miércoles, 18 de mayo de 2016

Rompiendo el gran silencio

Un grupo de ex militares israelíes cuenta a cara descubierta su experiencia como fuerza de ocupación en los Territorios Palestinos

Reclutas israelíes se preparan para una foto de grupo en Jerusalén.

La afirmación del establishment político israelí de que la ocupación de los territorios palestinos es necesaria para la seguridad permanece en gran parte incuestionada por el público israelí.

Una de las razones es que la mayoría de los israelíes no vive ni ha hecho el servicio militar obligatorio en los territorios palestinos ocupados, por lo tanto tienen un conocimiento limitado de lo que ocurre sobre el terreno y lo que se está haciendo en su nombre. Sólo una minoría de los reclutas israelíes están desplegados en posiciones de combate en Cisjordania y los alrededores de Gaza. Otra razón es que el establishment político israelí desconfía y rechaza las noticias internacionales como intrínsecamente sesgadas en contra de Israel, así, el público general se inclina más por confiar en los medios nacionales y locales que, a su vez, apenas pueden distinguirse del establishment de la derecha israelí y el ejército.

De todos modos, en los últimos años y en un intento de romper este ciclo de retroalimentación narrativa con la sociedad israelí, un grupo de veteranos de guerra israelíes que se hacen llamar Rompiendo el Silencio cuentan una historia totalmente distinta a la versión que suele oírse en Israel.

En los últimos años han intentado cuestionar la ocupación israelí de los territorios palestinos y arrojar luz, desde dentro, sobre hasta qué punto una ley marcial duradera sobre una población civil “es moralmente incorrecta y se sitúa en el centro del conflicto”. Consideran que el problema fundamental, el núcleo del conflicto, es la afirmación sostenida por el establishment político israelí de que la ocupación de los territorios palestinos es necesaria para la seguridad del país.

Señalan que, en contra de lo que creían cuando hicieron el servicio militar obligatorio con 18 años, la misión a la que fueron enviados no consistía en “asegurar la seguridad de los israelíes”, y tampoco, en la mayoría de los casos, en “combatir a un ejército extranjero”.

Dicen que en vez de eso fueron enviados por los sucesivos gobiernos israelíes “a perpetuar el control sobre los territorios palestinos y su población civil”. La comunidad internacional, así como la propia oposición interna de Israel, considera que esto es ilegal.

El objetivo político final es claro: ayudar a acabar con la ocupación militar israelí de Cisjordania y la franja de Gaza. Para conseguirlo, han pasado más de diez años recogiendo cientos de testimonios de soldados que han servido en los territorios palestinos ocupados.

A través de esta vía buscan sacar a la luz décadas de control militar sobre una “población civil impotente y las misiones a las que se la ha enviado para mantener el dominio israelí en Cisjordania y la franja de Gaza”.

Recogiendo y publicando cientos de testimonios de violencia y opresión, esperan confrontar al público israelí con lo que ellos describen como “la inevitable degradación moral que conlleva el mantenimiento del control sobre todos los aspectos de una población civil”: la vida, la muerte, y todo lo que hay entre ellas.

Rompiendo el Silencio busca enfatizar “la sistemática e intrínsecamente corrupta naturaleza de la ocupación militar, en vez de poner el foco en los casos individuales de mala conducta, que normalmente son percibidos como anomalías y excepciones por la mayoría de los israelíes”.

Acusados de traición por el establishment de la derecha israelí, y además de considerar la ocupación injusta en sí misma, creen que la mayor amenaza para su propia sociedad es la opresión continua y despiadada del pueblo palestino. Con cierta frecuencia y durante la mayor parte de su existencia, el grupo ha sido objeto de un escrutinio y oposición que alcanzó su cenit con los intentos de aprobar legislación para limitar su actividad, provocaciones de miembros del Parlamento y represalias de los ultranacionalistas, así como amenazas de violencia, muerte, violaciones e incendios.

Por miedo a estas represalias, la mayoría de los que deciden hablar sobre su servicio militar y apoyar la misión de Rompiendo el Silencio permanecen en el anonimato de cara al público. Los testimonios son sometidos a un proceso de fact checking y contrastados con diferentes fuentes antes de ponerse a disposición del público. Con un método similar al de los periodistas de investigación, el grupo ha adoptado una política de protección de fuentes cara al público, por miedo a que se produzca la persecución y el procesamiento de los individuos, en lugar de cuestionarse el sistema de control militar y ocupación que define la conducta de los soldados sobre el terreno.

Además, mantienen ocultas sus identidades, en un intento de mantener su capacidad de persuadir a los reclutas de que testifiquen y denuncien la “naturaleza sistémica del problema de la ocupación militar”, oponiéndose al ejército, que legitima su control sobre la población y los territorios palestinos mediante el procesamiento de los incidentes individuales, en vez de cuestionar la existencia del sistema de ocupación en sí mismo.

Aquellos que se oponen al mensaje de Rompiendo el Silencio les acusan de inventarse los testimonios, ya que la identidad de quienes testifican sólo es conocida por la organización.

Como desafío, algunos han decidido ponerle rostro a sus palabras.

Mientras la mayoría de ellos permanecen en el anonimato, esta serie expone sus vidas personales, sus identidades políticas y su historia, arrojando luz sobre quiénes son estos jóvenes hombres y mujeres, lo que hicieron, su lugar en la sociedad israelí y en el conflicto que se desarrolla entre Israel y los palestinos. Más que sobre el grupo en su conjunto, el ensayo profundiza en las motivaciones de cada uno de ellos, en el tipo de gente que son y aquello que desean conseguir.

  "Lanzamos cantidades masivas de balas de goma"
 
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Sargento Primero AVIHAI STOLLAR 
 
1. Archivo personal del soldado, entre 2001 y 2004:  Vemos al Sargento Primero Avihai Stollar, Batallón de Infantería Lavi – Colinas del Sur de Hebrón, Territorios Palestinos, Cisjordania, en un momento de pausa durante una patrulla nocturna en un servicio activo, en plena Segunda Intifada.

2. Violeta Santos-Moura, 2013: Avihai da una entrevista a un canal de televisión de Tel Aviv. Durante los últimos 7 años, Avihai Stollar lideró el equipo de investigación del grupo de veteranos israelíes anti ocupación Rompiendo el Silencio, que ha entrevistado a cientos de soldados. Avihai planea mudarse al extranjero para iniciar una carrera en la investigación internacional de Derechos Humanos.

“Cuando estábamos entrenando, en algún momento fuimos enviados a hacer cumplir el toque de queda en Yatta. Ahora Yatta es un pueblo de 100.000 habitantes yo creo”.

Un pueblo…

“Si, o 70.000.  Y había muy pocos de nosotros asignados allí. Ahora, lo primero que hicimos fue adentrarnos con vehículos y usar megáfonos para ordenarles que cerrasen las tiendas y volviesen a casa. [Nota: los anuncios estándar del IDF se hacen en árabe para el toque de queda]. Finalmente tomamos posiciones en alguna parte, creo que cerramos una calle y media, eso era lo que podíamos gestionar logísticamente, y eso era un toque de queda en Yatta.

Ahora, esa calle y media estaba realmente bajo un toque de queda, la cerramos totalmente, nadie podía salir de sus casas, y empezaron a tirarnos piedras. Era la primera vez que estábamos en esa situación, acababa de empezar nuestro turno en la línea del frente y nos estaban tirando piedras. Sobre todo los niños. Lanzamos cantidades masivas de balas de goma e instrumentos de control de revueltas, lo que fuese. En un momento dado, uno de nuestros comandantes vió a un niño bailando, saludándole desde un tejado, y le apuntó con su arma. La mayoría de las veces los niños huyen, este niño siguió bailando. Así que le disparó una bala de goma en el estómago. El niño cae, y ellos están ahí esperando a que el niño se levante y él dice: “Oh, no, espero no haberlo matado”. En un momento dado vieron al niño, no sé, se levantó y se fue de allí agachado o algo. Pero, en el fondo estoy intentando recordar los momentos más destacables de esa semana y media, porque realmente fue como ir a un campo de tiro durante una semana y media”.

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"Le hacía fotos a la gente a las 3 de la mañana"
 
Sargento Primero NADAV BIGELMAN
1. Archivo personal del soldado, entre 2007 y 2010: Sargento Primero Nadav Bigelman, Brigada de Infantería Nahal, 50 Batallón – Hebrón y Rantis, Territorios Palestinos, Cisjordania, vigila una casa que su unidad utilizaba habitualmente para descansar, durante las patrullas en el barrio de Abu Sneina, en Hebrón.
2. Violeta Santos-Moura, 2013: Nadav posa para un retrato en el balcón anexo a su piso de estudiantes en la ciudad norteña de Haifa, donde terminó sus estudios de graduado en Historia.

