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El barco parece congelado en el tiempo. Quedó atrapado en el hielo en 1915, cuando su tripulación tuvo que abandonarlo
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| Puente de mando del 'Endurance' Falklands Maritime Heritage Tr / DPA - Only For Use In Spain |
Una expedición de investigación que partió desde Sudáfrica en febrero pasado ha confirmado haber hallado en buen estado los restos del Endurance, el barco del legendario explorador polar angloirlandés Ernest Shackleton que se hundió en 1915, según han anunciado hoy fuentes del proyecto.
"Cien años después de la muerte de Shackleton, el Endurance fue hallado a una profundidad de 3.008 metros en el mar de Wedell (en el océano Antártico)", ha indicado este miércoles la expedición, bautizada como Endurance22, en un comunicado.
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| Trabajos para liberar el barco. |
| Los perros mirando el Endurance en la etapa final de su deriva, momentos antes de hundirse en el fondo del mar de Weddell. |
"La expedición Endurance22 ha logrado su objetivo. Hemos hecho historia polar con el descubrimiento del Endurance y completado con éxito la búsqueda del naufragio más desafiante del mundo", ha señalado en el comunicado John Shears, líder de la expedición.
"Estamos abrumados por nuestra buena suerte de haber localizado y tomado imágenes del Endurance. Este es, de lejos, el pecio de madera de mayor calidad que jamás haya visto. Está erguido, bien orgulloso en el lecho del mar, intacto y en un estado de preservación brillante", ha destacado, por su parte, Mensun Bound, director de Exploración de Endurance22.
| Los hombres que quedaron atrás en la isla Elefante (de izquierda a derecha): (fila posterior) Greenstreet, McIlroy, Marston, Wordie, James, Holness, Hudson, Stephenson, McLeod, Clark, Orde-Lees, Kerr, Macklin; (segunda fila) Green, Wild, How, Cheetham, Hussey, Bakewell; (al frente) Rickinson |
Según este experto, en el naufragio incluso puede leerse aún la inscripción 'Endurance' grabada bajo el pasamano de la borda. El descubrimiento no solo servirá para "salvaguardar" la historia de la investigación polar, sino para animar a una nueva generación a inspirarse en el "espíritu pionero, coraje y fortaleza" de los que navegaron a la Antártida en el navío, ha dicho Bound.
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| Retorno de Shackleton a la isla Elefante, el 30 de agosto de 1916. Los 22 hombres que habían quedado allí habían sobrevivido. |
El equipo Endurance22 –un proyecto organizado y financiado por The Falklands Maritime Heritage Trust (FMHT)– trabajó desde el rompehielos sudafricano S.A. Agulhas II (propiedad del Ministerio de Medioambiente de la nación austral), bajo las órdenes del capitán Knowledge Bengu, y empleó para la búsqueda vehículos híbridos submarinos.
El pecio está protegido como Lugar Histórico y Monumento bajo el Tratado Antártico, según recalcó el proyecto de búsqueda en su comunicado, por lo que los investigadores se aseguraron de que mientras el naufragio era sondeado y filmado no fuera "tocado o perturbado de ninguna manera".
La expedición en la que naufragó el 'Endurance' había partido en 1914 para intentar llegar desde el mar de Weddell hasta el mar de Ross (ambos en el océano Antártico), pasando por el Polo Sur.
Tras el naufragio del 'Endurance', que se había quedado atrapado y dañado por el hielo con sus 28 tripulantes a solo 160 kilómetros de la Antártida, Shackleton (1874-1922) dirigió a sus hombres por el hielo en botes salvavidas hasta la Isla Elefante, donde la gran mayoría sobrevivió meses alimentándose de focas y pingüinos.
Shackleton sabía que nadie iría a buscarlos, por lo que decidió dejar a 22 de sus hombres esperando en la Isla Elefante y partir con el resto de sus marineros en un bote salvavidas rumbo a las islas Georgias del Sur en una épica gesta en busca de ayuda. Diecisiete días y 1.300 kilómetros después, llegaron a un centro ballenero y, cuatro meses después, regresaron a la isla para rescatar con vida a los 22 compañeros que se habían quedado atrás.
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| Imagen de la popa del barco hundido con el nombre y el emblema de la estrella polar cedida por Falklands Maritime Heritage Trust And National Geographic Caption. EFE |
Más información: https://es.wikipedia.org/wiki/Expedici%C3%B3n_Imperial_Transant%C3%A1rtica
| Concentración en la Puerta del Sol contra la guerra y la OTAN.- Alejandro Martínez Vélez / Europa Press |
Una suerte que no haya premio Nobel para la estupidez humana porque resultaría imposible adjudicarlo de tan abundantes candidatos que habría, empezando por los gobernantes europeos. La cuestión de Ucrania (rehusamos llamarla invasión o guerra, aunque técnicamente pueda ser ambas) no es nada de lo que dicen, hasta el espasmo, los medios de comunicación occidentales –más correcto sería calificarles de accidentales. Rusia no pretende anexionarse Ucrania; tampoco ha lanzado una guerra de conquista, ni, menos, es resultado de un delirio imperial por la grandeza perdida. Es un conflicto geopolítico en el más puro sentido del término. Geopolítico en términos decimonónicos, de lucha de poder y de intereses, pues no hay conflicto de ideologías, ni lucha entre sistemas, aunque los mercenarios y los bobos de siempre –que, tristemente, no son especie en peligro de extinción-, se desgañiten presentándolo de todos los olores con rebufo a retrete. No, no es nada de eso. Es la vieja lucha entre el mundo que quiere nacer y el mundo que se niega a morir (que dicen dijo el comunista Antonio Gramsci), provocada por la negativa de la OTAN a no continuar expandiéndose hacia Rusia. Porque esa, y no otra, es la causa de la acción militar. Ganar seguridad para Rusia, lo que la UE/OTAN negó, lo que indicaba que persistía en su política expansionista.
