miércoles, 9 de noviembre de 2016

Hace sólo unos meses, Michael Moore nos explicaba por qué iba a ganar Donald Trump

DONALD TRUMP

Estimados amigos:
Siento ser el que dé las malas noticias, pero ya os lo advertí el pasado verano cuando dije que Donald Trump sería el candidato republicano a la presidencia. Y ahora traigo unas noticias aún peores y más deprimentes: Donald J. Trump va a ganar las elecciones en noviembre. Este ignorante, peligroso y miserable payaso a tiempo parcial y sociópata a tiempo completo será el próximo presidente de Estados Unidos. Presidente Trump. Vamos, id practicando, porque será así como nos tendremos que dirigir a él durante los próximos cuatro años: "PRESIDENTE TRUMP".

En mi vida he deseado tanto estar equivocado como ahora.

Me imagino lo que estaréis haciendo ahora mismo. Estaréis negando con la cabeza y mientras pensáis: "No, Mike, no va a ganar". Por desgracia, vivís en una burbuja con una cámara de resonancia acoplada en la que tanto vosotros como vuestros amigos estáis convencidos de que los estadounidenses no van a elegir como presidente a un idiota. Vais alternando entre la sorpresa y la mofa por su último comentario o por su actitud narcisista ante todo, porque todo gira a su alrededor. Y después escucháis a Hillary y veis a la que sería la primera mujer en un cargo así en Estados Unidos, una persona respetada, inteligente y que se preocupa por los niños, que continuará con el legado de Obama porque eso es claramente lo que quieren los estadounidenses, cuatro años más de esto.

Tenéis que salir de esa burbuja inmediatamente. Tenéis que dejar de negar lo evidente y enfrentaros a la verdad que en el fondo sabéis que es muy real. Intentar tranquilizaros con datos -"el 77% del electorado son mujeres, personas de otras razas y jóvenes de menos de 35 años, ¡y Trump no puede ganar por mayoría en ninguno de esos sectores!"- o con lógica -"¡la gente no va a votar a un bufón ni en contra de sus intereses!"- es la manera que tiene el cerebro de protegerse de una situación traumática. Como cuando oyes un ruido extraño en la calle y piensas: "Ah, es que habrá reventado una rueda", o "¿quién anda tirando petardos?" porque no quieres pensar que lo que acabas de oír es un disparo. Es la misma razón por la que todas las noticias iniciales y testigos del 11-S decían en los primeros momentos que "un pequeño avión se había estrellado por accidente contra el World Trade Center". Queremos -necesitamos- tener esperanza porque, francamente, la vida ya es lo suficientemente dura y ya bastante hay que luchar entre sueldo y sueldo. No podemos con muchas más malas noticias. Por lo tanto, nuestro estado mental vuelve al estado predeterminado cuando se hace realidad algo aterrador. Las primeras personas arrolladas por el camión en el atentado de Niza pasaron sus últimos minutos de vida pensando que el conductor del camión simplemente había perdido el control del vehículo, haciéndole señas y gritándole que tuviera cuidado y que había gente en la acera.

Queridos amigos, esto no es un accidente. Es la realidad. Y si creéis que Hillary Clinton va a ganar a Trump con datos, inteligencia y lógica, es que no os habéis quedado con nada de las 56 primarias en las que 16 candidatos republicanos probaron con todo, sacaron todos sus ases de la manga y no pudieron hacer nada para detener al gigante de Trump. A día de hoy, tal y como están las cosas, creo que va a ganar; y, para lidiar con ello, necesito que primero lo reconozcáis y quizá después podamos encontrar una manera de salir de este embrollo en el que nos hemos metido.

No me malinterpretéis. Tengo muchas esperanzas puestas en el país en el que vivo. Las cosas están mejor. La izquierda ha ganado las guerras culturales. Los gais y las lesbianas pueden casarse. La mayoría de los estadounidenses adoptan la postura liberal en las encuestas: en el sueldo igualitario para hombres y mujeres, en que el aborto debería ser legal, en la imposición de unas leyes medioambientales más severas, en un mayor control de las armas, en la legalización de la marihuana. Se ha producido un gran cambio: que les pregunten a los socialistas que han ganado en 22 estados este año. Y no me cabe duda de que si la gente pudiera votar desde el sofá en su casa a través de la Xbox o de la PlayStation Hillary ganaría por goleada.
Pero en Estados Unidos las cosas no funcionan así. La gente tiene que salir de casa y esperar una cola para votar. Y, si viven en barrios pobres, con mayoría de negros o de hispanos, no solo tendrán que hacer una cola más larga, sino que se hará todo lo posible para evitar que vayan a votar. Así que en la mayoría de las elecciones es difícil que el porcentaje de participación llegue siquiera al 50%. Y ahí yace el problema de noviembre: ¿quién va a conseguir que los votantes más motivados acudan a las urnas? Sabéis la respuesta a esa pregunta. ¿Quién es el candidato con los simpatizantes más furibundos? ¿Quién tiene unos fans capaces de levantarse a las cinco de la mañana el día de las elecciones y de ir dando la brasa todo el día hasta que cierren las urnas para asegurarse de que todo hijo de vecino vote? Efectivamente. Ese es el nivel de peligro en el que nos encontramos. Y no os engañéis: ni los persuasivos anuncios de televisión de Hillary ni el hecho de que se le desenmascare en los debates ni que los libertarios le quiten votos van a servir para detener a Trump.

Estas son las cinco razones por las que Trump va a ganar:

1. El Brexit del medio oeste de Estados Unidos. Creo que Trump va a centrar gran parte de su atención en los cuatro estados azules de Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin. Cuatro estados tradicionalmente demócratas, pero que han elegido a gobernadores republicanos desde 2010 (Pensilvania es el único que finalmente ha elegido a un demócrata ahora). En las primarias de Michigan de marzo, 1,32 millones de habitantes votaron a los republicanos frente a los 1,19 millones que votaron a los demócratas. Según las últimas encuestas de Pensilvania, Trump va por delante de Hillary; y en Ohio están empatados. ¿Empatados? ¿Cómo es posible que esta carrera esté tan reñida después de todo lo que ha dicho y hecho Trump? Quizá se deba a que este ha dicho (y ha dicho bien) que el apoyo de los Clinton al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) ha ayudado a destruir a los estados industriales de la zona norte del medio oeste de Estados Unidos. Trump va a machacar a Clinton con este tema y con el hecho de que haya apoyado el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica y otras políticas de comercio que han perjudicado a los habitantes de esos cuatro estados. Durante las primarias de Michigan, Trump amenazó a la empresa Ford Motor con que si seguían adelante con el cierre de la fábrica que tenían previsto y se trasladaban a México, pondría un impuesto del 35% a todos los coches construidos en México que se enviaran a Estados Unidos. Música para los oídos de la clase trabajadora de Michigan. Y cuando lanzó otra amenaza a Apple y dijo que les obligaría a dejar de fabricar iPhones en China y a fabricarlos en Estados Unidos todos quedaron embelesados y Trump se llevó una gran victoria que debería haber sido para el gobernador de al lado, John Kasich.

La zona que abarca desde la ciudad de Green Bay (Wisconsin) hasta Pittsburgh (Pensilvania) recuerda a la mitad de Inglaterra: rotas, deprimidas y en las últimas funcionan las chimeneas esparcidas por el campo en el esqueleto de lo que antes llamábamos clase media. Trabajadores (y no trabajadores) amargados y enfadados a los que Reagan engañó y a los que los demócratas -que siguen intentando persuadir de forma deshonesta pero solo quieren aprovecharse de la situación codeándose con banqueros que les puedan extender cheques- abandonaron. Lo que ha pasado con el Brexit en Reino Unido también va a pasar aquí. Elmer Gantry aparece como Boris Johnson y se limita a inventar para convencer a la gente de que ¡esta es su oportunidad! De acabar con todos, con todos los que hicieron añicos su Sueño Americano. Y ahora Donald Trump, el forastero, ha llegado para limpiarlo todo. ¡No hace falta que estéis de acuerdo con él! ¡Es vuestro cóctel molotov personal, el que podéis lanzar a los malnacidos que os hicieron esto! ¡HACEOS OÍR, TRUMP ES VUESTRO MENSAJERO!

Y aquí es donde entran en juego los cálculos. En 2012, Mitt Romney perdió por 64 votos electorales. Sumemos los votos electorales de Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin. Son 64. Lo único que Trump necesita para ganar es mantenerse, tal y como se espera, en la franja de estados tradicionalmente republicanos de Idaho a Georgia (estados en los que nunca ganará Hillary Clinton), y ganar en Michigan, Ohio, Pensilvania y Wisconsin. No necesita ganar en Florida, ni en Colorado ni en Virginia. Solo en los cuatro anteriores. Y eso le colocará en la cima. Y eso es lo que va a pasar en noviembre.

