sábado, 19 de abril de 2014

"Los tanques rusos tienen un 25% de descuento"


Lavado de coches en Donetsk: "los tanques rusos tienen un 25% de descuento" (vía )

Ence y Portucel provocan el colapso del mercado del eucalipto

Los proveedores gallegos y asturianos cortan el suministro a las pasteras que bajaron los precios
 
Factoría de Ence en Lourizán (Pontevedra)

  Se consumó el motín en el sector forestal gallego. Los proveedores de Ence y de las pasteras portuguesas Portucel y Celbi han decidido parar el suministro de madera ante el anuncio de una bajada de 3,5 euros en los precios que las compañías abonarán por cada tonelada. Si el miércoles fueron los productores agrupados en Promagal los que recomendaron dejar de vender, este jueves han sido los rematantes quienes a través de un comunicado han confirmado el parón del mercado del eucalipto, al negarse a suministrar más producto de manera indefinida.

Se trata de una medida de presión en un área de negocio operada principalmente por pymes. Aunque se busca una negociación con las tres pasteras que alivie el notable impacto de la rebaja en los ingresos de las pequeñas empresas proveedoras, lo cierto es que la medida provocará el colapso del mercado del eucalipto. Quedará un pequeño suministro a dos pasteras españolas, pero escasamente significativo. Entre Ence, Portucel y la más modesta compra de Selbi, se alcanza el 90% de las ventas del sector en Galicia. Se mantiene, eso sí, el suministro de pino para madereras como Finsa.

Acuerdo de precios
A la idea que ya apuntaron los productores se han sumado los rematantes, al acusar a las compañías de acordar la bajada de precios, que se produce en una cuantía equivalente y al mismo tiempo. Solo Ence ha explicado sus motivos. Apuntó la compañía a la necesidad de compensar el  impacto de la reforma energética del Gobierno que ha mermado sus ingresos por cogeneración de energía.

En el sector no entienden que deba recaer sobre los proveedores la crisis de las renovables. Pero además, los rematantes critican que estas bajadas de precios, en el pasado, se avisaban con la suficiente antelación como para templar el impacto en los suministradores de las empresas. Esta vez no ha sido así. Muchas de las subcontratadas por Ence habían ya cerrado los acuerdos con los productores para la compra de la madera por lo que la rebaja en el precio que recibirán por su venta “las llevará a la ruina”, aseguran fuentes del sector.

Ence, cliente y competidor

Indican, también, que Ence está realizando un doble juego para tomar el control del mercado. Esta reflexión se debe a que la pastera con planta en Pontevedra y Navia compra madera directamente y con subcontratas. Los contratos que ha cerrado directamente con los productores los pagará sin aplicar la rebaja porque se firmaron antes de la bajada de precios. En el caso de las empresas subcontratadas, que ya compraron su madera a los productores para vendérsela a Ence, las condiciones han cambiado y tendrán que realizar la transacción a un precio menor, según aseguran.

“El colectivo de empresas forestales entiende que se las quiere expulsar del mercado, de las operaciones de compraventa de madera de eucalipto, para convertirlas a un corto o medio plazo en prestadoras de servicios forestales, simples subcontratas, donde el trabajo a bajos precios y a destajo se convierta en la única opción de futuro para ellas”, sentencian.

Extender la protesta
A la parálisis del suministro se han sumado los rematantes y proveedores de Asturias y Galicia. La intención de ambos colectivos es extender el paro también a las empresas suministradores de madera en Portugal.

Al igual que la agrupación de productores, Promagal, que recomendó a los propietarios dejar de vender eucalipto, también los rematantes instan a los transportistas de la madera a secundar la protesta que cortocircuitará el mercado del eucalipto en Galicia.

Fuente:  http://www.economiadigital.es/gles/notices/2014/04/ence_provoca_el_colapso_del_mercado_del_eucalipto_36096.php

