A propósito del Black Friday no he podido evitar pensar en este objeto creado por Catherine Hettinger
-una mujer norteamericana con una enfermedad autoinmune- a finales de
los noventa para distraer a su hija pequeña de 7 años en casa. El año
pasado estaba en cualquier tienda de barrio: un artilugio de plástico
que podía mantenerse girando sobre los dedos durante varios minutos,
también conocido como “Spinner” o “Fidget Spinner”. Después
de ser patentado por Catherine, variaciones de este juguete fueron
comercializadas y vendidas como terapéuticas para niños con ansiedad y
autismo -sin apoyo en la evidencia científica-.
En resumen: un objeto de plástico sin valor alguno vendido con pretensiones terapéuticas y que, a día de hoy, estará probablemente apartado en algún cajón de juguetes roto u olvidado: una metáfora de los hábitos de consumo de la población actual que se representa con más fuerza todavía el Black Friday. Este día presenta, sin embargo, una oportunidad para valorar si todo lo que consumimos y adquirimos es necesario o no.
Es uno de los pocos días al año donde el consumismo sube a la palestra y
mucha gente tiene ocasión de reflexionar acerca de sus hábitos.
Modelo de Fidget Spinner.
Se ha debatido largo y tendido acerca de las bondades y desventajas
de nuestro modelo de consumo y hemos llegado a muchos acuerdos:
consciente o inconscientemente aceptamos que consumimos demasiado, o al
menos mucho más que ayer; parece aceptado, asimismo, que consumimos por encima de los límites biofísicos de nuestro entorno,
con consecuencias palpables en el cambio climático o la pérdida de
biodiversidad, en la generación de residuos no biodegradables, etc.; sabemos, además, que se trata de un estilo de vida que no nos hace muy felices
y que una buena parte de la población sufre patologías y desórdenes
compulsivos consecuencia de los hábitos de consumo actuales (un círculo
vicioso donde se busca en las compras el alivio a la sensación de vacío
que el propio consumismo provoca); también es de sobra conocido que, a
condición de que en nuestras sociedades podamos disponer de una gran
variedad de productos a precios asequibles, la mayoría de productos que
forman parte de este modelo se fabrican en países cuyos habitantes no
pueden disfrutar de ellos y donde, en muchos casos, se trabaja en
condiciones humanas y laborales paupérrimas.
En un día como hoy, sin embargo, creo que, deberíamos aprovechar para adoptar una perspectiva distinta.
Desde el ecologismo político está muy manido ya el discurso de la
contención, el peligro y la renuncia. Además, tal y como se señala en
una de las conclusiones del Congreso Nacional de Medioambiente celebrado
en Madrid en 2016 es que, si bien la sociedad actual tiene mayor
conciencia medioambiental, ello no se corresponde con el grado de acción
que está dispuesta a tomar. Desde la Red Equo Joven creemos, en
consecuencia, que debemos convencer mediante la demostración de que
cambiar los hábitos de consumo no solo nos evitará males mayores, sino
que, además, a través de ello podemos aspirar a una mayor calidad de
vida y una buena vida.
Pensemos, por ejemplo, en el tiempo libre que podemos ganar cuidando y preocupándonos de menos cosas materiales.
Si rebajamos el consumo y lo hacemos de forma más racional, nos
sentiremos menos dependientes del empleo y podremos recuperar tiempo de
calidad que tan necesario es para nuestro bienestar. También
estaremos menos expuestos a contraer deudas. No olvidemos tampoco el
placer que supone que nuestros actos y pensamientos sean más coherentes
entre sí mismos. Actuar en línea con lo que pensamos nos da una
sensación de control que es muy grata. También podemos lograr la
satisfacción mediante la creación de entornos que nos permiten incidir
en qué queremos consumir y cómo hacerlo.
Autonomía, tiempo de calidad y salud.Cultivar la personalidad, la amistad y el ocio.
La buena vida existe y podemos aspirar a vivirla. Démonos cuenta de que
el sistema capitalista en que vivimos es un arma de doble filo: ha
permitido mejoras en las condiciones de vida materiales de mucha gente
(obviemos a los no beneficiados por el sistema), pero ha exaltado la
codicia, la envidia y la insaciabilidad. Un sistema que hace
abundantemente ricos a una parte del planeta a la vez que la priva de la
conciencia de tener suficiente es incompatible con la buena vida.
¿Qué hacer, pues?, ¿cómo podemos cambiar nuestros hábitos de consumo?, ¿cómo pasar del Black al Green?
Desde la Red Equo Joven somos partidarias de formas de producción y
consumismo alternativas en coherencia con el objetivo nº 12 de los
Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas: “Garantizar modalidades de producción y consumo sostenibles”. Hay muchas formas de hacerlo, apuntamos las siguientes:
En primer lugar, mediante la reflexión personal:
además de dar prioridad a un tipo de ocio menos consumista, reflexionar
sobre la verdadera necesidad de adquirir productos y, una vez decidida
su necesidad, reflexionar sobre su proceso de producción y los residuos
que se generarán. Intentar reutilizar y reciclar antes de comprar;
evitar los productos de usar y tirar, rechazar las bolsas de plástico
que ofrecen en los supermercados, dar prioridad a los envases
biodegradables, adquirir ropa de segunda mano, tender hacia comprar más
el contenido y no el envase (compras a granel), intentar reducir la
producción de residuos, etcétera.
Por otro lado, procurando consumir productos elaborados en un
entorno más cercano, apoyando al pequeño comercio y las tiendas de
barrio: favorecen la economía local y promueven las relaciones
humanas, evitando en la medida de lo posible las multinacionales y las
grandes cadenas, cuyos beneficios revierten en menor medida en el
entorno local. Deberíamos dar prioridad, no solo a los comercios más
cercanos, sino a aquellos que tengan estándares de sostenibilidad (al
estilo de la Asociación Sueca que promueve el White Monday.
Poco a poco, las nuevas tecnologías van aportando facilidades y
soluciones: por ejemplo, en los próximos meses se lanzará la App “Ethical Time”, que pretende
facilitar que las personas que quieran comprar productos con
determinados estándares de ética y sostenibilidad encuentren el lugar
más cercano para hacerlo.
