miércoles, 6 de julio de 2022
martes, 5 de julio de 2022
#Chile #YoApruebo
Ayer se entregó el borrador de la nueva Constitución que reemplazará la heredada de la dictadura.
Las compañeras de la Casa de la Mujeres de Huamachuco, las mismas que denunciaban con arpilleras las violaciones de DDHH, lo tienen claro.Vía https://twitter.com/BeaSilva9/status/1544241827871612929
Naomi Klein: Estados Unidos está en medio de un “golpe de estado judicial”
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Tribunal Supremo de EE UU. |
La reconocida ecologista y escritora Naomi Klein sostuvo el jueves que durante la semana pasada, Estados Unidos experimentó las primeras etapas de un “golpe judicial en marcha”, ya que la Corte Suprema dio un mazazo al derecho al aborto, a las leyes de control de armas y a la autoridad del gobierno federal para abordar las emisiones de gases de efecto invernadero que están alimentando la emergencia climática mundial.
“Hemos sido testigos de un golpe de estado judicial”, escribió Klein en una columna para The Intercept, señalando también las decisiones del alto tribunal de derecha para debilitar la soberanía indígena y socavar aún más la separación de la iglesia y el Estado.
“Y ahora esto: una decisión que desguaza el poder de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) para regular una de las principales fuentes de las emisiones de carbono que desestabilizan nuestro planeta”, escribió Klein, quien durante años ha explorado las formas en que las fuerzas políticas reaccionarias y las corporaciones se han aprovechado de las crisis para imponer su voluntad, un método que ha llamado “La Doctrina del Shock”.
El caso Virginia Occidental contra la EPA supone una victoria rotunda para esas fuerzas, que llevan décadas coordinando y emprendiendo acciones legales contra la autoridad reguladora del gobierno federal, sobre todo cuando se trata de limitar la capacidad de las empresas para contaminar y degradar el medio ambiente a su antojo. “El golpe judicial en progreso que conduce este tribunal no ha terminado en absoluto”, advirtió Klein el jueves.
“El próximo mandato, el Tribunal Supremo escuchará un caso de redistribución de distritos que podría facilitar sobremanera la invención de una pretensión legal para anular el voto popular en las elecciones a favor de los electores designados por el Estado —lo mismo que Donald Trump intentó pero no logró hacer, porque suficiente gente tenía miedo de terminar en la cárcel”.
Klein destacó la plausibilidad de que un grupo de personas “cuya sola presencia en la corte requirió grotescos abusos de la democracia” está tranzando “la línea para desbaratarla”, agregó. "El momento de impedir que tengan la oportunidad es ahora“.
Klein argumentó que para combatir los ataques de los jueces de la derecha contra las libertades básicas y el clima, el presidente Joe Biden y el Congreso, estrechamente demócrata, deben “desafiar la legitimidad subyacente del Tribunal Supremo de Estados Unidos y promover una agenda de acción climática agresiva”.
”La historia contiene encrucijadas en las que un solo conjunto de decisiones puede alterar la trayectoria de un pueblo, o incluso de un planeta“, continuó Klein. “La respuesta del gobierno de Biden a la sentencia de la EPA del Tribunal Supremo (6-3), que se suma a las otras escandalosas tomas de poder, es un momento así”.
Tras la decisión del tribunal del jueves, los grupos climáticos y los legisladores progresistas dejaron claro que Biden y el Congreso tienen a su disposición numerosas herramientas ejecutivas y legislativas para frenar el uso de combustibles fósiles, reducir las emisiones que calientan el planeta y reforzar la producción de energías renovables. Que opten por utilizarlas es una cuestión de voluntad política.
“Biden y los demócratas se dirigen actualmente hacia una ola de derrotas”, escribió Klein. “Pero no es demasiado tarde para retomar el camino. Acaban de recibir una palanca ganadora: utilizar el ataque del Tribunal Supremo al control urgente del carbono como catalizador para construir una democracia más significativa y tomar al mismo tiempo una acción climática transformadora. Si se deciden a hacerlo, todos los habitantes del planeta ganan. Si se niegan, se merecen todas las derrotas que les lleguen”.
El mundo visto desde dentro
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domingo, 3 de julio de 2022
Regularidad matemática
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| Fuente: https://principia.io/2015/02/15/galileo-galilei-el-metodo-cientifico-experimental.Ijc3Ig/ |
"No hay emoción como la de vislumbrar la ley matemática detrás del desorden de las apariencias"
Galileo Galilei
El día en el que entendimos un cuadro de Goya gracias a una vieja fotografía
Uno de los mejores cuadros de Goya es 'Perro semihundido' estuvo a
punto de desaparecer. El dueño de la finca, un aristócrata francés que
compró la finca a los herederos del pintor, tuvo la idea de arrancar las
pinturas de la pared mediante la técnica del strappo (arranque). Lo
quisieron vender en Francia y nadie pujó por él. Así que su dueño lo
donó al museo del Prado. Hoy está considerado una obra maestra y todos
dudan de su significado. Pero si nos detenemos a contemplar las
fotografías que le hizo Jean Laurent en 1874, entenderemos todo...Continuar leyendo: https://www.meneame.net/m/cultura/dia-entendimos-cuadro-goya-gracias-vieja-fotografia
Richard Heinberg entrevista a Dennis Meadows en el 50 aniversario de «Los límites del crecimiento»

Son escasas las ocasiones en que un libro cambia realmente el mundo. En el siglo XIX, un libro tal fue El origen de las especies, de Charles Dawin. Para el siglo XX, fue Los límites del crecimiento. Este best-seller de 1972 no sólo contribuyó al surgimiento del movimiento ecologista, sino que mostró que la dinámica subyacente al mundo industrial moderno era insostenible en apenas el tiempo de un par de vidas humanas. Esta información era de una profunda importancia y se hacía llegar de una manera creíble y clara, de modo que cualquier persona con responsabilidades políticas podía comprenderla. Por desgracia, el libro sufrió el rechazo de gente poderosa con intereses personales en el modelo económico occidental basado en el crecimiento que estaba apoderándose del resto del mundo. Hoy en día estamos empezando a ver los resultados de aquel rechazo.
