martes, 22 de mayo de 2018

Los 'trabajos postureo': por qué cuanto más útil eres en tu empresa, menos cobras

Cinco años después de la publicación de uno de los artículos más importantes de la década, el antropólogo publica el libro en el que expande la teoría de los 'bullshit jobs'

Foto: Graeber, un anarquista en la LSE. (Melville House Publishing)
Graeber, un anarquista en la LSE. (Melville House Publishing)
 Imagínese que, como en la serie 'The Leftovers', de buenas a primeras el 2% de la población mundial se esfumase. Pero no serían elegidos al azar. Los desaparecidos serían bomberos, dependientes de tiendas de alimentación, conductores de autobús, barrenderos, mecánicos, enfermeras y profesores. Los resultados, probablemente, serían dantescos: los servicios públicos se vendrían abajo y dejaríamos de tener educación, sanidad y de disponer de otros servicios básicos que damos por garantizados. Ahora imagínese que los que desapareciesen fueran consultores políticos, los abogados que trabajan para grandes compañías, los gurús del 'marketing' o inversores. ¿Le importaría a alguien más que a sus seres queridos? Muy probablemente, no.

La gran ironía, recuerda el antropólogo anarquista David Graeber, antiguo profesor de Yale y actualmente en plantilla de la London School of Economics, es que el primer grupo de trabajadores está terriblemente peor pagado que el segundo. Como si, perversamente, cuanto más necesario sea tu empleo para la sociedad, menos remuneración percibirá; y mientras más prescindible sea, más beneficios económicos y laborales recibirá, salvo contadísimas excepciones como los médicos. Es un proceso imparable desde los años ochenta, recuerda el que fuera rostro visible de 'Occupy Wall Street'. A partir de entonces, “cualquiera que tenga un trabajo de verdad habrá visto cómo se ha recortado, acelerado y 'taylorizado”, en referencia a la división del trabajo ideada por el ingeniero y economista Frederick Taylor.

Esta división entre trabajos de verdad y trabajos de mentira es la base de la célebre teoría de los 'bullshit jobs' —trabajos 'absurdos', 'mentira' o 'de postureo', a falta de otro término mejor—, que apareció por primera vez en un viral artículo de 2013 y que acaba de tomar forma de libro, bajo el contundente título de 'Bullshit Jobs: a Theory'. ¿En qué consisten exactamente? Es “un empleo que la persona que lo lleva a cabo considera que es inútil, y que si no existiese no cambiaría nada o, incluso, convertiría el mundo en un lugar mejor”. ¿Cuáles suelen ser? Graeber prefiere que cada cual juzgue por sí mismo, pero se parecen sospechosamente a los empleos de cuello blanco, de oficina y gestión, que no producen nada en concreto. Son puestos prestigiosos y aspiracionales que podrían desaparecer por completo y nadie los echaría de menos.

El profesor expone un ejemplo muy claro —el libro está plagado de ellos— en un reciente resumen publicado en su cuenta de LinkedIn. Muchos de los jóvenes con los que se encontró en el verano de 'Occupy' compartían un mismo desencanto. Uno de ellos explicaba que simplemente querían “hacer algo que mejorase la vida de los demás”, pero tarde o temprano se daban cuenta de que de ser así, “terminabas cobrando mal y tan endeudado que no podías formar ni tu propia familia”. Por otro lado, estaban los jóvenes 'traders' de Wall Street, que les daban la razón a sus coetáneos en que su trabajo no solo era inútil, sino que perjudicaban al resto de la sociedad, pero matizaban que tan solo se irían “si alguien develase cómo vivir en Nueva York cobrando menos de 100.000 dólares”.

 Una de las muestras palpables de lo innecesario de sus trabajos es que nunca hacen huelga. ¿Para qué? Como recuerda Graeber, el paro del sector bancario irlandés en los años setenta, que duró seis meses, no supuso ningún impacto en el país. Sin embargo, una huelga de recogida de basuras puede convertir una ciudad en inhabitable en cuestión de días. El antropólogo criado en Nueva York cita un estudio publicado el pasado año por tres economistas en el 'Journal of Political Economy' que calculaba los costes y beneficios de un gran número de profesiones, y que concluía que sectores como el financiero, el del derecho de empresa o el del 'marketing' tomaban de la sociedad más de lo que daban, mientras que otros, la minoría (investigadores, profesores, ingenieros), la beneficiaban.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?
Olvidémonos del discurso que asegura que los robots nos van a robar los trabajos, sugiere Graeber: ya lo han hecho, tan solo que hemos sustituido esos puestos perdidos por otros que no valen para nada. Son “empleos imaginarios”, como los denomina en una entrevista reciente, cuyo único objetivo es tenernos ocupados, “porque vivimos en una economía irracional que hace que la gente trabaje ocho horas haya algo que hacer o no”. Un principio paradójico y “misterioso” en una economía capitalista de competencia, en la que se supone que “lo último que haría una empresa sería pagar a trabajadores que no necesita”.

Una huelga de basuras puede paralizar una ciudad. Desde luego, no es un 'bullshit job'. (EFE)
Una huelga de basuras puede paralizar una ciudad. Desde luego, no es un 'bullshit job'. (EFE)

La razón, por lo tanto, no puede ser económica, sino política y moral, como proponía en aquel artículo pionero. Las clases altas descubrieron a finales de los sesenta que grandes masas de trabajadores felices y productivos, y sobre todo con mucho tiempo libre en sus manos gracias a la automatización de su labor, podían convertirse en “un peligro moral”. Graeber descarta la recurrente teoría de que ha sido el crecimiento exponencial del consumo lo que ha provocado la aparición de empleos inútiles, puesto que la mayor parte de ellos no producen nada concreto ni servicios útiles, y se decanta por la utilidad de seguir promoviendo una moral del trabajo que nos lleva a pensar que “aquellos que no desean someter la mayor parte de su tiempo a una disciplina laboral no merecen nada”. Un argumento también esgrimido por los detractores de la renta básica.

“Es como si alguien se estuviese inventando empleos absurdos solo para mantenernos ocupados”, sintetiza el autor. De ahí que la mayoría de sectores que han sufrido recortes hayan sido aquellos en los que “se fabrican, se reparan y se mantienen cosas de verdad”, mientras que los puestos administrativos se han expandido hasta abarcar casi tres cuartas partes del mercado laboral. Como si de repente Occidente se hubiese convertido en la URSS, donde todo camarada tenía derecho a un puesto de trabajo, por inútil que fuese. Esa burocracia soviética tiene su traducción capitalista en industrias como el 'telemarketing', los servicios financieros, los recursos humanos, las relaciones públicas o el 'marketing'… Pero también en esa industria de los marrones que existe solo porque el resto dedica demasiado tiempo a trabajar en otra cosa.

Según la clasificación de Graeber, hay varios tipos de trabajos absurdos, que configuran una llamativa galería de los horrores del mundo laboral moderno. Están los lacayos ('flunkies'), cuyo objetivo es que “los jefes estén guapos” (por ejemplo, los recepcionistas mal pagados de una empresa o los asistentes personales); los “de la cinta adhesiva”, cuya labor exclusiva es solucionar problemas organizativos que en teoría no deberían existir, como ocurre con algunos cargos intermedios; los bobos ('goons'), como los trabajadores de relaciones públicas, lobistas o profesionales de 'marketing' que solo existen porque todas las empresas tienen uno; los marcacasillas, que “permiten que una empresa pueda afirmar que está haciendo algo que no hace de verdad”, y, por último, los capataces, que supervisan a gente que no necesita supervisión. En definitiva, mucho mando intermedio, poca productividad.

¿Ansiedad, vacío vital? Eres uno de ellos
Si no hay nada que hacer, ¿a qué se dedica el tiempo en estos trabajos? Efectivamente, responde Graeber, a nada. O, como le comentó uno de sus conocidos, a mirar 'memes' de gatitos y de vez en cuando trabajar un poco, no más de 15 horas a la semana, como predijo Keynes. Algo que todos tienen en común es que, de manera más o menos consciente, saben que su trabajo no sirve para nada, aunque pocos lo admitirían. La consecuencia más evidente es una terrible furia y resentimiento cocinados a fuego lento a lo largo de los años. Como recuerda Graeber, son profundamente desgraciados porque jugar el juego de las ilusiones es “inherentemente desmoralizador”: “Están mal todo el tiempo. Me hablaban de depresión, de enfermedades complicadas, de problemas psicológicos, físicos e inmunitarios que claramente tienen que ver con la tensión, la ansiedad y la depresión”.