viernes, 18 de abril de 2014

El ahogado mas hermoso del mundo

El ahogado mas hermoso del mundo


         Los primeros niños que vieron el promontorio oscuro y sigiloso que se acercaba por el mar, se hicieron la ilusión de que era un barco enemigo. Después vieron que no llevaba banderas ni arboladura, y pensaron que fuera una ballena. Pero cuando quedó varado en la playa le quitaron los matorrales de sargazos, los filamentos de medusas y los restos de cardúmenes y naufragios que llevaba encima, y sólo entonces descubrieron que era un ahogado.
         Habían jugado con él toda la tarde, enterrándolo y desenterrándolo en la arena, cuando alguien los vio por casualidad y dio la voz de alarma en el pueblo. Los hombres que lo cargaron hasta la casa más próxima notaron que pesaba más que todos los muertos conocidos, casi tanto como un caballo, y se dijeron que tal vez había estado demasiado tiempo a la deriva y el agua se le había metido dentro de los huesos. Cuando lo tendieron en el suelo vieron que había sido mucho más grande que todos los hombres, pues apenas si cabía en la casa, pero pensaron que tal vez la facultad de seguir creciendo después de la muerte estaba en la naturaleza de ciertos ahogados. Tenía el olor del mar, y sólo la forma permitía suponer que era el cadáver de un ser humano, porque su piel estaba revestida de una coraza de rémora y de lodo.
         No tuvieron que limpiarle la cara para saber que era un muerto ajeno. El pueblo tenía apenas unas veinte casas de tablas, con patios de piedras sin flores, desperdigadas en el extremo de un cabo desértico. La tierra era tan escasa, que las madres andaban siempre con el temor de que el viento se llevara a los niños, y a los muertos que les iban causando los años tenían que tirarlos en los acantilados. Pero el mar era manso y pródigo, y todos los hombres cabían en siete botes. Así que cuando se encontraron el ahogado les bastó con mirarse los unos a los otros para darse cuenta de que estaban completos.
         Aquella noche no salieron a trabajar en el mar. Mientras los hombres averiguaban si no faltaba alguien en los pueblos vecinos, las mujeres se quedaron cuidando al ahogado. Le quitaron el lodo con tapones de esparto, le desenredaron del cabello los abrojos submarinos y le rasparon la rémora con fierros de desescamar pescados. A medida que lo hacían, notaron que su vegetación era de océanos remotos y de aguas profundas, y que sus ropas estaban en piitrafas, como si hubiera navegado por entre laberintos de corales. Notaron también que sobrellevaba la muerte con altivez, pues no tenía el semblante solitario de los otros ahogados del mar, ni tampoco la catadura sórdida y menesteroso de los ahogados fluviales. Pero solamente cuando acabaron de limpiarlo tuvieron conciencia de la clase de hombre que era, y entonces se quedaron sin aliento. No sólo era el más alto, el más fuerte, el más viril y el mejor armado que habían visto jamás, sino que todavía cuando lo estaban viendo no les cabía en la imaginación.
         No encontraron en el pueblo una cama bastante grande para tenderio ni una mesa bastante sólida para velarlo. No le vinieron los pantalones de fiesta de los hombres más altos, ni las camisas dominicales de los más corpulentos, ni los zapatos del mejor plantado. Fascinadas por su desproporción y su hermosura, las mujeres decidieron entonces hacerle unos pantalones con un pedazo de vela cangreja, y una camisa de bramante de novia, para que pudiera continuar su muerte con dignidad. Mientras cosían sentadas en círculo, contemplando el cadáver entre puntada y puntada, les parecía que el viento no había sido nunca tan tenaz ni el Caribe había estado nunca tan ansioso como aquella noche, y suponían que esos cambios tenían algo que ver con el muerto. Pensaban que si aquel hombre magnífico hubiera vivido en el pueblo, su casa habría tenido las puertas más anchas, el techo más alto y el piso más firme, y el bastidor de su cama habría sido de cuadernas maestras con pernos de hierro, y su mujer habría sido la más feliz. Pensaban que habría tenido tanta autoridad que hubiera sacado los peces del mar con sólo llamarlos por sus nombres, y habría puesto tanto empeño en el trabajo que hubiera hecho brotar manantiales de entre las piedras más áridas y hubiera podido sembrar flores en los acantilados. Lo compararon en secreto con sus propios hombres, pensando que no serían capaces de hacer en toda una vida lo que aquél era capaz de hacer en una noche, y terminaron por repudiarlos en el fondo de sus corazones como los seres más escuálidos y mezquinos de la tierra. Andaban extraviadas por esos dédalos de fantasía, cuando la más vieja de las mujeres, que por ser la más vieja había contemplado al ahogado con menos pasión que compasión, suspiró:
         —Tiene cara de llamarse Esteban.
         Era verdad. A la mayoría le bastó con mirarlo otra vez para comprender que no podía tener otro nombre. Las más porfiadas, que eran las más jovenes, se mantuvieron con la ilusión de que al ponerle la ropa, tendido entre flores y con unos zapatos de charol, pudiera llamarse Lautaro. Pero fue una ilusión vana. El lienzo resultó escaso, los pantalones mal cortados y peor cosidos le quedaron estrechos, y las fuerzas ocultas de su corazón hacían saltar los botones de la camisa. Después de la media noche se adelgazaron los silbidos del viento y el mar cayó en el sopor del miércoles. El silencio acabó con las últimas dudas: era Esteban. Las mujeres que lo habían vestido, las que lo habían peinado, las que le habían cortado las uñas y raspado la barba no pudieron reprimir un estremecimiento de compasión cuando tuvieron que resignarse a dejarlo tirado por los suelos. Fue entonces cuando comprendieron cuánto debió haber sido de infeliz con aquel cuerpo descomunal, si hasta después de muerto le estorbaba. Lo vieron condenado en vida a pasar de medio lado por las puertas, a descalabrarse con los travesaños, a permanecer de pie en las visitas sin saber qué hacer con sus tiernas y rosadas manos de buey de mar, mientras la dueña de casa buscaba la silla más resistente y le suplicaba muerta de miedo siéntese aquí Esteban, hágame el favor, y él recostado contra las paredes, sonriendo, no se preocupe señora, así estoy bien, con los talones en carne viva y las espaldas escaldadas de tanto repetir lo mismo en todas las visitas, no se preocupe señora, así estoy bien, sólo para no pasar vergüenza de desbaratar la silla, y acaso sin haber sabido nunca que quienes le decían no te vayas Esteban, espérate siquiera hasta que hierva el café, eran los mismos que después susurraban ya se fue el bobo grande, qué bueno, ya se fue el tonto hermoso. Esto pensaban las mujeres frente al cadáver un poco antes del amanecer. Más tarde, cuando le taparon la cara con un pañuelo para que no le molestara la luz, lo vieron tan muerto para siempre, tan indefenso, tan parecido a sus hombres, que se les abrieron las primeras grietas de lágrimas en el corazón. Fue una de las más jóvenes la que empezó a sollozar. Las otras, asentándose entre sí, pasaron de los suspiros a los lamentos, y mientras más sollozaban más deseos sentían de llorar, porque el ahogado se les iba volviendo cada vez más Esteban, hasta que lo lloraron tanto que fue el hombre más desvalido de la tierra, el más manso y el más servicial, el pobre Esteban. Así que cuando los hombres volvieron con la noticia de que el ahogado no era tampoco de los pueblos vecinos, ellas sintieron un vacío de júbilo entre las lágrimas.
