miércoles, 14 de diciembre de 2022

Cuatro motivos para tomarse el anuncio de la energía de fusión con más calma

Estos son algunos “peros” que los propios científicos ponen al anuncio triunfalista del Laboratorio Livermore y el gobierno de EE.UU. sobre la fusión nuclear.

Cuatro motivos para tomarse el anuncio de la energía de fusión con más calma
Instalaciones del Laboratorio Lawrence Livermore donde se ha hecho el experimento | Lawrence Livermore National Security

 El Departamento de Energía de EE. UU. y la Administración Nacional de Seguridad Nuclear han anunciado este martes oficialmente que han conseguido por primera vez la ignición por fusión en el Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, un gran avance científico que lleva décadas en desarrollo y allanará el camino para el futuro de la energía limpia.

Según han asegurado sus responsables en rueda de prensa, el primer experimento de fusión controlada de la historia ha conseguido producir más energía a partir de la fusión que la energía láser utilizada para impulsarla. “La búsqueda de la ignición por fusión en el laboratorio es uno de los desafíos científicos más importantes jamás abordados por la humanidad, y lograrlo es un triunfo de la ciencia, la ingeniería y, sobre todo, de las personas”, ha asegurado Kim Budil, directora del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore.

Este logro histórico confirma la viabilidad del concepto y refuerza la posibilidad de lograr en un futuro una energía limpia de fusión, como la que se produce en las estrellas. Pero a pesar de los titulares triunfalistas y las afirmaciones del tipo “con una botella de agua se obtendrá la energía de un hogar durante un año”, conviene poner los matices necesarios para entender que se trata de una prueba de concepto y que aún queda un largo camino.

Estos son algunos de los matices que ponen los propios expertos para entender este logro en su justa medida:

1. La fusión comercial está muy lejos

Lo ha resaltado la propia directora del Laboratorio Livermore. “Hay obstáculos muy significativos, no solo en la ciencia, sino en la tecnología”, ha recalcado Kim Budil en la rueda de prensa del anuncio oficial.  “Esto es una sola cápsula de ignición y se ha producido una vez, y para hacer energía de fusión comercial tienes que hacer muchas cosas, tienes que hacer muchos eventos de fusión por minuto”. De modo, que llevará “décadas”. “No cinco décadas, como solíamos decir”, ha resaltado divertida, “pero requerirá grandes esfuerzos de inversión y unas cuantas décadas de investigación”. 

"Para convertir la fusión en una fuente de energía, necesitaremos aumentar aún más la ganancia de energía”, asegura Jeremy Chittenden, profesor de Física de Plasma del Imperial College de Londres en declaraciones al Science Media Centre. “También tendremos que encontrar una manera de reproducir el mismo efecto con mucha más frecuencia y mucho más barato antes de que podamos convertir esto de manera realista en una planta de energía".

“Este es un paso clave en un posible camino hacia la fusión comercial”, asegura el físico de materiales Robin Grimes. “Sin embargo, extraer esta energía para que pueda aprovecharse y desarrollar los materiales que puedan resistir la operación continua son desafíos enormes”. “Es probable que este anuncio tenga más importancia científica que práctica”, señala Mark Wenman, experto en física de materiales, “pero como prueba de concepto debería ayudar a que más fondos fluyan hacia la investigación de la fusión nuclear”.

“Este es un gran resultado científico, pero todavía estamos lejos de la fusión comercial”, subraya la investigadora Aneeqa Khan, de la Universidad de Manchester. “Necesitamos una ganancia de energía neta de ingeniería de todo el dispositivo que tenga en cuenta todas las ineficiencias de la planta. La construcción de un plan de energía de fusión también tiene muchos desafíos de ingeniería y materiales […] Necesitamos capacitar a una gran cantidad de personas con las habilidades para trabajar en el campo y espero que la tecnología se utilice en la segunda mitad del siglo".

2. Aún falta la revisión por pares

Tal y como ha señalado Kim Budil, sus equipos han pasado una semana contrastando los datos para asegurarse de que son correctos e incluso invitaron a "un equipo externo de expertos para hacer una revisión por pares”, ha anunciado. Eso no les exime de pasar el proceso de revisión habitual que requerirá la publicación en una revista científica de primer nivel, donde aún se pueden detectar errores, como sucedió con otros grandes anuncios anteriores.

“Me gustaría poder leer los detalles de este nuevo hito, pero supongo que habrá que esperar varios meses hasta que el artículo esté escrito y enviado a publicación”, asegura el físico y divulgador Francis Villatoro a Vozpópuli. “La gran duda actual es la estimación de la energía producida por la ignición del combustible”, añade. “La medida es indirecta. Si han observado 3.5 MJ es una medida dudosa porque podría estar por encima de lo que los detectores estaban capacitados para medir. Quizás incluso alguno haya sido dañado. Así que esta estimación habría que cogerla con alfileres”. 

“En cualquier caso, para ellos es algo muy relevante, pues su financiación peligraba”, agrega. Su hito de lograr un 72% de la energía inyectada, en agosto de 2022, no había podido ser repetido, destaca el investigador. Y tras muchos intentos a principios de este año se publicó una noticia en Nature sobre posibles problemas de financiación. “Antes de diciembre de 2022 tenían que lograr repetir y superar el logro anterior si querían más financiación. Lo han logrado in extremis”, asegura. “Esto también puede generar dudas en ciertos sectores. ¿Cómo es posible que hayan hecho a principios de diciembre lo que parecía en noviembre que no podrían lograr este año tras múltiples fracasos?”.

3. Los cálculos tienen un “punto débil”

Abundando en el argumento anterior, algunos expertos creen que el punto débil puede estar en los datos sobre el imput de energía. “Aunque es una noticia positiva, este resultado todavía está muy lejos de la ganancia de energía real requerida para la producción de electricidad", asegura  Tony Roulstone, especialista en energía nuclear de la Universidad de Cambridge al Science Media Centre. En resumen, insiste, lo obtenido todavía es mucho menos que la energía que necesitaban para los láseres en primer lugar. "La producción de energía (principalmente energía térmica) seguía siendo solo el 0,5% de la entrada”.  

En el mismo sentido se manifiesta Enrique Borja, doctor en Física y divulgador científico. “[El anuncio] no considera la energía que hemos de suministrar a los propios láseres para su funcionamiento”, señala. “Es decir, hemos visto que podemos sacar energía de la fusión, pero aún estamos muy lejos de poder hacerlo de forma eficiente como para poder ser usada a nivel "industrial". ¿Qué pasaran? ¿Dos años? ¿Cinco? ¿Veinte?  No lo sé. Pero lo que sí sé seguro es que lo conseguiremos”.

"Otro punto clave es que nadie sabe cómo extraer energía eléctrica útil de la fusión inercial mediante láser", añade Villatoro. "No solo es pulsada, sino que cada pulso tiene una duración muy corta (decenas de nanosegundos como mucho) con lo que el método usual de extracción de electricidad, que es el calentamiento de un material que a través de un intercambiador de calor genere vapor de agua que mueva una turbina, es completamente inviable. Nadie sabe cómo en el futuro se podrá extraer energía eléctrica útil de este tipo de instalaciones", sentencia.

  

4. No nos salva de la crisis climática

El último 'pero' tiene que ver con las implicaciones sociales y políticas de este anuncio, porque la sociedad puede interpretar que la crisis climática ya tiene solución y rebajar la presión para adoptar políticas que reduzcan el consumo de combustibles fósiles, lo que sería un grave error. 

“La fusión ya llega demasiado tarde para hacer frente a la crisis climática, ya nos enfrentamos a la devastación del cambio climático a escala mundial, observando las inundaciones en Pakistán, las sequías en China y Europa solo este verano”, señala Aneeqa Khan. "A corto plazo, debemos utilizar tecnologías bajas en carbono existentes, como la fisión y las energías renovables, mientras invertimos en fusión a largo plazo, para ser parte de una combinación energética diversa baja en carbono. Tenemos que utilizar todo lo que tenemos en la crisis climática. Es importante tener estrategias tanto a corto como a largo plazo”.

Fuente:  https://www.vozpopuli.com/next/fusion-nuclear-livermore-anuncio.html

martes, 13 de diciembre de 2022

La revista científica Nature también se hace eco del decrecimiento: "Puede funcionar"

 Un grupo de ocho científicos líderes en economía ecológica publican en la prestigiosa revista "un marco político estratégico" para que los gobiernos de los países ricos dejan atrás la era del crecimiento.

El gobierno de Barcelona, liderado por Ada Colau, citado en el artículo de Nature.
El gobierno de Barcelona, liderado por Ada Colau, citado en el artículo de Nature.
Europa Press

La Teoría del Decrecimiento, una corriente de pensamiento económico y social que cuestiona una de las premisas básicas del capitalismo global -el anclaje entre el crecimiento del PIB y el bienestar de los países- empieza a tener cada vez más eco en la agenda científica y política de Europa. 

