jueves, 26 de octubre de 2017

Ideas








"Si se presiente un abismo bajo la verdad, uno se aferra a la mentira y a la injusticia"

Heinrich Mann

"It Keeps Raining"


El escándalo machista vestido de normalidad

La actriz, guionista y directora Leticia Dolera denuncia en este texto los abusos sufridos en primera persona durante su carrera profesional y la complicidad silenciosa de algunos compañeros de trabajo
"Ahora se habla del caso de Harvey Weinstein, pero no es sólo este tipo con poder y dinero, son Woody Allen y Oliver Stone defendiéndole, son también los cientos de testigos callando durante décadas, callando cada día", afirma

Pancarta desplegada por la afición del Espanyol en Cornellá. / @xaviriera
Pancarta desplegada por la afición del Espanyol en Cornellá. @XAVIRIERA
 Tengo 18 años, son las 23:00 de las noche y estoy en la fiesta de despedida de uno mis primeros trabajos en el mundo audiovisual. Me siento feliz y adulta. En la barra del bar charlo con el director, el subdirector y dos compañeros más. Todos adultos. Me preguntan qué voy a hacer a partir de ahora, les digo que seguir estudiando interpretación porque quiero ser actriz.

A partir de ahí, la conversación se silencia en mi memoria, los gestos se ralentizan y las sensaciones físicas vuelven a mi piel. Siento una mano en el pecho, en MI pecho, juraría que en mi teta derecha. Bajo la mirada para ver de dónde ha salido esa mano indecente, es de hombre, tiene pelos en los dedos, sigo el recorrido por el brazo, paso por el codo, el hombro, cuello, oreja, cara y ahí están sus ojos, que me miran sonrientes y libidinosos.

- ¿Qué haces? (Le digo al director). 

- Te toco la teta (me contesta). 

- No puedes hacer eso.

Tengo 18 años, no hace ni 10 meses estaba sacándome la selectividad y lo que más he frecuentado hasta la fecha son bibliotecas para estudiar y alguna discoteca para bailar con mis amigas. En lo segundo, siempre juntas y en grupo, siempre protegiéndonos las unas a las otras de los pesados de turno. Mis amigas no están aquí, estoy sola con cuatro hombres adultos. En ese momento creo que ser adulto implica no ser un baboso, ni un pervertido, ni acosar, ni tocar a una mujer/niña sin permiso. Estoy equivocada, claro.

Miro a los hombres adultos esperando que alguno le reprenda su comportamiento al director. Silencio.

- No puedes ir tocando las tetas a la gente (repito).

- Sí puedo, mira (y me vuelve a tocar).

Lo vuelvo a sentir. El calor, la presión, su descaro y mi pudor. 

Esta vez le aparto la mano, que se había quedado pegada a MI teta. Insisto, tengo 18 años, él tendrá más de 40. No tengo recursos para situaciones como esta y no soy especialmente tirada  palante.

- ¿Qué haces? (Le digo nerviosa). 

- Te toco (responde él con sorna).  

- Eres un cerdo (le contesto). Y me callo para dejar paso a los comentarios de mis compañeros adultos, pero... silencio otra vez. Están ocupados buscando su dignidad en el fondo de sus copas. 
Salgo de ese lugar lleno de cobardes y me voy andando a casa. Por el camino lloro de asco y vergüenza. En casa, se lo cuento todo a mi madre. Me dice que vamos a poner una denuncia, le digo que no quiero. Ella insiste, yo también. No quiero ponerla, siento que no es tan grave. ¿Una denuncia porque te toquen una teta?, pienso en ese momento. Pues Leti, me digo ahora, sí, una denuncia porque te toquen una teta sin permiso, una denuncia por agresión sexual, que es exactamente lo que ha sucedido. 

No puse la denuncia. Hoy la pondría. Y también le tiraría el cubata por encima.

Han pasado 10 años, tengo 28 y estoy en un set de rodaje en Francia. Actuar en francés es un sueño hecho realidad. Todavía no domino el idioma, pero mejoro cada día. En la escena que estamos rodando entro a un salón con un actor que me agarra del brazo. No recuerdo qué más sucede, ni qué otros personajes andan por ahí, sí recuerdo que el dire de foto nos pide que nos paremos en nuestras marcas para hacer un retoque de luz. Lo hacemos, mientras el equipo mueve los focos cada persona está a su bola. El actor y yo nos mantenemos en la marca, durante la espera, el susodicho, con el que no he intercambiado más de tres frases en estos días, baja lentamente su mano por mi brazo, me acaricia la zona lumbar y... sí, me acaricia el culo. Lento, se toma su tiempo, yo me quedo de hielo, no reacciono, no puedo entender que esté teniendo la poca vergüenza de hacer eso ahí en medio. Cuando termina, se ríe de un chiste que acaba de hacer no sé quién desde la otra punta de la sala. 