2. El último bastión de los hombres blancos enfadados. El gobierno de Estados Unidos que lleva 240 años dominado por hombres llega a su fin. ¡Una mujer está a punto de llegar al poder! ¿Cómo ha podido suceder? Delante de nuestras narices. Había señales de peligro, pero las ignoramos. Nixon -el traidor del género- impuso el Título IX, la ley por la que, en el colegio, las alumnas deberían tener las mismas oportunidades a la hora de practicar deporte. Y luego les dejaron pilotar aviones comerciales. Y antes de que nos diéramos cuenta, Beyoncé revolucionó la Super Bowl (¡nuestro partido!) con un ejército de mujeres negras que, con el puño en alto, dejaron claro que nuestra dominación había terminado. ¡Dónde hemos ido a parar!

Ese es el pequeño resumen de la mente del hombre blanco en peligro de extinción. Tienen la sensación de que se les escapa el poder de las manos, de que su manera de hacer las cosas ya no es la manera en la que se hacen las cosas. La "feminazi", ese monstruo que, como dice Trump, "sangra por los ojos o por donde sea", nos ha conquistado y ahora, después de haber tenido que pasar por ocho años en los que un hombre negro nos ha dicho qué hacer, ¿se supone que tenemos que aguantar ocho años en los que una mujer nos mangonee? ¡Después de eso serán ocho años de gais dirigiendo la Casa Blanca! ¡Y luego transexuales! Ya veis por dónde van las cosas. Para entonces, se les habrán concedido derechos humanos a los animales y el presidente del país será un hámster. ¡Esto tiene que acabar!

3. El problema de Hillary. Seamos sinceros, ahora que estamos entre amigos. Ante todo, dejadme que os diga que me gusta -mucho- Hillary y que creo que le han creado una reputación que no se merece. Pero el hecho de que votara a favor de la guerra de Irak hizo que yo me prometiera que no volvería a votarla. Hasta la fecha, no he roto esa promesa. Por intentar evitar que un protofascista se convierta en nuestro presidente, voy a romper esa promesa. Me entristece pensar que Clinton encontrará la manera de meternos en un conflicto militar. Es un halcón a la derecha de Obama. Pero el dedo psicópata de Trump estará listo para pulsar El Botón, así son las cosas.

Asumámoslo: Trump no es el mayor de nuestros problemas, es Hillary. Es muy impopular: el 70% de los votantes piensan que no transmite confianza ni honestidad. Representa a la política tradicional y no cree en nada que no sea lo que le haga ganar las elecciones. Por eso estuvo en contra del matrimonio homosexual en su momento y ahora lo defiende. Entre sus mayores detractores se encuentran las mujeres jóvenes, cosa que tiene que dolerle considerando los sacrificios que ha hecho -tanto Hillary como otras mujeres de su generación- y lo que ha luchado para que las generaciones más jóvenes no tengan que aguantar que las Barbaras Bushes del mundo les manden callar y a hacer galletas. Pero no gusta a los jóvenes, y no hay día que no oiga a un millennial decir que no la va a votar. Ningún demócrata, ni ninguna persona que no apoye a alguno de los dos partidos mayoritarios, se va a levantar emocionado el 8 de noviembre por ir a votar a Hillary como pasó cuando Obama ganó las elecciones o cuando Bernie Sanders era candidato en las primarias. No hay entusiasmo. Y, como estas elecciones solo van a depender de una cosa -de quién atraiga a más gente a las urnas-, Trump lleva las de ganar.

4. El voto deprimido a Bernie Sanders. Dejad de preocuparos por que los simpatizantes de Bernie no votemos a Clinton, porque la vamos a votar. Según las encuestas, el número de seguidores de Sanders que voten a Hillary este año será mayor que el número de simpatizantes de Clinton que votaron a Obama en 2008. Ese no es el problema. Lo que debería alarmarnos es que cuando el simpatizante promedio de Bernie se arrastre a las urnas el día de las elecciones para votar a Hillary a regañadientes, a eso se le llamará "voto deprimido" (lo que significa que el votante no se lleva a cinco personas con él para que voten también, que no se ha presentado como voluntario para hacer campaña 10 horas al mes de cara a las elecciones y que no contesta con emoción cuando le preguntan por qué va a votar a Hillary: un votante deprimido). Porque, cuando se es joven, se tiene tolerancia cero ante los farsantes y las mentiras. Para la gente joven, volver a la era de Clinton/Bush es como tener que pagar de repente por escuchar música, o volver a usar MySpace o a llevar un teléfono móvil como una maleta de grande. No van a votar a Trump; algunos votarán a un tercer partido, pero muchos se limitarán a quedarse en casa. Hillary Clinton va a tener que hacer algo para dar a los jóvenes una razón para que la apoyen; y elegir a un señor blanco, viejo, insulso y moderado como candidato a vicepresidente no es el tipo de decisión atrevida que pueda transmitir a los millennials que su voto es importante para Hillary. Que hubiera dos mujeres al frente era una idea interesante. Pero Hillary se ha asustado y ha decidido ir a lo seguro. Otro ejemplo más de cómo Clinton está matando poco a poco al voto joven.

5. El efecto Jesse Ventura. Por último, no descontemos la capacidad del electorado para hacer el mal o para subestimar cuántos millones de ciudadanos se conciben a sí mismos como anarquistas encubiertos una vez que echen la cortina y se dispongan a ejercer su derecho al voto. Es uno de los pocos sitios que quedan en esta sociedad en el que no hay ni cámaras de seguridad, ni dispositivos de escucha, ni parejas, ni hijos, ni jefes, ni policías, ni siquiera límite de tiempo. Puedes pasarte ahí dentro el tiempo que te apetezca y nadie puede obligarte a hacer nada. Puedes votar al partido que quieras o a Mickey Mouse y al Pato Donald. No hay reglas. Y precisamente por eso y por la ira que tienen algunos contra un sistema político inservible, millones de estadounidenses van a votar a Trump, y no porque estén de acuerdo con él ni porque les gusten la intolerancia y el ego que le caracterizan, sino porque pueden, simplemente. Para ver el mundo arder y hacer enfadar a papá y a mamá. E igual que cuando estás al borde de las cataratas del Niágara te preguntas por un instante cómo sería tirarse por ahí, habrá muchos a los que les encante sentir que son los que mueven los hilos y que pueden votar a Trump solo para ver qué pasa. Recordemos cuando, en los noventa, los ciudadanos de Minnesota eligieron como gobernador a un ex luchador profesional. No lo hicieron porque fueran estúpidos o porque pensaran que Jesse Ventura era un político célebre o intelectual. Lo hicieron porque podían. Minnesota es uno de los estados más inteligentes del país. Y también está lleno de ciudadanos con gusto por el humor negro, así que para ellos votar a Jesse Ventura fue como hacer un chiste práctico en un sistema político enfermo. Y es lo que va a volver a pasar con Trump.

Cuando me disponía a volver a mi hotel después de participar en el programa especial de Bill Maher sobre la Convención del Partido Republicano en la cadena HBO, un hombre me paró por la calle. "Mike", me dijo, "tenemos que votar a Trump. TENEMOS que cambiar las cosas". Eso fue todo. Para él, era suficiente. "Cambiar las cosas". De hecho, es lo que Trump haría, y a gran parte del electorado le gustaría ser espectador de ese reality show.
(La próxima semana publicaré mi opinión sobre el talón de Aquiles de Trump y sobre cómo creo que se le puede vencer).

Atentamente,
Michael Moore


Fuente:  http://www.huffingtonpost.es/michael-moore/trump-va-a-ganar_b_11212536.html?utm_hp_ref=spain

lunes, 7 de noviembre de 2016

Hic futui: pornografía pompeyana

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Fotografía: Marie-Lan Nguyen / Museo Archeologico Nazionale di Napoli (DP).
 
Quisquis amat valeat, pereat qui nescit amare. / Bis tanto pereat quisquis amare vetat.
(Que quien ame prospere, que muera quien no sepa amar / Y que muera dos veces quien prohíba el amor). 
Grafiti pompeyano.

