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sábado, 2 de febrero de 2019

El espionaje de Huawei

EEUU presenta cargos contra Huawei por robo de tecnología y espionaje industrial, pese a que la compañía niega todas las acusaciones

 Huawei nos espía. Si usted es uno de los usuarios que tiene un producto de la compañía tecnológica china debería saber que este podría ser utilizado para vigilar sus comunicaciones. Y no sería extraño que disponga de uno, ya que la compañía se convirtió el pasado verano en el segundo fabricante mundial de móviles –superando de esta manera a Apple y tan sólo por detrás de la surcorena Samsung– y es, además, uno de los principales proveedores de red móvil y de banda ancha a nivel global.
Aunque las acusaciones de espionaje que recaen sobre la firma china no son nuevas, éstas se han incrementado durante el último año, principalmente por parte de Estados Unidos, sobretodo a raíz de la detención el pasado mes de diciembre en Canadá de la vicepresidenta de la compañía, Meng Wanzhou, quién se encuentra en libertad bajo fianza a la espera de una posible extradición a EEUU.

¿Y cuáles han sido estas acusaciones? Principalmente relacionadas con el espionaje y el robo de propiedad intelectual. Centrándonos en las denuncias de EEUU, en enero de 2018, cuando Huawei había alcanzado un acuerdo con uno de los principales operadores del país -AT&T-, las negociaciones se rompieron debido a supuestas presiones de congresistas estadounidenses quienes acusaron a la tecnológica china de tener lazos con los servicios de inteligencia de Pekín. Semanas más tarde, en una comparecencia en el Comité de Inteligencia del Senado norteamericano, los responsables de las principales agencias de inteligencia -la CIA, la NSA o el FBI, entre otras- alertaron del peligro que suponía el uso de productos de Huawei, así como el de otra multinacional china de telecomunicaciones, ZTE, debido a la posibilidad de que ambas compañías colaboraran de forma encubierta para el gobierno chino -aunque las noticias se han centrado principalmente en estas firmas, también afectaría a fabricantes de otras compañías tecnológicas chinas-.

En esta misma línea, el Departamento de Defensa estadounidense prohibió en mayo la venta y el uso de productos Huawei y ZTE al considerar que suponían un “riesgo inaceptable” para el Pentágono, mientras que la ley de Defensa aprobada en agosto, por la cual se autoriza el gasto militar, establece la prohibición de que los funcionarios del Gobierno, así como los posibles contratistas, utilicen los productos de dichas compañía. Pero conviene puntualizar que estas acusaciones no son totalmente nuevas -el origen de todos los problemas no es Donald Trump- sino que durante la presidencia de Obama ya se produjeron acusaciones similares a través un informe del Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes en el año 2012, en el cual se advertía de que ambas compañías suponían una amenaza para la seguridad nacional.

Si bien EEUU ha sido el país que más atención ha centrado por sus denuncias de espionaje a éstas compañías, otros estados han adoptado acciones similares. Australia, Canadá, Reino Unido o Nueva Zelanda han mostrado públicamente su preocupación ante la posibilidad de que estas compañías puedan ceder datos con información confidencial que pueda afectar a sus infraestructuras críticas y, por lo tanto, a la propia seguridad nacional, llegando a prohibir el uso de productos de Huawei para sus redes nacionales. Otros países podrían plantear políticas similares a corto plazo.

¿Y la Unión Europea? Hasta la fecha el principal pronunciamiento sobre esta cuestión lo realizó el vicepresidente de la Comisión Europea para el Mercado Único Digital, Andrus Ansip, quién a principios de diciembre afirmó que tenemos que estar preocupados por Huawei y otras compañías chinas. A pesar de estas palabras, el hecho es que la compañía no ha dejado de ganar terreno en el mercado europeo en los últimos años, siendo España un claro ejemplo. Tan sólo 17 años después de que la compañía se instalara en nuestro país, actualmente es el principal proveedor de infraestructuras de telecomunicaciones de los operadores nacionales, uno de los principales vendedores de smartphones y tiene presencia en sectores estratégicos como la Administración Pública, la Energía o el Transporte.

En este contexto de denuncias por una supuesta colaboración con los servicios de inteligencia de Pekín, la respuesta de la compañía ha sido la esperada: ha rechazado cualquier acusación de espionaje -la última vez en la reciente cumbre del Foro Económico Mundial- y se ha puesto a disposición de los países para disipar cualquier duda al respecto, justificando reiteradamente que no se han presentado pruebas de este presunto espionaje. De hecho, la detención de la vicepresidenta de Huawei no se produjo por cuestiones relacionadas con este supuesto espionaje, sino porque presuntamente la compañía se habría saltado el embargo comercial impuesto por EEUU sobre Irán al comerciar con Teherán a través de una filial. Una vuelta de tuerca más a este asunto.

