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viernes, 19 de febrero de 2021

El Tratado entre Mercosur y la UE, ¿oportunidad histórica o “acuerdo vampiro”?

 El inminente tratado comercial entre Mercosur y la UE anticipa más deforestación, más paro, más hormonas y antibióticos en la carne y más huella de carbono. El Gobierno español lo apoya incondicionalmente. 

Fue Susan George, la activista de Attac (Asociación por la Tasación de las Transacciones financieras y por la Acción Ciudadana), quien popularizó la expresión “acuerdos vampiros”, aludiendo a tratados de libre comercio que se negocian en total opacidad, porque “si salen a la luz, se mueren, pues rara vez resisten el debate democrático”. Algo así ocurre con el tratado que podría firmarse entre la Unión Europea y el Mercado Común del Sur (Mercosur), del que participan actualmente Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay.

La falta de transparencia en la tramitación de este tipo de acuerdos tiene que ver con que su implementación deja ganadores y perdedores. Del lado de la Unión Europea, entre los sectores que más se beneficiarán del acuerdo están las empresas del sector automotriz, la industria química y los servicios, pero también el sector farmacéutico, agropecuario, energético, minero y la banca.

Del lado del Mercosur, los mayores ganadores son los exportadores agropecuarios y, en particular, los grandes frigoríficos brasileños. “Son los grandes productores y exportadores los que se van a beneficiar, no los pequeños y medianos productores”, afirma Luciana Guiotto, miembro de TNI y Attac Argentina y coautora del libro El Acuerdo entre Mercosur y Unión Europea. Estudio integral de sus cláusulas y efectos, que analiza críticamente las consecuencias que tendría el tratado de ser ratificado.

Guiotto concluye que el acuerdo “congelaría las asimetrías comerciales entre ambos bloques, haciendo más difícil de cambiar el hecho de que el Mercosur exporta fundamentalmente productos con bajo valor agregado, como carne, soja o zumo de naranja”. Pero tampoco saldrán bien parados los ganaderos al otro lado del Atlántico: el sindicato agrario COAG ha estimado las pérdidas para los agricultores españoles en unos 2.700 millones de euros al año.

Empresas cárnicas brasileñas como JBS, Marfrig, BRF y Minerva se han convertido en líderes del sector a nivel global. Los que exportan ya grandes cantidades de carne vacuna, como JBS, podrán hacerlo con aranceles mucho más bajos. Actualmente, la llamada “cuota Hilton” permite exportar de Brasil a la UE 46.000 toneladas de vacuno al año a un arancel del 20%; ahora, esa cantidad no pagará arancel, y se añade una nueva cuota de 55.000 toneladas con un arancel del 7,5%. De este modo, estas empresas acumularán beneficios, a pesar de que las investigaciones de organizaciones como Amigos de la Tierra, Greenpeace, Repórter Brasil, Amnistía Internacional, Imazon y Mercy For Animals han probado su vínculo con la deforestación de la selva amazónica y de otros ecosistemas vulnerables, como el Chaco y el Cerrado.

Estas empresas cárnicas brasileñas son financiadas por entidades bancarias como el Banco Santander, que entre 2014 y 2019 fue la segunda entidad bancaria europea que más financió a JBS, Marfrig y Minerva, directamente vinculadas con la deforestación en la selva amazónica. La ratificación del acuerdo comercial UE-MERCOSUR puede suponer el aumento de la inversión en actividades de deforestación por parte de las instituciones financieras de la Unión Europea. Según Mute Schimpf, responsable de Alimentación de Amigos de la Tierra Europa, “este acuerdo facilitaría las actividades de los bancos y los inversores de la UE en la financiación de la deforestación en los países del Mercosur, agravando así la amenaza a la que se enfrentan los bosques y las tierras de las comunidades”.

Con este tratado, “el sector cárnico tendrá una oportunidad de incrementar sus exportaciones o, al menos, de mejorar su rentabilidad gracias a la reducción de aranceles”, concluyen los analistas de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL). Algo parecido sucede con la producción de soja. En este caso, las exportaciones de soja del Mercosur a la UE, que alcanzaron los 2.188 millones de dólares en 2019, ya carecen de arancel, pero las empresas agroexportadoras pagan retenciones en Argentina. Tales regalías deberán reducirse a un máximo del 14%, lo que implica una pérdida de soberanía en la política económica del país austral, en un sector que resulta clave para su economía y que ha sido fuertemente cuestionado por el uso intensivo que requiere de agua, tierra y agrotóxicos con implicaciones severas para la salud de cuerpos y territorios.

Menos garantías para las consumidoras

También disminuirán, de firmarse el acuerdo, los controles en las aduanas, lo que preocupa a sectores críticos en Europa, alertados por el excesivo uso de agroquímicos en los monocultivos de soja, así como de hormonas y antibióticos en las macrogranjas. El informe El verdadero coste del Tratado UE-Mercosur, de Amigos de la Tierra, documenta que Brasil usa 149 pesticidas prohibidos en Europa, y que la relajación de los controles de productos importados desde los países del Mercosur podría exponer a los consumidores europeos a la ractopamina, una hormona del crecimiento que está prohibida en 160 países, incluidos todos los de la UE, pero que se utiliza en Argentina y Brasil. Por todo ello, se teme que, de salir adelante el acuerdo, tenga un impacto que perjudique la salud de los y las ciudadanas europeas.

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Foto: Activistas de Extinction Rebellion en una manifestación contra Mercosur, en Bruselas. REUTERS/Francois Lenoir

 Esta relajación en los controles aduaneros y el incentivo a la importación de carne de vacuno del Mercosur puede hacer que España aumente el volumen de carne de ternera procedente de zonas deforestadas de Brasil y comercializada en los supermercados españoles, muy difícil de rastrear su trazabilidad por las deficiencias de la legislación en el etiquetado actual, principalmente en la carne procesada. Entre 2014 y 2019, España importó 48.157 toneladas de vacuno de Brasil, siendo en 2019 el cuarto país europeo en cuanto a volumen de importaciones de carne de vacuno de zonas afectadas por la deforestación en Brasil.

Incrementar importaciones de soja y vacuno implicaría, además, un aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que profundizan el cambio climático, debido tanto a la deforestación ligada a la expansión del modelo del agronegocio como al aumento del transporte en buques de carga. Según la comisión de expertos independientes que evaluó el impacto del acuerdo, implicaría la deforestación de 700.000 hectáreas en los seis años que seguirían a su aplicación, especialmente de la Amazonia. España es en la actualidad el tercer país europeo en huella de carbono asociada a la importación de carne de vacuno procedente de zonas deforestadas de Brasil, según un reciente estudio de Earthsight.

El riesgo de los protocolos ‘ad hoc’

El acuerdo, fraguado a lo largo de dos décadas de negociaciones, la mayor parte del tiempo secretas, se encuentra hoy en fase de “revisión técnica y legal”, lo que en inglés se conoce como scrubbing. En esa fase, explica Guiotto, es habitual que se introduzcan reformas importantes al texto, con una falta de transparencia aún mayor que en el resto del proceso. Después, el texto deberá traducirse a todas las lenguas de la UE, para pasar a su ratificación por el Consejo Europeo y por cada uno de los países del Mercosur. De aprobarse por el Consejo, pasaría a los parlamentos nacionales, pero ya no el texto completo: la parte clave del tratado, la relativa a la política comercial, puede entrar en vigor aun sin la ratificación en los parlamentos nacionales, como de hecho sucedió con el TLC suscrito entre la UE y Colombia.

Del lado europeo, se ha colocado sobre la mesa la preocupación por las políticas medioambientales del presidente Jair Bolsonaro: durante su primer año en el poder, la deforestación creció un 85% en Brasil. Un informe reciente encargado por el Comité de Medio Ambiente del Parlamento Europeo pone en duda la capacidad de Brasil para cumplir con tratados internacionales como el de París, y admite que el tratado no contiene disposiciones que garanticen la protección de los ecosistemas y de los derechos humanos, ya que el recurso legal sólo es aplicable a violaciones de las cláusulas comerciales. En la actualidad la Comisión Europea está trabajando en la redacción de unos anexos que alivien las preocupaciones medioambientales y climáticas de algunos gobiernos, como el de Francia o Alemania.

El tratado UE-Mercosur, al igual que la mayoría de los reglamentos comerciales, es muy concreto sobre los aspectos económicos, pero no regula adecuadamente los impactos sociales y medioambientales. Este acuerdo ha sido alabado por la inclusión de un apartado sobre sostenibilidad, a pesar de su redacción imprecisa y no vinculante, lo que hace que su efectividad dependa de la buena voluntad de cada país.