Una tórrida mañana de agosto de 2014, uno de los vigilantes jurados que patrulla las ruinas de Pompeya oye un gemido en las Termas Suburbanas. Tratando de no pensar en historias de fantasmas, aparta la cortina que protege el tepidarium y se topa con tres jóvenes desnudos, dos mujeres y un hombre, a punto de embarcarse en un trío bajo la atenta mirada de los frescos eróticos de las paredes. Si yo hubiera sido el guarda habría preguntado si podía unirme a la fiesta, pero incomprensiblemente la juerga acabó en comisaría.

Es extraña esta fama pompeyana de ciudad del pecado. No hay en realidad tantas pinturas eróticas en Pompeya como se suele creer, aunque sus habitantes no se limitaron a decorar con pornografía los burdeles sino también baños, villas y jardines, con variados propósitos que iremos desentrañando en este artículo. Para ello empezaremos remontándonos al pasado, a otra mañana de agosto mucho más trágica…

Una ciudad congelada en el tiempo

Una estela negra y espesa se nos venía encima, como un torrente vertido sobre la tierra para perseguirnos. 
Plinio el Joven, carta a Tácito.

Amanecer del 24 de agosto, 79 d. C. El joven Cayo Plinio traduce textos griegos en una villa de Miseno, a treinta kilómetros del Vesubio. De repente se oyen dos estampidos prodigiosos y una nube gigantesca con aspecto de árbol llena el cielo. Plinio permanece en su habitación tomando notas; un visitante de Hispania rezuma españolidad echándole la bronca por leer mientras arde el mundo. El almirante y naturalista Plinio el Viejo, su tío, zarpa en un rapto de heroísmo y curiosidad científica al frente de sus barcos de guerra, tratando de rescatar a los habitantes de las villas costeras. Llueve piedra pómez, cenizas, pedruscos ardientes. Los barcos deben refugiarse en la playa cerca de Estabias.

Cae una oscuridad más negra que la noche. Se oyen gemidos, llantos, gritos. Plinio el Joven escribe: «pensé que perecía junto con todas las cosas, y que el inmenso mundo moría al mismo tiempo que yo».  Al amanecer del día siguiente empieza lo peor. Seis corrientes piroclásticas, tsunamis de gases ardientes y ceniza a 300 grados de temperatura, surgen del Vesubio a sesenta metros por segundo. Una de ellas entierra Pompeya, otra Herculano. Plinio el Viejo, corpulento y con dificultades respiratorias, muere mirando fijamente a la nube que se abate sobre Estabias. Mueren unas quince mil personas. La ceniza conserva sus cadáveres abrasados en la misma postura en que la ola volcánica les atrapa. El tiempo se congela.

Hic futui

Arphocras hic cum Drauca bene futuit denario. 
(Aquí Harpócrates folló muy bien con Drauca por un denario). 
Grafiti pompeyano.

En 1599 una cuadrilla de obreros que cavaba un canal topó con un muro repleto de pinturas. Se llamó al arquitecto Domenico Fontana, que desenterró varios frescos y objetos de contenido pornográfico. No está claro qué ocurrió entonces: parece ser que las pinturas le impactaron lo suficiente como para ordenar que se volviera a enterrar el conjunto, sea por haberse escandalizado, sea como acto de preservación de las obras a la espera de tiempos menos conservadores.

Pasaron un par de siglos hasta que otra casualidad permitió redescubrir Pompeya. En el siglo xviii el príncipe Elbeuf mandó cavar un pozo cerca de su casa y encontró ruinas en muy buen estado. Un constructor español medio las hubiera tapado con hormigón antes de que se enterase el Ayuntamiento, pero el príncipe accedió a esperar mientras el descubrimiento era examinado. Se puso a cargo de las excavaciones al coronel del cuerpo de ingenieros de Nápoles, un mentecato que causó un daño incalculable hasta ser sustituido. Nada más llegar descubrió una gran inscripción en relieve, y mandó arrancar las letras del muro sin copiar antes las palabras. Se metieron las letras mezcladas en una cesta y así fueron enviadas al rey de Nápoles… Nadie pudo averiguar qué significaban, aunque durante años estuvieron expuestas y cada cual podía ordenar aquella sopa de letras según su imaginación le dictase.

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Fotografía: Marie-Lan Nguyen / Museo Archeologico Nazionale di Napoli (DP).
 En otra decisión lamentable movida por la pacatería, se cubrió con yeso un fresco del dios Príapo con su enorme pene erecto: no fue redescubierto hasta 1998 y gracias a la lluvia. También se clasificaron como pornográficos objetos inofensivos: amuletos protectores en forma de pene o móviles de viento fálicos con campanillas llamados tintinabulum, decoración de buen gusto en la época. En 1819 se agruparon en el Museo Arqueológico de Nápoles ciento dos frescos, esculturas y mosaicos dentro del «Gabinete de objetos obscenos», cambiado poco después a «Gabinete de objetos reservados» hasta que Alejandro Dumas, ya en 1860 y comisionado por Garibaldi, se dejó de eufemismos y lo llamó «Colección pornográfica». Solo se permitía entrar en ese gabinete a hombres «maduros y de costumbres respetables» que se avinieran a pagar una tarifa extra… El último intento de censura lo llevó a cabo el mismísimo Mussolini, por suerte sin éxito, y hoy en día pueden verse todas las piezas sin problemas.

En cualquier caso, Pompeya se había ganado una injusta fama de Sin City del Mediterráneo. Por ejemplo, los primeros arqueólogos clasificaron como burdel todo edificio que contuviera frescos eróticos, con lo que contabilizaron treinta y cinco burdeles para una ciudad con poco más de tres mil hombres adultos. Una locura. Métodos posteriores algo más sensatos usaron parámetros como la presencia de falos grabados en las aceras, que guiaban a los transeúntes al burdel más cercano, o los grafitis en las paredes de algunas casas. Hic ego puellas multas futui («aquí me follé a muchas chicas»), que suena a la típica fardada napolitana; el autoexplicativo Myrtis, bene felas Myrtis, la chupas bien»); o mi favorito: Hic ego, cum veni, futui, deinde redei domum («Aquí llegué, follé y me volví a casa»), una versión porno y casera del veni, vidi vici de César. Incluso con estos criterios más restrictivos aparecen nueve o diez burdeles, más teniendo en cuenta que varias tabernas o incluso particulares alquilaban una habitación (cella meretricia) a prostitutas ocasionales.

A las prostitutas, en su mayoría esclavas griegas, se las llamaba lupas («lobas»), pero solo un edificio de Pompeya acabó siendo conocido como el Lupanar con mayúscula, o Lupanare Grande: un burdel situado en el cruce de dos calles secundarias. Tenía diez habitaciones divididas en dos pisos: una planta baja con incómodas camas de piedra destinadas a clientes pobres; y cinco habitaciones en el primer piso con balcón y entrada independiente. Los precios eran variables, pero sabemos por los grafiti que solían ser baratos: entre dos ases (el coste de dos vasos de vino) hasta varios sestercios, nunca precios exagerados porque los verdaderamente ricos tenían concubinas en sus casas. La prostitución no era exclusivamente femenina: en una pintada leemos Maritimus cunnu linget a(ssibus) quattuor / virgines ammittit, es decir «Maritimus te lame el coño por cuatro ases / se admiten vírgenes»…  Aunque hay arqueólogos que creen que esas pintadas eran más bien insultos a los hombres mencionados, como hacen pensar grafitis ambiguos que suenan a invectiva política cutre, como «Vota Isidoro para edil, es el mejor comiendo coños».

Las paredes del Lupanar están cubiertas de pinturas eróticas, empezando por un Príapo bifálico que sostiene sus dos penes erectos sobre la entrada principal. En las entradas de las habitaciones hallamos varios frescos literalmente pornográficos: pornographía significa «retrato de prostituta».  No está claro cuál era su objetivo, si calentar a los parroquianos o informar del tipo de servicios que llevaba a cabo cada lupa; en cualquier caso, la variedad de posturas representada nos permite asomarnos a la complicada vida sexual romana.

¿Prefieres un more ferarum o una Venus pendula?

Suspirium puellam Celadus thraex.
Celadón hace suspirar de placer a las mujeres.
Grafiti pompeyano, probablemente escrito por Celadón.

Varios frescos eróticos del Lupanar muestran parejas hombre-mujer copulando en la postura del perrito, el actual y un tanto ridículo nombre de la posición a cuatro patas, el coito a tergo o, en denominación romana, more ferarum, «al modo de las bestias». Esta postura en que una parte domina y la otra se deja hacer era muy del gusto romano, cuya moralidad consideraba infame la pasividad sexual. Esa misma postura puede emplearse para la sodomía, y en un fresco aparece representada con una variante en que se levantan más las nalgas. La palabra culibonia significaba experta en sexo anal, una especialidad habitual para evitar embarazos… Aunque las matronas romanas usaban otro anticonceptivo, insinuado por Julia la Mayor: nunquam enim nisi navi plena tollo vectorem («solo acepto pasajeros cuando la bodega está llena»). El verbo para «penetrar analmente» es pedicare, usado frecuentemente con ánimo amenazante o chulesco como en el famoso verso de Catulo: pedicabo ego vos et irrumabo, o en traducción literal, «os sodomizaré y os follaré la boca».

