domingo, 10 de abril de 2022

"La vida en la naturaleza nos enseña la verdad de las cosas"

https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/f/f6/Albrecht_D%C3%BCrer_-_The_Large_Piece_of_Turf%2C_1503_-_Google_Art_Project.jpg
Gran tabla de césped. Alberto Durero. La reproducción de dientes de león marchitos, hierbas, pimpinelas y hojas de llantén en tamaño natural era, hacia 1503, una cosa nunca vista en el arte. Nadie se había atrevido a pintar algo tan humilde y trivial.John Berger

 

Quiero volver a consagrar las cosas en la medida de lo posible, quiero volver a mitificarlas [...]. Vivimos en una cultura que ya no cree en los milagros, [...] intentar transmitir ese sentido de lo milagroso que cada uno de nosotros experimenta al mirar la aurora, por ejemplo: no ocurre nada, el sol se eleva, los árboles se ven iluminados por el sol. Para nosotros, tal vez, es eso lo que ha de llamarse milagro.

Pier Paolo Pasolini,

viernes, 8 de abril de 2022

Sobre cómo los ‘lobbies’ diluyen el informe climático más importante del mundo

 El último IPCC completo menciona 28 veces la palabra ‘decrecimiento’, pero lo hace en cero ocasiones en el resumen para políticos

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Con esta acción en el Congreso de los Diputados denuncian que la inacción de los gobierno en materia climática está poniendo en grave peligro a la humanidad. “El retraso en la acción climática significa muertes”. Fotos

El expediente de la vergüenza. Este informe es una letanía de promesas climáticas incumplidas. Sin una reducción rápida y profunda de las emisiones de gases de efecto invernadero en todos los sectores, será imposible evitar el desastre climático al que nos dirigimos por la vía rápida. Las y los activistas climáticos a veces son representados como radicales peligrosos, pero los radicales verdaderamente peligrosos son los países que están aumentando la producción de combustibles fósiles. Estas declaraciones –que podrían pertenecer a cualquier portavoz de un movimiento social– son solo algunas de las frases más contundentes que el secretario general de la ONU, António Guterres, ha proclamado a raíz de la oficialización de la última parte del informe climático más importante del mundo, el del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC).

En esta ocasión se trata del grupo III. El encargado de proponer un plan concreto de mitigación, es decir, de reducir emisiones y buscar soluciones viables (tecnológicas, económicas y sociales) a la mayor crisis a la que se ha enfrentado el ser humano. La ciencia nunca había sido tan clara: hemos de reducir drásticamente las emisiones para tener oportunidades de mantener la estabilidad climática que nos permite vivir en este planeta. Pero el resumen para políticos y gestores (el SPM, por sus siglas en inglés), que será lo único que lea la inmensa mayoría de responsables políticos y líderes empresariales de las más de 2.900 páginas del informe, no está a la altura de la ciencia que lo respalda, ni del desafío que suponen el cambio climático, la crisis ecológica y la transición energética. Este documento es lo único que no es estrictamente científico, el protocolo establecido por las Naciones Unidas permite que los países, presionados en muchas ocasiones por sus lobbies empresariales, planteen cambios y negocien línea a línea el contenido de este documento. Estamos sin duda ante la parte del informe en la que más se muestra la duplicidad de almas, las luces y sombras, el verdadero carácter –extremadamente bipolar– del proceso de redacción del IPCC.

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https://twitter.com/esXrebellion

Tras una última fase de revisión del informe, que se alargó varios días más de lo esperado y llegó a retrasarse su publicación debido a la pugna por modificar el resumen, una cosa queda clara y cristalina: el maquillaje que efectúan los lobbies y gobiernos al resumen del informe durante el proceso –documentado también por la BBC– es desgraciada e incuestionablemente real, y la rebelión de una parte de la comunidad científica ante esta situación no solo está más que justificada, sino que, vista la inacción, es imprescindible para tratar de solucionar la situación. 

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https://twitter.com/EsRebelCientif/status/1511642236227837962

 Hace unos meses, gracias a un colectivo de científicos y científicas rebeldes (Scientist Rebellion), logramos publicar la filtración del primer borrador de este grupo III y el impacto internacional fue inmediato –The Guardian, Der Spiegel, CNBC, la Universidad de Yale…–. Decenas de medios de más de 35 países se hicieron eco del mensaje de alerta roja documentado por el IPCC. 

Para titular los artículos, los periodistas solían elegir entre dos de las perlas que incluía ese primer borrador, que solo la mano de los científicos y científicas había tocado. Una de ellas, que las emisiones debían tocar techo en 2025 y descender rápidamente, se mantiene intacta en la versión final de este resumen para políticos. El otro gran titular, que todas las plantas de gas y carbón existentes deberían cerrar en aproximadamente una década, ha desaparecido por completo del resumen.  

Pero no es lo único que ha cambiado. Comparando ambas versiones, las sorpresas son mayúsculas. Hemos encontrado multitud de ejemplos de cambios que suavizan un informe que, si de algo peca de entrada, es de una gran moderación. Y sobre todo, si algo ha cambiado, es el mundo. Los trabajos analizados en el compendio tienen una fecha máxima: octubre de 2021. Desde entonces hemos sufrido los primeros shocks graves de una crisis energética y de la cadena de suministros que venía larvándose desde hace años. Ha dado comienzo una guerra que ha cambiado la política y la economía quizá para siempre, y cada vez más voces alertan de que estamos a las puertas de una gran crisis alimentaria. Cuando todo se acelera, la vigencia de los análisis se vuelve aún más efímera. 