Ello produce entornos laborales tremendamente tóxicos. Se tratan mal, se gritan, se envidian y, en definitiva, se odian. “Cuanto menos sentido tenga tu trabajo, más personas habrá que sufran mientras lo hacen y peor se tratarán las unas a las otras”, señala el autor de 'En deuda: una historia alternativa de la economía'. A menudo, el objetivo de su furia ya no son los compañeros de trabajo, sino los trabajadores de aquellos sectores cuyos empleos sí parecen tener sentido, como suele ocurrir con los funcionarios o los trabajadores del sector servicios (conductores, profesores), víctimas habituales del populismo de derechas. “Es como si les dijesen '¡pero por lo menos tú tienes un trabajo de verdad! ¿Y aun así quieres una pensión de clase media y Seguridad Social?”.

“No he conocido a ningún abogado de empresa que no pensase que su trabajo no es una gilipollez”, explicó Graeber en aquel artículo que lo cambió todo. Hay una gran diferencia con los trabajos basura (o “de mierda”, 'shit jobs'), igual de destructivos, pero por otras razones. El lado oscuro de los 'bullshit jobs' —ligados al cuello blanco, muchas veces de autónomos— es el sinsentido, mientras que en los tradicionales empleos basura —cuello azul, asalariados—, lo son las malas condiciones materiales. Paradójicamente, aunque estos últimos tengan menos prestigio social y no prometan la realización profesional de los empleados, son cruciales para la sociedad, lo que alivia dicho malestar. Es mucho más indigno ser consciente de que tu empleo podría desaparecer y nadie lo echaría de menos.

 ¿Cómo es el infierno para David Graeber? Un lugar donde un montón de personas pasan la mayor parte de su tiempo haciendo una tarea “que no les gusta y en la que no son especialmente buenos”. Por ejemplo, les han contratado para fabricar muebles, pero de repente se dan cuenta de que lo que les piden es que pasen mucho tiempo friendo pescado, algo que no saben hacer muy bien y que tampoco es el objetivo de la empresa. El resultado es un montón de gente cocinando pescado infumable y furiosos ante la posibilidad de que su compañero de al lado pueda dedicar más tiempo al artesanado que a la fritanga, así que todo el mundo termina pringando. Los muebles, en la nueva realidad laboral, terminan convirtiéndose en una utopía inalcanzable; y el pescado podrido, el símbolo de toda la energía y tiempo que malgastamos en algo que no sirve para nada… pero por lo que nos pagan al final de cada mes, aunque no sepamos muy bien por qué.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2018-05-21/david-graeber-bullshit-jobs-util-menos-cobras_1566859/

El mundo está hecho de eventos, no de cosas

Caballeros, el tiempo de la vida es muy breve...
             Si vivimos,                                                          
vivimos para pisotear a los reyes.                      
                  
SHAKESPEARE, Enrique IV,
  acto V, escena II
 
   Cuando Robespierre liberó a Francia de la monarquía, la Europa del Antiguo Régimen temió que fuera el fin de la civilización. Cuando los jóvenes quieren librarse de un viejo orden de cosas, los mayores temen que todo naufrague. Pero Europa ha seguido viviendo estupendamente sin el rey de Francia. Y el mundo también puede seguir viviendo estupendamente sin el rey Tiempo.
   Hay, sin embargo, un aspecto del tiempo que ha sobrevivido a su repentina disgregación con la física de los siglos XIX y XX. Despojado de los oropeles con los que lo cubriera la teoría newtoniana, y a los que tan acostumbrados estábamos, dicho aspecto resplandece ahora con mayor claridad aún: el mundo es cambio. 
    Ninguno de los estratos que ha perdido el tiempo (unicidad, dirección, independencia, presente, continuidad...) pone en cuestión el hecho de que el mundo es una red de acontecimientos. Una cosa es el tiempo con sus numerosas determinaciones, y otra el simple hecho de que las cosas no "son": acontecen.[...]
   Toda la evolución de la ciencia indica que la mejor gramática para concebir el mundo es la del cambio, no la de la permanencia. Del acontecer, no del ser.[...]
   Concebir el mundo como un conjunto de eventos, de procesos, es el modo que mejor nos permite captarlo, comprenderlo, describirlo. Es el único modo compatible con la relatividad. El mundo no es un conjunto de cosas, es un conjunto de eventos.
   La diferencia entre cosas y eventos es que las cosas permanecen en el tiempo. Los eventos, en cambio, tienen una duración limitada. Un prototipo de "cosa" es una piedra: podemos preguntarnos dónde estará mañana. Mientras que un beso es un "evento": no tiene sentido preguntarse adónde habrá ido el beso mañana. El mundo está hecho de redes de besos, no de piedras.[...]
   Bien mirado, de hecho, hasta las "cosas" que más parecen "cosas" en el fondo no son más que eventos prolongados. La piedra más sólida, a la luz de lo que hemos aprendido de la química, la física, la mineralogía, la geología o la psicología, es en realidad un complejo vibrar de campos cuánticos, un interactuar momentáneo de fuerzas, un proceso que por un breve instante logra mantenerse en equilibrio semejante a sí mismo, antes de disgregarse de nuevo en polvo; un capítulo efímero en la historia de las interacciones entre los elementos del planeta, una huella de una humanidad neolítica,una porción de una sección del mundo que depende de las estructuras perceptivas de nuestro cuerpo más que del objeto de la percepción y, ya puestos, un intricado nodo de ese juego cósmico de espejos que es la realidad. El mundo no está hecho de piedras más de lo que pueda estarlo de sonidos fugaces y de olas que discurren sobre el mar. [...]
   Nosotros describimos el mundo como acontece, no como es. La mecánica de Newton, las ecuaciones de Maxwell, la mecánica cuántica, etc., nos dicen cómo acontecen determinados eventos, no cómo son ciertas cosas. Entendemos la biología estudiando cómo evolucionan y viven los seres vivos. Entendemos la psicología (un poco, tampoco mucho) estudiando cómo interactuamos entre nosotros, cómo pensamos.  Entendemos el mundo en su devenir, no en su ser....


El orden del tiempo
Carlo Rovelli       

            

lunes, 21 de mayo de 2018

Cada vez más judíos estadounidenses protestan contra la violencia del Gobierno de Israel

Muchos grupos de jóvenes judíos rechazan la idea de que se puede ser progresista en todo menos en lo que concierne a la ocupación de Palestina

18 may.
When humanity is breathed.. This is Gaza 
 La masacre de esta semana de docenas de palestinos a manos de soldados israelíes en Gaza ha provocado nuevas protestas de grupos de judíos estadounidenses progresistas que rechazan la ubicación de la embajada estadounidense en Jerusalén y que consideran que los gobiernos de Donald Trump y Benjamin Netanyahu son enemigos de la paz en la región.

Grupos como IfNotNow, Jewish Voice for Peace (Voz Judía por la Paz), J Street,  Jews for Racial and Economic Justice (Judíos por la Justicia Racial y Económica) y otros comenzaron a intensificar las protestas –manifestaciones, vigilias y reuniones comunitarias– a fines de marzo, cuando las fuerzas israelíes mataron a 17 palestinos e hirieron a al menos 1.400 personas más en Gaza.

A las protestas se les sumó la voz de personalidades judías influyentes como la actriz Natalie Portman – que el mes pasado canceló su viaje a Israel para recibir el premio Genesis, afirmando a través de su portavoz que "los acontecimientos recientes en Israel la han angustiado muchísimo".

La comediante Sarah Silverman tuiteó: "Yo sé que da miedo porque no cuesta nada que el mundo odie a los judíos, pero lo que está mal está mal. Y los judíos deberíamos ser los primeros en decirlo. ¿VERDAD?"

El Ministerio de Asuntos Exteriores israelí aseguró que lo que se hizo fue "proteger a los ciudadanos de miles de violentos alborotadores en Gaza, que intentaban romper el alambrado y cruzar a territorio israelí con el objetivo de asesinar o secuestrar israelíes".

Esa explicación fue  repetida y amplificada el martes por la embajadora de EEUU en la ONU Nikki Haley, por las organizaciones judías AIPAC y ADL (Liga Anti-Difamación) y otras instituciones influyentes en Estados Unidos.

. members and Rabbinical school students blocked the intersection next hotel in DC this morning protesting move, withdrew from Iran Deal and Israeli violence against Palestinian protesters in Gaza. PC: Gili Getz
 Pero estas organizaciones son cada vez más cuestionadas por grupos con miembros más jóvenes y nociones diferentes de lo que significa apoyar al Estado judío.