LPO adelantó días atrás que la Unión Europea financiará por primera vez investigaciones científicas sobre la viabilidad del decrecimiento. El European Research Council (ERC) otorgó una subvención de 10 millones de euros a un proyecto del Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB) que, básicamente, estudiará cómo hacer para desterrar la economía del crecimiento de los países desarrollados.

Este lunes, la prestigiosa revista científica Nature publicó un artículo titulado "El decrecimiento puede funcionar: así es como la ciencia puede ayudar" firmado por un grupo de ocho científicos líderes en economía ecológica.

La publicación explica por qué las economías más avanzadas deben reducir el uso de energía y materiales para avanzar en la descarbonización y detener el deterioro ecológico. Ofrece, además, un marco estratégico para que los gobiernos de los países más desarrollados puedan plasmar políticas decrecentistas.

"La economía global está estructurada en torno al crecimiento: la idea de que las empresas, las industrias y las naciones deben aumentar la producción cada año, independientemente de si es necesario. Esta dinámica está impulsando el cambio climático y el colapso ecológico. Las economías de altos ingresos, y las corporaciones y clases adineradas que las dominan, son las principales responsables de este problema y consumen energía y materiales a tasas insostenibles", introduce el artículo.

Las "economías ricas" -agrega- deben abandonar el crecimiento del producto interno bruto (PIB) como objetivo, "reducir las formas de producción destructivas e innecesarias" (los aviones privados, por ejemplo) para disminuir el uso de energía y materiales, y centrar la actividad económica en "la satisfacción de las necesidades y el bienestar humano". 

El decrecimiento de las regiones más desarrollas podría, a juicios de estos investigadores, "liberar energía y materiales para los países de ingresos bajos y medianos en los que el crecimiento aún podría ser necesario para el desarrollo".

"El decrecimiento es una estrategia decidida para estabilizar las economías y lograr objetivos sociales y ecológicos, a diferencia de la recesión, que es caótica y socialmente desestabilizadora y ocurre cuando las economías dependientes del crecimiento no logran crecer", aclara el artículo firmado por Jason Hickel, Giorgos Kallis, Tim Jackson, Daniel W. O'Neill, Juliet B. Schor, Julia K. Steinberger, Peter A. Victor y Diana Ürge-Vorsatz.

Las políticas de decrecimiento, necesarias en "la lucha contra el cambio climático y la pérdida de biodiversidad", tienen que "reducir la producción menos necesaria" (reducir sectores destructivos como los combustibles fósiles, la carne y los productos lácteos producidos en masa, la moda rápida, la publicidad, los automóviles) y "el tiempo de trabajo" (reducir la edad de jubilación, fomentar el trabajo a tiempo parcial o adoptar una semana laboral de cuatro día, por ejemplo), entre otras estrategias.

Sobre el "cómo", el texto remarca que "se necesitarán nuevas formas de financiación para financiar los servicios públicos sin crecimiento": "Los gobiernos deben detener los subsidios para la extracción de combustibles fósiles. Deberían gravar industrias ecológicamente dañinas como los viajes aéreos y la producción de carne. Los impuestos sobre el patrimonio también se pueden utilizar para aumentar los recursos públicos y reducir la desigualdad".

Pedro Petro, un presidente con "ambiciones ecológicas", según el artículo de Nature.

"Algunos países, regiones y ciudades ya han introducido elementos de estas políticas. Muchas naciones europeas garantizan atención médica y educación gratuitas; Viena y Singapur son famosos por sus viviendas públicas de alta calidad; y casi 100 ciudades en todo el mundo ofrecen transporte público gratuito. Muchas naciones han utilizado esquemas de garantía de empleo en el pasado, y se están realizando experimentos con ingresos básicos y jornadas laborales más cortas en Finlandia, Suecia y Nueva Zelanda", aclara la publicación.

El artículo pone al gobierno de Barcelona como ejemplo de los Ejecutivos que están "alineados con los valores del decrecimiento".https://twitter.com/Nature/status/1602278586731356165?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1602278586731356165%7Ctwgr%5Ef72ba62b703bee1cc1aad22f61ef737f1e55b8ff%7Ctwcon%5Es1_&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.lapoliticaonline.com%2Fespana%2Feconomia-es%2Fla-revista-cientifica-nature-tambien-pone-el-decrecimiento-en-agenda-puede-funcionar%2F

"Hay que estudiar los movimientos y gobiernos municipalistas y comunales en ciudades progresistas como Barcelona o Zagreb, que promueven políticas que favorecen la justicia social y los bienes comunes". También se citan casos latinoamericanos: "Se necesita una mejor comprensión de los obstáculos que enfrentan los gobiernos que tienen ambiciones ecológicas, como los elegidos este año en Chile y Colombia".

Los científicos que firman este ensayo reconocen que "el crecimiento a menudo se trata como un árbitro del éxito político" y que "pocos líderes se atreven a desafiar el crecimiento del PIB". Por tal motivo, "la acción de los gobiernos es crucial".

"Este es un desafío, porque quienes están en el poder tienen ideologías arraigadas en la economía neoclásica convencional y tienden a tener una exposición limitada a los investigadores que exploran la economía desde otros ángulos. Se necesitará espacio político para debatir y comprender las alternativas y desarrollar respuestas políticas".

Lograr economías prósperas "sin crecimiento" requerirá de "movimientos sociales fuertes" (las tomas de decisiones de pequeña escala y directas, como las asambleas de ciudadanos, pueden ayudar a resaltar las opiniones públicas sobre economías más equitativa) y de "una movilización masiva de investigadores en todas las disciplinas, incluidos economistas de mente abierta, científicos sociales y políticos, modeladores y estadísticos".

"La investigación sobre el decrecimiento y la economía ecológica necesita más financiación para aumentar la capacidad de abordar las cuestiones necesarias. Y la agenda necesita atención y debate en los principales foros económicos, ambientales y climáticos, como las conferencias de las Naciones Unidas", concluye el artículo.

Fuente: https://www.lapoliticaonline.com/espana/economia-es/la-revista-cientifica-nature-tambien-pone-el-decrecimiento-en-agenda-puede-funcionar/

lunes, 12 de diciembre de 2022

Adela Cortina: «Más vale pensar en el sentido de la vida que en prolongarla eternamente»

Hace tres décadas lanzó al ruedo el término aporofobia (rechazo a los pobres), y durante la pandemia volvió a la carga con la gerontofobia. Dice que discriminar por motivos de edad es una barbaridad. También que la tercera edad es una mina de oro. Y que la inmortalidad es un engaño del transhumanismo para ganar dinero. Ella nos explica los misterios del tiempo

Catedrática de Ética, en los 90 acuñó el término aporofobia como sinónimo de rechazo a los pobres. Hoy esta palabra forma parte del diccionario de la RAE
Catedrática de Ética, en los 90 acuñó el término aporofobia como sinónimo de rechazo a los pobres. Hoy esta palabra forma parte del diccionario de la RAE ABC

A Adela Cortina (Valencia, 1947) no le gustan las fotos, pero después de una hora de conversación dice: «Yo soy mucho más joven que mi abuela a su edad, es que no hay color». La edad, insiste, cambia con las épocas. Ella ha sido catedrática de Ética y ahora preside la Fundación Etnor. En los noventa popularizó el término aporofobia, es decir, el rechazo a los pobres, un término que acabó entrando en el Diccionario de la RAE. Durante la pandemia lanzó al debate público otro neologismo, la gerontofobia, porque sentía que estábamos haciendo lo mismo con los ancianos. No cree en la eternidad, pero sí en el sentido de la vida.

Pregunta. La ONU defiende que la tercera edad empieza a los 60 años, pero hay quien sostiene que el límite lo marca la jubilación, esto es, los 65 años, por ahora. ¿Cuándo entramos en la ancianidad?

Respuesta. Es una pregunta muy difícil de contestar, porque cambia con la época. Hasta los setenta, por ejemplo, no se hablaba de la tercera edad, solo de la vejez. Y fue una muy buena noticia, porque fue una forma de decir que las gentes podían estar oficialmente jubiladas y sin embargo estar maravillosamente bien para desarrollar todo tipo de actividades vitales. Al final lo importante siempre es la edad personal. Y la edad personal se compone de la edad cronológica, de la edad biológica y de la edad social. Hay personas que a los 60 años están perfectamente bien. Hay personas que a los 40 años están realmente destrozadas. Hay personas que a los 20 años se suicidan. Y hay personas que a los 80 años empiezan a aprender a patinar, como hizo Tolstoi. Se suele afirmar que el gran cambio se produce en la edad de jubilación, y se entiende que ahí empieza de alguna manera la vejez. Pero yo creo que la vejez no se puede determinar en ningún momento. Que depende de cada uno.