Ahora pensarás que entonces le di una bofetada o le escupí o le grité, al fin y al cabo ya no tenía 18 años. Pues no, no hice eso. Quise decirle algo, pero el idioma y la rabia no me permitían elaborar en mi cabeza un discurso que estuviera a la altura de la repulsa que quería expresar. Tras abandonar esa opción, mi reacción fue la de comprobar que nadie se hubiera dado cuenta de lo que acaba de suceder. Miré detrás de mí, no había nadie, menos mal. ¿O sí? El chico de sonido estaba con la misma cara de asombro que yo. Cuando nuestros ojos se cruzaron, él me miró con pena para acto seguido fingir que no había pasado nada. Me pareció bien, eso sería lo más cómodo para los dos.

Espera, ¿lo más cómodo?  No es cómodo que una gran parte de la sociedad nos trate como un trozo de carne. Como tampoco lo es que cuando una mujer denuncia una agresión la tachen enseguida de exagerada o mentirosa. No es cómodo que nos piropeen por la calle cuando, oh qué casualidad, no nos acompaña ningún hombre. Ni que nos llamen zorras o putas si vestimos mostrando parte de nuestra piel o nos adueñamos de nuestra sexualidad. No es cómodo llegar con miedo a casa por las noches. Ni que nos arrimen la cebolleta en el metro y si nos quejamos que nos griten a la cara: puta loca. Puta es algo que enseguida nos sueltan, me pregunto por qué.

No es cómodo ver cómo la prensa italiana machaca y culpabiliza a Asia Argento por haber tenido el coraje de contar que Harvey Weinstein la violó. No es cómodo, no es justo y sobre todo, no es nada nuevo.  Simone de Beauvoir decía que lo más escandaloso que tiene el escándalo es que nos acostumbramos a él.

Nos estamos acostumbrando a leer noticias sobre nuevos casos violencia de género casi cada día (12.300 denuncias por maltrato hay al mes en España) y sobre acosos sexuales (una denuncia por violación cada siete horas y sólo denuncian el 20% de los casos).  Las mujeres nos estamos acostumbrando a vivir con miedo y el machismo está acostumbrado a ser el rey de la fiesta.

Ahora se habla del caso de Harvey Weinstein, pero no es sólo este tipo con poder y dinero, son Woody Allen y Oliver Stone defendiéndole. Es Bill Cosby y los 50 testimonios de agresión y es Bill Cosby no siendo declarado culpable por la incapacidad del jurado popular de ponerse de acuerdo. Es James Toback, director de cine, a quien 40 mujeres han denunciado hace poco por abusos y violaciones. Sí, las víctimas tienen que denunciar en grupo porque de lo contrario se duda automáticamente de su testimonio ( aprendamos, chicas, que la unión hace la fuerza) y pueden incluso acabar siendo ellas las denunciadas por difamación. 

Son también los cientos de testigos callando durante décadas, callando cada día. O bien por miedo a perder el trabajo o bien porque socialmente no perciben según qué comportamientos de hombres hacia mujeres como casos de acoso o agresión y se justifican con comentarios como " no le des importancia, es un buen tipo, sólo que es un poco bruto"

Es un sistema judicial que prácticamente nos exige que tengamos grabadas en vídeo las situaciones de acoso, como el reciente caso de una madre que tuvo que grabar con su móvil la violación de su pareja a la hija de ambos para poder presentar la prueba en el juzgado. 

Son las campañas contra la violencia machista que ponen en las víctimas toda la responsabilidad (como la última campaña del Ministerio de Sanidad). Por eso a la mínima que nos pasa algo, somos nosotras las que sentimos culpa y vergüenza, es lo que nos han enseñado. 

Es parte de un estadio de fútbol cantando a Rubén Castro, denunciado por violencia de género, "era una puta, lo hiciste bien" y que el partido se juegue con total normalidad. Son pancartas que rezan "Shakira es de todos" en un estadio de fútbol y que el partido se juegue con total normalidad, otra vez. Todo esto además, retransmitido por televisión, para que lo normalicemos también desde nuestras casas y con palomitas. Son jugadores de fútbol grabando sin permiso a una chica mientras mantienen relaciones sexuales con ella y mandando el vídeo al resto de sus compañeros, ah no, que el vídeo "se filtró solo". Para colmo, es ver luego como parte de la prensa deportiva enseguida les defiende (yo misma intercambié un par de tuits con Pedrerol sobre el tema). 

Son políticos diciendo con su altavoz mediático que tienen miedo de entrar con una mujer en un ascensor, no vaya a fingir que él la ha violado y le ha arrancado el sujetador. Son artículos poniendo en duda la sentencia judicial del marido de Juana Rivas por maltrato y diciendo que  "él sólo quería ser un buen padre". Alimentando así el mito de la mujer bruja, manipuladora y mentirosa que tantas veces hemos visto en el cine y los cuentos y desde luego muchas menos en la vida real. Es una jueza preguntando a una víctima de violación si ella cerró bien las piernas. 

Son campañas de publicidad que nos objetualizan, sexualizan y nos preguntan si somos buenas chicas. Son los libros de texto que todavía invisibilizan nuestra huella en la historia, en la ciencia y en el arte. Son espacios en prensa o televisión que no nos dan voz o donde somos siempre minoría y artículos de opinión desprestigiando la necesaria lucha feminista. 