“Durante las patrullas dentro de la casbah hacíamos muchos “mappings”. "Mappings" significaba entrar en una casa de la que no teníamos ninguna información. Entramos para saber lo que hay dentro, quién vive ahí. No buscábamos armas ni nada de eso.

Los "mappings" estaban diseñados para hacer sentir a los palestinos que estábamos siempre allí. Entramos, nos paseamos, miramos alrededor. El comandante coge un trozo de papel y… hace un dibujo de la casa, de cómo es por dentro, y yo tenía una cámara. Me dijeron que la llevara.

Dijeron: “Tú los coges a todos, los pones contra la pared y les haces una foto”. Después [las fotos] son transferidas a, no sé, el Servicio General de Seguridad, el batallón o la brigada de inteligencia, así ellos tienen información de qué aspecto tiene la gente. De cómo son los residentes.

Yo soy un soldado joven, hago lo que me digan. Hago las fotos, una experiencia horrible en sí misma, porque hacerles fotos a la gente a las 3 de la mañana, yo… eso les humillaba, no puedo describirlo. ¿Y lo más interesante? Guardé las fotos durante un mes o así. Nadie vino a recogerlas. Ningún comandante preguntó por ellas, ningún oficial de inteligencia las vino a buscar. Me di cuenta de que fue todo para nada. Sólo era estar allí. Era como un juego”.

Escenas de la ocupación
 
 
 Un guardia fronterizo en el acceso a la tumba de Raquel en Belén. El mausoleo ha sido separado de la ciudad e incorporado a Israel con un muro de nueve metros, parte de la barrera construida por Israel, que lo separa de Cisjordania y, en la mayoría de los casos separa también a los palestinos de parte de sus tierras, ahora situadas en el lado israelí.

 
Soldados de la guardia fronteriza dispersan protestas palestinas en el Jerusalén Este ocupado, que señalan los días previos al aniversario de la Nakba palestina. La fecha señala el aniversario de la Guerra Árabe-Israelí y la fundación de Israel en 1948, que provocó la huída de unos 700.000 refugiados palestinos, cuyo número actual ronda los 4,8 millones.

 
 Hombres y niños palestinos intentan pedirle a un oficial de la guardia fronteriza israelí que les deje pasar el checkpoint de Belén para asistir a las oraciones en la mezquita de Al-Aqsa, en Jerusalén, el último viernes de Ramadán.

 
 Policías israelíes y soldados de la guardia fronteriza impiden a los residentes palestinos cruzar las calles de la Ciudad Vieja de Jerusalén, por donde ese día iba a pasar una marcha nacionalista israelí conmemorando la anexión de Jerusalén en la guerra de 1967.

 
Dos mujeres palestinas pasan por un checkpoint del ejército israelí en la ciudad palestina de Hebrón, al-Khalil en árabe. Es la única ciudad palestina con un asentamiento fortificado en el centro, protegido por cientos de soldados israelíes. 

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"Arruinamos la vida de la gente todos los días"

Sargento primero YEAL LOTAN
1. Foto del archivo personal de la soldado,  entre 2002 y 2003. Sargento Yael Lotan, Exploradora del Ejército. (Observador, Unidad de Inteligencia de campo). Norte de la Franja de Gaza, Territorio Palestino, en una namera durante su estancia en el ejército.

2. Violeta Santos-Moura, 2015. Yael y su gato Nushi en su jardín de Tel Aviv.

“La razón por la que rompí mi silencio… Creo que pasé de ser una niña soldado, a la que habían lavado el cerebro para convertirla en ‘hagas lo que hagas es crítico para el estado de seguridad’, a entender que todo es falso y que lo que hacemos es lo menos humano que se le puede hacer a una nación vecina. Y qué mierda somos, esta es la única palabra que lo describe. Cómo pensamos que está bien arruinarle la vida a alguien y abusar de ellos porque sí, porque creemos que está bien. Y la realidad en los territorios (ocupados) es… es simplemente una locura. La gente no lo entiende. La gente no entiende por lo que otros pasan aquí. Arruinamos la vida de la gente todos los días y esto se acepta, creemos que está bien, y no lo está. Deberíamos hablar de esto. La gente tiene que saber qué está pasando aquí.  Las Fuerzas de Defensa de Israel no están aquí para defendernos de unos terroristas horribles que quieren destruir la nación judía, sino de la gente que vive aquí y que vivió aquí, incluso cuando no estábamos. Están intentando vivir, y nosotros simplemente tuvimos la mejor parte, la parte más fuerte, y la estamos usando sin pestañear. Creo que la gente debe saber esto."


Continuar leyendo:  http://ctxt.es/es/storyteller/6/5939/


Una visita al Museo del Prado con ojos de bioquímico

En el Museo del Prado hay narices y barbillas que revelan las intimidades genéticas de los Austria. Hay personajes distorsionados que sugieren problemas visuales del pintor, emperadores enfermos que desvelan una dieta poco saludable y batallas navales que recuerdan a los galeotes con escorbuto. Son algunas de las historias que se ocultan tras los lienzos del museo y que hemos sacado a la luz con la ayuda de dos científicas.
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Carlos II (detalle), por Juan Carreño de Miranda. El elevado grado de consanguinidad que se acumuló en este rey favoreció que tuviera varios genes mutados que le provocaron la esterilidad y las enfermedades responsables de su sobrenombre: El Hechizado. / Wikipedia
  En la sala de los retratos reales de Velázquez del Museo del Prado, todos los rostros presentan un parecido asombroso. No fue capricho del pintor, sino genética. Ningún miembro de la casa de Austria se libraba del mentón adelantado, el labio inferior grueso y la nariz bulbosa. Detalles que desvelan la historia de varias generaciones de casamientos entre parientes cercanos.

Estos rasgos tan identificativos de la familia Habsburgo se pueden observar tanto en la infanta Margarita de Las Meninas (1656), como en su hermano Carlos II, sus padres Felipe IV y Mariana de Austria, y sus predecesores Felipe II y Felipe III.

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Las meninas (Velázquez). Los personajes de la derecha tienen dos tipos de enanismo: acondroplasia y déficit de hormona del crecimiento. / Wikipedia
 Gemma Marfany, profesora de genética en la Universitat de Barcelona, explica a Sinc que, ordenados cronológicamente, los retratos cuentan una historia de sucesivos emparejamientos entre familiares.

“Los rasgos se van acentuando generación tras generación hasta llegar a Carlos II [último miembro de la dinastía], en el que son tan marcados que parece deforme y enfermo. Tantos casamientos entre primos hermanos y tíos con sobrinas hacen que su nivel de consanguinidad sea más elevado que si su padre y madre fueran hermanos”, explica.

Según Marfany, en el último rey de la casa de Austria se encontraron genes mutados que le provocaron varias enfermedades genéticas raras simultáneas, lo que le valió el título de ‘El hechizado’.
 
La consanguinidad de los Austria es solo una de las historias de ciencia que se esconden en los cuadros del Prado.

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Infanta Margarita (Martínez del Mazo), con mentón adelantado y nariz bulbosa, típicos de los Austria. / Wikipedia
 “En el museo puedes buscar aquello que causa placer estético, pero también puedes pensar en cuestiones más científicas”, asegura Marfany.

En la Facultad de Biología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), el curso pasado se organizó la asignatura de Bioquímica en torno a las pinturas del museo, coordinada por Alicia Megías.

“Aunque parezca mentira, la ciencia también tiene que ver con el Prado”, explica. Además de visitar el museo, a los alumnos se les presentó un cuadro sobre el que tenían que aplicar los conocimientos aprendidos en clase.

“Dar una conexión a la asignatura con la vida real hace que los estudiantes se interesen más”, asegura Megías.

Bufones y enanos 


l Retrato de Don Sebastián de Morra
Los bufones y los acondroplásicos –vulgarmente llamados enanos– de los cuadros de Velázquez fueron algunos de los personajes estudiados en las clases. “Esconden diferentes enfermedades genéticas, no todos son iguales. Es cuestión de investigar sobre los rasgos característicos de las distintas patologías. Un ejemplo es el Retrato de Don Sebastián de Morra (1645), cuyas extremidades más cortas de lo normal sugieren que sufría acondroplasia”, explica Megías.