Otros frescos muestran coitos en la postura de la Venus pendula, también llamada mulier equitans o equus eroticus… Vamos, con la mujer encima, la posición favorita de la altísima Andrómaca en Troya, apodada «la jinete de Héctor». Esta postura ha sido interpretada de modos muy diferentes. El historiador Kenneth Dover sostiene que representa una emancipación sexual de las mujeres romanas, al ser una posición que les permite  cierta independencia de movimientos durante el coito. Sin embargo, Pascal Quignard en El sexo y el espanto la interpreta de otra manera: el pater familias se queda tendido en el lecho porque es el amo y no tiene por qué esforzarse, mientras que la matrona se sienta sobre su cuerpo desnudo como en un sillón correspondiente a su rango. A veces incluso una esclava se coloca sobre el hombre, en ningún caso para dominarlo (la sumisión es impúdica para el hombre libre), sino para ofrecerle placer molestándolo lo menos posible. Es fácil considerar la sexualidad romana como machista desde los ojos actuales, aunque nada es tan sencillo: ahí está por ejemplo el Ars amandi de Ovidio dando consejos sobre orgasmos femeninos… Pero esa es otra historia y será contada en otra ocasión.

Termas, dormitorios y clubes sexuales privados

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Fotografía: Marie-Lan Nguyen / Museo Archeologico Nazionale di Napoli (DP).

Apollinaris, medicus Titi imperatoris hic cacavit bene. 
Apolinario, médico del emperador Tito, cagó bien aquí.
Grafiti pompeyano.

Los jóvenes con que abríamos este artículo no intentaron consumar su pasión en el Lupanar, sino en las Termas Suburbanas, cerca de la Puerta Marina. Los frescos sexuales de esas termas no tienen un propósito claro: hay quien cree que informaban de que había prostitutas disponibles en la primera planta, pero los actos mostrados no son realistas como los del Lupanar, sino más bien exagerados o paródicos. Un fresco muestra un trío de dos hombres y una mujer; otro representa un cuarteto en que una mujer le practica un cunnilingus a otra, que a su vez está felando a un hombre que es sodomizado por un cuarto personaje  que mira directamente al espectador con aire triunfante. Un tercer fresco muestra un cunnilingus: una matrona lo recibe complacida, mientras el lamedor tiene una expresión furtiva y asustada. Mi teoría favorita sobre el porqué de estas pinturas es la de la arqueóloga Luciana Jacobelli, según la cual las pinturas son viñetas chocantes para identificar los vestuarios («¿Dónde dejé mi toga? ¡Ah, sí, en la cesta bajo el comecoños!»).

También encontramos frescos eróticos decorando dormitorios de casas particulares, como en la Casa de los Vettii y sus pinturas de mujeres semidesnudas. Pero al menos en una ocasión, en la lujosa residencia llamada Casa del Centenario, los frescos parecen esconder algo más. En esta mansión encontramos piscina, baños privados y hasta un nymphaeum o monumento dedicado a las ninfas. Los frescos de sus paredes son magníficos y detallados: la representación más antigua conservada del Vesubio, por ejemplo… Pero para el propósito de este artículo resultan más significativas otras pinturas más inaccesibles.

Una de las habitaciones se encuentra extrañamente escondida en un rincón de la mansión, y en su interior se han encontrado detallados frescos pornográficos de mayor calidad que los del Lupanar. Ese rincón erótico-festivo fue bautizado como «habitación 43» por poco imaginativos arqueólogos y el misterio sobre su uso aún perdura hoy en día. Se cree que el cuarto era un club sexual privado, un cuarto oscuro en el que los dueños de la casa entretenían a sus invitados con fiestas subidas de tono en que los participantes daban rienda suelta a sus deseos. Una pequeña abertura de la pared podría haberse utilizado para observar desde fuera lo que ocurría en el interior: una invitación al voyeurismo y quién sabe si un proto-glory hole. ¿Para qué aventurarse en el sórdido barrio de los burdeles si puedes traerte el lupanar a casa? Estos clubes privados de lujo no eran infrecuentes en las ciudades romanas. El historiador Valerio Máximo describe así una de esas fiestas: «¡Cuerpos desvergonzados en total sumisión, listos para un juego de sexo borracho! Un banquete no para honrar a cónsules y tribunos, sino para denigrarlos». Claro que otros académicos quizá menos proclives a la fiesta piensan que la habitación 43 era simplemente un dormitorio decorado con pinturas eróticas para diversión de los dueños de la casa. Nada sabemos con seguridad.

¿Qué ocurría en la Villa de los Misterios?

Hay un desorden inexpresable bajo la superficie del orden social. 
Eurípides.

Las pinturas más intrigantes de Pompeya se encuentran en una lujosa villa de las afueras. Sobre un fondo rojo intenso, una pintura en friso muestra un extraño ritual formado por escenas de una iniciación dionisíaca. A la izquierda una matrona se sienta en un sillón. Un niño desnudo lee un antiguo ritual. Varias sacerdotisas llevan cestas con pasteles. Una fauna amamanta a una cabrita. Una mujer de pie, con la cabeza echada hacia atrás, retrocede con el espanto grabado en su cara. El dios Baco, completamente borracho, se apoya en Ariadna. Una mujer arrodillada retira el velo que cubre un objeto que no vemos, probablemente un fascinus, un pene erecto. Un demonio femenino de grandes alas negras azota con un látigo a una joven aterrorizada, apoyada en las rodillas de una nodriza. Una bailarina desnuda vista de espaldas danza girando sobre sí misma mientras entrechoca los címbalos… Es una ménade («mujer loca»), sacerdotisa del dios del extravío.

El culto mistérico de Dionisio siempre fue visto con desconfianza por el poder político, en parte por estar dirigido por un clero femenino fuera del control de la religión oficial. En El sexo y el espanto, Quignard interpreta el fresco de la Villa de los Misterios como un reflejo de las antiguas prácticas paganas del sacrificio humano: la bacchatio original consistía en castrar a un hombre, desmembrarlo (sparagmos) y comérselo crudo (omophagia). Con el tiempo se sustituyó al hombre por una cabra, y más adelante el sacrificio devino rito sexual. Pero bajo el velo de la sociedad civil se escondía la ferocidad de las bacantes descuartizando a Orfeo cuando no quiso bailar con ellas… En el 186 d. C., Livio escribió sobre las bacanales: «Cuando la bebida, las palabras lascivas, la noche y la mezcla de los sexos habían extinguido toda modestia, empezaban los actos de libertinaje. Toda persona encontraba a su alcance el tipo de disfrute al que estuviera dispuesto por la pasión predominante en su naturaleza».

Nunca conoceremos los misterios de Dionisio, los órgia de Eleusis. Aristóteles explicó que los misterios tienen tres partes: tà drómena (lo que hacen los personajes), tà legómena (lo que lee el niño, el fatum) y tà deiknýmena (las revelaciones). Es decir: teatro, literatura, pintura. Sea lo que sea lo oculto en la Villa de los Misterios de Pompeya, está relacionado con todas las artes humanas, y en particular con la muerte y el sexo. 



El medio ambiente como escenario de conflicto de clases

Las crisis ecológica, energética, económica y social se potencian mutuamente. La construcción de una alternativa social y ecológicamente sostenible, soldada en base a principios de justicia social y ambiental está todavía pendiente.

El medio ambiente como escenario de conflicto de clases

Que la humanidad enfrenta una crisis ecológica de implicaciones profundas no es ninguna novedad. Resulta demasiado familiar oír a los locutores hablar de Cambio Climático, leer en los periódicos que emitimos grandes cantidades CO2 a la atmósfera, o ver cómo algunos ecologistas, cuidadamente presentados como parias por los mass media, defienden posiciones relacionadas con el fin de los carburantes fósiles o con el declive de algo que llaman biodiversidad; asuntos, sin duda, ajenos al interés material inmediato del grueso de la población.