De los cuatro autores del libro, tan sólo Dennis Meadows y Jørgen Randers continúan en activo (Donella Meadows murió en 2001). Me puse en contacto con el Dr. Meadows, a quien he tratado a lo largo de los últimos años, para proponerle una breve conversación, con motivo del quincuagésimo aniversario de la publicación de Los límites del crecimiento, a lo cual amablemente accedió.
Richard Heinberg: Dennis, es un honor tener la oportunidad de entrevistarte. Enhorabuena por haber co-escrito el libro más importante del siglo pasado. Estoy encantando por tu disposición a responder estas pocas preguntas. Vamos con la primera: ¿hasta qué punto se está ajustando la realidad con los escenarios que tú y tus colegas generasteis hace 50 años?
Dennis L. Meadows: Ha habido varios intentos, últimamente, de comparar algunos de nuestros escenarios con el modo en que el sistema global ha evolucionado a lo largo de los últimos 50 años. Eso es difícil de hacer. Es, en cierto modo, como intentar confirmar mirando por un microscopio si los datos que has obtenido por medio de un telescopio son exactos o no. De hecho, la exactitud no es en realidad el tema aquí. Nuestra misión al hacer el análisis original era proporcionar un marco conceptual dentro del cual la gente pudiese pensar sobre sus propias opciones y sobre los acontecimientos que presenciaban a su alrededor. Cuando evaluamos modelos, siempre nos preguntamos si son más útiles, no si son más precisos.Una vez aclarado eso, también tengo que decir que los esfuerzos que se han realizado han concluido por lo general que el mundo se está moviendo por lo que nosotros denominamos, en nuestro informe de 1972, el escenario estándar. Es una imagen agregada del sistema global, que muestra crecimiento desde 1972 hasta 2020 más o menos, y luego, durante la siguiente década o dos décadas, las tendencias principales llegan a un techo y comienzan a descender. Yo aún considero ese modelo muy útil para comprender lo que leo en los periódicos y para intentar pensar en lo que va a venir a continuación.
RH: Por lo general, cuando se trata de debates acerca de los impactos ecológicos sobre la sociedad, el agotamiento de recursos merece mucha menos atención que la contaminación. Casi no hay nadie que no esté hablando del cambio climático a día de hoy, pero la asunción que hay de fondo es que, si reducimos las emisiones al cero neto, podemos continuar viviendo básicamente como hacemos ahora, es decir, en una cultura de consumo, con 8 mil millones de personas y enormes cruceros de lujo (por supuesto, movidos con hidrógeno). Apenas hay discusión en el mainstream —incluso entre la mayoría de científicos, diría yo— acerca del hecho de que una población y un consumo crecientes nos va a acabar conduciendo a una serie de crisis de agotamiento incluso si, de algún modo, pudiésemos evitar los peores impactos climáticos. ¿Cómo ves tú que se van a ir perfilando los impactos del agotamiento y la contaminación como factores restrictivos del crecimiento en el futuro?
DLM: Yo diría que ese agotamiento y esa contaminación ya son restricciones al crecimiento futuro. Fíjate simplemente en el petróleo, por ejemplo. En los 90, el precio medio era de unos 30$ el barril. Ahora estamos cerca de los 100$ el barril, incluso teniendo la inflación en cuenta [N. del T.: la entrevista original se publicó el día antes de la invasión rusa de Ucrania; a comienzos de marzo, apenas unos días después de publicarse, el barril de Brent rozaba los 130$]. Esto está empezando a echar un jarro de agua fría a las decisiones de inversión. Y hay más: no hay ninguna posibilidad de evitar el cambio climático, por supuesto, ni siquiera si reducimos las emisiones al cero neto. La persistencia del CO2 en la atmósfera (su semivida es de unos 120 años) significa que vamos a tener que vivir lo que queda de siglo con las consecuencias de casi todo lo que hemos arrojado a la atmósfera hasta ahora.
La última vez que la concentración de gases de efecto invernadero fue tan alta fue hace unos 4 millones de años. Entonces no había seres humanos y el nivel del mar era unos 18 metros más alto que ahora. Esto no es ciencia-ficción. Sabemos que si la capa de hielo de la Antártida se derrite totalmente, provocará el aumento del nivel del mar en casi 60 metros. Eso se sumaría, por descontado, a la expansión del agua oceánica que se está produciendo por las temperaturas más cálidas. También estamos viendo que el hielo ártico se está derritiendo. Y los efectos del calentamiento actual van a acelerar ese proceso: no he encontrado ninguna razón en absoluto para imaginar otra cosa diferente.De todos modos, es útil imaginar (aunque sea una fantasía) que podríamos eliminar el cambio climático como problema. Incluso en ese caso, se necesitarían cambios de gran calado. Si lees las noticias y miras los datos, ves que los recursos naturales se están deteriorando en todos y cada uno de los continentes. Estamos muy por encima de los niveles sostenibles. Incluso en el caso de que pudiésemos evitar el cambio climático, no hay manera de sostener a 8 mil millones de personas en niveles de vida que sean remotamente parecidos a los que nos hemos acostumbrado a esperar. Ha habido algunos ejercicios académicos para calcular cuánta gente podría soportar la Tierra. La verdad es que es un ejercicio bastante tonto, porque pasa por alto la mayor parte de los valores y objetivos que tenemos para hacer que la vida humana en este planeta merezca la pena: equidad, libertad, prosperidad, salud… Todas estas cosas están íntimamente afectadas por la superpoblación. Yo no sé cuál es el nivel de población sostenible ahora, pero probablemente esté más cerca del millardo de personas o menos, si es que aspiramos a que tengan el tipo de nivel de vida y las circunstancias políticas de los que disfrutamos en Occidente.