Es un director de televisión tocándole la teta a una niña de 18 años delante de sus compañeros sin que nadie haga o diga nada.

Es el escándalo machista vestido de normalidad. Quitémosle de una vez por todas el disfraz.


miércoles, 25 de octubre de 2017

El carlismo y las autonomías

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...  El carlismo no logro triunfar en España, pero no porque su proyecto fuera disparatado. Durante sus primeros setenta años de historia fue la mayor amenaza para el estado liberal español, por encima de los revolucionarios socialistas y anarquistas. En los siglos XX y XXI se ha visto cómo sociedades como Irán o Afganistán caían en manos de insurrecciones religiosas equiparables al carlismo. Y aunque no logró imponerse, su persistencia como cultura política dominante en amplias regiones de España ha dejado una huella honda y perceptible. Buena parta de la retórica de los nacionalismos catalán y vasco es heredada directamente del carlismo, lo cual no es extraño porque el foralismo y la vindiación de una España anterior al siglo XVIII incluía la recuperación de lenguas vernáculas e identidades periféricas. Cuando los nacionalistas vascos y catalanes empezaron a construir sus edificios ideológicos a finales del siglo XIX,  se encontraron con que los carlistas ya les habían hecho todo el trabajo. En las zonas de influencia carlista se cultivaban el catalán y el vasco. Parte de la prensa carlista estaba escrita en esos idiomas porque iba dirigida a campesinos que apenas dominaban el castellano. Pero no sólo eso. Los carlistas recuperaron instituciones medievales que querían contraponer a la administración moderna y liberal. Frente a las provincias, reinos. Frente a los gobernadores, juntas, generalidades y lehendakaris. Frente a la constitución, fueros.
   Cuando se diseñó el estado autonómico en 1982, los resabios carlistas aparecieron por todas partes. De hecho, formalmente, ese estado no podría desagradar a un carlista pragmático del siglo XIX [...]. La mayoría de los parlamentos y gobiernos autonómicos toman su nombre de instituciones medievales extintas en torno al siglo XVIII (algunas, antes, en el XVI o incluso en el XV). En Aragón y en las dos Castillas los parlamentos se llaman cortes, y hay una discusión constante por situar la cuna del parlamentarismo español en uno u otro territorio, buscando documentos que aclaren cuáles son más antiguas. Los gobiernos de las dos Castillas, Andalucía, Extremadura, Asturias y Galicia se llaman juntas, que es el nombre de una antigua institución ejecutiva de la corona de Castilla. En Cataluña y Valencia, el gobierno se llama generalitat, que es la institución equivalente en los reinos de la corona de Aragón. Resucitaron también otras figuras medievales como el justicia o e sindic de greuges (defensores del pueblo en Aragón, Cataluña y Valencia). En Castilla y León se llama procurador del común, otro nombre medieval.
  El gusto medievalizante pretende sobre todo anclar las autonomías en una historia anterior a la existencia del estado español, para resaltar su identidad y buscar la legitimidad en el pasado. Tal y como hacía el tradicionalismo. La constitución de las autonomías se escenificó no tanto como un avance hacia un estado moderno y democrático, sino como una restauración de instituciones ursurpadas. En realidad, los parlamentos y gobiernos actuales no tienen nada que ver, en su estructura y funciones, con sus homónimos medievales. La diputación del general de los reinos de la corona de Aragón era sobre todo un órgano de recaudación de impuestos, no un gobierno, y las cortes medievales no eran en absoluto cámaras de representación de la soberanía popular ni tenían las atribuciones legislativas que tienen hoy. Ni Francia, ni Italia, ni Portugal, ni casi ningún país de Europa occidental ha sentido la necesidad de buscar en cronicones manuscritos ni en códices de monasterios los nombres de sus organismos de gobierno. En ningún lugar de Europa la melancolía o la nostalgia por el ancien régime ha sido tan vigorosa y persistente como en España.
   Esta persistencia explica quizá también que las lenguas españolas hayan llegado tan estupendas al siglo XXI [...].
   El carlismo proveyó a los hablantes del euskera y del catalán un ámbito de expresión pública y, sobre todo, un contexto de dignidad. Mientras los señoritos de las ciudades, censuraban el habla de los pueblos, el carlismo la exaltó  [...]. Sin el carlismo, es muy difícil que ni el euskera como el catalán hubieran sobrevivido al avance del estado español moderno, con su industrialización y su crecimiento urbano [...].
   El carlismo supo halagar la autoestima de gente que se sentía marginada y despreciada. Les dio un relato y  la ilusión de dominar su propio destino. Mientras los golfos y los liberales se reían de ellos y les exigían que hablasen en cristiano, los carlistas hacían que las palabras antiguas sonasen fuertes, dignas y actuales. Los carlistas los querían como eran, no los trataban de palurdos, no querían vestirlos con levita y perfumarlos. El carlismo pervive en España en todas las estrategias de seducción hacia el mundo rural.


