miércoles, 15 de noviembre de 2017

La flota ballenera japonesa parte hacia la Antártida para matar hasta 333 ballenas

 
Sebastiao Salgado

 Según informan medios de comunicación japoneses, la flota ballenera japonesa partió el pasado jueves del puerto Shimonoseki, en la Prefectura de Yamaguchi, para matar hasta 333 rorcuales aliblancos antárticos bajo el pretexto de investigación “científica”.

La flota está formada por los arponeros Yushin Maru (724 toneladas) y el Yushin Maru 3 (742 toneladas). Ambos buques se reunirán en alta mar con otros tres buques más, incluido el buque factoría Nisshin Maru  de 8.145 toneladas y el Yushin Maru 2, que saldrán de otros puertos.

Los balleneros japoneses mataron 333 rorcuales aliblancos durante la temporada de caza 2015/16 del verano austral, con cerca del 90 por ciento de las hembras en estado de gestación. 

El valor científico de esta matanza ha sido intensamente cuestionado por el Comité Científico del organismo que regula la caza de ballenas, la Comisión Ballenera Internacional (CBI), y fuertemente criticado por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la autoridad global sobre el estado del mundo natural.

En realidad, gran parte de la carne de ballena procedente de estas cazas con supuestos fines “científicos” acaba a la venta en los mercados de Japón y, al parecer, hay intención de seguir con la práctica dado que Japón considera que la caza forma parte de la identidad nacional japonesa. Sin embargo, la caza industrial de gran escala en Japón empezó después de la Segunda Guerra Mundial, cuando escaseaba el suministro de proteína animal.

En marzo de 2014, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ordenó el cese inmediato de su permiso “científico” de caza en la Antártida al no considerarse como tal, sentenciando que Japón estaba infringiendo la prohibición de la CBI sobre la caza comercial de ballenas. 

En agosto de 2017, la organización sin ánimo de lucro Sea Shepherd, que llevaba desde el 2005 enfrentándose a la flota nipona en aguas antárticas, anunció que no regresaría a la Antártida alegando que el nuevo programa de Japón, NEWREP-A – que amplía el área de caza y reduce la cuota – supera la capacidad de la organización de localizar a la flota y obstaculizar la operación ballenera. Aun así, la organización en Australia, que hasta ahora había liderado la campaña, sigue, supuestamente, recaudando fondos para combatirla, algo que ha suscitado las fuertes críticas por parte de muchos seguidores en el país y en el resto del mundo tras verse estafados viendo como morirán las ballenas sin llevarse a cabo ninguna acción física que impida la matanza.


 Este, pues, será el primer año en el que las ballenas en la Antártida quedan a merced de los arpones japoneses.

En marzo de 2016, la organización Sea Shepherd sumó a su flota un nuevo buque patrulla, el Ocean Warrior, seis veces más rápido que cualquiera de los buques arponeros y el propio Nisshin Maru. Actualmente la organización cuenta con 9 barcos, pero ninguno de ellos estará en la Antártida para proteger a estos mamíferos amenazados. 

Fuente: http://www.oceansentry.org/es/la-flota-ballenera-japonesa-parte-hacia-la-antartida-para-matar-hasta-333-ballenas/

martes, 14 de noviembre de 2017

Bobok


Resultado de imagen de Invierno en la isla vasilievsky, san petersburgo pável alexéievich fedótov
Invierno en la Isla Vasilievski. Pável Alexéievich Fedótov


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   En mi opinión, no hay nadie más inteligente que quien se llama imbécil al menos una vez al mes, actitud inaudita en nuestros días. Antaño, un imbécil comprendía al menos una vez al año que era un imbécil. Ahora, nada de nada. Hasta tal punto lo han embrollado todo que no hay modo de distinguir a los imbéciles de los inteligentes. Lo han hecho a propósito....


Diario de un escritor
Fiódor M. Dostoievski
 

lunes, 13 de noviembre de 2017

“Fui tratante de mujeres durante más de veinte años. Las compré y vendí como si fueran ganado”

Imagen de archivo de un local en La Junquera.

Imagen de archivo de un local en La Junquera. AFP
Uno de los criminales de la trata desvela en el nuevo libro de Mabel Lozano cómo funcionan estas redes en España

En primavera de 2000 llegó al aeropuerto de Madrid la selección nacional femenina de Colombia de taekwondo. 19 chicas que salieron por la puerta en fila india, ataviadas con el chándal oficial (azul, amarillo y rojo) y el escudo de la Federación. No tuvieron problemas con Inmigración pese a ser un vuelo 'caliente'. Contaban con sus visados obtenidos en el consulado de Colombia. Habían presentado sus fichas federativas y, desde luego, tenían la invitación y el programa de la competición que venían a disputar a España. Entre la documentación también contaban con papeles de un gimnasio de artes marciales de Cali en el que habían sido inscritas. Al llegar a Madrid, un autobús las desplazó a Valdepeñas, y allí se cambiaron los chándales por lencería para ser paseadas ante un grupo de hombres antes de ser distribuidas en diferentes clubes de España. En Colombia no existía ninguna federación de artes marciales, las chicas nunca se habían subido a un tatami, el chándal fue encargado por un matón, la invitación y el programa del gimnasio eran una patraña, el entrenador era el hombre que las había captado en Colombia y el proxeneta que las recibió en Barajas había ganado una apuesta a sus socios: conseguir meter el mayor número de mujeres en Madrid para ser prostituidas. Como lo consiguió, se quedó con todas las chicas y un BMW. Se trataba de Miguel, el Músico.

 "Hola, soy proxeneta". Ese fue el mensaje que recibió la directora Mabel Lozano, activista contra la trata de mujeres (ha realizado dos películas, la última Chicas Nuevas 24 Horas). Lozano esperaba la llamada. La gestión se produjo gracias a la intermediación de José Nieto Barroso, inspector jefe de la Unidad contra Redes de Inmigración Ilegal y Falsedad Documental (UCRIF). Nieto Barroso llevaba años en contacto con El Músico, que en un momento de su carrera criminal empezó a colaborar con la Policía como 'boquerón', chivato. El Músico fue uno de los primeros grandes jefes de la trata y secuestro de mujeres en España en una década, los 90, en la que el negocio de la prostitución cambió de tercio: de ser los chulos los que proveían a los clubes de mujeres españolas, fueron los propios clubes, a través de una estructura mafiosa con infiltraciones en policía, justicia y política, los que empezaron a 'importar' miles de mujeres extranjeras engañadas. Su larguísima confesión en forma de libro ('El proxeneta', Alrevés, 2017) contrastada con fechas, cifras y comisión de delitos en poder de la UCRIF, es la primera que revela el funcionamiento de la trata y prostitución en España. Un país en el que, según datos del Gobierno, se mueven alrededor de este negocio unos cinco millones de euros al día y fueron identificadas, en 2016, 14.000 víctimas de trata: apenas la tercera parte de las mujeres captadas en sus países de origen por las organizaciones criminales.

"La primera regla que se aprende es a no mirarlas como tuyas, sino como la materia prima de tu negocio. Es importante no involucrarse en su vida más allá de lo necesario (...) Simplemente es una propiedad, como la Coca-Cola que vendes, y hay que tratarla como tal. Si te involucras en su vida o en sus problemas, te puede afectar, porque esa mercancía tiene sentimientos (...) Creamos una forma de vida que se sostiene gracias a la esclavitud, sin siquiera saberlo o pensarlo (...) La trata dio paso a los macroburdeles para los clientes, que no eran otra cosa que cárceles de lujo repletas de miseria, para las mujeres esclavas de un sistema nuevo y cruel. Las convertimos en grandes máquinas expendedoras de dinero", dice Miguel, nombre falso cuyo apodo (El Músico) es real, así como las localizaciones y los sobrenombres del resto de proxenetas, todos aún en activo o encarcelados: Chepas, Dandy, Gallego... "No es un asunto de sexo, es un asunto de coco. Un buen chulo no cobra por follar; lo hace por tener la respuesta adecuada para lo que preocupa a una puta", dice Iceberg Slim en un libro autobiográfico (Pimp, memorias de un chulo, Capitán Swing, 2016).

