El portugués Marcelo Rebelo de Sousa se ha erigido en la referencia social y política del país tanto para las alegrías como para las desgracias
El presidente luso, Marcelo Rebelo de Sousa, consuela a una anciana de Vouzela, víctima de los incendios.NUNO ANDRE FERREIRAEFE
Si algo impacta en las fotos del presidente de Portugal con
las víctimas de los últimos incendios que han devastado el centro del
país es ver que abraza de verdad. Marcelo Rebelo de Sousa (Lisboa, 1948)
es “el presidente de los afectos”.
Dieciocho meses después, Rebelo de Sousa sigue dando abrazos con el mismo cariño que cuando buscaba el voto. Las víctimas de los incendios se le desarman en sus brazos,
mientras él les inculca, con la fe que profesa, que lo peor ha pasado.
“El futuro va a ser mejor”, consolaba a un anciano que había perdido
todo; y eso que no era mucho.
Se equivoca quien vea en sus abrazos, en sus viajes, en sus
palabras una figura folclórica. Marcelo Rebelo de Sousa no es un
producto del populismo salido de un Gran Hermano; tampoco es un
político de partido ni un teórico universitario; al menos no solo eso.
Con el tiempo, su personalidad ha absorbido lo mejor de cada
estereotipo, el contacto popular, la habilidad negociadora y el bagaje
intelectual, y en el camino se ha desprendido de impaciencias y
soberbias.
En los 18 meses de mandato su figura apenas se ha
deteriorando, contrariando a quienes pronosticaban que su hiperactividad
presidencial empalagaría con el tiempo. Ciertamente, Rebelo de Sousa
está en todos los sitios que hay que estar y en algunos más; en los
compromisos oficiales y en aquellos que no existían para los
telediarios; los lunes seguro, pero sábados y domingos también. Su web institucional tiene más actividad que muchos periódicos online; con un puñado de post
diarios, se encuentran discursos protocolarios, el pésame por la muerte
del cantante George Michael o la felicitación a un profesor por su 80º
cumpleaños.
Según el estudio de medios Cision,
las televisiones dedicaron a Rebelo de Sousa 1.060 horas de emisión en
un año, 2,9 horas diarias; la prensa, más de 18.000 artículos, 49 cada
día.
Estadísticamente es casi imposible que exista un portugués que no se haya abrazado al presidente, que no haya compartido un selfie con
él o que no le haya visto cara a cara. Lo extraordinario, después de
tal actividad, es un desgaste popular y político prácticamente nulo. En el barómetro de octubre de Eurosondagem,
el 69% de los encuestados alaba su labor; seguido a 21 puntos por el
primer ministro António Costa; solo el 7% califica negativamente su
trabajo, por el 13,6% de Costa.
El mérito de Rebelo de Sousa es que su cercanía al pueblo no
ha afectado al prestigio nacional e internacional de la institución.
Con la misma intensidad con que abraza a quien necesita consuelo, ejerce
sus facultades presidenciales. En año y medio ha firmado cinco vetos,
dos contra decretos del Gobierno socialista y tres contra resoluciones del Parlamento. Aunque la Asamblea de la República
puede rechazarlo, las tres veces prefirió rectificar su texto; en el
caso del Gobierno optó por anular los decretos. Su autoridad moral va
más lejos que sus atribuciones constitucionales.
El presidente luso, Marcelo Rebelo de Sousa,
consuela a un hombre mientras llora, durante una visita a los municipios
del centro del país afectados por los incendios forestales de la semana
pasada, en Santa Comba, Vouzela (Portugal).NUNO ANDRE FERREIRAEFE
“Sería indeseable un presidente que quisiera mandar en el
Gobierno”, escribió antes de llegar al cargo, “pero un presidente que se
apaga totalmente, que no sea una referencia del Estado, que no sea
pedagogo en relación con otros poderes sería igual de indeseable”.
En año y medio, apenas han surgido críticas de los partidos
políticos. Y si las ha habido han llegado más desde su partido que desde
la izquierda más extremista. Lo más fuerte fueron unas palabras de su
antecesor, Aníbal Cavaco Silva, también del PSD, que criticó "la
verborrea frenética de los políticos europeos de nuestros días, aunque
no digan nada de relevante". Si las palabras iban contra Rebelo de
Sousa, la lluvia de críticas cayó sobre Cavaco.
Rebelo de Sousa llegó a la presidencia cuando ya estaba en marcha la llamada geringonça,
una coalición inédita de Gobierno socialista minoritario con respaldo
parlamentario de comunistas y bloquistas, pero su militancia en el PSD
no le ha impedido congeniar y respetar la fórmula. Desde el primer día
hizo piña con el socialista António Costa para dar estabilidad económica
al país y completar los cuatro años de legislatura.
