miércoles, 3 de julio de 2013

Saltando

Jonathan Paredes of Mexico dives from the 27 metre platform during the first competition day of the

El mexicano Jonathan Paredes salta desde una plataforma de 27 metros durante una competición de las World Series celebrada en Vila Franca do Campo, en Portugal.

Fuente: http://www.guardian.co.uk/world/picture/2013/jun/30/eyewitness-ponta-delgada

Fabulilla

  -¡Ay! -decía el ratón-. El mundo se vuelve cada día más pequeño. Primero era tan ancho que yo tenía miedo, seguía adelante y me sentía feliz al ver en la lejanía, a derecha e izquierda, algunos muros, pero esos largos muros se precipitan tan velozmente los unos contra los otros que ya estoy en el último cuarto, y allí, en el rincón, está la trampa hacia la cual voy.
  -Sólo tienes que cambiar la dirección de tu marcha -dijo el gato, y se lo comió

Franz Kafka
Bestiario

La metamorfosis

Franz Kafka  1833-1924
 Al despertar Gregorio Samsa una mañana, tras un sueño intranquilo, encontróse en su cama convertido en un monstruoso insecto. Hallábase echado sobre el duro caparazón de su espalda, y, al alzar un poco la cabeza, vio la figura convexa de su vientre oscuro, surcado por curvadas callosidades, cuya prominencia apenas si podía aguantar  la colcha, que estaba visiblemente a punto de escurrirse hasta el suelo. Innumerables patas, lamentablemente escuálidas en comparación con el grosor ordinario de sus piernas, ofrecían a sus ojos el espectáculo de una agitación sin consistencia.
  - ¿Qué me ha sucedido?
  No soñaba, no. Su habitación, una habitación de verdad, aunque excesivamente reducida, aparecía como de ordinario entre sus cuatro harto conocidas paredes. ..............

La metamorfosis
Franz Kafka

Entrevista a María José Capellín, la última voz de Radio Pirenaica


La antropóloga María José Capellín es una de las promotoras en Asturies de Miaportacion.org, “un proyecto sin ánimo de lucro que pretende comunicar y cubrir las pequeñas necesidades de personas en situación socioeconómica desfavorable a través de entidades sociales”. Directora de la Escuela de Trabajo Social de Xixón, Capellín fue una de las últimas locutoras de Radio España Independiente, la Pirenaica, la legendaria emisora nacida en 1941 en la Unión Soviética, en plena Guerra Mundial, para radiar propaganda comunista a la España franquista, entonces aliada de la Alemania nazi. Trasladada posteriormente a Rumanía, REI fue durante la larga noche del franquismo, la voz clandestina de la lucha por la democracia.

¿Cómo se produce tu fichaje por la Pirenaica?

Inicialmente sólo me propusieron ir a la escuela de cuadros del PCE, que estaba en Rumanía. Éramos 50 personas de toda España conviviendo en un chalet durante 6 meses, con muchas medidas de seguridad y un ambiente bastante claustrofóbico.

"En la escuela de cuadros recibimos formación militar porque se temía que el proceso de transición en España fuese violento"

¿Qué formación se recibía en la escuela?

Historia, filosofía, economía, pero también cuestiones prácticas, como técnicas clandestinas y militares.

¿Técnicas militares?

Acababa de producirse el golpe de Pinochet y el PCE temía la posibilidad de que el proceso de transición democrática se produjese un movimiento por parte de los elementos militares más reaccionarios. Aprendimos a protegernos de un ataque militar, cómo escondernos en caso de que los tanques saliesen a la calle o si la extrema derecha nos agredía.

¿ Es entonces cuando entras en la emisora?

Sí. El emplazamiento de la emisora era un secreto para la militancia, así que me enteré de que realmente la Pirenaica estaba en Rumanía en ese momento. La emisora había quedado un tanto anticuada y necesitaban gente joven para revitalizarla.

¿Cómo era el trabajo cotidiano en la radio?