¿Necesitamos, de verdad, tanto consumo?
Lo fundamental, sin embargo, para empezar, es darnos cuenta de que nuestras acciones, por pequeñas que sean, importan.
Paremos, por tanto, el círculo vicioso del consumismo, tiremos el
Spinner a la basura y luchemos por ganar verdadera calidad de vida.
Tengo estos huesos hechos a las penas y a las cavilaciones estas sienes: pena que vas, cavilación que vienes como el mar de la playa a las arenas. Como el mar de la playa a las arenas, voy en este naufragio de vaivenes por una noche oscura de sartenes redondas, pobres, tristes y morenas. Nadie me salvará de este naufragio si no es tu amor, la tabla que procuro, si no es tu voz, el norte que pretendo. Eludiendo por eso el mal presagio de que ni en ti siquiera habré seguro, voy entre pena y pena sonriendo.
Este es el retrato en primer plano del lado oculto de unos grandes
desconocidos. Ante la cámara, estos seres vivos imprescindibles para el
buen funcionamiento del ecosistema adquieren un nuevo protagonismo.
Carcoma metálica (Anthaxia dimidiata) fotografiada en un zumillo (Thapsia villosa). Madrid, España. Javier Aznar González de Rueda
Como biólogo y fotógrafo busco mostrar con mis imágenes la cara
oculta de los insectos, muchas veces desconocidos y despreciados. A
través de la fotografía, intento inculcar el respeto hacia estos
pequeños seres, tan importantes para el ecosistema.
Mantis escudo (Choeradodis sp.) camuflada entre la vegetación a la espera de cazar una presa. San Lorenzo, Ecuador.Javier Aznar González de Rueda
Gorgojo (Exophthalmus parentheticus). Estos escarabajos se caracterizan por su boca alargada. La Mana, Ecuador.Javier Aznar González de Rueda
Gorgojo (Polydrusus sp.) fotografiado sobre un chopo. Madrid, España.Javier Aznar González de Rueda
Mariposa isabelina (Actias isabellae).
Descubierta por Mariano de la Paz Graells en San Lorenzo de El Escorial
en 1848. Su nombre fue dedicado a la reina Isabel II de España. Segovia,
España. Javier Aznar González de Rueda
Durante las últimas décadas, las poblaciones de insectos han
disminuido hasta números alarmantes. El calentamiento global, la
contaminación, los insecticidas, la destrucción de hábitat y otras
causas son el motivo de su desaparición. Los insectos son uno de los
pilares más importantes de la naturaleza, ya que realizan funciones que
solo ellos pueden llevar a cabo. Muchos de los productos que consumimos
son consecuencia de su trabajo. Polinizan las flores y los árboles,
además de ser el alimento de miles de especies animales. También
ejecutan otras importantes funciones en el ecosistema. Sin ellos, todo
se desequilibra, generándose un grave problema. ¿Podemos ayudarles? Cada
uno de nosotros puede aportar un granito de arena mediante sencillos
gestos en casa: plantar flores en hogares, balcones y azoteas sin echar
ningún químico nocivo para los insectos y para los animales que se
alimentan de ellos. Tampoco debemos olvidar la regla básica de no tocar a
los insectos, ya que son muy delicados. Y cuando caminemos por el
campo, vigilar siempre nuestros pasos para no pisar flores y plantas que
conforman el sustento de estos pequeños seres convertidos en grandes
desconocidos cuya belleza no deja de sorprendernos.
Tras completar su formación en España, la astrofísica serbia Mirjana
Pović se marchó al continente en el que siempre quiso trabajar: África.
Desde el Instituto Etíope de Ciencia y Tecnología Espaciales compagina
sus investigaciones sobre galaxias con la lucha para incorporar a la
mujer a la ciencia, una labor reconocida con el premio Nature Research Award en la categoría de ‘ciencia inspiradora’.
La astrófísica serbia Mirjana Pović es investigadora y profesora del
Instituto Etíope de Ciencia y Tecnología Espaciales, además de doctora
vinculada al Instituto de Astrofísica de Andalucía. / Adam Kessler
El 30 de octubre se entregaron en Londres los galardones Nature Research Awards, promovidos por el grupo Nature y la compañía The Estée Lauder para apoyar la igualdad de género y mostrar el trabajo de las científicas.
En
la nueva categoría de ‘ciencia inspiradora’, que premia los logros de
jóvenes investigadoras y sus esfuerzos para que otras mujeres accedan al
ámbito científico, especialmente en países empobrecidos, la primera
ganadora ha sido Mirjana Pović (Pancevo-Serbia, 1981).
Esta
luchadora conoció de niña la guerra en su país natal, pero logró salir
adelante y graduarse en astrofísica. Después acabó de formarse en España
y hoy es profesora del Instituto Etíope de Ciencia y Tecnología
Espaciales, además de doctora vinculada al Instituto de Astrofísica de
Andalucía.
¿Por qué se marcha una científica europea a Etiopía?
África
siempre ha sido una de mis pasiones. Me fascina su diversidad y
belleza, y me indigna que siga siendo un continente explotado. Siempre
quise trabajar para promover la educación y la ciencia en este
continente, como una forma de luchar contra la pobreza junto a mis
compañeros africanos. Después de años de cooperar en distintos proyectos
y países, en 2015 acepté la invitación para ayudar a crear el Instituto
Etíope de Ciencia y Tecnología Espaciales (ESSTI, por sus siglas en
inglés), el primero de este tipo en todo el este y centro de África.
¿Cuál es objetivo de este instituto?
Lo
fundó en 2016 el Ministerio Etíope de Innovación y Tecnología. Con los
datos de los satélites y el desarrollo de la investigación y tecnología
en este campo, el país espera mejorar muchos de sus retos actuales, como
la educación y salud pública en zonas remotas y rurales, el acceso al
agua y los recursos energéticos, la producción agrícola, el aumento de
infraestructuras, etc. En cuanto a instalaciones astronómicas, de
momento contamos con el pequeño observatorio Entoto, que dispone de dos
telescopios de un metro, aunque está previsto disponer de otro de cuatro
metros en el futuro.