La España vacía
Sergio del Molino

Entre Marruecos y Ceuta, la labor agotadora de las 'mujeres mulas'


 En la frontera entre Marruecos y el enclave español de Ceuta, miles de mujeres caminan con la espalda encorvada bajo el peso de los fardos de mercancías que transportan, una labor agotadora que es parte de un comercio estructurado y próspero. Los marroquíes las llaman 'hamalates' (portadoras), y los españoles "mujeres mulas", debido a los paquetes que llevan atados a la espalda, como animales de carga.

Todavía es de noche cuando un grupo de ellas forma una fila ante el pequeño puesto fronterizo reservado para los peatones, en una colina que domina las aguas del Mediterráneo, entre la ciudad marroquí de Fnideq y la localidad española de Ceuta, que goza de un estatuto de puerto franco. Al amanecer, tras los controles de rutina, las portadoras entran en este pequeño territorio español de 18,5 km2 que, junto con Melilla -el otro enclave español en Marruecos-, forma una de las dos fronteras terrestres de la Unión Europea con África.

"¡Es la primera vez que hago este trabajo!", dice Fátima, una treinteañera que viste una chilaba roja y se cubre el pelo con un pañuelo gris. El camino lleva a una zona comercial construida en 2004 cerca de la aduana para descongestionar el centro de la ciudad, antaño atascado por miles de comerciantes marroquíes que acudían a diario para abastecerse.

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Hay todo tipo de mercancías en inmensos cobertizos con techos de chapa ondulada: ropa importada de China, productos domésticos y alimentarios, objetos de decoración... Los precios están señalados en euros, pero todo se paga en dírhams. En la entrada de cada almacén, decenas de 'mujeres mulas' siguen las instrucciones: no están aquí para elegir la mercancía ni negociar, solamente para transportarla.

Cargan con inmensos sacos atados con cuerdas y recogen una nota en la que se indica el dinero que cobrarán cuando cumplan con su misión. "La cuerda me hace daño (...), el saco es muy pesado, me dicen que pesa 50 kilos pero no lo puedo comprobar", lamenta Fátima, con la espalda doblada por el peso.

Fátima y las demás emprenden el camino de regreso, entregan la mercancía en Fnideq, que no está sometida a ningún impuesto al contrario de las que se transportan por vehículo a través del puesto fronterizo oficial, y cobran su salario: unas decenas de euros en función del peso y de la naturaleza de los productos. Se calcula que 15.000 mujeres se dedican a este trabajo, aunque no todas pueden hacerlo cada día, ya que las autoridades de Ceuta fijaron a principios de 2017 una cuota cotidiana de tránsito de 4.000 portadoras.

Varias oenegés marroquíes y españolas denuncian a menudo la "situación humillante y degradante" de esas mujeres que trabajan jugándose la vida. Desde principios de año, al menos cuatro de ellas murieron, pisoteadas en estampidas.

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 "Los almacenes están sobre todo en manos de contrabandistas, marroquíes o de origen marroquí, que explotan a las portadoras", asegura Ahmed Bouyouzane. Este periodista de Fnideq lleva años siguiendo "ese tráfico organizado, controlado por gente que tiene contactos en la aduana".

http://static1.laverdad.es/www/multimedia/201710/07/media/cortadas/mujeres-mulas03-kbPD--220x282@RC.jpg"Lo que intentamos mostrar es que esas mujeres son víctimas de un contrabando organizado que beneficia a unos actores ayudados por sus vínculos privilegiados con las autoridades locales", en un contexto de corrupción, explica Mohamed Benaissa, presidente del Observatorio del Norte de los Derechos Humanos. Según él, esos grupos de presión "están formados por los contrabandistas de Ceuta que sobornan a aduaneros para que la mercancía no sea controlada, y por quienes recuperan los productos en el lado marroquí y los almacenan en garajes en Fnideq antes de redistribuirlos" sin pagar tasas.

Este comercio transfronterizo genera otro tráfico: el de los certificados de residencia. En virtud de un acuerdo entre Marruecos y España, los marroquíes que viven en ciudades cercanas (Fnideq, M'diq, Martil y Tetuán) no necesitan visado para acceder a Ceuta. Pero el 65% de las "mujeres mulas" no viven en los pueblos exentos de visado, según Benaissa. Esas trabajadoras que acuden a diario de otras regiones deben pagar por tanto sobornos de entre 300 y 500 euros para obtener un certificado de residencia y poder cruzar la frontera sin visado. Bouyouzane acusa a "funcionarios locales de haberse enriquecido gracias a este tráfico" y denuncia a "responsables de la policía y de la aduana corruptos".

Las autoridades marroquíes prometen con frecuencia que mejorarán las cosas, pero el tema sigue siendo espinoso.


