lunes, 7 de diciembre de 2015

Congresista de EEUU y su familia felicitan la Navidad armados con pistolas y rifles de asalto


Facebook
 Mientras que en Estados Unidos el debate sobre el control de armas continúa llevándose a cabo sobre todo después de la masacre de San Bernardino, Michele Fiore, congresista por el estado de Nevada, eligió una manera inusual para enviar una tarjeta de Navidad a sus electores.

La legisladora aparece en una postal publicada en Facebook junto a su familia, frente al árbol de Navidad, todos vestidos de rojo y todos pertrechados con pistolas, rifles y armas de asalto: su marido, su madre y dos hijas, Sheena y Savanah. Se da la circunstancia de que la imagen aparecía sólo dos días después de que un hombre armado irrumpiera a tiros contra una clínica de planificación familiar Planned Parenthood, en la que se practican abortos en Colorado.

En la postal aparecen también sus nietos Jake, Jayden, Mara y Morrigan, pero el único que sostienen un arma es Jake, de 5 años, probablemente porque los otros son todavía demasiado pequeños. En el mensaje la diputada escribió: “Corresponde a los estadounidenses defender a Estados Unidos. Feliz Navidad de mi familia a sus familias.”

Fiore es conocida en Estados Unidos por su campaña en pro de las armas y su página de Facebook está llena de fotos suyas posando con armas de fuego. El año pasado, su nombre saltó a los medios por sus comentarios sobre un enfrentamiento entre un criador de ganado de Nevada, Cliven Bundy, y el FBI. “Que el Gobierno Federal no venga armado aquí esperando que el pueblo estadounidense no responda al fuego”, dijo en ese momento.


Fuente:  http://www.yometiroalmonte.es/2015/12/06/congresista-eeuu-familia-felicitan-navidad-armados-pistolas-rifles-asalto/

domingo, 6 de diciembre de 2015

Realidad y apariencia

    


    
    Realidad y apariencia:  Las cosas no pasan por lo que son, sino por lo que parecen. Son raros los que miran por dentro, y muchos los que se pagan de lo aparente. No basta tener razón con cara de malicia



Oráculo manual y arte de prudencia
Baltasar Gracián

Costa Rica celebra 67 años sin ejército y su cultura de paz

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   El evento contó con la participación de escolares, autoridades de Gobierno y excombatientes de la guerra civil de 1948, el último conflicto armado que ocurrió en el país. 

Costa Rica conmemoró hoy en un acto oficial, en el que participaron estudiantes y autoridades de Gobierno, el 67 aniversario de la disolución de su ejército y festejó la cultura de paz del país.
El evento, efectuado en el Museo Nacional, que funcionó como el último cuartel militar en la historia costarricense, fue encabezado por el presidente costarricense, Luis Guillermo Solís, quien en un discurso destacó la importancia histórica de la abolición del ejército:

 "La abolición de nuestro ejército refleja un concepto de paz, que hoy recordamos y legamos al mundo entero. Costa Rica se ha fundado bajo el compromiso del diálogo, en una cultura de paz".

 Solís subrayó que desde que el exmandatario y caudillo José Figueres Ferrer, ya fallecido, tomó la decisión de disolver el ejército, Costa Rica "cambió los soldados por niños estudiantes" y hoy "cosecha conocimiento y camina hacia una cultura de paz".

En el evento de celebración participaron escolares, autoridades de Gobierno y excombatientes de la guerra civil de 1948, el último conflicto armado que ocurrió en Costa Rica.

Además, Solís entregó la Medalla al Mérito a Rodrigo Madrigal Montealegre, un reconocido intelectual y experto en ciencias políticas del país, a quien se le reconoce por su trayectoria en defensa de la libertad de expresión y los valores democráticos.

Por su parte, el canciller costarricense, Manuel González, dijo en un comunicado que la abolición del ejército significa que Costa Rica ha privilegiado el derecho internacional sobre el uso de la fuerza para dirimir conflictos:

 "Esta decisión fundamental ha forjado generaciones de costarricenses que no conocen un tanque de guerra, ni aviones artillados en nuestro territorio y nunca tendrán entre sus expectativas como costarricenses cargar un fusil para morir en campo de batalla".

González también destacó la tradición pacifista de Costa Rica, que, dijo, se ve reflejada en otro hecho histórico del país: la abolición de la pena de muerte en 1877. 

Figueres Ferrer abolió el Ejército el 1 de diciembre de 1948 después de la última guerra civil, en defensa de la pureza del sufragio y desde entonces Costa Rica utiliza más recursos económicos para educación, salud y el sector social. 

