en el mundo. Gracias a él han sobrevivido hasta nuestros días un grupo de esos indígenas que apenas suman unos miles: los pocos indígenas aislados que existen (porque así lo quieren) al margen del mundo que hemos creado. Con casi 80 años, Possuelo sigue transmitiendo la misma energía que hace décadas le llevó a la selva amazónica. Ahora lo hace desde los bosques tropicales del río Yavarí, donde ejerce aún de altavoz de esos grupos y comunidades indígenas, aislados o no, cuyas voces no se escuchan más allá de la tierra que pisan y que, día a día, desaparece bajo sus pies por ‘un agujero negro’, que no es otro que la avaricia del mundo.

Hoy, Sydney Possuelo es director del Instituto Brasileño Indigenista, pero si miran su historial figura que fue quien creó hace más de 30 años, el departamento de Indios Isolados (aislados) en la Fundación Nacional del Indio (FUNAI). Hasta la selva, en la que pasó décadas, se fue siguiendo los pasos de los hermanos Vilas Boas, los sertanistas que crearon la reserva del Parque Nacional Xingú en 1960, a quienes acompañó en infinidad de expediciones. No sin esfuerzo, Possuelo consiguió que el Gobierno brasileño comenzara a demarcar territorios para que nadie pudiera entrar en una Amazonía que les pertenece y que, por más que algunos se empeñen, no quieren abandonar. Hoy, cuando alguno es detectado, con sus flechas y sus pinturas de guerra o de paz, siguen siendo noticia mundial, como si fueran una anacronía de un espacio/tiempo que, sin embargo, también les pertenece. Ahora, este indigenista incansable presencia, entre la perplejidad y la indignación, cómo a su alrededor se desmorona todo lo que se preservó durante décadas con un gobierno, el de Jair Bolsonaro. Donde él ve futuro, cultura y vida, el presidente y su equipo sólo vislumbran ‘salvajes’ a evangelizar y tierras por cultivar.

Tras estar desconectados varios años, recientemente nos reencontramos para mantener una entrevista, vía Skype, que ha puesto en conexión mi mundo y el suyo.

Sydney, veo que es imposible jubilarse de la defensa del mundo indígena.
Sí, lo es. Yo en teoría estoy jubilado de la FUNAI pero sigo trabajando en el Instituto Brasileño Indigenista (IBI) que creé tras dejar la Fundación. Ahora tengo proyectos en el Valle de Yavarí, entre Perú y Colombia, centrados en la defensa de la tierra y empoderamiento de los pueblos, porque hay que reforzarles para que puedan decidir sobre su vida frente a las amenazas externas.

Apenas cinco meses después de la llegada al poder del presidente Jair Bolsonaro, ¿en qué se nota ya el deterioro de la situación para ellos en Brasil?
Para empezar han destrozado la Fundación Nacional del Indio. La han puesto al servicio del agronegocio y de los protestantes. Nunca vi algo tan peligroso para los pueblos indígenas y el medio ambiente global, pues ambas cosas son lo mismo. Debo decir que históricamente los militares fueron favorables a los indígenas. El primer servicio de protección indígenas en Brasil lo organizó el mariscal Rondó en 1910. Por desgracia, a su muerte el servicio se deterioró y llegó a convertirse en algo terrible, corrompido. En 1967, los militares lo extinguieron y crearon la FUNAI. Fue el periodo más prolífico y lo comandaban generales, por increíble que parezca. Teníamos recursos, dinero y autoridad. Pero ya no es así. Muchos militares que apoyan ahora a Bolsonaro son contrarios a los indígenas. No comprendo por qué una tradición de protección que demostró al mundo el interés del Gobierno de Brasil con todos sus pueblos, de repente cambió del blanco al negro.

¿A qué atribuye este cambio?
Es verdad que siempre hubo militares, principalmente de la Escuela Superior de Guerra, que tenían una visión negativa de la tierra indígena y de su participación en nuestra sociedad, así que creo que los de hoy vienen de esta línea militar. Pero yo trabajé más de 40 años en la Amazonia y hubo oficiales me ayudaron en mis expediciones, en proteger la tierra… El cambio es desconcertante. Y los indígenas también están perplejos. En su día, la FUNAI demarcó mucha tierra indígena. Y ahora esa Fundación está dividida en trozos que dirigen ideologías, que no personas, contrarias a sus intereses. Es impresentable que la cuestión de las tierras indígenas sea competencia del Ministerio de Agricultura, que es el enemigo, el agronegocio. Y la cuestión de los indios aislados, que requieren de especial protección, está en manos de los protestantes.. Quieren desmontar todo un complejo de protección que existía.

¿Cómo la Amazonía ha ido a parar a parar a los protestantes?
Porque con el Gobierno de Bolsonaro, los aislados han pasado a depender del Ministerio de la Mujer, Familia y Derechos Humanos, que dirige Damares Alves, una pastora protestante, que da sermones cada domingo y que dice claramente que no hay que tener indios aislados, que les llegó el momento de la Iglesia, de evangelizarlos. Es muy triste ver que quieren destruir todo lo que se conservó durante 500 años y  lo que se construyó hasta convertir a Brasil en un faro de la defensa del mundo indígena. Ahora no somos nada. Acabamos con ellos y, de paso, con la Amazonía.

¿Cómo, en cuatro meses, lo notan en sus vidas?
En todo. De hecho, a finales de abril han comenzando a movilizarse con los pocos medios que tienen. Son conscientes de los cambios, que quieren revertir. Y es difícil, pero no imposible. Al menos, a ver si podemos reducir el impacto del Gobierno. Un ejemplo claro de lo que está pasando es que el ministro de Salud quiere acabar con departamento de salud especial para los indígenas. Dicen que deben ser atendidos como los demás ciudadanos, pero eso es una falacia porque ellos viven en comunidades distantes, en la selva; es más, incluso en las ciudades necesitan grupos de atención especiales, una conquista que tenían, que se va a terminar y que para ellos es muy importante.

¿Están llegando invasores de tierras indígenas?
Ya antes de tomar posesión Bolsonaro hubo agresiones. En el valle del Yavari tuvimos ataques de hombres armados y también en Mato Grosso. Imagínese ahora que está en el poder. La situación se ha agravado. Nosotros hacemos reuniones, campañas y hay entidades internacionales que nos apoyan. Pero es patético. Pasé toda mi vida tratando de protegerlos, evitar contactos, que pudieran vivir con su cultura, su lengua y su forma de vida tradicional, y ahora miro para atrás y veo todo destruido, como en una guerra. Como si fuera una ciudad bombardeada. Y es verdad: es una guerra contra los pueblos indígenas y contra el medio ambiente invisible al mundo.

¿Hay alguna respuesta de la sociedad brasileña?
De un modo general, a la sociedad brasileña no le importan nada los indígenas amazónicos. Y respecto a los gobiernos, hubo alguno menos malo, pero ninguno bueno. Nunca se les respetó históricamente. Igual aquí que en el resto del mundo. En realidad, la visión de la sociedad occidental va contra ellos. Muchos hablan en su apoyo pero no hacen ni la mitad de lo que se podría hacer. Bartolomé de las Casas si que luchó toda su vida por los indígenas, pero sus pensamientos se perdieron. Ahora hay un ‘agujero negro’ que hace desaparecer todas las conquistas. Aún así creo que nunca es tarde para recomenzar. Bolsonaro apenas lleva unos meses, así que aún puede humanizarse.

