viernes, 7 de octubre de 2016

Vuelve el Festival de Cine del Sáhara Occidental para visibilizar 40 años de ocupación y resistencia

La XIII edición del FiSahara rendirá homenaje este año a los pueblos ocupados bajo el lema "Memoria y Resistencia" 
Entre los días 11 y 16 de octubre distintas personalidades del mundo de la cultura y la cooperación convivirán con las propias familias saharauis
La organización acerca al desierto del Sáhara proyecciones, mesas redondas, y talleres para "visibilizar la situación del pueblo refugiado, proporcionarles alivio psicológico y llamar la atención de la comunidad internacional"

Una delegación de GUE visita los campamentos de refugiados saharauis
Una delegación de GUE visita los campamentos de refugiados saharauis EFE

 La gran pantalla vuelve al desierto del Sáhara. Entre los días 11 y 16 de octubre el festival FiSahara acercará a la población refugiada saharaui cine, cultura y derechos humanos por decimotercer año consecutivo, con el objetivo de visibilizar el conflicto que lleva cuatro décadas sin resolución desde que Marruecos invadió el Sáhara Occidental en 1975.

Bajo el título de "Pueblos Ocupados: Memoria y Resistencia", esta nueva edición del proyecto estará dedicada a las distintas comunidades que sufren las consecuencias de la ocupación en el planeta.

Cinco días de proyecciones, mesas redondas, cultura tradicional, carreras de camellos, conciertos y talleres audiovisuales con las que "ofrecer alivio psicológico a la monotonía y dureza de las condiciones de los campamentos". La organización espera también poder llamar la atención de la comunidad internacional hacia "la situación de olvido en la que se encuentra el pueblo saharaui". 

Este año, la clausura del festival correrá a cargo del grupo español Vetusta Morla, que acercará su música en el concierto final de FiSahara 2016. Antes, entre dunas y jaimas convivirán artistas, actores, cineastas y cooperantes con las propias familias saharauis, intercambiando experiencias y creando fuertes vínculos con la comunidad, en un evento de intercambio cultural mutuo. 

A ello se suman en esta ocasión dos grandes novedades: los proyectos de innovación Watching Western Sáhara y Solar Cinema Western Sáhara. El primero, una plataforma online con vídeos grabados clantestinamente en el Sáhara Occidental para mostrar las violaciones de derechos humanos contra la población saharaui. El segundo, llega para quedarse: una sala de cine itinerante que utiliza energía solar para ofrecer proyecciones en los campamentos durante todo el año. 

La XIII edición del FiSahara rinde homenaje al recientemente fallecido Mohamed Abdelaziz,  presidente de la República Árabe Saharaui Democrática y Secretario General del Frente Polisario. Abdelaziz "ejemplifica a la perfección la lucha de un pueblo que, a pesar del olvido internacional, mantiene intacta su dignidad, su ersistencia y resistencia con el objetivo de conseguir la libertad", afirma la organización.

Además de dar visibilización a la situación y proporcionar alivio a sus gentes, el festival pretende dejar una huella posterior, como ya ha ocurrido antes. De las anteriores ediciones han surgido proyectos a largo plazo, como la escuela de formación audiovisual Abidin Kaid Saleh en el campamento de Bojador que, inaugurada en la edición del 2011, está formando a la primera generación de cineastas saharauis. 


Mary Beard: “Ninguno querríamos estar vivos en la Roma antigua”

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Asesinatos, vertederos llenos de recién nacidos, esclavos… La Roma antigua era “tan brutal” que “ninguno querríamos estar vivos” entonces, asegura la historiadora Mary Beard, para quien esa quizá sea una de las razones por las que su ensayo sobre el imperio de los césares, SPQR, va por la tercera edición.

Beard es catedrática en la universidad de Cambridge, divulgadora de historia, editora especializada del Times Literary Supplement, protagonista de la serie documental “Roma, un imperio sin límites”, y último Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales, que recibirá el próximo día 21 en Oviedo.

Aún no sabe lo que dirá ese día y le será “difícil” porque dispondrá solo de 5 minutos: “Lo que es seguro es que será sobre los romanos y las mujeres. Tengo 61 años y soy bastante dura. Las mujeres mayores podemos enfrentarnos al mundo y no hace falta teñirse el pelo para ello”, bromea, mientras se toca su largo pelo canoso.

“Una de las cosas que he conseguido hacer es representarme a mí misma, como mujer y como ser resistente. Si pudiese ayudar a otras mujeres a enfrentarse a los idiotas que están ahí fuera y que intentan que no hagan lo que quieren hacer ya me parecería bien”, añade.

Está “simplemente encantada” con la repercusión que está teniendo su ensayo, editado en castellano por Crítica, y asegura riéndose que “se da por satisfecha” si la mitad de la gente que lo ha comprado lo lee “hasta la última página” (la 646, concretamente).

“Quería hacer algo que llegase al público, pero no tratando a los lectores como tontos. Son las mismas ideas que enseño a mis alumnos en Cambridge. No es una versión fácil, desleída, sino académica pero sin tecnicismos”, asegura.

El mundo romano, el que surgió de una pequeña aldea en el siglo IV a.C. y se convirtió en el centro de un imperio que se expandió por todo el mundo conocido, “fascina” en el siglo XXI, como bien muestran los éxitos de taquilla de Gladiator o las ventas de su propio libro, porque, dice, enseña el poder “tal y como es”.