P. La sociedad cada vez está más envejecida, pero a la vez los ancianos son más jóvenes que nunca, y pueden llevar una vida activa 15 o 20 años después de la jubilación. O incluso más.

R. Es que las sociedades no envejecen. Lo que ocurre es que cada vez se prolonga más la vida, somos más longevos. Y hay que hacer una distinción entre longevidad y envejecimiento. Si ahora comparamos la edad que tenía mi abuela, su aspecto cuando tenía mi edad con el mío… no hay color. Yo soy mucho más joven que mi abuela a mi edad. Y esto es general.

P. En 'Ética cosmopolita' defiende la ancianidad como una edad productiva y rentable para la economía.

R. Hace algún tiempo, no tantos años, una persona de 65 parecía que ya tenía que prepararse para morir y nada más. Sin embargo, ahora… ¿De qué vive el turismo? De las gentes, que precisamente porque no tienen otras obligaciones vitales, pueden dedicarse a viajar. ¿Y de qué viven las industrias farmacéuticas? De las personas mayores que tienen una buena calidad de vida pero que necesitan medicarse. Cada vez el oído funciona peor, y nos ponemos audífonos. Cada vez la dentadura la tenemos más estropeada, así que vamos al dentista y nos ponen implantes. Todo esto es una industria de muchísimo dinero.

P. El transhumanismo trata la vejez como una enfermedad, y defiende que en algún momento po
dremos alcanzar la inmortalidad

R. Eso es una barbaridad, es una barbarie. Y además encima es una tontería. La vejez es un proceso lógico y normal. Hay personas que van perdiendo facultades antes, otras que las pierden después, pero eso es un proceso de deterioro que acaba con la muerte, algo biológico y normal. Las enfermedades son otra cosa, son afecciones que podrían haberse evitado porque no pertenecen a un proceso normal. Los transhumanistas están prometiendo lo que no pueden prometer, porque con eso consiguen que les paguen unas inversiones tremendas para sus investigaciones… Lograr la eterna juventud y vencer a la muerte es un mito que está en todas las culturas. Es un sueño antiguo.

P. ¿A usted le gustaría ser eterna?

R. Yo no tengo ilusión en vivir doscientos años. Una de las cosas más dolorosas que pueden pasarle a uno es lo que decía Unamuno: que se te van muriendo las gentes con las que has hecho la vida. Y si la gente se te va muriendo y no los tienes a tu lado, ¿para qué durar tantos años? Más vale tener una vida razonable y tenerla muy llena. Vamos a ver si nos organizamos bien nuestra vida de tal manera que le encontremos un sentido y que le saquemos todo el fruto que podamos. Más vale pensar en eso que en prolongar la vida eternamente.

P. ¿Cómo se llena una vida larga?

R. De la misma manera que hay estudiantes debería haber felicitantes, que es una palabra que a mí me gusta mucho, pero no está en el Diccionario de la RAE. Hay actividades que son felicitantes y que llenan la vida, y son las que decía Aristóteles: las que valen por sí mismas, las que tienen que ver con la belleza, con la educación, con el estudio, pero también con la solidaridad y con el vivir conjuntamente la vida. Eso es para lo que nos hemos de preparar, no para durar mucho.

P. Otra palabra que no está en el diccionario, pero que usted ha popularizado, es gerontofobia. ¿Cuándo empezó a pensar en la fobia a los mayores?

R. Empecé a percibir el tema sobre todo a raíz del covid. En la televisión se decía que habían muerto miles de personas, pero que tenían más de 80 años, y el que oía respiraba aliviado. Eran personas que contaban menos… Ese tipo de discriminación existe, ese desprecio, ese rechazo. Y eso, evidentemente, es un atentado contra la dignidad humana, porque todos somos iguales en dignidad. La gerontofobia se tradujo en que se defendió que no se podía llevar a determinadas personas a los hospitales, y esto se hizo por razón de edad, algo que desde el punto de vista de la bioética es atroz.

P. ¿Cuál era la alternativa?

R. La edad no puede ser un criterio, hay que investigar cada caso y ver si esa persona tiene posibilidades de sobrevivir o no. Tiene que ser algo individual. Nunca puede ser un criterio en que toma un colectivo y se le rechaza en su conjunto.

P. Otro tema que puso de relieve la pandemia fue el de las residencias de ancianos, que no estuvieron a la altura de la situación.

R. Lo que hay que hacer es plantearse en serio estos asuntos, ir viendo punto a punto lo que necesitan las personas y qué se les puede ofrecer. Y se está haciendo una gran cantidad de estudios en este sentido. La gente, en primer lugar, suele preferir vivir en su domicilio y no ir a una residencia. Por eso hay que organizar bien los servicios de atención domiciliaria. Por otra parte, necesitamos crear residencias, esto nos lo ha enseñado la pandemia. Residencias que no solo sean privadas, sino también públicas, y que además no solo sean grandes residencias, sino también pequeñas residencias de proximidad, para facilitar las visitas de los familiares.

P. Después de la pandemia, en España aprobamos la eutanasia, aunque no se produjo un verdadero debate profundo sobre este asunto...

R. En España, y esto es una verdadera maldición, todos los grandes problemas y las grandes cuestiones estén partidizadas. No politizadas, no, partidizadas. Que las gentes, ante temas como la eutanasia, se posicionen según los partidos políticos, de tal manera que si una persona dice que está de acuerdo con la eutanasia o en contra ya te parece que se está poniendo del lado de la izquierda o de la derecha.

P. ¿Y usted qué piensa?

R. Todo el mundo desea morir en paz. Todos, todos. Nadie dice que le gustaría morir entre estertores y con dolores tremendos.

Fuente: https://www.abc.es/sociedad/adela-cortina-vale-pensar-sentido-vida-prolongarla-20221116170653-nt.html#vca=compartirrrss&vso=abc&vmc=rrss&vli=fixed-twitter&ref=

sábado, 10 de diciembre de 2022

Corsés apretados, sillines sicalípticos: bicicletas y sexualidad femenina en el siglo XIX

Nos pasa a todos. Es ver una bicicleta y… ufff, escalofríos recorriendo la espalda. Esa sonrisa tontorrona que se te pone, ese querer rozar con las yemas de tus dedos, ese embolingarse con las palabritas, ese qué ganas de quedarnos los dos solitos.

Sí, amigos, es que la bici provoca deseos de lo más primarios. Yo he visto de todo con el tema, desde antiguos crápulas que abandonan para siempre el ejercicio del canalleo «para no estar cansado mañana, tío, que hay salida con la grupeta», hasta parejas de mediana edad que han cesado temporalmente su convivencia porque una de las dos partes pasaba olímpicamente de la otra, reservando todo el fin de semana para esa amante con ruedas. Como escuchan, lo juro.

Pero yo les voy a contar una historia más cañera. Porque lo otro… en fin, todos tenemos algún caso cerca, y da hasta penuca, ay, qué penuca me da. Pero esto… En pocas palabras, hablemos de cómo la bici fue considerada, allá en la época victoriana, un peligrosísimo corruptor de la moralidad femenina. Como lo oyen.

A ver, advertencia. Todo esto lo narra divinamente Kate Lister en su (muy recomendable) libro Una curiosa historia del sexo (Capitán Swing, 2022). Allí, entre consoladores, sinónimos de la palabra «vagina» a cual más chisposo o recorridos cuchufleteros sobre la profilaxis poco eficiente encontramos todo esto de la bici y su erotización, además de algunas fotografías victorianas que muestran a mujeres de carnes regordetas montando máquinas bastante incómodas. A mí no me van estas filias, pero si alguno tiene el hábito de pecar quede advertido.

La cosa es que bicis y similares siempre han tenido papel potente en asuntos de paridad. Es casi lugar común la frase de Susan B. Anthony sobre el velocípedo, esa de “ha hecho más por la emancipación de la mujer que cualquier otra cosa en el mundo”. Bueno, mira, pues igual. Sobre dos ruedas las mozucas podían dar largos paseos, establecer vínculos sociales y, en fin, alcanzar arbustos lo suficientemente altos, lo suficientemente apartados, como para gozar de un sano desenfreno premarital (o postmarital, que aquí no pedimos papeles).

Ya únicamente eso… pues escándalo, porque las mujeres deben estar en la cocina, y no enseñar más que un leve tobillo, que ya con un tobillo vas que chutas, que un tobillo es alfa y omega de la sensualidad. Solo que había más cosas. Sí, esa que todos (y todas) ustedes piensan. El tema del sillín, la zona perianal, apoyos y etcéteras. Cuando la bicicleta comienza a popularizarse a fines del siglo XIX se desata un debate médico al respecto. Sumen al asunto que quienes antes pudieron disfrutar del suave y sicalíptico roce velocipédico fueron las clases más acomodadas (por aquello del coste), lo que resultaba un más aquelárrico, pues comprensible puede ser que arrieras y buhoneras disfruten de la vil carne, pero se nos complica el asunto cuando hablamos de finas Ladys con apellido compuesto.

