domingo, 8 de enero de 2017

Es absolutamente necesario suicidarse cada cierto tiempo...




 
Es absolutamente necesario suicidarse cada cierto tiempo.
Huir de uno mismo,
perderse,
levitar,
ayunar,
sentir el cuerpo vacío agotado, dolorido.
Mudar la piel,
beber,
vomitar,
tocar fondo, follar con desesperación y luego no recordar nada.

Estar ausente de todo.

Para después, aferrarse de nuevo a la vida. Reencontrarse.
Vestir colores pastel, andar a paso ligero y sonreír a los vecinos
cuando te saludan en la escalera.

¿Qué tal estás, preciosa?
-Jodidamente bien, gracias 



Ana Elena Pena



La felicidad se parece a una foto

© Jacques Henri Lartigue
 © Jacques Henri Lartigue 

 ¿Que si soy feliz? La verdad es que no creo que la felicidad sea un “estado” del ser humano. La infelicidad puede serlo, pero la felicidad es, por naturaleza, un instante. El instante puede durar unos segundos, un minuto, una hora, un día y una noche, pero no creo que pueda llegar a durar nunca una semana entera. La infelicidad suele parecerse a una novela larga. La felicidad se parece más a una foto.
 
John Berger, “Martine Franck” (publicado en 1998), en Para entender la fotografía (textos de John Berger, edición e introducción de Geoff Dyer, Ed. Gustavo Gili, 2015)



Fuente:  https://otraformademirar.org/2016/02/01/john-berger-la-felicidad-se-parece-a-una-foto/

sábado, 7 de enero de 2017

El olor de las lágrimas



...
Las lágrimas son una secreción acuosa producida por las glándulas lacrimales y las glándulas de Meibomio y contienen una gran variedad de sustancias químicas incluyendo glucosa, sodio, potasio, proteínas entre las que están la albúmina, la globulina y la lisozima, que actúa como antimicrobiano, y distintos tipos de productos de desecho. Se sabía que las lágrimas tenían una función humectante y protectora de la córnea pero parece que hay mucho más. Se ha visto que la composición de las lágrimas generadas por emociones es muy diferente de la de las lágrimas producidas como un reflejo protector, como cuando nos entra algo en el ojo. En algunos animales, las lágrimas contienen sustancias químicas que influyen en el comportamiento de otros animales hacia el que llora. La rata-topo ciega (Spalax), también llamada con el divertido nombre de ratopín rasurado, extiende lágrimas en su pelaje y eso hace que otras ratas-topo sean menos agresivas con ese individuo.
   Pues bien, parece que en la especie humana las lágrimas también consiguen modular el comportamiento de otras personas. Ante las lágrimas de una mujer, los hombres perdemos la excitación sexual. Y no es, como pudiéramos pensar, ante la visión de una mujer llorando sino algo mucho más interesante desde el punto de vista científico: es ante el olor de las lágrimas. El experimento realizado por un grupo de investigadores del Instituto Weizmann de Israel consistía en recoger lágrimas de tristeza en unos bastoncitos de algodón. Para conseguir esas secreciones lo que hicieron fue poner anuncios por el campus solicitando voluntarios de lágrima fácil y luego hacerles ver películas lacrimógenas, lo que normalmente llamamos "dramón". De más de sesenta personas que respondieron, solo una era un hombre. Fue eliminado en las pruebas selectivas posteriores lo que también da un poco que pensar sobre el cromosoma Y y si realmente somos menos emocionales que las mujeres.
   Llorar por una emoción es un comportamiento del que sabemos muy poco y que parece exclusivo de los humanos a pesar de la mala fama de los cocodrilos al respecto. En ratones se ha demostrado que las lágrimas sirven como un emisor de señales químicas, de mensajes codificados en sustancias odorantes. El grupo de trabajo israelí empezó su estudio con la hipótesis de que las lágrimas tuvieran también en los humanos esa función quimiosensorial. Los hombres participantes en el estudio fueron incapaces de distinguir los bastoncillos impregnados de auténticas lágrimas de aquellos que solo contenían una gota de agua salada. Sin embargo, cuando se les ponían delante fotos de mujeres y se les pedía que puntuasen su atractivo sexual, aquellos que habían olido las verdaderas lágrimas emocionales femeninas valoraban peor los retratos, veían reducido el sex appeal de las fotografiadas y no era por las personas que formaban el grupo experimental y el grupo control pues se seguía cumpliendo cuando se intercambiaban los bastoncillos a los dos grupos. El efecto se comprobó en 17 de 24 participantes, un alto porcentaje a pesar de que el grupo no era numeroso. No solo eso, los participantes en el estudio que habían olido esas lágrimas, siempre frente a un grupo de hombres control que olían las gotas de solución salina, mostraban tres importantes diferencias: se puntuaban menos a sí mismos cuando se les decía que valorasen su deseo sexual en esos momentos, mostraban menores niveles de excitación (ritmo cardíaco y ritmo respiratorio) y presentaban también niveles reducidos de testosterona. Finalmente la neuroimagen con resonancia magnética funcional mostró que al oler las lágrimas femeninas se reducía selectivamente la actividad en los centros cerebrales masculinos de la excitación sexual. Es interesante mencionar también que el descenso de la testosterona en los hombres implica también un descenso de la agresividad y un aumento de la empatía, algo que encaja bien con la situación donde ese hombre se encuentra muy cerca de una mujer que se siente triste. Puede ser un consejo interesante para ellas: si después del cine quieres unos escarceos amorosos, no le lleves a ver Kramer contra Karmer si es que eres de lágrima fácil, puede que te consuele y poco más.
[...] Se ha visto que las lágrimas de un bebé reducen el deseo sexual tanto de hombres como de mujeres. Puede ser un factor, entre muchos otros, para esa bajada de la actividad sexual que se produce en muchas parejas tras el nacimiento de un hijo y un mecanismo biológico para decirnos que un bebé llorando tiene prioridad absoluta incluso ante lo "único". Pero no quiere decir que el amor se haya acabado: un estado emocional tiene dos componentes, uno que se manifiesta en una sensación física característica (la atracción o el deseo) y un sentimiento consciente (el amor). Ambos están mediados por distintas regiones cerebrales y es solo que la presencia del bebé ha hecho que el control hormonal haya pasado del modo "reproducción" al modo "crianza" pero los sentimientos están intactos, sobre todo si cambias los pañales cuando te toca.
   Finalmente, aunque el estudio se relacione con el sexo, que es algo que siempre vende, sus implicaciones van más allá. Existe un grupo de enfermedades que se tratan reduciendo mediante fármacos los niveles de testosterona, la más frecuente es probablemente el cáncer de próstata. Puesto que la medicación que se aplica tiene efectos secundarios, los resultados obtenidos en este estudio abren la puerta a la esperanza de que estos fármacos puedan sustituirse por lágrimas o por la sustancias químicas presente en las lágrimas que genera este efecto reductor sobre la testosterona.




