sábado, 26 de enero de 2019

Derecho al tiempo

 La distribución entre los que tienen tiempo y los que no lo tienen es la distribución entre quien conoce e ignora, entre quien manda y obedece. El reparto del tiempo define quién es libre y quién no lo es.

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No solo estamos viviendo un tiempo de crisis, también asistimos a la crisis en la manera que experimentamos el tiempo. Sabemos que el poder tiene que ver con el tiempo, sobre todo tiene que ver con la disputa entre quiénes pueden o no pueden decidir qué hacer con él. Sabemos que la distribución entre los que tienen tiempo y los que no lo tienen es la distribución entre quien conoce e ignora, entre quien manda y obedece. El orden del tiempo marca la frontera entre quienes aparecen y quienes observan, entre quienes son visibles y quienes son invisibles, así como entre quienes logran o no ser sentidos en sociedad. En definitiva, el reparto del tiempo define quién es libre y quién no lo es.

Desde el urbanismo a las infraestructuras, pasando por el acceso a la vivienda, los desequilibrios regionales o las tareas de cuidados, siempre opera una jerarquía temporal en la distribución de roles, ubicaciones y fijaciones correspondientes a un orden social. Quienes menos tiempo disponen son también quienes menos libres son. En nuestra sociedad moderna, el tiempo que menos vale es el tiempo de quienes trabajan cuidando, limpiando y recolectando; mujeres, jóvenes e inmigrantes, principalmente, pero no solo. El archipiélago proletario se compone de los desposeídos de un tiempo propio, en una sociedad que obliga a la mayoría a vender su tiempo a cambio de dinero. Si puede.

Al margen de la discusión sobre si lo que se está acabando es el trabajo —de ser así se acabaría el capitalismo—, lo que sí finaliza es la época en la que el trabajo adopta la forma de empleo para volver a una modalidad de trabajo más parecida a la del siglo XIX: intermitente, inseguro. Hoy toda nuestra vida queda subsumida al reino del trabajo y el dinero, por lo que todo acceso a los medios de subsistencia se consigue a través de los medios de empleo. Hoy la dependencia social al trabajo es mucho más intensiva y extensiva, en un momento en el que el trabajo no alcanza para reproducir la vida.

En esta tesitura, el trabajo no garantiza un mínimo de seguridad y recrudece la no libertad cuando la fuerza de trabajo reduce su margen de decisión sobre su propio tiempo y se ve forzada a someter todo su tiempo de vida como tiempo disponible a trabajar. El capitalismo produce población superflua porque permite que abunden los medios de vida al tiempo que escasean los medios de empleo, lo cual revela la naturaleza de su dinámica, que no es la de satisfacer necesidades, sino la de multiplicar el dinero.

Pensar la libertad en torno a la igualdad en el derecho a disponer de tiempo seguro permite aterrizar el debate en torno a la renta básica incondicional desde una perspectiva democrática. La garantía de servicios incondicionales y universales como forma de aunar la seguridad, la libertad y la igualdad en una sociedad en la que, en lugar de aceptar cualquier trabajo por precario que sea, exista el derecho a rechazarlo porque se dispone de un tiempo de dignidad garantizado.

Adam Smith entendía que “cuando predomina el capital, prevalece el trabajo; cuando lo hace el ingreso, se impone la pereza”, o, dicho de otro modo, cuando la sociedad cuenta con garantías se ve menos forzada a tener que vender su tiempo barato a un tercero por un salario, lo que le permite dedicarse a otras actividades que satisfacen necesidades pero que no están mediadas por la relación del trabajo que produce mercancías. Una política integral sobre el tiempo no es solo un paquete de medidas para paliar la desigualdad, apunta sobre todo a definir los contornos de un nuevo modelo civilizatorio en el que la riqueza no aparece como un enorme cúmulo de mercancías.

Fuente: https://www.elsaltodiario.com/renta-basica/derecho-al-tiempo

viernes, 25 de enero de 2019

Plastic Wave

 
Plastic Wave * John Larigakis - & / RT

Bachelet condena la muerte de los manifestantes en Venezuela y pide diálogo inmediato

Bachelet condena la muerte de los manifestantes en Venezuela y pide diálogo inmediato
Bachelet condena la muerte de los manifestantes en Venezuela y pide diálogo inmediato
La alta comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, ha condenado este viernes la violencia y represión contra manifestantes en Venezuela que ha causado hasta el momento 26 muertos y 350 detenidos. También ha pedido investigar estos hechos y un "inmediato diálogo para relajar la tensa atmósfera" en el país.

"Estoy extremadamente preocupada por que la situación de Venezuela pueda escapar rápidamente de control, con consecuencias catastróficas", ha destacado en un comunicado la expresidenta chilena. "Cualquier incidente violento con resultado de muertos o heridos debe ser sometido a una investigación independiente e imparcial para determinar si hubo un uso excesivo de la fuerza por parte de las autoridades o grupos armados", ha señalado la alta comisionada.

Ante todo ello, Bachelet ha pedido a las autoridades de Venezuela, "especialmente a las fuerzas de seguridad", mostrar contención y respetar el derecho a manifestarse pacíficamente y el ejercicio de la libertad de expresión. También ha conminado a los líderes políticos venezolanos a comenzar inmediatamente conversaciones con el fin de apaciguar las tensiones y "encontrar una solución práctica a largo plazo a la pertinaz crisis social, política y económica del país".


Más información: 
EEUU y la UE se habían preparado para la autoproclamación de Guaidó en Venezuela