La ‘normalización del desastre’


El sociólogo valenciano Josep Vicent Marquès acuñó el término «naturalización» para definir el proceso que lleva a una determinada sociedad a enmarcarse en una esfera de normalidad cuyos parámetros han sido definidos (y condicionados) por ella misma y su contexto histórico-cultural. En este espacio, las certezas y los actos sociales vienen determinados por un discurso social hegemónico que establece lo que es normal y lo que no lo es. De manera similar, en los últimos años se ha generado un proceso social que denominaremos ‘normalización del desastre’ ambiental, algo que resulta ciertamente chocante teniendo en cuenta que la hipótesis del cambio climático, hoy innegable, durante años ha sido apartada sistemáticamente. Todos nos acordamos del primo de Rajoy. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, parece que la estrategia ha dado un giro completo con una maniobra loca pero muy hábil. De algún modo, en la mayor parte de las sociedades, fundamentalmente en las del llamado norte global, se ha interiorizado la crisis ecológica como una evidencia que, con todo, ha sufrido una reorientación hacia su concepción como algún tipo de fenómeno natural que sucede en la otra punta del globo; como un suceso que, si bien puede resultar más o menos trágico, en el mejor de los casos nos toca sólo de forma tangencial y no rompe los estándares de horror habituales.

 La industria de Hollywood, que ha colocado en escena los grandes desastres humanitarios de la historia una vez han sido digeridos por el gran estómago social, también se atrevió con escenarios ambientalmente apocalípticos y postapocalípticos: reprodujo un cambio brusco y fatal del clima global en El día de mañana, creó una raza súper avanzada de aliens ecologistas que lanzaron su "Ultimátum a la Tierra", y proyectó una situación de inhabitabilidad del planeta a través de "Wall-E", ese robot adorable, de la mano del gigante Disney. Desde tal perspectiva, se hace inevitable caer en la cuenta de que asistimos a algo mucho más terrible y fatídico que el propio desastre: nos hallamos ante su normalización social, ante una suerte reemplazo cinematográfico que observamos desde la butaca mientras comemos palomitas, lo que nos lleva al razonamiento natural de que todo acabará en cuanto salgamos de la sala de proyecciones.

Persistiendo en la jerga cinematográfica, la sinopsis de todo esto vendría a exponer que la lógica capitalista se ha apropiado no sólo de la propia naturaleza, sino que su maquinaria de espectacularización también lo ha hecho de la capacidad de aceptación social de su degradación. Ha logrado trivializar y ‘ficcionar’ el desastre ecológico, poniéndolo en el mismo plano abstracto en el que ha colocado a "Superman" o a "Godzilla".

“¡Más madera!”


Poco hay que decir sobre la señalada apropiación de la naturaleza que no haya sido ya objeto de sesudos estudios y debates, fundamentalmente desde ópticas marxistas y altermundistas. Para exponerlo de manera sintética, basta con una sola idea central: el modelo económico capitalista, fundamentado en el crecimiento continuo e ilimitado, choca frontalmente con la propia naturaleza finita de nuestro planeta. Y es que si hay algo que podemos dar por rotundamente cierto es que la Tierra tiene unos límites físicos perfectamente definidos. A partir de este punto, no es osado decir que la forma de orden social y económico dominante en las cuatro o cinco últimas décadas ha declarado una guerra sistemática y brutal al planeta y a sus pueblos. No es casual que lo que hoy se conoce como crisis ecológica se emplace en el mismo período histórico que la consumación de las prácticas geopolíticas y económicas neoliberales.

La dimensión internacional-mercantilista del neoliberalismo ha generado múltiples y profundas contradicciones con la mera idea de justicia social, aun en su sentido más blando. Ha dotado a los grandes capitales de una potestad de exigencia sobre los gobiernos para que actúen en su beneficio bajo el chantaje de trasladar su producción a países que resulten más amables con sus intereses. Ésta es, probablemente, la manera más sencilla que encuentra el cuerpo corporativo transnacional de potenciar rebajas salariales al tiempo que ve reducida su carga impositiva. Y todo ello sin necesidad de ganar ningunas elecciones. Por descontado, hay un pretexto muy atractivo que justifica tal desliz: el crecimiento económico; ya no en un significado monetario, sino más bien como una construcción social, poetizada desde las altas esferas, que encarna un papel de superhéroe incorpóreo con el que resulta difícil no alinearse. Su potencial de seducción se ve, además, acrecentado ante el actual contexto de crisis económica, erigiéndose como único bálsamo capaz de bajar la fiebre social.

Pero hay objeciones para nada desdeñables. Resulta importante reiterar que, en el marco capitalista, el crecimiento económico constituye necesariamente un motor en continuo funcionamiento con una demanda crónica de combustible, algo inherentemente contradictorio con la naturaleza, aun suponiéndola como una simple dispensadora de recursos. Un antiguo profesor de la facultad solía comparar esta idea con aquella escena de Los hermanos Marx en el Oeste en la que un Groucho metido a maquinista bramaba su célebre “¡Es la guerra! ¡Traed madera! ¡Más madera!”, a lo que Harpo y Chico, enfervorecidos, respondían arrojando maletas, asientos, puertas a la locomotora. El acto concluye con el tren transitando a toda velocidad pero completamente despedazado.

Crisis ecológica y energética, claves en la guerra contra los pobres


El símil es tristemente ilustrativo y extrapolable a buena parte de los problemas ambientales, si no a todos. Cambio climático, pérdida de infraestructura verde, pérdida de diversidad biológica, y un largo etcétera. Todos ellos íntimamente vinculados a la acción del hombre, no de un modo generalizador, que supondría atribuir responsabilidades equitativas, sino más bien a una determinada marca histórica en la que esa ‘acción del hombre’ se ubica. Hablo de esa forma de hacer tan siglo XX, tan american way of life, que se ha vertebrado en torno a la energía fósil, fundamentalmente, cuyo cénit rozamos ya con la punta de los dedos y que, según grandes expertos en la materia, en modo alguno podrá ser sustituida por fuentes de energía renovables con la actual demanda energética.


 Con el agotamiento de los combustibles fósiles no sólo se hunde una fuente de energía, ni tan siquiera sólo un modelo energético. Se hunde el mismo esquema organizativo que rige las actuales sociedades, arrastrando consigo elementos tan esenciales como el propio acceso a los alimentos. Con un sistema alimentario global absolutamente dependiente de los combustibles fósiles, tanto a nivel de producción como de transporte, el rumbo apunta hacia un aumento brusco del precio mundial de los alimentos supeditado al incremento del precio del combustible. Este escenario invoca un severo impacto social caracterizado por el ensanchamiento de la brecha económica, no ya entre el norte y el sur globales, donde la brecha está ya consolidada, sino también en la esfera interna de países occidentales, donde el porcentaje de personas en situación de pobreza es cada vez mayor. Además, el perfil globalizado del modelo estimula un oligopolio de grandes corporaciones con capacidad competidora en detrimento de pequeñas empresas y campesinos, que difícilmente pueden asumir los costes necesarios para entrar en la fiesta tétrica del libre mercado.

Paralelamente, tales megacorporaciones, asentadas sobre la obtención del máximo beneficio y el cortoplacismo, son las que contribuyen de la manera más brutal y deliberada al cambio climático mediante el uso de agroquímicos nocivos, la degradación sistemática del recurso suelo o la emisión de gases invernadero, cuyos efectos globales (desastres naturales, alteración de las estaciones y cambios en los estándares climáticos en general) redundan en la agudización de las desigualdades: los más afectados por tales efectos son, naturalmente, los países más empobrecidos y los estratos obreros de las sociedades opulentas.

Tal y como se entrevé, las crisis ecológica, energética, económica y social se antojan como un agregado indisoluble. No sólo son inseparables, sino que se potencian mutuamente, componiendo un lienzo macabro al estilo de Los cuatro jinetes del Apocalipsis que hace ya tiempo que siembran guerra, hambre y muerte en las capas poblacionales empobrecidas. Mientras tanto, la comunidad internacional responde con instrumentos como la reciente Conferencia de París que, por muy histórica y positiva que haya sido dibujada por los grandes medios, reviste gran insuficiencia y unos tintes de optimismo que no concuerdan con la magnitud del problema.



No. Esto no es un film de Hollywood, no va a venir un héroe radiante a salvar el planeta, y ni por asomo este será encarnado por el crecimiento económico. Pero claro que existe salida. De hecho, la solución es forzosa y debe ser sistémica. El modelo capitalista global está obligado a desaparecer, ciertamente no porque las tesis ecologistas y anticapitalistas gocen de posiciones políticas hegemónicas, sino por la propia inviabilidad del modelo. En absoluto es utópico pensarlo; parafraseando al escritor, politólogo y profesor universitario Carlos Taibo, “lo realmente utópico es creer que es viable vivir cada vez con más y más en un planeta finito”.