Nacido bajo la dictadura de Salazar, compatibilizó el
periodismo, los estudios de Derecho, la política con el PSD y la
catequesis con su amigo Antonio Guterres. Fue brillante en los estudios
y, ya de mayor, aún más brillante en la televisión, donde los domingos
hipnotizaba a las audiencias solo con su palabra. Hay poco que le frene
entre las 7 de la mañana y las 4 de la madrugada. Su jefe en la Casa
Civil atestigua que le vio escribir un discurso con la mano derecha,
sujetar el teléfono con el hombro y la oreja para oír una llamada del
primer ministro y, con la mano izquierda, escribir las instrucciones que
recibía. Y si hay portugueses que dudan de la aparición de la virgen en
Fátima, todos le creen capaz de dictar a la vez dos discursos
diferentes a dos secretarias.
El presidente luso, Marcelo Rebelo de Sousa,
besa a una mujer mientras llora, durante una visita a los municipios del
centro del país afectados por los incendios forestales de la semana
pasada, en Santa Comba, Vouzela (Portugal).NUNO ANDRE FERREIRAEFE
Como si el nuevo tiempo que vive Portugal se hubiera
contagiado de la hiperactividad de su presidente, el país ha vivido
desde su llegada sucesos increíbles: su compañero de estudios y de
iglesia, Antonio Guterres, secretario general de la ONU; la selección de fútbol, campeona de Europa; Salvador Sobral gana Eurovisión. Y
ya en el colmo de los imposibles se cumplió el sueño que Rebelo de
Sousa contaba a los íntimos durante la campaña electoral: “Anda, que si
soy presidente y le entrego la Copa de Portugal a mi amado Braga…”. E foi.
Ahora los abrazos son para consolar de tanto dolor. La web
presidencial recuerda cada mes la tragedia de Pedrógão; esta Navidad,
Rebelo de Sousa la pasará en aquella aldea, y para el próximo año ya ha
prometido que acudirá a reinaugurar cada taller y cada fábrica resurgida
de las cenizas de los incendios.
Pissing on the Moon Pieter Bruegel the Elder, 16th Century
"La bandera avanza hacia el paisaje inmundo, y nuestra jerga ahoga el tambor.
"En nuestros centros alimentaremos la más cínica prostitución. Aplastaremos las revueltas lógicas.
"¡A los países pimenteros y destemplados! Al servicio de las más monstruosas explotaciones industriales y militares.
"Lejos de aquí, no importa adónde. Reclutas de la buena vountad, nuestra filosofía será feroz; demasiado ignorantes para la ciencia, demasiado trajinados para el bienestar. Al carajo el mundo que gira y gira. Esta es la verdadera marcha. ¡Vamos, adelante!
La Unión Europea se lleva el Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2017
....
¿Por qué le concede la Fundación Princesa de Asturias el premio de la Concordia a la UE? El jurado lo hace por cumplirse 60 años de la firma del Tratado de Roma,
y por "su colaboración en la implantación y difusión en el mundo de
valores como la libertad, los derechos humanos y la solidaridad".
Estos valores, destaca el acta que ha leído
este mediodía el presidente del jurado y jefe del Ejecutivo asturiano,
Javier Fernández, "proyectan esperanza hacia el futuro, en tiempos de
incertidumbre, proponiendo un ejemplo de progreso y de bienestar".
A veces el tamaño importa, pero otras
veces importan más los detalles, y como puedes ver en las fotos
ganadoras del concurso de fotos macro de Nikon 2017... no se pueden
conseguir imágenes aún más detalladas que estas.
Es el 43º año que se celebra esta
competición, que atrae a doctores, científicos y entusiastas de la
fotografía macro de todo el mundo. Este año, más de 2000 personas de 88
países distintos enviaron sus imágenes. Y por si no lo sabes, la
fotomicrografía consiste en hacer fotos a través de un microscopio o un
objeto de aumento similar, para captar detalles invisibles al ojo
humano.
Este año el gran premio se lo han
llevado los investigadoser del Instituto del Cáncer de Holanda, que
retrataron células de piel humana en las que la keratina brilla de forma
fluorescente tras ser tratada. Aquí debajo puedes ver a todos los demás
ganadores, imágenes distinguidas y menciones de honor. Y si quieres
verlas TODAS, solo tienes que ir a la web de Nikon Small World.
La teoría de la relatividad lingüística postula que la lengua hablada por una persona determina el procesamiento cognitivo de esa persona y su aptitud para percibir el mundo. Por ejemplo, si alguien fuera educado en un idioma que careciera de vocablos para denotar un concepto como "fiable", sería incapaz de entender o expresar la fiabilidad.