¿Y cuáles son tus funciones?
Soy
jefa del departamento de Astronomía y Astrofísica, investigadora y
profesora en el ESSTI. Contribuyo al desarrollo institucional,
científico y la formación del profesorado en universidades públicas de
Etiopía y otros países de África. Llevo trabajando los últimos 13 años
para mejorar la educación y el desarrollo científico en este continente.
¿Puedes comentar alguno de tus proyectos?
He
dado clases en orfanatos y enseñado a niños de la calle en Tanzania,
Sudáfrica y Ruanda. He formado a las primeras generaciones de
estudiantes de máster y doctorado en astronomía en Etiopía, Tanzania,
Ruanda y Uganda, colaborando en el desarrollo de la astronomía
extragaláctica. Dentro del proyecto NASE (Network for Astronomy School
Education) he preparado a maestros de escuelas secundarias en Kenia,
Ghana y Etiopía; y en colaboración con la Sociedad de Mujeres Etíopes en
Ciencia y Tecnología, he emprendido actividades con niñas de Secundaria
para animarlas a trabajar en ciencia.
¿Toda esta labor es la que te ha premiado el Nature Research Awards ‘ciencia inspiradora’?
Este
reconocimiento valora particularmente el trabajo que se hace en países
empobrecidos, especialmente con niñas y mujeres. En mi caso, creo que
ayudará a visibilizar los esfuerzos que se están haciendo en Etiopía y
otros países africanos por el desarrollo científico. Este premio
pertenece a todos mis compañeros que trabajan día a día para mejorar la
educación y la ciencia, y a los que impulsan la astronomía y ciencias
espaciales en África. También espero que sirva para motivar a los
compañeros de países desarrollados a compartir su conocimiento y
experiencia, así como a los niños –en particular a las niñas– para hacer
ciencia en África.
¿A qué vas a destinar los 10.000 dólares del premio?
A dos proyectos: la creación de una red africana de mujeres dedicadas a la astronomía y las ciencias espaciales (African Network of Women in Astronomy and Space Science)
para visibilizar, unir y empoderar a las mujeres en este campo; y a
apoyar al mayor número de niñas posible en zonas rurales y remotas de
Etiopía.
Mirjana Pović, premio Nature Research Awards
El 30 de octubre se entregaron en Londres los galardones Nature Research Awards, promovidos por el grupo Nature y la compañía The Estée Lauder para apoyar la igualdad de género y mostrar el trabajo de las científicas.
En
la nueva categoría de ‘ciencia inspiradora’, que premia los logros de
jóvenes investigadoras y sus esfuerzos para que otras mujeres accedan al
ámbito científico, especialmente en países empobrecidos, la primera
ganadora ha sido Mirjana Pović (Pancevo-Serbia, 1981).
Esta
luchadora conoció de niña la guerra en su país natal, pero logró salir
adelante y graduarse en astrofísica. Después acabó de formarse en España
y hoy es profesora del Instituto Etíope de Ciencia y Tecnología
Espaciales, además de doctora vinculada al Instituto de Astrofísica de
Andalucía.
¿Por qué se marcha una científica europea a Etiopía?
África
siempre ha sido una de mis pasiones. Me fascina su diversidad y
belleza, y me indigna que siga siendo un continente explotado. Siempre
quise trabajar para promover la educación y la ciencia en este
continente, como una forma de luchar contra la pobreza junto a mis
compañeros africanos. Después de años de cooperar en distintos proyectos
y países, en 2015 acepté la invitación para ayudar a crear el Instituto
Etíope de Ciencia y Tecnología Espaciales (ESSTI, por sus siglas en
inglés), el primero de este tipo en todo el este y centro de África.
“Siempre quise promover la educación y la ciencia para luchar contra la pobreza junto a mis compañeros africanos”
¿Cuál es objetivo de este instituto?
Lo
fundó en 2016 el Ministerio Etíope de Innovación y Tecnología. Con los
datos de los satélites y el desarrollo de la investigación y tecnología
en este campo, el país espera mejorar muchos de sus retos actuales, como
la educación y salud pública en zonas remotas y rurales, el acceso al
agua y los recursos energéticos, la producción agrícola, el aumento de
infraestructuras, etc. En cuanto a instalaciones astronómicas, de
momento contamos con el pequeño observatorio Entoto, que dispone de dos
telescopios de un metro, aunque está previsto disponer de otro de cuatro
metros en el futuro.
¿Y cuáles son tus funciones?
Soy
jefa del departamento de Astronomía y Astrofísica, investigadora y
profesora en el ESSTI. Contribuyo al desarrollo institucional,
científico y la formación del profesorado en universidades públicas de
Etiopía y otros países de África. Llevo trabajando los últimos 13 años
para mejorar la educación y el desarrollo científico en este continente.
¿Puedes comentar alguno de tus proyectos?
He
dado clases en orfanatos y enseñado a niños de la calle en Tanzania,
Sudáfrica y Ruanda. He formado a las primeras generaciones de
estudiantes de máster y doctorado en astronomía en Etiopía, Tanzania,
Ruanda y Uganda, colaborando en el desarrollo de la astronomía
extragaláctica. Dentro del proyecto NASE (Network for Astronomy School
Education) he preparado a maestros de escuelas secundarias en Kenia,
Ghana y Etiopía; y en colaboración con la Sociedad de Mujeres Etíopes en
Ciencia y Tecnología, he emprendido actividades con niñas de Secundaria
para animarlas a trabajar en ciencia.
Observatorio Entoto durante el curso de NASE organizado para los maestros de las escuelas secundarias. / ESSTI
¿Toda esta labor es la que te ha premiado el Nature Research Awards ‘ciencia inspiradora’?