Se afirma, repite y machaca que, cuando hay conflictos de esta magnitud, lo primero que muere es la verdad. Nosotros discrepamos. Creemos que lo primero que muere es la inteligencia, pues hay que ser ignorante, memo, lelo y demás perlas para creerse que Rusia se lanzó sobre Ucrania por banalidades como delirios de grandeza o despechos de amores imperiales, tipo nova de Corín Tellado (para quienes no la conozcan, la mayor autora de folletines de amor, a tres por semana, que sus mamás o abuelas recordarán con, esa sí, nostalgia de juventud). Nada de eso. Las guerras son caras, muy caras, y su suerte depende, como recoge Tucídides, del dinero de que se disponga. No es Vladimir Putin ningún descerebrado, como patéticamente quieren presentarlo. Menos aún un aventurero tipo Craso, el multimillonario romano que, queriendo emular a César y Pompeyo, se financió una guerra contra los partos y los partos lo partieron por la mitad, junto a sus casi 30.000 soldados (de ahí viene la expresión craso error).
Lo referimos en el último artículo. Ucrania es una ficha, pero, sobre todo, Ucrania es una pieza en el tablero mundial (tomamos la expresión de Zbigniew Brzezinski), en el que se está jugando el reparto de poder para las próximas décadas, si acaso llegamos a ellas. Nos explicamos. Hay, en el presente, tres grandes jugadores –Rusia, EEUU y China- divididos en dos bandos. En una esquina, como en cuadrilátero de boxeo, la alianza entre China y Rusia, y, en la otra, EEUU. Esto no es invento nuestro. Quien lo dice y repite hasta la saturación es EEUU y su gallinero. Como en temas geoestratégicos sólo los zaparrastrosos se inventan conflictos, citaremos documentos oficiales de EEUU, de los que, además, daremos el link, para quien quiera saciar su curiosidad. De previo informamos que, en EEUU, gobierno y Congreso tienen la amabilidad, previa censura, de hacerlos públicos, de forma que no se entera quien no quiere, porque están ahí (en inglés, obviamente), a disposición del público, que suele ser escandalosamente escaso. Esos documentos permiten, hoy, poner una gota de verdad en la orgía de manipulación y desinformación que se está viviendo en este ignaro gallinero europeo.
Empecemos con el documento más importante, titulado National Defense Strategy (https://dod.defense.gov/Portals/1/Documents/pubs/2018-National-Defense-Strategy-Summary.pdf), de 2018, que es el que ha marcado la pauta hasta el presente. Según ese documento, "La competencia estratégica interestatal, y no el terrorismo, es ahora la principal preocupación de la seguridad nacional de Estados Unidos". "La competencia estratégica a largo plazo con China y Rusia son las principales prioridades del Departamento [de Defensa], y requieren una inversión mayor y sostenida, debido a la magnitud de las amenazas que suponen para la seguridad y la prosperidad de Estados Unidos en el presente, y a la posibilidad de que esas amenazas aumenten en el futuro".
Para enfrentar esa "competencia estratégica a largo plazo", entre una lista generosa de medidas y acciones, el Departamento de Defensa establece como objetivos lo siguiente. En relación a China: "Reforzaremos nuestras alianzas y asociaciones en el Indo-Pacífico para lograr una arquitectura de seguridad en red capaz de disuadir la agresión, mantener la estabilidad y garantizar el libre acceso a los dominios comunes". Con respecto a Rusia: "Fortalecer la Alianza Transatlántica de la OTAN. Una Europa fuerte y libre, unida por los principios compartidos de la democracia, la soberanía nacional y el compromiso con el artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte es vital para nuestra seguridad". En suma, EEUU, desde 2018, se encuentra afanado en crear una pinza en torno a Rusia y China cuyo pilar esencial son sus alianzas militares y políticas. De esa guisa, a la OTAN le correspondería ser el Frente Atlántico del Ejército de EEUU, en tanto EEUU se ocuparía, con sus aliados -Japón el primero- del Frente Pacífico. Toda la estrategia de EEUU, toda, descansa en la concepción de dos frentes de guerra, siguiendo la política aplicada durante la II Guerra Mundial, durante la cual EEUU rehusó abrir un frente en el occidente de Europa porque quería dedicar toda su potencia contra Japón (por esa razón el desembarco de Normandía tuvo que esperar a junio de 1944).
Esta concepción es resultado de un hecho admitido en los documentos oficiales de EEUU. Como se puede leer en el documento Providing for the Common Defense (https://www.usip.org/sites/default/files/2018-11/providing-for-the-common-defense.pdf), también de 2018, "La superioridad militar de Estados Unidos -la columna vertebral de su influencia global y seguridad nacional- se ha erosionado hasta grado peligroso… La capacidad de Estados Unidos para defender a sus aliados, sus socios y sus propios intereses vitales está cada vez más en entredicho. Si la nación no actúa con prontitud para remediar estas circunstancias, las consecuencias serán graves y duraderas". Es decir, EEUU sabe que no tiene capacidad militar suficiente para hacer frente a la alianza entre Rusia y China. Por tal motivo, Washington tiene como columna vertebral de su estrategia reunir el máximo número de alianzas y aliados. La National Defense Strategy lo expresa así: "Las alianzas y asociaciones mutuamente beneficiosas son cruciales para nuestra estrategia, ya que proporcionan una ventaja estratégica duradera y asimétrica que ningún competidor o rival puede igualar". "Más allá de nuestras principales alianzas, también duplicaremos la construcción de asociaciones en todo en todo el mundo, porque nuestra fuerza se multiplica cuando combinamos esfuerzos comunes para compartir costes y ampliar el círculo de cooperación. Al hacerlo, reconocemos que nuestros intereses nacionales vitales obligan a una conexión más profunda con el Indo-Pacífico, Europa y el hemisferio occidental".