"La violencia que se está cometiendo en nuestro nombre, la masacre de más de 50 palestinos que protestaron el lunes en Gaza, no podemos sentarnos y mirar sin hacer nada mientras se cometen estos actos," señaló Ethan Miller, portavoz de IfNotNow.

"Lo que vamos a hacer será actuar y construir un movimiento dentro de nuestras comunidades para asegurarnos de no apoyar la ocupación, y nuestra comunidad está trabajando activamente contra la ocupación".

. members and Rabbinical school students blocked the intersection next hotel in DC this morning protesting move, withdrew from Iran Deal and Israeli violence against Palestinian protesters in Gaza. PC: Gili Getz

Rebecca Vilkomerson, directora ejecutiva de Jewish Voice for Peace, se manifestó contra la yuxtaposición del acto de inauguración de la embajada estadounidense, con la presencia de Ivanka Trump y Jared Kushner, y por otro la muerte de palestinos.

El lunes de la vergüenza
"Creo que el lunes fue uno de los días más vergonzosos de la historia de la relación de Israel con los palestinos, con la celebración de la anexión mientras se estaba disparando contra palestinos, que son en su mayoría refugiados, solo por protestar por sus derechos básicos de vivir con libertad y dignidad", dijo Vilkomerson. "Es absolutamente inaceptable la idea de que esto se esté haciendo en nuestro nombre o que se justifique en nuestro nombre".

El lunes, unos 100 protestantes de IfNotNow cortaron la Avenida Pennsylvania en la ciudad de Washington durante dos horas gritando "No más violencia" y otras consignas.

Jewish Voice for Peace ha ayudado a organizar 45 acciones en todo Estados Unidos desde fines de marzo, explicó Vilkomerson, y el lunes el grupo lideró eventos en New Haven, Connecticut; Montclair, Nueva Jersey; Filadelfia, Boston, Ohio Central, ciudad de Washington y Nueva York.
En la última década ha aumentado la preocupación por un posible " divorcio entre los judíos israelíes y los judíos estadounidenses".

https://twitter.com/giligetz
 Un estudio de Pew de 2013 concluyó que los judíos estadounidenses no religiosos se sienten cada vez menos vinculados a Israel. Solo el 38% de los encuestados judíos estadounidenses afirmó que el gobierno israelí está haciendo un esfuerzo por lograr la paz con los palestinos.

"Durante varias décadas, el establishment judío ha pedido a los judíos estadounidenses que dejen su progresismo a las puertas del sionismo, y ahora, para su espanto, están comprobando que muchos jóvenes judíos han preferido abandonar el sionismo en lugar del progresismo", advirtió el editor y escritor Peter Beinart en un importante ensayo de 2010 titulado El fracaso del establishment judío estadounidense.

Los grupos de judíos estadounidenses progresistas han asegurado que han tenido conflictos con otros grupos tradicionales.

"A menudo, organizaciones como Jewish Voice for Peace sufren presiones de otras instituciones judías porque reclamamos por los derechos de los palestinos", dice Vilkomerson. "Sin embargo, hay mucha gente que se siente alienada del judaísmo por la forma en que las instituciones judías apoyan a Israel sin ningún cuestionamiento. La gente se acerca a nosotros y se reencuentra con su parte judía gracias a comunidades como la nuestra".

Miller describió la campaña "Nunca me lo habías dicho" de IfNotNow, que busca que los centros de educación judíos como campamentos de verano y escuelas enseñen la historia de la ocupación.
"Lo que hemos notado es que por un lado la comunidad judía estadounidense enseña a los niños valores de justicia social, como ayudar al prójimo, y por otro están estas grandes instituciones que trabajan apoyando y sosteniendo la ocupación.

"Y nosotros ya no estamos dispuestos a aceptar esta hipocresía. Sabemos que debemos poner los valores por delante".

Confirman que hubo vuelos de la muerte

Por primera vez en Chile procesan a represores por arrojar personas vivas al mar
 El testimonio clave para el procesamiento fue el del suboficial Juan Guillermo Orellana Bustamante, mecánico tripulante del helicóptero militar H225 Puma, que despegó una mañana de los primeros días de octubre de 1973.

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Krassnoff, condenado a más de 400 años, fue acusado de tirar personas vivas al mar.
 La Justicia chilena procesó por primera vez a militares por haber arrojado a personas vivas al mar durante la dictadura militar de Augusto Pinochet. “El ministro Jaime Arancibia de la Corte de Apelaciones de Valparaíso ha logrado un procesamiento que nos parece histórico”, declaró ayer a PáginaI12 Magdalena Garcés, abogada de Londres 38, un ex centro de detención y exterminio, ahora espacio de la memoria y organismo de derechos humanos que actúa como querellante de la causa.

El juez Jaime Arancibia Pinto dictó el procesamiento contra Miguel Krassnoff Martchenko, Richter Nuche Sepúlveda, Emilio de la Mahotiere y Carlos Mardones Díaz, por asociación ilícita y secuestro calificado de los detenidos desaparecidos Ceferino Santis Quijada, Luis Norambuena Fernandois y Gustavo Farías Vargas. El procesamiento ocurrió el 9 de mayo pero se dio a conocer este fin de semana en medios chilenos.

El testimonio clave para el procesamiento fue el del suboficial Juan Guillermo Orellana Bustamante, mecánico tripulante del helicóptero militar H225 “Puma” que despegó una mañana de los primeros días de octubre de 1973 y desde el que se arrojó vivos al mar a Quijada, Fernandois y Vargas.

Orellana Bustamente dio detalles precisos no sólo de las personas que estaban detenidas desaparecidas, sino también de los otros tripulantes del helicóptero y de la fecha en la que fue llevado a cabo el vuelo de la muerte. Otro mecánico tripulante del helicóptero con que se encontró el “Puma” al aterrizar luego de la operación en el club de golf en Rocas de Santo Domingo confirmó el testimonio de Orellana Bustamante. Toda esta información fue comparada con los datos que se tenían sobre las fechas en que habían sido detenidos y, por ello, se pudo procesar a los militares.

 Hasta que se conoció el testimonio de Orellana Bustamante los casos anteriores de vuelos de la muerte no habían podido prosperar porque los testigos, también mecánicos  tripulantes de los helicópteros, no eran capaces de identificar a las víctimas que eran arrojadas al mar, ya que en muchos casos estaban envueltas en sacos y estaban inmóviles (adormecidos o muertos). Entonces, al no haber cuerpo y no poder identificar a las víctimas, no había enjuiciamiento posible .El viernes 18 la defensa de los dos procesados que se encuentran en prisión preventiva apeló para que puedan continuar el proceso en libertad. Se le otorgó a uno de ellos, Mardones Díaz, alegando que a sus 91 años se encontraba en muy mala salud y que había tenido un accidente cardiovascular. De la Mahotiere y Krassnoff ya se encuentran cumpliendo condenas por otros crímenes cometidos durante la dictadura. Según el testimonio de Orellana Bustamante, levantado por el medio digital chileno El Dínamo, fue Krassnoff –quien suma más de 400 años de condena por crímenes de lesa humanidad– quien arrojó al mar a los detenidos desaparecidos aún con vida. “Este sujeto joven le puso resistencia, pero este capitán igual lo tomó de las axilas, lo giró hacia la puerta y lo lanzó al mar. Aquí hay un detalle: el capitán, al empujar hacia abajo, el sujeto apoya los pies en el carenaje del tren de aterrizaje, se produce una lucha, o sea un forcejeo y, visto esto, lo vuelve a tirar de las axilas, lo despega del tren de aterrizaje y ahí lo lanza hacia el mar”, relató el suboficial retirado sobre una de las víctimas. “Por estos testimonios, los querellantes buscan que se procese también los militares por homicidio calificado,” señaló Garcés. “Con este caso seguimos avanzando pero queda mucho por hacer, sobre todo en lo que se refiere a la estructura de mando de la dictadura.”

El único antecedente de oficiales del ejército condenados por haber arrojado al mar a detenidos desaparecidos fue en el caso de Marta Ugarte.  El 12 de septiembre de 1976, un pescador encontró en la playa Las Ballenas, en Los Molles, a 182 kilómetros de Santiago, el cuerpo de Marta Ugarte, de 42 años, militante del partido comunista y detenida por la DINA. Su cuerpo terminó en la playa. Tenía casi todos los huesos rotos, la piel quemada y le faltaba un pedazo de lengua. La prensa dijo que había sido un crimen pasional.

