El aborto no es ni ha sido nunca un derecho, dicen los juristas.
El aborto es y ha sido siempre cosa de mujeres y las mujeres no han
sido sujeto de derecho hasta hace muy poco. De ningún derecho, ni
siquiera del derecho a la vida.
La vida, que según algunos arranca justo después de la fecundación
del óvulo por el espermatozoide. Esa célula invisible y tan poco viable
que, en la inmensa mayoría de los casos, no prospera, se degrada y es
eliminada con el resto de los desechos del cuerpo de la mujer.
Porque es el cuerpo de la mujer, el derecho a la vida de la mujer, lo
que se ha ignorado desde los albores de la historia hasta ayer mismo.
Los teólogos y moralistas que tan enfáticamente defienden ahora los "derechos" de una célula invisible,
han ignorado los millones de mujeres que han muerto a lo largo de la
historia a causa de abortos-carnicería. Desde su perspectiva, esas
mujeres no merecían misericordia porque, con su consentimiento o sin él,
habían concebido fuera de los cauces legales, o habían atentado contra
el mandato divino de parir con dolor; por ello, su muerte era un castigo
merecido. Eso era justicia divina, la misma que las mataba en la flor
de la vida en uno de sus innumerables partos.
Porque parir ha entrañado hasta hace un siglo grave peligro de
muerte, casi todas tenemos abuelas y bisabuelas que murieron de parto. A
pesar de lo cual las mujeres, todas las mujeres, desde las reinas hasta
la última esclava, han estado obligadas a traer al mundo todos los
hijos que Dios quisiera. Por razones de Estado las reinas, por la ley de
Dios las buenas cristianas, por las necesidades de la sociedad todas.
¿Y si no había con qué alimentar a los hijos que venían? ¿Y si la madre
moría y los dejaba a todos huérfanos? Los derechos de todas esas
personitas reales que pensaban y sufrían nunca fueron tenidos en cuenta
por los legisladores. En esas circunstancias podría pensarse que las que
no podían parir eran afortunadas, pero esas eran las más desgraciadas.
¡Ay de aquellas mujeres infértiles, cuya vida era estéril, yerma!
¿Había alguna forma de escapar al destino de morir pariendo? Solo las
que tuvieran la suerte de tener amplios diámetros pélvicos y
resistencia a las infecciones podían salvarse. Porque las relaciones
sexuales no eran, no han sido hasta hace muy poco, una elección, sino
una obligación para las mujeres casadas (aún hoy en algunos países los
maridos tienen derecho, por ley, a privar de la comida a sus mujeres si
estas se niegan a tener relaciones sexuales con ellos). Una obligación
de la que tampoco se libraban muchas mujeres solteras, y no hablemos de
las prostitutas. Teniendo en cuenta que los anticonceptivos eficaces son
un invento de hace medio siglo, el aborto, aun en el caso de que fuera
realizado de forma inapropiada, muchas veces era preferible al embarazo y
al parto.
Por eso ha habido abortos desde que hay historia y la información
sobre sustancias abortivas, generalmente plantas, se ha difundido entre
las mujeres y ha sido censurada por los hombres. Las mujeres han
abortado siempre de forma segura o insegura, las casadas y las solteras,
las nobles y las siervas. Mujeres de todas las clases sociales, con el
consentimiento y ayuda de sus maridos o amantes o sin él. Y si el aborto
ha fracasado (incluso el último recurso de la aguja de hacer punto),
han sido ellas las que han cargado con el fruto del embarazo y el
estigma de su pecado.
En una revolución sin precedentes, el siglo pasado los métodos
anticonceptivos (que en su día también fueron anatemizados por todos los
estamentos bienpensantes de la sociedad) primero, y los abortos seguros
después, devolvieron a las mujeres su cuerpo. No a todas las mujeres,
desde luego, solo a las del Primer Mundo, pero al menos nosotras hemos
recuperado el cuerpo y la sexualidad que nos había sido robada hace
miles de años.
Pero ningún derecho es inviolable, ningún logro irreversible,
especialmente si se trata de mujeres. Un ministro prepotente de este
Primer Mundo quiere eximirnos de la culpa de abortar,
devolviéndonos al limbo de la minoría de edad. Una minoría de edad en
la que estamos privadas del cuerpo y de la sexualidad, que debe de creer
que es patrimonio exclusivo de los hombres.
Pero ahora las mujeres no sólo somos capaces de parir. También nos
hemos lanzado a pensar, a protestar y a escribir. No sólo somos sujetos
de derecho y podemos votar, también podemos legislar. Además, hay una
inmensa mayoría de hombres que han ayudado a que sea así. Hombres de
todas las clases sociales y de muy diversas tendencias ideológicas que
estoy segura de que se abochornan de la forma de actuar de este ministro
y no van a ser cómplices de ese nuevo robo del cuerpo de las mujeres
que se quiere perpetrar. Porque esa mayoría de hombres, que ha ayudado a
las mujeres de este país a llegar a donde estamos, sabe que es mil
veces preferible tener compañeras a tener esclavas.
A todos los hombres y mujeres racionales les pido que olviden sus
diferencias y se unan para impedir que un ministro obtuso siga
insultando al país volviendo a condenar a la mitad de su población a la
esclavitud de los embarazos no deseados.
jueves, 20 de febrero de 2014
miércoles, 19 de febrero de 2014
Protestas ante el Parlamento de Ucrania
Fuegos artificiales estallan entre los manifestantes antiguvernamentales durante los enfrentamientos con la polcía en la Plaza de La independencia en Kiev.
Un manifestante contra el gobierno se prepara para lanzar una bomba de gasolina durante los enfrentamientos con la policía antidisturbios en la Plaza de la Independencia.
Un cóctel molotov estalla entre los policías.
Dos heridos caminan ante un policía antidisturbios en el centro de Kiev.
La policía dispara balas de goma contra los manifestantes que lanzaban piedras y cócteles molotov. La policía también respondieron con bombas de humo.
Un joven manifestante contra el gobierno participa en los enfrentamientos con la policía.
Un manifestánte envuelto en llamas.
Miles de manifestante rompieron un cordón policial en la inmediaciones de la sede del Parlamento ucraniano, en el primer incidente entre los opositores y las fuerzas antidisturbios en la capital ucraniana desde finales de enero. En la imagen, opositores lanzan piedras a la policía en el exterior del Parlamento de Kiev (Ucrania), 18 de febrero de 2014.
Vista aérea de la Plaza de la Independencia en Kiev durante los enfrentamientos que mantuvieron los opositores del gobierno con la policía antidisturbios.
Distintos focos de incendio inundan la Plaza de la Independencia, con motivo de los violentos enfrentamientos que han estallado en la ciudad de Kiev durante las protestas contra el gobierno.
Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2014/02/18/album/1392715694_510158.html#1392715694_510158_1392742615
Obsesos sexuales
Obviando el tema del derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, que para mí es incuestionable y que por supuesto hay que defender, por desgracia, todos los días (porque nuestros próceres nos imponen su sacrosanta moral machista, con la colaboración necesaria de sus compañeras, algunas disidentes de boquilla, otras orgullosas de reivindicar su condición de inferior), me gustaría abordar el tema de la reforma de la Ley del Aborto desde otro punto de vista.