En este punto es conveniente señalar un tercer elemento que en algunas ocasiones se presenta como secundario pero que es decisivo: la guerra comercial por la implantación de la denominada tecnología 5G. Como es evidente, cada vez hay más dispositivos conectados Internet y se prevé que esta tendencia no haga más que aumentar debido principalmente a la progresiva incorporación del Internet de las Cosas, que incluiría desde los dispositivos que están conectados a Internet en nuestros hogares a los vehículos autónomos o edificios inteligentes. Pero para que se produzca este siguiente paso en el desarrollo tecnológico es necesaria una infraestructura que aporte una velocidad de Internet mucho más rápida y una capacidad de conectividad que soporte la progresiva incorporación de estos dispositivos. Además, se calcula que el desarrollo de esta red 5G tendrá un fuerte impacto en la economía a través de las inversiones, el desarrollo de la industria o la creación de empleo.

Tenemos, por tanto, dos cuestiones que están estrechamente relacionadas. Por un lado, las acusaciones de espionaje sirven a EEUU como argumento para vetar la expansión de las empresas chinas en un sector de máxima importancia para la seguridad de cualquier nación, como es el control de las telecomunicaciones. Pero aunque las compañías chinas niegan el espionaje industrial escudándose en que no se han presentado públicamente pruebas sobre ello la denominada Ley de Ciberseguridad china, en vigor desde 2017, da argumentos más que suficientes para generar, como mínimo, desconfianza entre sus posibles socios comerciales: para garantizar la seguridad del país o para evitar actos terroristas, las empresas chinas que operen en el extranjero tendrían que ceder información cuando el gobierno chino lo  solicite. Por consiguiente, la cuestión central no sería el espionaje en sí mismo, sino que tanto Washington como Pekín tendrían un objetivo: la propia seguridad nacional.

Debido a la complejidad de este asunto resulta llamativo que las noticias se centren principalmente en las denuncias de espionaje -es conveniente recordar que estas actividades existen mucho antes de Internet, no estamos descubriendo nada nuevo- y no en intentar explicar el resto de elementos que rodean este asunto. La implantación de la tecnología 5G no es una cuestión puramente comercial con repercusiones exclusivamente económicas, sino que está directamente relacionada con el control de la información y la seguridad nacional y tendrá un impacto directo en todas aquellas cuestiones relacionadas con la ciberseguridad. Por lo tanto, si tan sólo nos centramos en uno de los aspectos, no podremos entender la magnitud de este desafío.

Por otro lado, no deja de ser paradójico que sea EEUU quien denuncie actividades de espionaje de forma tan reiterada. Si retrocedemos la vista poco tiempo atrás encontramos casos como los destapados por Edward Snowden sobre la NSA, sus programas de espionaje masivo o el espionaje de las comunicaciones de sus aliados, por citar tan sólo unos ejemplos. ¿O ya lo hemos olvidado?

Volviendo al tema de las acusaciones, esta misma semana el Departamento de Justicia de EEUU ha acusado formalmente a Huawei, a su filial estadounidense y a su vicepresidenta Wanzhou de robo de secretos comerciales, fraude electrónico, obstrucción a la justicia, conspiración y violación de las sanciones sobre Irán –es llamativo que algunas de estas acusaciones se centren en el período 2012-2014 y no en sucesos recientes–.  Quién no ha tardado en responder a sido China, que ha salido en defensa de sus compañías y ha señalado que este asunto tiene “motivaciones políticas”. Pero lo que evidencian estos hechos es que es un asunto complejo más allá de un simple espionaje y que podría acaparar el centro de atención en las próximas semanas, con permiso de Venezuela.

Finalmente, es interesante apuntar cómo los ciudadanos percibimos los hechos que nos explican y cómo los aceptamos sin plantearnos otra posibilidad. Sólo plantearla. Y es que sería ingenuo pensar que el control que tiene Pekín sobre sus empresas no pudiera dar lugar a este espionaje, pero también sería conveniente que no confiáramos ciegamente en las afirmaciones que explican sólo una parte de un tema tan complejo sin intentar ver más allá de las declaraciones oficiales. Pero, evidentemente, es más fácil que te señalen a un culpable, te expongan un hecho y lo aceptemos sin más: Huawei nos espía.

Fuente: https://www.infolibre.es/noticias/opinion/blogs/foro_milicia_democracia/2019/02/01/el_espionaje_huawei_91378_1861.html

martes, 31 de julio de 2018

La historia desconocida de los servicios secretos británicos

Un libro innovador que narra por primera vez las operaciones clandestinas del los servicios secretos británicos desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

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Una mujer en el puerto de Portsmouth mirando el portaaviones HMS Invincible volviendo de la Guerra de las Malvinas. (Hulton Archive/Getty Images)
 Hay momentos en los que la única reacción posible a una noticia imprevista es que todo el mundo contenga la respiración. Siempre ha sido un secreto a voces que los dirigentes británicos empleaban a espías y agentes de las fuerzas especiales para interferir en los asuntos de otros países –con la mayor discreción y negándolo en la medida de lo posible–. Pero Rory Cormac ofrece a sus lectores algo más. Un libro innovador donde explica la primera historia de las operaciones clandestinas británicas publicada jamás, que abarca las siete décadas transcurridas desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. La obra se lee como un thriller y ayuda a comprender cómo el servicio secreto británico de inteligencia –el M16– ha difundido durante mucho tiempo informaciones falsas con el propósito de dividir y desacreditar a diversos objetivos de Oriente Medio y el Este de Europa.