Este
reconocimiento valora particularmente el trabajo que se hace en países
empobrecidos, especialmente con niñas y mujeres. En mi caso, creo que
ayudará a visibilizar los esfuerzos que se están haciendo en Etiopía y
otros países africanos por el desarrollo científico. Este premio
pertenece a todos mis compañeros que trabajan día a día para mejorar la
educación y la ciencia, y a los que impulsan la astronomía y ciencias
espaciales en África. También espero que sirva para motivar a los
compañeros de países desarrollados a compartir su conocimiento y
experiencia, así como a los niños –en particular a las niñas– para hacer
ciencia en África.
¿A qué vas a destinar los 10.000 dólares del premio?
A dos proyectos: la creación de una red africana de mujeres dedicadas a la astronomía y las ciencias espaciales (African Network of Women in Astronomy and Space Science)
para visibilizar, unir y empoderar a las mujeres en este campo; y a
apoyar al mayor número de niñas posible en zonas rurales y remotas de
Etiopía.
La imagen que se suele tener de Etiopía es la de un país conflictivo y con hambrunas. ¿Es esa la realidad?
Este
país se enfrenta a muchos retos nada fáciles de solucionar, pero al
mismo tiempo hay muchísima esperanza y motivación entre la gente, que
confía en que la situación va a mejorar en el futuro. El programa
del ESSTI es uno entre varios, dentro de una visión general para
garantizar las mejoras a largo plazo.
¿Has tenido algún problema por ser una mujer blanca que viene a enseñar a África?
En
este continente he vivido muchas cosas y no siempre ha sido fácil. A lo
largo de mi vida he aprendido a valorar las situaciones difíciles, que
también sirven para aprender en la vida. Al enseñar en África nunca he
recibido una crítica directa, posiblemente por estar siempre vinculada a
proyectos iniciados por compañeros africanos. Siempre he tratado de
apoyar a instituciones y asociaciones locales. Creo profundamente que
los proyectos a largo plazo, para que sean eficaces, tienen que venir de
dentro. Desde fuera lo que podemos hacer es colaborar con nuestro
conocimiento y experiencia.
¿Cómo fue tu formación en Europa?
Me pude
graduar en Astrofísica porque el acceso a la universidad en Serbia es
gratuito, y doctorar gracias a una beca del Instituto de Astrofísica de
Canarias. Sin acceso a una educación pública y gratuita jamás podría
haber llegado a donde estoy hoy. Además, durante todo ese tiempo ha sido
fundamental el apoyo de mi familia y de la gente de mi alrededor. Antes
de llegar al ESSTI, trabajé durante seis años en el Instituto de
Astrofísica de Andalucía, institución a la que sigo vinculada como
doctora, manteniendo colaboraciones científicas con el grupo de
actividad nuclear en galaxias.
¿Es esa tu línea de investigación?
Sí,
principalmente las galaxias activas: estudiar la importancia de la
actividad nuclear en la formación y evolución de galaxias.
Recientemente, utilizando datos en el infrarrojo lejano, hemos
encontrado una población de galaxias activas con tasas de formación
estelar más altas de lo esperado. Ahora hemos conseguido tiempo de
observación en el telescopio SALT de 11 metros, en Sudáfrica,
actualmente el mayor telescopio óptico de la Tierra, y esperamos que sus
datos espectroscópicos nos ayuden a entender mejor la física que está
detrás de estos objetos.
¿Cómo se pueden romper las barreras del acceso de la mujer a la ciencia en África?
La
pobreza es uno de los principales factores que limita la vida de la
gente, afectando sobre todo a las mujeres y las niñas. Para resolver
esto, la lucha tiene que ser a largo plazo, y estoy convencida que el
desarrollo en educación y ciencia es la mejor herramienta. Además es
fundamental ofrecer modelos de referencia a las niñas, las jóvenes y las
mujeres, conectándolas con mujeres científicas.
Desde hace más de una década Mirjana Pović trabaja para mejorar la
educación y el desarrollo científico en África. / Pheneas Nkundabakura /
Nature
En países como Etiopía, ¿no convendría invertir en aspectos como la sanidad y la educación antes que en ciencia o astronomía?
Es
importante invertir en todo. Por supuesto en cosas de primera
necesidad, como la alimentación, la salud, el acceso al agua potable o
la luz eléctrica, la seguridad civil, la prevención de desastres
naturales y las crisis humanitarias… Eso es obvio, pero también hay que
invertir en el desarrollo educativo, científico, tecnológico e
industrial. Esta segunda parte es necesaria para luchar contra la
pobreza a largo plazo. Si no, el continente africano jamás saldrá de esa
situación y de la explotación constante de sus recursos naturales y
humanos, como lleva sucedido desde hace siglos y desgraciadamente
continúa pasando hoy en día.
Treinta años después de mi primera experiencia con unos de los seres
vivos más antiguos, diversos y fascinantes del planeta, vuelvo a ellos
para intentar descifrar el mensaje que nos están enviando. Una historia
sobre medusas, el cambio climático y la salud de nuestros mares.
Medusas en el acuario en Berlín. Foto: @GuilleOrtsGil
Tenía unos diez años cuando volé por primera vez. Un avión de hélices
nos llevó a mi familia y a mí desde Barcelona hasta una pequeña isla
del Mediterráneo. Una vez allí, quise explorar el mundo bajo el agua
cuando, de repente, un intenso dolor me obligó a regresar a la playa.
Entonces me di cuenta de que mis pies estaban hinchados y rojos. Ese día
recibí el primer mensaje de las medusas, y empecé a interesarme por
ellas.
Casi treinta años después de esa primera experiencia, visito hoy uno
de los pocos lugares del mundo en que se cría, en agua de mar
artificial, muchas especies diferentes de estos animales. Hipnotizado
por la maravillosa danza de las medusas en el Aquarium de Berlín, de
repente recuerdo la historia de mi infancia y decido volver a mirar
hacia Menorca en busca de respuestas.
Según un estudio
realizado por científicos de la Universidad de Connecticut en Estados
Unidos, se estiman que una de cada seis especies del mundo podría
enfrentar la extinción a fines de este siglo, debido al cambio
climático. Desde pingüinos en la Antártida hasta mariposas en España,
pasando por roedores y corales en la Gran Barrera, varios estudios
muestran que estas especies ya están desapareciendo. Curiosamente, las
medusas no parecen estar entre las especies en peligro, sino todo lo
contrario.