Estos señores que basan su modelo de convivencia represivo en crueles dogmas doctrinarios, inmisericordes, disfrazados de humanismo que preconiza el amor a los débiles, a los desheredados, mientras lanzan pelotas de goma contra el que se está ahogando en el mar, sólo porque es negro y pobre, en lugar de rescatarle, lanzarle un salvavidas; los mismos, esos que hablan en nombre de dios, de su dios, el mejor del todos los dioses, esos hipócritas que dictan leyes contra la libertad y la normal convivencia de los distintos grupos que poblamos los pueblos y las ciudades, están enfermos, tienen la mente nublada por fantasías perversas y en su frustración sexual nos flagelan desde sus órganos de poder.
Que las parejas del mismo sexo adquieran una serie de derechos al contraer matrimonio les parece un “ataque a la familia”. Del mismo modo que sólo hay un dios verdadero, sólo existe un modelo de familia, el suyo. Entienden que esa institución solo tiene un sentido, un único fin: la reproducción. Pues muy bien, procedan, por mi parte pueden disponer en la mesilla de noche de un hisopo con agua bendita para rociar el camisón antes de contaminarse con el pecaminoso e inevitable trámite previo, pero déjennos en paz a los demás. Alguien debería contarles que ese tipo de prácticas tan alejadas de la naturaleza humana acarrea infinidad de conflictos psíquicos que, por desgracia, pagamos nosotros cuando estos seres acceden a los despachos donde se dictan las leyes.
Esta reforma llamada Gallardón con la que pretenden aproximarnos a su modelo de mundo, el del “valle de lágrimas”, no es sólo un ataque a la mujer, a la que vapulean cada vez que pueden, porque como es sabido es la mala en su libro sagrado que, por cierto, es una mala recopilación de otros anteriores, donde sólo aparece una buena y en el anexo, que para poder ser madre de un dios humano tiene que distinguirse de las demás a través de una inmaculada concepción: todas las otras están contaminadas, desde la primera. Como decíamos, esta reforma no es sólo un ataque a la mujer, sino la consecuencia lógica de la represión sexual en la que viven.
Esta ley nunca se hubiera planteado si nos reprodujéramos por esporas, pero es, precisamente, el hecho de que el sexo intervenga en la cuestión el que nos hace merecedores de un castigo, si no divino, porque dios nunca se pronuncia, terrenal, penal, carcelario. Quieren aplicarnos por otra vía la penitencia que ellos se imponen en su precaria existencia que a todas luces les parece miserable, no se entiende de otra manera su permanente lucha contra la libertad. El que vive en “estado de gracia” siente compasión por los demás, no desarrolla un permanente deseo de venganza. No son creyentes, sólo practicantes de un modelo de rito social al que siempre perteneció la élite, el poder, el dinero.
Son plenamente conscientes de que si los demás pueden llevar una vida sin prejuicios, sin una conducta que regule sus pulsiones sexuales sino, al contrario, dando rienda suelta a sus deseos e incluso desarrollando técnicas sofisticadas que incrementen el placer del acto, eso que se ha dado en llamar erotismo, que es al sexo lo que la gastronomía a la ingesta, hacer las cosas con un poco de arte; si ellos, reprimidos de por vida en esa inversión al más allá en la que creen obtener dividendos ofreciendo su castidad al ser superior, invisible, pero que todo lo ve, dieran por bueno el uso de la libertad, vivirían con la plena conciencia de estar desperdiciando su existencia, porque carecen de fe. En esa burda representación de lo espiritual no creen ni ellos, y para paliar ese sentimiento de frustración nos convierten en pecadores a los demás y, en tanto tales, merecedores de castigo. Salen a la calle y se llaman “pro vida” mientras aplauden que se ahogue a los pobres en el mar porque creen amenazados su privilegios. Serían los primeros condenados en "El Juicio Final”. ¡Ojalá fuera cierta esa patraña!
No queremos su absolución. No queremos usar su derecho al perdón a través de la confesión. No queremos caer en sus perversiones, ni en la justificación y encubrimiento de sus comunidades pedófilas, que ustedes comprenden tan bien. Tampoco nos gusta ese entramado financiero criminal que se ha creado en el Vaticano y que a nadie parece importarle, al que su recién cesado secretario de Estado, el cardenal Tarsicio Bertone, definió en su salida como “nido de cuervos y víboras”: yo no me atrevería a tanto, pero no lo conozco por dentro como él.
Obsesos sexuales, eso es lo que son. Insanos, perversos, dementes.
No, señores reprimidos, no queremos vivir en su hipocresía, en su doble moral, en su crueldad, en su ánimo de venganza patológico.
Estamos aquí para vivir en libertad.
Fuente: http://laicismo.org//detalle.php?pk=30166
martes, 18 de febrero de 2014
Cien años de la I Guerra Mundial: sangre, barro y trincheras
Soldados australianos cerca de Ypres (Bélgica), en 1917
Cristobal Colón descubrió América; Carlos V fue el emperador más poderoso del siglo XVI y la I Guerra Mundial estalló por el asesinato de Francisco Fernando.
Esas eran las píldoras de historia que los españoles estudiamos durante nuestra infancia. Breves apuntes en los que importaba más lo cuantitativo —había que terminar el temario— que lo cualitativo.
El problema es que, con el paso de los años, cada vez cuesta más situar el arranque y final de la que se conoció como la Gran Guerra —a veces ni siquiera recordamos esa definición—, qué países estuvieron involucrados o, menos aún, cuáles fueron los motivos reales que llevaron a las principales potencias europeas a liquidar la mayor época de paz y prosperidad conocida hasta ese momento en la historia de la humanidad.
El historiador Juan Eslava Galán (Arjona, Jaén, 7 de marzo de 1948) lleva años empeñado en una lucha personal por convertir a todos los “escépticos” —aquellos que creen que no hay más historia que la que aprendieron en la escuela, a los que “no acaban de creerse las verdades que le cuentan” — en personas que van un poco más allá e intentan conocer los verdaderos motivos que han configurado el mundo tal y como lo conocemos hoy.
El autor jienense incorpora ahora La Primera Guerra Mundial contada para escépticos a sus ya publicados Historia del mundo contada para escépticos o Historia de España contada para escépticos. El lanzamiento no es casual: este año se cumple el centenario del inicio del conflicto que implicó a Inglaterra, Alemania, Francia, el Imperio austrohúngaro, Rusia, Japón, EEUU, Canadá, Bélgica, Portugal, Grecia… Las librerías ya se atestan con obras similares; los medios de comunicación preparan sus especiales; los países involucrados —los vencedores y los vencidos— cierran sus actos conmemorativos. 2014 es, en definitiva, el año de la I Guerra Mundial.
Un conflicto cuyo detonante, efectivamente, se localiza un 28 de junio de 1914 en Sarajevo, cuando el archiduque Francisco Fernando de Austria, heredero del trono del Imperio austrohúngaro, fue asesinado junto a su esposa por Gavrilo Princip, miembro de la organización Mano Negra, que abogaba por la creación de una gran Serbia.
Los profesores, por tanto, no andaban tan desencaminados.