En Las Meninas, probablemente el cuadro más conocido del museo, hay dos personajes secundarios afectados por enanismo. Sus diferentes características físicas indican que no padecían la misma enfermedad. Nicolás Pertusato, el personaje situado más a la derecha, está bien proporcionado, lo que hace sospechar que tenía un déficit de hormona del crecimiento. A su lado, Mari Bárbola tiene las extremidades anormalmente cortas, mientras el tronco y la cabeza presentan un tamaño mayor, son características propias de la acondroplasia.

Emperadores y pintores enfermos

Las pinturas también pueden ocultar patologías del artista. Ante las figuras exageradamente estilizadas de los cuadros del Greco, como su Caballero de la mano en el pecho (1578-80), hay quien sugiere que quizá el pintor sufriera un defecto visual, aunque otros lo consideran una licencia artística

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Presentación de don Juan de Austria al emperador Carlos V (Eduardo Rosales). El emperador, sentado, sufre de gota. El alto contenido en carne de su dieta le provocó la acumulación de ácido úrico en las articulaciones propia de la enfermedad. / Wikipedia
 O pueden reflejar la enfermedad del retratado. Hay una obra de Eduardo Rosales, Presentación de don Juan de Austria al emperador Carlos V en Yuste (1869), que presenta al emperador sentado con una manta que le cubre las piernas. Sufría de gota, una enfermedad que afectaba a las clases pudientes y que era causada por una dieta con alto contenido en proteínas.
“Esta obra sirve como ilustración de la enfermedad y como introducción para explicar cómo se metabolizan los hidratos de carbono, lípidos y proteínas que consumimos”, indica Megías.

Sacerdotes genetistas
Marfany confiesa que cuando observa a los sacerdotes polinizando las plantas en algunos relieves persas, “casi sin querer pienso en cómo el ser humano se ha dedicado a hacer genética desde que fue capaz de entender los ciclos vitales”.
“Quizás le podríamos llamar deformación profesional, pero en lugar de pensar que una mirada tan particular empobrece, para mí supone descubrir aspectos que de otra forma podrían pasar desapercibidos”, añade la genetista.

Hilanderas de proteínas
Las hilanderas (1657) sirven para explicar la estructura de las proteínas. “Este cuadro, así como los ropajes de los retratos de reyes, infantes y cortesanos, sirven de gancho para analizar la estructura y características de proteínas fibrosas –explica la profesora de la UCM–. Cuando el pintor es bueno, se aprecia muy bien el tipo de tejido del que están hechos”. 
Los bodegones inspiraron a la profesora Megías para hablar del metabolismo, pero “no solo, sino también de lo que se comía en la época según clases sociales, y por qué había enfermedades relacionadas con una mala alimentación”, indica la investigadora.

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Las hilanderas o la fábula de Aracne (Velázquez). / Wikipedia
 Los lienzos con representaciones de la armada real o batallas navales esconden la historia de millones de afectados por el escorbuto, una enfermedad causada por la falta de alimentos frescos en la dieta de los marineros.

Es el caso de la Defensa de Cádiz contra los ingleses (1634). En el lienzo de Zurbarán se observa a los marineros afectados por este déficit, y el gobernador –que aparece sentado– tiene la gota, otra enfermedad causada por una dieta poco equilibrada.

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Defensa de Cádiz contra los ingleses (Zurbarán). / Wikipedia
“Se calcula que murieron unos dos millones de afectados por escorbuto debido a una deficiencia en vitamina C”, explica Megías.
“El museo puede servir para aprender muchas cosas, no solo arte”, asegura la investigadora. Son muchos los ángulos desde los que se pueden observar las obras y muchas las historias de ciencia escondidas tras sus escenas.
“Como científica, como genetista, miro la realidad a mi alrededor a través de mis ojos y mi conocimiento. Esto me acerca al artista o al sujeto del cuadro”, confiesa Marfany. “Pero también me pasa con otras cosas, como cuando bebo una cerveza y pienso en el sabor de la levadura. Y al revés, cuando trabajo en el laboratorio con levaduras, me huelen a cerveza o a pan. ¡Es que te las comerías!”.


Más información:  http://www.agenciasinc.es/Reportajes/Una-visita-al-Museo-del-Prado-con-ojos-de-bioquimico

martes, 17 de mayo de 2016

Así se han encaramado seis activistas de Greenpeace a las Torres KIO contra el TTIP

Miembros de Greenpeace muestras una pancarta en protesta contra el TTIP. GREENPEACE. 
Un policía camina debajo de los activistas de Greenpeace al inicio de la escalada. GREENPEACE. 
Dos de los activistas de Greenpeace que han escalado las Torres KIO en protesta contra el TTIP. GREENPEACE. 
Activistas de Greenpeace en un lateral de una de las Torres KIO. GREENPEACE. 
Vista de las dos torres en plena escalada contra el TTIP. GREENPEACE. 


No al TTIP: Los peligros del acuerdo transatlántico de comercio entre Europa y EE.UU.

Europa y Estados Unidos están negociando el Acuerdo Transatlántico para el Comercio y la Inversión, conocido como TTIP por sus siglas en inglés. Este acuerdo supone la armonización a la baja de las regulaciones de ambos bloques, lo que para la UE supondría debilitar los controles de calidad y seguridad de los productos importados. En nombre del “libre comercio” se está poniendo en riesgo estándares de calidad y seguridad relevantes para la producción agrícola, la alimentación y la salud de los ecosistemas.  

 

Más información: http://www.greenpeace.org/espana/es/Trabajamos-en/No-al-TTIP/


lunes, 16 de mayo de 2016

La Casa Blanca pide el fin de la austeridad para el sur de Europa



La Casa Blanca cree que la frágil recuperación europea obedece a errores en el diseño de la política económica de la eurozona. En declaraciones a EL PAÍS, el presidente del Consejo de Asesores Económicos de Barack Obama, Jason Furman, advierte a la Comisión Europea contra la tentación de volver a aplicar una nueva dosis de austeridad en países como España, Portugal y, en menor medida, Italia. “La Comisión Europea tomará sus decisiones”, pero la eurozona necesita “una aplicación flexible de las reglas fiscales en países como España y una expansión fiscal donde haya margen para ello”, señala.

Furman recuerda que la eurozona ha recuperado en 2016 los niveles de PIB previos a la crisis, cinco años más tarde que Estados Unidos y ocho años después del arranque de “la Gran Recesión”. “Y en renta por habitante sigue un 1% por debajo del nivel precrisis”, subraya. En su opinión, esa divergencia en el ritmo de las recuperaciones a ambas orillas del Atlántico obedece a “elecciones políticas”. “Algo más de estímulo fiscal en Europa sería positivo para sortear los peligros de una recuperación aún incompleta”, afirma.

Según el asesor económico de Obama, la Casa Blanca aboga por el pragmatismo y la flexibilidad, pero sabe que sus recetas para Europa topan con las tesis del Gobierno alemán. Apuesta por los estímulos ante la débil recuperación económica y los riesgos procedentes de los países emergentes, sobre todo China.

Furman no prevé otra crisis del euro, pese a la agitación del Brexit, Grecia, la situación de la banca italiana, la inestabilidad política en España y los riesgos geopolíticos derivados de la vecindad europea. “Si se aplican las recetas adecuadas, el desempleo seguirá retrocediendo y el PIB continuará al alza. Pero Europa debería evitar la complacencia”, afirma. En el caso concreto de España, advierte de que las cifras del paro y de la deuda pública siguen siendo demasiado elevadas. “Yo mantendría los ojos bien abiertos”, concluye.


Fuente:  http://www.yometiroalmonte.es/2016/05/16/casa-blanca-bruselas-fin-austeridad-sur-europa/

Los barrios cerrados y la segregación social urbana

 Segregacion Dos

Los de dentro. Los de fuera
Los muros para separar compatriotas han de ser estudiados minuciosamente para atender a las causas que los originaron y las consecuencias que han provocado y provocan mientras continúan en pie.
Es común en las oposiciones de los gobiernos latinoamericanos acusar a quienes ostentan el poder de “separar a la sociedad”, de confrontar a sus ciudadanos. En este Especial, en cada caso, estudiaremos también en qué contexto se erigieron y quiénes gobernaban a nivel provincial, regional y nacional cuando sucedieron, así como qué partidos de qué ideologías llevaron a cabo tales iniciativas o las consintieron cuando ciertos sectores de la población exigieron que se levantasen.