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Antonio Guterres "Se tilda a los activistas climáticos de radicales peligrosos, pero los verdaderos radicales peligrosos son los gobiernos y corporaciones que siguen invirtiendo en combustibles fósiles"

Probablemente este es el último gran trabajo del IPCC que llega a tiempo de orientar a nuestras sociedades para maniobrar y evitar el descalabro. Hay quién cree que la dirección que se marca en el informe es clara, pero leyendo el resumen para responsables de políticas, la sensación que nos transmite es más bien la de una civilización que se tambalea inestable mientras va dando bandazos. Una civilización que se sostiene gracias a un petróleo cada vez más escaso, que hay que ir abandonando progresivamente, y a un glaciar que está en fase de deshielo cada vez más acelerada. Tanto la estabilidad climática como la energética dependen de que seamos capaces de aceptar esta situación.

En el proceso, entre la versión del resumen filtrada en agosto y la finalmente publicada, los cambios más destacables son los siguientes:

– Desaparece la mención al cierre de las plantas de gas y carbón en una década. Los lobbies de la industria fósil han logrado rebajar el tono general del resumen dirigido contra su propia industria. Se sabe que el retraso en la publicación del informe ha sido principalmente por esta razón. Países interesados –destaca el rol de Arabia Saudita– presionaron para eliminar esta recomendación.

– Se rebaja el tono respecto a la responsabilidad del 10% más rico. En el resumen filtrado se apuntaba que contaminan 10 veces más que el 10% más pobre.

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https://twitter.com/EsRebelCientif/status/1511642230141952006/photo/2

– Desaparecen muchas de las alusiones a las emisiones directas de la aviación, la industria del automóvil y el consumo de carne. De hecho la palabra “meat” desaparece del nuevo resumen. Estas emisiones quedan reflejadas en el recién publicado informe asociadas a otras del sector y por tanto queda diluida su importancia. 

– En el primer borrador se alertaba respecto a los “intereses creados” como uno de los factores que imposibilitaban el avance de la transición energética. Esa mención, que sí aparece en el informe, ha caído del resumen, víctima, precisamente, de esos mismos intereses creados que presionan a los gobiernos. ¿Quién dice que no hay poesía en los informes científicos?

– Se elimina una de las frases que más enfrentaba el tecno-optimismo absolutamente predominante en el informe: “el coste, el rendimiento y la adopción de muchas tecnologías individuales ha progresado, pero las tasas de despliegue e implementación global del cambio tecnológico son actualmente insuficientes para alcanzar los objetivos climáticos”. Una afirmación que chocaba de lleno con la lógica de los mercados de carbono voluntarios y las grandes empresas.

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Antonio Guterres "Los gobiernos y corporaciones mienten" "No solo no hacen nada si no que están metiendo más leña al fuego"

 – Sobre el mecanismo de la Captura y Secuestro de Carbono: Arabia Saudita, de nuevo, junto con otros países como Reino Unido, han pugnado por fortalecer este polémico punto que les permite seguir como si nada pasara, demostrando una absoluta frivolidad. El tecno-optimismo imperante cree que una tecnología por desarrollar vendrá mágicamente al rescate y permitirá incluso “seguir usando combustibles fósiles”. Se ha introducido mucho material sobre estas tecnologías para justificar la idea de las cero emisiones netas que no tiene apenas base científica, y que, sin embargo, sostiene la tesis central del informe 

– Desaparece del resumen cualquier tímida mención a los problemas con los materiales necesarios para la transición energética, que son indispensables para el desarrollo de las renovables, las baterías o el coche eléctrico. En el primer borrador estaba presente.

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 – Desaparece también la mención a la democracia participativa como una de las herramientas principales para desatascar y acelerar una transición para la cual ya no hay apenas tiempo.

– Desaparece por completo el punto que hacía referencia a que “los ambiciosos objetivos de mitigación y desarrollo no pueden alcanzarse mediante cambios graduales”. El maquillaje se ceba con las referencias que buscaban resaltar que no basta con cambios individuales y paulatinos.

Afortunadamente, analizando el informe completo –libre de presiones–, sí podemos encontrar un camino que nos dirige nada más y nada menos que a una revolución de nuestros sistemas energéticos y socioeconómicos, dejando entrever la emergente apuesta de una parte de la comunidad científica por el decrecimiento. Es el único camino que nos queda para atajar las múltiples emergencias en las que nuestras sociedades están inmersas. 28 veces se menciona la palabra “decrecimiento” –cada vez menos tabú– en el informe completo, frente a cero en el resumen para políticos. La frase que hacía referencia al carácter insostenible de la sociedad capitalista también se mantiene demostrando la impecabilidad del informe. 

Por primera vez, el IPCC se hace eco de lo que la sociedad civil lleva años advirtiendo, y alerta, en sus capítulos 14 y 15, sobre el obstáculo que entraña el Tratado de la Carta de la Energía (TCE) y su mecanismo de resolución de controversias inversor-Estado (ISDS) para el desarrollo de políticas de mitigación del cambio climático. Y es que, tras haber pasado desapercibido durante tres décadas, hoy en día este acuerdo internacional para el sector energético continúa protegiendo las inversiones en combustibles fósiles y permitiendo que inversores y multinacionales –precisamente aquellos que nos han abocado a esta encrucijada– puedan demandar a los Estados cuando consideran que han legislado en contra de sus intereses económicos, presentes o futuros. Los números hablan por sí solos: sólo en Europa la infraestructura fósil protegida por el tratado asciende a 344.600 millones de euros. 

La pregunta es ¿podemos abandonar los combustibles fósiles sin antes abandonar el TCE? Y, ¿por qué no se ha incluido en el resumen para políticos? 

Llegados a este punto, ya no basta con incluir menciones valientes en informes cuyos resúmenes son después diluidos por los lobbies. No solo es normal que una parte de la comunidad científica se rebele y pase a la acción: es más que deseable. Es justo lo que necesitamos para provocar un debate que parecemos evitar. Este debate, el elefante en la habitación, es que necesitamos cambiar el modelo socioeconómico, y rápido. Necesitamos actuar, arriesgar, para quizá, con suerte, inspirar a la sociedad a que se vuelva a movilizar. Necesitamos abandonar los combustibles fósiles antes de que ellos nos abandonen a nosotros.

