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lunes, 5 de septiembre de 2022

Buenas noches

Así viven la Semana Santa otras religiones
Ilustración Elena Ospina
 
 Es un error pensar que lo que no existe no existe. Te lo digo yo, el monstruo de debajo de la cama. Soy el monstruo de debajo de la cama. Nunca me has visto porque cuando te asomas me escondo en tu cabeza. Estoy dentro de tu cabeza cuando miras y debajo de la cama cuando no miras. Jamás te he agarrado de los tobillos cuando cambias las sábanas porque no tengo manos. Jamás te he mordido porque no tengo boca. Jamás me has olido porque no tengo olor. Jamás me atraparás porque no existo. Ahora bien, ten en cuenta que las cosas que no existen, paradójicamente, existen y son las que mayores desarreglos nos provocan. Dios, sin necesidad de existir, ha producido y produce aún, más muertes que las sequías prolongadas. Dios, sin existir, obliga a millones de mujeres a ir con la cabeza y el rostro cubiertos. Sin existir, estuvo a punto de matar hace poco a Salman Rushdie. Sin existir, apoya y mantiene las dictaduras más crueles del universo mundo. Sin existir, manda a miles de inocentes a la horca cada día. Sin existir, tiene representantes en la Tierra a través de los cuales informa acerca de lo que está bien y de lo que está mal.

Es un error pensar que lo que no existe no existe. Te lo digo yo, el monstruo de debajo de la cama. Millones de críos lloran antes de caer rendidos cada noche porque, pese a lo que les aseguran sus padres, notan mi presencia a tan solo unos centímetros de sus frágiles cuerpos. Saben que puedo devorarlos cuando me venga en gana. Su tuviera nariz, olería su pánico, porque el pánico, creo, huele a flores muertas y podridas. ¿Queréis saber por qué vuestros zapatos nunca aparecen por la mañana en el mismo lugar en el que los dejasteis al meteros en la cama? Porque los cambio yo con el pensamiento, aunque tampoco tengo pensamiento.

Todo esto era para deciros que llevéis cuidado con lo irreal porque, aunque os empeñéis en ignorarlo, influye más en vuestras vidas que lo auténtico. Buenas noches.

Fuente: https://asturiaslaica.com/2022/09/02/buenas-noches-por-juan-jose-millas/

domingo, 2 de febrero de 2020

El pastafarismo como opción religiosa

En defensa del Monstruo Espagueti Volador

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Pastafaris sacan en procesión una escultura del Monstruo de Espagueti Volador durante la celebración del solsticio en Fremont, Seattle, en 2013.
Joe Mabel (CC BY-SA 2.0)
Advertencia: absténganse de continuar con la lectura aquellos que no gocen con la ironía y la reducción al absurdo. Y los de piel fina, ellos también.

“Al principio Dios creó el cielo y la Tierra”. No, espera, no cuadra del todo. Veamos ahora. “El Monstruo Espagueti Volador creó el universo y un montón de planetas, entre ellos la Tierra”. Ummm, puede ser, pero creo que aún no queda claro. Probemos de nuevo.

“En el génesis de los tiempos estaba Bobby Henderson, y Bobby Henderson había estudiado mucho. Era un cerebrín”. Sí, ahora fluye más, continuemos por este camino.

Año 2004. Estados Unidos. George W. Bush es el presidente, Dick Cheney está justo por debajo y la cosa científica en Educación anda regular. Fundamentalmente por presiones de grupos religiosos. Quiero decir… muy, muy religiosos. Seguro que me entienden. Fueron ellos, a través del Kansas State Board of Education, quienes lograron algo contrario a la lógica: que en las escuelas públicas de ese simpático Estado se enseñase el “diseño inteligente” (Creacionismo para los amigos) en igual rango (e idéntico número de horas) que la teoría de la evolución. En clase de ciencias naturales, nada menos. Al fin y al cabo, argumentaban los risueños retrógrados, ambos tienen la misma credibilidad, ¿no?

A Bobby Henderson no se lo parecía. Ya ven, un excéntrico. Imbuido seguramente por el Maligno (o por alguna entidad más cercana y gastronómica), decidió enviar una carta al Kansas State Board of Education. En ella defendía su fe en una deidad suprema con forma de… en fin, de plato de espaguetis con albóndigas. Ejem. Lo llamó el “Monstruo Espagueti Volador”. Argumentaba que las bases de su hipótesis (creencia… se dice creencia) eran tan irrefutables como las que exhibían los creacionistas y, por lo tanto, esa nueva religión también debía ser enseñada en las escuelas públicas, con igual rango a las materias reseñadas más arriba.

Acaba de nacer el pastafarismo o religión del Monstruo Espagueti Volador. Larga vida. Y chúpate esa, pin parental kanseño (es el topónimo de Kansas, lo juro).

La cosa pronto creció, porque esto de las religiones sabes cuándo empieza pero no hacia dónde va. Ayudó al tema que los de Kansas terminasen retirando el creacionismo de sus aulas para devolverlo a… bueno, los sitios donde se hable de estos asuntos. Atracciones de carretera y similares, supongo. También fue útil alguna que otra campaña de fiabilidad incontrovertible. Una página de internet afirmó que Jesucristo es el hijo del Monstruo Espagueti Volador, y ofreció 250.000 dólares a quien pudiese demostrar lo contrario. Sorprendentemente la recompensa quedó sin cobrar.

La red contribuyó a extender el nuevo credo. Que es (lo aclaramos ahora, no vaya a ser que…) totalmente irónico, basado en la reducción al absurdo y con un toque gamberro muy refrescante. La tetera de Russell, el unicornio rosa invisible, ese ambiente. Para los pastafaris, el Supremo Hacedor del Universo será el Monstruo Espagueti Volador, que es invisible e indetectable (por eso usted, aficionado astrónomo, no puede verlo con su telescopio). Pero estar, está. O esa es mi fe. No me puede llevar la contraria en asuntos de fe, ¿verdad? Porque, en fin… es la fe. Consiste en creer lo que no ves, precisamente. Ah, si es de esos cínicos que piensa que el mundo es tirando a birria sepa que el pastafarismo también tiene explicación a eso: el Monstruo Espagueti Volador se puso tallarines a la obra con la Creación después de beber bastante. No hay consenso sobre si lo hizo de resaca o aún ebrio, pero que estaba perjudicado es seguro… Después se dedicó a sembrar por La Tierra todo tipo de constancias arqueológicas que hicieran parecer mucho más antiguo nuestro mundo, que en realidad tiene solo 5.000 años. De ahí los huesos de dinosaurios. Un enorme fraude, porque esas bestias convivieron con el hombre hasta hace poco tiempo, y si no tenemos constancia ósea de tales reptiles en, por ejemplo, la época de Alejandro Magno es porque en realidad no tienen esqueleto. Al contrario, lograban que sus extremidades se pusieran rígidas fluyendo grandes cantidades de sangre hasta allí. Como… bueno, seguro que se les ocurre alguna comparación adecuada, yo no voy a arriesgarme. En fin, nuestro Monstruo Espagueti Volador es un cachondo mental, como pueden ver. Y existe. Existe ontológicamente, tomando el razonamiento de Anselmo de Canterbury, que fue un señor muy listo de la Edad Media. Veamos… si usted puede imaginar el ser más enorme, más inabarcable de todos… aquel que desafía la lógica humana, el que es tan grande que resulta imposible que Él mismo imagine nada más grande… pues bien, al añadirle un apéndice en forma de tallarín ese ser se convierte en algo aún mayor. Ergo el Monstruo Espagueti Volador existe, en toda su grandeza y omnipotencia. Más o menos. Quod erat demonstrandum.

Cada vez más personas se hicieron pastafaris. Era muy cómodo, la verdad, porque no necesitas apostatar de tu antigua religión. El Monstruo Espagueti Volador es, en ese y otros sentidos, extremadamente flexible. Además tienes treinta días para probar tu nueva fe y, si no te gusta, la abandonas (no te devuelven el dinero porque no pagas nada). Tampoco hay que participar en ceremonias, entregar diezmos o jurar, que es algo muy exigente. Si a eso le sumas la expansión por Internet y el apoyo de muchos grupos de lo que podríamos llamar “ateísmo militante”, no debe extrañarnos el éxito.

Así que, como todo movimiento que se precie, empezó a surgir un credo. Que es el auténtico y verdadero. Todo con las bases antes señaladas, pero aderezando (los aderezos son muy importantes). Los piratas son seres sagrados, por ejemplo. Hay un cielo (tiene volcanes de cerveza y strippers de ambos sexos) y un infierno (que es exactamente igual, pero la cerveza está caliente y sin gas y los strippers van cargados de enfermedades horribles). También llegará el apocalipsis, claro. Para salvar nuestra alma deberíamos seguir los Ocho Condimentos (inicialmente eran diez, pero un par de ellos se cayeron por la borda durante el primer viaje de… bueno, es una historia muy larga). Quizá el más importante sea el segundo, que reza, nunca mejor dicho, así: “Realmente preferiría que no usases mi existencia como un medio para oprimir, subyugar, castigar, eviscerar, y/o… ya sabes, ser malo con otros. Yo no requiero sacrificios y la pureza es para el agua mineral, no para la gente”. Si eso no es una ley natural, yo no estoy escribiendo esto. Por tener tienen incluso oraciones, con un punto de delicioso sacrilegio que no podemos sino reproducir:

Salve Marinara, Llena de Especias
El Monstruo Espagueti Volador está de ti relleno
Sabrosa tú eres entre todas las salsas,
Y bendito es el fruto de tu frasco, tomate
(aunque los tontos creen que son verduras).

El día sagrado de los pastafaris es el viernes. A ser posible visten de pirata esas 24 horas, aunque son laxos. También habría que comer espaguetis con salsa de tomate y albóndigas esa noche, pero no quieren hacer un drama con ello.