Trabajábamos en un chalet de Bucarest de forma clandestina ya que nadie podía saber que allí estaba la emisora, porque Ceaucescu al mismo tiempo que apoyaba al PCE mantenía relaciones diplomáticas y comerciales con Franco que no quería echar a perder. En la radio recibíamos los teletipos de las agencias de noticias, la prensa y las revistas españolas, las cartas de los corresponsales y las llamadas telefónicas a través del partido en París, lo cual permitía una gran agilidad a la hora de dar las noticias. Algo que la Pirenaica no había tenido en los primeros años del franquismo, cuando las conexiones con el interior eran muy difíciles. El equipo humano era impresionante. Trabajabas con gente que había vivido la República, la Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial, que habían conocido personalmente a gente de la que tú sabías por los libros de historia, que contaban con un gran sentido del humor aventuras de la Revolución del 34, de la Guerra Civil, las penalidades de la cárcel o cotilleos de las figuras legendarias del movimiento comunista

¿Y la vida en Rumanía?

Agradecíamos mucho al régimen su solidaridad, pero al mismo tiempo nos dábamos cuenta de que ése no era el modelo de socialismo al que aspirábamos. Claro está, tenía cosas positivas como la sanidad, que era buena y eficiente, o la vivienda que proporcionaba a la gente una casa, pagando al Estado en función de sus ingresos, pero luego había cosas que funcionaban fatal, como por ejemplo el comercio, donde había una gran escasez. Constantemente había colas para todo. Cuando se probó a introducir incentivos para estimular el desarrollo económico la cosa funcionó bien, pero el Gobierno terminó suprimiéndolo por razones puramente ideológicas

La Pirenaica luchaba contra la dictadura franquista pero al mismo tiempo era amparada en Rumanía por Ceaucescu...

La situación era peculiar. Aunque se trataba de una dictadura, al mismo tiempo la gente criticaba al Gobierno abiertamente en una tienda o en la calle sin conocerte de nada. No existía el miedo de España. En Rumanía había pocos comunistas, pero entre la gente de origen popular estaba bastante arraigada la idea de que pese a la corrupción era un sistema socialmente más justo que el capitalismo. Luego, en los 80, el Estado se volvería más represivo e impopular.

"Agradecíamos al régimen su solidaridad, pero nos dábamos cuenta de que no era el modelo de socialismo al que aspirábamos"

En junio de 1977 REI cesa sus emisiones, ¿la radio no tenía sentido en democracia?

En mi opinión no, aunque había quienes querían seguir con ella. La gente mayor había idealizado desde el exilio a España y el retorno para ellos fue muy duro, porque ya ni encajaban en el país ni tampoco lo hacían en el partido. Estoy convencida de que a pesar de que los resultados electorales del PCE fueron frustrantes, mucho de aquello por lo que pelearon los comunistas se consiguió, desde las libertades a los derechos sociales básicos. Pero aún así, para quienes habían sufrido mucho, el esfuerzo fue tan duro que a nivel individual era muy difícil que lo conseguido pudiera compensar ese sacrificio tan enorme.
Fuente:

15 fotos de las protestas de la Plaza Tahrir que nunca verás en los mass media.

Curiosamente una masiva ola de sentimiento anti-Obama en Egipto ha sido completamente ignorado por los mass medios