jueves, 24 de enero de 2019

Los faros de la familia Stevenson



El faro de Bell Rock. J. M. William Turner
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   No creo que pudiera sentirme en casa en este lugar jamás, a pesar de lo mucho que mi padre amaba Escocia y de nuestras visitas de infancia a esta tierra. El mar del Norte ruge a lo largo de sus playas vírgenes; no podría ser amigo de estas olas. No están hechas a escala humana; son indómitas, bárbaras y brutales. No son un lugar de reposo o de vacaciones. Aquí no hay bálsamo, sino la oferta de más daños. Los faros que las guardan como centinelas, construidos por la familia Stevenson, son testigos de ello.
   En una extraordinaria gesta de ingeniería, los Stevenson se propusieron desafiar al mar. Entre 1807 y 1810, Robert Stevenson construyó en Bell Rock un faro de treinta y cinco metros de altura, uno de la docena que levantaría a lo largo de la costa de Escocia, y encargó a Turner que conmemorara el dominio humano de los océanos y, quizá, de sus animales; cuando Robert llevó a sir Walter Scott a visitar la zona, el célebre autor mencionó la presencia de "varias focas, que podríamos haber matado, pero, debido a las dudosas circunstancias del desembarco, preferimos no llevar armas". Entre 1838 y 1844, el hijo de Robert, Alan, trabajó duro para erigir el faro más alto de Escocia en Skerryvore, un remoto arrecife de las Hébridas. Usó trescientas cargas de dinamita para excavar un agujero en la roca; la torre de cuarenta y siete metros y medio que construyó, que se yergue esbelta y curvada, fue calificada por su sobrino, Robert Louis Stevenson, como "el más noble de todos los faros de alta mar".
   Estas respuestas fabricadas por el hombre eran tan ingeniosas como fútiles. En 1849, Alan Stevenson construyó el faro de Covesea Skerries, de nombre evocador, frente a la costa de Nairn; lo siguieron en la tradición familiar sus hermanos David y Thomas, padre de Robert Louis. Entre los tres, construyeron en 1854 el faro de Whalsay Skerries, así como otros treinta más. Pero, a diferencia de sus hermanos, Thomas Stevenson estaba fascinado por las cualidades del adversario contra el que le había tocado combatir. Las olas eran su obsesión: las fuerzas que determinaban qué construía lo perseguían en sueños.
   Parece que Thomas consideraba sobrenatural el poder de las olas; su hijo vio cierta melancolía en su padre. Thomas las medía, estimaba su altura, longitud y volumen con una pértiga y un dinamómetro, y pedía a los fareros que registraran la velocidad del viento, la altura a la que llegaba la espuma y la presión del agua por pie cuadrado. El mar se convirtió en un laboratorio para sus ideas. Incluso intentó pesar las olas y publicó sus conclusiones en la prestigiosa revista de la Royal Society de Edimburgo. Pero sus estudios de las olas fueron meramente descriptivos. No fue capaz de reducir su agitación a una comprensión científica lo bastante sólida como para hacer predicciones. Dicho con sencillez: el mar estaba fuera de su alcance y de la ciencia.
   Esa misma sensación de tensión e intangibilidad se manifestaría en la obra de Robert Louis Stevenson, quien reemplazó las preocupaciones técnicas que causaron tanta ansiedad a su padre, por otras de cariz metafísico. Siguiendo la costa, en North Berwick, Robert contemplaba Bass Rock, cuyo faro sería construido por su primo David; puede que se inspirara en las islas del fiordo de Forth para su isla del tesoro. Stevenson admiraba a Melville y fue, a su vez, admirado por Jack London, quien le citó en Martin Eden y visitó su tumba en Samoa. Fue el vasto mar que se extendía desde Escocia al Pacífico Sur lo que proporcionó a Stevenson su inspiración.
   En su juventud, durante una visita a una obra en compañía de su padre, Robert se enfundó un traje de buzo y, ataviado con latón, lona impermeabilizada y botas de plomo, se sumergió bajo las olas. "Era como un hombre cataléptico", escribió sobre su descenso a la penumbra del mar. "Cuando miraba hacia arriba, veía un cielo verde moteado con cascabeles blancos que aparecían y desaparecían; al mirar en derredor [...] nada, excepto un fulgor verde, un tanto opaco pero tranquilizador y delicioso". Al regresar a la superficie, "emergí de súbito en una gloriosa luz rosada, casi sanguínea. El inmenso mar se había vuelto carmesí, el cielo sobre nuestras cabezas era una cúpula enrojecida". fue una especie de renacer, una reversión de la muerte de Billy Budd. En El extraño caso del doctor Jekyll y el señor Hyde, una de las pocas historias no ambientadas en el mar, escrita en 1885, más o menos cuando Melville escribía sobre su bello marinero, Stevenson describe otro descenso: el del buen doctor que se convierte en malvado de un modo que recuerda la crisis de su padre cuando intentaba explicar el significado de las olas y las observaciones de Darwin sobre la ascendencia del ser humano. Para el doctor Jekyll, la "angustiosa matriz de la conciencia" es "una maldición para la humanidad"; solo se acentúa "la temblorosa inmaterialidad, la condición efímera como la neblina de este cuerpo en apariencia tan sólido con que nos ataviamos".
   Stevenson no escribió su libro en las calles de Edimburgo que lo habían inspirado, ni en las rocosas islas de North Berwick, sino en su casa de campo de Bournemouth, construida sobre acantilados más tranquilos y arenosos y que bautizó como Skerryvore. Enfermo de la tuberculosis que había propiciado su migración al sur, se encontraba encerrado; estaba demasiado débil para salir de casa, o sus admiradores, que lo perseguían por todas partes, lo acosaban de tal modo que no podía dar una vuelta y disfrutar del aire que lo había llevado allí. Como Joseph Conrad, Stevenson vio oscuridad y dominio en el mar imperial. Escaparía a los mares del Sur, a sus aguas claras y cálidas, lejos de las construcciones erigidas por su familia, los faros con sus luces siempre ardientes, siempre girando, avisando de obstáculos invisibles y de los peligros de abandonar la tierra.

El alma del mar
Philip Hoare

Ernesto Ekaizer sobre la situación en Venezuela: “un golpe de Estado en toda regla”

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Ernesto Ekaizer

Ernesto Ekaizer ha calificado la autoproclamación de Juan Guaidó como nuevo presidente de Venezuela como “un golpe de Estado en toda regla”.

En el programa Hoy por Hoy de la cadena SER, el periodista ha remarcado que el vicepresidente de EEUU haya hecho un llamamiento a levantarse contra Maduro o que el senador republicano Marcos Rubio ha hablado de apoyar a los militares que vayan contra el presidente electo venezolano.

Ekaizer ha señalado que ha habido “una campaña diplomática internacional clarísima para tumbar al presidente” recordando que parte de los observadores internacionales no calificaron como “trampa” las elecciones de mayo.

Vía
El analista sí ha afirmado que se vive una “situación irregular” en Venezuela tras ser elegido Maduro solo con el 28% del censo electoral pero ha resaltado que en esta crisis hay “elementos geopolíticos” ya que el país hispanoamericano tiene “las reservas de petróleo más grandes del mundo”.

Ha dudado de que el fin de esta maniobra internacinal sea la democracia ya que no se hace lo mismo contra Arabia Saudí.

Ekaizer ha detallado además como EEUU ha congelado activos de Venezuela pero no ha hecho nada contra el petróleo venezolano, ya que supone el 30% del crudo consumido por el país norteamericano.

Sobre la autoproclamación de Guaidó aferrándose al artículo 233 de la Constitución venezolana la ha calificado como “una patraña”.