         —¡Bendito sea Dios —suspiraron—: es nuestro!
         Los hombres creyeron que aquellos aspavientos no eran más que frivolidades de mujer. Cansados de las tortuosas averiguaciones de la noche, lo único que querían era quitarse de una vez el estorbo del intruso antes de que prendiera el sol bravo de aquel día árido y sin viento. Improvisaron unas angarillas con restos de trinquetes y botavaras, y las amarraron con carlingas de altura, para que resistieran el peso del cuerpo hasta los acantilados. Quisieron encadenarle a los tobillos un ancla de buque mercante para que fondeara sin tropiezos en los mares más profundos donde los peces son ciegos y los buzos se mueren de nostalgia, de manera que las malas corrientes no fueran a devolverlo a la orilla, como había sucedido con otros cuerpos. Pero mientras más se apresuraban, más cosas se les ocurrían a las mujeres para perder el tiempo. Andaban como gallinas asustadas picoteando amuletos de mar en los arcones, unas estorbando aquí porque querían ponerle al ahogado los escapularios del buen viento, otras estorbando allá para abrocharse una pulsera de orientación, y al cabo de tanto quítate de ahí mujer, ponte donde no estorbes, mira que casi me haces caer sobre el difunto, a los hombres se les subieron al hígado las suspicacias y empezaron a rezongar que con qué objeto tanta ferretería de altar mayor para un forastero, si por muchos estoperoles y calderetas que llevara encima se lo iban a masticar los tiburones, pero ellas seguían tripotando sus reliquias de pacotilla, llevando y trayendo, tropezando, mientras se les iba en suspiros lo que no se les iba en lágrimas, así que los hombres terminaron por despotricar que de cuándo acá semejante alboroto por un muerto al garete, un ahogado de nadie, un fiambre de mierda. Una de las mujeres, mortificada por tanta insolencia, le quitó entonces al cadáver el pañuelo de la cara, y también los hombres se quedaron sin aliento.
         Era Esteban. No hubo que repetirlo para que lo reconocieran. Si les hubieran dicho Sir Walter Raleigh, quizás, hasta ellos se habrían impresionado con su acento de gringo, con su guacamayo en el hombro, con su arcabuz de matar caníbales, pero Esteban solamente podía ser uno en el mundo, y allí estaba tirado como un sábalo, sin botines, con unos pantalones de sietemesino y esas uñas rocallosas que sólo podían cortarse a cuchillo. Bastó con que le quitaran el pañuelo de la cara para darse cuenta de que estaba avergonzado, de que no tenía la culpa de ser tan grande, ni tan pesado ni tan hermoso, y si hubiera sabido que aquello iba a suceder habría buscado un lugar más discreto para ahogarse, en serio, me hubiera amarrado yo mismo un áncora de galón en el cuello y hubiera trastabillado como quien no quiere la cosa en los acantilados, para no andar ahora estorbando con este muerto de miércoles, como ustedes dicen, para no molestar a nadie con esta porquería de fiambre que no tiene nada que ver conmigo. Había tanta verdad en su modo de estar, que hasta los hombres más suspicaces, los que sentían amargas las minuciosas noches del mar temiendo que sus mujeres se cansaran de soñar con ellos para soñar con los ahogados, hasta ésos, y otros más duros, se estremecieron en los tuétanos con la sinceridad de Esteban.
         Fue así como le hicieron los funerales más espléndidos que podían concebirse para un ahogado expósito. Algunas mujeres que habían ido a buscar flores en los pueblos vecinos regresaron con otras que no creían lo que les contaban, y éstas se fueron por más flores cuando vieron al muerto, y llevaron más y más, hasta que hubo tantas flores y tanta gente que apenas si se podía caminar. A última hora les dolió devolverlo huérfano a las aguas, y le eligieron un padre y una madre entre los mejores, y otros se le hicieron hermanos, tíos y primos, así que a través de él todos los habitantes del pueblo terminaron por ser parientes entre sí. Algunos marineros que oyeron el llanto a distancia perdieron la certeza del rumbo, y se supo de uno que se hizo amarrar al palo mayor, recordando antiguas fábulas de sirenas. Mientras se disputaban el privilegio de llevarlo en hombros por la pendiente escarpada de los acantilados, hombres y mujeres tuvieron conciencia por primera vez de la desolación de sus calles, la aridez de sus patios, la estrechez de sus sueños, frente al esplendor y la hermosura de su ahogado. Lo soltaron sin ancla, para que volviera si quería, y cuando lo quisiera, y todos retuvieron el aliento durante la fracción de siglos que demoró la caída del cuerpo hasta el abismo. No tuvieron necesidad de mirarse los unos a los otros para darse cuenta de que ya no estaban completos, ni volverían a estarlo jamás. Pero también sabían que todo sería diferente desde entonces, que sus casas iban a tener las puertas más anchas, los techos más altos, los pisos más firmes, para que el recuerdo de Esteban pudiera andar por todas partes sin tropezar con los travesaños, y que nadie se atreviera a susurrar en el futuro ya murió el bobo grande, qué lástima, ya murió el tonto hermoso, porque ellos iban a pintar las fachadas de colores alegres para eternizar la memoria de Esteban, y se iban a romper el espinazo excavando manantiales en las piedras y sembrando flores en los acantilados, para que los amaneceres de los años venturos los pasajeros de los grandes barcos despertaran sofocados por un olor de jardines en altamar, y el capitán tuviera que bajar de su alcázar con su uniforme de gala, con su astrolabio, su estrella polar y su ristra de medallas de guerra, y señalando el promontorio de rosas en el horizonte del Caribe dijera en catorce idiomas: miren allá, donde el viento es ahora tan manso que se queda a dormir debajo de las camas, allá, donde el sol brilla tanto que no saben hacia dónde girar los girasoles, sí, allá, es el pueblo de Esteban.

