viernes, 12 de marzo de 2021

Capar renos a bocados, la receta saami contra el calentamiento global

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Rebaños de renos

  Negar el cambio climático es, a día de hoy, tan cerril como sostener que la Tierra es plana o que en España no hay corrupción política. Y es que, después de tener en septiembre unas temperaturas caniculares que no se habían visto en la vida, el hecho de que el planeta se está calentando como una olla al fuego resulta evidente para todo el mundo (que quiera verlo, claro). En esta tendencia al alza, las zonas que más están padeciendo son las tierras polares -sobre todo el Ártico-, donde los inviernos cada vez son más cortos y los veranos más largos, pero, sobre todo, las zonas de transición al clima polar, debido a que los períodos fríos son notablemente más cortos y menos intensos, afectando a todo bicho viviente en aquella zona, ya sean plantas, insectos, mamíferos o el propio ser humano. Es en esta franja especialmente sensible del planeta que tienen su hogar pueblos como los Saami, que habitan el norte de la península Escandinava y que viven del pastoreo de los renos desde siempre. Sin embargo, se están encontrando que, con el cambio climático, sus renos tienen cada vez más problemas para alimentarse en invierno... y han hallado una solución ecológica, sostenible, aunque un tanto impactante: capar los renos a bocados. Como lo leen.

Líquen bajo la nieve

 El hecho de que el clima se vaya calentando de forma global hace que los climas de transición, en tanto y en cuanto están a medio camino de uno u otro clima, se vean obligados a decantarse a uno u otro lado del filo de la navaja. Ello hace que climas templados pasen a ser cálidos (ver La increíble supervivencia de los cocodrilos del desierto) y zonas que eran casi polares, se atemperen (caso de partes de Escandinavia, Canadá o Siberia). No obstante, y por mucho que el calentamiento sea acelerado a nivel geológico, el cambio se produce gradualmente, alternando períodos cálidos anormales con períodos fríos totalmente normales lo cual tiene sus lógicas consecuencias.

 En el caso que nos concierne, cuando acaba el verano, las primeras nieves hacen un colchón que protege térmicamente a las hierbas y a los líquenes de los duros días de invierno, manteniendo el interfaz entre suelo y nieve tanto más estable cuanto más grueso sea el manto de nieve. Normalmente a cero grados.

Dificultades cada vez mayores
Los renos, habituados a estos ambientes, con sus pezuñas y cuernos (es el único cérvido que tanto machos como hembras tienen cuernos) remueven la capa de nieve y acceden a la superficie del suelo donde se encuentran los líquenes y hierbas de los que se alimentan habitualmente. Pero el cambio climático está alterando esta pauta...
 
 Al alternarse en invierno las épocas frías con épocas anormalmente calientes, cuando caen las  nieves, estas no se mantienen estables, sino que, por efecto de los períodos de calor, estas pueden llegar a derretirse. Este deshielo a destiempo provoca que la nieve se humedezca durante el tiempo que duran las temperaturas altas y que, en la siguiente entrada de aire frío, el agua líquida se congele, transformando la mullida capa de nieve en una capa de hielo que cubre toda la superficie, complicando muy mucho la vida de las especies que allí viven, sobre todo la de los renos.
 
 De esta forma, al haberse producido una dura capa de hielo, los renos tienen serias dificultades para llegar a su alimento, habida cuenta que los animales han de ejercer una fuerza especial para romper ese inesperado escudo helado; escudo que no todos los individuos de las manadas tienen la capacidad de romper. O dicho de otra manera, que los individuos más grandes rompen el hielo para comer ellos, pero los más débiles se aprovechan de esta ventana “rota” para poderse alimentar también.
 
Laplanders milking reindeer, vicinity of Nome Alaska] | Library of Congress
Así las cosas, conforme que el calentamiento progresa, los renos se encuentran con el inconveniente de que, o eres grande, o no comes, muriendo de hambre por el hecho de no haber suficientes renos grandes que abran huecos en el hielo en el que poder comer... y porque los grandes machos están más pensando en luchar por las hembras que por alimentarse, todo sea el decirlo. Y aquí es donde entra el papel de la castración a bocados.
 
 Los saami -o sami-, al dedicarse al pastoreo de renos desde antiguo (desde los últimos 5.000 años como mínimo), ya tenían la tradición de castrar a algunos machos en las manadas ya que, cuando los machos entran en celo, se vuelven muy agresivos y difíciles de controlar en los grandes desplazamientos que hacen anualmente por los pastos. Aunque claro... ¿cómo castrarlos sin provocarlos heridas exteriores que se lleguen a infectar? Pues pegándoles un bocado en los huevos y romperles los testículos como quien casca una avellana con las muelas. Sencillo.
 
 El método tradicional empleado por los samis, llamado “gaskit”, por burro que pueda parecer, tiene sus ventajas. Según parece, al no eliminar los testículos del reno de forma quirúrgica, éstos continúan segregando una cierta cantidad de testosterona en el cuerpo, la cual hace que el animal aumente su masa muscular sin perder vigor. Ello se traduciría a su vez en una mayor capacidad física para sobrevivir al invierno (ver El inquietante caso de los renos de Saint Matthew) junto a una menor pérdida de energía al no tener necesidad de luchar por los harenes de hembras. Todo ventajas.
 
40 Rare Photos of Indigenous Sami People of the Nordic Areas and North  Western Russia From the Early 20th Century ~ Vintage Everyday
Saami Nomad School
  De esta forma, los renos machos, como fruto de su castración, cogen peso extra y se vuelven los más grandes de la manada con lo que adquieren una mayor capacidad de romper las capas de hielo que se forman como consecuencia del cambio climático. A su vez, al no estar dominados por sus hormonas sexuales, estos pasan a estar centrados en la búsqueda de comida ayudando a la manada a abrir las ventanas de nieve y hielo sobre los líquenes, en las cuales se alimentarán las hembras y las crías.
 
Lappland in Sweden. Catching reindeers. Sweden.
 
 Sea como sea, el problema viene del hecho que, como se considera una castración dolorosa para los renos (gracia no les hace, evidentemente), en virtud de una ley contra el maltrato animal, el gaskit se ha ido dejando de hacer en beneficio de otras formas menos dolorosas, más caras y más difíciles de implementar. No obstante, este cambio ha hecho que se reduzca el número de individuos castrados a aquellos imprescindibles para mantener la manada en orden, por lo que el progreso del calentamiento climático y sus inconvenientes ha pillado a los pastores con rebaños con muy pocos renos “capones”. Situación la cual, ha llevado a los ganaderos (recordar que el reno para los saami es el cerdo para nosotros) a estudiar la reintroducción del gaskit como forma fácil, barata, sostenible y segura de evitar que sus rebaños mueran por pasar más hambre que un caracol en un espejo. 
 
Una forma poco ortodoxa de capar renos
En conclusión, que por muy salvajes que nos parezcan las prácticas de castración saami con los renos, el hecho es que, por culpa de nuestra propia actividad diaria (y aquí no nos salvamos nadie), les estamos obligando a que retomen una forma de hacer que tenían prácticamente olvidada. Nos puede gustar o no, nos puede importar o no, pero tal vez lo que teníamos que hacernos mirar muy seriamente es que, si por un lado nos asquea ver cómo los capan a bocados y, con altanería,  ¡exigimos! que no sean crueles con sus -aunque no lo parezca- queridos renos, por otro lado, con nuestra inconsciencia para con el medio ambiente, los estamos forzando a que utilicen y extiendan una  práctica cruel, para evitar algo más cruel todavía: la muerte.

¿Doble rasero? No. Sencillamente, hipocresía humana.
 

miércoles, 10 de marzo de 2021

Lenguaje, cerebro y pensamiento: qué sabe la neurociencia sobre la capacidad más humana

Más allá del intercambio de ideas o la transmisión del conocimiento, el lenguaje condiciona la forma en que pensamos e influye en habilidades como la orientación, razonamiento, toma de decisiones o las emociones.

Neurociencia y lenguaje

  Para uno de los iconos de la Generación del 98, el escritor Miguel de Unamuno (1864-1936), «la lengua no es la envoltura del pensamiento, sino el pensamiento mismo». Una idea que compartía otro escritor coetáneo, el austríaco Karl Kraus (1864-1936): «El lenguaje no es aya, sino madre del pensamiento». Esta capacidad es típicamente humana, pero posiblemente no haya sido única de nuestra especie. Recientemente, un equipo de investigadores españoles presentaron evidencias de que nuestros primos los neandertales también podían hablar. «Los neandertales tenían las mismas capacidades auditivas relacionadas con el lenguaje que nuestra propia especie, lo que supone la primera prueba paleontológica sólida de que también tenían lenguaje», asegura Mercedes Conde Valverde, autora principal del artículo.