CTXT, en su incesante búsqueda de la noticia, se puso en contacto con Javier Casares, representante de la religión en España (en su infinita modestia se niega rango eclesial ninguno, así que respetaremos sus deseos). Él nos explicó algunos extremos importantes del Movimiento y su extensión. Nos habla, por ejemplo, de cuando intentaron inscribir el pastafarismo en el Registro de Entidades Religiosas copiando literalmente la solicitud de otro credo (sí, aceptado en su día) y a ellos se les denegó. “¿Por qué?”, clamaron elevando sus puños hacia el Monstruo Espagueti Volador.

También clamaron en el Registro, donde les llegaron a admitir que oye, estaba todo bien, pero es que aquello no era serio. Lo cual era, pásmense, contrario a lo establecido por la Unión Europea, quien declaraba que tal denegación no podía fundamentarse por razones de fondo. Vamos, que no te puedes meter con mi fe, porque vale tanto como la tuya. Si hasta en Países Bajos se ha reconocido a la Iglesia del Monstruo Espagueti Volador como religión… Así que insistieron y presentaron recurso ante la Audiencia Nacional. Calculan que en breve salga algo, nos dicen.

También preguntamos sobre el número de seguidores que tiene el pastafarismo en España. Después de una disculpa (no es posible hacer un listado de fieles a una religión, porque esos son datos personales y están muy protegidos) nos avanzan algunas cifras. Las discusiones doctrinales reúnen por lo general a unos 150 teólogos activos. Lo que pasa es que los pastafaris también son muy de “creyente pero no practicante”. Estimaciones más genéricas, basadas en apoyos concretos a la causa, suben ese número hasta los 12.000. Que no está nada mal, oigan. Ayuda que se pueda compaginar el pastafarismo con otros cultos, el aeróbic o, incluso, la filatelia.

Desengáñense amigos, el movimiento es imparable. En Nueva Zelanda ya se han celebrado bodas oficiales pastafaris (que luego tienen que pasar por el consiguiente registro civil, como todas las demás). Son ceremonias preciosas, muy emotivas, con un pirata consagrando el amor de dos fieles ante el Monstruo Espagueti Volador. Más aún, en Austria y en la República Checa sendos ciudadanos han conseguido aparecer en su documentación de identidad con un colador de pasta en la cabeza. Que si otras religiones pueden taparse el pelo nosotros también deberíamos, ¿no? Al fin y al cabo está en los Ocho Condimentos (o en algún otro lugar, vaya). Es, en el fondo, una reducción al absurdo. Estados laicos con vinculaciones religiosas más allá de las culturales. ¿Para esto hicimos la Ilustración?

Así que recuerden, queridos lectores… coman tallarines el viernes, vistan siempre que puedan como piratas, nunca le den la mano a un ninja y, sobre todo, no adopten pingüinos. Ellos son los Malditos, la raza que no se puede tocar. Todo está en el Canon. Pueden creerme.
O deberían no hacerlo.

Fuente: https://ctxt.es/es/20200115/Politica/30724/bobby-henderson-kansas-pastafarismo-religion-marcos-pereda.htm

sábado, 27 de abril de 2019

Explotadas en nombre de Dios

Las supervivientes de los conventos holandeses de las Hermanas del Buen Pastor denuncian la violación de sus derechos humanos y piden al Gobierno disculpas y compensación

Anita Suuroverste, la segunda por la derecha, estuvo internada en el convento de Zoeterwoude, en el municipio de Leiderdorp, al oeste de Holanda.
Anita Suuroverste, la segunda por la derecha, estuvo internada en el convento de Zoeterwoude, en el municipio de Leiderdorp, al oeste de Holanda.
 El trabajo de lavandería y costura que se vieron forzadas a efectuar en Holanda cerca de 15.000 mujeres entre 1876 y 1978, en los conventos de la orden de las Hermanas del Buen Pastor ha llegado este martes al Congreso de los Diputados. Entraron en su adolescencia y juventud, y una representación de las supervivientes ha sostenido ante la Comisión de Justicia y Seguridad que el abuso sufrido violó sus derechos humanos. Piden una disculpa oficial, y a ser posible, una compensación económica, porque las encerraron contra su voluntad sin dar explicaciones. Y porque su esfuerzo enriqueció a unas monjas que les arrebataron su identidad, no les dejaron estudiar y cuando las devolvieron a la sociedad, cargaban con el estigma de una mala reputación. El viernes las esperan también en el ministerio de Justicia.

Joke Vermeulen tiene 64 años y la llevaron a los 14 a uno de los conventos del Buen Pastor. En La Haya, ante los diputados, se ha sumado a la petición de que se arbitre una disculpa oficial para todas las mujeres y que puedan ser compensadas. “Éramos esclavas en jornadas de trabajo de lunes a sábado y sin poder hablar entre nosotras ni hacer amigas. Todo estaba prohibido y no había escuela o cuidados médicos. De pequeña, hacia los 7 años, un conocido de mi madre abusó de mí. Ella lo sabía porque aquel hombre venía todas las semanas, pero no hizo nada. Desde entonces, fui de un internado religioso a otro, aunque nunca me habían maltratado. Entré en el Buen Pastor sin saber las razones del traslado”, dice. Durante la comparecencia, Jan van Dijk, experto en Ciencia de la Victimología, subrayó la responsabilidad del Estado en el abandono sufrido por las internas, y el hecho de que “tanto su internamiento como los trabajos forzados son delitos a escala internacional”.

Arriba, Joke Vermeulen de joven. Abajo, ella misma en primer plano, junto a Anita Suuroverste.
Las monjas recibían pupilas remitidas por los servicios sociales, protección del menor o los tribunales, de modo que las instituciones debían supervisar e inspeccionar las residencias. “Pero nos dejaron solas, cuando veníamos de familias rotas o con problemas. Acabamos siendo víctimas de unas monjas que ganaron mucho dinero con nuestro esfuerzo”. La ropa lavada, las camisas cosidas para el Ejército, los manteles y servilletas, eran encargos de tiendas, y también de organismos públicos que pagaban a la orden religiosa. A la página de Facebook abierta en 2018 para recoger los testimonios de otras víctimas, acudieron cerca de 140 mujeres, de las cuales 85 siguen así en contacto. Este mayo hay organizados encuentros regionales para conocerse, y se ha recordado a la comisión parlamentaria que no puede perder el tiempo.

“La más veterana de entre nosotras ha cumplido 85 años. Las hermanas del Buen Pastor que quedan son centenarias; la más joven tiene 75 años. La orden dice que lo ocurrido 'era producto de las costumbres de la época´, y que rezará por nosotras. Pero hay testimonios de adopciones forzadas de hijos de las internas, y también de abortos efectuados allí dentro, con un médico y en presencia de las monjas. Las mujeres que lo cuentan no mienten. Hay que actuar de una vez”, dice Joke. Cuando ella salió, a los 17 años, carecía de voluntad propia. “Me habían robado la identidad. Recuerdo que nos daban una pastilla cada noche, y por la mañana trabajaba más despacio. Las monjas te llamaban perezosa y podían castigarse en una celda de aislamiento. He conseguido avanzar con mucho esfuerzo. Me casé dos veces, tengo tres hijos y lo he hecho lo mejor que he podido, pero es difícil cuando nunca te dieron amor”.
Arriba, Joke Vermeulen de joven. Abajo, ella misma en primer plano, junto a Anita Suuroverste.
Explotadas en nombre de DiosAnnemie Knibbe, consejera holandesa de la Fundación de Mujeres para los Menores Víctimas de Abusos Eclesiales Históricos, y confidente de las supervivientes del Buen Pastor, ha ilustrado “el efecto anímico, social, de salud y económico que ha tenido en sus vidas el régimen impuesto por la Iglesia católica en connivencia con el poder político, en un entorno conservador”. “Cualquiera podía ser llevado al Buen Pastor, donde las chicas eran criminalizadas y no había protección ni caridad cristiana para ellas”, indica. Para el informe que ha preparado, apoya sus argumentos en la vulneración de los derechos humanos de las internas, que se prolonga mientras no se repara el mal causado. Sigue con ello la línea marcada por la investigadora Maeve O´Rourke, del Centro Irlandés de Derechos Humanos, con las Lavanderías de la Magdalena.

Eran aquellas unas instituciones para “mujeres caídas” donde había jóvenes irlandesas con todo tipo de problemas, no solo madres solteras [fueron 10.000 entre 1922 y 1996]. El Estado irlandés pidió perdón en 2013 y aceptó indemnizar a las supervivientes. En 2011, un informe del Gobierno holandés sobre los abusos sexuales en el seno del catolicismo local reveló 22.000 víctimas entre 1945 y 2010. “Ese estudio no abordaba el trabajo forzoso, y en 2013, después de que un examen negara su existencia, ayudé a entrevistar a 21 de las mujeres que padecieron abusos en centros religiosos de menores. Tres de ellas habían estado en el Buen Pastor, y se publicó un libro sobre lo ocurrido en la congregación. Muchas de las que nos llaman ahora lo han leído y se siente por fin comprendidas. El Estado consintió lo ocurrido, y estas mujeres tienen derecho a ver reconocida la tropelía sistemática padecida. La institución que administra la orden tiene propiedades valoradas en 28 millones de euros”, asegura Knibbe.