Fuente: https://www.pagina12.com.ar/115998-confirman-que-hubo-vuelos-de-la-muerte

Qué puedes hacer tú para proteger a las abejas



 Este domingo 20 de mayo se ha celebrado el primer Día Mundial de las Abejas, una iniciativa impulsada por la ONU a petición de Eslovenia para llamar la atención sobre la importancia que este insecto tiene en miles de ecosistemas, el desastre que puede suponer su desaparición y la necesidad de impulsar medidas para conservarlo. Eslovenia está especialmente implicada en esta iniciativa porque las abejas forman parte de su cultura hasta el punto de haber puesto en marcha una industria en torno al apiturismo.


Salvar a las abejas es, según defiende esta iniciativa, un esfuerzo en manos de todos, tanto de los gobiernos nacionales que manejan las políticas agrarias y climáticas que afectan a los hábitats y el bienestar de las abejas como de los organismos municipales y también los particulares que cuidan y diseñan parques y jardines públicos o privados. Incluso las personas que cuidan plantas en sus ventanas y balcones pueden poner su granito de arena para cuidar de las abejas y demás polinizadores que son parte imprescindible de nuestros ecosistemas.

Si tienes un jardín, o si de alguna forma puedes influir en el diseño y mantenimiento de los parques de tu municipio, incluso si estás pensando con qué decorar las macetas de tu edificio, aquí van algunas ideas directas de las cuidadoras del Pollinator Garden, perteneciente al Smithsonian, que se encargan de crear el ambiente perfecto para que las abejas sobrevivan y se reproduzcan en las mejores condiciones.

1. Aprende a apreciar lo silvestre
Este es quizá el más valioso de los consejos que dan las cuidadoras del Pollinator Garden: cuidar de las abejas es cosa de todos y quizá para ello tengas que renunciar a la pulcritud extrema de tu jardín.
Porque es raro encontrarse con alguien a estas alturas que no esté familiarizado con el riesgo que sufren las abejas en todo el mundo, y las catastróficas consecuencias que podría tener para los ecosistemas de todo el mundo su desaparición. A eso hay que añadir las consecuencias puramente económicas: desde la apicultura hasta diversas industrias agrarias dependen de que estos pequeños animales cumplan con eficacia la labor de polinización.

Y aunque todos lo tenemos muy claro, algunos seguimos pensando que es un problema de otros, y pulimos hasta el extremo nuestros parques y jardines eliminando de ellos cualquier resquicio acogedor para esos animales que tenemos tan claro que hace falta proteger. ¿No es esto un poco contradictorio?

2. Más jardines y menos céspedes
Empecemos por poner en práctica ese amor por lo ligeramente silvestre en el mismo estilo del jardín.
Un césped verde brillante y bien cortado es la imagen idílica de un jardín cuidado, pero es todo lo contrario de lo que necesitan las abejas, para las que toda esa extensión se verde homogéneo es el equivalente a un desierto. Si se puede, un jardín diverso y de plantas que generen polen es mucho más nutritivo para las abejas, que se alimentan de ese polen. Así que si por cuestiones estéticas o pragmáticas cubres grandes áreas de césped, intenta que haya otras zonas cercanas donde crezcan plantas diversas y, si es posible, con flores.


 3. Planta flores locales
A menudo plantas e insectos evolucionan en paralelo para especializarse y sobrevivir a la vez. Elegir plantas autóctonas con flores es una buena forma de preservar la flora local y además alimentar a las abejas y otros polinizadores locales, que a menudo se ven amenazadas por otras especies de insectos invasores. Al hacerlo se producirá un aumento en la eficiencia de polinización y con ello mejorarán las perspectivas de supervivencia de las especies locales, tanto de las plantas como de los insectos.

4. Planta especies diversas en tamaño, color y forma
En la variedad está el gusto, también en las plantas que pueblan tu jardín si lo que quieres es favorecer la supervivencia de insectos y abejas, que también a su vez son diversos en tamaños y formas. Además, un jardín con diversidad de especies es más resistente a amenazas como plagas o contaminación, asegurando así una mayor fuente de alimentos para sus polinizadores.

5. Aprovecha toda la estación de floración
Pensamos en las flores como algo de la primavera, pero algunas especies florecen en verano, y las últimas pueden llegar incluso hasta octubre (que se lo digan a los alérgicos de otoño). Si se incluyen en parques y jardines especies que florezcan en distintos momentos del año, las abejas y otros polinizadores encontrarán alimento durante un periodo más amplio, facilitando su supervivencia.

6. Proporciónales agua y alojamiento
Piensa en tu jardín menos como en un adorno o paisaje que mirar y más como en un ecosistema donde puedan vivir distintas especies. Entre otras cosas, puede tratar de incorporar una fuente de agua, aunque sea pequeña, y también algunos rincones donde puedan anidar los polinizadores. Si tienes en la cabeza la imagen de una colmena colgando de un árbol, olvídate. Una tinaja de barro, unas cajas de madera o una zona de tierra despejada para que construyan su colmena bajo ella pueden ser igual de acogedoras.

7. Reduce la frecuencia con la que cortas el césped
No hace falta que tu jardín se convierta en un prado, pero si tienes césped, dale un poco de margen para crecer y asilvestrarse un poco. Como decíamos al principio, un jardín es un entorno mucho más amigable que un césped homogéneo para que habiten las abejas, pero si tienes uno, siempre puedes permitir que crezca un poco más de lo habitual para que las colonias de insectos puedan establecerse y sobrevivir en él.

8. Cuidado con los pesticidas
Para eliminar pulgones y otras plagas a menudo se emplean pesticidas sin control y sin cuidado. Los compuestos fitosanitarios son parte esencial de una agricultura eficaz, pero a la hora de cuidar de un parque o jardín es importante tener en cuenta el impacto que su uso tendrá no solamente en la especie o plaga a eliminar, sino en todas las demás que conforma su ecosistema. Algunos estudios, incluido un informe de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria, han confirmado que determinados tipos de pesticidas suponen un riesgo para las abejas. A veces solo basta que una se contamine para que viaje de vuelta a su colonia y termine intoxicando a todas las demás.

Si tienes un jardín o cuidas de un parque, considera utilizar otros métodos contra las plagas, como por ejemplo, la introducción de otros insectos que actúen como depredadores: mariquitas, mantis religiosas o avispas entre otros. Por si acaso consulta a un especialista en plagas, pero muchas veces, cuantos más insectos, mejor.

Fuente: https://culturacientifica.com/2018/05/21/que-puedes-hacer-tu-para-proteger-a-las-abejas/?platform=hootsuite

Las hermanas ‘Schindler’ gallegas que salvaron a 500 judíos del Holocausto

Lola, Amparo y Julia Touza siguen a la espera de ser nombradas 'Justas entre las naciones' y de protagonizar una película en la gran pantalla
José Ramón Estévez, historiador y vecino de Ribadavia (Ourense), en la puerta de la casa de las hermanas Touza.
José Ramón Estévez, historiador y vecino de Ribadavia (Ourense), en la puerta de la casa de las hermanas Touza.

 El reloj de la estación de tren de Ribadavia, en Ourense, marca las seis menos diez. Lleva 50 años parado y es el mismo que Lola, Julia y Amparo Touza miraban todos los días cuando iban a trabajar al quiosco de la terminal. Corría el año 1941 y ellas regentaban, además del casino de la localidad, este pequeño puesto de madera en el que vendían melindres, licor café, aguardiente de hierbas o bocadillos. A simple vista, ofrecer estos productos era su principal cometido en la estación, pero las tres guardaban un secreto que muy pocos en el pueblo sabían y que hasta muchos años después de su muerte nunca vio la luz.

Entre los numerosos pasajeros que viajaban en la línea Hendaya-Vigo, aún en circulación, se encontraban muchos judíos que huían de los campos de concentración nazis. Lo hacían cruzando la frontera francesa hacia España y con el objetivo de llegar a Portugal para marcharse a Estados Unidos o a América Latina. Según el historiador José Ramón Estévez y el escritor Vicente Piñeiro, expertos en esta historia, las tres hermanas consiguieron ayudar a alrededor de 500 judíos gracias a una red clandestina que las conectaba directamente con el cónsul portugués Arístides de Sousa, que también desempeñó el mismo cargo en Vigo. “Creemos que ellas recibían telegramas de Sousa, reconocido por la cantidad de visados que concedió a judíos que huían del Holocausto. Cuando recibían el aviso, sabían si en el tren que circulaba ese día había alguien que las necesitaba o no. Los pasajeros solo tenían que preguntar por “la madre", que era el apodo de Lola. Después, las tres hermanas los escondían en el quiosco de la estación de Ribadavia para, aprovechando la discreción de la noche, trasladarlos a su casa, donde los ocultaban hasta que fuese seguro cruzar la frontera y llegar a Portugal, bien caminando, bien en coche”, asegura Piñeiro.