José Ramón Alonso

Javier Bauluz: “La xenofobia está creciendo a toda velocidad. Pero es más peligroso que los partidos tradicionales estén asumiendo su discurso”

Un recorrido de más de 150 días por nueves países acompañando a los refugiados en su ruta por Europa, plasmado en fotografías, es uno de los últimos trabajos del periodista Javier Bauluz. Unas imágenes que reflejan la dureza del camino, el rápido crecimiento de la xenofobia en Europa –aunque para el periodista lo más peligroso es que los partidos tradicionales están asumiendo este discurso- y la bienvenida en Austria. Porque, como él dice, “no es lo mismo mostrarlos como masas amenazantes que como personas”. Algunas de estas fotografías quedarán para siempre grabadas en nuestra memoria. Como sus fotos a bordo del Astral documentando la labor de rescate de Proactiva Open Arms en el Mediterráneo. O las que hizo en Ruanda, por las ganó el Premio Pulitzter en 1995. O la imagen de un inmigrante muerto en la playa de Tarifa mientras una pareja sigue tomando el sol…
  1. ¿Cuál debe ser el papel de la prensa en temas como la crisis humanitaria de los refugiados que se vive en Europa?
 Como dice mi admirado Javier de Lucas, creo que ésta no es una crisis humanitaria, sino una crisis política, que tiene consecuencias humanitarias. Porque son las políticas de Europa y de occidente las que llevan a esta situación.

En cuanto al papel de la prensa, se supone que los periodistas tenemos que contar lo que sucede para que los ciudadanos estén informados y puedan tener opinión. No es lo mismo mostrar a los refugiados como cifras y masas amenazantes que mostrarlos como lo que son: personas como nosotros, padres, madres, hijos… que tienen sueños, miedo, amor, personas con sentido del humor. Los sirios, por ejemplo. A la gente le sorprende mucho cuando cuento esto, pero los sirios tienen un excelente e inteligente sentido del humor. Y te protegen cuando estás con ellos, en vez de protegerlos tú, puesto que estás en Europa.

En el momento en el que estamos en Europa y en el mundo, tengo claro, desde hace muchos años, que se debe hacer periodismo con enfoque de derechos humanos. No sólo en cuanto a los temas, sino desde la forma de enfocar las cosas. Si los temas se enfocan desde el punto de vista de los derechos de las personas y su sufrimiento, de las personas y sus derechos y no, como se hace casi siempre, desde el interés de los gobiernos, de los políticos, de las multinacionales, de las empresas, cambia mucho. Hay una batalla entre el aumento rapidísimo de la xenofobia en Europa y EEUU y la empatía, que sería la palabra que englobaría la defensa de los derechos humanos como pilar fundamental en nuestros países. Y la empatía está perdiendo la batalla. Cada vez hay menos empatía y más xenofobia. Creo que la prensa debería enfocar este tema desde la empatía, que la gente se pueda poner en los zapatos de un refugiado que va caminando huyendo de la guerra con sus hijos, con su mujer, su madre en silla de ruedas e imaginar lo que les pasó a nuestros abuelos.

Resultado de imagen de Buscando refugio para mis hijos
Buscando refugio para mis hijos
© Javier Bauluz
 Hace poco hice una exposición en la que se mostraban fotos de los refugiados de ahora y de los refugiados de la Guerra Civil, que era exactamente lo mismo. En Gijón montamos una exposición con cuatro mujeres asturianas de 90 años que fueron niñas refugiadas, que vivieron bajo las bombas en Gijón, que tuvieron que huir en un barco, que acabaron en otros países donde fueron bien acogidas en ese momento. Eso fue hace 80 años. A todos nos parece que fue hace siglos, pero esas señoras siguen vivas y lo están contando y se están preguntando cómo podemos tratar a los refugiados como los estamos tratando cuando nosotros también fuimos refugiados.

Tenemos una memoria muy frágil. Tan frágil que casi nadie recuerda que Hitler ganó unas elecciones. No basta con ganar unas elecciones para que sea una democracia. Tiene que haber derechos humanos. Los xenófobos están creciendo a toda velocidad y, algo más peligroso todavía, los partidos tradicionales están asumiendo ese discurso xenófobo y racista. Y eso es un peligro todavía mayor que el que los pequeños grupos de ultraderecha vayan creciendo poco a poco.

Está ocurriendo ya, ahora mismo y muy rápido. En septiembre de 2015, en Europa ganaba la empatía respecto a los refugiados y ahora gana la xenofobia. Hay un discurso del odio al otro, el discurso de Trump, Marine Le Pen o Hungría. Algunos hemos visto las consecuencias de estos discursos, como en Bosnia, con miles de muertos o más de 20.000 mujeres violadas; o en Ruanda, donde consiguieron sacar a una parte de la población a matar a machetazos a otra parte de la población y mataron a 800.000 personas en 100 días, ante la pasividad del mundo.

Puede parecer que soy un poco raro, pero no soy el único que está empezando a decir esto. El director de Human Rights Watch dice que la democracia y los derechos humanos no son una cuestión de izquierda y derecha. Estamos hablando de ir por otros lugares. Si no se respetan los derechos humanos no hay democracia, aunque se ganen las elecciones. Ante la falta de políticos que, en lugar de doblegarse, hagan frente a los discurso de xenofobia, de nuevo fascismo, va a tener que ser la ciudadanía quien actúe. Y sino acabaremos como en el “no poema” de Bertold Brecht: primero vinieron a por los refugiados, luego a por los musulmanes y ahora vienen a por los que defendemos que los refugiados tienen derecho. Y lo siguiente será a los familiares de los que hemos sido detenidos por defender los derechos de los otros.
  1. ¿Qué puede hacer la ciudadanía?
 Empezar a cambiar el pensamiento, empezar a darse cuenta de que los otros somos nosotros. Basta con ver el ejemplo de España, con seis millones de inmigrantes y no ha habido grandes problemas. Están aquí, viviendo con nosotros, yendo al colegio con nuestros hijos, trabajando con nosotros. Esa es la realidad, no los titulares criminalizadores de muchos medios y los discursos de muchos políticos, que quieren convertir a los inmigrantes en delincuentes. Todos conocemos a inmigrantes alrededor nuestro y los que conocemos sabemos que son buena gente.
  1. Casi toda su carrera profesional ha estado dedicada a cubrir conflictos y guerras a lo largo de todo el mundo. ¿Cómo llegó a este campo? ¿Qué fue lo que más le impresionó del primer conflicto que cubrió?
 El primer conflicto que cubrí fue prácticamente la primera vez que hice fotos. Estaba fregando platos en Londres, me habían dejado una cámara y había una manifestación en Hyde Park. Me puse instintivamente a hacer fotos de aquello. Cuando las revelé, llamé a mi madre y le dije que ya sabía qué quería hacer, no sabía cómo, pero sabía qué.

