miércoles, 25 de marzo de 2015

Toxoplasmosis y trastornos psiquiátricos

Ya son numerosos los estudios que han puesto en evidencia la relación existente entre el parásito Toxoplasma gondii y el riesgo a desarrollar ciertas enfermedades mentales, como la esquizofrenia, síndromes ansioso-depresivos, trastornos bipolares, trastornos de personalidad, intentos de suicidio, trastornos de estrés postraumático, trastornos del pánico, etc...

  T. gondii es un parásito intracelular del grupo de los apicomplexa, causante de la parasitosis conocida como "toxoplasmosis". Se trata de un parásito muy prevalente en ciertas culturas, como la francesa, debido a sus costumbres culinarias de consumir carne cruda o poco cocinada (poco hecha). Su ciclo biológico es heteroxeno, es decir que utiliza varios hospedadores, intermedarios y definitivos. Los hospedadores definitivos (dónde el parásito se reproduce y completa su ciclo) son los félidos (gatos, leones, tigres, panteras, etc...). En cuanto a los hospedadores intermediarios, existe una larga lista de animales que pueden funcionar como reservorios y a la vez hospedadores intermediarios del parásito, como: roedores, rumiantes, aves o incluso el ser humano. Esto hace de esta enfermedad una zoonosis, en cuya transmisión participan un gran número de animales, lo cual dificulta el control de dicha parasitosis.


La transmisión ocurre por varias vías:
  1. transmisión horizontal ==> esto puede ocurrir a través de la ingestión de carne cruda o poco cocinada, procedente de animales infectados por el parásito. Otra opción es por transmisión "fecal-oral", de manera que limpiando la caja de la arena de tu gato puedes contaminarte con ooquistes esporulados de T. gondii, de manera que si a continuación te llevas las manos sin lavar a la boca, o manipulas con ellas alimentos (frutas, productos cárnicos, etc...) transmites la enfermedad y/o te infectas con el parásito. Además, puede existir transmisión a través del agua de bebida por contaminación de fuentes hídricas con material fecal de animales infectados (hospedadores definitivos que liberan en heces ooquistes que acaban esporulando en el medio externo, haciéndose infectantes). Por otro lado, también puede haber transmisión por transfusiones sanguíneas con sangre de pacientes infectados, aunque actualmente este medio de transmisión está mucho más vigilado y controlado, de manera que no cualquier persona puede donar sangre y antes de ello se le hacen una serie de pruebas comprobando que no esté parasitado y  que por tanto pueda ser donante. También ocurre lo mismo con transplantes de órganos, pero como ya hemos dicho en el caso de las transfusiones sanguíneas, estos casos son mucho menos frecuentes hoy día debido al gran control existente en torno a ellos. Lo que sí es muy frecuente, por desgracia, es la transmisión del parásito en personas drogodependientes, ya que si comparten jeringas y uno de ellos está parasitado, transmitiría la enfermedad al resto de compañeros. Por último, un tipo de transmisión que puede darse es durante el parto, por contacto del feto con la sangre materna infectada por el parásito.
  2. transmisión vertical ==> se da cuando una mujer embarazada es infectada por el parásito, y éste atraviesa la barrera transplacentaria, pudiendo llegar a infectar al feto. Esto puede llevar a consecuencias fatales para el feto, dependiendo esto del estado de gestación en que se encuentre la mujer cuando es infectada por el parásito. Si la mujer es parasitada por T. gondii en el primer trimestre de embarazo, la probabilidad de que el feto también se infecte por el parásito es mínima, pero de infectarse las consecuencias a este nivel del desarrollo del feto serían prácticamente con total seguridad letales, provocando abortos espontáneos o deformaciones graves junto con retraso mental grave. Sin embargo, si la mujer es parasitada en los últimos meses de embarazo, aunque la probabilidad de que el feto también se infecte es mayor, las consecuencias para el feto son mucho más leves, pudiendo producir retraso mental pero de mayor levedad.
    T. gondii: taquizoitos. Wikipedia
Debo destacar que una vez eres infectado por T. gondii el parásito queda en tu organismo para siempre, no eliminando al parásito de tu cuerpo ninguno de los tratamientos farmacológicos existentes, de forma que una vez pasas la fase aguda de la enfermedad quedas en fase crónica de por vida. Esta fase crónica puede verse alterada y reactivada, volviendo a sufrir una fase aguda en caso de estar inmunodeprimido (sea cual sea el caso). Por ello, la cronicidad de esta parasitosis es una de las condicionantes a que el parásito provoque alteraciones neuronales durante toda tu vida, propiciando el desarrollo de dichos trastornos mentales.