Reino Unido no se limita a conspirar contra sus enemigos sino también contra sus amigos. Pero eso corresponde a la tradición. Tras la Segunda Guerra Mundial, el país tuvo que ceder cada vez más ante Estados Unidos. Pero entre sus alfilerazos –como los llama el autor– estuvieron los intentos de promover una revolución en Albania e instigar golpes en el Congo, Egipto, Siria, Arabia Saudí e Irán –en este último caso, con éxito y con unas consecuencias que todavía hoy siguen repercutiendo en toda la región–. Saboteó buques para impedir la llegada de refugiados a Israel, canalizó ayuda en secreto para los rebeldes en Afganistán y emprendió una guerra cultural y económica durante la Guerra Fría contra Estados comunistas y aliados como Francia.

El Reino Unido libró una guerra secreta en Yemen, Omán e Indonesia y usó discretamente las fuerzas especiales para eliminar a sus enemigos de la Malasia colonial y de Libia durante la Primavera Árabe. Si esto es lo que se entiende por rendir por encima de sus posibilidades, desde luego a los británicos se les da muy bien. El autor revela un mundo de intrigas y manejos en los rincones más oscuros de la burocracia británica que es fascinante, tanto en los detalles como en un sentido más amplio, porque es al mismo tiempo la historia de los intentos del país de utilizar, durante décadas, pretextos y engaños para enmascarar su decadencia como potencia mundial. Las operaciones clandestinas suelen ir más asociadas a la CIA, pero Rory Cormac plantea una cuestión crucial cuando dice que “pocos se dan cuenta de que para el Reino Unido, un Estado aparentemente en constante pérdida de su condición de gran potencia, las acciones clandestinas han sido todavía más importantes. Los británicos, sencillamente, son más hábiles a la hora de ocultarlas”.

A los lectores británicos les interesará la historia de las operaciones clandestinas del M16 para acabar con el Ejército Republicano Irlandés (el IRA) a principios de los 70. Utilizando métodos de la Guerra Fría y la contrainsurgencia colonial, un veterano de viejas campañas británicas, que tenía fama de ser el último de los magnates corruptos y estaba encantado con ello, trazó una lista de posibles operaciones encubiertas. El autor escribe que “la espectacular lista —tan secreta que seguramente fue destruida hace mucho tiempo— hizo que los funcionarios británicos contuvieran colectivamente la respiración. No solo incluía la falsificación de cartas y el sabotaje de armas y municiones del IRA, sino que llegaba al asesinato. A Dick White, el coordinador de inteligencia de Gran Bretaña y el agente secreto de más rango del país, se le demudó el rostro. Aun así, transmitió las opciones, como era su deber, al primer ministro Edward Heath cada vez más frustrado”. Pero lo que parecía apropiado contra los soviéticos —o en algún remoto rincón del moribundo Imperio Británico— lo era “mucho menos en las calles del Reino Unido”.

Para los lectores interesados por los asuntos de Oriente Medio, leer sobre el uso de operaciones encubiertas en Omán, Irán, Yemen y Egipto, antes y después de la crisis de Suez en 1956, resultará fascinante. Gran Bretaña contribuyó de manera crucial a derrocar al primer ministro elegido democráticamente Mohammed Mossadeq en 1953. La estrategia la puso en marcha Herbert Morrison, el belicoso ministro de Exteriores del primer ministro laborista Clement Atlee, cuya experiencia en política exterior era mínima y aún mayor su ignorancia sobre Oriente Medio. Estados Unidos, al principio, era reacio. Pero Gran Bretaña no, y el primer ministro en 1953 —nada menos que Winston Churchill— se mostró entusiasmado. Las grandes compañías petroleras ayudaron de buen grado. Es digno de mención el hecho de que todos los líderes políticos estuvieron dispuestos a participar en tan turbia operación, tanto los de derecha como los de izquierdas. El laborismo nunca había tenido una política exterior definida, especialmente en relación con Oriente Medio. El relato de Cormac nos lleva a Egipto y Yemen —donde la injerencia fue total— y hasta el momento de la campaña para derrocar al coronel Muamar al Gadafi.

El libro aborda un tema interesante cuando llega a la época de Margaret Thatcher, una primera ministra que era muy partidaria de los métodos clandestinos para defender los intereses británicos. “El sombrío mundo de la inteligencia, las armas y la economía extendió sus brazos hasta el Banco de Inglaterra, con el que siempre había tenido vínculos. A mediados de los 80, el gobernador del banco recibió una denuncia anónima de que el Banco Internacional de Crédito y Comercio (BCCI por sus siglas en inglés) —que, en teoría, estaba bajo su supervisión— estaba llevando a cabo actividades fraudulentas y delictivas, incluida la financiación del narcotráfico y el terrorismo”. Cuando el BCCI quebró, con una deuda no declarada de 7.000 millones de dólares, hubo “fuertes sospechas de que los servicios de inteligencia occidentales lo habían utilizado para pagar a agentes extranjeros, enviar dinero a los muyahidines afganos y organizar compraventas clandestinas de armas. También hubo sólidas conexiones entre el BCCI y los que estaban vendiendo armas a Irán y financiando ilegalmente a la contra nicaragüense —los grupos contrarrevolucionarios que intentaron el derrocamiento del Frente Sandinista de Liberación Nacional—”. Los responsables del Tesoro británico hicieron “todo lo posible para impedir que se entregara a los acreedores varios documentos del servicio secreto relacionados”.