Fuente: http://www.laverdad.es/sociedad/marruecos-ceuta-labor-20171007022910-ntrc.html

Eva Millet: "Dejemos de preguntárselo todo a los niños, la familia no es una institución democrática"

Periodista, autora de 'Hiperpaternidad' (Plataforma Editorial). A raíz del nacimiento del primero de sus dos hijos, la periodista Eva Millet empezó a especializarse en temas de educación y crianza. Hace dos años puso en marcha el blog 'www.educa2.info' y ahora acaba de publicar un ensayo sobre la hiperpaternidad

Eva Millet (Barcelona, 1968) analiza el fenómeno de los hiperpadres  en su nuevo libro 'Hiperpaternidad' (Plataforma Actual). / CRISTINA CALDERER
Eva Millet (Barcelona, 1968) analiza el fenómeno de los hiperpadres en su nuevo libro 'Hiperpaternidad' (Plataforma Actual). / CRISTINA CALDERER

  Hemos pasado de tener hijos mueble, a los que hacíamos poco caso, a tener hijos altar, a quienes veneramos. Una nueva generación de padres practica la hiperpaternidad, un modelo de crianza originario de EEUU, y propio de las clases medias y altas, que se caracteriza por la sobreprotección de unos hijos que se han convertido en el centro de las familias del siglo XXI. Así lo sostiene Eva Millet en su último libro, 'Hiperpaternidad', de Plataforma Editorial.

¿Por qué los padres de ahora somos más protectores?
Una de las razones es demográfica. Si sólo tenemos 1,3 niños de promedio, este niño es el centro de atención y de la vida de sus padres. Y no les estamos haciendo ningún favor. ¡Claro que son superespeciales! Pero para ti, no para todo el mundo, y tienen que acostumbrarse a que no son el centro del Universo. Las familias antes eran más extensas y todos -abuelos, tíos, primos- participaban en tu educación. Ahora no, el modelo está blindado y no aceptamos comentarios ni críticas de la tribu. Además, tenemos a los hijos de mayores y importamos a la crianza las herramientas del trabajo. Y también hay una competencia brutal entre padres: los niños son ahora signo de estatus. Son una proyección de ti mismo y sus metas son las tuyas. Todo tiene que ser perfecto: la casa, el coche, los dientes y, también, el niño.

¿Cómo son los hiperpadres?
La hiperpaternidad se caracteriza por una atención excesiva a los niños y una perpetua supervisión. Los padres resuelven sistemáticamente los problemas a sus hijos y esto tiene consecuencias, porque los estás haciendo menos autónomos. Otra característica es justificarlos continuamente y estimularlos precozmente. Hay una tendencia a intentar que los niños lo hagan todo lo antes posible para que sean superniños, pero esto tiene dos derivadas. Estamos quitándoles a los niños lo más importante de la infancia, que es el tiempo para jugar, y no tienen tiempo para aburrirse, y del aburrimiento puede salir la creación. Está bien que hagan alguna actividad pero como máximo deberían tener tres tardes ocupadas, y ya me parece mucho.

"Estoy harta de hacer que la niñez de mi hijo sea mágica", decía la carta de una madre que se hizo viral.
Encontramos a padres inseguros porque hay sobreoferta de métodos y experiencias que el niño tiene que vivir, y esto supone un estrés añadido. Parece que no puedas quedarte en casa un fin de semana sin hacer nada, y los niños a veces también lo piden. Están hartos de tanta academia precoz y no debería ser así porque les matas las ganas de aprender y la curiosidad.

¿Cómo podemos saber si nos hemos convertido en hiperpadres?
Hay dos señales. Una, si no eres capaz de observar a tu hijo sin intervenir a la primera oportunidad. Y otra es cuando se habla en plural de los hijos: "Hoy tenemos un examen", "Hemos aprobado", "Hemos suspendido"...

Los hiperpadres también intervienen mucho en la escuela.
Está bien que los padres se impliquen en la escuela, que colaboren, pero cada uno tiene que saber cuáles son sus límites. El problema es que a menudo termina en enfrentamiento.
Elegir escuela provoca mucho estrés a los padres.
Y no debería ser así. Los niños deberían ir a la escuela del barrio. Pero existe la idea de que tienen que ir a la escuela perfecta donde hacen la última técnica pedagógica. Es un estrés. Los padres visitan 25 escuelas, hacen excels y luego no se fían de la escuela a la que lo acaban llevando.

¿Y qué niños estamos criando?
Estamos criando niños con una visión muy hinchada de sí mismos. Estamos criando niños L'Oréal: "Porque yo lo valgo". Pero por otro lado son niños muy débiles que nunca han aprendido a resolver sus problemas, porque nunca los has dado la oportunidad ni las herramientas y ante un pequeño problema se desmontan. Recuerdo el caso de una estudiante estadounidense en Barcelona que se quedó atrapada en el ascensor y en vez de tocar la alarma llamó a su madre a los Estados Unidos para que se lo resolviera. Están acostumbrados a que los padres les digan qué tienen que hacer. Al estar tan protegidos son inseguros y tienen muchos miedos: niños con miedo a dormir con la luz apagada, de tirar de la cadena, de comer cosas nuevas...

¿La crianza natural o maternidad intensiva puede ser un problema?
La maternidad se ha profesionalizado en el sentido de que hay mujeres que hacen de la maternidad su trabajo y se definen como full time mums. Se acaba enloqueciendo. El niño es tu referente pero tenemos que tener otras actividades en la vida.