Inciso necesario: según estudios de la Universidad de California las mujeres que practican regularmente ciclismo tienen «mejor funcionamiento sexual» (signifique eso lo que signifique) que quienes no hozan por sillines y manillares. Así que, si me permiten consejo… corran a comprar coulottes.

La llegada de féminas al mundo-bici fue bastante tardía. Causas técnicas, éticas y estéticas. O, dicho de otra forma, entre que las primeras máquinas eran artefactos potencialmente mortales con peligros evidentes, y que no estaban visualmente preparadas para faldas, enaguas y corpiños pues. Sucede que en la década de 1880 se inventa algo llamado «bicicleta de seguridad». Vamos, artilugio muy similar al que tenemos ahora entre las piernas (cuando montamos en bici, se entiende). Dos ruedas, neumáticos, frenos, alta maniobrabilidad, alta posibilidad de no morirte de la hostia si caes al suelo (no lo prueben en uno de esos biciclos con rueda delantera enorme, por favor).

Así que se multiplican las ciclistas mujeres y, con ello, el pecado. El pecado potencial, incluso el pecado lleno de involuntareidad, si quieren, pero el pecado. Vamos, que hay doctores (a quienes debemos imaginar con gafas muy gordas, o con monóculo, siempre carraspeando, gesto de sorpresa y constricción al ver cómo es una muchacha desnuda, no, qué he hecho, iré al Hades) preocupadetes por el tema este del sillín. El roce del sillín, el efecto de los baches sobre el sillín (había un montón de baches entonces, incluso adoquines, que es aun peor), la fina estimulación que puede nacer en el sillín. No solo por el tema del placer (que ya de por sí es inicuo, porque gozar con la coyunda y similar solo es propio de bestias salvajes, y debe ser objeto de discurso censor) sino, incluso, por el interior de las damas. Que son los hombres seres bien dotados por Natura para aguantar meneos (pese a apoyarse, en el acto ciclista, sobre sendas partes muy delicadas de su anatomía), pero las mujeres pueden acabar descoyuntadas en su interior. Y, ¿qué nos preocupa de las damas en aquellos años sino su interior? Su interior reproductivo, se entiende, que sentimientos y pe(n)sares son cosas de rojos, seguramente… Ya lo dijo el periódico South Wales Echo en 1897… “la bicicleta fue inventada por los hombres y sigue siendo un vehículo masculino”, las mujeres “deberían tener cuidado con los peligros del ciclismo”.

(Años más tarde, y como para insistir en la idea de que la bici es para mozos fuertes, Luis Puig le dijo a Federico Martín Bahamontes que “si te pones los pantalones largos” tras haber abandonado un Tour de Francia “el pecho se te habrá hinchado y tendrás leche en las mamarias”. Leche en las mamarias, ojo. Cuidado con Luis Puig, buen franquista y mejor escritor de novela erótica).

Pero, decíamos, ¿qué peligros? Pues todos. Todos, porque quien pecados sueña, potencialmente pecaminoso ve el mundo. Se decía que entre la bici y el no llevar corsé (habrase visto, no llevar corsé) las muchachas podían sufrir sacudidas en sus partes reproductoras hasta, en casos extremos, soltarse. En Norteamérica se contempla con preocupación ese demonio con manillar que ataca a los «órganos matrimoniales» de las jóvenes incautas. Observen la, poco sutil, expresión de «órganos matrimoniales», y saquen conclusiones sobre importancias y prioridad. El St. Louis Medical Review señala, año 1895, que esa ocupación «extremadamente poco elegante e indecorosa» (y dicen esto sin haberme visto a mí con maillot) podía provocar «inflamación ovárica, sangrado del riñón o el útero, desplazamiento y aborto». El Iowa State Register va más allá, afirmando que la bici lograba «suprimir o volver irregular y terriblemente dolorosa la menstruación, y quizá sembrar la semilla de futuras dolencias». Ese «quizá» es tranquilizador, al menos. Y The Cincinnati Lancet-Clinic se mostraba a favor del ciclismo, pero expresa dudas sobre el sillín, al que denomina, muy feamente, «agente friccional».

La ciencia opinaba que la bicicleta era un medio pecaminoso para las mujeres

Y es que aquí está el meollo, colegas. Lo otro, lo de la salud… bueno, pues asumible. Llevamos medio siglo ciscándonos las costillas de núbiles y damas, así que no vamos a ir ahora de paladines físicos. Pero el agente friccional… ay, el agente friccional, eso sí que no. Fricciones las justas, y siempre dentro del matrimonio, no vaya usted, joven súcubo, a pasarse un rato agradable sin mi consentimiento.,

Porque, en fin, todos esos problemas, las hinchazones, los desprendimientos, las enfermedades por venir, todos, absolutamente todos eran provocados por ansiedad sublimada en materia erótica. Vamos, que otra vez los sillines. Que te dan cosquillas, los sillines, y ya pierdes el oremus. Una revista canadiense, la Dominion Medical Monthly, llega a afirmar muy ufana, allá por 1896, que «el consenso está aumentando masivamente día a día: montar en bicicleta provoca en la mujer un orgasmo diferente». Al menos hablan de orgasmo, oiga, pero es que se busca lo que se busca. Y eso acarrea problemas. Problemas gordísimos, porque, decíamos, el pecadillo de Onán tiene connotaciones maléficas, satánicas, antinatura. Ese mismo año el Canadian Medical Practioner afirmaba que «comparadas con Canadá, o al menos con Toronto, Sodoma y Gomorra serían puras como los refugios del ejército de Salvación. Parece ser que el ciclismo, que tanto aporta a la salud, la belleza y el encanto de nuestras mujeres, es en Canadá, o por lo menos en Toronto, un medio para gratificar un deseo impío y bestial».

En fin, si ustedes no están deseando salir a dar una vueltita en bici, yo ya no sé.

Ah, que les parece poco. Poco peligro, pocos perjuicios, poco «mira, tú verás, pero la bici es mala, malísima». Pues, oigan, que se les queda cara de tonto. De tonta, en este caso. Sí, sí, como lo oyen, cara de tonta. Hay algunos (y algunas) que la traen de serie, pero es que el ciclismo te va deformando faz hasta transformarte en candidato perfecto para realitys y similares. Lo llamaban «cara de bicicleta», era una enfermedad que afectaba a ambos sexos pero resultaba más enojosa en las mujeres (en fin… ¿qué otra cosa sino un bonito cutis tienen ellas para ofrecer?) y resultaba estremecedora. En 1897 el doctor Shadwell describía esas caras como «rostros rígidos, ojos fijos hacia delante, una expresión ya sea de angustia o de irascibilidad o, en el mejor de los casos, pétrea». Vamos, lo que he visto yo muchas veces arriba de los puertos, tampoco es para volverse locos. Nadie se tomaba muy en serio estos rolletes (no las caras, sino que dicha expresión quedase fija para siempre en los rasgos de quien andaba en bici), pero, por si acaso, el Harper´s Magazine recomendaba en 1897 a las mujeres que masticasen chicle mientras pedaleaban, porque eso «mantiene la cara en movimiento y previene esa expresión de ansiedad que los médicos dicen que puede evolucionar hasta ser parte esencial de las características de la dama ciclista». Ay, las damas ciclistas, todo en su contra.

No vayan a pensarse que semejantes arrebatos de sicalipsis sobre ruedas ocurrían únicamente en las Islas Británicas y sus antiguas colonias. No, no, qué va. En los años veinte del siglo anterior hasta veinticinco chiflados se presentaron a la salida en una de las primeras carreras de siempre por Colombia. Bogotá, especificamos. Uno de ellos, el italiano Carlo Pastore, mantuvo en vilo a los comisarios al extraviarse en mitad de esa carretera asesina, despiadada, que une las capitales de Cundinamarca y Boyacá. La misma que va por bosques, la que se adentra en los más profundos vericuetos de un océano verde y marrón y gris. ¿Qué le habrá pasado al transalpino? No tendremos que lamentar otra muerte, ¿verdad? Ese mismo recorrido cargaba ya con dos víctimas ciclistas en el pasado, así que pilló fama fea. Hasta que lo hallan. Está en una cuneta, escondido, posición horizontal. Pero sano y salvo. Y con cara de satisfacción, por demás, desnudo junto a una bonita campesina, también desprovista de toda ropa. Ambos sonríen, azorados. Beso de despedida, el ciclista se vuelve a vestir, retoma su bicicleta, deja atrás al amor fugaz. Acabará octavo, lo que, después de lo ocurrido, es a todas luces un gran puesto.

Apenas una anécdota, ya ven.