La cita con los políticos fue a puerta cerrada, y acudió asimismo Anita Suuroverste, de 65 años, que estuvo dentro entre 1967 y 1970. Pide lo mismo: justicia y reconocimiento para todas. De una familia de 17 hermanos y hermanas y padres divorciados, pasó por centros de acogida entre los 7 y los 13 o 14 años. Luego la llevaron al Buen Pastor. “No sabíamos que las monjas cobraban de las empresas, o el Estado, por nuestro trabajo”. En un documento compilado para que los diputados comprendan el régimen a que estuvieron sometidas, se recogen los relatos de decenas de mujeres. “La niña más pequeña que recuerdo tenía 10 años, pero en los conventos había internas de hasta de 32 años. Aunque te soltaban a los 18 o 21 años, dependiendo de la época para la mayoría de edad, las más mayores ya no podían reintegrarse a la sociedad. Estaban institucionalizadas, y las monjas las trataban igual de mal. Yo salí adelante, estudié, me casé y tengo hijos y un trabajo. Pero no fue gracias a las monjas, que no nos dieron nada. Por eso muchas mujeres siguen sintiendo vergüenza. Imagínese, por hablar podían meterte tres días en una celda sin ventana donde la comida entraba por una ventanilla. Hay quien tiene aún pesadillas. Éramos niñas, no criminales, y buscamos el reconocimiento de que esto nunca debió haber pasado”

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/04/23/planeta_futuro/1556019426_972298.html

domingo, 10 de marzo de 2019

Einstein: "La palabra Dios es la expresión y el producto de las debilidades humanas"

En 'La carta sobre Dios', subastada recientemente por Christie's por más de 2,5 millones de euros, Albert Einstein afirma que "la Biblia es una colección de leyendas venerables pero más bien primitivas" y que la religión judía es "una encarnación de la superstición primitiva" 

einstein1. Cifra récord para una carta de Einstein
La carta sobre Dios fue subastada el pasado 4 de diciembre en la sede de Christie's en Nueva York por 2.892.500 dólares (más de 2,5 millones de euros), todo un récord para una carta de Einstein.
 La carta sobre Dios, una de las más famosas cartas del científico Albert Einstein (1879-1955), escrita en Princeton (Estados Unidos) el 3 de enero de 1954, un año antes de su muerte, fue subastada el pasado 4 de diciembre en la sede de Christie's en Nueva York por 2.892.500 dólares (más de 2,5 millones de euros), todo un récord para una carta de Einstein. La epístola, escrita en alemán, fue enviada al filósofo Eric Gutkind (1877-1965), un judío alemán nacido en Berlín, quien escapó en 1933 a Estados Unidos (el año en que Hindenburg nombró canciller a Hitler) junto con su esposa Lucie Gutkind, permaneciendo en Nueva York hasta su muerte en 1965. En La carta sobre Dios, Albert Einstein expresa sus ideas sobre la religión, sobre su identidad judía y sobre su propia búsqueda del sentido de la vida. En una misiva insólita, subastada el año pasado también en Nueva York, Einstein aseguraba que "la humanidad como masa es una bestia fatal".

einstein2. Escrita a mano por Einstein
La carta, dos hojas escritas en alemán, fue enviada al filósofo Eric Gutkind (1877-1965), un judío alemán nacido en Berlín, quien escapó en 1933 a Estados Unidos.
 Albert Einstein, nacido en la ciudad alemana de Ulm el 14 de marzo de 1879, renunció a su ciudadanía alemana en 1896, probablemente para evitar el servicio militar, e inició los trámites para convertirse en un ciudadano suizo. Fue en Suiza donde leyó Antígona de Sófocles, Don Quijote de la Mancha de Cervantes y el Tratado de la naturaleza humana de Hume. Pero fue sobre todo la obra del filósofo judío Baruch Spinoza (1632-1677) la que mayor influencia ejerció en él. Spinoza, de espíritu libre, se apartó muy pronto del judaísmo y de toda religión, siendo expulsado en 1656 de la comunidad judía de Ámsterdam. "Una causalidad limitada ya no es una causalidad, como efectivamente reconoció con absoluta claridad nuestro maravilloso Spinoza", critica Einstein en La carta sobre Dios. El Dios de Spinoza no es el Creador, como afirmaba Descartes, sino que es la naturaleza misma: Deus sive natura.

einstein3. Sobre original
El sobre también ha sido subastado con la carta. Fue remitida al filósofo Eric Gutkind (1877-1965), residente en Nueva York
¿Qué pensaba Einstein sobre Dios?La correspondencia de Einstein fue dirigida a Eric Gutkind tras haber leído el libro de este, Choose Life: The Biblical Call to Revolt, por recomendación de L.E.J. Brouwer (1881-1966), un matemático y filósofo holandés. Einstein fue inequívoco en su crítica al libro de Gutkind, que presentaba la Biblia como una llamada a las armas y al judaísmo e Israel como incorruptibles. Einstein, quien en su 75 cumpleaños se declaró un "no creyente profundamente religioso", escribió lo siguiente a Gutkind: "La palabra Dios es para mí nada más que la expresión y el producto de las debilidades humanas y la Biblia es una colección de leyendas venerables pero más bien primitivas". Y añade: "Para mí, la religión judía no adulterada es, como todas las otras religiones, una encarnación de la superstición primitiva. Y la gente judía a la que con mucho gusto pertenezco, y en cuya mentalidad me siento profundamente arraigado, no tiene para mí un tipo de dignidad diferente a la que tiene el resto de la gente". Albert Einstein murió un año y poco más de tres meses después de haber escrito esta carta, por lo que representa su pensamiento definitivo.

Fuente: https://www.nationalgeographic.com.es/historia/actualidad/einstein-la-palabra-dios-es-expresion-y-producto-debilidades-humanas_13642/3

sábado, 9 de febrero de 2019

El dios de las pequeñas rendijas

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Ninguna multinacional tiene tantas sucursales, ninguna empresa engloba tanto personal a su cargo y ningún holding ha podido sacar al mercado un producto más rentable. Jamás ha existido un negocio tan beneficioso y duradero a pesar de haber demostrado con el paso del tiempo estar tan radicalmente equivocado en sus afirmaciones. Es el sueño dorado de cualquier empresario: crecer sin límite sin que ninguno de tus errores detenga tu prosperidad.

El trascurrir de los siglos, el avance del conocimiento o el descubrimiento de toda una pléyade de evidencias en su contra apenas han servido para arañar levemente el descompensado poder que aún ostenta la religión si tenemos en cuenta el total de ocasiones que ha errado en sus convicciones. Al parecer somos tremendamente comprensivos con los errores divinos mientras que cargamos de inmediato la bayoneta con los deslices humanos.

Y el truco de esta asombrosa longevidad y rentabilidad es simple, laborioso sí, pero simple… convencer al personal de que existen dos realidades: la terrenal y la celestial. Lo físico y lo metafísico. El conocimiento humano, racional, deductivo, científico de todo lo que te rodea, y los misteriosos e insondables caminos del Señor. Mi reino no es de este mundo, decía la segunda de las tres partes unitarias del mayor pleonasmo inventado por el hombre.

Un ímprobo y continuado trabajo que, llevado a cabo durante algunos milenios, nos presenta un cosmos roto, quebrado, partido en dos, en el que una mitad es observable, tangible, medible y finalmente comprensible, mientras que la otra mitad, revelada desde un trono superior, tan solo existe mediante el esforzado empeño de creer en ella.

A esta tozudez en ignorar las evidencias, a ese costoso empecinamiento en olvidar la realidad, a esa tenaz obstinación en pasar por alto el conjunto de conocimientos, experiencias y datos del mundo real, es a lo que algunos ensalzan y llaman fe. Un empeño que en ocasiones roza la cabezonería y que, inexplicablemente, se ha conseguido vestir de virtud… cuanto más olvidas lo abrumadoramente improbable que es esa realidad divina, más virtuoso eres.

Una herramienta poderosa capaz de convencer a tíos grandes como camiones de que le esperan ríos de leche y miel a su llegada al paraíso. Una venda en los ojos que te invita a obviar esos pequeños inconvenientes que presenta lo que algunos llamamos realidad, con la promesa de grandes intereses en “preferentes” a cobrar cuando llegues al cielo.

No seré yo quien juzgue a cada cual su capacidad de endeudarse en esta vida para cobrar los réditos de su rendición terrenal en una más que improbable secuela rodeado de nubes blancas cual queso philadelphia y querubines de hermosos carrillos tocando arpas. Allá cada cual con sus creencias irracionales y su derecho a dirigir su vida personal de acuerdo con las rancias normas de unos pastores nómadas de hace tres milenios.

Sin embargo, el lio se monta cuando una religión no sólo se contenta con invitarte a ignorar el mundo real sino que, dando un paso al frente, se presenta voluntaria para explicártelo.

Es aquí cuando aparecen absurdos elefantes sosteniendo mundos planos sobre infinitas tortugas, jerarquías de ángeles y arcángeles luchando con espadas de fuego, hombres creados con barro y mujeres sacadas de costillas ajenas.

Una sabiduría divina que, revelada mediante ciencia infusa, desciende del Olimpo para explicar y ordenar el mundo humano pero que, a poco que se piense, descansa sobre unas bases realmente endebles. Tras adjetivos tan sonoros como ubicuo, omnisciente, omnipotente, se esconde un gigante con pies de barro. Un débil equilibrio de naipes que se viene abajo, no ya con un simple soplido, sino a veces con una sola mirada.

Castillos que se derrumban al mirarlos.
Una mirada curiosa, para muchos impertinentemente curiosa. Una mirada reflexiva y crítica hacia lo que nos rodea. Una mirada como la de James Hutton, el geólogo que derrumbó el milenario mito de la creación solamente observando unas piedras.

Dejar la mente despierta, paciencia y algunas llagas en el culo, producidas por la silla de montar tras muchos kilómetros a caballo desde su granja hasta Siccar Point, fue lo único que el escocés necesitó para desmontar las verdades reveladas del libro sagrado.

