De Italia a Francia, a través de los pasos de alta montaña
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Los migrantes caminan por la nieve después de cruzar parte de la
cordillera de los Alpes, cerca de la ciudad de Nevache en el sureste de
Francia (Reuters) |
Montañas escarpadas, nieve hasta las rodillas, riesgo de aludes y
desprendimiento de rocas, posibilidad de perder una extremidad por
congelación o de sucumbir a temperaturas de -9ºC. Y todo ello, con ropa y
calzado inadecuado. A pesar de las adversidades, el año pasado cientos
de
inmigrantes y refugiados intentaron cruzar
de Italia a Francia a través de los pasos de alta
montaña.
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Los migrantes caminan por la nieve en un barranco empinado
(Reuters)
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Abdullhai es uno de ellos. Este guineano de 38 años, que tres años
atrás se despidió de su esposa y sus tres hijos, incluido uno de dos
años que nunca ha conocido, espera que
el cruce de los Alpes sea la etapa final de su largo viaje para alcanzar territorio francés.
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Un letrero que advierte del riesgo de las avalanchas
(Reuters)
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Ante el reciente aumento de la
seguridad fronteriza en los puntos de cruce más fáciles como son el
tramo costero
, cerca del pueblo de Ventimiglia, Abdullhai y otros cuatro decidieron emprender el camino, aunque tuviera que ser a altas latitudes y en diciembre.
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El grupo se calienta y seca sus prendas en una cueva tras la caminata por la nieve
(Reuters/Siegfried Modola)
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“Nuestra vida en Guinea no es buena”, explica al fotógrafo de
Reuters Abdullhai, ataviado con un anorak y unos tejanos. “ Aquí
en Europa podemos tener un futuro. Podemos encontrar trabajo y vivir una vida con dignidad. Merece la pena intentarlo”, asevera.
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Los migrantes descansan después de haber cruzado parte de la cordillera de los Alpes
(Reuters)
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Los flujos migratorios procedentes
Libia han convertido a
Italia en la principal puerta de entrada de extranjeros indocumentados a
Europa a través del peligroso viaje por el mar Mediterráneo, a bordo de
paupérrimas embarcaciones. En 2017 llegaron 119.310 personas a las
costas del país transalpino, y al menos 2.832 fallecieron en la
travesía, según la Organización Internacional de las Migraciones (
OIM).
La mayor parte procedían de países subsaharianos:
18.153 llegaron desde Nigeria, 9.693 desde Guinea y 9.504 desde Costa
de Marfil, y muchos de ellos, un total de 15.731, eran menores no
acompañados. Dejaron atrás historias de abusos, violencia y pobreza.
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Abdullhai, de 38 años, de Guinea, descansa después de cruzar parte de la cordillera de los Alpes
(Reuters)
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Mientras el grupo se acurruca alrededor de un fuego en una cueva durante un descanso en su viaje, resurgen los
relatos de un pasado no tan lejano sobre su periplo para llegar a Europa:
“Estuve encarcelado y torturado en Libia, durante muchos meses. Me
obligaron a trabajar de forma gratuita”, explica Kamarra, un guineano de
28 años, mientras se levanta la camisa para mostrar las cicatrices
marcadas en su cadera.
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Abdullhai, durante su travesía por los Alpes
(Reuters)
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“Después de todo eso, cruzar los Alpes no es un gran problema para mí”
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Las ropas desechadas se ven en un paso de montaña cerca de la frontera
franco-italiana desde donde los inmigrantes intentaron pasar a Francia
(Reuters) |
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Abdullhai habla con un compañero después de haber cruzado parte de la
cordillera de los Alpes, en el refugio de la organización Tous Migrants
en la ciudad de Briançon, en el sureste de Francia
(Reuters |
Fuente:
http://www.lavanguardia.com/internacional/20180127/44122689883/cruzar-alpes-francia-inmigracion.html?utm_campaign=botones_sociales&utm_source=twitter&utm_medium=social
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