En resumen, como en EEUU saben que solos no pueden, están afanosamente reclutando a países que quieran dedicar parte relevante de sus presupuestos para suplir la inferioridad de EEUU y, llegada la hora, servir de carne de cañón en la guerra por venir contra Rusia y China. Eso explicaría la negativa a negociar con Rusia los temas de seguridad, pues de lo que se trataba no era de la independencia y soberanía de Ucrania, sino de usar a Ucrania como trampa para que el gallinero europeo asumiera, a ciegas y en masa, su papel de Flanco Atlántico de EEUU. El objetivo, lo admitimos, ha sido conseguido, y ahora el gallinero europeo hará lo que quiere EEUU: rearmarse contra Rusia y prepararse para la guerra venidera. Sólo que era guerra no será convencional.
Será nuclear. Quien crea otra cosa no está entendiendo nada de los intereses en juego.
II
Es dentro de ese marco que deben buscarse las claves de los movimientos políticos y geopolíticos en el mundo actual. Quien no vislumbre o desconozca este marco sólo puede elucubrar una sarta de disparates cultivados en ignorancia, fanatismo y bilis, mucha bilis. El marco indicado explica, por ejemplo, que EEUU haya dejado toda la carga –política, militar y económica- de la crisis ucraniana al Frente Atlántico, por la simple razón de que EEUU no quiere restar recursos a su Frente Pacífico, el más duro, difícil y costoso. La UE/OTAN deberá, por tanto, embarcarse en una carrera armamentista contra Rusia, que es lo que exigía Donald Trump cuando presidía EEUU.
La Europa atlantista ha aceptado sin rechistar ese papel, sin medir costos, informar a sus ciudadanos ni hacer cálculos del precio que pagará en su papel de gallinero subalterno. En este punto es preciso desmontar el mito de una OTAN "en muerte cerebral". Nunca, en ningún momento, ningún gobierno europeo ha considerado esa posibilidad. Tanto así que la OTAN ha seguido ampliándose. En 2009 ingresaron Albania y Croacia y, en 2017, Montenegro. Únicamente el mercenariado y el boberío han podido sostener tal ficción. Justamente, el conflicto en Ucrania ha terminado de reventar por la negativa de la OTAN a aceptar una Ucrania neutral. La querían en la OTAN y en esa obsesión se quedaron plantados. Por demás, el dominio de EEUU quedó demostrado, años ha, cuando el gallinero aceptó, obedientemente, sepultar los proyectos de Euroejército y de crear una política exterior y de seguridad común, independiente de EEUU.
El otro mito del gallinero es la supuesta soledad de Rusia. Hay que ser ciego, lelo o venal para sostener tal falacia. De entrada, Rusia tiene el apoyo de China y de India, que son palabras, no mayores, sino lo siguiente, pues esos dos países pesan más que todo el gallinero junto. Fuera de la burbuja gallinera, el mundo está más informado de lo que las gallinas pretenden, y sus senderos de relaciones son de tal complejidad y finura que resultan indigestos a las oxidadas neuronas atlantistas. China necesita de Rusia por múltiples razones, de las geoestratégicas vitales a las energéticas, pasando por la Nueva Ruta de la Seda. India requiere de Rusia en sus litigios y celos con China, además de que el 75% de sus armas son de procedencia rusa. Podría alargarse la lista, pero no es menester. Quien se tome la molestia de pasar revista de las posiciones de los gobiernos del mundo se dará cuenta de que casi ninguno quiere mojarse. Saben lo que es EEUU y saben lo que es la OTAN. Saben quiénes son los causantes de la crisis en Ucrania.
El gallinero se la lanzado como ejército de troles salidos del Señor de los Anillos contra Rusia, con una rabia patológica que dejan ‘al vent’ su ethos destructor y eso está bien. Debe uno saber quiénes son los amigos y quiénes los enemigos. En Moscú no quedará ninguna duda, si alguna había, de que no es posible pensar en ningún entendimiento con los atlantistas. El gallinero de troles y peleles, con su virulencia antirrusa, ha acelerado la fractura del mundo en bloques y también provocado la muerte política de Europa. Ya no será más Europa, aunque lo parezca y siga en los mapas. Será, esencialmente, el Frente Atlántico del Ejército de EEUU, a la espera de que EEUU ordene su inmolación.
Estamos asistiendo, en vivo, directo y a toda deformación, a la partición del mundo y al parto de uno nuevo, en el que el gallinero será irrelevante, pues será negocio a dirimir entre China, Rusia y EEUU. No habrá nada que cierre la grieta que se ha abierto, aunque se normalicen las relaciones, pero será la normalidad de los entierros. La península Europa será más península que nunca, pues su conexión con Asia es –era- Rusia. Sin Rusia sólo les queda el Atlántico. Otro beneficio para Rusia y China es que el gallinero atlantista ha evidenciado su estrategia. Es tan similar a la aplicada a Alemania, en 1918, que es hora de cotizar lo que costaría un búnker. La diferencia está en que Rusia no es Alemania. Ocurre lo contrario, Rusia tiene de todo, desde energía infinita a recursos agropecuarios inagotables. Y poder nuclear. Putin ha ordenado su puesta en alerta para recordárselo a los safios prepotentes del gallinero. Los mismos que, dentro de un puñado de años, irán, como los ucranianos hoy, a servir de carne de cañón para mayor gloria de un imperio que, en ese mismo puñado de años, dejará de serlo. Cuando deje de serlo, Rusia seguirá allí, y llegará la hora de rendir cuentas.