No es muy difícil derribar este castillo divino. No requiere tener una mente privilegiada, no hace falta ser experto en física cuántica, ni siquiera es obligatorio saber mucho sobre ciencia. Tan sólo es necesaria la voluntad de hacerse preguntas, algo intrínsecamente contrario a lo que significa la fe.
Algo tan sencillo y a la vez tan imposible para muchos que, a pesar de ver caer tanta arquitectura construida en el aire, se obstinan en seguir haciendo suyas las palabras que el Papa León XIII anunciaba a los cuatro vientos en 1893:
Todos estos libros que la Iglesia considera sagrados y canónicos fueron escritos con la inspiración del Espíritu Santo. Y no admitimos la existencia de errores en ellos porque la inspiración divina excluye por sí misma todo error, además de ser cuestión necesaria pues Dios es la Verdad Suprema y es incapaz de enseñar error alguno.
Esta aplastante seguridad con la que se mostraba la Iglesia a finales del siglo XIX no era más que la respuesta a un enemigo desconocido para ellos y que a estas alturas ya era casi imparable: los movimientos científicos, materialistas y racionalistas que habían surgido dos siglos antes con naturalistas como Lamarck, Darwin, Wallace o Linneo; una amenaza que posteriormente se vio aumentada con el nacimiento de figuras claramente enfrentadas a sus postulados más generales como Holbach, Diderot, de La Mettrie o Laplace, y finalmente empeorada con personajes directamente atacantes como Feuerbach, Engels, Nietzche o Marx.

El camino iniciado por los naturalistas se enfrentaba (muchas veces sin querer, como en el caso de Darwin) a los férreos dogmas de la religión, y en estos momentos las altas esferas eclesiales se encontraban con un adversario con el que no contaban: la realidad desvelada desde un incipiente método científico.

Hasta este momento la Iglesia había tenido numerosos enemigos. Herejías que no aceptaban su camino pero que no invalidaban la acción de dios en el mundo. Representaban solamente divergencias puntuales a las que en la mayoría de los casos se podía hacer frente con los métodos medievales que tan buenos resultados habían ofrecido desde 1184.

Pero esto era diferente. El nuevo enemigo no buscaba la escisión como lo hicieron antaño arrianos, albigenses, luteranos, jansenistas, pelagianistas y un largo y herético etcétera; ahora se enfrentaban al mundo real, un mundo nuevo y contrario a lo escrito en las ya desgastadas y milenarias hojas sagradas… un mundo heliocéntrico por obra y gracia de Copérnico, observable a través del telescopio por el que se atrevió a mirar por primera vez Galileo, antigüo mediante la formación geológica de Hutton, cambiante y en constante evolución por los viajes de Wallace y Darwin.

Las cómodas respuestas a las grandes incógnitas del hombre, que descansaban hasta entonces en la siempre socorrida palabra de dios, comenzaban a tambalearse por culpa de corrientes de pensamientto que se alejaban de los insondables caminos divinos y comenzaban a encontrar soluciones basadas en algo peligroso: las teorías, los datos, la desnuda evidencia en forma de fósiles, de piedras, de números, de fórmulas y ecuaciones que se adecuaban a la realidad… la puñetera realidad.

La postura de la Iglesia tuvo que ser modificada… los tiempos de la inquisición habían pasado y lo de quemar herejes ya no estaba de moda. Ante el ataque de la ciencia, la lógica y la evidencia, el paso que se eligió fue el de excomulgar y reafirmar. Excomunión para el modernismo teológico y contundente afirmación de los principios divinos revelados en los sagrados textos.
Son tan sólidos los principios de la fe católica y tan en armonía con las exigencias de la lógica, que son más que suficientes para convencer al entendimiento más exigente y a la voluntad más rebelde y obstinada. (Encíclica Aeterni Patris)
Frente a la razón y el avance de las causas materiales del mundo, la Iglesia se mantuvo durante varios siglos en sus trece sin mover ni un ápice sus postulados a pesar de los nuevos descubrimientos y teorías científicas.

Una terquedad y estancamiento postular que se saldó con numerosos ridículos como el de aceptar que Galileo tenía razón en el sonrojante año 1982, y después de haber estado debatiéndolo desde 1979.
Para ir más allá de esta toma de posición del Concilio, deseo que teólogos, sabios e historiadores, animados de espíritu de colaboración sincera, examinar a fondo el caso de Galileo y, reconociendo lealmente los desaciertos vengan de 1a parte que vinieren, hagan desaparecer los recelos que aquel asunto todavía suscita en muchos espíritus contra la concordia provechosa entre ciencia y fe, entre Iglesia y mundo. Doy todo mi apoyo a esta tarea, que podrá hacer honor a la verdad de la fe y de la ciencia y abrir la puerta a futuras colaboraciones. Discurso de S.S. Juan Pablo II a la Pontificia Academia de las Ciencias (Octubre, 1979)
Sin embargo, estas tardías concesiones a la racionalidad y a la ciencia, no son más que parodias de sí mismas puesto que van seguidas de los mismos dogmas milenarios insertos en los escritos sagrados. No hay razonamiento posterior, se quedan en la superficie… decir (en 1982) que probablemente Galileo tenía razón, que se pasaron un pelín con el astrónomo de Pisa y que la Tierra parece que finalmente gira alrededor del Sol, nunca fue acompañado de una mirada crítica hacia otras posibles fallas en sus creencias.
Supongamos que pudiésemos revivir a un cristiano culto del siglo XIV. Demostraría ser un completo ignorante en todo lo que no fuesen asuntos de su fe. Todo lo que creyese saber de geografía, astronomía o medicina avergonzaría hasta a un niño, pero sabría a la perfección más o menos todo lo hoy se sigue afirmando de dios. Sam Harris (El fin de la fe)
La moderación religiosa de las últimas décadas no es más que una nueva estrategia, un nuevo paso defensivo ante la apisonadora en la que se ha convertido el avance del conocimiento humano.

Moderación, adaptación, reducción.
 Durante la conmemoración del bicentenario del nacimiento de Charles Darwin en febrero de 2009 tuve la suerte de asistir a un ciclo de conferencias sobre el naturalista británico en la Biblioteca de la Junta en Granada. En una de estas charlas, perdón pero no recuerdo el su nombre, el conferenciante hizo una breve referencia a los creacionistas (en un sentido amplio de la palabra) diciendo que, irónicamente, es uno de los colectivos que más ha evolucionado en los últimos tiempos.

Siendo sinceros, mantener con la categórica firmeza de León XIII hace algo más de un siglo los postulados religiosos sobre el origen del universo, de la tierra o del hombre, se hace hoy más que imposible. La llegada del hombre a la Luna, los telescopios espaciales, las sondas orbitando Saturno, el diabólico invento de internet o la mecánica cuántica funcionando frente a tus narices en unos aparatitos mágicos propiedad de un nuevo aunque también santificado Job, convierten hoy en día en insostenibles las antiguas y trasnochadas afirmaciones mitológicas de las religiones.

Explicar el Universo con herramientas de la Edad de Piedra se ha convertido en un serio problema para los antaño sabios doctores de la Iglesia que se han visto vapuleados por esos incómodos señores de bata blanca que andan de aquí a allá colisionando partículas, desencriptando el código de nuestros genes, escrutando los primeros segundos del Universo… empeñados en la desagradable tarea de abrir la cripta misteriosa de las respuestas y fisgonear en las tripas del arbol del conocimiento… aquello que primero se nos prohibió.

Y ¿qué hacer ante esta avalancha? Cambiar de nuevo nuestras trincheras, hermano. La Iglesia vuelve a modificar sus planteamientos y la estrategia ahora es moderación, adaptación y reducción.
No se puede hacer mucho contra algo que funciona. Lo de curar enfermedades, desarrollar aparatos capaces de hacer volar a la gente, comunicarnos inalámbricamente desde los más recónditos lugares o construir cristales antibalas para proteger al Santo Padre, son cosas que, lo quieras o no, se han demostrado más efectivas que rezar seis padrenuestros… no hay otra solución que moderar las afirmaciones divinas, modular la palabra de dios, hacerla más suave y hacer hincapié en el lado espiritual… la batalla por el mundo real está perdida, aprovechemos los milenios de experiencia y buen trabajo realizado y vendamos la otra parte del cosmos que durante todo este tiempo hemos inventado.

Moderación. Ya casi nadie puede creer en un Cosmos creado en seis días, en un hombre modelado en barro, en ángeles llevándose en volandas hacia el cielo a … La posición de “esto es la Verdad Absoluta” que rotundamente afirmaba el Papa de finales del siglo XIX se ha ido suavizando y lo que antes era literal e imposible de contener error, ahora son ejemplos aproximados y metáforas de las que aprender una idea.

Adaptación. La Iglesia se ha enfrentado a todas las ideas científicas que suponían una mínima duda a sus intereses pero ha saltado de alegría adoptando como propias las que le beneficiaban.
Si las hipótesis científicas se oponen directa o indirectamente a la doctrina revelada por Dios, entonces sus postulados no pueden admitirse en modo alguno. Punto 28. Encíclica Humani generis
El ejemplo más claro y reciente fue la invitación a Stephen Hawking por parte del Vaticano para que les explicara con más detenimiento el Big Bang… evidentemente, la existencia de una teoría así es vista con buenos ojos ya que pone un inicio al Universo que puede ser maleable e interpretable como un acto de creación… perdón, de Creación.

De esta curiosa evolución en los postulados religiosos han surgido numerosas ramificaciones entre las que destaca la del diseño inteligente.