Debajo de ese mundo regido sin códigos, donde la degradación moral alcanza niveles irreversibles (pura esclavitud: palizas, violaciones, sometimiento a base del terror y la amenaza perpetua sobre sus familias en sus ciudades de origen, visitadas frecuentemente por el captador si la chica no rinde o da problemas) se entronizan hombres como Miguel, el Músico, y se van por el desagüe vidas como la de Lucía, que llegó con 18 años a Madrid, dejando a su hijo en Colombia al cuidado de su madre para trabajar de camarera, pagar su deuda con los tratantes y quedar libre para ahorrar un dinero durante meses que en su país sería una fortuna. Ya en España se le comunicó que tenía que prostituirse. Son reacciones, dice el Músico, "clonadas". Enmudecen. Luego entran en estado de shock y empiezan a llorar. De forma inagotable. Porque saben que no hay vuelta atrás, que se han quedado atrapadas.
"Nadie se levanta una mañana y decide ser puta, pero nosotros tenemos la tela de araña perfectamente tejida donde caben las promesas de una vida mejor para ella y los suyos, los halagos que le gusta escuchar y algunas ayudas insignificantes que le presentamos como grandes favores y que ella nos agradece como si lo fueran. En cuanto la mosca pega sus diminutas patitas a la red pringosa, ya le es imposible soltarse. Y ahí se queda. Cazada. Lista (...) La balanza del acuerdo verbal no se inclina a ambos lados por igual. Por eso el supuesto consentimiento de las víctimas no es más que una farsa donde no existen los requisitos éticos imprescindibles en cualquier relación personal, social o laboral (...) Yo surtí, durante años, a doce de los mejores macroburdeles que existen en la actualidad en España. Los llené de esa materia prima que los puteros llaman 'carne fresca', día a día. Y jamás me paré a pensar si la mercancía que yo importaba eran personas como yo. Ellas eran otra cosa. Eran putas".


  Asumido el golpe, Lucía hizo de tripas corazón "con enorme disciplina y a destajo". En tres meses consiguió los 6.000 euros del dinero que creía deber a Miguel por sacarla de su país y darle un trabajo. También había pagado cada día los 50 euros que se abonan para poder bajar al salón y ejercer allí. Se presentó en el despacho de su proxeneta con una sonrisa "de satisfacción y felicidad". Miguel hizo cuentas delante de ella y le dijo que ya solo le faltaban 425 euros para cumplir la deuda. La convenció de que dentro de un mes volvieran a hablar, pero necesitaba extender su visado por tres meses en España para poder seguir en el club "ya sin deuda" y ahorrar para volver a su país con dinero para su familia. La extensión del visado es gratuita, pero Miguel le dijo que costaría "apenas" 1.200 euros. Le explicó que con ese visado estaría tranquila en España en caso de una redada. Quieren todas lo mismo, dice Miguel: estar en España legalmente, ahorrar y volver con dinero a sus casas. Por eso Lucía regresó al mes siguiente creyendo la deuda saldada al despacho de Miguel, pero ésta había crecido; el proxeneta sumó un gasto que "había olvidado", el de la pensión diaria: cama y comidas. Sumado todo, incluido lo anterior, Lucía ya debía más dinero que en su primera visita. "Se empezó a morir por dentro", dice Miguel.

Pasaron los meses con nuevas promesas incumplidas, cientos de clientes ("aquí de viene a chupar y follar"), hasta que un día Lucía no apareció en el salón. Tampoco se había escapado ("en este negocio lo más importante es lo que está en la puerta") ni estaba en su cuarto. Finalmente apareció: lo hizo tirada en un charco de sangre en el baño. Se había cortado las venas. La llevaron al hospital, donde le salvaron la vida de milagro. Al regresar días después al club había envejecido veinte años. "Esa mujer mayor que había devorado sin compasión a la joven y bella Lucía dio por hecho que a su deuda interminable se le sumarían las facturas de la ambulancia, el médico, el hospital, las medicinas, la diaria, e incluso una multa por su intento de suicidio". La tuvieron prostituyéndose más tiempo en otro club, éste de Denia, y al cabo de unos meses tuvieron que ingresarla en un hospital psiquiátrico. Había muerto del todo. Nunca volvió a Colombia, nunca supo más de su madre, nunca volvió a ver a su hijo.

El libro que Mabel Lozano ha escrito basándose en decenas de entrevistas con El Músico explica la realidad del mundo de luces de neón y clubes repartidos por todos los pueblos, ciudades y carreteras de España. "Llegamos a ser los propietarios de algunos de los mejores burdeles de España: El Leidys, en Denia; El Glamour, en Córdoba; El Privé, en Tarragona; La Rosa Élite y El Venus, en Valdepeñas; Los Charlys, en Consolación; El Estel, en el Vendrell; El París, en Puerto de Sagunto; El Cuatro Hermanas, en el Puxol; Las Palmeras, en Castellón...". Un mundo a la vista y consumo de todos poblado de mujeres explotadas que llegaban a España de las más diversas maneras, siempre engañadas y después traicionadas, como campeonas de un deporte que en su país no existe para ser destinadas, como mercancía, a un esclavismo que desconocían que existiese en el siglo XXI. En un país, España, en el que no está perseguido penalmente el proxenetismo en todas sus formas, por ejemplo la consentida. Y en el que las víctimas tiene más miedo a la justicia que a sus captores por la amenaza que estos representan sobre sus familias. "Apenas se invertían mil doscientos o mil quinientos euros, todo lo más", resume El Músico. "Pero ellas se convertían en un cheque en blanco. El beneficio de su explotación podía superar los doscientos mil euros. ¡Se hubieran necesitado diez kilos de cocaína para alcanzar la misma cifra que con una sola víctima!".


 Fuente: https://politica.elpais.com/politica/2017/11/11/actualidad/1510423180_056582.html?id_externo_rsoc=TW_CC

domingo, 12 de noviembre de 2017

Peces con emociones y fiebre

Varios equipos de científicos ha descubierto que los peces cebra tienen “fiebre emocional”, un pequeño aumento de la temperatura corporal ante situaciones de estrés. Otros peces, los besugos, muestran indicadores de emociones.

Tras someter a un grupo de peces cebra a situaciones estresantes, estos sufrieron un aumento de la temperatura corporal de entre 2 y 4 grados, según ha experimentado un equipo de investigadores de la Universitat Autònoma de Barcelona, junto a científicos de las Universidades de Stirling y Bristol (Reino Unido).

Se trata de un fenómeno llamado fiebre emocional, que se relaciona con las emociones que sienten los animales ante un estímulo externo. Incluso se ha llegado a relacionar con algún grado de conciencia, aunque esta es una cuestión polémica. La fiebre emocional se había detectado en mamíferos, en aves y en algunos reptiles, pero nunca en peces, que eran considerados animales sin emociones ni conciencia. Este nuevo estudio llevado a cabo con 72 ejemplares de pez cebra, ha alterado esta idea.

Los investigadores dividieron los peces en dos grupos de 36 ejemplares y los introdujeron en un gran tanque con diferentes compartimentos intercomunicados, con temperaturas que iban desde 18 ºC hasta 35 ºC. Los peces del grupo control permanecieron en la zona que estaba a su temperatura preferida: 28 ºC, y sin ser sometidos a ninguna acción especial. A los peces del otro grupo se les hizo pasar por una situación de estrés: fueron confinados durante 15 minutos en una red dentro de la pecera, a 27 ºC. Pasado este tiempo, fueron liberados.
Mientras los peces control permanecieron en los compartimentos de 28 ºC, los peces que habían sufrido estrés se desplazaron hacia los tanques calientes y aumentaron su temperatura corporal entre 2 ºC y 4 ºC. Para los investigadores se trata de una prueba de expresión de fiebre emocional. Sobre el grado de conciencia de los peces los científicos están muy divididos. Algunos investigadores creen que no pueden tenerla por la simplicidad de sus cerebros, que carecen de córtex cerebral, capacidad de memoria y aprendizaje, con un repertorio muy limitado de comportamientos y sin la capacidad de experimentar sufrimiento.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Algarve (Portugal) ha demostrado que los besugos responden emocionalmente a los estímulos de su entorno, lo que sugiere que los estados emocionales son un rasgo que la evolución ha favorecido en muchas especies animales.