Indignación y pena por el pueblo ucraniano, utilizado como carne de cañón en nombre de ciegos y disparatados cálculos estratégicos de EEUU. Y traidores los gobiernos que lo arrastraron a la desgraciada situación de hoy, cuando su obligación primera era garantizar su bienestar y tranquilidad. Miles de ucranianos, sin saberlo, están luchando una guerra que no es suya, provocada por una potencia que no ha dudado en dejarlos solos. En el gallinero deberían tomar nota, pero ¡qué ilusión!: las gallinas no piensan. Y anótenlo por una vez. Rusia no abandonará Ucrania hasta que se declare país neutral. El gobierno ucraniano ha aceptado negociar con Rusia. Una idea, no inteligente, sino inevitable. Tarden más o tarden menos, si no hay acuerdo, los tanques rusos llegarán al Maidán, aunque los equipos rusos terminen jugando en las competiciones asiáticas.
Cerramos este artículo, que quedó más largo de lo propuesto, con estos comentarios:
"Estados Unidos suele hablar de humanidad, justicia y moralidad, pero lo que realmente hace es calcular intereses. El egoísmo estratégico y la hipocresía de Washington han quedado al descubierto una y otra vez en la práctica de su política internacional. Los informes indican que al menos 37 millones de personas han sido desplazadas en y desde Afganistán, Irak, Pakistán, Yemen, Somalia, Filipinas, Libia y Siria como resultado directo de las guerras libradas por Estados Unidos desde el 11 de septiembre de 2001".
"Si un país sólo se preocupa de sus propios intereses, alimenta las llamas por todas partes y constantemente exporta el caos a los demás, por más poderoso que sea, es inevitable que su credibilidad se quiebre y que su hegemonía llegue a su fin.
"Para los países y regiones que todavía tienen fantasías o actúan como peones de Estados Unidos, la crisis de Ucrania es un buen recordatorio: Un "socio" que sólo anuncia "buenas noticias" cuando estás en dificultades no es de fiar."
Está tomado de un editorial del diario Global Times, del Partido Comunista de China. No descuiden este dato. Tampoco que la crisis en Ucrania deja un mensaje: no es posible pensar en arreglos pacíficos con EEUU y su gallinero. Por tanto, la única vía posible para hacer frente a las pretensiones hegemónicas estadounidenses es la guerra. China tiene su símil de Ucrania. Se llama Taiwán, el enorme portaaviones terrestre estadounidense a apenas 230 kilómetros de la China continental. Si tocarle las verendas al oso es poco inteligente, tocárselas al dragón y al oso al mismo tiempo es suicida.
Pero hay más. La virulencia atlantista ha animado al ex primer ministro japonés, Shinzo Abe, a pedir que Japón se dote de armas nucleares con Estados Unidos, tomando como referencia la crisis en Ucrania. Global Times respondió de inmediato en un editorial:
"Estados Unidos está al tanto del movimiento de la derecha en Japón, pero ve al país como la palanca más importante para contrarrestar a China en el este de Asia. Como resultado, usar a Japón para contener a China se está convirtiendo gradualmente en una prioridad para Washington. Esto ha permitido a los políticos derechistas japoneses ver una oportunidad y aprovecharla al máximo para aflojar las ataduras estratégicas que los han amarrado durante casi 80 años, con la capacidad nuclear probablemente como su objetivo final". Game over.
¿Agarran la seña o siguen de lelos inmersos en la nube tóxica informativa? EEUU quiere que Japón sea a China lo que Alemania será a partir de ahora a Rusia y, bueno, ya sabemos cómo acabaron esos países en la II Guerra Mundial. En fin, hablamos de geopolítica pura y dura y de un juego que es más grande de lo que se imagina el personal. En ese ámbito las gallinas no juegan. Se sacrifican para hacerlas sopa o esa receta gringa atiborrada de colesterol que es el fried chicken. Bienvenidos a la antesala de la primera Gran Guerra del siglo XXI. Que les aproveche el pollo.
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"Lo regio es obrar bien y que hablen mal de uno"
*Sentencia atribuida a Antístenes, que Marco, toma, quizá de Epicteto
Marco Aurelio
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| Gloria Fuertes.CARLOS RIVAHERRERA |
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| GEOFFROY VAN DER HASSELTAFP via Getty Images |
LIUBLIANA – Tras el ataque ruso a Ucrania, el gobierno esloveno proclamó de inmediato que estaba dispuesto a recibir a miles de refugiados ucranianos. Como ciudadano de Eslovenia, sentí orgullo, pero también vergüenza.
Cuando hace seis meses Afganistán cayó ante los talibanes, este mismo gobierno se negó a aceptar refugiados afganos, con el argumento de que debían quedarse en su país y luchar. Y hace un par de meses, cuando miles de refugiados (en su mayoría kurdos iraquíes) trataron de entrar a Polonia desde Bielorrusia, el gobierno esloveno aseguró que Europa estaba siendo atacada y ofreció ayuda militar para colaborar con el vil intento de Polonia de rechazarlos. En la región han aparecido dos clases de refugiados. Un tuit del gobierno esloveno publicado el 25 de febrero puso en claro la distinción: «Los refugiados de Ucrania proceden de un entorno que en sentido cultural, religioso e histórico es algo totalmente diferente del entorno del que proceden los refugiados de Afganistán». Tras el escándalo que siguió el gobierno se apresuró a borrar el tuit, pero la verdad obscena ya estaba a la vista de todos: Europa debe defenderse de lo no europeo. Esta idea será catastrófica para Europa en la competencia mundial que se está librando por la influencia geopolítica. Nuestros medios y élites la presentan como un conflicto entre una esfera «liberal» occidental y una esfera «eurasiática» rusa, pasando por alto el conjunto mucho más grande de países (en América Latina, Medio Oriente, África y el sudeste de Asia) que están mirándonos con mucha atención. Ni siquiera China está dispuesta a dar apoyo total a Rusia, pero tiene planes propios. En un mensaje al líder norcoreano Kim Jong‑un, un día después del inicio de la invasión rusa a Ucrania, el presidente chino Xi Jinping dijo que China está lista para colaborar en el desarrollo de una relación de amistad y cooperación con la RPDC «conforme a una nueva situación». Hay temor a que China use la «nueva situación» para «liberar» a Taiwán. Lo que debería preocuparnos ahora es que la radicalización que vemos (más evidente en el caso del presidente ruso Vladímir Putin) no es sólo retórica. Muchos integrantes de la izquierda liberal, convencidos de que ambos lados sabían que no podían permitirse una guerra total, pensaron que cuando Putin acumulaba tropas en la frontera con Ucrania se estaba echando un farol. Incluso cuando describió al gobierno del presidente ucraniano Volodímir Zelenski como una «banda de drogadictos y neonazis», la mayoría esperó que Rusia sólo ocuparía las dos «repúblicas populares» escindidas, controladas por separatistas rusos con respaldo del Kremlin, o a lo sumo que extendería la ocupación a toda la región del Donbás en Ucrania oriental.