No puede haber un comentario más apropiado sobre este libro, la primera historia de las operaciones clandestinas británicas en la era moderna, que esta cita de una carta enviada por el primer ministro británico Harold Macmillan al presidente estadounidense Dwight Eisenhower el 29 de marzo de 1957: “Esta técnica moderna de actuar siempre a la vista del público hace nuestra vida casi intolerable”. Esta obra, escrita con gran elegancia, es de lectura obligada para cualquier estudioso o profesional de la política internacional.

bullshit-jobs-Portada  Disrupt and Deny, Spies, Special Forces, and the Secret Pursuit of British Foreign Policy

Rory Cormac
Oxford University Press, 2018


Fuente:  https://www.esglobal.org/la-historia-desconocida-de-los-servicios-secretos-britanicos/

sábado, 9 de junio de 2018

Elizabeth Zarubina, la espía de Stalin que le robó el secreto de la bomba atómica a los americanos

La espía enviada por Stalin a Estados Unidos logró infiltrarse en Los Álamos mientras se diseñaba la bomba atómica. Zarubina se encontró con un grupo de científicos, muchos con inclinaciones izquierdistas, que se preguntaban cuál sería el destino de su país si consiguiera un arma invencible tan desequilibrante. Muchos sospecharon que caería en el fascismo y por eso, sugiere un documental francés, se filtró la fórmula de la bomba, para equilibrar la balanza y mantener la paz mundial 

 Podrán venir muchas plataformas de pago, televisores con pantallas envolventes que te den masajes y contenidos audiovisuales a través de YouTube que conviertan la tele profesional en un ridículo vestigio del pasado; podrán llegar muchas modernidades, pero todavía, quedarse un sábado en casa y meterse entre pecho y espalda una Noche Temática de La2, no hay nada que pueda igualarlo.

La semana pasada se rescató un documental estrenado en la televisión pública en abril de 2016, tan solo un año después de su producción, 2015. Su título Dos bombas para una espía, del francés Gérard Puechmorel. Contaba la historia de Elizabeth Zarubina, una agente soviética que coordinó el operativo de espías en territorio estadounidense que consiguió el éxito más ambicioso que jamás pudiera proponerse una agencia de inteligencia entonces: robar el secreto de la bomba atómica.

Sabemos que la inteligencia soviética fue la mejor del mundo. No en vano, llevaba puesta en marcha desde treinta años antes de la II Guerra Mundial y, la comprensible paranoia de la URSS de que iban a intentar destruirla por todos los medios, no hizo más que entrenar y ejercitar a un cuerpo de espías excelente. Como cuenta el documental, se sirvieron de los miles de judíos que tuvieron que abandonar Europa Central con el auge del nazismo y las políticas antisemitas, primero de persecución y poco después de exterminio. Reclutando a los refugiados, crearon células durmientes que se activaron después de la guerra. En algunos casos, casi una década después.

Hay que mencionar que los soviéticos pudieron ganar esa guerra en parte gracias a su espía en Tokio, Richard Sorge, que les confirmó que Japón no atacaría la URSS por el este, de modo que pudieron volcarse en la defensa del oeste, por donde entraba el invasor nazi. El desarrollo de la Guerra Fría, o su propia existencia, se debió también a una acción de inteligencia. La protagonizada por esta espía, Elizabeth Zarubina.
 
Había sido entrenada en la eliminación de troskistas. Se ganaba su confianza en el extranjero y los delataba. La voz del locutor del documental es fría como el texto de sus memorias que está leyendo cuando dice: "Sabía que cuando los detuvieran los iban a ejecutar".

Stalin envío a Vasily Zarubin y a su mujer, la aludida Elizabeth, a Estados Unidos. Allí recorrieron el país de punta a punta para familiarizarse con él. Para que nada en él les fuera extraño. Inicialmente, su objetivo era informar sobre si Estados Unidos llegaba a algún acuerdo por separado con los nazis rompiendo el acuerdo de los aliados. Luego cambió a un objetivo mucho más compejo.

La misión consistió en infiltrarse en Los Álamos, donde el gobierno estadounidense había reunido a la flor y nata del mundo científico para que desarrollasen la bomba nuclear El problema con el que se encontraron los americanos, y que no llegaron a abordar con contundencia, pues su oficina de inteligencia y contrainteligencia estaba en pañales todavía, fue que muchos de esos científicos tenía un pasado izquierdista. A través de Katherine Puening Harrison, la mujer del físico Robert Oppenheimer, que era comunista convencida, casi como su marido, que por lo menos era de profundas convicciones izquierdistas, lograron infiltrarse en la ciudad de los científicos.