“Era todo bastante brutal, con soluciones expeditivas que asociamos solo a las más terrible dictaduras. Ninguno de nosotros querríamos estar vivos en la Roma antigua, sería terriblemente atroz para nuestra cultura. Son brutales pero ven las cosas tal y como son y actúan en consecuencia, con esa ironía tan astuta que les caracteriza”, argumenta.

La británica se apoya para su relato en mucho de lo que dejó escrito Cicerón (106 a.C.-43 a.C.) y precisa que en los textos que se conservan de él y de otros “hay mucha fantasía romana, muy distinta a la nuestra, en el sentido de que incluyen excesos extravagantemente sádicos que no parecen muy verosímiles aunque se hayan aceptado como buenos”.

“Los romanos tenían mucho interés en las luchas de gladiadores, pero me da la sensación de que nosotros más aún. No quiero privar a los lectores del mito”, se ríe de nuevo.

Le encantó, subraya, Gladiator, “una de las más extravagantes de romanos que se han hecho, pero la propuesta es muy brillante y hay cosas como el tratamiento a los esclavos, como meros objetos, invisibles, que dan muchas lecciones en las que hay que pensar”.

Es una gran ironía, dice, que en la Roma antigua fuera relativamente frecuente que esos “objetos” -los esclavos- fueran “libertados” por sus amos e incluso alcanzaran la ciudadanía, mientras que ahora los refugiados, “que nadie discute que son personas, nunca pueden tener esa consideración de ciudadanos con iguales derechos”.

“En el imperio romano jamás existió el concepto de ‘inmigrante ilegal’, aunque no quiero decir con esto que tengamos que hacer las cosas como los romanos, pero es verdad que somos muy rígidos a la hora de conceder la ciudadanía”, sostiene.

En su libro evidencia que hay muchos personajes históricos tratados injustamente, entre ellos Calígula -que debe su nombre al apodo que le pusieron de niño, “botitas”-: “Era tremendamente popular pero en cada reseña que hay sobre él se le trata de forma muy hostil y se cuentan barbaridades”, entre ellas su relación incestuosa con sus hermanas.

Le ha parecido “muy emocionante” a la vez que “muy aburrido” rodar la serie televisiva, porque “hay que parar y esperar y repetir cosas, pero, la oportunidad de ir, por ejemplo, a la Argelia romana es única”.


jueves, 6 de octubre de 2016

Israel detiene a las pasajeras del Zaytouna, a la espera de su deportación

Desde la organización confirman que el Ejército está lanzando “bombas de sonido encima de las carpas y de la gente” que espera en el puerto de la ciudad palestina al Zaytouna. 
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El Ejército de Israel interceptó finalmente, este miércoles, el Zaytouna, el barco de mujeres que la organización internacional Rumbo a Gaza había fletado para tratar de romper el bloqueo a la Franja. Desde las 15.58 horas, cuando rondaba las 40 millas náuticas de distancia hasta su destino, el colectivo perdió el contacto con la embarcación. Finalmente, la organización pudo confirmar que “el asalto” se había producido a las 16.15 horas. A bordo había 13 mujeres, entre ellas la española Sandra Barrilaro, que en este momento se encuentre.
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De este modo, la armada israelí interceptó la embarcación y la dirigió hacia el puerto de la ciudad costera de Ashdod. Altas autoridades militares han asegurado, según cita el diario hebreo Haaretz, que el abordaje se ha hecho sin ningún tipo de resistencia por parte de las pasajeras, por lo que se descarta que haya heridos. El mismo rotativo destaca además las declaraciones del secretario general de la Organización por la Liberación Palestina, Saeb Erekat, quien ha condenado los hechos: “La causa palestina por la libertad y la independencia es una causa universal por la justicia abrazada por millones alrededor de todo el mundo”, ha reivindicado, y ha calificado a la flotilla de “recordatorio” de que “es tiempo de llevar los acuerdos a acciones concretas”.

Desde Rumbo a Gaza también han asegurado que Israel lanzó “bombas de sonido encima de las carpas y de la gente” que espera en el puerto de la ciudad palestina. Cientos de personas habían acercado, aseguran, para recibir a las activistas. Los hechos no pillan por sorpresa a Rumbo a Gaza. Entre otras razones, porque diarios como el Maariv habían avisado ya el pasado sábado, citando fuentes del Ministerio de Exteriores israelí, de que el gobierno no iba a permitir la llegada a Gaza del Zaytoune. El rotativo añadía que se estaba trabajando para minimizar el impacto mediático de la intervención.

En cuanto a las pasajeras, de momento han quedado en libertad dos de ellas, ambas periodistas de Al Jazeera. Según explica Nacho Prieto, colaborador de Rumbo a Gaza, el procedimiento habitual suele ser el de la firma de un documento en hebreo en el que los activistas asumen haber entrado en israel de forma ilegal. Los primeros en quedar en libertad, año tras año, suelen ser los periodistas; después es el turno de los activistas israelíes y, por último, los del resto del mundo. Al firmar, las autoridades israelíes los asignan a los siguientes vuelos disponibles hacia sus respectivos países.

Los servicios consulares han podido tener contacto con la española Sandra Barrilaro a las 12:00 de este jueves. “Nos han comunicado que se encuentra bien, pero no lo sabremos a ciencia cierta hasta que no ponga un pie en España, ya que en ningún momento le van a permitir hablar públicamente hasta ese momento”, explica Prieto. Sus pertenencias han sido requisadas por el ejército. Barrilaro volverá a España, en principio, cuando firme el citado documento, aunque la intención que expresó antes de partir era no hacerlo. “Veremos cuál es el consejo que le dan del consulado y nuestros abogados sobre el terreno, que también tienen derecho a verla, y ella valorará la situación y decidirá qué hacer”, detalla.

