sábado, 16 de febrero de 2019

Abejas...

Henri Matisse
  Abejas, cantores,
          no a la miel, sino a las flores.

Antonio Machado

“Alimentos desnudos” una campaña para acabar con los embalajes de plástico en los productos frescos

Alimentos desnudos
 La campaña “Food in the nude” (“Alimentos desnudos”) ha surgido en Nueva Zelanda para eliminar los envases de plástico para productos frescos en los supermercados. Los productores de alimentos han firmado la Declaración de Embalajes Plásticos de Nueva Zelanda, con el compromiso de que los envases de las tiendas y las etiquetas sean 100% reutilizables, reciclables o compostables para 2025.

El periódico El NZ Herald ha detallado que las ventas de algunas hortalizas se han multiplicado por el 300% después de que varios supermercados de Nueva Zelanda hayan eliminado los envases de plástico.

A su vez han introducido bandejas reciclables pudiendo quitar más de 80 millones de bandejas de plástico que acababan en los vertederos al año.

“Cuando asumes estos proyectos, pueden ser un desastre y llevar a un rechazo de los clientes, pero en mis 30 años en la industria de los supermercados, este simple cambio ha resultado en la respuesta más positiva de los clientes que he recibido. (…) En ese momento notamos que una cantidad cada vez mayor de productos frescos se enviaban en envoltorios de plástico. Pensamos que esto era una locura y prometimos hacer algo al respecto. (..) Fui a un viaje de estudios a los Estados Unidos y vi lo que la cadena de supermercados Whole Foods lo está haciendo allí. Tienen una gran variedad de alimentos frescos y su comercialización es casi una forma de arte.”, comenta Nigel Bond, propietario de una de las tiendas.

Bond empezó a hablar con productores y proveedores, la mayoría de los cuales, según él, estaban contentos de hallar la forma de ofrecer productos sin paquetes de plástico.

Mediante un sistema llamado “nebulización” se aplicó refrigeración en las estanterías para exhibir las frutas y hortalizas frescasr.

“Las verduras son 90% de agua y los estudios han demostrado que los productos empañados no solo se ven mejor, conservan su color y textura, sino que también tienen un mayor contenido de vitaminas”. También instalamos un sistema de ósmosis inversa que trata el agua eliminando el 99% de todas las bacterias y el cloro, por lo que confiamos en que el agua con la que se está rociando sigue siendo pura”, comenta Bond.

La Declaración de Embalajes de Plásticos de Nueva Zelanda plasma el compromiso de hacer que todos los envases de las tiendas y las etiquetas sean 100% reutilizables, reciclables o compostables para 2025

 Fuente: https://digitalsevilla.com/2019/02/15/alimentos-desnudos-una-campana-para-acabar-con-los-embalajes-de-plastico-en-los-productos-frescos/

viernes, 15 de febrero de 2019

#CancerInfantil

En Gaza no hay tratamiento contra el cáncer y resulta casi imposible obtener permiso para salir de Gaza y recibir tratamiento.

jueves, 14 de febrero de 2019

Una congresista demuestra cómo EEUU no es una democracia sino una plutocracia, donde mandan los ricos

https://digitalsevilla.com/wp-content/uploads/2019/02/Alexandria-Ocasio-Cortez.jpg

Alexandria Ocasio-Cortez

Ciertos políticos y periodistas ultraliberales ponen a menudo a EEUU como ejemplo de Democracia en el mundo, pero si uno se adentra a los sistemas de elección en este país, y a la influencia que tiene el dinero en la acción política, podría llegar a la conclusión que en realidad es una Plutocracia, donde el poder está en manos de los más ricos.

Un vídeo (subtitulado en castellano) de una congresista realizando una serie de preguntas demuestra cómo Estados Unidos, la mayor potencia del mundo, no es en realidad una Democracia sino una Plutocracia, donde los políticos pueden estar comprados o ser parte de las grandes corporaciones.
La congresista demócrata de origen hispano Alexandria Ocasio-Cortez desnudó el sistema político corrupto estadounidense con un sencillo juego de preguntas y respuestas durante una sesión de control parlamentaria.

La representante explica en su vídeo que unas empresas petroleras, por ejemplo, pueden dar dinero para la campaña de un senador o un congresista y que este legisle posteriormente sobre el sector petrolífero. No solo eso, el representante elegido y financiado por las petroleras puede además ser propietario de una empresa petrolera o acciones en una de ellas y seguir recibiendo dinero para su campaña y legislando posteriormente.

Este congresista puede llegar a ser presidente de los EEUU y decidir invadir un país que tenga petróleo y conceder, mediante un gobierno títere, la explotación de las reservas de crudo del país invadido a las petroleras que le financiaron su campaña para ser presidente.

No hay restricciones al respecto, ni para los senadores, ni mucho menos para el presidente, que tiene un poder inmenso en Estados Unidos.

Estas desregulación o falta de controles explicarían muchas guerras, golpes de estado y decisiones políticas que afectan a millones de personas en todo el mundo.

En EEUU, 3 personas tienen la misma riqueza que 160.000 millones estadounidenses, la mitad de la población del país.

El propio presidente actual, Donald Trump, es un magnate desde hace décadas siendo esto algo positivo para la mayoría de los estadounidenses porque demuestra, según ellos, que es un ganador y sabe hacer las cosas.

Este es el vídeo que publicado en Youtube:


Fuente: https://digitalsevilla.com/2019/02/14/una-congresista-demuestra-como-eeuu-no-es-una-democracia-sino-una-plutocracia-donde-mandan-los-ricos/

Por qué están desapareciendo los insectos y qué podemos hacer para evitarlo

Un santuario de mariposas para frenar la deforestación en Perú
EFE
 La velocidad a la que están desapareciendo los insectos es ocho veces mayor que la de los mamíferos, aves y reptiles, señala un informe. Su extinción puede destruir el medioambiente. Planteamos cinco preguntas y una solución para revertir el problema.

¿Es muy grave?
Es extremadamente grave. Según algunos indicadores, la crisis en torno a la pérdida de biodiversidad es aún más profunda que la del cambio climático. Desde los albores de la civilización, la humanidad ha provocado la desaparición del 83% de los mamíferos salvajes. En los últimos 50 años, la población de mamíferos, aves, reptiles y peces ha disminuido en un 60%.