¿Existe solución para semejante escándalo? Porque a mí, querido escritor golferas, me encanta montar en bici, pero soy casta, pura, pía, no quiero caer en esa espiral de impulsos y provocaciones que solamente conduce a la cárcel, el reformatorio o los retozares sin anillo. Pues bien, querida ficticia, está usted de suerte, porque podemos mitigar los efectos sicalípticos que sobre su cuerpo ejerce el velocípedo. Desde sillines con agujero para aliviar el frotis-frotis, hasta bicis que llevan rejilla externa, hurtando así al obseso la visión de unos tobillos carnosos y apetecibles. O lo que coño fuesen los tobillos a fines del XIX, a mí no me miren…

Ya ven, así estaban las cosas hace un siglo. Y más historietas que podría contarles, solo que ahora no me da tiempo.

Me han entrado unas ganas loquísimas de salir a andar en bici…

Fuente: https://sport.jotdown.es/2022/12/08/corses-apretados-sillines-sicalipticos-bicicletas-y-sexualidad-femenina-en-el-siglo-xix/

viernes, 9 de diciembre de 2022

Yí rì sān qiū

 Un día, tres otoños  
(Cuando alguien echa mucho de menos a alguien)

Reclaman que el racismo y la discriminación sean declarados riesgos universales para la salud

 El racismo, la xenofobia y la discriminación tienen un profundo impacto en la salud, pero en muchas ocasiones se pasan por alto y se descartan, debido a los prejuicios que aún persisten en ciencia. Esta es una de las conclusiones de una serie de artículos publicados en The Lancet. Los expertos ponen como ejemplo las grandes disparidades observadas durante la pandemia de la covid-19 para ilustrar la necesidad de un cambio significativo que ayude a combatir las desigualdades sanitarias.

E 70 % de la población europea ha recibido al menos una vacuna contra la covid-19, mientras que en África esta cifra sigue siendo solo el 32 %. / Adobe Stock

 El racismo, la xenofobia y la discriminación ocurren en todas partes del mundo y tienen un impacto crítico en la salud de las personas. Esta es una de las principales conclusiones de una serie de cuatro artículos que publica esta semana The Lancet, en la que un grupo internacional de científicos analiza cómo afectan estos determinantes a la vida de las minorías sociales.

A través de una revisión de la literatura científica actual, los autores describen las diversas formas a través de las cuales la discriminación daña la salud, incluido el impacto directo en el cuerpo a través de las respuestas al estrés, la caracterización de los entornos del día a día y la limitación de las oportunidades individuales de las personas para mejorar su salud.

“El racismo, la xenofobia y la discriminación son determinantes importantes que han sido relativamente ignorados en el ámbito de la salud. Son procesos que ocurren en todas partes del mundo, con resultados similares para la salud. ”, explica a SINC Delan Devakumar, autor principal de la serie y profesor en la University College London.

Comprender la discriminación en salud

El racismo y la xenofobia son problemáticas globales con particularidades en cada territorio. Si bien los contextos y las historias difieren, las consecuencias para la salud que tiene la discriminación basada en características como la pertenencia a una casta, una etnia, a grupos indígenas, el estatus migratorio, la raza, la religión y el color de piel, son similares en todo el mundo.

Para comprender el impacto de estas problemáticas en la salud, los autores estudiaron las causas que producen el racismo y la xenofobia. “Describimos dos conceptos centrales, la separación y el poder jerárquico. La separación se da cuando los individuos se ven a sí mismos como diferentes de los demás. Después aparece una jerarquía, en la que se considera que algunas personas son mejores que otras. Las personas en la parte inferior de esta jerarquía tienen las peores condiciones de salud física y mental”, explica Devakumar.

La jerarquía puede plasmarse en barreras de acceso al sistema de salud para los inmigrantes. “La pandemia de la covid-19 propició un ejemplo real. En Reino Unido vimos un aumento de la mortalidad entre hombres y mujeres según el origen étnico. La Oficina de Estadísticas Nacionales encontró que, en la segunda ola en el Reino Unido, las mujeres procedentes de Bangladesh tenían un riesgo 4,11 veces mayor de morir y los hombres bangladesíes un riesgo 4,96 veces mayor en comparación con la población británica blanca. Otras etnias también tuvieron mayores tasas de mortalidad”, argumenta Devakumar.

Sesgos raciales de la ciencia

Los autores advierten también que las suposiciones inexactas e infundadas sobre diferencias genéticas entre las razas continúan dando forma a los resultados de salud a través de la investigación, la política y la práctica.

“El racismo puede afectar muchos aspectos en ciencia, desde la elección de qué investigación se realiza en primer lugar, qué poblaciones se incluyen o excluyen, quién realiza la investigación, a cómo se interpretan los resultados. Hay pocos estudios sobre este tema, especialmente fuera de Estados Unidos”, explica el autor principal.

La ciencia ha demostrado con el tiempo que la raza humana es una de las especies más similares genéticamente, explican los autores. La variación genética y fisiológica se asocia a las categorías raciales y étnicas, que son construcciones sociopolíticas. Aun así, persiste el mito de que las razas son biológicamente distintas, lo que se manifiesta en la investigación y la práctica médica de diversas formas.

Estereotipos raciales

A menudo, la raza y el origen étnico se cuentan como factores de riesgo para la salud. Por ejemplo, al diagnosticar la enfermedad renal crónica, la raza y el origen étnico se han utilizado como variables para calificar la función renal de los pacientes en varios países, incluidos EE UU y Reino Unido. En este caso, el uso de una puntuación basada en la raza sobre la función renal podría contribuir a los estereotipos raciales y las desigualdades entre los pacientes negros con enfermedad renal crónica.

Sin embargo, las razones por las que las personas que pertenecen a las minorías tienen un mayor riesgo de enfermedad no han sido tan estudiadas por los profesionales de la salud y los investigadores. Existe una tendencia a asumir que estas desigualdades están determinadas genéticamente y son inmutables.

Los autores argumentan que estas desigualdades no deben explicarse solo por patrones de privación socioeconómica entre grupos raciales y étnicos y destacan el papel significativo de las respuestas fisiológicas, causadas por la discriminación pasada y presente, en la explicación de las desigualdades raciales en salud.

Según los expertos, a nivel individual, la discriminación puede activar las respuestas hormonales y de estrés del cuerpo, lo que podría causar cambios biológicos a corto y largo plazo.

La discriminación afecta a los entornos en los que viven las personas y sienta las bases para muchos de los factores de riesgo asociados con la mala salud, como las viviendas en mal estado, la pobreza, la violencia en los vecindarios, la contaminación del aire y el acceso limitado a espacios verdes y alimentos nutritivos. Además, la discriminación limita las oportunidades a través de las cuales las personas pueden mejorar su salud y bienestar, a través de la educación formal, la recreación, el trabajo y la atención médica.

Estos procesos complejos afectan a las personas en las minorías durante toda su vida. La evidencia confirma las consecuencias intergeneracionales de la discriminación, a través de cambios en la salud mental materna y cambios epigenéticos, es decir, la forma en que los factores ambientales influyen en el funcionamiento de los genes de una persona.

“La discriminación afecta la salud maneras que a menudo han sido difíciles de medir, porque sus efectos pueden aparecer durante largos períodos de tiempo. La evidencia existente sugiere que los impactos biológicos de la discriminación son un factor importante de las desigualdades raciales en la salud en todo el mundo, en lugar de la diferencia genética, como a menudo se ha asumido debido a las nociones erróneas de la diferencia racial”, explica la doctora Sujitha Selvarajah, coautora del trabajo y profesora de la University College of London.

Según Selvarajah, desde una perspectiva social, “la discriminación es costosa e inflige un trauma colectivo. Hacemos un llamamiento para que se considere el racismo, la xenofobia y la discriminación como determinantes fundamentales de la salud, como ya ocurre con los factores políticos, sociales y económicos”.

Intervenciones de salud pública antirracistas

Los autores argumentan que son necesarias acciones amplias y profundas para transformar los sistemas existentes, caracterizados por racismo y xenofobia estructurales. Sugieren que dicho cambio se puede lograr mediante la implementación de intervenciones de salud pública antirracistas. Por ejemplo, programas de educación temprana que reduzcan los prejuicios hacia los grupos discriminados, mejoren la sensibilidad cultural entre los proveedores de atención médica y fortalezcan la provisión de seguridad social.

“Debemos centrarnos en las políticas y leyes preliminares que tienen el mayor efecto. Es el ejemplo de las batallas judiciales para mejorar los derechos de las personas con VIH o las leyes para reducir la discriminación basada en castas en la India. También debemos tener una visión a largo plazo y centrarnos en los niños, para mejorar su salud ahora y en el futuro”, explica a SINC Delan Devakumar.

Por otro lado, los autores indican que las medidas deben contemplar otras formas de opresión, como el sexismo y el capacitismo. También teniendo en cuenta la historia y la colonización de los territorios.