Fuente: https://digitalsevilla.com/2019/01/24/ernesto-ekaizer-sobre-la-situacion-en-venezuela-un-golpe-de-estado-en-toda-regla/

Con los sueños cosidos al alma

Carta de amor de una mujer siria encontrada junto a su cadáver. La imagen es de Ben Khalifa, magnífico fotoperiodista libio recientemente asesinado mientras cubría un enfrentamiento entre milicias al sur de Tripoli

 Murió hace casi 4 años, en abril de 2015. Pero hasta hace sólo unos días nadie conoció su historia ni tampoco su nombre. Iba en un barco con unas mil personas, camino de Italia. No iba en un crucero ni en un barco de recreo: viajaba hacinado en esos barcos que las mafias botan en las playas de Libia cobrando hasta 800 dólares por viaje y por pasajero. Muchos de los cuerpos fueron recuperados, entre ellos el suyo. Pero no había nada que lo identificara, excepto lo que llevaba cosido al bolsillo de su cazadora.

Eran varias hojas escritas en francés y en árabe en las que ponía “boletín escolar”. ¡Eran sus notas! Un expediente brillante en matemáticas, ciencias, física, con el que quería demostrar nada más llegar a Italia que tenía un pasado y que quería ponerle el punto y seguido con un presente igual de brillante en un colegio italiano o francés o donde fuera. Quería retomarlo donde lo había dejado y para que todo el mundo supiera que él no era un vago, que había luchado siempre por su futuro, también cuando se montó en aquel barco, se llevó lo más preciado para él: sus notas. Sabía que el viaje desde Malí hasta Italia sería duro y largo y supo que esas hojas las tenía que poner a salvo. Así que se las cosió en uno de los bolsillos internos de su cazadora. Para que ni el desierto, ni las mafias, ni la sal del mar que esperaba sólo le salpicara un poco en su travesía desde Libia hasta Italia pudieran estropearlas.

Pero nadie supo nada de su expediente, de que era un estudiante brillante. Nadie pudo leer sus sobresalientes porque no llegó a tierra. Cuando lo recogieron del mar lo llevaron a una morgue con la etiqueta de “sin identificar”. Y ahí estuvo hasta que la forense que ha decidido ponerles nombre y rostro a los migrantes, Cristina Cattaneo, ha sacado a la luz su historia. Tenía 14 años y soñaba con seguir construyendo su futuro con esos sobresalientes.

Cattaneo ha publicado un libro, Naúfragos sin rostro, en el que cuenta las historias de todas esas personas que acaban reduciéndose a un número en los informativos (y a veces ni eso). Cuenta que la mayoría lleva efectivamente cosido en sus pantalones o en sus abrigos lo más preciado para ellos. Fotos de su familia, recuerdos de su tierra, las notas escolares. Cualquier cosa les ayuda a intentar identificarlos (muy pocas veces lo consiguen) y a poder comunicar a su familia lo que ha ocurrido. Ella y un grupo de colegas han estado meses trabajando para darles dignidad a esas personas. Para que no caigan en el olvido.

Dice Cattaneo que muchos llevaban saquitos con tierra cosidos a la ropa. Al principio no entendían qué era. Pensaban que podía ser cocaína. Pero no. Era un trocito de la tierra que aman y que han tenido que dejar para buscarse un futuro. Sí, esos a los que aquí algunos tachan de terroristas, intrusos, delincuentes, traficantes, y mil cosas más, son personas que aman su tierra, su país y a los que les duele emprender ese viaje. Se llevan sus recuerdos en forma de arena para no olvidarse nunca, ni cuando se montan en una patera, ni cuando pasan meses peregrinando por el desierto ni cuando por fin llegan a Europa y son tratados como números, de dónde vienen y quiénes son.

Esta semana, en una playa también de Libia, alguien publicaba la foto de 100 sábanas blancas tapando los cuerpos de 100 personas que no lograron tampoco alcanzar su sueño. 100 personas de las que no sabemos nada, ni su nombre ni qué sueños les llevaron a emprender ese viaje. Y, mientras, se busca a otra embarcación que emitió la señal de alerta y de la que no se sabe nada. Esto sigue pasando. Cada día. Y mientras, en Barcelona, el barco de Open Arms sigue amarrado sin conseguir los permisos necesarios para ir en su busca y lograr que sus sueños, cosidos a unos pantalones o a una cazadora, no se ahoguen en el olvido en mitad del Mediterráneo.

Fuente: https://www.infolibre.es/noticias/opinion/columnas/2019/01/24/con_los_suenos_cosidos_alma_91099_1023.html

miércoles, 23 de enero de 2019

Me estás enseñando

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Me estás enseñando a amar.
       Yo no sabía.
Amar es no pedir, es dar,
       noche tras día.
                                ...

Gerardo Diego

martes, 22 de enero de 2019

Sassy Science, la primera ‘drag queen’ del mundo que divulga ciencia

El asturiano Mario Peláez es único en su manera de compartir conocimiento. Este estudiante de doctorado se viste con atuendos de reina para contar la investigación y denunciar la discriminación de las mujeres, las personas racializadas y el colectivo LGTB+ en los laboratorios. Se presentó en sociedad en el congreso bienal Euroscience Open Forum (ESOF), con el apoyo de la beca europea ‘Enabling Excellence’.

<p>Sassy Science en la puerta de la facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza. / Víctor Serrano, SINC</p>
Sassy Science en la puerta de la facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza. / Víctor Serrano, SINC
 Mantiene el equilibrio subida a unos tacones de más de diez centímetros. Su maquillaje es impoluto y lleva unas lentillas de color que le dan una mirada felina. Su melena contrasta con su barba oscura. Las reminiscencias con la cantante eurovisiva Conchita Wurst son inevitables. Más de uno se lo dice. Viste de riguroso negro y no deja un centímetro de piel al descubierto: camiseta de manga larga, minifalda estampada, medias y unos guantes que no le impiden lucir de manicura fluorescente.

“Soy muy peluda”, decía, presumida, mientras se abanicaba en un atardecer muy caluroso de julio de 2018 en la Ciudad del Espacio de Toulouse (Francia).

La estructura atómica del grafeno, el material del futuro por sus prometedoras propiedades, envolvía su pelo y su cuello. No pasaba desapercibida entre los científicos y los periodistas que comían y bebían champán en la recepción del congreso bienal Euroscience Open Forum (ESOF).

Ella es Sassy Science, la primera divulgadora de la ciencia drag queen de todo el mundo. “No he visto nada igual. Que quizá lo haya… pero me temo que no”, cuenta Javier Armentia, creador de la web Ciencia LGTBIQ, que se declara “superfan” del personaje.

 Sassy Science es el alter ego de Mario Peláez (Langreo, 1992), un estudiante de doctorado en el Instituto de Nanociencia de Aragón enamorado del grafeno. Su proyecto de divulgación drag queen surgió del taller de comunicación que recibió en Enabling Excellence, una red internacional de formación que reciben 13 doctorandos en nanociencias y nanotecnología, financiados por la Unión Europea.