Lola Touza, segunda por la izquierda, en 1923.
Lola Touza, segunda por la izquierda, en 1923
La red de las hermanas Touza, dirigida por Lola, contaba con otros protagonistas que nunca desvelaron el secreto. Entre ellos se incluían dos taxistas del pueblo, Xosé Rocha y Javier Míguez; un tonelero llamado Ricardo Pérez, que hacía las veces de intérprete; el padre del historiador Estévez, Francisco, aún vivo; y su abuelo Ramón. “Lola se acercó a mi abuelo en la estación mientras cargaba un vagón de ladrillo y le dijo que tenía escondido a un señor que venía de Europa y que quería que él lo llevase a la frontera con Portugal, que está a 12 kilómetros de Ribadavia. Mi abuelo lo acompañó en la noche, junto a mi padre, a través del río, haciéndose pasar por pescadores. Este señor, en agradecimiento, les dio una moneda que luego, muchos años después, entregamos a los nietos de Lola”, afirma Estévez.

Las peripecias que pasaron Julia y sus hermanas fueron conocidas por muy pocos vecinos del pueblo. De hecho, en la actualidad, todavía muchos dudan de la labor de estas tres hermanas, pese a que hay documentos y testigos que lo acreditan. El secreto no fue desvelado hasta 2005, cuando el escritor Antonio Patiño escribió su historia, que había jurado a Lola no contar hasta que las tres hubiesen fallecido. “A raíz de esa publicación fui desenredando la madeja de enigmas que mi abuela y mis tías habían ocultado durante tanto tiempo. Yo vi muchas cosas de pequeño que, a partir de ese momento, de repente empezaron a cuadrar”, cuenta el arquitecto Julio Touza, nieto de Lola.

Touza resume la hazaña de su abuela y sus tías como una historia de silencios. “Ellas ayudaban a estas personas de manera desinteresada y nunca lo hicieron público. Tampoco lo contó mi padre. Eran solidarias por naturaleza y no solo con judíos huidos, sino también con prisioneros de la Guerra Civil, a los que daban comida a través de los barrotes de la cárcel”, sostiene. El arquitecto recuerda a su abuela como una mujer fuerte, con tesón y adelantada a su época. "Según he podido saber después, las tres pusieron en riesgo su vida en numerosas ocasiones. No era habitual que la Gestapo visitase la localidad, pero sí que, en alguna ocasión, vinieron preguntando por "la madre". La presencia de los nazis era habitual en Galicia porque venían en busca de wolframio, un mineral necesario para reforzar cañones y acorazar tanques, muy abundante en la zona", añade.

Solo una placa en su honor
El 7 de septiembre de 2008, el Ayuntamiento de Ribadavia aprobó poner una placa en homenaje a las Touza. "A las tres hermanas Lola, Amparo y Julia Touza. Luchadoras por la Libertad", se puede leer en el que fue su domicilio en Ribadavia. El mismo año, el Centro Peres por la Paz plantó en Jerusalén un árbol con el nombre de Lola Touza que recuerda su labor. Desde entonces, la familia también espera que se les otorgue el título de Justas entre las Naciones, el máximo reconocimiento oficial que otorga el Estado de Israel. "Para que se les conceda este título se deben cumplir tres requisitos: que hayan salvado a un judío, que lo hayan hecho arriesgando sus vidas y que se haya llevado a cabo de forma desinteresada. Ellas cumplen todos", explica Touza.

Por su parte, el Centro Sefarad-Israel en España confirma que esta investigación se está llevando a cabo, pero no da fecha exacta para la resolución del proceso que califican como "lento y complicado". Por ello, el 13 de abril lanzaron una campaña para recoger firmas que apoyen su Expediente de Honra del Municipio. El Yad Vashem, institución creada para honrar a las víctimas y los héroes del Holocausto, tampoco ha precisado a este periódico el momento previsto para el nombramiento.

Recientemente se publicó que este año se estrenará una película musical basada en la vida de las Touza. El nieto de Lola no ve posible el musical. Solo recuerda que Emilio Ruiz Barrachina, al que se mencionaba como director de la película, "escribió un libro sobre las tres hermanas, titulado Estación Libertad". Este periódico ha intentado sin éxito hablar con él. "Lo que sí puedo contar es que he tenido varias reuniones con un español que forma parte del equipo de Steven Spielberg para hacer un filme que cuente su historia y no he rechazado la idea. También tengo previsto reformar la casa de mi tía y abuelas para convertirla en un pequeño hotel y centro de actividades que regenten los vecinos de la localidad", confiesa Touza.

Mientras tanto, a la espera de esa película, del reconocimiento o de la casa homenaje, la historia de Lola, Julia y Amparo seguirá silenciada. "Quizá es lo que ellas hubiesen querido", concluye el nieto.

Fuente: https://elpais.com/cultura/2018/04/25/actualidad/1524609887_725436.html?id_externo_rsoc=tw_CM

sábado, 19 de mayo de 2018

Gacela del amor desesperado

La noche no quiere venir
Max Ernst 
para que tú no vengas,
ni yo pueda ir.

Pero yo iré,
aunque un sol de alacranes me coma la sien.

Pero tú vendrás
con la lengua quemada por la lluvia de sal.

El día no quiere venir
para que tú no vengas,
ni yo pueda ir.

Pero yo iré
entregando a los sapos mi mordido clavel.

Pero tú vendrás
por las turbias cloacas de la oscuridad.

Ni la noche ni el día quieren venir
para que por ti muera
y tú mueras por mí.


Federico García Lorca

Cosima Dannoritzer: “Controlar el propio tiempo es parte de la democracia”

"En el momento en el que hemos convertido el tiempo en dinero, el capitalismo lo exprime como cualquier otro recurso", analiza Cosima Dannoritzer en su nuevo documental.

Ladrones de tiempo
Cosima Dannoritzer. Foto: Meritxell Rigol
 Suele decirse que el tiempo es oro y la directora de cine documental Cosima Dannoritzer (Dortmund, 1965) lo ha constatado. Casi una década después del revulsivo Comprar, tirar, comprar (2010) −con el que “las cosas cada vez duran menos” tomó, para muchas personas, el nombre de obsolescencia programada−, se estrena en Barcelona (en el CCCB) Ladrones de tiempo. En este trabajo, Dannoritzer también parte de una impresión ampliamente extendida entre las personas, la de pobreza de tiempo, y explora cómo los mantras de productividad y eficiencia han impregnado nuestro (mal)vivir cotidiano, sin que rechistemos demasiado.

“Después de hacer el documental, me doy cuenta de que, cuando salgo de casa, no me doy unos minutos para descubrir algo nuevo”, expone. “Todo está planificado, salgo corriendo, con el tiempo justo ¿Y si alguien necesita ayuda por el camino? ¿Y si oigo a un músico y me apetece escucharlo?“, plantea. Dannoritzer construye en este film conciencia sobre el uso −y robo− de tiempo y pone las bases para empezar a concebir −y defender− la capacidad de controlarlo como derecho inalienable de cada persona.

¿Su relación con el tiempo es lo que da pie al documental?
Si trabajas de freelance es un tema que siempre tienes en la cabeza. Siempre tenemos la presión de que hay que hacer el trabajo. Otra cosa que noté es que nos hacen trabajar mucho en lugares en los que antes había alguien contratado para hacer ese trabajo. Fui al aeropuerto y tenía que hacer la gestión online, imprimir mi tarjeta de embarque, facturar la maleta y al final de todo esto, me cobraron una gestión. Y me preguntaba: ¿quién ha hecho el trabajo? 