¿Y cuál es el antídoto para revertir la hiperpaternidad?
El underparenting o sana desatención de los hijos. Como padres nuestro trabajo es estar pendientes de los hijos pero sin intervenir a la primera ni hacer un drama. Si la niña está desganada no quiere decir que tenga anorexia, y si un día no la dejan jugar al fútbol no es bullying. Pongo el ejemplo de la mochila: cuando el niño sale de la escuela no le tienes que llevar la mochila como si fueras su mayordomo. Si pesa, sácale un par de libros. Lo tienes que hacer responsable de sus cosas. Y también dejar de preguntarle todo: "Quieres dormir?", "¿Quieres comer?", "Quieres un Dalsy?"... Hay esta idea de que la familia es una institución democrática y no, la familia es una jerarquía: los padres arriba y los niños abajo. Todos participamos pero no le puedes preguntar a un niño de 3 años qué quiere para cenar.

martes, 24 de octubre de 2017

La espectacular biblioteca del Trinity College tiene 300 años y miles de libros

Esta colosal sala es un paraíso para los amantes de los libros. Conocida como The Long Room, esta magnífica cámara tiene casi 65 metros (213 pies) de longitud y es el hogar de más de 200.000 libros antiguos.

 Forma la parte principal de la Old Library del Trinity College de Dublín, que es a la vez la biblioteca más grande de Irlanda y una de las más impresionantes del mundo.

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 Los bustos de mármol que bordean la gran sala, representan a grandes filósofos y escritores del mundo occidental, así como a personas relacionadas con el Trinity College. La impresionante colección de esculturas se inició en 1743 con bustos del escultor Peter Scheemakers.

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 Construida entre 1712 y 1732, fue necesario realizar ampliaciones en la década de 1850 con el fin de dar cabida a más libros. Con sus techos abovedados, y sus filas y filas de valiosos libros, esta biblioteca sin duda merece nuestra visita.

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Fuente: http://culturainquieta.com/es/inspiring/item/9291-la-espectacular-biblioteca-del-trinity-college-tiene-300-anos-y-miles-de-libros.html

lunes, 23 de octubre de 2017

Todo esto ha ocurrido en el atentado de Somalia, aunque no haya sido 'trending topic'

Un grupo de jóvenes somalíes crea Gurmad252 para recaudar fondos, localizar desaparecidos y llamar la atención del mundo sobre el peor atentado de su historia


La prometedora estudiante de Medicina en la Universidad Benadir de Mogadiscio (Somalia), Maryam Abdullahi, tenía previsto celebrar su graduación el domingo pasado. Su padre había viajado desde Gran Bretaña para estar presente. En lugar de a una fiesta, acabó asistiendo a un funeral. La joven de 25 años se encontraba en las cercanías del hotel Safari el 14 de octubre cuando un camión bomba explotaba provocando unos 350 muertos y más de 700 heridos. Fue una auténtica carnicería de cuerpos calcinados y edificios colapsados cuya autoría se atribuye al grupo terrorista Al Shabab. Sin embargo, apenas ha tenido seguimiento informativo ni reacciones en las redes sociales en el resto del mundo.

En otros atentados sufridos en París, Londres, Madrid o Estados Unidos una oleada de indignación recorrió el mundo. Decenas de miles de personas añadieron una bandera a su perfil de Facebook o tuitearon su rabia con famosas etiquetas como #jesuischarlie (en referencia al golpe sufrido por la revista satírica francesa Charlie Hebdo).

Lo cierto es que el ataque terrorista más mortal de la historia de Somalia apenas ha despertado el interés mundial, salvo por gestos puntuales como el apagón de la Torre Eiffel del lunes pasado. Ni el hashtag #PrayforSomalia se ha convertido en trending topic ni las historias de las víctimas recorren las primeras páginas de los periódicos.


Mogadishu has a long history of rebuilding itself.
 Y, sin embargo, Somalia sigue sumida en el dolor. En Mogadiscio continúa la complicada identificación de cadáveres y la localización de personas desaparecidas. Esta tarea se ve dificultada por el hecho de que, tras el atentado, decenas de restos humanos quedaron irreconocibles. También porque aún siguen apareciendo cuerpos bajo los escombros de los edificios.

Para tratar de ayudar y, al mismo tiempo, conseguir que el mundo no mire para otro lado, un grupo de jóvenes ha creado el colectivo Gurmad252. Gurmad se traduce como socorro o ayuda y 252 es el prefijo telefónico del país. Tiene presencia en Facebook y Twitter, donde, además de recaudar fondos para atender a los heridos, cuelgan fotos de los desaparecidos o de sus familiares para rastrear pistas que ayuden a su localización.

@gurmadka252
Missing friend or family member? Here’s our 24/7 hotlines. Call and let’s locals loved ones.
 Ellos han contribuido a que salgan a la luz historias personales de fallecidos, de esas que se vieron y leyeron tras los atentados del 11-S en Nueva York o del 11-M en Madrid, pero que en Somalia escasean. Como la del conductor de autobús Suleiman Nuur Ali, de 29 años, quien se encontraba en la zona del ataque ese día; o la del videocámara freelance Ali Nur Siad, de 31 años, que estaba enviando unas imágenes desde una oficina de la Media Luna Roja somalí para la emisora Voice of America. El edificio se derrumbó por la explosión y murió junto a cinco voluntarios de esta institución. Su compañero, el periodista Abdulkadir Mohamed Abdulle, sobrevivió porque en ese momento había bajado al coche a buscar un cargador, aunque sufrió heridas graves y está recibiendo atención médica en Turquía junto a otros 34 heridos.