Fuente: https://ctxt.es/es/20220401/Firmas/39348/ipcc-juan-bordera-cambio-climatico-combustibles-fosiles-decrecimiento.htm

martes, 5 de abril de 2022

Canción de opósitos

 
Ellen Altfest

¿Norte o sur? ¿Aventura o biblioteca?
¿Rencor o amor? ¿Coraje o cobardía?
¿Dios o Diablo? Piénsalo y decídete
cuanto antes. La vida va trazando 
signos confusos dentro de tu cuerpo,
y se han fundido viejas conexiones 
que se consideraban infalibles.
Piénsalo bien. El mundo da sus vueltas
cada vez más deprisa. No hay quien siga
su ritmo. No hay quien pueda sustraerle 
un solo instante para decir alto
y claro, sin la más mínima duda,
mirándote al espejo, estas palabras:
"Norte y sur, aventura y biblioteca,
rencor y amor, coraje y cobardía,
Dios y Diablo, todo al mismo tiempo."

Luis Alberto de Cuenca

lunes, 4 de abril de 2022

Más con menos

más con menos
Scarabaeus sacer (escarabajo pelotero sagrado) tenía estatus de dios en el Antiguo Egipto.

 Cuenta Beth Shapiro en su último libro que al comienzo del Holoceno, en Beringia, la región que comprende los extremos noroccidental de América y nororiental de Asia, la tundra esteparia fue sustituida por el actual ecosistema de tundra, que es menos productivo que el anterior. Ello se debe, en parte, a que los grandes herbívoros que antes habían reciclado los nutrientes, dispersado las semillas y removido el suelo, habían desaparecido a causa, sobre todo, de la caza por seres humanos. La intervención humana no solo redujo las poblaciones de grandes mamíferos de manera directa como consecuencia de la caza, sino que también lo hizo indirectamente, al reducir su efecto beneficioso sobre la productividad de la tundra, y limitar de esa forma el aporte de materia vegetal para alimentar a aquellos.

Es esta una noción hasta cierto punto paradójica. Porque lo que acabo de decir es que cuando hay menos animales, disponen estos también de menos comida, algo que, a primera vista, puede resultar contradictorio. Pero no lo es. En un ecosistema muy productivo se produce mucha biomasa vegetal y, sin embargo, si los herbívoros que lo ocupan consumen esa biomasa rápidamente, lo normal es que no haya mucha. Se obtiene más (producción) con menos (biomasa).

La clave está en la función que cumplen los herbívoros, los organismos que descomponen la materia muerta y los que se comen a los anteriores que, tras asimilar el alimento, eliminan los desechos que contienen las sustancias minerales de las que depende el crecimiento de las plantas. Cuanto mayor sea la cantidad de nutrientes minerales que se reciclan por unidad de tiempo, mayor disponibilidad de ellos habrá para su reutilización por los vegetales, también por unidad de tiempo. Me refiero a sustancias tales como compuestos de nitrógeno y de fósforo o minerales como el hierro que usan las plantas para hacer nuevos tejidos.

En lo que a moluscos bivalvos se refiere, el enclave costero más productivo que conozco es la Ría de Arosa. Como en otras rías, los que allí se cultivan y los que habitan en las explanadas de sedimento y arenas en la zona entre mareas crecen muy rápidamente. Pues bien, la concentración de microalgas en las aguas de la ría de Arosa suele ser inferior a la de otros estuarios que conozco donde también crecen poblaciones de esos moluscos.

Algo similar ocurre con las ballenas (cetáceos misticetos) cuyo alimento más importante es el krill, un pequeño crustáceo. Antes de que las poblaciones de cetáceos fueran diezmadas y llevadas al borde de la extinción, las aguas antárticas eran mucho más productivas que lo son ahora. Las ballenas barbadas consumían ingentes cantidades de krill, lo que aceleraba el ciclo de los nutrientes -en especial el hierro- y permitía una alta productividad de las microalgas de fitoplancton y, como consecuencia, gran producción de krill. Ahora esos mares son mucho menos productivos, porque las pocas ballenas que quedan no pueden realizar un reciclaje tan intenso del hierro.

En Australia tuvieron que importar escarabajos peloteros africanos para que se comiesen las boñigas del ganado y ayudasen a liberar los nutrientes contenidos en ellas, restaurando así la productividad de los pastos. Al parecer, a los escarabajos australianos no les interesaban las boñigas de los herbívoros foráneos, solo querían las de los canguros, de manera que la producción de las praderas se vio muy mermada.

La naturaleza tiene sus reglas, y los seres humanos, a pesar de ser parte de ella, intervenimos a menudo en sus cosas sin calibrar los efectos últimos de nuestra intervención. A veces estamos a tiempo de corregir desmanes. Solo a veces.

Fuente: https://culturacientifica.com/2022/04/03/mas-con-menos/

domingo, 3 de abril de 2022

#CentenarioJoséHierro

 

"Las nubes puestas a secar al sol. 
Los ciruelos condecorados por la primavera. 
Abril, de manos húmedas, 
acaricia la frente de los arces."
 
 José Hierro
 
#TalDíaComoHoy de 1922 nació el poeta José Hierro en Madrid.