“Si la UE y los países del Mercosur realmente tienen voluntad de enfrentar el cambio climático, la deforestación y frenar las violaciones a los derechos humanos, el lugar para hacerlo y lograrlo es respectivamente la Convención Marco sobre el Cambio Climático, el Convenio sobre la Diversidad Biológica y el Tratado Vinculante sobre Empresas Transnacionales y Derechos Humanos que se está negociando actualmente en la ONU. No este, ni ningún otro Tratado de Libre Comercio disfrazado de Acuerdo de Asociación”, afirma Alberto Villareal, coordinador regional del Programa de Justicia Económica y Resistencia al Neoliberalismo de Amigos de la Tierra América Latina y el Caribe.

Aún es difícil prever si el texto, o al menos su pata comercial, saldrá adelante. De lograrse la luz verde a este lado del Atlántico, encontrará también, previsiblemente, oposición en Argentina, tal vez el país más perjudicado por el acuerdo según el texto actual. Lo será por el impacto que tendrá en la industria automotriz y de autopartes, y por lo tanto, en el empleo. Son también polémicas las cláusulas que obligarían a los Estados, en las compras públicas y el sector servicios, a tratar de igual a igual a las empresas de los países firmantes, con consecuencias que podrían ser fatales para las pymes locales. “El problema es que no hay plan B: no se están discutiendo alternativas de reconversión para las pymes y los trabajadores que sufrirán directamente los impactos”, explica Guiotto.

Según declaraciones recientes del gobierno portugués, que ostenta desde enero la presidencia rotatoria de la Unión Europea, se hará de la ratificación del tratado una prioridad durante su mandato. Sin embargo, los parlamentos de Austria, Bélgica, Irlanda y Países Bajos ya se han posicionado en contra del acuerdo. Por el momento, el Estado español se ha postulado como uno de los máximos impulsores del tratado, tal vez porque, como sugiere el militante de Ecologistas en Acción Tom Kucharz, del acuerdo se beneficiarían “empresas del Ibex 35 con presencia en los países del Mercosur, tales como Telefónica, Santander, BBVA, Iberdrola y Naturgy”.

Lo cierto es que el apoyo del Gobierno español obvia los graves impactos económicos para el sector agrario y la amenaza para la seguridad alimentaria de los y las consumidoras, así como el previsible aumento de la huella ecológica.

Fuente: https://www.climatica.lamarea.com/tratado-mercosur-ue-acuerdo-vampiro/

jueves, 25 de junio de 2020

Ni palma, ni soja

El cultivo de aceite de palma provoca numerosos problemas. Para la naturaleza, deforestación y destrucción de hábitats naturales. Para la biodiversidad, 139 especies amenazadas. Para las personas, trabajo semiesclavo y abandono forzoso de tierras. 

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La UE ha declarado ‘insostenible’ el biodiésel de palma, que produce tres veces más emisiones de gases de efecto invernadero que el diésel fósil, y propone que se elimine como biocombustible para 2030.  

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 Pero el aceite de palma podría ser sustituido por el de soja. La soja también es insostenible, aunque la UE no lo considere así. 

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 La extensión de monocultivos de soja en América del Sur también provoca deforestación y pérdida de biodiversidad. Supone una amenaza para especies animales. Esquilma los suelos y contamina el agua. Obliga a las comunidades indígenas y campesinas a desplazarse. 

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El uso de la soja como biocombustible produce dos veces más emisiones de gases de efecto invernadero que el diésel fósil.  

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  Queremos que se plante comida para alimentar personas, no coches. Ni palma, ni soja. 

 Más información: https://twitter.com/ecologistas

lunes, 22 de junio de 2020

Por qué cada vez más países rechazan el tratado UE-Mercosur

Crecen las dudas en torno al tratado comercial con Mercosur en vísperas del comienzo de la presidencia alemana de la Unión Europea.

Acuerdos comerciales | Por qué cada vez más países rechazan el ...
MST Brasil
La Unión Europea (UE) y los gobiernos de los países integrados en Mercosur (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) anunciaron en junio del año pasado la conclusión del acuerdo comercial entre ambos bloques, cuyas negociaciones habían comenzado nada menos que en 1999, atravesado desde entonces distintos períodos de avance y estancamiento. La suspensión de Venezuela del Mercosur y la coincidencia de los gobiernos abiertamente neoliberales de Macri y Bolsonaro en Argentina y Brasil lograron desencallar las negociaciones y llegar a un acuerdo político en tiempo récord para conseguir “el mayor acuerdo comercial logrado por la UE” en términos de volumen comercial y población afectada, en palabras del ex-presidente de la Comisión Europea Jean Claude Juncker.

Sin embargo, el proceso desde el anuncio del acuerdo hasta su ratificación y entrada en vigor es largo, complejo y está suscitando críticas procedentes de cada vez más gobiernos, instituciones y actores políticos de Europa y América Latina. Pese a que fue anunciado a bombo y platillo por varios líderes europeos -Pedro Sánchez fue especialmente entusiasta al respecto- el tratado no está concluido al 100%. En este momento se encuentra en proceso de revisión técnica y legal, un periodo en el que normalmente se continúa negociando y durante el que se incluyen numerosas modificaciones en el texto con absoluta opacidad, por lo que no se conoce aún el definitivo.

Acelerar el proceso de ratificación del acuerdo comercial con Mercosur parece ser una prioridad para la presidencia alemana de la UE durante el segundo semestre de 2020, en respuesta al interés de la patronal de las industrias automovilística o química alemanas por el tratado. No obstante, países como Francia o Irlanda expresaron serias dudas con respecto al mismo por su impacto sobre sus sectores agropecuarios, la crisis climática y la deforestación, especialmente tras los graves incendios en la Amazonía en agosto de 2019. El pasado 2 de junio, el parlamento neerlandés admitió una resolución que insta al gobierno de Mark Rutte a informar a la Comisión Europea que su gobierno retirara el apoyo al pacto comercial. El parlamento austriaco por su parte aprobó en septiembre de 2019 el veto al texto actual y lo mismo ha hecho en febrero de este año el parlamento de la región belga de Valonia, lo que impediría el voto favorable de Bélgica en el Consejo de la UE.

Si el acuerdo con Mercosur es finalmente considerado “mixto” -si se considera que contiene disposiciones sobre  competencias no transferidas a la UE- se requería el voto favorable de todos los Estados miembro en el Consejo de la UE para su aprobación, por lo que el futuro del tratado es todavía incierto.

Y puede serlo aún más tras el reciente anuncio del presidente argentino Alberto Fernández de retirar a Argentina de los acuerdos de Mercosur en fase de negociación, si bien se mantiene en principio dentro del acuerdo ya alcanzado con la UE. El ministro de asuntos exteriores de Argentina, Felipe Solá, ha agregado que el acuerdo comercial del Mercosur con la Unión Europea “es un error” y que “habrá que ver si lo aprueba el Parlamento o no”.  Las constantes pruebas de la firme voluntad del Gobierno de Bolsonaro de incrementar la deforestación y los ataques a los pueblos indígenas en Brasil tampoco ayudan a crear un clima favorable al tratado en la UE.  El último ejemplo es el vídeo recientemente difundido en el que el Ministro de Medio Ambiente anima a sus colegas a aprovechar la crisis de la covid-19 para hacer modificaciones legislativas y facilitar la explotación de zonas protegidas de la Amazonía pese a que cada vez más expertos advierten de que la destrucción acelerada de la selva amazónica podría ser origen de nuevas epidemias. De hecho, la deforestación ilegal ha aumentado en Brasil desde el comienzo de la pandemia de la COVID-19 con respecto al mismo periodo del año anterior.

 La Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo ha aprobado recientemente una resolución pidiendo legislación vinculante contra la deforestación y la reapertura del acuerdo comercial UE-Mercosur. Por otra parte, un reciente informe encargado por el Comité de Medio ambiente del Parlamento Europeo sobre deforestación y pérdida de biodiversidad en la Amazonía brasileña y su relación con las políticas de la UE, afirma que la tasa de deforestación y las cada vez más numerosas violaciones de los derechos de los pueblos indígenas hacen dudar seriamente del compromiso de Brasil con tratados internacionales como el de París. También admite que el tratado UE-Mercosur no contiene disposiciones que permitan proteger de forma efectiva los ecosistemas, el clima o los derechos humanos, ya que el recurso legal solo es aplicable a violaciones de las cláusulas comerciales y no a las contenidas en el capítulo de desarrollo sostenible.

 A todo esto se suma la importante oposición de la sociedad civil al tratado UE-Mercosur a ambos lados del Atlántico por sus impactos negativos sobre la agricultura y ganadería familiar en ambas regiones, la clase obrera industrial en los países de Mercosur, los pueblos indígenas, el derecho a la salud, y la crisis climática entre otros motivos. Una resistencia que la crisis de la covid-19 puede fortalecer al haber puesto de manifiesto los riesgos globales derivados de la expansión de la agroindustria orientada a la exportación, la destrucción de los ecosistemas y la biodiversidad.