Desde Rumbo a Gaza no creen que Barrilaro esté en el centro de detención más allá de dos días. Como pronto, esta noche podría estar de vuelta en España. “Los israelíes no informarían de que está en un vuelo hasta poco antes de llegar para que no dé tiempo a preparar una bienvenida en el aeropuerto”, asegura Prieto, que también destaca un pequeño logro en la acción de este año: “Ayer, tras el asalto, el ministro de Exteriores español expidió un comunicado a la embajada israelí en Madrid pidiendo que se respete la libre circulación, un gesto que nunca se había dado”.

Minimizar el eco mediático
Este año la actuación de Israel ha sido más discreta, según explica Nacho Prieto. “Otros años hemos visto cómo acompañaban a las embarcaciones desde muchas horas o incluso días antes del asalto. Al Marianne, el año pasado, lo siguieron desde Creta. En esta ocasión se ha llegado hasta las ocho horas antes del momento de llegada previsto y no ha habido avistamientos”, detalla. Prieto y sus compañeros se encuentran estos días “pegados a los teléfonos”. La hora de llegada prevista eran las 22.00 horas pero barajaban entre las 18.00 y las 19.00 horas como el momento de mayor riesgo de asalto israelí. “No se cortan en hacerlo donde sea. Siempre lo han hecho en aguas internacionales”, lamenta. En esta ocasión también ha sido así. La navegación se encontraba, durante la última navegación, “muy tranquila, navegando a siete nudos, una velocidad bastante buena”.

Aún queda por saber, no obstante, las condiciones del mismo del “asalto”. En ocasiones el ejército hebreo se emplea con violencia. El año pasado interceptó al Marianne a cien millas de la costa y los soldados israelíes lanzaron descargas eléctricas contra el capitán y algunos pasajeros, pese a que la intención de estos activistas era presentar una resistencia pasiva. Peor suerte corrieron los pasajeros del Mavi Marmara, en 2010: los soldados asesinaron a una decena de activistas durante su asalto. En esta edición se había optado por un barco únicamente tripulado por mujeres, con el objetivo de visibilizar el papel femenino en la lucha. “Hemos decidido poner el foco en la situación de las mujeres porque a menudo no son reconocidas cuando son las que logran que la sociedad funcione”, explicaba Ellen Huttu antes de la partida del Zaytouna desde el puerto de Barcelona.


Fuente:  http://www.lamarea.com/2016/10/05/israel-intercepta-zaytoune-aguas-internacionales/

miércoles, 5 de octubre de 2016

James Lind y el escorbuto: ¿El primer ensayo clínico de la historia?

James Lind suele recibir el crédito de ser el autor del primer ensayo clínico de la historia, un experimento controlado en el que evaluó la eficacia de las frutas cítricas contra el escorbuto. Pero ¿es realmente así?
Todo el que hasta hace un par de siglos se embarcaba en un largo viaje por mar sabía que se exponía a una fatal dolencia que le pudriría las encías, le abriría llagas en la piel y le dejaría postrado antes de provocarle la muerte. Y no había manera de evitarlo, ya que se debía, según el pensamiento de la época, a las condiciones propias de las travesías, como la mala dieta, el agua sucia, el trabajo duro y el alojamiento insalubre.

“El escorbuto era conocido desde la era hipocrática”, señala a OpenMind el especialista en historia de la medicina de la Universidad de Atenas (Grecia) Emmanouil Magiorkinis. Esta enfermedad era un enemigo temible para las flotas de todo el mundo. Algunas fuentes afirman que mató a millones de marineros durante la edad dorada de la exploración marítima, aunque según Magiorkinis “no podemos tener una estimación precisa de las muertes”.

El gran enemigo de la exploración marítima 
Para el escritor Stephen R. Bown, autor de Escorbuto: Cómo un médico, un navegante y un caballero resolvieron el misterio de la peste de las naos (Juventud, 2005), “es probable que la mayoría [de las muertes] no hayan quedado registradas”, aunque “hay muchos, muchos registros que detallan horrendas epidemias de escorbuto a bordo de los barcos”, cuenta a OpenMind. En los relatos de la era de la navegación “el escorbuto siempre se menciona y deja empequeñecidas a otras causas de muerte”, dice Bown.
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Reconstrucción de la nave HMS Salisbury. Crédito: Journal of the Royal society of Medicine
   En el siglo XVIII, Gran Bretaña se encontraba enzarzada en la Guerra de Sucesión Austríaca contra Francia y España. Y fue entonces cuando un cirujano escocés llamado James Lind (4 de octubre de 1716 – 13 de julio de 1794) comenzó a desentrañar los secretos del escorbuto. Nacido en Edimburgo, Lind ingresó en la marina como aprendiz de médico aún sin titulación. En marzo de 1747 fue asignado como cirujano al HMS Salisbury, una nave de 50 cañones encargada de patrullar el Canal de la Mancha.

El remedio: naranjas y limones  Tras ocho semanas en el mar, y cuando el escorbuto comenzó a hacer mella en la tripulación, Lind decidió poner a prueba su idea de que la putrefacción del cuerpo provocada por la enfermedad podía prevenirse con ácidos. El 20 de mayo dividió a 12 marineros enfermos en seis parejas, y a cada una de ellas le suministró un suplemento diferente en su dieta: sidra, elixir vitriólico (ácido sulfúrico diluido), vinagre, agua de mar, dos naranjas y un limón, o una mezcla purgante.