martes, 2 de julio de 2013

Cartier-Bresson


1944. Irene and Frederic JOLIOT-CURIE.

Esta imagen fue tomada por Henri Cartier-Bresson (1908–2004) en Dessau, Alemania, poco tiempo después de que acabase la Segunda Guerra Mundial. En ella vemos cómo una víctima de los nazis que se encuentra en un campo de desplazados, reconoce a una informadora de la Gestapo. Esta imagen se convirtió en un icono de la liberación y un símbolo del fin del terror Nazi. Con gesto despectivo, una mujer identifica a una delatora de la Gestapo que intentaba mezclarse con otros refugiados y estaba a punto de ser puesta en libertad. La informante aparece con la cabeza gacha por la vergüenza mientras la otra mujer levanta el brazo y la acusa enseñando los dientes en señal de rabia y deseos de venganza. Las dos expresiones simbolizan el contraste de los sentimientos de las personas que ganaron o perdieron en ambos lados de la guerra: la ira triunfante de la gente finalmente liberada de la tiranía del control Nazi y la humillación de su derrota.
Fuente: mi.blogodisea.com
                          http://philografia.wordpress.com/2013/01/31/henri-cartier-bresson-un-compromiso-con-el-presente/
Mayo del 68. París, 1968.
Final de la II Guerra Mundial. Dessau, Alemania, abril de 1945



 1961. Paris. 14th arrondissement. Rue d'Alésia. Swiss painter and sculptor, Alberto GIACOMETTI.
Más información: http://www.henricartierbresson.org 
                          http://es.wikipedia.org/wiki/Henri_Cartier-Bresson
                      

Sing, Sing, Sing

La evolución digital del movimiento Occupy Wall Street

Figure 2 Attention allocation of 25,000 randomly selected Occupy users to each of three topics: Occupy Wall Street, domestic politics, and revolutionary social movements.

En los últimos años, las plataformas digitales como Twitter o Facebook han desempeñado un papel fundamental en el nacimiento y desarrollo de varios movimientos ciudadanos. Entre ellos cabe citar las revueltas asociadas a la primavera árabe, el movimiento 15M en España o, en fecha reciente, las protestas en Turquía o Brasil. Una de las características principales de estos movimientos es la ausencia de líderes o de una jerarquía definida. Por ello, su origen y difusión suelen atribuirse en gran parte a la facilidad con la que las redes sociales digitales permiten conectar a multitud de individuos con intereses comunes.

En un artículo reciente, un grupo de investigadores de la escuela de informática y computación de la Universidad de Indiana ha analizado la evolución del movimiento Occupy Wall Street (OWS) en la red social Twitter. Caracterizado por el eslogan «We are the 99%» («Somos el 99%»), dicha protesta nació en septiembre de 2011 en EE.UU. con el objetivo de denunciar los enormes niveles de desigualdad entre la minoría más rica del país (el 1 por ciento) y el resto de los ciudadanos.

En su estudio, Michael D. Conover y otros colaboradores analizaron la presencia en Twitter del movimiento OWS durante un período de 15 meses; desde tres meses antes del comienzo de las protestas, hasta un año después. Los investigadores se centraron en tres aspectos: el volumen de tráfico asociado de manera explícita al movimiento, los posibles cambios en los intereses políticos de los usuarios que participaron en su difusión, y el número de conexiones personales surgidas entre ellos. El estudio concluye que, un año después de su inicio, los parámetros analizados habían vuelto a valores casi idénticos a los de los meses anteriores a las protestas.

Usuarios y etiquetas

La red social Twitter permite a sus usuarios publicar mensajes cortos de hasta 140 caracteres («tuits»). Los miembros de la red pueden establecer relaciones mutuas a través dos procedimientos básicos: o bien mediante conexiones directas entre cuentas personales, o bien por conexiones indirectas mediadas por intereses comunes. Por un lado, un individuo puede decidir «seguir» todos los mensajes publicados por otro usuario, republicar en su cuenta los comentarios de terceros, o mencionar explícitamente a otras personas en sus tuits. Por otro, cada usuario puede añadir a sus mensajes una «etiqueta» de libre elección (como #occupywallstreet, por ejemplo), lo cual permite a cualquier individuo seguir todos los mensajes relacionados con el tema en cuestión, con independencia de quién los haya redactado.

Conover y sus colaboradores partieron de un análisis de todos los tuits publicados con las etiquetas #occupy* (donde * simboliza cualquier cadena de caracteres) y #ows durante los 15 meses en los que se centró el estudio. Dicho criterio les proporcionó un corpus de más de 1,8 millones de mensajes redactados por unos 450.000 usuarios diferentes. Si bien durante los primeros dos meses posteriores al inicio del movimiento el número de mensajes con esas etiquetas fue del orden de unos 10.000 tuits cada 12 horas, un año después el tráfico había descendido varios órdenes de magnitud.