Javier Bauluz en Idomeni
En cuanto a lo que más me impresiona… Un amigo acaba de volver a Idomeni, en la frontera de Grecia y Macedonia, donde dejamos atrapadas a 100.000 personas y 4.000 niños en el barro y la humedad durante meses. Me mandó un vídeo y donde estaba toda esa gente ya no hay nada. Para eso sirve el periodismo, para que nadie pueda decir que ahí no ha pasado nada. Tenemos las imágenes, las fotos, la documentación de lo que pasó. Eso es lo que más me impresiona y al mismo tiempo a veces no sirve para nada. Pero por lo menos, que nadie pueda decir que no se sabía. Porque es algo que se ha dicho muchas veces: no sabíamos, no se sabía que los nazis estaban haciendo eso, no se sabía que Franco estaba haciendo eso, no se sabía que Stalin estaba haciendo eso… Cuando se sabe, habrá que actuar en consecuencia.

Lo malo es que muchas veces, como ahora, lo único que se está haciendo con los refugiados es incumplir todas las leyes internacionales, nacionales, la Declaración Universal de los Derechos Humanos… Todo. Pero los raros somos los que queremos que se cumplan las leyes y los derechos humanos. Y es muy malo cuando eres el raro diciendo esto. Creo que, en los próximos años, van a hacer falta muchos abogados que defiendan los derechos humanos.
  1. Para que no podamos decir que no ha pasado nada hay trabajos como su exposición ‘Buscando refugio para mis hijos’, que refleja el camino con los refugiados, desde que llegan a las islas griegas de Lesbos y Kos y las distintas etapas por Europa.
 He estado caminando y viajando con los refugiados por nueve países durante más 150 días este último año, sobre el terreno. Por las vías, en los trenes, en los autobuses… Desde el momento en que llegaban a Europa a las islas griegas de Lesbos y Kos y su recorrido por Grecia, Macedonia, Serbia, Hungría, Austria, Alemania, Holanda, Francia y Luxemburgo.

Después de cerrarse la ruta europea he estado en el Mediterráneo frente a las costas de Libia con el equipo de Proactiva Open Arms, siendo testigo del rescate de miles de inmigrantes y refugiados que no se están ahogando gracias a que están Proactiva y Médicos Sin Fronteras salvando gente, mientras que Europa manda barcos de guerra, que a veces tienen que recoger a inmigrantes porque es la ley del mar, pero no están ahí para rescatar. Su misión es otra, aunque tampoco sabemos muy bien cuál es.
  1. ¿Qué podemos aprender de los refugiados?
 Una cosa muy importante es darte cuenta de que en cualquier momento te puede pasar a ti. Igual que se es consciente de que en cualquier momento puedes tener un accidente o ser atropellado por un autobús. Cuando eres consciente de eso, por lo menos deberías de entender un poco más la situación.

Mi madre me enseñó algo muy importante, a ponerme en el lugar del otro. Es algo que es muy simple y que parece de Perogrullo, pero cuando te pones en el lugar del otro, aunque sea dos segundos, entiendes mucho mejor todo y tu actitud y tu comportamiento cambian. Dejas de ver el mundo solo desde tu propio interés.

De los refugiados he aprendido la capacidad, la fortaleza, la decisión y el amor. La cantidad de escenas de amor que he visto durante estos meses no las veo en nuestra vida cotidiana. Escenas de amor de los padres con los hijos, de los hijos con los padres, de la solidaridad entre grupos de refugiados, de los jóvenes voluntarios internacionales que han ido a Lesbos, a Idomeni o que han ayudado delante de sus casas cuando pasaba el éxodo…

Lo más emocionante de todo este viaje no fue la xenofobia que sufrieron los refugiados durante su camino, y lo duro que fue, sino el momento de pasar la frontera de Hungría a Austria, donde les recibió una sociedad organizada dándoles la bienvenida, de verdad, con sonrisas, con comida, con ropa, con techo y con cariño. En muchos otros sitios era exactamente lo contrario. Por ejemplo en Hungría, que es el mayor productor de xenofobia que hay en Europa. Cuando escuchábamos el discurso húngaro hace un año la reacción era “‘Dios mío, quiénes son estos locos xenófobos”, mientras que ahora es el paladín de estas nuevas ideas, o viejas ideas.
  1. ¿Han dificultado las autoridades el trabajo de los periodistas?
A mí me detuvieron en cuatro ocasiones en Macedonia. Y la policía griega amenazó con detenerme en la isla Kos porque no quería que hiciera fotos echando a la gente del puerto para que no lo vieran los turistas. Pero no ha sido uno de los peores sitios. Ha tenido más problemas en otros sitios.

Pero sí he visto mucho maltrato físico, verbal y deprecio hacia los refugiados. Las manifestaciones normales de la xenofobia. He visto tipos tan convencidos de su superioridad moral, física, incluso genital, que estaban tan locos como para arriesgar su vida y pasar uno solo por medio de 2.000 refugiados, en una plaza, insultándolos. Su nivel cerebral y de testosterona era incapaz de darse cuenta de que, aunque fuera tan superior como creía, esos 2.000 le podían matar en 0,01 segundo. Si hay gente que está tan loca como para estar dispuesta a que le maten de esa manera, qué no podrá hacer.
  1. ¿Cómo ha sido la acogida a los refugiados por la sociedad?
 Ha habido una falta absoluta de ayuda básica durante la mayor parte del éxodo por parte de gobiernos y organizaciones internacionales, excepto algunos ejemplos, como Médicos Sin Fronteras, que ha estado ahí desde el principio y en distintos lugares. En gran parte los refugiados han recibido ayuda de voluntarios que, bien al darse cuenta de lo que estaba ocurriendo enfrente de su casa se han organizado para ayudarlos, o bien han ido a Lesbos o Idomeni. Pero sí ha habido una ola más de empatía. No toda la gente puede estar en Lesbos recibiendo a los que llegan, pero sí ha habido apoyos. Proactiva Open Arms es un claro ejemplo de eso: dos socorristas que llegan con sus aletas a Lesbos, ven lo que hay y se quedan. Y a partir de ahí piden apoyo a los ciudadanos y consiguen medios y organizarse para estar salvando a la gente en el mar, algo que no se estaba haciendo. Y ahora están haciéndolo en el Mediterráneo. Son ejemplos, pero desde luego se podía hacer mucho más.