“El proyecto de Mario me maravilló”, comenta Chris Ewels, coordinador del proyecto europeo, que subraya: “He estado involucrado en muchos proyectos de divulgación, pero en mi carrera no he visto nada igual a Sassy Science”. Ewels cuenta que al principio no acabó de entender demasiado bien la idea de Mario y recuerda mirar con escepticismo los vídeos de drag queens que le mandaba. Ahora no puede evitar sentirse como “un padre orgulloso”.


Pero Peláez siempre lo ha tenido claro: “La comunicación es un pilar para hacer ciencia, ya sea escribir un buen artículo, hacer una buena conferencia o presentar un buen póster”.

En Toulouse, suyo póster era el único que contaba con una tableta donde mostraba sus vídeos de YouTube: “Soy Dr. Sass, activista LGTB abiertamente bisexual, drag queenamateur y estudiante de física”, se presentaba a sí misma con un inglés perfecto en el primer vídeo que colgó el pasado julio.

La divulgación millennial
Como buen millennial, Mario Peláez apuesta por las redes sociales para divulgar la ciencia y denunciar la discriminación de la investigación hacia las mujeres jóvenes, personas racializadas y el colectivo LGTB+ en las disciplinas STEM, que comprenden ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas. “El drag me parece una buena herramienta para empoderar a estos colectivos”, cuenta. A continuación, invoca el plan B para cambiar la situación: ¡purpurina!

Por ahora cuenta con un perfil en Instagram y un canal en YouTube donde ya ha empezado a colgar algunos vídeos sobre “reinas”, tal y como se refiere a las investigadoras actuales e históricas, que son y fueron invisibilizadas. “Mario utiliza los medios que su comunidad usa para llegar a la audiencia que quiere”, señala Ewels.

En su canal de YouTube ya se pueden encontrar vídeos sobre la química Rosalind Frankin y la física Lise Metiner. Dice que también quiere grabar más sobre Ada Lovelace y Marie Curie, aunque admite con humor que la científica polaca “da para un especial”. Consciente de sus privilegios, asegura: “Quiero buscar una mujer racializada porque me está quedando todo muy de feminismo blanco”.

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Mario Peláez junto al cartel que indica los distintos departamentos de su universidad. / SINC
Por ahora, las reacciones de su personaje han sido positivas. Mario cuenta que se siente “muy acogido” por parte del proyecto europeo que lo vio nacer y el laboratorio donde trabaja. Por su parte, Ewels valora el esfuerzo del joven: “Mario se apasiona con lo que hace y Sassy Science lo ha sacado de su zona de confort. Tiene mucho mérito asistir a un congreso [ESOF] con miles de participantes vestido de drag”.

El resurgimiento del drag
La definición de drag queen no es una sola. Muchos coinciden en señalar que el concepto hace referencia a un hombre que se viste de mujer y actúa siguiendo los estereotipos que se le atribuyen socialmente. Su expresión es exagerada y acostumbran a reservar sus apariciones en bares y espectáculos.

Pero hay otros que tienen una mirada más amplia. “Todos nacemos desnudos y el resto es drag”, canta el drag queen estadounidense RuPaul en uno de sus temas. El artista acaba de estrenar la cuarta y última temporada del realityRuPaul’s Drag Race All Stars en la plataforma Netflix, en el que distintas drags compiten por un premio de 100.000 dólares y su puesto en el salón de la fama, donde ya figuran estrellas como Anita Mann.

Para Mario Peláez, el drag es un arte con el que entró en contacto hace un par de años a través de la asociación Somos LGTB+ de Aragón, donde ya hacía activismo y hay mucha cultura drag. “La creación de la identidad drag queen raramente se lleva a cabo de manera individual. La familia drag es una gran comunidad a la que recurrir para obtener apoyo creativo y emocional”, describe Steven J. Hopkins, del Instituto Politécnico de Virginia y la Universidad de Radford.

Ahora, a Peláez el drag le sirve como medio para divulgar ciencia sin complejos. “Lo hago desde un respeto enorme por la cultura drag, que ha sido motor del activismo y la lucha LGTB+”, recuerda. “El drag me ha hecho reflexionar mucho sobre cuestiones de género y mis privilegios de hombre blanco cis. Hay pequeños micromachismos que la gente no tiene en cuenta”, subraya.

Mario no tiene miedo de que el personaje eclipse a la propia ciencia: “La comunicación científica es para que la gente se interese por ella, no para que adquiera un conocimiento de máster en Física. Y, sobre todo, es para que entienda que la ciencia es importante y que todo el mundo puede hacerla”.

El próximo mes de julio, Mario presentará su tesis doctoral. “Para mí la ciencia es lo más grande. Aunque es muy sacrificado y no voy a pintarlo de color rosa, no me imagino mi vida sin hacer ciencia”. Su investigación se centra en la microscopía de electrones de nanomateriales de dos dimensiones, como el grafeno, que le rodea el cuello cuando viste de drag.

Fuente: https://www.agenciasinc.es/Entrevistas/Sassy-Science-la-primera-drag-queen-del-mundo-que-divulga-ciencia

Premio Nobel de Economía: “El 90% de los que nacen pobres mueren pobres por más esfuerzo que hagan, el 90% de los que nacen ricos mueren ricos independientemente de que hagan o no mérito para ello”


El Premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, en su libro “El Precio de la Desigualdad, expone la mentira de la “meritocracia” y la teoría del “esfuerzo personal”, señalando que el 90% de los que nacen pobres mueren pobres por más esfuerzo o mérito que hagan, mientras que el 90% de los que nacen ricos mueren ricos, independientemente de que hagan o no mérito para ello. En entrevista para CTXT señaló:

La desigualdad constituye el principal foco de atención de su trabajo. Sus tres últimos libros y su tesis doctoral hablan de ella. ¿Por qué debería preocuparnos?

Hay muchas y poderosas razones morales. En los últimos diez años la investigación ha empezado a poner de manifiesto lo negativa que resulta la desigualdad para la sociedad. Resulta mala incluso para los de arriba, que se convierten en personas diferentes -más endiosadas- gracias a ella. Como economista, me centro en estudiar por qué la desigualdad es mala para el rendimiento económico.


¿A qué se refiere cuando dice que la economía en su conjunto paga un alto precio por la desigualdad?
Crece más despacio y de manera menos sostenible. Incluso al 1% más pudiente debería preocuparle la desigualdad, por su propio interés. El periodo posterior a la segunda Guerra Mundial fue el de más rápido crecimiento económico y el de crecimiento más igualitario. Existe un un amplio consenso en torno a que ambos hechos estaban relacionados. Es decir, que fue el periodo de crecimiento económico más rápido precisamente porque las ganancias se compartieron.