Al margen de la épica de espías, el documental lo que arroja es una hipótesis. Puede que esos científicos estuvieran muy preocupados por lo que estaban inventando. De hecho, lo estaban. Y eran conscientes de que se arma, en manos de un solo país, podría conducir al fascismo o al imperialismo o al más criminal de los abusos sobre el resto del planeta.

Gérard Puechmorel lo que plantea es que la misión de Zarubina fue heroica. Gracias a ella, otro país consiguió la bomba. Las potencias, desde entonces, no pudieron entrar en un conflicto abierto por la cuenta que les traía.

Visto así, es cierto. Pero es simplista. También el enfrentamiento congelado entre las dos potencias lo que hizo fue desencadenar decenas de guerras por todo el mundo, especialmente en el tercer mundo. Tan crueles y despiadadas como en las guerra en la que habían muerto blancos, la cual, por cierto, también mató más en el tercer mundo que en los propios campos de batalla donde se libraba la contienda. Lo contó con poco eco, como las grandes noticias hoy en día, Rafael Poch en La Vanguardia, en Segunda guerra, tercer mundo.

A quien le sirvió de poco el éxito de la misión fue a sus protagonistas, al regresar a él le cayeron unos duros interrogatorios porque fue acusado de haber servido al espionaje japonés. Los cargos se levantaron, fueron condecorados, pero poco después a Zarubina se la expulsó de la agencia de inteligencia soviética. Lo cuenta todo una fuente primaria, su propio hijo.

Espías en Berlín 

La noche continuó con otro documental reciclado, pero no menos interesante KGB-CIA Duelo en Berlín. También contaba con fuentes primarias, como el jefe de los servicios secretos de la República Democrática Alemana, Markus Wolf. El hombre, que ya colocó un best seller sobre su experiencia en el mercado, no da información especialmente relevante si se mira el documental en perspectiva, pero sí trata un caso alucinante, el de Günter Guillaume.

 Guillaume fue lanzado a la RFA sin nada, como muchos otros espías, fue abandonado a su suerte y forzado a buscarse la vida y salir adelante. El hombre lo hizo poniendo en su empeño un exceso de celo muy alemán: llegó a ser secretario del canciller alemán Willy Brandt. Trepó hasta lo más alto, se casó y tuvo un hijo. Por eso cuando lo detuvieron, recuerda el vástago, le dio un abrazo que nunca olvidará, porque sabía que nunca más volvería a verlo. Guillaume volvió luego a la RDA, al paraíso socialista, donde Wolf le dio la bienvenida. Dejó atrás una carrera envidiable, con una posición social en lo más alto y un poder considerable, sin embargo, prevaleció al final su condición de espía, la de un espía que había sido enviado al otro lado del muro con una mano delante y otra detrás. Hombres que ya no nacen.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Así fue el asalto a la embajada: los talibanes dejaron al policía agonizando como cebo

El ataque duró 12 horas. Isidro Gabriel Sanmartín estuvo tres horas desangrándose en el patio ante la pasividad de los agentes afganos. Su colega Jorge García Tudela fue asesinado antes en su habitación.

Uno de los heridos en el atentado en Kabul. Shah Marai / AFP
Uno de los heridos en el atentado en Kabul. Shah Marai / AFP
 Dos policías españoles fueron asesinados este viernes durante el ataque contra la embajada española en Kabul. Un coche bomba reventó la puerta y al menos cuatro asaltantes entraron en el interior del complejo por una brecha en el muro sembrando el terror durante la noche. Esto es lo que sabemos hasta ahora del ataque.

Lo que sabemos
Cómo murieron los dos policías. El ataque contra la embajada española empezó cinco minutos antes de las seis de la tarde de Kabul cuando un terrorista suicida estrelló un coche bomba contra uno de los muros de la legación. Por el hueco se coloraron otros tres asaltantes, que entraron armados en el complejo y sembraron el terror hasta que fueron abatidos al amanecer.

Durante el ataque fueron asesinados dos policías españoles: el granadino Jorge García Tudela y el leonés Isidro Gabriel Sanmartín. Al primero lo mataron al entrar en su habitación, que estaba en la planta baja del edificio. Su compañero Sanmartín salió a ver si lo encontraba y fue abatido a tiros en el patio de la embajada, donde los talibanes lo dejaron agonizando con la intención de disparar contra quien fuera a rescatarlo.

Un tercer policía español intentó convencer a los agentes afganos de que debían salir a rescatar a Sanmartín, que estuvo gritando en el patio durante tres horas. Los afganos le dijeron que fuera primero él, que conocía al herido. Cuando empezaron los disparos, los afganos dejaron solo al español, al que los talibanes arrojaron una granada que lo hirió un pie.

El agente logró sacar del ángulo de tiro al agente Sanmartín, que falleció unos minutos después.
"Detonaron un coche bomba contra la puerta que arrasó media manzana y un minuto después entraron al asalto", explica uno de los españoles que sobrevivió al ataque talibán. "Nos refugiamos en el búnker aunque no era seguro porque una de las puertas no cerraba por los daños de la explosión. Han sido 12 horas esperando que entraran a rematarnos. Al final los americanos los neutralizaron. Pero el ataque era contra nuestra embajada y quien diga lo contrario miente".