En el documental se refiere a quienes realizamos estos trabajos como “trabajadores parciales”. ¿Qué papel juega esta figura? 
No es un nombre que me he inventado yo. Viene del marketing y de gestores de empresa desde los años 30. Meten a los consumidores en el business plan. Nos hacen trabajar. Lo del aeropuerto −imprimo mi tarjeta de embarque y facturo mi maleta− no es algo puntual. Nuestro trabajo es parte del presupuesto de muchas empresas y por lo tanto es un trabajo que ya no encarga a nadie más. En máquinas de autoservicio, por ejemplo, para sacar billetes de tren, suele haber una persona de la empresa cerca por si no sé cómo hacerlo, pero casi nunca tocan la máquina. Nos explican cómo hacerlo, como si fuera una empleada nueva que tiene que aprender. Esta técnica está en expansión. Hace años en un fast food tenías que coger la bandeja tú. Ahora ya puede ser que te también te sirvas la comida y te encuentres una hilera de microondas. 

¿Este fenómeno trasciende lo que sería precarizar las condiciones de trabajo? 
Cada vez se añaden más tareas a los trabajadores parciales y son tareas más especializadas. Nos tratan como empleados: ponen a una persona que explica un poco cómo funciona o ponen instrucciones en la web. La única diferencia es que no tenemos sueldo. Aquí está la atracción para las empresas. 

¿A quiénes incluye este concepto de “ladrones de tiempo” que da nombre a tu última película? 
Hay muchos tipos de ladrones de tiempo. Para una empresa, es un ladrón de tiempo cualquier segundo que tú no trabajas. Filmamos en una fábrica de comida rápida en Estados Unidos en la que no dejan a sus trabajadores ir al lavabo, porque lo consideran un ladrón de tiempo. Esto pasa en muchas fábricas y call centers. También puede ser que te den una tarjeta para fichar y que los cinco minutos que has utilizado para ir al lavabo no te los paguen. Están empezando a aparecer las primeras luchas en los tribunales. A veces también hay ladrones de tiempo que son un intercambio: dinero a cambio de tiempo. Vas a Ikea y es más barato porque vas a invertir tu tiempo en montarlo. Creo que es importante que sea una decisión consciente. Las redes sociales son grandes ladronas de tiempo. Después decimos que no tenemos tiempo de nada y quizás nos hemos pasado cuatro horas allí.

Si lo decidimos no nos roban tiempo, ¿no? Puede ser un entretenimiento.
Con el documental me gustaría abrir el debate para que seamos conscientes de cuando nos roban el tiempo y, en ese momento, pensar si lo permito o no. ¿Me dan algo a mí también o solo trabajo para alguien gratis? ¿Es más barato o más rápido si peso yo la fruta en el supermercado? Muchas veces nos intentan vender la idea de ventaja y tenemos que tomar consciencia de cuando es falso. Un pequeño cambio puede ser ir a tiendas y servicios en los que te atienda una persona, en lugar de convertirnos en trabajadores parciales. Hay que reivindicar el derecho a controlar el tiempo. 

¿El empleo es un ladrón de tiempo? 
No necesariamente. Es un ejemplo de cómo nuestro tiempo se ha convertido en dinero. Con un contrato de trabajo, lo que hago es vender mi tiempo. El sueldo puede ser justo o no en este intercambio y pueden obligarte a hacer horas extras que no te pagan. Entonces sí es un ladrón de tiempo. La obsesión de que el tiempo tiene que ser una moneda viene con el capitalismo industrial. Ya no se paga por pieza hecha sino por las horas que se está en la fábrica. En el momento en el que hemos convertido el tiempo en dinero, el capitalismo lo exprime como cualquier otro recurso.

¿La monetización del tiempo explica el malestar que nos genera sentir que estamos perdiendo el tiempo? ¿Diría que es algo que, generalmente, llevamos mal en esta sociedad? 
En el momento en el que entramos en la idea de que en el trabajo tengo que ser eficiente, es muy fácil dar el siguiente paso y pensar, ¿en mi tiempo libre, podría ser más eficiente también? Al pensar en nuestro tiempo libre, pensamos que también lo podríamos vender a alguien y cuesta a veces decir “tengo dos horas, pues voy a quedar con alguien o a dedicarlas a una afición”. Cuando una persona no está trabajando, tendemos a pensar que podría estar haciéndolo. O haciendo un curso para mejorar en el trabajo. Estamos con el chip del rendimiento y el aprovechamiento total. Es verdad que nuestro tiempo es limitado pero intercambiarlo por dinero no es la única cosa que podemos hacer con él.

¿En esta dinámica, el descanso pierde prestigio?
En un taller de gestión del tiempo que aparece en el documental, una participante veía el sueño como un ladrón de tiempo porque, si dormía menos, podía hacer más, como otras personas que hacían más. La película explica también el caso de un proyecto de emprendedores rusos que querían poner espejos en el espacio para reflejar la luz del sol a la tierra para estar más tiempo despiertos, trabajar más, consumir más. El tiempo de sueño es la gran resistencia que nos queda. Cuando dormimos tenemos nuestro tiempo al 100×100. El mercado ve absurdas las horas de sueño porque no se pueden monetarizar. Ahora ya hay empresas que te instalan unas máquinas y coleccionan datos mientras estás durmiendo.

Se ve aquí la contradicción entre acumulación de capital y cuidado de la vida que detecta la economía feminista.
Para mí la cuestión tiene que ver con la democracia. El proyecto de reforma horaria de Fabián Mohedano, un diputado catalán, tiene la faceta de defender el derecho al tiempo libre para la democracia. Él piensa que necesitamos más tiempo para relacionarnos con las demás personas y poder hacer proyectos, para hacer progresos democráticos. Si salgo de trabajar y llego a casa solo para cocinar y hacer deberes con los críos, no puedo ir a una reunión o participar en un proyecto del barrio, ni tengo tiempo de leer el periódico y saber qué está pasando. Existe el riesgo de convertirnos en seres menos sociales y que no permitamos que nos entren en la cabeza cosas que tienen que ver con las otras personas.

Son mujeres las que cargan mayoritariamente con una doble jornada, de trabajo remunerado y trabajo de cuidados. Triple, si sumamos el activismo. ¿La pareja puede ser uno de los ladrones de tiempo?
Si tu pareja no hace nada en casa puede ser un ladrón de tiempo, porque te fuerza a invertir mucho más tiempo mientras que él tiene más tiempo para divertirse o trabajar y conlleva una disparidad en el sueldo y en la capacidad de cotizar. Volver del trabajo a casa y tener muchas más cosas que hacer ha sido una constante para las mujeres. El derecho a controlar el propio tiempo es parte de la democracia. El tiempo se relaciona muchas veces con el poder. Hay muchas empresas a las que les gusta decir “tú me has vendido tu tiempo, yo te pago el sueldo, pues tu tiempo es mío y yo te digo cuando llegas y cuando sales”. Se olvidan de que con más flexibilidad hay más eficiencia y más ganas de trabajar. Menos ejercicio de poder igual lleva a un mejor rendimiento, pero a veces el poder sobre el tiempo de alguien es muy tentador y se llega a la locura de no dejar ir al lavabo a los trabajadores. Una cosa es la pasta, el capitalismo, y la otra las ganas de controlar a la gente. 

¿Qué consecuencias tiene para la sociedad funcionar con el tiempo bañado de productividad y la eficiencia? 
La gente ya no se para ayudar, no porque seamos crueles, pero si estoy estresado el cerebro se cierra, no vemos a la persona que tenemos ahí.  Si pensamos que el tiempo solo es dinero, no pensamos en una productividad social, en ayudar a otras personas ni en cuidar de mí mismo. Esto es un peligro. 

¿Hay manera de reapropiarnos de nuestro tiempo? 
Lo primero: consciencia del tiempo que tengo y de lo que quiero hacer yo con él. No diré que podemos vivir sin relojes, porque son muy útiles. ¡Tú imagínate hacer un rodaje si no aparece todo el mundo a la misma hora! Pues no podría hacerse. Pero hay que tener los espacios en los que el tiempo esté libre. El tiempo no puede pertenecer a otra persona. Ni ponernos a nosotros mismos bajo presión 24 horas. 

Las condiciones de precariedad dificultan salir de la lógica tiempo-dinero que critica. ¿Reflexionar sobre en qué quiero invertir mi tiempo es una reflexión que podemos plantearnos solo desde el privilegio de tener los mínimos cubiertos? ¿Cómo se relacionan pobreza económica y pobreza de tiempo? 
Si tienes que trabajar muchas horas por un sueldo con el que apenas vives, se relacionan. Estamos en un punto del sistema económico en el que nos quiere convertir a todos en pobres de tiempo, aunque tengas un sueldo que esté bien. Necesitamos una base legal  que nos dé derecho a pausas y horas libres, acceso a plazas en escuelas infantiles y servicios sociales para no tener que encargarnos de todo de manera individual. El tiempo es un recurso, como el agua y las tierras, y se explota igual.