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| Un médico romano en un cuadro de John William Waterhouse (1877) | foto dominio público en Wikimedia Commons |
Escribonio Largo (en latín Scribonius Largus) fue un médico romano del siglo I d.C. que trabajó en la corte del emperador Claudio (41-54 d.C.) y, al parecer, acompañó al ejército romano en la conquista de Britania. Es famoso por haber escrito una farmacopea (lista de recetas) que se utilizó en Europa hasta el siglo XVII, y también por haber sido el primero que se sabe que utilizó la electricidad como remedio. Sin embargo, su vida es todo un misterio.
Porque todo lo que sabemos de él es a través de sus propios escritos. Las principales fuentes antiguas como Suetonio o Plinio el Viejo ni siquiera le mencionan. Algo especialmente extraño en éste último, pues fueron contemporáneos (Escribonio era 20 años mayor que Plinio) y ambos exponen la utilidad del índice en los libros casi en términos idénticos: para que se encuentre con más facilidad lo que se busca. Muchos historiadores se han preguntado cómo es posible que Plinio no conociese a Escribonio Largo.
Una de las razones puede ser que el texto de Escribonio, titulado De compositione medicamentorum liber, no hubiera circulado ampliamente en el mundo latino. Sin embargo sí le menciona el médico griego Galeno, que estuvo activo durante la segunda mitad del siglo II d.C. en Pérgamo y luego en Roma a partir de 162 d.C., donde entraría en contacto con su obra, y a través del cual pasaría a compilaciones de época medieval.
Aunque pertenecía a la gens Escribonia, se cree que era probablemente un liberto o un hijo de liberto que por ello lleva el gentilicio de su antiguo amo, pero que habría alcanzado la condición de ciudadano. Pudo nacer en Sicilia y sus maestros, según él mismo expone, fueron: Apuleyo Celso (uno de los primeros médicos que escribió en latín en lugar de griego), del cual transmitió dos recetas, una para la tos y otra contra la rabia; y Vecio Valente, también alumno de Celso y que llegó a ser el médico personal de Mesalina, la tercera esposa del emperador Claudio.
Algunos historiadores opinan que en realidad debía ser griego y escribía en este idioma, traduciendo después al latín. De ahi que su prosa sea poco elaborada y muy coloquial. En cualquier caso, Escribonio accedió al entorno del emperador Claudio recomendado por Cayo Julio Calisto, uno de los libertos que más influencia tenía en la corte. Prueba de sus buenas relaciones entre las familia imperial es que habla en sus textos de los medicamentos y remedios empleados por algunos de sus miembros presentes y pasados, como Augusto, Tiberio, Octavia, y Mesalina.
Cuando Claudio decidió invadir Britania en el año 43 d.C., Escribonio participo en la campaña, aunque se desconoce si lo hizo como médico del ejército o como médico privado de alguno de los comandantes de la expedición.
Cuatro años más tarde, en 47 d.C., publica la única de sus obras que ha llegado hasta nosotros, conocida como las Composiciones, en la que recoge una colección de fórmulas farmacéuticas y remedios tradicionales que incluye 271 recetas, la gran mayoría de su propia invención. En el texto, que Escribonio le dedica a Calisto, reconoce además su deuda con sus maestros, amigos y los escritos de importantes médicos anteriores.
En el prefacio Escribonio se afirma como heredero de la deontología hipocrática, estableciendo una serie de normas éticas en la prescripción farmacéutica que tuvieron gran influencia en el humanismo médico de siglos posteriores. De hecho, la obra de Escribonio es la más antigua referencia documental del juramento hipocrático. La prescripción médica debía regirse, según él, por dos principios o virtudes: humanitas y misericordia, pues la medicina debía ser el arte de curar y no de dañar (scientia sanandi).
Casi nadie lleva a cabo una minuciosa valoración de las credenciales de un médico antes de someterse uno mismo y su familia a sus cuidados. En cambio, nadie encargaría la realización de su retrato a un pintor sin haber evaluado primero su capacidad mediante el estudio de ejemplos de su obra. Todo el mundo posee un juego de pesas y medidas de precisión para asegurarse de que no se produzcan errores en aspectos de la vida que en realidad son bastante triviales. Esto es así porque las personas otorgan más valor a las cosas que a sí mismas. Por consiguiente, los médicos no sienten la necesidad de trabajar duro en el estudio de la medicina. Incluso hay algunos que no solo ignoran los escritos de los médicos del pasado, cuyas obras constituyen los cimientos de la profesión médica, sino que además tienen la temeridad de atribuir opiniones totalmente erróneas a aquellos primeros investigadores.
Escribonio Largo, Composiciones, prefacio
Las 271 recetas se dividen en tres secciones principales. La primera se compone de 162 recetas y está organizada por enfermedades, desde la cabeza a los pies. La segunda es una lista de 37 antídotos para venenos, mordeduras y picaduras, y la tercera trata de los emplastos, apósitos y bálsamos utilizados por los cirujanos.
