miércoles, 24 de enero de 2018

Lo que el canto de los pájaros hizo por el hijo autista del nobel Kenzaburō Ōe

"Todos, seamos como seamos, tenemos capacidades por descubrir".

AFP/Getty Images
 En 1994 el japonés Kenzaburō Ōe ganó el Premio Nobel de Literatura. Fue sin duda uno de los grandes episodios de su vida, marcada por grandes momentos como cuenta el usuario de Twitter @hombrevenido en su exitoso hilo del lunes 22 de enero.

Su publicación, que ha sido retuiteada por más de 29.000 personas y cuenta con 40.000 Me gusta, se centra en la emocionante historia de su hijo, Hikari, aunque comienza con una frase que la madre de Kenzaburō le dijo cuando era pequeño: "Con esas orejas vas a tener que estudiar mucho para poder casarte".

"Con esas orejas vas a tener que estudiar mucho para poder casarte", fue el consejo realista que Kenzaburō recibió de su propia madre.
Después, la vida le depararía 4 o 5 momentos importantes.
Dejadme que os los cuente.
 Y sí, estudió. Se licenció en Filosofía y Letras y se especializó en literatura europea. Con 23 años ganó el premio Akutagawa por su relato La presa. Dos años después se casó con Yukari Itami, con quien en 1963 tuvo su primer hijo, Hikari.

Todo esto se cuenta en el hilo que se centra precisamente en la historia del niño, que nació con hidrocefalia severa y al que en 1964 le dedicó el libro Una cuestión personal.

 Todo se complica.
El bebé nace con una hidrocefalia severa. Hay que extirparle un bulto enorme adherido a su cráneo.
La operación es a vida o muerte.

 El pequeño Hikari sobrevive con secuelas irreversibles: Discapacidad intelectual, ceguera parcial, epilepsia y autismo.

 "Por aquel entonces, Kenzaburō hace un viaje a Hiroshima, al epicentro mismo del horror. Es la gente de allí la que acaba animándole a él, y no al revés", cuenta el hilo, donde se describe cómo era el día a día de Hikari y lo que hacían los padres por tratar de mejorarlo.

El niño no habla, no se comunica, no tiene interés por nada, apenas se mueve.
Es una especie de flor preciosa (en palabras de sus padres).Yukari y Kenzaburō analizan cada gesto. Buscan algo.
Un día descubren que el niño reacciona levemente al escuchar cantar a los pájaros.
 
  Yukari y Kenzaburō encontraron en los pájaros la llave de acceso a su hijo: "Le traen un montón de discos de trinos. En ellos, se escucha el sonido de un ave y una locutora dice el nombre a continuación. El niño se entusiasma". La sorpresa vino meses después, cuando el canto de un pájaro logró que Hikari se comunicase por primera vez de forma verbal.
Meses después, estando de de vacaciones, Kenzaburō sale a pasear con su hijo.
 En el campo escuchan un gorjeo.
- Rascón - dice Hikari.
Lo es. Un rallus aquaticus
Su padre no da crédito.

 Primero fueron los pájaros y después la música clásica. Tanto le emocionaba que sus padres decidieron apuntarlo a clases e Hiraki, con el tiempo, acabó sorprendiendo a su profesora cuando se presentó con una composición escrita por él
.
Es capaz de reconocer y de imitar a cualquier pájaro. Y todos los días juega con sus padres a ese juego de adivinanzas en el que es imbatible.

Cuando descubre la música clásica vuelve a apasionarse.A los 11 años empieza a recibir lecciones de piano como parte de su terapia.
Carece de coordinación física, toca con gran dificultad, sin embargo se concentra al máximo.
Los pájaros le abrieron el camino y la música le ayudó a crecer

 El joven silencioso ha abierto su alma gracias a la música.

Empieza a ser un adulto capaz de expresarse y de aprender otros conceptos relacionándolos con la música.
 Hikari Ōe  publicó su primer CD en 1992, un recopilatorio de 25 piezas cortas para piano que vendió 80.000 copias. Su segundo disco vendió incluso más, y músicos como la argentina Martha Argerich y el ruso Mstislav Rostropóvich interpretaron una de sus piezas en un concierto en Japón.

 "En todo ese tiempo del crecimiento de Hikari, Kenzaburō Ōe escribió y escribió. Sobre Hiroshima, sobre la pérdida y la culpa, sobre el futuro, pero sobre todo sobre su hijo", cuenta el autor del hilo, que apunta como otro hito el día que el autor tuvo que viajar a Estocolmo "para estrechar la mano de un rey sueco". Junto a él viajó también su hijo.

 Porque en 1994, Kenzaburō Ōe recibió el premio Nobel de literatura. Su hijo le observaba tímido entre el público
Cuatro años más tarde, en 1998, inmortalizó su historia en Un amor especial, un libro ilustrado por acuarelas de su mujer, con la que tiene "una compenetración y una complicidad maravillosa". En el que también brillan las acuarelas de su mujer, Yukari.