“Sí, nos cuentan que la I Guerra Mundial estalla por el asesinato del heredero del Imperio austrohúngaro, pero también está el envés de esa historia”, puntualiza Eslava. Ese ‘envés’ no es otro que ampliar el foco sobre el mero detalle. Profundizar para entender los motivos reales que provocaron la locura colectiva. Ninguna guerra estalla por un solo motivo, sino por una confluencia de disputas larvadas en el tiempo.
“Todo los países que participaron en el conflicto estaban preparados para la guerra porque Alemania, que llegó tarde al reparto colonial, no se conforma con lo que tiene. Quiere más, y sólo puede conseguirlo a costa de los otros”. Es uno de los factores para que una simple chispa acabe provocando el mayor de los incendios. Pero hay más: Francia quiere vengarse de Alemania y recuperar sus perdidas Alsacia y Lorena, mientras que Inglaterra está muy preocupada por el empeño alemán de dotarse de una gran armada naval, mayor incluso que la británica, y que haría peligrar su absoluta preponderancia en el Atlántico. Inglaterra, en definitiva, no puede permitirse otra gran escuadra que le haga frente en el mundo porque pondría a sus colonias en peligro.”Y, por otra parte, existe la competencia comercial que se están haciendo todos entre sí. Todo esto empuja a que cada uno encuentre sus motivos y justificaciones para entrar en la guerra”, señala Eslava.
Hay muchos más aspectos que no siempre nos cuentan (o que nosotros no hacemos esfuerzo por aprender): “Durante la Paz Armada, que empieza en 1871, todo el mundo se dedicó a acumular arsenal”. Todos se estaban preparando para la lucha. Sólo necesitaban una excusa para comenzar a utilizarla.
El estallido de la guerra no coge a nadie desprevenido. E incluso la población, en un acto de absoluta ignorancia sobre lo que podría suceder, lo celebra. Está convencida de que será una guerra corta, “una cosa que apenas durara dos meses” y terminará antes de que acabe 1914. La cena de Navidad, piensan, servirá para que los soldados evoquen sus hazañas heroicas en el campo de batalla. “El pueblo fue feliz al conflicto”, asegura el historiador.
Batalla a batalla, muerto a muerto, esos dos meses se convirtieron al
final en cuatro años. Y esos jóvenes que alegremente se habían
alistado, o les habían alistado, contagiados por “esa visión un poco
romántica de la guerra” acaban luchando por su vida “en una guerra
espantosa, de trincheras, barro, mal tiempo… un espanto”
Ese entusiasmo inicial no fue ajeno a ningún país. “Inglaterra no tenía un ejército muy numeroso, pero cuando se abren en los primeros días las oficinas de reclutamiento de voluntarios es tal la cantidad de postulantes que las autoridades tienen que mandar a la mayoría a casa. Se esperaban 20.000 solicitudes y se reciben 70.000. Ni siquiera el país tiene tantos uniformes o armas”, explica Eslava Galán.
Ese conflicto heroico se hace desde el primer minuto insoportable. Esa guerra tradicional, decimonónica, con cargas de caballería, se convierte en una contienda “cruenta y moderna” impulsada por los avances en tecnología militar. “Ya hay ametralladoras, sobre todo en el bando alemán, alambradas o submarinos, y al final tanques, gases y aviación”.
Es lo que Juan Eslava Galán define como “fascinación por la tecnología”. “Los bandos echan un pulso tecnológico tremendo. A veces avanza uno, otras el otro. Unos inventan algo y el otro replica con otra cosa aún mejor. Existe el espionaje, la propaganda. Son todos los elementos de la guerra moderna” combinados con otros propios de una película surrealista. Por ejemplo el uso de ciegos, cuyo oído es mucho más fino que el de los que pueden ver, para detectar a los Zepelines enemigos mediante el sonido.
La Triple Alianza y la Triple Entente, dos contendientes cuyas filas se fueron incrementando con el paso de los años. La entrada de Estados Unidos fue capital para decantar de forma definitiva el sentido de la contienda, aunque en realidad la que estaba llamada a convertirse en gran potencia mundial actuó desde el primer momento como un personaje en la sombra: “Facilitó materiales casi desde el principio. Cuando Alemania hunde el Lusitania EEEU se lo toma como una ofensa. Como la gran ofensa. El presidente de EEUU no podía entrar gratuitamente en guerra si no era con el apoyo del pueblo. Y una de las cosas que hacen que el pueble entre en efervescencia es la venta de la idea de que ‘estos asesinos alemanes se han cargado el Lusitania, unos 240 compatriotas han muerto allí’”.
El 7 de mayo de 1915, el Lusitania fue torpedeado por el submarino alemán U-20 frente a la costa irlandesa. El naufragio se llevó por delante la vida de casi 1.200 pasajeros, un centenar de ellos niños y 234 estadounidenses. Los alemanes siempre replicarán a las críticas por su extremada crueldad que existían elementos militares en la embarcación. La historia acabó dándole la razón: iba cargado de munición destinada a las tropas del ejército británico.
Sin llegar nunca a involucrarse de forma definitiva, España optó por la neutralidad pese a que desde el primer momento “el país se dividió” en dos: aliadófilos y germanófilos. El día a día de la guerra se convirtió en tema común en bares, boticas, mercados y peluquerías, como narra Eslava Galán en su obra. “España fue neutral pero fue una neutralidad activa porque estuvo muy implicada en la guerra. Los submarinos hundieron 70 barcos españoles y en todos los puertos de aquí había espías”. La célebre Mata-Hari, por ejemplo.
1918. Soldados británicos en un tanque.
Los famélicos soldados apenas tienen fuerzas para sostener las armas y los ciudadanos alemanes salen a la calle con un cuchillo para descuartizar los caballos tirados en las aceras. “Alemania se da cuenta de que ha perdido la guerra cuando ve que se le está hundiendo el tinglado por la economía. Pero los militares, los que dan órdenes a los soldados de las trincheras mientras ellos duermen en camas y desayunan caliente, no pueden permitirse quedar para la historia como los derrotados. En una maniobra encomiable pasan “la patata caliente” de autorizar la firma del armisticio a un Parlamento que, hasta entonces, apenas había sido escuchado. Esa firma permitirá a los militares vender más tarde que la política le asestó “una puñalada por la espalda porque los ellos estaban ganando la guerra y fueron los políticos los que cedieron”.
La humillación de la derrota fue uno de los caldos de cultivo que, dos décadas más tarde, alentaron la barbaridad de provocar una nueva Guerra Mundial. “También influyeron, claro, las condiciones leoninas que impusieron los franceses en el Tratado Versalles de 1919. Eso deja las piezas dispuestas para que estalle la Segunda Guerra Mundial”, explica Eslava.
Sí, la Tercera: "Estamos en una Guerra Mundial que es económica. Los alemanes ya no tiene panzer pero sí euros. Y al euro le tiene cogido por los huevos. Alemania necesita una expansión económica, ya no es necesario ocupar los países. Sólo tienes que ocupar los mercados".

1917. Soldado americano con máscara antigas

1915. Soldados italianos cargando con bicicletas

1914. Dos desertores amenazados por un soldado ruso con una bayoneta
1917. Paloma mensajera de EEUU, con su número en las alas
Esas eran las píldoras de historia que los españoles estudiamos durante nuestra infancia. Breves apuntes en los que importaba más lo cuantitativo —había que terminar el temario— que lo cualitativo.