¿Qué es la sexta extinción masiva?
Muchos científicos creen que la aniquilación actual de la fauna silvestre en todo el mundo marca el inicio de la desaparición masiva de especies en la Tierra. En los últimos 4.000 millones de años se han registrado cinco desapariciones masivas como consecuencia de impactos de meteoritos, largas edades de hielo y erupciones volcánicas de gran magnitud. Sin embargo, la extinción actual no es el resultado de fenómenos naturales sino de la actividad de los seres humanos.

¿Y cuál es la situación en el caso de los insectos?
Los estudios más actuales sobre la situación de los insectos a escala mundial evidencian que su situación es todavía más grave, ya que la proporción de especies de insectos en declive es el doble que para los vertebrados. La desaparición de los insectos se ha producido de forma gradual en el último siglo pero todo indica que en las últimas décadas ha empeorado.

¿Es relevante?
Sí. Hay más de un millón de especies de insectos, en comparación con solo 5.400 especies de mamíferos, y son la piedra angular de todos los ecosistemas terrestres. Sin ellos, se produciría lo que los científicos llaman una "cascada trófica de toda la cadena", en la que los efectos de la desaparición de insectos afectarían a toda la cadena alimenticia, arrasando a los animales de los eslabones superiores. Sin ecosistemas saludables, no hay aire y agua puros.

¿Por qué no nos hemos percatado antes?
Si bien es cierto que si vamos al campo en automóvil todos nos podemos percatar de que en las últimas décadas ha disminuido la cantidad de insectos en los parabrisas, para sacar conclusiones científicas sólidas es necesario una investigación rigurosa y prolongada en el tiempo.
En este sentido, se ha hecho relativamente poco. Por su pequeño tamaño, los insectos a menudo son difíciles de identificar, y lo cierto es que son mucho menos carismáticos que los elefantes o las águilas. Para empeorar la situación, precisamente ahora que es cuando necesitamos más información, los investigadores señalan que se están produciendo recortes en los cursos de entomología.

¿Qué podemos hacer?
En última instancia, la desaparición de fauna y flora guarda relación con el tamaño de la población humana y la cantidad de tierra que utiliza como alimento, así como por el consumo de energía y otros bienes. Es importante proteger el hábitat natural como también lo es reducir el impacto de la agricultura industrial basada en productos químicos. Combatir el cambio climático también es clave, especialmente para las numerosas especies de insectos en los trópicos. Así que sería de ayuda que los ciudadanos exigieran a los gobiernos que adopten medidas, como también contribuiría a revertir la situación que coman menos carne y productos lácteos de cultivo intensivo y reduzcan los desplazamientos en avión.


miércoles, 13 de febrero de 2019

Se me olvidó que lo inventé

Cuando un relato o recuerdo se construye no existe forma de distinguir lo verdadero de lo falso. El neurólogo Oliver Sacks escribe sobre la falibilidad de la memoria en un libro póstumo de ensayos

El neurólogo y escritor Oliver Sacks.