 Desde hace siglos, el lenguaje ha sido objeto de reflexión y estudio por parte de filósofos y escritores. Aristóteles en el siglo IV a. C. ya se refería al lenguaje en su tratado Sobre la interpretaciónEn las últimas décadas y en paralelo al trabajo de los lingüistas y los paleoantropólogos, los neurocientíficos y biolingüistas se han unido al reto de desentrañar sus misterios. «Los lingüistas llevan más de 50 años de trabajo firme, dando detalles sobre cómo podrían ser las operaciones mentales necesarias para el lenguaje, pero la forma en que se implementan en las neuronas sigue siendo un gran enigma», afirma a SINC Cedric Boeckx, director del grupo Biología Cognitiva del Lenguaje de la Universidad de Barcelona e investigador ICREA.

Un editorial publicado en la revista Science coincidiendo con un especial sobre lenguaje y cerebro destacaba que las lenguas son distintivamente humanas y que el lenguaje es una cuestión «importante y difícil en neurociencia». Aunque en el pasado se tratara como una parte separada del cerebro, «mucho trabajo empírico moderno ha demostrado que el lenguaje está integrado y en constante interacción con una increíble variedad de procesos neuronales», señala el texto que firmó Lera Boroditsky, profesora en el departamento de Ciencia Cognitiva de la Universidad de California (EE UU). A diferencia de otras áreas de la neurociencia, como la visión o las acciones motoras, con las que los científicos han podido utilizar técnicas invasivas en modelos animales, el estudio del lenguaje carece de estos modelos, lo que dificulta su estudio.

En el epicentro del cerebro

«El lenguaje juega un papel central en el cerebro humano, desde cómo procesamos el color hasta cómo hacemos juicios morales», recogía el editorial de Science. Así, esta capacidad influye en multitud de tareas sin que nos demos cuenta, desde recuerdos, codificación de olores y notas musicales, orientación, razonamiento, toma de decisiones o incluso expresión de emociones. Diferentes investigaciones han demostrado que las personas que no pudieron expresarse con ningún lenguaje cuando eran niños (como las personas sordas que no podían comunicarse con otros usando lenguas de signos) presentan patrones de conexiones neuronales muy diferentes de aquellos que sí tuvieron una exposición temprana al lenguaje.

Además, los hablantes de diferentes idiomas desarrollan distintas habilidades cognitivas según la estructura y los patrones de sus lenguas, algo que también incluye a las lenguas de signos. Sus hablantes desarrollan diferentes habilidades de atención visoespacial comparados con quienes usan el lenguaje hablado. En cuanto al lenguaje escrito, también reestructura el cerebro. «Incluso las propiedades aparentemente superficiales como la dirección de la escritura tienen profundas consecuencias sobre cómo las personas atienden, imaginan y organizan la información», apunta el editorial.

Chomsky y la mutación repentina

Aunque son muchos los investigadores que están contribuyendo a aclarar los interrogantes de esta capacidad humana, si hay un nombre conocido por buena parte de la población es el de Noam Chomsky (1928). El filósofo, politólogo y también lingüista sostiene que el lenguaje surgió de forma súbita por una mutación genética, algo que ponen en duda diferentes investigaciones. En un artículo publicado en la revista PLOS Biology el neurobiólogo Boeckx y Pedro Tiago Martins, investigador de su mismo equipo, cuestionan esta hipótesis y mantienen que la capacidad para el lenguaje fue fruto de una evolución gradual.

Durante décadas, Chomsky y otros académicos han propuesto que los humanos modernos estamos genéticamente equipados con el mecanismo de ensamble, una capacidad cognitiva sobre la que se basa nuestra habilidad para representar gramáticas complejas de una manera que solo los humanos sabemos utilizar, a diferencia de otras especies. Quienes defienden la hipótesis del gen único aseguran que el ensamble, al ser una operación simple, tuvo que ser el resultado de una mutación genética que dotó a un humano del equipamiento biológico necesario para el lenguaje. ¿Por qué? Porque esta capacidad cognitiva no tendría niveles intermedios, es decir, se tiene o no se tiene, y antes de la mutación, a su juicio, no existía pero después sí.

Sin embargo, el estudio de Boeckx y Martins afirma que, aunque el ensamble no se manifieste en fases intermedias, su evolución sí puede haber sido gradual. «Reconocemos la importancia de la contribución de Chomsky. De hecho, sin él el estudio del lenguaje como capacidad biológica probablemente no existiría, pero reconocemos también que es necesario no asumir que todo lo que diga Chomsky sobre cualquier aspecto del lenguaje es cierto o tiene sentido biológicamente», indica Martins a SINC.

Un mosaico de áreas cerebrales

Como hemos visto, el lenguaje está relacionado con un gran número de funciones cognitivas como la atención, la orientación o la memoria. Por eso mismo, las habilidades lingüísticas no se localizan en un área cerebral concreta sino en muchas de ellas. Tradicionalmente se había atribuido al área de Broca (situada en el lóbulo frontal izquierdo) y al área de Wernicke (en el lóbulo parietal izquierdo) la producción y procesamiento del lenguaje, pero hoy los científicos saben que están involucradas muchas más regiones.

Como explica a SINC Manuel Carreiras, director científico del Basque Center on Cognition Brain and Language (BCBL), el lenguaje es un sistema muy complejo que tiene varios niveles: fonología, sintaxis, léxico y semántica. Para comprender un mensaje, por ejemplo, hacemos multitud de acciones: desciframos significados por medio de operaciones complejas que realizamos a partir de la recepción de una cadena de sonidos, lo segmentamos en fonemas y palabras reconocibles y lo vamos ensamblando en frases hasta lograr descifrar el significado de ese mensaje.

Además, a partir de una idea llegamos a producir una cadena de sonidos, pero antes seleccionamos las palabras que vamos a utilizar y las ordenamos siguiendo unas reglas gramaticales. Después seleccionamos los fonemas y enviamos las órdenes precisas a los músculos del aparato fonador (del que forman parte las cuerdas vocales, la lengua o el paladar) para generar la cadena de sonidos. «Todas estasfunciones cognitivas están sustentadas por circuitos cerebrales que se activan durante la comprensión y la producción del lenguaje. Estos circuitos cerebrales reclutan distintas áreas de materia gris de la corteza cerebral y subcorticales, así como tractos de materia blanca que conectan distintas áreas de materia gris», describe Carreiras.

Una revisión de estudios publicada en Science ha descrito cómo nuestros cerebros decodifican el lenguaje para extraer un significado casi ilimitado de un conjunto relativamente limitado de palabras. Analizando frases cortas, la investigación concluyó que el lóbulo temporal anterior izquierdo y la corteza media prefrontal estaban relacionadas con la compresión, la producción, el lenguaje hablado y las señas. «Hay áreas del cerebro que, indudablemente, están relacionadas con el lenguaje pero lo importante es abandonar la idea de que hay un área cerebral que es la responsable», mantiene Martins.

Gracias a los avances de la neurociencia y de la tecnología, hoy es posible analizar las áreas cerebrales que se activan en determinas tareas lingüísticas por medio de imágenes por resonancia magnética funcionales, pero falta mucho por saber. «A medida que ampliamos el modelo clásico para incluir más regiones cerebrales implicadas en el lenguaje nos estamos acercando a responder la pregunta dónde, pero aún estamos lejos de saber cómo realiza el cerebro las operaciones mentales necesarias para el lenguaje», concluye Boeckx.

Los sonidos de los primates

Aunque el lenguaje sea una capacidad únicamente humana, los científicos estudian las formas de comunicación de otros animales. Los primates no humanos tienen una boca más larga y una faringe más corta que nosotros, puesto que su laringe no ha descendido como la nuestra. Es lo que se conoce como descenso laríngeo y que durante décadas se ha considerado como el primer paso para la aparición del habla.

Una revisión de estudios publicada en la revista ScienceAdvances concluye que, contrariamente a lo que se pensaba hasta ahora, este descenso laríngeo no es exclusivamente humano ni necesario para producir frecuencias durante la vocalización. «La revisión muestra claramente que, según el contexto social, varios tipos de monos (babuinos, macacos, dianas o lémures) son capaces de modificar la forma de su tracto vocal para producir diferentes cualidades vocales similares a las nuestras», declara a SINC Louis-Jean Boë, investigador de la Universidad de Grenoble (Francia) y autor principal del estudio. Este hallazgo implicaría que el descenso laríngeo no es imprescindible para desarrollar el lenguaje, tampoco en los humanos, por lo que, según los autores, sus orígenes se podrían remontar a unos 20 millones de años, en lugar de los 200.000 considerados hasta ahora.