Como resultado del que algunos han considerado el primer ensayo clínico de la historia, sólo los dos marineros que tomaron la fruta mejoraron, a pesar de que las naranjas y los limones se acabaron a los seis días. “Los buenos efectos más repentinos y visibles se observaron con el uso de naranjas y limones”, escribiría Lind en 1753 en su histórica obra A treatise of the Scurvy. “Uno de los que los tomaron estaba apto para el servicio a los seis días; el otro fue el más recuperado de todos en su condición, y estando ya bastante bien, fue asignado como enfermero del resto”.

Con tales observaciones, parece obvio que Lind debería haber establecido una conexión evidente entre los cítricos y el escorbuto, y que la Marina debería haber adoptado medidas inmediatas. Pero no ocurrió ni una cosa ni la otra. En cuanto a lo primero, y pese a que Lind concluía que las frutas cítricas tenían una “ventaja peculiar”, continuó defendiendo que el escorbuto era el producto de múltiples causas: “dieta inadecuada, aire y confinamiento”. En opinión de Bown, tal vez Lind dudó de su propio experimento cuando posteriormente trató de concentrar el zumo de los cítricos mediante cocción para facilitar el transporte y el almacenamiento. Pero con ello destruía la vitamina C, el ingrediente activo aún entonces desconocido, y el producto hervido no funcionaba.

Y ello a pesar de que el vínculo entre cítricos y escorbuto tampoco era una novedad: “los cítricos como cura para el escorbuto se conocían desde más de un siglo antes”, apunta Bown. De hecho, el remedio había sido reconocido en 1497 por el portugués Vasco de Gama, en 1593 por el inglés Richard Hawkins y en 1614 por el también inglés John Woodall, que en su manual The Surgeon’s Mate recomendaba consumir naranjas, limones, limas y tamarindos.

Respecto a lo segundo, y debido probablemente a la tibieza de las conclusiones de Lind en las ediciones posteriores de su obra, tuvieron que transcurrir 42 años desde la publicación del trabajo hasta que en 1795 el almirantazgo británico impuso los cítricos en la dieta de los marineros. Lind había fallecido el año anterior.

Controlar las variables del experimento
La importancia del estudio de Lind estriba en que acertó al controlar las variables del experimento de modo que todos los sujetos estuvieran en similares condiciones: comparar igual con igual. Según su propio relato, el escocés eligió a pacientes con síntomas parecidos, los mantuvo en el mismo lugar y les suministró una dieta común, aparte de los suplementos, aunque sin un grupo de control.

En realidad, otros antes que Lind ya habían avanzado tales planteamientos, comenzando con el médico persa Al-Razi, que en el siglo IX sangró a un grupo de pacientes y no a otro para comprobar los resultados. Un siglo antes que Lind, otros como el flamenco Jan Baptist van Helmont, el inglés George Starkey o el alemán Franz Anton Mesmer ya habían ensayado la comparación de igual con igual. El diseño primitivo de aquellos ensayos no evolucionaría hasta el siglo XIX con la introducción del doble ciego y el XX con la inclusión de placebos.

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Página del diario de Henry Walsh Mahon (1841) mostrando los efectos del escorbuto. Crédito: The National Archives UK

Pero más allá de que el ensayo de Lind tal vez no fuera el primero, hay quienes incluso dudan de que realmente tal ensayo existiera. En 2003, un estudio reveló que las bitácoras del HMS Salisbury apenas registraban casos de escorbuto hasta que el navío atracó en Plymouth en junio. Su autor, Graham Sutton, sugería que la cultura de la Royal Navy tendía a negar las enfermedades a bordo: “Si los registros de la Marina se toman al pie de la letra, Lind nunca curó el escorbuto en el Salisbury, porque allí no había enfermedad que tratar”, escribía Sutton. Magiorkinis subraya que la Marina británica tendía a minimizar la enfermedad “porque consideraban que las muertes por escorbuto eran una desgracia atribuida a la mala organización”.

Esto ha llevado a la hipótesis de que tal vez el ensayo nunca tuvo lugar: “No hay pruebas de que Lind llevara a cabo el ensayo que dijo”, escribía el gastroenterólogo Jeremy Hugh Baron, fallecido en 2015. Lo cual ha inspirado un revisionismo de la figura del escocés por autores como Iain Milne, Sibbald Librarian del Real Colegio de Médicos de Edimburgo y tal vez la mayor autoridad mundial en James Lind, para quien hoy “Lind es importante porque su tratado contiene una descripción de un ensayo justo muy temprano”, dice a OpenMind; pero sobre todo, prosigue, la historia de Lind es “una útil herramienta de marketing para promover la importancia vital de los tests justos en medicina”.

No obstante y según Bown, esto no oscurece su aportación: “Incluso si se lo inventó, fue el hecho de que otros lo leyeran lo que tuvo impacto en la investigación del escorbuto”. El escritor destaca que el también escocés Gilbert Blane, que finalmente convenció al almirantazgo para incluir zumo de lima en la dieta de los marineros, se basó en la obra de Lind. “Así que, lo que Lind hizo o no hizo es irrelevante”, concluye Bown; “situó a otros investigadores en el camino hacia una cura práctica del escorbuto”.