El neurólogo y escritor Oliver Sacks.
 Se presta demasiada atención a los así llamados recuerdos recuperados, recuerdos de experiencias tan traumáticas que se reprimen de manera defensiva y que luego, con la terapia, se liberan de la represión. Encontramos formas especialmente tenebrosas y fantásticas que incluyen descripciones de rituales satánicos acompañados a menudo de prácticas sexuales coercitivas. Dichas acusaciones han arruinado vidas y familias. Pero se ha demostrado que esas descripciones, al menos en algunos casos, son insinuadas o implantadas por otros. Esta frecuente combinación de un testigo influenciable (a menudo un niño) y una figura autoritaria (quizá un terapeuta, un maestro, un asistente social o un investigador) puede ser especialmente poderosa.
    Desde la Inquisición y los juicios contra las brujas de Salem, pasando por los juicios soviéticos de la década de 1930 y Abu Ghraib, se han utilizado variedades de “interrogatorio extremo”, o tortura física y mental sin disimulo para obtener “confesiones” religiosas o políticas. Aunque estos interrogatorios en principio se conciban para obtener información, sus intenciones más profundas podrían ser lavar el cerebro, provocar un auténtico cambio de opinión, para llenarlo con recuerdos implantados autoinculpatorios, algo en lo que podrían dar muy buenos resultados. (En este sentido, no hay parábola más relevante que 1984, de Orwell, donde al final Winston, sometido a una presión insoportable, acaba cediendo, traiciona a Julia, se traiciona a sí mismo y a sus ideales, traiciona sus recuerdos y su criterio y acaba adorando al Gran Hermano).
    Pero a lo mejor no hace falta una sugestión enorme o coercitiva para influir en los recuerdos de una persona. Todos sabemos que el testimonio de los testigos está sometido a la sugestión y al error, a menudo con funestos resultados para las personas que han sido erróneamente acusadas. Con las pruebas de ADN, ahora es posible obtener en muchos casos una corroboración o refutación objetiva de dichos testimonios, y [el investigador] Schacter ha observado que “un análisis reciente de 40 casos en los que la prueba de ADN estableció la inocencia de individuos injustamente encarcelados reveló que en 36 de ellos (el 90%) los testigos se habían equivocado al identificarlos”.
    Si las últimas décadas han sido testigos de un surgir o un resurgir de la memoria ambigua y los síndromes de identidad, también han conducido a una importante investigación —forense, teórica y experimental— sobre la maleabilidad de la memoria. Elizabeth Loftus, psicóloga investigadora de la memoria, ha documentado los inquietantes éxitos obtenidos a la hora de implantar falsos recuerdos simplemente sugiriéndole a un sujeto que ha vivido un suceso ficticio. Tales pseudosucesos, inventados por los psicólogos, pueden variar desde incidentes cómicos a otros levemente perturbadores (por ejemplo, que de niño te hubieras perdido en un centro comercial), y otros aún más graves (que uno hubiera sido víctima de un ataque animal o de una agresión por parte de otro niño). Tras el escepticismo inicial (“nunca me he perdido en un centro comercial”) y una posterior vacilación, el sujeto puede acabar sintiendo una convicción tan profunda que seguirá insistiendo en la verdad del recuerdo implantado incluso después de que el experimentador confiese que, para empezar, no ocurrió nunca.
   Lo que está claro en todos estos casos —ya sean abusos infantiles reales o imaginarios, recuerdos auténticos o implantados experimentalmente, testigos manipulados y prisioneros a los que se ha lavado el cerebro, el plagio inconsciente y los falsos recuerdos que todos hemos atribuido erróneamente o hemos confundido su origen— es que, en ausencia de cualquier confirmación exterior, no existe una manera fácil de distinguir un recuerdo o una inspiración auténticos, sentidos como tales, de los que se toman prestados o se sugieren, entre lo que Donald Spence denomina la “verdad histórica” y la “verdad narrativa”.
   Aun cuando se descubra el mecanismo subyacente de un falso recuerdo, puede que tal cosa no altere la sensación de una experiencia o “realidad” vivida que poseen tales recuerdos. Y no solo eso, sino que quizá las evidentes contradicciones o absurdos de ciertos recuerdos tampoco alteren nuestra convicción o creencia. Cuando la gente que afirma haber sido abducida por los alienígenas relata sus experiencias, no miente en la mayor parte de lo que dice, y tampoco son conscientes de haber inventado una historia, sino que realmente creen que ocurrió.
    En cuanto este relato o recuerdo se construye, acompañado de una viva imaginería sensorial y fuertes emociones, no existe una manera psicológica interior de distinguir lo verdadero de lo falso, ni tampoco una manera neurológica exterior. El correlato psicológico de dichos recuerdos se puede examinar utilizando la producción de imágenes cerebrales funcionales, y estas imágenes nos muestran que los vivos recuerdos producen una activación cerebral general en la que participan áreas sensoriales, emocionales (límbicas) y ejecutivas (lóbulo frontal): un patrón que es prácticamente idéntico si el “recuerdo” se basa en la experiencia o no.
    Al parecer, no existe ningún mecanismo en la mente ni en el cerebro que asegure la verdad, o al menos el carácter verídico, de nuestros recuerdos. No poseemos ningún acceso directo a la verdad histórica, y lo que nos parece cierto o afirmamos que lo es se basa tanto en nuestra imaginación como en nuestros sentidos. No existe manera alguna de transmitir o grabar en nuestro cerebro los sucesos del mundo; se experimentan y se construyen de una manera enormemente subjetiva que, para empezar, es diferente en cada individuo, y cada vez que se evoca un hecho se reinterpreta o se reexperimenta de manera diferente. Nuestra única verdad es la verdad narrativa, las historias que nos contamos unos a otros y a nosotros mismos: las historias que continuamente recategorizamos y refinamos. Dicha subjetividad se incorpora a la mismísima naturaleza de la memoria y es consecuencia del fundamento y mecanismos de nuestro cerebro. Lo asombroso es que las aberraciones exageradas son relativamente escasas, y en su mayor parte nuestros recuerdos son sólidos y fiables.
    Nosotros, en cuanto seres humanos, acabamos teniendo recuerdos falibles, frágiles e imperfectos, pero también poseen una gran flexibilidad y creatividad. La confusión sobre sus orígenes o la indiferencia hacia estos pueden resultar una fuerza paradójica: si pudiéramos identificar el origen de todo nuestro conocimiento, acabaríamos saturados de información a menudo irrelevante. La indiferencia hacia las fuentes nos permite asimilar lo que leemos, lo que nos cuentan, lo que los demás dicen y piensan, lo que escriben y pintan, con la misma riqueza e intensidad que si fueran experiencias primarias. Nos permite ver y oír con los ojos y oídos de los demás, entrar en mentes ajenas para asimilar el arte, la ciencia y la religión de toda la cultura, entrar y contribuir a la mente común, a la riqueza general del conocimiento. La memoria no surge solo de la experiencia, sino del intercambio de muchas mentes.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/01/15/ciencia/1547567881_534277.html

El río de la conciencia
Oliver Sacks 

martes, 12 de febrero de 2019

Welcome to the Anthropocene

Photo: Siberian Times
 Fuente: https://www.irishtimes.com/news/world/europe/town-in-northern-russia-battling-invasion-of-polar-bears-1.3788910

“¿Quién puede conocer el vicio? Pues alguien que lo ha visto de cerca”

<p>Hervé Falciani.</p>
Hervé Falciani.
LUIS GRAÑENA
Hervé Falciani, ya saben, es el señor de la lista, esa relación interminable de más de 100.000 evasores fiscales a los que daba amparo el HSBC, y de los que 1.500 eran patriotas españoles con unos ahorrillos en Suiza y otros paraísos fiscales. No voy a contarles ahora las peripecias del informático más famoso del mundo, un ciberdelincuente para algunos banqueros como los Botín, a los que su osadía les costó retratarse ante Hacienda y soltar un mondongo de 200 millones de euros, y un héroe para los damnificados del sistema financiero, es decir, para el resto. Como se trata de una entrevista telefónica, tampoco me pidan que les dé detalles sobre el color de su jersey, su marca de ordenador o las vistas que se ven desde su ventana, lo que además sería imprudente porque Falciani sigue moderadamente escondido por esa aversión que tienen algunos a morir jóvenes y dejar un bonito cadáver. Sólo puedo dar fe de una cosa: quienes afirman que habla un castellano fluido están exagerando.

¿En qué situación legal se encuentra tras su última detención? ¿Está protegido, vigilado o ambas cosas a la vez?
En mi caso nunca ha habido muchas diferencias entre ambas cosas. Sigo como testigo protegido.

Pero no puede abandonar el país…
Sí, puedo salir, aunque esté en un ámbito legal muy específico, como es el de Interpol. Pueden detenerme no dos sino quince o veinte veces. En países totalitarios sería más frecuente que me detuvieran por el mismo motivo. Interpol interpreta que Suiza me persigue por un delito político, dentro del que se encuadraría el espionaje económico que se me atribuye.

¿Cansa ser una garganta profunda durante tanto tiempo?
Cuando confronto mi caso con otros semejantes distingo dos categorías. De un lado están los que entienden, como me ha ocurrido a mí, que la situación requiere una intervención judicial y que el alcance es internacional. Aquí no es posible limitarse a dar una voz de alarma, a decir oye no me gusta lo que estoy viendo. Si me hubiera limitado a eso me habrían matado. Yo estaba preparado para adaptarme a lo que se me venía encima. En la segunda categoría están aquellos a los que el problema les ha pillado por sorpresa y no lo habían anticipado o no tenían recursos para externalizarlo.