“En los últimos años, hemos sido testigos de la persistencia del colonialismo y en la pandemia de la covid-19, por ejemplo, vimos como el acceso a vacunas se perpetuaban los privilegios coloniales y raciales. Las últimas estimaciones sugieren que, si bien el 70 % de las personas en Europa han recibido al menos una vacuna, esta cifra sigue siendo solo el 32 % en África”, afirma Gideon Lasco, coautor del estudio y profesor de la Universidad de Filipinas.

Lasco señala que “se está produciendo una situación demasiado familiar en el contexto de la crisis climática, con poblaciones minoritarias que ya se ven afectadas negativamente por los impactos del cambio climático en la salud, a pesar de que a menudo son los que menos contribuyen a las emisiones históricas de dióxido de carbono. A menos que tomemos medidas para transformar los sistemas que perpetúan el racismo y la xenofobia, seremos incapaces de abordar las desigualdades raciales en salud en su totalidad o, de hecho, los mayores desafíos de salud de nuestros días”.

 Fuente: https://www.agenciasinc.es/Noticias/Reclaman-que-el-racismo-y-la-discriminacion-sean-declarados-riesgos-universales-para-la-salud

Je veux


 

jueves, 8 de diciembre de 2022

Ni con el mar...

Ilustracja
Gustaw Gwozdecki: Kiki de Montparnasse, 1920
 
Ni con el mar boca arriba
ni con cielos boca abajo
vive mi cuerpo fuera
de tus abrazos.

Aurora Luque

viernes, 2 de diciembre de 2022

Los medios dejan de ingresar miles de millones de euros por marginar a las mujeres

https://imagenes.elpais.com/resizer/z8RHbiEaQtRpHhsvTgZ3T0XuBq8=/1960x0/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com/prisa/IP62UD53NAWUJHKY6G3UKCTCQ4.jpg
Una mujer compra un periódico en Francia tras las elecciones en aquel país el pasado abril.Mohammed Badra (EFE)

Los liderazgos en las redacciones y las informaciones siguen siendo terreno de hombres, lo que provoca una pérdida de audiencia femenina. Un nuevo estudio constata la desigualdad de género y falta de diversidad racial en el sector, y propone una guía de 12 pasos para cerrar la brecha

Esta información la firma una mujer, bajo la supervisión de una editora e incluye la opinión de varias expertas sobre un estudio que trata sobre la desigualdad de género. Este texto es una excepción. Los medios son un mundo de hombres: ellos son mayoría en los puestos de poder, los titulares, los contenidos, las fuentes y la audiencia. Dar la vuelta a esta situación no solo “es lo justo”, sino que “tiene sentido económicamente”, anota Jane Barrett, editora global para la estrategia de noticias de Reuters, en el Reino Unido. Lo dice en la presentación del estudio De la indignación a la oportunidad, que calcula que, en el más conservador de sus cálculos, en el mundo los medios podrían ingresar 10.600 millones de euros adicionales en cinco años si lograran reducir anualmente un punto porcentual la brecha de consumo de noticias entre hombres y mujeres. A ese ritmo, la ganancia ascendería a 36.700 millones en una década. En el más optimista de los escenarios, en el “poco realista” caso de que hoy la industria fuera plenamente igualitaria en todos sus eslabones, los beneficios extra ascenderían a 41.500 millones en un lustro y 80.000 millones en 10 años.

La investigación, liderada por la especialista en audiencias Luba Kassova, por encargo de la Fundación Bill y Melinda Gates, identifica una brecha de consumo de noticias, que es entre 15 y 16 puntos porcentuales menor entre las mujeres. En ello influyen “factores sociales y económicos sistémicos, que escapan al control de la industria periodística, como los valores patriarcales y las barreras del mercado laboral”, matizan los autores. Descontados tales elementos, entre un 11% y 12% del desigual interés por informarse es responsabilidad de los medios. Ese es el caladero donde pescar audiencia y aumentar los ingresos. Pero no bastará con tirar el mismo anzuelo de siempre. El sector tiene que cambiar desde su cultura y estructura empresarial hasta los hábitos individuales y colectivos de sus reporteros, según este estudio. Todo para que haya más mujeres a los mandos –ahora apenas el 26% son redactoras jefe– , así como en las informaciones, sobre temas que les interesan, con voces femeninas.

España no se libra del déficit de audiencia femenina. De los 1.680 medios con edición digital de 68 países analizados en septiembre de 2022 por la consultora AKAS, que ha elaborado este informe, 32 eran españoles (incluidos elpais.com, rtve.es, eldiario.es o efe.com). Estos recibieron 1.550 millones de visitas a sus contenidos en ese mes que, segregadas por género, desvelan una desigualdad de 16 puntos porcentuales: un 58% de hombres frente a un 42% de mujeres. La pauta se repite en los periódicos impresos: de quienes dicen informarse en sus páginas de papel, el 57% son varones y el 43%, lectoras. Una disparidad de 14 puntos. España tampoco sale bien parada en la fotografía de redactoras jefe a los mandos en las 10 principales cabeceras del país, en las que ellas son el 22% este año. Si bien esto significa un gran aumento respecto del 8% de 2021, siempre según los datos del estudio.

“La correlación entre la proporción de mujeres en la dirección de los medios y los reporteros, las fuentes y los protagonistas, y la participación de la audiencia femenina siguen sin estar claras, esencialmente por falta de datos”, reconocen los investigadores. El equipo de AKAS destaca como un ejemplo iluminador la iniciativa impulsada por Amedia –el mayor editor de periódicos locales de Noruega, con 80 cabeceras y 2,4 millones de lectores diarios en todas las plataformas–, que buscaba específicamente comprender la relación entre el género de los periodistas, la proporción de voces femeninas en los artículos y el comportamiento de las audiencias. Sus hallazgos mostraron una relación positiva tanto entre la cuota de autoras y la de protagonistas mujeres (40%), como entre el porcentaje de protagonistas y lectoras (51%).

Y, finalmente, comprobaron el impacto en sus cuentas. “Los científicos de datos de Amedia analizaron la diversidad de varias redacciones en relación con sus finanzas y descubrieron que las más equilibradas en cuanto a género y las que más escriben sobre mujeres obtienen los mejores resultados económicos”, recoge el informe. “Cuanto más equilibrada es la redacción, más lo es la cobertura informativa y la base de suscriptores”, concluyen los autores. Para Kassova, avanzar en igualdad de género en los medios no solo se trata de una decisión inteligente desde el punto de vista económico, sino imprescindible para el oficio periodístico. “Se genera un déficit de confianza cuando no se refleja a la sociedad en las informaciones. Cuando las perspectivas de las personas de color o de las mujeres son marginadas, dejan de confiar en ti. Y entonces hay un problema adicional a perder ingresos. Estarás en riesgo de desaparecer”, opina.

Desigualdad en toda la cadena de producción de noticias

Las estadísticas del estudio, que ha analizado los medios y las informaciones en Estados Unidos, Reino Unido, India, Nigeria, Kenia y Sudáfrica, muestran que la progresión hacia la igualdad de género es prácticamente nula tanto en el norte como en el sur global. Desde los liderazgos internos hasta los contenidos de las noticias. “Me ha sorprendido que todavía el 84% de las personas a las que entrevisté, editores de alto nivel de todo el mundo, piensa que las redacciones siguen dominadas por los hombres. Es demasiado”, expresa desalentada la investigadora en una videollamada desde Londres.

Los datos lo constatan: en 2022, apenas uno de cada cuatro redactores jefe (26%) en los seis países estudiados son mujeres. “Prácticamente la misma cifra, inlcuso ligeramente inferior, que la media mundial de hace una década”, lamenta Kassova. Aunque la disparidad varía entre naciones: por cada redactora jefe hay dos hombres que lo son en Sudáfrica, Estados Unidos y Reino Unido; mientras que la proporción es de una frente a 12 en los medios de comunicación regionales de la India. Del mismo modo, el porcentaje de mujeres editoras jefe es mayor en Sudáfrica y el Reino Unido (37%) y, de nuevo, el más bajo lo regisra India (11% en los medios nacionales y 8% en los regionales). En Estados Unidos, Nigeria y Kenia, ellas representan el 35%, 18% y 19%, respectivamente.

Se da, asímismo, una desigualdad por temáticas. Mientras que sí se ha logrado la paridad en el liderazgo de las mesas de salud, no sucede lo mismo con las de política, internacional o economía. En estas, ellas son una de cada tres. “Esta discrepancia reconfirma la prolongada segregación de género en las redacciones de los trabajos editoriales, asignando a las mujeres los temas ‘blandos’, y los ‘duros’ a los redactores jefes”, apuntan los autores de la investigación. Lo que, en su opinión, “puede estar suprimiendo el consumo de las mujeres de los géneros informativos de alto perfil, que suelen ser editados por hombres”.