Hace justo un año, 340 organizaciones firmaron una carta reclamando a la UE la paralización del acuerdo ante la política ecocida y anti indígena del gobierno brasileño, y previsiblemente las movilizaciones se intensificarán en los próximos años tanto en los países de la UE como en los de Mercosur.

Para saber más sobre este polémico tratado comercial, su impacto sobre el clima, las consecuencias para la economía de los países de Mercosur y las resistencias a su implantación recomendamos este dossier elaborado por el periódico La Directa en colaboración con Entrepobles, Campanya Catalunya No als Tractats de Comerç i Inversió, Ecologistes en Acció, Enginyeria sense Fronteres y el Ayuntamiento de Barcelona.

viernes, 20 de marzo de 2020

El biólogo Adolfo García-Sastre recomienda a Latinoamérica medidas ya y no seguir el ejemplo británico


Barcelona.... Vía @SantiPalacios

Nueva York, (EFE).- El biólogo y experto en enfermedades infecciosas Adolfo García-Sastre, que busca una vacuna para el COVID-19 desde el Mount Sinai, le recomienda a Latinoamérica que tome “medidas tempranas de contención” para ralentizar el coronavirus “mucho más de los que se está frenando en otros países” y criticó el modelo del Reino Unido.

El catedrático español saluda con el codo a las puertas del Colegio de Medicina Icahn, en el hospital Mount Sinai de la Quinta Avenida de Nueva York, donde se ubica la sede del instituto que dirige, el “Global Health and Emerging Pathogens”.

“Hay que fijarse en los ejemplos que estamos teniendo ahora e intentar medidas tempranas cuando todavía hay pocos casos, cuando todavía los casos se pueden detectar y aislar, y saber que no todos los casos será posible detectarlos y aislarlos”, dice García-Sastre en entrevista con EFE en el cercano Central Park.

García-Sastre considera que en “países como España e Italia, quizá, si se hubieran podido tomar (medidas) antes, hubiese dado lugar a que las infecciones no hubiesen subido tan rápidamente”, por lo que recomienda a los ciudadanos de países donde todavía no hay muchos casos como en Latinoamérica que tomen “medidas de distanciamiento” y que “haya menos contacto” entre las personas.

Y a las autoridades que “cierren colegios y espectáculos” para conseguir que el virus se propague “de una forma más lenta”. “Lo importante es saber que el enemigo común es el virus y que nuestro comportamiento personal también influye en la capacidad de ralentizar los contagios (…) porque no queremos que todos se disparen a la vez en muy poco tiempo y colapsen la atención hospitalaria”, subraya.

LAS MEDIDAS DE LONDRES Y COREA DEL SUR
García-Sastre destaca el caso de Corea del Sur, que decidió tomar medidas de contención “desde el principio”, lo que le permitió ralentizar la expansión del COVID-19.

Según el experto en patógenos, fomentar los diagnósticos en una etapa temprana “ayuda a identificar a las personas que están infectadas en ese momento y poderlas aislar mejor”.

Sin embargo, una vez que la enfermedad “está mucho más extendida”, entonces “el diagnóstico a lo mejor no es posible o es muy difícil”.

En este caso, incluso recomienda que sería mejor que la gente no vaya a diagnosticarse a los hospitales para evitar transmitir o contraer la enfermedad. Pero sobre todo, recomienda no seguir el ejemplo del Reino Unido de promover el contagio porque, según su parecer, esto puede causar muchas muertes.

“El no tomar ninguna medida e intentar que todos se contagien cuanto antes mejor para que se reduzca la transmisión del virus va a hacer que se aumente el número de casos severos a un nivel muy alto durante un determinado tiempo y va a haber gente que va a morir porque no va a tener acceso a atención hospitalaria.

Eso para mi es una cosa que no se debería hacer”, dice García-Sastre, doctor “honoris causa” por la universidad de su tierra natal, Burgos. Además, muestra su deseo de que Londres “cambie la actitud que tiene ahora, escuche a los científicos que es lo que decimos y que empiece a poner medidas de contención como se está haciendo en otros muchos sitios”.

NO HAY QUE ENTRAR EN PÁNICO
García-Sastre lleva treinta años viviendo en Nueva York, donde viajó tras concluir sus estudios de doctorado en la Universidad de Salamanca. Habla pausadamente, acostumbrado a traducir el vocabulario gremial médico al lenguaje común.

“Es una cosa seria, pero tampoco es cuestión de entrar en pánico”, dice antes de subrayar que la mayoría de la población tendrá “una enfermedad leve”. No obstante, recuerda que es la población de riesgo -los mayores de edad, los que no tienen el sistema inmune tan bien o gente con alguna condición previa de inmunosupresión- “los que realmente van a sufrir”.

“Si tomamos en cuenta lo que ha pasado con antiguas pandemias de gripe, normalmente ocurren en dos o tres ondas. Ahora mismo, estamos en la primera onda. Seguramente empiecen a bajar las infecciones, pero no se agoten del todo durante el verano y luego empiece otra vez otra onda en invierno, que puede ser que sea la mayor”, explica antes de precisar que dependerá del número de personas que se infecten ahora.

Tras la tercera, el virus -dice- se quedará entre nosotros “como un virus estacional normal, respiratorio, que afectará fundamentalmente a niños que hayan nacido después de esta pandemia, que son los que no tienen inmunidad”, pero que no será grave.

¿CUÁNDO REMITIRÁ?
Cuando habla, es casi imposible no fijarse en los tres llamativos anillos que luce en su mano derecha. Uno lo compró en Alemania, en 2001, justo cuando, sin saberlo, en Nueva York se desplomaban las torres gemelas en el atentado terrorista del 11 de septiembre; el segundo es una calavera regalo de su mujer y el tercero se lo entregó la Universidad de Burgos por la consecución de su doctorado honorífico.

Representan -cuenta- la pasión, la muerte y el conocimiento. Experto en enfermedades infecciosas, insiste en que es probable que las medidas de contención decretadas en España y en Italia sean prorrogadas, dependiendo de la evolución y expansión del virus.

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Adolfo García-Sastre
Para medir esta evolución, apunta, el mejor factor es el número de muertos, ya que están “más diagnosticados y es una cifra más fiable para saber si las medidas de contención están empezando a funcionar”.

Sin embargo, advierte de que “una vez que empiecen a bajar las infecciones como está ocurriendo en China o en Corea hay que estar todavía alerta, porque es probable que pueda venir una segunda ola que puede ser igual, mayor o menor que la primera ola dependiendo de cuanta gente ha sido infectada”.

Incluso, apunta que cuando se levanten las medidas excepcionales, estas tienen que hacerse de manera gradual para evitar un nuevo repunte, mientras que los ciudadanos tendrán que seguir tomando precauciones “hasta que se acabe esto”.

UNA VACUNA
“Sin vacuna, el virus va a seguir circulando hasta que se infecte alrededor del 40 por ciento de la población”, proyecta García-Sastre, antes de avanzar que una vez llegado a ese nivel “empezará a bajar el número de infecciones” y en unos dos años el virus habrá infectado al 70 o al 80 por ciento de la población, “y ya no va a causar los problemas que está causando”, apunta.

En su laboratorio, especializado en la gripe y en virus pandémicos respiratorios, estudian el coronavirus desde la aparición de sus primeros brotes en China para entender los mecanismos que usa para causar la enfermedad y averiguar por qué en algunas personas provoca enfermedad severa.
El objetivo, explica, es “intentar buscar agentes terapéuticos que puedan frenar al virus”, así como “posibles vacunas”. Sobre este punto, reconoce que otros laboratorios están más avanzados y desarrollarán una inmunización antes, pero se muestra convencido de que “lo más importante, ahora mismo, es tener una vacuna fuera que dé lugar a cierta protección, no una protección del 100 %, que eso no hay vacuna que lo haga, pero una protección que dé lugar a una bajada en el numero de casos”.