Es un ejemplo extremo a la vez que difícil de estudiar, porque, para comprobarlo, se necesitaría encontrar una cultura que utilice una lengua en la que se echen a faltar ciertos conceptos importantes.
Algunos proponentes de ese tipo de tesis llegan aún más lejos y afirman que el cambio del idioma que habla una persona puede conducir a un cambio en su manera de pensar. El ejemplo más destacado de esa idea nos lo proporciona la llamada programación neurolingüística, o PNL. La PNL es una mezcolanza de psicoterapia, desarrollo personal y otros enfoques conductuales, y su premisa básica es que el lenguaje, la conducta y los procesos neurológicos están entrelazados.
A pesar de su popularidad y su atractivo, son muy pocas las pruebas que nos indican que la PNL realmente funciona, lo que la sitúa en el mismo territorio que las pseudociencias y las medicinas alternativas.
No obstante, algo que desde la PNL se afirma a menudo es que el componente no verbal de la comunicación es muy importante, y eso es muy cierto. Y la comunicación no verbal se manifiesta de muchas maneras diferentes.
En el libro El hombre que confundió a su mujer con un sombrero, Oliver Sacks refirió el caso de un grupo de pacientes con afasia que no podían entender el lenguaje hablado, pero que encontraban graciosísimo el discurso del presidente que estaba siendo televisado en aquellos momentos, a pesar de que esa no era ni mucho menos la intención con la que el mandatario estaba pronunciando dicha alocución. La explicación era que los pacientes, despojados de su comprensión de las palabras, se habían vuelto expertos en reconocer pistas y señales no verbales que la mayoría de personas pasamos por alto, distraídas como nos tienen las palabras que se dicen en momentos así. El presidente no dejaba de presentarse (a ojos de aquellos pacientes) como alguien que revelaba continuamente su insinceridad mediante sus tics faciales, su lenguaje corporal, su ritmo de discurso, su elaborada gestualidad, etcétera. Estas son cosas que, para un paciente con afasia, funcionan como grandes señales de alarma de la insinceridad.
Una investigación judicial revela que en España y Portugal existe una
mafia empresarial que ha conseguido 250 millones de euros públicos
amañando concursos de extinción. Una parte importante de los fondos destinados a prevención de incendios
va a parar, de manera fraudulenta, a empresas de extinción con un pasado
legal más que dudoso
Una foto para percatarse del horror de los incendios.
15/10/2017 - Vieira de Leiria, Portugal.
Por Hélio Madeiras @Milhaud
El Gobierno gallego no revela la superficie afectada por los
incendios, pero sí concreta que Galicia padece 105 incendios en el
inicio de este lunes. En 15 de los focos la proximidad a zonas habitadas
mantiene activada la situación de alerta 2 Dos mujeres han muerto en Nigrán (Pontevedra), un hombre en Carballeda de Avia (Ourense) y otro, de avanzada edad, en Vigo En Portugal, Protección Civil confirma 31 muertos, donde continúan activos 145 incendios
Decenas de incendios siguen activos en varias zonas de Galicia, Asturias
y Portugal, donde los efectivos siguen luchando contra las llamas.
Dos mujeres han muerto en Nigrán (Pontevedra), un hombre en Carballeda
de Avia (Ourense) y otro, de avanzada edad, en Vigo. Por su parte,
Portugal ya contabiliza 31 muertos debido al fuego que asola el centro y
el norte del país.
Bomberos extinguiendo incendio en Galicia
Furgoneta en la que fallecieron dos personas atrapadas por el fuego en Chandebrito (Nigrán)
Los residentes sostienen a sus mascotas mientras un fuego salvaje avanza
sus casas en As Neves, Pontevedra, Galicia. Foto:Alba Sotelo/AP
Un hombre porta dos cubos de agua para ayudar a sofocar uno de los focos declarados en el centro de la ciudad de Vigo. EFE
Un hombre observa los restos de un autobús calcinado por el fuego en Pontevedra.
Efectivos del servicio de Bomberos durante las labores de extinción del
incendio producido en la parroquia de Cures, Boiro (A Coruña, Galicia),
en la Sierra del Barbanza.
Una mujer llora ante el paisaje calcinado por el fuego, en la zona de Abelenda das Penas (Carballeda de Avia). EFE
Un hombre lucha contra las llamas en un incendio forestal declarado en Adica, Tondela (Portugal). EFE
Pasó 13 años de torturas, pero muchos más de incredulidad por la impunidad de los crímenes del régimen sirio y por la pasividad del mundo ante ello.
