martes, 11 de septiembre de 2012

Cuando The Independent presentaba a Bin Laden como un héroe

Fuente: http://yometiroalmonte.blogspot.com.es/2012/09/cuando-independent-presentaba-bin-laden.html

Hoy es el décimo primer aniversario del 11S. Al margen de los cientos de teorías que han circulado por la Red desde entonces, de lo que nadie duda a estas alturas es del trabajo que el terrorista más buscado de todos los tiempos hizo para los EEUU cuando andaban en su enfrentamiento con la URSS.

Esto es lo que decía el periódico inglés allá por los 90...
 "Guerrero antisoviético pone a su ejército en el camino de la paz"

EE.UU. supo de masacre soviética a polacos en la 2da Guerra Mundial


Documentos recientemente difundidos por los archivos nacionales de EE.UU. muestran que el gobierno de ese país supo de la masacre soviética en 1940 a prisioneros de guerra polacos por parte de la policía secreta de Stalin.
Los documentos muestran que prisioneros de guerra estadounidenses en cautiverio alemán enviaron mensajes codificados en 1943 en el que señalaban que las fuerzas soviéticas fueron responsables de la muerte, en el bosque de Katyn, de 22.000 oficiales, líderes civiles e intelectuales polacos después de la invasión soviética a Polonia en septiembre de 1939.
La información de los asesinatos fue, al parecer, suprimida ya que el presidente Franklin Delano Roosevelt no quería despertar la ira de Josef Stalin, un aliado con quien los estadounidenses contaban para derrotar a Alemania y Japón en la Segunda Guerra Mundial.
Rusia admitió su responsabilidad por las muertes en 1990.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Elegido por aclamación

Sí, fue un malentendido.
                                  Gritaron: ¡a las urnas!
y él entendió:¡a las armas! -dijo luego.
Era pundonoroso y mató mucho.
Con pistolas, con rifles, con decretos.

Cuando envainó la espada dijo, dice:
La democracia es lo perfecto.
El público aplaudió. Sólo callaron,
impasibles, los muertos.

El deseo popular será cumplido.
A partir de esta hora soy -silencio-
el Jefe, si queréis. Los disconformes
que levanten el dedo.

Inmóvil mayoría de cadáveres
le dio el mando total del cementerio



martes, 4 de septiembre de 2012

Un estornudo de felicidad


Fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/filosofia/Un-estornudo-de-felicidad_0_766123390.html