El tabú de la educación

 
Gabriella Giandelli
   Siempre ha habido alguna corriente pedagógica que, con diferentes pretextos, ha pretendido liberarse de la educación, considerándola como un auténtico tabú: las vidas de los hijos obtienen más daños que beneficios en la educación, que no es más que un bozal puesto por padres paranoicos en los legítimos deseos de libertad de sus hijos. Entre todas las posible referencias podemos pensar en el trabajo de Peter Gray cuyo título, en sí mismo, como puede entenderse fácilmente, es todo un programa: Free to Learn, libres para aprender. La tesis de este libro es que debemos devolver a nuestros hijos la autonomía que una concepción de la escuela áridamente disciplinaria les ha arrebatado. Lo que el autor define como "instrucción forzada" aparece descrita como una maquinaria lo suficientemente represiva como para apagar la creatividad de los niños en nombre de una necesidad de control y de disciplina forzada que proviene del mundo adulto.
   Esta imagen de la problemática de la educación se resiente de cierta ideología libertaria que entiende mal la función de la diferencia simbólica entre las generaciones y el papel esencial que desempeñan los adultos en el proceso de formación. Se trata de una auténtica "mutación antropológica" que ha sido descrita con gran eficaciá por Marcel Gauchet en un bonito libro titulado Il figlio del desiderio [El hijo del deseo]. Resumo sintéticamente su razonamiento: si hubo un momento en el que la educación cumplía el cometido de liberar al sujeto de su infancia, hoy tendemos a concebir la infancia como un periodo al que queremos permanecer eternamente fieles; un especie de "ideal del yo" puro y no contaminado por todos los condicionamientos culturales y sociales con los que se corre el riesgo de corromper su afirmación. Ya no se trata de educar al niño para la vida adulta, sino de liberar al niño de la vida de los adultos porque la vida adulta no es una vida, sino solo su falsificación moralista. 
   No ha habido ninguna época que haya ensalzado como la nuestra la centralidad del niño en la vida de la familia. Todo parece patas arriba: ya no son los niños los que se pliegan a las leyes de la familia, sino las familias las que han de ceder ante las leyes (caprichosas) de los niños [...].
   La tarea de la educación se pasa por alto en nombre de la felicidad del niño, lo que normalmente corresponde a dejarle que haga todo lo que quiera: la satisfacción inmediata no es solo un mandamiento del discurso social, sino que se extiende incluso por las familias que cada vez hallan mas dificultades para hacer valer el sentido de la limitación y del aplazamiento de la satisfacción .¿No es esta acaso la nueva Ley que gobierna nuestras vidas? ¿No exige el espíritu del mercado la obtención de los máximos beneficioes en tiempos cada vez más breves y acelerados?][...]. Solo si la vida reconoce que no todo es posible puede hacer que exista el deseo como una posibilidad auténticamente generativa. De lo contrario, el deseo se eclipsa sofocado por la marea creciente de la satisfacción inmediata de las necesidades. Se trata de un problema crucial de nuestro tiempo. La elevación del niño a la condición de nuevo ídolo frente al cual, con el fin de obtener su benevolencia, sus padres hincan la rodilla, es un efecto de esta erosión generalizada del discurso educativo. En la pedagogía falsamente libertaria que oculta el trauma beneficioso del límite como condición para el potenciamiento del deseo, la educación misma se ha convertido en un tabú arcaico del que hay que liberarse, una palabra soportable que oculta y justifica aviesamente el sadismo gratuito de los adultos hacia la inocencia de los hijos. En realidad, este desmantelamiento crítico del concepto de educación no deja de ser una manera mediante la cual los adultos , que son en realidad los auténticos niños, tienden a deshacerse de su carga de responsabilidad para contribuir a formar la vida de los hijos. Buena parte de ello es el recelo con el que muchos padres observan a los enseñantes que se permiten juzgar negativamente a sus hijos o, lo que es peor, someterlos a medidas disciplinarias.
   Dando por descontado que no existen padres ideales, o que el oficio de padre es imposible, ello quiere decir que es imposile no cometer errores al ejercer de progenitores. Esto no significa en absoluto esquivar la responsabilidad de asumir decisiones, de tomar medidas, de no permitir que sean los hijos los que nos dicten la Ley. No se trata de que los padres se propongan a sí mismos como modelos educativos infalibles -nada peor para un niño que tener un padre o una madre que se postulan como medida ideal de vida- sino de que trasmitan que siempre hay un mundo más allá del encarnado por la existencia del hijo, que, dicho más claramente, la existencia de un hijo no puede agotar la existencia del mundo. En una reciente entrevista clínica con una familia con dificultades frente a un niño que había ido canibalizando progresivamente sus vidas demostrando que carece de respeto por el sentido del límite, el padre usó esta elocuente expresión para definirlo: "Se cree que es el centro del mundo." Pero añadiendo inmediatamente después, sin poder contener cierta satisfacción: "Y no sabe hasta qué punto eso es absolutamente cierto para nosotros."

Los tabúes del mundo
Massimo Recalcati

sábado, 2 de abril de 2022

Localizan un libro de 1647 que recoge que los balleneros vascos llegaron a América “100 años antes que Colón”

La obra ha sido adquirida en París por la editorial Mintzoa y, aunque era conocida, no se había ahondado en lo que señala sobre estos pescadores
Este tratado es obra del jurista Étienne Cleirac, una eminencia en la época, y recoge también que “un vasco advirtió a Cristóbal Colón de las Indias Occidentales, dándole la dirección”

Portada del libro Us et Coutumes de la Mer.

Portada del libro Us et Coutumes de la Mer. Mintzoa

 Las relaciones transoceánicas de los pescadores vascos desde el siglo XVI están ampliamente documentadas. La huella de los balleneros vascos ha quedado acreditada en la toponimia vasca en Terranova y Labrador, la difusión de determinadas técnicas navales o incluso el surgimiento de diferentes pidgins, lenguas simplificadas que mezclaban el euskera con las lenguas locales, como las algonquinas, en el caso de Terranova y Labrador, o el islandés. La editorial navarra Mintzoa, no obstante, acaba de adquirir un libro que sitúa mucho antes la actividad vasca en torno a la pesca de la ballena y la llegada de estos pescadores a América, concretamente “cien años antes de las navegaciones de Cristóbal Colón”.