¿No es frustrante que de los defraudadores españoles de su lista sólo  dos hayan sido condenados y además se hayan dado a la fuga?
No para mí. No tenía ninguna duda, por ejemplo, de que no iba a haber condenas contra el HSBC, más allá de la sanción que han tenido que pagar en EE.UU.. Hasta en los negocios más sucios los directivos salen indemnes. No era mi objetivo y no me supone un problema.

Si sólo hubiera castigo para un porcentaje ínfimo de los 100.000 evasores que usted ha denunciado, ¿no tendría la sensación de que su acción no ha valido para nada?
No me lo planteo así. Sinceramente, me interesa más el daño, esto es que se robe dinero, que se desvíe, que se fomente la corrupción. No me importa tanto quién se aprovecha sino cómo lo hacen, el sistema que usan, la operativa. Tengo claro lo que puedo hacer y no tengo otras pretensiones.

¿A medida que pasa el tiempo aumenta su esperanza de vida?
No lo sé. Las cosas pueden cambiar. Si entrara en política puede que tuviera un descenso significativo de mi esperanza de vida.

¿El fraude tiene ideología?
Veo el fraude como una enfermedad y también como un vector de cambio. Si uno no está nunca enfermo jamás trabaja su sistema inmunitario, y eso al final puede matarte.

¿Y la lucha contra el fraude la tiene? ¿Quiénes lo combaten mejor, los gobiernos de derecha o los de izquierda?
La política se puede hacer con o sin ideología. La ideología está muy lejos del pragmatismo. Para mí representa un riesgo. Mejor quedarse fuera. Prefiero lo que se pueda argumentar; huyo del dogmatismo.

¿Tuvo algún contacto con el anterior ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro?
No. En realidad, para que no me pregunte más por otras personas tengo que decirle que los encuentros que tengo implican una confidencialidad que debo respetar. Siempre contestaré con una negativa.

De haber dependido del Gobierno de Rajoy, ¿hubiera sido extraditado a Suiza?
Sí, totalmente. Usted hablaba de ideología y yo de egos. Que un chiquito como yo haya podido refutar el prestigio de banqueros muy influyentes les duele en el ego. Las esferas de poder se resienten con casos como el mío. Ese dolor dura años y años y nunca se cura. Para estas esferas de poder yo he sido un golpe en su estrategia personal, en su imagen, en su propaganda.

Usted ha sido cabeza de lista del Partido X a unas elecciones europeas y ha colaborado con Podemos y con el Movimiento 5 Estrellas en Italia. ¿Lo haría con el PP para desarrollar un programa contra el fraude?
Totalmente. He colaborado también con el Partido Socialista francés y varios gobiernos. Mi posicionamiento no tiene ideología sino sentido común, que es la única bandera que me gusta llevar. Con el PP colaboraría para combatir el fraude como he hecho con Podemos. Luego, si eso condiciona o no mi longevidad sería otra historia. Tengo amigos muy comprometidos con el antifraude que son del PP. El fracaso en los cambios políticos suele producirse porque, a veces, los que han ocupado cargos sin experiencia previa se han rodeado de gente menos preparada que ellos o más tontos para que no se noten sus carencias. Es el principio de Peter.

¿Me quiere decir que eso le ha pasado al PP, que se han rodeado de tontos?
A nivel político lo creo de verdad. Los experimentados, los que saben, no tienen como único recorrido la política. No siempre fueron políticos. Pero vemos que la mayoría de los que ocupan el espacio público sólo se han dedicado a la política. Por eso yo me encuentro muy a gusto entre funcionarios, fiscales, jueces o interventores, técnicos en definitiva. Porque son pragmáticos y saben cuáles son los objetivos, el plazo y los recursos con los que cuentan. No necesitamos votos para comprobar la validez de lo que hacemos.

Transparencia Internacional ha criticado al nuevo Ejecutivo por su pasividad en adoptar más medidas contra la corrupción, especialmente una que le afecta directamente: seguimos sin un sistema de protección para los denunciantes.
España no está en peor posición que muchos otros países. Aquí se habla de la corrupción. Actuar es el paso siguiente. Y si se habla es porque algo se está haciendo. En Francia no se hace ni una mínima parte de lo que se hace en España. Estoy aquí por esto. El fraude es un vicio. ¿Quién puede conocer el vicio? Pues alguien que lo ha visto de cerca. Quizás por las raíces cristianas aquí se reconoce la existencia del vicio. Poco a poco con iniciativas personales y proyectos concretos se puede ir trabajando contra la corrupción en ámbitos locales –que es a lo que me dedico– o en las empresas, que son las más ágiles. Los de arriba se darán cuenta más tarde.

Pero seguimos sin proteger a los denunciantes. Cuando era fiscal, Dolores Delgado defendía esa protección. Ahora que es ministra parece que lo ha olvidado. ¿Lo ve usted así?
Parece raro, pero no lo veo así. En la política real hay que ver no sólo la ley sino las consecuencias de su aplicación. Si no hay ni recursos para comprar folios de papel… Lo que faltan son recursos. Menos del 1% de las personas que conocen el asunto de la lista Falciani saben lo que de verdad se ha hecho en investigación y en mecanismos antifraude, que no sólo se usan en el ámbito público sino también en el privado, en las empresas.
   
Perdone que insista. ¿Sigue pensando que habría que imitar a EE.UU. y compensar a los denunciantes con el 10% del dinero defraudado y recuperado? A estas alturas seria usted un hombre bastante rico…
Nunca he hablado de porcentajes. Sí veo que ha de existir un mecanismo de motivar y proteger, y el dinero es la protección. Personalmente, lo que yo necesito sólo son recursos para continuar en el proyecto de detectar los fallos del sistema y los vacíos jurídicos de los que se aprovechan los defraudadores. En temas de ciberseguridad, por ejemplo, empresas como Apple ofrecen un millón de dólares por encontrar un fallo en su sistema. ¿Qué significa eso? Trabajo. Mejorar un sistema es trabajo. ¿Este trabajo ha de ser un oligopolio? Hay que abrir el ‘mercado del antifraude’. Si los que aprovechan el fraude controlan cómo se desarrolla la lucha contra el fraude estaremos en las mismas. La lucha contra el fraude es una medicina para la sociedad y debe ser la sociedad la que desarrolle las curas. Yo pretendo que sea más abierto y de ahí la necesidad de los incentivos.