Reírse parece que es bueno. La gente disfruta de los momentos en que se ríe. Por eso va a reuniones con amigos donde sabe que puede llegar a reírse, mira televisión, escucha radio o paga una entrada para ver a un tipo que lo hace reír. Si hacer reír es una profesión en este sistema, queda demostrado que reírse, si no es una necesidad, es al menos un producto al que se puede acceder. Y que quien quiera puede pagar por tenerlo. Es algo que podría decirse de la comida, de la medicina o del sexo. Esa risa puede conseguirse como quien compra un pancho.
También puede lograrse observando y encontrar humor en lo que uno ve a diario o lo rodea. Sin embargo, no todos nos reímos de lo mismo.
Por lo cual tenemos que descartar cualquier intento de objetivar la risa. Sólo la podemos ver como la culminación de un proceso de miles de variables (circunstancia, oportunidad, educación, cultura, etcétera) que en determinado momento se alinean de tal forma que nos provocan ese estornudo de felicidad momentánea, ese espasmo que gozamos porque nos coloca en un momento de locura y sinrazón, pequeño pero categórico, que nos anula por un segundo de lo que somos, de quienes somos. Nos deja fuera de preocupaciones, de obligaciones, de responsabilidades. Morimos por un instante. Como un orgasmo. Luego vendrán los detalles. Podemos contener más o menos la risa. Podemos reprimirla. O podemos sentirnos tentados de reírnos. La tentación de la risa aparece cuando la risa por el lugar donde se está o frente a quien se está, no corresponde soltarla. Entonces más seductora se hace, y más irresistible, al tiempo que en la acción de reprimirla, la hacemos más fuerte. Algo de pecado debe tener.
La risa no tiene ética ni moral. Es una herramienta con la cual se puede ejercer ambas. O al revés, perderlas o ser acusados por otros de no tenerlas. Como un auto o un medicamento, la risa puede ser una herramienta de disfrute o puede hacer daño. Los niños, antes de terminar de afirmar sus estructuras éticas o morales, suelen ser muy crueles con su risa. Los psicópatas también, obvio. La risa puede degradar a alguien cuando se propone reírse de ese alguien. Pero si esa degradación no lo atormenta, el soportar la risa de los otros, es también una muestra de fortaleza.
Y es que la risa es un síntoma más de quiénes somos. No suele hacerse, pero podría dividirse a la gente según de lo que se ríe. La risa es siempre legítima para quien la ejerce, pero la legitimización puede ser cuestionada por otro. Obviamente a partir de que no se ríe de lo mismo. O se ríe, pero luego tiene culpa.
Cómo cuestionar entonces un hecho entre intelectual y orgánico, que es en sí una descarga (aunque grosera y escatológica, la frase “me cagué de risa” es muy gráfica al respecto). Qué se va en esa descarga, qué soltamos en la risa, es algo que no nos detenemos mucho a pensar.
Pero la risa, por ser indominable e involuntaria, se muestra como auténtica. Por eso una risa voluntaria, determinada, es una risa falsa.
Como persona que conoce algunos mecanismos de cómo lograrla, puedo asegurar que no existen fórmulas infalibles. Al menos infalibles con todos. Porque el humor depende de quién lo recibe, de la circunstancia en que está, si está nervioso, triste, despierto o con sueño, sobrio o drogado. Hay cierto sometimiento del que se ríe sobre el que lo hace reír o lo que lo hace reír. Una persona se suelta a que algo o alguien lo lleve a abandonarse a emitir una serie de sonidos balbuceantes y a veces ridículos, cercanos a veces al llanto y a veces al catarro. Una expresión básica y deforme que se pelea con las palabras y que a veces las impide y hasta las anula.
Aparece entonces un poder, mínimo o pequeño, del que hace reír. Un poder sobre aquellos a los que hace reír. Los puede manipular, hacerse querer, por ellos; los somete a veces a escuchar y a darle forma a lo que no se animan a pensar o a aquello de lo que no terminan de animarse a burlarse. Pero aparece otro poder cuando reímos. Nos pone sobre la circunstancia que vivimos. Lo que nos rodea pierde gravedad y nuestra risa es más importante.
La risa no es crítica. El humor tampoco. Si hay una crítica en el humor, es una crítica que viene envuelta o contrabandeada con el humor. El humor y la risa son componentes que pueden hacer más efectiva esa crítica, porque la plantan al mismo tiempo que degradan lo criticado. En nuestra risa, adquirimos esa crítica y le perdemos respeto y miedo a lo criticado. Pero por ser la risa a veces un analgésico, la risa y el humor pueden ser funcionales a lo que criticamos. Nos podemos reír de la muerte. Pero eso no quiere decir que la hemos vencido aunque por un momento le perdemos el respeto o el miedo, que a veces se parecen mucho. Creo entonces que la risa es una interesante evasión. Que es salirse por un momento de quiénes somos y ver que no estamos congelados en una situación. Que podemos ser otros. Nos evadimos de quiénes somos un instante. Nos tomamos distancia. Qué hacemos después, depende de cada uno.
En mi vida el humor ha significado aprender a ejercerlo, quizá como defensa. De niño y adolescente me descubrí causando gracia con algunas cosas, lo que me daba, creo, un lugar dentro de los grupos. Fatalmente me defendí con humor en muchas situaciones. Sé a veces cómo provocarlo. Pero no sé muy bien de qué se trata en el fondo. Soy más perro que veterinario. Pero me animaría a decir que ese estado de risa puede ser un lugar extraño. Más cercano a una excitada inconciencia que a algo como la felicidad.

Estudiantes y sindicatos boicotean el acto inaugural de la UAM

https://twitter.com/pilaralvarezm/status/242534322312208384/photo/1

https://twitter.com/pilaralvarezm/status/242534322312208384/photo/1
@Danips
  Careto del Director General de Universidades de la CAM al ser abucheado en la UAM
Fuente:http://yometiroalmonte.blogspot.com.es/2012/09/estudiantes-y-sindicatos-boicotean-el.html

lunes, 3 de septiembre de 2012

Grecia: un viaje al futuro


Fuente: http://www.huffingtonpost.es/2012/09/03/grecia-un-viaje-al-futuro_n_1851232.html?utm_hp_ref=spain#slide=1463632