Luego hay miles de españoles que están esperando que nuestro Gobierno, ahora que Fernández Díaz ya no es ministro del Interior, cumpla su compromiso de septiembre de 2015 de traer 16.000 refugiados, que es una cifra ridícula en comparación con la de Angela Merkel, que es la única que ha tenido claro que hay que cumplir con la legalidad y la humanidad de proteger a las personas que buscan refugio. La mayoría de los refugiados están en Alemania.

La cifra de refugiados en España es ridícula. Se habla de falta de voluntad política, pero es un eufemismo. Lo que ocurre es que no les da la gana porque no les gustan los refugiados. Fernández Díaz definía a los refugiados como goteras que nos inundaban la cocina. Con gente como él no va a haber muchos derechos humanos. Igual que no los cumplen Ceuta y Melilla. Igual que Fernández Díaz no hizo dimitir a su director de la Guardia Civil cuando mintió en los sucesos de los 15 inmigrantes en Ceuta. Hablamos mucho del muro de Trump o de los muros de Idomeni, pero aquí tenemos desde hace 20 años otros muros, incumpliendo los derechos humanos de muchas personas, tirando al otro lado de la valla a heridos, a menores, a solicitantes de asilo… incumpliendo todas las leyes nacionales e internacionales por parte del Gobierno actual, y también de los anteriores.
  1. La foto que tomó hace años en Tarifa en la que se ve a un inmigrante muerto en la arena mientras una pareja sigue sentada al sol mantiene su vigencia. Se ha comparado la importancia de esta imagen con la de Aylan.¿Estamos sobreexpuestos a las imágenes y nos hemos acostumbrado a ellas?
 Primero tendríamos que definir qué es una buena imagen. Yo quiero que una buena imagen vaya al corazón y a la cabeza, no al estómago.

Es cierto que cada uno producimos muchas imágenes cada día. Pero no todas reflejan una situación ni provocan que se ponga a funcionar el cerebro, que se mueva el corazón y que te explique algo. En eso consiste el fotoperiodismo, en contar una historia, bien contada, lo mejor posible, en fotografías. Por eso no es lo mismo hacer fotos de los refugiados desde un punto de la vía del tren y verlos pasar que viajar con ellos, y estar en los momentos en los que suceden las cosas. No es lo mismo mostrarlos como masas amenazantes y simples números que como personas.
  1. Acaba de volver de México. ¿Cuál es la situación de los migrantes y de los derechos humanos en Centroamérica?
 Están muy asustados con el muro que va a hacer Trump, pero en realidad ese muro ya existe, lo hizo Clinton. Están muy asustados con las deportaciones que va a hacer Trump, pero Obama ha deportado a dos millones. Pero tienen más miedo ahora, porque va a empeorar todo para ellos.

Ahora la situación de los migrantes ha cambiado mucho, ya no pueden ir en tren como iban antes. Ahora tienen que ir por tierra, evitando decenas y decenas de controles policiales y militares patrocinados por Estados Unidos a través del plan ‘Frontera Sur’ con México. Al ir por tierra y tratar de evitar estos controles los asaltan y violan a las mujeres. Y tardan mucho más tiempo en llegar a la frontera.

Además, no se está teniendo en cuenta que no sólo son migrantes los que están sufriendo esto. No me gusta mucho hacer la distinción entre migrantes y refugiados, pero ya que existe esta diferencia debería facilitar el derecho de asilo que se merecen miles de personas que están huyendo de la violencia en Centroamérica. Huyendo de las maras, de los gobiernos, del estado de violencia… En Centroamérica si eres una chica joven y el pandillero de tu barrio decide que le gustas, te dice “a partir de mañana eres mi novia. Y si no quieres ser mi novia, te mato”. O si tienes 16 años y te dicen que tienes que ir a la pandilla y si al día siguiente no vas, no te lo repiten, te matan. Toda esa gente, como la de los ejemplos, está huyendo de la violencia en su lugar de origen. Estas personas tendrían que tener derecho de asilo reconocido en Estados Unidos, a donde muchos están llegando, pero a muchos los están deportando y a muchos, cuando vuelven a su país, los matan. Y de esto no se está hablando.

Además, muchos no saben a qué tienen derecho. No tienen el concepto jurídico que tenemos nosotros. Si les amenazan simplemente se van. No saben a qué tienen derecho ni a qué no tienen derecho. Nunca han tenido derecho a nada. Hay que gente que intenta pedir asilo político, pero es muy poca gente y no es fácil, porque no es sencillo demostrar lo que está ocurriendo.
  1. A lo largo de su carrera ha recibido varios premios. ¿Qué supone haber sido galardonado con el Premio Derechos Humanos de la Abogacía Española?
 Me alegra, sobre todo porque es un premio sorpresa. Además toca las dos vertientes en las que llevo trabajando muchos años, derechos humanos y periodismo. Es como un traje a medida.
Además, me alegra estar con otros premiados como José Palazón, el “Quijote de Melilla”. No sólo por el valor que tiene al defender los derechos humanos en esa ciudad sin ley, sino también de alguna forma por la soledad en que lo hace. Creo que Palazón debería tener mucho más apoyo real, no sólo de palmaditas en la espalda o de ‘me gusta’ en Facebook. Es muy duro hacer lo que lleva José Palazón haciendo tantos años en un entorno tan hostil y sin apoyos suficientes. Y si no defendemos a los defensores de los derechos humanos, ¿qué hacemos?


Fuente:  http://www.abogacia.es/2017/01/05/javier-bauluz-la-xenofobia-esta-creciendo-a-toda-velocidad-pero-es-mas-peligroso-que-los-partidos-tradicionales-esten-asumiendo-su-discurso/

viernes, 6 de enero de 2017

Desea las telas del cielo


Gustave Caillebotte


Si tuviese las doradas telas del cielo
recamadas de luz de plata y oro,
la tela azul, la pálida y la oscura de la noche, la luz y la penumbra,
yo pondría las telas a tus pies;
mas, como soy pobre, solo tengo mis sueños.
He puesto mis sueños a tus pies;
pisa suave, porque pisas mis sueños.




William Butler Yeats

martes, 3 de enero de 2017

Las sospechas de corrupción acorralan a Netanyahu

La Fiscalía de Israel asegura que la Policía tiene pruebas que justifican una investigación criminal por presunta recepción de cuantiosos regalos del primer ministro israelí.

El primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu.- EFE
El primer ministro de Israel Benjamin Netanyahu.- EFE

El fiscal general, Avijai Mandelblit, desveló en un comunicado tras el interrogatorio de tres horas anoche al jefe del gobierno que se le investiga desde el pasado 10 de julio por "una larga lista de alegaciones sobre supuestas ofensas relacionadas con la integridad moral".

La investigación y las imágenes del convoy de la unidad de policial Lahav 433 entrando ayer en la residencia oficial han elevado la tensión política en un país que tiene en la actualidad entre rejas por corrupción a su anterior primer ministro, Ehud Olmert, y que ha visto recientemente abandonar la prisión a un expresidente, Moshé Katsav, tras cumplir una condena por violación.

En su escrito, Mandelblit hizo un recuento de varias sospechas en las que se decidió no seguir adelante con las pesquisas por no haber suficientes indicios, y dio muy pocos datos sobre el caso de los regalos y favores de empresarios, en el que sí se procedió a un interrogatorio tras la recomendación del comandante de la Unidad de Investigación e Inteligencia de la Policía, Meni Yitzhaki.

Entre los casos descartados están las denuncias de que el apodado "Bibi" recibiera ilegalmente fondos para su campaña electoral en 2009, la aceptación en esa época de billetes de avión y caros regalos, la doble financiación de sus viajes o supuestas irregularidades en las primarias de 2009 de su partido, el Likud, en las que fue elegido.

Netanyahu se refirió esta mañana al exhaustivo examen y aseguró: "Tras largos años de persecución diaria hacia mí y mi familia ayer no probaron nada. Nada. Alguien en los medios debería disculparse por los miles de artículos, titulares y horas de difusión del 'mejor periodismo de investigación' que se convirtieron en un sinsentido".

Según el diario Haaretz, el interrogatorio se basó en el caso de los regalos, pero hay otro segundo asunto más grave del cual, por el momento, se desconocen los detalles. Anoche los detectives le confrontaron con indicios que supuestamente muestran que aceptó cuantiosos obsequios (por valor de cientos de miles de shékels) de empresarios con intereses económicos en Israel y que no informó de los mismos a las autoridades, como exige la ley, lo que evidencia un posible conflicto de intereses.

Uno de los testigos que habría admitido hacer algunos regalos es el empresario estadounidense y amigo personal de Netanyahu Ron Lauder, que declaró haberle obsequiado con un traje y financiado un viaje al extranjero de su hijo Yair. La Policía, sin embargo, cree que el valor de los regalos de Lauder es mayor de lo que admite e investiga si fueron hechos con expectativas de recibir algo a cambio.

Entretanto, el diputado David Amsalem impulsa una iniciativa para prohibir investigar a jefes del gobierno en servicio, que ha recibido el apoyo del jefe de la coalición gubernamental, el diputado David Bitan, y de la ministra de Justicia, Ayelet Shaked.

Yair Lapid, líder del partido opositor Yesh Atid (que según las últimas encuestas supera en intención de voto al Likud), advirtió de que "si dos primeros ministros seguidos caen por corrupción, será muy difícil restaurar la fe de la población en el gobierno".

Además, afirmó que, si se alarga la investigación, Netanyahu tendrá que dimitir, porque "no puede pasar el tiempo reuniéndose con sus abogados en vez de con los jefes del Mosad y el Shin Bet (Inteligencia), el jefe del Estado Mayor o el ministro de Finanzas", informó el diario Yediot Aharonot.

Este rotativo, recordó hoy las palabras de Netanyahu en 2008 en referencia a las sospechas de corrupción de Olmert: "Este primer ministro está hundido hasta el cuello en investigaciones y no tiene mandato moral para decidir asuntos fundamentales para el Estado de Israel porque hay preocupaciones fundadas de que tomará decisiones en base a sus propios intereses y su supervivencia política y no en el interés nacional".

 

 Fuente: http://www.publico.es/internacional/sospechas-corrupcion-acorralan-netanyahu.html

Investigan a un sacerdote en Italia por organizar orgías y prostituir a sus amantes



El párroco Andrea Contin, de la ciudad italiana de Padua, está siendo investigado por organizar orgías en su rectoría y prostituir al menos a 15 personas. De esta forma, habría obtenido ingresos de forma ilegal, empleando además violencia psicológica contra sus víctimas.

En lo que ya es un escándalo nacional, todo comenzó por las quejas de tres parroquianas contra el sacerdote; la Policía empezó el caso, al confiscar de Contin varios vídeos que contenían imágenes de orgías grabadas en las instalaciones de la iglesia de San Lázaro.

Ahora, el sacerdote ha sido acusado de haber ‘ofrecido’ por dinero a sus parejas femeninas a hombres a través de sitios web de intercambio de parejas. Además, con el mismo objetivo Contin habría organizado viajes a un balneario al sur de Francia.

Las autoridades eclesiásticas recibieron quejas sobre Contin el verano pasado, pero no se dirigieron a la Policía, con la excusa de que iban a realizar una investigación interna. Por el momento, el párroco no ha sido detenido, pero ha sido suspendido del cargo.


Fuente:  http://www.yometiroalmonte.es/2017/01/03/investigan-sacerdote-italia-organizar-orgias-prostituia-amantes/