A pesar de esa disminución en el número de referencias explícitas a OWS, los autores se preguntaron si la eclosión del movimiento habría producido algún cambio en los intereses políticos de quienes participaron en su difusión. A tal fin, extrajeron una muestra aleatoria de 25.000 usuarios del corpus inicial y analizaron todos los tuits publicados en dichas cuentas durante el mismo período. En total, el nuevo corpus sumaba unos 7,8 millones de tuits.

Los autores se fijaron en qué proporción de tuits contenían etiquetas relacionadas con dos grandes temas: política interna estadounidense (mensajes con etiquetas como #teaparty, #obama, etcétera) y movimientos sociales en el extranjero (etiquetas como #arabspring o #greece, por ejemplo). Al final del período considerado, la fracción de mensajes publicados con dichas etiquetas apenas había variado con respecto a los meses previos al inicio de las protestas (véase la figura).

Por último, los investigadores intentaron estimar el número de conexiones surgidas entre los usuarios que participaron en la difusión del movimiento. Para ello calcularon el número de menciones directas entre unos y otros, así como la cantidad de mensajes republicados, con independencia de su contenido. Aunque el número de conexiones aumentó de manera notable durante los primeros meses del movimiento, a ello siguió un declive gradual hasta alcanzar, un año después, valores muy próximos a los meses previos al comienzo de las protestas. Los autores concluyen que, en la red social Twitter, el movimiento OWS parece haber surgido a partir de un grupo de usuarios entre quienes ya existían conexiones previas, los cuales ya manifestaban un interés considerable hacia cuestiones políticas. Sin embargo, el movimiento no parece haber modificado a largo plazo ninguno de estos dos aspectos.

El artículo finaliza con dos reflexiones. Por un lado, los investigadores reconocen que sus resultados no pueden interpretarse como un fracaso general del movimiento Occupy Wall Street, ya que siempre puede argumentarse que la iniciativa logró llevar al debate público numerosas cuestiones relacionadas con las desigualdades económicas en EE.UU. Sin embargo, parece razonable pensar que sus participantes aspirasen a una presencia más sostenida en Twitter. En líneas generales, eso no parece haber ocurrido.

lunes, 1 de julio de 2013

El Ejército egipcio da 48 horas a Morsi para que reconduzca el país


“El gobierno español pone trabas para que no se investigue aquí”

Esteban Beltrán decidió unirse a Amnistía Internacional debido a la indignación que le causó el intento del golpe de Estado de 1981 en su país, España. Tenía 18 años y llegó a las oficinas del organismo de derechos humanos el 24 de febrero, un día después del Tejerazo, cuando se estaban llevando las tarjetas de socios a la embajada francesa. Así empezó su activismo, que ya lleva más de 30 años. Actualmente es el director de Amnistía Internacional España. Vino a la Argentina para impulsar la querella que víctimas del franquismo iniciaron aquí ante la falta de respuesta de su país para juzgar sus propias violaciones a los derechos humanos.

–¿Por qué en España no se pueden juzgar los crímenes del franquismo?


–Porque todos los poderes del Estado han cerrado con llave la posibilidad. El Tribunal Supremo dice que han prescripto los delitos, que si no están prescriptos están cubiertos por la ley de amnistía, que el derecho a la verdad no es competencia de los tribunales, que todos los autores han muerto y que esos delitos no eran responsabilidad de España cuando ocurrieron porque en ese momento no había delitos internacionales.

–Esto es lo que lo impidió en la práctica, pero, en realidad, ¿por qué no se puede? ¿A qué obedece esa decisión?