Aunque muchas de estas recetas proceden de obras de médicos anteriores, también solía comprar recetas de origen dudoso a cualquiera que pudiera demostrar que funcionaban. Condena los remedios supersticiosos que están fuera de la profesión médica y utiliza sustancias vegetales que tienen propiedades terapéuticas (y que se pueden encontrar en las herboristerías modernas). Muchas de ellas se siguieron utilizando por lo menos hasta 1655.
Pero quizá la receta más famosa es su tratamiento de la gota y los dolores de cabeza con electricidad, el primer uso documentado de la historia. Evidentemente, en aquella época se trataba de electricidad animal.
Concretamente de la aplicación de un pez torpedo mediterráneo o raya jaspeada (Torpedo marmorata) o de un torpedo del Atlántico (Torpedo nobiliana) sobre la frente del paciente, entre las cejas. De ese modo el pez descargaba su electricidad hasta que los sentidos del paciente se adormecían. De ahí que al estado resultante se le denomine torpor. En el caso de la gota el pez se colocaba bajo los pies.
Hay que atar la raya en la parte del cuerpo donde haya dolor (es decir, en la cabeza), y dejarla allí hasta que cese el dolor y dicha zona quede entumecida
Escribonio Largo, Composiciones 11
También recomienda tener varias rayas a mano, puesto que en ocasiones dos o tres no son suficientes para que el tratamiento funcione.
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| Raya jaspeada (Torpedo marmorata) | foto Philippe Guillaume en Wikimedia Commons |
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| Noam Chomsky - Foto: AFP - Foto: AFP |
La invasión rusa de Ucrania ha cogido a gran parte del mundo por sorpresa. Es un ataque no provocado e injustificado que pasará a la historia como uno de los mayores crímenes de guerra del siglo XXI, sostiene Noam Chomsky en esta entrevista exclusiva que ha concedido a Truthout y que ofrecemos a continuación. Las motivaciones políticas, como las citadas por el presidente ruso Vladímir Putin, no pueden utilizarse como argumento para justificar el inicio de una invasión contra una nación soberana. Sin embargo, ante esta horrible invasión, “Estados Unidos debe optar por la diplomacia de modo urgente” en lugar de la escalada militar, ya que esta última podría constituir una “sentencia de muerte para la especie, sin vencedores”, afirma Chomsky.
C. J. Polychroniou: Noam, la invasión rusa de Ucrania ha cogido a la mayoría de la gente por sorpresa y ha causado gran conmoción por todo el mundo, aunque muchos elementos indicaban que Putin estaba bastante alterado por la expansión de la OTAN hacia el este y la determinación de Washington de no tomarse en serio sus exigencias en materia de seguridad de no traspasar la “línea roja” respecto a Ucrania. ¿Por qué cree que ha decidido iniciar una invasión en este momento?
Noam Chomsky: Antes de responder a la pregunta debemos constatar algunos hechos que son incontestables. El más crucial es que la invasión rusa de Ucrania es un grave crimen de guerra comparable a la invasión estadounidense de Irak y a la invasión de Polonia por parte de Hitler-Stalin en septiembre de 1939, por poner sólo dos ejemplos relevantes. Es razonable buscar explicaciones, pero no hay ninguna justificación ni atenuante.
Volviendo a la pregunta, hay un despliegue de invectivas plenas de convencimiento acerca de la mente de Putin. El relato habitual es que está atrapado en fantasías paranoicas, que actúa solo, rodeado de cortesanos rastreros como los que conocemos aquí en lo que queda del Partido Republicano que viaja hasta Mar-a-Lago buscando la aprobación del Líder.
La avalancha de improperios podría ser acertada, pero quizá habría que considerar otras posibilidades. Quizá Putin quiso decir lo que él y sus aliados han estado diciendo alto y claro durante años. Podría ser, por ejemplo, que “dado que la principal exigencia de Putin es la garantía de que la OTAN no aceptará a más miembros, y en concreto a Ucrania o Georgia, obviamente no habría existido ninguna motivación para la crisis actual si no hubiera habido una expansión de la alianza atlántica tras el final de la Guerra Fría o si la expansión hubiera tenido lugar de acuerdo con la construcción de una estructura de seguridad en Europa que incluyera a Rusia”. El autor de estas palabras es Jack Matlock, exembajador de Estados Unidos en Rusia, uno de los pocos expertos en Rusia solventes del cuerpo diplomático estadounidense; las escribió poco antes de la invasión. Continúa y concluye que la crisis “puede resolverse fácilmente aplicando el sentido común... Desde cualquier punto de vista, el sentido común apunta que a Estados Unidos le interesa promover la paz, no el conflicto. Tratar de desprender a Ucrania de la influencia rusa –el objetivo declarado de los que agitaron las “revoluciones de colores”– fue una misión absurda y peligrosa. ¿Tan pronto hemos olvidado la lección de la crisis de los misiles de Cuba?”.
Matlock no está solo. En las memorias del jefe de la CIA, William Burns, otro de los pocos auténticos expertos en Rusia, se llega a las mismas conclusiones sobre las cuestiones de fondo. La postura aún más firme de George Kennan [diplomático] ha recibido amplia cobertura tarde, que también ha sido respaldada por el exsecretario de Defensa William Perry y, fuera de las filas diplomáticas, por el célebre académico de relaciones internacionales John Mearsheimer y numerosas figuras que difícilmente podrían ser más convencionales.
Nada de esto es incierto. Los documentos internos de Estados Unidos publicados por WikiLeaks revelan que la imprudente oferta de Bush II a Ucrania para entrar en la OTAN provocó enseguida duras advertencias por parte de Rusia indicando que la expansión de la amenaza militar era intolerable. Es comprensible.
A propósito, también podemos tomar nota sobre ese extraño concepto de “la izquierda” que aparece regularmente para vituperar a “la izquierda” por su insuficiente escepticismo acerca de la “línea del Kremlin”...