Para García-Sastre, un remedio preventivo con una efectividad del 50 % sería suficiente en un primer momento para luego ir desarrollando otras vacunas más efectivas. En este sentido, no piensa que vaya a haber una vacuna lista para antes de la segunda cresta de la ola el próximo invierno, por lo que considera que tendrán que adoptarse medidas como las actuales.
Asimismo, recomienda estudios para detectar a las personas que ya han superado la enfermedad y que, por lo tanto, sean inmunes o en caso de ser afectados de nuevo los síntomas sean menores; sobre todo, entre el “personal hospitalario”, para que puedan tratar a los futuros pacientes. EFE

Fuente:  https://elnacional.com.do/biologo-recomienda-a-latinoamerica-medidas-ya-y-no-seguir-ejemplo-britanico/

sábado, 7 de marzo de 2020

La dolce vita del nazi Otto Skorzeny en su retiro en España

El archivo personal de ex coronel de las SS, vendido por su albaceas españoles a un investigador estadounidense, ha sido analizado solo parcialmente, pero ya se han encontrado en él pistas importantes y curiosidades, como una foto de Skorzeny y Klaus Barbie travestidos bailando en una fiesta clandestina en el refugio del ex jefe de la Gestapo en Latinoamérica. Skorzeny vivió en España durante treinta años en Madrid y Alcudia, en Mallorca, donde se apropió de una playa para su uso privado

Otto Skorzeny
Otto Skorzeny
 Era el hombre de acción favorito de Hitler. Pasó a la historia tras liberar a Mussolini en la Operación Roble y por sus misiones de comando infiltrado tras las líneas americanas en la Batalla de las Ardenas. Era un oficial las SS, pero su paso por los campos de concentración para prisioneros alemanes después de la guerra fue breve. Pudo instalarse en España con total tranquilidad e iniciar una serie de actividades empresariales millonarias un tanto oscuras, además de prestar servicios de inteligencia a la CIA e incluso al Mossad.

Producido por Pablo Azorín, el documental El hombre más peligroso de Europa aborda las últimas novedades conocidas sobre la compleja biografía de Otto Skorzeny. Se estrenará el próximo 10 de marzo en la Filmoteca de Catalunya y el 12 en la Cineteca de Madrid. En 2011, el archivo personal del coronel fue adquirido por un historiador estadounidense, el ex militar Ralph P. Ganis, que lo ha investigado parcialmente. Consta de 2000 documentos entre fotografías, agendas y películas familiares rodadas en 8 mm.

Luis María Pardo, albacea del archivo, revela en el documental que su padre tenía miedo de que los nazis pudieran ir a por su familia si esa documentación salía a la luz, pero su hijo le convenció de que la gente tenía derecho a conocer lo que contenía. Por ejemplo, uno de los hallazgos es una agenda de la posguerra de alemanes vinculados al III Reich, entre los que se puede leer el nombre de Leni Riefenstahl, que podría ser una lista de "irreductibles".

La cifra de alemanes refugiados en España tras la guerra fue de unos 10.000. Skorzeny tuvo como cicerone al periodista Víctor de la Serna, director del diario Informaciones, el más pro-nazi de España. Gracias a él, estableció contactos con el Estado Mayor del Ejército español, donde era una leyenda por sus hazañas de guerra, y empezó a hacer negocios.
 
También se convirtió en alguien popular. Se acostumbró a alternar en la noche madrileña. Almudena Grandes lo describe como "una celebrity" de la época. Iba a la piscina Stella, al Pasapoga, Casablanca o al Morocco. Mientras tanto, estaba relacionado con las redes de escape de nazis hacia Argentina.

En algunas de las fotos que se han encontrado, aparece con Romano Mussolini, hijo del Duce, que pasaba por España de gira como pianista de jazz en la época en que trabajaba con el seudónimo de Romano Full. En un encuentro le mostró el reloj que su padre le había regalado por rescatarle. Nunca se deshizo de él en toda su vida, pero su papel en aquella misión no estuvo exento de oportunismo para convertirse en el protagonista.

Los negocios que le hicieron millonarios los realizó a través de Hjalmar Schacht, ministro de Economía del III Reich, que tras cumplir solo unos meses de su pena de ocho años de condena a trabajos forzados, regresó al negocio bancario. Desde su posición, contrató a Skorzeny para hacer negocios en España. El antiguo coronel de las SS se convirtió en representante de marcas como Thyssen o Krupp. Uno de sus negocios más lucrativos fue construir con empresas alemanes las bases que Estados Unidos instaló en España en los años 60.

A partir de ahí, montó su propia empresa de importación y exportación, tras la que se le acusa de haber tenido un negocio de venta de armas. Se cita que acudía a la casa que Perón tenía cerca de él en El Viso madrileño para ver las últimas novedades del mercado y hacer adquisiciones. Hasta se le llegó a vincular sentimentalmente a Evita, aunque nada de esto ha sido, lógicamente, confirmado.

Con la tapadera de esta empresa realizó viajes frecuentes a Latinoamérica, donde se encontró con sus amigos nazis huidos de la justicia. Entre sus papeles se ve que tenía la dirección completa de Klaus Barbie, jefe de la Gestapo en Francia. En las fotos que han aparecido en su archivo se les ve a ambos pasándoselo en grande, vestidos de mujer, travestidos, en una fiesta loca.

Con la fortuna que fue amasando se compró una casa en Alcudia, Mallorca. Mantuvo el mínimo contacto con los lugareños e incluso llegó a enfrentare a ellos. De un día para otro, bloqueó el acceso a la playa y "privatizó"· una zona colindante con su casa. Era la orilla en la que había aprendido a nadar la gente del pueblo.

Uno de los motivos por los que pudo actuar tan impunemente fue que la OSS, precursora de la CIA, le captó para sus actividades de inteligencia. Como a él, le pasó lo mismo a numerosas personalidades bien situadas en el III Reich. Entrevistado por el documental, Efraim Zuroff, director del Centro Simon Wiesenthal, explica que la lucha contra el comunismo de los países occidentales cambió la visión que se tenía de los nazis. En sus palabras: "Política, todo es política, ese es el problema, la justicia no puede existir donde la política domina". Para más misterio, la rama de la CIA con la que se le vincula es la acusada por el asesinato de Kennedy.

Prueba de ello es que Skorzeny, como dice en una entrevista para la televisión alemana sentado frente al mar, en la playa, nunca se arrepintió de nada. Declaró que ya diría la Historia si lo que hizo fue útil o no, pero que el volvería a repetir todo lo que había hecho paso por paso: "Puedo asegurar que hoy haría lo mismo de la misma manera". No es de extrañar, habida cuenta de que se sospecha que al final acabó manejando el botín de los nazis que escondieron en las montañas y con el que no pudieron hacerse los aliados.

No obstante, aunque acudiese a actos de homenajes a nazis y fascistas españoles, aunque nunca mostrase arrepentimiento por haber sido un jerarca del régimen nacionalsocialista, también tuvo su perfil de mercenario. Cuando Nasser contrató a científicos alemanes para fabricar misiles balísticos con los que poder atacar Israel, el Mossad recurrió a él para acceder a ellos. El primero con el que contactaron fue asesinado, aún hoy no se sabe dónde está su cuerpo, y los otros científicos abandonaron Egipto muertos de miedo.

Cuando murió, tuvo un funeral en Austria en el que, dijo un cronista, no se habían visto más saludos nazis desde el final de la II Guerra Mundial. Las opiniones de él son encontradas. Hay hasta quien encuentra cierto carisma en el personaje, con su cicatriz facial fruto de las peleas con sable de la extremadamente clasista universidad austriaca de su tiempo. No obstante, todavía queda mucho por salir de ese archivo y su personaje adquirirá más matices.

viernes, 28 de febrero de 2020

Evo Morales ganó con "alta probabilidad" sin fraude en Bolivia, según el MIT

Evo Morales.
Evo Morales. / EFE
 El expresidente boliviano Evo Morales ganó con "alta probabilidad" sin cometer fraude los comicios presidenciales de octubre pasado, tras los cuales fue obligado a abandonar el poder por los militares, según un análisis estadístico del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, en inglés).

Los investigadores, pertenecientes al Laboratorio de Ciencias y Datos Electorales del MIT, estudiaron la tendencia del escrutinio antes y después de que se interrumpiera el conteo rápido al 84 %, punto en el que los opositores a Morales denunciaron el inicio del supuesto fraude, que acreditó después la Organización de Estados Americanos (OEA).

El MIT aseguró en su informe que "el análisis estadístico y las conclusiones de la OEA parecen profundamente defectuosas".

Cuando el recuento se interrumpió, el izquierdista Morales encabezaba el escrutinio con unos ocho puntos sobre su principal opositor, el conservador Carlos Mesa, que hubiese obligado a celebrar una segunda vuelta según el sistema electoral boliviano. Al reanudarse el conteo Morales alcanzó el margen suficiente -10 puntos- para ser reelegido en primera vuelta.

Sin embargo, las elecciones quedaron anuladas bajo la sospecha de fraude y Morales fue obligado por los militares a abandonar el poder.

Los investigadores del MIT afirmaron en su análisis, publicado por The Washington Post, que es "altamente probable que Morales superase el margen de 10 puntos porcentuales", al defender que la tendencia alcista que impulsaba al entonces mandatario era anterior a la interrupción del conteo rápido.

"Nuestros resultados son claros. No parece haber una diferencia estadísticamente significativa en el margen antes y después de la interrupción del conteo preliminar", dijeron.