¿La solución puede venir con presiones desde el exterior? Recientemente, científicos y activistas reclamaron en la UE el cese de determinadas importaciones…
Con la globalización, sabemos la implicaciones que tienen los cambios ambientales, que todo funciona con interdependencia. Pero tengo claro que sólo si pones la mano en la parte más sensible del ser humano, el bolsillo, la gente se preocupa. Brasil exporta mucha carne al resto de la humanidad y grano para ganado. Y es verdad que se pueden hacer presiones comerciales, disminuyendo compra de carne que viene de estas zonas. A mí me gustaría que Brasil retomara su protección a los bosques sin presiones externas pero, ¿será posible? Hasta ahora, se que es un sueño fuera de la realidad. Y lo cierto es que tenemos 8,5 millones de kilómetros cuadrados, que hay espacio para todo: ganado, cereales, cerdos y tierras de protección permanente, porque esas tierras no están vacías sino habitadas por personas con una forma de ver el mundo y sentirlo mucho menos invasiva que la nuestra. Los indígenas no destruyen nada ni nos amenazan. Al contrario, su presencia demuestra que existen porque se les dejó en paz. Pero el proceso económico va avanzando cada vez más lejos y está llegando adonde están ellos. Los demás, no somos conscientes de que con su fin, nos perjudicamos todos. Los jóvenes del Friday for Future sí lo están viendo y ojalá lleguen a ser activos en Brasil. Yo miro atrás y no veo que seamos más felices que padres y abuelos, veo que la tecnología que debiera haber servido para tener más tiempo para pensar, amar, estudiar, escuchar música, al final nos ha hecho menos humanos. Y eso es algo que tenemos que combatir globalmente.

Fuente: https://www.huffingtonpost.es/entry/la-guerra-invisible-contra-370-millones-de-personas-los-indigenas_es_5cdb179ee4b07ef1396a0416?utm_hp_ref=es-homepage

martes, 14 de mayo de 2019

Bernardo Atxaga: “Europa es Dorian Gray, tiene los interiores totalmente podridos”

Bernardo Atxaga: “Europa es Dorian Gray, tiene los interiores totalmente podridos”
El escritor Bernardo Atxaga (Mario Chaparro)
Bernardo Atxaga (Asteasu, 1951) es, en gran medida, uno de los principales representantes contemporáneos vascos de eso que cantaba Iparraguirre en su canción Gernikako Arbola (‘El árbol de Gernika’) durante el romanticismo, en el a veces no tan lejano siglo XIX. Porque el verso de ‘eman ta zabal zazu’ (que se podría traducir como ‘dalo y difúndelo’) resume también lo local y lo universal de su literatura desde sus primeros escritos en euskera en tiempos de la dictadura, el posterior éxito de la mano de Obaba y la actual traducción a lenguas de los cinco continentes de sus obras –incluso con su salto al cine, la última vez con El hijo del acordeonista, recién estrenada en la cartelera. Por eso que quizá hoy sigue viendo a Europa y al mundo sin obviar desde donde nos habla, el sofá de su casa, rodeado de libros, reclamando un mundo que parta desde lo cercano y lo tangible. Porque lo demás, repite, es “aire”. Al menos hoy.

¿Hasta qué punto la cultura europea es como el propio lema de la UE, es decir, una unida en la diversidad, una pero a la vez muchas?
Bueno, lo de la diversidad cultural dentro de Europa es una idea que viene de antiguo. Y tan de antiguo que existen grabados medievales en los que se representa a Europa como una dama en la que cada pieza del vestido es diferente. Recuerdo, por ejemplo, que más o menos el Reino de Navarra, el territorio vasco, era la hebilla del cinturón. Pero esa idea, como tantas, y sobre todo ahora, es retórica. Es como un globo inflado, que tiene más de aire que de materia o de cierto. La unidad territorial no se puede equiparar a la unidad cultural. Para mí la única unidad cultural posible es el mundo. No hay ninguna por debajo de ésta.

¿Aunque hablemos de regiones, etcétera?
Exactamente, porque de ahí el salto teórico, o político, suele ser decir: ‘Bueno, en esta unidad geográfica hay una característica cultural propia que es europea’. Lo adjetivamos así, de modo que nos hace ponernos frente a otras unidades geográficas y culturales como, por ejemplo, el islam. Y esto para mí no deja de ser puro nacionalismo. Un nacionalismo que no cambia de naturaleza porque sea, digamos, de una región de 30.000 kilómetros cuadrados o de tres millones. Yo no acepto el hecho de que Europa sea una unidad cultural. Igual, retóricamente, bien, en la Edad Media la idea de variedad de los pueblos de Europa podía ser aceptable. E incluso en el romanticismo. Hoy en día me parece que no es lícito. Y todavía menos cuando eso se hace como un arma contra los demás, dígase lo que se diga.

En Europa, como unidad política, han caído las fronteras, hay un pasaporte comunitario y una moneda común, pero lo que no se ha conseguido es dar con una identidad común, europea. La mayoría de ciudadanos, por no decir los políticos, economistas, etc., aún tienen como su referencia principal las fronteras nacionales. ¿Sería positivo construir esa identidad común? ¿O ya estamos bien como estamos y, es más, sería bueno ahondar en la diversidad?
Lo que creo es que siempre hay que mirar a lo político y económico, que son el imán que mueve todas las piezas. Es decir, cuando se habla de cultura, yo digo, ‘bien, vale, pero lo importante es el contexto’. Y la cultura, en un contexto político agresivo –por ejemplo ahora mismo, con la inmigración en Europa–, se convierte en algo muy peligroso porque sirve a una política que es, concretamente hacia los pobres del mundo, criminal. Sobre Europa, desde el principio, lo que existe es –y siento ser tan negativo– retórica tras retórica tras retórica. Recuerdo que hace 30 ó 40 años, cuando empezó todo esto, en el País Vasco o en Catalunya se hablaba de la Europa de los pueblos. Ese mismo año salió un libro de Giscard d’Estaing donde decía que eso de la Europa de los pueblos era una idea ridícula...

¿Quiere decir que las culturas nacionales se están utilizando, como decía antes, en un arma quizá arrojadiza contra os ‘otros’?
Es evidente que se está utilizando de esa manera, por ejemplo con el mundo o cultura árabe. Por eso digo que lo que siempre me ha resultado difícil –debe ser que tengo una suerte de miopía o hipermetropía, no sé qué será– es hablar en términos generales.

También se refiere, imagino, a que todos ellos hablan de construcciones más bien imaginarias o simplificadas, como por ejemplo citar una cultura española cuando hay muchas culturas en ésta y no es uniforme. Y lo mismo pasaría respecto a la europea.
Exactamente. Y te lo explico con un ejemplo que aprendí en unas jornadas en Andorra. La ponente era una lingüista especializada en catalán, castellano y francés, y nos puso un texto en francés de 20 líneas. Analizó su etimología, el origen de las palabras que aparecían en esas 20 líneas, y resulta que ahí aparecía el mundo. Una palabra que viene de Persia, esta otra la utilizaban los marineros que, no sé, venían de Chile; esta que… Quiero decir, en la misma lengua vemos cómo la influencia cultural no es más que formas de vivir, de expresarnos, de actuar… Eso es la cultura. La unidad es el mundo. Estoy realmente convencido de ello. Y todo el que empieza a decir que la cultura no es el mundo, a mí no me suena bien. Da la sensación de que detrás hay otros intereses.