En el futuro la escasez probablemente se va a manifestar mucho más directamente por medio de lo que se parece más a fuerzas de tipo político. A medida que países como los EE. UU. y China se hagan dependientes de importaciones para sostener sus estándares de vida, como son ahora con respecto al petróleo, comenzarán a poner en práctica medidas políticas, militares y económicas para obtener el control de esos activos en el exterior. Y eso está claro que nos llevará a conflictos. Destinar cada vez más recursos a los mecanismos de control reducirá el tipo de crecimiento que es posible en el interior de los países. Podemos discutir acerca de hasta qué punto la tecnología nos va a proporcionar nuevos recursos a nosotros, pero lo que es clave recordar es que, en términos generales, la tecnología hay que entenderla como un medio de usar energía fósil para asegurar algo. Y a medida que nuestros recursos de energía fósil empiecen a entrar en declive, la capacidad de la tecnología de facilitarnos aun más recursos abundantes está claro que va a disminuir.
RH: En su día Los límites del crecimiento fue sometido a un escrutinio y una crítica muy duros. Buena parte de la crítica era injusta y basada en cifras obtenidas del libro pero sacadas fuera de contexto y tratadas como si fueran predicciones, lo que ya se explicaba expresamente que no eran. Pero me pregunto, ahora que han pasado 50 años, si alguna de aquellas críticas os hizo repensar alguna de vuestras suposiciones iniciales o conclusiones.
DLM: Claro, a menudo me he preguntado qué cosas haría de manera diferente si supiera entonces, en 1972, lo que sé ahora y estuviera de nuevo construyendo un equipo y organizando el esfuerzo de desarrollar y analizar un modelo global. Pero en general creo que hicimos las elecciones correctas. Luego hablaré de la energía, un tema en el que creo que podríamos haber hecho algunos cambios importantes. Una de nuestras asunciones cruciales era mirar el mundo como un todo, y no intentar diferenciar entre regiones y países. Visto desde ahora, creo que eso era lo que había que hacer, aunque por supuesto nos dejó expuestos a las críticas. Si ya es poco lo que sabemos acerca de las tendencias mundiales a largo plazo, sabemos aun menos de las dinámicas de los flujos internacionales de personas, finanzas, recursos, energía, etc. Así pues, intentar hacer un modelo multinacional para el largo plazo te va a dejar con un conjunto extremadamente complicado de asunciones, todas las cuales se basan en la ignorancia, y un modelo así no resulta muy útil.
RH: Los Informes de Evaluación Integrada del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, el IPCC, no son modelos de sistemas como el World3 (el que usasteis para Los límites del crecimiento) y no tienen en cuenta la posibilidad del decrecimiento, sólo consideran el crecimiento. ¿Puedes darnos tu opinión sobre las diferencias entre enfoques de modelización y qué implicaciones tienen, por ejemplo, para los escenarios más extremos de emisiones de gases de efecto invernadero?DLM: Existen profundas diferencias entre lo que hicimos nosotros y la modelización que ha estado haciéndose como ayuda al IPCC. Yo respeto muchísimo ese esfuerzo. Conozco a muchas de las personas implicadas en el intento de modelizar a largo plazo el cambio climático. Son excelentes científicos y científicas, y están haciendo un buen trabajo. Han generado mucho conocimiento nuevo. Pero la naturaleza de su análisis es totalmente diferente del que hicimos nosotros. No sería muy exagerado decir que el modelo del IPCC toma como punto de partida lo que es políticamente aceptable, y a partir de ahí intenta sacar sus consecuencias científicas, mientras que nosotros miramos lo que se sabía científicamente, y luego intentamos trazar sus consecuencias políticas.
El modelo del IPCC deja muchas cosas como exógenas. Para usarlo tienes que especificar asunciones en cuanto al crecimiento de la población, asunciones sobre el nivel económico del PIB, y así todo. Nosotros hicimos un esfuerzo enorme para que las determinantes importantes de nuestro modelo fuesen endógenas. Esto quiere decir que va evolucionando en el tiempo en respuesta a cambios que suceden dentro del modelo. Hacer que las variables importantes, como la población, sean exógenas te evita un montón de críticas. Puedes ofrecer un puñado de escenarios diferentes, y dentro de ese conjunto, casi cualquier político encontrará algo que le guste.
El escenario del IPCC nos está contando cosas sobre el cambio climático y no se mete en otros asuntos. Nosotros, en cambio, intentamos proporcionar un marco que lo abarcase todo. Así que son ambos esfuerzos útiles, sólo que completamente diferentes. Es como coger un martillo y coger un pincel, y preguntar cuál es mejor. Por descontado, la respuesta es que cada uno tiene su propósito.
RH: El modelo de Los límites del crecimiento tiene precisamente los «recursos» como inputs de la economía, con la energía incluida como uno de ellos. Yo me pregunto si ves la energía como algo especial, dado que se requiere energía para acceder a todos los demás recursos, como son los minerales. ¿Crees que el declive de los recursos seguirá en general al declive específico de la energía?
DLM: La omisión más seria de nuestro modelo, tal como yo lo entiendo ahora, fue la energía. Metimos juntas todas las formas de energía de manera implícita o bien dentro del sector de recursos no renovables, o bien, de una manera un tanto forzada, en el sector agrícola. Esto asume implícitamente que la energía es infinitamente sustituible, una asunción que hacen todo el tiempo los economistas, pero que, por supuesto, es totalmente errónea.