Fuente: https://ethic.es/2021/03/lenguaje-cerebro-y-pensamiento-que-sabe-la-neurociencia-sobre-la-capacidad-mas-humana/

martes, 9 de marzo de 2021

¡Oh, los novelistas!


 
Leonid Pasternak. The Passion of creation

 
   ¡Oh, los novelistas! En lugar de escribir 
sobre cosas útiles, agradables, recreativas, no
hacen más que sacar a la luz las miserias de la 
vida. Yo les prohibiría que escribieran. ¿Qué 
consiguen con ello? Se pone uno a leer..., in- 
voluntariamente se queda pensativo, y enton-
ces aparecen ante su espíritu los mayores        
absurdos En verdad que les prohibiría escri-   
bir: se lo prohibiría terminantemente.             
           
Príncipe V.F. ODOIEVSKI                                   

La pobre gente
F. Dostoiewski

domingo, 7 de marzo de 2021

Ruido

Susana Blasco

De tan grandes las preguntas
y tan chica tu distancia,
se te han quedado cortas las respuestas.
Ten paciencia.

Si miras hoy la Luna hasta mañana
escucharás el chirrido de su eje
y más lejos, el crepitar de Mercurio
y al otro lado, quebrarse el hielo en Saturno
ulular el gas de Júpiter…

Si se hace de día y aún está mudo tu cielo
busca el eco con las plantas de los pies.
Oirás quebrarse el terrón que cede a la raíz de la gramínea,
el desbordarse del agua en los mares subterráneos,
el remolino del núcleo de la Tierra.

Y después de tanto estruendo, abre los ojos muy despacio
Hallarás la última repuesta
cuando todo calle
y se acompase al silencio del mundo tu latido.

 Myriam Soteras

Te hemos cuidado, (nos) cuidamos este 8M

 Limpiar y cuidar, atender y curar. Los sectores que han puesto el cuerpo en la primera línea de contención contra el covid-19 están altamente feminizados. Te lo contamos en este reportaje: las mujeres son el 80% del total del personal sanitario y el 84,6% del sociosanitario, sectores que presentan la mayor brecha salarial según el Instituto Nacional de Estadística (INE). 

Te hemos cuidado - 1
Somos el 80% del total del personal sanitario y el 84,6% del sociosanitario, los sectores con la mayor brecha salarial. QUEREMOS ROMPER LA BRECHA.

No es el único ejemplo de cómo ellas han sido la primera línea de contención contra el covid-19 desde que el 14 de marzo de 2020 se declarara el estado de alarma y hasta hoy, cuando las enfermeras tienen por delante la tarea de completar el calendario de vacunación sorteando los obstáculos que pone la situación y las administraciones. Esenciales son también las trabajadoras de hogar.

Te hemos cuidado - 2
Somos el 84% de las personas empleadas en la limpieza, un sector muy precarizado. QUEREMOS SALARIOS DIGNOS.

Ya lo eran: la crisis del covid-19 nos arrojó a la cara la evidencia de que las que limpian, las que cuidan, no podían quedarse en casa cuando el estado de alarma nos metió a casi todas entre cuatro paredes para contener la primera ola. Un 89% de las personas empleadas en el trabajo de hogar son mujeres. Las que trabajan con un contrato, lo hacen inscritas en un Régimen Especial que les priva de derechos esenciales como el paro. Los movimientos de trabajadoras de hogar llevan décadas reclamando su inclusión en el Régimen General, una promesa aplazada en varias ocasiones.

Te hemos cuidado - 3
Somos el 89% de las personas empleadas en el trabajo de hogar, un sector que se regula por un régimen especial que nos resta derechos. QUEREMOS LA INCLUSIÓN EN EL RÉGIMEN GENERAL DE LA SEGURIDAD SOCIAL.

Tampoco se detuvo en el estado de alarma la industria alimentaria. Detrás, en la parte invisible, estaban las personas jornaleras, asediadas por la precariedad y, muchas veces, la negación de una regularización que ayude a frenar la vulneración de derechos. En los peores meses de pandemia, el Sindicato Andaluz de Trabajadores ha trasladado a la Inspección de Trabajo numerosas denuncias a empresas agrícolas que no respetan las medidas de seguridad impuestas por la epidemia de coronavirus.

Te hemos cuidado - 4
El SAT denunció en plena pandemia docenas de incumplimientos de medidas de seguridad en la recogida de productos agrícolas. QUEREMOS UN TRATO DIGNO.

En la parte visible, trabajando de cara al público, las líneas de caja se mantuvieron en funcionamiento para garantizarnos a todas el suministro de productos básicos.

Te hemos cuidado - 5
Las cajeras se mantuvieron en sus puestos mientras la situación sanitaria recomendaba estar en casa. QUEREMOS RECONOCIMIENTO Y SALARIOS DIGNOS.
Te hemos cuidado - 6
Las mujeres con menores que teletrabajan soportaron la mayor parte del estrés del confinamiento. QUEREMOS TIEMPO PARA CUIDAR Y POLÍTICAS CORRESPONSABLES.

 Confinadas en casa y con los colegios cerrados, se puso en evidencia la esencialidad del único dispositivos capaz de amortiguar los “olvidos” en el diseño de las políticas públicas: las mujeres, tratando de conjugar el verbo “conciliar” en medio de una crisis que empezó siendo sanitaria y continuó siendo económica y social.

Son ellas las que este 8 de marzo reclamarán derechos negados y derechos perdidos por esta crisis. Ellas, que nos cuidan, organizan concentraciones o caceloradas, cuelgan delantales en los balcones o hablan de maternidades políticas, señalan a un sistema racista o ponen en valor los trabajos esenciales e invisibles.

Con la serie “Te hemos cuidado”, la ilustradora Emma Gascó parte del reconocimiento y de la rabia para recordar algo esencial: sabemos cuidar, y lo hemos hecho durante la pandemia. Este 8M, también (nos) cuidamos para reclamar nuestros derechos.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/8marzo/te-hemos-cuidado-nos-cuidamos-este-8m

jueves, 4 de marzo de 2021

Ayaan Hirsi Ali: “Hay que deshacerse del multiculturalismo, es un concepto fracasado

Somalian author Ayaan Hirsi Ali, former member of the Dutch parliament, in Rome in 2008.
Elisabetta Villa—Getty Images 

...  la escritora, pensadora y activista Ayaan Hirsi Ali (Mogadiscio, 1969) no parece estar muy dispuesta a dejar que el feminismo actual se duerma en los laureles.


En esta entrevista con NIUS, de hecho, esta pensadora critica varios aspectos de parte del feminismo contemporáneo, al que ve acusando pereza ante mujeres con burka que reivindican esa prenda como algo que empodera o en dificultades cuando las agresiones sexuales no las comete un hombre blanco heterosexual sino uno hombre de otro color.

Además, Ayaan Hirsi Ali ofrece nuevas orientaciones al feminismo. En suma, esta intelectual se mantiene activa en el debate de las ideas. Esto ya le ha costado, además de un reconocido prestigio internacional, amenazas de muerte por su crítica al Islam y reproches de “islamofobia” de quienes entienden que va demasiado lejos en lo que tiene que decir sobre esa religión.

El Islam es uno de los temas centrales de los varios libros que ha escrito y en los que su experiencia personal constituye, a veces, un elemento más de su análisis. Su último libro acaba de aparecer en España. Se titula 'Presa: la inmigración, el Islam y los derechos de la mujer' (Ed. Debate, 2021).


En él retoma la reflexión sobre temas que han marcado su carrera como escritora, política – en su momento fue diputada del parlamento neerlandés tras haber solicitado asilo en Los Países Bajos – e investigadora en el American Enterprise Institute, un think tank conservador de Estados Unidos, su país de acogida desde 2013.

Desde Estados Unidos, ella continúa estudiando y reflexionando sobre la evolución de la relación entre el Islam y Occidente, Europa y las mujeres, además estar muy pendiente de cuestiones como las políticas de inmigración y asilo. Sobre esto, entre otras cosas, ella dice lamentar que los líderes políticos europeos, tras haber reconocido que “el multiculturalismo ha fracasado absolutamente” – Angela Merkel dixit en 2010 –, no hayan “desarrollado una alternativa”.

P: Ha señalado usted que le gustaría ver renovarse al movimiento feminista. ¿Qué le gustaría que fuera diferente en ese movimiento?

Me gustaría que cambiara en tres aspectos. Me gustaría que empezara a hablar del tema de las seguridad y las mujeres en Europa. Y cuando digo seguridad, lo digo en alusión al espacio público. El movimiento feminista ha hablado mucho de la seguridad en los hogares, el movimiento del 'Me too' hablaba de la seguridad en el trabajo. Pero ahora estamos en un momento en el que tenemos que hablar de nuevo de seguridad en el espacio público, por ejemplo, en el transporte público, en parques, en lugares donde se hagan actividades recreativas, ya sea ir a correr o a relajarse. Porque las mujeres han dejado de estar seguras en estos sitios debido a la inmigración.