La seguridad de este país, de 4,7 millones de habitantes, es responsabilidad de la Fuerza Pública, una Policía que integran cerca de 14.000 efectivos. (EFE)

 Fuente: https://agencias.lamula.pe/2015/12/01/costa-rica-celebra-67-anos-sin-ejercito-y-su-cultura-de-paz/agencias/

Serge Latouche: "Hay que reducir drásticamente las horas de trabajo"

El catedrático francés de Economía afirma que trabajar más horas hunde los salarios, al incrementarse la oferta sin que lo haga la demanda
El economista y filósofo defiende en Sevilla su utopía del decrecimiento, basada en "la frugalidad y la autolimitación"
Apuesta por poner fin a "la economía del crecimiento sin crecimiento" y recuperar "el sentido de los límites"

Serge Latouche / Niccolò Caranti
Serge Latouche / Niccolò Caranti

 Renacer antes de que sea demasiado tarde. Cambiar la economía del crecimiento sin crecimiento por la del decrecimiento. El catedrático francés Serge Latouche lleva más de una década defendiendo su utopía. Filósofo y economista, sabe que las ideas han de venderse como cualquier otro bien de consumo: con un buen eslogan y un mensaje contundente.

Latouche desgrana tanto los síntomas de una sociedad en declive, como los ingredientes de su antídoto, el decrecimiento. Para Latouche, una sociedad de crecimiento sin crecimiento "lleva al paro y la falta de financiación para aquellas cosas que proporcionan un mínimo de bienestar como son la cultura, el medioambiente o la sanidad". Es como un ciclista que no pedalea.

Sin academicismos, Latouche ha subrayado que, como bien se sabe en España, el sistema ha vivido una época de "crecimiento ficticio basado en la especulación". Según el profesor emérito de la Universidad de París Sud, la felicidad y el Producto Interior Bruto (PIB) son términos reñidos.

"Las sociedades desiguales no generan felicidad"
"El sistema no hace que las personas sean felices. Las sociedades desiguales no generan la felicidad, ya que ni siquiera los ricos son felices en sociedades desiguales", explica. "En los países más felices no se producen muchos coches, pero sí alegría de vivir", bromea el catedrático refiriéndose a países como Costa Rica, la Republica Dominicana o Jamaica.

Latouche considera una falacia tanto la idea de crecimiento como la de desarrollo sostenible, ya que ve imposible producir, consumir, explotar los recursos y contaminar de manera ilimitada. Según el erudito, el sistema está engrasado por la "triada infernal": la publicidad, los bancos y la obsolescencia programada. Una sociedad así, apostilla, "no es sostenible ni deseable".

El filósofo francés prefiere hablar de hundimiento antes que de crisis para referirse a una sexta extinción de las especies que avanza a "una velocidad aterradora" y tendrá como una de sus principales víctimas al ser humano. "El drama es que no creemos en lo que sabemos y, por tanto, no hacemos nada. Los 140 jefes de gobierno que se van a reunir en Paris lo saben y no van a hacer nada", en referencia a la Cumbre del Clima de París.

El autor de Pequeño tratado del decrecimiento sereno o La sociedad de la abundancia frugal cree que la única posibilidad que tiene la humanidad de sobrevivir ante dicha catástrofe es el decrecimiento basado en "la frugalidad y la autolimitación". Sería una revolución basada en el "círculo virtuoso" de las ocho erres: reevaluar, reconceptualizar, reestructurar, reubicar, redistribuir, reducir, reutilizar y reciclar.
"Debemos ser buenos jardineros, recuperar el sentido de los límites y de nuestra relación con el medio ambiente para ver que hay riqueza más allá de la económica", destaca. Se trata de " revisar el concepto de escasez. La naturaleza no es escasa, sino fecunda, pero se vuelve escasa cuando, por ejemplo, creamos organismos modificados genéticamente que no se pueden regenerar".

Programa reformista
A eso, explica, hay que añadir la reducción del exceso de consumo y reutilizar o reciclar lo que no se pueda utilizar. Latouche recalca que no se trata de un programa, sino de un proyecto o un horizonte que dé sentido a proyectos políticos y que ya propuso, como programa reformista, en las elecciones presidenciales francesas de 2007.

En su programa de diez puntos, Latouche invitó a los candidatos a apostar por una huella ecológica sostenible, reducir el transporte con ecotasas, relocalizar las actividades económicas, restaurar una agricultura productiva pero ecológica, reducir el tiempo de trabajo, invertir en "bienes relacionales" como el amor, la amistad o el conocimiento, reducir el derroche de energía y los espacios publicitarios, reorientar la investigación tecnocientífica y recuperar la gestión pública del dinero.

De todas esas medidas, la reducción de la jornada laboral es una de las más polémicas. El filósofo cree que "hay que reducir drásticamente las horas de trabajo". Rebate así el lema del expresidente francés, Nicolas Sarkozy, que defendía que había que "trabajar más para ganar más". "Tenemos mucha gente sin trabajo y mucha gente que trabaja más para ganar menos. Si uno trabaja más, aumenta la oferta y como la demanda no lo hace, hunde la ley de la oferta y la demanda. Es decir, si se trabaja más, se gana menos. Yo reprocho a los economistas de mi país que no hayan bajado a la arena a denunciar aquel eslogan presidencial", sentencia.