Fuente: http://www.literatura.us/garciamarquez/ahogado.html



La batalla por el control de este de Ucrania

En las últimas semanas, grupos de hombres armados pro-rusas han  asaltado y aprovechado los edificios gubernamentales en las ciudades de todo el este de Ucrania. , estos grupos están exigiendo la separación de Ucrania. El nuevo gobierno de Ucrania ha solicitado ayuda occidental, ya que trata de recuperar las comisarías, bases aéreas y otras propiedades del gobierno - sin recurrir a la violencia que puede desencadenar una respuesta de Rusia. Mientras tanto, miles de soldados ucranianos se están desplegando en el este de Ucrania, con los soldados aún más rusos se congregaron en el otro lado de la frontera. Funcionarios de la OTAN dijeron que planean desplegar más fuerzas en el este de Europa y pidió a Rusia que deje de "desestabilizar" al ex satélite soviético, que ha estado en crisis profunda desde el derrocamiento de los líderes pro-Kremlin en febrero

Un hombre armado pro-ruso está fuera de la oficina del alcalde incautada en Slaviansk, Ucrania, el 14 de abril de 2014. Ciudades en el este de Ucrania el lunes se preparaban para la acción militar de las fuerzas gubernamentales como fecha límite pasó a los separatistas pro rusos para desarmar y acabar con su ocupación de los edificios estatales o enfrentar una importante operación "antiterrorista". (Reuters / Gleb Garanich)

Una mujer camina a lo largo de un paso a nivel cerca de tanques ucranianos en vagones de carga antes de su salida de Crimea - ahora anexada por Rusia -. A otras regiones de Ucrania en la solución de Gvardeiskoye cerca de la ciudad de Crimea de Simferopol en 31 de marzo 2014 (Reuters / Stringer)

Manifestantes pro-ruso pelea con un policía cerca de un edificio del gobierno regional de Donetsk 06 de abril 2014. Alrededor de 100 manifestantes pro-rusas irrumpieron en el y colgaron una bandera rusa en el desafío del gobierno pro-europeo de Kiev. (Reuters / Mikhail Maslovsky)

Un oficial de policía de Ucrania recibe atención médica después de ser atacado por una turba pro-ruso que asaltó una comisaría en Horlivka, el este de Ucrania, el 14 de abril de 2014. (AP Photo / Efrem Lukatsky)
Enmascarados hombres pro-rusos hacen guardia dentro de la oficina del alcalde en Donetsk el 16 de abril de 2014. (Reuters / Stringer)

Miembros del Ministerio del Interior de pie cerca de los hombres, que resultaron heridos en los enfrentamientos entre los partidarios pro-rusos y pro-ucranianas durante mítines en Kharkiv el 13 de abril de 2014. (Reuters / Stringer)

Un soldado ucraniano sostiene una granada de mano, como las tropas del ejército ucraniano reciba municiones en un campo en las afueras de Izyum, el este de Ucrania, el 15 de abril de 2014. Un periodista de The Associated Press vio por lo menos 14 vehículos blindados de transporte de personal con banderas de Ucrania, un helicóptero y militar camiones estacionados de 40 kilómetros (24 millas) al norte de la ciudad. (AP Photo / Sergei Grits)

Los legisladores comunistas pelea con los legisladores de derecha Svoboda (Libertad) Fiesta durante una sesión parlamentaria de Rada Suprema, el Parlamento de Ucrania, en Kiev, Ucrania, el 8 de abril de 2014. (AP Photo / Vladimir Strumkovsky)

Una mujer miembro de una unidad de autodefensa "Maidan" monta guardia frente al edificio del Parlamento de Ucrania en Kiev el 15 de abril de 2014. (Reuters / Valentyn Ogirenko)

Un hombre armado pro-rusa se ​​encuentra cerca de la sede de la policía incautada en Slaviansk el 13 de abril de 2014. El ministro del Interior de Ucrania dijo el domingo a los residentes en la ciudad oriental de Slaviansk a quedarse en casa, en previsión de enfrentamientos entre militantes pro-rusos que se han apoderado oficial los edificios y las fuerzas de seguridad de Ucrania. (Reuters / Gleb Garanich)


Un soldado ucraniano abraza un amigo pro-ruso, ya que están bloqueados por las personas en su camino a la ciudad de Kramatorsk el 16 de abril de 2014. Insurgentes pro-rusos requisaron seis vehículos blindados ucranianos junto con sus tripulaciones e izaron banderas rusas sobre ellos miércoles, amortiguación de las esperanzas del gobierno central de restablecer el control sobre el este de Ucrania intranquila. (AP Photo / Manu Brabo

Enmascarados hombres pro-rusos atacan fotoperiodista británico Frederick Paxton durante el asalto masivo de una estación de policía en la ciudad ucraniana oriental de Horlivka el 14 de abril de 2014. Varios edificios del gobierno han caído a multitudes de partidarios de Moscú en los últimos días como el malestar se extiende a través del este del país. Periodistas occidentales rutinariamente han sido blanco de intimidación por parte de las multitudes durante los ataques.

jueves, 17 de abril de 2014

Gabriel José de la Concordia García Márquez

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo....


Gabriel García Márquez



Todo lo que era sólido

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  Había un país real, más bien austero, habitado por gente dedicada a trabajar lo mejor que podía, a cuidar enfermos, a criar niños y educarlos, a construir cosas sólidas, a perseguir delincuentes, a juzgar delitos, a investigar en laboratorios, a cultivar la tierra, a ordenar libros en las bibliotecas, a ganar dinero ideando o vendiendo bienes necesarios. Pero por encima de ese país y mucho más visible estuvo desde muy pronto el otro país de los simulacros y los espejismos, el de las candidaturas olímpicas y las exposiciones universales, el de las obras ingentes destinadas no a ningún uso real sino al exhibicionismo de los políticos que las inauguraban y al halago paleto de los ciudadanos que se sentían prestigiados por ellas, el de los canales autóctonos de televisión destinados con plena desvergüenza y despilfarro sin límite a la propaganda sectaria y a la exaltación de la más baja vulgaridad transmutada en orgullo colectivo.