Precisamente por ello, ¿hasta qué punto el pasado condiciona nuestro presente? ¿Lo hace de una forma más negativa que positiva?
Condiciona un cierto uso del pasado. Es decir, en el pasado, como en casi todo, hay zonas invisibles y zonas visibles. Y si la mayoría del pasado está borrado, ¿a qué se refieren exactamente cuando dicen que el pasado nos condiciona? Por eso la extrema derecha. Porque como dijo Bertolt Brecht, si ‘el vientre de la bestia sigue fecundo’ es porque ese pasado no se explicó todo lo bien que debía haberse explicado. Por ejemplo, en España se habla de franquismo, claro, pero pasando por alto la relación estrecha que hubo entre nazis y franquistas.

Lo mismo se podría decir del resto de Europa ahora que estamos viendo cómo los partidos a los que se refería están creciendo en Francia, en Austria, en Alemania, en los Países Bajos… o Italia. Por doquier.
Claro, y probablemente tiene su base y su fondo en ese nacionalismo. Por mucho que sea en Europa, siguen siendo nacionalismos. Pero es que realmente ese pasado, por muchas películas que se hayan hecho sobre el fascismo o el nazismo, a lo mejor no está bien explicado en las escuelas. Así que, como idea general, me parece que es mejor saber mucho del pasado que poco. Es mejor que el pasado influya a que no influya. Al menos hay una conciencia clara del peligro cuando uno conoce los peligros que corrimos antes.

De hecho, por ejemplo que ponía sobre Andorra, se podría decir que de alguna forma Europa es un territorio ‘de frontera’, es decir, un lugar donde hay y ha habido muchas relaciones entre las diferentes culturas, lenguas, tradiciones..., no sólo del continente europeo sino del mundo. En cambio, como decía, cada vez más escuchamos discursos de “crisis” migratoria, control de fronteras, etc. ¿Quizá porque aún existe un sentimiento nacional fuerte frente a otro más plural o europeo que haga de cimiento a Europa? ¿Y por eso el debate en cierta manera es natural y tiene que afrontarse, otra cosa son las consecuencias que puedan salir de ahí, negativas o positivas?
Lo fundamental, como en todo debate, es que cuando se lanza con arco se debe situar bien la diana. Puede que Europa necesite una identidad… No lo sé. Pero esa no es la diana principal. Este mundo que llaman global sigue siendo retórico, engañoso, porque en realidad tiene un centro que de globo no tiene nada. Es EE.UU. Y aquí me refiero desde las canciones a todo: la forma de comer, el tipo de modelo económico, etc. ¿Qué globo es ese en el que prácticamente todo lo ocupa un lugar del mundo, EE.UU.? Eso sí, todo esto que te estoy diciendo no quiere decir que sea siempre en un solo sentido. Ahora mismo estoy leyendo un libro, Sound system. El poder político de la música, de Dave Randall y es muy interesante, porque te explica cómo los Beatles, por ejemplo, en Europa, incluso en América, dieron alas a una crítica al establishment, John Lennon sobre todo; pero resulta que igual en otros países, como en la Rusia comunista, o en Polonia, los Beatles cumplieron otra función, porque el contexto era diferente. O sea que no digo yo que esto que hablábamos sea siempre en negativo –yo creo que no lo es.

¿Con eso quiere decir que los debates que se están abriendo sobre la crisis migratoria, etcétera, es algo que se tenía que afrontar pero que no condicionan su resultado?
Quiero decir que cuando hablamos de cultura, si al mismo tiempo no se habla del contexto político y económico, no nos lleva a ninguna parte salvo a una especie de enmascaramiento de la realidad. Si, por ejemplo, Salvini, digno sucesor del fascismo italiano, este indigno, utiliza lo de la cultura para echar a todo el resto del mundo, ahí realmente estamos hablando de fascismo, no de interculturalidad.

Europa se levanta sobre unos principios mejor o peor compartidos por todos sus países miembros, como es el estado de derecho social y democrático y el asimilar sociedades plurales. Pero primero vino la crisis económica, después la social, y hoy en día vemos también, en cierta manera, una crisis política: hay Brexit, populismos, extrema derecha, frases cada vez más y más y más altisonantes… ¿Este auge pone en peligro ese modelo más bien pluralista de sociedad europea? ¿Se puede perder todo lo alcanzado?
Pero es un poco como el caso de Dorian Gray, es decir, si esta construcción no tuviera los interiores totalmente podridos entonces no habría peligro desde el exterior. Por ejemplo, en 1981 se presentó a las elecciones francesas Coluche, un cómico muy pasado de rosca a quien apoyó Michel Foucault, me acuerdo. Pensaron que iba a ser algo anecdótico, pero de repente en las encuestas empezó a aparecer que tenía el 16%, el 18% de apoyos, y hubo un momento de pánico en la democracia. Bueno, el ejemplo francés da un poco de miedo, porque luego ya sabes a dónde va... Pero a lo que voy es a que en ese momento ya en Francia hay personas que con su voto están diciendo, ‘bueno, lo que está escrito en el papel no se está cumpliendo’. Entonces, yo, para no ser un nihilista –que no lo soy–, lo mínimo que pediría es, ‘si eso son los ideales, seamos literales’. Yo lo pido aquí, constantemente, como indio que canta en la autopista en hora punta de tráfico. Usted dice que es demócrata, bueno, ¿exactamente qué quiere decir con esto? ¿Que no haya precariedad laboral? Antes que de la cultura vamos a hablar de economía, de la separación de los salarios, de cómo vive la gente que trabaja y sigue en la pobreza, el cómo todos sospechamos que los grandes capitales manejan la política y todo... Me parece la diana a la que hay que mirar y en la que hay que colocar la flecha. Lo otro es, sinceramente, un poco retórico.

¿Y cree que esto se juega en las elecciones europeas? Porque son unos comicios en los que en general la gente participa poco, cuando no los desdeña.
La sociedad tiene buen sentido. La gente se fija mucho, y yo mismo también, en las elecciones municipales, porque conoces los problemas, a los sujetos y se centran en lo más cercano, donde precisamente mejor puede evaluarse la realidad de un mensaje. Se habla de Europa, y preferimos una inspiración, fíjate, socialdemócrata general, pero claro, Salvini y todo este tipo de políticos son realmente remeros de las vísceras.

En ese sentido, ahondar en la integración europea, por ejemplo con más federalismo europeo, ¿sería más negativo que positivo?
Como idea sería mejor. Pero claro, en las ideas, si no hay una materialización, pues no sirven de nada y son palabras vacías. Te insisto: todo esto que hablamos de objetivos, ideales, etc., tiene que colocarse en un contexto. Poniéndote otro ejemplo: la cultura es la pata de un manco, y ésta no sirve para nada a no ser que haya como mínimo otras dos, porque es así como se sujeta. Las otras dos son lo económico y lo político. Eso es lo que hay que ver.