La segunda cosa que me gustaría es que el movimiento feminista viera y dedicara tiempo a las mujeres trabajadoras. Es verdad que muchas feministas hacen campaña por acceder a la igualdad con los hombres en términos de remuneración o por la igualdad de derechos en el mercado laboral. También hacen campaña para que haya más mujeres en posiciones de liderazgo. Todo esto está muy bien, pero estaría bien que nos dedicáramos a las mujeres trabajadoras, especialmente en Europa, porque hay muchas mujeres que están sufriendo las consecuencias no deseadas de la globalización, la inmigración y la fallida integración de las minorías.

P: ¿Y cuál sería el tercer aspecto?

Me gustaría que las feministas se ocuparan de las mujeres inmigrantes. Las feministas han sido reacias a defender a las mujeres inmigrantes. Es porque vienen de diferentes culturas y, desafortunadamente, ha habido mujeres inmigrantes musulmanas, por ejemplo, que han reivindicado que llevar el burka o el velo es un símbolo de empoderamiento femenino. Y yo creo que parte del feminismo ha sido demasiado perezoso, escuchando ese argumento y no yendo más allá en ese debate. Junto a los temas de seguridad, las mujeres trabajadoras y las mujeres inmigrantes, también me gustaría que las feministas se empezara a hablar de la conducta de los abusadores.

Porque para las feministas ha sido muy fácil criticar y corregir el mal comportamiento de hombres blancos heterosexuales. Pero a las feministas les ha costado y todavía les cuesta hablar de corregir el mal comportamiento de los hombres de otro color. Y ahora mismo son los hombres de otro color los más responsables de mucha de la violencia que vemos cometida contra mujeres, ya sea en su casa, en barrios obreros y en los espacios públicos. Todas éstas deberían ser las prioridades del movimiento feminista en el mundo occidental.

P: Menciona usted el problema de la violencia en comunidades de inmigrantes que no se han integrado en las sociedades occidentales. ¿No resulta extraño que actualmente este tema sólo sea abordado políticamente por partidos de ultraderecha o de extrema derecha?

Es cierto que los partidos de ultraderecha, algunos de los cuales son de verdad extrema derecha, otros yo los describo como populistas aunque se podría decir que son sólo anti-establishment, son partidos que se ocupan básicamente de un tema o dos en política. Por ejemplo, la inmigración o dejar la Unión Europea. En cada país puede ser distinto, pero hay una serie de partidos que parecen tener el monopolio a la hora de hablar de temas como la inmigración, el Islam radical y el fracaso de integrar grandes cantidades de personas de la minorías musulmana. Digo grandes cantidades porque hay países en los que hay pequeñas cantidades de musulmanes que están bien integradas y tienen mucho éxito. No todos los musulmanes están fuera de la sociedad.

P: ¿Pero por qué goza ese espectro político del monopolio de este tema?

Porque los partidos del establishment han estado evitando estos temas durante mucho tiempo. Han aplicado la filosofía del multiculturalismo, escapando con ideas de relativismo moral según las cuales no hay necesidad de que los inmigrantes se integren y asimilen las normas y los valores de la sociedad que les acoge porque tienen sus propias normas y valores. Esa filosofía dice: ¿quién es quién para decir que nuestras normas y valores son mejores que las suyas? Esto es lo que hemos estado viendo en Europa en las últimas tres décadas sino durante más tiempo.

P: ¿Qué consecuencias ha tenido esto?

Los problemas no han hecho más que crecer. Porque en las comunidades de inmigrantes vemos una mayor dependencia de ayudas sociales, más casos de abandono escolar, mayores porcentajes de desempleo y de representación en la población carcelaria. Y, como describo en mi último libro, esas comunidades ahora también suman una mayor cantidad de hombres que practican violencia contra mujeres en el espacio público. Los partidos del establishment han ignorado todos estos temas. Y los votantes se han ido a los partidos anti-establishment que sí se ocupan de esto. No les votan porque crean en ellos sino para mostrar su protesta, para dar cuenta de que están enfadados con los partidos del establishment.

Pero en realidad, los partidos anti-establishment no tienen el monopolio natural de estos temas. Tan pronto como los partidos del establishment se ocupen de estos temas, los electores volverán a votarles. Hay ejemplos de esto en Dinamarca, Austria o yo misma lo vi en Los Países Bajos cuando vivía allí. Fritz Bolkestein, cuando era líder del Partido Popular por la Libertad y la Democracia (VVD), el partido que hoy lidera la coalición del Gobierno neerlandés, logró anular a la extrema derecha ocupándose de estos temas. Pero luego la extrema derecha volvió porque los partidos del establishment volvieron a no ocuparse de estos asuntos.

P: En Francia hemos visto surgir ese bautizado como “proyecto de ley para reforzar la laicidad y los principios republicanos” con el que luchar contra los islamistas radicales que buscan romper con la República y sus valores. ¿Qué opinión le merece esta iniciativa?

Primero, el ejemplo francés es importante porque es un país grande en Europa, uno de los tres que lidera Europa. Si Francia logra resolver este asunto, puede que otros países europeos sigan su ejemplo. Lo que ha pasado en Francia es que la Agrupación Nacional de Marine Le Pen se ha agrandado. Ella ha estado cerca de ganar la presidencia. Según las encuestas, para las elecciones presidenciales del próximo año, podría estar cerca de ganar otra vez. Creo que el presidente Emmanuel Macron tiene una cierta urgencia que otros líderes europeos creen que no tienen.

Segundo, el problema del Islam radical tiene una escala y una gravedad muy grande en Francia. En muchos sentidos, el caso de Francia es el peor. Han tenido ya muchos ataques terroristas, pequeños y grandes. Casi cada semana están desarticulando planes de atentados terroristas. Ahora, lo que parece es que el Gobierno francés se ha dado cuenta de lo que conecta lo que yo llamo dawa y la yihad.

P: ¿A qué se refiere?

La dawa es el proselitismo, la propagación de aquello que lleva a la yihad y la violencia. Esto se hace en mezquitas, en las cárceles, en las casas, en los salones de los hogares de las familias cuyos miembros tienen la nacionalidad francesa pero que odian a Francia y los valores franceses. Ahora, las autoridades francesas no pueden hacer cómo que sólo tienen que ir a por los terroristas usando los medios de los cuerpos y fuerzas de seguridad. Esto ya no es suficiente. Han entendido que tienen que abrir algunas autodenominadas mezquitas, escuelas coránicas y lugares en los que niños pequeños, incluso niños pequeños, están aprendiendo a odiar a Francia. La gente que hace esto no llama a esto captación de terroristas, sino 'guerra santa'. Yo creo que en el Gobierno francés se están dando cuenta de lo que es este fenómeno. Le han puesto un nombre que lo describe de manera exacta: “separatismo”. Porque estamos hablando de una filosofía política y un movimiento separatista y en Francia lo están tratando como tal.

Lo que pasa en Francia es un gran avance en lo que respecta a este tema. Porque una vez que dices que hay separatistas dentro del país, uno está obligado a desarrollar programas para ocuparse del fenómeno adecuadamente. Si el presidente francés logra poner en marcha la legislación para ocuparse de esto será algo bueno no sólo para Francia, también lo será para el resto de Europa. Será lo mejor que le ocurra a los chicos y hombres jóvenes que viven en Francia y cuyas mentes no deberían ser envenenadas con el Islam radical y que así podrán integrar los valores y normas de la sociedad en la que viven para tener éxito en la vida.

P: ¿Hasta qué punto leyes como la francesa ponen de manifiesto el fracaso del multiculturalismo y que los gobiernos como el francés tienen que ser proactivos?

El multiculturalismo es un concepto fallido porque los principios que asume, según los cuales todos los valores son igual de buenos o igual de malos porque son lo mismo, significa que no tiene sentido imponer valores europeos en inmigrantes musulmanes, o a la inversa. Esa es la lógica del multiculturalismo. Es un concepto fallido pero para los líderes europeos. No hablo de uno en concreto, sino de los líderes políticos europeos que durante décadas consideraron el concepto de multiculturalismo una forma de evitar temas problemáticos. Esta actitud ha provocado que el problema se haya hecho cada vez más grande. Dice usted que el Gobierno de Francia está siendo proactivo. En realidad, es justo lo contrario.