Eso parece desacreditar la teoría del derroche económico…
Exacto. El ‘Trickle-down economics,’ o la economía del derroche, claramente no funciona. Nadie en su sano juicio defiende ya esos postulados. La pregunta es: ¿Cómo de mala es la desigualdad para la economía? Obviamente depende de su magnitud y de cómo se genera. Esto incluye la desigualdad creada por el poder monopolístico, o la desigualdad generada cuando los de abajo no tienen acceso a la educación, y por tanto la sociedad no utiliza todo el potencial de sus recursos humanos. Este tipo de desigualdades, características de Estados Unidos y, cada vez más, de Europa, constituyen un lastre para la economía.

En la introducción a The Great Divide escribe que, incluso desde niño, sentía que Estados Unidos no era la tierra de oportunidades que prometía ser. Explica también que el sueño americano se ha convertido en un mito, y que los motivos de la desigualdad son políticos. ¿Qué tipo de políticas han conducido al aumento y a la expansión de la desigualdad a lo largo su vida?
En primer lugar, el país nunca fue lo que nos han vendido. Me di cuenta de eso con mucha intensidad a medida que iba creciendo: nunca fue una tierra de igualdad, de oportunidades para los afroamericanos. La esclavitud acabó en la Guerra Civil, pero hoy seguimos mirando hacia otro lado ante la opresión y la falta de oportunidades, presentes todavía, como recuerda, con tanta fiereza, el movimiento Black Lives Matter. Ha sucedido algo más: nos hemos vuelto un país segregado económicamente. En otras palabras, los ricos blancos viven con ricos blancos, los pobres viven con otros pobres. Tenemos un sistema educativo ‘localista’, financiado por impuestos locales a la propiedad, de modo que si vives en una comunidad pobre te tocan colegios pobres, lo que da lugar a lo que yo llamo la transmisión intergeneracional de las ventajas y desventajas.

Usted describe cómo la desigualdad se perpetúa desde la guardería hasta la universidad. ¿Puede explicarlo?
Es fácil entenderlo pensado en un sitio como Columbia, una de las universidades de élite de este país. Como la mayoría de las universidades de élite, en el proceso de admisión no nos fijamos en la situación financiera del candidato. Se admite a estudiantes independientemente de su situación económica, y tenemos un fondo de dotación lo suficientemente grande como para compensar la diferencia entre el coste, que es de 70.000 dólares, y lo que la familia puede pagar. Muy generoso, en teoría. Pero cuando uno analiza las universidades de élite, donde el dinero no debería suponer una barrera, resulta que el porcentaje de la mitad más pobre de la población es de un 8% o 9%. ¿Cómo es posible? Estas universidades son una ganga. Si perteneces a la mitad más pobre, pueden darte 70.000 dólares al año. ¿Por qué la gente no acude en masa? La respuesta es que no han ido a los institutos que les preparan para entrar en estas universidades, y no han ido porque antes no fueron a los colegios adecuados. Y no fueron a esos colegios porque antes no fueron a preescolar y tampoco a las guarderías necesarias. Todo esto está relacionado con la segregación geográfica, y lo irónico de la llamada meritocracia es que se basa en que la gente adquiera las competencias necesarias para tener éxito en esa meritocracia, y los padres ricos pueden dar grandes ventajas a sus hijos.

También habla de las prácticas rentistas y la “financiarización” como motores de la desigualdad. ¿Por qué señala estas dos?
La rama de la teoría económica inspirada en los mercados competitivos –que lo explica todo a través de factores de oferta y demanda– no es un buen marco de referencia. En nuestra sociedad, hay mucha explotación, de diversos tipos –racial, de género, del poder monopolístico, en forma explotación de los trabajadores, los problemas de la gobernanza corporativa… Esto pone de relieve todos los fracasos del mercado. Una estadística que ilustra este hecho es que la productividad laboral ha seguido creciendo de forma bastante continua, pero hasta 1973 los sueldos y la productividad se movían en paralelo. Esto es lo que cabría esperar. Sin embargo, desde mediados de los años setenta la productividad sigue creciendo al mismo ritmo, pero los salarios se han estancado. ¿Por qué?

¿Cuál es su respuesta?
El poder de los monopolios aumenta los precios y por tanto baja los sueldos reales, y el eliminar la negociación colectiva los reduce aún más, lo que asfixia a los trabajadores. Así es cómo se debilita a los sindicatos. Dirigimos la globalización para que los trabajadores compitan con los trabajadores en China. Hay un sinfín de maneras en las que las reglas de juego han cambiado en perjuicio de los trabajadores, y el rentismo es uno de esos componentes.

¿La “financiarización” es otro?
El sector financiero ha crecido de un 2,5% a un 8% del PIB, y no hay ninguna prueba de que esto haya mejorado el rendimiento de la economía. Estos tipos son los maestros de la extracción de rentas, y han perfeccionado sus habilidades para quitar el dinero a la gente sin contribuir al progreso social. Crean riqueza arriba, pero también crean miseria abajo.

¿Cómo lo hacen?
Mediante préstamos abusivos, discriminando a las minorías, con las prácticas abusivas de las tarjetas de crédito, la usura… Cambian las leyes en su propio beneficio. En Estados Unidos, si pides un crédito de estudiante, no puedes cancelar la deuda aún estando en bancarrota casi en ningún caso. ¿Quién sería capaz de diseñar una estructura legal así? Los bancos. Eso es oprimir a los de abajo, y el dinero está yendo de abajo arriba. Además, han cometido innumerables fraudes. No terminaría nunca con la letanía de las cosas que han hecho. Jugaron un papel crucial al cambiar el marco económico entero para impulsar el cortoplacismo y la extracción de rentas rápidas en vez de invertir en la gente.

Usted ha analizado el modo en que funciona el sistema fiscal contra la reducción de la desigualdad. ¿Qué propone para combatir la evasión?
Los paraísos fiscales no son un acto de la naturaleza. De hecho, los crea el Congreso. Hemos creado un marco legal para que los ricos y las empresas, dentro de la ley, no paguen impuestos. Pero esto se puede cambiar. Se podría decidir que a aquellos que tienen el dinero en un territorio que huele mal se les impongan unos impuestos disuasorios. Por ejemplo, puedes decirle a cada americano que tiene que declarar toda su riqueza a nivel global, también la que tenga en las Islas Caimán. Ya que estas no están sujetas a los principios de transparencia, vais a pagar un sobreimpuesto del 80%. Así acabaríamos con los paraísos fiscales en una noche.

Usted defiende que la desigualdad de ingresos está relacionada con la desigualdad de oportunidades. ¿Cuál es la prueba? Le pregunto esto porque algunos afirman que la desigualdad no supone un problema, siempre que haya igualdad de oportunidades.
Cuando uno compara los datos de diversos países, aquellos que tienen un nivel alto de desigualdad tienen un bajo nivel de igualdad de oportunidades, medido de cualquier manera estándar. Eso es un hallazgo empírico.