España siempre ha visto a Europa, sobre todo en la transición y cuando se entra en la democracia, de una forma muy positiva, muy europeísta. De hecho, en la lucha contra ETA ha sido básica la colaboración europea y la unidad con Francia. En cambio, de una parte aquí se ha visto –por ejemplo con la última crisis catalana– que ha cambiado esta perspectiva y se empieza a asemejar a lo que pasa en muchos otros países: se critica a la UE como algo oscuro, poco transparente, ajeno… ¿Se pecó quizá de demasiado entusiasmo en el pasado pero en el presente se la trata quizá de forma más negativa de lo que en realidad es?
Te contaré una anécdota real. Unas amigas que estudiaban conmigo ciencias económicas en los años 70 se fueron a Londres y volvieron estupefactas, porque habían visto un mundo que les pareció maravilloso, donde las mujeres –como decían ellas– eran de verdad, no amas de casa. Había música que nunca habían oído, arte –no sé– gay… les parecía que habían visto como Alicia, el país de las maravillas. Porque había tal distancia… Era ir de la covachuela nacional fascista en la que vivíamos aquí a un lugar luminoso. España en ese momento era lo más pobre de lo pobre. Porque en la dictadura yo siempre digo que había represión política, pero también que era absolutamente subcultural. Luego se normaliza salvar las fronteras y hoy cuando paso de Bilbao a Bayona o a Burdeos cambio de lengua pero no noto que realmente haya hecho un gran tránsito. Tú dices Catalunya, y yo digo el caso de los jóvenes de Alsasua. Bueno pues la gran esperanza son los jueces de Europa. Porque se sospecha y porque se teme que los jueces no están actuando aquí como debieran actuar. Europa, en el País Vasco al menos, todavía tiene esa imagen positiva. Se piensa que, por ejemplo, la información es mejor o que la justicia actúa mejor.

Depende del ámbito, por lo tanto.
Un pintor expresionista acuñó la frase que luego se ha atribuido a mucha gente: ‘Dios está en los detalles’. Aquí podríamos parafrasearlo.

¿Cómo se imagina Europa en el futuro, a medio o largo plazo?
Yo imagino una Europa que políticamente sea, digamos, socialista o al menos socialdemócrata. Económicamente como mínimo sueca, con menos diferencias entre ricos y pobres. Y culturalmente receptiva a todo lo que se hace en el mundo. Europa era la dama abigarrada. Que realmente sea eso, una zona muy mezclada.

¿Y cómo cree que sería el mundo o la propia Europa si la UE no existiera?
Probablemente peor. Al menos eso es lo que la historia nos enseña. Cuando uno lee el siglo XX en sus literatos, poetas y testigos, realmente da escalofríos. Pasear por la Francia donde estuvo el frente occidental, en el Somme, fue la mayor impresión de mi vida. Allí habían muerto millones de personas de 18 a 25 años. Eso ha sido Europa. Es mejor como unidad.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/politica/20190513/461968962702/bernardo-atxaga-europa-dorian-gray-interiores-podridos-peligro-exterior.html

lunes, 13 de mayo de 2019

"Fortificar las fronteras sólo genera más traficantes de personas"

El periodista Giampaolo Musumeci entrevistó a los agentes de “la mayor agencia de viajes del mundo” en ‘Confesiones de un traficante de personas’. En esta entrevista da algunas claves sobre cómo este millonario negocio crece y se reinventa a medida que Europa se blinda contra lo inevitable.

El periodista italiano Giampaolo Musumeci, coautor de 'Confesiones de un traficante de personas'.- JAIRO VARGAS
El periodista italiano Giampaolo Musumeci, coautor de 'Confesiones de un traficante de personas'.- JAIRO VARGAS
 "Yo creo que Moisés fue el primer guía de migrantes de la Historia. Yo soy como él: yo soy Moisés”. El que habla no es un profeta, aunque tiene más razón que un santo al recordar que, desde el principio de los tiempos, la gente se ha movido por el mundo de una u otra forma. A veces, sólo a base de milagros. Se llama Aleksandr y aprendió a dirigir barcos en el extremo este de la Siberia rusa, en la ciudad costera de Vladivostok, pero acabó convirtiéndose en un traficante de personas. Ocultaba hasta 40 migrantes afganos y paquistaníes hacinados en el camarote de un velero de lujo con el que les llevaría desde Turquía hasta Italia. No siempre salió bien. Acabó en la cárcel, condenado en Italia a cuatro años y ocho meses por favorecer el tráfico ilegal de personas. Le hizo el mismo símil bíblico al juez, lo que le valió ser considerado “socialmente peligroso”.

Aleksandr, en cambio, se tiene por un buen tipo, por alguien que ayuda a otros a cumplir sus sueños. Eso sí, a cambio de un buen fajo de dinero negro. Nunca supo quién era su jefe, quién estaba en la cúspide de la pirámide, pero quien fuera le puso un abogado cuando fue detenido. Así se lo confesó desde la prisión al periodista italiano Giampaolo Musumeci, quien junto al criminólogo Andrea di Nicola, puso por escrito en 2014 sus confesiones y las de otros capos y pobres diablos de “la mayor agencia de viajes del mundo”.

Ahora que el Mediterráneo central está huérfano de barcos de rescate de migrantes, la editorial Altamarea ha reeditado en castellano esta larga y profunda investigación periodística que llevó a Musumeci a recorrer las fronteras más porosas del mundo, desde Turquía hasta el Congo pasando por Túnez, Grecia, Egipto, Ceuta y Melilla. Todo para entrevistar a los agentes en la sombra de este millonario negocio y contar la historia que se oculta detrás de las barcazas atestadas de personas en medio del mar. Confesiones de un traficante de personas no sólo ahonda en las penurias de la diáspora del subdesarrollo, la guerra o el hambre, sino que analiza —a caballo entre el informe forense y la crónica periodística— los entresijos de un negocio que mueve miles de millones de euros de cientos de miles de desesperados.

De paso por Madrid, Musumeci explica a Público que el tráfico de personas no va a detenerse por mucho que se meta en la agenda política europea. No así, al menos. “La migración es consecuencia de la desigualdad del capitalismo y se agrava con la globalización. El tráfico es consecuencia de una demanda de los propios migrantes que sufren esa desigualdad. Los traficantes sólo aprovechan las circunstancias para hacer negocio con esa necesidad”, resume el periodista italiano, que opina que “se deberían poner en marcha corredores humanitarios, no sólo por razones humanitarias —muchos solicitantes de asilo sólo pueden pedirlo cuando han llegado a Europa, no en sus países— sino también socioeconómicas". "Si Europa diera el mismo servicio de forma legal a los migrantes que los traficantes, se acabaría el tráfico. No tendría sentido económicamente para los traficantes”, reflexiona.

Parecería una locura. Invitaría a la “invasión” que aparece en los sueños húmedos de Santiago Abascal o Matteo Salvini, pensará más de uno. Pero Musumeci lo tiene claro: “De cada diez africanos migrantes, ocho se desplazan dentro de África. Sin embargo, hay una sensación de emergencia, de todo un continente que se mueve hacia Europa, cuando no es así”, relata.

Detenciones ineficientes

El negocio clandestino se convierte en la única posibilidad de los migrantes, que llegan a pagar sumas escandalosas por un viaje no exento de riesgos, violencia o, directamente, la muerte. Un trayecto por el que nosotros, los europeos, apenas tendríamos que hacer un par de clics en nuestro móvil y pagar unos cientos de euros. “Esto es un mercado, a todos los efectos, y funciona siguiendo las leyes del capitalismo. Si quieres destruir el tráfico, tienes que hacer que no sea rentable. Pero, sobre todo, tienes que atacar a los organizadores; tienes que descabezar a la cúpula”, apuntan los autores. “Esto es un mercado, a todos los efectos, y funciona siguiendo las leyes del capitalismo"

Musumeci recuerda que la mayoría de los detenidos son “pequeños traficantes”, el eslabón más débil de la cadena criminal que consta de no pocas ramificaciones: captadores, pasadores, conductores de barcos, personas que alojan a los migrantes, cambistas que blanquean el dinero, pagadores… “Es un negocio que va mutando rápidamente a medida que cambian los sistemas de control y se cierran y fortifican las fronteras”, señala el autor, que hace hincapié en que cuando comenzó su investigación, en los inicios de la llamada Primavera Árabe de 2011, los transportistas eran pescadores locales, egipcios, tunecinos o libios que conocían la mar y las rutas.