La última vez que estuve en Grecia fue durante 11M.
Quedaban pocos meses para las olimpiadas y el gran problema del país parecía ser si les daría tiempo a acabar las instalaciones olímpicas, y el mayor dilema ético, si había que exterminar a los canes que poblaban Atenas para dar buena imagen fuera o si debían seguir libres y alimentados por los vecinos. Hoy, ocho años -dos olimpiadas- después conocemos el nombre propio de esos perros porque han protagonizado telediarios, y las ranas pueblan las piscinas olímpicas abandonadas.
Llegué gracias al dinero europeo que entonces se empleaba en que los chavales de los países miembros se entretuvieran. Tras un par de meses, volví con la idea de un país que me pareció idéntico al mío, solo que con hombres más guapos, gente joven mejor educada, unos años por delante para ponerse a nuestro nivel económico, un gran orgullo de su legado histórico y un cierta tendencia al chanchullo más descarada incluso que en España.
Atenas era ya entonces una ciudad desastrosa, llena de socavones, con quioscos llenos de porno, construcciones inenearrables y en la que mejor no cruzar por la Plaza Omonia. Pero los souvlakis de un euro sabían a gloria, porque aunque fueran la comida más barata y comieras demasiados, se devoraban mirando a la Acrópolis, que vigilaba que todo siguiera rumbo a mejor.


Ocho años después, Grecia conoce el hambre y España pelea por no ser la nueva Grecia.
Este agosto he vuelto con la visión incompleta del turista, acompañada de alguien capaz de retratar lo que está pasando. Días después, al escribir estas líneas, queda la inquietud de que haya sido un viaje al futuro -y a lo que hay después del futuro-.
Para el viajero casi todo parece igual, porque la Acrópolis, Olympia o las islas siguen ahí y la belleza del verde, el azul y la piedra distraen de la mirada de la gente, que es ahora más sombría. En Atenas, donde más se notan los problemas, al caos anterior se han unido ahora los sin hogar de los que hablan los periódicos, los niños rumanos vendiendo mecheros a los turistas o tocando un acordeón en miniatura, las tiendas desiertas, las calles y los edificios que ya parecían a punto de caerse hace ocho años peor que nunca y llenos de carteles, las pintadas contra Merkell.
Al salir corriendo de la axfisiante capital de la crisis rumbo a Delfos o Meteora, se disfrutan los impresionantes paisajes griegos mientras se esquivan cadáveres de perros y gatos atropellados en las carreteras que nadie parece recoger. Más vale tener cuidado en ellas, porque si alguien te da un golpe no dejará parte al seguro. Ya nadie lo hace, explica la chica del alquiler de coches de la calle Amalia en un español sin acento con una humanidad nunca vista en este tipo de negocios. La clase media ya no está para cortesías.
Cada griego con el que hablo parece tener su teoría sobre la crisis, perfeccionada por cinco años de recesión, y desarrollada con un conocimiento de la situación social, política y económica europea que es más difícil ver en España. Uno se pregunta cuanto pagarán a esta joven por su trabajo, y después piensa que igual ni lo hacen desde hace meses, en esa agonía que supone consevar un puesto moribundo que empieza a verse con normalidad también en nuestro país. Las cifras: salario mínimo de 585 euros, 500 para los jóvenes, 25% de la población amenazada por la pobreza, desempleo del 23% y del 54,5% para los menores de 24, sueldos con una caída del 23% en el sector privado y del 37% en el público o las pensiones.
Cada uno parece tener también su drama, como Aristóteles, que tuvo que dejar su trabajo como artesano para alimentar turistas hambrientos en un fast food en Delfos, pero que trabaja sobre cada uno de los deliciosos souvlakis que prepara con un mimo y una seriedad conmovedoras.
Dice Stavroula, una farmacéutica en Trikala que habla inglés e italiano, que la gente lo lleva por dentro. Enseña una receta de ocho euros por la que ahora un paciente tendrá que pagar casi 80: las farmacias han tenido que dejar de adelantar el dinero de la subvención estatal porque llevan meses sin recibir un euro. Ahora le tocará explicárselo a los abuelos que vayan a su farmacia. No es que crea que España vaya a ser la siguiente en caer; cree que de Europa quizá solo se salve Alemania.