Violencia, inseguridad urbana, delincuencia callejera. Un largo número de problemas sociales del continente fueron los que provocaron una proliferación de lo que hoy se denominan barrios cerrados. Allí donde se levantaron, la dejadez política tomó un papel principal. Y es que es más fácil y rápido levantar un muro que fomentar el civismo, instruir en concienciación ciudadana y apostar por el bienestar intraurbano a todos los niveles. Esta polarización de la sociedad, la segregación urbana que ha acarreado y, en definitiva, el levantamiento de estos muros tienen responsables que en La Réplica, hasta donde se nos permite recabar información, serán mostrados sin paños calientes ni medias tintas.

 Ciudad

Partamos de lo conceptual: ¿qué entendemos por barrios cerrados?
Son zonas residenciales que cuentan con servicios privados de vigilancia permanentes que, con la ayuda de muros, impiden la entrada a los mismos de aquellos que no sean residentes en alguna de las casas que hay dentro. He aquí la primera colisión: espacio público urbano se ve privatizado ipso facto con la aparición de este fenómeno residencial, privatización avalada por legislación ad-hoc (dispuesta expresamente para ello). Decimos que se da la primera colisión porque ciudadanos de una determinada localidad comprobarán que calles por las que no hubo problema en pasear años atrás, ahora, por no vivir en una zona que hoy es pudiente, no puede ni siquiera caminar por sus calles, y eso provoca irremediablemente sentimientos enfrentados. “No eres quién para poder caminar estas calles.”

La proliferación de los barrios cerrados ha dado lugar a otro fenómeno urbano. Tradicionalmente, quienes se ubicaban a las afueras de la ciudad eran aquellos estratos sociales que no disponían de suficiente poder adquisitivo. En cambio, la falta de espacio en zonas céntricas de las ciudades ha provocado que dichos barrios también se construyan en las periferias. Así pues, no es de extrañar el fenómeno visual tan grande que se produce cuando, en una vista panorámica, pueden observarse chabolas y chalets adosados a escasos metros de distancia con un muro en medio. Un muro físico, un muro de clase, y un muro que no ayuda al desarrollo social y humano de ninguno de los dos lados. Esta afirmación, para algunos sectores idealista, es totalmente comprobable y demostrable, como avanzaremos más adelante.

 FAVELA BARRIO

¿Cómo se protegen los barrios cerrados?
La antropóloga brasileña Teresa Pires do Rio Caldeira hacía una aclaración bastante aclarativa al respecto: cuanto más segura y cerrada es la propiedad dentro del barrio cerrado, más alto es el status de la familia que la habita en el mismo. Y esto, se extrapola también al barrio en sí: cuanto más segura la muralla y más sofisticados sus dispositivos de seguridad, más alta distinción posee. En algunos casos, dicha protección se ha vuelto obsesiva en familias que buscaban evitar a toda costa la heterogeneidad social, algo no tan concebible en Europa pero muy arraigado y asumido en Latinoamérica, donde quería evitarse el contacto con situaciones de pobreza y extrema miseria. Bien por decoro o por preferir obviar la realidad. El mayor problema no recae sobre quienes adultos deciden trasladarse a estos barrios, sino quienes nacen y crecen aquí, y solo conocen de primera mano esta realidad.

Ya que tenemos una idea de lo que son, resulta inevitable realizarnos la siguiente pregunta seriamente y llegar al fondo de la respuesta: ¿por qué surgen?

Obviamente, la respuesta es múltiple: la inseguridad urbana, la violencia callejera, la incapacidad del Estado para combatirlo, la desigualdad social cada vez más en aumento entre ricos y pobres, el deseo de lograr un mayor status y cierta homogeneidad social por parte de los sectores con mayor poder adquisitivo…

Frente a la inseguridad y la violencia, el Estado, en vez de aumentar la inversión en educación y en fomentar la reinserción de quienes han sufrido un abandono casi desde el nacimiento, apuesta por apartarlos fuera de muros.

Frente a la desigualdad social y al aumento paulatino de la brecha que separa a ricos de pobres, el Estado, en lugar de aplicar una política redistributiva y que apueste por la equidad de condiciones básicas y el acercamiento a la igualdad de oportunidades, permite que quienes tienen más se separen de la realidad y hagan suyas calles de todos.

Frente a los deseos de homogeneidad social de quienes más tienen, el Estado permite que se produzca un apartheid promovido por quienes más poseen para no mezclarse con los que menos tienen.

Obviamente, no se trata de demonizar a quienes viven dentro de los barrios cerrados y beatificar a quienes viven fuera. Pero como ya dijimos antes, esto no hace bien ni a unos ni a otros. Esta diferenciación provoca sentimientos enfrentados, desigualdad, resentimiento, odio, rencor… y no sólo eso, sino que navega a barlovento contra lo más importante: el bien común. Si se quiere luchar la violencia callejera, la inseguridad y la pobreza, los muros no ayudan ni a quienes quedan dentro ni a quienes quedan fuera.

No obstante, no todos los gobiernos latinoamericanos han actuado del mismo modo. Sólo algunos apuestan por esta polarización, ¿qué Estados y con qué gobiernos? Lo iremos viendo en las monografías que se sucederán semanalmente.

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Esta monografía, aunque sea crítica y voraz contra los muros, no le pierde los ojos a la realidad. Es totalmente comprensible que una familia, ante el aumento del crimen, el miedo a la violencia y el sentimiento de vulnerabilidad, busque su protección. No es culpa de estas familias ante tales sentimientos, sino del Estado. Por el contrario, sí es culpa de estas familias cuando su exclusión del resto se debe única y exclusivamente a querer una homogeneización social en el sentido peyorativo de la misma: mis hijos con los hijos de quienes más tienen.

A su vez, dicha segregación social ha sido contraproducente para las propias familias pudientes. Unidas, focalizadas en el mismo punto del mapa, son un dulce para las bandas criminales organizadas que en un solo ataque pueden concentrar una mayor cantidad de artículos de valor. Además, el hecho de vivir dentro de los muros crea una falsa seguridad en quienes allí habitan, y sus modos de conducta así lo demuestran. Normalmente, sus puertas y ventanas están abiertas y los automóviles tienen las llaves puestas.

Los muros crean una falsa ilusión de seguridad que, en el momento que son traspasados por alguien del exterior, los dejan en evidencia.

Hay quienes apuntan a un fenómeno social urbano que busca explicar la aparición de estos barrios cerrados, si bien no parece lograrlo en su totalidad. Georjeanna Wilson-Doenges, profesora en la Facultad de Psicología de la Universidad de Wisconsin-Green Bay apuntaba a que la irrupción de estos barrios también se debía a la pérdida de sentimiento de comunidad, de sentimiento de barrio, que hoy día se había deteriorado hasta casi la extenuación en las ciudades de hoy día, en constante crecimiento y con un paulatino desapego de las relaciones de vecindad. Este fenómeno al que apuntaba la profesora es también visible en Europa, y no por ello se ha dado una proliferación de barrios cerrados en el viejo continente, he ahí que no termine de convencer dicho análisis.

bifurcaciones_barrios cerrados Guy Thuillier, historiador francés, señalaba a la desigualdad social como la razón fundamental de que se den fenómenos como este: los ricos buscan evitar el contacto con la pobreza. Dicho afán se ve acrecentado cuando se implementan políticas neoliberales, cuando el Estado desentiende de los problemas de desigualdad social y permite que la segregación se produzca dentro de la sociedad a puntos tan radicales como el levantamiento de muros que dividan materialmente el tejido social más allá de la brecha ya existente de ingresos entre las diferentes familias del mismo país.

Dicha división crea un peligroso tablero de ajedrez entre los “ganadores”, los de dentro, y los “perdedores”, los de fuera. Y se hace más peligroso aún dentro de las clases medias que ni cuentan con enormes cantidades de dinero en sus cuentas corrientes ni tienen tampoco problemas para llegar a final de mes. ¿Por qué más peligroso aún?

Son este estrato social quienes sustentan la estructura social, y el capitalismo dejado a su libre albedrío da pie a un “sálvese quien pueda” en el que, frente a algunos privilegiados que se avecinaban a los más ricos (normalmente profesionales del sector privado en puestos de dirección) irremediablemente, el grueso de este estrato (como se comprobó por ejemplo en Venezuela tras el Caracazo o en Argentina tras el Corralito), cae estrepitosamente al polo inferior de la escala social y sufren el progresivo emprobecimiento de la sociedad de un modo más drástico, como lo demuestran diversos estudios que se han hecho al respecto, como por ejemplo los plasmados por la socióloga argentina Maristella Svampa en su libro “La sociedad excluyente” (2005).