Our people our army
  “Hacemos todo este trabajo online para conseguir apoyos tanto a nivel local como externos”, asegura Abdihakim Ainte, uno de los coordinadores de Gurmad252, en una reciente entrevista a Africanews. En esa conversación no ocultaba que uno de sus principales objetivos es llamar la atención del mundo sobre un atentado que todavía conmociona a Somalia. Desde su creación al día siguiente del ataque terrorista, esta iniciativa no ha dejado de recibir apoyos, incluso del propio presidente del país, Mohamed Abdullahi Mohamed, alias Farmajo, quien se desplazó a su centro de operaciones para expresarles su gratitud por el trabajo realizado. Su tarea se complica aún más debido a la escasa penetración de Internet en Somalia, aunque han lanzado etiquetas como #iamMogadishu o #gurmadqaran para promover el envío de ayuda.
Suleemaan Nuur Cali oo ah 29 jir,
wuxuu ahaa dadka gawaarida rara, oo taagnaa isgooyska Zoobe, waxaa la waayey nolol iyo geeri, fadlan cidii hesha dhawaciisa ama geeridiisa hana soo gaarsiiso xogtaasi , si aan ehelkiisa u gaarsiino.Suleiman Nuur Ali, desaparecido.

 Gurmad252 se ha hecho eco de la desesperación de Omar Haji Mohamed, cuya mujer e hijo se encontraban en la zona del ataque y lleva desde entonces recorriendo los hospitales en su busca. Y también del fallecimiento de dos estadounidenses de origen somalí, Mohamoud Elmi, de Ohio, y Ahmed Abdi Karin Eyow, de Minnesota, quienes fueron despedidos en un emotivo funeral en su país
.
Ilaah baa mahad leh Sumaya Cali Mire waa ay bad qabtaa. Sumaya Ali Mire, encontrada a salvo

 Pero entre las historias más dramáticas que han podido recuperar se encuentra la de quince alumnos de Primaria que volvían de la escuela en un autobús y que murieron en el acto al hallarse muy cerca de la explosión, según confirmó Abdulkadir Aden, responsable del servicio de ambulancias Aamin.
 Precisamente esta organización, creada por un activista sueco-somalí y un novelista británico-somalí, presta desde hace años primeros auxilios y transporte sanitario gratuitos a los somalíes víctimas de la violencia. En la actualidad han puesto en marcha una campaña internacional de recogida de fondos para apoyar a los voluntarios sobre el terreno que está a punto de alcanzar su objetivo de 31.000 euros.


Más información: https://verne.elpais.com/verne/2017/10/20/articulo/1508509738_002279.html?id_externo_rsoc=TW_CM_Verne

domingo, 22 de octubre de 2017

Hambre


Gennady Kim
... 
  El sueño de los físicos consiste en lograr explicar el universo a través de una única ley. Al parecer, resulta muy difícil. Suponiendo que yo sea un universo, me rijo por esta única ley: el hambre.
   No se trata de tener el monopolio del hambre; es la cualidad humana mejor compartida. No obstante, tengo la pretensión de ser una campeona en este dominio. Hasta donde alcanzan mis recuerdos, siempre me he muerto de hambre.
  Pertenezco a un medio acomodado: en casa nunca faltó de nada. Eso me hace entender esa hambre como una especificidad personal: no tiene una explicación social.
   Conviene precisar, además, que mi hambre debe entenderse en su sentido más amplio: si sólo se hubiera tratado de hambre de alimentos no habría sido tan grave. ¿Pero existe realmente eso de tener sólo hambre de alimentos? ¿Existe un hambre de estómago que no sea el indicio de un hambre generalizada? Por hambre yo entiendo esa falta espantosa de todo el ser, ese vacío atenazador, esa aspiración no tanto a la utópica plenitud como a la simple realidad: allí donde no hay nada, imploro que exista algo. [...]

   -Tengo hambre -le decía a mi madre rechazando sus ofrendas engañabobos.
   - No, no tienes hambre. Si tuvieras hambre, te comerías lo que te doy -la oí decir miles de veces.
   -¡Tengo hambre! -protestaba yo.
   -Es una buena enfermedad -concluía ella invariablemente.
   Aquel desenlace de no-recibir siempre me desconcertaba. Una enfermedad. Buena. ¡Lo que hay que oír!
   Más tarde aprendí la etimología de la palabra "enfermedad". Era "dificultad para decir"*. El enfermo era aquel que tenía dificultades para decir algo. Su cuerpo hablaba en su lugar en forma de enfermedad. Una idea fascinante, que sugería que si uno conseguía decir, dejaría de sufrir.
...
 * Juego de palabras entre maladie, "enfermedad" y mal à dire, "dificultad en decir".