El problema es que, con el paso de los años, cada vez cuesta más situar el arranque y final de la que se conoció como la Gran Guerra —a veces ni siquiera recordamos esa definición—, qué países estuvieron involucrados o, menos aún, cuáles fueron los motivos reales que llevaron a las principales potencias europeas a liquidar la mayor época de paz y prosperidad conocida hasta ese momento en la historia de la humanidad.
El historiador Juan Eslava Galán (Arjona, Jaén, 7 de marzo de 1948) lleva años empeñado en una lucha personal por convertir a todos los “escépticos” —aquellos que creen que no hay más historia que la que aprendieron en la escuela, a los que “no acaban de creerse las verdades que le cuentan” — en personas que van un poco más allá e intentan conocer los verdaderos motivos que han configurado el mundo tal y como lo conocemos hoy.
El autor jienense incorpora ahora La Primera Guerra Mundial contada para escépticos a sus ya publicados Historia del mundo contada para escépticos o Historia de España contada para escépticos. El lanzamiento no es casual: este año se cumple el centenario del inicio del conflicto que implicó a Inglaterra, Alemania, Francia, el Imperio austrohúngaro, Rusia, Japón, EEUU, Canadá, Bélgica, Portugal, Grecia… Las librerías ya se atestan con obras similares; los medios de comunicación preparan sus especiales; los países involucrados —los vencedores y los vencidos— cierran sus actos conmemorativos. 2014 es, en definitiva, el año de la I Guerra Mundial.
Un conflicto cuyo detonante, efectivamente, se localiza un 28 de junio de 1914 en Sarajevo, cuando el archiduque Francisco Fernando de Austria, heredero del trono del Imperio austrohúngaro, fue asesinado junto a su esposa por Gavrilo Princip, miembro de la organización Mano Negra, que abogaba por la creación de una gran Serbia.
Los profesores, por tanto, no andaban tan desencaminados.
“Sí, nos cuentan que la I Guerra Mundial estalla por el asesinato del heredero del Imperio austrohúngaro, pero también está el envés de esa historia”, puntualiza Eslava. Ese ‘envés’ no es otro que ampliar el foco sobre el mero detalle. Profundizar para entender los motivos reales que provocaron la locura colectiva. Ninguna guerra estalla por un solo motivo, sino por una confluencia de disputas larvadas en el tiempo.
“Todo los países que participaron en el conflicto estaban preparados para la guerra porque Alemania, que llegó tarde al reparto colonial, no se conforma con lo que tiene. Quiere más, y sólo puede conseguirlo a costa de los otros”. Es uno de los factores para que una simple chispa acabe provocando el mayor de los incendios. Pero hay más: Francia quiere vengarse de Alemania y recuperar sus perdidas Alsacia y Lorena, mientras que Inglaterra está muy preocupada por el empeño alemán de dotarse de una gran armada naval, mayor incluso que la británica, y que haría peligrar su absoluta preponderancia en el Atlántico. Inglaterra, en definitiva, no puede permitirse otra gran escuadra que le haga frente en el mundo porque pondría a sus colonias en peligro.”Y, por otra parte, existe la competencia comercial que se están haciendo todos entre sí. Todo esto empuja a que cada uno encuentre sus motivos y justificaciones para entrar en la guerra”, señala Eslava.
Hay muchos más aspectos que no siempre nos cuentan (o que nosotros no hacemos esfuerzo por aprender): “Durante la Paz Armada, que empieza en 1871, todo el mundo se dedicó a acumular arsenal”. Todos se estaban preparando para la lucha. Sólo necesitaban una excusa para comenzar a utilizarla.
El estallido de la guerra no coge a nadie desprevenido. E incluso la población, en un acto de absoluta ignorancia sobre lo que podría suceder, lo celebra. Está convencida de que será una guerra corta, “una cosa que apenas durara dos meses” y terminará antes de que acabe 1914. La cena de Navidad, piensan, servirá para que los soldados evoquen sus hazañas heroicas en el campo de batalla. “El pueblo fue feliz al conflicto”, asegura el historiador.
Despedida de un soldado en la estación de tren Victoria (Londres) en 1914. Comenzaba la guerra.
Ese entusiasmo inicial no fue ajeno a ningún país. “Inglaterra no tenía un ejército muy numeroso, pero cuando se abren en los primeros días las oficinas de reclutamiento de voluntarios es tal la cantidad de postulantes que las autoridades tienen que mandar a la mayoría a casa. Se esperaban 20.000 solicitudes y se reciben 70.000. Ni siquiera el país tiene tantos uniformes o armas”, explica Eslava Galán.
Ese conflicto heroico se hace desde el primer minuto insoportable. Esa guerra tradicional, decimonónica, con cargas de caballería, se convierte en una contienda “cruenta y moderna” impulsada por los avances en tecnología militar. “Ya hay ametralladoras, sobre todo en el bando alemán, alambradas o submarinos, y al final tanques, gases y aviación”.
Es lo que Juan Eslava Galán define como “fascinación por la tecnología”. “Los bandos echan un pulso tecnológico tremendo. A veces avanza uno, otras el otro. Unos inventan algo y el otro replica con otra cosa aún mejor. Existe el espionaje, la propaganda. Son todos los elementos de la guerra moderna” combinados con otros propios de una película surrealista. Por ejemplo el uso de ciegos, cuyo oído es mucho más fino que el de los que pueden ver, para detectar a los Zepelines enemigos mediante el sonido.
La Triple Alianza y la Triple Entente, dos contendientes cuyas filas se fueron incrementando con el paso de los años. La entrada de Estados Unidos fue capital para decantar de forma definitiva el sentido de la contienda, aunque en realidad la que estaba llamada a convertirse en gran potencia mundial actuó desde el primer momento como un personaje en la sombra: “Facilitó materiales casi desde el principio. Cuando Alemania hunde el Lusitania EEEU se lo toma como una ofensa. Como la gran ofensa. El presidente de EEUU no podía entrar gratuitamente en guerra si no era con el apoyo del pueblo. Y una de las cosas que hacen que el pueble entre en efervescencia es la venta de la idea de que ‘estos asesinos alemanes se han cargado el Lusitania, unos 240 compatriotas han muerto allí’”.
El 7 de mayo de 1915, el Lusitania fue torpedeado por el submarino alemán U-20 frente a la costa irlandesa. El naufragio se llevó por delante la vida de casi 1.200 pasajeros, un centenar de ellos niños y 234 estadounidenses. Los alemanes siempre replicarán a las críticas por su extremada crueldad que existían elementos militares en la embarcación. La historia acabó dándole la razón: iba cargado de munición destinada a las tropas del ejército británico.
Sin llegar nunca a involucrarse de forma definitiva, España optó por la neutralidad pese a que desde el primer momento “el país se dividió” en dos: aliadófilos y germanófilos. El día a día de la guerra se convirtió en tema común en bares, boticas, mercados y peluquerías, como narra Eslava Galán en su obra. “España fue neutral pero fue una neutralidad activa porque estuvo muy implicada en la guerra. Los submarinos hundieron 70 barcos españoles y en todos los puertos de aquí había espías”. La célebre Mata-Hari, por ejemplo.