Además, los investigadores incorporaron a su análisis cerca de 1.000 simulaciones con los resultados previa interrupción para pronosticar el escenario final y concluyeron que "Morales podía esperar al menos una ventaja de 10,49 puntos respecto a su más inmediato competidor".

"De nuevo, eso sugiere que el aumento en el margen de Morales después de la interrupción puede explicarse por completo con los votos ya sumados", afirmaron.

Los investigadores del MIT fueron muy duros con el informe de la OEA que denunció un fraude estadístico -además de otras irregularidades- y que sirvió para legitimar la salida del poder de Morales y dar paso a un Gobierno de facto presidido por la conservadora Jeanine Áñez.
Al menos 34 miembros de tribunales electorales fueron detenidos acusados de supuesto fraude en los días posteriores.

La OEA calificó de "cambio drástico y difícil de justificar" los resultados tras la interrupción y denunció "irregularidades" y "manipulaciones" que hacían imposible saber el margen real entre Morales y Mesa.

Pero el MIT indicó que la OEA "no cita ninguna investigación previa que demuestre que son válidas sus asunciones".

"Según el criterio de la OEA para el fraude, es posible que las elecciones estadounidenses en las que los votos que se cuentan más tarde tienden a inclinarse hacia los demócratas también puedan clasificarse como fraudulentas", aseguraron los investigadores del MIT.

"El fraude electoral -concluyeron- es por supuesto un problema grave, pero confiar en criterios no verificadas como prueba de fraude es una seria amenaza para cualquier democracia".

Fuente: https://www.elperiodico.com/es/internacional/20200228/evo-morales-gano-elecciones-bolivia-sin-fraude-segun-mit-7867288?utm_source=twitter&utm_medium=social&utm_campaign=cm

jueves, 20 de febrero de 2020

“Los progresismos demuestran en la práctica que no son gobiernos de izquierda”

<p>El economista y político ecuatoriano Alberto Acosta posa para la cámara el día de la entrevista</p>
El economista y político ecuatoriano Alberto Acosta posa para la cámara el día de la entrevista
Tiene la talla de un poema de Cernuda: enjuto y espigado. Camisa a cuadros bajo una chaqueta negra abierta, zapatillas informales y calcetines de colores. La cercanía y la sonrisa las trae de fábrica. Y eso que esta entrevista le rompe la siesta con la que aún se repone del jet lag. El economista y político ecuatoriano Alberto Acosta (Quito, 1948), exministro de Energía y Minas (enero-junio 2007) y expresidente de la Asamblea Nacional Constituyente (noviembre 2007-junio 2008) en el primer Gobierno de Rafael Correa, lleva apenas unas horas en España. Pero ya viene de hablar en un máster de Madrid y se prepara para hacer lo propio en Bilbao el día siguiente, con motivo del ciclo de jornadas Más allá del desarrollo: teorías, enfoques y experiencias para abrir nuevos caminos, organizadas por el instituto Hegoa, de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). Su ponencia se titula Los buenos convivires en clave posdesarrollista.

Un paradigma, el posdesarrollo, que lleva años repensando y cuyo último botón de muestra es Pluriverso. Un diccionario del posdesarrollo (Icaria, 2019): “No estamos pensando en una visión hegemónica dominante, sino en una pluriversidad. Desde lo local y hacia arriba se abren diferentes espacios de acción, y ahí es dónde estamos viendo la mayoría de alternativas al sistema”.

¿Qué matices aporta el concepto de ‘buenos convivires’ al buen vivir o vivir bien?
Parte de aceptar la idea básica del buen vivir, destacando que no podemos asumir una propuesta como mandato único y global indiscutible, como fue la del desarrollo. El buen vivir hay que analizarlo y proponerlo en plural, pues depende de cada territorio y de cada comunidad. No puede haber una visión única y con receta que se imponga.

¿Implica eso que en los buenos convivires tienen cabida, por ejemplo, los modelos implementados por Rafael Correa en Ecuador y por Evo Morales en Bolivia, propuestas calificadas por el profesor Antonio Luis Hidalgo Capitán de ‘estatistas’?
Asumir el buen vivir estatista es poner al mismo nivel una propuesta de buen vivir que fue vaciada de contenido en los Gobiernos progresistas de Rafael Correa en Ecuador y de Evo Morales en Bolivia. El buen vivir fue vampirizado; se le sacó el contenido, se quedó solo el cascarón y sirvió como una herramienta de propaganda e instrumento de poder. Pero eso no tiene nada de buen vivir, es simplemente un membrete que servía para impulsar propuestas desarrollistas. No coincido con Capitán: el buen vivir en esencia es pragmático, no es un concepto, son vivencias, experiencias, valores y prácticas. Son prácticas sin teoría y filosofías sin filósofos profesionales.

Afirmas que hace falta una matriz energética global diferente a la actual. ¿Es una propuesta factible?
Existen matrices energéticas diferentes. Sabemos muy bien que no podemos seguir la misma senda de la matriz energética sustentada en los combustibles fósiles. Pero hay que tener mucho cuidado con las falsas soluciones, como la de la energía sustentada en el litio. Aunque no se trata solo de la matriz energética, sino de todo lo que representa; por ejemplo, hay que ir poniendo en cuestionamiento la idea del automóvil individual. Y lo mismo hay que hacer con el tema agrario, pensar cómo vamos a garantizar la producción de alimentos con otra matriz energética más descentralizada, más radial y más basada en la energía solar. Hablar de otro tipo de organización energética es hablar de otro tipo de producción y de consumo, y hay que hacerlo transformando la energía en un derecho, que no sea solo una mercancía.

¿Cómo contemplas el momento actual por el que atraviesa América Latina?, ¿puedes hacer un retrato para toda la región?
Un solo retrato sería complicado, porque cada realidad es diferente. Pero quizá sí podamos dar unas pocas pinceladas gruesas que nos permitan establecer una suerte de mínimos comunes denominadores. Empezaría con una aproximación, realizada por el actual ministro de Universidades del Estado español, Manuel Castells, quien habló de una suerte de creciente frustración, particularmente en las nuevas generaciones. La promesa del bienestar para todos que nos ofreció la Modernidad no vale, no funciona.

Otro punto referencial son los límites que tienen los extractivismos. Todos los países de América Latina han apostado por economías sustentadas en la exportación de recursos naturales y todos se embarcaron en lo que la socióloga Maristella Svampa llama ‘el consenso de los commodities’; ahora que eso desaparece como opción para resolver los problemas, las economías tienen graves dificultades y las sociedades empiezan a convulsionarse. También podríamos sacar otra conclusión desde la lógica de los extractivismos, y es que lo que han hecho es ahondar cada vez más en economías y estados rentistas, en sociedades clientelares y en gobiernos autoritarios. Luego, en cada caso, hay que ver las explicaciones.

Además, estamos viviendo una etapa de profundas transformaciones y ebulliciones, en algunos casos hasta sorpresivas, como en Chile: el ejemplo por excelencia del neoliberalismo, su logro mayor, comienza a hacer aguas por los cuatro costados. Y el caso de Ecuador incluso para mí, que soy ecuatoriano, fue una sorpresa porque la movilización de octubre de 2019 fue tan potente, tan vigorosa, que logró parar el avance del neoliberalismo. Las movilizaciones de octubre demuestran la capacidad para reorganizarse, de volver a la ofensiva y de liberar procesos interesantes.

Es muy complicado hacer una sola lectura, porque por ejemplo tenemos el caso de Bolivia, con un gobernante con logros y éxitos en casi 14 años en funciones, pero que en 21 días cae su Gobierno. ¿Qué pasó? Lo mismo se puede decir del caso de Brasil: ¿cuántos años estuvo el PT (Partido de los Trabajadores)? El Gobierno fue derrotado en las urnas con relativa facilidad, aunque en este caso está el tema de que a Lula da Silva le echaron de la carrera, a pesar de que sacaron de la pobreza a 30 millones de personas y se suponía que eso iba a darle fortaleza. En líneas generales se puede hablar de que el neoliberalismo tiene sus límites y entra en crisis; pensemos en la Argentina de Macri. Pero los progresismos también tienen sus crisis.

Al respecto de estos cambios de rumbo político, en América Latina se habla de un fin de ciclo.
Yo no hablaría de fin de ciclo, sino de agotamiento del ciclo. Los progresismos demuestran en la práctica que no son gobiernos de izquierda, porque lo único que terminan haciendo es modernizar el capitalismo, no hay transformación de la matriz productiva. Tanto gobiernos progresistas como gobiernos neoliberales lo que hacen es ahondar en los extractivismos, con claras tendencias reprimarizantes de la economía. El caso de Brasil es el más paradigmático. En ninguno de esos países hay un intento serio de ruptura de la lógica de acumulación del capital. No hubo transformaciones y se perdió una oportunidad histórica.