–Es una cuestión de los tres poderes. Ni el Ejecutivo colabora, ni el Legislativo aprueba leyes que permitan el enjuiciamiento y el Poder Judicial cierra con llave. Las autoridades españolas todavía creen que pueden pasar la página sin leerla, como pasó en la transición, y que leer la página trae una serie de inconvenientes y obstáculos a nuestra historia, que ellos piensan que es difícil de asumir. Pero más allá de por qué ocurre, es necesario indicar que no hay opción según las obligaciones del Estado: tendrían que promover la búsqueda de la verdad, la justicia y la reparación.

–Hablan de pasar la página sin leer, pero ¿la existencia misma de las querellas no es la muestra de que no es posible?

–Se presentaron más de 114 mil casos de desaparición forzada ante el juez Baltasar Garzón, más que toda América latina en el siglo XX. Estamos hablando de miles de niños robados, de fosas comunes, España es una gran fosa común sin exhumar.

–¿Cómo reacciona la sociedad civil?

–Hay un creciente interés. Las víctimas del franquismo y de la Guerra Civil han sido apoyadas por una parte del periodismo importante, por los sindicatos, por una parte de los partidos políticos, han sido apoyadas por organismos de derechos humanos. Pero ninguno de los gobiernos en estos últimos cuarenta años ha apostado, como era su obligación, por investigar los hechos. Lo que hace el Estado es obstaculizar cuando se quiere obtener justicia, como aquí en la Argentina. Yo me pregunto todos los días por qué no colabora ningún gobierno: ya no hay amenaza de golpe de Estado, muchos de los autores, sobre todo los de la primera parte de la dictadura, deben haber muerto. No encuentro ninguna razón sustancial que lo explique. Nosotros estamos ahora en el momento en el que estaban ustedes cuando la Corte Suprema convalidó los indultos.

–¿Confían en que se pueda hacer la investigación en la Argentina? Mencionó que también están poniendo trabas...

–Hay un principio del derecho internacional que dice que es obligación de cualquier juez en cualquier lugar del mundo investigar un crimen contra la humanidad. Como saben en Argentina, el juez Garzón lo hizo cuando aquí no se podía. Ahora el gobierno español, a través de la fiscalía general del Estado, no ha respondido con información concreta a los dos exhortos de la jueza María Servini de Cubría. Además reclama la competencia para investigar, lo cual es insólito porque no investigan. En mayo, cuando estaban a punto de declarar varias víctimas y familiares, el gobierno español puso trabas para que no se hiciera la comparecencia por videoconferencia, y no se produjo. Como decimos en España, están mareando la perdiz.

–Es lo mismo que hacía el gobierno de Carlos Menem con Garzón.

–Correcto. La cosa fundamental es no despistarse. No hay investigación, como no investigue Argentina o cualquier otro país del mundo, en España no van a investigar.

–¿Por qué se eligió la Argentina?

–Fueron las víctimas y sus familiares las que la eligieron. Una de las razones es que aquí hay un sistema de justicia universal bueno. Y hay un apoyo importante de organizaciones de derechos humanos argentinos en la querella.

–¿Cómo evalúa la destitución de Garzón? Aunque las causas finalmente hayan sido otras, se relaciona con este caso.

–Lo tremendo del caso es que el juez Garzón fue enjuiciado por cumplir con su deber. No habíamos visto en Amnistía Internacional el caso de un juez que tuviera que comparecer por haber cumplido con su obligación de investigar. Luego fue absuelto (por este caso), pero eso lo aprovecha el Tribunal Supremo para cerrar la investigación.

–¿Confían en que se pueda avanzar aquí?


–Sí. Pero depende de que la jueza siga con los procedimientos, que pueda volver a llamar a testimonio a víctimas y familiares y depende del Ministerio Público. Le pedimos a la procuradora (Alejandra) Gils Carbó que el fiscal sea activo. La procuradora nos ha indicado que tiene una política muy activa en derechos humanos y en promover la jurisdicción internacional. Dependerá también del apoyo que podamos dar, tanto organismos de derechos humanos como la sociedad civil argentina.