  Casi cualquier gasto era factible, a condición de que se dedicara a algo superfluo: porque ni en las épocas de más abundancia ha sobrado el dinero para lo que era necesario, para la educación pública rigurosa, para la investigación científica, para la protección de la naturaleza, para dotar de sueldos a los empleados públicos de los que depende la salud o la vida de los demás y los que se juegan la suya para protegerlas.[...]

  El trabajo fértil y bien hecho nunca les importó porque sus frutos tardan en llegar, y porque cuando llegan no suelen ser espectaculares y no les ofrecen a ellos la posibilidad de exhibirse como benefactores o salvadores. Querían salir en el periódico y escenificar inaugaraciones fastuosas en vísperas de alguna campaña electoral. Lo importante era comunicar bien. [...]. En una sociedad sólida los méritos están muy repartidos y el protagonismo de lo que sale bien casi nunca corresponde a quien ostenta un cargo público.  Cuanto más razonablemente funciona un país o una ciudad menos espacio queda para el providencialismo populista del buen líder que sabe lo que es mejor para los suyos y les consigue lo que piden o lo que necesitan,  casi siempre arrancándoselo con determinación a un poder más lejano al que también podrá achacar oportunamente cualquier contratiempo.

  En los últimos treinta y tantos años, al mismo tiempo que se iban levantando por todas partes las arquitecturas más inútiles y más caras de Europa, han surgido y se han agigantado también en España figurones de la política que han cultivado con éxito y sin ningún escrúpulo el populismo más barato, a veces paternal y a veces chulesco, o las dos cosas juntas, exhibiendo una zafiedad que se defendía o se disculpaba como llaneza, la cercanía del hombre o la mujer campechanos que no ocultan su origen ni se andan con formalidad ni sutilezas elitistas; el alcalde despechugado que se mezcla con la gente del pueblo que lo sigue eligiendo una y otra vez, el que logra que se construyan urbanizaciones y campos de golf y polideportivos de dimensiones olímpicas, el que por sus cojones trae a las fiestas al artista más famoso más caro, a quien además podrá ver todo el mundo sin pagar entrada, el que escarnece en público a los vecinos que se quejan del ruido inhumano de los bares o a los ecologistas que protestan contra el martirio de una vaquilla, contra la tala de un bosque para plantar una urbanización.

  Una mezcla del viejo caciquismo español y del reverdecido populismo sudamericano coincidió con los flujos de dinero barato que llegaban de Europa para engendrar una multiplicación fantástica de simulacros y festejos, de despliegues barrocos levantados para durar unas semanas o unos días y celebraciones hipertróficas, algunas rancias, y otras recién inventadas, muchas de ellas bárbaras, conservadas no por el apego a la tradición sino por la cruda persistencia del atraso.  Es triste que en un país la idea de la fiesta incluya con tanta regularidad la ocupación vandálica de los espacios comunes, el ruido intolerable, las toneladas de basura, el maltrato a los animales, el desprecio agresivo por quienes no participan en el jolgorio: mucho más triste es que la autoridad democrática haya organizado y financiado esa barbarie, la haya vuelto respetable, incluso haya alentado la intolerancia hacia cualquier actitud crítica. ....

Todo lo que era sólido
Antonio Muñoz Molina

Baby Can I Hold You


Una bofetada le salva de la ejecución en la horca en Irán en el último segundo

Un hombre que iba a ser ejecutado en Irán por un asesinato recibe el perdón de la madre de la víctima cuando ya tenía la soga al cuello

A veces una imagen puede valer más que mil palabras. Es el caso de la secuencia captada por el fotógrafo Arash Khamooshi, de la agencia estudiantial iraní ISNA, cuando iba a fotografiar la ejecución de un joven de 20 años, Balal, por un asesinato cometido cuando tenía 13 años.

La escena -narrada en todo detalle por el diario The Guardian- tiene lugar en un sencillo patio en el que hay un andamio del que cuelga una soga, bajo la soga hay una silla sobre la que está subido Balal. Una cinta negra le cubre los ojos, lleva grilletes en los pies y un grito congela su boca.

A continuación, otra imagen muestra la llegada de la madre del joven al que Balal asesinó hace siete años y por el que ha sido condenado a muerte. La siguiente fotografía, quizás la más conmovedora, capta el momento en el que la madre abofetea al reo, ya con la soga al cuello. Una bofetada con la que que cambia la muerte por la vida: es el gesto con el que la familia concede el perdón a Balal.

La secuencia, estremecedora, sigue con varias imágenes más: la madre hablando al joven, las manos que le retiran la soga del cuello, Balal desmoronándose mientras se lo llevan de nuevo a la celda y, finalmente, las madres del perdonado y del fallecido siete años atrás abrazándose entre lágrimas

 
En Irán, el segundo país con más ejecuciones públicas después de China, la ley permite a las familias de las víctimas participar en la ejecución de los condenados dando el empujón final a la silla del ejecutado. Pero la familia de Abdollah Hosseinzadeh decidió hacer todo lo contrario. Su hijo murió apuñalado tras una pelea, pero ahora el padre de la víctima admite que la solución no pasa por matar a su asesino, que entonces era un adolescente: "Balal no tenía experiencia y no sabía manejar un cuchillo. Fue inocente".