Al menos 10 personas murieron durante el ataque y nueve civiles fueron trasladados a un hospital cercano. Los talibanes llegaron a disparar desde la azotea del edificio y sabían cómo era el complejo por dentro. Los supervivientes sospechan que alguien pudo hacer llegar información detallada a los asaltantes sobre cómo es el interior de la legación.

El policía José Manuel Sánchez Fornet ha colgado en su cuenta de Facebook un testimonio de un policía que concuerda con la información recogida por este periódico: "Han detonado un coche bomba contra la puerta que ha arrasado media manzana y un minuto después han entrado al asalto. Han ocupado los tejados. La embajada quedó destrozada. A Jorge [García Tudela] lo mataron el primero porque su habitación está en la planta cero. Nos refugiamos en el búnker aunque no era seguro porque una de las puertas no cerraba por los daños de la explosión. Isidro [Gabriel Sanmartín] y otro policía salieron a buscar a Jorge porque no contestaba y posiblemente le dispararon desde el tejado. Allí quedó y no podíamos salir porque tenían tomadas posiciones estratégicas en altura. Han sido 12 horas esperando que entraran a rematarnos. Al final los americanos los neutralizaron. Pero el ataque era contra nuestra embajada y quien diga lo contrario miente".

EL ESPAÑOL ha comprobado la veracidad de este testimonio.
Los talibanes disparaban constantemente durante el asedio y no tenían reparos en disparar también contra los dos muertos.

De acuerdo con los testigos, el coche bomba usado durante el ataque reventó la puerta de la embajada. Los talibanes llegaron a disparar desde la azotea del edificio y sabían cómo era el complejo por dentro. Las autoridades españolas sospechan que alguien pudo haber pasado información detallada a los asaltantes sobre cómo es el interior de la legación.

El rescate de los supervivientes. "Lo que hemos vivido aquí es culpa de mucha gente", denuncia uno de los supervivientes al ataque. "La embajada estaba aislada en la peor zona de la ciudad y sin seguridad ninguna".

Policías y diplomáticos fueron rescatados en torno a las seis y media de la mañana por soldados americanos y por fuerzas especiales noruegas. Los testigos dicen que la embajada parecía un campo de guerra. Había cadáveres y coches calcinados. Las explosiones habían roto todo el perímetro.

Reuters
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 El embajador español, Emilio Pérez de Ágreda, se quedará por ahora en Kabul. Los policías que sobrevivieron al asedio se encuentran en la base militar de Kaia North, gestionada por la OTAN. Desde allí serán trasladados a España en un avión Falcon. Varios miembros de los GEO llegarán en las próximas horas a Kabul.

El director general de la Policía, Ignacio Cosidó, asegura que ha hablado con los siete agentes del Cuerpo Nacional de Policía que permanecen en Kabul y que forman parte del equipo de seguridad de la embajada española en la capital afgana. Dice que se encuentran bien y animados: "Todos bien. Defendieron cómo héroes a España. Todos debemos estar orgullosos de ellos".

El agente herido, que acompañó al policía fallecido Isidro Gabino hacia el hospital, ya ha sido dado de alta y ha podido reunirse con sus compañeros.

La reivindicación del ataque. El atentado lo reivindicó el talibán Zabihullah Mujahid en su cuenta de Twitter.

Cuándo empezó todo. El asalto a la embajada española comenzó cinco minutos antes de las seis de la tarde de Kabul, en torno a las dos y media en España. El escenario fue el barrio de Sherpor, en el que se ubican diversas representaciones extranjeras y edificios gubernamentales.

"Las fuerzas especiales llegaron a la zona y ésta fue acordonada", dijo Homayoon Aini, jefe de Emergencias del Ministerio de Interior de Afganistán.


Las identidades de las víctimas. En el ataque fueron asesinados dos policías: el leonés Isidro Gabino Sanmartín Hernández (48 años) y el subinspector Jorge Garcia Tudela, nacido en Alzira (Valencia) y residente en Granada.

La repatriación de Jorge e Isidro. El ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, ha asegurado que ya está disponible un avión del Ejército español para repatriar a España los cadáveres de los dos policías. En el mismo avión viajarán a España sus compañeros de dotación, que serán relevados en Afganistán por un equipo de diez policías nacionales.

La repatriación tendrá lugar "lo antes posible" y una vez que concluyan los trámites de la administración afgana, ha explicado Fernández Díaz.

El Ministerio ha decretado que durante tres días las banderas de las dependencias policiales de toda España ondeen a media asta y ha otorgado a los dos fallecidos la condecoración de la medalla de oro, la máxima distinción del Cuerpo Nacional de Policía.

Cómo es la embajada española. La legación española se ubica en uno de los barrios más concurridos de Kabul. La embajada la forman tres edificios conectados por un patio común y situados a sólo unos 10 metros del muro que los separa de la calle. Uno de los tres edificios se usa como embajada y consulado y el otro, como residencia del personal diplomático español.

La Unión Federal de Policía (UFP) denunciaba este sábado la seguridad defectuosa de la legación española: "La cercanía entre las casas y la calle es tal que algunas de sus terrazas tocan casi con el muro exterior del recinto, sin ningún tipo de distancia de seguridad. Eso hace que puedan ser fácilmente atacadas desde el exterior con un simple cóctel molotov".