Los barrios cerrados quizás sean una solución rápida para quienes cuentan con ingresos altos y exigen una mayor seguridad, lo cual es comprensible. ¿Quién no quiere seguridad? Ahora bien, no es una solución para una sociedad. Todo lo contrario, ha de ser una vergüenza, tanto para los de dentro como los de fuera, y a la misma vez, un aliciente para impulsar desde el Estado todas las herramientas posibles que busquen la erradicación de estos muros por lo innecesario de los mismos. Trabajo de generaciones que algunos gobiernos ya comenzaron en sus diferentes países hace años y de los que hoy podemos ver algunos de sus frutos. Escasos, pero esperanzadores.

A modo de conclusión, podríamos sintetizar las principales características de este fenómeno urbano de la siguiente manera:

– Son barrios con barreras físicas que provocan una privatización de espacio público.

– El acceso a los mismos es discrecional. Se impide la entrada a los de fuera, los ¨”no-queridos”, fomentando la segregación social urbana.

– Suelen estar ubicados en la periferia junto a arrabales y barrios marginales.

– Sus habitantes buscan la homogeneidad social y evitar el contacto con la pobreza.

– Son una solución rápida para quienes quieren evitar la inseguridad urbana y la delincuencia.



 Fuente: http://lareplica.es/los-barrios-cerrados-la-segregacion-social-urbana/

Ecuador, la cicatriz del terremoto

Madelen Hernández y María Salazar, promotoras comunitarias de Médicos Sin Fronteras (MSF), brindan atención médica básica a los vecinos de uno de los barrios más afectados de Pedernales. Fotografía: Albert Masias/MSF
Madelen Hernández y María Salazar, promotoras comunitarias de Médicos Sin Fronteras (MSF), brindan atención médica básica a los vecinos de uno de los barrios más afectados de Pedernales. Fotografía: Albert Masias/MSF
Cristina Buxeres, logista de Médicos Sin Fronteras (MSF), organiza junto a miembros de las 52 familias beneficiarias, la distribución de kits de higiene y  utensilios de cocina en el refugio de Alto de Portete, provincia de Esmeraldas. Fotografía: Albert Masias/MSF
Cristina Buxeres, logista de Médicos Sin Fronteras (MSF), organiza junto a miembros de las 52 familias beneficiarias, la distribución de kits de higiene y utensilios de cocina en el refugio de Alto de Portete, provincia de Esmeraldas. Fotografía: Albert Masias/MSF
Un equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) ayuda a construir un refugio en Alto de Portete a personas afectadas que huyeron de la Isla de Portete ante el temor de un posible Tsunami. Hoy, 29.000 personas continúan viviendo en refugios en Ecuador a la espera de una solución a más largo plazo. Fotografía: Albert Masias/MSF
Un equipo de Médicos Sin Fronteras (MSF) ayuda a construir un refugio en Alto de Portete a personas afectadas que huyeron de la Isla de Portete ante el temor de un posible Tsunami. Hoy, 29.000 personas continúan viviendo en refugios en Ecuador a la espera de una solución a más largo plazo. Fotografía: Albert Masias/MSF
Tareas de demolición de un hotel en el paseo marítimo de Pedernales. En este edificio murieron alrededor de 70 personas cuando el terremoto los sorprendió durante la celebración de una boda y el edificio colapsó. Fotografía: Albert Masias/MSF
Tareas de demolición de un hotel en el paseo marítimo de Pedernales. En este edificio murieron alrededor de 70 personas cuando el terremoto los sorprendió durante la celebración de una boda y el edificio colapsó. Fotografía: Albert Masias/MSF
Refugio para personas afectadas por el terremoto en el Colegio de Manta, en Manta, provincia de Manabí.  Allí viven más de 290 personas. Fotografía: Albert Masias/MSF
Refugio para personas afectadas por el terremoto en el Colegio de Manta, en Manta, provincia de Manabí. Allí viven más de 290 personas. Fotografía: Albert Masias/MSF
Zona afectada por el terremoto en la población de Calceta, provincia de Manabí, Ecuador. Fotografía: Albert Masias/MSF
Zona afectada por el terremoto en la población de Calceta, provincia de Manabí, Ecuador. Fotografía: Albert Masias/MSF
Viviendas afectadas en el Barrio 15 de Septiembre en Manta, provincia de Manabí, Ecuador. En la ciudad más de 200 personas murieron tras el terremoto. Fotografía: Albert Masias/MSF
Viviendas afectadas en el Barrio 15 de Septiembre en Manta, provincia de Manabí, Ecuador. En la ciudad más de 200 personas murieron tras el terremoto. Fotografía: Albert Masias/MSF
Pedernales, en la provincia de Manabí, fue el epicentro del terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter. Allí fallecieron más de 170 personas. Días después del terremoto la población sigue utilizando mascarillas para protegerse del polvo provocado por la limpieza de los escombros y para evitar el hedor a cuerpos en descomposición que todavía persiste en algunas zonas de la ciudad. Fotografía: Albert Masias/MSF
Pedernales, en la provincia de Manabí, fue el epicentro del terremoto de 7,8 grados en la escala de Richter. Allí fallecieron más de 170 personas. Días después del terremoto la población sigue utilizando mascarillas para protegerse del polvo provocado por la limpieza de los escombros y para evitar el hedor a cuerpos en descomposición que todavía persiste en algunas zonas de la ciudad. Fotografía: Albert Masias/MSF
Vista general del refugio de Alto de Portete en la región de Muisne, provincia de Esmeraldas, Ecuador. Alrededor de 52 familias que vivían en la cercana isla de Portete subieron a las dos lomas justo después del terremoto del 16 de abril buscando refugio lejos del mar ante el temor de un posible tsunami. Fotografía: Albert Masias/MSF
Vista general del refugio de Alto de Portete en la región de Muisne, provincia de Esmeraldas, Ecuador. Alrededor de 52 familias que vivían en la cercana isla de Portete subieron a las dos lomas justo después del terremoto del 16 de abril buscando refugio lejos del mar ante el temor de un posible tsunami. Fotografía: Albert Masias/MSF





El 16 de abril, a las 18:58 horas, la tierra temblaba en Ecuador. Con una magnitud de 7,8 el seísmo fue el más destructivo desde los terremotos de 1987. 

El terremoto provocó 660 víctimas mortales y más de 27.000 heridos. Un mes después, 29.000 personas viven en albergues y refugios temporales.

Equipos de MSF trabajan en las zonas más afectadas de Manabí y Esmeraldas realizando consultas médicas, entrega de kits sanitarios para la atención de heridos, donaciones de artículos de primera necesidad y llevando a cabo sesiones de salud psicosocial y de prevención y promoción de la salud mental.


sábado, 14 de mayo de 2016

El azar y la necesidad

    
El punto azul pálido en la franja marrón superior es la Tierra vista por la ‘Voyager 1’ desde 6.000 millones de kilómetros en 1990.


       Le hasard et la nécessité. Essai sur la philosophie naturelle de la biologia moderne, fue escrito en 1970 por Jacques Monod, biólogo molecular francés, Premio Nobel en 1965. Según Monod, la llegada de la ciencia moderna ha separado el reino de la verdad objetiva del de los valores, produciendo la angustia que caracteriza nuestra cultura. El único camino que todavía podemos recorrer es el de la aceptación de una austera ética del conocimiento; con tal propósito escribe Monod: La antigua alianza está rota; el hombre sabe al fin que está solo en la inmensidad indiferente del Universo en donde ha emergido por azar. Igual que su destino, su deber no está escrito en ninguna parte. A él le toca escoger entre el Reino y las tinieblas



Ilya Prigogine

Cerca de medio millar de ciudades en 25 países tomarán las plazas el 15 de mayo


La Nuit Debout y el 15-M llaman a ocupar el espacio público de forma simultánea en todo el mundo este próximo domingo, que coincide con el quinto aniversario del movimiento nacido en la Puerta del Sol.


Participantes del movimiento Nuit Debout sentados en la Plaza de la República en París, Francia. REUTERS/Jacky Naegelen
Participantes del movimiento Nuit Debout sentados en la Plaza de la República en París, Francia. REUTERS/Jacky Naegelen

La Nuit Debout, el movimiento indignado francés, ha supuesto una bocanada de aire fresco para movimientos sociales de muchos países, que han recibido con expectación el despertar de las plazas francesas. El fin de semana del 7 y 8 de mayo, al llamado de la comisión internacional de ND, dos centenares de activistas de movimientos principalmente europeos, aunque también de Estados Unidos, México o Chile, se reunieron en la capital francesa para coordinar una acción global el 15 de mayo y empezar a diseñar la hoja de ruta a seguir en la movilización global.