Mustafa Khalifa, autor de 'El Caparazón: Diario de un mirón en las
cárceles de Al-Asad', descrito como uno de los "evangelios" de la
Primavera Árabe.
Con un cigarrillo en una mano y una especie de rosario musulmán o tasbih en la otra —pese a ser ateo y de familia cristiana—, Mustafa Khalifa acude a su entrevista con El HuffPost en la Casa Árabe de Madrid acompañado de Naomí Ramírez. Khalifa (Jarablus, Siria, 1948) es el autor de El Caparazón: Diario de un mirón en las cárceles de Al-Asad y Ramírez es, además de la traductora de esta "desgracia" de libro junto con Ignacio Gutiérrez de Terán, la intérprete de árabe-español que hará posible esta conversación.
Lo de "desgracia" sale de boca de los propios traductores. Pero es
que la historia de Mustafa Khalifa es de todo menos agradable: una
detención sin motivo alguno a su llegada a Siria tras haber estudiado
cine en París; trece años, entre 1981 y 1994, en la prisión de Tadmur
(Palmira) soportando torturas, humillaciones y desprecio; un trauma y
una sensación de alienación totalmente comprensibles tras su paso por la
cárcel; un exilio obligado antes de publicar El Caparazón (aunque no se cuente en el libro); y la impotencia por la pasividad del mundo ante la tragedia que viven los sirios.
"El ser humano sirio se encuentra rodeado por todas partes por la
muralla de la muerte, una muralla levantada por las fuerzas fanáticas
representadas por las milicias de al Asad, de Hezbollah y de las
diferentes facciones de Al-Qaeda a las que el propio al Asad ha
facilitado la entrada en Siria. El ser humano sirio comienza a perder la
fe [...] y le resulta incomprensible el silencio ante los crímenes
cometidos contra los sirios. Y es aún más incomprensible e
injustificable el hecho de que se prolongue sin que se intente la más
mínima acción para detener los crímenes contra los civiles", manifestó
Mustafa Khalifa en su discurso de agradecimiento por el Premio de la
Prensa Libre, que recibió en 2014.
La "muralla" a la que hacía referencia el autor podría asemejarse al
"caparazón" que da título a su libro, pero en este caso se trata de una
coraza que él mismo se creó dentro de la cárcel, que le sirvió para no
embrutecerse y para sobrevivir, y que luego fue endureciendo en su casa
hasta que un acontecimiento externo logró traspasar ese blindaje.
¿Se ha roto ya su caparazón, el de la cárcel y el que desarrolló después?
El primer año de revolución [2011], sí, se rompió.
¿Cómo cambia la vida de una persona después de 13 años de cárcel y de torturas? ¿Hay secuelas que permanecen de aquella época?
En el libro se habla brevemente de algunas de esas secuelas. Pero, lo
que está claro es que una persona que ha estado en la cárcel un año o
más nunca va a salir siendo el mismo.
CARLOS PINA
¿A día de hoy sabe a ciencia cierta cuál fue la causa de su detención?
En Siria, para que te encarcelen no hace falta ninguna razón y muchas
veces lo harán sin motivo. En nuestro caso, en el de mis compañeros y
el mío, se veía claramente que éramos oposición a un régimen
dictatorial, y en un régimen dictatorial como este, en el que encarcelan
a las personas que no son opositoras, cómo no lo van a hacer con
quienes son opositores.
¿Cómo ha cambiado Siria desde que salió de la cárcel, en 1994, hasta ahora?
Lo que es la esencia del régimen no ha cambiado desde 1970. Sí que ha
habido algunos momentos históricos concretos en los que hubo un cierto
margen de libertad, como ocurrió en el año 2000 con la muerte de Hafez
al Asad. Pero esto fue durante un año o dos, después el régimen volvió a
ser lo que era.
¿Cuáles son las semejanzas y las diferencias entre las cárceles de Asad padre e hijo?
La diferencia no es entre Hafez al Asad y Bashar al Asad; la
diferencia se produce entre una condición objetiva y otro tipo de
condición. Cuando empezó la revolución, el régimen se volvió más
sanguinario y, por tanto, matar al ser humano se convierte en un
objetivo. Con Hafez al Asad, no pasaba nada si mataban a alguien en la
cárcel, pero ese no era el objetivo. En cambio, en el caso de Bashar al
Asad, desde el inicio de la revolución quedó claro que el objetivo era
matar a las personas dentro o fuera de la cárcel.
Las informaciones que llegan de las ONG, los informes sobre
la persecución, las torturas y la precariedad en Siria, ¿son fiables?
Porque, según el presidente, no son más que denuncias de terroristas...
Hay miles de documentos. Cuando César, un oficial de la policía
militar, se escapó de Siria, yo colaboré con un comité y con él pude
sacar 55.000 imágenes de 11.000 cadáveres de prisioneros.