Pocos años después llegaron los cambios: "Los traficantes se dieron cuenta de que podían prescindir de ellos y poner a un migrante al mando de un bote hinchable con un pequeño motor y poca gasolina para que llegase hasta la mitad del Mediterráneo y fuera rescatado. A cambio, ese migrante viajaba gratis o con un descuento”, dice. No puede evitar recordar una rueda de prensa del ministro del Interior italiano Angelino Alfano en 2012. " Anunció que habían detenido a 900 conductores de pateras en un año. Decía que era una gran victoria, pero eso no llevó a nada. Los grandes traficantes siguen escondidos y son difíciles de atrapar”, destaca, aunque él y su compañero han tratado de seguirles la pista.

Son grandes empresarios escurridizos como el croata Josip Lončarić, “el arquetipo, el primer gran traficante de personas. El primero en montar una red sistemática, científica y que apuntaba a un negocio a gran escala. Un tipo que se casó con la hija de un gran traficante de personas chino para favorecer sus negocios”, puntualiza. Introdujo en Italia a principios de siglo a la mayoría de chinos y gran parte de bangladesíes de forma ilegal. Para atraparlo, el fiscal italiano Federico Frezza, “aplicó las técnicas con las que investigaba a la mafia italiana. Montó escuchas telefónicas para llegar al último eslabón de la cadena”, explica, aunque sirvió de poco. Fue detenido, pero sólo fugazmente y por cargos no relacionados con el tráfico. “Supo retirarse a tiempo y lleva una vida tranquila con su familia en una casa en el campo, según me ha explicado su abogado”, afirma Musumeci. Pero Lončarić creó escuela, como documenta este libro, y los flujos migratorios aumentaron, sobre todo a través del Mediterráneo, con los cambios antes mencionados: barcas hinchables con poco combustible.

El bulo del efecto llamada
Fue en la época de la misión militar italiana de búsqueda y rescate Mare Nostrum, que se puso en marcha tras grandes tragedias y naufragios con cientos de muertos cerca de la isla de Lampedusa. Poco después se fue desmantelando hasta que su papel fue asumido por los conocidos barcos como el Aquarius o el Open Arms, de diferentes ONG, contra los que se levantó una dura campaña e investigaciones judiciales por, supuestamente, favorecer o colaborar con el tráfico de personas. “No hay relación entre la presencia de medios de rescate y el aumento de los flujos migratorios”, dice tajante el reportero.“No hay relación entre la presencia de medios de rescate y el aumento de los flujos migratorios”

“Cuando acabó Mare Nostrum no quedó nadie rescatando y aumentaron los flujos. Ocurre lo mismo con las ONG. No hay efecto llamada porque estén allí”, sentencia. “Lo que sí está contrastado es que ha aumentado la tasa de mortalidad sin barcos de rescate, según datos de la ONU”, lamenta. “Yo estuve a bordo de un barco de rescate y puedo constatar que los migrantes no saben qué es Open Arms ni si están en el Mediterráneo. No condiciona su decisión de migrar", remarca. Y tiene la prueba grabada en su cuaderno de notas, una anécdota que desmonta cualquier instrumentalización política, cualquier análisis intencionado para agitar el miedo contra el migrante: "Unos nigerianos rescatados me preguntaron sorprendidos que qué río era ese tan grande en el que navegábamos. Era el mar Mediterráneo, les dije. Eso es lo que saben sobre el viaje que enfrentan”.

Más control, más traficantes 
Para Musumeci y para un gran número de expertos en la materia, la receta europea contra el tráfico de personas está siendo errática y errada: parches en forma de alambradas con cuchillas, mares convertidos en fosas comunes de migrantes, pactos millonarios con el diablo. “Eso no va a cambiar nada. En un tiempo habrá nuevas rutas, de Libia se pasará a Túnez o Marruecos; la bloqueada ruta de los Balcanes sigue teniendo recovecos que conocen los traficantes. Esa política sólo sirve para aumentar los precios de los pasajes y aumentar los peligros”, señala. “Y está el problema de la externalización de fronteras, pagar a terceros países para que cierren la puerta de la inmigración. Berlusconi dio 5.000 millones de euros en 2006 a la Libia de Gadafi para que cortara el flujo migratorio, pero a la mínima disputa diplomática o política, Gadafi abría las puertas”, recuerda. “Desde el momento en el que Europa paga a un país para frenar la inmigración se convierte en alguien chantajeable”, sentencia. Mientras tanto, la mercancía —las personas más vulnerables— siguen pagando para jugarse la vida y los traficantes haciendo caja. ¿Interesa realmente a los actuales Gobierno acabar con las migraciones? "La inmigración es la palanca política más potente para ganar unas elecciones. Hablar de inmigración, emergencia, invasión da muchos votos y... cantos más migrantes haya mas votos tiene que mi partido", apunta. Esa ha sido la receta de Salvini.

Fuente: https://www.publico.es/sociedad/trafico-personas-fortificar-fronteras-genera-traficantes-personas.html?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=publico

"A una escala europea, tal vez es el peor momento en cuanto a la amenaza fascista desde 1945"

"Históricamente, se ha comprobado que no se necesita que toda la población tenga ideas fascistas o autoritarias para crear un régimen autoritario o fascista", dice Mark Bray, autor de 'Antifa', una historia del movimiento antifascista
"No podemos ignorarlos, pero no debemos hablar o escribir sobre los partidos ultraderechistas como si fueran partidos normales"

Mark Bray, autor del libro 'Antifa'.
Mark Bray, autor del libro 'Antifa'. Olmo Calvo
Mucha gente pensaba que 1945 supuso la derrota definitiva del fascismo en Europa, pero los acontecimientos de la última década han demostrado lo contrario. Bajo diferentes formas políticas y con partidos de características diversas en cada país, la extrema derecha ha regresado a Europa con su mensaje racista de costumbre. Esta vez no se puede decir que no estemos avisados.

Mark Bray tiene una respuesta sobre lo que hay que hacer desde el campo de la izquierda. La explica en su libro 'Antifa', publicado en España por Capitán Swing, una historia del movimiento antifascista a lo largo de varias épocas y países que se lee como un manual sobre las tareas pendientes. Su mensaje es claro: no es suficiente con votar en las elecciones.

La conversación se realiza en español. El libro comienza con una cita de Durruti: "Al fascismo no se le discute, ¡se destruye!".

Empecemos con cuestiones prácticas. ¿Está bien pegar a un nazi?
Sí, pero creo que es importante destacar que la lucha antifascista es mucho más que eso y cualquier acción tiene su contexto. Creo que hay más en esta pregunta que un o un no. Hubo un artículo en The New York Times hace dos años después de un puñetazo al ultranacionalista Richard Spencer y que contaba cómo fue el debate en Estados Unidos, cómo había varias perspectivas. Fue la primera vez que esta pregunta se presentaba de esta forma en la historia reciente de Estados Unidos.

El libro da los ejemplos de Noruega y Dinamarca donde se puede apreciar que la violencia sí ha formado parte de las respuestas eficaces contra el fascismo en varios lugares del norte de Europa.
Sí, y antes de responder quiero decir que frecuentemente en la historia del antifascismo son los fascistas o grupos de ultraderecha los que han iniciado muchos conflictos. Se puede hablar sobre la batalla de Lewisham de 1977 en Londres cuando el grupo fascista Frente Nacional se manifestó a través de un barrio inmigrante. Muchos antifascistas, inmigrantes y feministas se movilizaron para enfrentarse a ellos y tuvieron éxito en impedir físicamente su marcha. Después de este conflicto, el Frente Nacional no hizo más intentos de organizarse en ese barrio.