 La obra en cuestión se llama Us et Coutumes de la Mer, su primera edición data del año 1647 y es obra del jurista Étienne Cleirac. La obra fue un conocido tratado naval en el siglo XVII, si bien no se había destacado su importancia desde la perspectiva de la historia de los balleneros vascos.

Aritz Otazu y el resto del equipo de la editorial Mintzoa se han encargado de la compra de este ejemplar: “Se trata de uno de los seis ejemplares que existe en el mundo de la primera edición del libro. Lo hemos adquirido en París, a un anticuario ya jubilado. El interés para los vascos está en el apartado dedicado a la pesca de la ballena, donde existen múltiples referencias a los vascos y al papel que jugaron en la pesca de la ballena y en la navegación”.

En concreto, resulta particularmente interesante esa referencia histórica de la llegada de los balleneros vascos a América. “Sabemos muchas cosas de los balleneros vascos y de su presencia en Terranova, Labrador, Groenlandia o Islandia. Y se ha especulado mucho sobre cuándo comenzó esa navegación por el Océano Atlántico hacia América. En este caso, la importancia estriba en que la sitúan 100 años ante de la llegada de Colón y lo hacen en todo un tratado internacional de navegación, no en un libro sobre los vascos. Además, vemos que quien lo recoge no es un loco, el autor del tratado es una eminencia, el autor del primer diccionario naval de la historia”, señala Otazu.

Cleirac, además, recoge en su obra que “un vasco advirtió a Cristóbal Colón de las Indias Occidentales, dándole a él la dirección” (textualmente y en la grafía de la época: “un basque advertit Christophle Colomb des Indes occidentales, et luy en donna l’adresse").

Otazu señala que en ámbitos muy especializados conocían que esta obra se refería a los balleneros vascos, si bien ahora han podido comprobarlo de primera mano y conocer la profundidad de esas referencias.

Dentro de las 450 páginas de este libro, en el apartado dedicado a la pesca de las ballenas existen “siete capítulos en los que figuran los vascos”, según señala Otazu.

Así, la obra también recoge cómo pescadores vascos se quejaron a Luis XIII, secundado por el Cardenal Richeliu, de las trabas que los pescadores ingleses ponían a la caza de la ballena o que los vascos fueron quienes enseñaron a cazar a los holandeses.

La obra también señala la importancia de un vasco llamado François Soupite, natural de la localidad de Ziburu, y su importancia al inventar un método para despiezar la ballena en el mar evitando los olores que provocaban su putrefacción en el barco.

Parte del texto en la que se menciona la llegada de los vascos a América

Parte del texto en la que se menciona la llegada de los vascos a América "100 años antes que Colón".

Mintzoa

 Fuente: https://www.lavanguardia.com/local/paisvasco/20220401/8170742/localizan-libro-1647-asegura-balleneros-vascos-llegaron-america-100-anos-colon.html

miércoles, 30 de marzo de 2022

Las suffragettes

Emmeline Pankhurst
...
   El 16 de febrero celebramos una gran asamblea para dar la bienvenida a un grupo de prisioneras que habían sido puestas en libertad tras pasar dos y tres meses de cárcel por romper ventanas en la manifestación del noviembre anterior. En dicha asamblea examinamos la situación y acordamos una trayectoria a seguir. En esta ocasión dije lo siguiente:
   -No usaremos armas más potentes de lo que sea necesario. Si el argumento de la piedra, ese tradicional argumento político, es suficiente, entonces no emplearemos uno más potente que ese. Y ese será el arma y el argumento que usaremos la próxima vez. Esto es lo que digo a todas las voluntarias de nuestras manifestaciones: "Preparaos para recurrir a este argumento". Me hago cargo de la manifestación y este es el argumento del que voy a hacer uso. No voy a utilizarlo por ningún motivo sentimental. Voy a utilizarlo porque es el que se comprende con mayor facilidad y rapidez. ¿Por qué tenemos las mujeres que ir a la plaza del Parlamento a recibir palizas e insultos, y lo que es más importante- que el efecto sea menor que cuando tiramos piedras? Ya intentamos eso durante mucho tiempo. Pasamos años sometiéndonos a los insultos y a las agresiones Hay mujeres que han perdido la vida. Habría valido la pena de haber cumplido nuestro objetivo gracias a ello, pero no fue así. Hemos progresado mucho más, y con menos daño para nosotras, cuando hemos roto ventanas que cuando les hemos dejado romper nuestros cuerpos. 
   "Después de todo, ¿no valen más la vida de una mujer, su salud y su cuerpo que unas hojas de vidrio? No cabe duda de ello, pero la pregunta más importante es: ¿no es verdad que romper ventanas causa un efecto mayor en el Gobierno? si estás luchando en una batalla, tienes que elegir tus armas. Bien, pues comprobaremos en esta ocasión si unas meras piedras son suficientes. [...]
   Desde que el activismo viró a la destrucción de la propiedad, la gente, tanto en casa como en el extranjero, ha expresado curiosidad por la conexión lógica entre la rotura de ventanas, la quema de buzones, etcétera, y el voto. Solo la falta de conocimiento histórico excusa esta curiosidad, ya que cualquier avance en la libertad política de los hombres ha estado marcado por la violencia y la destrucción de la propiedad. Normalmente, estos avances han sido provocados por guerras, lo cual se considera glorioso, otras veces han surgido de disturbios, que se estiman menos glorioso pero, que al menos son eficaces. Este discurso mío probablmente sorprenda por incitar a la violencia y a la acción ilegal, lo cual en circunstancias normales sería inexcusable.[...]
 