En otros factores, se midieron los niveles de cortisol, una hormona del estrés, y evaluando las áreas del cerebro que se activaron y que se sabe que están asociadas con estados emocionales positivos y negativos. Es la primera vez que se identifica que los peces, animales más simples y más alejados de los humanos en la escala evolutiva, pueden desencadenar respuestas fisiológicas y neuromoleculares en el sistema nervioso central en respuesta a estímulos emocionales. Además, los científicos afirman que la capacidad de evaluar los estímulos emocionales puede tener una base neurológica más simple de la esperada.

Más respeto para los besugos.


Fuente: http://www.madrimasd.org/blogs/ciencia_marina/2017/10/30/134941

"España exigía la democracia en Guinea Ecuatorial hasta que apareció el petróleo"

Andrés Esono, principal opositor del presidente de Guinea Ecuatorial Teodoro Obiang, alerta de las escasas garantías que, una vez más, ampararán las elecciones legislativas de este domingo
"Ahora, con la crisis económica, muchos estarían dispuestos a votar en contra del régimen, por lo que la represión para volver a ganar es aún mayor"
"Hacer oposición en Guinea es arriesgarse a vivir excluido y marginado" 

Andrés Esono, Secretario General de CPDS en Guinea Ecuatorial
Andrés Esono, Secretario General de CPDS en Guinea Ecuatorial DAVID CONDE
 El guineano Andrés Esono, principal opositor del dictador Teodoro Obiang, afronta las elecciones legislativas y municipales de este domingo desde una más que previsible derrota. Pero las denuncias de fraude que ensucian cada una de las citas electorales en Guinea Ecuatorial no hacen tambalear su propósito de "lograr la democratización del país". 

El secretario general de Convergencia para la Democracia Social (CPDS) es uno de los impulsores de la coalición electoral Juntos Podemos que, junto con Unión de Centro Derecha, pretenden unir fuerzas para plantar cara al partido de Obiang, que acumula casi 40 años de dictadura en el país africano. 

Está de visita en España para captar la atención internacional ante la "inexistencia de garantías" que avalen los próximos comicios que pretenden elegir los diputados del parlamento ecuatoguineano, que en la actualidad cuenta con solo un representante de la oposición. 

Su esperanza está en las calles: "S i hay fraude, la población tiene que manifestarse para exigir que lo que se diga en las urnas se respete". 

Este domingo, se celebran elecciones legislativas y municipales. ¿Qué garantías tienen?
Ninguna. No tienen ninguna garantía porque el gobierno no ha cambiado nada. No ha cambiado la ley electoral aunque ni siquiera cumple la deficiente legislación actual. No ha invitado a observadores de la Unión Africana y rechaza invitar a los de la UE y otros organismos imparciales.

Estos observadores, en las elecciones de 2013 y 2016, hicieron unas recomendaciones sencillas: que todos los candidatos tuviesen acceso a los medios de comunicación y que se limitase el uso abusivo de los recursos del Estado por parte del partido del poder. No está cumpliendo ninguna. Siempre hacen las mismas recomendaciones, pero el Gobierno nunca las cumple. Estas elecciones no van a ser diferentes y parece que pueden ser incluso peor.

¿Por qué?
Porque se celebran en un momento muy delicado en lo que se refiere a la situación económica. Hay una grave crisis económica y social en el país: miles de personas han perdido su puesto de trabajo, hay mucha pobreza.

El Gobierno siempre ha contado con el miedo de la población que le vota. Piensa que, con ese miedo, mucha gente prefiere no meterse en temas políticos ni votar a la oposición porque perdería su trabajo. Ahora que lo han perdido todo, estarían dispuestos a votar en contra del régimen, por lo que la represión sobre la población es aún mayor, con el objetivo de volver a alzarse con ese 99% que siempre consigue en las elecciones. El régimen hace las elecciones solo para hacer parecer que hay democracia en Guinea, aunque en realidad esta no exista. 

Al fraude electoral se une, denuncia, la represión a los opositores. 
Hacer la oposición en Guinea Ecuatorial es una de las profesiones más arriesgadas. En Guinea la oposición no tiene derecho a nada, ni siquiera a trabajar. No solo le pasa a los políticos, los militantes conocidos de la oposición no tienen derecho a trabajar. Incluso los sospechosos de simpatizar con la oposición también tienen problemas. Un opositor no puede ganar un juicio si lo tiene contra el partido del poder. No tenemos derecho a nada.

La última vez que viajó a Madrid, donde se reunió con diferentes partidos políticos españoles, fue detenido a su regreso a Guinea Ecuatorial. ¿Qué pasó?
Sí. Después de Madrid, fui a Alemania y Colombia. Al volver, me detuvieron en el aeropuerto, me dijeron que tenían información de la Interpol de que había comprado armas en Bélgica para dar un golpe de Estado, lo cual era falso. Gracias a la movilización de partidos políticos españoles, e incluso del Gobierno, me liberaron a las 24 horas.

¿Cómo se las arregla entonces para realizar esta labor de oposición?
Buena parte de los que estamos en este partido hemos estudiado en España por lo que tenemos ciertas ventajas. Yo trabajo para la UNED por lo que no pueden obligar a la UNED a que me eche del trabajo. Mis compañeros, muchos ingenieros, economistas, médicos, van dando clases en colegios de monjas o en el colegio español. De eso vivimos.

Pero, con nuestros recursos, tenemos que intentar mantener el partido. Estamos en una situación de presión constante. De miseria constante. El partido muchas veces tiene que hacer de ONG para personas que se nos acercan porque no tienen ni para comprarse unas aspirinas. Tenemos que encargarnos de militantes que, por el hecho de apoyar la oposición, han perdido sus trabajos.

A usted le llegaron a acusar de comprar a un enfermo de ébola para meterlo en el país. ¿Qué ocurrió?
Sí, son situaciones surrealistas. En enero se celebró la Copa África. Marruecos la había rechazado por la situación del ébola. Y nosotros nos preguntábamos: ¿cómo vais a aceptar la Copa? ¿De qué partida presupuestaria vais a sacar los 40 millones de dólares? ¿Cómo va a prevenir los casos de ébola un país que tiene la sanidad por los suelos? Entonces, pedimos a la población que no fuera a los estadios, pedimos un boicot. Poco después, publicaron una noticia diciendo que yo había ido a los países afectados por el ébola para comprar a un enfermo y traerlo a Guinea, matar a la población y decir: mirad, esto es lo que decíamos.

Surrealista. Fuimos a los tribunales a denunciarlo. La policía fue bochornosa, prefabricó tarjetas de embarque de los supuestos viajes. Yo les decía: ¿dónde están los sellos en mi pasaporte? No lo pudieron demostrar. Trajeron a un delincuente internacional que dijo que yo le había ido a ver para ofrecerle dinero a cambio de meterlo en Guinea y que luego, decía, no le pagué y le amenacé.  
Los medios estuvieron cuatro meses con el tema. Llamándome asesino pero sin dejarme hablar. Me dejaron en una especie de arresto domiciliario, solo podía ir a la oficina y poco más. Fue una violación de mis derechos a la defensa, a la presunción de inocencia, al derecho de expresarme. Hubo un intento de meterme en la cárcel pero finalmente, no sé si por la presión internacional o por la vergüenza, dejaron pasar el caso.

Las relaciones entre el Gobierno español y el ecuatoguineano son aparentemente buenas. ¿Qué papel tiene España en su intento de impulsar un cambio?
Las relaciones no son buenas aunque lo digan, pero el Gobierno de España no exige con contundencia el fin de la represión y las vulneraciones de derechos humanos. Pero a la mínima que quiera España exigirlo, el gobierno lo tachará de injerencia política y habrá consecuencias. El Gobierno guineano quiere que España solo coopere y reconozca a Guinea como gobierno democrático.

¿El Gobierno de España cumple con esa exigencia?
Los gobiernos españoles no son muy contundentes a la hora de exigir el respeto de los derechos humanos. Antes sí: cuando Guinea era un país pobre. Desde que empezó a explotar los recursos y todas las empresas petroleras querían entrar, las exigencias al gobierno empezaron a ser cada vez más débiles y tímidas. El petróleo y el dinero han pasado a ser más prioritarios que la exigencia al respeto de los derechos humanos de Guinea.