¿Esperaba que Bashar, el hijo tranquilo, oftalmólogo, casi
londinense, se asemejara tanto a su padre, Hafez, e incluso fuera más
sanguinario?
La verdad es que nadie lo imaginaba. Al principio, como hubo esos dos
años de margen, de libertades, la gente pensó que podía ser buena
persona, que además había estudiado en Londres. La gente esperaba, o
deseaba, que fuera diferente a su padre y diera algo de libertad al
pueblo.
¿Qué queda de la Primavera Árabe, que usted llama la revolución?
(Pausa) Queda la idea. Queda la esperanza. No se puede decir que las
revoluciones estén limitadas a un espacio de tiempo concreto y hemos
visto muchas revoluciones en la historia que han durado años, décadas...
Por ejemplo, la Revolución Francesa tardó cien años hasta conseguir
algunos de sus objetivos. Creo que esta es la primera ola de Primavera
Árabe; lo que pasa es que los dictadores árabes han conseguido evitarla
con el apoyo de la comunidad internacional, especialmente la occidental,
que les ha permitido vadear esta oleada.
CARLOS PINA
Mustafa Khalifa, con un tasbih en la mano, que no soltará
durante toda la entrevista. "No soy religioso, es un movimiento que hago
para calmar los nervios", justifica.
¿Cómo valora el papel de España, y de la monarquía española, como amiga de los Asad a lo largo de tantos años?
El rey español no es el único. Toda la sociedad occidental, empezando
por Estados Unidos, estaba en contra de la expansión de la democracia
en los países árabes. España, como Estado, no es uno de los que más
interviene en los asuntos internos de otros países. Nosotros, como
sirios, no sentimos decepción por el rey español como tal, sino por
todos los gobiernos que se van sucediendo en España. Hay, por ejemplo,
un criminal, Rifat al Asad, hermano de Hafez al Asad, que vive en España,
invierte en España, su dinero está aquí. Se sabe que mató a decenas de
miles de sirios y hay unos documentos que ahora mismo están en Suiza,
donde se le ha apelado para un juicio por esos crímenes. Con todo el
dinero que robó al pueblo sirio, se ha comprado propiedades en España.
¿Y está en libertad aquí en España?
Sí, está en Marbella.
¿Hay alguna manera de explicar por qué damos la espalda a la realidad siria? ¿Sólo es por motivos económicos?
Hay más de una razón, pero la principal son los intereses económicos
de los diferentes países en esa región. Y, si quiero ser más claro:
Israel. Lo que quiere Israel es que Bashar al Asad se mantenga en el
poder.
¿Cree que ha servido de algo la llamada "literatura carcelaria siria"?
Evidentemente, salí de Siria antes de publicar la novela porque no
podía vivir allí habiendo publicado esto. Pero mis amigos y otros
escritores como Yassin al-Haj Saleh, que también estuvo en la cárcel, me dicen que el libro que más se está leyendo en Siria es precisamente El Caparazón. También hubo otro amigo que me escribió durante la revolución y me dijo que El Caparazón es uno de los evangelios de la revolución.
¿Cuando publicó el libro no tuvo miedo a represalias?
Como salí de Siria antes de publicarla, no tenía miedo por mí, sino
por mi familia. En el régimen sirio es algo habitual; si no te pueden
detener a ti, van a por tu padre, tu madre o alguien de tu familia.
¿Ha vuelto a Siria desde entonces?
No, no, no, imposible.
Al principio del libro comenta que decidió volver a su país
desde París porque se negaba a ser un refugiado más a quien le dejaran
las sobras...
Sí, y ahora me he convertido en refugiado porque no he tenido otra
opción. Ha sido por obligación. En 2005 Amnistía Internacional me
ofreció dar una charla en París y, una vez allí, me ofrecieron asilo
político y yo lo rechacé porque no quiero ser un refugiado. Pero, ahora
mismo, ¿dónde voy a ir? En Siria, me matan. Y en otro sitio [fuera de
Francia] no tengo pasaporte.
¿Piensa que la actitud hacia los refugiados sigue siendo así, un tanto paternalista o de limosna?
Es diferente en cada país. Cuando los países son ricos, las ayudas
económicas sí son en principio las suficientes para vivir. Pero los
países más pobres, como Portugal, Italia o España... (sonríe) En todo
caso, el refugiado no se va a preocupar mucho del dinero o del lugar de
residencia; el refugiado lo que quiere es paz y estar tranquilo.
¿En la cárcel, le dolió más la violencia de los torturadores o el desprecio de sus compañeros de barracón (por no ser musulmán)?