La cuestión, como no podía ser de otra manera, es simple. Se evita un enfrentamiento con la ciencia y se afirma que tras los descubrimientos y avances se encuentra un creador divino. El ejemplo del relojero al que Dawkins hace referencia en su libro es el más común, pero existen otros similares como el arquitecto o el pintor.
A Dios no lo podemos ver, ciertamente, con los ojos del cuerpo, pero sí podemos contemplar sus obras. Así como por vista de un cuadro deducimos la existencia del pintor, cuya es la obra -puesto que la existencia del efecto supone la existencia de la causa que lo produjo-, así también podemos remontarnos de los seres creados al Creador, causa primera de todo cuanto existe. Padre P.A.Hillarie (La Religión Demostrada, año 1900)
Un argumento largamente utilizado, el ejemplo de arriba corresponde a un texto de principios del siglo XX, y que se adapta a la perfección a los nuevos retos que la ciencia suponía para la religión.
Reducción. El saber que un conocimiento total, completo y absoluto de este Universo y las leyes que lo rigen es imposible por muy avanzada que sea nuestra ciencia, representa una gran oportunidad para insertar a dios en las lagunas que van quedando.

Es lo que se ha denominado “God of the gaps“, el dios de las rendijas, la última y más peligrosa de las estrategias teológicas: Allí donde no llega la ciencia, allí se encuentra dios.

El dios de las pequeñas rendijas.
Entre ataques velados a la soberbia de la ciencia, despunta esta corriente de pensamiento religioso que aprovecha las rendijas y huecos del conocimiento humano para colar la existencia de su ser divino.

El ejemplo más claro de este dios tras las rendijas de la ciencia lo hemos visto hace apenas unas semanas cuando, tras el descubrimiento del bosón de Higgs, el canciller de la Pontificia Academia de las Ciencias del Vaticano declaraba que “detrás de la partícula divina se encuentra dios“.

Es una estrategia interesante puesto que siempre se podrá colocar una mano divina tras cualquier descubrimiento científico. Detrás de la evolución se puede insertar una presencia invisible que la guía de acuerdo con un diseño inteligente, detrás de cada minúscula partícula acelerada, colisionada y finalmente descubierta siempre se podrá situar un ente sagrado que la creó en un principio.
No obstante, y como adelanté hace unos párrafos, es una estrategia peligrosa pues hace cada vez más pequeño al dios que antes era omnipresente, eterno y todopoderoso.

Depender del avance de la ciencia y la razón para ir colando a dios en las rendijas del conocimiento que vayan quedando, no es buena idea. Como un pequeño duende que se esconde entre los huecos que permanecen a oscuras, apartado de la curiosa luz de esos incómodos hombres de bata blanca, como un ratón acorralado que, escurridizo, se va ocultando como puede en los agujeros que van quedando libres…

El “God of the gaps” es un dios oscuro y resbaladizo, que va saltando de hueco en hueco al ritmo impuesto por la inexorable marcha del conocimiento, un dios acorralado y huidizo al que solo le queda refugiarse en las lagunas de la ciencia, en la ignorancia presente pero condenado a volver a saltar cuando esa ignorancia se convierta en descubrimiento.

Fuente:  https://irreductible.naukas.com/2012/07/29/el-dios-de-las-pequenas-rendijas/

miércoles, 30 de enero de 2019

Las mujeres turcas 'trolean' el #10yearschallenge reivindicando su desvelo

Una de las jóvenes que ha participado en el #10yearschallenge en contra de usar el velo.
 El último reto viral para poner nuestro ego en forma ha sido troleado. Un grupo de mujeres turcas ha hecho del juego que propone publicar dos selfies nuestros, uno de hoy y otro de hace una década, una reivindicación a favor del derecho a no cubrirse con un velo. Cada una con sus motivos, algunos de ellos explicados en Twitter, y con las fotos del cambio como prueba de una decisión habitualmente difícil, las turcas han convertido el frívolo #10yearschallenge en una oportunidad para la reflexión.
La experiencia es distinta en cada cual. "La decisión de cubrirme fue tan propia como la de descubrirme. Algunas mujeres se reconocen a sí mismas cubiertas, otras descubiertas. Yo me reconozco de las dos formas", tuitea Elif, mostrando a una misma joven sonriente con y sin velo, y no con 10, sino con tres años, matiza, de diferencia. Esta chica ofrece su interpretación más íntima. Otras, quizás empujadas por la tendencia mayoritaria a que el hiyab sea una imposición familiar o social, reivindican su desvelo.

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 "¿Sabíais que por primera vez en Roma las mujeres libres se quitaron el velo para distinguirse de las esclavas? Veamos, luchadoras por la libertad, yo no lo sabía, pero qué fue que me vino esta información", publica otra joven, resaltando, de nuevo con imágenes, el paso de cubrirse con un pañuelo estampado a dejar al aire su cabellera negra. "Yo decía que era moda, pero ahora no es un reto, sino una revolución", remacha otra turca, alardeando de destape y mostrando una imagen bien distinta.

"Nadie puede vivir una vida doble, por eso no podemos cargar con las identidades que nuestras familias o nuestra sociedad eligen para nosotros. Nos negamos a vivir con identidades a las que no pertenecemos", zanja una joven más, identificada como Ruken, que hace diez años posaba junto a dos amigas más, las tres cubiertas, y que ahora se muestra igual de sonriente, pero sin cubrir y con un pendiente. Una sentencia que resume el mayor obstáculo al que se enfrentan quienes dan el paso.

"Es un cambio grande porque el entorno no lo acepta. Ve como una traición que te quites algo que antes defendías", explica Mimunt Hamido, una española de origen marroquí que vivió en primera persona una experiencia similar. "Con la familia igual", prosigue, "pues cree que sólo serás virgen si llevas el hiyab, que sólo es buena chica la que lo lleva". Una vinculación del velo con la pureza del cuerpo y del alma, inculcada desde edades infantiles, cuya ruptura puede ser traumática, hasta el punto de dividir familias.

Pero, ¿qué es el el velo o hiyab, término entendido, asimismo, como guardar recato en la vestimenta y en las formas? "Hay una diferencia entre su significado real y lo que ahora quieren que signifique", aclara Hamido. "Ahora nos lo presentan como un símbolo identitario, incluso como una forma de revolución, por ejemplo, contra la forma de vida occidental. En realidad", añade, "es un símbolo religioso y sexista. Hay que ocultar el cabello para no provocar a los hombres, no causar lujuria".

Esta última reivindicación feminista en Turquía, gobernada desde hace más de 15 años por un partido islamonacionalista - cuyo líder, Recep Tayyip Erdogan, aboga por criar una "juventud dorada" piadosa-, ha marcado tendencia en Internet. Las jóvenes que han decidido dar el paso hasta la publicación de su experiencia se han topado con los aplausos de muchos otros usuarios, pero también la oposición y las críticas de quienes, han asegurado a través de Twitter, se trata de un complot contra el islam y su país.

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En la 'nueva Turquía' de Erdogan, religión islámica y política van de la mano. No en vano, una encuesta reciente de la empresa encuestadora Konda, que ofrece una visión evolutiva de varios indicadores sociales turcos por espacio de una década, arroja varios datos curiosos. Por ejemplo, el número de turcos encuestados que se reconocen como creyentes ha bajado -ligeramente- del 55% al 51%. El de ateos y no creyentes, asimismo, ha subido ligeramente, del 1% al 3% y 2%, respectivamente.

Konda, que no ahonda en los motivos que provocan tales cambios, dedica un apartado al velo. Si bien indica que el número de encuestadas que se cubren ha aumentado lo mínimo, del 52% al 53%, más ha subido el de jóvenes descubiertas: del 34% al 37%. Diez años de cambios sociales, que parecen discurrir al margen de los intentos del gobierno turco de dotar de relevancia social al hecho religioso islámico, tras décadas de laicismo impuesto, a veces por la fuerza. Otro #10yearschallenge particular.

Fuente: https://www.elmundo.es/nosotras/2019/01/29/5c4f37e7fdddff3d5e8b4613.html

jueves, 25 de octubre de 2018

Luis Miguel Ariza: «Mucho cine de ciencia ficción se opone a que la ciencia ocupe el lugar de la religión»

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Estudio Santa Rita
 La ciencia ficción no es inocente, está cargada de significado sobre cómo debemos afrontar los retos y los cambios que trae el progreso y sus consecuencias. Eso es lo que ha analizado el escritor de anticipación científica Luis Miguel Ariza en ¡Vigilen los cielos!, un ensayo derivado de su tesis doctoral que analiza la filosofía y mensaje de los clásicos del cine de ciencia ficción.

Dices en tu libro que Matrix, si la viese el público de los años 50, a nadie le cabría duda de que es una película de doctrina anticomunista.
Matrix es un estado tiránico. Los tiranos son programas informáticos que engañan a la gente, personas que en realidad son pilas de ese imperio de las máquinas. El mejor momento de la película es cuando, al principio, el protagonista se da cuenta de que está viviendo una ilusión, una simulación. Muestra un totalitarismo de estilo soviético, donde el individuo no vale absolutamente nada, llevado al extremo. 

 En su desarrollo argumental, Matrix apuesta por el individuo. Tiene una ideología claramente liberal y presenta al estado como una pesadilla. Al mismo tiempo, es muy conservadora porque reniega de la inteligencia artificial, a la que presenta sometiendo a la humanidad. Lo que es lo mismo que rechazar a la ciencia. La película es de tinte político conservador. 

Algo como Star Wars, donde el argumento, señalas, se sostiene con magia. Es lo único que no puedes quitarle a la historia para que siga siendo igual, dices.
Esta película tiene elementos de ciencia ficción, pero no es de ciencia ficción. Tiene tecnologías, naves, la idea de la conquista de la galaxia… pero plantea una lucha entre el bien y el mal, es una lucha religiosa. Y mueven objetos por telequinesis, paran rayos con la mente, estrangulan a distancia… Esto no es propio de la ciencia ficción, sino de la fantasía. Es una mezcla de géneros.

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Estudio Santa Rita
Contrapuesta a Star Trek.
Que sería pura ciencia ficción. Una serie que constantemente habla de prodigios de la ciencia y la tecnología, con la que resuelven los problemas que son el leitmotiv de cada capítulo. Un ejemplo es la gravedad artificial que hay en la nave. Se molestan en incluir hasta ese detalle. Eso es ciencia ficción. En Star Wars, por ejemplo, Harrison Ford, en la versión original, salía de su nave a un asteroide respirando a pleno pulmón. 