Allí se concretó un llamamiento al que de momento se han sumado cerca de medio millar de ciudades de 25 países, entre ellos, España, Grecia, Italia o Alemania, pero también de Estados Unidos, Australia, Chile, Colombia o Filipinas. El lema común, en un guiño al “Somos el 99%” de Occupy Wall Street, es “They have millions, we are billions” (“Ellos tienen millones, nosotros somos miles de millones”); la consigna, salir a la calle, ocupar las plazas y reapropiarse del espacio público.

Por motivos obvios, Francia es el país donde la respuesta a la convocatoria ha sido más abrumadora: más de 200 ciudades se han sumado al llamamiento. En París, la Orquesta Debout, que hace tres semanas congregó a miles de personas en République interpretando la Sinfonía del Nuevo Mundo de Dvořák, dará el pistoletazo de salida a la jornada reivindicativa con un nuevo concierto en esta plaza, epicentro de la contestación parisina. También habrá una ‘flashmob’ y un gran ‘streaming’, que conectará con decenas de plazas de todo el mundo. “Será un éxito si logramos que la gente que participa en las distintas ocupaciones ese día, pueda verse y dialogar entre sí”, explica Reno, de la Comisión internacional de Nuit Debout.

En España, el 15 de mayo, que coincidirá con el quinto aniversario del 15-M, hay previstas acciones en medio centenar de ciudades, donde se organizarán manifestaciones, conciertos, y comidas populares, entre otras iniciativas. El lema a nivel estatal, “La lucha sin fronteras es el único camino”, muestra hasta qué punto España es consciente de la importancia de la dimensión internacional de la movilización.

“No es solo un aniversario, es una jornada internacional de protesta que nos debe llevar a una nueva etapa de luchas coordinadas, porque el cambio de modelo debe ser global”, recuerda la convocatoria lanzada desde el 15-M.

La Nuit Debout, vínculo entre norte y sur de Europa
Aunque en Francia la Nuit Debout está siendo una ola, a diferencia del tsunami que supuso el 15M en España, muchos activistas internacionales lo ven en términos estratégicos, como el vínculo que puede conectar las luchas de los países del sur y el norte de Europa.

“La Nuit Debout ha dado un empujón a la protesta internacional”, considera Emma, del 15M Barcelona, que ha apoyado desde el principio a los indignados galos, aunque reconoce que el movimiento sigue bastante centrado en sí mismo.

En Francia, la piedra angular de la contestación sigue siendo la batalla contra la reforma laboral del gobierno socialista, que saltándose el rechazo de la opinión pública, los sindicatos, el parlamento y de la propia mayoría gubernamental, aprobó el jueves por decreto una ley que abarata el despido, reduce las indemnizaciones y dinamita la jornada de 35 horas semanales.

Para Federico, italiano participante en el movimiento nacido en la plaza de la République, el hecho de que la movilización en Francia se centre en temas de índole estatal y no internacional no tiene por qué ser necesariamente malo.

“Esto es un proceso. La temporalidad en Francia es distinta que en otros países europeos como Italia o España. En los Estados del sur de Europa, los efectos de la crisis se dejaron sentir antes, y esta es la primera vez que los franceses se ven afectados directamente por la crisis internacional y por las políticas dictadas por Bruselas”, opina. “De momento, miran al Estado francés como el enemigo a batir, pero pronto se darán cuenta que la lucha debe ir hacia el terreno internacional porque las directrices obedecidas por el gobierno de Hollande vienen de fuera”, considera.

Precariedad, fronteras y democracia
Pese a que no se trató de un encuentro masivo y no hubo conclusiones cerradas más allá del horizonte del 15 de mayo, el fin de semana pasado sirvió para poner en común las preocupaciones que mueven a los distintos colectivos, en particular, los europeos.

La precariedad, la política de fronteras, y la falta de democracia real fueron los temas recurrentes y transversales, de los que se desprendieron otros, como la pérdida de derechos civiles, el fin de la libertad de movimiento dentro de Europa, la gestión de la crisis de los refugiados o, en materia económica, las políticas de austeridad y el TTIP, el tratado de libre comercio que actualmente negocia la Unión Europea con Estados Unidos. También volvió a evocarse la propuesta de una huelga transnacional que haga converger los tres ejes principales de lucha.

“En Francia, de momento, se están centrando en el corto plazo y en combatir la reforma laboral, lo cual es lógico, pero también es necesario que se abran espacios para empezar a pensar en estrategias a medio y largo plazo”, opinaba Emma.

Los organizadores de este 15-M global creen que si la convocatoria del domingo tiene éxito, supondría un buen punto de partida para relanzar la movilización internacional y europea a partir de otoño, de cara a iniciativas nuevas y otras que ya llevan meses fraguándose.


viernes, 13 de mayo de 2016

Serge Latouche: “El desarrollo sostenible es un eslogan”

El filósofo francés, impulsor del concepto del decrecimiento, critica “la sociedad del desperdicio”.
Para Latouche, la sociedad del crecimiento reposa sobre la acumulación ilimitada de riquezas, destruye la naturaleza y es un generador de desigualdades sociales.
Serge Latouche / Niccolò Caranti
El protagonista de hoy elige realizar la entrevista en Les délices du fournil (las delicias del horno), un pequeño local que ofrece servicio rápido de bocadillos, croissants y cafés en pleno corazón del barrio latino de París. Con los videoclips de éxito del momento de fondo y mientras bebe de su copa de vino tinto, –experto en filosofía económica y e impulsor de la teoría del decrecimiento– relata cómo su experiencia de vida con comunidades ajenas al desarrollismo, primero en Laos y luego en África, le llevó a perder la fe en la economía, historias que él explica en La sociedad de la abundancia frugal, uno de sus últimos libros traducidos al español. Para Latouche, un académico parisino de pelo canoso y sonrisa afable, la sociedad del crecimiento reposa sobre la acumulación ilimitada de riquezas, destruye la naturaleza y es un generador de desigualdades sociales.

El mantra central de quienes actualmente gobiernan el mundo es el desarrollo económico exponencial y el aumento de la productividad laboral aunque eso conlleve el recorte de derechos. Muchos son los que celebran el recién aprobado proyecto del Banco Central Europeo para inyectar mensualmente 80.000 millones de euros al mes para reavivar el crecimiento de la economía europea. Sin embargo, este defensor del decrecimiento económico considera que la solución reside en vivir de otra forma para vivir mejor. Para Latouche, el altruismo debería sustituir al egoísmo, el placer del ocio a la obsesión por el trabajo, la importancia de la vida social al consumo desenfrenado y lo razonable a lo racional.

¿Qué le hizo perder la fe en la economía y buscar nuevas alternativas a través de la filosofía económica?
Cuando vivía en Laos estuve con comunidades que trabajaban unas cinco horas por día y el resto del tiempo lo dedicaban a divertirse, a plantar, a cazar, a pescar, y ahí me di cuenta de que el desarrollo iría a acabar con esta forma de vida feliz y transformaría a estas personas en subdesarrollados. El desarrollo colonizaría su imaginario, creándoles necesidades externas y destruyendo el equilibrio de sus sociedades. Cuando hablo de colonizar el imaginario es porque parto de la idea de que la economía es una forma de colonizar el imaginario, como ha sido la religión en los momentos en que los conquistadores invadieron otros países. Esta experiencia me permitió comprender que la economía es una forma de religión y que el desarrollo es una forma de occidentalización del mundo que toma el relevo de la colonización por otros medios.

¿Fue en este momento en el que comenzó a pensar en la necesidad del decrecimiento?
No, yo no utilicé el término decrecimiento hasta el 2002, cuando organizamos el gran coloquio Deshacer el desarrollo, rehacer el mundo (Défaire le développement, refaire le monde) en la sede de la UNESCO en París. En el 64 yo me fui a África como un verdadero misionario del desarrollo, aunque estaba inscrito en el partido comunista y me consideraba marxista, en el 66 llegué a Laos y a mi vuelta a Francia comenzó mi crítica a la economía política y mi trabajo en la epistemología económica. Ahí nació una reflexión durante décadas y comenzó mi crítica al desarrollo como una forma de occidentalización del mundo.

¿Como definiría el decrecimiento?
Yo no lo definiría. Es un eslogan que ha tenido una función mediática de contradecir otro eslogan. Es realmente una operación simbólica imaginaria para cuestionar el concepto mistificador del desarrollo sostenible. El concepto de decrecimiento llegó por azar y por necesidad.