El hecho es que, para ser sinceros, no sabemos por qué se tomó la decisión, ni siquiera si la tomó Putin en solitario o el Consejo de Seguridad ruso en el que él desempeña el papel principal. Hay, sin embargo, algunas cosas que sí sabemos con bastante seguridad, incluidos los documentos examinados con cierto detalle por las personas que acabo de citar, que han ocupado altos cargos dentro del sistema de planificación. En resumen, la crisis se ha estado gestando durante 25 años mientras Estados Unidos menospreciaba de un modo despectivo las inquietudes rusas en materia de seguridad, en particular sus claras líneas rojas: Georgia y especialmente Ucrania.
Hay buenas razones para creer que esta tragedia podría haberse evitado hasta el último minuto. Ya lo hemos discutido anteriormente, en repetidas ocasiones. En cuanto a por qué Putin ha iniciado la criminal agresión en este momento, podemos especular todo lo que queramos. Pero el trasfondo inmediato no es incierto; se elude, pero no se discute.
Es fácil entender que los que sufren las consecuencias consideren que es de una complacencia inaceptable indagar por qué ocurrió y si se podría haber evitado. Comprensible, pero equivocado. Si queremos responder a la tragedia de modo que ayude a las víctimas y evite las catástrofes aún peores que se avecinan, es prudente y necesario aprender todo lo que podamos sobre lo que salió mal y cómo se podría haber corregido el rumbo. Los gestos heroicos pueden ser gratificantes. No son útiles.
Como tantas otras veces, recuerdo una lección que aprendí hace mucho tiempo. A finales de la década de 1960, participé en una reunión en Europa con algunos representantes del Frente de Liberación Nacional de Vietnam del Sur (el ‘Vietcong’, en la jerga estadounidense). Fue durante el breve periodo de intensa oposición a los espantosos crímenes de Estados Unidos en Indochina. Algunos jóvenes estaban tan enfurecidos que pensaban que la reacción violenta era la única respuesta adecuada a las monstruosidades que estaban teniendo lugar: romper ventanas en Main Street, bombardear un centro del Cuerpo de Entrenamiento de Oficiales de la Reserva. Cualquier otra cosa equivalía a ser cómplice de crímenes terribles. Los vietnamitas veían las cosas de forma muy distinta. Se opusieron firmemente a todas esas medidas. Presentaron su modelo de protesta efectiva: unas cuantas mujeres de pie, rezando en silencio, ante las tumbas de los soldados estadounidenses muertos en Vietnam. No les interesaba lo que los estadounidenses que se oponían a la guerra hacían para sentirse justos y respetables. Querían sobrevivir.
Es una lección que a menudo he escuchado, de una u otra forma, a las víctimas del horrible sufrimiento en el hemisferio sur, el principal objetivo de la violencia imperial. Una lección que deberíamos tomar en serio, adaptada a las circunstancias. Hoy eso significa un esfuerzo por comprender por qué ha ocurrido esta tragedia y qué se podría haber hecho para evitarla, y aplicar estas lecciones a lo que viene después.
La cuestión cala hondo. No hay tiempo para repasar aquí este asunto de vital importancia pero, en repetidas ocasiones, la reacción ante una crisis real o imaginaria ha sido sacar la pistola en lugar de la rama de olivo. Es casi un acto reflejo, y las consecuencias han sido generalmente espantosas para las víctimas tradicionales. Siempre vale la pena tratar de entender, anticiparse un poco a las posibles consecuencias de la acción o la inacción. Son perogrulladas, por supuesto, pero vale la pena insisti porque se descartan tan fácilmente en tiempos de arrebato justificado.
¿Qué opciones hay?
Las opciones que quedan tras la invasión son desalentadoras. La menos mala es el apoyo a las opciones diplomáticas que aún existen con la esperanza de lograr un resultado parecido al que era muy probable alcanzar hace unos días: la neutralización de Ucrania al estilo austriaco, una versión del federalismo de Minsk II. Mucho más difícil de lograr ahora. Y –necesariamente– con una vía de escape para Putin, o el resultado será aún más nefasto para Ucrania y para todo el mundo, quizá más allá de lo inimaginable.
Es muy injusto. ¿Pero cuándo ha prevalecido la justicia en los asuntos internacionales? ¿Es necesario revisar el atroz historial una vez más?
Nos guste o no, las opciones se reducen ahora a un feo desenlace que premia en lugar de castigar a Putin por el acto de agresión o la fuerte posibilidad de una guerra terminal. Puede parecer gratificante arrinconar al oso en un rincón desde el que arremeterá a la desesperada, y puede hacerlo. No es sensato.
Entretanto, deberíamos hacer todo lo posible para ofrecer un apoyo significativo a quienes defienden valientemente su patria contra crueles agresores, a quienes escapan de los horrores y a los miles de valientes rusos que se oponen públicamente al crimen de su Estado asumiendo gran riesgo personal, una lección para todos.
Y también deberíamos tratar de encontrar formas de ayudar a un tipo de víctima más general: todas las especies que habitan la Tierra. Esta catástrofe ha tenido lugar en un momento en el que todas las grandes potencias, y de hecho todos nosotros, debemos trabajar juntos para controlar el gran azote de la destrucción medioambiental que ya se está cobrando un precio desastroso, y que pronto será mucho peor si no se realizan grandes esfuerzos rápidamente. Para hacer ver lo obvio, el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) acaba de publicar la última y más ominosa de sus evaluaciones periódicas sobre cómo nos dirigimos hacia la catástrofe.
Entretanto, las medidas necesarias están estancadas, incluso en retroceso, ya que se dedican recursos muy necesarios a la destrucción y ahora el mundo se encamina a ampliar el uso de los combustibles fósiles, incluido el más peligroso y convenientemente abundante, el carbón.
Un demonio malévolo difícilmente podría idear una coyuntura más grotesca. No se puede ignorar. Cada momento cuenta.