Latouche ve difícil que la sociedad se lance a cambiar el estado de las cosas antes de que se produzca este hundimiento. "Todo el mundo querría que el mundo fuera menos bárbaro, pero no tenemos el valor de cambiar el rumbo. La gente, manipulada por la publicidad y la propaganda, no quiere cambiar sus hábitos", subraya. En esa valentía de cambiar las cosas está la solución, asegura, de la lucha contra el paro, la pobreza extrema y la proliferación del terrorismo.


Morir mientras luchas por tu vida




sábado, 5 de diciembre de 2015

Wikileaks filtra los planes de liberalización salvaje del transporte que negocian en secreto las potencias mundiales

El tratado sobre comercio de servicios TISA se negocia rodeado de gran hermetismo
El anteproyecto legislativo prevé que los Estados pierdan la soberanía en materia energética, en beneficio de los “especialistas”, los gigantes del sector


La instalación artística 'París ve hielo' con motivo de la Cumbre del Clima en París.  EFE
La instalación artística 'París ve hielo' con motivo de la Cumbre del Clima en París. EFE

 ¡Nada cambia! A pesar de la crisis financiera y medioambiental, que ponen de manifiesto fracasos más que evidentes, pese a las críticas de personalidades políticas, de asociaciones, de la sociedad civil, no dan su brazo a torcer: la liberalización de todo lo liberalizable sigue presente en sus planes. Al menos, eso es lo que se desprende de los nuevos documentos publicados por Wikileaks, relativos al acuerdo sobre servicios, que se negocia en estos momentos (Acuerdo en Comercio de Servicios, Trade in Services Agreement o TISA) publicados en colaboración con Mediapart y otros 12 medios de comunicación y organizaciones internacionales. Los “buenos amigos de los servicios”, como se hacen llamar, continúan sus conversaciones subrepticias para ir un poco más allá en la degradación de las normas y de los derechos sociales y medioambientales, en el debilitamiento de los Estados, frente al poder del dinero.

Sin WikiLeaks, TISA nunca habría salido a la luz. Nadie habría tenido conocimiento de las negociaciones subrepticias de este tratado, que se desprende del Acuerdo Trasatlántico de Comercio (Tafta o Ttip), discutido en las mismas condiciones de opacidad. Así las cosas, los parlamentarios podrían haber descubierto, un buen día, un tratado que debían aprobar en bloque, sin posibilidad de enmienda o de someterlo a debate alguno. Tampoco habrían podido tener acceso a los trabajos y a los documentos de trabajo que se están utilizando para la redacción del texto, dado que toda la documentación tendrá la consideración de “secreto de defensa” o, más exactamente, de "secreto comercial” durante cinco años, a contar desde la adopción del tratado.

En junio de 2014, WikiLeaks reveló el contenido de las negociaciones secretas –llevadas a cabo por responsables de una veintena de países, con Estados Unidos, Europa, Australia y Canadá a la cabeza– sobre los servicios financieros. Desde entonces, el site periódicamente hace públicas las diferentes etapas por las que pasan las negociaciones, relativas a otros aspectos como los servicios informáticos, los trasportes marítimos, las telecomunicaciones. En julio de 2015, nuevos documentos ponían de manifiesto la voluntad de desmantelar los servicios públicos. Ahora, WikiLeaks desvela los anteproyectos sobre energía y transportes, negociados en otoño de 2014. Los documentos se pueden consultar en Wikileaks.

La publicación de estos documentos, que se produce cuando se está celebrando en París la cumbre del clima COP21, supone un edificante ejemplo del doble discurso. Mientras los dirigentes políticos de todos los países defienden al unísono la necesidad de adoptar un crecimiento verde, de luchar contra el cambio climático, otros responsables de los mismos países negocian entre bambalinas para tratar de arrancar el mayor número posible de concesiones, para dinamitar las reglas medioambientales “contrarias a la gran liberalización comercial". La asociación Public Services International, que trabaja conjuntamente con WikiLeaks en el acuerdo TISA, también ha subrayado la existencia de este doble juego. “Mientras los jefes del Estado se disponen a firmar un acuerdo internacional en París contra el cambio climático, sus negociadores se dan cita en Ginebra para elaborar secretamente un nuevo acuerdo comercial que permitirá aumentar las prospecciones de energías fósiles y que perjudicará todavía más al clima”, indica en un comunicado hecho público al mismo tiempo que los documentos de WikiLeaks.

Porque, ante todo, se trata ante todo de un gran negocio. Cuando se lee el proyecto TISA, dirigido a acabar con las barreras reglamentarias, entre otras, en los servicios energéticos, el texto parece escrito expresamente para gigantes como Bechtel, Halliburton, Schlumberger, Veolia o Engie (antigua GDF-Suez), en lugar de dirigirse a empresas innovadoras que trabajan en el sector de las renovables.

Noruega e Islandia no lo dudaron. Ambos países, muy implicados en la energía y en la transición energéticas, han hecho una propuesta común en el marco de las negociaciones secretas. Ésta, publicada por WikiLeaks, revela la intención general de las negociaciones: la pérdida total de la soberanía de los Estados en materia energética para dejar paso a los “especialistas”, los gigantes del sector.