¿Por qué no participó España en la Gran Guerra? No estábamos en condiciones. Teníamos problemas en Marruecos, éramos una potencia de tercer orden y deprimida, con grandes problemas sociales que estallan en 1917. Además el rey, Alfonso XIII, tiene el corazón dividido porque está casado con una inglesa y su madre es alemana. Y las dos señoras eran de armas tomar. En cualquier caso, España no podría haber decantado nada.A comienzos de 1918 la derrota Alemana era ya casi un hecho. La rendición, defiende Eslava Galán, no se produjo tanto por las bajas en el frente, por la inferioridad armamentística o por la debilidad de los apoyos. “Alemania se rinde por hambre”, argumenta. “La población civil ya no podía aguantar más” la falta de alimentos derivada del bloqueo marítimo británico.
Los famélicos soldados apenas tienen fuerzas para sostener las armas y los ciudadanos alemanes salen a la calle con un cuchillo para descuartizar los caballos tirados en las aceras. “Alemania se da cuenta de que ha perdido la guerra cuando ve que se le está hundiendo el tinglado por la economía. Pero los militares, los que dan órdenes a los soldados de las trincheras mientras ellos duermen en camas y desayunan caliente, no pueden permitirse quedar para la historia como los derrotados. En una maniobra encomiable pasan “la patata caliente” de autorizar la firma del armisticio a un Parlamento que, hasta entonces, apenas había sido escuchado. Esa firma permitirá a los militares vender más tarde que la política le asestó “una puñalada por la espalda porque los ellos estaban ganando la guerra y fueron los políticos los que cedieron”.
La humillación de la derrota fue uno de los caldos de cultivo que, dos décadas más tarde, alentaron la barbaridad de provocar una nueva Guerra Mundial. “También influyeron, claro, las condiciones leoninas que impusieron los franceses en el Tratado Versalles de 1919. Eso deja las piezas dispuestas para que estalle la Segunda Guerra Mundial”, explica Eslava.
¿Se podría haber evitado la I Guerra Mundial? Difícilmente, porque Alemania no se conformaba con ser potencia de segundo orden, porque industrialmente y en inventos estaba por delante de todos sus competidores. Como fue un país que se forjó a raíz de la guerra francopruisiana, y por lo tanto llegó tarde al reparto colonial, se da cuenta de que no se conforma con ser actor secundario. Necesita más tierra y mercados, y a eso sólo se puede llegar a través de la guerra. Eso lo tenía claro. El otro lado también tenía claro que los alemanes eran los competidores, que fabrican más y más barato que ellos, que estan haciéndose con un ejército para arrebatarles el mercado… Tarde o temprano se hubiera producido la guerra.Alemania, concluye Eslava, perdió las dos guerras mundiales que marcaron todo el siglo XX. Y está ganando la Tercera.
Sí, la Tercera: "Estamos en una Guerra Mundial que es económica. Los alemanes ya no tiene panzer pero sí euros. Y al euro le tiene cogido por los huevos. Alemania necesita una expansión económica, ya no es necesario ocupar los países. Sólo tienes que ocupar los mercados".
1917. Soldado americano con máscara antigas
1915. Soldados italianos cargando con bicicletas
1914. Dos desertores amenazados por un soldado ruso con una bayoneta
lunes, 17 de febrero de 2014
Marwan, un niño sirio de 4 años, cruza en solitario la frontera con Jordania
FOTO: Marwan, un niño sirio de 4 años, cruza en solitario la frontera con Jordania http://huff.to/1gNCoGY pic.twitter.com/OLslfXBa7X
Así suena la música que escondió el pintor El Bosco en las nalgas de un condenado al infierno
- La obra de El Bosco ocultaba una partitura que ha sido descubierta e interpretada casi 500 años después de su creación.
- Ha sido necesario transcribir la partitura de notación mensural a notación moderna para poder interpretarla.
Esta obra, adquirida por el monarca Felipe II, es de las más complejas que existen, con un gran número de detalles a muy pequeña escala, lo que obliga a dedicar varias horas para poder apreciar toda la pintura. El tríptico representa en una de sus hojas "El jardín del Edén" (izquierda), en la otra "El infierno" (derecha) mientras que el panel central muestra una imágen de "El jardín de las delicias".
La partitura se encontraba oculta en la sección dedicada al averno, oculta en un libro y en las nalgas de uno de los penitentes. Descubierta por dos estudiantes estadounidenses, la transcribieron de notación mensural a notación moderna, para después generar la música en piano. De esta forma, 500 años después de la creación del cuadro, hemos podido escuchar esta breve pieza renacentista escondida en el.
Fuente: http://noticias.lainformacion.com/arte-cultura-y-espectaculos/pintura/asi-suena-la-musica-que-escondio-el-pintor-el-bosco-en-las-nalgas-de-un-condenado-al-infierno_yidRgFRQOCW7nAoWOd50q5/
Así era la ley del aborto hace más de 2.000 años
Un recorrido por la interrupción del embarazo en tiempos de Grecia, Roma o Persia muestra lo poco que han cambiado los argumentos para defender o execrar esta práctica. Las leyes, en cambio, han variado mucho; mientras Persia era un adalid antiaborto, hoy Irán tiene supuestos por malformación que en España desaparecerían con la nueva ley
“Cuando las parejas tengan demasiados hijos, dejemos que se realicen abortos antes de que dé comienzo la vida y el sentido”. Aunque este argumento podría haberse escuchado, con variantes, en un debate actual sobre el aborto, la cita la escribió Aristóteles hace unos 2.500 años. El texto recoge el sentir general de la Antigua Grecia en cuanto a esta práctica. La interrupción del embarazo era aceptada como medio de controlar la población de las ciudades-estado. Algo parecido sucedía en Roma. Otras civilizaciones coetáneas, sin embargo, consideraban al feto un ser humano y, por tanto, sujeto a “derechos humanos”, una postura igual a la que defienden hoy algunos sectores en España y otros países. De hecho, un reciente estudio que ha comparado cómo eran las leyes del aborto en tres grandes culturas de la antigüedad muestra que el trasfondo del debate del aborto tenía, hace más de 2.000 años, muchas similitudes con el actual.
En Roma abortar también era tolerado, pero esa tolerancia no tenía
mucho que ver con la civilización, al menos tal y como la entendemos
hoy. Los hombres tenían derecho a hacer que su mujer abortara si no
querían su hijo, pero si estas lo hacían por su cuenta podían ser
castigadas y su marido tenía derecho a exigir el divorcio, según relata
el estudio mencionado, publicado en Acta Medico-Historica Adriatica.
Por lo general, las normas del aborto trataban de atender las
necesidades del hombre más que de la mujer, algo que los romanos
compartían con los griegos.
El aborto en Roma fue “popular” hasta el año 374, cuando el imperio atravesaba ya una crisis militar y económica que le llevaría a su desaparición. Unos años antes, la Iglesia católica había comenzado a “condenar” a todas las mujeres que abortaban, que debían expiar su pecado durante diez años, resalta el estudio.