Todas las cuestiones psicológicas son las más dolorosas; la primera,
la pérdida de libertad. Y eso está relacionado con el hecho de que la
libertad te permite mantener contacto con las personas que quieres y que
te quieren. Esa privación es lo más difícil de la cárcel.
CARLOS PINA
No sé si conoce a Mazen Darwish, un abogado y activista sirio
que también pasó cuatro años en prisión sólo por hacer su trabajo. Él comentaba hace unos meses
lo siguiente: "Antes de la Primavera, venían a sonsacarte información.
Tras 2011, querían venganza de todos: políticos, profesores,
reporteros... Es gente que disfruta con lo que hace. Adolf Hitler es un alumno del dictador, Asad aplica una mezcla de nazismo con lo peor del comunismo de Joseph Stalin.
Su mayor empeño es que los encarcelados pierdan toda fe en la vida y la
dignidad, que se vengan abajo. Su crueldad es infinita". ¿Qué opina de
estas palabras?
Que son demasiado generosas y amables. Hitler era un criminal y mató a
millones de personas en la Guerra Mundial, pero era un ente político.
Cuando hablamos de Hitler, utilizamos el vocabulario político, pero
Bashar es un criminal, no podemos usar expresiones políticas para
describirlo. Hay que recurrir al Código Penal, al vocabulario legal
relacionado con lo penal. La comparación entre Hitler y Asad es un poco
injusta, porque creo que Hitler era un poco mejor —teniendo en cuenta
que era un criminal— por el hecho de que, de alguna manera, él pensaba
que trabajaba por el interés de su pueblo; mientras que Asad lo que hace
directamente es matar a su pueblo. En Siria hay grandes tragedias
humanas: cualquiera que ve, escucha o sigue las noticias de lo que pasa
en Siria siente un dolor y una tortura interna, excepto Bashar al Asad,
que cuando le preguntan por ello se ríe.
¿Qué tiene que pasar para que en Occidente dejemos de ignorar esa realidad?
Ahora parece que todo está cerca del final. Pero cuando hablamos de
Occidente, ¿de qué hablamos? ¿De los Estados, de los pueblos, de la
sociedad civil, de las organizaciones de derechos? A los gobiernos los
mueven los intereses. Y, sobre todo, para las grandes potencias, que
serían Estados Unidos, Gran Bretaña, Francia y Alemania, su primera y
principal preocupación es la seguridad Israel. Saben que la permanencia
de Bashar al Asad va en beneficio de Israel. Dentro de la sociedad
civil, lo que esperamos y soñamos es que se haga justicia. Habiendo una
Corte Penal Internacional, y habiendo criminales que han cometido
crímenes de guerra y contra la humanidad, queremos que sean juzgados.
¿Y a qué se refiere cuando dice que todo está cerca del final?
Ahora mismo se puede decir que el pueblo sirio ya no tiene relación
con la revolución. Lo que hay ahora es una lucha internacional en
territorio sirio. Rusia está aquí, Estados Unidos aquí, aquí está Irán,
Turquía....
Pero, al menos en España, se sigue hablando de guerra siria.
Todavía hay gente revolucionaria y hay gente que quiere que siga esa
revolución, pero la realidad es que la lucha que se está librando ahora
en Siria es más grande que Siria y más grande que el pueblo sirio.
Me llamó mucho la atención que dos de los momentos más
alegres que vivió en la cárcel, y que describe como casi orgásmicos, son
el del olor de los pepinos y el de volver a escuchar la lengua
francesa. ¿Volvió a sentir algo parecido fuera?
La verdad es que no. Al salir de la cárcel somos como muertos. Se
necesitan cuatro o cinco años por lo menos para volver a integrarse en
la sociedad, para estar a gusto en sociedad.
¿Pero llegó a recuperar esa sensación de estar a gusto en sociedad?
Sí, tengo suerte, relativamente. Además, mi mujer también estuvo
cinco años en la cárcel, salimos de allí al mismo tiempo y nos
reintegramos juntos en la sociedad (risas). Poco a poco... La familia ha
sido muy importante, porque nos han acompañado y apoyado en ese
proceso. En todo Oriente Medio, los lazos familiares son muy fuertes.
¿Mantiene la esperanza de volver a Siria?
Si quiero ser objetivo y no soñar, no lo creo. Siria necesita mucho tiempo, necesita una generación.
...