Mientras abogan por la supresión de barreras contra la introducción de una mayor competencia en los servicios, ambos países insisten en que “cada parte [en los textos de TISA ya no se habla de Estados] conserva el derecho a regular e introducir o mantener medidas relativas a los servicios energéticos con el fin de responder a los objetivos legítimos de política nacional”. ¿Se ha planteado la limitación del poder de los Estados en este campo para que ambos Estados se vean impelidos a recordar sus derechos? La explicación que han dado los dos países en un argumentario, que viene a completar el proyecto y publicado también por WikiLeaks, hace sospechar lo peor: “El derecho de las partes a regular los servicios y a introducir nuevas regulaciones para responder a objetivos políticos nacionales es particularmente pertinente en lo que respecta a los servicios energéticos”, señalan ambos países.

Dicho esto, ¿qué contiene el proyecto elaborado por los grandes negociadores para que Noruega e Islandia hagan hincapié en recordar que “los compromisos alcanzados en materia de liberalización de los servicios energéticos no limitan en modo alguno la soberanía o los derechos de las partes sobre los recursos energéticos”? Ambos país puntualizan los derechos exclusivos que los países tienen derecho a conservar, en su opinión. Preconizan que los Estados mantienen derechos exclusivos “para determinar las zonas geográficas que pueden ser objeto de prospecciones, de desarrollo y de explotación de sus recursos energéticos, para determinar el ritmo al que estos recursos se reducen o explotan y sobre los impuestos, royalties o cualquier otro pago vinculado a estas exploraciones y explotaciones, para regular los aspectos medioambientales y sanitarios de estas explotaciones, para poder participar en proyectos de explotación y de exploración, entre otros, a través de las participaciones directas del Gobierno o a través de las empresas estatales”.

En el mundo de los servicios globalizados

La simple enumeración da escalofríos. ¿Se trata simple y llanamente de una precaución de juristas y abogado que consideran que es mejor decir las cosas que callárselas para evitar cualquier contestación futura? ¿Acaso los negociadores de TISA quieren ir mucho más lejos a la hora de cuestionar las prerrogativas de los Estados en estos ámbitos?

Las multinacionales ya no ocultan su voluntad por acabar con todas las obligaciones medioambientales y legislativas que les imponen los Estados, ya que suponen un obstáculo, según argumentan, para el desarrollo y la explotación de los recursos energéticos y mineros.

En las negociaciones sobre los transportes prevalece el objetivo de desregular el sector a toda costa, la contestación de cualquier poder estatal predominante. Los documentos publicados por Wikileaks sólo aluden a una única actividad relacionada con los transportes, el transporte por carretera. Se trata sin duda del ámbito que más interesa a los “buenos amigos de los servicios”.

En su opinión, no deben existir obstáculos a los grandes viajes por carretera. Algunos recomiendan que “las partes deben reconocer el papel esencial de las rutas internacionales para el transporte de bienes perecederos y que el transporte de dichas mercancías no pueden posponerse indebidamente por normas viarias, en particular por aquéllas que restringen los transportes determinados días”. De modo que, de adoptarse el texto, las restricciones de circulación para vehículos de mercancías, los fines de semana en Francia, una medida que muchas veces ya no se respecta, pasaría a ser ilegal.

En esta misma línea, las disposiciones para limitar el transporte por carretera, para hacer pagar el tránsito internacional, imponer el transporte combinado carretera-ferrocarril, como en Suiza, por ejemplo, también serían consideradas prácticas contrarias a la competencia y, por ende, juzgadas ilegales. “Las partes deben abolir y abstenerse a la hora de introducir el menor obstáculo administrativo y técnico que pueda suponer una restricción disfrazada o tener efectos discriminatorios sobre la libertad de servicios en el transporte internacional”, se propone. Con una cláusula así, es imposible que tengan en mente poner en marcha políticas dirigidas a limitar u organizar el transporte por carretera.

Pero la cosa no queda aquí. El proyecto prevé que los Estados no puedan imponer restricción alguna a las habilitaciones otorgadas a los conductores. Sugiere incluso que éstos renuncien a su control del territorio y delegue la concesión de permisos a otros. Propone que esta labor quede en manos de las asociaciones de transportes, que harían de intermediarios y se presentarían como garantes en la concesión de los permisos para sus miembros. Estas asociaciones podrían otorgar permisos anuales incluso plurianuales, en lugar de los Estados.

Bienvenidos al mundo de los servicios globalizados, de los trabajadores desplazados, sin derechos ni legislación que les ampara. “Si sale adelante el proyecto TISA, en el transporte por carretera asistiremos a lo que ha sucedido en otros sectores: va a servir para consolidar el poder de las multinacionales”, avisan Mac Urata y Sarah Finke, responsables de la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte, en una respuesta también publicada por Wikileaks. “La ITF cree que es importante que los Gobiernos promuevan políticas de transportes en consonancia con el nivel de desarrollo de los países. En principio, cada país debería basar sus políticas en objetivos y programas sociales y económicos […] No es el modo en que los campeones de TISA quieren organizar el mundo. Las consecuencias combinadas de las proposiciones de TISA supondrían importantes obstáculos para cualquier Estado deseoso de invertir y gestionar sus infraestructuras nacionales, por planificar sus desarrollos o defender normas sociales y sanitarias en la industria del transporte”, denuncian, antes de recordar la repercusión negativa para el sector de los conductores del Este, explotados e infrapagados. “Y por supuesto, este texto ha sido negociado en secreto, sin ser sometido a debate, sin que exista la posibilidad de incluir cláusulas medioambientales o sociales”, denuncian.