Lo que solía ser la puerta principal está tapiada y se entra y se sale por una puerta lateral protegida por un portón de chapa sin ningún blindaje. "Esa puerta se abría por medio de un portón eléctrico", dice la UFP. "Pero al romperse, el policía tenía que bajarse del vehículo. Mientras lo empujaba, seguía apuntando con el arma. Dicha práctica se había hecho tan común que habían puesto una especie de tela en una parte del portón para evitar resbalarse al empujarlo".
Reuters
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 A esa entrada se accedía por una calle lateral que no estaba asfaltada y en muy mal estado. Los vehículos no podían circular a más de 30 kilómetros por hora.

El embajador español reside en la llamada zona verde: el perímetro protegido junto a la embajada de Estados Unidos en Kabul. En la embajada residen 17 personas: ocho encargadas de la seguridad, seis funcionarios administrativos y tres intérpretes afganos. El perímetro lo controlaba personal de seguridad afgano contratado por el Gobierno español: entre 10 y 12 personas.

El sindicato policial asegura en su nota que el personal diplomático que ha vivido y trabajado allí temía un ataque como éste: "Pensaban que si explotaba un coche bomba no iba a quedar nadie vivo, dada la escasa distancia que separa la calle del edificio".

A pesar de estas deficiencias, el Gobierno español nunca se planteó trasladar la embajada a otro lugar.

El ataque fue contra la embajada. El Ministerio de Exteriores dijo primero que el ataque había sido contra la embajada española. Pero unas horas después Mariano Rajoy dio otra versión en Orihuela (Alicante): "El ataque no iba contra nosotros. No ha habido un ataque ni era la intención de hacerlo contra la embajada de España en Afganistán y así lo han reivindicado los talibanes. Era un ataque contra algunas casas de huéspedes que estaban muy próximas a la embajada. Todos podemos ser objetivo de un ataque terrorista, cualquiera, cualquier país occidental, pero en este caso no lo era contra la embajada de España".
El Gobierno reconoció este sábado en una nota que el asalto sí "fue un ataque contra España y contra su colaboración en la consolidación de la democracia en Afganistán". El Gobierno afgano también lo confirma.
Según la información que maneja Exteriores, la comunidad española asentada en Afganistán está compuesta por unas 88 personas. La mayoría vive en Kabul.

Mapa de la zona atacada.
Mapa de la zona atacada.
 La página web de la embajada española en Kabul recuerda: "Afganistán es un país en guerra. La comunidad internacional está expuesta a los secuestros oportunistas y todos, ciudadanos nacionales y extranjeros, están expuestos a todo tipo de atentados terroristas. Tanto en las grandes ciudades, incluida Kabul, como en las provincias, el nivel de inseguridad es muy elevado, con riesgo cierto para la propia vida."

Un país sumido en el caos. Entre el martes y el miércoles, un ataque talibán al aeropuerto internacional de Kandahar, en el sur del país, causó la muerte de al menos 68 personas, entre ellas 39 civiles.

Esta ha sido una de las acciones más significativas de los insurgentes en lo que va de año, cuando han incrementado su control en varias áreas del país. En septiembre tomaron la ciudad nororiental de Kunduz, su mayor logro militar desde la caída del régimen en 2001. Afganistán vive uno de los años más sangrientos desde 2001. Sólo en el primer semestre se han registrado al menos 1.592 muertos y 3.329 heridos civiles.

Lo que no sabemos
El número exacto de atacantes. Pese a que hay cuatro talibanes muertos, se desconoce si hubo más personas que participaron en los ataques. Los talibanes indican que sólo hubo cuatro asaltantes: los cuatro fallecidos durante el atentado. "Se lanzaron de cabeza contra las fuerzas de seguridad cuando comenzaron a quedarse sin munición", dice su comunicado. Sin embargo, los talibanes podrían dar esta cifra para proteger a otros implicados en el asalto.

Por qué atacaron la embajada española. La página web de la legación recuerda: "Afganistán es un país en guerra. La comunidad internacional está expuesta a los secuestros oportunistas y todos, ciudadanos nacionales y extranjeros, están expuestos a todo tipo de atentados terroristas. Tanto en las grandes ciudades, incluida Kabul, como en las provincias, el nivel de inseguridad es muy elevado, con riesgo cierto para la propia vida".

Reuters
Reuters
 Al margen de la inseguridad del país, no sabemos si los talibanes tenían como objetivo la embajada española por algún motivo en concreto.

España ha tenido tropas desplegadas sobre todo en las provincias de Herat y Badghis y había comenzado su retirada del país asiático, que a mediados de noviembre ya estaba casi completada. Puede que los talibanes tuvieran como objetivo la Embajada española por el despliegue militar de nuestras tropas durante 14 años. Sin embargo, la misión de España en Afganistán no ha sido de la más poderosas en comparación con la desarrollada por Estados Unidos o por otros países de nuestro entorno.