Irán y EspañaEn aquellos tiempos, una de las potencias pujantes contra Roma era Persia, un lugar donde las leyes del aborto eran totalmente diferentes, según relata el estudio, realizado por historiadores de la medicina y la ciencia de Irán. “Los antiguos persas valoraban el feto y lo equiparaban con cualquier otra persona”, añade.
En la civilización persa anterior a la invasión musulmana se consideraba que la vida de un ser humano comenzaba con la fertilización y existían “duras” leyes en contra de cualquier tipo de aborto, resaltan los autores. Esas leyes obligaban a parir a las mujeres aunque sus hijos fuesen fruto de una violación y establecían diferentes vigilantes para asistir al parto y asegurarse de que el bebé era mantenido en condiciones. A cambio existían normas que aportaban dotaciones de alimentos a mujeres embarazadas y también bajas maternales, según detalla el trabajo mencionado.
Hoy las cosas han cambiado. En Irán, actualmente una república islámica, abortar sigue siendo difícil para algunas mujeres a pesar de la liberalización del aborto realizada en 2005. Entre otras cosas, la ley recoge decenas de enfermedades y defectos del feto en cuyos casos se permite abortar previa admisión por parte de las autoridades. En España, el nuevo proyecto de ley del aborto elimina el supuesto por malformación o defectos en el feto. Mientras, en la calle, en las iglesias y en los medios siguen oyéndose argumentos que recuerdan a los que se esgrimían hace más de 2.000 años.
Fuente: http://esmateria.com/2014/02/17/asi-era-la-ley-del-aborto-hace-mas-de-2-000-anos/
“Cuando las parejas tengan demasiados hijos, dejemos que se realicen abortos antes de que dé comienzo la vida y el sentido”. Aunque este argumento podría haberse escuchado, con variantes, en un debate actual sobre el aborto, la cita la escribió Aristóteles hace unos 2.500 años. El texto recoge el sentir general de la Antigua Grecia en cuanto a esta práctica. La interrupción del embarazo era aceptada como medio de controlar la población de las ciudades-estado. Algo parecido sucedía en Roma. Otras civilizaciones coetáneas, sin embargo, consideraban al feto un ser humano y, por tanto, sujeto a “derechos humanos”, una postura igual a la que defienden hoy algunos sectores en España y otros países. De hecho, un reciente estudio que ha comparado cómo eran las leyes del aborto en tres grandes culturas de la antigüedad muestra que el trasfondo del debate del aborto tenía, hace más de 2.000 años, muchas similitudes con el actual.
Varios estudios
han explorado la tolerancia al aborto en las cultura clásicas. La
interrupción del embarazo era una legítima forma de controlar la
población defendida por los cráneos más privilegiados de Grecia,
incluidos Platón y Aristóteles.
Al igual que hoy, un tema como este no estaba exento de
enfrentamientos. Por ejemplo, un estudio reciente resalta que en Grecia
había médicos que se negaban a practicar cualquier tipo de aborto por su
juramento hipocrático. En la actualidad, en España
no faltan voces que mantienen lo mismo. Sin embargo no está claro si el
juramento original de los médicos incluía la prohibición relativa al
aborto. Hay estudios que apuntan a que su inclusión fue posterior y por
influjo de los pitagóricos, la única gran escuela de pensamiento griega
que se oponía a cualquier aborto, pues lo consideraban un “asesinato”.
Esto se debía a que pensaban que el “alma”entraba en el cuerpo en el
momento de la fertilización, según resalta otro trabajo muy reciente sobre el tema.
Sin embargo, puede que el propio Hipócrates, el médico heleno que dio
nombre al juramento, no fuera de esta opinión, pues señalaba que el feto
no tenía vida hasta, al menos, los 40 días. De cualquier forma, el eco
de los “asesinatos” pitagóricos o los plazos de Hipócrates recuerdan a
argumentos usados hoy para defender o execrar el aborto.
El aborto en Roma fue “popular” hasta el año 374, cuando el imperio atravesaba ya una crisis militar y económica que le llevaría a su desaparición. Unos años antes, la Iglesia católica había comenzado a “condenar” a todas las mujeres que abortaban, que debían expiar su pecado durante diez años, resalta el estudio.
Irán y EspañaEn aquellos tiempos, una de las potencias pujantes contra Roma era Persia, un lugar donde las leyes del aborto eran totalmente diferentes, según relata el estudio, realizado por historiadores de la medicina y la ciencia de Irán. “Los antiguos persas valoraban el feto y lo equiparaban con cualquier otra persona”, añade.
En la civilización persa anterior a la invasión musulmana se consideraba que la vida de un ser humano comenzaba con la fertilización y existían “duras” leyes en contra de cualquier tipo de aborto, resaltan los autores. Esas leyes obligaban a parir a las mujeres aunque sus hijos fuesen fruto de una violación y establecían diferentes vigilantes para asistir al parto y asegurarse de que el bebé era mantenido en condiciones. A cambio existían normas que aportaban dotaciones de alimentos a mujeres embarazadas y también bajas maternales, según detalla el trabajo mencionado.
Hoy las cosas han cambiado. En Irán, actualmente una república islámica, abortar sigue siendo difícil para algunas mujeres a pesar de la liberalización del aborto realizada en 2005. Entre otras cosas, la ley recoge decenas de enfermedades y defectos del feto en cuyos casos se permite abortar previa admisión por parte de las autoridades. En España, el nuevo proyecto de ley del aborto elimina el supuesto por malformación o defectos en el feto. Mientras, en la calle, en las iglesias y en los medios siguen oyéndose argumentos que recuerdan a los que se esgrimían hace más de 2.000 años.
Fuente: http://esmateria.com/2014/02/17/asi-era-la-ley-del-aborto-hace-mas-de-2-000-anos/
España debe disculparse ante los judíos, dice el líder de los rabinos europeos
Considera que fue un error grave la expulsión del pueblo judío en 1492, en vez de tratar de atraer a los israelíes con su oferta de nacionalidad para quienes demostraran orígenes sefardíes
Fuente: http://www.publico.es/internacional/502428/espana-debe-disculparse-ante-los-judios-dice-el-lider-de-los-rabinos-europeos
Más información: http://esmateria.com/2013/10/28/la-gran-mayoria-de-los-judios-tiene-algun-ancestro-entre-los-expulsados-de-espana-en-1492/
http://www.elconfidencial.com/mundo/2014-02-16/shlomo-nunca-perdimos-las-tradisiones-ni-dexamos-de-hablar-castellano_90009/
| Dos judíos leyendo la Torah según la costumbre sefardí / Sagie Maoz |
El presidente de la Conferencia de Rabinos Europeos, Pinchas Goldschmidt, pidió hoy a España que se disculpe ante el pueblo judío
por su expulsión en 1492 en vez de tratar de atraer a los israelíes con
su oferta de nacionalidad para quien pueda demostrar orígenes
sefardíes. En un artículo de opinión difundido en el diario digital Ynet,
Goldschmidt reclama también que se ofrezca la oportunidad a aquellos
que fueron forzados a la conversión a bucear en la historia y hallar sus
raíces judías.