 Y dentro de su sus vidas excepcionales, su mayor triunfo es que han alcanzado una compenetración y una complicidad maravillosa. pic.twitter.com/GWG4hOUdT4.
Porque todos, seamos como seamos, INCLUSO LOS TUITEROS, tenemos capacidades por descubrir, no siempre a la vista, a las que consagrarnos.
Y hoy en día, el jardín de la familia está repleto de casitas y comederos para pájaros.
Su canto es el recuerdo de aquel enorme descubrimiento.


El autor termina el hilo recordando que, pese a lo que temía su madre, Kenzaburō logró casarse y recuerda este poema de Borges.

 

 Y acabo con este haiku de Borges:

Lejos un trino.
El ruiseñor no sabe
que te consuela.

FIN



martes, 23 de enero de 2018

Epitafio



De estatura mediana,
Con una voz ni delgada ni gruesa,
Hijo mayor de profesor primario
Y de una modista de trastienda;
Flaco de nacimiento
Aunque devoto de la buena mesa;
De mejillas escuálidas
Y de más bien abundantes orejas;
Con un rostro cuadrado
En que los ojos se abren apenas
Y una nariz de boxeador mulato
Baja a la boca de ídolo azteca
-Todo esto bañado Por una luz entre irónica y pérfida-
Ni muy listo ni tonto de remate
Fui lo que fui: una mezcla
De vinagre y aceite de comer
¡Un embutido de ángel y bestia!


Nicanor Parra


Muere Nicanor Parra, el antipoeta chileno

lunes, 22 de enero de 2018

Slava, el meteorólogo perdido en el Ártico

Nació en un barco y quiso vivir siempre junto al mar. Vyacheslav Korotki, más conocido como ‘Slava’, pasó más de 13 años en la soledad de una remota estación meteorológica del Ártico, en Rusia, midiendo temperaturas, lluvias y vientos. La fotógrafa Evgenia Arbugaeva rompió su silencio en 2014, cuando llegó en helicóptero cargada de naranjas, champán y un pájaro.

Observatorio abandonado en Kotelniy
Observatorio abandonado en Kotelniy.
Slava hablando con Khesa, su loro, en 2014
Slava hablando con Khesa, su loro, en 2014.
Vistas al mar de Barents desde un camarote del barco Mikhail Somov, mientras se aproxima a la península de Russkiy Zavorot.
Vistas al mar de Barents desde un camarote del barco Mikhail Somov, mientras se aproxima a la península de Russkiy Zavorot.
La radio de Slava en la estación meteorológica de Khodovarikha
La radio de Slava en la estación meteorológica de Khodovarikha.
Slava camina hacia el viejo faro cercano a la estación meteorológica de Khodovarikha para recopilar la madera que cubre sus paredes y usarla como leña
Slava camina hacia el viejo faro cercano a la estación meteorológica de Khodovarikha para recopilar la madera que cubre sus paredes y usarla como leña.
En su despacho, Slava escribe en su diario los datos recogidos después de haber realizado las observaciones en el exterior
En su despacho, Slava escribe en su diario los datos recogidos después de haber realizado las observaciones en el exterior.
El meteorólogo tomando mediciones. Nubosidad de 10 puntos, altocúmulos, visibilidad de 4 kilómetros. Temperatura: 20 grados bajo cero. Humedad relativa: 83%. Viento noreste de 12 metros por segundo, con rachas de hasta 14, sin precipitación
El meteorólogo tomando mediciones. Nubosidad de 10 puntos, altocúmulos, visibilidad de 4 kilómetros. Temperatura: 20 grados bajo cero. Humedad relativa: 83%. Viento noreste de 12 metros por segundo, con rachas de hasta 14, sin precipitación.
A veces, durante las largas noches polares, Slava construye casas con cerillas para pasar el tiempo.
A veces, durante las largas noches polares, Slava construye casas con cerillas para pasar el tiempo.
Vista desde la sauna en una tarde tranquila
Vista desde la sauna en una tarde tranquila.
Slava, en su barca hecha a mano, en el mar de Barents, cerca de la estación meteorológica
Slava, en su barca hecha a mano, en el mar de Barents, cerca de la estación meteorológica.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2018/01/12/album/1515777995_379002.html?id_externo_rsoc=TW_CC#foto_gal_10

domingo, 21 de enero de 2018

Es la vida, más que la muerte, la que no tiene límites

      
                       
               Era inevitable: el olor de las almendras amargas le recordaba siempre el destino de los amores contrariados...


El amor en los tiempos del cólera
Gabriel García Márquez

Diez mitos que aún creemos sobre la ‘gripe española’ de 1918

La que es considerada como la mayor pandemia de la historia tuvo lugar hace 100 años, pero todavía no hemos entendido lo más básico

El auditorio municipal de Oakland (EE UU) se usó como hospital temporal para los afectados por la pandemia de 1918.
 Este año se conmemora el centenario de la gran pandemia de gripe de 1918. Se cree que en ella murieron entre 50 y 100 millones de personas, lo cual representa nada menos que el 5% de la población mundial. Quinientos millones de personas se contagiaron.