Así funciona el mundo de los “buenos amigos de los servicios”. Mientras los dirigentes políticos nacionales y europeos callan, guardan silencio sobre unas negociaciones tan opacas como el Tratado Trasatlántico. ¿Durante cuánto tiempo van a seguir ocultando su juego?



Más información:  http://www.infolibre.es/noticias/lo_mejor_mediapart/2015/12/05/wiki_leakos_41701_1044.html


La ‘guerra’ contra el terrorismo, un error y un fraude


François Hollande, presidente de Francia, tras los atentados de París dijo que estamos en guerra. Unos llamados yihadistas (franceses y que dicen ser musulmanes) asesinaron a 137 personas e hirieron a 415 en la capital francesa. Radicalmente condenable. Pero estar contra quienes asesinan en nombre de dios, religión o nación no supone tragarnos las ruedas de molino de la clase gobernante.

Tras los atentados, los mandatarios de occidente declararon la ‘guerra al terrorismo’. Pero ATTAC-Francia ha respondido con  buen tino que “no es nuestra guerra. Tras el desastre de Estados Unidos en Irak y Afganistán, las intervenciones bélicas francesas en Irak, Libia, Siria, Malí, República Centroafricana, Chad y Níger han contribuido a desestabilizar esas regiones y a provocar una masiva huida de refugiados cuyos cadáveres llegan a nuestras playas. Desigualdades e injusticias desgarran nuestras sociedades y Al Qaeda o el Estado Islámico logran su fuerza por esas injusticias. Esta guerra no conduce a la paz, porque no hay paz sin justicia”.

¿Por qué la reacción por los muertos de París? Recién hubo víctimas de terrorismo sin tanto ruido. Desde mayo ha habido más de 300 muertos y muchos más heridos por atentados terroristas en Arabia Saudí, Beirut, Irak, Kuwait, Pakistán y Túnez. ¿Víctimas de segunda?

Los gobiernos europeos van a la guerra porque creen tener un casus belli perfecto y la guerra siempre es negocio para quienes controlan política y economía. También aprovechan la situación y toman medidas para tener más poder y recortar libertades. En nombre de la seguridad. Cuando la mayor amenaza es una sistemática vulneración de derechos sin que haya más protección ni tranquilidad.

Sobre atentados y respuestas, Loretta Napoleoni, reconocida experta en terrorismo, asegura que “no es correcto decir que estamos en guerra. Un ataque como el de París no es guerra. George W. Bush cometió el mismo error cuando en 2001 declaró la guerra al terrorismo y mira lo que ha traído. La política de bombardeos es la verdadera razón por la que hay atentados en Europa”.

Porque hoy sabemos que la llamada ‘guerra’ contra el terror no acaba con el terrorismo. Noam Chomsky escribió que “una manera sencilla de acabar con el terrorismo, no del todo, pero sí en parte, es dejar de participar en él”. Y, como han denunciado repetidamente Amnistía Internacional y Human Right Watch, el mundo no es más seguro hoy, quince años después de la declaración de guerra contra el terrorismo por Busch y occidente.

Se repite lo que sabemos no funciona. Quince años después, las ‘guerras’ de occidente no han acabado con el terrorismo. Ni tampoco las presuntas medidas de seguridad que recortan libertades y violan derechos. Solo han cambiado los modos y formas de los ataques terroristas. Además de generar la mayor cantidad de terroristas de la historia reciente.

¿No apesta que casi la primera medida del gobierno francés ante los ataques haya sido suspender la gran manifestación ciudadana en París durante la cumbre del cambio climático? Por seguridad, claro. Además de volver a controles fronterizos, pinchar teléfonos e Internet sin autorización judicial, registrar viviendas a la brava… Cuantas más libertades se vulneren, más lejos está vencer al terrorismo.

Ben Emmerson, que fue relator especial para derechos humanos en la lucha contra el terrorismo, escribió hace años que “venceremos al terrorismo si somos fieles a nuestros valores: derechos humanos y Estado de derecho. Violar derechos y reprimir en nombre del antiterrorismo genera agravios y esas políticas crean condiciones para expandir el terrorismo”. Seguro.

Sin olvidar, como explicó el profesor de Georgetown Norman Birnbaum, que “la guerra contra el terrorismo, heredera bastarda de la guerra fría, es un gigantesco programa millonario que ofrece jugosos trabajos a expertos, ideólogos y charlatanes, además de justificar un gasto militar sin fin”.