El Gobierno francés está siendo reactivo. Porque han esperado tanto y han ocurrido tantos ataques terroristas. Han esperado a que las comunidades separatistas ya estén separadas. Los líderes separatistas ya han tenido éxito en Francia, separando miembros de su comunidad del resto de la sociedad. Ahora el gobierno está reaccionando. Ser proactivo hubiera implicado hacer lo que dice que ahora va a hacer el Ejecutivo hace treinta o cuarenta años. Pero han dejado que se formen guetos. Han dejado que radicales se instalen y prediquen hasta en las prisiones. La situación es tal que sólo queda una opción, a saber, reaccionar. El multiculturalismo lleva a esto, porque como filosofía lleva a que no se haga nada.

P: Sin embargo, el multiculturalismo sigue teniendo bastante predicamento en muchos sectores de la sociedad.

Sus defensores siempre hablan de los temas inofensivos, ya sea la comida, la música, la ropa. Pero se niegan a hablar de temas como la yihad en lo que respecta al Islam, por ejemplo. Rechazan, por ejemplo, hablar de los derechos de las mujeres o de la libertad de expresión. Algunos líderes que aceptaron la idea del multiculturalismo para lidiar con temas como la inmigración y el Islam han fracasado completamente. Por eso creo que hay que deshacerse del multiculturalismo.

P: Que el multiculturalismo se adoptara en su momento, ¿fue algo propio del pasado, resultado de las ideas progresistas de los años 60 y 70, lo que luego se ha llamado French Theory, o tiene que ver con una aparente pereza de los líderes políticos del mundo occidental?

Creo que son las dos cosas. Los sesentayochistas y la gente que creció en los setenta vivió en ese Zeitgeist del que usted habla. Luego, al llegar a posiciones de liderazgo, estuvieron muy abiertos a esta filosofía del multiculturalismo. Creo que ahí juega un papel la noción de que los europeos cayeron en lo siguiente: cuando juntas experiencias como el colonialismo o el Holocausto, esto lleva a los líderes a estar muy abiertos y a querer ser diferentes de la generación de sus padres y sus abuelos. Querían demostrar que eran distintos, empáticos, globales, capaces de aceptar otras culturas y valores y demás. El Zeitgeist puede explicar en algo esto, pero luego viene la pereza y la incompetencia.

Porque, con el paso del tiempo, muchos líderes de países han visto por sí mismos con pruebas empíricas, por ejemplo, que el Islam político es una filosofía que es hostil a todas las libertades, a las mujeres, a los que no creen, a los propios musulmanes que no van a la yihad y a los homosexuales. Todo esto es bien sabido. Por eso, es importante moverse en una dirección distinta a la que marca el espíritu de los tiempos y, como líder, mirar lo que quieren los votantes que se haga. Hay líderes como Angela Merkel que han dicho que el multiculturalismo ha fracasado. Otros lo han admitido y han dicho que ya no se inscriben en él. Pero no han desarrollado ninguna alternativa. 

 Fuente: https://www.niusdiario.es/internacional/europa/ayaan-hirsi-ali-hay-deshacerse-multiculturalismo_18_3097245079.html

miércoles, 3 de marzo de 2021

«Me llamo Dieter Stepner, pero nací y crecí en Siberia, en la antigua URSS»

yo
Aquí salgo vestido con ropa de invierno. Un punto a tener en cuenta es el calzado. Es ya un icono ruso las conocidas como walenki. Estas botas de fieltro sin forma alguna eran el calzado de invierno. Eran iguales tanto para niños como para adultos. No tienen un solo detalle. Las suelas son redondeadas. Cuando la nieve empezaba a derretirse, se les ponía un suplemento de goma.

En el libro sobre la URSS de finales de los setenta y principios de los ochenta de Felix Bayón que comentamos hace un par de años todo era decadencia y, en general, el paisaje de un sistema que se caía a pedazos víctima del estancamiento económico y la corrupción. Y eso que solo les faltaba sumirse en el caos y después en un shock. Pero en el libro había unas páginas emocionantes, eran las dedicadas a Siberia. Pese a las dificultades y a la obsolescencia tecnológica, hablaba de trabajadores voluntarios, comunistas convencidos, a menos cuarenta grados. Era muy romántico desde una perspectiva esté donde esté cada uno ideológicamente.

Pues se da la casualidad de que gracias a la corresponsalía alemana de este blog he encontrado un natural de Siberia que, precisamente, estuvo allí esos años. Para ilustrarnos, derribar prejuicios, confirmar hechos o circunstancias aprendidas del negro sobre blanco, o para disfrutar con su peripecia vital, le hicimos unas preguntas.

Dieter…

Antes de empezar quisiera dejar claro que lo que cuento aquí es mi perspectiva como niño. Tenía doce años cuando en 1993 nos marchamos de Rusia. Después visité Omsk, mi ciudad natal, en 1995 y en 2006. También estuve en el 2004 de excursión en San Petersburgo. Para responder a algunas preguntas tengo que referirme a lo que me contaron mis padres y abuelos. También a mi memoria, siempre nostálgica: tuve una infancia muy feliz.

¿Por qué naciste en Siberia?

Las familias de mis padres son ambas de origen alemán. Sus antepasados fueron invitados por Catalina la Grande a establecerse con granjas en Rusia. La familia de mi madre colonizó el Volga y la de mi padre, el Cáucaso. Pero después del inicio de la II Guerra Mundial, que en 1941 llegó a la URSS, todos mis abuelos y bisabuelos fueron deportados. La familia materna terminó en el oeste de Siberia y la paterna en Kazajstán. La mayor odisea la vivió probablemente mi abuela paterna. No conozco todos los detalles pero al ser la mayor de los hermanos, tuvo que hacerse cargo de ellos cuando atravesaron miles de kilómetros a pie hasta llegar a su destino.

Mi madre nació en Tara, una pequeña ciudad del oeste de Siberia. Mi padre, en un pueblo de población mayoritariamente alemana llamado Koschetau. Ambos estudiaron en Omsk, donde se conocerían. Allí se casaron y, llegado el momento, nos tendrían a mí y, unos años después, a mi hermano. Cuando tenía cuatro años nos mudamos de Omsk a un barrio de las afueras porque allí nos concedieron un piso que tuvimos que compartir con mi bisabuela y una tía.

Aquí estoy con los compañeros de la guardería en una de las muchas excursiones obligatorias al Parque de la Victoria de Omsk, en honor a los veteranos de guerra. Más tarde, ya en el colegio, seguiríamos teniendo este tipo de excursiones.
Aquí estoy con los compañeros de la guardería en una de las muchas excursiones obligatorias al Parque de la Victoria de Omsk, en honor a los veteranos de guerra. Más tarde, ya en el colegio, seguiríamos teniendo este tipo de excursiones.

¿Cómo era la vida en Siberia?

A la gente le gusta dramatizar. El que prestara atención en el colegio sabrá que el clima continental no solo significa -30ºC en invierno, también son +30ºC en verano. Y el frío por sí mismo no es tan desagradable como uno se pueda imaginar, siempre y cuando tenga la opción de escabullirse a un lugar con calefacción, naturalmente. Pero incluso haciendo frío se podía hacer vida en la calle si uno iba correctamente abrigado: el gorro, la bufanda y los guantes eran nuestro uniforme. Sin embargo era un frío seco, que permitía aguantar mejor los -30º C allí que 0º C en un clima húmedo, como es el caso de Centroeuropa.

El problema era que en invierno teníamos que fabricarnos nuestros propios aislantes para casa porque las ventanas no eran estancas. Hacia octubre-noviembre había que rellenar las rendijas con algodón húmedo para que se helara y no se colara el frío. Y como no se podía ventilar el interior de la viviendas correctamente, a veces acababa oliendo fatal. Pero era una alegría cuando llegaba el buen tiempo, se quitaban estos artilugios y se podía volver a abrir las ventanas.

Otro problema aún mayor era la calefacción central, que funcionaba con sus propios horarios, eso cuando funcionaba, independientemente de la temperatura exterior. Me acuerdo perfectamente de que en el invierno de 1990 se estropeó la calefacción y tuvimos que estar dos semanas con abrigos de piel en casa incluso para dormir.

¿Cómo era la vida de los niños?

En invierno los juegos con nieve y hielo eran predominantes. Desde hacer inofensivos muñecos, tirarse bolazos, construir cavernas en la nieve hasta el que más nos gustaba: el rey de la montaña. Cada año los mayores de las viviendas vecinas construían en el patio un tobogán de nieve de dos o tres metros de altura. La superficie del tobogán se regaba con agua para que se congelara. El juego consistía en empujar a los otros niños de la cima de la «montaña» permaneciendo así como el «rey» en la cima. Todo esto era una pelea caótica. Puesto que en invierno iba un tan empaquetado, no importaba si caías cabeza abajo desde dos o tres metros de altura. Era un juego en el que nadie partía con ventaja porque la superficie era muy resbaladiza y los niños pequeños podían ganar a los grandes. También estaban los deportes clásicos de invierno, como el hockey sobre hielo en la calle. No había casi coches y las calles estaban lisas para jugar. En el barrio además teníamos una zona vallada que en invierno se usaba para patinar.