Un hecho especialmente destacable fue la predilección de la enfermedad por cobrarse la vida de adultos jóvenes saludables en vez de las de niños y ancianos, que suelen ser los más vulnerables. Hay quien la ha calificado de la mayor pandemia de la historia. La catástrofe ha sido materia frecuente de especulación a lo largo del último siglo. Los historiadores y los científicos han propuesto numerosas hipótesis referentes a su origen, alcance y consecuencias. Por consiguiente, muchos de nosotros tenemos ideas equivocadas al respecto.

Si rectificamos las siguientes 10 creencias, podremos entender mejor lo que pasó realmente y aprender a prevenir y mitigar catástrofes como esta en el futuro.

 1. La pandemia se originó en España
Nadie cree que la llamada “gripe española” se originase en España.
Posiblemente, la pandemia adquirió su apodo debido a la Primera Guerra Mundial, que por entonces se encontraba en pleno apogeo. Los principales países beligerantes hacían todo lo posible por evitar dar ánimos a sus enemigos, así que en Alemania, Austria, Francia, Reino Unido y Estados Unidos se suprimió la información sobre el alcance de la enfermedad. Por el contrario, España, al ser neutral, no necesitaba ocultarla. Este hecho produjo la falsa impresión de que este país fue el más castigado. De hecho, el origen geográfico de la gripe sigue siendo objeto de debate, aunque diversas hipótesis han apuntado al Este de Asia, Europa e incluso Kansas.

2. La pandemia fue producto de un “supervirus”

La gripe de 1918 se propagó rápidamente y mató a 25 millones de personas solamente en los seis primeros meses. Esto hizo temer a algunos que hubiese llegado el fin de la humanidad, y ha alimentado mucho tiempo la suposición de que la cepa de la enfermedad era particularmente letal.
Sin embargo, estudios más recientes indican que el virus, aunque más mortífero que otras cepas, en esencia no era diferente de los que dieron lugar a las epidemias de otros años. La alta tasa de fallecimientos se puede atribuir en gran medida al hacinamiento en los campamentos militares y los entornos urbanos, así como a la mala calidad de la alimentación y las condiciones sanitarias padecida durante la guerra. Actualmente se cree que muchas muertes se debieron al desarrollo de neumonías bacterianas en unos pulmones debilitados por la gripe.
 
3. La tercera oleada de la pandemia fue la más letal  
En realidad, la oleada inicial de muertes de gripe en la primera mitad de 1918 fue relativamente pequeña. Fue en la segunda oleada, desde octubre hasta diciembre del mismo año, cuando se registró la mayor tasa de fallecimientos. La tercera oleada, que se produjo en primavera de 1919, fue más letal que la primera pero menos que la segunda.

Hoy en día, los científicos creen que el pronunciado aumento del número de víctimas mortales en la segunda oleada fue consecuencia de las condiciones que favorecieron la proliferación de una cepa más mortífera. Las personas con afecciones más leves se quedaron en casa, pero los casos más graves se solían hacinar en hospitales y campamentos, lo cual intensificó la transmisión de una variedad más letal del virus.
 
4. El virus mató a la mayoría de las personas infectadas
De hecho, la gran mayoría de personas que contrajeron la gripe en 1918 sobrevivieron. En general, las tasas nacionales de mortalidad de los infectados no superaron el 20%. Sin embargo, estas tasas variaban de unos grupos a otros. En Estados Unidos, las muertes fueron especialmente elevadas entre las poblaciones nativas americanas, tal vez debido a las bajas tasas de exposición a las antiguas cepas del virus. En algunos casos desaparecieron comunidades enteras.

Evidentemente, incluso una tasa de mortalidad del 20% supera con mucho a la de una gripe convencional, que mata a menos de un 1% de los infectados.
 
5. Las terapias de la época apenas tenían impacto sobre la enfermedad
Durante la gripe de 1918 no existían terapias antivirales específicas. Hoy en día, las cosas no han cambiado demasiado, y la mayoría de los tratamientos para la enfermedad van dirigidos a aliviar a los pacientes más que a curarlos.

Una hipótesis propone que muchas muertes por gripe se podrían atribuir en realidad a la intoxicación por aspirina. En aquella época, las autoridades médicas recomendaban altas dosis de este medicamento de hasta 30 gramos diarios. Actualmente se considera que cuatro gramos al día son la cantidad máxima segura. Las altas dosis de aspirina pueden provocar muchos de los síntomas de la pandemia, incluidas las hemorragias.

No obstante, al parecer las tasas de mortalidad eran igual de altas en lugares del mundo en los que la aspirina no era de tan fácil acceso, así que el debate continúa.

Enfermeras de la Cruz Roja en San Luis (EE UU), en octubre de 1918.
6. La pandemia dominaba las noticias diarias  
Los funcionarios de los servicios públicos de salud, la policía y los políticos tenían motivos para restar importancia a la gravedad de la gripe de 1918, lo cual tuvo como resultado menos atención por parte de la prensa. Además del temor a que divulgarla abiertamente envalentonase al enemigo en época de guerra, querían preservar el orden público y evitar el pánico.