Más allá de intereses espúreos, Loretta Napoleoni resalta que “los jóvenes que han atentado en París tienen muchos problemas económicos y de integración. Hay un desempleo juvenil increíble, mucho peor entre musulmanes. La pobreza crea terrorismo y la crisis económica genera las condiciones para mayor radicalidad. Si esos jóvenes tuviesen trabajo, familia y vivienda digna, no habrían hecho lo que hicieron”.
Porque en el fondo está la pobreza, la desigualdad y la humillación que conllevan. Y, para que conste, la proclamada guerra contra el terrorismo aumentará los problemas y el terrorismo seguirá.



Fuente:  http://www.attac.es/2015/12/04/la-guerra-contra-el-terrorismo-un-error-y-un-fraude/

viernes, 4 de diciembre de 2015

Nikolai Ivánovich Vavílov


    Nikolai Ivánovich Vavílov (Moscú 1887-Sarátov 1943) estudió agronomía en el Instituto Agrícola de Moscú, en donde se graduó en 1911. Durante los años 1913-1914 trabajó en el laboratorio de William Bateson, uno de los fundadores de la genética, con quien mantuvo amistad hasta su muerte en 1926. Su primera expedición larga la hizo a Persia y al Pamir en el año 1916. Los descubrimientos que hizo entonces lo convencieron de que debía seguir explorando por todo el mundo para entender la variabilidad de las plantas cultivadas y poder aplicarla en la mejora de los cultivos. En 1918, siendo profesor en la Universidad de Sarátov, comenzó a trabajar para la Agencia de Botánica Aplicada de Petrogrado. En 1921 sucedió a Robert Regel como director de dicha Agencia, a la que convirtió en uno de los centros más avanzados en mejora vegetal de su tiempo, con numeroso personal científico y estaciones de experimentación repartidas por la amplia geografía soviética. Desde este centro (llamado VIR a partir de 1924), desplegó un ambicioso programa de búsqueda de variabilidad por todo el mundo, ensayos de producción en diferentes latitudes y condiciones, creación de nuevas variedades y mantenimiento del banco de semillas, que llegaría a ser la mayor colección de todo el mundo. Publicó abundantemente sobre genética, mejora vegetal y geografía de las plantas cultivadas. En 1926 publicó su monografía sobre el origen de las plantas cultivadas, en la que por primera vez formula la teoría de los Centros de Origen, un pequeño número de lugares separados e inconexos en los que se domesticaron las primeras plantas. Viajó extensamente por todo el mundo y mantuvo contacto estrecho con los principales genetistas y mejoradores vegetales de su tiempo. Pero todos sus proyectos hubieron de quedar incompletos. Entre mediados de los 30 y los años 50, el también agrónomo T.D. Lysenko, salido de las filas del VIR, encabezó un pujante movimiento de rechazo a la genética, calificada de ciencia burguesa y capitalista. Aunque el lisenkoísmo no pasó de ser un delirio sin base científica, gozó del apoyo decidido de Stalin y las autoridades soviéticas, y desencadenó una represión que llevó a muchos biólogos rusos, opuestos a aquella pseudociencia, a prisión o a la muerte. Vavílov, arrestado en 1940 y encerrado en una cárcel de Sarátov, la ciudad del Volga en la que había iniciado sus investigaciones, fue dejado morir de hambre.


Vavílov en la cárcel 1942

miércoles, 2 de diciembre de 2015

El retorno de los fagos




 
 
Todos los excesos acarrean consecuencias. Tras décadas de abuso de los antibióticos, tanto en el ámbito clínico como en la producción de alimentos, hemos llegado a un momento de crisis. Se han generado tantas bacterias resistentes a los tratamientos antibióticos que están poniendo en jaque nuestra capacidad de pelear contra infecciones bacterianas. Ante este panorama, podríamos estar viviendo el renacimiento de una vieja terapia antimicrobiana cuyo esplendor se remonta a principios del siglo pasado: la fagoterapia.

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A lo largo de gran parte del siglo XX y lo que llevamos del XXI, la terapia con antibióticos ha sido la principal defensa utilizada frente a infecciones bacterianas. Desde el descubrimiento de la penicilina en 1928, se han usado los antibióticos de modo inapropiado y excesivo en hospitales y también en granjas. Esto ha conducido a una situación crítica en la que la eficacia de los antibióticos se ha visto muy reducida. La aparición de cepas resistentes y multirresistentes como el MARS (Staphylococcus aureus resistente a meticilina), BLEE (Enterobacterias productoras de betalactamasas), Acinetobacter baumanii, entre otras, ponen en riesgo el modo en que hemos tratado las infecciones hasta ahora.

Es esta situación la que ha vuelto a poner sobre la mesa una terapia utilizada en el siglo pasado y que la llegada de la terapia con antibióticos hizo caer en el olvido: la fagoterapia, o lo que es lo mismo, el tratamiento de infecciones bacterianas mediante bacteriófagos.