“En términos de cuota de voz, en Reino Unido e India, la proporción entre voces masculinas y femeninas ha empeorado”, lamenta Kassova en el capítulo del balance de género en el contenido de las informaciones. “En Nigeria sigue igual y ha mejorado un poco en Sudáfrica, Kenia y Estados Unidos”, agrega. Según sus métricas, la proporción de mujeres expertas en las noticias ha crecido del 19% al 24% en los últimos cinco años globalmente. “Curiosamente, cuatro de cada 10 iniciativas de género en los medios eran para mejorar la visibilidad de las especialistas. Las bases de datos y las listas pueden estar marcando la diferencia”, describe el informe.

“Hay fuentes primarias, como los representantes políticos. Y no puedo cambiar el hecho de que el presidente Joe Biden es un hombre. Pero hay otras fuentes, las secundarias, donde sí podemos cambiar los hábitos para agregar más voces femeninas y diversidad de perspectivas”, sugiere Barret, de Reuters. Y no solo en cuanto al número, sino en cuanto al modo de presentar a las mujeres. “Hay una tendencia a retratarlas como víctimas o heroínas. Parece que entre medias de una violada y la Madre Teresa no hay nada. Ese es precisamente el espacio de oportunidad en términos de representatividad”, comenta Shereen Bhan, editora jefe de CNBC-TV8 de India, en la conferencia virtual de presentación del informe.

Del mismo modo que ocurre con los datos de autoras, fuentes femeninas y protagonistas de las informaciones, los contenidos de asuntos que afectan particularmente a las mujeres también están infrarrepresentados. Kassova describe siete brechas sociales que toda mujer del planeta experimenta en mayor o menor medida “y que las ponen en desventaja respecto de los hombres”, explica. Son la salarial, de salud, de poder, confianza, seguridad, autoridad y edad. La investigadora sostiene, con las estadísticas en la mano, que las mujeres cobran menos, cuentan con peor atención sanitaria, son minusvaloradas, violentadas y discriminadas cuando soplan velas. “El equipo analizó 900 millones de historias, y encontró que la cobertura de estos problemas estructurales es absolutamente lamentable. Es el 0,02% de todo lo que se publica”, subraya Kassova. “Así que los problemas estructurales a los que se enfrentan las mujeres no están en el radar de los medios de comunicación”.

Las mujeres negras siempre lo tienen peor

El informe De la indignación a la oportunidad es el tercero de la serie de investigaciones Missing perspectives (perspectivas olvidadas), solicitadas por la Fundación Gates al equipo de AKAS liderado por Kassova. En los anteriores estudios ya salieron a la luz datos prepcupantes sobre la desigualdad de género en la industria informativa como los que recoge en esta nueva edición. Pero hay una novedad, unas cifras que han dejado a la experta “muy sorprendida”. “Son las relativas a lo marginadas que están las mujeres de color en el sector”.

En esta ocasión, han estudiado cómo experimentan ellas la desigualdad. Y en todos los ámbitos –jefaturas, firmas, protagonistas de la información, fuentes– salen peor paradas que sus congéneres blancas. Están aún más infrarrepresentadas. “En el liderazgo, en el Reino Unido, por ejemplo, no hay una sola mujer de color que esté a cargo de la mesa de salud, política o asuntos exteriores”, comenta Kassova escandalizada. En EE UU, concretan los autores, las personas de color ocupan el 17% de estos puestos, lo que supone un porcentaje inferior al que representan en las plantillas de la prensa (22%).

Según el informe, las mujeres de color están “gravemente marginadas” en las redacciones de EE UU en comparación con su proporción en el mercado laboral: ellas son apenas el 3% de los redactores de política, el 4% de internacional, el 6% de sanidad y el 9% de economía y empresa. En Sudáfrica, si la representación de las mujeres de color en las redacciones se correspondiera con su proporción en la población activa, el número sería dos veces mayor en las redacciones de economía y negocios, 2,2 veces más en las de política y 1,2 veces superior en las mesas de salud. En este país, el 60% de los redactores políticos son personas de color, frente al 93% de la población activa, compara el estudio.

Hay solución

“Lo importante es que es que este informe incluye una guía de soluciones. Necesitamos ver cambios en las redacciones”, expresa Qaanitah Hunter, editora asistente de política y opinión de News24, en Sudáfrica. “Esto no ocurre naturalmente”, continúa Bhan, de CNBC-TV8 India, “lograr la igualdad tiene que ser una opción”. Su propuesta es “crear un ambiente” propicio para que las mujeres progresen y alcancen altos cargos.

Entre tanto dato desalentador, en los que Kassova no observa progreso alguno, hay rayos de esperanza en pequeñas y medianas iniciativas que están desarrollando algunos medios para cerrar sus brechas. “Hay un montón de soluciones prácticas sobre las que hemos escrito y muchas de ellas, generadas por los editores de noticias con los que he hablado, están muy bien”, anota. Su propuesta integral (”no basta con tener una directora mujer”, aclara) es un viaje en 12 pasos para intervenir en 12 áreas en tres niveles (social, empresarial e individual). Objetivo final: “Atraer a más mujeres, pero sin alienar al público masculino”...

 Continuar leyendo: https://elpais.com/planeta-futuro/2022-11-30/los-medios-dejan-de-ingresar-miles-de-millones-de-euros-por-marginar-a-las-mujeres.html?ssm=TW_C

jueves, 1 de diciembre de 2022

¿Está el humo de los coches alterando nuestra forma de medir la historia?

Los mismos gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento del planeta están dejando inservible la principal herramienta de la que disponemos para ponerle edad a las cosas. 

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Foto: The New York Public Library.

 543 piezas de marfil escondidas entre las maletas, desde pequeños objetos hasta colmillos completos de elefante. En junio de 2019, en una operación en el aeropuerto de El Prat, Barcelona, la Guardia Civil interceptó esta mercancía junto a muchos otros objetos procedentes del presunto tráfico ilegal de plantas y animales en peligro de extinción, incluyendo 2.296 especímenes de 70 especies de fauna protegidas. Pero, ¿era el marfil incautado realmente ilegal?

El comercio internacional de marfil está prohibido desde 1990. Ese año, los elefantes africanos obtuvieron la máxima protección bajo la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas (CITES). En buena parte del mundo, es legal vender los objetos de marfil anteriores a esa fecha. Por eso, poder datar con precisión los colmillos de los elefantes y hacerlo rápido es clave en este tipo de operaciones contra el tráfico ilegal de fauna y flora. Pero, a partir de ahora, el humo de nuestros coches y fábricas podría ponérselo un poco más fácil a los furtivos.

Aquel junio de 2019, la Guardia Civil acudió a la datación por carbono-14 para saber la edad del marfil. Este método, utilizado habitualmente, mide la proporción de carbono-14 (un isótopo radiactivo del carbono) en el objeto para deducir su edad. Cuanto más radiocarbono, más joven. Los test nucleares de los años 50 y 60 del siglo aumentaron artificialmente la proporción de carbono-14 en la atmósfera en poco tiempo. Sin querer, ayudaron a simplificar este método de datación: si hay mucho radiocarbono, el objeto es de los últimos 60 años. Aplicado al caso del marfil, si la proporción es alta, es más probable que los elefantes hayan sido cazados después de la entrada en vigor de la prohibición.

Sin embargo, la quema intensiva de combustibles fósiles está cambiando a gran velocidad la composición de la atmósfera, compensando el efecto de los test nucleares del siglo pasado y complicando la labor de los científicos encargados de ponerle edad a las cosas. “Las aplicaciones que se basaban en el aumento de carbono-14 desde los años 50, como la detección rápida de marfil ilegal, pronto serán imposibles”, explica Heather Graven, investigadora del Imperial College London y autora de una carta publicada en Nature que señala que las emisiones de gases de efecto invernadero no solo están cambiando el clima, sino también nuestra forma de medir la historia.

La historia en la radiactividad de nuestros huesos

El carbono es uno de los elementos químicos básicos para la vida y uno de los más habituales en la Tierra. En nuestro entorno, existe de forma natural en tres isótopos distintos (los átomos de cada isótopo tienen el mismo número de protones en el núcleo, pero diferente número de neutrones alrededor). Dos de estos isótopos son estables y abundantes, pero el tercero, el carbono-14, es inestable y menos habitual. Este isótopo radiactivo tiene un periodo de semidesintegración de 5.730 años, lo que quiere decir que cada 5.730 años reduce su presencia a la mitad. Hace tiempo que habría dejado de existir en la atmósfera si no fuese porque en ella se produce de forma natural.

El carbono-14 está mezclado de forma homogénea con el resto de carbonos del planeta. Y todos los seres vivos de la Tierra lo absorben, de una forma u otra, mientras están vivos y se alimentan. Al morir, dejan de hacerlo y el carbono-14 en sus huesos y sus tejidos empieza a desintegrarse lentamente. Esto quiere decir que si sabemos cuál es la cantidad de carbono-14 que tienen los restos, podemos deducir su edad. Este método de datación es muy usado por su precisión, y puede utilizarse para medir la edad de objetos que tienen hasta unos 55.000 años (en los vestigios anteriores, el carbono-14 ha desaparecido por completo).