Según el Observatorio de Medio Ambiente de Menorca, el número de
ataques de medusas contra nadadores ha aumentado constantemente desde
2002. Durante la última década, se han recibido infinidad de informes
sobre playas invadidas por medusas en todo el mundo, que también causan
graves problemas a las centrales eléctricas. Pero, ¿significa esto que los océanos se están superpoblando de medusas? Según Marina Sanz-Martín,
del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados en España, se ha
observado un aumento en la población mundial de medusas, pero no tenemos
suficientes estudios para asegurar un crecimiento masivo de estos
seres. En cualquier caso, parece que lo que pone en riesgo muchas
especies animales(acidificación de los océanos, el aumento de la
temperatura del agua y la contaminación), parece no ser un problema para
las medusas.
Ahora, la pregunta que algunos científicos están tratando de
responder es la siguiente: a pesar del peligro potencial para los
nadadores y las plantas de energía, ¿qué podemos aprender de las medusas?
El primer desafío al tratar de aclarar esta cuestión es el hecho de que
la comunidad de investigadores en este campo es bastante pequeña. "Ha
sido muy, muy difícil convencer a los científicos del mar de que las
medusas son importantes", dice Jennifer Purcell,
investigadora del Centro Marino de la Universidad Western Washington en
Anacortes. Según Purcell, quien ha estado estudiando las medusas en los
últimos cuarenta años, solo unos pocos grupos de investigación se han
interesado por las medusas, por ejemplo, debido a su extraordinaria
transparencia (están hechas en un 95% de agua), o a su estraodinaria
capacidad de curar heridas.
Esto está cambiando, en primer lugar, porque Purcell y sus colegas han
demostrado que las medusas también son una parte importante de la cadena
alimentaria marina. Eso significa que un aumento en la población de
medusas podría estar dañando algunas especies acuáticas, pero también
ser beneficioso para otros. Por ejemplo, albatros, pingüinos rey y
pingüinos de penacho amarillo, todos ellos comen medusas.
Afortunadamente, en los últimos años, más investigadores han
comenzado a considerar a las medusas como un interesante objeto de
estudio, especialmente en la investigación del cambio climático.
Entonces, ¿qué han descubierto los investigadores sobre la relación
entre las medusas y el cambio climático?
En primer lugar, las medusas nos muestran que el cambio climático está afectando a nuestros océanos.
A medida que los humanos emiten más gases de efecto invernadero
(dióxido de carbono en particular) a la atmósfera, la química de los
océanos cambia. Sin embargo, las medusas pueden sobrevivir y, a menudo,
multiplicarse rápidamente en un mar más cálido, más ácido y menos
oxigenado. Por lo tanto, el aumento en la población de medusas nos dice
que el cambio climático es real. En segundo lugar, las medusas se han utilizado para demostrar
que el efecto combinado del cambio climático y otro factor es más
potente que la suma de los efectos individuales. Como ejemplo: en 2017 un equipo internacional
de investigadores demostró que tanto los cambios en la química como la
introducción de depredadores afectaron a las poblaciones de un
zooplancton llamadas calanoides, más que las acciones individuales. En
otras palabras, para evaluar el impacto del cambio climático en las
especies acuáticas, las especies circundantes también deben tomarse en
consideración.
En tercer lugar, las medusas nos recuerdan las consecuencias de la explotación masiva de los recursos y la contaminación. Cuando la industria pesquera
ha eliminado más del 90% de los grandes peces de los mares, ha agotado a
los depredadores de medusas y sus competidores. El vacío ecológico
dejado por la pesca desenfrenada ha permitido a las medusas expandir su
influencia en los ecosistemas marinos. Al mismo tiempo, los peces
absorben contaminantes plásticos en el agua de mar, lo que afecta su
vigilancia. En otras palabras, la industria del plástico que crea
billones de toneladas de contaminación de carbono cada año afecta el
clima, de manera directa e indirecta. Y esto beneficia a las medusas.
Cuarto: la naturaleza ya no puede regular los problemas que hemos estado generando desde la revolución industrial.
Si bien los océanos han absorbido el 25% del dióxido de carbono
producido por los humanos durante los últimos 200 años, actuando así
como un amortiguador para el cambio climático, es posible que esto ya no
funcione. Un estudio,
publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences
(PNAS), revela que las bacterias son capaces de absorber los productos
químicos emitidos por la mayoría de los peces cuando mueren, también el
carbono. Sin embargo, las bacterias no pueden hacer lo mismo con las
medusas. La consecuencia: las bacterias no pueden absorber bien el
exceso de carbono y lo exhalan como dióxido de carbono. Esto significa
que se libera más gas en la atmósfera.
Resumiendo, la importancia de las medusas en el cambio climático
podría ser mucho más alta de lo que pensamos. La existencia y
proliferación de estos animales nos está enviando señales de advertencia
que debemos escuchar. Esto nos lleva a una última pregunta: sabemos que
las medusas pueden adaptarse a las nuevas condiciones pero,¿podremos
nosotros también?.
El gigante tecnológico comenzará a trabajar con datos del NHS
Google empezará a trabajar con datos del NHS
Los algoritmos de Google comenzarán a trabajar con datos sanitarios procedentes del Reino Unido de la mano de la empresa de inteligencia artificial DeepMind.
La empresa británica, que llegó a un acuerdo con el Sistema Nacional de Salud del Reino Unido (NHS, por sus siglas en inglés), y que cuenta con una división de IA dedicada a la salud, DeepMind Health, hace tiempo lanzó su propia aplicación móvil de salud para ayudar a médicos y enfermeras del Reino Unido a prevenir muertes en los hospitales, enviándoles alertas en casos de riesgo.
Streams, así se llama la aplicación, “reúne información médica importante, como los resultados de los análisis de sangre de los pacientes, en un solo lugar, lo que permite a los médicos de nuestros hospitales asociados detectar problemas graves mientras están en movimiento”, explican.