Sin embargo, las autoridades reaccionaron. En el punto álgido de la pandemia se establecieron cuarentenas en muchas ciudades. Algunas fueron obligadas a restringir los servicios básicos, incluida la policía y los bomberos.
 
7. La pandemia cambió el curso de la Primera Guerra Mundial
Es poco probable que la gripe cambiase el desenlace de la Primera Guerra Mundial, porque los combatientes a ambos lados del campo de batalla se contagiaron más o menos por igual.

Sin embargo, apenas hay duda de que la guerra influyó profundamente en el curso de la pandemia. La concentración de millones de soldados creó las condiciones ideales para el desarrollo de cepas del virus más agresivas y su propagación por el planeta.
 
8. La vacunación acabó con la pandemia
La vacunación contra la gripe tal como la conocemos hoy en día no se practicaba en 1918 y, en consecuencia, no desempeñó ningún papel en la extinción de la pandemia. Es posible que la exposición a anteriores cepas de la gripe ofreciese algo de protección. Por ejemplo, los soldados que llevaban años sirviendo en el Ejército sufrieron tasas de mortalidad más bajas que los nuevos reclutas.

Además, es probable que el virus, que mutaba rápidamente, evolucionase con el tiempo hacia cepas menos letales. Es algo que predicen los modelos de selección natural. Como las cepas altamente mortíferas acaban en muy poco tiempo con su anfitrión, no pueden propagarse con tanta facilidad como las menos letales.
 
9. Los genes del virus nunca se han secuenciado
En 2005, los investigadores anunciaron que habían determinado con éxito la secuencia genética del virus de la gripe de 1918. El virus se recuperó del cuerpo de una víctima de la enfermedad enterrada en el permafrost de Alaska, así como de muestras de soldados estadounidenses que cayeron enfermos en aquella época.

Dos años después se observó que los monos infectados con el virus presentaban los mismos síntomas observados durante la pandemia. Los estudios indican que los animales murieron cuando sus sistemas inmunitarios reaccionaron excesivamente al virus en lo que se conoce como una “tormenta de citosinas”. Actualmente, los científicos creen que, en 1918, una reacción excesiva del sistema inmunitario similar a esta contribuyó a las altas tasas de mortalidad entre adultos jóvenes por lo demás sanos.

10. La pandemia de 1918 ofrece algunas lecciones para 2018

Es corriente que, cada pocas décadas, se produzcan epidemias graves de gripe. Los expertos creen que no hay que preguntarse si va a haber una próxima, sino cuándo sucederá.

Aunque poca gente puede recordar la gran pandemia de 1918, podemos seguir aprendiendo de ella, desde la importancia de lavarse las manos y vacunarse por sentido común, hasta el potencial de los medicamentos antivirales. Hoy en día sabemos mejor cómo aislar y tratar a un gran número de pacientes enfermos y agonizantes, y podemos recetar antibióticos, de los que no se disponía en 1918, para combatir las infecciones bacterianas secundarias. Quizá la mayor esperanza resida en mejorar la nutrición, las condiciones sanitarias y el nivel de vida, que mejoran la capacidad de los pacientes de resistir a la infección.

En el futuro próximo, las epidemias de gripe seguirán siendo un componente anual del ritmo de la existencia humana. Como sociedad solo podemos esperar que hayamos aprendido las lecciones de la pandemia lo bastante bien como para dominar otra catástrofe mundial como aquella.

Fuente:  https://elpais.com/elpais/2018/01/16/ciencia/1516096077_476907.html

La 'Marcha de las Mujeres' toma las calles de 250 ciudades del mundo exigiendo cambios políticos y sociales

Bajo el lema "mira hacia atrás, marcha hacia adelante", las organizadoras renuevan el activismo tras un año de gobierno de Trump y esperan registrar a un millón de votantes para tener un impacto en las próximas elecciones en EEUU. Madrid y Barcelona se suman a las movilizaciones.

Las mujeres se movilizan tras el triunfo de Donald Trump / Reuters
Las mujeres se movilizan tras el triunfo de Donald Trump / Reuters
 La Marcha de las Mujeres (Women´s March) vuelve a las calles. Cuando se cumple un año de la elección de Donald Trump como presidente de Estados Unidos, se espera que decenas de miles de personas, principalmente mujeres, se manifiesten en las calles de unas 250 ciudades de aquél país y del resto del mundo a lo largo del fin de semana.

El movimiento, fortalecido en sus demandas y su activismo gracias a los masivos casos de abusos sexuales conocidos gracias a la campaña #Metoo y a la decisión de Trump de expulsar del país a los conocidos como los Dreamers, han espoleado el activismos y las demandas de cambios sociales y políticos de calado.

Será la segunda Marcha de las Mujeres y se espera que sean particularmente masivas en ciudades como Nueva York, Los Ángeles, Washington, Chicago o Pensilvania, Pero también hay marchas y concentraciones convocadas en ciudades de todos los continentes.