Sólo queda pendiente la construcción de una alternativa social y ecológicamente sostenible, soldada en base a principios de justicia social y ambiental, con todo lo que esto acarrea. La solución, efectivamente, será radical o no será, en el sentido de que necesariamente afectará a los cimientos de la actual sociedad, a su raíz. Se ha alcanzado un abismo complejo en el que la salida pasa por desaprender lo aprendido en las últimas décadas, y esto involucra algunas construcciones socio-culturales fuertemente afianzadas (cultura del consumo, transporte, cultura de la inmediatez, arquitectura de ciudades, etc.), y las formas de relación social y de convivencia con la naturaleza.


Fuente:  http://www.elsalmoncontracorriente.es/?El-medio-ambiente-como-escenario

domingo, 6 de noviembre de 2016

La medida de las cosas

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Henry Cavendish
Cuando el músico de origen alemán William Herschel decidió que lo que realmente le interesaba en la vida era la astronomía, recurrió a John Michell para que le instruyese en la construcción de telescopios, una amabilidad por la que la ciencia planetaria está en deuda con él desde entonces.
  De todo lo que consiguió Michell, nada fue más ingenioso o tuvo mayor influjo que una máquina que diseñó y construyó para mediar la masa de La Tierra. Lamentablemente, murió antes de poder realizar los experimentos, y tanto la idea como el equipo necesario se pusieron en manos de un científico de Londres inteligente pero desmesuradamente retraído llamado Henry Cavendish.
   Cavendish era un libro entero él solo. Nació en un ambiente suntuoso (sus abuelos eran duques, de Devonshire y de Kent, respectivamente); fue el científico inglés más dotado de su época, pero también el más extraño. Padecía, en palabras de uno de sus escasos biógrafos, de timidez hasta un "grado que bordeaba lo enfermizo". Los contactos humanos le causaban un profundo desasosiego.
   En cierta ocasión abrió la puerta y se encontró con un admirador austríaco recién llegado de Viena. El austriaco, emocionado, empezó a balbucir alabanzas. Cavendish recibió durante unos instantes los cumplidos como si fuesen golpes que le asestasen con un objeto contundente y, luego, incapaz de soportarlo más, corrió y cruzó la verja de entrada dejando la puerta de la casa abierta. Tardaron varias horas en convencerle de que regresase a su hogar. Hasta su ama de llaves se comunicaba con él por escrito.
   Aunque se aventuraba a veces a aparecer en sociedad -era especialmente devoto de las soirés científicas semanales del gran naturalista sir Joseph Banks-, los demás invitados tenían siempre claro que no había que acercarse a él ni mirarle siquiera. Se aconsejaba a quienes deseaban conocer sus puntos de vista que paseasen a su lado como por casualidad y que "hablasen como si se dirigieran al vacío". Si los comentarios eran científicamente dignos, podían recibir una respuesta en un susurro. Pero lo más probable era que sólo oyesen un molesto chillido y se encontrasen al volverse con un vacío real y viesen a Cavendish huyendo hacia un rincón más tranquilo.
  Su riqueza y su amor a la vida solitaria le permitieron convertir su casa en un gran laboratorio. En el curso de su larga vida, Cavendish hizo una serie de descubrimientos señalados (fue, entre otras muchas cosas, la primera persona que aisló el hidrógeno y la primera que unió el hidrógeno y el oxígeno para formar agua), pero casi nada de lo que hizo estuvo al margen de la excentricidad. Para continua desesperación de sus colegas, aludió a menudo en sus publicaciones a los resultados de experimentos de los que no le había hablado a nadie. En este secretismo no sólo se parecía a Newton, sino que le superaba con creces.[ ...]
 
Dibujo de la sección vertical de la balanza de torsión de Cavendish, incluyendo el recinto en la que estaba ubicada. Las esferas grandes estaban suspendidas de un bastidor, de forma que se podían orientar desde el exterior respecto a las esferas pequeñas mediante un sistema de poleas. Figura 1 del escrito de Cavendish.
Cavendish, entre otras muchas cosas y sin decírselo a nadie previó la ley de la conservación de la energía, la ley de Ohm, la de las presiones parciales de Dalton....[...]. Pero lo que nos interesa es el último experimento conocido cuando, a finales del verano de 1747, a los sesenta y siete años, fijó su atención en las cajas de instrumental que le había dejado John Michell.
   Una vez montado, el aparato de Michell parecía más que nada una máquina de hacer ejercicio del Nautilus en versión del siglo XVIII. Incluía pesas, contrapesos, péndulos, ejes y cables de torsión. En el centro mismo de la máquina había dos bolas de plomo que pesaban 140 Kg y que estaban suspendidas al lado de dos esferas más pequeñas. El propósito era calcular la constante gravitatoria,de la que podía deducirse el peso (estrictamente hablando la masa) de la Tierra. [...]

Diagrama de la balanza de torsión utilizada en el "experimento de Cavendish", realizado por el propio Henry Cavendish en 1798: Se midió la fuerza de gravedad entre las masas M y m, calculándose la densidad de la Tierra. Etiquetas: (M) masa de las bolas de plomo estacionarias, (m) masa de las bolas de plomo móviles, (F) fuerza gravitacional entre cada par de bolas, () ángulo de equilibrio respecto a posición neutra, () módulo de torsión del alambre, (r) distancia entre los centros de las bolas cuando están en equilibrio, (L) distancia entre el alambre y cada una de las bolas pequeñas (longitud de la varilla: 2L).

   La clave era la delicadeza. La habitación en la que estaba el aparato no se podía permitir ni un susurro perturbador. Así que Cavendish se situaba en una habitación contigua y efectuaba las observaciones con el telescopio empotrado en el ojo de la cerradura. Fue una tarea agotadora, tuvo que hacer 17 mediciones interrelacionadas y tardó casi un año en hacerlas. Cuando terminó sus cálculos, proclamó que la Tierra pesaba un poco más de 13.000.000.000.000.000.000.000 libras, o 6.000millones de toneladas métricas [...]. Desde entonces no se ha podido mejorar significativamente el cálculo; el mejor de ellos actualmente es el que le da un valor de 5.972,5 millones de billones de toneladas, una diferencia de sólo un 1% aproximadamente respecto a la cifra de Cavendish. Curiosamente, todo esto no hace más que confirmar los cálculos que había hecho Newton 110 años antes sin ningún dato experimental.
 Lo cierto es que, a finales del siglo XVIII, los científicos conocían con mucha precisión la forma y las dimensiones de la Tierra y su distancia del Sol y de los planetas. Y ahora Cavendish, sin salir de su casa les había proporcionado el peso.


Bill Bryson

Valor del pasado


Tara Hardy


Hay algo de inexacto en los recuerdos:
una línea difusa que es de sombra, 
de error favorecido.
                              Y si la vida
en algo está cifrada
es en esos recuerdos
precisamente desvaídos,
quizá remodelados por el tiempo
con un arte que implica ficción, pues verdadera
no puede ser la vida recordada.
                                                 Y sin embargo
a ese engaño debemos lo que al fin
será la vida cierta, y a ese engaño
debemos ya lo mismo que a la vida. 



Felipe Benítez Reyes

viernes, 4 de noviembre de 2016

After Dark


Turquía detiene a los presidentes del partido de la izquierda kurda

Además de a los líderes del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), también arrestan a nueve diputados de la formación por la investigación sobre terrorismo que les relaciona con el proscrito Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK)

Los co-presidentes del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), Selahattin Demirtas y Figen Yuksekdag. REUTERS/Murad Sezer
Los co-presidentes del Partido Democrático de los Pueblos (HDP), Selahattin Demirtas y Figen Yuksekdag. REUTERS/Murad Sezer
La policía turca ha detenido este jueves a Selahattin Demirtas y Figen Yüksekdag, copresidentes del izquierdista Partido Democrático de los Pueblos (HDP), tercera fuerza en el Parlamento y conocido por su defensa de los derechos de la minoría kurda, según medios locales.

Yüksekdag fue arrestada en su casa en Ankara y Selahattin Demirtas momentos más tarde en Diyarbakir, la "capital" de las regiones kurdas, informó la cadena NTV.

En una operación simultánea en varias provincias, la mayoría situadas en el sureste del país, la policía detuvo a varios diputados más, entre ellos el actor y guionista Sirri Süreyya Önder, una figura emblemática de la izquierda turca, que fue arrestado en Ankara.

En total, once diputados del HDP han sido arrestados, según declaraciones del Ministerio de Interior, citadas por NTV.