¿Esa ausencia de ruptura por parte de los gobiernos progresistas explica de algún modo el auge de la extrema derecha?
Nunca hubo un afán de golpear la estructura de poder concentrada, de profundo raigambre colonial, oligárquica y ahondada con la lógica neoliberal.

¿La falta de voluntad política es la clave para que no se produzcan dichas transformaciones?
El problema puede ser la falta de voluntad política, pero la presión social tampoco estaba, porque esos gobernantes, que devinieron en regímenes caudillistas, lo que menos querían era que esa sociedad siguiera organizada y autónoma; y eso es otra gran lección. Faltó la participación de esos grupos autónomos y esos movimientos sociales que son los que crearon las condiciones para la llegada de los gobiernos de los regímenes progresistas.

Pero, ¿la gente está dispuesta a dar ese paso y asumir las consecuencias de los buenos convivires?
En muchas partes la gente vive eso, esa experiencia existe. Va a ser muy complejo hacer el buen vivir con una propuesta de política estatal, tiene que surgir desde lo comunitario, concreto y específico, porque el Estado, per se, es una institución de dominación. Y el Estado actual se nutre de la lógica del sistema capitalista.

Antes mencionabas Ecuador, ¿cómo está la situación tras las protestas de octubre?, ¿está debilitado el Gobierno?
Ecuador está muy complicado, porque el Gobierno defraudó a amplios segmentos de la población. Lenin Moreno fue vicepresidente de Correa seis años, fue el candidato impuesto por Correa y tuvo todo el espaldarazo del Gobierno para ganar las elecciones en 2017, pero prácticamente desde el inicio de su gestión tomó distancia de Correa. En una primera etapa abrió una serie de expectativas, inclusive para los movimientos sociales: mayor respeto a la libertad de expresión, a la libertad de organización, y abrió quizá la puerta para la recomposición de propio movimiento indígena, que con Correa estaba permanentemente perseguido, criminalizado y debilitado. Pero Moreno se plegó en muy pocos meses a los grupos más tradicionales y terminó, hace ya un año y pico, en las garras del neoliberalismo y del FMI. Este año habrá que definir las candidaturas, las elecciones son en marzo de 2021 y estamos en fase preelectoral; pero no hay ahora mismo ninguna otra opción ni alternativa real dentro del juego democrático.

Ya fuiste candidato a la presidencia de Ecuador para las elecciones de 2013, por la Unidad Plurinacional de las Izquierdas, una coalición de partidos y movimientos sociales. ¿Te planteas volver a serlo?
No, no.

Para analizar a mandatarios como Moreno, Correa y Morales, en tu discurso sobrevuela el término de ‘régimen caudillista’. En ese sentido, mantienes que lo sucedió en Bolivia fue un golpe de Estado al que el propio Evo abrió la puerta.
Sin lugar a dudas.

Es una postura compartida con matices por pensadoras como Rita Segato o Silvia Rivera Cusicanqui, muy criticada por buena parte de las izquierdas. ¿Podrías explicarla?
Morales generó algunas condiciones muy preocupantes de debilitamiento del movimiento indígena boliviano. Es el caso de imponer la carretera a través del TIPNIS (Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro-Sécure), atropellando a las comunidades indígenas y a las condiciones que él mismo aceptó. Esa es una de las explicaciones por las que el Gobierno se debilita rápidamente, en apenas 21 días. Y luego hay otras cuestiones adicionales: no podía haber sido candidato por cuarta vez y lo impuso, generó condiciones para el debilitamiento institucional. Hubo un referéndum que perdió pero que no aceptó, buscando una salida que fue afectando a la institucionalidad democrática. Y, sin lugar a dudas, hubo una manipulación del proceso electoral; lo mismo que hizo Correa: no respetaron las reglas del juego. En la Constitución de Ecuador de 2008 prohibíamos la reelección indefinida, y Correa la reintrodujo. En esos contextos, sin dejar de lado que haya una ruptura del marco institucional en el caso de Bolivia, y por eso hablo de golpe de Estado, quienes alimentaron las condiciones fueron los propios gobernantes.

Y llegados a este punto, ¿qué solución propones en Bolivia? ¿Nuevas elecciones con el MAS (Movimiento al Socialismo) de Morales pero sin Morales?
Esa es una pregunta más difícil. Tendrá que ser una solución democrática que deberían resolver los propios bolivianos. La gran lectura no es quedarnos pensando solo en las elecciones; la solución está en la construcción de otro mundo desde abajo, en la construcción de otra historia desde abajo, en volver a los orígenes, a lo comunitario y en tratar de reconstruir estos países con una mayor presencia y participación de las comunidades, de los barrios y de las comunidades campesinas.

Pero mientras se construye desde abajo, ¿qué? ¿Abandonar la lucha por el poder político y que sea cooptado por la derecha?
Pero ese poder no estaba en función de una transformación estructural. Ese poder de Evo Morales, o de Correa, es el que pacta con los extractivismos, con las grandes empresas transnacionales, mineras, gasísticas o petroleras. Incluso el Gobierno progresista del PT no hizo ninguna transformación, ni siquiera una buena reformar agraria, a pesar de que contaba con el respaldo del Movimiento de los Sin Tierra, uno de los movimientos sociales más poderosos de América Latina.

A pesar de estos cuestionamientos, creo que tenemos un montón de experiencias valiosas que nos llevan a varias conclusiones: el poder no está en las urnas o, al menos, no está solo en las urnas. Y esa es una cuestión en discusión ahora en Ecuador. El movimiento indígena, envalentonado y quizás sobredimensionando su capacidad política nacional, apuesta más por las elecciones y va a perder poder; porque tuvo poder y ejerció poder en octubre de 2019 cuando paró al neoliberalismo, pero no sé si ahora tendrá ese poder para ganar elecciones. Yo fui candidato, y muchas veces he estado en esos procesos, y muchas veces nos enfrascamos en los procesos electorales y terminamos agotándonos, tenemos tremendas derrotas electorales y no construimos fuerzas capaces de detener la avalancha de este tipo de gobiernos neoliberales y de derechas. Lo ideal sería no descuidar la organización, la capacidad de respuesta desde abajo y entender que el poder está más en las plazas, en las calles y en los campos que en las urnas. Ese es un reto.

En el momento actual, en América Latina, mencionaría dos casos: las grandes movilizaciones en Colombia y las de Chile, dos países que nos están sorprendiendo. La pregunta es ¿qué está pasando en América Latina? Es una ebullición, sí, pero de qué tipo. Creo que la primera conclusión es que ya no nos sirven las aproximaciones tradicionales, aquellas lecturas encasilladas de blanco o negro. Y eso tiene que ver con el hecho de que las organizaciones sociales y políticas tradicionales están perdiendo el control de lo que sucede y volveríamos lo que dije antes de la pérdida de expectativas, de las frustraciones.

En esa discusión de pérdida de fuerza e identidad por parte de los actores tradicionales de la política, como el Estado y los sindicatos, pensadores como Enrique Dussel y Ernesto Laclau proponen la categoría ‘pueblo’. ¿Compartes esa idea? ¿Tiene el pueblo suficiente peso político y suficiente capacidad transformadora?
Sí tiene peso, pero tal vez es demasiado general. Me quedo con la categoría que le escuchaba a la socióloga Maristella Svampa ‘sociedad en movimiento’. Habría que pensar más esto desde los barrios y desde las propias comunidades; la gente ya no espera que venga ningún iluminado a que le resuelva los problemas, comienza a buscar respuestas propias. Y se moviliza en muchos casos sin tener un escenario positivo convocante, se moviliza porque está frustrada.

Pero esa frustración que mencionas con frecuencia también da alas a la extrema derecha, con casos como el de Jair Bolsonaro en Brasil.
Ese es el gran problema. Es también terreno para los fascismos. En el caso de Bolsonaro no es la única explicación, pues hay que ver todo lo que significó la teología de la prosperidad, que apuesta más al individualismo. En el caso de Ecuador, octubre provocó un terremoto en términos sociales. Hubo cosas positivas, pero hubo otras tremendamente preocupantes y emergió algo que ya existía, pero con una fuerza que yo no había visto antes: el nauseabundo racismo. Impresionante. Se ahondó en las tendencias patriarcales y xenófobas, en este caso contra venezolanos y venezolanas. En ese escenario aparecen los reclamos por los gobiernos autoritarios. Todo está en una relación dialéctica. el movimiento indígena es potente, pero también la respuesta es tremendamente reaccionaria. Y el Gobierno de Moreno, que es un gobierno mediocre y muy irresponsable que se entrega al FMI, hace lecturas que le llevan a conclusiones muy preocupantes: aumentar los movimientos represivos para evitar que otro movimiento de octubre se repita, así que se compra gran cantidad de equipos para la policía y las fuerzas armadas.