¿Qué es para usted el desarrollo sostenible?
El desarrollo sostenible es eso, un eslogan. Es el equivalente del TINA de Margaret Tatcher, There Is No Alternatives, que viene a decir que no hay alternativas al liberalismo económico. El desarrollo sostenible fue inventado por criminales de cuello blanco, entre ellos Stephan Schmidheiny, millonario suizo que fundó el Consejo Mundial para el Desarrollo Sostenible (World Business Council for Sustainable Development), el mayor lobby industrial de empresas contaminantes, y que fue acusado del homicidio de miles de obreros en una de sus fábricas de amianto. También su amigo Maurice Frederick Strong, un gran empresario del sector minero y petrolero que, paradójicamente, fue el secretario general de la Conferencia de Naciones Unidas para el Medio Humano, donde se abrió la reflexión para que 20 años más tarde, en la Cumbre de la Tierra de Rio 92, se presentase oficialmente el término desarrollo sostenible. Ellos decidieron vender el desarrollo sostenible igual que vendemos un jabón, con una campaña publicitaria extraordinaria, excelentemente sincronizada y con un éxito fabuloso. Pero no es más que otra vertiente del crecimiento económico.

En algunos momentos afirmó que la economía es la raíz de todos los males y que es necesario salir de ella y abandonar la religión del crecimiento, pero, ¿cómo se abandona una fe cuando se cree en ella?
No existe una receta. Yo me convertí en decrecentista en Laos y la mayoría de la gente de mi grupo han tenido experiencias parecidas a las mías de contacto con sociedades no desarrollistas que les han hecho abrir los ojos. No nacemos decrecentistas, nos convertimos en. Al igual que no nacemos productivistas, sin embargo nos convertimos rápidamente porque vivimos en un ambiente en el que la propaganda productivista es tan tremenda que la colonización del imaginario se produce al mismo tiempo que aprendemos la lengua materna. Desintoxicarse después depende de las experiencias personales. Un crecimiento infinito en un planeta finito no es sostenible, es evidente incluso para un niño, pero no creemos lo que ya sabemos, como dice Jean-Pierre Dupuy, un amigo filósofo. El mejor ejemploes la COP21, donde se hicieron maravillosos discursos pero que no darán casi ningún fruto, por eso yo creo en lo que yo llamo la pedagogía de las catástrofes. Creo que es lo único que presiona a salir a cada uno de su caparazón y pensar.

¿En qué consiste la pedagogía de catástrofes?
La gente que se ve afectada por alguna catástrofe comienza a tener dudas sobre la propaganda que difunden las televisiones o los partidos políticos, sean de izquierda o de derechas, y ante las dudas pueden ir en busca de alternativas y aproximarse al decrecimiento. Es necesario que haya una articulación entre lo teórico y lo práctico, entre lo vivido y lo pensado. Aunque tengas la experiencia, si no creas una reflexión puedes caer en la desesperación, en el nihilismo o en el fascismo, por ejemplo. Por tanto, son necesarios esos dos ingredientes, pero no hay receta para combinarlos.

Usted habla que no hay que crecer por crecer, igual que no hay que decrecer por decrecer, ¿en qué deberíamos crecer y en qué decrecer?
Hacer crecer la felicidad, mejorar la calidad del aire, poder beber agua natural potable, comer carne sana, que la gente pueda alojarse en condiciones aceptables… Vivimos en una sociedad del desperdicio que genera numerosos desechos, pero donde muchas de estas necesidades básicas no están satisfechas. Salir de la ideología del crecimiento supone una reducción del consumo europeo hasta alcanzar una huella ecológica sostenible, esto supone reducir en un 75% nuestro consumo de recursos naturales. Pero no somos nosotros los ciudadanos los que debemos reducir nuestro consumo final, sino el sistema. Por ejemplo, el 40% de la carne que se vende en los supermercados va a la basura sin ser consumida. Esto conlleva un desperdicio enorme y una alta huella ecológica. En un país como España, hasta el año 70 la huella ecológica era sostenible, y si todos hubiesen seguido viviendo como los españoles de aquel entonces tendríamos un mundo sostenible. Sucede que los españoles no han pasado a comer el triple de cantidad, sino el triple de mal. En la década de los 70 las vacas todavía se alimentaban de hierba pero ahora comen soja, que se produce en Brasil, quemando la selva amazónica; después es transportada 10.000 kilómetros, se mezcla con harina animal y se hacen piensos con los que las vacas se vuelven locas. Por tanto la huella ecológica de un kilo de ternera hoy supone 6 litros de petróleo, y pasa igual pasa con la ropa y con el resto de bienes. Vivimos en la sociedad de la obsolescencia programada, cuando en lugar de tirar deberíamos reparar y de esta forma podríamos decrecer sin reducir la satisfacción.

Hasta hace poco las llamadas economías emergentes, como China o la India, crecían con fuerza e imparables, pero ahora viven un periodo de desaceleración y en algunos casos hasta de recesión, como es el caso de Brasil, ¿podríamos tener la esperanza de que surgiesen alternativas de decrecimiento en estos países?
En teoría sí, la crisis podría ser una oportunidad para buscar nuevas alternativas porque la crisis es un decrecimiento forzado, pero la paradoja es que la colonización del imaginario por la sociedad del crecimiento es tal que la única obsesión de los gobiernos es volver al crecimiento, cuando en realidad la herramienta clave debería ser la sabiduría. La preocupación actual tanto de Brasil como de China es cómo retomar el crecimiento, se han convertido en toxico-dependientes, drogados por el crecimiento.

¿Cree que las iniciativas del decrecimiento vendrán de países en situaciones de crisis o de países menos absorbidos por el desarrollo?
Puede venir de ambos, pero ya que somos los occidentales los responsables de esta estructura, es de aquí de donde debería partir la desoccidentalización el mundo. Nosotros lo intentamos desde el movimiento del decrecimiento pero por el momento no tenemos un verdadero impacto sobre la realidad, solo a nivel micro, con iniciativas como las cooperativas de productores locales, que son pequeñas experiencias de decrecimiento a nivel local, de las cuales conozco muchas iniciativas interesantes en España.

¿Cree que serán los ciudadanos quienes impulsen el decrecimiento o será una iniciativa de los gobiernos?
Vendrá del pueblo, está claro, de los gobiernos por supuesto que no. ¿Por qué cree que los nuevos partidos políticos que están naciendo en Europa no abordan la óptica del decrecimiento? Por miedo. Tienen miedo a no ganar los votos suficientes para llegar al poder.

Usted afirma que vivimos en un mundo dominado por la sociedad del crecimiento que genera profundas desigualdades ¿de qué forma esto puede afectar a los ciclos migratorios?
La lógica de la sociedad de crecimiento es destruir todas las identidades. El problema de las migraciones es un problema muy complejo, ahora hablamos de millones de sirios desplazados pero antes de que acabe este siglo habrá 500 o 600 millones de desplazados, cuando ciudades enteras como Bangladesh o millones de campesinos chinos vean sus tierras inundadas por la subida del nivel del mar. Al aumentar las catástrofes del planeta, los migrantes ambientales aumentarán también. Donde yo tengo más experiencia de campo es en África y allí he observado que no es la pobreza y la miseria material lo que provocan las migraciones, es la miseria psíquica. Cuando yo comencé a trabajar en África hace una veintena de años no había existencia económica, igual que tampoco hay hoy. Toda la riqueza económica africana representa el 2% del PIB mundial según las estadísticas de la ONU, la gran mayoría representa la masa de petróleo nigeriano. De esta forma tenemos 800 millones de africanos que viven fuera de la economía, en el mercado informal. Al principio, cuando yo iba a África había buen ambiente, mucho dinamismo, la gente quería transformar sus tierras, había muchas iniciativas, pero han desaparecido. La última vez que fui los jóvenes ya no querían luchar más contra el desierto, ahora lo que quieren es ayuda para encontrar papeles e ir a Europa, ¿por qué? No es porque ahora sean más pobres que antes, es porque hemos destruido el sentido de su vida. Los últimos 10 o 20 años de mundialización tecnológica han representado una colonización del imaginario 100 veces más importante que los 200 años de colonización militar y misionaria. Se les crean nuevas necesidades, en la tele se les venden las maravillas de la vida de aquí y ellos ya no quieren vivir allí.

¿Diría usted que esto representa una crisis antropológica?
Sí, el crecimiento es una guerra contra lo ancestral. El verdadero crimen de occidente no es haber saqueado el tercer mundo, si no haber destruido el sentido de la vida de esta gente que ahora adoran al espejismo del desarrollo.