El cierre del Gobierno Federal que se anunció este sábado, no ha disuadido a las manifestantes para tomar las calles. De hecho, el motivo de este cierre gobierno, la discrepancia entre republicanos y demócratas sobre el futuro de los cerca de 800.000 jóvenes indocumentados, se ha convertido en una de las reivindicaciones del movimiento este fin de semana.

@TheEllenShow
Beautiful. http://bit.ly/2mR0FWI
 Personalidades como la presentadora y activista por los derechos LGTB, Ellen DeGeneres o la actriz y cantante Alyssa Milano, están siendo algunas de las voces activas en redes sociales llamando a la manifestación. Alyssa Milano ha escrito en su cuenta de twitter: .@realDonaldTrump. No necesitabas hacer esto, pero lo hiciste. Así que hoy... Yo marcho por los 'dreamers' a los que no has protegido. Y por los niños a los que dejaste en una situación de vulnerabilidad. Su mensaje ha tenido hasta ahora más de 7.000 comparticiones y 22.000 likes.

 "La gente estaba locamente loca el año pasado y están bastante locos este año", dijo Tamika Mallory, copresidenta de la junta de Women's March. 

Al igual que el año pasado, se espera que miles de manifestantes se pongan "sombreros de coño" de punto rosa, que fueron creados como una referencia burlona a un comentario hecho por Trump sobre genitales femeninos y rápidamente se convirtió en un símbolo del empoderamiento de las mujeres y la oposición al nuevo presidente en el primeros días de su administración. 

Las mayores marchas se esperan el sábado en Washington y Nueva York, con 10,000 y 37,000 personas registradas en sus respectivas páginas de Facebook. Pero es probable que la cantidad de participantes sea muy inferior a la cifra estimada de 5 millones que marcharon el 21 de enero de 2017 e hicieron de esa una de las mayores protestas masivas en la historia de Estados Unidos.

Un millón de nuevos votantes
"El año pasado la manifestación fue para mostrar que las mujeres estaban juntas y generar la conciencia de que no estábamos solas. Este año, en cambio, el mensaje es una marcha a la acción: estás marchando, asegúrate de estar registrada para votar y llega a las urnas", declaró al New York Times Katherine Siemionko, fundadora de Women's March Alliance una organización sin ánimo de lucro que organiza la movilización en Nueva York.

El objetivo de las organizadoras es canalizar el descontento y conseguir que un millón de personas se registren para votar en las próximas elecciones de mitad de mandato, en el que se tiene que renovar el 100% del congreso y un 30% de los miembros del Senado, para conseguir un cambio de fuerzas en Washington y que más mujeres ocupen posiciones de poder en las instituciones.
En Estados Unidos sólo pueden votar aquellas personas que previamente se hayan registrado para votar, por lo que conseguir que más votante se apunten es clave. 

Las activistas afirman que las políticas de Trump, que han hecho retroceder los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y el acceso al aborto hasta límites desconocidos en anteriores gobiernos republicanos, están impulsado a muchas mujeres al activismo por primera vez. La Gag Rule (ley mordaza) impulsada por el presidente de Estados Unidos, supone de facto, un freno total a los fondos públicos y muchos privados a financiar cualquier tipo de políticas de políticas de control de natalidad, anticonceptivos o abortos en el país y fuera de Estados Unidos.

Las marchas serán seguidas por más eventos el domingo, incluido en Las Vegas, que fue elegido por los organizadores para honrar a la ciudad donde el tiroteo masivo más mortífero en la historia moderna de los Estados Unidos tuvo lugar el pasado mes de agosto. Nevada también es un estado clave en el campo de batalla en las elecciones de mitad de período de 2018.

Movilizaciones en España
En España, al igual que en otras ciudades del mundo, hay convocadas movilizaciones en apoyo de esta iniciativa. Las pincipales tendrán lugar en Madrid y Barcelona durante la tarde del próximo domingo, con las que las organizadoras quieren "revitalizar" el proyecto.

Madrid acogerá una concentración a partir de las16.30 horas en la Plaza Isabel II, próxima a la estación de metro de Ópera, donde activistas "contarán sus historias y debatirán sobre cómo afrontar el año 2018" bajo el lema 'Look Back, March Forward' ('Mirando hacia atrás, avanzando hacia adelante'), de acuerdo a la convocatoria de Madrid Resistance en Facebook.