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Fuente: http://www.lavanguardia.com/internacional/20140417/54405086754/salva-ejecucion-horca-iran.html

Congelados vivos

Hay animales que se congelan y permanecen con vida, y no me refiero a animales que toleran eventos de congelación ocasionales, sino congelaciones que tienen relevancia ecológica. A esos animales se les llama, en inglés, freeze tolerant. Los animales freeze tolerant o criotolerantes afrontan periodos de congelación de forma periódica cada año, al llegar el invierno. Un porcentaje significativo de sus fluidos corporales (entre el 50 y el 70% en la mayoría de los casos) permanece congelado durante días o semanas y bajo esas condiciones casi todas las funciones del animal se detienen. Se encuentran en la condición más próxima posible a la muerte. Pero ¿cómo consiguen evitar o limitar los daños que causa el hielo?

Larva de Gynaephora groenlandica
Larva de Gynaephora groenlandica (Foto: Mike Beauregard)
Para empezar, el hielo sólo se forma en los líquidos extracelulares. Conforme se van generando cristales fuera de las células, aumenta la concentración de solutos del líquido que permanece en ese estado. En cierto modo, podría decirse que el hielo “secuestra” agua y al quedar los solutos disueltos en un volumen menor, la concentración osmótica resultante es mayor y mayor, a su vez, que la del interior de las células. Como consecuencia de ello, hay un flujo osmótico de agua del interior al exterior de las células, hacia los espacios extracelulares. Así pues, las células sufren una cierta deshidratación y podríamos decir que se “arrugan”, pierden algo de su volumen. Pero esa deshidratación tiene efectos positivos, ya que conlleva una elevación de la concentración de solutos dentro de las células, lo que evita, a su vez, que se formen cristales de hielo en ellas.

Además de lo anterior, los animales que toleran la congelación utilizan sustancias protectoras para mantener a las membranas y orgánulos celulares a salvo de los daños que puede causar el hielo. Esas sustancias suelen ser glicerol o alcoholes polihídricos similares, así como azúcares. El efecto protector del glicerol en procesos de congelación es conocido desde hace tiempo y esa es la razón por la que se utiliza con ese propósito para mantener distintos tipos de células congeladas; es el caso, por ejemplo, del esperma que se almacena congelado para realizar, posteriormente, fecundaciones in vitro.

Otro aspecto reseñable en los eventos de congelación en condiciones naturales es que, en cierto modo, se trata de procesos dirigidos; no ocurren de cualquier forma. Algunos animales utilizan los denominados agentes nucleantes de hielo (ice nucleating agents, INA), sustancias que provocan la aparición de cristales de hielo a su alrededor. Suelen ser proteínas de pequeño tamaño muy hidrofílicas, ricas en ácido glutámico o en el aminoácido glutamina. Esas sustancias parecen “guíar” la formación de hielo o, al menos, determinan en qué parte del organismo y en qué momento se inicia la aparición de los cristales, controlando de esa forma que la congelación curse de forma gradual.

Estas adaptaciones se han observado principalmente en invertebrados, como algunos insectos (en larvas y pupas de coleópteros, dípteros, himenópteros y lepidópteros, y en algunos adultos) y centípedos (todos ellos artrópodos), así como en invertebrados intermareales, principalmente gasterópodos, anélidos y nemátodos. Algunos de los insectos que han sido estudiados en su medio son la avispa parásita Bracon cephi, la oruga del Ártico Gynaephora groenlandica y la larva de la mosca Eurostata solidaginis. En las larvas de avispas del género Bracon que pasan el invierno en los campos helados del Canadá, el glicerol puede alcanzar una concentración de hasta el 25 o 30% en los fluidos corporales, aunque en primavera esa concentración se reduce de forma notable. Por otro lado, se ha observado que las larvas de las poblaciones de Eurostata pueden permanecer congeladas durante doce semanas; empiezan a producir glicerol a partir de medidados de noviembre, y para ello se requiere que hayan transcurrido al menos seis días a temperaturas inferiores a los 5ºC. En estudios realizados en el laboratorio con ejemplares del mismo género se ha comprobado que a la elevación inicial de la concentración de glicerol sigue una subida de la concentración de otra sustancia crioprotectora, el sorbitol. Por lo visto, en estas especies el frío activa la fosforilasa de glucógeno del cuerpo graso, y es la actividad de esa enzima la que desencadena la producción de glicerol y sorbitol a partir de glucógeno. Las orugas del género Gynaephora, por su parte, pueden permanecer congeladas durante diez meses a temperaturas inferiores a -50ºC. El 99’5% de sus 14 años de vida transcurre en fase larvaria, ya que como pupa y adulto no duran más de quince días. Pues bien, durante el 80% de su vida larvaria se encuentran congelados. Tienen una niñez muy prolongada, eso está claro, aunque en gran medida se lo deben al hielo.

Para terminar, hay que decir, no obstante, que este tipo de adaptaciones es relativamente excepcional y que en el mundo animal está mucho más extendido el mecanismo consistente en evitar la congelación.

Fuente:  http://zoologik.naukas.com/2014/04/14/congelados-vivos/

¿Está Europa a la altura de Ucrania?

Ahora que se acercan las elecciones al Parlamento Europeo, que tendrán lugar a finales de mayo, deberíamos recordar los últimos acontecimientos ocurridos en Ucrania. Las protestas que acabaron derrocando al presidente Víktor Yanukóvich y a los suyos en febrero fueron provocadas por la decisión que tomó el Gobierno de favorecer las buenas relaciones con Rusia por encima de la posible integración del país a la Unión Europea. 
SLAVOJ ŽIŽEK

De manera predecible, la reacción de muchas personas de izquierdas ante la noticia de las protestas masivas fue de condescendencia hacia los pobres ucranianos: "¡Qué engañados están; todavía siguen idealizando a Europa! No se dan cuenta de que está en decadencia ni de que, si entran a formar parte de la Unión Europea, se convertirán en una colonia económica de la Europa occidental, más o menos como Grecia".