En mi ciudad había un «pueblo de hielo». Era esculturas enormes de hielo por las que podía uno escalar y deslizarse. Algunas estaban iluminadas por dentro. Era algo que me encantaba de pequeño y, por lo que sé, siguen existiendo.

En primavera cuando se derretía la nieve, surgían nuevas diversiones. Se formaban unos charcos de tal extensión y profundidad que eran realmente estanques. Detrás de nuestra casa había una hondonada donde se acumulaba el agua. Algunos niños jugaban con balsas que ellos mismos se construían. Todavía me acuerdo de cómo casi se ahoga mi hermano al caer en una de esas charcas.

En verano los juegos apenas se diferenciaban a los de Occidente. Se jugaba al escondite, a la guerra, al fútbol (en la misma calle donde en invierno se jugaba al hockey sobre hielo). El matiz estaba en que teníamos más opciones para no estar bajo vigilancia y, por lo tanto, hacer más tonterías. Íbamos por ejemplo al patio del colegio porque había aparatos para escalar, esquinas para esconderse y fumar. Además se podía hacer fuego con neumáticos viejos que guardábamos. De vez en cuando entraba algún adulto a comprobar de dónde salía tanto humo, pero para entonces ya estábamos todos escondidos. Prendíamos el fuego en un lugares estratégicos.

Los sótanos de los edificios eran uno de nuestros lugares preferidos. Siempre oscuros, estrechos y sucios, eran perfectos para los chicos. Una vez nos encontramos que una perra callejera (perros callejeros había a montones) había tenido una camada y quisimos cuidar a los cachorros. Cada amigo se llevó uno a casa para ver si nos dejaban nuestros padres quedárnoslos. Mi perro nada más llegar se hizo pis sobre la alfombra y eso ya fue motivo suficiente para los míos. El resto de mis amigos tuvieron la misma suerte que yo, por lo tanto decidimos construir una caseta en el sótano para alimentarlos allí. Estuvieron dos o tres días, hasta que un vecino oyó los ruidos, metió a los cachorros en un saco y los echó al río. Al vecino le odiamos una buena temporada pero pensó de una manera pragmática: los cachorros no hubiesen logrado sobrevivir.

Mi hermano con unos amigos. De fondo una de las obras eternas del barrio hecha con paneles prefabricados, de esas que tardaban cinco años en terminarse. Las obras eran lugares que nos atraían mucho para jugar, aunque estaba prohibido entrar en ellas.
Mi hermano con unos amigos. De fondo una de las obras eternas del barrio hecha con paneles prefabricados, de esas que tardaban cinco años en terminarse. Las obras eran lugares que nos atraían mucho para jugar, aunque estaba prohibido entrar en ellas.

¿Es cierto eso de que en invierno solo hay hielo y en verano solo hay barro?

No es siempre así. Hay ciertas zonas del este de Siberia que sí, algunas solo son accesibles en coche cuando se hielan los ríos. En nuestro barrio las calles estaban siempre embarradas. Era normal el que los vecinos accedieran a sus casas por caminitos porque durante décadas no hubo calles urbanizadas dignas de tal nombre. Muchos pueblos solo tenían asfaltada la calle principal.

¿Cómo recuerdas los años del comunismo en los que creciste?

El comunismo ya estaba herido de muerte cuando empecé a ir al colegio. Creo que fuimos la última promoción que fue formada como «pioneros». Por eso me acuerdo de la decadencia. Todos los veranos teníamos que leernos un libro durante las vacaciones y al comienzo del curso hacer un resumen de él delante de toda la clase. Casi siempre eran libros sobre héroes de guerra rusos, de la guerra civil rusa (1920) o de la II Guerra Mundial.

Yo era, sin ser presuntuoso, un estudiante ejemplar, pero estos libros me parecían soporíferos. Una vez no fui capaz de leérmelo en los tres meses que duraban las vacaciones y en su lugar me leí La banda de Tarzán. Después del verano hice el resumen delante de la clase y la maestra se encogió de hombros sin decir nada. De haber pasado esto unos años antes, hubiera tenido que visitar al director del colegio. Estaba todo en duda.

Lo mismo pasó con el pañuelo que teníamos los pioneros anudado al cuello. Lo llevamos un par de meses y después de ese tiempo acabó en el armario. A veces cuando venían amigos de mis padres a casa y un rato después de haber bebido, se lo ponían y marchaban por casa haciendo el saludo socialista a quien se encontraban a su paso.

Y aunque esto ocurrió ya en mis últimos años en Rusia, allá por 1993, fue especialmente desconcertante que la Biblia entrase a formar parte del currículo escolar. Pasar de leer a los héroes de guerra soviéticos a textos bíblicos que ni siquiera la maestra entendía.

La escuela general a la que acudí hasta 1993. La fotografía es del 2006.
La escuela general a la que acudí hasta 1993. La fotografía es del 2006.

¿Cómo era la educación?

No puedo decir nada malo de ella. Se potenciaban mucho las ciencias naturales. La relación entre los maestros y los alumnos era diferente, quizá no como puedas imaginar. Los compañeros de clase eran los mismos desde el primer curso hasta el décimo. La maestra solo se cambiaba una vez, en el tercer año. Eso acababa haciendo que al final fuera una especie de familia, con madre, generalmente, porque las maestras eran mayoría dentro de la profesión. Esta relación especial hacía posible algunas situaciones peculiares. Una vez tenía ganas de esquiar y me fui a casa de la maestra a pedirle las llaves del cuarto donde se guardaban los esquís. También usábamos la clase como sala de fiestas. Tendríamos unos once años cuando pasó por primera vez. La maestra apareció al principio para que le prometiéramos que no íbamos a dejar la clase como un vertedero. Después se marchó a casa. Por supuesto que en ese momento alguien sacó una botella de vodka y nos bebimos nuestros primeros chupitos. Pero al final lo dejábamos siempre todo recogido.

De vuelta a la educación, un asunto que ahora en Alemania está de actualidad, es la igualdad de oportunidades de los niños de familias pobres. En la Unión Soviética estaba fuera de toda duda. Si tomamos el ejemplo de mis padres, ambos nacieron en familias de deportados, pero pudieron estudiar y hacer una carrera. Mi madre estudió Medicina; su hermana, Odontología. Mi padre tuvo cuatro hermanos de los cuales todos estudiaron menos el mayor, porque tuvo que ayudar a sus padres a cuidar de sus hermanos.

Como su nombre indica, estábamos en tercer curso aunque no es del todo cierto. Oficialmente estábamos en el cuarto. Todos los alumnos del país saltaron un año para poder adaptarse al modelo de 11 cursos en lugar de 10. Se daban situaciones curiosas, como que los alumnos recién escolarizados pasaran directamente al segundo curso.
Como su nombre indica, estábamos en tercer curso aunque no es del todo cierto. Oficialmente estábamos en el cuarto. Todos los alumnos del país saltaron un año para poder adaptarse al modelo de once cursos en lugar de diez. Se daban situaciones curiosas, como que los alumnos recién escolarizados pasaran directamente al segundo curso.

¿Es verdad que en Siberia siguen en pie muchas estatuas de Lenin, que la gente no quería quitarlas?

Este es un punto interesante. Desde la distancia diría que los rusos echan de menos sus tiempos como superpotencia. Y Lenin estuvo en su origen y desarrollo. Si él ahora estaría con los comunistas, fascistas, neoliberales-conservadores o rojiverdes, es un asunto secundario. Pero quizá solo sea mi opinión personal.

Siempre hay quien glorifica el pasado y dice que Stalin no era tan malvado, que a fin de cuentas él ganó la II Guerra Mundial e industrializó el campo. La misma cháchara tenemos en Alemania con quien añora los tiempos de Hitler, en los que en Alemania había disciplina, orden y trabajo para todos.

¿Qué hay de los gulags de Stalin de Siberia?

A finales de los ochenta ya no era ningún secreto. Aunque entre los adultos que me rodeaban casi ninguno había leído Archipiélago gulag de Solzhenitsyn. Lo que pasaba es que no se hablaba de los años treinta y cuarenta. No creo que ya durante la Perestroika hubiera tantos presos políticos como en esos años. Y los simulacros de juicios políticos ya hacía años que no se daban. Era más bien como ahora hace China con Ai Weiwei, arresto domiciliario y cosas así. Ahí está el ejemplo de Sájarov. Protestó por la invasión de Afganistán y lo deportaron a Nischni Nowgorod, en el este de Rusia. Allí pudo trabajar cómodamente en la redacción de una constitución liberal a pesar de la vigilancia del KGB. De los tiempos del gulag en la época de Stalin, solo sé que mi bisabuelo murió en uno después de ser deportado. Mi bisabuela lo vio por última vez en 1941.