–¿Hay acusados vivos?

–La dictadura fue del ’39 al ’75 y hasta el final, en septiembre del ’75, hubo ejecuciones. La tortura fue sistemática hasta el final. No se puede decir que todos los autores están muertos. Debe haber una investigación para ver si están o no muertos. Hay una orden de búsqueda y captura que plantearon los querellantes sobre nueve personas que están vivas. La jueza debe decidir si se dicta orden de búsqueda y captura. Estamos hablando de cientos de miles de desaparecidos, trabajos forzados, tortura sistemática, juicios sumarios con condenas a muerte que duraron un día. Son crímenes impunes.

–¿Cuáles son las posibles salidas de esta situación?

–Hay que aumentar la presión internacional sobre el gobierno español. El juicio en la Argentina sigue adelante, puede haber juicios en otras partes, así como en la Argentina ocurrió lo mismo, no sólo se abrió el juicio en España sino, por ejemplo, también en Francia, con el caso de Alfredo Astiz. Este año se va a revisar la situación de España en el Comité de Desaparición Forzada de la ONU y en el Grupo de Trabajo sobre Desaparición Forzada de la ONU. Se necesita también una buena movilización en Argentina y en España. Estoy seguro de que en la Argentina, cuando se declararon constitucionales los indultos, hubo una sensación de desánimo y de que todo había acabado, pero no fue así. Hay algo importante que ustedes entenderán bien. No se trata sólo de obligaciones legales con el pasado, se trata del futuro. Si no hay una verdad oficial sobre lo que ocurrió, con los detalles del horror, si ahora queda todo en la impunidad, ¿cómo se va a enseñar el franquismo en treinta años? No es tanto sobre el pasado, es sobre el futuro.

Zona de tiro 918

 Alessandra es una italiana que desde hace un mes reside en una pequeña aldea palestina al sur de Hebrón, en una zona de la Cisjordania ocupada que en su extremo sur limita con Israel. Es su segunda estancia en este territorio montañoso y desértico habitado por varias comunidades palestinas muy pequeñas que se ganan la vida mediante el pastoreo de cabras y ovejas. Alessandra ya estuvo aquí dos años a finales de la pasada década con otros voluntarios de la ONG en la que trabaja, Operazione Colomba, que tiene como misión principal proteger a los niños de la zona.

Los voluntarios italianos escoltan a los niños hasta una escuela situada a varios kilómetros. Recorren el camino a pie atravesando una carretera que hay entre el asentamiento judío de Maon y el enclave judío de Havat Maon. La escolta es necesaria puesto que a menudo los colonos agreden a los niños. Hace un par de años los colonos dieron una paliza a un voluntario italiano con cadenas y le rompieron varios huesos. "Cuando los niños no tienen escolta, los colonos los atacan, y a veces también nos atacan a nosotros, aunque llevamos cámaras de vídeo para grabar lo que ocurre. Son doce o quince niños de 6 o 7 años. La carretera es una vía pública pero los colonos nos atacan igualmente", comenta Alessandra.

La región es territorio comanche, plagado de asentamientos y enclaves judíos. En uno de ellos, Abigail, habitan numerosos altos mandos del Ejército y se da la paradoja de que los militares que patrullan constantemente por las carreteras de estas montañas tienen miedo de los colonos y no se atreven a entrar en algunas colonias, comenta Avner Gueveriahu, un joven de 28 años que realizó su servicio militar en Cisjordania y ahora trabaja para Rompiendo el Silencio, una ONG que denuncia los abusos de los militares hacia los palestinos.
Zona de tiro 918

Durante los últimos veinte años Israel ha expulsado y desplazado a parte de la población palestina de la zona. Cada vez con mayor frecuencia el Ejército ha destruido sus casas y sus cultivos, así como los escasos pozos de agua que utilizan para ellos y para el ganado, hasta el punto de queactualmente tienen que comprar agua potable en los pueblos vecinos, pagando hasta cinco veces más de lo que cuesta el agua dentro de Israel.