Las fuerzas armadas son otro elemento que podemos anotar, pues tienen un papel cada vez más poderoso y peligrosamente presente en toda América Latina. Retrocedemos 40 años. Y se ve por todos lados: ¿quién sostiene en Chile a Sebastián Piñeira?, ¿y en Colombia a Duque?, ¿y en Venezuela a Maduro?, ¿quién participó en el golpe contra Evo? En América Latina hay elementos positivos y preocupantes, luces y sombras en un proceso de ebullición.

En ese retrato de América Latina, el “agotamiento del ciclo” y el regreso de las derechas que señalas, ¿están relacionados con situaciones de degradación ecosistémica, como la de la Amazonia?
Se exacerba con Bolsonaro, pero hay elementos de más fondo: la ampliación de los extractivismos viene de antes. Independientemente de gobiernos progresistas o neoliberales, hay una ampliación de los extractivismos y se tiende a reprimarizar las economías. Volvemos a ser lo que fuimos siempre: países producto, países que están atados a la evolución del mercado mundial. Estamos quemando el planeta para sostener la ilusión del desarrollo y no hay tal desarrollo; nos vamos a dar cuenta cuando ya no haya planeta.

José Mujica: "Las fuerzas conservadoras están sustituyendo los viejos golpes de Estado por campañas publicitarias"

Sigue militando a sus 84 años, aunque ahora se ve más bien como un "letrero" para atraer a gente con ganas de seguir su camino cuando sus luces se apaguen. José Mujica (1935, Montevideo) fue presidente de Uruguay desde 2010 a 2015, un breve periodo en el que se aprobaron leyes impensables en otros países de estas mismas latitudes como la regulación del mercado de la marihuana, el matrimonio igualitario o la despenalización del aborto. Pese al desgaste interno, Mujica se convirtió rápidamente en un icono internacional, señalado como ejemplo de que la izquierda puede gobernar y, a la vez, conservar altas dosis de autenticidad.

Fue guerrillero tupamaro, estuvo 12 años en la cárcel como preso político durante la dictadura, fue diputado, ministro, presidente del gobierno y ahora de nuevo senador. Mujica recibe a eldiario.es en su modesta vivienda. Rodeado de libros, fotografías de líderes como Fidel Castro y de pequeños tesoros como una réplica del diario que el Che Guevara escribió en Bolivia, cuenta que sueña con que América Latina tenga "una voz común" en el mundo que viene.



En estos últimos 15 años, la coalición con la que gobernó, el Frente Amplio, ha logrado importantes avances en derechos laborales, reducción de la pobreza o libertades civiles. ¿Por qué perdieron entonces las últimas elecciones?
Existen varios factores. En Uruguay, como en todas partes, está operando la maduración del fruto de la cultura que ha sembrado el capitalismo, que necesita hacernos compradores compulsivos para perpetuarse y garantizar la acumulación. Confundimos felicidad y progreso con comprar cosas nuevas sin plantearnos si somos más o menos felices y gastamos gran parte de la peripecia de nuestra vida para conseguir esos medios económicos que nos permiten hacer frente a esa demanda. Siempre vamos como el burro que persigue la zanahoria.

Además, hay inconformismo. Tenemos autos como nunca tuvimos y cosas por estilo, pero no nos alcanza. Y no es lo único. Operan también fuerzas muy conservadoras que están en contra de las políticas sociales, de las políticas de reparto, de las miserables políticas que intentamos hacer para mitigar las desigualdades de nuestras sociedades. Hay gente convencida de que la justicia es una rémora intelectual y que hay que aceptar las desigualdades.

Ahora, una coalición de derecha, liderada por el Partido Nacional, gobernará en Uruguay durante los próximos cinco años. ¿Qué opina de esta coalición?
En el país ya hubo ensayos anteriores (de coaliciones), aunque no tan grandes como este, y después se rompieron. Están apurados por lograr antes de romperse. Veremos qué pasa. Están operando algunas metodologías que han aparecido en América Latina.

¿A qué se refiere?
Hay una tendencia de las fuerzas conservadoras a sustituir los viejos golpes de Estado por campañas publicitarias, hay una domesticación de la justicia, una judicialización de la política, tratando de sacar partido de actos que puede haber más o menos cuestionables, que son insignificantes en Uruguay, pero existen. Las fuerzas más conservadoras siempre se han presentado con un halo de moralina y después son la cosa más podrida que ha existido. Siempre ha sido así a lo largo de la historia.


José Mujica, en su vivienda durante la entrevista con eldiario.es.
José Mujica, en su vivienda durante la entrevista con eldiario.es. María García Arenales
En el caso de Bolivia la mecha se prendió por un supuesto fraude electoral. ¿Hubo golpe de Estado?
Sí. Supongamos que fue justa la mecha que se prendió, pero no tiene nada que ver con todo lo que vino después. En Bolivia, hay una persecución escandalosa y una resistencia a que la situación se vuelva a encauzar que rompe los ojos. Es probable que las debilidades del partido al que pertenece Evo [Morales] le obligaron a forzar una candidatura que puede ser criticable y que no está bien, pero eso no justifica lo que vino después. Lo que vino después es espantoso. Ha habido una represión feroz en Bolivia y los organismos internacionales no dicen nada. La OEA no dice nada, nadie dice nada, hacen gárgaras con la democracia.

Es curioso. Cuando alguien medianamente de izquierdas se equivoca o comete un error es espantoso, cuando gente notoriamente de derechas hace barbaridades miran para otro lado. Es lo mismo que con Venezuela. Yo tengo mis discrepancias, pero jamás puedo acompañar la política de sanciones económicas, porque ya tenemos experiencia. Le pasó a España en la época de Franco y quien sufrió fue el pueblo español, que pasó hambre y todo lo demás. La humanidad debe desterrar las sanciones económicas a un país porque no lo pagan los Gobiernos, lo pagan los pueblos, que no tienen responsabilidad.

¿Qué opina del proyecto de Juan Guaidó y del Gobierno de Nicolás Maduro?
Guaidó está haciendo turismo internacional. Tiene mucho apoyo internacional, pero tiene un problema de gallo enano. En Venezuela es un presidente decorativo, es todo un papelón. Yo no veo otro camino que una buena negociación o algo por el estilo, pero a los gritos y al ataque, no. El problema es encontrar una salida para que el pueblo venezolano no siga sufriendo, eso es lo primero y no lo otro. Hay una terquedad, dos bandos que están atrincherados, pero se está conformando una economía paralela a medida que pasa el tiempo. Teóricamente en Venezuela deberían estar todos muertos de hambre y no, están mejor hoy que hace un año porque se van generando mecanismos por aquí y por allá.

La ceguera de la política internacional no es proclive a solucionar problemas difíciles, quiere solucionar con imposiciones los problemas difíciles. Los grandes conflictos tienen siempre dos vías: o se arreglan militarmente porque uno de los bandos queda derrotado, o el otro camino es una negociación política. Debe haber una negociación política porque en el largo plazo no hay un chavismo, hay varios chavismos. Y mire lo que le voy a decir, con el paso de los años, el chavismo en Venezuela puede desembocar en algo parecido al peronismo en Argentina, que es un híbrido entre política y religión, con hondas raíces populares. Lo peor que hay en la alta política es no aceptar la existencia de realidades con las cuales hay que lidiar. Hay tantos chavistas, o más, fuera del Gobierno que los que hay en el Gobierno.

Hace unos días estuvo de visita en España. ¿Cuál es su opinión sobre el nuevo Gobierno de coalición progresista de PSOE y Podemos?
Es difícil, pero me sorprendió porque España estuvo de hecho como un año y pico sin gobierno y la economía creció un poco, ni mejoró ni empeoró, es como para hacerse anarquista. Parece que no se precisa tanto gobierno, las cosas andan solas (risas). No sé… quiero mucho a España, mi juicio puede estar torcido por el afecto que le tengo. Hay problemas como en todos los lados, pero yo después de España viajé a Río de Janeiro y es como cambiar de mundo. Una ciudad gigantesca llena de gente pobre durmiendo en la calle, con problemas sociales a patadas. Yo sé que Europa no está contenta, que está disconforme, pero si mirara al otro lado del charco… Somos complicados los humanos.

Pero también es cierto que en Europa las cosas están complicadas…
Sí, claro. La señora Merkel nos parecía hace 15 años una vieja conservadora y ahora la vemos como lo más sensato que hay en Europa. También es cierto que hay una ultraderecha que se escuda con poses nacionalistas. Está el Brexit, hay fuerzas que apuntan a deshacer el esfuerzo del acuerdo europeo por su integración, que para mí fue un esfuerzo fantástico impulsado por políticos conservadores pero con una visión geopolítica larga. Falta susto. Eso surgió porque a un lado estaba la Unión Soviética y al otro, el desafío americano. Hubo gente que tuvo la claridad de decir no y se puso a construir un acuerdo y terminar con la guerra y todo lo demás. No es poca cosa, pero la gente tiene poca memoria histórica. Hay una férula nacionalista que es peligrosa para esa construcción en un mundo donde aparecen en el horizonte monstruos geopolíticos. Porque China es un Estado multinacional milenario, porque la India está ahí y es otro, porque el mundo que va a venir no va a tener piedad con los más chicos.