¿Le ha supuesto algún problema que Baltasar Garzón coordine a sus abogados?
Algunas relaciones te pueden estigmatizar, por supuesto. Pero en este caso ha sido una elección que repetiría. Se trata de una persona con experiencia y mi elección representa lo que opino de su participación en la guerra contra el fraude. Y sé que puede ser polémico.

Transparencia Internacional vinculaba también la pasividad contra la corrupción con la irrupción de partidos de ultraderecha como Vox. ¿Está de acuerdo?
El desequilibrio es consecuencia de una inacción. Puede haber incluso motivos geopolíticos. El populismo es un tema muy preocupante porque se nutre del miedo y el miedo es muy poderoso. Vox es un ejemplo.

¿Es posible que los financiadores iraníes de Vox se encuentren en su lista?
La lista ilustra los mecanismos que se usan. En realidad, no son 100.000 evasores sino millones las entidades implicadas. No puedo decirle si los financiadores de Vox están la lista pero es evidente que los mecanismos de financiación de los partidos presentan problemas. Aceptar que su financiación pueda proceder de poderes extranjeros es un riesgo y no tendría que permitirse porque condiciona su discurso y el debate político. Estamos ante el mismo ámbito que el de las fake news.

¿La banca es una mafia?
Son los jueces los que tendrán que decidir si es una organización criminal. Hace unos días hababa con un catedrático de Derecho Mercantil y sobre el Derecho Comparado me decía que es el estudio de todo lo que no se puede hacer aquí y se puede hacer allá. O nos protegemos desde la base o no tiene sentido hablar de mafia porque es global, y dentro de una cadena multinacional se encontrará siempre un elemento que falla.

Ha trabajado con agencias tributarias de varios países, desde Italia a Argentina, pasando por India. También con la CIA. ¿Todas estas colaboraciones han sido altruistas?
Si tenemos que hacer un relato contable de mi participación, la verdad es que ha sido muy altruista. Lo puedo defender al detalle. Otra cosa es que haya habido personas que me buscaban y me pagaban el viaje y el alojamiento. Nunca hice un negocio de mis colaboraciones. En España he renunciado a mi remuneración cuando he colaborado con la Fiscalía Anticorrupción. Tampoco es que quiera hacer bandera de ello. Ahora, si me tocan las narices y cara a cara respondería “yo no, ¿y tú?”. También existe un ámbito en el que tienes que llevarte un porcentaje porque está así establecido, pero nunca he pedido una cantidad por lo que he hecho. Varias veces me ha pasado que un país se ha dirigido a mí y me ha explicado que  no tenía recursos y siempre he respondido que no era un problema.

De su colaboración con varias agencias antifraude españolas ha parido usted un proyecto, Aletheia, para vigilar el gasto en los contratos públicos…
Trata de evitar que el gasto público se desvíe y entra de lleno en una parcela que no está regulada. Es aplicable no sólo a las Administraciones sino también a las corporaciones. Inicialmente, fue un proyecto para luchar contra el fraude del IVA y en los últimos meses  se ha particularizado el tema del gasto público, que a nivel europeo representa entre el 20 y el 25% del PIB.

¿No viene a ser un especie de Gran Hermano para los altos cargos, sobre cuyo patrimonio, relaciones e intereses se pone la lupa?
Es al revés. Hablamos del gasto eléctrico o de las concesiones de agua. Consiste en establecer sistemas de colaboración para que los miembros de una cadena de suministro no estén expuestos a la presión de ningún cártel. La condición del éxito del proyecto es que se respeta el secreto comercial. Basta con usar un registro público –que certifica la identidad y protege la privacidad– y donde se acredita la entrega de facturas. Se acabaría con las facturas falsas que representan cerca de un 90% del fraude.

Se ha montado usted también una criptomoneda, Tabu, y una plataforma que viene a funcionar como una agencia de calificación de activos y agentes económicos…
La criptomoneda es una experiencia didáctica. Quería demostrar que es posible hacer una criptomoneda que no lleve aparejada toda la maldad a la que se asocian.

Un bitcoin bueno, para entendernos.
Sí, aunque la idea no es sustituirlo. Quería hacer ver que la misma tecnología puede ser socialmente útil. La calificación tiene que ver con la consistencia de la información blockchain. La capacidad de sincronizar su contabilidad con la mía cuando tenemos una relación comercial permite extraer conclusiones de auditoria y elimina la maldición de los malos datos.

¿Serviría por ejemplo para conocer el origen de algunos fondos y saber si su procedencia es ilícita?
Sí, y más todavía. Permite comprobar que una empresa cumple con los requisitos de sostenibilidad y que es fiable financieramente. También haría posible abaratar la financiación de algunas empresas mientras esperan recibir el pago de alguna administración pública.

Volviendo a su criptomoneda… ¿se podría especular con ella?
No. Es una criptomoneda de utilidad. No permite especular porque su precio es siempre el mismo.

¿Cuánta gente trabaja con usted en todos estos proyectos?
En la asociación Tactical Whistleblower alrededor de 100 personas. Nos relacionamos también con varios centros de emprendedores y varios institutos universitarios. Tenemos varios proyectos en marcha de análisis de datos con sistemas de inteligencia artificial y de ciberseguridad. Y otro de accesibilidad, para proteger del fraude a los discapacitados y a personas mayores.  

lunes, 11 de febrero de 2019

Voluntad heredada

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ILUSTRADO POR SR GARCÍA
Muchos años antes, Rita y Eugenia eran dos niñas que soñaban con dedicar su vida a la ciencia, a pesar de que la sociedad consideraba que su papel debía limitarse al ámbito doméstico. Quizá heredaron de aquellas primeras pioneras la férrea voluntad que las llevó a coger las riendas de su propio destino.

La prima Eugenia ha venido a pasar unos días con nosotros. Ella es solo un año menor que yo y nos gustan las mismas cosas. El verano es más divertido cuando está ella, juntas exploramos el pequeño bosque que hay detrás de casa y a veces dormimos en el jardín mientras nos contamos historias.

Mamá prefiere que nos quedemos en casa y la ayudemos con las tareas de casa, pero nos lo consiente. Cuando Eugenia no está no me queda otro remedio que obedecer.