How Emily Davison and the suffragettes targeted sport to bring attention to  their cause | The Independent | The Independent
La sufragista Emily Davison murió tras tirarse a los pies del caballo de rey durante el derbi de Epsom, el 4 de junio de 1913
 
   "Las líderes de la WSPU han advertido con frecuencia al Gobierno que, si no concedía el voto a las mujeres en respuesta al activismo apaciguador del pasado, un espíritu mucho más fiero de revuelta, imposible de controlar, se despertaría en nosotras. El Gobierno ha ignorado ciegamente la advertencia, por lo que ahora recogerán la cosecha sembrada por su estupidez, impropia de unos hombres de Estado"
[...] Se produjeron una serie de ataques a campos de golf que, lejos de ser acciones gratuitas, tenían el objetivo directo y práctico de recordar al aburrido y presumido público inglés que cuando las libertades de las mujeres inglesas estaban siendo anuladas no era momento de pensar en el deporte.
   Nuestras acciones en los campos de golf provocaron más hostilidad que la ruptura de ventanas. Habíamos tomado la determinación de arruinar su juego y el de todos esos hombres acomodados para que se vieran obligaos a pensar con claridad sobre las mujeres y su firme determinación de obtener justicia....

Mi historia
Emmeline Pankhurst
 

martes, 29 de marzo de 2022

Mickaël Correia: «En el fondo, la resiliencia es un concepto muy neoliberal»

 El periodista de Mediapart analiza en su ensayo ‘Criminels climatiques’ las actividades de Saudi Aramco, Gazprom y China Energy, las tres empresas más contaminantes del planeta. 

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Mickaël Correia, periodista de Mediapart y autor del ensayo 'Criminels climatiques'. Foto: CHARLOTTE KREBS

  Aramco, la compañía petrolífera de la familia real saudí, está en el primer puesto del podio de las empresas más contaminantes del mundo, muy por delante de otras más conocidas como Chevron, Exxon Mobile o BP. La red de gasoductos rusos construida por Gazprom podría dar cuatro veces la vuelta al mundo. Las empresas chinas del carbón han emitido el 14,5% de todos los gases de efecto invernadero desde 1988, y la campeona de todas ellas es China Energy. Tres empresas manejadas con mano de hierro por tres regímenes autoritarios que, en el colmo de la desfachatez, son firmantes del Acuerdo de París.

Mickaël Correia (Tourcoing, Francia, 1983), periodista de Mediapart especialista en movimientos sociales y cuestiones climáticas, dedica su ensayo Criminels climatiques (editado por La Découverte) a analizar estas tres multinacionales energéticas. Si Aramco, Gazprom y China Energy fueran un país, serían el tercer país más contaminante del planeta, sólo por detrás de Estados Unidos y China. Sus tentáculos en forma de lobbying, corrupción, greenwashing y neocolonialismo se extienden por todo el mundo. No hay centro de poder, por exclusivo que sea, al que no tengan acceso. No hay yacimiento, de petróleo, gas o carbón, que no quieran explotar. Y no tienen ninguna intención de parar, digan lo que digan y firmen lo que firmen.

En España tenemos a Repsol. En Francia su equivalente sería Total. Del extranjero conocemos Exxon, Shell, BP… ¿Pero por qué no conocemos a los tres mayores contaminadores del planeta?

No sé lo que ocurrirá en España, pero en Francia el gran público no conoce estas empresas porque ha triunfado la idea de que son los consumidores quienes están detrás de este crimen, de que el calentamiento climático es una cuestión de responsabilidad individual y que puede frenarse simplemente con disciplina personal: comer como un mendigo, no tomar aviones, etc. Llevamos casi 30 años escuchando esto. Y el mensaje no ha calado sólo entre los políticos, también lo ha hecho entre muchos militantes ecologistas. La empresa que popularizó el concepto de «huella de carbono» fue la British Petroleum, a principios de los años 2000. Fue una gran operación de desviación a través del marketing. Y campaña tras campaña, estas empresas no sólo señalan a los consumidores como culpables. Van más allá y dicen: «Hey, no os equivoquéis. Nosotros no somos el problema. Somos la solución».

La noción de «responsabilidad individual» se puede relacionar con la de «resiliencia», promovida por muchos expertos en colapsología y con la que usted también está en desacuerdo. ¿Por qué?

La resiliencia es un concepto que nace en los años ochenta en el campo de la psicología. Dice que después de un gran trauma puedes encontrar una solución dentro de ti para superarlo. Eso aísla e individualiza el problema. Y en el caso del cambio climático, lo despolitiza, impide la búsqueda de responsables al actual caos climático. De hecho, socializa este caos y nos convierte en cogestores de sus efectos. Desactiva la dinámica política contra las grandes empresas emisoras de gases de efecto invernadero. Lo que nos dice la resiliencia es: «Tienes que cambiar tú mismo para cambiar el mundo en el que vives». En el fondo es un concepto muy neoliberal. Desde esa perspectiva, el sexismo o el racismo serían problemas entre personas individuales, no grandes construcciones sociales e históricas que impregnan nuestras sociedades. Y la violencia policial sería el defecto de unos pocos agentes y no algo sistémico, estructural en nuestras fuerzas del orden. Con el cambio climático ocurre lo mismo: no es la suma de malos gestos individuales.

Usted habla en su libro de «criminales», de «sepultureros del clima», de «contaminadores climaticidas»… El vocabulario siempre está relacionado con el mundo delictivo. ¿Por qué ha usado ese lenguaje tan frontal?