Alien entraría dentro de la categoría de películas que lanzan el mensaje de que no hay que fiarse de las máquinas.
En Alien una cosa está muy clara, las máquinas traicionan a la tripulación. El androide Ash cumple un papel esencial, es el que permite entrar en la nave a la persona infectada. Rompe las normas. Eso es una crítica brutal a las máquinas.

De alguna manera, Alien es conservadora. Muestra cómo dejas de confiar en la máquina, que al fin y al cabo es el resultado del progreso tecnológico y científico. Si no confías en ella, en ese momento, lo que haces es rechazar la ciencia. Te niegas a que llegue a ocupar un lugar que antes ostentaban con mucho éxito la religión y las creencias.

El hecho de que el hombre no tenga poder de decisión sobre su futuro, porque este lo domina un dios, se cae con la ciencia. Con la ciencia, de repente empezamos a dominar el mundo. Admitimos la ciencia como algo que es verificable, que nos permite avanzar en el conocimiento, crear tecnología y expandirnos. Todo esto es lo que rechaza el pensamiento conservador. 

En 2001 Odisea al espacio, que es de 1968, tienes ese ejemplo. El ordenador, que se supone que era perfecto, tiene fallos. Cuando deciden apagarlo, el ordenador se entera y los mata. Esta traición de la máquina dudo mucho que se hiciera antes. 

Las máquinas podrían haber fallado en alguna película, pero no a propósito. Kubrick fue el primero que hizo una película, magistral por otra parte, en la que dice que al hombre no le basta con la tecnología. Tiene un tinte conservador. No al cien por cien, pero es más conservadora que liberal. 

Blade Runner, sin embargo, era ambigua. Recelaba de la ciencia, pero también criticaba el capitalismo.
Tiene una crítica a las grandes corporaciones. Sobre todo a la del científico genético, la del que crea a los replicantes. Este es un poco el científico que juega a ser dios, pero es asesinado. Ahí hay un rechazo implícito a la ciencia. La víctima real en la película es el replicante, que tiene humanidad y sentimientos, Rutger Hauer. El replicante le besa en la boca y luego lo mata, lo que interpreto como un mensaje un poco homófobo. 

Y también hay misoginia. A una mujer que baila striptease se la asesina por la espalda y a la que está diseñada para seducir, que es como una femme fatale de las películas de cine negro, en una escena él la toma, ella se resiste, pero al final cede, lo que hoy en día sería una violación. También otra replicante intenta romperle el cuello a Harrison Ford con las piernas, que es como someterle con su sexo. Le aprisiona básicamente con la vagina, pero él se revuelve y, por supuesto, la mata. 

Pero luego Harrison Ford duda desde el punto de vista moral de lo que está haciendo. Llega a abogar por la convivencia entre distintos. Mientras, la película muestra un Los Ángeles sucio, una ciudad que genera una sociedad hostil a pesar de que está plagada de gente diversa que habla muchos idiomas. Por esos mensajes tan ambiguos creo que fue recibida tan fríamente por el público de su tiempo. Creo que no estaban preparados para una película así. 

En Contact encuentras que hay mensajes neoliberales. La ciencia solo puede avanzar con inversiones privadas, pero luego, se sugiere, no es capaz de encontrar respuestas válidas, porque están en la religión.
La NASA tuvo un programa de búsqueda de vida inteligente que al final fue suprimido porque pensaban que era una pérdida de tiempo. Esto se trasladó al cine con Contact. El estado fracasa rotundamente por no apostar por esta visionaria, la doctora que interpreta Jodie Foster, y la rescata la inversión privada. Le saca las castañas del fuego un millonario. 

Si no es por iniciativa privada, no habría nada, se da a entender. Y cuando ella consigue captar vida inteligente, el representante del estado resulta ser un cínico y un traidor. Hay un palo a la ciencia pública. 

Al final colaboran todos, Estado, militares y ciencia privada, pero solo ella se da cuenta de que se les ha colado un terrorista. Ahí criticarían a las sectas o la extrema derecha, pero todo vuela por los aires porque el Estado falla.
Sin embargo, no pasa nada ¡porque el millonario ha construido una segunda máquina! Ahí ella se acuesta con un sacerdote, lo que sería el maridaje total de ciencia y religión, algo que desde el punto de vista tecnológico es conflictivo, porque la fe nunca ha ayudado al progreso científico.
Pero esta película propone ese matrimonio. Entonces, ella dice que ha visto algo y no la creen ni los militares ni los científicos, solo el cura. Resultado: un misticismo new age donde el que más cómodo está es el sacerdote. 

Interestellar señala a la izquierda universitaria estadounidense. Los niños no estudian el Apolo que llegó a la luna porque supuso un capítulo de la guerra económica contra la Unión Soviética que la llevó a su desaparición, lo han suprimido del libro de texto.
El asesor del guion es un físico que se llama Kip Thorne. Es experto en agujeros de gusano y agujeros negros. Los físicos de la película buscan una ecuación que describa la gravedad a nivel cuántico. La película va de apostar por la ciencia. En el futuro, la NASA ha quedado proscrita y ese vacío de la ciencia se sustituye por pseudociencias, que hoy día están muy vigentes. 

Luego, aquí el robot por fin es una máquina que les ayuda. La tecnología está al servicio de las personas, no las traiciona. Marca la diferencia este detalle. Y, si te fijas, todo se resume en encontrar una ecuación para poder dominar la gravedad. Gracias a eso podremos llevar enormes cantidades de materiales fuera de la Tierra para construir colonias. 

La humanidad, o resuelve una ecuación o no se salva. Es fe en la ciencia. Solo ella nos sacará de este atolladero en el que nos hemos metido nosotros. Por eso es progresista: el desarrollo científico es la única salida posible.

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Estudio Santa Rita
 Independence Day, ¿un ataque frontal al pacifismo?
Absoluto. Hay tres escenas muy reveladoras. Un grupo de personas, pese a que las naves tienen apariencia amenazadora, les dan la bienvenida. Y las naves les lanzan un rayo que las destruye a ellas y al Empire State. En otra escena, que quizá ha pasado más desapercibida, hay un chico cuyo padre es alcohólico y están viendo Ultimatum a la tierra, de Robert Wise. 

En esa película, el alienígena que llega advierte de que no hay que construir armas nucleares. Ahí los buenos son el extraterrestre y el científico; y los malos, los políticos, los periodistas, los militares y el populacho. El mensaje que lanzaban esas naves era pacifista, que por el camino de la guerra nos podemos extinguir. En Independence Day, esta parte de la película la cortan los propios alienígenas interrumpiendo la emisión. 

Y hay una tercera escena en la que el presidente de Estados Unidos les pregunta qué es lo que quieren, intenta negociar con ellos. Busca una solución diplomática, aunque le hayan atacado. Y ellos le mandan un mensaje telepático y se queda alucinado: «Son como langostas, esto es el exterminio». Al final, cualquier gesto pacifista es echado abajo. Como en La guerra de los mundos, donde también hay un predicador que intenta negociar con ellos y acaban con él. No hay negociación posible con los invasores.  

Encuentros en la tercera fase y E.T. ¿están en contra del divorcio y a favor de la familia?
Al niño de E.T. le ha abandonado su padre. Spielberg lo que intenta es decir que la familia es fundamental y que está en crisis. Es cuando Reagan, que era un gran partidario de la familia, elimina las ayudas a las familias desfavorecidas. 

En la película, ese niño sin padre encuentra a un amigo que es más que un amigo de su edad, es como un segundo padre, porque tiene conocimientos de astronomía, del espacio… Hay una escena en la que alza una serie de pelotas en la habitación de Elliot y crea un sistema solar. Eso implica conocimientos planetarios, es un niño con conocimientos de adulto. Queda claro que Elliot no es un apasionado de la ciencia, pero luego con E.T. todo es ciencia. 

En Encuentros en la tercera fase también se da. Los extraterrestres vendrían a solucionar esa crisis de la familia. Richard Dreyfuss es un niño grande, juega con los trenes mientras que a sus hijos les da igual. Es un gran niño incomprendido. Su mujer no le entiende, ni sus hijos, que le consideran, cuando sufre una crisis, un cobarde. Dreyfuss entonces sustituye a su familia por extraterrestres, que son como ángeles.

Se sube a una nave y se va como diciendo ¡que os den! Es escapismo religioso místico extraterrestre, no sé cómo llamarlo, pero deja atrás las complicaciones de la familia y se va al espacio. Ante la crisis de la clase media americana, propone escapar. 

En El planeta de los simios, el mensaje es lapidario: «ni la religión os va a salvar».
Ahí tienes a alguien que sale al espacio con una tripulación para encontrar algo mejor que el hombre. Heston hace una serie de reflexiones en las que se pregunta «¿encontraremos un planeta en el que los hermanos no se maten entre sí?».

Todo antes de llegar a un planeta que es la Tierra y lo que pasa es que no lo saben. Es un mensaje pacifista y antimilitarista, y también antipatriótico. Cuando los astronautas salen de la nave, uno coloca una bandera americana y Heston se ríe de él a carcajada limpia. Menudo subnormal, piensa. Esto ocurre en el año 68. A ti te eligieron por ser el chico perfecto de Harvard, pero lo que eres es un gilipollas. Se ríen de él de una manera tremenda. 

No obstante, luego Heston ve que hay una civilización de simios, se resiste a ellos y saca su lado más belicista. Les dice que fuimos mejores que ellos, que habíamos estado antes. Y el simio Dr. Zaius contesta: «Si fueron mejores que nosotros, ¿por qué se extinguieron ustedes y nosotros no?».
Luego, cuando Heston ve la estatua de la libertad, se da cuenta de que todo fue por culpa de la guerra. Mi interpretación es que fue la nuclear, pero eso está abierto a lo que quiera cada uno, cuando grita: «¡Maldigo todas las guerras!». Fue un exitazo de taquilla, aunque los críticos la vieron como mala. Como siempre, metieron la gamba. 