Volví a casa durante las vacaciones de verano. Estuve varios días tendida en la cama de mi madre. Tenía unas pesadillas horrorosas. Imágenes de niñas muriendo empaladas y luego devoradas por las hormigas y los gusanos. Estuve tendida en aquella cama, la misma que mi padre había comprado para él y mi madre décadas atrás. El mismo colchón. Mi hermano había sido concebido en aquella cama. Me habían violado en aquel colchón. Mi madre venía por la noche. Con suavidad, asustada al verme, se metía entre las sábanas al otro lado de la cama, leía un rato, ponía el despertador después, se quitaba las gafas y las colocaba en la mesilla de noche, me deseaba buenas noches y, por último, apagaba la luz. Se despertaba muy de mañana, se levantaba e iba a atender a los perros y los gatos. Yo lloraba hasta que los ojos se me ponían rojos y tan hichados que me costaba abrirlos. No me moví de la cama de mi madre hasta que un día vino por fin y me preguntó por qué. Le recordé lo que mi padre me había hecho. Le recordé que me había violado cuando era tan solo una niña. "¿Te acuerdas de cuando me corté los dedos con las cuchillas de afeitar? Solo tenía cuatro años cuando me corté las manos." Se sentó en el filo de la cama y me tocó el brazo bajo las mantas. No dijo nada. No dijo nada entonces, ni esa noche, ni al día siguiente, cuando me levanté de aquella cama. Tampoco volvió a mencionarme nunca nada sobre lo que le había contado y ella ya sabía...
Hace pocos años la AISGE (Artistas e Intérpretes, Sociedad de Gestión) acogió en su Fundación una exposición de la obra de Jano, autor de 2.300 afiches de películas españolas y extranjeras. Algunos tan inolvidables como el de Atraco a las 3, que permanece en nuestra memoria más que ningún fotograma de la película. En la presentación dijeron que Terenci Moix, cuando conoció a Jano, le cogió de las manos y le dijo: "Cuántos petardos me he tenido que tragar por culpa de tus carteles".
Si
hay un día simbólico de la muerte del cartel de cine en España fue
cuando el cine Callao de Madrid colocó pantallas. Ahora tienen realidad
aumentada y no sé cuántos juguetitos que hacen que el centro de la Gran
Vía se parezca más a la ordinaria Times Square actual de Nueva York. Lo
cual es normal, el tiempo no se puede congelar, pero los carteles de
cine en ese lugar eran un punto de referencia. Los últimos en tenerlos pintados a mano fueron los Roxy y Luchana. Ahora hablamos de un arte perdido.
Los hacían los Talleres Gáspar Pérez, un negocio familiar en el que el último de la saga, Afonso, nacido en 1977, siguió con el negocio. Cuando retiraban estos carteles de los cines porque llegaba otra película, no se conservaban, se reciclaba. Se han perdido todos.
Pero no somos originales. El mismo fenómeno ocurrió en el resto del mundo. Lo ha tratado un documental de reciente aparición, 24X36: A Movie About Movie Posters de Kevin Burke,
director que en la actualidad, por cierto, está preparando una serie
documental sobre las historias que hay detrás de los argumentos de las
películas de terror de toda la vida, Untold Horror.
Carteles mejores que las películas
Los
coleccionistas entrevistados que aparecen cuentan experiencias que los
que tenemos cierta edad conocemos muy bien. Los carteles de las
películas a menudo eran mejores que las propias películas. No solo
ocurría en el cine. Donde más sangrante fue el fenómeno fue con los
videojuegos de 8 bits en los 80. Comprabas una caja cuya portada te
llenaba la cabeza de sueños locos y después no tenías más que un
entretenimiento pixelado de movimientos torpes. Aunque hubo muchas y muy
honrosas excepciones. Como por ejemplo las de Alfonso Azpiri, fallecido en agosto de este año.
A los primeros dibujantes de carteles les daban unos pocos fotogramas y tenían que buscarse la vida para idear una ilustración atractiva que los sintetizara.
Empleaban el lápiz o incluso el óleo, pero nunca se les permitió
firmarlos. Ahora, algunas de ellas han llegado a venderse por medio
millón de dólares, como un original de Frankenstein.
Los
que se los han encontrado en desvanes o trasteros han dado con un
tesoro. Algunas veces han aparecido debajo del papel de la pared de una
habitación, como aislante. Una vez que se proyectaba la película,
carecían de valor alguno. En la actualidad, los originales de,
por ejemplo, la Universal, cuestan una fortuna. Son objeto de
coleccionista y también hay un extraño fetichismo con los carteles de
películas de serie B. Por algún motivo, siguen ejerciendo
fascinación. Más que las películas, que muchos de los que tienen estos
pósters en el salón de su casa no las han visto.