La invasión rusa es una clara violación del artículo 2(4) de la Carta de la ONU, que prohíbe la amenaza o el uso de la fuerza contra la integridad territorial de otro Estado. Sin embargo, durante su discurso del 24 de febrero, Putin trató de ofrecer fundamentos jurídicos para la invasión y Rusia cita a Kosovo, Irak, Libia y Siria como prueba de que Estados Unidos y sus aliados violan el derecho internacional repetidamente. ¿Puede comentar los fundamentos jurídicos de Putin para la invasión de Ucrania y la situación del derecho internacional en la era posterior a la Guerra Fría?
No hay nada que decir sobre el intento de Putin de ofrecer un fundamento jurídico a su agresión. Su mérito es nulo.
Por supuesto, es cierto que Estados Unidos y sus aliados violan el derecho internacional sin pestañear, pero eso no ofrece ningún atenuante para los crímenes de Putin. Sin embargo, Kosovo, Irak y Libia tuvieron influencia directa en el conflicto de Ucrania.
La invasión de Irak fue un ejemplo de libro de los crímenes por los que los nazis fueron colgados en Nuremberg, pura agresión no provocada. Y un puñetazo en la cara de Rusia.
En el caso de Kosovo, la agresión de la OTAN (es decir, la agresión de Estados Unidos) fue declarada “ilegal, pero justificada” (por ejemplo, por la Comisión Internacional sobre Kosovo presidida por Richard Goldstone) sobre la base de que el bombardeo se llevó a cabo para poner fin a las atrocidades que estaban teniendo lugar. Ese juicio exigía invertir la cronología. Las pruebas de que la avalancha de atrocidades fue consecuencia de la invasión son abrumadoras: predecible, prevista, anticipada. Además, había opciones diplomáticas disponibles; como siempre, fueron ignoradas en favor de la violencia.
Altos funcionarios estadounidenses confirman que fue sobre todo el bombardeo de Serbia, aliada de Rusia –sin ni siquiera informarles de antemano–, lo que dio al traste con los esfuerzos rusos por colaborar de algún modo con Estados Unidos en la construcción de un orden de seguridad europeo posterior a la Guerra Fría, un retroceso que se aceleró con la invasión de Irak y el bombardeo de Libia después de que Rusia aceptara no vetar una Resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que la OTAN violó de inmediato.
Los acontecimientos tienen consecuencias; sin embargo, los hechos pueden quedar ocultos dentro del sistema dogmático.
El estatus del derecho internacional no cambió en el periodo posterior a la Guerra Fría, ni siquiera en las palabras, y mucho menos en los hechos. El presidente Clinton dejó claro que Estados Unidos no tenía intención de respetarlo. La Doctrina Clinton declaraba que Estados Unidos se reservaba el derecho a actuar “unilateralmente cuando fuera necesario”, incluido el “uso unilateral del poder militar” para defender intereses vitales como “garantizar el acceso sin trabas a mercados clave, suministros energéticos y recursos estratégicos”. También sus sucesores, y cualquiera que pueda violar la ley impunemente.
Eso no quiere decir que el derecho internacional no tenga valor. Tiene un rango de aplicabilidad, y es una norma útil en algunos aspectos.
El objetivo de la invasión rusa parece ser derribar el gobierno de Zelensky e instalar en su lugar uno prorruso. Sin embargo, pase lo que pase, Ucrania se enfrenta a un futuro desalentador por su decisión de convertirse en un peón en los juegos geoestratégicos de Washington. En ese contexto, ¿hasta qué punto es probable que las sanciones económicas logren que Rusia cambie su postura respecto a Ucrania? ¿O las sanciones económicas tienen como objetivo algo más grande, como socavar el control de Putin dentro de Rusia y los lazos con países como Cuba, Venezuela y posiblemente incluso la propia China?
Puede que Ucrania no haya tomado las decisiones más acertadas, pero no tenía nada parecido a las opciones que tenían los Estados imperiales. Sospecho que las sanciones llevarán a Rusia a depender aún más de China. Salvo que cambie seriamente de rumbo, Rusia es un estado petrolero cleptócrata que depende de un recurso que debe disminuir drásticamente o estamos todos acabados. No está claro si su sistema financiero puede resistir un ataque fuerte, mediante sanciones u otros medios. Razón de más para ofrecer una vía de escape con una mueca.
Los gobiernos occidentales, los principales partidos de la oposición, incluido el Partido Laborista en el Reino Unido, y los medios de comunicación corporativos se han embarcado en una campaña antirrusa chovinista. Los objetivos incluyen no sólo a los oligarcas rusos, sino también a músicos, directores de orquesta y cantantes, e incluso a propietarios de equipos de fútbol como Roman Abramovich, del Chelsea FC. Tras la invasión, incluso se ha prohibido a Rusia participar en Eurovisión en 2022. Es la misma reacción que los medios de comunicación corporativos y la comunidad internacional en general mostraron hacia Estados Unidos tras su invasión y posterior destrucción de Irak, ¿no?
Su comentario irónico es muy apropiado. Y podemos continuar por caminos demasiado conocidos.
¿Cree que la invasión dará inicio a una nueva era de confrontación continua entre Rusia (y posiblemente en alianza con China) y Occidente?
Es difícil saber dónde caerán las cenizas, y esto podría no ser una metáfora. Hasta ahora, China está actuando con cautela, y es probable que intente llevar adelante su amplio programa de integración económica de gran parte del mundo dentro de su sistema global en expansión –en el cual, hace unas semanas, incorporó a Argentina dentro de la iniciativa Cinturón y Ruta–, mientras observa cómo los rivales se destruyen entre ellos.
Como hemos comentado antes, la confrontación es una sentencia de muerte para la especie, sin vencedores. Estamos en un momento crucial de la historia de la humanidad. No se puede negar. No se puede ignorar.
Fuente: https://ctxt.es/es/20220301/Politica/38974/#.YiB8CKlpvLo.twitter