Más información: http://www.publico.es/sociedad/marcha-feminista-marcha-mujeres-toma-calles-250-ciudades-mundo-exigiendo-cambios-politicos-sociales.html

viernes, 19 de enero de 2018

El problema de Molyneux


Rembrandt: La ronda de noche (detalle)
 ....
   A lo largo del siglo XVII se suscitó un encendido debate sobre si la visión era algo "natural", o innato, o si debía aprenderse a ver a través de la experiencia. En 1688 William Molyneux, un irlandés miembro de la Royal Society, expuso la cuestión en una carta al filósofo inglés John Locke, formulando lo que se conoce hoy como el problema de Molyneux. Supongamos un hombre nacido ciego ha aprendido a distinguir una esfera y un cubo a través del sentido del tacto. Si recuperase de pronto la vista, ¿reconocería la esfera y el cubo sólo con la vista? ¿O ncesitaría tocar las dos formas para identificarlas, con el fin de armonizar su nueva percepción visiual con sus sensaciones táctiles habituales?
   La esposa de Molyneux se había quedado ciega a consecuencia de una enfermedad en el primer año de su matrimonio,y ése era el motivo de que él se hubiese interesado por tales cuestiones. Molyneux llegó a la conclusión de que ese hombre no reconocería las formas sólo por la vista; necesitaría utilizar su sentido del tacto para aprender por experiencia qué sensaciones visuales se conrrespondían con sus sensaciones táctiles habituales de redondez o cuadratura. Locke se mostró de acuerdo con la respuesta de Molyneux, argumentando que la percepción era una cuestión de costumbre adquirida y de acumulación de conocimientos. Sin una experiencia del pasado, sería incapaz de dar sentido a las manchas planas de color de nuestra retina; necesitamos un medio de "traducir" esas manchas en cuadros tidimensionales del mundo. George Berkeley coincidió  con esta idea, postulando en 1709 que un ciego que recuperase de pronto la vista, no sería capaz de discernir sólo con los ojos qué estaba "arriba o abajo, derecho o al revés". No existía ninguna conexión inevitable entre el mundo de la visión y el mundo del tacto; era necesaria la experiencia para establecer un vínculo entre ellos.
   La idea de que debemos aprender a ver logró apoyo empírico en 1728. El cirujano inglés William Cheselden había inventado un nuevo método para extraer de forma segura cataratas, que en algunos casos eran tan gruesas que causaban ceguera totoal o parcial. Cheselden operó a aun niño de trece años que había nacido ciego. Tras la operación, el muchacho pudo ver por primera vez. Cheselden explicaba que al chico le resultaban difíciles hasta las percepciones visuales más simples. Decía:

Cuando vio por primera vez, era tan incapaz de establecer juicios sobre las distancias que pensaba que todos los objetos, fuesen los que fuesen, le tocaban los ojos [...] no concocía la forma de nada, ni distinguía una cosa de otra, por muy diferentes de forma o magnitud que fuesen.

   El muchacho tuvo que aprender a dar sentido a la multiplicidad de impresiones que recibía a través de unos ojos que empezaban a funcionar. La experiencia que le hacía falta entrañaba tocar los objetos que era capaz de ver por primera vez, "sintiendo" sus características visuales para poder compararlas con sus propiedades táctiles.
  Al muchacho le resultó particularmente difícil entender que los cuadros representaban objetos en un espacio tridimensional. Según relataba Cheselden, el chico pensaba que los cuadros eran sólo superficies pintadas con formas y colores al azar. Una vez que comprendió que las superficies coloreadas eran pinturas, las tocó y se sintió más confuso aún por el uso de la perspectiva.

Esperaba que las imágenes fuesen igual que las cosas que representaban, y se quedó asombrado al descubrir que aquellas partes que por su luz y su sombra parecían ahora redondeadas e irregulares resultaban al tacto planas como el resto, y se preguntaba cuál era el sentido que mentía, el tacto o la vista.

    Tras la experiencia del tratamiento de este muchacho, Cheselden llegó a la conclusión de que aprendemos a ver interactuando con el mundo que nos rodea.... 


 El ojo del observador
Laura J. Snyder

jueves, 18 de enero de 2018

Los agentes fronterizos de EEUU destrozan garrafas de agua condenando a miles de migrantes a morir de sed

Un informe de dos ONG revela que los agentes rompen sistemáticamente las garrafas ubicadas en caminos del desierto de Arizona
Las personas que tratan de cruzar la frontera deben beber entre cinco y 12 litros cada día, dependiendo de las condiciones. Pocos consiguen transportar más de siete

No más muertes
Los voluntarios dejan garrafas de agua en los caminos que utilizan los migrantes para alcanzar EEUU
 Los agentes de la Patrulla Fronteriza de EEUU destrozan sistemáticamente las garrafas de agua y otros suministros que la gente deja en el desierto de Arizona para los migrantes. Esto condena a la gente a morir de sed en una zona de temperaturas infernales, según apuntan dos grupos humanitarios.
En un informe publicado este miércoles, las dos organizaciones con sede en Tucson aseguran que los agentes realizaron los supuestos sabotajes con total impunidad en un intento de disuadir y castigar a las personas que de manera ilegal tratan de cruzar la frontera desde México.

Los voluntarios hallaron garrafas de agua destrozados en 415 ocasiones, una media de dos veces a la semana, en una área de unos 1.300 kilómetros cuadrados en el desierto de Sonora al suroeste de Tucson, en Arizona. Según el informe, esto ha sucedido desde marzo de 2012 hasta diciembre de 2015 y se han visto afectados un total de 3.586 unidades.