lunes, 2 de enero de 2017

Un uso popular de la fotografía


Partida de un húsar rojo, junio de 910. Budapest. André Kertesz

   Una madre con su hijo mira fijamente a un soldado. Tal vez están hablando. No podemos oír sus palabras. Tal vez no están diciendo nada y todo está dicho por el modo como se miran. Lo cierto es que entre ellos se está produciendo un drama.
   El título dice: "Partida de un húsar rojo, junio de 1919, Budapest". La fotografía es de André Kertesz.
   La mujer acaba de salir de su casa y pronto volverá sola con el niño. La diferencia de las ropas que llevan expresa el drama del momento. Las de él para viajar, para dormir a la intemperie, para luchar, las de ella para estar en casa.
   El título puede también implicar otros pensamientos. La monarquía de los Habsburgo había caído durante el otoño anterior. Había sido un invierno de escasez (especialmente de fuel en Budapest) y desintegración extremas. Dos meses antes, en marzo, se había declarado la república socialista de los Consejos. En París, los aliados occidentales, temerosos de que el ejemplo de la revolución rusa y ahora los húngaros se extendiera por toda Europa del este y los Balcanes, planeaban desmantelar la nueva república. Ya se había decidido imponer un bloqueo. El mismo general Foch estaba planeando la invasión militar que las tropas rumanas y checas estaban llevando a cabo. El 8 de junio, Clemenceau telegrafió un ultimátum a Béla Kun, exigiendo una retirada del ejercito húngaro que hubiera dejado a los rumanos ocupar el tercio oriental de su país. Durante otras seis semanas el ejército rojo húngaro siguió luchando, pero fue dominado finalmente. Budapest fue ocupada en agosto y muy poco después se estableció el primer régimen fascista europeo bajo las órdenes de Horthy.
   Si miramos una imagen del pasado y la queremos relacionar con nosotros mismos, necesitamos saber algo de la historia del pasado. [...]. Sin embargo, la fotografía -o más bien, la forma en que esta exige ser leída- no puede limitarse a lo histórico.
    Todo en ella es histórico: los uniformes, los rifles, la esquina junto a la estación de tren de Budapest, la identidad y biografías de toda la gente que puede ser reconocida -incluso el tamaño de los árboles al otro lado de la valla-. Y, no obstante, también tiene que ver con una resistencia a la historia: una oposición.
   Esta oposición no es consecuencia de que el fotógrafo haya dicho ¡alto! No es que la imagen estática resultante sea como un poste fijo en un río que fluye. Sabemos que en cualquier momento el soldado volverá la espalda y se irá; imaginamos que es el padre del niño que está en brazos de la mujer. El significado del instante fotografiado está ya reclamando minutos, semanas, años.
   La oposición existe en la mirada de despedida entre el hombre y la mujer. Esta mirada no va dirigida al espectador. Somos testigos como lo son el viejo soldado del bigote y la mujer del chal (una hermana, quizás). El niño en brazos de la madre enfatiza aún más la exclusividad de esa mirada; está mirando a su padre y, sin embargo, queda excluido de la mirada de ambos.
   Esta mirada, que cruza delante de nuestros ojos, contiene lo que es, no específicamente lo que les rodea fuera de la estación, sino lo que es su vida, lo que son sus vidas. La mujer y el soldado se miran el uno al otro de suerte que la imagen de lo que es ahora permanecerá en su recuerdo. En esta mirada el ser se opone a la historia, incluso si suponemos que esta historia es la que ellos aceptan o han elegido.
  

Otra manera de contar
John Berger.

Las mujeres del Bloco

Las diputadas Catarina Martins y Mariana Mortágua se han convertido en las voces más oídas, respetadas y peleonas de la nueva izquierda portuguesa, una formación joven, anticapitalista y mediática

<p>La europarlamentaria Marisa Matias y las diputadas Mariana Mortágua y Catarina Martins, en la X Convención del Bloque en junio de 2016.</p>
La europarlamentaria Marisa Matias y las diputadas Mariana Mortágua y Catarina Martins, en la X Convención del Bloque en junio de 2016.
Bloco de Esquerda

“Esto es sólo el principio”, proclamó Catarina Martins en la X Convención del Bloco de Esquerda (BE) en Lisboa. La política portuense, coordinadora del BE y diputada en la Assembleia da República —el parlamento portugués—, se refería al radical giro que ha tomado la Administración portuguesa desde que el Partido Socialista, apoyado en el Parlamento por el BE, el Partido Comunista y los verdes, alcanzara el Gobierno en 2015. Un giro que, con el desempleo bajando de forma regular, con el fantasma de la deuda en un segundo plano como modus operandi del gobierno, con el fin de la congelación de las pensiones o con el aumento del salario mínimo, deja la pertinencia de las políticas de austeridad en otros países europeos en entredicho.

El sentimiento de la izquierda en el país es generalizado. Como asegura João Curvelo, asesor político en el Bloco de Esquerda, existe un compromiso común: “Recuperar los rendimientos del trabajo perdidos en los últimos años e invertir la lógica económica impuesta por la intervención externa” de la Troika.

La nueva izquierda es joven, anticapitalista, ocupa numerosas portadas en los diarios, amplios espacios televisivos, y parece que hace oposición desde dentro mismo del sistema. Los dos arquetipos de esta nueva situación se llaman Catarina Martins y Mariana Mortágua, diputadas y candidatas del BE por Porto y Lisboa, respectivamente, que se han convertido en las voces más oídas y peleonas de  la izquierda portuguesa. Ambas, junto a la hermana gemela de Mariana, Joana —candidata en las últimas elecciones por Setúbal—, y a la eurodiputada Marisa Matias, han dado a la izquierda ese aire bisoño e indignado tan del siglo XXI. Han ayudado a que el Bloco, tras 18 años de vida, haya conseguido “alargar su campo de influencia”, como lo define Curvelo, y eso “con seguridad tendrá su expresión en las próximas elecciones municipales” de 2017.

Martins: la actriz que saltó al teatro político
Se abre el programa de televisión de SIC Noticias E se fosse consigo (algo así como Y si fuese usted). Aparecen un chico y una chica discutiendo en pleno paseo de un parque público. El chico comienza a ponerse nervioso con la chica, se presagia la violencia física, llegan los aspavientos y los empujones, y en esos momentos pasa por delante Catarina Martins, coordinadora del Bloco de Esquerda y diputada en la Assembleia Nacional. Catarina detiene su distraída marcha sin dudarlo y le pregunta a la chica “¿Quiere que pida ayuda?”, enfrentándose directamente al supuesto maltratador.

La pareja era, en realidad, dos actores contratados por SIC para representar en plena calle una escena de violencia entre parejas y analizar las reacciones de la gente, pero Martins fue la única en toda la pieza grabada por la cadena que se detuvo a enfrentarse cara a cara con la violencia. Incluso se llevó al chico a un aparte para hablarle de respeto y de dignidad. Y todo eso sin saber que ese acto, tan políticamente rentable, y tan honesto por su parte, iba a ser visto por millones de personas.
 
Muy apropiado para una política que llegó directamente del mundo del teatro. Tan sólo seis años antes de entrar en el Parlamento, en 2003, Catarina Martins estaba estrenando en Oporto la obra 667, O Vizinho da Besta, de la que fue coautora, directora e intérprete. Con la compañía de teatro Visões Úteis, de carácter reivindicativo y social, Catarina, la actriz, comienza a despuntar como agitadora, activista y, según personas de su entorno, líder. La actriz bailó con la política electiva por primera vez gracias al diputado João Teixeira Lopes, que la puso en cultura para su futura y fallida candidatura a la cámara municipal de Oporto. Teixeira Lopes asegura de ella que “nunca tuvo ningún apoyo logístico ni apadrinamiento. Se impuso por su propio talento y trabajo”.