Ahora que se está explotando sus recursos y las empresas quieren entrar, las exigencias han bajado. No solo por el interés de los gobiernos de llevar multinacionales al país sino también porque el margen de maniobra para presionar al gobierno también se ha reducido.

El gobierno guineano ya no depende de la ayuda internacional, así que les puede mandar a freír espárragos porque tiene recursos propios y recursos codiciados por las grandes potencias. El Gobierno de Guinea siempre ha jugado con esa baza. Si Occidente le presiona demasiado, se dirige a los chinos para que ocupen su espacio. Y a Occidente no le interesa que China ocupe el espacio.

Su partido, Convergencia para la Democracia Social (CPDS), se ha unido con Unión de Centro Derecha (UCD) en la coalición electoral Juntos Podemos. ¿Por qué?
Hemos hecho la coalición ante una situación en la que el partido del Gobierno usa todos los recursos del Estado a su antojo. Por ejemplo, la prensa. Hemos mantenido una reunión con el Gobierno y  nos han asignado un equipo de radio y televisión. Graban imágenes de nuestros actos pero, en el momento de informar, solo emiten unos segundos de imágenes y no permiten que salga nuestra voz. Ellos hablan por nosotros y dicen lo más intrascendente de nuestro discurso. Ante esa situación, vimos que un solo partido no puede enfrentarse al partido del poder. La unión hace la fuerza. Por eso lanzamos un único mensaje de unión por el cambio a la población, a los militantes que nos exigen esa unidad .

Tenemos la experiencia de 1995, la única vez que la oposición se unió. Y tenemos la experiencia de otros países africanos donde han conseguido deshacerse de dictaduras gracias a ello. Cuando estamos unidos, somos más fuertes.

¿Qué posibilidades reales tienen de obtener más escaños?
Las posibilidades que tenemos se basan en poder llegar a la población para decirle que "ahora o nunca". Y, si hay fraude, la población tiene que salir a la calle para exigir que lo que se diga en las urnas se respete.

No hay agua, no hay hospitales, los hospitales son privados para la gente con recursos. El régimen no ha construido escuelas. Se ha invertido mucho en otras construcciones: puentes enormes, grandes hoteles, aeropuerto desde el que no salen aviones durante semanas… Y no se ha construido ni una escuela. Tanto es así que los centros privados tienen que establecer turnos.

Para ejemplificarlo: en el distrito electoral de Bata, hay 38 centros de enseñanza secundaria, de ellos 33 son privados, construidas por asociaciones religiosas o familias para que los niños no estén en la calle. De los cinco que hay, tres se construyeron en la época colonial y dos con (el anterior dictador Francisco) Macías. En este régimen, no ha construido ninguno. No han construido infraestructuras que beneficien a la población. No. La población vive al margen del petróleo. Gracias a esas obras, hay una ley de inversiones según la cual todas las empresas extranjeras tienen que contar con un socio local, siempre del presidente y de su familia o del poder.

Pide que sus votantes salgan a la calle pero ¿qué consecuencias suele tener para la población manifestarse contra el Gobierno?
Hay una ley que permite que los ciudadanos se manifiesten pacíficamente pero nunca han permitido una manifestación de la oposición. Las únicas que se celebran en Guinea Ecuatorial son de apoyo a Obiang o a algún miembro de su familia, pero nunca hay una manifestación de interés social.
En 2013, tras el fraude electoral, anunciamos que nos manifestaríamos, el Gobierno no nos dio permiso y el día de la protesta amaneció con toda la zona acordonada por tanques. A mí me detuvieron junto con otros compañeros a pesar de que habíamos anunciado que lo íbamos a hacer para que la manifestación transcurriese con normalidad. Nuestra sede permaneció dos semanas rodeada, asediada.

Pero volveremos a salir, porque la población guineana está muy cansada. Uno puede aguantar la represión y la falta de libertades cuando se le da de comer. Pero no puede aguantar la represión mientras ve que sus niños no tienen ni para comer ni tienen dinero para estudiar. En estas condiciones si unos no tienen dinero para pagar, no irán a la escuela. Es difícil que uno aguante tantas privaciones, porque la situación al final acaba estallando.

La oposición llamó una y otra vez al gobierno a sentarse pero siempre la maniobra para distraer a la gente, para engañar.

¿Cuáles son las principales reformas que proponen para generar ese cambio?
Querríamos producir cambios en la Constitución y en varias leyes del país. Reducir los poderes del jefe de Estado, que el Parlamento pueda desarrollar su labor, que el actual ni legisla ni controla al gobierno: solo se limita a ratificar las decisiones que el Gobierno manda al parlamento. No ejerce de control: es dependiente del gobierno. Por eso, necesitamos un cambio constitucional en el senado, que solo bloquea todo lo que sale del Parlamento y no venga del partido del gobierno.

Teniendo en cuenta este atosigamiento que relata, ¿no piensa en tirar la toalla?
A veces da miedo porque en Guinea te puede pasar de todo. Sigo porque ¿de qué me sirve ir al exilio? Si todavía hay un margen para seguir luchando por la democracia, tengo la confianza en que terminará llegando a Guinea Ecuatorial porque la causa de la democracia es una causa justa. Lo importante es mantener la llama de la lucha encendida. Si no lo hacemos nosotros, ya lo harán otros.


sábado, 11 de noviembre de 2017

Retrato de un hombre joven


Retrato de un hombre joven. Diego Velázquez

En la Pinacoteca Antigua de Múnich, retrato de un joven español, por Velázquez: pasé media hora ante ese cuadro. Tuve la impresión de haber recuperado la vista; de nuevo veía. De pronto, vi a un hombre que vivía en el siglo XVII. Un hombre de nariz prominente (la nariz arroja una sombra sobre la mejilla). Ojos enormes. Ambas manos enguantadas, traje oscuro, del cual emerge el rostro. Rostro concentrado, ni feo ni hermoso. Al cabo de un instante, me di cuanta de que ese joven noble podría ser el diablo, y que eso le confiere precisamente su excepconal encanto (un diablo algo arrepentido, que está pasando por un momento de duda...).


Adam Zagajewski

Torturada durante el franquismo por roja y por mujer: "La amenaza entre golpe y golpe era que me iban a violar"

Rosa María García fue detenida en 1975 y estuvo siete días sometida a palizas y amenazas en la Dirección General de Seguridad de la policía franquista
Su historia forma parte de la nueva campaña de Amnistía Internacional para pedir al Estado que investigue las violaciones de derechos humanos de la dictadura
"Me invalidaron más estas cosas que los golpes porque los insultos me afectaron de una forma especial. Sentías la humillación, la humillación como mujer"

Rosa María enseñando una foto suya a los 19 años, cuando fue detenida por la policía franquista
Rosa María enseñando una foto suya a los 19 años, cuando fue detenida por la policía franquista
 Dejarlo apartado en un rincón de la memoria ha servido a Rosa María García de artimaña contra los vaivenes del pasado. Recuerda con absoluta claridad lo que ocurrió la noche del 24 de agosto de 1975, cuando, con 19 años y un futuro como médica por delante, le empezó a cambiar la vida. "Creo que es lo que solemos hacer todos, dejarlo aparcado. Contarlo es duro, pero también es como un peso que te quitas de encima y alguien tiene que hacerlo. Supongo que pasará el tiempo y volverá al lugar de la memoria en el que tiene que estar", cuenta su voz serena al otro lado del teléfono.

Rosa María García es una de las tantas víctimas del franquismo que todavía esperan justicia. Fue detenida y torturada por militar en el Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP) y pasó una semana en la Dirección General de Seguridad (DGS), el principal centro de detención de la policía franquista situado en la Puerta del Sol de Madrid. Nada más entrar a las dependencias de la DGS, Rosa María se dio de bruces con uno de los torturadores más conocidos,  Antonio González Pacheco, apodado Billy el Niño.  
 
Su historia forma parte de la campaña puesta en marcha por Amnistía Internacional #EstaNavidadToca, con la que la organización pide al Estado español que investigue y reconozca "las graves violaciones de derechos humanos cometidas durante la Guerra Civil y el franquismo". Rosa María no solo fue objeto de palizas, también tiene clavados en la memoria los insultos y las amenazas machistas que recibió durante los siete días de detención y que demuestran la doble represión de Franco sobre las mujeres:  ideológica y de género.