"En algunos lugares como Mallorca (Mediterráneo) los descendientes de los Marranos (judeoconversos) aún constituyen un grupo diferenciado llamado Chuetas y viven en un ambiente que, según una encuesta de 2008 de Pew Global Attitudes, es contrario a los judíos", afirmó el autor, que también es el gran rabino de Moscú. Al hilo de este argumento, Goldschmidt subrayó que "aquellos que descienden de judíos obligados a convertirse deben tener el derecho a descubrir su vínculo con sus antecesores, de la misma manera que muchos de los niños escondidos durante el holocausto en conventos y los judíos asimilados a la fuerza en la Unión Soviética".
"Y creo también que el pueblo judío merece, finalmente, una disculpa. El Gobierno español no se ha disculpado ante los judíos a día de hoy, con el rey Juan Carlos perdiendo una gran oportunidad durante su visita a una sinagoga en 1992", señaló. "Incluso el Gobierno portugués se disculpó hace pocos años", comparó el rabino, para quien el gesto de España de ofrecer la nacionalidad a aquellos que demuestren sus orígenes sefardíes "llega un poco tarde, aunque aún así es encomiable".
Goldschmidt sugiere al Gobierno español que cree un instituto de genealogía que ayuda a los judíos a hallar sus raíces españolas y que introduzca los estudios judaicos en el programa escolar. Asimismo, pidió que antiguas sinagogas y se usan hoy como museos e iglesias puedan ser dedicados de nuevo al rezo judío, "para así corregir errores históricos", explicó. "El asunto no es la restitución de la propiedad, algo que podría asustar a las autoridades españolas, de la misma manera que las autoridades turcas temen el reconocimiento del genocidio armenio. La cuestión es principalmente de justicia histórica y moral", añadió.
"En algunos lugares como Mallorca (Mediterráneo) los descendientes de los Marranos (judeoconversos) aún constituyen un grupo diferenciado llamado Chuetas y viven en un ambiente que, según una encuesta de 2008 de Pew Global Attitudes, es contrario a los judíos", afirmó el autor, que también es el gran rabino de Moscú. Al hilo de este argumento, Goldschmidt subrayó que "aquellos que descienden de judíos obligados a convertirse deben tener el derecho a descubrir su vínculo con sus antecesores, de la misma manera que muchos de los niños escondidos durante el holocausto en conventos y los judíos asimilados a la fuerza en la Unión Soviética".
"Y creo también que el pueblo judío merece, finalmente, una disculpa. El Gobierno español no se ha disculpado ante los judíos a día de hoy, con el rey Juan Carlos perdiendo una gran oportunidad durante su visita a una sinagoga en 1992", señaló. "Incluso el Gobierno portugués se disculpó hace pocos años", comparó el rabino, para quien el gesto de España de ofrecer la nacionalidad a aquellos que demuestren sus orígenes sefardíes "llega un poco tarde, aunque aún así es encomiable".
Goldschmidt sugiere al Gobierno español que cree un instituto de genealogía que ayuda a los judíos a hallar sus raíces españolas y que introduzca los estudios judaicos en el programa escolar. Asimismo, pidió que antiguas sinagogas y se usan hoy como museos e iglesias puedan ser dedicados de nuevo al rezo judío, "para así corregir errores históricos", explicó. "El asunto no es la restitución de la propiedad, algo que podría asustar a las autoridades españolas, de la misma manera que las autoridades turcas temen el reconocimiento del genocidio armenio. La cuestión es principalmente de justicia histórica y moral", añadió.
Fuente: http://www.publico.es/internacional/502428/espana-debe-disculparse-ante-los-judios-dice-el-lider-de-los-rabinos-europeos
Más información: http://esmateria.com/2013/10/28/la-gran-mayoria-de-los-judios-tiene-algun-ancestro-entre-los-expulsados-de-espana-en-1492/
http://www.elconfidencial.com/mundo/2014-02-16/shlomo-nunca-perdimos-las-tradisiones-ni-dexamos-de-hablar-castellano_90009/
domingo, 16 de febrero de 2014
Construyen un supercomputador basado en las conexiones neuronales del cerebro
| Neuronas piramidales |
El equipo de Anirban Bandyopadhyay decidió dejar de lado los increíbles avances computacionales de la última década. No querían fijarse tampoco en Tianhe-2, el rapidísimo superordenador chino, considerado desde 2013 como el más potente del mundo (33,86 petaFLOPS). Tendrían que buscar alternativas. Y las encontraron en el supercomputador más importante y eficiente de la naturaleza: nuestro cerebro.
El problema principal de las máquinas como el supercomputador Tianhe-2 no reside en su capacidad. Sus límites se basan, fundamentalmente, en que siempre operan siguiendo un proceso secuencial. Nuestro cerebro, por el contrario, es más lento que los superordenadores más avanzados, pero trabaja de forma masiva y paralela: es capaz de activar eléctricamente 1000 neuronas por segundo.
Otra de las grandes diferencias estriba en cómo resuelve problemas complejos. No se trata de afrontar desafíos de una manera secuencial y rápida, sino más bien de “encender” circuitos neuronales al mismo tiempo, con el objetivo de implementar la “capacidad de cálculo” que presentan nuestras células nerviosas en su conjunto.
Su trabajo ha sido publicado en la revista open-access Information. El equipo de Bandyopadhyay ha explicado que su proyecto de construcción de un supercomputador basado en el cerebro es diferente respecto a otras iniciativas, por algunas características que presenta. Por ejemplo, la arquitectura computacional orgánica ha recibido el nombre de brain jelly.
El proyecto comenzó con el uso de moléculas biológicas (como proteínas), que consiguieran autoensamblarse tras recibir unas determinadas señales eléctricas. La idea de este supercomputador se fundamenta en que, al igual que ocurre, con el cerebro, el “ordenador biológico” no debería seguir procesos secuenciales, sino que más bien tendría que imitar los circuitos neuronales que operan en nuestra mente.
Por otro lado, los científicos tampoco han optado por implementar un software específico para este supercomputador. De nuevo, se han fijado en cómo realiza el cerebro el procesamiento neuronal: los sensores que utilizan capturan la información, y esta no sigue un determinado camino a través de los circuitos nerviosos, sino que los datos muestran también un patrón de “autoensamblado” para originar una respuesta.
Las respuestas de este ordenador biológico, por tanto, son mucho más “espontáneas”. De esta manera, el supercomputador puede mejorar su capacidad de réplica. ¿Serán estos ordenadores biológicos las máquinas que utilizarán los robots del futuro?
Fuente: http://www.yometiroalmonte.es/2014/02/15/construyen-supercomputador-conexiones-neuronales-cerebro/
Antonio Machado sigue en el exilio 75 años después de su muerte
La sepultura del poeta en Collioure se ha convertido, tras no pocas
peripecias y polémicas, en el memorial más conocido y concurrido del
medio millón de republicanos que pasaron derrotados la frontera, con
quienes el poeta quiso compartir el destino hasta el final.
El 22 de febrero se cumplen 75 años de la muerte de
Antonio Machado en el exilio de Collioure. Ya era considerado el primer
poeta vivo en lengua castellana, una venerable figura patriarcal de 61
años, cuando decidió no marchar de España al inicio de la Guerra Civil, a
diferencia de lo que hicieron Ramón Menéndez Pidal, Américo Castro,
Azorín, Pío Baroja, José Ortega y Gasset, Juan Ramón Jiménez, Ramón
Gómez de la Serna, Gregorio Marañón, Pedro Salinas, Salvador de
Madariaga, Ramón Pérez de Ayala y otros. Él quiso permanecer en el
domicilio familiar de Madrid como gesto de apoyo a la legalidad
republicana.