¿Es verdad que los mejores comunistas iban a Siberia voluntarios a trabajar en las condiciones más difíciles por el socialismo?

Tengo dos cosas que decir al respecto. Por un lado existía la leyenda del BAM (Ferrocarril Baikal-Amur) en los siempre laboriosos Komsomoles. Empezaron a construir el primer tramo en los años treinta, seguramente con mano de obra mayoritariamente forzada. Se retomó su construcción en los años setenta. Entonces mandaban unos meses «voluntariamente» a los alumnos que abandonaban sus estudios. Seguro que habría algún idiota que iba gustosamente por su cuenta.

Por el otro, en el norte y en el este de Siberia el trabajo estaba muy bien remunerado. Entraban en los planes quinquenales porque eran regiones que hacía falta desarrollar y necesitaban todo tipo de especialistas: técnicos, médicos, maestros… No solo se ganaba más dinero, también se recibían productos que eran escasos en el resto del país. Fruta del sur o Pepsi-Cola, por ejemplo.

Muchos jóvenes titulados se iban poco después de casarse a estas zonas para intentar ahorrar algo de dinero para el futuro. Era en cierto modo un proyecto de vida. Unos tíos míos se marcharon a Chanty-Mansijsk, donde también vivía mi abuela y su marido. Ambos tenían buenos trabajos. Él era capitán de un centro comercial flotante, donde los habitantes de una amplia zona se abastecían de todo tipo de productos. Mi abuela trabajó en la administración del puerto. A veces ocurría que la mercancía «se caía» de los camiones, de ahí que fuéramos mi hermano y yo unos niños bien abastecidos de todo tipo de productos deficitarios. En los ochenta ya bebíamos Pepsi. La ciudad de Chanty-Mansijsk sigue siendo una de las más pujantes de Rusia. Vive muy bien con el petróleo y celebran los campeonatos mundiales de biatlón.

Acogedoras viviendas de hormigón prefabricado donde vivimos de 1985 a 1993. La casa se construyó en la primera mitad de los años 80 y cinco años después ya tenía el mismo aspecto desolado que ahora.
Acogedoras viviendas de hormigón prefabricado donde vivimos de 1985 a 1993. La casa se construyó en la primera mitad de los años ochenta y cinco años después ya tenía el mismo aspecto desolado que ahora.

¿Cómo recuerdas la transición al capitalismo?

Siberia es actualmente igual de capitalista que el resto del mundo. Las prioridades han cambiado completamente. La solidaridad entre la gente que había antes, y eso te lo puede confirmar casi cualquiera que haya vivido en un país socialista, nunca la he visto en Occidente.

Como la mayoría de los productos escaseaban, había una red de apoyo entre conocidos que servía para salir del paso. Todos culpaban a los de arriba y así pasaban los días. También había otras formas de relacionarse. Las abuelas salían cada tarde a la calle y se sentaban delante de sus casas a intercambiar cotilleos mientras vigilaban a los nietos, mientras los tuvieran a la vista.

Nosotros solo estuvimos al principio de la transición, tiempo suficiente para mis padres supieran que así no querían criar ahí a sus hijos. Se estableció la ley del más fuerte, que ha perdurado hasta nuestros días. Eso les dio miedo. En esa época apareció la expresión «nuevos rusos», que se hizo representativa de todo el país, porque fueron los primeros que se pusieron a derrochar como cerdos el dinero que ganaban de aquella manera.

De Rusia en los años noventa solo puedo contar desgracias de familiares o de amigos de mis padres. Una amiga de la familia era costurera y alquiló un quiosco que convirtió en taller de costura. Siempre aparecían por allí unos tipos que le exigían dinero a cambio de la protección de su negocio. Y como era un territorio en disputa con otras bandas, cada poco aparecía por allí gente diferente con las mismas exigencias. Si no pagaba, le quemaban el taller. Desconozco con qué frecuencia le ocurrió y tampoco sé cuánto tiempo duró el vacío de poder hasta que al menos solo tuvo que pagar a un jefe supremo.

Muchos tuvieron que abandonar sus trabajos. Mis padres tenían a muchos médicos entre sus círculos de amistades que decidieron montar sus propios negocios. Con el salario de un médico no se podía vivir. Y todos los trabajadores tenían el mismo problema: cobraban con meses de retraso y con una inflación por las nubes que hacía que su salario no valiera nada para cuando lo recibían.

Rusia depende dramáticamente de la exportación de petróleo y gas siberiano. ¿Qué te parece?

Dependientes son los dos, Occidente que lo necesita y Rusia que lo suministra. Ocurre que Rusia no fabrica actualmente ningún producto competente en el mercado internacional, aunque eso parece que va cambiando poco a poco. Aunque los rusos tienen ahora otras preocupaciones, como la cotización del rublo.

Y qué decir del refinado del petróleo, con esos depósitos enormes, aunque no puedan ser rentables económicamente. La Unión Soviética que conocí, tenía una falta de preocupación absoluta por el medio ambiente y por el derroche de recursos. Tenían tanto que se podía permitir el despilfarro.

Quisiera terminar recordando lo que para mí fue el paisaje de mi infancia, las chimeneas enormes de la refinería. En Omsk vivíamos en el barrio de los trabajadores del petróleo.

Imagen de las chimeneas de las refinerías desde nuestro barrio. La fotografía es del 2006.
Imagen de las chimeneas de las refinerías desde nuestro barrio. La fotografía es del 2006

Fotografías cedidas por Dieter Stepner.

Traducción: Martín López

Fuente: https://www.jotdown.es/2015/02/me-llamo-dieter-stepner-pero-naci-y-creci-en-siberia-en-la-antigua-urss/

 

martes, 2 de marzo de 2021

Melissa Farley: “Si un gobierno como el de España quiere acabar con la prostitución debe penalizar al comprador de sexo”

 

Melissa Farley (Estados Unidos, 1942) es un referente académico mundial no solo por sus estudios e investigaciones empíricas sobre los efectos de la pornografía, la prostitución y la violencia sexual, sino también por su ética feminista y su activismo por la abolición de la prostitución. Doctora en psicología clínica con 50 años de experiencia, ha estado siempre cerca de las supervivientes de la prostitución y es una de las teóricas que pone en el centro sus demandas.

Cuando le propusimos a Melissa Farley que participara del seminario internacional online “Hacia un activismo global por la abolición de la prostitución”, en el que se inaugurará este fin de semana (5 y 6 de marzo) la primera Escuela Abolicionista Internacional, no lo dudó. Esta entrevista es un buen preámbulo de su ponencia magistral que impartirá el sábado 6 de marzo y que será visionada en un evento global, por personas matriculadas de más de 10 países.

Este seminario analizará la prostitución desde una perspectiva global: ¿Cómo ve la situación global actual de la explotación sexual?

La prostitución es una respuesta de las mujeres a las crisis económicas cuando estas no tienen alternativas de supervivencia. Con el COVID-19 muchas mujeres que ya estaban al margen, han enfrentado aún más dificultades para cubrir sus necesidades básicas. El racismo y el sexismo -parte integral de la prostitución- son peores que nunca.

Todos los países ahora tienen pornografía en teléfonos móviles. Esta tecnología amplía el acceso a la explotación sexual. Me preocupa mucho que los hombres jóvenes estén aprendiendo a lastimar a las mujeres mirando pornografía en línea, luego pueden demandar el cuerpo de una mujer como quien pide una taza de café. El comercio sexual se ha expandido debido a la capacidad de los pornógrafos y proxenetas para traficar mujeres en línea.

En España es un hecho lo que comenta, la pobreza y la vulnerabilidad de las mujeres prostituidas se han agravado con la pandemia. ¿Cree que la crisis económica que sobrevendrá después de la pandemia traerá un aumento de la trata con fines de explotación sexual?

Las habilidades de marketing de los proxenetas han sido evidentes durante la pandemia de coronavirus. Se promocionan a sí mismos como buenos chicos que están “ayudando a las mujeres a aumentar su flujo de efectivo”. Los proxenetas de los clubes de striptease de Atlanta, por ejemplo, transfirieron dinero a las mujeres que vendían “bailes de regazo (lap dance)”, en Instagram por $20. Algunos proxenetas del porno se ofrecieron a servir como “banqueros centrales” de las mujeres. “Al actuar como banco central, podemos aumentar la oferta monetaria y ayudar a la nueva ola de artistas a sobrevivir a la crisis”, dijo un pornógrafo de Londres. Cuando los lugares legales para la prostitución (salones de masajes, clubes de striptease, bares) se cerraron debido a la cuarentena, los proxenetas mantuvieron el flujo de efectivo mudándose a otro lugar. Cuando un club de striptease de Portland cerró debido al COVID-19, el proxeneta puso a las mujeres prostituidas a repartir comida en topless. Un club de striptease en Las Vegas vendió espectáculos de escaparates durante la pandemia. La distribución de máscaras de PornHub a los hospitales durante la pandemia de coronavirus es la misma maniobra que la del proxeneta de Nevada, Dennis Hof, repartiendo pavos en Acción de Gracias. El objetivo es parecer humanitario: “soy un buen proxeneta, solo un tipo altruista que intenta ayudar a las chicas. ¡Mira los pavos, mira todas estas máscaras! ¡No mires a las mujeres a los ojos!”.