Las detenciones se practicaron en el marco de una investigación sobre terrorismo relacionado con el proscrito Partido de Trabajadores de Kurdistán (PKK), iniciada en agosto, por la que ambos dirigentes políticos habían recibido citaciones judiciales, señala la agencia Anadolu.

Demirtas y Yüksekdag se habían negado a acudir al tribunal, dada su condición de diputados, pero en mayo pasado el Parlamento había votado levantar la inmunidad parlamentaria de los acusados.

Según una declaración de la Fiscalía citada por NTV, las detenciones se producen por la negativa de los diputados a acudir al juicio al que fueron citados.

"Sois unos bandidos, y el fiscal es un bandido", increpó Yüksekdag a las policías que la detuvieron, según se aprecia en un vídeo difundido por en la cuenta oficial del HDP en Twitter.

La investigación judicial que involucra a los diputados se centra en las protestas de octubre de 2014 en las que se enfrentaron activistas de la izquierda kurda y simpatizantes islamistas con motivo del asedio del Estado Islámico a la ciudad kurdosiria de Kobani.

A los diputados del HDP se les acusa de haber incitado a la violencia durante estas protestas, que dejaron varias decenas de muertos.


Fuente: http://www.publico.es/internacional/turquia-detiene-presidentes-del-partido.html

Así son las Nuevas Derechas alemanas: jóvenes, intelectuales y nacionalistas

Movimientos y partidos de ultraderecha avanzan electoralmente en Alemania, pero ya no son los marginales de antaño. Su viejo sueño, formar un Frente de Derechas, parece hoy algo plausible
Foto: Manifestación de Movimiento Identitario por Europa en Viena, mayo de 2014 (Foto: Web de Identitäre Bewegung)
Manifestación de Movimiento Identitario por Europa en Viena, mayo de 2014 (Foto: Web de Identitäre Bewegung)
Algo se mueve en la extrema derecha alemana. El avance electoral del joven partido nacionalista, derechista, euroescéptico y antimigración Alternativa para Alemania (AfD) es un síntoma de ello, pero no el único. Desde que el ala más radical de AfD se impusiera dentro del partido y comenzara a obtener bancadas propias en (hasta ahora) diez parlamentos regionales, mucho se ha escrito sobre las razones de ese avance electoral: llegada de refugiados, crisis del euro, aumento de la precariedad laboral y de la desigualdad social, desgaste político de la canciller Angela Merkel, fallida comunicación del Gobierno federal alemán…

La escena de la extrema derecha alemana arroja otro fenómeno que parece respaldar los éxitos electorales de AfD: el surgimiento de una nueva intelectualidad ultraderechista que alimenta a través de editoriales, revistas y plataformas en Internet el argumentario político de sectores ávidos de una revolución ultraconservadora y descontentos con la marcha actual del país. Una escena que ofrece un discurso más sofisticado de lo que hasta ahora era habitual en la extrema derecha alemana.

Tanto la militancia como los votantes más fieles de AfD contrastan con la imagen tradicional de la ultraderecha y del neonazismo germano desde 1949. El Partido Nacional Demócrata de Alemania (NPD) fue hasta hace un par de años la principal referencia de esa escena. Una formación relacionada con la militancia violenta, el terrorismo neonazi, el racismo más recalcitrante y la nostalgia nacionalsocialista. Las llamadas Nuevas Derechas, conformadas por un conglomerado de organizaciones y activistas, han logrado apartarse de la estética del NPD con un discurso que, sin dejar de ser hipernacionalista, ultraconservador y abiertamente rayano con el racismo, atacan por igual a todos los partidos políticos alemanes establecidos y obtienen un potencial electoral transversal.

El Instituto para Política Estatal (IfS, por sus siglas en alemán), uno de los arietes ideológicos de las autoproclamadas Nuevas Derechas, ofrece en su web un párrafo paradigmático de esa estrategia política: “La socialdemocratización del llamado centro es una realidad que se refleja en ciertas posiciones defendidas hace 10 años por la izquierda y que se han generalizado en la CDU [democristianos], CSU [socialcristianos bávaros] y el FDP [liberales]. Ello afecta sobre todo a la postura sobre la sociedad multicultural y el abuso histórico-político del pasado alemán. (…) Sin identidad nacional no hay futuro para Alemania”.

Las Nuevas Derechas, con AfD como principal baluarte político, están consiguiendo así capitalizar electoralmente tanto una parte del abstencionismo tradicional como un espacio social ultraconservador que probablemente siempre estuvo ahí, pero que los democristianos de la CDU-CSU de Merkel ya no parecen en disposición de integrar en su electorado. De esta forma, el tablero político germano parece inexorablemente abocado a romperse por la extrema derecha en las próximas elecciones generales previstas para septiembre de 2017; tras ellas, el Bundestag (Parlamento federal) será muy probablemente el más fragmentado de la historia de la historia de la República Federal Alemana y tendrá en su seno a una fuerza política situada a la derecha de la democraciacristiana, algo inédito en Alemania desde 1949.

Jóvenes y radicales

Centro de Berlín, finales del pasado agosto. Un grupo de jóvenes activistas se encarama a plena luz del día a la céntrica Puerta de Brandeburgo. Cientos de turistas miran con curiosidad la acción a la espera de un mensaje ecologista o de extrema izquierda. En su lugar, y para sorpresa de muchos, los activistas despliegan una pancarta con la siguiente frase: “Fronteras seguras, futuro asegurado”.

El Movimiento Identitario (Identitäre Bewegung) fue el responsable de esta acción. “Somos la primera fuerza patriota y libre que toma parte activa y con éxito por la nación, la libertad y la tradición”. Así se presenta este grupo de clara orientación ultraderechista. Con una estética moderna, fresca, juvenil e incluso cercana a la de movimientos de izquierda alternativa, el Movimiento Identitario tiene un objetivo claro: “Mantener las identidades, culturas y tradiciones locales, nacionales y europeas, y luchar contra la migración masiva y la islamización que tiene lugar durante años, así como contra el derrumbamiento moral de nuestra democracia y nuestra sociedad”.

Foto: Un miembro de la formación de extrema derecha Partido Nacional Democrático Alemán (NPD) declara ante la policía en Hamburgo (Reuters).
Un miembro de la formación de extrema derecha Partido Nacional Democrático Alemán (NPD) declara ante la policía en Hamburgo (Reuters).
El Movimiento Identitario, procedente originalmente de Francia, nació en Alemania en 2012. Desde entonces, sus activistas realizan campañas en Internet y en la calle para luchar contra lo que consideran un multiculturalismo impuesto por unas élites que no los representan. Pese a su mensaje netamente ultraderechista, el Movimiento Identitario se aparta explícitamente de lo que ellos llaman Viejas Derechas (“racistas, neonazis, etc...”) para ofrecer un discurso algo más elaborado: defienden el concepto de “etnopluralismo, que contraponen al de “multiculturalismo”. Aseguran apostar por el mantenimiento de la diversidad cultural, siempre y cuando las diferentes culturas se mantengan dentro de sus “territorios históricos”. Un argumento que no es nuevo en la extrema derecha europea, pero que ahora es defendido con una estética renovada y en un momento histórico más propicio.

Frente de Derechas


AfD, Pegida (Patriotas Europeos Contra la Islamización de Occidente) y el Movimiento Identitario son las principales organizaciones de las llamadas Nuevas Derechas alemanas. Su objetivo es, según observadores del fenómeno, crear un Frente de Derechas que se convierta en un polo ideológico que marque la agenda política alemana y, por qué no, incluso tomar algún día el poder. Un escenario que hasta hace poco tiempo la mayoría de politólogos y analistas consideraba inverosímil en Alemania, pero que, como demuestra el avance electoral de AfD, ahora ya no lo parece tanto.

“Las diferentes escenas se interconectan cada vez de manera más efectiva. En el centro actúan AfD y Pegida como centro gravitacional de todas fuerzas radicales. (…) Además de la islamofobia, el principal punto de su programa es el ‘etnopluralismo’; es decir, la creación de un mundo que conserve los espacios nacionales-culturales. Eso no es otra cosa que una especie de apartheid mundial entre pueblos”.

Este párrafo está extraído del libro “Ciudadanos peligrosos. Las Nuevas Derechas alcanzan el centro”. Escrito por Liane Bednarz y Christoph Giesa, dos periodistas y publicistas de corte liberal y conservador, el libro advierte que Alemania parece estar en un momento histórico perfecto para lo que la extrema derecha germana ha esperado durante décadas: convertirse en un actor político influyente y decisivo a nivel federal. Su agenda política es harto conocida: férrea oposición a una sociedad abierta y multicultural, recuperación de un concepto de ciudadanía basado en criterios étnicos y religiosos, posiciones claramente antimigratorias, euroescepticismo militante, revisionismo histórico y ultraconservadurismo moral.