 Fuente: http://iniciativadebate.org/2016/04/28/serge-latouche-el-desarrollo-sostenible-es-un-eslogan/

Los refugiados y la estupidez humana




En alguno de mis artículos he apuntado, emulando a Unamuno, que “me dolía España”. Me dolía porque, pensaba, que mi país tenía los gobernantes más estúpidos y manejables de Europa. Luego, a raíz de los atentados de Bruselas y las reacciones de los respectivos dirigentes europeos, que creía más avanzados e inteligentes, tuve que corregir y englobar a toda Europa en esta estupidez gobernadora. Estupidez frente a los atentados, y últimamente también frente al problema de los desplazados y la emigración. Reacciones de los dirigentes europeos, si recuerda el lector, infantiles, de respuesta violenta a la violencia, de alarde de técnica investigadora y de condena afianzando nuestro gran sistema democrático de derecho, y de no sé cuántas cosas más, con las que se llenaban y se llenan la boca; sistema al que no nos harán renunciar, decían, como vienen diciendo todos siempre que se produce una acción terrorista, que, de paso, sirve y se aprovecha para aparecer en las televisiones mundiales, cual protagonistas de una mala película, tratando de hacernos comulgar con ruedas de molino. Aparecen con caras compungidas y voz entrecortada, colmados de dolor, pidiendo solidaridad, en contraste con las otras caras con las que también aparecen cuando clausuran una convención, cumbre o reunión internacional sobre cualquier tema. En este último año, para tratar el problema de los refugiados, ahora que tanto afecta no sólo a un país sino a toda Europa, se han reunido nuestros próceres unas ocho veces, y al final, mucha declaración, mucho careto, pero nada en limpio. Eso sí, con su presencia ante las cámaras reparten satisfacción, sus caras rebosan coloretes, pero no por acuerdos o soluciones, sino por haber comido copiosamente en restaurantes caros, dormido en hoteles lujosos y pasados buenos ratos entre copas y entre amigos que hablan y hablan, y nada solucionan. Porque eso han venido haciendo en esta casi decena de cumbres que sobre este tema tan grave han venido celebrando. Como si la cuestión de los refugiados, desplazados, exiliados, emigrantes, etc, etc, hubiera surgido ayer. Como si hasta ahora no hubiera habido guerras y disturbios en una y otra zona del planeta, lejos y cerca, en oriente y occidente, en el norte y en el sur. Han estado ciegos, porque les interesaba estar ciegos, y ahora tratan de buscar soluciones que nada solucionan, porque ven que su propio desastre se les viene encima de sus ricos países.

Es cierto que Europa no puede ser ya refugio de tanto desplazado y emigrante, no hay espacio donde acogerlos dignamente. Vivimos en una Europa superpoblada donde ya no cabe ni un alfiler y los recursos son cada vez más escasos. Pero no es menos cierto que Europa ha estado mirando para otro lado ante unos conflictos que en la mayoría de los casos, desde la guerra de la antigua Yugoslavia a Irán, Irak, Siria, Armenia, el Kurdistán, etc, han venido salpicando la historia de sangrientos y devastadores conflictos en este final y comienzo de siglos, como si a lo largo del pasado no hubiera habido suficientes y no hubiéramos sacado ninguna conclusión positiva. Guerras que ya vienen originadas de atrás, y a las que nunca se ha hecho caso a no ser para invadir esos países y arrasarlos con la disculpa de liberarles del tirano o acabar con sus luchas étnicas. Mentira. Conflictos a los que la ONU, creada precisamente para evitarlos y poner remedio a tanta barbarie, he hecho caso omiso. Europa, bajo el dictamen y la anuencia de los Estados Unidos -que a su vez maneja a su antojo las asambleas de las Naciones Unidas- es la culpable por haber compaginado su negocio del petróleo con los intereses armamentísticos. Esa es la razón de tales conflictos. Precisamente Europa, sobre todo, Francia, Alemania, Inglaterra, y Rusia, son quienes los originan con la complacencia y promoción de los Estados Unidos. El problema, pues, nace aquí, en el mundo democrático occidental, y desde aquí se provoca, no en Siria o Sudán, por poner los dos casos más flagrantes. Aquí radica la causa de tanto desplazado, de tantos pueblos y familias que huyen de las bombas que lanza el mundo rico que no quiere saber nada de humanitarismo sino de negocio. El negocio de las armas y del petróleo origina, no nos engañemos, esos conflictos a los que quiere permanecer ajeno el mundo llamado libre y los estados de derecho, los ricos estados democráticos. Mejor dicho, sus gobernantes, marionetas que dependen precisamente de las grandes empresas a las que interesa que se produzcan esas luchas fratricidas para seguir medrando en la economía mundial. Gobiernos corruptos, casi todos, mientras el pueblo no quiere otra cosa que una casa, trabajo, salud y paz. Aquí y en oriente, en el mundo cristiano y en el mundo islámico. La gente no quiere armas, detesta ese negocio; el pueblo no quiere guerras, salen más caras que la paz, se cobra vidas y asola ciudades, y tampoco quiere petróleo, que es el excremento destructor de la naturaleza, su veneno, por algo la naturaleza lo mantiene enterrado, escondido, para que no destruya su cara bonita y fructífera. La gente no quiere petróleo, porque se muere de sed; quiere agua para beber, regar sus campos, y comer sus frutos. Nadie quiere armas, excepto los ignorantes, que no saben que el agua mana de la tierra limpia y no del grifo; los estúpidos que escupen para el cielo sin pensar que el cielo se lo devolverá, y también ellos, tan listos, poderosos y ricos, sucumbirán bajo su sucio escupitajo.

Asco, debería darnos asco tanta parafernalia, tanta cumbre inútil para justificar erróneas decisiones políticas, como la última de rechazar a los que pidan asilo, o cerrar fronteras con muros, espinos y policía, como si los muros pudieran parar el viento. Vaya decisión inteligente. Ni al tonto de mi pueblo que deduce que son ladrones los que roban, se le hubiera ocurrido semejante medida. Estamos hartos de armas y muros que no han servido sino para sembrar destrucción y muerte,  discordia y dolor. Nosotros, pese a la superpoblación europea, somos pocos, y ellos son multitud. Nos invadirán, nos arrollarán, porque son masas y masas de niños y mujeres, de hombres y de jóvenes fuertes que huyen de la muerte, de la desesperación, y hacen lo que sea por sobrevivir, mientras los occidentales, los ciudadanos ricos nos escondemos tras la falacia de la seguridad y la técnica, una seguridad y una técnica que nos supera, y si nos vemos obligados a utilizarla, será como el escupitajo, se volverá también contra nosotros y encima de nosotros nos ha de caer. Ni los muros ni la represión son medidas adecuadas. Además son complicadas de llevar a la práctica con resultados satisfactorios, y peor aún, son difíciles de mantener. Soluciones complicadas que nos impiden buscar y realizar las sencillas: quitarles las armas de las que hemos provisto a esos pueblos y ayudarles a convivir en paz con ellos mismos, sin injerencias comerciales, sino en francas relaciones de solidaridad y educación. La solución más sencilla. La más fácil. La más barata. Y la más beneficiosa, porque mantendremos el agua, el aire y la tierra sin contaminar. Sobrarán los impedimentos de fronteras; a nadie le gusta abandonar su país si en él puede vivir dignamente. Es cuestión de mentalización. Será la mejor cumbre la que decida de una vez por todas ir a los escenarios belicosos y desarmar esos pueblos promoviéndoles a una vida mejor en la que el petróleo sea mierda pasada. Buscando agua para lavar tanta sangre y buscando la paz para que los niños jueguen a la puerta de sus hogares con sus madres cerca, sonriendo en vez de llorando. ¿Es tan difícil esto? ¿No es más bonito y más barato? ¿No es más agradable? ¿No somos muchos más los que queremos esto en todo el mundo que los que se lucran con armas y petróleo, la causa de las guerras?

A ver si de una  vez nuestros gobiernos dejan de ser manejados por estúpidos. Que demuestre Europa que es inteligente, que ella expandió la cultura y la civilización en el mundo occidental, pero cuya cuna, también debe recordarlo, fueron precisamente esos pueblos que hoy consideramos atrasados y sufren guerras, el cercano oriente, la antigua Mesopotamia. No olvidemos nuestra historia, por muy remoto que sea el pasado. Gracias a esa zona en conflicto, hoy los europeos somos lo que somos. No lo olvidemos, Algo, por tanto, les debemos. Nuestra obligación es recompensarles. Está a nuestro alcance. 


Fuente: http://www.nuevatribuna.es/opinion/ramon-hdez-avila/refugiados-y-estupidez-humana/20160511124402128222.html