La emoción de ver un cartel nuevo cada semana
Personalmente,
recuerdo la emoción que suponía cada lunes doblar la esquina de López
de Hoyos, en Madrid, para ver los carteles, pintados a mano por
supuesto, de la sesión doble de los cines Ciudad Lineal. Ya no solo era
que el cartel fuese atractivo, me gustaba ver cómo el artista había
interpretado los fotogramas de la película que estaban expuestos de cara
al público en una vitrina. Los estadounidenses, por lo que cuentan en
esta película, sentían emociones parecidas. El primer contacto que
tenías con la peli era el cartel.
De los primeros maestros, como Reynold Brown, especializado en ciencia ficción y terror, o Norman Rockwell,
poco se ha sabido hasta que fueron debidamente reivindicados. A los que
trabajaron a partir de los 60 ya se les ha considerado verdaderos
artistas.
Bob Peak quizá fuera el más señalado. Introdujo un nuevo tipo de expresionismo que alcanzo su cénit en carteles como el de Apocaypse Now o el de Roller Ball, aunque era tan versátil que podía afrontar sin problemas una película como My Fair Lady o Star Trek. Cuando hizo el de la obra sobre Vietnam de Coppola, vivió su momento Trotski. El director le hizo quitar del cartel una vez acabado a Robert Duvall, con quien se había peleado durante el rodaje. Y tuvo que hacerlo. En su lugar, donde salía él, hay un sol.
John Alvin, quien se hizo famoso por Sillas de montar calientes, en los 80 firmó decenas de carteles. El más destacado, sin duda, el de ET. Spielberg
le pidió que el dedo del extraterrestre fuese hacia la cabeza del
protagonista, pero iba a parecer que era una especie de pistola. En su
lugar se hizo una reproducción del cuadro de Miguel Ángel
de la Capilla Sixtina. Ese dedo del bicho tocando el de un niño, que es
el de la hija del dibujante, no lo ha olvidado nadie. También fue el
encargado de hacer el de Blade Runner, el cual concibió
teniendo en cuenta algo que muchos sentíamos pero no sabíamos cómo
expresar: que la arquitectura es un personaje más de la película.
Roger Kastel explica que se fue a un museo oceanográfico para ver cómo eran las mandíbulas de los tiburones y así surgió la portada de Tirburón,
el libro, que luego fue directa, por su impacto, como carátula de la
película. Aportó los originales, se queja, y nunca más volvió a saber de
ellos. Como anécdota, cuenta que en el encargo de El Imperio Contraataca, quiso dibujar a Luke a lomos de su tauntaun, lo que más le impactó del film. Pero Lucas, que había visto su cartel de Lo que el viento se llevó, le pidió que dibujase algo con romance. De ahí salió la imagen idéntica de Han Solo con Leia como Rhett Butler con Scarlett O´Hara.
Sin duda, el genio absoluto del género fue Richard Amsel, autor de los de la inolvidable Cristal Oscuro, Mad Max o Indiana Jones y el Arca perdida. En los 70 ya había triunfado con el cartel del El Golpe, pero aprendió pronto la técnica del fotorrealismo y supo llevarla a las películas de los 80. No se veían ni las pinceladas.
"Caras y tetas grandes"
La
parte más interesante, sin embargo, es la del declive. Los autores se
quejan de que ahora las productoras solo colocan en las portadas de sus
películas "caras y tetas grandes". El retrato de la estrella ha
aniquilado el concepto de cartel. Solo aparece un primer plano de
alguien como Tom Cruise o la cara de otra estrella agobiada. No se sabe de qué va la película se mire por donde se mire.
Técnicas como la cara del actor con medio
rostro en la sombra, o las cabezas gemelas, se repiten hasta la
saciedad. Son los propios actores y sus publicistas los que controlan
este aspecto de la promoción de la película. El mejor pagado manda y lo
que hace es eliminar a los secundarios.
Una anécdota que citan es muy esclarecedora. Guillermo del Toro para Hellboy le encargó un cartel a Drew Struzan.
El resultado seguía la línea clásica, al director le encantó, pero el
artista le advirtió: "Guillermo, estás a punto de comprobar el poco
poder que tienes". Efectivamente, no le dejaron ponerla. El motivo, que
era "demasiado artístico". Los estudios de mercado dicen que cuando el
envoltorio tiene esa pinta el público piensa que la película es vieja.
Por
otro lado, el documental también analiza el papelón para los
ilustradores que está por llegar. En las nuevas plataformas, las
portadas de las películas se ven por ordenador y son diminutas. Ahí, en
ese pequeño thumbnail, tienen que condensar toda la información
para hacer atractiva a una película y que se entienda en pocos
segundos, la atención que le dedica el internauta a cualquier cosa y que
solo lleva a hacerse una pregunta: ¿Amarán las nuevas generaciones su pasado como lo hacemos, obsesiva y lacerantemente, nosotros?