Pero para mí es importante también hablar sobre la lucha contra el fascismo en la Segunda Guerra Mundial o la Guerra Civil española, porque se puede ver que si no paramos esas políticas, pueden tener éxito. No estoy diciendo que necesariamente vayan a tener éxito, pero pueden tenerlo en el contexto actual. La autodefensa es necesaria.

En el análisis de épocas anteriores como los años 30 hay varias razones para explicar el éxito del fascismo en Europa, como la crisis económica y el aumento del paro en dimensiones gigantescas. Pero el libro también habla de los errores de los grandes partidos de la izquierda. ¿Cuáles fueron esos errores?
Por ejemplo, no entender que el fascismo era un peligro nuevo. Los líderes de los partidos comunista y socialista pensaban que el fascismo no era otra cosa que una forma más de la política reaccionaria tradicional. No cambiaron sus formas de resistencia y estoy hablando del periodo anterior a la victoria de Hitler, especialmente con la Guerra Civil española. En Alemania el partido socialista y también el partido comunista pensaban que era posible oponerse a los nazis solamente en las urnas, y no organizar una resistencia más amplia. Hubo excepciones, pero los líderes pensaban así. Era diferente la perspectiva de algunos barrios socialistas y comunistas que pensaban que era importante llevar a cabo cuanto antes una resistencia directa.

En el libro aparece la idea de que el fascismo roba o puede robar a la izquierda su ideología, su estrategia y su cultura. ¿Qué quiere decir con eso?
Para empezar, hace cien años la política popular fue una invención de la izquierda con sus grandes mítines y sus periódicos. A la derecha tradicional no le gustaba. Era más aristocrática. Luego, Hitler se hizo llamar nacional socialista. Mussolini se hizo llamar sindicalista nacional. Fue un intento de usar la popularidad del socialismo o de la lucha trabajadora y sumarlas al nacionalismo y los valores tradicionales. Ahora es un poco diferente, pero hay ejemplos, como la retórica de la igualdad con la que (los ultras) dicen que si hay un poder negro, por qué no un poder blanco. La nueva ultraderecha francesa promueve la idea de que los fascistas no deben hablar de supremacía, sino de igualdad de la raza blanca, por ejemplo. Y también la retórica de liberación nacional de la gente blanca.

En el caso de Suecia y otros países como Francia existe lo que podríamos llamar una extrema derecha 'respetable', entendida como algo diferente a grupos nazis muy marginales. Y la lucha contra esos partidos es más importante que contra los neonazis.
Sí, claro.

En esos casos, no funciona la violencia e incluso puede ser contraproducente para la lucha antifascista.
Y es cierto también en otros países en que los partidos ultraderechistas en el Parlamento tienen mucho más poder que grupitos fascistas. Entonces la pregunta es cómo organizarse contra estos partidos, porque no se puede hacer lo mismo con ellos que con pequeños grupos de skinheads. Para crear un movimiento antifascista fuerte, se necesita crear grupos, asambleas, sindicatos y muchas formas de resistir para que cada persona tenga su opción de participar.
Como ejemplo, entrevisté a una antifascista de Holanda que hizo investigaciones sobre vínculos entre el partido de Geert Wilders y grupos explícitamente nazis y publicó esta información y hubo gente en el partido que fue despedida.

En Estados Unidos se ha escrito que es un problema si la violencia fomenta el victimismo entre dirigentes ultras. ¿Es grave que se presenten como víctimas?
Es cierto que ante la lucha antifascista la ultraderecha siempre dice que son víctimas: nos han atacado, atacan nuestra libertad de expresión, etcétera. Pero también creo que es importante recordar que la ultraderecha siempre se presenta como víctima y es típico en su identidad. ¿Víctima de quién? De los judíos, de los musulmanes, de los inmigrantes, del feminismo, etcétera. Para mí, la pregunta es cómo se desarrolla un movimiento fascista y creo que no es tan diferente a otros movimientos. Frente a él, se necesita crear una presencia en la comunidad, tener mítines, publicaciones, y todo eso. Entonces la pregunta es cómo frenar esas actividades. Hay muchas maneras de hacerlo. Antifa es un ejemplo, pero es uno pequeño. Necesitamos mucho más.

Un caso más singular que cita en el libro es el de Milo Yiannopoulos, activista digital norteamericano. Es un provocador, un payaso, pero sus ideas fortalecen a elementos ultras que pueden ser más peligrosos. Sus conferencias han sido boicoteadas en varias universidades y la presión hizo que una editorial renunciara a publicar su libro. 
Hace unos años, escribió un artículo que se llamaba 'What is alt right?'. Unos activistas hicieron investigaciones hasta saber que Yiannopoulos se entrevistó con cinco o seis de los nazis más importantes en Estados Unidos. Usó sus respuestas para escribir ese artículo que publicó la web Breitbart. Y después Donald Trump habló sobre ese artículo, que se convirtió en un puente entre nazis, literalmente nazis, y el presidente de Estados Unidos.

Por tanto, la reacción en las universidades contra esta persona que no parecía muy peligrosa, que podía parecer incluso ridícula, fue positiva, porque en cierto modo él estaba fortaleciendo a esos grupos nazis al ponerlos en contacto con otros públicos a través de un medio como Breitbart que lee mucha gente.
Cierto. Inicialmente, la respuesta de la prensa fue que si se organizaba una protesta contra Yiannopoulos, su fama iba a aumentar, iba a ser una estrella. Pero lo que sucedió fue lo opuesto. Su libro fue cancelado y ahora no puede organizar conferencias en Estados Unidos y tiene problemas en Australia también. Estaba trabajando para Breitbart pero fue despedido.

En algunos medios de comunicación y 'think tanks' existe la idea de que el sistema democrático liberal no permitirá que el fascismo vuelva a triunfar, que no estamos en los años 30. La situación económica no es tan mala y el sistema aguantará. ¿Le parece ingenuo o demasiado optimista?
Bueno, todo eso ya ocurrió antes de la guerra. Y si mucha gente vota por un partido de la ultraderecha, van a estar en el Parlamento y creo que cada democracia tiene leyes para la centralización de poder en tiempos de crisis. Históricamente, se ha comprobado que no se necesita que toda la población tenga ideas fascistas o autoritarias para crear un régimen autoritario o fascista. 

¿Cómo cree que debe ser la actitud de los medios de comunicación? Ha habido un gran debate en España por la cobertura periodística de Vox con críticas a los medios por la acusación de que han blanqueado a Vox tratándolo como si fuera un partido político normal. 
Hemos tenido el mismo debate en Estados Unidos. Primero, no podemos ignorarlos, es una perspectiva que existe. Debemos hablar sobre sus ideas y sus actividades, pero no debemos hablar o escribir sobre ellos como si fueran partidos normales. No debemos hacerlo sin análisis crítico. Cuando usamos declaraciones suyas, deben estar dentro de un contexto y no debemos crear plataformas para la expresión de sus ideas sin una respuesta. En Estados Unidos, algunos periodistas han escrito sobre grupos concretos destacando cosas como su pelo, su cara o sus ropas, y esto es una banalización.