Fuente:  https://www.bbvaopenmind.com/james-lind-y-el-escorbuto-el-primer-ensayo-clinico-de-la-historia/?utm_source=materia&utm_medium=web&utm_content=pildora_redirect&tipo=elabora

Miles de mujeres toman las calles de Polonia para protestar contra las leyes antiaborto



 Mujeres de varias partes de Polonia entraron en huelga desde el domingo pasado para protestar contra la propuesta de una ley que busca prohibir el aborto en el país. 

La propuesta para encarcelar a quien interrumpa su embarazo fue hecha originalmente por la organización conservadora Ordo Luris, y para presentarla aprovecharon que el parlamento pide reunir al menos 100.000 rúbricas para tomar en cuenta una petición. En este caso, la petición logró recabar 450.000 firmas de polacos que piden cambiar la legislación actual que permite el aborto sólo cuando la madre o el feto estén en alto riesgo, o en casos donde el embarazo sea el resultado de una violación o de incesto.

La huelga es la última de una serie de acciones en contra de las cada vez más estrictas leyes de aborto en el país europeo.

Durante los últimos dos fines de semana, miles de mujeres tomaron las calles de la capital, Varsovia, hacia el parlamento. Vestidas de negro y llevando pancartas con mensajes como "Las chicas sólo quieren tener derechos humanos fundamentales", la multitud se conformó de mujeres de todas las edades y algunos hombres.

Polonia ya tiene una de las leyes antiaborto más estrictas en Europa, y muchos están preocupados de que las nuevas leyes puedan servir para criminalizar a las mujeres y sus médicos, llevando a que los abortos sean investigados por la policía y que los procedimientos de rutina, como las cesáreas, no se realicen por miedo a que el feto muera. 

"Si hay una paciente de 32 años con preeclampsia, yo tendría que dejar que ella y su hijo murieran, porque si realizo una cesárea y el niño muere, yo podría ir a prisión por tres años, ya que el bebé sería prematuro", explicó a los medios polacos el profesor Ramuald Debski, quien trabaja en un hospital de Varsovia.

La huelga se inspiró en el Día Libre de las Mujeres, una protesta realizada en octubre de 1975, cuando las mujeres de Islandia se negaron a trabajar, cuidar a sus hijos o hacer cualquier deber del hogar para manifestarse contra la falta de igualdad de derechos. Las inconformes de Polonia pretenden crear consciencia sobre la situación del aborto, algo que resulta particularmente difícil en un país de 38 millones de católicos.

La huelga ha recibido bastante apoyo en las redes y mujeres de otros países han publicado imágenes acompañadas del hashtag #czarnyprotest [Protesta negra]:



Berlin in solidarity with Poland in the fight against barbaric anti-abortion laws! 

                                                                                                  @AmnestyUK
You're not alone, London stands with you


De acuerdo con información del Fondo Nacional de Salud, en 2014 hubo 1.812 abortos en Polonia, pero según datos de la Federación para la Mujer y Planeación Familiar, el número de embarazos interrumpidos podría ser mayor a los 80.000 por año, incluso más si se toman en cuenta los procedimientos ilegales y los que se realizan en el extranjero.


Fuente:  https://news.vice.com/es/article/miles-mujeres-toman-calles-polonia-protestar-contra-leyes-anti-aborto

lunes, 3 de octubre de 2016

Compared to what


El reciclaje celular se lleva el premio Nobel de Medicina 2016

El premio Nobel de Medicina ha recaído en el japonés Yoshinori Oshumi por sus descubrimientos sobre los mecanismos de autofagia, que permiten a nuestras células devorar partes de sí mismas. Así eliminan bacterias y virus, obtienen combustible y degradan material dañado por el envejecimiento. Este proceso, que se relaciona con enfermedades como el párkinson y el cáncer, es la diana a la que apuntan nuevos fármacos en desarrollo.



La Real Academia de las Ciencias Sueca ha dado a conocer hoy el Premio Nobel de Medicina. El laureado es Yoshinori Oshumi (Fukuoka, 1945), investigador en el Instituto de Tecnología de Tokio (Japón), por su papel en el estudio de los mecanismos subyacentes a la autofagia.

El concepto de autofagia, una especie de ‘autoalimentación’ celular, surgió durante la década de 1960, cuando los investigadores observaron por primera vez que la célula podría destruir sus propios contenidos encerrándolos en membranas y formando vesículas que eran transportadas a un compartimiento de reciclaje, llamado lisosoma, para su posterior degradación.

Pero no fue hasta 1990 cuando Oshumi utilizó levadura de panadero para identificar los genes esenciales para la autofagia. A continuación, pasó a descubrir los mecanismos necesarios para la autofagia en la levadura y mostró que esta maquinaria tan sofisticada era similar a la utilizada en nuestras células.
Sus descubrimientos condujeron a un nuevo paradigma en la comprensión de cómo la célula recicla su contenido, y suponen una vía para la comprensión de la importancia de la autofagia en muchos procesos fisiológicos, como la adaptación a la inanición o la respuesta a la infección.

Así, las mutaciones en los genes clave de la autofagia pueden causar enfermedades, ya que estos procesos están involucrados en una serie de condiciones como el cáncer y las patologías neurológicas.