Muy pronto su activismo político iba a diversificarse y a profundizarse. En 2009 comienza a trabajar en las políticas de cultura del programa electoral nacional del Bloco y, tras las elecciones de ese mismo año, se convertirá en la primera candidata por Oporto del BE en ser elegida para la Assembleia da República. El rostro de la actriz comenzará a ser cada vez más conocido hasta convertirse en la portavoz del partido y, en junio de 2016 —después de un liderazgo compartido con otros dirigentes que duró 4 años—, en su única coordinadora. Carambola o méritos propios, gracias a los últimos resultados en las legislativas no parece que vaya a haber un cambio en la dirección del partido.

 Sólo conseguir que el Bloco de Esquerdas, un partido radicalmente heterogéneo en lo ideológico, permanezca unido y armonizar tanta disparidad de opiniones ya es un logro digno de veneración —aunque en los últimos años el partido haya sufrido renuncias sonadas, como la de la mediática Joana Amaral Dias o la del influyente Rui Tavares—. Como afirma João Pinho, militante de base del BE, “la izquierda tiende a ser más exigente desde el punto de vista ideológico (…) y, por tanto, está menos disponible para ceder”.
 
En los partidos como el BE, la personalidad de los líderes es aún más importante que en los grandes. Aquí no hay asesores de imagen, redactores de discursos o carísimos community managers gestionando el Facebook y el Twitter de los candidatos. Aunque por supuesto forma parte de un partido, con unas líneas claras y establecidas en común, Catarina Martins es su propia candidata, y esa naturalidad que a veces da la improvisación se nota y ya le ha granjeado más de un aplauso colectivo en plena vía pública. Según Pinho, “todos sabemos que el margen de maniobra es muy corto, pero ha quedado probado con este gobierno (…) que hay formas diferentes de hacer las cosas que tienen impactos radicalmente diferentes en la vida de las personas”.

El salto mediático de Mariana Mortágua
La historia de Mariana Mortágua no se diferencia mucho de la de cualquier joven nacido en los ochenta. Más bien es un botón de muestra de la generación millennial: dejó su localidad natal, Alvito, en el Alentejo, para ir a estudiar a Lisboa. Terminó la carrera de Economía en la capital, después de un Erasmus en Eslovenia, y realizó el doctorado en la Universidad de Londres. Tras ser investigadora en el Departamento de Finanzas de la Universidad Nova de Lisboa, y de trabajar en una empresa de consultoría, aquí sí, esta historia se desvía de la norma y la joven Mariana entra por la puerta grande en los estrechos salones de la política nacional.

Como diría Balzac, Mariana es de “café y trabajo”. Sólo así se explica que con apenas 30 años haya conseguido hacerle sombra al resto de diputados que participaron en la comisión parlamentaria sobre el caso Espírito Santo. João Pinho lo confirma: Mariana “dio el salto mediático con la brillante actuación que tuvo durante la comisión de investigación que trató la caída del Grupo Espírito Santo. Sobre todo porque Mariana combina, de una forma poco común, una fortísima consistencia técnica (en el área de economía y de los meandros del sector financiero) con un estilo simpático, discreto”.

En los asuntos bancarios y económicos es donde Mariana se hace fuerte, y Portugal tiene tema para largo. Ésta es la razón que esgrimen los que la apoyaron para que sustituyera a Ana Drago, que dimitió del partido y dejó su escaño en la Assembleia en 2014. La comisión política del BE hizo pasar a Mariana por encima de otros nueve candidatos a sustituir a Drago, y por supuesto este salto mortal con voltereta no gustó a todos.

Muchos tacharon la decisión de la comisión de "poco transparente", aunque poco tardaron las voces en bajar el volumen, tras ponerse de manifiesto la cercanía y el aplomo con que Mortágua, la diputada más joven del Parlamento, hablaba desde la bancada de la oposición. Su irrupción en la alta política no ha hecho que Mariana modere el contenido de su mensaje, decididamente en sintonía con las tesis que salieron tras las primeras manifestaciones, allá por 2011, que tomaron por lema “Geração à rasca” (algo así como “Generación en precariedad”, pero con más chispa) y que fueron precursoras, según muchos, de lo que después ocurriría en España con el 15M.

Hija de Camilo Mortágua, famoso activista antisalazarista, que llegó a asaltar una filial del Banco de Portugal y a hacerse con una fortuna, ni Mariana ni su hermana Joana se han acomodado en los patrones de la vieja izquierda. Mariana defiende un sistema capitalista “sin libre circulación de capitales” y una revisión de los sistemas de producción. Sostiene además que la malograda Caixa Geral de Depósitos, el banco público portugués, debería convertirse en motor y salvaguarda del sistema económico y bancario del país. Ideas a tener en cuenta cuando salen de una joven que entró en la carrera de Economía con la media más alta de su promoción y salió de la ella con las mejores notas de su curso.

Este perfil tan económico no quita que la joven dirigente siga siendo, ya desde sus años de universidad, la cabeza más visible entre los activistas por los derechos del colectivo LGTB —con mucho trabajo por delante en un país en que sólo el año pasado las autoridades sanitarias levantaron, aunque con grandes limitaciones, la prohibición de donar sangre a los homosexuales—. La llaman la rock star del Bloco pero, en definitiva, lo que Mariana ha conseguido es capitanear hasta el Parlamento la indignación popular contra la corrupción, la mala gestión en las empresas públicas o los beneficios privados escondidos tras la crisis económica en Portugal.


Fuente:  http://ctxt.es/es/20161228/Politica/10276/Portugal-mujeres-Bloco-de-Esquerda-Catarina-Martins-Mariana-Mortagua.htm

domingo, 1 de enero de 2017

“Hay un fenómeno mundial de expulsión de las clases populares del centro de las ciudades”

Dos sociólogos urbanos y un arquitecto diseccionan las causas y las pautas de los procesos de gentrificación o “destrucción creativa” que están alterando las urbes occidentales y desplazando a la población autóctona de los barrios populares.
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Edificio abandonado de "La Panificadora". Vigo
    “Se puede decir que es un fenómeno mundial de expulsión de las clases populares del centro de las ciudades” que no solo afecta a Europa y EEUU sino que ya se ha extendido a América Latina, como revela “el efecto del Mundial de fútbol y los Juegos Olímpicos en las favelas brasileñas”, sostiene Jean Pierre Garnier, arquitecto y sociólogo urbano francés experto en planificación territorial que durante años ha estudiado los modelos de urbanización capitalista y sus consecuencias socioespaciales.