Aun recuerdo cuando sucedió el embargo de petróleo, creo que fue en 1972 [N. del T.: en realidad sucedió en octubre de 1973, en la llamada Primera Crisis del Petróleo]. Y los economistas salieron diciendo: «Bueno, no hay de qué preocuparse. El sector energético en los EE. UU. sólo representa el 4 ó el 5% del PIB. Así que incluso si se detiene completamente, el PIB no va a caer mucho.» Bueno, por supuesto, eso es una manera increíblemente idiota de entender la realidad. Si no hay energía, muy poco PIB va a haber. En cuanto a si el declive de la disponibilidad de energía se va a parecer estrecha o vagamente a la disponibilidad de recursos es algo que aún está por ver. La disponibilidad de energía, está claro que no es sólo cuestión de cantidades físicas, sino también de energía útil. El concepto de retorno energético sobre la inversión (EROI) [N. del T.: Tasa de Retorno Energético, TRE, en castellano] es tremendamente importante, y probablemente bien conocido por la gente que lee vuestro sitio web. Se sabe que su tendencia es a caer. El trabajo pionero de Charlie Hall es el mejor que yo he visto para calcular qué EROI se necesita para sostener una economía tan compleja como la nuestra. Tenemos un duro camino por delante, pero el mayor de todos los problemas va a ser el declive del retorno energético. RH: Al releer vuestro libro me sorprendieron las excelentes recomendaciones que dabais, a partir de la página 161. ¡Ay, si los políticos a nivel mundial hubiera adoptado aunque sólo fueran aquellas recomendaciones! Por desgracia para todos nosotros, no lo hicieron, al menos la mayoría, aunque ha habido algún éxito en los esfuerzos por ralentizar el crecimiento de la población. Ahora, 50 años después, ¿crees que serían apropiadas otras recomendaciones diferentes?DLM: He revisado las tres ediciones de nuestro libro, y no he podido encontrar por ningún lado ese conjunto de recomendaciones, ni excelentes ni de otro tipo. [Nota de R.H.: Dennis claro que tiene razón en esto, porque no hay «recomendaciones» como tales, tan sólo condiciones hipotéticas, como la aplicación de políticas que produzcan la igualación de las tasas de nacimientos y defunciones desde 1975, que se introdujeron en los escenarios en un intento de producir una condición mundial estable a lo largo del s. XXI.] [N. del T.: Yo me permito llevarles la contraria tanto a Heinberg como a Meadows. En la última edición en castellano, Los límites del crecimiento. 30 años después, publicada por Galaxia Gutenberg y Círculo de Lectores en 2006, podemos encontrar que el último cap. se titula precisamente «Instrumentos para la transición a la sostenibilidad», y en él, sobre todo en las pp. 425-427, se enumeran una serie de características que debería tener una «sociedad sostenible». Si eso no son «recomendaciones», se le parecen muchísimo.]
Sin embargo, sea lo que sea lo que recomendamos por aquel entonces era para tratar de ralentizar las cosas antes de que chocásemos con el límite. Ahora resulta obvio que la escala de las actividades humanas está muy pero que muy por encima del límite. Y nuesto objetivo no es ralentizar, sino volver a bajar por debajo de ese límite: encontrar maneras de maniobrar el sistema, de una manera pacífica, igualitaria, que ojalá sea básicamente respetuosa con las libertades [N. del T.: Meadows usa el ambiguo término liberal que podría también traducirse como permisiva, generosa o incluso progresista], y que rebaje nuestras demandas de vuelta a niveles que puedan ser soportados por el planeta. Esa es una cuestión completamente distinta de la que queríamos atender entonces. Requeriría un tipo de modelo totalmente diferente al que construimos, y un conjunto de libros totalmente diferentes a los que escribimos. Tuvimos cuidado en nuestros análisis, cuando describíamos diferentes escenarios, para nunca realizar afirmaciones acerca de la salida que producía el modelo más allá del momento en que la primera variable importante llegaba a su techo y comenzaba a declinar, porque entendíamos que eso traería cambios muy profundos en el sistema social y político, los cuales harían —casi sin lugar a dudas— que nuestro modelo se convirtiese en bastante irrelevante. Así que aún hay un montón de investigaciones interesantes por hacer. Hay todo un nuevo conjunto de preguntas interesantes. Pero habrá que mirar en otro lado que no sea nuestro trabajo, para ponerse con ellas.
RH: ¿Piensas que los responsables políticos son ahora más abiertos de lo que eran entonces?
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| Edición en castellano de la 3ª revisión del informe. El original en inglés es de 2004. |
Es irónico, pero con el tiempo este tipo de problemas hacen que aumente la preocupación pero que los recursos discrecionales disminuyan. Y a menudo resulta que, para cuando los políticos se han llegado a preocupar lo suficiente acerca de un tema como para comenzar a plantearse qué hacer, ya no tienen suficientes recursos discrecionales para poder ser muy efectivos con lo que hagan. Y todo esto se entremezcla con lo que yo llamo el círculo vicioso del horizonte temporal. Puesto que no hemos tomado medidas efectivas en el pasado, las crisis se nos acumulan. Está en la propia naturaleza de la respuesta política el hecho de que, cuando llegan las crisis, te centras más y más en el corto plazo, y tu horizonte temporal se reduce. Y como eso te lleva a hacer cosas que no resuelven el fondo del problema, la crisis empeora. Así que a medida que la crisis empeora, el horizonte temporal se estrecha aun más, la toma de decisisiones equivocadas aumenta y la crisis se agrava más y más. Ahí es donde creo que estamos ahora.
A veces he usado la metáfora de la montaña rusa, como la de la Oktoberfest en Munich [N. del T.: se debe referir al Olympia Looping, la «montaña rusa trasportable más grande del mundo», con cinco bucles y más de 1 Km de recorrido.] Por medio de esta metáfora, podría decirse que la situación en 1972 era como la de un grupo de personas haciendo cola frente a la taquilla y preguntándose si deberían subir o no. Aún tienen la oportunidad de no hacerlo. Pero, siguiendo la analogía, resulta que se montaron. Se subieron a la vagoneta y disfrutaron de un corto periodo de crecimiento hasta que llegaron a la primera cima. Ahora están a punto de empezar a descender y no tienen mucho margen para la acción constructiva. Todo lo que pueden hacer es agarrarse con la esperanza de sobrevivir al viaje. Es una manera simplista de explicar nuestra situación, pero pone la capacidad política en una perspectiva útil.