Eugenia y yo teníamos un secreto. Algunas noches, nos escapábamos de la habitación y subíamos sin hacer ruido al despacho del segundo piso. En él, papá guarda muchos libros antiguos y polvorientos. Es ingeniero y lee mucho, así que hay libros de un montón de temas distintos, pero Eugenia y yo siempre acabábamos buscando aquellos que hablaban de medicina. Nos pasábamos horas mirando los dibujos que explicaban cómo es el cuerpo humano por dentro y descubriendo cómo los médicos intentan curar las enfermedades que afectan a las personas. Lo que más curiosidad me ha despertado siempre es cómo funciona el cerebro. Es increíble que un órgano tan pequeño sea capaz de controlar el resto de funciones del cuerpo. Me imaginaba llevando una bata blanca y estudiando entre tubos de ensayo las hermosas células estrelladas que lo componen. A Eugenia también le apasiona la medicina, aunque ella siempre acaba leyendo los libros acerca de cómo los embriones se desarrollan durante el embarazo. También se ha leído todos los libros que hablan sobre vacunas, estoy segura de que sabe incluso más del tema que algunos médicos.

Pero una noche, papá nos pilló leyendo en su despacho. Nos quitó los libros de las manos y nos dijo que las chicas no deberíamos perder el tiempo leyendo y que deberíamos aprender a hacer las tareas de la casa, para que cuando tengamos nuestro propio hogar seamos buenas esposas. Entre lágrimas le dije que yo no quería ser ama de casa —¡ni casarme!—, que quería ser médica, pero no me quiso escuchar. «La ciencia no es cosa de chicas, Rita», me dijo. Me puse furiosa y le grité que seguro que muchos de los libros de su despacho estaban escritos por chicas. Intenté recordar algún nombre, pero no pude. Nos prohibió volver a entrar en el despacho y desde entonces siempre lo cierra con llave. Aquella noche lloramos mucho: pasar las noches entre libros era lo que más nos gustaba hacer cuando estábamos juntas. Desde entonces no he podido leer ningún libro, han pasado ya tres meses, pero se me han hecho tan largos como tres años.

Ayer fue la primera vez que nos veíamos después de aquel día. Eugenia estaba sonriente, me abrazó nada más verme y me dijo al oído que tenía una sorpresa para mí. Por la noche, Eugenia se levantó, se puso a buscar dentro de su mochila y sacó un cuaderno. Al abrirlo y ojearlo me quedé boquiabierta. Cada una de las páginas tenía como título el nombre de una mujer y un dibujo hecho a mano por Eugenia de su rostro. Y debajo de cada nombre venía su formación. Matemática. Química. Bióloga. Eran disciplinas que siempre habían tenido un nombre masculino, pero ahí estaban, escritas justo al lado de nombres de mujer. «No he podido dejar de pensar en lo que nos dijo tu padre, así que he dedicado estos meses a buscarlas».

Recorrí las páginas con las manos temblorosas de emoción. De vez en cuando Eugenia me señalaba sus mujeres científicas favoritas. «Esta es Mary Somerville. La llaman la reina de las ciencias del siglo pasado. Sabía un montón de química y de matemáticas, ¡hasta predijo la existencia de Neptuno antes de que el planeta se descubriera! Era tan buena científica que la Royal Astronomical Society la aceptó como miembro a pesar de que nunca antes había aceptado mujeres. Y aquí está Mary Montagu. Sus padres le intentaron obligar a casarse con un noble mayor que ella, pero se escapó con un diplomático del que se enamoró. Gracias a sus conocimientos de medicina consiguió convencer a gente de muchos países para que empezara a vacunarse contra la viruela. Ya sabes que me encanta este tema, sin las vacunas estaríamos expuestos a muchas enfermedades… ¡Pero hay muchas más! Laura Bassi era italiana, como nosotras, y fue la primera mujer que consiguió dar clases en una universidad. Era una eminencia de la física y de la química, pero también de la enseñanza de la anatomía, y estuvo en contacto con todos los científicos importantes de la época. Y también…»

Pero mis ojos buscaban desesperadamente una palabra diferente. La interrumpí y le pregunté, con un nudo en la garganta, si también había médicas. «Sabía que me preguntarías eso. Existen, pero están muy escondidas. Encontré un libro que habla de cuatro mujeres que ejercieron la medicina en la edad Media, las mujeres de Salermo. Las cuatro impartían conferencias y escribieron tratados que ayudaron a que la medicina de la época avanzara. La más importante fue Trótula de Ruggiero, que vivió en el siglo XII y se la considera la primera ginecóloga. Estudió nuevas formas para reducir el dolor en el parto y sus descubrimientos fueron seguidos por muchos médicos de la época. Y hace no tanto tiempo, Florence Nightingale se dio cuenta de que los soldados en la guerra de Crimea morían en gran medida por las malas condiciones higiénicas. Le encantaban las matemáticas y fue la primera en aplicar la estadística para convencer a los gobernantes de que la mayoría de las muertes se debía a contagios por falta de higiene y no tanto a las heridas recibidas durante los combates. Pero estas dos son mis favoritas: Emily y Elizabeth Blackwell. Fueron de las primeras mujeres en convertirse en médicas en Estados Unidos, incluso cuando allí a las mujeres no se les dejaba ejercer la medicina.
Juntas ayudaron a crear una escuela de medicina solo para mujeres y escribieron muchos libros acerca de cómo tratar diferentes enfermedades, como el tifus». Eugenia me miró fijamente. «Eran familia y tenían un sueño: convertirse en médicas. Como nosotras». Las lágrimas empezaron a caer por mis mejillas. Creo que nunca he sido tan feliz como lo fui anoche. Porque si existen otras mujeres que no se conformaron con el destino que les tenía reservado el mundo, eso quiere decir que nuestro sueño es posible.