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Nuestras células tienen diferentes compartimentos especializados, como los lisosomas. Estos contienen enzimas para la digestión de los contenidos celulares. Un nuevo tipo de vesícula –llamada autofagosoma– se observó dentro de la célula. Los autofagosomas envuelven los contenidos celulares, como proteínas y orgánulos dañados. Finalmente, se fusionan con el lisosoma, donde el contenido se degrada en componentes más pequeños. Este proceso proporciona nutrientes a la célula y permite su renovación. / Nobel Prize
Un proceso clave en todas las células vivas
Después de la identificación por parte de Oshumi de los mecanismos de la autofagia en la levadura, quedaba por resolver una cuestión clave: si existía un mecanismo para el control de este proceso en otros organismos. Rápidamente se observó que, en nuestras propias células, operaba un dispositivo prácticamente idéntico.

Gracias al actual premio Nobel y al resto de investigadores que siguieron sus pasos, hoy sabemos que la autofagia controla importantes funciones fisiológicas en los cuales los componentes celulares necesitan ser degradados y reciclados.

La autofagia puede proporcionar con rapidez energía para dichos componentes celulares y facilitar su renovación, por lo que resulta esencial para la respuesta celular a la inanición y otros tipos de estrés.
Después de una infección, la autofagia puede eliminar la invasión de bacterias y virus intracelulares. Además, contribuye al desarrollo embrionario y la diferenciación celular.

Las células también utilizan este proceso para eliminar proteínas y orgánulos dañados, un mecanismo de control de calidad fundamental para contrarrestar las consecuencias negativas del envejecimiento.

Así, un mecanismo de autofagia interrumpido se ha relacionado con párkinson, diabetes tipo 2 y otros trastornos que aparecen en ancianos. Las mutaciones en sus genes pueden causar también enfermedades genéticas. Asimismo, las alteraciones en su maquinaria se han relacionado con el cáncer. En la actualidad, se está investigando para desarrollar fármacos que puedan dirigirse a la autofagia en diversas patologías.


Fuente:  http://www.cienciaxplora.com/sinc/el-reciclaje-celular-se-lleva-el-premio-nobel-de-medicina-2016_2016100300549.html

Ciencia y sociedad

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Mark Rothko


"Tengo un elevado número de sentimientos incómodos acerca del mundo"




La física de las palabras
Richard P. Feynman

 

domingo, 2 de octubre de 2016

Las conmovedoras imágenes de Jesús Abad Colorado, el fotógrafo que mejor ha retratado el dolor de la guerra en Colombia

El periodista Juan Carlos Pérez Salazar, de BBC Mundo, nos presenta el trabajo del fotógrafo Jesús Abad Colorado López, con quien laboró en los años 90 y argumenta que algunas de sus imágenes pueden convertirse en símbolos de una guerra fratricida.

Niña mirando a través de un cristal roto

Jesús Abad Colorado es quizás el fotógrafo que mejor ha retratado el dolor de la guerra en Colombia en los últimos 25 años. Pero esta historia empieza antes de su nacimiento. Y con una foto que él no tomó.
1960. Sus abuelos viven con su familia en la población de San Carlos, departamento de Antioquia, en el centro del país.
Es la época que en Colombia se conoce simplemente como La Violencia, cuando simpatizantes de los dos principales partidos políticos -Liberal y Conservador- se enfrentaban en una guerra mortífera.

Los abuelos de Jeús Abad Colorado.
Los abuelos de Jesús Abad Colorado.
Sus abuelos eran liberales en un pueblo conservador.
Una noche la turba entró en su casa, asesinó al abuelo y degolló al menor de sus hijos, un niño. La abuela no quiso alimentarse más y murió de dolor a los cuatro meses.

Toda la familia se vio obligada a escapar hacia Medellín, la capital de Antioquia, y a la región del Magdalena medio. Allí volvieron a vivir la guerra entre los años 70 y 90.

En esa historia y en esa foto en blanco y negro de sus abuelos se hunden las raíces de la violencia actual de Colombia y del oficio de Jesús Abad Colorado.

De la violencia, porque esa lucha bipartidista está en el origen mismo de las FARC y de la guerra que ha azotado a Colombia en las últimas décadas.

En la foto, porque Abad Colorado asumió la decisión de tomar la inmensa mayoría de sus imágenes en blanco y negro.

"Creo que es más respetuoso. El color agrede en situaciones de violencia. El blanco y negro le da más carácter de documento, de duelo".

Entierro colectivo de víctimas
Entierro colectivo de víctimas de un atentado de la guerrilla del ELN a un oleoducto en 1998. Al final murieron 78 personas por esta acción de la guerrilla.
Operativo del ejército colombiano por ataques de la guerrilla en Juradó, Chocó
Operativo del ejército colombiano por ataques de la guerrilla en Juradó, Chocó, en 1999.

El blanco y negro representa otra de las obsesiones del fotógrafo: la memoria. Dejar registro del horror de la guerra. Por eso, muchas veces es el único periodista en viajar a lugares donde se ha cometido una matanza.

Y casi siempre es el último en irse. Porque no le interesa el hecho en sí, sino sus consecuencias. Esas ondas expansivas que genera todo acto violento y que transforma -o destruye- vidas y sociedades.

Familiares de víctimas de una masacre guerrillera en 1995
Familiares de víctimas de una masacre guerrillera en 1995. 
Eso le ha permitido formar conexiones con las personas y tomar fotos tan íntimas como la de Aniceto, quien vio a su esposa Ubertina desangrarse por una herida de fusil, mientras el ejército y la guerrilla le impedían llevarla a un hospital.

Cuando lo permitieron ya era demasiado tarde. Jesús Abad lo acompañó a llevarla de regreso a casa y registró su profundo dolor.