¿Ahora qué mensajes predominan?
Hay una mezcla de muchas cosas. La evolución de los efectos especiales es tan brutal que ahora te crees las películas. Te crees a Spiderman, los FX han hecho que te puedas creer a los superhéroes, por eso han triunfado. La credibilidad en el cine es esencial. 

En este aspecto, los superhéroes han venido a inyectar dosis de optimismo a un pesimismo creciente desde los 80. La ciencia ficción contemporánea no es muy optimista, siempre está con que nos podemos extinguir, que cuidado con las máquinas, que a ver adonde nos lleva el progreso. Los científicos en los 50 eran héroes románticos, los únicos con conocimientos para neutralizar una amenaza.

En los 80 y 90 se fueron  haciendo más oscuros, marginales e inútiles. Hasta que los científicos dejaron de aparecer para solucionar problemas, su figura se ha oscurecido. El futuro optimista de los 50 se ha diluido. Los superhéroes vienen a salvarnos de ese pesimismo. Ellos son la respuesta. Ahora domina la distopía y la visión de los héroes de que pueden rescatarnos, de que es posible. 

Fuente: https://www.yorokobu.es/luis-miguel-ariza/

sábado, 26 de mayo de 2018

Irlanda liberaliza el aborto por una mayoría arrolladora y con una participación récord

Casi un 70% de los votantes irlandeses han apoyado la liberalización de los supuestos para legalizar la interrupción del embarazo gracias a una gran participación, sobre todo de mujeres y jóvenes, que pone fin al dominio de la Iglesia católica.

Miles de irlandeses que viven fuera, regresan expresamente a , para votar a favor de suprimir la ley contra el aborto en el referendum de hoy
  El pueblo de Irlanda va a liberalizar algunas de las leyes antiaborto más restrictivas del mundo por una mayoría arrolladora, según reflejaron esta madrugada dos sondeos a pie de urna, ya que los votantes reclamaron el cambio en lo que hace dos décadas era uno de los países europeos más conservadores socialmente.

A media mañana, mucho antes del fin del escrutinio, el líder del principal grupo de activistas antiabortistas (Save the 8th), John McGuirk, admitió la derrota de su campaña para mantener la enmienda constitucional que negaba hasta ahora el derecho de las mujeres irlandesas a interrumpir el embarazo.

Una encuesta a pie de urna de Irish Times/Ipsos MRBI indicó que los votantes de esta otrora profundamente católica nación apoyaron el cambio de la legislación por un 68% frente al 32% que lo rechazaron. Un sondeo de RTE/Behaviour & Attitudes amplió el margen hasta un 69% frente al 31%.
Si se confirma, el resultado constituirá el último hito en un camino de cambio para un país que sólo legalizó el divorcio por una mayoría exigua en 1995, antes de convertirse en el primero en adoptar el matrimonio gay mediante el voto popular hace tres años.

"Todo indica que vamos a hacer historia mañana", dijo en Twitter el primer ministro, Leo Varadkar, que está a favor del cambio legal.

El escrutinio ha empezado a las ocho de la mañana de este sábado y los primeros resultados oficiales se esperan a media mañana.

Una mujer observa un mural de Savita Halappanavar con ofrendas de flores en Dublín el día del referéndum en Irlanda sobre la liberalización del aborto. REUTERS/Clodagh Kilcoyne
Una mujer observa un mural de Savita Halappanavar con ofrendas de flores en Dublín el día del referéndum en Irlanda sobre la liberalización del aborto. REUTERS/Clodagh Kilcoyne
 A los votantes se les preguntó si deseaban abolir una enmienda constitucional de 1983 que da los mismos derechos a la vida para la madre y su hijo nonato. La consecuente prohibición del aborto fue levantada parcialmente en 2013 para los casos en los que corre peligro la vida de la madre.
Las fotos de Twitter mostraron a las militantes de la campaña abrazándose y llorando de alegría en los cuarteles generales de la plataforma Together4yes (Juntas por el sí) poco después de que apareciera el primer sondeo a pie de urna.

El ministro de Justicia, Charlie Flanagan, lo calificó como "un gran paso más hacia fuera de nuestro oscuro pasado". La ministra para la Infancia, una de las primeras promotoras del referéndum, proclamó que se avecina "un día histórico y emotivo".

Varadkar afirmó que la votación constituía una oportunidad que sólo se da una vez en la vida y la respuesta de los votantes fue de tal calibre que la televisión nacional RTE informó de que la participación podría ser la más alta que jamás se haya registrado en un referéndum en Irlanda, potencialmente superando el 61% que apoyó el matrimonio gay por un amplio margen.

Ningún otro tema social ha dividido tan agudamente a los 4,8 millones de irlandeses como el aborto, que fue elevado hasta lo más alto de la agenda política por la muerte en 2012 de una inmigrante india de 31 años, Savita Halappanavar, a causa de un aborto séptico después de que se le negara la interrupción médica del embarazo.

El sondeo del diario Irish Times mostró mayorías arrolladoras a favor del cambio en todos los segmentos de edad por debajo de los 65 años, incluyendo casi nueve de cada diez votantes con menos de 24 años.

El sondeo de RTE indicó que el voto más elevado por el "Sí" se registró en Dublín, donde el 80% estuvo a favor, pero no se produjo una profunda división entre las zonas urbanas y rurales como sí ocurrió en anteriores referéndums sobre el tema, puesto que un 63% de la gente que vive en localidades con una población inferior a los 1.500 habitantes apoyó las propuestas de cambio.

"Tantas mujeres han cruzado a Inglaterra para ocuparse de las necesidades de su familia y de su salud, que creo que es una desgracia y es necesario cambiarlo", declaró la votante del "Sí" Sophie O'Gara, de 28 años, refiriéndose a las mujeres que han viajado a Gran Bretaña para conseguir abortar.

Campaña feroz
El voto fue disputado ferozmente y dividió a los partidos políticos, relegando a la otrora todopoderosa Iglesia católica, y se convirtió en un caso paradigmático de cómo los gigantes globales de Internet afrontan la publicidad en las redes sociales durante las campañas políticas.
Al contrario que en 1983, cuando la religión figuró como prioridady el aborto era un tema tabú para la mayoría, esta campaña se definió por las mujeres de uno y otro bando describiendo públicamente sus experiencias personales de interrupción del embarazo.

Las que hicieron campaña por el "Sí" alegaron que el aborto ya es una realidad en Irlanda, puesto que más de 3.000 mujeres viajan a Gran Bretaña cada año para abortar –un derecho que se consagró en un referéndum en 1992– y muchas otras compran ilegalmente la pastilla del día después.

Pese a que no figuraba en las papeletas, el bando del "No" intentó capitalizar los planes del Gobierno de permitir el aborto sin restricciones hasta las doce semanas de embarazo si el referéndum aprueba el cambio, algo que argumentaban que iba demasiado lejos para la mayoría de los votantes.

Algunos políticos del "Sí" ya han reclamado al Gobierno que apruebe la legislación sin tardanza tras la publicación de los sondeos a pie de urna.

sábado, 21 de abril de 2018

Macron y Dios: el presidente de Francia quiere recuperar el valor de «lo sagrado», o sea, de la Iglesia católica


 El presidente de Francia quiere reparar el vínculo roto con la Iglesia católica. Son palabras de Emmanuel Macron, ni de izquierdas ni de derechas pero católico de confesión. Cree que la República que nació para ser laica le debe mucho a los hombres y mujeres de fe. Así se lo ha confesado a los obispos franceses: según Macron, un presidente de la República cumple su función cuando se interesa por lo sagrado, eso que empujó recientemente a un policía a intercambiarse por un rehén de un yihadista. O lo que encendió el ardor guerrero de Juana de Arco, primero hereje y luego santa. Macron se prepara para los cincuenta años de mayo del 68 poniéndole una vela a Dios.

Emmanuel Macron cumplirá en mayo un año en el poder. Lo está celebrando con los obispos, disparando misiles a Siria y diciendo en el Parlamento Europeo cosas como que hay que escuchar «la cólera de los pueblos». No se refiere a la cólera de los ferroviarios (esos que le están haciendo una huelga semanal porque les quiere privatizar la empresa. O a la ira de los pensionistas, que tendrán que pagar más impuestos para financiar su «Revolución») como se titula, precisamente, su autobiografía política. No. La cólera que describe el presidente francés es esa que lleva a la gente a no leer Le Monde y a votar a «populistas». La que crea, según él, una guerra civil en Europa.

Europa puede ser la salvadora de este pueblo encolerizado, cree el presidente de Francia, pero para eso hay que hacer reformas. Aquí las ideas de Macron no son tan brillantes como las palabras y su neoliberalismo militarista prosigue la senda que lleva a miles de trabajadores a preguntarse si la recuperación era esto. Precariedad, bajada de sueldos y menos derechos. De ahí tal vez la llamada a la religión, a ese bálsamo sobrenatural que pone en el reino de los cielos la verdadera vida después de un valle de lágrimas. O de los caídos, como el de España. La cruz cura pero también vigila. Es salvación y memoria: de quién manda, quién muere y quién se ha ganado el derecho al panteón.