Eugenia y yo anoche nos hicimos una promesa. Cuando seamos mayores seguiremos los pasos de las mujeres del cuaderno. No tengo intención de ser ama de casa. Las dos estudiaremos en la facultad de Medicina, aprenderemos aún más y dedicaremos nuestra vida a investigar cómo curar a las personas y no me importa lo que papá me diga, nadie podrá convencerme de lo contrario.
Porque si ellas pudieron, nosotras también podemos.
Rita
Turín, verano de 1923
Rita Levi-Montalcini estudió Medicina en la Universidad de Turín pese a la oposición de sus padres. Pronto se interesó por el estudio del sistema nervioso y logró identificar el factor responsable del crecimiento de las células neuronales (NGF, por sus siglas en inglés). Este hallazgo fue reconocido con el premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1986. Su prima hermana, Eugenia Sacerdote de Lustig, también estudió Medicina junto a Rita en la misma universidad. Se dedicó a los cultivos in vitro en el prestigioso laboratorio de Giuseppe Levi y tras exiliarse a Argentina debido al auge del fascismo en Italia aprendió la metodología para preparar la vacuna contra la polio, enfermedad que estaba asolando aquel país. Su esfuerzo por difundir la existencia de esta vacuna y por implantarla en el sistema sanitario salvó innumerables vidas.

Ellas, como tantas otras, hicieron historia. Quizá heredaron su pasión por la ciencia de otras pioneras científicas y sus voluntades serán heredadas con toda seguridad por aquellas que están por venir.


 Fuente: https://principia.io/2019/02/11/voluntad-heredada.Ijg2OSI/

"Hay religiosas explotadas sexualmente por hombres a los que tienen que llamar padre"

"En 2008, el superior masculino de la casa en la que vivía en Roma entró en mi habitación, me desnudó y me penetró", denuncia esta exmonja y teóloga que lucha contra las agresiones sexuales en la Iglesia
Wagner ha lanzado junto a la exreligiosa Rocío Figueroa la iniciativa Voices of Faith, que pretende visibilizar las agresiones a las mujeres por parte de la jerarquía eclesiástica
El Papa acaba de admitir que existen estos abusos a mujeres, aunque de momento no ha develado cómo va a luchar contra ellos, lamenta Wagner

Doris Wagner, teóloga alemana que ha denunciado abusos
Doris Wagner, exmonja alemana que ha denunciado abusos
 Doris Wagner, teóloga alemana, tiene 34 años, y durante ocho años perteneció a la vida religiosa. En ese tiempo, fue violada por un cura en 2008, hechos que denunció ante sus superiores, que no hicieron nada. Más tarde, fue acosada por su confesor, el alemán Hermann Geissler, quien esta misma semana ha dimitido de su cargo en la Congregación para la Doctrina de la Fe, aunque ha desmentido tajantemente las acusaciones en su contra.

Wagner, junto a Rocío Figueroa, han lanzado la iniciativa Voices of Faith, que busca romper el manto de silencio respecto a los abusos y violaciones de sacerdotes y obispos a religiosas en todo el mundo, una lacra reconocida por el Papa Francisco a la vuelta de su reciente viaje a Emiratos Árabes Unidos. 

¿Qué le han parecido las palabras del Papa reconociendo la existencia de abusos a religiosas por parte del clero?
Me parece que el reconocimiento debería haber llegado mucho antes. Sin embargo, es un alivio que haya ocurrido, y espero que, a partir de ahora, muchas más religiosas que hayan sufrido abuso sexual se den cuenta de que no están solas, y se atrevan a hablar. También desearía que, después de admitir esta realidad, el Papa Francisco tome las medidas apropiadas, porque hasta ahora no ha anunciado de qué manera va a lidiar la Iglesia con este escándalo.

¿Cuál es la dimensión real de este escándalo?
Me faltan las palabras para expresar el horror que siento al hablar del abuso sexual de las monjas. Son mujeres, muchas de ellas jóvenes, idealistas, que hacen voto de castidad porque quieren dedicar sus vidas a Cristo y a su Iglesia, pero que se ven atrapadas en una realidad en la que son explotadas sexualmente por hombres a los que tienen que llamar "padre". Ha habido casos de sacerdotes que embarazaron a las religiosas y luego las obligaron a abortar. Incluso Maura O'Donohue nos informó de un caso de una monja que murió durante el aborto, y que el mismo sacerdote que había abusado de ella obligó a que el niño abortado presidiera su misa de Réquiem. Esto es horrible.

¿Cuántas religiosas han podido sufrir abusos en el mundo?
Existe un estudio realizado sobre el tema, que sugiere que el 40% de las religiosas del mundo han sufrido abuso sexual, un 10% antes de unirse a la vida religiosa y el 30% después. Es una cifra enorme, y espero que se investigue sobre ella.
 ¿Cuál fue su experiencia?
Entré en la vida religiosa en 2003, a los 19 años. Desde el principio me maltrataron espiritualmente: no se me permitió elegir a mi confesor ni a mi director espiritual. No podía hablar libremente con otros miembros de la comunidad, leer libros... En 2008, el superior masculino de la casa en la que vivía en ese momento (Roma) entró en mi habitación y me desnudó. Aunque le dije que no tenía permiso para hacer esto me tocó y, finalmente, me penetró. Esta experiencia me destrozó. Tardé dos años en contarlo a mis superiores, pero ellos decidieron no actuar. Finalmente, en 2011, pude dejar la comunidad y denunciar el caso ante el Vaticano.

Su confesor, Hermann Geissler, también abusó de usted y acaba de renunciar a su cargo en Doctrina de la Fe. ¿Qué sintió al saber la noticia? ¿Es suficiente?
Me sorprendió cuando supe que había renunciado. Primero, porque no esperaba que sucediera, ya que pasó hace años. En segundo lugar, la declaración del Vaticano fue realmente asombrosa, porque no aclaraba por qué había renunciado, qué acusaciones negaba y contra quién, y a quién amenazaba con emprender acciones legales. Me pregunto: ¿Hay denuncias de otras víctimas? ¿Se ha vuelto a abrir mi caso? Y si es así, ¿por qué no me han informado?

¿Qué le exigen las religiosas a la Iglesia para erradicar esta lacra?
El abuso tiene dos causas principales: poder e impunidad, que hay que atajar en todos los niveles de la Iglesia. Las mujeres deben ser reconocidas como iguales a los hombres, tener acceso a los órganos de poder y toma de decisión en la Iglesia. La idealización de la servidumbre femenina tiene que terminar.

Mientras las monjas se vean obligadas a vivir de acuerdo con un ideal de abnegación y sumisión, y vivan en completa dependencia espiritual y financiera, serán vulnerables. Toda persona que aproveche su poder eclesial para abusar de otros debe ser perseguida y sancionada, sin importar qué estatus, nombre o función tenga en la Iglesia.