El informe también acusa a los agentes fronterizos de destrozar los alimentos y las mantas, y de hostigar a los voluntarios en la zona.

"A través de los análisis estadísticos, las pruebas de vídeo y la experiencia personal, nuestro equipo ha descubierto una preocupante realidad. En la mayoría de los casos, los agentes fronterizos son responsables de obstaculizar de manera generalizada los esfuerzos de los grupos humanitarios", apunta.

Un artista francés levanta a un niño gigante entre la frontera de EE.UU. y México
Un agente de la Patrulla Fronteriza estadounidense observa una parte del muro EFE
 El informe, publicado por  No More Deaths y La Coalición de Derechos Humanos, dice que los animales –así como cazadores, senderistas e integrantes de milicias fronterizas– también han causado daños a la ayuda humanitaria. Pero asegura que los principales culpables son los agentes fronterizos, brazo ejecutor de Aduanas y Protección de Fronteras, que es parte del Departamento de Interior.

"La práctica de destruir e interferir en la ayuda humanitaria no es un comportamiento aislado de unos cuantos agentes fronterizos. Es una práctica sistemática de las fuerzas de seguridad del Estado en la frontera", añade. Un portavoz dijo que no podía rebatir las acusaciones antes de ver el informe, pero añadió que las patrullas y las baliza de rescate del desierto salvan vidas de migrantes a diario.

El informe llega en medio de la polémica en Washington en torno al  deseo de Donald Trump de construir el muro en la frontera con México y de su racismo hacia los migrantes que no sean blancos. El Congreso está luchando por alcanzar un acuerdo sobre inmigración y seguridad en la frontera antes de que la financiación federal venza, algo que hace temer  un posible cierre de gobierno.
Además de construir un muro, Trump quiere contratar a otros 5.000 agentes fronterizos.

¿Por qué militarizar la frontera?
Caitlin Deighan, portavoz de No More Deaths, explica que la política de militarizar la frontera y canalizar a los migrantes hacia un peligroso y remoto desierto donde miles de ellos mueren procede de la era Clinton. "Ha sido así en cada Administración desde entonces".

Barack Obama ocupaba la Casa Blanca durante un periodo en el que también se dieron casos de destrozo de garrafas de agua detallados en el informe.

El médico forense del condado de Pima  recibió los restos de al menos 593 personas que trataron de cruzar la frontera durante ese periodo.

El plan de Trump para seguir fortificando la frontera y deportar a más personas –personas que a menudo lo volverán a intentar– se traducirá en más sufrimiento y más muerte, asegura Deighan. "Creemos que la situación va a empeorar con el Gobierno actual".

Las personas que tratan de cruzar la frontera deben beber entre cinco y 12 litros cada día, dependiendo de las condiciones. Pocos consiguen transportar más de siete litros, a pesar de que un viaje a través de la desoladora maleza puede durar varios días e incluso semanas.

Según los datos que maneja No More Deaths, de las 31.558 garrafas de agua dejadas en los caminos que utilizan los migrantes durante los años 2012 y 2015, un 86% fue utilizada. Los pájaros, el ganado y otros animales destrozaron 533 y los humanos unas 3.586, indica el informe.

Cazadores, miembros de las milicias y otros actores comparten parte de la culpa, pero el análisis de las diferentes jurisdicciones territoriales –bosques nacionales, tierras fiduciaria estatales y terrenos privados– identificaron a los agentes fronterizos como el único grupo con acceso regular y presencia constante en las tres jurisdicciones.

El informe también se hace eco de pruebas circunstanciales de voluntarios y expatrulleros fronterizos no identificados que fueron entrevistados el año pasado y que dijeron: "Recuerdo a gente pateando y destrozando las garrafas de agua, recuerdo que eso se nos inculcaba de una manera u otra".

El informe también cita a un mexicano de 37 años que cruzó la frontera que se llama Miguel. "Rompían las botellas para que ni siquiera pudieras llenarlas en los tanques. Necesitábamos agua, algunas personas del grupo la necesitaban de veras, pero encontrábamos las garrafas destrozadas. Sentí impotencia, rabia. Los patrulleros deben odiarnos de verdad".

El informe es el segundo de una serie de tres partes sobre muertes y desapariciones en la frontera. La  primera entrega vio la luz el año pasado.

miércoles, 17 de enero de 2018

El peor viaje del mundo: la expedición de Scott al Polo Sur


Adelante, amigos míos,
no es demasiado tarde para buscar un mundo más nuevo.
Partid y, sentados en orden, aplastad
los sonoros surcos, pues tengo el propósito
de navegar más allá del crepúsculo y de las aguas
de todas las estrellas del oeste hasta que muera.
Acaso nos engullan los abismos,
acaso lleguemos a las islas afortunadas
y veamos al gran Aquiles, a quien conocemos.
Por mucho que se nos arrebate, mucho permanecerá;
y aunque ya no somos aquella potencia que antaño 
 movió cielo y tierra, somos los que somos.
Todos con la misma disposición, la de unos corazones heroicos
debilitados por el tiempo y el destino, pero resueltos 
a luchar, buscar, encontrar y no rendirse jamás.