"Los insultos sexistas, como guarra y otros de ese estilo, eran constantes. La amenaza común entre golpe y golpe era que me iban a violar y a matar, que me iban a llevar a la Casa de Campo y nadie iba a saber dónde estaba...Ese día llevaba un vestido y, cuando me tiraban al suelo, gritaban burlándose 'mira qué guarra, que se le ven las bragas'", relata.

"Era muy común entre las mujeres. Todas las que nos juntamos después en la cárcel de Yeserías lo hablábamos y a todas nos había pasado. A mi me invalidaron más estas cosas que los golpes porque los insultos me afectaron de una forma especial. Sentías la humillación, la humillación como mujer", prosigue.
Para buscar justicia sobre la represión específica de las mujeres durante la dictadura  la organización Women's Link ha pedido a la jueza Servini que amplíe la querella argentina, la única causa que investiga los crímenes franquistas en el mundo, para que incluya estos delitos. "S e persiguió y castigó a las mujeres que se hubieran atrevido a salir del ámbito doméstico y especialmente a las que participaron en actividades políticas contrarias al régimen. Al no encajar en los valores e imagen de la mujer construida por el franquismo no había problema en detenerlas, encarcelarlas y violarlas", explica Teresa Fernández, abogada de la organización.

La detención y la cárcel
Eran aproximadamente las once de la noche y Rosa María volvía de estar con el que después se convertiría en su marido. En medio de la calle, varios agentes de la policía franquista vestidos de paisano le pidieron la identificación y la detuvieron. Poco después supo que casi al mismo tiempo detenían también a su novio y a otros tantos militantes del Frente. "A nuestros compañeros también les amenazaban con que nos iban a violar a nosotras", relata.

Recuerda que Billy el Niño la recibió con golpes e insultos y que en aquella época era muy conocido "por su sadismo" porque "disfrutaba torturando y eso te lo puede decir cualquiera que haya pasado por sus manos". Rosa María estuvo una semana en la DGS, un tiempo en el que la pasearon por Madrid en busca de lo que ellos llamaban pisos francos: "Nada más llegar me hicieron poner de rodillas y empezaron a darme golpes en las plantas de los pies con la porra. Luego me pasaban a otro y me pegaba, era muy caótico, pasando de agente en agente. Me amenazaban con matarme...y yo pensaba que casi lo de morir era un alivio".

Tras su estancia en el centro de detención la encarcelaron en la prisión madrileña de mujeres de Yeserías, donde después de estar cuatro días incomunicada en los calabozos, la pasaron a las celdas. "Allí era diferente, había una cama, un vaso de agua.. Además eramos muchas y nos apoyábamos unas otras. Los días que había comunicación nuestras madres –¡Qué hubiera sido de nosotras sin las madres!, exclama– nos traían comida y la compartíamos", esgrime.

Rosa María estuvo encerrada en el módulo de presas políticas, mujeres que para el régimen eran traidoras de su género. U na visión sostenida en las "investigaciones científicas" del psiquiatra y militar Antonio Vallejo-Nájera, que dirigió los Servicios Psiquiátricos del bando nacional y que ha pasado a la historia por sus "estudios" misóginos sobre la mujer republicana. Dijo cosas como que "el psiquismo femenino tiene muchos puntos con el infantil y el animal" y fue un no de los impulsores de la segregación entre hijos y madres "rojas".

Luchar aunque no sea para ganar
Tres meses después Rosa María salió de la cárcel tras morir Franco y pagar sus padres una fianza de 30.000 pesetas que consiguieron gracias a la ayuda de familiares, amigos y vecinos. Pero tanto ella como su marido seguían teniendo juicio pendiente por asociación ilícita y propaganda ilegal. Por eso, se fueron a vivir a Valencia, donde estuvieron dos años antes de regresar a Madrid de nuevo. "Tuve que irme de casa de mis padres porque no podía dormir por miedo a que volvieran", explica.

Más de 40 años después ha decidido denunciar y ser rostro público de la campaña de Amnistía Internacional, que ha enviado al Congreso diez recomendaciones en aplicación de las indicaciones que varios organismos internacionales, como la ONU, han dado a España para lograr los derechos de verdad, justicia y reparación en relación con el franquismo y la Guerra Civil. Pero además, Rosa María está preparando  una denuncia conjunta con otras víctimas contra 'Billy el Niño'. 
Su objetivo es "que se abra camino" y se reconozca "a las personas que se vieron obligadas a enfrentarse a la represión. Habla de su origen, de su familia de republicanos y 'rojos' –"como nos llamaban en aquella época"–, de su barrio, Vallecas, y del miedo y la represión, pero también de la ilusión por el cambio. Recuerda a Concepción Tristán y María Jesús Dasca Penelas, dos mujeres con las que compartió cárcel y que fueron condenadas a muerte, aunque finalmente no fueron ejecutadas.
Ellas formaron parte del juicio en el que fueron condenados los últimos fusilados del franquismo, tres de ellos militantes del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota. Rosa María asistió al homenaje por el 40º aniversario de las ejecuciones y se enteró de que las dos mujeres estaban ya fallecidas. "Me impresionó saber que las había conocido. Eran de mi edad, habían sufrido muchas torturas y pensé que ellas ya no podían hacer nada, así que casi por ellas decidí denunciar", cuenta.

Sobre si cree que ganarán con la denuncia, responde con un rotundo "no". Pero añade que eso no le echa para atrás: "A veces luchar no consiste en saber qué vas a conseguir. A veces consiste simplemente en plantar cara, aunque no vayas a ganar. En poner un granito de arena, en dar un pequeño paso. Aunque no vayas a conseguir nada, te queda la dignidad de no haberte agachado". 


Los 'pupitas'

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Ilustración: Alfonso Blanco
 Una nueva tribu urbana frecuenta las consultas de los médicos de familia. Son jóvenes de 18 a 35 años que piden cita inquietos ante la aparición de un grano, un manchita en la piel, una mínima molestia abdominal o una molestia en el hombro derecho al adoptar alguna postura inverosímil. Vienen angustiados. Han hecho el esfuerzo de paralizar sus agendas para acudir al centro de salud donde esperarán con paciencia ser atendidos y calmados.

Siempre ha existido gente con cierto perfil hipocondriaco y tendencia a preocuparse de forma desproporcionada ante ciertas sensaciones corporales normales o pequeñas molestias. En casi todas las familias siempre ha habido un pupitas que acudía a sus mayores a la mínima, incluso cada cual se habrá preocupado alguna vez más de lo habitual ante un pequeño síntoma inespecífico. Lo que nos llama la atención a los profesionales sanitarios es que las consultas por este tipo de motivo son cada día más frecuentes. Sin llegar a ser una epidemia, sí es muy llamativo. No puedo aportar datos cuantitativos, salvo la encuesta europea de salud que indica que cada vez se consulta un poco más al médico y nos percibimos un poco menos sanos.

Parte de estos pacientes, los más jóvenes, han vivido infancias en las que han tenido múltiples contactos con el sistema sanitario. En el medio urbano en el que trabajo, es raro encontrar historias clínicas de niños menores de 14 años que tengan menos de diez enfermedades reflejadas, además de las revisiones del niño sano, vacunas, etcétera. Esto podría explicar la creación de un reflejo condicionado que nos haga consultar con el sistema sanitario a la mínima. Pero hay más. El fenómeno es muy complejo. Probablemente podamos rescatar la influencia de la crisis, el aislamiento social, y la pérdida de soberanía personal de los que delegan con más facilidad los cuidados de salud al sistema sanitario. Para algo pago mis impuestos.

Lo malo de esta historia es que todos sus actores terminan perdiendo, como en los dramas clásicos. El paciente pierde su tiempo y su capacidad de responsabilizarse de sus propios cuidados de salud ante molestias leves. La sociedad pierde dinero al dedicarse el tiempo de los médicos a asuntos que no deberían consumirlo, y los facultativos ven cómo su paciencia se volatiliza en sus ya sobrecargadas consultas.