Precisamente porque a menudo tenemos un vocabulario demasiado pasivo. La palabra resiliencia sería un buen ejemplo. Y otra sería extinción. Lo que la biodiversidad sufre ahora no es una extinción como las ocurridas hace millones de años, es un exterminio activo por parte del capitalismo. Otra palabra con esas características es transición, para hablar de transición energética o climática. Lo cierto es que no tenemos tiempo para una transición. La fecha límite para conseguir los 1,5 ºC de subida máxima de las temperaturas es 2030. No hay tiempo para una gran ruptura, para un cambio radical. Para mí, efectivamente son criminales, en el sentido en el que desde 2015 sabemos que debemos mantener, aproximadamente, el 80% de las energías fósiles en el subsuelo. Y reducir la producción de petróleo y gas un 40% y de carbón un 11% de aquí a 2030. Pero estas empresas no tienen entre sus planes disminuir la producción, ni siquiera estabilizarla. De hecho, es al contrario: en ese plazo planean aumentarla un 20%. Total, por poner un ejemplo francés, tiene previsto aumentar su producción de gas fósil un 30%. Es criminal hacer eso cuando la ciencia está lanzando alertas todos los días en sentido contrario.

Y no son nuevas. Vienen de antiguo.

Ahora empezamos a saber que estas empresas conocían desde hace mucho, mucho tiempo que sus actividades eran perjudiciales para el clima. Total lo sabe desde 1971. Y las empresas estadounidenses lo saben desde antes de 1965 [fecha del informe que redactaron para el presidente Lyndon Johnson]. En 2020, la Agencia Internacional de la Energía, que está muy lejos de ser una organización ecologista, dijo que había que detener todos los nuevos proyectos de producción de energías fósiles. Y a pesar de todo, estas multinacionales han sido extremadamente activas a la hora de desplegar sus estrategias para convertirnos, por usar el vocabulario de la droga, en adictos a las energías fósiles.

Con consecuencias catastróficas, como sabemos.

En Europa Occidental, desde el pasado verano, hemos tenido multitud de incendios e inundaciones. En Alemania y en Bélgica hubo varias decenas de muertos. En Norteamérica ha habido incendios gigantescos. Y estas catástrofes climáticas no son nuevas: en los países del sur vienen ocurriendo desde hace al menos 15 años. En Bangladesh, 700.000 personas se ven obligadas a abandonar sus hogares cada año por la subida de las aguas. No debemos olvidar lo que los países del sur dijeron en la COP26 de Glasgow: «Ustedes hablan de una subida de 1,5 ºC, pero es que una subida de 1,2 ºC provoca huracanes monstruosos en nuestros territorios». Significa la desaparición de varias islas del Pacífico. Hay un impacto real sobre estas poblaciones, que son las más vulnerables.

Hoy ya nadie puede negar el cambio climático. ¿Cree, por tanto, que ha dejado de ser un tema científico para convertirse en un problema puramente político?

Pues sí, y creo que el gran problema es de imaginación. Tenemos dificultades para imaginar otro mundo más ecológico y sostenible. Y es lógico, porque el reto es extremadamente complicado. El petróleo, el gas y el carbón son la base de nuestra civilización industrial desde el siglo XIX. Destruir o deconstruir ese imaginario es muy difícil. El coche, por ejemplo, tanto en América como en Europa, es un símbolo de libertad, incluso de virilidad para algunos hombres. ¿Cómo se desmonta eso de un día para otro? La historia del ecologismo, además, es muy reciente. Llega al debate público en la década de 1970. El movimiento obrero, por ejemplo, lleva 150 años forjando un ideal de igualdad, de emancipación, de utopía. El ecologismo tiene aún que forjar ese gran imaginario con el que las masas puedan identificarse. Y debe hacerlo, para colmo, enfrentándose al inmenso poder del capitalismo fósil, que a través del lobbying despliega sus estrategias de corrupción, de greenwashing, de colonialismo para perpetuar sus actividades. Lo difícil, políticamente hablando, ya no es sólo crear el imaginario sino que éste sea capaz de darle la vuelta a esta relación de fuerzas.

Los dirigentes de Aramco, China Energy y Gazprom pronuncian a menudo discursos grotescos sobre su compromiso climático. ¿Por qué hay presidentes en todo el mundo que les siguen la corriente y no dicen nada? ¿Por qué nadie dice que el emperador está desnudo?

Efectivamente, hay un cinismo increíble por parte de estas empresas. El presidente de Aramco [Amin Nasser], por ejemplo, se ha burlado públicamente del coche eléctrico. ¡Ha llegado a decir que el petróleo es la solución para el calentamiento global! ¿Por qué los dirigentes políticos no dicen nada? Pues porque están íntimamente relacionados con ellos. Aramco tiene un laboratorio a 10 kilómetros de París que trabaja con una gran institución científica francesa para perpetuar el motor de explosión. ¡Y París es la capital europea en la que muere más gente por culpa de la contaminación de los automóviles! China Energy y EDF, la gran compañía francesa de electricidad, que pertenece mayoritariamente al Estado, tienen un acuerdo para crear un gran parque eólico en el mar de China. Lo firmaron en presencia del mismísimo presidente Macron. Pero es que EDF posee centrales de carbón hipercontaminantes en China desde los años noventa. Gazprom abastece de gas a más de 15.000 empresas francesas y a varias instituciones, como la Universidad de Estrasburgo o el Ministerio de Defensa. Hay lazos muy estrechos entre los Estados europeos y estas grandes compañías energéticas. [Otro ejemplo: el ex primer ministro francés François Fillon y su homólogo italiano Matteo Renzi trabajaron como consejeros de Gazprom hasta que Putin ordenó la invasión de Ucrania; el ex canciller alemán Gerhard Schröder sigue en nómina a día de hoy].

Si prestamos atención al discurso oficial de China, sus dirigentes dicen que quieren frenar el desarrollo de proyectos fósiles… pero que China Energy no les deja. ¿Esto es posible?

