jueves, 28 de febrero de 2013

China: desarrollo gigante, contaminación insoportable

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Los errores medioambientales cometidos fundamentalmente durante los siglos XIX y XX en las industrializaciones de los actualmente llamados países desarrollados, se repiten de nuevo en los actuales países en vías de desarrollo. La destrucción del territorio, el desarraigo de las personas, la polución del aire, la contaminación de las aguas y de las tierras de cultivo son el resultado de anteponer la economía a las personas, a los pueblos. Ya cuando la degradación del medio ambiente y de la vida y la salud de las personas alcanza un nivel insoportable, los gobiernos reconocen los abusos y comienzan a tomarse tímidas medidas de protección. Para que esto ocurra tiene que haber una fuerte presión interior, de una población que ya no puede soportar más, y del exterior, donde la imagen del país se ve afectada por la permisividad contaminante y destructora

En ese momento parece que está China. Las imágenes de Beijing con una espesa capa de niebla que apenas deja ver a unos metros son ya cotidianos. Esta niebla, que puede durar varias semanas, está formada por partículas contaminantes muy nocivas para los seres humanos. Este mes de febrero fue especialmente alarmante, hasta el punto de que se llegaron a prohibir las actividades de los niños al aire libre y se recomendó a la población quedar en las casas. Los niveles de contaminación superaron con mucho los considerados altamente tóxicos por la UE y por la OMS. Las más peligrosas son las partículas más pequeñas (unas 25 veces más delgadas que un cabello humano), porque quedan más tiempo en suspensión y llegan con facilidad a los pulmones, al no quedar detenidas por la nariz o la garganta, en muchos casos ni siquiera por  máscaras protectoras normales. Estas micropartículas, de diámetro igual o inferior a 2,5 micras, provienen fundamentalmente de la descomposición de metales pesados emitidos a la atmósfera por las fábricas, pero también tienen buena parte de culpa las emisiones de los más de cinco millones de coches que circulan en Beijing y las calefacciones alimentadas por carbón. En los pulmones se adhieren a la superficie de las células, pudiendo producir cáncer y otras enfermedades respiratorias y pulmonares.

La contaminación de las aguas también es dramática. Un reciente informe oficial del Ministerio de Recursos Hidráulicos chino indica que el 64% de las ciudades tienen las aguas subterráneas muy contaminadas y un 33% levemente contaminadas.  En lo que concierne a las aguas superficiales, las autoridades chinas reconocen que o 40% de los ríos están seriamente contaminados y  1 de cada 5 la agua es considerada demasiado tóxica incluso para el contacto humano. En total, un 90% de la agua de China está contaminada.
La contaminación más grave de las aguas se produce de nuevo por las partículas de metales pesados como el plomo, cadmio y el mercurio procedentes de las actividades industriales y del procesado del carbón y que son muy difíciles de eliminar en las depuradoras convencionales. La contaminación por residuos domésticos también es muy importante, pero más fácil de abordar. Y para acabar, un 10% de las tierras de cultivo contienen también altos niveles de contaminación por metales pesados. Y todos estos son datos oficiales y muy recientes.

En Galicia tenemos problemas de contaminación. Pero posiblemente nos resultará difícil imaginar unos niveles como los chinos: aire irrespirable, agua contaminada, tierra yerma. Hasta el punto de admitir la existencia de más de 247 "aldeas de cáncer", lugares con un alto índice de población afectada por enfermedades cancerígenas originadas- según las propias autoridades chinas- por la contaminación del aire y de las aguas.

Una parte muy importante de la contaminación es debida al elevadísimo consumo de carbón para producir energía, tanto en su lavado como en su combustión. En China además se están fabricando productos químicos ya prohibidos en los países más desarrollados y sin las mínimas condiciones de seguridad, con lo que continuamente se producen accidentes con emisiones muy tóxicas a la atmósfera y vertido a los ríos. También los productos tecnológicos tienen una buena parte de culpa. China fabrica gran parte de las baterías y de la industria de residuos electrónicos es la principal actividad de muchos pueblos (China es el segundo productor mundial y compra el 70% de basura electrónica mundial). El procesamiento de estos residuos para extraer los materiales reutilizables es altamente contaminante y de graves consecuencia para la salud de los trabajadores, especialmente los más jóvenes y los más viejos. Hay ciudades, como Guiya, en el sueste, donde el 95% de los habitante trabaja desarmando equipos electrónicos  (unas 60000 personas en 2005). El 70% de los niños y niñas d Guiya supera los niveles normales de plomo en sangre, alcanzando niveles de envenenamiento.

Parece que las autoridades chinas comienzan a tomarse en serio el problema, con el reconocimiento dela contaminación química como uno de los problemas más graves de China y con un plan para controlar la fabricación de químicos tóxicos y el impacto contaminante de determinadas actividades industriales muy importante como el textil, la minería o la industria química y nuclear.
En los últimos treinta años de industrialización salvaje el aperturismo permitió a cientos de millones de chinos salir de la pobreza. A cambio, enormes desigualdades sociales, corrupción y degradación medioambiental. En el desarrollo, parece que siempre se prioriza el beneficio de las empresas. Pero incluso ahora se están dando cuenta que la contaminación les puede salir cara, porque el ritmo de crecimiento es imposible de mantener con este nivel de destrucción y deterioro. En palabras de Ma Jung, activista medioambiental chino y Premio Goldman 2012 "si pierdes la salud, de qué vale que suba el PIB?  
 
Fuente: http://www.terraetempo.com/artigo.php?artigo=2950&seccion=4&typNe=16:41:37

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