Fuente: http://www.huffingtonpost.es/salvador-casado/los-pupitas_b_8479822.html

Un pesquero, un médico, una isla y miles de huidas

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  Conversación con Pietro Bartolo, médico de Lampedusa, para entender las tragedias migratorias en el Mediterráneo

Cuando tenía dieciséis años, el italiano Pietro Bartolo cayó del pesquero de su padre a las aguas oscuras del Mediterráneo, a cuarenta millas de la pequeña isla de Lampedusa.
Era de noche y nadie lo vio. Gritó, braceó, se hizo el muerto. Así resistió, durante cuatro horas, hasta que vio la luz del barco que volvía en su busca. Aquella noche regresó a tierra sin saber que años después iba a recordar aquellos instantes cada vez que atendiera, ya como médico, a los miles de hombres, mujeres y niños que llegarían tiritando y empapados de agua y gasolina al muelle de Lampedusa.

A esta minúscula isla de unos 6.000 habitantes se la conoce ahora como la Puerta de Europa. Situada a 70 millas de África y 120 de las costas sicilianas, es lugar de desembarco de miles de personas que huyen de la guerra y el hambre: cerca de 400.000 en los últimos veinte años. Se calcula que 15.000 han muerto ahogadas en el intento de atravesar el Canal de Sicilia para alcanzar Europa.

Pietro Bartolo tiene hoy 61 años y es el único médico que ha residido de forma permanente en Lampedusa desde 1991. Está al frente de las actividades sanitarias de la isla, y asiste a los desembarcos de quienes llegan desde Libia por la peligrosa ruta mediterránea. En este cuarto de siglo ha visto cómo han cambiado las pautas de migración, cómo los botes han pasado a ser cada vez más precarios, cómo han cambiado los países de origen de quienes escapan de la guerra, la pobreza o la discriminación.

Algunos días el mar de Lampedusa devuelve vidas, y otros devuelve cadáveres. “En cada cuerpo encuentras señales que te muestran la tragedia de un viaje larguísimo”, explica el doctor. Su historia está narrada en el documental Fuocoammare, de Gianfranco Rosi, una cinta sobre la crisis migratoria que obtuvo el Oso de Oro de la pasada Berlinale. Y recientemente ha publicado Lágrimas de sal (Debate/Ara Llibres), un libro escrito junto a la periodista Lidia Tilotta en el que relata algunas de las tragedias que ha vivido en Lampedusa. Cuando habla de su trabajo, reniega de que le llamen héroe: “Pensar que una cosa normal es un acto heroico es síntoma de una sociedad profundamente enferma. Esto realmente me preocupa”.

Con Pietro Bartolo hablamos de su historia, y la de Lampedusa, en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB), donde participó en un diálogo sobre el fenómeno de la migración tras la proyección del documental Fuocoammare.

El médico Pietro Bartolo durante una rueda de prensa para presentar su libro 'Lágrimas de sal', escrito con la periodista Lidia Tilotta (derecha), en el CCCB.Yayo Pino
Los inicios
Pietro Bartolo estudió ginecología en Sicilia y volvió a su Lampedusa natal en 1991 para hacerse cargo de los servicios sanitarios locales. En aquella época la isla se estaba convirtiendo, junto con Trapani, en destino de migrantes que se embarcaban en la vecina Túnez. “Pero llegaban en barcos resistentes, autónomos, potentes y de un tamaño importante. Eran de madera o de hierro. Atravesaban todo el Mediterráneo para llegar al puerto de Lampedusa. Y a bordo viajaban también los propios traficantes”, recuerda.  La mayoría de los casos que atendía entonces eran de deshidratación, ya que aquellas naves eran capaces de resistir mucho tiempo a flote y las travesías podían ser muy largas, sin agua ni comida.

Hasta 1997 fue el único médico de la isla. Ese año se abrió un pequeño centro de acogida en el aeropuerto y se enviaron dos médicos más, aunque no de forma permanente. En los años siguientes empezaron a llegar cada vez más migrantes. Entre 2003 y 2008 desembarcaron en la pequeña isla desde el norte de África cerca de 100.000 personas. A finales de 2008 el centro de recepción, pensado para 850 personas, llegó a acoger temporalmente a unas 2.000.

Esgrimiendo el aumento de llegadas, en 2009 el Gobierno de Silvio Berlusconi firmó un polémico acuerdo de cooperación con la Libia de Gadafi: el flujo migratorio se frenó, puesto que se empezó a devolver a los migrantes y refugiados interceptados directamente a Libia — sin comprobar si eran potenciales solicitantes de asilo. A cambio, Italia garantizaba inversiones millonarias en territorio libio. Las llegadas cayeron en picado hasta apenas unos cientos al año.

La Primavera Árabe
En 2011 estallaron las revueltas en el mundo árabe y se reanudaron los arriesgados viajes hacia el sur de Italia desde Libia, inmersa en el caos que derrocó a Gadafi. Solo ese año desembarcaron en Lampedusa cerca de 60.000 personas en busca de un futuro en Europa. Pietro Bartolo atendía en primera instancia a los recién llegados, y además era el responsable de inspeccionar las embarcaciones que llegaban para controlar si había enfermedades infecciosas. Sin su permiso, nadie podía bajar a puerto. “Puedo garantizar que, en todos estos años, nunca he encontrado una enfermedad infecciosa importante. Al margen de la sarna, que es una afección menor”.

“Los que llegan —insiste— son personas sanas. Las enfermedades que tienen son las que están ligadas al estrés del viaje”. Porque el Mediterráneo es la última etapa, pero el viaje es, en realidad, una travesía que se puede prolongar durante años: “Dura una media de dos años, pero también pueden ser cinco, seis, siete. Escapan de sus países abandonando a sus familias, a sus seres queridos, por las guerras, la persecución, la violencia. Luego afrontan el desierto. Allí mueren muchísimos, es inimaginable. Los que mueren en el Mediterráneo, incluso si son muchos, son una parte pequeñísima de todos los que pierden la vida en la ruta”.

Tras el desierto llegan a Libia, país de tránsito. “Y Libia es el auténtico infierno. Es ahí donde las mujeres son todas violadas —sostiene—. A Lampedusa llegan casi todas embarazadas. Y las que no están embarazadas no es porque no hayan sido violadas, sino porque les han inyectado anticonceptivos. Porque cuando llegan a Europa el destino de estas mujeres es la prostitución, y una mujer embarazada no vale nada”.

Basta: 3 de octubre de 2013
“Fue una jornada que marcó mi vida”.  El 3 de octubre de 2013 una embarcación en la que viajaban cerca de 50 hombres, mujeres y niños que habían zarpado desde Libia volcó muy cerca de una de las paradisíacas playas de Lampedusa.  Murieron 368 personas, "entre ellas muchos niños; tuve que inspeccionar sus cadáveres", dice sin esconder su emoción. De ese día, solo un recuerdo le devuelve la sonrisa: "Kebrat, una chica a la que se había dado por muerta ". La joven estaba tendida con el resto de los cadáveres, pero el médico la inspeccionó y se dio cuenta de que mantenía un debilísimo pulso. La trasladaron de urgencia y lograron salvar su vida. “Ahora vive en Suecia, y ayer me mandó la foto de su hijo recién nacido —dice, buscando el móvil en su bolsillo para enseñarla—. Se llama Israel”.

El episodio del 3 de octubre supuso un antes y un después en Lampedusa y en todo el Mediterráneo Central. “El Estado se hizo más presente. Italia dijo basta, y puso en marcha la operación Mare Nostrum”. Era una operación de salvamento —financiada íntegramente por Italia con un coste de 9 millones de euros mensuales— que entre octubre de 2013 y noviembre de 2014 se desplegó en el Canal de Sicilia con el objetivo declarado de evitar naufragios. Tuvo éxito y las muertes se redujeron, pero era demasiado costosa. Al concluir fue inmediatamente sustituida por la operación Tritón, financiada por la Unión Europea, con un coste inicial mucho menor —algo menos de 3 millones de euros mensuales— y que tenía como objetivo no el salvamento, sino el control de fronteras. Tritón fue más tarde reemplazada por la operación Sofía, aún en vigor, que tiene en su punto de mira a las mafias de traficantes.