¿Con igualdad de oportunidades, quiere decir…?
Movilidad social. La medida estándar es la correlación entre los ingresos y la educación de los padres y los hijos. Hay otras maneras de hacerlo, por ejemplo, ¿cuál es la proporción de aquellos que están en el cuartil de abajo que consiguen llegar al cuartil de arriba? Ahí tenemos un patrón sistemático.

¿Por qué pasa eso?
Los padres que tienen dinero pueden dar a sus hijos más oportunidades educativas. Las sociedades que reducen la desigualdad de oportunidades han hecho más esfuerzos para convertir la educación pública en una herramienta igualitaria, empezando por la educación preescolar.

Ha mencionado el movimiento Black Lives Matter. Hay mucho debate sobre las injusticias del sistema judicial en EEUU. Usted opina que también están conectadas a la desigualdad…
Sí, de muchas formas. Si eres rico en este país, tienes un sistema de justicia. Si eres pobre, tienes otro sistema de justicia bien diferente. Si tienes una onza de marihuana –te caen cinco años de cárcel. Si robas dinero de manera deshonesta en el sistema bancario, lo que es un robo, un fraude masivo –nadie ha sido condenado. Tenemos un sistema legal que protege a los ricos y manda a la cárcel a los pobres.

Cada vez hay menos insectos: ¿debería preocuparnos?

La disminución de las poblaciones de insectos, unido al desplazamiento de especies a nuevas zonas por el cambio climático, es un signo de esta época.
La disminución de las poblaciones de insectos, unido al desplazamiento de especies a nuevas zonas por el cambio climático, es un signo de esta época. Wikipedia
 En los últimos dos años se han difundido numerosos estudios que nos han dejado titulares mundiales sobre un armagedón de insectos. La realidad tiene más matices pero, probablemente, es igual de perturbadora. 

Cuando Susan Weller viajó a Ecuador para estudiar la polilla tigre en la década de los 80 encontró muchos insectos. Una década después, Weller, que ya era la directora del Museo Estatal de la Universidad de Nebraska, volvió para llevar a cabo un estudio de seguimiento. Pero las polillas que buscaba habían desaparecido.

Dice que: “En ese lapso de tiempo, las zonas en las que había recogido datos se habían transformado. Se habían eliminado los bosques. […] Se habían levantado ciudades nuevas. Intenté volver y recoger datos de otros lugares de recogida históricos, pero esos lugares ya no existían. Eran aparcamientos”.

 Los científicos de todo el mundo tienen indicios de que en el mundo de los insectos no va todo bien.
Cada vez más, los estudios van dejando ver cambios perturbadores en las poblaciones de insectos, y no solo de mariposas y abejas, sino también de escarabajos y otros mucho menos carismáticos. Recientemente, un equipo de investigación estadounidense y mexicano ha informado de un descenso alarmante entre 1976 y 2013 de la densidad de insectos y otros artrópodos acumulados en lugares determinados de Puerto Rico.

Algunos han llamado a esta tendencia visible un Armagedón de insectos. Aunque el panorama no está aún lo suficientemente definido como para decir que es hiperbólico, sí está lo suficientemente claro como para obligar a muchos de ellos a hacer un llamamiento para intervenir a gran escala, entenderlo mejor y actuar de la manera adecuada.

“Diría que la disminución de insectos en la biomasa y en la diversidad es real porque vemos que las cosas se repiten en lugares diferentes y en grupos diferentes”, dice Weller. “Pero ¿es un Armagedón? Eso es más difícil de dilucidar”.

“Sí sabemos que hay disminuciones, algunas muy preocupantes”, repite David Wagner, profesor de Ecología y Biología de la evolución en la Universidad de Connecticut y autor en 2018 de un capítulo sobre tendencias de la biodiversidad de los insectos para la Encyclopedia of the Anthropocene (Enciclopedia del Antropoceno ). “La pregunta más importante es ¿por qué?”, dice. Y es muy importante. No podremos arreglar nada hasta que no entendamos cuál es el problema”.  

Héroes anónimos 
Mucha gente tiende a pensar en los animales como criaturas grandes, peludas y simpáticas. En realidad, los insectos son la forma dominante de la vida animal. Hasta la fecha se han descrito casi un millón de especies, lo que contrasta con la insignificante cifra de 5.416 mamíferos. Y, depende de a quién preguntes, los entomólogos sospechan que, en realidad, podría haber de dos a 30 veces más ahí fuera.

Y no solo eso. Los insectos son la pieza clave de la vida, pues llevan a cabo numerosas funciones que hacen que la vida sea posible.

Los insectos polinizan una serie de plantas entre las que se incluyen muchas de las que los humanos dependen para comer. También son un elemento clave en otros trabajos importantes, como descomponer los organismos muertos en pedazos para crear nueva vida, controlar las malas hierbas y proporcionar materias primas para medicamentos. Y proporcionan el sustento de una serie de animales. De hecho, el estudio de Puerto Rico mostraba una disminución en la densidad de ranas, pájaros y lagartos insectívoros paralela al desplome de los insectos.

Dicho esto, los insectos aportan, al menos, 57.000 millones de dólares anuales en servicios a la economía estadounidense.

“Son los héroes anónimos de la mayoría de los ecosistemas”, dice la entomóloga Helen Spafford, que ha ayudado a redactar la declaración de principios sobre las especies de insectos en peligro de extinción de la Sociedad de Entomología Estadounidense en 2017.

Problemas reales
Resulta inquietante imaginar que los insectos puedan tener problemas. Pero un conjunto de estudios, junto con pruebas no científicas, sugieren cada vez más que las cosas, en palabras del entomólogo Simon Leather, de la Universidad Adams, “no están como deberían estar”.

En la década de los 90 del siglo pasado, empezaron a surgir informes en varias partes del mundo acerca de la desaparición de los polinizadores. En 2006, los investigadores informaron de una disminución dramática en el recuento de polillas atraídas a trampas de luz en Gran Bretaña. Una reunión internacional de expertos en luciérnagas en el año 2010 informó sobre las inquietantes tendencias a la baja. En 2017, los científicos dieron a conocer la disminución de más del 75% de insectos en la biomasa en 63 zonas naturales en Alemania entre 1989 y 2016. Un censo de 2018 descubrió un descenso amenazante de mariposas monarca en la costa de California. A principios de este año, una prueba no científica en Australia indicó que allí también se está dando una disminución de insectos.

Un resumen de 2014 sobre la disminución global de la biodiversidad y la abundancia a nivel mundial estimó una caída del 45% en el número de invertebrados, muchos de los cuales son insectos. Y muchas especies y grupos de especies están disminuyendo, incluso están en peligro de extinción, desde los abejorros en Europa y Estados Unidos a los antríbidos en África.