No obstante, lo que esas personas ignoran es que los ucranianos no desconocen en absoluto la realidad de la Unión Europea; son completamente conscientes de sus problemas y de sus desigualdades. Pero querían enviar el mensaje de que su situación es mucho peor. Los problemas de Europa (su inestabilidad económica, su implacable paro) no dejan de ser problemas de ricos. Conviene recordar que, a pesar de la terrible situación de Grecia, siguen llegando refugiados africanos en masa, lo que desata la ira de muchos patriotas derechistas.

La cuestión es: ¿cuál es esa "Europa" que defienden los manifestantes ucranianos? Europa no se puede reducir a una sola visión: abarca, desde puntos de vista nacionalistas (e incluso fascistas), hasta ideas como lo que Étienne Balibar llama égaliberté, "igualibertad", la única contribución de Europa al imaginario político mundial, aunque cada día las instituciones europeas la traicionen más. Entre esos dos polos, solo los ingenuos confían en el capitalismo democrático liberal. Lo que Europa debería ver en las protestas ucranianas es, por tanto, lo mejor y lo peor de sí misma.

El nacionalismo de la derecha ucraniana forma parte de un populismo renovado anti-inmigrantes y prorreligioso que se presenta como la defensa de Europa. Ya en el siglo pasado, G.K. Chesterton percibió el peligro de esta nueva derecha y en su obra Ortodoxia explicó el punto de no retorno al que llegan los detractores de la religión: "Los que empiezan luchando contra la Iglesia en nombre de la libertad y de la Humanidad acaban dejando de lado la libertad y la Humanidad si solo pueden centrarse en derrotar a la Iglesia". ¿Acaso no se cumple lo mismo con los propios defensores de la religión? ¿Cuántos fanáticos religiosos comenzaron atacando con ferocidad la cultura secular contemporánea y al final se olvidaron de toda experiencia religiosa? ¿Acaso no se cumple también lo mismo con el reciente ascenso de los defensores de Europa frente a la "amenaza inmigrante"? En su fervor por proteger el legado cristiano de Europa, los nuevos fanáticos están dispuestos a renunciar al verdadero núcleo de dicho legado.

Entonces, ¿qué podemos hacer en una situación así? La mayoría de los liberales nos dicen que, si los valores democráticos básicos están en peligro por culpa de fundamentalistas étnicos o religiosos, todos nos deberíamos unir bajo el ideal democrático liberal en defensa de la tolerancia cultural, salvar lo que se puede salvar y abandonar el sueño de una transformación social más radical. Pero, ¿qué hay del sueño europeo capitalista democrático liberal por el que luchaban los manifestantes ucranianos? No se sabe del todo bien qué es lo que le espera a Ucrania dentro de la Unión Europea, pero está claro que las medidas de austeridad entran en el paquete.

Hay una broma que se hizo muy famosa durante la pasada década en la Unión Soviética sobre Rabinovich, un judío que quiere emigrar. En la oficina de inmigración, el funcionario le pregunta por qué y Rabinovich le contesta: "Tengo dos motivos. El primero es porque tengo miedo de que los comunistas pierdan poder en la Unión Soviética y entonces el nuevo poder nos eche la culpa a los judíos de los crímenes comunistas y vuelva a haber programas antijudíos...". "Pero", le interrumpe el trabajador, "no tiene ningún sentido; no hay nada que pueda cambiar en la Unión Soviética, ¡el poder de los comunistas durará para siempre!". "Bueno", responde Rabinovich con calma, "ese es mi segundo motivo".

Podríamos imaginarnos con facilidad una conversación similar entre un ucraniano crítico y un administrador financiero de la Unión Europea. El ucraniano se quejaría: "Hay dos cosas que nos atormentan en Ucrania. La primera, tememos que la UE nos abandone ante la presión rusa y deje que nuestra economía se derrumbe...". El administrador le tranquilizaría diciendo: "Pero puedes confiar en nosotros, no os abandonaremos; os controlaremos estrictamente y os aconsejaremos qué hacer". "Vale", respondería el ucraniano, "esa es la segunda cosa".

Efectivamente, los manifestantes del Maidán en la plaza de la Independencia de Kiev fueron héroes. Sin embargo, la verdadera lucha empieza ahora: la lucha por lo que será la nueva Ucrania. Este combate será mucho más duro que la lucha contra la intervención de Putin. La pregunta no es si Ucrania se merece a Europa, es decir, si es lo suficientemente buena para entrar en la UE; la pregunta es si la Europa actual es merecedora de las más profundas aspiraciones de los ucranianos.

Si Ucrania acaba como una mezcla de fundamentalismo étnico y capitalismo liberal, siendo los oligarcas los que muevan los hilos, al final será tan europea como lo es Rusia (o Hungría). Los analistas políticos afirmaron que la UE no estaba apoyando lo suficiente a Ucrania en su conflicto con Rusia y que la respuesta de la UE ante la ocupación rusa y la anexión de Crimea fue bastante tímida. Pero, además, faltó otro tipo de apoyo, incluso a mayor escala: a Ucrania nunca se le ha ofrecido una estrategia factible para acabar con su estancamiento socioeconómico. Para hacerlo, Europa debería primero transformarse y renovar su compromiso con la esencia emancipadora de su legado.