¿Qué es un bacteriófago?
Los bacteriófagos (también llamados simplemente fagos) son virus que infectan exclusivamente a bacterias. Su presencia es ubicua en todo tipo de ambientes (en algunos, como el agua de mar, se cree que están infectando hasta al 70% de las bacterias marinas), y presentan dos fases en su ciclo infeccioso: fase lítica y fase lisogénica. En la primera fase, la bacteria infectada muere por rotura (lisis) al liberarse las nuevas copias virales. En la segunda fase, el fago se mantiene en el interior de la célula a la que infecta durante un tiempo indeterminado, recibiendo el nombre de profago. Una vez que el genoma del fago se inserta en el material genético de la bacteria, el profago se extiende a las siguientes generaciones del huésped con cada replicación celular y al darse las condiciones adecuadas, abandona el estado latente y entra en ciclo lítico, destruyendo a la célula infectada en su salida.

¿Es la fagoterapia una posible solución?
Un viejo proverbio árabe dice que el enemigo de mi enemigo es mi amigo. Aplicado al caso de la fagoterapia, ¿por qué no usar contra las bacterias que causan infecciones los virus específicos que actúan sobre ellas? Este es precisamente el fundamento de la fagoterapia como tratamiento antimicrobiano.
Aunque ahora se plantea su uso en el futuro más inmediato, la fagoterapia es una técnica que dista de ser nueva. Las primeras referencias proceden de principios del siglo XX, cuando Félix D´Herelle acuñó el propio término «bacteriófago» y vislumbró su posible uso contra infecciones bacterianas. Después de años de investigación, este médico franco-canadiense y sus colaboradores trataron a un niño de doce años aquejado de disentería bacteriana aguda con una preparación de fagos (que habían probado en ellos mismos previamente) y el resultado fue positivo: el niño se curó. La fagoterapia entraba en una época dorada; las investigaciones se reproducían por todo el mundo, y uno de los colaboradores de D´Herelle, Giorgi Eliava, fundaba un instituto de investigación de la fagoterapia en Georgia. Este instituto fue referencia mundial durante décadas y la fagoterapia continuó su expansión; se afinaron los métodos  de purificación y producción en numerosos institutos como el Pasteur, y algunas farmacéuticas llegaron a comercializar sus propias mezclas de fagos. Esta progresión continuó hasta 1941, año en que empezó a comercializarse la penicilina. Impresionado por el antibiótico descubierto por Fleming, occidente empezó a olvidarse de la fagoterapia, que sin embargo sobrevivió en el Bloque del Este, especialmente en la Unión Soviética, que siguió utilizando durante décadas bacteriófagos como terapia antimicrobiana.

¿Qué ventajas y desventajas presenta la fagoterapia?La fagoterapia presenta grandes ventajas. Tiene una amplia y rápida acción bactericida y además, el número de fagos se incrementa durante el curso del tratamiento por su propia naturaleza reproductiva. Capaces de afectar mínimamente a la propia flora bacteriana natural, también presentan una gran capacidad de disgregar un biofilm bacteriano (la capa de colonias bacterianas adheridas a una superficie) y su toxicidad suele ser muy baja. Por no hablar de la experiencia de décadas de uso en la Unión Soviética: la hemeroteca soviética cuenta con miles de artículos que podrían ser de ayuda en las nuevas investigaciones. Hay referencias sobre el uso de fagos para tratar infecciones oculares, otitis, fibrosis quística, infecciones pulmonares, urinarias, etc. También existen referencias al uso de la fagoterapia en el tratamiento de animales de granja, especialmente útil para las infecciones transmitidas por los alimentos.

La cuestión es, si es tan perfecto, ¿dónde está el problema? En primer lugar, existe una gran desconfianza hacia las investigaciones realizadas por la Unión Soviética. La mayoría de ellas están escritas en ruso y por tanto fuera de las principales revistas especializadas. Dejando de lado esta traba, más de política que de ciencia, existen dudas reales de que la fagoterapia pueda sustituir completamente a la terapia basada en antibióticos. También se duda de la supervivencia de los fagos y su persistencia en determinadas superficies corporales. Además, su eficacia podría verse afectada por determinados ambientes, especialmente en el exterior de la célula. También, existe cierta preocupación en cómo eliminar  los fagos tras el tratamiento de la infección, así como la posible aparición de bacterias que se vuelvan resistentes a los propios fagos. Todo ello por no hablar de la repercusión que podrían tener en los tratamientos los virófagos, partículas víricas que inhiben la replicación de los bacteriófagos.

Los desafíos que se presentan son muchos. Por ello, es necesario comprender mejor la ecología de la relación fago-bacteria, así como mejorar la metodología (selección de fagos virulentos y de la mejor mezcla de fagos para cada paciente, etc.) o el modo en que el tratamiento con fagos puede afectar al paciente, y el comportamiento de los mismos durante y después de la aplicación. Algunas voces apuntan a que la gestión de los derechos de propiedad sobre los fagos por parte de la industria farmacéutica podría presentar ciertas complicaciones a la hora de elaborar terapias basadas en este sistema. No parecen ser, de todos modos, obstáculos insalvables para convertir a la fagoterapia en una alternativa eficaz y quizá también complementaria al uso de antibióticos.