La extrema derecha es antifeminista y desprecia a las mujeres que luchan por sus derechos. ¿Qué papel debería tener el feminismo en el movimiento antifascista?
Creo que es central, porque históricamente el fascismo es también una reacción contra lo que considera que son ataques a los valores tradicionales. Lo que los grupos fascistas y especialmente los nazis hicieron con mucho éxito fue crear espacios para que las mujeres participaran en la política con un elemento de respeto reaccionario a su papel como madre. Entonces, es importante tener una respuesta feminista y también entender que hay muchas mujeres que apoyan a los grupos de ultraderecha y saber por qué es así.

El caso de la batalla de Cable Street en 1936, como el de Lewisham en 1977, demuestra que a pequeña escala los barrios pueden ser la primera línea de defensa. ¿En un barrio pequeño de Madrid o París la gente debe saber que pueden parar a los fascistas?
Creo que sí, pero es difícil. En el caso de Cable Street, fue un éxito, pero en las semanas posteriores hubo ataques contra la comunidad judía. Fue un evento importante, pero es necesario entender todo con una perspectiva más amplia. La lucha antifascista han tenido en muchos países un enfoque centrado en el barrio, la comunidad, y creo que esa es una manera de hacer que una lucha global sea más local promoviendo a grupos como SOS Racismo y otros.

¿Es demasiado alarmista decir que este es el momento de la historia de Europa desde 1945 en el que el fascismo está más fuerte?
Hemos visto ejemplos como Italia en los años 70 que fueron muy duros, hemos visto ejemplos en otros países que fueron horribles, pero a una escala continental creo que sí, tal vez es el peor que hemos visto desde 1945.

viernes, 10 de mayo de 2019

El “Marinero Gay”, el arma definitiva de los suecos para espantar a los submarinos de Putin



Suecia lleva décadas bregando con el problema de los escurridizos submarinos espía rusos. Estos tienen el particular pasatiempo de penetrar las aguas territoriales del país escandinavo como mero ejercicio. Y es que los rusos pasan olímpicamente de la neutralidad sueca y, aunque el país no pertenece ni a la OTAN, les viene que ni pintiparado para afilar sus uñas en esto de la infiltración marítima. Aunque muy diferentes, los puertos y bases del país vecino es lo más cercano que tienen que se asemeje a Gibraltar, Rota o a Scapa Flow.

Sin embargo, una iniciativa cívica sueca podría poner en jaque a la poderosa armada submarina de Putin: el Marinero Gay.


Un problema de rancio abolengo.
Los suecos tienen frescos en su memoria los submarinos de la Flota Roja que, en su afán de tantear el nivel de defensa de los nórdicos, acababan encallando contra bancos de arena o rocas que no aparecían en los mapas soviéticos. Basta con leer ‘El hombre inquieto’, de Henning Mankell para hacerse una idea de hasta donde llegó la psicosis creada en su momento.

A pesar de la caída del Muro de Berlín y tras el aumento de tensión entre occidente y la Rusia putiniana, los episodios de submarinos no identificados en las costas del país de Ikea y de Volvo han aumentado: Esto ha provocado que la pacífica Suecia aumente recientemente su gasto militar en un 11%, el mayor incremento en el presupuesto de Defensa desde hace más de veinte años.

Los ciudadanos toman la iniciativa
Debido a los cada vez más frecuentes incidentes de “submarinos fantasma”,  un grupo civil sueco nada contento con los logros de los que defendía el rearme del país como forma de contrarrestar a los sumergibles rusos tomaron la iniciativa, aplicando la gran creatividad sueca al problema. Hace dos años,quizás inspirados por ABBA, la Sociedad Sueca por la Paz y el Arbitraje, fundada en 1883 por un Premio Nobel de la Paz, dio vida al “Marinero Cantarín”, también conocido como “Marinero Gay”.


 El dispositivo, bautizado como Sistema de Defensa Submarino Marinero Cantante o Marinero Gay, envía un mensaje troleante a los escuchas a bordo de los submarinos rusos. Se les anima a continuar su travesía con un “Sigue por aquí si eres gay”. Podemos imaginarnos las caras del curtido capitán y los tripulantes de los navíos al recibir el mensaje. Y la sonrisa cómplice entre más de uno de los marineros.

¿Qué pinta tiene el marinero?
Quizás con la idea de tocar más la moral a la Flota del Báltico, la baliza (instalada en el punto donde se captó la señal de uno de los sumergibles intrusos) ha sido decorada con la imagen de un marinero en calzoncillos que baila (o algo) con luces de neón mientras unos pequeños corazones le rodean.

Por si fuera poco, los submarinos del país eslavo que ha emitido desde 2013 algunas de las más indignantes leyes homófobas en Europa, son recibidos con un letrero que dice “Bienvenidos a Suecia: Gay desde 1944” escrito en inglés. La fecha hace referencia al año en el parlamento en Estocolmo despenalizó la homosexualidad. Claro, los ruskis no lo pueden ver (sus submarinos no tienen ojos de buey), pero quizás los diseñadores del invento esperan que los buzos rusos de operaciones especiales sean capaces de apreciarlo.


¿Puedo ir a verlo con mis gafas y mi tubo?
Si tenéis un día ganas de conocer al Marinero Gay personalmente, la página Svenskafreds indica que se encuentra en las coordenadas 59.312587, 18.735732 .
  https://gfycat.com/ifr/sparklingwellgroomedchipmunk#?secret=fzK7Ulwgth
 https://gfycat.com/sparklingwellgroomedchipmunk
 Fuente: https://blogs.publico.es/strambotic/2019/05/marinero-gay-suecia/

Bienal de Venecia

La Bienal d expone los restos de uno de los mayores naufragios en el : un pesquero que se hundió en 2015 y en el que murieron más de 700 personas. Hubo que sacarlo del Canal de Sicilia a 370 metros de profundidad (Foto: Andrea Merola EFE)

miércoles, 8 de mayo de 2019

Bebedores de sangre, sopladores de vaginas y mordedores de testículos: Prácticas ganaderas extremas

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Renos en Laponia
Los animales aportan mucho a nuestra sociedad, los productos que obtenemos de ellos la hacen más rica. Estamos acostumbrados a encontrar carne, leche, huevos en el supermercado con total facilidad. Vestimos prendas hechas de cuero o lana sin advertir que obtener fruto del ganado ha resultado ser una tarea ardua en el pasado y sigue siéndolo hoy en no pocas regiones.

Las frías tierras de Laponia suelen ser percibidas desde aquí con un punto de nostalgia e incluso de envidia. Los paisajes helados, de prístina pureza, resultan conmovedores y parecen querer retrotraernos a tiempos pretéritos en los, algunos creen, el hombre vivía en comunión perfecta con la naturaleza. Sin embargo; vivir cerca del polo norte supone asumir muchos inconvenientes, entre ellos, las dificultades para llevarse un plato caliente a la boca, cada día, con el que cubrir las necesidades calóricas y proteicas en un clima tan hostil.


La dieta tradicional sami es mayoritariamente de origen animal. La dificultad de producir o encontrar verduras y frutos durante el largo invierno condujo a la domesticación de los renos que, adaptados al terreno, son capaces de escarbar en la nieve y nutrirse de los pocos hierbajos o líquenes que serán la base de su alimentación y que transformarán en proteína de alta calidad para que los pobladores locales puedan sobrevivir. Domesticado en la edad de hierro, su carne y piel siguen siendo muy populares en toda Escandinavia.