RH: De todas las recomendaciones que hicisteis entonces, o de las nuevas que puedas hacer, ¿cuál es la que destacarías como la más importante? ¿Hay alguna pequeña idea que, como una piedreceita montaña abajo, pueda provocar una avalancha de cambios?
DLM: Las recomendaciones que pudiéramos haber hecho en 1972 ya no son relevantes en el momento actual. Por tanto, aunque podría decir, en teoría, que detener el crecimiento de la población o aumentar la preocupación de la gente por quienes tuvieran lejos habrían sido las cosas más importantes que podríamos haber hecho hace 50 años, ahora lo cierto es que es demasiado tarde para eso. Si estuviéramos intentando poner en marcha un nuevo impulso para el cambio, debería ser sobre la base de comprender la naturaleza de la percepción humana. ¿Por qué es que tenemos tendencia a centrarnos en el corto plazo y en lo local, cuando de hecho, las soluciones fundamentales a estos problemas son de largo plazo y de largo alcance geográfico? Y hay un montón de trabajo de investigación que hacer. Los economistas han predicado sus recomendaciones basándonse en asumir que el PIB continuará expandiéndose por siempre jamás. Está claro que no lo hará. Tenemos que comprender lo que eso implica e intentar imaginar qué tipo de recomendaciones políticas prácticas podrían ponerse en marcha en respuesta a ese hecho. Yo suelo reflexionar acerca de esas cosas, pero reconozco que no he llegado al punto en el que sea capaz de desglosar una serie de recomendaciones detalladas.
RH: ¿Qué opinas de la perspectiva de que la gente abandone la idea de maximizar su poder sobre la Naturaleza y de que acepte la idea de suficiencia como un principio organizador para lograr una buena vida? ¿Iría algo así en contra de nuestros genes, o simplemente de nuestro condicionamiento cultural?
DLM: Nuestra especie, el Homo sapiens, y por tanto también su sociedad mundial, son, hasta un punto en que no solemos apreciar la mayoría de las veces, el resultado de 300 ó 400 mil años de evolución, durante los cuales había un valor alto desde el punto de vista de la supervivencia, en el corto plazo y en la corta distancia, y en no preocuparse acerca de los largos plazos ni distancias. Como consecuencia, esa es la dotación mental e institucional que tenemos para lidiar con cuestiones que, por primera vez, necesitan algo diferente. El ser humano tiene dos maneras de cambiar: por la vía social y por la biológica. Cambios genéticos fundamentales en nuestra especie requerirían 3 mil o 4 mil años. Es más o menos ese el tiempo que tardaría en suceder una mutación constructiva y en extenderse lo suficiente. La adaptación social puede, al menos en teoría, ocurrir más rápido, así que la cuestión aquí es la siguiente: ¿qué perspectiva tenemos de que nuestro sistema social cambie de tal manera que sea más congruente con la realidad? En teoría claro que puede hacerlo. En la práctica, no estoy tan seguro. El tema principal al que nos enfrentamos es que el sistema actual está al servicio de los intereses de mucha gente, y les está funcionando muy bien. Hay un montón de gente que obtiene riqueza y poder político del sistema actual. Y no hay duda de que cuando alguna otra persona recomienda un cambio, la gente que tiene ese poder se va a resistir, y de hecho así lo han venido haciendo. La industria de los combustibles fósiles es un ejemplo, pero hay miles. No puedes entender el debate nuclear sin darte cuenta de que alguna gente está sacando millones de dólares de construir los reactores nucleares.Así pues, no le tienes que preguntar a un científico físico como yo, sino a una socióloga o a un politólogo acerca de las perspectivas de cambiar la sociedad. En el pasado ha habido cambios que han ocurrido rápidamente pero ha sido bajo periodos de crisis, es decir, lo típico no era que sucedieran durante los periodos de paz y éxito. A medida que las crisis se multipliquen ya veremos qué cambios se hacen posibles.
RH: Tú has realizado alguna investigación acerca de cómo cambia el comportamiento de la gente. ¿Has aprendido algunas lecciones que pudiesen ser valiosas para los y las jóvenes activistas?
DLM: Yo soy un viejo activista, tengo 80 años. No soy capaz de imaginarme con la capacidad de ponerme a mí mismo en la cabeza de alguien que está al comienzo de su vida y ve 60 ó 70 años por delante. Aun así, podría ofrecer al menos unas pocas cosas para que tuviesen en consideración. Una sería reconocer que la gente está motivada por muchos factores diferentes: riqueza, afecto, fama, poder… Y si quieres que alguien cambie, tienes que entender qué le motiva, y persuadirle de que el cambio que tú recomiendas va a servir a sus intereses. Esto resultará más fácil si sus intereses se extienden a las personas que tiene lejos en la distancia o en el futuro. Pero de un modo u otro, tienen que descubrir que es en su propio interés. Rara vez me he encontrado a alguien que estuviese dispuesto a renunciar a todo y hacer las cosas que yo le dijera sólo porque yo pensaba que era una buena idea.
Otra cosa que les diría es que, sin importar lo que pase en las próximas décadas, siempre y en cada momento hay una oportunidad de hacer muchas cosas diferentes. Algunas de ellas harán que mejore la situación, y otras harán que empeore. Y es éticamente satisfactorio —e incluso puede que de algún modo también acabe siendo efectivo— intentar descubrir cuáles son las cosas que van a hacer que mejore.
Yo no sé lo que va a venir. Miro esas curvas hacia abajo en mi escenario y honestamente no sé a qué se va a parecer en el mundo real en los próximos 40 a 50 años. Pero lo que me parece es que alguna gente puede que atraviese este periodo sin siquiera darse mucha cuenta del colapso, mientras que otros, desde luego, ya están sufriendo el declive en su situación personal, en su cultura, en su comunidad, etc. Sea cual resulte ser el caso, lo que tengo claro es que la gente que tenga algunas habilidades prácticas, aspiraciones modestas y una buena red social alrededor va a estar muchísimo mejor. Así que, si tuviésemos que concluir con algún tipo de recomendación simplista, creo que podría ser construir tus redes sociales. Utilízalas como una fuente de nuevas ideas, de apoyo, de refuerzo y de satisfacción.