Melissa Farley (de espaldas a la izquierda del cartel) acompaña a las supervivientes en su marcha por Mainz (Alemania) en abril de 2019, iniciada por Rosen Hicher diez días antes desde Estrasburgo.

Los proxenetas son flexibles en sus mensajes. En el pasado, los promotores del comercio sexual pregonaron las divertidas fiestas y los altos ingresos míticos del “trabajo sexual”. Frente a la pandemia de COVID-19, los sindicatos de trabajadoras sexuales y de proxenetas cambiaron el enfoque hacia los mensajes sobre la supervivencia económica de las prostitutas. Incluso algunos grupos proxenetas reconocieron cuán peligrosa es la prostitución y cuán extremadamente vulnerables son las mujeres en el comercio sexual.

En España, el actual gobierno de coalición ha anunciado que promulgará una ley integral contra la trata, aunque el movimiento feminista lleva décadas exigiendo una ley abolicionista de la prostitución con el modelo sueco o francés. ¿Qué les diría a nuestros líderes de por qué una ley abolicionista es mejor que una ley contra la trata?

La mayoría de las personas razonables están de acuerdo en que los proxenetas deben ser criminalizados y la mayoría está de acuerdo en que la mujer en la prostitución no debe ser criminalizada. Pero a menudo el comprador de sexo es invisible. Hay un perpetrador en la transacción de prostitución y ese perpetrador es el comprador de sexo. La prostitución no existiría sin la demanda de acceso sexual a las mujeres por parte del comprador de sexo.

A diferencia de la violación, el incesto o el maltrato: la violencia sexual de la prostitución produce mucho dinero. La prostitución es el negocio de la explotación y los abusos sexuales. Espero que el gobierno de España tenga el coraje de cerrar el negocio de la prostitución.

La mayoría de los expertos coinciden en que es casi imposible diferenciar entre prostitución y trata. Se ha demostrado que las leyes contra la trata de personas del gobierno de Estados Unidos son ineficaces. Se pierde mucho tiempo discutiendo sobre quién es una niña y quién es una adulta. También se pierde mucho tiempo identificando quién es o no víctima de trata. Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley no entienden realmente qué es la trata, porque es difícil de definir y también porque se instruye cuidadosamente a las víctimas de la trata para que mientan a cualquiera que pregunte sobre su estado. Los proxenetas tienen control mental sobre ellas. El 84% de todos los adultos en la prostitución están controlados por proxenetas o traficantes. Estados Unidos tiene muchas leyes sobre la trata de personas que suenan bien pero son extremadamente ineficaces. Creo que esta es la experiencia también en muchos otros países.

¿Quiere el gobierno español acabar con la prostitución? Porque si la respuesta es sí, es necesario arrestar a los compradores de sexo. La efectividad de la ley sueca ha sido ampliamente documentada. Una vez que se comprenden los daños de la prostitución-las violaciones, las palizas, el abuso verbal venenoso, el daño psicológico causado por la prostitución, el racismo y la falta de oportunidades de las mujeres en la prostitución-,  entonces: ¿cómo podemos evitar la pregunta de quién es el perpetrador de esos crímenes?

El gobierno sueco tenía razón: a menos que una ley de prostitución responsabilice al comprador de sexo, no es posible poner fin a la prostitución. Él maneja el negocio.

España debería unirse no solo a Suecia, sino también a los otros siete países que han adoptado leyes abolicionistas que protegen a las mujeres arrestando a los compradores de sexo: Islandia, Noruega, Canadá, Irlanda del Norte, Francia, República de Irlanda e Israel.

Melissa Farley (de espaldas a la izquierda del cartel) acompaña a las supervivientes en su marcha por Mainz (Alemania) en abril de 2019, iniciada por Rosen Hicher diez días antes desde Estrasburgo.

En los últimos años, en España el movimiento abolicionista ha crecido, se ha articulado y presionado para que la sanción de una ley abolicionista no se retire de la agenda política. Debido a su experiencia laboral a nivel internacional, ¿sabe si este crecimiento se manifiesta en otros países?

Sí, creo que el hecho de que ahora haya ocho países que han aprobado leyes abolicionistas es un gran éxito. Pero al mismo tiempo, hay intentos bien financiados de negar el éxito de estas leyes.

En todos los períodos históricos en los que el feminismo logró importantes avances en los derechos de las mujeres, el patriarcado intentó desmantelarlo y frenar esos avances. Actualmente, ¿cuáles son las principales amenazas del patriarcado para las mujeres?

Existe una similitud entre el pensamiento de los hombres que asumen que tienen derecho a comprar mujeres para uso sexual y el pensamiento de los hombres que asumen que tienen derecho a los derechos de las mujeres basados ​​en el sexo. Hay quienes niegan el hecho biológico de que las mujeres son hembras humanas adultas y también niegan el hecho de que los hombres son machos humanos adultos. No se puede cambiar la base biológica del sexo diciendo “no es real para mí”, como tampoco puedo decir: “la gravedad no existe”. Creo que las personas deberían poder vestirse y actuar como quieran y llamarse a sí mismos como quieran. No me gustan los roles de género forzados o los estereotipos de roles sexuales. He visto abusos violentos hacia las mujeres trans en la prostitución y he escrito durante décadas sobre eso. Sin embargo, el daño a las mujeres es tan importante como el daño a las mujeres trans. No debemos hacer nada en este momento de la historia que ponga en peligro la protección de las mujeres basada en el sexo. Por ejemplo, las mujeres trans no deben ser encarceladas con mujeres; no se les debe permitir entrar en los albergues de mujeres para casos de violencia machista, hay casos repetidos en los que cometen abusos masculinos contra las mujeres en las cárceles o albergues. Si las mujeres trans necesitan seguridad, debe proporcionarse sin poner en peligro a las mujeres. Las leyes en los Estados Unidos que protegen a las inmigrantes de la mutilación genital femenina (al hacer que la MGF sea ilegal) no deben eliminarse porque esas leyes interfieren con el acceso de las mujeres trans a la cirugía genital.

Cualquier conflicto entre los nuevos derechos propuestos para las personas trans y los derechos existentes que protegen a las mujeres en función de su sexo, incluidos los relacionados con la igualdad y la violencia sexual, deben abordarse en el contexto del artículo 14 de la Constitución española: “Los españoles son iguales ante la ley y no pueden ser discriminados de ninguna manera por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición personal o social o circunstancia “.

Es inaceptable en una democracia silenciar, intimidar o amenazar a cualquiera que busque defender los derechos de las mujeres y/o los derechos de las personas transexuales.

Por su experiencia en la academia, ¿cuál debe ser el papel de la administración y el poder político en el desarrollo de estudios sobre prostitución, incluidos aquellos sobre la demanda como el suyo?

Soy investigadora y, aunque algunas de mis amigas son académicas, no trabajo dentro de la academia. Con demasiada frecuencia, la academia tiene poco o ningún contacto con supervivientes que han salido, están a salvo y lejos de sus proxenetas y el comercio sexual. Los académicos a menudo están influenciados por teorías posmodernas sobre la prostitución que tienen poca base en la realidad.

Prostitution Research & Education es un instituto de investigación sin fines de lucro en el que he trabajado durante 20 años. Es una ONG. Nuestra investigación siempre se ha basado en escuchar a las supervivientes del comercio sexual y en cuáles son sus experiencias, qué daños han sufrido y cuáles son sus necesidades. Nuestra organización aboga por alternativas a la trata y a la prostitución porque nos han dicho que eso es lo que quieren. Nuestra organización comprende que las raíces de la prostitución están en la suposición de que los hombres tienen derecho a comprar mujeres por sexo. Las raíces de la prostitución son siempre racistas. Las crisis climáticas y las crisis económicas causadas por el hombre están canalizando a muchas mujeres hacia la prostitución en la actualidad.

 Más información: https://geoviolenciasexual.com/melissa-farley-si-un-gobierno-como-el-de-espana-quiere-acabar-con-la-prostitucion-debe-penalizar-al-comprador-de-sexo/