A las pocas horas de viaje uno se da cuenta de que el simple gesto de entregar el ticket tras una comida o una noche de hotel se ha convertido en un acto de patriotismo. Con un IVA al 23%, gran parte del sector turístico se ha pasado definitivamente al negro. Según un trabajo de campo de la SDOE, la unidad de crimen económico y financiero griega, uno de cada dos negocios en zona turística olvida dar los recibos, con un récord en Rethymno (Creta) del 84%. De nueve noches en alojamientos de todo tipo, solo conservo cuatro tickets. Me pregunto en qué grupo estaría yo en su situación, en ese círculo vicioso en el que si defraudas, ayudas a que todo se hunda, incluido tu mismo. Y si no lo haces, te hundes por la vía rápida.
A veces es el caso del pequeño emporio familiar construido en los buenos tiempos y situado en un pueblo de la Arcadia al que se llega por casualidad y en el que ofrecen hotel, cena en el restaurante de al lado y desayuno para dos por 50 euros siempre que no entregues ni el pasaporte. En otras ocasiones se trata de un pequeño hotel en el que quizá antes la recomendación en la Lonely Planet debía ser suficiente, pero donde ahora la dueña te explica que en invierno han tenido un 80% menos de trabajo, mientras hace como que apunta algo en un libro de registro y te precunta sin mucha convicción si quieres comprobante.
Todos cuentan que el escaso movimiento que se ve es fruto de agosto, que cada vez hay menos turismo griego y que los europeos flaquean. Los precios teóricos que los hoteles griegos cuelgan detrás de sus puertas siempre se pudieron negociar, pero ahora están por los suelos incluso en su mes dorado.
Mientras hacemos kilómetros bajo el sol, la sensación de que solo estamos paseando por la fina superficie de pista de hielo aumenta. Compro el Athens News, como si los periódicos pudieran explicar lo que les está pasando a los griegos y yo entenderlo con tan solo unos días de viaje. Me me entero de que Chíos ha ardido y que la falta de medios lo ha avivado, y me suena muy familiar. Leo la historia de las revueltas en Hydra con peleas entra los habitantes y la policía para impedir que se llevaran detenido a un vecino dueño de un restaurante por defraudar a Hacienda. O los problemas de racismo, con televisiones locales que lo animan, patrullas callejeras, ataques nazis contra inmigrantes, guetos en el centro de Atenas. Historias de suicidios, de yacimientos expoliados.
Entonces el viaje llega a la isla de Ikaria, una de las miles de islas griegas. No la más bonita, ni la más rica, ni la más pequeña o desconocida pero sí con un poco de todo eso y un carácter especial. Cuando dijimos el nombre de nuestro destino, la farmacéutica y la chica del alquiler suspiraron un poco y se les iluminó la cara.
A Ikaria parece que el estrés no ha llegado: el reloj está mal visto, la siesta es sagrada, la tasa de enfermedades crónicas es baja, todo el mundo saluda a todo el mundo, está llena de centenarios, se toman el trabajo de estar con los amigos muy en serio, la dieta es mediterránea y todo ello parece estar naturalmente relacionado. Incluso la leyenda que nos habían contado en la península resultó ser cierta: en el pueblo de Christos Raches, los comerciantes llevan con orgullo vivir no pendientes de los demás sino como les apetece a ellos… y nunca les suele apetecer madrugar ni abrir sus tiendas antes de las 8 de la noche.
Lejos de Atenas, Ikaria está acostumbrada a cuidar de si misma. "No, no os voy a alquilar una moto porque aquí conducimos como locos, las carreteras están fatal y el hospital más cercano está a dos horas", dicen al intentar repetir la jugada del alquiler del transporte en un comercio local. El mismo escepticismo al boom de los años anteriores parece protegerles ahora. Quien llega parece que ha viajado al pasado, un pasado paralelo donde mirar el móvil en lugar de al mar se evidencia estúpido. No soy tan inocente como para pensar que Ikaria es así, porque pasa que la idea de un viaje dice más sobre uno mismo que sobre el lugar visitado. Pero ojalá sea ese el futuro agazapado detrás del otro futuro.

Ciencia (¿ficción?) en escuela religiosa norteamericana

Fuente: http://www.ciencia-explicada.com/2012/09/ciencia-ficcion-en-escuela-religiosa.html

Me he encontrado con esta imagen en Internet, que supuestamente mostraba lo que les """enseñan""" sobre electricidad a niños de cuarto curso de primaria en una "escuela cristiana" de EEUU:
Como no podía ser de otra manera, me ha parecido algo tan absurdo que me he obligado a indagar un poco, pensando que sería una burda manipulación para ridiculizar a estas escuelas religiosas extremistas... pero por desgracia parece que no es un montaje.