El porqué del error de Rajoy. Es sorprendente que Rajoy no tuviera información precisa desde el principio de lo ocurrido. El presidente pidió tranquilidad y aseguró que no hubo "un ataque ni era la intención hacerlo contra la Embajada de España en Afganistán". El primer mensaje de Rajoy contradecía la primera información oficial del Ministerio de Asuntos Exteriores, que informó de que los talibanes atentaron contra la legación diplomática española en Kabul.

¿Temía el CNI un ataque? No sabemos si los servicios de inteligencia españoles tenían información sobre un posible ataque y si la legación había recibido alguna alerta sobre una amenaza específica o inminente. Tampoco sabemos si la embajada española había recibido amenazas serias que hubieran podido alertarles. Por ahora el Gobierno no lo ha aclarado.

viernes, 23 de octubre de 2015

Investigan a Facebook por transferir datos de europeos a EEUU

 Investigan a Facebook por transferir datos de europeos a EEUU

Un tribunal irlandés ordenó el martes abrir una investigación a Facebook por la transferencia de datos de usuarios de Europa a EE.UU. con el fin de asegurar el derecho a la privacidad y la protección de datos.

La Corte de Justicia de la Unión Europea (CJUE) invalida la Decisión de la Comisión que declaró que Estados Unidos garantiza un nivel de protección adecuado de los datos personales transferidos", según rezaba el dictamen emitido.

Es decir, la justicia europea ha tumbado la normativa vigente desde 2000 que permite la transferencia de información perteneciente a ciudadanos europeos a EE.UU., al considerar que no se trata de un país seguro para el resguardo de la información.

La decisión judicial se enmarca dentro de la campaña lanzada hace dos años y medio por el estudiante austríaco Max Schrems para descubrir cuánto y qué tipo de información personal traslada la red social a las autoridades estadounidenses

Solicitó a Facebook que le informara sobre la información que tenía almacenada sobre él, una persona prácticamente anónima, y descubrió que rellenaba más de 1000 folios.

Schrems denunció en 2013 a Facebook ante la Comisión de Protección de Datos de Irlanda (DPC), que tiene responsabilidad de vigilar el cumplimiento de la legislación vigente por parte de la red social, ya que esta tiene su base de operaciones europeas en Dublín.

La DPC se negó al principio a investigar la demanda del activista, pero se ha visto obligada a rectificar después de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictara a principios de este mes una sentencia histórica contra la transferencia de datos personales de ciudadanos europeos a EE.UU., que obligará a Bruselas a negociar con Washington un nuevo marco de mayor protección.

"La Comisión está ahora obligada a investigar las quejas (...) y estoy totalmente seguro de que así lo hará", declaró el martes el juez del Tribunal Superior de Dublín, Gerard Hogan.

El magistrado recordó que la DPC había desestimado la reclamación de Schrems, entre otros motivos, porque entendía que la Comisión Europea (CE) ya había considerado que EE.UU. era un "puerto seguro", lo que garantiza un nivel adecuado de protección de los datos personales transferidos.

Pero la decisión del 6 de octubre de la Corte de Justicia de la Unión Europea (CJUE) modificó este marco jurídico al calificar de "inválido" un régimen, mejor conocido como Safe Harbor, que enmarca desde hace 15 años estos traspasos de datos con fines comerciales.

El llamado puerto seguro (Safe Harbour) es un acuerdo de transferencia de datos entre la Unión Europea y Estados Unidos.

Fuente:  http://www.ecorepublicano.es/2015/10/investigan-facebook-por-transferir.html

domingo, 30 de agosto de 2015

El escritor Frederick Forsyth reconoce que trabajó como espía para el MI6 durante 20 años

El  escritor británico Frederick Forsyth, autor de numerosos ‘best-seller’ como ‘Chacal’ u ‘Odessa’, ha reconocido en su autobiografía de próxima publicación que trabajó como espía del servicio de Inteligencia Exterior de Reino Unido, el MI6, durante dos décadas. El escritor confirma así las sospechas de muchos de sus aficionados a sus novelas de espionaje, distinguidas por su extraordinario realismo.

Frederick Forsyth
Sus andanzas como espía comenzaron durante la guerra de Biafra (Nigeria) de 1967 a 1970, cuando agentes de Inteligencia se le acercaron “para ver si podía contar lo que estaba pasando”, según relata Forsyth. “El último año de la guerra mandé tanto noticias a los medios como informes adicionales a mi nuevo amigo”, explicó.

Forsyth dijo aceptar por el “extraño” interés del MI6 en comprobar si, a diferencia de lo que decía el propio Ministerio de Exteriores de Reino Unido, “estaban muriendo niños a manos de la dictadura de Lagos”, según informa la BBC.

Forsyth apunta que no cobró honorarios por ese trabajo. “Se trataba de un acto voluntario en un ambiente que era, por aquel entonces, muy diferente, con la Guerra Fría a todo trapo”, ha declarado el escritor, quien sí recibió como contraprestación el beneplácito del MI6 para introducir sus experiencias reales como espía. “Me decían que les mandara las páginas


Fuente: http://www.yometiroalmonte.es/2015/08/30/escritor-frederick-forsyth-reconoce-trabajo-espia-mi6-20-anos/