RH: Dennis, gracias de nuevo por conversar conmigo y mi agradecimiento más profundo y sincero por todo lo que has hecho a lo largo de los años por ayudarnos a comprender el tremendo lío en el que estamos.
sábado, 25 de junio de 2022
viernes, 24 de junio de 2022
Hambre y propaganda de guerra en Ucrania
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Hoy, la guerra de Ucrania y las sanciones de respuesta que la invasión rusa ha recibido de parte de Estados Unidos y la Unión Europea han creado una situación ejemplar. Hay un peligro de hambre en zonas del sur global sobre el que advierte el Programa Alimentario de la ONU (WFP).
Digo ejemplar por la evidente y conocida relación entre los desastres de la guerra y el hambre (según el WFP, el 60% de los hambrientos viven en zonas afectadas por la guerra y la violencia) que, en el caso ucraniano, incrementará el colectivo de los que sufren hambre aguda en el mundo en 47 millones. Es decir, el número de hambrientos pasará este año de 276 millones (nivel de preguerra) a 323 millones, según esa fuente. Pero ejemplar también por cómo se utiliza este problema con fines belicistas en un contexto de propaganda de guerra.
La guerra de Ucrania complica los impactos ya generados por otros conflictos: la pandemia, la crisis climática y los costes encarecidos por un incremento del precio del grano, que ya venía de antes, y por el transporte. El África subsahariana será el área más afectada. Egipto, Túnez, Turquía, Líbano, Siria, Argelia, Marruecos, Somalia, Etiopía y Sudán recibirán menos, y además más caro.
Este informe del WFP se publicó en marzo, pero la mayoría de nuestros medios de comunicación solo se hicieron eco de él en junio. Y con frecuencia, informaron mal.
Rusia y Ucrania responden por el 30% de la exportación global de trigo. Ambas son también grandes exportadoras de cebada, maíz, semillas de girasol y aceite de girasol. Gran parte de esa exportación va al sur, en Asia, Oriente Medio, África del Norte y subsahariana, donde se localizan algunos de los países más pobres del mundo, que ya estaban al límite por los efectos de las subidas de precios, el estrés producido por la pandemia y las habituales lacras: guerra, corrupción, desigualdad, mala administración...
Desde la OTAN se dice que el bloqueo ruso de los puertos ucranianos es el motivo del aumento cuantitativo del hambre que ONU y WFP anuncian y contabilizan. Pero Rusia exporta mucho más que Ucrania: el 20% del trigo, harinas y derivados, frente al 8,5% de Ucrania. Por eso, lo que no dice la OTAN, la UE y EE.UU. –y con ellos, el grueso de nuestros medios de comunicación– es que en la génesis de ese peligro las sanciones occidentales contra Rusia son mucho más significativas que el bloqueo ruso de puertos ucranianos.
Las sanciones impuestas a Rusia impiden la exportación del grano ruso. El 50% de ese grano –que es mucho más que todo lo que Ucrania exportaba desde sus puertos– se exportaba desde el puerto ruso de Novorosisk, en la costa oriental del Mar Negro. Como consecuencia de las sanciones, los barcos no pueden acceder a ese puerto a cargar. Las compañías de seguros no cubren el tráfico de esos barcos, y los barcos con bandera rusa no pueden usar las infraestructuras portuarias. Además, Rusia no puede cobrar ese comercio de grano, porque los sistemas de pago están bloqueados y los bancos internacionales cerrados para su actividad.
Las sanciones financieras impiden que Rusia cobre esas exportaciones e introducen el riesgo de que los pagos a través de bancos y sistemas controlados por los sancionadores sean confiscados, como ha ocurrido con los 300.000 millones de dólares rusos que estaban depositados en Estados Unidos (y con los 9.000 millones afganos, cuya apropiación, en revancha por la debacle militar en Afganistán, agrava el hambre en aquel desgraciado país, y con los miles de millones iraníes robados en respuesta a la revolución de 1979, y…).
El segundo aspecto por el que las sanciones agravan la situación tiene que ver con los fertilizantes. Su precio se ha incrementado a causa del aumento del precio del gas con el que se producen. Rusia y Bielorrusia son el primer y el sexto productor mundial de ellos, respectivamente. Juntas representan el 20% de la producción global. Y ambas están sometidas a sanciones.
Así que todo eso afecta a los precios. Y la subida de precios repercute directamente en las posibilidades de los más pobres para pagar sus alimentos: muchos de los que antes iban justos ahora no llegan, advierte el WFP.
No puede decirse, por tanto, como afirma el bloque UE/OTAN y EE.UU., que el responsable es Rusia, o que es solo Rusia. Obviamente hay una clara responsabilidad rusa por haber iniciado la invasión, responsabilidad inseparable de las circunstancias que la propiciaron también desde fuera de Rusia. Lo más diplomático que se puede decir es que hay una responsabilidad compartida. Y lo más objetivo es decir que las sanciones occidentales contra su adversario geopolítico en este conflicto son un factor de incremento del hambre más importante que el bloqueo de los puertos ucranianos, que los rusos están dispuestos a levantar bajo determinadas condiciones.
Pese a eso, el mensaje que nos envían los políticos atlantistas y sus medios de comunicación es inequívoco. El 24 de mayo, en Davos, la inefable presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dijo que “Rusia está bombardeando silos en Ucrania, bloqueando barcos cargueros ucranianos llenos de trigo y girasol y acaparando su propia exportación de alimentos como una forma de chantaje. Eso es usar el hambre y el grano como recurso de poder”. (Wall Street Journal, 24 de mayo: “Ukraine-Russia War Is Fueling Triple Crisis in Poor Nations”).