Se trataría del libro "Science Student Text Grade 4" de la Bob Jones University. Para hacer honor a la verdad, no he encontrado a nadie que haya visto esa página en concreto en ese libro, pero viendo otras páginas que dan como muestras (PDF), el estilo y formato concuerdan... y no digamos ya la línea editorial que intenta poner en cuarentena todas las ideas científicas actuales mucho más allá de lo que sería razonable, especialmente durante educación infantil. Obviamente, no pondrán tanto en duda las sagradas escrituras.


Aprovecho para dejaros otro ejemplo que he sacado de las muestras gratuitas de su libro, dejando una copia de las imágenes por aquí para el disfrute de futuras generaciones. En las hojas que dejan disponibles online, parece que intentan ridiculizar las teorías sobre la formación de la Luna que suponían que (i) fue una vez formó parte de la Tierra, que (ii) fue capturada por la gravitación terrestre y (iii) que ambos cuerpos se condensaron a la vez.
Efectivamente, hoy día estas tres hipótesis parecen poco probables dados los datos acumulados. Lo que no podemos saber es si a continuación de estas páginas les enseñan a los niños las otras teorías científicamente plausibles o si, con muy mala intención si fuera así, pasan a otro tema, dejando a las explicaciones científicas como motivo de mofa por proponer "tonterías sin sentido". Si alguien se hace con los libros originales, le agradecería que me sacara de la duda ;-)

domingo, 2 de septiembre de 2012

El rapto de Europa



Fuente:  http://www.attac.es/2012/09/01/el-rapto-de-europa/?utm_source=dlvr.it&utm_medium=facebook

Que la capital de Europa esté en Bruselas no deja de tener su gracia. En un continente cuya historia reciente se resume en una greña casi perpetua entre Francia y Alemania, lo lógico hubiera sido colocarla en Berlín o en París. Pero Bélgica está bien, mejor que bien incluso, porque de un modo inconsciente, casi de pura chiripa, los analfabetos y codiciosos arquitectos del euro han venido a reconocer el papel que este pequeño país ha jugado en la historia europea en los dos últimos siglos: un ensangrentado y casi continuo campo de batalla. De Napoleón a Hitler, de Waterloo a Las Ardenas, pasando por las carnicerías inconcebibles de Ypres, Bélgica ha sido el cementerio de todos los sueños y pesadillas de la unificación europea.
También fue, y digno es reconocerlo, la patria del primer gran genocida del siglo XX, el rey Leopoldo II de Bélgica, aquel filántropo barbudo cuya infatigable labor de rapiña en el Congo provocó una masacre que se calcula en nueve o diez millones de víctimas. Un monumento perenne a la esclavitud, un Holocausto de piel negra a machetazo limpio en pleno corazón de África: eso también es Europa. Sí, la verdad es lógico que Bruselas sea la capital de este horrendo matadero del que tan orgullosos estamos y al que bautizamos con el nombre de un mito griego.
Para intentar resucitar el espectro de la Roma imperial, los chicos listos de la banca europea inventaron el euro, un sestercio de mierda, una imitación del dólar, una patente de corso para millonarios que a los pobres sólo nos supuso un ancla al cuello. Diez años después, la jugada ha resultado todo un éxito financiero y una absoluta catástrofe económica, con varios países al borde de la quiebra, millones de parados husmeando en la basura y familias enteras desahuciadas mientras piaras de indecentes gobernantes se dedican a facilitar el expolio a los banqueros.
De cualquier modo, podemos dar gracias porque, para haber caído tan bajo, no hayamos necesitado otra guerra de trincheras. Ni siquiera dictaduras ni golpes de estado: dos países democráticos (Grecia e Italia, las dos cunas simbólicas del continente) perdieron a sus líderes electos en cuanto el dinero movió sus hilos desde Bruselas. En España todavía no ha hecho falta porque contamos con un monigote con gafas que pierde el culo en cuanto le chiflan sus titiriteros.
El mito lo dice todo: Zeus, aquel obsceno dios del Olimpo, se disfrazó de toro para forzar a una muchacha llamada Europa. Engaño, rapto y violación: he ahí nuestro origen y nuestro destino cifrados en una antigua fábula. Para que la analogía fuese perfecta, sólo faltaba una metamorfosis en lluvia de oro.