La datación por radiocarbono es habitual en arqueología, pero también se usa en disciplinas como la criminología (para saber con precisión la edad concreta de restos humanos recientes, por ejemplo) o en la persecución de las redes de tráfico ilegal de especies o materiales como el marfil. En estos casos, es habitual utilizar como referencia el aumento repentino del carbono-14 provocado por los test nucleares de mitad del siglo pasado. Desde entonces, la proporción de este isótopo en la atmósfera debería haber ido descendiendo poco a poco. Pero los combustibles fósiles han entrado con fuerza en escena.

La cara B de las emisiones que cambian el clima

280 partes por millón (ppm). Durante unos 10.000 años, esa fue la proporción de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera terrestre. Pero en algún momento a mediados del siglo XVIII empezamos a quemar combustibles fósiles. Sus humos, además de partículas contaminantes de todo tipo, estaban cargados de dióxido de carbono y metano. Desde entonces, no hemos parado, y los últimos datos señalan que el nivel de CO2 es ya alcanza las 418 ppm. Es decir, un 50% más que hace 250 años. Este incremento está teniendo una consecuencia clara y cada vez más palpable: el cambio climático. Pero tiene una cara B que hasta ahora estaba pasando desapercibida.

“Cualquier combustible fósil que utilicemos tiene millones de años de antigüedad. Es decir, no contiene ya ningún rastro de carbono-14”, explica Heather Graven. “Esto significa que a medida que aumentamos la cantidad de carbono en la atmósfera procedente de la quema de combustibles fósiles, la proporción de carbono-14 va a ir descendiendo. El ratio de radiocarbono en la atmósfera es ya cercano al que había antes de la revolución industrial y está compensando con rapidez el efecto de la bomba de radiocarbono generada por los test nucleares el siglo pasado. Y seguirá bajando”.

Si se cumplen los escenarios más pesimistas de emisiones, esos en los que en el futuro seguimos consumiendo combustibles fósiles como hasta ahora y no hacemos nada por mitigar el cambio climático, Graven calcula que la proporción de radioacarbono en la atmósfera a mediados de siglo podría ser similar a la de la atmósfera de hace 1.000 o 2.000 años. Claro que, señala, son solo predicciones. “De cara al futuro, existe un rango muy amplio de posibilidades. Lo que pase dependerá de nosotros, de cuántos combustibles fósiles sigamos quemando”, añade.

Las emisiones de dióxido de carbono de origen humano están cambiando el clima, causando sequías más pronunciadas y extensas, huracanes más extremos, lluvias torrenciales más abundantes o incendios forestales más difíciles de apagar. A partir de ahora, también empezarán a alterar la forma en que interpretamos la historia, resolvemos un crimen o intentamos detener la caza furtiva de elefantes.

 Fuente: https://www.climatica.lamarea.com/carbono-14-combustibles-fosiles-historia/

Hay que criminalizar el ecocidio

 Steven Donziger, abogado especialista en derecho ambiental, propone cinco iniciativas jurídicas, entre ellas un tratado de no proliferación de combustibles fósiles, para combatir las agresiones a las que el sector somete al clima

Omer Bozkurt

Steven Donziger, el abogado estadounidense defensor de los derechos humanos que se ha convertido en el blanco de las grandes petroleras por su apoyo a los pueblos indígenas afectados por la contaminación que producen los combustibles fósiles, ha presentado cinco soluciones jurídicas para la emergencia climática, cada vez más grave.

Donziger fue puesto en libertad en abril tras pasar casi mil días bajo arresto domiciliario por un caso en Estados Unidos derivado de una sustanciosa indemnización que ganó en los tribunales ecuatorianos contra Chevron por su impacto ambiental en la selva amazónica.

Aunque la detención “totalmente injusta” de Donziger ha llevado a los legisladores federales a impulsar una reforma del ordenamiento jurídico de Estados Unidos, el abogado sigue usando su causa para luchar por la justicia medioambiental.

“Cualquiera se ve desbordado e indefenso ante una catástrofe de semejantes dimensiones. Pero nosotros, como ciudadanos, podemos hacer algo ahora mismo”, escribía Donziger el martes en una columna para The Guardian a raíz de la cumbre del clima COP27 celebrada en Sharm al Sheij, en Egipto.

“Entre todos, con un activismo ciudadano mayor, estas ideas pueden empezar a proporcionar un marco jurídico global y coherente que ayude a salvar el planeta”, defiende Donziger. La primera propuesta: tipificar el ecocidio como un crimen internacional.

Cada vez hay más apoyo a nivel global para hacerlo. En julio, un panel internacional de especialistas en derecho publicó la definición jurídica del término y determinaron que el ecocidio es “cualquier acto ilícito o arbitrario perpetrado a sabiendas de que existe una probabilidad sustancial de que cause daños graves que sean extensos o duraderos al medioambiente”.

Stop Ecocidio Internacional y otras plataformas defienden que se modifique el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional para incluir el ecocidio como quinto crimen, tras el genocidio, los crímenes contra la humanidad, los crímenes de guerra y los de agresión.

Según Donziger, “el ecocidio expone a los ejecutivos de las empresas de combustibles fósiles a una posible responsabilidad penal por autorizar actos contaminantes. Y esa exposición personal va a cambiar significativamente la toma de decisiones de estos ejecutivos en favor del planeta”.

La segunda solución del abogado es establecer un tratado de no proliferación de combustibles fósiles. El apoyo internacional a esta idea también ha aumentado en los últimos meses y ha culminado con la propuesta que ha articulado la nación insular de Tuvalu de crear dicho acuerdo en la COP27, celebrada en noviembre.

Donziger también pide que se prohíban las denominadas demandas estratégicas contra la participación pública (SLAPP, por sus siglas en inglés) y explica que “se han convertido en la mejor baza del sector de combustibles fósiles para silenciar a los activistas medioambientales, dejar a los defensores sin recursos y debilitar el movimiento climático, que es el elemento más importante para obligar a los gobiernos a ir eliminando progresivamente el sector”.

Justo antes de que los demócratas de la Cámara celebrasen una audiencia en septiembre para recriminar a las grandes petroleras que utilizaran la ley “como un arma” contra los activistas climáticos, EarthRights International publicó un innovador análisis que demuestra que el sector de los combustibles fósiles ha estado involucrado en el “hostigamiento judicial” de más de 150 activistas. El informe de la organización sin ánimo de lucro destacaba 93 casos de SLAPP y 49 “citaciones abusivas”.

“La solución es fácil”, afirma Donziger. “Los gobiernos tienen que promulgar lo que se denomina leyes anti-SLAPP, que sancionan a las empresas que incurren en este tipo de intimidación judicial”.

El abogado añade, además, que la humanidad tiene que proteger las cuencas del Amazonas y señala que “se está gestando una revolución jurídica silenciosa liderada por los pueblos indígenas en algunos países de la región amazónica, como Brasil, Ecuador, Venezuela y Perú”.

“Se hacen llamar la Iniciativa de las Cuencas Sagradas Amazónicas, y estos defensores de la Tierra de primera línea han propuesto un plan viable para facilitarle protección jurídica internacional a lo que probablemente sea el ecosistema más importante de la Tierra”, escribe. “Básicamente, este plan prohibiría cualquier otra explotación de combustibles fósiles en la zona que comprende las cuencas del Amazonas y que alberga la mayor concentración de biodiversidad del planeta”.

La última solución jurídica de Donziger consiste en “indemnizaciones climáticas vinculantes”. En concreto, propone un tratado que exija a todos los países ricos que ingresen una cantidad determinada en función de su producto interior bruto “en un fondo administrado por una parte neutral en la que estén debidamente representados los países pequeños más afectados” por el aumento de las temperaturas y el impacto negativo derivado de la crisis climática.

“Para que quede claro, no estoy diciendo que los cambios propuestos vayan a salvar el planeta por sí solos. Pero una combinación adecuada de cambios jurídicos en rápida sucesión puede catalizar el proceso”, subraya.

La columna del abogado llega en el momento en que los partidarios de una acción climática ambiciosa celebran los avances realizados en la COP27 –como lograr un acuerdo para crear un fondo de compensación de pérdidas y daños–, al mismo tiempo que destacan los aspectos en los que la conferencia no ha dado la talla, desde los abusos cometidos contra activistas y la presencia histórica de lobistas de las grandes petroleras hasta la falta de un acuerdo definitivo para ir eliminando progresivamente los combustibles fósiles.

Fuente: https://ctxt.es/es/20221201/Firmas/41403/ecocidio-genocidio-medio-ambiente-cambio-climatico-crisis-ecologica-y-social-jessica-corbett.htm