“La gran mayoría de estudios que se han publicado en la última década muestran un descenso en las poblaciones, especies de insectos o biomasa y vemos que ocurre de manera constante, tanto en Alemania como en las zonas ecuatoriales o en Estados Unidos”, dice Scott Black, director ejecutivo de Xerces Society, una organización sin ánimo de lucro para la conservación de los invertebrados. “Creo que todos los indicadores apuntan a que hay problemas reales con la disminución de insectos e invertebrados en todo el mundo”.

Panorama desigual
Aunque estos resultados son perturbadores, no son definitivos. En algunos casos podrían señalar problemas a los que se enfrentan especies específicas de insectos o que son característicos de lugares específicos, más que una tendencia general. Es totalmente posible que algunas ni siquiera prueben que existe un problema local. La escasez de polillas atraídas a la luz, por ejemplo, podría ser un asunto de tensiones selectivas que favorecen a sujetos que no se ven atraídos a la luz.

A pesar de todo, hay muchas razones para esperar esas disminuciones. El uso generalizado de insecticidas es una razón obvia. Otras serían la pérdida y la degradación del hábitat, la disminución o desaparición de plantas o animales de los que determinados insectos dependen para obtener alimento y refugio, el desplazamiento de especies no autóctonas, la contaminación del aire, el agua y la luz, la propagación mundial de enfermedades de insectos, el cambio climático e incluso, según Wagner, la nitrificación que causa el consumo de combustibles fósiles.

Dicho esto, mientras aumenta la impronta humana, en algunos lugares las poblaciones de insectos están aumentando. Por ejemplo, Leather cuenta que en los últimos años se ha producido un incremento en el número de polillas asociadas a los árboles en el Reino Unido, donde se han puesto en marcha plantaciones de árboles. Las condiciones de cambio del medioambiente han llevado a la proliferación de insectos perjudiciales para los árboles, como el escarabajo del pino de montaña en Norteamérica. Y las especies no autóctonas, como el escarabajo japonés en Estados Unidos, el avispón asiático en Europa y el barrenillo del té en Sudáfrica, tienden a mostrar un aumento rápido de la población cuando invaden nuevos territorios.

“El panorama es bastante desigual”, dice Leather. “Algunos insectos parece que sí tienen problemas. Otros insectos, no”.

Spafford, que hace poco dejó su puesto en la Universidad de Hawaii en el Departamento de Ciencias para la Protección del Medioambiente y las Plantas para trabajar en la administración pública, es menos ambigua.

“Están apareciendo algunas pruebas fehacientes de que hay una disminución a gran escala de la cantidad de insectos y de su diversidad”, afirma. “La respuesta breve es sí, creo que ya hay pruebas suficientes de que de verdad deberíamos preocuparnos”.

¿Qué hacer?
Pedro Cardoso, del Museo Finlandés de Historia Natural, y sus colegas han identificado siete impedimentos que limitan nuestra capacidad de preservar insectos y otros invertebrados y sugieren diversas estrategias para subsanarlos, que van desde protocolos de investigación mejorados a una mejor comercialización.

Primero, muchos científicos dicen que tenemos que gestionar mejor lo que hay actualmente en términos de especies y números y tener así una base de referencia para medir el cambio y una idea de qué puede necesitar protección.

“Los insectos son excepcionalmente diversos y poco conocidos al mismo tiempo”, dice Trond Larsen, director del Programa de Evaluación Rápida en Conservation International. Su organización intenta contribuir trabajando para evaluar la biodiversidad de los insectos en las áreas tropicales del mundo, descubriendo cientos de especies de insectos que la ciencia no conocía, lo que luego influye en las prioridades de la organización en cuanto a la conservación.

En segundo lugar, los científicos reclaman que se fomente una mejor apreciación de las tendencias en lo que se refiere a cantidad y diversidad con estudios que se repitan a lo largo del tiempo en el mismo lugar, haciendo remuestreos en zonas en las que se establecieron puntos de referencia hace décadas.

“Tenemos estimaciones, pero no se ha hecho una evaluación completa, ni siquiera una identificación de todas las especies de insectos que existen”, dice Spafford. “Si un lugar no se ha estudiado bien durante un largo periodo de tiempo, lo cierto es que no tenemos datos fidedignos con los que podamos sacar conclusiones”.

En los lugares en los que se documenten disminuciones, el siguiente paso importante es descubrir por qué suceden. Dado que los insectos se reproducen rápidamente y se pueden ver afectados de forma espectacular por cambios en las condiciones medioambientales, obtener información de las tendencias a largo plazo a partir de fluctuaciones temporales en poblaciones locales puede resultar un reto.

“[Tenemos que] identificar dónde está pasando, la magnitud del cambio, quiénes están disminuyendo exactamente y cuáles son los factores que causan esa disminución”, afirma Wagner. De hecho, está planeando cambiar su propio programa de investigación para centrarse en encontrar conjuntos de datos históricos y repetir mediciones para evaluar los cambios en el tiempo.
 
El papel de la sociedad
Paralelamente, los conservacionistas también están reclamando un impulso para que la gente común tome consciencia del valor de los insectos.

A muchos de nosotros, los inconvenientes que causan los insectos (mordeduras, picaduras, enfermedades, pérdida de cosechas) nos han llevado a la idea de “adiós, muy buenas”. Sus defensores dicen que tenemos que reconocer los beneficios ecológicos globales que ofrecen los insectos y trabajar para protegerlos del mismo modo que protegemos a los rinocerontes, los osos pardos y las aves de corral. Estrategias como proporcionarles corredores ecológicos y “trampolines” y gestionar el territorio público de un modo amistoso para el medioambiente, por ejemplo, pueden ayudar a liberar a los insectos de otros factores de estrés, ya que el cambio climático añade retos debido al cambio de las condiciones medioambientales.

“Un aspecto de la conservación de los insectos o los invertebrados que es maravilloso y una de las razones que me animan es que cualquiera puede tomar parte, dice Black. “Tenemos que proteger a los osos polares, los tigres de Bengala y a los lobos, la gente tiene que financiar a los grupos que lo hacen. Esa megafauna carismática también es muy importante. Pero lo maravilloso de los insectos es que cualquiera puede ayudarlos. Si tienes un patio pequeño, si eres agricultor, si gestionas un espacio natural, si trabajas en el departamento de transporte, puedes trabajar para gestionar plantas para los polinizadores. Podemos hacerlo en nuestro entorno, y tenemos que hacerlo”.

A largo plazo, Spafford considera que la educación tiene un papel decisivo. “Creo que formar a los profesores para que comprendan mejor el papel de los insectos en el sistema y cosas así sería de gran ayuda. Luego, los profesores podrían compartir esa información con los alumnos”, afirma. “Y ayudar al público en general a comprender la importancia de los insectos en sus vidas cotidianas, no solo como plagas, sino como proveedores de un servicio importante”.