Es sorprendente, sin duda, porque podemos abrazar estereotipos en torno al gobierno autoritario chino, verlo como algo extremadamente vertical, y pensar que cualquier cosa que diga se traduce automáticamente sobre el terreno. China ha firmado el Acuerdo de París de 2015. Xi Jinping habla reiteradamente en sus discursos de «civilización ecológica». En los últimos años China ha anunciado su objetivo de alcanzar la neutralidad de carbono en 2060 y ha prohibido la construcción de nuevas centrales de carbón en su territorio. Lo terrible es constatar que incluso en un país como China, el poder de lobbying de una empresa como China Energy es gigantesco. Su presión es tan grande que hasta ha impedido la creación de un Ministerio de la Energía en el país. A pesar de todos sus anuncios, vemos cómo China, de forma muy discreta, está construyendo toda una red de centrales de carbón en el extranjero. En términos de capacidad eléctrica, esta red equivaldría a todas las centrales de carbón de Estados Unidos. Y si todas ellas, las que están construyéndose y las que están en proyecto, entran en funcionamiento, será nefasto para el clima porque pueden hacer fracasar por sí solas el Acuerdo de París.

Recientemente, la Comisión Europea ha aprobado una nueva taxonomía con la que quiere etiquetar el gas y la energía nuclear como «energías verdes». Y Macron ha relanzado la construcción de reactores nucleares en Francia. ¿Deberíamos estar preocupados?

Por supuesto que sí. Y por muchos motivos. La nueva taxononía es una cosa loquísima. Macron quería relanzar la energía nuclear y para conseguirlo ha negociado con los países de Europa Central, especialmente con gobiernos ultranacionalistas y de extrema derecha, como el de Viktor Orbán en Hungría o el de Polonia, y ha cambiado cromos con ellos: «Vosotros me apoyáis para que la energía nuclear sea etiquetada como ‘verde’ y yo os apoyo con el gas fósil». Polonia, además, quiere seguir desarrollando proyectos basados en el carbón. La alianza es mortífera. Y Macron ha decidido todo esto él solo, sin abrir ningún debate, lo que afecta a nuestra calidad democrática. Además, al apoyar el gas se olvida de que las emisiones de efecto invernadero no se reducen al CO2. Y al apostar por la nuclear, una solución tecnoptimista para el clima por otra parte, oculta un detalle capital: que no hay tiempo para construir todas esas centrales [seis], ponerlas a funcionar y cumplir con sus objetivos climáticos antes de 2030, que es la fecha límite. Sin olvidar que la instalación de centrales obliga a militarizar grandes extensiones de territorio y produce una cantidad monstruosa de residuos que son radiactivos durante cientos de miles de años. Para mí, es una política peligrosa desde el punto de vista de la seguridad. Eso sí, aquí hay mucho dinero en circulación: la inversión para la construcción de estas centrales se ha multiplicado por seis y llega hasta los 20.000 millones de euros.

Usted dice en su libro que todos los países europeos son dependientes del gas ruso.

El 40% del gas que se consume en la UE procede de Gazprom, una empresa que, no lo olvidemos, pertenece al clan de Putin y es manejada directamente desde el Kremlin. En un contexto de subida de los precios de la energía es un instrumento geopolítico de enorme importancia, y está en manos de Moscú. Eso provoca que la relación de fuerzas sea una locura. Tradicionalmente, el gas ruso llegaba a Alemania a través de Ucrania, que cobraba por el derecho de paso. Pero a principios de los años 2000 se empezaron a proyectar y construir gasoductos que llevaban el gas ruso de forma directa primero a Alemania y luego al resto de Europa. Y el dinero que debía percibir Ucrania descendió considerablemente. En las actuales circunstancias Putin puede decir: «De acuerdo, cierro el grifo y se acabó». Eso no sólo afectaría a millones de hogares sino a toda la industria. Este gas, que es muy contaminante, encima convierte a Europa en rehén de un régimen autoritario. La compañía francesa Total ha invertido miles de millones en la explotación de campos de gas en Siberia y las sanciones económicas que pesan sobre Rusia afectarán enormemente a sus finanzas. Macron, por el momento, no las apoya, pero esto nos sirve para ver hasta qué punto estamos maniatados por Rusia en cuestión energética.

Efectivamente, tiene toda la pinta de un secuestro.

Y el día de la liberación, por decirlo así, no está cerca. Los nuevos yacimientos de Gazprom y Total en Siberia son explotaciones que pueden durar hasta el año 2100, incluso más. En cuanto a China Energy, las centrales de carbón que está construyendo en Asia y África tienen una vida media de 40 años. Y el nuevo proyecto de Aramco para revalorizar el petróleo, en caso de que descienda la demanda de gasolina, pasa por la fabricación de plásticos.

Con los efectos letales que tienen sobre el medioambiente y la biodiversidad…

Exactamente. Cada dos segundos se vierte una tonelada de plástico al mar. Bueno, pues eso va a aumentar gracias a Aramco, que ha desarrollado una tecnología petroquímica para doblar la rentabilidad del barril de crudo. Estas empresas nos tendrán secuestrados los próximos 50 o 100 años. Así que podemos decir, sin temor a equivocarnos, que hay algo criminal en todo esto.

Fuente: https://www.climatica.lamarea.com/correia-resiliencia-concepto-neoliberal/

 

lunes, 28 de marzo de 2022

27 de marzo de 1970

Vía @Gabri91MG

  El 27 de marzo de 1970 varios reclutas del Ejército portugués desertaron y huyeron por la frontera española de Vª de Alcántara. Se negaban a combatir en la guerra colonial de Salazar. Antes de cruzar se hicieron una foto. Ayer, aniversario, se reencontraron en el mismo lugar 

 Más información: https://twitter.com/Gabri91MG/status/1508394479119699972