Hace unas semanas, unas declaraciones suyas sobre el feminismo generaron críticas. Dijo que el feminismo puede ser "bastante inútil" y no puede "sustituir a la lucha de clases".
Sí, claro, a muerte, lo pienso así. El feminismo es una reivindicación importantísima. Pero pará, que hay feministas pitucas [pijas, adineradas] que tienen sirvientas a las que explotan, que pelean por sus derechos empresariales y están a la cabeza en las representaciones políticas. Hay mujeres esclavizadas en los barrios pobres, donde el patriarcado es más fuerte que en ningún lado. Esas son las que me preocupan, no solo por ser mujeres, sino por ser pobres y estar discriminadas por ello. Tal vez en Europa no se den nuestras condiciones, yo tengo una visión muy latinoamericana. Las que tienen plata siempre se las van a arreglar, como con el aborto [ilegal], que castiga a las mujeres pobres, porque las otras pueden acudir a clínicas que en la clandestinidad operan preciosamente, pero pagando. Que me perdonen las militantes europeas, cada cual habla en relación al medio.

Yo reconozco la existencia del patriarcado y el derecho de la mujer, pero quiero señalar también que hay un problema de educación y hay una responsabilidad de la mujer en la educación desde los párvulos. Si no vamos convenciendo a la masa de mujeres más humilde para que opere en favor de la justicia, no lograremos un cambio efectivo. En las superestructuras se está dando un cambio y se da por el lado de las universidades, la capacitación de la mujer… Pero abajo, en la sociedad pobre, precisamos una maestra que eduque distinto a las niñas y los niños. Que si la nena quiere subir un árbol la deje o que no tenga que vestir de rosado. Necesitamos ese cambio. Pero no la podemos asustar, porque si yo intelectualmente comprendo que una mujer tiene todo el derecho a gritar la libertad de hacer con su cuerpo lo que se le cante, si lo digo en esa sociedad, me bajan la cortina y no me escuchan. En lugar de ayudar a progresar, tengo una respuesta conservadora, y eso es muy fuerte, sobre todo donde hay un peso religioso. No es tan fuerte en Uruguay porque es el país más laico de América Latina, pero en el conjunto de la región sí.

A las que están con bronca les doy un abrazo.

¿Hay algún líder en América Latina que le represente?
Probablemente hay, yo qué sé. La idea de representación es más o menos, pero tengo afinidad con el presidente de México –Andrés Manuel López Obrador– al que tengo mucho respeto, y soy amigo del que está en Argentina –Alberto Fernández–. Soy amigo de Evo, viejo amigo de Lula… soy amigo de aquellos que luchan por mitigar las desigualdades. He tratado de cultivar la relación con gente que piensa distinto. Por ejemplo, traté de ayudar con el proceso de paz al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, hice todo lo que pude. En el primer gobierno fui amigo de Sebastián Piñera… aunque uno tenga diferencias, debe cultivar la relación porque tenemos intereses comunes.

Los latinoamericanos somos una nación no conformada que fundamos muchos países porque surgimos de la independencia cuando se organizaba el mercado mundial y quedamos más conectados con Europa y con el mundo desarrollado que entre nosotros. Lo que está por hacerse es que algún día podamos hacer una macro nacionalidad federal que respete las identidades locales que existen. Porque, si no, vamos a ser un juguete en el mundo que viene. Deberíamos aprender portugués obligatoriamente en la escuela y tener un horizonte de acuerdo federal que nos permita respetar lo local, pero tener una voz común en el mundo que viene. Yo no lo voy a ver, pero lo sueño.

Respecto a EEUU, ¿qué opina sobre el giro a la izquierda que parece tomar el partido demócrata con perfiles como el de Bernie Sanders o Alexandria Ocasio-Cortez?
Es interesante. Estados Unidos es tan grande y diverso… hay un mundo universitario muy fuerte, muy importante, que tiene un peso incuestionable. Y se está dando otro fenómeno rarísimo, el fracaso de liderazgo de generaciones intermedias. Hay una cantidad de ancianos que son muy respetados por los jóvenes. Sanders no es precisamente un nene y sin embargo es el preferido de los jóvenes. Hay que analizar ese fenómeno.

¿Cree que puede tener una posibilidad real la izquierda en EEUU?
Creo que sí, hay una visión más rica, menos confrontativa. Los lobbies tienen un peso terrible, pero hay derechas y derechas. Lo de Trump no es solo una derecha, es una especie de fantasía porque (Charles) de Gaulle y (Konrad) Adenauer eran de derecha, pero no puedo compararlos con el señor Trump. La democracia representativa queda como cuestionada. Si en un país tan importante como EEUU eligen un personaje como este, ¡mamma mía!, lo que está cuestionada es la propia metodología de la democracia representativa.

Sin embargo, Trump tiene muchas opciones de ser reelegido.
Sí, las tiene, porque por ahora la economía anda bien y eso al parecer es muy importante en esa sociedad.
EEUU es uno de los países donde más ha crecido la brecha entre ricos y pobres.
Sí, como siempre. Ha habido un cambio importante en la economía norteamericana en los últimos años. El 10 o 12% de la población hace 40 años tenía el 30 o 35% del PIB norteamericano y ahora mucho menos gente tiene mucho más del PIB, hay un proceso brutal de concentración de la riqueza. Acá se mide la pobreza con números y eso es falso. El concepto de pobreza requiere un análisis histórico y social. Ese fuerte proceso de concentración de la riqueza aumenta la distancia entre la cúspide económica y el común de la gente. Hay vastísimos sectores de clase media que quedan estancados y con peligro de derrumbarse y eso produce un inconformismo fuerte también. Este no es un problema de justicia social, sino de seguridad.

Y Uruguay, ¿qué males no ha podido resolver todavía?
No puede haber gente pobre. Si bien Uruguay tiene una franja que es mucho más baja de lo que hay en América Latina, acá no tendría que haber gente pobre, y no me refiero solo a pobreza material, sino a pobreza de acá – dice señalándose a la cabeza– que es la más dura. Uruguay tiene medios para eso. Tenemos un país que podría mantener a 50 millones de habitantes. Somos tres y medio y no sabemos lo que vamos a hacer. Es un país rarísimo, hay más vacas que gente, cuatro por habitante, ¿dónde se ha visto eso? (risas) y otras tantas ovejas. Entonces uno se pregunta: "¿Quiénes son los pobladores de Uruguay?"'. Los pobladores son unos animales grandes y un montón de gente que está estorbando a los bichos. Si las vacas votaran…

En 2018 usted renunció al Senado para tomarse, según dijo, "una licencia antes de morir de viejo". Pero en las elecciones pasadas volvió al Senado con la lista más votada dentro del Frente Amplio. Tampoco ha dejado de acudir a eventos oficiales y de viajar al exterior. ¿Cómo lo hace con 84 años?
Toda mi vida he sido un militante social, soy una especie de campesino frustrado, me encanta la tierra, amo la naturaleza. Saqué la cuenta y llevo 71 años militando, así que estoy como programado. Sigo militando. Ahora voy a ir al Senado, creo que no resisto mucho tiempo porque me aburro, pero siempre he dicho que el mejor dirigente no es el que hace más, sino aquel que cuando desaparece deja gente que lo supera con ventaja.

Las causas sociales y populares se van metamorfoseando. Cambian, pero siguen existiendo. La única manera es perpetuar la lucha por mejorar la sociedad y eso significa tener gente capaz y comprometida. Hay que generar instrumentos colectivos y comprometer gente. Ahora estoy sirviendo como un letrero para que llegue gente que puede servir y que van a quedar cuando al letrero se le apaguen las luces. Los letreros están sujetos al almanaque. La única cosa democrática que existe en el mundo que arregla todo eso es la muerte.

¿Se imaginó una vida tan intensa como la que ha tenido?
No, se dio porque no nos quedamos quietos. También nosotros cambiamos, nos insertamos en un mundo con determinadas reglas, soportamos, nos dimos cuenta de que no íbamos a hacer ninguna revolución pero que teníamos que seguir luchando porque sobraban injusticias. Yo no le puedo plantear a la gente común del pueblo un mundo utópico cuando me van a decir: "Mirá, mañana tengo que pagar la luz". Hay que atender los problemas que tiene la gente y eso por un lado nos mediatiza, pero también nos humaniza. Estamos en esto.