Wagner dice que la ciencia cívica tiene un papel enorme en la contribución para la evaluación del estado de los insectos en el mundo, en especial de las especies que se consideran deseables o atractivas, que lo más probable es que sean las que interesan (e identifican) quienes no se dedican a la ciencia.

“Está claro que es uno de los principales generadores de datos”, dice. “No hay forma de que la comunidad científica pueda financiar estudios en toda la superficie terrestre y efectuar un seguimiento de todos los insectos.

La única manera de la que podemos conseguir datos razonables sobre los tipos de insectos paradigmáticos (abejas, mariposas, polillas, algunas de las especies más carismáticas) sería potenciar a los científicos ciudadanos”.

Algunas de estas iniciativas ya existen. Xerces Society tiene una lista de proyectos para científicos ciudadanos, que incluye el rastreo de abejorros o libélulas en Norteamérica, el conteo de mariposas monarca que hibernan en California y la vigilancia de la cría de estas mariposas en el oeste de Estados Unidos. Firefly Watch también agradece la participación ciudadana para el conteo de luciérnagas.

“Si la gente tiene conocimientos, tiempo e interés”, dice Spafford, “creo que podría ayudar de verdad a llenar un hueco decisivo”.

Al mismo tiempo que salen a la luz nuevos informes acerca de la disminución, aparecen oportunidades de hacer algo, enfatiza Black.

“Esto puede ser pesimista”, dice, “[pero] si podemos empezar a contener el cambio climático, podemos hacer todo lo posible para mantener la biodiversidad: salir y plantar flores, dejar de usar pesticidas, hablar con el servicio de parques y hacerles cambiar sus prácticas y el hábitat de las plantas. Si trabajamos juntos, tengo la esperanza de que podamos marcar una diferencia real considerable”.


Fuente: https://www.elsaltodiario.com/medioambiente/disminucion-menos-insectos-deberia-preocuparnos-extincion-plaguicidas-cambio-climatico 

domingo, 20 de enero de 2019

Déjalo

Daria Petrelli
Hacer esperar es privilegio de los poderosos. Entre lo más granado de los que nos hacen esperar están los que custodian nuestro tiempo y lo consumen, voraces y displicentes. El que nos hace esperar celebra su poder sobre nuestro tiempo de vida, y el hecho de que jamás lleguemos a saber si nos están haciendo esperar a propósito es lo que le confiere a este poder un carácter ominoso. La prohibicion de moverse ha sido siempre prerrogativa del poder patriarcal. El que nos hace esperar nos ata a un lugar. Cuando esperamos a alguien, experimentamos siempre, como si fuera la primera vez, que uno no se puede marchar sin ser castigado; y si a pesar de todo lo hacemos, se nos impedirá el regreso. Todo confinamiento se caracteriza por la retirada de esa disposición que uno tiene sobre los propios ritmos y espacios. La cárcel es el lugar en el que hasta el interruptor de la luz obedece a otro dedo. El carácter totalitario de las medidas disciplinarias que enajenan al preso de cualquier segundo y de todo movimiento lo analizó en detalle Michel Foucoult en Vigilar y castigar. En el contexto militar, donde a menudo la espera entraña un alto valor estratégico, el frente de batalla consiste a menudo en una exasperante inactividad. Quizá por eso se castiga con la pena de muerte la deserción en tiempos de guerra.
   De forma que condenar a esperar es una maldición y el que condena nos tiene en su mano. Alguien -una persona, una institución- nos está imponiendo una medida temporal ajena,  y lo más angustioso es que el tiempo que percibimos lo dirige otro. La espera es impotencia, y que no estemos en situación de modificar este estado es una humillación que hace tambalearse al mundo. Por eso el que aguarda tiene a menudo la sensación de sufrir una injusticia, de ser castigado por algo que desconoce. Ahí está, esperando como el que recibe una tunda. Es esa pasividad, la sensación de ser un condenado, lo que nos provoca el dolor y la vergüenza en la espera.
   No por nada la tortura de la espera se ha convertido en símbolo de la autoritaria arbitrariedad de todo aparato burocrático y quintaesencia de los estados dictatoriales. El despacho es la auténtica antesala de la modernidad. Aquí el sinsetido de la espera se vierte como un veneno en el sistema nervioso del que aguarda. Siegfried Kracauer ha descrito en un texto sobre las oficinas de la administración berlinesa de desempleo en los años treinta el efecto desmoralizador de las salas de espera públicas: "Aquí la pobreza se entrega a su propia contemplación. Bien se ufana con manchas bien visibles y trapos, bien se retira, con burguesa vergüenza, a un rincón. [...] Y así, expuestas a un contacto directo, las personas sentirán una redoblada opresión en la espera. Buscan pasar el rato de todas las maneras imaginables. Pero hagan lo que hagan, el sinsetido no les deja en paz [...] Los mayores quizá terminen recociliándose con la espera como con un compañero; más para los jóvenes parados es un veneno que los va taladrando lentamente".
   Cierto que hoy la situación de los parados es distinta a la de entonces, pero sigue siendo verdad que la irradiación de estos espacios oficialmente uniformes refleja las condiciones sociales predominantes. Kracauer los llamaba "sueños de la sociedad",  jeroglíficos cuyo descifrado deja al descubierto la "base de la realidad social". Todo lo negado, todo lo que se ha barrido bajo la alfombra, saldrá finalmente a la luz. El que espera en las antesalas de la administración es mejor que no sepa con quién se las tiene que ver.
Siempre se percibe en estos espacios la sensación que se trata de domesticar al que espera: el mobiliario gastado, la desnuda luz de neón, número que te asignan un lugar exacto en la cola, la acre transpiración del suplicante. Esta deprimente arquitectura para peticionarios de todo color dicta también la triste realidad de estos asilos y campos de tránsito en los que la espera de un futuro mejor no es más que un ínterin entre huida y expulsión. Y aunque tales escenarios comiencen a ceder ante el diseño frío que imponen las sociedes de servicios, sobre los pasillos de linóleo permanecerá siempre el rastro de esta larga historia de la demora burocrática. En ellos anida la oscura esencia de la espera.[...]
   Como los héroes de los laberintos inexplorados de Kafka, atisbamos ese brillo a lo lejos y no nos atrevemos a seguirlo, porque los mil pequeños obstáculos que se interponen nos parecen tan poderosos como al campesino el guardián. Solo llegamos a ver la realidad cuando ya es tarde; el que lleva toda una vida esperando comprende al fin: "Esta entrada te estaba solo a ti destinada". Medio siglo después, el poeta americano Robert Lowell recoge este tope de nuestro horizonte de espera en la expresión: "La luz al final del túnel es la del tren que se nos viene encima".

El tiempo regalado
Un ensayo sobre la espera
Andrea Köhler