Un sociólogo urbano contracorriente (Icaria), que repasa su figura y sus posicionamientos críticos tanto con el capitalismo como con los modelos de participación ciudadana —“me parece un pleonasmo sospechoso”, dice— y con el movimiento anarquista, llega a las librerías poco después de que lo hiciera First we take Manhattan (Catarata), en el que el sociólogo urbano de la Complutense Daniel Sorando y el arquitecto y urbanista de la Politécnica madrileña Álvaro Ardura diseccionan, a partir de los primeros episodios documentados en EEUU en los años 70, los procesos de gentrificación o “destrucción creativa” que están sufriendo las ciudades de todo el planeta, con Madrid y Barcelona en puestos destacados. Los tres han coincidido en el seminario sobre “Ciudades-mercado y conflicto social” organizado por la Facultad de Ciencias Sociales y del Trabajo de Zaragoza.

 ¿La gentrificación vendría a consistir en transformar en exclusivos los barrios con exclusión? “Podría ser una forma de describirlo”, explica Sorando, que recuerda cómo “los barrios a los que de pequeño me decían que no fuera son a los que ahora van todos mis amigos porque están de moda”. “Se trata de zonas abandonados por las instituciones políticas, y por las que andaba gente golpeada por el sistema económico capitalista, que al cabo de unos años mejoran, pero no para esa población sino para otra que los va a consumir y que procede de otro estrato social”, añade Ardura.

Bob Dylan en taxi en la calle de la Desolación
En el libro utilizan una metáfora musical: las calles del sur de Manhattan que Bob Dylan describió en Desolation row (1965) plagadas de “personajes extraordinarios en situaciones patéticas” eran veinte años después “surcadas por los superhéroes de los años 80” como yuppies, brockers y artistas. Fue uno de los primeros casos de gentrificación. “De forma recurrente, se parte del desastre al que habían quedado reducidos muchos centros urbanos para, sin cuestionarse sus causas, justificar unas operaciones urbanísticas que de esa manera aparecen como una bendición de tintes filantrópicos”, señalan.

“Una de las consecuencias de esos procesos es la invisibilización urbana de las clases populares”, anota Garnier, que destaca cómo en los relatos oficiales y periodísticos “se habla mucho de la gente que pasa a ocupar esos barrios, pero poco o nada de dónde van o cómo van a vivir los que son expulsados. Se describe muy bien el proceso de colonización pero casi nadie se preocupa del devenir de la gente que es expulsada”.
Los sociólogos urbanos Daniel Sorando y Jean Pierre Garnier y el arquitecto urbanista Álvaro Ardura, durante su intervención en la Facultad de Ciencias Sociales de Zaragoza con el profesor Chabier Gimeno.
Los sociólogos urbanos Daniel Sorando y Jean Pierre Garnier y el arquitecto urbanista Álvaro Ardura, durante su intervención en la Facultad de Ciencias Sociales de Zaragoza con el profesor Chabier Gimeno.
 Esa población autóctona, apunta Ardura, “normalmente se desplaza a otras zonas de la periferia de la ciudad en las que tiene menor presión de precios y de coste de la vida”.

“En las ciudades se libra una guerra de baja intensidad, donde los enemigos oficiales son la insalubridad, la degradación y la inseguridad, para expulsar a la gente del centro y dispersarlos con el fin de que no se creen guetos difíciles de gestionar y de controlar”, añade Garnier, que resalta cómo “uno de los principales problemas para las autoridades francesas” consiste en controlar los suburbios que comenzaron a degradarse con la renovación urbana de los años 70, de los que, aunque “no hay una revolución sino una rebeldía consumista”, el integrismo islamista ha reclutado a más de 2.000 combatientes para la guerra de Siria.

El coste de la vivienda y la posición del alcalde
Los precios de la vivienda resultan clave en los procesos de gentrificación. En Barcelona, el aumento de 11 a 17 euros mensuales por metro cuadrado en los precios del alquiler —la renta de un piso de 50 metros ha pasado de 550 a 850 euros al mes— por la proliferación de la vivienda turística ha reducido la demanda para la vivienda habitual, explica Ardura, que llama la atención sobre otro factor: “El proceso de gentrificación clásico era más lento porque intervenía capital local, pero ahora estamos abiertos a flujos financieros internacionales capaces de generar potentes inyecciones de capital en muy poco tiempo”. “AirBNB no tiene un solo hotel —ejemplifica— pero factura cinco veces más que el mayor grupo hotelero” del mundo, Marriott, al que ya supera en valor de mercado.

Otro factor fundamental, especialmente en ciudades de mediano tamaño, es la actuación municipal. “Los procesos son acelerados en Russafa en València o en el Casco Norte en Sevilla por el apoyo de los gobiernos locales, aunque en el Cabanyal no lo lograron”, indica Sorando, que señala cómo “en zonas como La Magdalena y el Gancho, en Zaragoza, o en San Francisco y Bilbao La Vieja, en Bilbao, se observa cómo, una vez iniciado el proceso, éste se va de las manos porque no hay una gran capacidad de intervenir con vivienda pública”.

Los investigadores, no obstante, señalan como los barrios españoles con una gentrificación más intensa la Barceloneta, “colonizado por turistas que expulsan a clases populares vinculadas al puerto y a los pescadores”, y Malasaña o Lavapiés en Madrid, donde resulta interesante lo ocurrido en TriBall, junto a la Gran Vía: “se ha acuñado un acrónimo al estilo neoyorquino de SoHo o TriBeKa, ya es un barrio-marca”.

Nuevos nombres para nuevos pobladores
Esa suele ser otra de las características de la gentrificación: “Las operaciones de destrucción creativa no terminan hasta que no cambian el nombre de la mercancía”, algo que, por el procedimiento de borrar su nombre original, permite “borrar el estigma” que tuvo el barrio antes de sufrir el proceso y, al mismo tiempo, sostienen en el libro, brinda “la percha que ofrece un nuevo signo de distinción” al potencial vecino.

 La llegada de estos “suele ser bastante invisible al principio”, explica Sorando. “Los primeros nuevos pobladores del barrio mercantilizado no resultan ‘sospechosos’. Son gente con afinidad por las zonas multiculturales y tienen ideas progresistas, pero su nivel económico es superior al de los vecinos originales”, anota. Poco a poco, añade, “mediante pautas de consumo y de uso del espacio van pacificando el espacio para la entrada de nuevos gentrificadores que cada vez tienen un nivel económico más alto”.

Los estudios que Sorando y Ardura han realizado sobre los censos de los barrios gentrificados que han estudiado revelan algunas pautas de estos procesos. Una de las más reveladoras consiste en que a esas zonas llegan “directivos en niveles muy superiores al conjunto de la ciudad y salen desempleados y trabajadores, tanto manuales como especializados, en un volumen también mucho mayor”.