Desde la aldea de Mufaqara, donde viven unos 80 palestinos, hacia el este y el sur, Israel ha declarado en una amplia extensión "Zona de tiro 918". Esto ocurrió en los años ochenta. En la Zona de tiro 918 viven aproximadamente un millar de palestinos en una docena de aldeas, todos ellos amenazados constantemente por la expulsión de las casas y las cuevas donde habitan. Su lucha ha llegado al Tribunal Supremo, que en un futuro próximo decidirá qué hacer con ellos.

Dos docenas de escritores israelíes, entre los que se encuentran Amos Oz, A.B. Yehoshua, Nathan Zach y David Grossman, acaban de publicar una petición pública en la que instan a Israel a respetar las aldeas y denuncian el "sólido cinismo" de una sociedad que a su manera y con su silencio está colaborando con la ocupación. Israel podría habilitar un campo de tiro fácilmente en el desierto del Neguev, pero prefiere continuar con la política de expolio en los territorios ocupados, sin que esta vez tampoco se oiga la voz de la comunidad internacional.

Mahmud Hamandeh nació en Mufaqara, y también su padre nació en esta aldea que se cuelga de una montaña desde la que se ven montañas y montañas, todas desérticas, con excepción de los asentamientos judíos llenos de árboles que los colonos riegan con agua subvencionada por el estado. "Cuando los acuerdos de Oslo, en 1993, pensábamos que nos permitirían volver a nuestras tierras, que los asentamientos iban a desaparecer, pero nada de eso ocurrió. Nuestras tierras siguen confiscadas, han destruido nuestras casas e incluso nuestra mezquita", comenta Hamandeh.
La línea verde

"Para mí es una cuestión de salud mental, de la salud mental de Israel. El Estado está cometiendo una injusticia y nuestra obligación es hacer algo", dice Eyel Megged, un escritor israelí que se ha acercado a Mufaqara en compañía de otras dos colegas para solidarizarse con los palestinos. "Conforme pasa el tiempo los israelíes son más y más de derechas, se han vuelto insensibles a lo que sucede en Cisjordania. Hubo auténticos ‘profetas' israelíes que en 1967, cuando se ocupó Cisjordania, nos advirtieron de que la ocupación corrompería a la sociedad de Israel, y eso es lo que está ocurriendo".

El abogado israelí Shlomo Lecker, que ayuda a los palestinos, dice que el Tribunal Supremo tiene tres opciones: expulsar a los palestinos de la Zona de tiro 918, dejar que los pueblos sigan donde están, o dictaminar muchas restricciones sobre los pueblos. De hecho, además de no permitir a los palestinos que conecten las aldeas con el servicio de distribución de agua potable, Israel tampoco les permite conectarse al tendido eléctrico. En realidad, no disponen absolutamente de ningún servicio público.

La línea verde que separa Israel de Cisjordania es cada vez más borrosa. Al acabar la guerra de 1967, la línea verde constaba de 390 kilómetros, pero ahora el muro de separación que ha construido Israel tiene una extensión, ya terminada o en proyecto, de casi el doble. "El muro se ha construido para imposibilitar la creación de un estado palestino", dice Avner. La mayoría de los palestinos expulsados fueron echados después de los acuerdos de Oslo de 1993, donde se contemplaba un plan de paz, lo que da una idea de cuál es la voluntad de Israel.


"Además, Israel está aplicando la ley otomana [en vigor hasta la Primera Guerra Mundial] cuando es más restrictiva con la población palestina que la ley del Mandato Británico (en vigor hasta 1948, cuando se estableció Israel)", dice Avner. "Quien tiene la última palabra sobre las normas que se aplican sobre los palestinos son los jefes militares israelíes, siguiendo las instrucciones del poder político, de manea que Israel hace y aplica las leyes que necesita en cada momento y según las circunstancias que más le convengan", confirma Maskit Bendel, una abogada de la Asociación de Derechos Civiles de Israel.