¿La insostenibilidad en qué vivimos inmersos es un hilo conductor entre Ladrones de tiempo y el documental con el que popularizó el concepto de obsolescencia programada, Comprar, tirar, comprar?
La obsolescencia programada nos roba tiempo. Nos hace trabajar más para comprar más y destinar tiempo a comprar más. Vale la pena hacer el ejercicio mental de calcular cuánto tiempo te vale lo que vas a comprar. Nos cuesta más encontrar dos horas para tomar un café con alguien y escuchar que comprarle un regalo y enviarlo. Podemos ayudar mucho más a las personas con tiempo. De aquí experiencias comunitarias, por ejemplo, de banco del tiempo. Si compartimos más, quizás tengo que trabajar menos, porque gasto menos. Cuando alguien que hace encuestas por la calle se te acerca y te pide cinco minutos, mira las caras de las personas y es como si les hubiera pedido algo muy fuerte… Nos sentimos agredidos. La reacción no es proporcional. Es sintomático. Todas las personas nos quejamos de que no tenemos tiempo. 

¿Igual que pasó con el concepto de obsolescencia programada, espera que incorporemos el concepto de ladrones de tiempo a nuestra vida diaria?
Me gustaría instalar un poco de conciencia sobre el tiempo. Hay una desigualdad basada en el acceso al tiempo. Hay personas que tienen que trabajar más para acceder a lo mínimo para vivir y si no se les garantiza que el sacrificio de horas de trabajo permite, por ejemplo, una vivienda digna, no es un intercambio justo. Hay gente que sale de este sistema, pero muchas veces ves que quienes lo hacen son gente que se lo puede permitir. Yo quería hacer una película sobre la gente atrapada en la rueda económica. El cambio básico tiene que venir de dentro de la rueda porque no todos podemos o queremos salir e irnos al campo, a hacer yoga a las montañas. El tiempo libre tendría que ser un derecho básico, como la vivienda y poder comer. Tomando consciencia de ello podemos intentar recuperar el control sobre partes de nuestras vidas. Necesitamos contacto social. De máquinas ya hay suficientes.


Fuente: https://apuntesdeclase.lamarea.com/cultura/1682/

viernes, 18 de mayo de 2018

Eurovisión en Gaza

<p>Varias granadas de gas caen sobre manifestantes palestinos en las protestas de Gaza contra la apertura de la embajada de EE.UU en Jerusalén. 14 de mayo de 2018</p>
Varias granadas de gas caen sobre manifestantes palestinos en las protestas de Gaza contra la apertura de la embajada de EE.UU en Jerusalén. 14 de mayo de 2018
Abandonados e insultados por Estados Unidos, tratados con un cinismo y una hipocresía insoportable por los europeos, la pregunta al ver las imágenes de muerte de Gaza debería ser: ¿qué les queda a los palestinos?

Francis Ford Coppola lo hubiera rodado con maestría. Dos escenas, intercalándose. En Jerusalén, Ivanka Trump, Jared Kushner, Binyamin Netanyahu, riendo, brindando, celebrando, durante la fiesta de la apertura de la embajada de Estados Unidos en Israel. Y en Gaza, el Ejército israelí disparando contra miles de manifestantes en la frontera, sin armas, sin la capacidad de dañar con las piedras a los soldados que, metódicamente, los van abatiendo. Pam, pam, más de 50 muertos. Pam, pam, un brindis por Jerusalén, la capital unida e indivisible de Israel. Pam, pam, tres hurras por la alianza entre Washington y Tel-Aviv. Pam, pam, que vivan Donald Trump y toda la casa real saudí. 

De banda sonora, Netta canta ‘Toy’, la canción ganadora del festival de Eurovisión.

Al final, silencio, fundido a negro, primer plano de Netanyahu en declaraciones a la CBS: “Lo intentas de todas las formas, pero los métodos no letales no funcionan en Gaza”.

Estos palestinos son incorregibles, hay una cita habitualmente atribuida a Golda Meir que lo resume: “Podemos perdonar a los árabes por matar a nuestros niños. No podemos perdonarles por obligarnos a matar a sus niños. Solo tendremos paz con los árabes cuando amen a sus niños más de lo que nos odian”. Incorregibles y culpables, estos palestinos, siempre culpables. Culpables cuando matan a israelíes y culpables cuando los israelíes matan a palestinos. Culpables de vivir en Palestina cuando empezaron a llegar los primeros emigrantes sionistas. Culpables de haberse convertido en un pueblo de refugiados, que ya se sabe que no fueron expulsados, que lo que el historiador israelí Ilan Pappe llama limpieza étnica no fue tal, que en 1948 la gente abandonó sus casas, sus tierras y sus vidas porque quiso, para que Israel tuviera un grave problema de relaciones públicas. Y 70 años después, así siguen, los palestinos, creando problemas de relaciones públicas a Israel, enviando a sus hijos a que los maten para hacer quedar mal a la única democracia de Oriente Próximo. Netanyahu, en la CBS: “Envían (Hamas) a los civiles, mujeres, niños, a la línea de fuego con la idea de que haya damnificados. Tratamos de minimizar los daños, pero ellos pretenden que los haya para poner presión sobre Israel, lo cual es horrible”. La deshumanización del palestino es básica en el discurso israelí. No es cosa nueva ni consecuencia de la deriva derechista de la sociedad israelí de los últimos años, sino que entronca de forma directa con el alma colonialista del proyecto sionista. El indígena siempre es un salvaje; el colonizador, un ilustrado civilizado.

Han sido estos días de cara y cruz. La cara de la fiesta de la embajada de Trump en Jerusalén, la cruz de la masacre de Gaza. La cara del 70º aniversario de la creación del Estado de Israel y la cruz de 70 años de la nakba, el desastre palestino. La cara de los ejercicios propagandísticos de Israel para lavar su reputación (Eurovisión, con su inversión en publicidad en Grindr para ganar el voto popular; la salida del Giro) y la cruz de triunfos del BDS como Natalie Portman. La cara de que la Administración Trump ha externalizado su política en Oriente Próximo a Israel y Arabia Saudí y la cruz de la impotencia de la comunidad internacional ante el desastre que el tridente Washington-Tel-Aviv-Riad está pergeñando. La cara de los bombardeos israelíes en Siria y la cruz de la aparente calma de Teherán. Coppola se pondría las botas, tiene donde elegir: coroneles Kurtz por doquier, Vitos Corleone, algún Michael, muchos Fredos, incluso un mundo entero de Martin Sheens corriendo bajo el fuego y preguntando: “¿quién está al mando?” y un soldado que le responde: “¿No es usted?”

¿Quién está al mando? Después de la Unesco, Irán y la embajada de Jerusalén, Israel se siente muy seguro, fuerte. Por si hubiera dudas, los comunicados de repulsa a la masacre de Gaza (desde la UE hasta el secretario general de la ONU, António Guterres, pasando por las cancillerías europeas, entre ellas las españolas) son un exquisito ejemplo de cinismo e hipocresía, al pedir contención a ambas partes y al recordar el compromiso con el proceso de paz basado en la solución de los dos Estados que vivan en paz y seguridad uno junto al otro. Política y diplomáticamente, estos comunicados hacen el mismo daño que la flamante nueva embajada de Estados Unidos en Jerusalén. Son textos (como las políticas de las que emanan) que perpetúan la idea de que estamos hablando de un conflicto más o menos simétrico (al menos con capacidades similares para hacerse daño) protagonizado por dos pueblos que tienen el mismo derecho sobre la misma tierra. No es el caso. Ni es simétrico, ni tienen la misma capacidad de hacerse daño. Uno es el ocupante, otro es el ocupado. El paso previo a cualquier tipo de plan es aceptar esta realidad. En muchos aspectos, Trump no es más que una caricatura extrema y descarnada de las políticas habituales de Estados Unidos. En este asunto, lo único que el presidente hace es llevar al extremo lo que es una realidad desde hace tiempo: que EE.UU. no es un mediador leal sino el aliado de Israel. El Estado hebreo es el 51º Estado de la Unión en tanto en cuanto para Washington Israel no es política exterior sino política interior. Los europeos, en el mejor de los casos, tararean ‘Toy’ y miran hacia el otro lado.