Pero con el precedente del fusilamiento
de Federico García Lorca por los franquistas en agosto de 1936 en
Granada, en noviembre se presentaron León Felipe y Rafael Alberti en
casa de Machado para rogarle que aceptase la evacuación a Valencia, como
ya había hecho el gobierno de la República en peso desde el día 7 de
aquel mes, ante la amenaza de bombardeos y el asedio sobre la capital
por parte de los sublevados. De entrada se negó, fue precisa una segunda
visita para convencerle. Finalmente el 24 de noviembre dejó Madrid por
Valencia, donde permaneció con su familia hasta finales de abril de 1938
en que fue evacuado de nuevo, este vez a Barcelona, conjuntamente con
el gobierno de la República.
Primero se alojó en el
hotel Majestic del Paseo de Gracia, convertido en residencia de
invitados y corresponsales extranjeros. El ajetreo del céntrico
establecimiento aconsejó trasladar a Machado y su familia al cabo de un
mes a la Torre Castanyer, en el Paseo de San Gervasio nro. 21, un
palacete incautado al vizconde de Güell. Contaba con amplio jardín,
aunque la casa conocía problemas de calefacción y suministro eléctrico
como la mayoría de la ciudad en aquellos momentos. El hecho de no
saberse de ninguna salida de Machado de la Torre Castanyer durante los
once meses de estancia en Barcelona trasluce su delicado estado de salud
y el cariz que la guerra había empezado a tomar en el ánimo de todos.
El domingo 22 de enero de 1939, a les tres de la madrugada, Machado
abandonó Barcelona en dirección a la frontera francesa, igual que todos
los mandatarios republicanos, en una comitiva de coches y ambulancias
formada por el poeta (con su madre, el hermano José Machado y su mujer
dona Matea Monedero) y los hermanos Joaquim y Josep Xirau Palau con sus
familias. Tomaron por la carretera litoral hasta Malgrat. Al alba del
lunes 23 de enero atravesaron la ciudad de Girona, repleta de evacuados,
bajo los bombardeos franquistas. Se alojaron en la masía Can
Santamaria, en Raset. Allí se les unió una segunda comitiva integrada
por el pedagogo Joan Roura Parella, el doctor Emili Mira, el lingüista
Tomás Navarro Tomás, el médico Joaquim Trias i Pujol, el periodista
Corpus Barga, el astrónomo Pedro Carrasco, el naturalista Enrique Rioja,
el neurólogo José Miguel Sacristán y el geólogo José Royo Gómez,
algunos con sus familias. El grupo quedó inmovilizado durante cuatro
días, debido a la creciente inseguridad de las carreteras y al cierre de
la frontera mantenido por las autoridades francesas. Royo Gómez tomó,
en el patio de la casa, la última foto en vida de un Machado envejecido,
demacrado, visiblemente abatido.
Tras recibir la noticia de la caída de Barcelona el jueves 26 de enero,
aquel mismo día prosiguieron camino de noche en varios vehículos y por
grupos separados. Una ambulancia condujo a Machado y sus familiares
hasta el Mas Faixat, en una loma boscosa de Viladesens, a tan solo un
par de kilómetros de trayecto. Allí pasaron la noche en blanco. Se les
sumó un tercer grupo de intelectuales evacuados, encabezado por el
presidente de la Institución de las Letras Catalanas, Josep Pous i
Pagès, y su vicepresidente, el poeta y profesor Carles Riba.
En el Mas Faixat Carles Riba entregó a Machado un fragmento que acababa de componer, con la dedicatoria: "Con admiración y afecto, en la común esperanza que aún nos alienta, a don Antonio Machado, de su fiel amigo Carles Riba". Aquellos versos aparecerían pocos años más tarde como íncipit de las célebres Elegies de Bierville: "Tristes banderes/ del crepuscle!/ Contra elles/ sóc porpra viva./ Seré un cor dins la fosca;/ porpra de nou amb l'alba".
La comitiva retomó la marcha al alba del viernes 27 de enero y llegó al
puesto fronterizo de Cerbère al anochecer. Pese al colapso de la
carretera por la cantidad de refugiados, la gendarmería tomó en
consideración el estado del poeta y de su anciana madre y les condujo en
coche hasta la estación de tren de la localidad, donde pasaron la noche
a un vagón sin calefaccis assequibles. a Repñu) evacuats per força cap
a l'camps de concentracigendarmeria va prendre en consideración. A la
mañana siguiente todos los integrantes de la comitiva de Machado
(intelectuales bajo protección del gobierno de la República que no eran
deportados por las autoridades francesas a los campos de concentración
de las playas vecinas como los milicianos ni dispersados
obligatoriamente hacia el interior de Francia como el resto de civiles)
tomaron el tren para dirigirse a Perpiñán o a París, donde los medios de
subsistencia eran más presumibles.
El consulado de
la República española en Perpiñán ofreció a Machado la ayuda que
necesitase y le recomendó trasladarse a París, donde era esperado El
poeta, tras más de dos años bajo la protección de las autoridades
republicanas, esta vez declinó la ayuda. Sin fuerzas para continuar,
decidió tomar él solo con sus familiares y el amigo Corpus Barga un tren
local hasta algún discreto lugar cercano donde dejar caer sus huesos.
Se apearon después de tan solo quince minutos de viaje, indefensos bajo
la lluvia, en la diminuta estación de Collioure. Apenas había dejado
atrás las estaciones de Banyuls y Port-Vendres. Solo faltaban dos más,
Argelés y Elna, para llegar a la ciudad de Perpiñán, a quince minutos
suplementarios de recorrido.
El joven ferroviario
Jacques Baills, jefe suplente de la estación de Collioure, vio apearse
del tren el sábado 28 de enero de 1939, a las cinco y media de la tarde,
bajo la lluvia, a Machado y sus familiares. El poeta, exhausto, tan
solo sobrevivió 26 días en Collioure, acogido por la propietaria del
hotelito Bougnol-Quintana. Murió el 22 de febrero, "ligero de equipaje,
casi desnudo, como los hijos de la mar", tal como auguraban sus versos.
La madre falleció dos días después en la misma habitación. Fueron
enterrados en cementerio de la localidad.
Dentro de
la sencillez vocacional de Machado, su sepultura en Collioure se ha
convertido, tras no pocas peripecias y polémicas, en el memorial más
conocido y concurrido del medio millón de republicanos que pasaron
derrotados la frontera, con quienes el poeta quiso compartir el destino
hasta el final. Hoy no son recordados solamente sus versos o su vida,
también su muerte. Por eso la tumba mantenida en Collioure tiene el
mismo sentido que el primer día. Es el memorial del éxodo de 1939. A
nadie se le escapa que Machado se encuentra allí en el exilio, porque
precisamente de lo que se trata es de recordarlo.
Fuente: http://www.eldiario.es/catalunya/Antonio-Machado-exilio-despues-muerte_0_228527511.html
Fuente: http://www.eldiario.es/catalunya/Antonio-Machado-exilio-despues-muerte_0_228527511.html
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