Adquirida en 2014 Así, aunque en 2014 Google adquirió DeepMind no ha sido hasta ahora cuando se ha anunciado que el gigante tecnológico se unirá al equipo de Streams.
“Nos complace anunciar que el equipo detrás de Streams, nuestra
aplicación móvil que ayuda a los médicos y enfermeras a brindar una mejor atención a los pacientes con mayor rapidez, se unirá a Google”, han anunciado los responsables en un comunicado.
Desde DeepMind señalan que espera que la IA ayude en los próximos años a
transformar el progreso de la medicina y especialmente el diagnóstico,
mejorándolo “potencialmente”, así como “el descubrimiento de fármacos y
mucho más”.
“Estamos encantados de desempeñar nuestro papel en ese viaje tanto en
DeepMind como en Google, al servicio de pacientes y médicos de todo el
mundo”, concluyen.
Como cada 17 de noviembre, Grecia ha vivido este sábado una jornada de
movilizaciones en recuerdo y reivindicación de la revuelta de la
Universidad Politécnica de Atenas en 1973, hecho que aceleró la caída de
la dictadura militar un año después.
Una imagen de la manifestación conmemorativa este sábado. Emma Pons Valls
“¡Aquí el Politécnico de Atenas!”. Con estas palabras, integradas en
el imaginario colectivo griego y locutadas desde una radio de
fabricación propia, estudiantes de la céntrica y prestigiosa Universidad
Politécnica de Atenas arengaban al pueblo y al Ejercito a levantarse
contra la Junta, la dictadura militar que gobernaba el país con puño de
hierro desde el golpe de Estado de 1967. Eran las 3 de la mañana del 17
de noviembre de 1973.
Tan solo unos minutos después, un tanque AMX 30 derribaba una de las
puertas de acceso al campus, violando el hasta entonces respetado asilo
universitario y aplastando mortalmente a entre dos y tres estudiantes.
El corresponsal Albert Coerant filma la escena para la posterioridad. La
puerta de hierros retorcidos descansa tumbada a escasos metros de su
emplazamiento original, convertida en un símbolo que recibe una masiva
ofrenda floral en la víspera del aniversario de la matanza.
La irrupción del blindado en el recinto provoca que los cerca de
1.500 estudiantes atrincherados en la universidad, desde dos semanas
atrás, huyan en estampida por las aledañas calles de Tositsa y
Stournari. Es entonces cuando policías apostados en los edificios
colindantes abren fuego matando a un número de estudiantes que todavía
es motivo de controversia.
Investigaciones elevan a 83 los fallecidos por la matanza del Politécnico
Acorde con la última investigación oficial llevada a cabo en 2003 por
la Fundación Nacional de Investigación, el cómputo de muertos
ascendería a 40, dieciséis de los cuales no habrían podido ser
identificados aún. Otras fuentes hablan de un número mayor elevando el
número hasta 83. El suceso también produjo cientos de heridos y otros
tantos detenidos.
En los días siguientes, se impuso la ley marcial y la línea dura del
aparato tomó el poder mediante un golpe de Estado en el seno de la
Junta. Estos paralizaron las tímidas reformas implantadas por
Papadopoulos, fruto del fin del periodo de bonanza económica, como
consecuencia de la Crisis del Petróleo de 1973. El nuevo gobierno
intenta legitimarse embarcándose en una aventura militar en Chipre que
acaba en desastre y pone punto y final al periodo dictatorial comenzado
siete años atrás.
Atenas recuerda Atenas ha vuelto a las calles para recordar la revuelta de la Universidad Politécnica de 1973. La marcha reunió en el aniversario de este año a cerca de 12.000 manifestantes, según la Policía que, por su parte, desplegó más de 5.000 efectivos, así como helicópteros y drones teledirigidos. Después de la manifestación se produjeron disturbios en la avenida Alexandras, en el barrio de tradición libertaria de Exarjia, colindante con el Politecnio. Hubo varios heridos y al menos 19 detenidos.
La jornada, de lucha y recuerdo, sirve como catalizador de un extenso
número de demandas sociales y canaliza parte del descontento de la
sociedad civil englobada en torno a la lucha antifascista. Es por ello
que reúne a un conjunto muy ecléctico de organizaciones e individuos.
Desde los movimientos estudiantiles autónomos, agrupados por facultades
situados en cabecera, pasando por el mosaico de partidos comunistas como
KKE, KKE Μ-Λ o EEK, colectivos anarquistas, sindicatos como KEERFA o
PAME o, simplemente, agrupaciones de la sociedad civil como Diktio
Metanaston, que trabaja en la inclusión de la comunidad migrante.
La protesta tuvo lugar este 17 de noviembre en la capital griega. Emma Pons Valls
El cortejo desembocó, como es tradicional, frente a la embajada de Estados Unidos, país que prestó su apoyo y complicidad a la dictadura helena en el marco de la Guerra Fría. De hecho, el propio nombre del directorio militar, la Junta, remite a las dictaduras militares latinoamericanas establecidas en el mismo periodo.
En ese momento, se empieza a desarrollar un guión que se repite cada
17 de noviembre y en el que los actores ya conocen su rol, variando en
intensidad y forma. Los grupos anarquistas tomaron el protagonismo,
enfrentándose a la policía en las cercanías del metro Ambelokipi y
llevando el conflicto al cercano Exarjia, barrio autoorganizado y meca
de los anarquistas europeos, cuya presencia se dejó sentir con al menos
un detenido de nacionalidad italiana. El Gobierno había preparado un
extenso dispositivo de seguridad, cerrando varias calles principales y
estaciones de metro.
Por primera vez, tomó parte la Fuerza Aérea Griega, que
disparó con cañones de agua al interior del recinto universitario desde
donde algunos individuos lanzaban cócteles molotov y piedras
La chispa que hizo saltar por los aires la hasta entonces pacífica
marcha es controvertida. Una de las posibles causas es que integrantes
del bloque anarquista decidieron tomar el metro de Ambelokipi al pasar
por delante, pero estaban flanqueados por antidisturbios y al intentar
pasar se produjo un encontronazo de efecto dominó. Hubo un intercambio
de petardos y gas lacrimógeno que terminó con detenciones y varios
heridos.