Abandonados e insultados por EE.UU.; tratados con un cinismo y una hipocresía insoportable por los europeos; muy alejados de la posibilidad de que al zar le interese acogerles en su regazo; sin liderazgo merecedor de tal nombre; considerados como un trasto viejo y molesto por los vientos que corren en el mundo árabe; sin capacidad real de dañar a Israel después de la derrota de la segunda Intifada; masacrados, oprimidos, reprimidos desposeídos del pasado, el presente y el futuro; sin derecho ni a la esperanza, la pregunta al ver las imágenes de muerte de Gaza debería ser: ¿qué les queda a los palestinos?  

“El horror, el horror”, diría el coronel Kurtz.

 Eso es hoy Gaza.

La metafísica de la luz


Vasili Kandiski

   Sólo una débil luz brilla con luz trémula, como un punto minúsculo en un enorme círculo de tinieblas. Esa débil luz no es más que una señal que el alma apenas tiene el valor de percibir, con la duda de que la luz misma no sea un sueño y el círculo de negrura la realidad.

Vasili Kandiski

Todos los obispos chilenos dimiten por los casos de abusos sexuales

El Papa denuncia la falta de transparencia de la Iglesia chilena en la gestión de estos hechos al constatar que hubo "destrucción de documentos comprometedores" por parte de encargados de archivos eclesiásticos.

El papa Francisco posa junto a los obispos chilenos en el Vaticano. REUTERS/OSSERVATORE ROMANO
El papa Francisco posa junto a los obispos chilenos en el Vaticano. REUTERS/OSSERVATORE ROMANO

 Los 34 miembros de la conferencia Episcopal de Chile que se han reunido con el Papa esta semana en el Vaticano han puesto su cargo a disposición del pontífice para que los cese si así lo considera necesario tras el escándalo de abusos sexuales y encubrimiento que ha protagonizado la Iglesia Católica en este país.

Los prelados chilenos se han reunido con Francisco para discernir responsabilidades en torno a las acusaciones de encubrimiento en los casos de abusos sexuales cometidos por el cura Fernando Karadima. "Era conveniente declarar nuestra más absoluta disponibilidad para poner nuestros cargos pastorales en manos del Papa", han señalado en una conferencia de prensa sin preguntas ante la prensa extranjera el obispo auxiliar de Santiago y Secretario General de la Conferencia Episcopal de Chile, Fernando Ramos y el obispo de San Bernardo Monseñor Juan Ignacio González.

Los obispos han leído un comunicado en nombre de la Conferencia Episcopal de Chile en el que han detallado que un documento entregado por el Pontífice "indica con claridad una serie de hechos absolutamente reprobables que han ocurrido en la Iglesia chilena".

De esta manera, han reconocido que se trata de "inaceptables abusos de poder, de conciencia y sexuales, y que han llevado a que haya disminuido el vigor profético que lo caracterizaba". En este contexto, aseguran que "fue madurando la idea" de que para estar en mayor sintonía con la voluntad del Papa, era conveniente declarar "su más absoluta disponibilidad" para poner sus cargos pastorales en las manos del Papa".

El gesto de renuncia ha sido definido como "colegial y solidario" para asumir los "graves hechos ocurridos" y se ha presentado por escrito. "Así él podrá, en las siguientes semanas, decidir si acepta o rechaza lo que hemos señalado", concluye el documento.

El Papa podría decidir en los próximos días qué obispos de Chile serán cesados de su cargo por sus implicaciones en los casos de abusos. La suspensión podría tener carácter inmediato o podría entrar en vigor cuando el Pontífice nombre un sustituto.

Francisco convocó a los obispos después de haber constatado que fue mal informado respecto al obispo de la diócesis de Osorno, Juan Barros, a quien acusan de que sabía que el cura Fernando Karadima abusó durante años de menores. El papa, que hizo obispo de Osorno a Barros, le defendió públicamente en varias ocasiones, también durante su viaje a Chile, e incluso rechazó su renuncia hasta dos veces convencido de su inocencia a pesar de la insistencia de las víctimas sobre que era un encubridor. Pero a su vuelta del viaje a Chile mandó realizar un informe, efectuado por el arzobispo maltés Charles Scicluna, sobre los abusos cometidos por el clero en Chile y decidió convocar a los obispos, así como reunirse con tres víctimas para pedirles perdón.

El Papa siente "vergüenza"

En este documento privado —que entregó el pasado martes a los 34 obispos chilenos—, el Papa ha denunciado la falta de transparencia de la Iglesia chilena en la gestión de los casos de abusos sexuales al constatar que hubo "destrucción de documentos comprometedores" por parte de encargados de archivos eclesiásticos.

"Mis enviados han podido confirmar que algunos religiosos expulsados de su orden a causa de la inmoralidad de su conducta y tras haberse minimizado la absoluta gravedad de sus hechos delictivos atribuyéndolos a simple debilidad o falta moral, habrían sido acogidos en otras diócesis e incluso, en modo más que imprudente, se les habrían confiado cargos diocesanos o parroquiales que implican un contacto cotidiano y directo con menores de edad", expresa el pontífice.

En la misiva, añade que la investigación demuestra que existen "graves defectos" en el modo de gestionar los casos de 'delicta graviora' (delitos más graves) que corroboran "algunos datos preocupantes" que comenzaron a saberse en algunos Dicasterios romanos. "Especialmente en el modo de recibir las denuncias o 'notitae criminis', pues en no pocos casos han sido calificados muy superficialmente como inverosímiles lo que eran graves indicios de un efectivo delito", reprocha.
El pontífice dice sentir "vergüenza" por las declaraciones que "certifican presiones ejercidas sobre aquellos que debían llevar adelante la instrucción de los procesos penales o incluso la destrucción de documentos comprometedores por parte de encargados de archivos eclesiásticos, evidenciando así una absoluta falta de respeto por el procedimiento canónico y, más aún, unas prácticas reprobables que deberán ser evitadas en el futuro".

Francisco se refiere en este pasaje al informe que le entregó el enviado especial a Chile, el arzobispo de Malta Charles Scicluna, en el que se recopilan antecedentes sobre las denuncias de encubrimiento en contra del obispo de Osorno, Juan Barros, en el marco de las acusaciones de abuso sexual del sacerdote Fernando Karadima.

En el texto de diez páginas, Francisco apunta a que se pudo constatar también "la existencia de presuntos delitos investigados solo a destiempo o incluso nunca investigados, con el consiguiente escándalo para los denunciantes y para todos aquellos que conocían las presuntas víctimas, familias, amigos, comunidades parroquiales".

"En otros casos, se ha constatado la existencia de gravísimas negligencias en la protección de los niños/as y de los niños/as vulnerables por parte de los Obispos y Superiores religiosos, de los cuales tienen una especial responsabilidad en la tarea de proteger al pueblo de Dios", añade.

En esta misma línea, el Papa señala que "para poder corroborar que el problema no pertenece a solo un grupo de personas, en el caso de muchos abusadores se detectaron ya graves problemas en ellos en su etapa de formación en el seminario o noviciado". "De hecho, constan en las actas de la 'Misión especial' graves acusaciones contra algunos Obispos o Superiores que habrían confiado dichas instituciones educativas a sacerdotes sospechosos de homosexualidad activa", especifica.

El Pontífice, que comenzó sus reuniones con los 34 obispos chilenos que viajaron a Roma (Italia), el pasado martes destaca que es necesario "ir más allá" de la privación de cargo a personas para solucionar la crisis.

"Los problemas que hoy se viven dentro de la comunidad eclesial no se solucionan solamente abordando los casos concretos y reduciéndolos a remoción de personas; esto -y lo digo claramente- hay que hacerlo, pero no es suficiente, hay que ir más allá. Sería irresponsable de nuestra parte no ahondar en buscar las raíces y las estructuras que permitieron que estos acontecimientos concretos se sucedieran y perpetuasen", apunta el Papa.

Además de las críticas, Francisco abre la puerta a cómo solucionar la crisis en la que está inmersa la Iglesia chilena: "Es urgente abordar y buscar reparar en el corto, mediano y largo plazo este escándalo para restablecer la justicia y la comunión".

"Confesar el pecado es necesario, buscar remediarlo es urgente, conocer las raíces del mismo es sabiduría para el presente-futuro. Sería grave omisión de nuestra parte no ahondar en las raíces. Es más, creer que sólo la remoción de las personas, sin más, generaría la salud del cuerpo es una gran falacia. No hay duda que ayudaría y es necesario hacerlo, pero repito, no alcanza", sentencia.