Estrategias del parásito para asegurar su perpetuación
Ya explicado todo esto, el parásito solo está a gusto en un hospedador definitivo (félidos), de manera que ha desarrollado una serie de "mecanismos de manipulación" en caso de estar "encerrado" en un hospedador intermediario, cuyo objetivo final es favorecer su transmisión a un hospedador definitivo.
¿Cuáles son estos "mecanismos de manipulación?, pues numerosos estudios han puesto de manifiesto una infinidad de alteraciones detectadas en organismos (hospedadores intermediarios) parasitados por T. gondii como:
  • ROEDORES:  en estos animales se detectó la ausencia de miedo, de manera que los roedores infectados no escapaban al ver a un gato u otro felino, favoreciendo así que éstos fueran depredados y así que el parásito fuera transmitido al hospedador definitivo (el felino). Esto se asoció con varios factores, aunque no está del todo claro cuál de ellos afecta o si afectan todos: problemas de visión, de olfato y audición, falta de reflejos o enlentecimiento de los mismos, reducción de la liberación de la "hormona de la huída", la adrenalina, etc..., contribuyendo todo ello a que el roedor no escapase de su potencial depredador, un félido.
  • HUMANOS: tras varios estudios se detectaron alteraciones en la conducta de las personas infectadas por T. gondii, detectándose trastornos mentales de todo tipo, problemas cognitivos, falta de reflejos o enlentecimiento de los mismos, etc... Además se demostró que las personas infectadas por el parásito eran más altas, esbeltas y atractivas de cara al sexo opuesto, de manera que éste se sentía más atraído por personas parasitadas que por personas sanas, favoreciendo así que el parásito se transmitiera a otras generaciones, y prevaleciera el estado de parasitación. 
Trastornos psiquiátricos relacionados con la toxoplasmosis
Si entráis en la página de Pubmed y introducís palabras claves en inglés del tema, os sorprenderéis con la de estudios científicos que hay publicados acerca de este tema. 
Numerosos científicos han llevado a cabo estudios para demostrar que existe relación entre la parasitación por T. gondii y el padecimiento (o el riesgo a padecer) de ciertas enfermedades mentales.
El trastorno mental relacionado con la toxoplasmosis más estudiado ha sido la esquizofrenia, detectándose tanto en modelos animales como humanos que T. gondii influía de forma significativa en el riesgo de padecer dicha enfermedad, así como en el empeoramiento de la misma. Wang y colaboradores, realizaron un estudio en roedores con tal de estudiar el efecto de la toxoplasmosis en estos animales, relacionándolo con la esquizofrenia, y obtuvieron como resultado que las capacidades cognitivas de los roedores que estaban parasitados se encontraban mermadas, demostrándose mediante estudios estadísticos que la relación entre la parasitosis y el desarrollo de la esquizofrenia era significativa.
Numerosos estudios han demostrado que existe relación entre estar infectado por T. gondii y el riesgo de padecer enfermedades mentales como:
  • Trastorno de Ansiedad Generalizado (TAG).
  • Trastorno Depresivo Mayor (TDM).
  • Trastorno Bipolar.
  • Trastorno de Personalidad.
  • Depresión.
  • Atentados suicidas (intentos de suicidio).
  • Ansiedad.
  • Trastornos Ansioso-Depresivos.
  • Esquizofrenia.
  • Trastorno de Estrés Postraumático (TEP).
  • Trastornos psicóticos (psicosis).
  • etc...
Y estudios como el de Hsu y colaboradores han logrado explicar el porqué de estos sucesos, ya que observaron en personas infectadas por T. gondii que su sistema inmunitario llevaba a cabo una serie de mecanismos defensivos, que participan en el desarrollo de esas enfermedades mentales, aunque como efecto colateral. Me explico, en esas personas infectadas el sistema inmunitario a través de ala activación del IFN gamma (interferón gamma) intentaba bloquear/impedir el desarrollo del parásito en el organismo. Esto lo conseguía activando el IFN gamma que a su vez inducía la activación de la enzima indolamina -2,3-dioxigenasa (IDO), que conllevaba a su vez a una reducción del aminoácido triptófano, provocando como consecuencia final una menor producción de serotonina a nivel cerebral, siendo ello una de las causas del desarrollo de esas enfermedades mentales, sobre todo en el caso de los trastornos depresivos. 
Otro de los estudios que apoyó estos resultados obtenidos por Hsu y colaboradores, fue el estudio llevado a cabo por Flegr en 2013, ya que llegó exactamente a las mismas conclusiones explicadas en el párrafo anterior, añadiendo que además de los cambios ya citados, el parásito inducía en el hospedador intermediario un incremento en los niveles de dopamina, que junto con las alteraciones ya dichas justificarían y explicarían el desarrollo de los trastornos mentales evidenciados en esos pacientes.

Conclusión final
Por desgracia, una vez más, como supongo que muchos ya sabréis, cuando una persona es diagnosticada de una enfermedad o trastorno mental no suelen hacerle pruebas, simplemente con una serie de preguntas y con unos patrones de conducta se establece el diagnóstico a través de un psiquiatra y/o psicólogo, y a no ser que la situación se complique no suelen hacerte pruebas (TACs cerebrales, RMN, ELISAs, etc...). Con esto, llegamos a la conclusión de que se desconoce casi por completo qué parte de la población presenta o ha desarrollado enfermedades mentales como consecuencia de estar parasitado por T. gondii. Por desgracia, la sociedad o los políticos, o ambos no consideran importante conocer estos datos, lo único que creen práctico e importante es saber si la persona tiene o no una enfermedad mental, tratarla y listo. Sin embargo, no son conscientes de que si se hicieran estudios pormenorizados acerca del tema y se detectara y demostrara que la mayoría de los casos que existen son debidos al parásito (una hipótesis que planteo), quizá podrían establecer medidas de control mucho más estrictas en torno a este parásito, informando debidamente a la población acerca de como prevenir ser infectado por él, y así poder prevenir el desarrollo de estos trastornos psiquiátricos y las consecuencias que ello conlleva e la sociedad (calidad de vida, impacto económico y social, etc...).
Ciclo vital de Toxoplasma.
 

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