Un hombre llora junto a la ataúd de su esposa
Aniceto lleva el cadáver de su esposa Ubertina a través de la selva del departamento colombiano de El Chocó.
 "Si yo le doy importancia a un ser humano y él entiende mi solidaridad, seguro no hay problemas en tener ese registro, es mi deber de memoria. Soy testigo", reflexiona el fotógrafo.

Víctima de un ataque de la guerrilla a una iglesia en Bojayá, Chocó
Víctima de un ataque de la guerrilla a una iglesia en Bojayá, Chocó. 2002.
Esa es otra de las obsesiones de Jesús Abad Colorado: reflejar a las víctimas.

Jamás exhibe fotos de comandantes o generales, de quienes detentan el poder. Sólo de los combatientes rasos y civiles.

Y muchos de ellos en situaciones difíciles, como el soldado que sobrevivió a una emboscada de la guerrilla en septiembre de 1993 al convoy en el que viajaba, mientras sus compañeros muertos siguen tirados en la carretera.

Un soldado llora junto al cuerpo de sus compañeros muertos en una emboscada

 O este soldado que llora desconsolado porque la guerrilla asesinó a su hermanita de 13 años. Previamente le habían advertido que si no se retiraba del ejército iban a matar a su familia. Sus superiores no le creyeron cuando les contó de la amenaza.

Soldado llorando

Pero el lente de su cámara ha estado sobre todo enfocado a los civiles, a aquellos que se encuentran en medio del fuego cruzado y que han contribuido al grueso de las 220.000 muertes violentas que, se calcula, han ocurrido en las últimas décadas en Colombia.

Así fue como consiguió fotos tan impresionantes como la del niño que cierra la camisa de su padre, asesinado por los paramilitares en San Carlos en octubre de 1998, el mismo pueblo del que 38 años antes habían huido los familiares de Jesús Abad.

Un niño le abotona una camisa a su padre muerto

 O las iniciales Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) marcadas a cuchillo por paramilitares en el brazo de una joven de 18 años a la que secuestraron y violaron en uno de los barrios pobres de Medellín en noviembre de 2002.

Brazo con tatuaje de las AUC, Autodefensas Unidas de Colombia

O esta imagen, de tonos bíblicos, de un éxodo campesino en San José de Apartadó, luego de una matanza perpetrada por paramilitares con la colaboración del ejército.
Éxodo campesino

 Pero las heridas de guerra no quedan sólo en los cuerpos. También se producen en el paisaje, en las poblaciones.

Como ocurrió en El Aro, Antioquia, luego de que los paramilitares -de nuevo con la complicidad del ejército- pasaran cinco días impunemente allí, torturando y asesinando a 15 personas en la plaza principal, mientras obligaban al resto de los habitantes a observar. Luego saquearon e incendiaron el lugar.
Cuando se fueron los paramilitares, los pobladores abandonaron en masa El Aro.

Pueblo El Aro

  O el cráter dejado por una bomba arrojada por el ejército durante un operativo en contra de la guerrilla en Río Sucio, Chocó, en el que se les acusó de actuar en conjunto con los paramilitares. La operación dejó al menos 8.000 desplazados.

Cráter dejado por un bombardeo del ejército
Cráter dejado por un bombardeo del ejército en la Operación Génesis en Riosucio, Chocó, en 1997.
 A pesar de que su familia ha seguido siendo víctima del conflicto (un primo fue desaparecido por el ejército, otro murió secuestrado por las FARC) y de que él mismo ha sido secuestrado en dos ocasiones por la guerrilla, otro de sus temas favoritos es la esperanza en medio del dolor.

Así lo representa esta imagen en la que muestra una marcha de habitantes del municipio de Granada pidiendo la paz después de que una toma guerrillera dejara semidestruida su población.

Bandera a favor de la paz

 En ocasiones son imágenes íntimas, no épicas, como esta mariposa que se posó en el armamento de un paramilitar (quien aceptó a regañadientes que le tomara la foto, pues creía que cuestionaba su masculinidad).

Mariposa posada en armamento

  O estas dos últimas imagenes, con las que cerramos esta historia y que, de alguna manera, encapsulan lo que Jesús Abad Colorado (a quien en Colombia han calificado de "testigo de testigos"), pretende con su oficio: "No olvidar, dejar memoria, hacer duelo, hacer justicia".

Y proporcionar esperanza.

JESÚS ABAD COLORADO
Ana Felicia Velásquez regresó, acompañada del fotógrafo, a la casa de la que había sido obligada a huir por la guerra. Cuando volvió, llevó unas flores para que la casa "no se sintiera triste".
 Jesús Abad Colorado López nació en Medellín, Colombia, en 1967. Estudió comunicación social en la Universidad de Antioquia. Trabajó en el periódico El Colombiano entre 1992 y 2001. Su trabajo ha sido distinguido con varios premios nacionales e internacionales. Es autor del libro de fotografía "Mirar de la vida profunda" (A gaze at life profound).

JESÚS ABAD COLORADO
Jesús Abad Colorado en una foto que le tomó un niño que escapaba con toda su familia de un poblado que había sido atacado por paramilitares.



 Más información: http://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-37452970?ocid=socialflow_twitter


Libro del frío


Leaf Skeleton


ANTE las viñas abrasadas por el invierno, pienso en el miedo y en la luz (una sola sustancia dentro de mis ojos),

pienso en la lluvia y en las distancias atravesadas por la ira.