Criar animales, y más en un ambiente tan duro, presenta no pocas dificultades. Aunque domésticos, los renos no se crecen en granjas sino que son trashumantes, es decir, migran por la tundra en busca de comida. Manejar los rebaños no resulta sencillo. Entre las muchas dificultades que deben superar los pastores no es menor la de controlar a los machos cuando están en celo. Al llegar la época reproductiva, las peleas son frecuentes y hacerse con el rebaño resulta muy difícil. Lo más preocupante de las continuas riñas entre los astados es que tanto machos como hembras pierdan peso y cada kilo de carne perdida en la heladora tundra es un riesgo para la supervivencia de los pastores y sus familias.

Para atenuar las consecuencias de la pasión primaveral, los samis tienen un método, que, si bien nos resulta chocante, ha sido utilizado hasta épocas no muy remotas para sobrellevar esta época de conflictos: una semi-castración a base de mordiscos conocida localmente con el nombre de “gaskit”.

El procedimiento –véase vídeo- consiste en atar al macho para, una vez inmovilizado, uno de los pastores se aplique a morderle los testículos con el objetivo de disminuir su vigor masculino sin eliminar totalmente la producción hormonal de la gónada. No hay incisión de la bolsa escrotal ni se extirpa la glándula. El mordisco y masticado parcial la hacen parcialmente disfuncional.

La práctica debe de ser eficaz puesto que se ha usado durante milenios. Posiblemente los bocados, dados con precisión en los vasos que irrigan los órganos, disminuyan el aporte sanguíneo con la consiguiente disminución de testosterona en sangre o bien sea la propia glándula la que se daña, sintetizando así menos hormonas, o quizá sea al propio dolor el que atenúa el deseo sexual.

Sea como fuere, se consigue de este modo que el macho deje de mostrar interés por las hembras, pero la síntesis de cierta cantidad de hormonas –recordemos que los testículos no han sido extirpados- permite que el animal engorde y gane peso a la vez que conserva la energía necesaria para hacer largas marchas en la tundra. Esto último no sería posible con una castración total.

Por otra parte, al evitarse la apertura de la bolsa escrotal, el riesgo de infecciones se minimiza también. Se pueden, por tanto, conseguir varios objetivos de forma simultánea:
  • Control del comportamiento y de las agresiones debidas al celo
  • Que los machos por estar menos inquietos, y las hembras al no ser molestadas, sigan aumentando de peso, con lo que no sólo se obtendrá más carne, sino que los animales, al tener una masa mayor, serán más eficaces para el tiro del trineo y escarbarán con mayor facilidad en el frío hielo para acceder a los líquenes que constituyen la base de su dieta
  • Se evitan infecciones ya que no hay una práctica quirúrgica que suponga la apertura de la piel.
¿Por qué los samis utilizan la dentadura y no pinzas, tenazas o instrumento similar?, imagino que al fin y al cabo esta práctica se convirtió en algo cultural, arraigado al modo de vida, en la que una herramienta física, quizá difícil de obtener en tiempos pretéritos, hubiese supuesto más una limitación que una ventaja.

A día de hoy, la ley noruega de bienestar animal prohíbe el “gaskit” y ordena que la castración, si necesaria, sea practicada por un veterinario y con una anestesia adecuada.

Algún estudio apunta que los animales a los que se les aplica la técnica del “gastkit” se comportan de manera diferente a aquellos sometidos a otros métodos de castración, por lo que, hay voces que demandan el retorno a la técnica tradicional.

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Pintura rupestre sita en Argelia en la que se observa la práctica del soplado vaginal en una vaca.
 Imagino que, este manejo es una reliquia del pasado, aunque quién sabe lo que ocurre en las frías y oscuras tierras laponas. No creo que haya muchos inspectores en aquellas latitudes.

Dejamos el gélido norte y trasladémonos al África tropical, aquí hallamos otra costumbre ciertamente llamativa. Pero antes de adentrarnos en más detalles debemos hacer un brevísimo recordatorio sobre la fisiología de las vacas:
Las vacas, como todos los mamíferos, dan leche cuando tienen una cría. La producción láctea comienza poco antes del parto, de tal suerte que el ternero pueda tener alimento cuando nazca. En las razas vacunas primitivas esto sigue siendo así, por ello, cuando un ternero muere la vaca se seca. Pero la leche que deja de dar puede que sea imprescindible para la alimentación de una familia así que hay que estimular como sea a la glándula mamaria para seguir obteniendo este rico y completo alimento.

Para ello se utilizan dos métodos: por una parte, se puede optar por presentar a la vaca con la piel de un ternero relleno con trapos o paja de tal modo que la vaca se sienta estimulada por la presencia de un ternero falso o bien practicar lo que se conoce como phooka y que no es otra cosa que soplar fuertemente en el interior de la vagina del animal para, supuestamente, reiniciar la producción láctea, tal y como puede verse en este vídeo

 
Esta práctica no está restringida sólo a África, de hecho, estuvo presente en prácticamente todo el mundo: está documentada en Irlanda, en el S. XVI e incluso hay menciones de la misma en el Pirineo en 1939, además de ser común en todo el continente asiático. De hecho, Gandhi dejó de tomar leche al conocer esta práctica que, hoy en día, está prohibida por la legislación india (no olvidemos que allí las vacas son sagradas).

Aunque he intentado encontrar una explicación fisiológica que relacione esta costumbre con un aumento de la producción, no he sido capaz de encontrar nada en absoluto, así que invito a algún lector a que lo haga si tiene la información. Y resulta llamativo que se haya practicado durante milenios –algunas pinturas rupestres así lo atestiguan- y se siga practicando, cuando nada indica que sea efectiva.

Visitemos para terminar, la frontera entre Kenya y Tanzania, allí tienen sus tierras los guerreros maasai, un pueblo de pastores nómadas cuya alimentación se basa fundamentalmente en la leche, la carne y la sangre del ganado bovino que crían. Para esta etnia, las vacas son sagradas así que no consumen su carne salvo en ocasiones muy contadas. Sin embargo; ingieren con fruición, a diario, su leche y su sangre –muchas veces combinadas- Tanto es así que la dieta maasai ha llamado la atención de muchos expertos en nutrición pues, si bien se compone en su práctica totalidad de sangre, leche y carne de tanto en tanto, los maasai gozan de una envidiable salud cardíaca.

No es casual que esta tribu evite sacrificar vacas en la medida de lo posible puesto que, más allá de sus creencias, la leche y la sangre pueden obtenerse mientras el ganado está vivo y se desplaza en busca de los mejores pastos. Mucho más práctico que transportar piezas carne, con el coste de energía que supone y que se estropea rápidamente, resulta que sean los propios animales los que se desplacen mientras los maasai pueden obtener de ellos alimento sin sacrificarlos. No sólo eso, la posesión de reses tiene un fuerte componente social ya que es un referente de status y prestigio en la comunidad.

El proceso de sangrado, como puede verse en el vídeo adjunto, se practica mediante la sujeción del animal y el insertado de la punta de una flecha. El objetivo es extraer una cantidad de sangre que no sea excesiva porque interesa que el animal siga fuerte para que siga dando leche y que se le pueda tomar más sangre en el futuro.


 Ya ven pues los lectores que hayan llegado hasta aquí que obtener alimento de los animales es complejo, incluso hoy, en algunas áreas menos favorecidas que la nuestra. Algunas prácticas extremas, como las aquí descritas, resultan imprescindibles para algo tan importante como comer cada día.

Fuente: https://naukas.com/2019/05/08/bebedores-de-sangre-sopladores-de-vaginas-y-mordedores-de-testiculos-practicas-ganaderas-extremas/