Entonces, el escenario de los disturbios se trasladó al Politécnico y
Exarjia, donde se levantaron barricadas y fuegos en torno a la plaza.
El conflicto se ha prolongado hasta más o menos la medianoche y se ha
saldado con 19 detenidos. Por primera vez, tomó parte la Fuerza Aérea
Griega, que disparó con cañones de agua al interior del recinto
universitario desde donde algunos individuos lanzaban cócteles molotov y
piedras. La Policía, por su parte, hizo uso de gas lacrimógeno y
granadas aturdidoras.
Un legado disputado No es casualidad que la cabecera de la marcha correspondiera a colectivos universitarios propios de la Politécnica y no afiliados a partidos u organizaciones políticas. La huella del Politecnio deja un rastro continuo hasta el día de hoy. Muchos son los partidos políticos y colectivos que se consideran herederos de ese espíritu y del que, a veces pugnan por capitalizar su simbolismo.
El PASP, sindicato estudiantil y cantera política del socialdemócrata
PASOK, enarbola orgulloso cada año la bandera ensangrentada que usaron
los estudiantes en 1973. El vertiginoso ascenso del PASOK se remonta de
hecho al final de la dictadura y a nacimiento de la actual democracia
representativa helena. Dominará la escena política nacional hasta
derrumbarse en 2015.
Le sucede en el Gobierno, Syriza, que el viernes emitió un comunicado
recordando la “lucha y el sacrificio” de aquellos que participaron en
el levantamiento y reivindicando “que todos somos uno” en la lucha por
la “libertad, la democracia y los derechos políticos y laborales”.
El año pasado, grupos anarquistas entre los que se
encontraban colectivos internacionales, decidieron ocupar
unilateralmente la universidad
La autodenominada Coalición de la Izquierda Radical no cosechó tanto
éxito sobre el terreno. El mismo día a una delegación del partido,
encabezada por los parlamentarios Theodoris Dritsa y Panos Skourtetis,
le fue impedido el paso al recinto universitario cuando se disponían a
colocar una corona de flores sobre la histórica puerta. Los políticos
tuvieron que abandonar el lugar por el lanzamiento objetos como botellas
de agua y cafés para llevar. Una situación parecida tuvo lugar al
llegar a la embajada americana, cuando los representantes de Siryza
fueron increpados y humillados de forma pública.
La disputa por el espacio y fecha históricos no es nada nuevo. El año
pasado, grupos anarquistas entre los que se encontraban colectivos
internacionales, decidieron ocupar unilateralmente la universidad,
impidiendo el acceso a la misma y por tanto los actos políticos y los
stands políticos o trapezakia, montados por diferentes agrupaciones políticas.
Pero no todos reivindican y rememoran el levantamiento. De igual
manera, el delegado del sindicato de trabajadores de enseñanza privada
escribió una carta al Gobierno denunciando que muchos centros privados
hacían caso omiso a la hora de recordar en sus centros escolares la
matanza.
En la víspera de la matanza, miembros de la organización paramilitar EOKA B merodeaban los alrededores del Politecnio
para dar caza a estudiantes. Entre ellos se encontraba un tal Nikolaos
Micholaikos, de 16 años, quien unos años después, en 1980, y junto a
restos del aparato de la dictadura y antiguos simpatizantes, formaría un
grupo político que en 1985 cristalizaría en forma del partido de
extrema derecha Amanecer Dorado, del que ahora es líder.
Copias del Prototipo Internacional del Kilogramo. Credit: National Institute of Standards and Technology
En diciembre de 1983, un pasajero de un vuelo de EEUU a París llevaba en su equipaje de mano un objeto inusual: un cofre con un cilindro metálico sujeto suavemente por tres abrazaderas acolchadas con papel especial de baja abrasión forrado con piel de gamuza, previamente desengrasada mediante inmersiones sucesivas en benceno y etanol. No era una rara obra de arte, sino una copia fiel de un objeto que muy pocas personas han podido ver con sus propios ojos: el Prototipo Internacional del Kilogramo (IPK, en inglés).
El IPK no es un kilo, sino “el” kilo. Si la masa del que se conoce como Le Grand K varía lo más mínimo, cambia lo que entendemos por un kilogramo en todo el planeta. La copia que viajaba en ese avión no es única en el mundo. Existen decenas como ella, idénticas entre sí y fabricadas a imagen y semejanza del original, que se custodia en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas de París (BIPM, por sus siglas en francés) bajo varias campanas de cristal, en una cripta subterránea con tres cerraduras y en atmósfera controlada.
Las unidades que hoy miden el mundo en la gran mayoría de los países comenzaron a establecerse en la Ilustración,
durante la Revolución Francesa, aunque sus raíces son anteriores. Suele
atribuirse al inglés John Wilkins, en 1668, la primera sugerencia de un
sistema general de medidas, y en la misma época el astrónomo francés
Gabriel Mouton proponía un esquema decimal de unidades de longitud.
Según apunta a OpenMind Robert P. Crease, filósofo e historiador de la
ciencia de la Universidad Stony Brook (EEUU) y autor de World in the Balance: The Historic Quest for an Absolute System of Measurement
(W. W. Norton & Company, 2012), “en el siglo XVII la Real Sociedad
Británica y la Academia Francesa de Ciencias comenzaron a colaborar para
tratar de encontrar fenómenos invariables que pudieran emplearse para
evaluar la precisión de los estándares y recrearlos si se perdían o
dañaban”.
Imagen generada por ordenador de la barra del Prototipo Internacional del Metro. Fuente: Wikimedia
Así, la virtud del sistema buscado era que se basara en referencias
naturales, “los estándares se veían como cantidades tomadas de la
naturaleza”, resume a OpenMind el físico del University College de
Londres Jim Grozier, coeditor y coautor de Precise Dimensions: A history of units from 1791–2018
(Institute of Physics Publishing, 2017). Su gran ventaja era la
estandarización: antes del sistema métrico, solo en Francia se manejaban
hasta 250.000 unidades diferentes de medida y peso, lo que dificultaba el comercio.