Antonio Gamoneda

sábado, 1 de octubre de 2016

Los horrores de Darfur no han cesado, el mundo ha dejado de mirar

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Foto cedida por un particular a Amnistía Internacional

 Son imágenes que revuelven las tripas: bebés y niños y niñas de corta edad, con sus pequeñas extremidades cubiertas de ampollas y lesiones, y el rostro crispado por el dolor. Nos consta que varios de ellos murieron poco después de ser fotografiados.

Amnistía Internacional supo de la existencia de estas espeluznantes imágenes durante una investigación de ocho meses llevada a cabo por la organización en una de las zonas más aisladas del mundo: Jebel Marra, en la región sudanesa de Darfur.

La investigación, para la cual se analizaron exhaustivamente imágenes de satélite y se entrevistó en profundidad a más de 200 testigos, revela un panorama alarmante. Las fuerzas armadas de Sudán han lanzado ataques generalizados contra cientos de aldeas, cometiendo crímenes de guerra y graves abusos de derechos humanos, entre ellas bombardeos, homicidios, violaciones y uso de tácticas de "tierra arrasada".
También hemos hallado indicios sustanciales -incluidas las fotografías- del uso de armas químicas para matar y mutilar a civiles, entre ellos niños y niñas.

Amnistía Internacional no ha tomado la decisión de publicar estas estremecedoras fotografías a la ligera, sino porque creemos que los atroces crímenes de guerra que se están cometiendo en Darfur exigen una acción coordinada por parte de la comunidad internacional.

Darfur, otrora una "causa estandarte" para muchos en Occidente, parece haber desaparecido de la agenda mundial en los últimos años. El hecho de que esté bajo la vigilancia de una de las fuerzas de mantenimiento de la paz más grandes del mundo, y de que el presidente de Sudán, Omar al Bashir, haya proclamado este mes que la paz ha vuelto a la atribulada región, hace que los hallazgos de Amnistía resulten especialmente descorazonadores.

Al fin y al cabo, los crímenes de guerra que nos ocupan son del mismo tipo que los que hicieron que Darfur saltara a la palestra mundial en 2004. Pero han pasado 13 años desde entonces, y los ataques que hemos documentado sucedieron entre enero y septiembre de 2016. El más reciente se produjo el 9 de septiembre de 2016, hace sólo unas semanas, y apenas un día después de la arrogante proclama de Al Bashir.

La confirmación del uso de armas químicas supondría un nuevo nivel de barbarie en este conflicto y el recrudecimiento de los padecimientos del pueblo darfurí.

Es difícil exagerar lo crueles que son los efectos de estos productos químicos cuando entran en contacto con el cuerpo humano, y los niños pequeños son extremadamente susceptibles a ellos.


Una mujer contaba que su bebé seguía enfermo unos seis meses después de verse expuesto a lo que describía como "aire envenenado":

"Mi bebé no se ha recuperado [...] está hinchado [...] tiene ampollas y heridas. [...] [Los médicos] dijeron que se pondría mejor si bebía leche [materna] [...] pero no está funcionando."

Hace décadas que las armas químicas se prohibieron a nivel internacional, en reconocimiento de que el grado de sufrimiento que causan nunca es justificable. Los indicios creíbles de que el gobierno de Sudán las está usando repetidamente no se pueden pasar por alto.

Hace más de diez años, la Corte Penal Internacional (CPI) emitió una orden de detención contra el presidente Al Bashir por tres cargos de genocidio, cinco de crímenes de lesa humanidad y dos de crímenes de guerra. Y sin embargo, desde entonces el presidente ha ganado dos elecciones y ha viajado con regularidad a Kenia, Nigeria y Sudáfrica, entre otros países. Como signatarios del Estatuto de Roma, en virtud del cual se creó la CPI, estos países tenían la obligación de detener a Al Bashir a su llegada. Ninguno la cumplió.

No se ha tomado absolutamente ninguna medida efectiva para proteger a la población civil de Darfur, pese a encontrarse bajo la vigilancia de una operación híbrida de mantenimiento de la paz de la Unión Africana y las Naciones Unidas (UNAMID). Conversaciones y acuerdos de paz no han aportado seguridad ni alivio a los habitantes de Darfur.

La respuesta de la comunidad internacional en estos últimos diez años ha sido totalmente deplorable y, ante una reacción tan ineficaz, no es ninguna sorpresa que la arrogancia del presidente Al Bashir haya ido en aumento.

Ante estas nuevas e impactantes pruebas, y en vísperas de la reunión en Nueva York del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, instamos a sus integrantes a tomar más medidas para proteger a los niños, niñas, hombres y mujeres de Darfur.

Con este fin, pueden presionar políticamente al gobierno de Sudán para asegurar que la UNAMID, así como las organizaciones humanitarias, pueden acceder a regiones de Darfur como Jebel Marra, donde parecen estar produciéndose los peores abusos. Son necesarias más bases de mantenimiento de la paz, y éstas deben tener la capacidad de patrullar de forma proactiva estas zonas remotas.

También es necesaria una investigación urgente sobre el uso de armas químicas en Jebel Marra y, si se hallan pruebas suficientes, debe procesarse a continuación a todos los presuntos responsables penales.

El presidente Bashir debe comprender que cometer crímenes de derecho internacional tiene consecuencias. Trece años de violencia catastrófica y repetidas violaciones de derechos humanos son suficientes. Es hora de que el mundo ponga una vez más la vista en Darfur y pase a la acción.


Fuente:  http://www.huffingtonpost.es/salil-shetty/ataques-con-armas-quimica_b_12231504.html?utm_hp_ref=spain