¿Nuevo terrorismo ultraderechista?

“El año pasado registramos más de mil ataques contra centros de acogida de refugiados, y este año volvemos a ver un incremento de la violencia política, tanto de izquierda como de derecha. Pero es cierto que el peligro derechista nos preocupa más, porque ahora es más inteligente”, asegura a El Confidencial Rainer Wendt, presidente del Sindicato Policial de Alemania y autor del libro “Alemania en peligro. Cómo un Estado débil pone en juego su seguridad”, recientemente publicado.
“Antes, cuando hablábamos de extremismo ultraderechista, siempre teníamos en mente esos tipos fornidos, de cabeza rapada, cruces gamadas tatuadas y también un poco tontos”, continúa el comisario Wendt. “Este tipo de gente sigue existiendo, pero hay nueva extrema derecha muy peligrosa, que no sólo aprovecha el ambiente social, sino que también establece estructuras que actúan de manera conspirativa y más profesionalizada”.

Manifestantes de ultraderecha insultan a periodistas durante una marcha nazi en Colonia (Reuters).
Manifestantes de ultraderecha insultan a periodistas durante una marcha nazi en Colonia (Reuters).
Si se le pregunta si descarta la aparición de un nuevo terrorismo neonazi o ultraderechista organizado, como ya existió en el pasado reciente de Alemania, su respuesta es clara y directa: “No”. Rainer Wendt no está solo en ese sentido. Hace tiempo que observadores de esta nueva escena ultraderechista alemana advierten que hay activistas que están desapareciendo en la clandestinidad, lo que podría indicar el establecimiento de células terroristas organizadas e interconectadas preparadas para atentar.

El surgimiento del denominado Frente de Derechas, en el que las conexiones entre AfD, el Movimiento Identitario y Pegida son más que evidentes, apunta que en Alemania está cristalizando un sector social que podría intentar dar cobertura a un nuevo terrorismo ultraderechista. Uno de los párrafos de la autodescripción que ofrece el Movimiento Identitario alemán no podría ser más inquietante: “En Europa nos encontramos en el inicio de uno periodo de cambio. Para que ese cambio transcurra como queremos, necesitamos la colaboración de activistas jóvenes, inteligentes y dispuestos a sacrificarse y a corresponder al espíritu de nuestras vanguardias europeas, a conservar y a defender su patria”.

Miembros del partido alemán de extrema derecha NPD durante una acto de la formación en Bretzenheim (Reuters).
Miembros del partido alemán de extrema derecha NPD durante una acto de la formación en Bretzenheim (Reuters).




Más información :  http://www.elconfidencial.com/mundo/2016-11-03/nuevas-derechas-alemania_1283931/

jueves, 3 de noviembre de 2016

Acusan a Trump de violar en reiteradas ocasiones a una niña de 13 años en 1994

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Una mujer, bajo el seudónimo de “Jane Doe”, demandó al candidato republicano por una serie de agresiones sexuales que ocurrieron en Nueva York en el año de 1994, cuando apenas contaba con trece años. La mujer iba a ofrecer ayer una conferencia de prensa pero canceló el encuentro de última hora.

Lisa Bloom, su abogada, informó a los medios de comunicación que la conferencia que daría la agraviada a las 3 horas, tiempo del Pacífico, no se llevaría a cabo porque la víctima ha sido blanco de amenazas y tiene miedo a mostrarse en público.

En junio de este año, The Huffington Post publicó la denuncia de Doe, mediante la columna de la periodista Gloria Allread pero, de acuerdo con su defensa, el caso no ha sido lo suficientemente cubierto por los medios de comunicación, que incluso han ocultado la información, asegura.

De acuerdo con el diario estadounidense, los abusos sucedieron en las fiestas organizadas por Jeffrey Epstein, ejecutivo financiero, quien estuvo preso en 2008 acusado de solicitar los servicios sexuales de una menor de edad y quien era conocido por organizar fiestas que incluían encuentros sexuales con niñas y adolescentes.


Fuente:  http://www.yometiroalmonte.es/2016/11/03/acusan-trump-violar-reiteradas-ocasiones-nina-13-anos/

martes, 1 de noviembre de 2016

Un cannabinoide acaba con células tumorales gracias al ‘reciclaje’ celular

Los científicos saben que el proceso con el que la célula recicla sus componentes, la autofagia –protagonista del Nobel de Medicina 2016–, puede provocar la muerte celular. Una investigación liderada por la Universidad Complutense de Madrid ha descubierto cómo, utilizando para ello el principal componente activo del cannabis, el THC. En estudios in vitro y en ratones los investigadores han comprobado el potencial de este cannabinoide a la hora activar la autofagia, lo que podría abrir la puerta a nuevas terapias.

<p>Efecto del tratamiento con THC en los autofagosomas (verde) y lisosomas (rojo) de células de glioma. / Guillermo Velasco</p>
Efecto del tratamiento con THC en los autofagosomas (verde) y lisosomas (rojo) de células de glioma. / Guillermo Velasco

 El principal componente activo del cannabis, el THC (delta-9 tetrahidrocannabinol), ha resultado efectivo en la muerte de células tumorales gracias al mecanismo de ‘reciclaje celular’ o autofagia. Este proceso con el que la célula degrada y recicla sus componentes le ha valido el Premio Nobel de Medicina 2016 a uno de sus descubridores, Yoshinori Ohsumi.

“Hemos identificado uno de los factores que determina que la activación de la autofagia conduzca a la muerte de las células tumorales”, explica Guillermo Velasco, investigador del departamento de Bioquímica y Biología Molecular I de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y autor principal del trabajo que se publica en Autophagy.

Los científicos han utilizado un cultivo de células de glioma –un tumor cerebral muy agresivo– y las han sometido a dos tratamientos por separado: ausencia de nutrientes y suministro de THC. Estudios previos han comprobado que, en ambos casos, se induce a la célula a que inicie el proceso de autofagia, aunque de dos formas diferentes.

Por un lado, la ausencia de nutrientes potencia la autofagia protectora, que ocurre cuando las células la activan para digerir componentes celulares más complejos y obtener la energía necesaria para adaptarse a esa situación de ayuno. En el caso del THC, lo que potencia es una autofagia más destructiva.

Al comparar los cambios que se producían en las células tras la ausencia de nutrientes o el suministro del cannabinoide, los científicos descubrieron que solo el tratamiento con THC aumentaba los niveles de unos lípidos (dihidroceramidas) que, a la larga, desencadenaban la muerte de la célula.

“El estudio demuestra que el aumento de los niveles de algunas dihidroceramidas tiene un carácter desestabilizador para los orgánulos de la célula implicados en la degradación de componentes celulares, lo cual lleva, en último término, a la muerte de las células tumorales”, afirma Velasco.

Un paso hacia nuevas terapiasLa investigación también muestra, tanto en estudios in vitro como en tumores generados en ratones, que la manipulación de los niveles de estos lípidos puede ser una estrategia para activar una autofagia que conduce a la muerte de las células tumorales, lo que reduciría el crecimiento tumoral.

“Estas observaciones pueden contribuir a sentar las bases para el desarrollo de nuevas terapias antitumorales basadas en la activación de la muerte a través de la autofagia”, mantiene el científico.

Además, el estudio ayuda a comprender el mecanismo de acción de los cannabinoides en células tumorales, un campo de estudio en el que el departamento de Bioquímica y Biología Molecular I de la UCM lleva más de una década trabajando.

En el trabajo, liderado por la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Investigaciones Sanitarias San Carlos, también participan el Instituto de Química Avanzada de Cataluña, el Instituto de Biofísica (UPV/EHU-CSIC), la Universidad del País Vasco, el Danish Cancer Society Research Center (Dinamarca), la Universidad de Newcastle (Reino Unido), el Centro de Investigaciones Biológicas (CSIC), la Universidad de Sunderland (Reino Unido), el Instituto Nacional de Enfermedades Infecciosas (Japón) y el CIBERNED


 Fuente: http://www.agenciasinc.es/Noticias/Un-cannabinoide-acaba-con-celulas-tumorales-gracias-al-reciclaje-celular

Before the flood



Martin Scorsese es el productor ejecutivo de este largometraje, que cuenta además con Brett Ratner, Fisher Stevens y James Packer como productores junto a DiCaprio