“Debemos garantizar que esos cereales se envían al mundo, de lo contrario millones de personas pasarán hambre”, dice la ministra de exteriores canadiense, Melanie Joly.
Lo que se abre paso con estas declaraciones es una campaña para romper militarmente el bloqueo ruso de la costa ucraniana alegando “catástrofe humanitaria”. Es decir, una escalada militar aún más peligrosa.
Al día siguiente de la declaración de von der Leyen, el editorial del WSJ explicaba de lo que se trata bajo el titular, “Romper el bloqueo alimentario de Putin”: “El mundo necesita una estrategia para romper el bloqueo ruso de los puertos ucranianos para que se pueda exportar alimentos y otros productos, y eso significa un plan para usar barcos de guerra que escolten cargueros mercantes fuera del Mar Negro” (…) “el mundo civilizado deberá actuar pronto para evitar una crisis humanitaria aún mayor”. Putin está usando la “presión alimentaria global para que la OTAN y otras naciones accedan a una paz en sus términos”. Y el diario proponía “una coalición internacional de barcos de guerra” independiente de la OTAN para llevarla a cabo sin que Rusia pueda denunciar provocación.
La guerra va para largo. Los centros de poder y medios de comunicación occidentales abogan claramente por su eternización. El Kremlin tampoco está interesado en una negociación mientras no tenga un claro, o aparente, resultado de éxito militar que presentar como desenlace. Cualquier pretexto “humanitario” será, y es, explotado en ese contexto belicista. El incremento del hambre en el Sur no importa en Bruselas, ni en Washington, ni en Wall Street. Y para Moscú es un “efecto colateral” de las mal calculadas sanciones occidentales contra Rusia.
Fuente: https://ctxt.es/es/20220601/Firmas/40036/#.YrRaJjRcaQQ.twitter
jueves, 23 de junio de 2022
"Tenemos un origen único: todos somos africanos de origen, nacidos hace tres millones de años, y eso debería animarnos a la hermandad".
El paleoantropólogo francés Yves Coppens, uno de los descubridores del célebre homínido "Lucy", considerado durante años como el más antiguo antepasado del hombre, falleció este miércoles a los 87 años, informó su editorial.
Nacido en Bretaña el 9 de agosto de 1934, hijo de un físico nuclear, Coppens siempre tuvo claro que quería estudiar la parte más escondida de la historia.
En 1974, junto con sus colegas Donald Johanson y Maurice Taieb, cuando excavaban en el valle del Afar, en Etiopía, hallaron un esqueleto casi completo de un individuo femenino datado en 3,2 millones de años, que decidieron bautizar como Lucy porque estaban escuchando la canción de los Beatles "Lucy in the sky with diamonds". Durante años se consideró que Lucy era un antepasado directo del "homo sapiens", hasta que, otros descubrimientos llevaron a pensar al propio Coppens que se trataba de otra especie, el Austrolopithecus Afarensis. Este hallazgo fue mundialmente reconocido y marcó un antes y un después en los conocimientos actuales sobre la prehistoria y la paleontología.
El descubrimiento de Lucy fue especialmente importante porque sus huesos mostraban señales de ser bípeda, es decir, de mantenerse erguida y andar sobre dos extremidades, una de las características definitorias en el desarrollo de los seres humanos.
Coppens fue también profesor emérito en el Collège de France, una de las instituciones educativas y de investigación más prestigiosas del mundo.
El paleontólogo participó en excavaciones en diversos países del mundo, como en Túnez, Argelia y Etiopía, y publicó a lo largo de su vida numerosos libros relatando sus descubrimientos.
Coppens, que también se dedicó a la docencia y a la investigación de las raíces de los seres humanos, estuvo fascinado por la historia, especialmente la prehistoria, desde una edad temprana, cuando ya mostró su pasión por las excavaciones. Una dedicación que le llevó a muchos rincones del planeta y que le convirtió en un rostro popular en Francia, donde su barba y bigote blancos aparecían en medios de comunicación para divulgar sus hallazgos.
Colaborador de dos presidentes, Jacques Chirac y Nicolas Sarkozy, que apelaron a su sabiduría durante sus mandatos, Coppens presidió varias instituciones científicas en el país y publicó un millar de artículos. "Tenemos un origen único: todos somos africanos de origen, nacidos hace tres millones de años, y eso debería animarnos a la hermandad", sentenció.
Fuente: https://www.revistaadios.es/info-adios/1225/Yves-Coppens.html
Ante la escalada belicista, siempre la paz
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Madrid acoge la cumbre de la OTAN en un contexto mundial de preocupante belicismo.
El Gobierno español se ha comprometido a aumentar en 12 mil millones de euros los gastos militares, lo que llevará a alcanzar el 2% el PIB en la próxima década. El presupuesto para las guerras aumenta mientras las políticas de paz -como la de cooperación, la sanidad o la educación- continúan debilitadas.
La apuesta por la diplomacia, el diálogo, la cultura de paz y la prevención de conflictos violentos debe situarse en el centro de las decisiones políticas. De no ser así, las consecuencias para la población mundial serán aún más graves de las que ya se están produciendo.
Pedir la paz es la única opción aceptable para garantizar la vida del planeta y evitar la guerra a las futuras generaciones. Los gobiernos apelan al realismo para justificar la fuerza de las armas; pero esta opción no es la solución. Nosotros los pacifistas somos los realistas, nosotras las pacifistas somos las realistas.
El encuentro de la OTAN que acoge estos días Madrid se produce en un contexto mundial muy preocupante y complejo. La agresión militar rusa a Ucrania ya ha causado la muerte de 4.432 personas civiles (a fecha 14 de junio) y ha generado una grave crisis humanitaria y de desplazamiento. Además, existen otros 30 conflictos armados activos que son un indicador más de la crisis civilizatoria, el auge del autoritarismo y el colapso ecosocial que vivimos, donde los impactos del cambio climático y el agotamiento de la energía fósil y de materiales, serán factores que alimenten futuros conflictos armados.