Expediciones para definir el metro En 1790 la Academia Francesa propuso una unidad básica de longitud, el metro, y otra de peso, el gramo. La primera se definía como la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano de París entre el polo norte y el ecuador, mientras que la segunda se refería al peso de un volumen cúbico de agua de un centímetro de lado. Se establecieron valores tentativos basados en los datos disponibles, pero al mismo tiempo se planificaron dos expediciones científicas para medir un arco del meridiano con mayor precisión: desde la localidad de Rodez, Jean-Baptiste Delambre viajaría hacia al norte, hasta Dunquerque, mientras que Pierre Méchain haría lo propio hacia el sur, hasta Barcelona.
Después de siete años de prospección, por fin se obtuvo un valor definitivo para el metro.
Que, sin embargo, era equivocado: Méchain falló en el cálculo de la
latitud de Barcelona, pero ocultó deliberadamente un error que se ha
perpetuado. Después de un cambio del gramo al kilogramo para mayor
comodidad, se fabricaron estándares de platino, y en diciembre de 1799
entró en vigor en Francia el sistema métrico, para después extenderse
por Europa. Científicos como Carl-Friedrich Gauss, Wilhelm Weber, James
Clerk Maxwell y James Thomson propusieron ampliar el sistema, lo que
daría lugar a una tabla de unidades básicas de las cuales pudieran
derivarse otras.
El Sistema Internacional de Unidades
La siguiente unidad en añadirse fue el segundo, que podía medirse con precisión desde la invención del reloj de péndulo en el siglo XVII, y que quedó definido como la fracción 1/86.400 de un día solar. En 1875, 17 países firmaban la Convención del Metro, creándose la BIPM, el Comité Internacional de Pesos y Medidas (CIPM) y la Conferencia General de Pesos y Medidas (CGPM) como organismo rector. En 1889 entraban en vigor los nuevos prototipos del metro y el kilo, fabricados con una aleación de 90% de platino y 10% de iridio.
Hasta 1948 no se incorporarían oficialmente otras tres unidades básicas, el amperio para la corriente eléctrica, el grado kelvin (hoy kelvin) para la temperaturay la candela para la luminosidad.
En 1960 el sistema métrico se transformaba en el Sistema Internacional
de Unidades (SI), pero en 1971 aún se incorporaría una unidad básica
más, el mol, para medir la cantidad de átomos, moléculas o partículas.
Al tiempo que se completaba el SI, la CGPM comenzaba a estudiar la redefinición de las unidades según constantes físicas.
En 1960 el metro se fijaba a la longitud de onda de una radiación
determinada, relegando la barra de platino e iridio a la historia de la
ciencia. En 1968 el segundo astronómico se sustituía por el atómico,
basado en la oscilación del átomo de cesio, y un año después le seguía
la candela. En 1983 la definición del metro cambiaba de nuevo,
ajustándose a la velocidad de la luz; pero dado que esta se midió con el
estándar antiguo, el metro que empleamos hoy continúa arrastrando el
error de Méchain.
El Prototipo Nacional de Kilogramos de los Estados Unidos, que sirve como estándar en el país. Crédito: National Institute of Standards and Technology
La redefinición del kilo en 2018 Así, el IPK ha resistido como el único artefacto físico del cual hoy siguen dependiendo una unidad fundamental y sus derivadas; de ahí que se conserve como un objeto de valor incalculable y que, periódicamente, sus copias dispersas por el mundo se transporten a París para comprobar su exactitud. Pero su fin está próximo: en noviembre de 2018 la CGPM aprobará la redefinición del kilo, el kelvin, el amperio y el mol en función de la constante de Planck, la de Boltzmann, la carga eléctrica elemental y el número de Avogadro, respectivamente. Sin embargo, Le Grand K no será desechado: según informa a OpenMind Barry Inglis, presidente del CIPM, “se mantendrá y monitorizará en la BIPM para servir como referencia auxiliar, y las copias nacionales se calibrarán”.
Terry Quinn, antiguo director de la BIPM, ha manifestado que este será el fin de la historia de las unidades básicas. Pero Grozier no está tan seguro. “Queda ambigüedad, al menos en el caso de la medida angular”, dice. El físico propone el radián, “actualmente clasificado de forma bastante misteriosa como una unidad derivada adimensional”, dice. “Y podría haber otras”.
Un jurado absolvió a un joven de 27 años acusado de violar a una joven de 17 años alegando que "llevaba un tanga con un lazo por delante", entre otros argumentos Bajo el hashtag #ThisIsNotConsent, las redes sociales se llenan de mensajes de apoyo a la victima junto a imágenes de la prenda que 'exculpó' al violador
#ThisIsNotConsent
Locas Del Coño
La red social Twitter se llenó esta semana de tangas de distintos modelos, colores y tamaños, junto al hashtag#ThisIsNotConsent (Esto no es consentimiento) en señal de protesta por una sentencia judicial en un caso de violación en la ciudad de Cork, Irlanda.
Durante los últimos días, numerosas manifestaciones han ocupado las
calles de las principales ciudades de Irlanda y también han tomado las
redes sociales bajo el lema #ThisIsNotConsent, que forma parte de la campaña lanzada por el grupo de Facebook Mna na hEireann (Mujeres de Irlanda), y que junto a imágenes de tangas de todos los estilos y colores denuncian los argumentos que perpetúan la culpabilización de las victimas en los juzgados y lo que perciben como misoginia a la hora de aplicar justicia.
El tema llegó incluso al Parlamento irlandés cuando la diputada Ruth
Coppinger sacó un tanga color azul alegando: "Podría parecer embarazoso
mostrar un par de tangas aquí, ¿pero cómo creen ustedes que se siente
una mujer o una víctima de una violación en la situación incongruente de que su ropa interior se muestre en el juzgado?".