En sus Notas para una definición de la cultura, el gran conservador T. S. Eliot señalaba que hay momentos en los que la única posibilidad es la que se encuentra entre el sectarismo y el descreimiento, en los que la única forma de mantener viva una religión es llevar a cabo una ruptura sectaria del cadáver. Esta es nuestra única opción ahora: solo mediante una "ruptura sectaria" del cadáver en descomposición de la vieja Europa podremos mantener con vida el legado europeo de la égaliberté. Una ruptura así haría que nos replanteáramos las premisas que tendemos a aceptar como nuestro destino, como la prueba innegociable de nuestros apuros: el fenómeno llamado Nuevo Orden Mundial y la necesidad, a través de la "modernización", de acomodarnos a ello. Por decirlo sin rodeos, si el Nuevo Orden Mundial emergente es el destino innegociable de todos, Europa está perdida. Por tanto, la única solución para Europa es arriesgarse y romper el hechizo de nuestro destino. Ucrania solo podrá encontrar su lugar en una nueva Europa. No son los ucranianos los que deberían aprender de Europa, sino la propia Europa la que tiene que aprender a integrar el sueño que motivó a los manifestantes del Maidán.

Fuente:  http://www.huffingtonpost.es/slavoj-iek/esta-europa-a-la-altura_b_5145761.html

miércoles, 16 de abril de 2014

Los 22 huérfanos coruñeses que llevaron la vacuna de la viruela a América

Los niños fueron infectados en 1803 para transportar "in vivo" el remedio en barco y tres de ellos murieron en la travesía

Ruta de la Real Expedición de la Vacuna desde A Coruña. Gráfico: Ecelan

En 1796, Edward Jenner descubría los principios de la primera vacuna. Este médico británico observó que la infección con una variedad de varicela que padecían las vacas inmunizaba a los humanos. Empezaba la lucha contra "el más terrible de todos los ministros de la muerte", según describió el historiador británico Thomas Macaulay. Una contienda que concluyó en 1980, cuando la OMS dio por erradicada la enfermedad en todo el planeta.

La vacuna de la varicela pronto llegó a Europa. Pero el problema consistía en llevarla más lejos, en una época de transportes lentos y ausencia de sistemas de refrigeración.

Aquí aparece un médico alicantino, Francisco Xavier Balmis, quien logró convencer al rey Carlos IV para financiar una idea revolucionaria: infectar niños huérfanos y utilizarlos para llevar la vacuna a América, donde la enfermedad, llevada en 1518 por los primeros colonos españoles, tenía efectos devastadores.

La llamada Real Expedición Filantrópica de la Vacuna partió de la Coruña el 30 de noviembre de 1803. Y está considerada un hito en la salud pública, aunque sigue espabilando dudas éticas. 22 niños huérfanos coruñeses se convirtieron así en héroes, llevando en sus cuerpos a América la salvación para miles de congéneres.

Una enfermedad que se cebaba en los niños

Carlos IV fue muy sensible a la expedición. Su hija la infanta María Luisa había padecido varicela, una enfermedad que se cebaba en los niños, tenía alta mortalidad o causaba ceguera y desfiguraba los rostros. Una variedad era tan mortal como el propio ébola.

Según la Real Orden de 29 de junio de 1803, "el Rey, celoso de la felicidad de sus vasallos, se sirvió resolver, oído el dictamen del Consejo y de algunos sabios, que se propague a las dos Américas y, si fuera dable, a las Islas Philipinas, a costa del Real Erario, la inoculación de la vacuna, acreditada en España y en casi toda Europa como un preservativo de las varicelas naturales,".

Balmis vio que el único método para transportar el remedio en perfectas condiciones era utilizando seres humanos. Inglaterra había intentado usar vacas, pero no fue posible. Y hasta entonces se empleaba el pus fresco entre dos cristales, pero cuando el producto llegaba a América los virus eran inviables.

No existía la técnica y Balmis tuvo la idea. De dudosa ética, pero efectiva. El médico sugirió utilizar a 22 niños huérfanos para que hicieran de transmisores del virus.
Monumento a los niños huérfanos de la expedición ( Coruña)

Los niños fueron reclutados en el orfanato Casa de Expósitos de la Coruña. Se contrató también a la rectora de este centro, Isabel López de Gandalia. Finalmente, el 30 de noviembre de 1803 zarpó del puerto coruñés la corbeta "María Pita" con los 22 niños huérfanos; Balmis; 2 médicos asistentes, 2 prácticos, 3 enfermeras y la rectora del orfanato.

Durante la travesía, Balmis practicaba en los niños una incisión con una lanceta y les inoculaba el virus. Al cabo de diez días, aparecían unos granos de los que salía el valioso fluido que servía como vacuna. Los granos se secaban, por lo que el médico tenía que ir infectando niños, sucesivamente.

Poco después de un mes, los niños salvadores llegaron a Puerto Rico. Dos murieron en la travesía: Tomás Metitón y Juan Antonio, de tres y cinco años. Y fallecería otro más antes de llegar a Méjico.
Balmis siguió reclutando niños en América

A lo largo de más de dos años, la expedición de Balmis fue vacunando niños a lo largo de América. Para hacerlo, siguió reclutando chicos de orfanatos, para que transportaran la vacuna en sus cuerpos. Poco se sabe del destino de aquellos héroes forzados, aunque algunos fueron acogidos por familias. Mientras otros terminaron en hospicios, ante la incomprensión de algunas autoridades y el recelo de la Iglesia, contraria a la vacunación.

Balmis llegaría hasta Filipinas y Macao. Y su historia merecería una de esas películas inolvidables, de increíbles aventuras.

En la Coruña, ante el Domus, unas placas recuerdan a los 22 pequeños héroes gallegos. Algunos entre aquellos huérfanos llegaron a dar su vida para salvar a la de otros ante la varicela, la enfermedad que más muertes causó en la historia de la Humanidad

Fuente: http://www.gciencia.com/historias-gc/os-22-orfos-coruneses-que-levaron-vacina-da-variola-america/