Refugiados rescatados por el Dignity I, barco de Médicos Sin Fronteras.Anna Surinyach
 El hueco dejado por la operación Mare Nostrum en salvamento lo han ocupado barcos de oenegés como Médicos Sin Fronteras o Proactiva Open Arms, además de los buques europeos. “Su acción directa es positiva, pero los traficantes se han aprovechado. Ahora saben que a veinte millas de la costa libia están las naves de rescate. Y en lugar de comprar barcos estables con los que atravesar el Mediterráneo, utilizan lanchas de goma que se hunden fácilmente”.

Cerrando más las fronteras: acuerdo UE-Turquía
“Vergüenza. Es una vergüenza”, exclama el médico sobre el acuerdo firmado en marzo de 2016 entre la Unión Europea y Turquía, que supuso el cierre de la frontera oriental europea. “Hace unos años, en 2013-2014, llegaban a Lampedusa migrantes subsaharianos pero también de Bangladesh, de Pakistán... Pero la ruta es muy peligrosa. Luego descubrieron la balcánica, que era menos difícil. Pero Europa dijo 'no' y, para ignorar el problema, pagó a Turquía 6.000 millones de euros. Una vergüenza”, repite. “Seguramente hay equilibrios políticos que yo no conozco. Pero antes del equilibrio político y económico, está el equilibrio del derecho a la vida”.

Tras el cierre de las fronteras y el bloqueo de las rutas terrestres, el flujo de migrantes y refugiados se vio de nuevo empujado al mar. Los barcos que zarpaban de costas norteafricanas eran cada vez más y más precarios. En 2016 unas 181.000 personas se embarcaron en la peligrosa ruta del Mediterráneo Central. Más de 4.500 se ahogaron en el intento de alcanzar el sur europeo, muy por encima de las cerca de 2.900 que perdieron la vida en esas aguas el año anterior.

Cierre de la frontera entre Serbia y Croacia en octubre de 2015.Anna Surinyach

Febrero 2017: reactivación del acuerdo Italia-Libia
Este pasado febrero Italia firmó un acuerdo con el Gobierno de Unidad Libio, encabezado por el primer ministro Fayez Al Serraj, para revivir el pacto de 2009: más control migratorio a cambio de inversiones. El doctor no esconde su escepticismo. “Sí, Italia ha intentado llegar a un acuerdo con Libia, pero sabemos que en Libia no hay un Gobierno. Ese señor con el que hemos ido a cerrar el acuerdo no es nadie. ¡No manda ni en su casa!”, dice, en referencia a las disputas por el poder en medio del caos interno que vive Libia.

¿Y si realmente fuera efectivo? “Si el acuerdo sirve para que los migrantes dejen de morir, por qué no. Libia es un país grandísimo, con muchísimos pozos petrolíferos. Podrían trabajar no como esclavos, sino como trabajadores; podría ser una solución. Pero si el acuerdo es como el de Turquía, si es un 'Erdogan bis', es otra vergüenza”.

Después de Lampedusa
Tras la acogida, llega la fase de la integración o reubicación. “En Italia somos peores en la integración que en la primera asistencia”, admite el doctor. Y recuerda lo ocurrido en el pequeño municipio de Gorino el pasado octubre, cuando la población se opuso, incluso con barricadas, a la entrada de una docena de mujeres refugiadas acompañadas de ocho menores. “Es algo lamentable. Pero esto ocurre porque estas personas han sido manipuladas, les han mentido, les han llenado de prejuicios con fines políticos o por otros intereses”.

Ante quienes hablan de “invasión” aludiendo a los números, Pietro Bartolo responde a su vez con números: “El año pasado llegaron a nuestras costas 180.000 personas. Eso no es ninguna invasión. Distribuidas en todos los municipios italianos, tocarían a dos personas por cada 1.000 habitantes”.

Pietro Bartolo durante la entrevista en el CCCB.Yayo Pino
 Muchos de los refugiados que están en Italia, añade, ni siquiera pretendían quedarse allí. Si lo han hecho es por la normativa de Dublín, que establece que el proceso de asilo debe tramitarse en el primer país de la UE al que llegan los solicitantes. “Hay que modificar este sistema; el 80 ó 90 % de los que llegan a Italia no quieren quedarse aquí porque tienen otros puntos de referencia, pero nosotros les obligamos”.  

En Lampedusa se encuentra uno de los nueve hotspots de Europa (cinco en Grecia y cuatro en Italia), designados así por situarse una zona fronteriza con presión migratoria. Allí, con el apoyo de funcionarios de la UE, se toman las huellas dactilares de migrantes y refugiados, se determina su situación y se les envía a otros lugares de la península a la espera de su reubicación, según lo acordado por los países miembros.

Aunque los programas europeos de reubicación y reasentamiento contemplaban el traslado de unos 35.000 refugiados desde Italia a otros países de la UE, por el momento solo han sido reubicados 5.000. España ha acogido hasta ahora a 144 de los 2.676 refugiados llegados a Italia que le asignaba este mecanismo, lo que supone cerca del 5 %.   

Más allá de las reubicaciones, para Pietro Bartolo hay una necesidad mucho más inmediata: “Hay que parar estas muertes. Creemos rutas seguras. Firmemos acuerdos con países amigos, con Túnez. En lugar de embarcar, hagamos que atraviesen la frontera entre Libia y Túnez y establezcamos allí centros de acogida donde atenderlos y tratarlos. Pero no les empujemos a cruzar el mar”.


viernes, 10 de noviembre de 2017

La “Noche de los cristales rotos” de Arabia Saudi alcanza el Líbano

Arabia Saudí y Kuwait han pedido a sus ciudadanos abandonar el Líbano inmediatamente. ¿Se está preparando otra gran guerra? Los últimos acontecimientos en Oriente Próximo son sólo una señal:
 