Biografía del hambre
Amélie Nothomb

Rosenkranz Sonate Nº 10.


La Universidad de Oxford, un "apartheid social" que no admite a estudiantes negros

Una de cada tres facultades de la prestigiosa universidad británica no admitió a ningún estudiante británico negro para estudios de grado en 2015
La situación es similar en Cambridge 
Un exministro de Educación denuncia desigualdad social en el ingreso: los escasos nuevos alumnos negros provienen de escuelas privadas
El Merton College de Oxford no admitió a ningún estudiante británico negro en cinco años
El Merton College de Oxford no admitió a ningún estudiante británico negro en cinco años Twitter / @UniofOxford 

 En 2015, casi una de cada tres facultades de Oxford no admitió ni a un solo estudiante británico negro de instituto. El ex ministro de Educación,  David Lammy, acusó a la universidad de llevar a cabo un "apartheid social" en sus criterios de admisión.

Los datos, compartidos por la universidad por primera vez desde 2010, muestran que en 2015, 10 de las 32 facultades de Oxford no otorgaron una sola plaza a estudiantes negros con A-Levels ("Niveles Avanzados", el equivalente al bachillerato español). La facultad de Oriel sólo ofreció una plaza a un estudiante británico negro en seis años.

Datos similares compartidos por la Universidad de Cambridge revelaron que allí seis facultades tampoco admitieron a ningún estudiante británico negro en el mismo año.

Lammy pidió por primera vez estos datos a Oxford y Cambridge en 2016. Mientras que Cambridge los entregó de inmediato, Oxford los hizo públicos el jueves, al ser informado de que The Guardian estaba preparando una historia.

Cifras no representativas de la sociedad británica
El conjunto de datos de las universidades también ha revelado una marcada división socioeconómica y regional en sus admisiones. Las cifras muestran que sólo un 1,5% de las ofertas de admisión de las dos  universidades fueron para estudiantes negros británicos.

Lammy dice que las figuras muestran que muchas facultades de ambas universidades fracasaron en reflejar la población del Reino Unido, y puso en cuestión que las universidades representen a la nación, tal y como ambas afirman. "Esto es apartheid social y no representa para nada la vida en el Reino Unido actual", afirma Lammy.

Las cifras actualizan por primera vez los vergonzosos datos publicados en 2010 –después de peticiones de Lammy, apelando a la ley de transparencia– que mostraron que el Merton College, en la Universidad de Oxford, no habían ofrecido una plaza a estudiantes británicos negros en cinco años.

Los nuevos datos, sin embargo, son mejores que los anteriores a 2009. Entonces, 21 facultades de Oxford y Cambridge no ofrecieron plazas a estudiantes negros, mientras que en 2015 fueron 16. Las cifras muestran que las facultades de élite siguen teniendo problemas para reclutar a estudiantes negros, especialmente de colegios públicos.

Unos cuantos estudiantes negros británicos –una media de 3,5 cada año entre 2010 y 2015– que no tienen los A-levels consiguen una plaza en Oxford. En la mayoría de los casos provienen de escuelas privadas que consiguen que los estudiantes sean aceptados mediante exámenes alternativos, como el del bachillerato internacional.

Desigualdad regional
Las cifras también revelan que algunas partes del país –especialmente regiones pobres de Gales y el noroeste de Inglaterra– no se han beneficiado del intento de las dos universidades por tener más diversidad e incluir a estudiantes que no sean del sur de Inglaterra.

Sólo tres  colleges de Oxford y seis de Cambridge hicieron al menos una oferta al año a un estudiante negro británico de grado universitario entre 2010 y 2015.

En el mismo periodo de tiempo, el Oriel College de Oxford sólo hizo una oferta a un estudiante de A-level británico negro. Datos revelados por Oxford tras la investigación de the Guardian muestran que el Oriel College ofreció plazas a tres estudiantes negros con otro tipo de calificaciones.

"Hay que plantear cuestiones complicadas, incluyendo si hay una preferencia sistemática propia del proceso de admisión de Oxford y Cambridge que está jugando en contra de jóvenes con talento que provienen de minorías", dice Lammy, diputado del Partido Laborista y el primer británico negro en asistir a la Facultad de Derecho de Harvard.

Lammy señala que "cada año hay al menos 400 estudiantes negros que obtienen tres o más sobresalientes en los A-level" pero aún así pocos de ellos se inclinan por solicitar plaza en Oxford o Cambridge. Alrededor del 3% de la población británica se identificó como negra en el último censo del Reino Unido.

En respuesta a esto, un portavoz de la universidad de Oxford señala que rectificar este problema será una "larga tarea que requiere un gran esfuerzo en común de toda la sociedad –incluyendo a las universidades más destacadas, como Oxford– para enfrentarse a esta seria desigualdad".

Oxford dice que los estudiantes negros y de otras minorías constituyeron un 15,9% de los estudiantes de grado británicos aceptados en 2016, una mejora con respecto al 14,5% en 2015 y el doble que en 2010. Estas cifras incluyen a estudiantes británicos asiáticos y de otras minorías.