La basílica del Sagrado Corazón es uno de los monumentos más visitados de París. Corona la colina de Montmartre, ideal panorama selfie. Sacré-Coeur se construyó en 1871, después de la revolución de la Comuna de París, como expiación de los pecados revolucionarios. El año pasado, un ciudadano propuso demolirla porque era un insulto para los muertos de la represión con que fue aplastado aquel sueño no utópico. Su propuesta fue vetada porque iba contra un «patrimonio histórico». ¿Qué necio se atrevería a negar que la religión forma parte de la historia? O del presente. Opio tan útil para enjuagar la sangre que se escurre entre bellos discursos.

viernes, 23 de marzo de 2018

Soy ateo y merezco un respeto

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El Séptimo Sello Ingmar Bergman
 Cuando era joven atravesé una época en la que busqué mi fe. Me sentía como aquel caballero de las Cruzadas que retrató Ingmar Bergman en El Séptimo Sello. Tras explorar esa inquietud, leer mucho al respecto y sobre todo, profundizar en el sentido antropológico e histórico de la religiosidad, acabé plenamente identificado con el ateismo, según la RAE una doctrina que niega la existencia de Dios o de cualquier divinidad.

Una de mis teorías, que no tiene porqué compartir nadie aunque algunas personas lo hacen, se nutre de una lógica aplastante. La gente suele creer en el Dios que le dicta y exige la cultura religiosa predominante del lugar en el que nace y/o vive. Así pues, una familia de tradición católica nacida en el barrio de Santiago, Jerez (por poner un ejemplo), tiene muchas posibilidades de creer en el Dios cristiano, el mismo que se supone que se manifiesta en tres entes: padre, hijo y espíritu santo. Esa misma familia tendría ínfimas posibilidades de creer en los dioses del Ásatrú, que son varios y tienen origen nórdico y escasa tradición en España. Ya lo decía Rousseau, “La fe es cuestión de geografía“. Con esta lógica del relativismo geográfico se disipa la idea de un Dios universal, situando esta creencia en el ámbito de la construcción histórica y cultural, religiones que han servido en muchas fases de la Historia como herramienta de los poderes fácticos para controlar al pueblo llano y mantenerlo obediente y sumiso.

  No solo para eso, también han servido, y no lo discuto, para que el ser humano sienta amparo y cobijo cuando se encuentra en problemas, cuando ve cercana la muerte o simplemente, cuando intuye circunstancias adversas. A muchas personas la fe en ese Dios que aún no se ha manifestado empiricamente le ha servido para superar malos tragos o momentos duros, algunas han salido de la depresión gracias a esa esperanza religiosa. Y yo lo celebro. De verdad. Pero nada evidencia que sea cierta. Sin embargo, me pregunto qué clase de Dios nos dejaría lidiar en un mundo egoísta y cruel que cada año se sumerge en guerras, que es insolidario con los emigrantes, que discrimina a las personas por su condición sexual, que se aprovecha de los ingenuos y no es capaz de dar comida, techo y pan y dignidad a nuestros coetáneos. Como diría el escritor francés Jules Renard, “No sé si existirá Dios, pero sería mejor para su reputación que no“. 


 Son muchas las celebridades que se han hecho esa gran pregunta, desde Asimov a Bukowski, Frida Kalho, Jodie Foster, Chaplin, Saramago, Erich Fromm, Hemmingway, Stephen Hawking o Woody Allen. Artistas e intelectuales que he admirado, que me han influido y que se manifestaron ateos sin rubor, abiertamente y siempre con respeto a los creyentes.

Ocurre que ese respeto, desde que salí de mi armario aconfesional, no se caracteriza precisamente por su bidireccionalidad. El ateísmo escandaliza a muchas personas, sobre todo mayores, indigna a los ultracatólicos, aburre a los dogmáticos e incluso te cierra puertas laborales y/o sociales. Ser ateo es una profesión de riesgo. Hoy día es mucho más respetado un creyente que un ateo, al que frecuentemente se le tacha de nihilista, de pecador, hedonista, trivial, superficial o transgresor. Una relación causa-efecto falsa, burda y eminentemente incorrecta.

Conozco creyentes que admiten tener una vida interior muy ligera y ateos, como yo, con más preguntas que respuestas, con una inquietud perenne por comprender al ser humano y lo que ha sido, es y será capaz de hacer. La fe no garantiza un nivel de instrospección mayor, esa es otra leyenda urbana.

Otro error bastante tópico es asociar el ateismo con el anticlericalismo, que sí tiene relación pero no en el sentido popular del término. Según la RAE, el clericalismo es la “influencia excesiva del clero en los asuntos políticos”, sin embargo, la gente no utiliza esta acepción. El anticlericalismo en la calle es concebido como la repulsa ante todo lo que huela a Iglesia. Y tampoco es exactamente así. Debería asociarse al rechazo a que el clero maneje y dirija asuntos públicos, con lo cual sí estoy de acuerdo porque creo en un estado laico y no aconfesional. Laico, sin medias tintas. La diferencia es sutil pero importante. Un Estado laico es aquel que excluye completamente el hecho religioso de todos los ámbitos estatales, especialmente en la educación pública. Y me parece adecuado porque entiendo que el Estado no debería imponer una determinada religión a su pueblo. En España existe un trato de favor brutal hacia la religión católica por encima de las 4.200 religiones existentes en el mundo. Aquí la Iglesia se inmiscuye con naturalidad en los asuntos públicos dominando demasiados espacios que son de todas y todos. Es una herencia directa del franquismo, pues la Iglesia fue un claro instrumento de control y represión de Franco y de los falangistas. La Iglesia fue cómplice reconocida de Franco. Aún duran vicios que deberían estar superados, pero que desafortunadamente no lo están.

En el ámbito opuesto, el laicismo no atenta contra ninguna religión pues ni las agrede ni las prohibe, simplemente las excluye del espacio público compartido por la gente. “Un Estado debe ser laico. Los estados confesionales terminan mal. Esto va contra la Historia“. No son palabras mías, son palabras del Papa Francisco en mayo del 2015, cuando apostó por una “sana laicidad” en los territorios. Francisco en realidad pronunció estas palabras pensando más en el crecimiento del Islamismo en ciertas latitudes que sobre su propia doctrina, pero que lo dijera él fue una estupenda pieza de hemeroteca.

La Semana Santa, por ejemplo, es una manifestación en la que la tradición religiosa se ha convertido con el paso de los años en cultura popular. Une a creyentes cristianos y no cristianos en torno a un ritual con una escenificación brutal, atractiva y ciertamente pintoresca. Que la gente exprese sus creencias religiosas en torno a unas procesiones no me parece mal, pese a la invasión del espacio público. El problema aparece cuando estas manifestaciones agreden este espacio de forma escandalosa. Jerez de la Frontera es un claro ejemplo: casi dos meses llevan los palcos (lugares reservados al mejor postor) colocados en el centro de la ciudad, perjudicando a los comercios y al turismo, impidiendo el acceso a muchas personas al centro y dañando la imagen de una celebración religiosa que tiene a media ciudad cabreada. Si a esto se le suma que el Ayuntamiento mantiene un acuerdo con la Unión de Hermandades que solo ellos conocen, que nunca se ha hecho público y cuyos detalles nadie puede consultar, el tema empieza a oler mal. Empieza a desprender un tufo a clientelismo.

Y llegados a este punto, volvemos a la doble vara de medir en cuanto al respeto. Los cristianos exigen tolerancia y cortesía ante la Semana Santa, pero después no respetan los intereses de los comerciantes, ni de los vecinos del centro, ni de las personas con discapacidad física ni de nosotros, los ateos. La empatía parece caminar en una sola dirección.

Es más, el otro día pude ver a través de la redes sociales al pregonero de la Semana Santa de Jerez dar la vuelta a la tortilla a la situación actual, y marcarse un discurso —que más bien era una afrenta— de escaso talante, de baja talla intelectual y barnizado de cuñadismo, para finalmente enrocarse en el victimismo buscando el aplauso fácil de los fieles. Parece que el heteropatriarcado cofrade prefiere la confrontación al entendimiento, una actitud poco cristiana que no suma en el terreno de la convivencia. Más bien resta. Y yo prefiero sumar a restar. Llámenme raro.

Y es que hay muchos católicos que confunden el criticar las élites eclesiásticas con atacar a toda aquella persona que tenga fe. Parece que no fuera normal rendir cuentas a quien abusa de su posición religiosa para obtener beneficios patrimoniales (Rouco Varela), al que añora el franquismo, al que consigue favores económicos en un entramado mafioso (el obispo Antonio Ceballos), a quien fomenta la homofobia (Cañizares) o a quien abusa sexualmente del prójimo (hay tantos casos que darían para varios libros). Y esos no son temas religiosos, son temas de corrupción que van más allá de las creencias. Son temas de perversión e injusticia humana.


 En fin, volvamos al ateísmo. El ateísmo debe reivindicarse, y así lo hago, como una creencia más, tan válida, sopesada, respetable y fundamentada como cualquiera otra. De hecho, es, a día de hoy, la más razonable que conocemos pues no tenemos pruebas fehacientes de la existencia de ningún ente divino. Que el ateísmo en España siga manifestándose con la boca pequeña no es casual, es fruto de siglos y siglos de supremacía católica y del poder que aún ejercen ciertos sectores de la Iglesia en nuestra sociedad. 

No se engañen tras leer estas líneas, yo no anhelo quemar ningún templo religioso, apalear a ningún sacerdote, prohibir las ceremonias ni reírme de los fieles que creen en un ente divino, sea cual sea su religión de las 4.200 existentes. Para nada. Esas acusaciones sin fundamento son subterfugios que pretenden llevarse tres aplausos. Lo que defiendo es un ateísmo respetado y respetuoso, una convivencia en armonía en la que los espacios públicos sean neutrales y se reserven los actos religiosos a la esfera privada, donde los dioses estarán encantados de manifestarse ante sus fieles. Ni más ni menos. Y estoy seguro que tú, creyente que lees estas líneas, crees en la convivencia y apuestas por el entendimiento, puedes llegar a comprenderme.


Fuente: http://lareplica.es/ateo-merezco-respeto/