El tiempo nos dirá si la fagoterapia ha vuelto del pasado para quedarse.


Más información:  http://principia.io/2015/09/14/el-retorno-de-los-fagos/

martes, 1 de diciembre de 2015

Conversaciones


René Apallec
                                



 Maravillosas las conversaciones que no mantenemos




Elias Canetti

Un año en la cama boca arriba: el experimento ruso al que se enfrentaron 11 hombres



En enero de 1986 se llevó a cabo un experimento en Rusia donde 11 hombres seleccionados debían ir a la cama, acostarse y quedarse en ella un año entero. 370 días y noches en la misma posición sin poder levantarse ni sentarse. Esta es su historia.

Un año en la cama boca arriba: el experimento ruso al que se enfrentaron 11 hombres
Foto: Boris Morukov / NASA
  La idea partió de Boris Morukov, médico y cosmonauta del Institute for Biomedical Problems en Moscú. El hombre quería averiguar lo que le sucedía a una persona durante un largo viaje al espacio en condiciones de ingravidez. Un tipo de experimentos que no es nuevo y que se ha llevado a cabo desde la década de 1960 (aunque nunca hasta este extremo) con el fin de estudiar los cada vez más largos períodos de los astronautas en el espacio.
 
La propuesta de Morukov se hizo realidad debido a que no hay ninguna posibilidad en la Tierra para mantener un cuerpo en tales condiciones durante un período prolongado. Por tanto, debía ser simulado, y el método más simple que encontró fue el de colocar a los sujetos de prueba en una cama con una cabecera ligeramente inclinada en un ángulo de seis grados.

¿Por qué? La razón que esgrimía Morukov era que tal posición tiene un efecto similar en el cuerpo en cuanto a la ingravidez, de esta forma el corazón ya no tiene que trabajar contra la gravedad y cambia a un ritmo más lento, donde los músculos y el propio esqueleto humano no tienen prácticamente carga sobre ellos. Además, Morukov decía que el número de glóbulos rojos disminuye debido a que el cuerpo está realizando menos trabajo, lo que produce que requiera menos oxígeno.

Viviendo en la cama 370 días

Si bien los primeros experimentos y estudios de este tipo fueron de tan sólo unos días, los posteriores iban aumentando el tiempo hasta semanas o incluso meses, nunca antes los 370 días que 11 sujetos estaban a punto de experimentar. La idea ya estaba en marcha y su propósito también, aunque con un nuevo añadido a la ciencia: experimentar nuevas formas de prevención ante la degeneración del cuerpo humano en un estado de continuo reposo.
Un año en la cama boca arriba: el experimento ruso al que se enfrentaron 11 hombres 
Para convencer a los “aspirantes” se les habló de lo importante que sería el experimento en el futuro y de la gran contribución a la ciencia que supondría. Además, se les condecoraría y les prometían un coche a cada uno.

De los 11 hombres rusos que comenzarían el experimento, sólo uno no lo terminó, renunciando al mismo después de tres meses. Una vez en la cama, los sujetos llevaban a cabo ejercicios de entrenamiento de peso acostados. Aunque sólo a cinco de ellos se les permitió hacer estos ejercicios tras cuatro meses en la cama. El resto de tareas ordinarias que haríamos en la Tierra, lo harían en la cama: lavarse, comer, leer, escribir o “ir al baño”.

Tras el cuarto mes, el octavo mes y el final del estudio, a los sujetos se les introducía en una centrifugadora que les sometía desde la cama a ocho veces la fuerza “G”, lo que supondría una experiencia similar a la llegada a la Tierra. Un tipo de aceleración que se encuentra al final de un vuelo espacial cuando la cápsula vuelve a entrar en la atmósfera de la Tierra. Tras el fin del proyecto, todos pasaron a un período de dos meses de rehabilitación donde debían volver a aprender a sentarse o caminar.

Aún así, el resultado final del experimentó indicó que peor que la tensión en los cuerpos fue el estrés psicológico al que fueron sometidos. Los hombre fueron seleccionados en grupos de tres habitaciones diferentes, cuartos donde pasaron la mayor parte del tiempo viendo la televisión o leyendo, aunque también existieron programas que luego se pararon como la posibilidad de aprender un idioma durante la “estancia”. La comida servida estaba racionada y en latas al igual que la de un astronauta. El aburrimiento y los continuos exámenes médicos también produjeron tensiones entre los sujetos, donde Morukov llegó a explicar que tuvo que separar a algunos de ellos porque ya no se soportaban.

En cuanto a los sujetos en sí, los participantes tenían entre 27 y 42 años e incluso varios de ellos fueron los propios médicos implicados en el proyecto. La gran mayoría tenían familia, esposa e hijos, a los que se les permitía verla el domingo de cada semana. Para Morukov, según diría meses después, el resultado arrojaba luz sobre el estudio de la mejora del metabolismo del calcio, lo que beneficiaría a los futuros vuelos al espacio prolongados.

Boris Morukov moriría este año de muerte súbita, el 1 de enero, a los 64 años de edad.