El último Índice de Paz Global destaca el impacto económico de la violencia en la economía mundial. El 10% del PIB mundial se destina a gasto militar, lo que supone 2.117 dólares por persona. Una cifra que va en aumento y que supone un 12,4% más que el año pasado.
En este contexto, la deriva belicista a la que estamos asistiendo impactará directamente en la vida de millones de personas; supondrá también un mazazo para el medio ambiente y el equilibrio de los ecosistemas; y alimentará la vorágine de lucha entre bloques y enfrentamientos entre “unos” y “otros”. Encuentros como el que se celebra estos días en Madrid echan más leña al fuego a una situación que ya es asfixiante.
La deriva hacia más violencia y guerra
Sin haber superado la grave crisis
social provocada por la pandemia, el incremento de los gastos militares y
la carrera armamentística se presentan como una opción inevitable fuera
de todo cuestionamiento y que se está normalizando en el discurso
público. España ya ha anunciado que aumentará el gasto en defensa hasta el 2% del PIB,
tal como establece la OTAN. Un aumento que supondría más del doble del
gasto actual es un despropósito en medio de la crisis multidimensional
que sufre la población española. También es un riesgo para la seguridad
porque alimentar una carrera de armas desembocará, inevitablemente, en
más violencias y guerras. Sin olvidar que esta decisión choca de frente
con el compromiso del Gobierno con el fomento de la paz y el desarrollo
sostenible, defendido por el presidente Pedro Sánchez de manera
reiterada. Llama la atención el presupuesto destinado a defensa frente
al que se destina a políticas de cooperación y derechos humanos, que
apenas alcanza un 0,25%.
Asistimos, además, a una militarización de las mentes, una escalada del discurso belicista muy preocupante en el que realidades complejas son explicadas como un simple enfrentamiento entre unos y otros. Tales narrativas justifican la carrera armamentística y una peligrosa instrumentalización de las personas. El análisis de las causas de los conflictos y sus múltiples consecuencias, la identificación de soluciones alternativas y la defensa de la cultura de paz son esenciales para frenar esta deriva.
Por todo ello, pedimos al Gobierno un giro radical de la política exterior y demandamos:
- El freno a los presupuestos militares. Es urgente frenar la escalada armamentística y garantizar que el dinero público se destine a políticas que garantizan los derechos humanos y seguridad colectiva, el desarrollo social y económico, la transición ecológica, la cooperación y la cultura de paz.
- La adhesión al Tratado sobre la Prohibición de Armas Nucleares, tal y como apoya el 89% de la población española.
- La priorización de la diplomacia para la solución de los conflictos. Es necesario abogar por el diálogo, la seguridad humana y el multilateralismo. El respeto por el derecho internacional y humanitario debe ser garantizado.
- El fomento de los discursos de paz. Es urgente desarmar la palabra; tanto por parte de responsables políticos como por los medios de comunicación. Los medios públicos deben fomentar el periodismo preventivo y el de paz deben ser promovidos con el fin de explicar con rigor las causas de los conflictos y sus conexiones con fenómenos globales como el agotamiento de las materias primas y la subida de precios. Es necesario también un periodismo de soluciones en el que se expliquen las alternativas pacifistas que demuestran que otros modelos son posibles.
- La promoción de los procesos de prevención, convivencia y cultura de paz. Procesos que deben ser apoyados por los Estados y las instancias internacionales y que deben contar con el protagonismo de las sociedades civiles implicadas; especialmente, las mujeres, quienes en todo el planeta y tal como reconoce la resolución 1325 de Naciones Unidas, han demostrado su enorme contribución a la paz. Es necesario apoyar a la diplomacia ciudadana con el fin de contrarrestar los discursos de odio y visibilizar las iniciativas colectivas pacifistas.
- La consolidación de las políticas de paz, cooperación y desarrollo, en coherencia con otras políticas públicas. Urge poner en el centro la sostenibilidad de la vida y fortalecer la diversidad de agendas (feministas, decoloniales, antirracistas, ecologistas, pacifistas…) para la construcción de alternativas socioeconómicas.
- El desarrollo de políticas de acogida integrales, que garanticen una protección y acompañamiento a las personas refugiadas para que puedan desarrollar sus proyectos de vida en el país de acogida.
- La modificación o eliminación de la Ley Mordaza con el fin de proteger la libertad de expresión y reunión en España, y la celebración de movilizaciones a favor de la paz.
- El fomento de la educación para la ciudadanía y la justicia global. Es esencial promover una educación que explique con rigor las causas de las violencias, las propuestas sociales alternativas y la cultura de paz.
- El cuidado del ecosistema de la paz. La guerra es el último y terrible paso de un camino de crecientes conflictos que deben ser enfrentados desde su origen. Es necesario evitar las violencias estructurales que pueden derivar en conflictos.
Pedimos también a la ciudadanía que no se deje arrastrar por este clima belicista, lo denuncie y se sume a las diversas iniciativas que se están promoviendo desde el pacifismo.
Las organizaciones de paz, derechos humanos y desarrollo trabajamos para construir relaciones, organizaciones e instituciones diferentes y para construir un mundo distinto. Pedir, nombrar, construir la paz no es naif, ni utópico, ni de hippies, ni de cobardes: es la única opción aceptable para garantizar la vida del planeta y evitar la guerra a las futuras generaciones. Los gobiernos apelan al realismo para proponer que la fuerza de las armas es la única vía para afrontar los conflictos; pero esta opción no es la solución. La militarización de las relaciones internacionales no evita las guerras sino que las promueve. Como decía Martínez Guzmán, nosotros los pacifistas somos los realistas, nosotras las pacifistas somos las realistas.
Fuente: https://coordinadoraongd.org/2022/06/ante-la-escalada-belicista-siempre-la-paz/