El movimiento #metoo... ¿también ha llegado a la Iglesia?
Aún no estoy segura. Ojalá que sí lo hiciera.


domingo, 10 de febrero de 2019

La revuelta del hombre corriente

La revuelta del hombre corrienteLos "chalecos amarillos" reclaman que las decisiones políticas dejen de estar delegadas. No quieren seguir confiando la soberanía popular a unos pocos y reivindican otras formas de democracia

Baltasar Gracián escribió que “No es uno solo el que vale por muchos”. Esta verdad parecía escandalosa en su época. Han sido necesarias revoluciones, la educación de las masas y la difusión del saber a gran escala para imponerla en la práctica. Una vez enunciada, esta concepción del ser humano, fiel a la realidad, no sufre ninguna reserva, ninguna excepción. No se puede decir que en ciertas circunstancias, en virtud de determinados procedimientos, un hombre puede valer tanto como varios, porque no tendría ningún sentido. El problema es que, en ese caso, la democracia representativa contiene en sí misma una discordancia. En ella surgen inmediatamente dos grupos, el pueblo entero y sus representantes. Y salta a la vista que es una contradicción difícil de resolver.
Una contradicción que es, precisamente, la que estamos viendo en Francia desde hace más de 10 semanas. Por un lado, los representantes dan voz y toman medidas autoritarias. Por otro, los chalecos amarillos reclaman que las deliberaciones y las decisiones políticas dejen de estar delegadas. No quieren seguir confiando la soberanía popular a unos pocos.

Los chalecos amarillos forman un conjunto social heterogéneo, de obreros, comerciantes, artesanos, profesionales liberales modestos, intelectuales precarios. En otras palabras, todo tipo de gente, el ciudadano corriente. Su existencia se opone a la del pequeño grupo de los gobernantes y privilegiados. Quizá parezca una definición endeble, pero no puede ser de otra forma. Vivimos en una época en la que, después de muchas reestructuraciones, lo que antes se denominaba la lucha de clases ha adoptado la forma de un antagonismo entre las clases dirigentes y propietarias —cuyo peso económico y cuya volatilidad de bienes han cambiado de naturaleza y de dimensión— y el resto de la población. Por supuesto, no todo el resto de la población está dispuesto a rebelarse, pero todos sienten los efectos de esa fractura, todos sufren esa división desigual.

Porque el ciudadano de hoy en día, desde los asalariados de los grandes almacenes hasta esos pequeños burgueses cuyos hijos comienzan tímidamente unas prácticas en bancos, experimenta de forma habitual, y diferente según su clase, la asimetría: económica, profesional, jurídica, social, geográfica, fiscal, administrativa... Afecta por igual a la búsqueda de piso, las entrevistas para encontrar trabajo, la matrícula universitaria o la entrada en una discoteca. En un mundo en el que esta experiencia de la asimetría es casi cotidiana para el conjunto de la población, en el que la segregación de las formas de vida y las carreras profesionales rige nuestra vida, el sentimiento de desigualdad prolifera.

Ese es el motivo de que la gente desee reunirse, agruparse espontáneamente en torno al mínimo común denominador, ese chaleco amarillo que nos ponemos cuando tenemos una avería para ser visibles en la carretera. Una prenda que solo indica una cosa: frente a las incontables desigualdades que sufrimos, no queremos seguir delegando nuestro poder. Somos nosotros quienes debemos proponer ideas, debatir y deliberar sobre nuestros asuntos, en lugar de confiarlos a otros.

Sabemos desde Montesquieu —es su primera enseñanza— que aquel al que se entrega un poder tiene tendencia natural a abusar de él. De acuerdo con este principio, ponerse en manos de personas cuyas condiciones de vida son mucho más favorables que las nuestras y que, por consiguiente, no comparten nuestros intereses ni nuestras costumbres, confiar en ese pequeño grupo para que se ocupe de los asuntos colectivos parece poco razonable.

Es una cuestión de física social elemental. Si se considera que la historia está acabada, es saludable que esperemos más democracia y más igualdad y es lógico que queramos descubrir, por nuestra cuenta y de forma colectiva, nuevos procedimientos de deliberación y decisión. Aun así, es difícil ver por qué la democracia representativa es la forma política suprema de la humanidad.

Los chalecos amarillos rechazan ese pesimismo. Afirman, ayudados de pancartas y declaraciones, que somos capaces de tomar decisiones conjuntas, de adoptar procedimientos más democráticos, de desconcentrar el poder. Sin duda, algunas mentes preclaras se lamentarán: esos chalecos amarillos ¿no son el hombre espectáculo, el blanco preferido de la mercadería y la servidumbre voluntaria? Su odio parece incluso más antiguo, ¿no es un chaleco amarillo el que se queda fascinado contemplando las sombras en las paredes de la caverna de Platón?

Ni siquiera tenéis un proyecto concreto, sermonean los que nunca están contentos; cuando, precisamente, la ausencia de proyecto es la forma contemporánea, posible y necesaria de la libertad. El partido, la clase universal —el proletariado— encargada de emancipar a toda la humanidad ya no existe. Nos han dejado el terreno libre. El monoteísmo político ha terminado. Los chalecos amarillos reivindican otras formas de democracia y más igualdad: parece un buen comienzo.

Desde luego, es una consigna vaga, pero eso es precisamente lo estimulante. Nadie tiene una idea redonda y general que proponer. De las discusiones, de la inteligencia colectiva, será de donde broten las nuevas formas de solidaridad. La relativa heterogeneidad de nuestros intereses se confabula en favor de la democracia. Querámoslo o no, debemos escucharnos, debemos vivir más a fondo la experiencia de la democracia, de una vida compartida, decidida por todos. Nos corresponde moldear nuestra multiplicidad, amorfa, pero temible. Hay mucho que hacer, siguiendo al pie de la letra el fabuloso pensamiento de Baltasar Gracián: “No es uno solo el que vale por muchos”.

Después de que el proceso denominado capital —así se bautizó— haya desarticulado y vaciado de contenido todas las tradiciones, todas las teologías, todas las comunidades asfixiantes, debemos ahora descubrir, más allá de la elocuencia, si podemos, nosotros, los ciudadanos corrientes, hablar y decidir en común. Que yo sepa, nunca ha habido una razón mejor para reunirse cada sábado en los Campos Elíseos.


Fuente: https://elpais.com/elpais/2019/02/01/opinion/1549045648_646564.html