  • 1 de noviembre: Vladimir Putin visitó Irán para insistir que Rusia no va a ceder ante las presiones de EEUU, Arabia Saudí e Israel de abandonar a Irán, y también para firmar varios acuerdos estratégicos con los persas, provocando un fuerte malestar entre los saudíes. Fue en 2014 cuando el Príncipe Bandar, jefe de la inteligencia saudí, fue a visitar a Putin para amenazarle de que dejara de apoyar a Bashar al Asad, el aliado de Irán, si no enviaría a los terroristas chechenos para destruir los Juegos Olímpicos de Sochi.  Putin se negó y una bomba mató a 15 personas en la estación de trenes de Volgogrado. Y ahora, el Estado Islámico, ejército copatrocinado por los saudíes, anuncia que va a aguarle la fiesta a Kremlin durante el Mundial de Fútbol del 2018.
  • 3 de noviembre: El Ejército sirio, con el apoyo de Rusia e Irán, recupera casi la totalidad de la ciudad de Deir Ezzor. La guerra y el Estado Islámico terminan su misión en Siria, destruida, y se trasladan al Líbano.  
  • 4 de noviembre: El primer ministro libanés, Saad Hariri, que había sido invitado a Arabia Saudí, anuncia su repentina dimisión en Riad, que no en Beirut. Luego ataca a Irán por su injerencia en los asuntos libaneses, al Partido de Dios (Hizbolá) de ser un estado dentro del estado, e insinúa que puede ser asesinado por ellos. ¡Hariri parecía abducido! Días antes, “libre” y en su país, había elogiado a Irán por su papel “estabilizador” en el Líbano, y había mandado reabrir la embajada en Damasco después de siete años. Las redes sociales libanesas se mofaban de la trampa tendida por Riad: le invitaron para “secuestrarle” y forzarle a leer una declaración anti-iraní y luego dimitir. “Parpadee dos veces si quiere que vayamos a salvarle“, le decía uno de los tweets.Así, Arabia provocaba una crisis institucional en el frágil estado libanés (que estuvo dos años sin presidente), de consecuencias imprevisibles, justo cuando Israel ha amenazado con atacar el país. Esta renuncia también puede ser una táctica dirigida a mejorar la posición de Hariri dentro de un nacionalismo libanés que cuestiona la lealtad de Hizbolá a la “patria” por exhibir en sus actos las imágenes de los dirigentes de Irán. Es cierto que Hizbolá nació en Teherán, pero también lo es que Saad Hariri recibe órdenes y dinero de Riad. El estratégico país es otro de los terrenos donde las potencias internacionales y regionales libran su pulso por la hegemonía regional, comprando voluntades de los políticos. Israel, con el respaldo de EEUU y Arabia Saudí, se prepara para lanzar un mortal ataque contra Hizbolá en Siria y en el Líbano, e Irán afirma estar listo para responderle. En esta región, donde sobran belicismo y fanatismo judío, sunnita y chiita, ha desaparecido la cultura de diálogo, negociación y la de “reparto del pastel” sin dejar a miles de muertos ajenos en el camino.
  • 5 de noviembre: Un misil lanzado por los hutíes yemeníes a Arabia es derribado cerca del aeropuerto de Riad, y los Saud –padrinos del “terrorismo yihadista”acusan a Irán de estar detrás de éste “acto de guerra” cuando el misil era de fabricación rusa y propiedad del ejército yemení. Es más, a Irán le es imposible acceder a un Yemen rodeado de bases militares de EEUU, Reino Unido y Arabia. Donald Trump, que tras recibir un cheque de 110.000 millones de dólares de los jeques ha dejado de señalarles por los atentados del 11S, afirma estar con los aliados árabes, estrechando el cerco alrededor de Irán. Ambos países que cooperan en el genocidio del pueblo yemení, ocultan sus objetivos así como la mayor crisis humanitaria del mundo que han provocado en esta tierra azotada por el hambre y el cólera. La agresión militar, lanzada en 2015 por el “Trump Saudí” el príncipe Mohammed Bin Salman (apodado “MBS”), y que iba a restaurar el control de Arabia sobre Yemen en seis meses, ha costado decenas de miles de vidas yemeníes y ha arruinado (junto con el pago del sueldo y armas del Estado Islámico en Siria e Irak, la corrupción y despilfarro en la compra de armas) las arcas públicas del reino. Y justo es este factor uno de los motivos del siguiente acontecimiento: “Suelten la pasta o les enviaré al talego”
  • 5 de noviembre: El rey Salman cita a 11 príncipes y 38 ex ministros en el Hotel Ritz-Carlton de Riad para una “importante consulta” y una vez allí los encierra en el hotel sin ninguna orden judicial. Les acusa, en una declaración propagandística, de corrupción y congela el movimiento de sus fortunas. Durante esta redada, que puede continuar con más arrestos, muere en circunstancias extrañas el príncipe Abdul Aziz bin Fahad, de 44 años, y uno de los críticos de MBS. Entre los “huéspedes” de la lujosa prisión se encuentra Alwaleed bin Talal, dueño de una fortuna de 18.000 millones de dólares, y del rascacielos de 99 plantas en Riad, quien al parecer se había negado a apuntalar la economía de Arabia. Talal, apodado El Príncipe Rojo, por pertenecer al Movimiento de Príncipes Libres, también tuvo su encontronazo con Trump candidato, al decir que sería una desgracia para EEUU que él se convirtiese en presidente.Entre los propósitos reales del golpista MBS están hacerse personalmente con el control de las propiedades de los millonarios detenidos, dentro y fuera del país, y así financiar el ambicioso Plan de reformas del 2030 ( la privatización del 5% de la  Petrolera estatal Aramco también se debe a este objetivo), y convertirse él mismo en uno de los hombres más ricos del mundo. Cierto que hasta ahora no ha habido ningún motín o protesta social o militar por dichas medidas, pero está por ver si MBS logra consolidar el poder que ha arrebatado al verdadero príncipe heredero Mohamed ben Nayef, bajo arresto domiciliario.**
  • Las próximas guerras de Oriente Próximo además de la bandera kurda, llevarán también el sello “chiita-sunnita” marcado por el conflicto entre las dos teocracias iraní- saudí. En una exhibición de poderío “religioso”, la República Islámica ha organizado la marcha de cerca de 3 millones de personas hacia la ciudad iraquí de Karbala, para conmemorar Arbain, el día 40 después del aniversario del martirio del Imam Husein, nieto de Mahoma. Mientras los sufridos habitantes del Libano (incluidos los refugiados palestinos y sirios) con el corazón en un puño, vigilan con un ojo las fronteras porosas del país, y con el otro miran al cielo, y no precisamente para pedir un milagro. Y la ONU y el movimiento por la paz muertos.


    Fuente: http://blogs.publico.es/puntoyseguido/4378/la-noche-de-los-cristales-rotos-de-arabia-saudi-alcanza-el-libano/

Yemen: debemos poder entrar en el país, la población está muy necesitada

Hacemos un llamamiento a la coalición liderada por Arabia Saudí para que permita inmediatamente el acceso de las organizaciones humanitarias a Yemen tras el súbito cierre de sus fronteras. Dos años y medio de guerra han dejado a millones de yemeníes sin acceso a bienes básicos, a una alimentación adecuada o a agua potable. 

@Florian SERIEX/MSF

Durante los últimos tres días, la coalición liderada por Arabia Saudí no ha permitido nuestros vuelos a Yemen, obstaculizando directamente nuestra capacidad para proporcionar ayuda médico-humanitaria a una población extremadamente necesitada.

Por lo tanto, hacemos un llamamiento urgente a la coalición liderada por Arabia Saudí para que permita inmediatamente tanto un acceso libre a Yemen así como dentro del país para que la ayuda humanitaria pueda llegar a quienes más la necesitan.

El pasado lunes 6 de noviembre, la coalición liderada por Arabia Saudí declaró que todos los cruces de frontera hacia Yemen, tanto los puertos como los aeropuertos, se cerraban inmediatamente; pero que tendrían en consideración “la entrada y salida de los trabajadores y suministros humanitarios”. Hasta el momento, esta promesa no ha sido cumplida.

“Durante los últimos tres días, la coalición no ha permitido que MSF realice vuelos desde Yibuti a Saná o Adén, a pesar de las repetidas peticiones para que nuestros vuelos sean autorizados. El acceso de los trabajadores y suministros humanitarios a Yemen es vital para brindar una ayuda desesperadamente necesitada a una población que ya se ha visto severamente afectada a causa de más de dos años y medio de conflicto”, denuncia Justin Armstrong, nuestro coordinador general en Yemen.

Contra los principios humanitarios
El acceso a la atención médica en Yemen está severamente limitado. Cientos de instalaciones médicas han sido cerradas, dañadas o destruidas totalmente durante el conflicto. Millones de yemeníes han sido desplazados y no tienen acceso a bienes básicos, ni a una alimentación adecuada o agua potable.

“El gran impacto de este bloqueo sobre los hombres, mujeres y niños de Yemen ya es evidente y pone a cientos de miles de vidas en riesgo. Los precios del combustible se han disparado en los principales centros; los suministros de diésel y gas para cocinar están escaseando y los cargamentos de medicamentos esenciales están detenidos en los puntos fronterizos. La ya devastada economía de Yemen sin duda se verá más afectada y hará que sea cada vez más difícil para la población satisfacer sus necesidades básicas. Por eso es tan necesaria la ayuda humanitaria”, añade Armstrong.

La declaración de la coalición liderada por Arabia Saudí también incluía una advertencia más amplia a que las organizaciones humanitarias evitaran ciertas áreas dentro de Yemen. Esto excluiría aún más de la atención médica vital a miles de personas afectadas por el conflicto. Estas medidas irían en contra del principio humanitario de imparcialidad, que establece que la ayuda humanitaria debe llegar a quienes más lo necesitan, independientemente de cualquier consideración política.

Actualmente, trabajamos en 13 hospitales y centros médicos de Yemen, y apoyamos a más de 18 hospitales y centros médicos a lo largo de 11 gobernaciones del país: Taiz, Adén, Ad Dalí, Saada, Amrán, Hajja, Ibb, Saná, Hodaida, Abyan y Lahj. Con un personal de casi 1.600 personas, incluidos 82 trabajadores internacionales y un apoyo financiero a más de 1.100 trabajadores del Ministerio de Salud del país, nuestra intervención en Yemen es una de las más grandes de nuestra organización en el mundo, en términos de personal.


Fuente: https://www.msf.es/actualidad/yemen/yemen-debemos-poder-entrar-pais-la-poblacion-muy-necesitada