TENNYSON, Ulises
Apsley Cherry-Garrard
   “La expedición polar es la forma más cruel y solitaria de pasarlo mal”

 “El peor viaje del mundo” es el relato de la mítica expedición a la Antártida que realizaron Robert Falcon Scott y sus compañeros entre 1910 y 1913. Escrito magistralmente por uno de sus participantes, Apsley Cherry-Garrard, en base a su diario de viaje y a fragmentos de algunos otros, entre ellos el del propio Scott, es considerado por muchos como el mejor libro de expediciones que se haya escrito nunca. Me ha dejado profundamente impresionado, así que no he podido resistirme a dedicar este post a este libro absolutamente imprescindible para todos los amantes de los viajes y la aventura.

Ante todo, el libro es una exaltación de la amistad, la lealtad, la superación personal y el amor a la ciencia y la naturaleza. Porque si algo diferencia la expedición de Scott a la de Amudsen, es que fue una expedición de carácter científico: “La expedición de Amudsen fue un ejemplo típico del espíritu competitivo de una nación, mientras que la de Scott fue fundamentalmente una empresa científica (prólogo)”. Amudsen quería llegar al Polo Sur lo antes posible y marcar un hito en la historia. La expedición británica , sin embargo, realizó diversos viajes en la Antártida, entre ellos el del polo Sur, con el afán de recuperar la mayor cantidad de datos y muestras científicas posibles. Entre sus expedicionarios había autoridades académicas en diversos campos científicos, tales como la zoología, la metereología, la geología y la oceanografía.

Si algo impresiona al lector de este libro, es que estos tipos estaban dispuestos a jugarse literalmente la vida sin titubear con tal de contribuir al conocimiento científico. Realizaron un viaje épico en pleno invierno antártico, suicida con los medios de esa época (y diría que con los de ahora), únicamente para alcanzar una colonia de pingüino emperador y conseguir unos huevos, ya que este ave era muy desconocida y no existían huevos en ningún museo del mundo por aquel entonces. Otro ejemplo: el grupo que consiguió llegar al Polo, formado por Scott y cuatro hombres más, nunca se deshizo de 14 kilos de muestras geológicas que llevaban en el trineo, a pesar de que ya presagiaban su muerte por agotamiento e inanición a pocas millas de un depósito de víveres.

La expedición del Terra Nova, nombre del barco que les condujo a la Antártida, se enmarca en el final de la época dorada de las grandes expediciones. Tiempo después, con la Primera Guerra Mundial de por medio, la mecanización y la tecnología terminarían con esta forma heroica e inhumana de afrontar estos viajes extremos. Tal era el coste y la complejidad de una de estas expediciones en la época, que la conquista del Polo Sur se ha comparado con la carrera espacial y la conquista de la Luna.

El Terra Nova
 Hasta ese momento la Antártida era un continente absolutamente desconocido. No existían mapas ni referencias. Con lo único que contaba Scott era con los datos del viaje de Ernest Shackleton, otro mito de las expediciones antárticas, hasta el paralelo 88°. Las condiciones de la Antártida, con las temperaturas más bajas del planeta, vientos huracanados, glaciares descomunales, una superficie helada muchas veces impracticable y sembrada de enormes grietas y un recorrido de más de 1.500 millas, requería al menos dos años de estancia permanente en el continente para alcanzar el polo (fue el caso de Amudsen, tres en el caso de la expedición del Terra Nova). Era necesaria una gigantesca infraestructura: toneladas de material de expedición y científico, material para construir una base permanente, material de expedición y toneladas de combustible y comida para 65 hombres, 19 ponis y 34 perros durante toda la estancia. Sólo llegar a la Antártida en barco ya era de por sí arriesgado (el Terra Nova estuvo a punto de naufragar y el hielo reventó al Endurance de Shackleton en 1914 en otra expedición mítica).

Pero antes de comentar el libro, repasemos los viajes más importantes realizados en esta época al continente antártico:
  • 1901 – 1904 : Expedición británica del Discovery. Fue la primera expedición de Robert F. Scott, en la que Shakleton participó bajo su mando. Primera en sobrepasar los 80° de latitud sur, llegando hasta los 82°17’.
  • 1907 – 1909 : Expedición británica del Nimrod. Bajo el mando de Ernest Shackleton, alcanza los 88°23’S, quedándose a sólo 180 Km del Polo Sur.
  • 1910 – 1912 : Expedición noruega del Fram. El 14 de diciembre de 1911 se llega por primera vez al Polo Sur bajo el mando de Roald Amudsen.
  • 1910 – 1913 : Expedición británica del Terra Nova. Segunda expedición de Scott, en la que alcanza un mes después que Amudsen el Polo. Scott y cuatro de sus hombres mueren durante el regreso a la base.
  • 1914 – 1916 : Expedición británica del Endurance. Tercera expedición de Ernest Shackleton y una de las últimas expediciones de la edad heroica de la exploración antártica. El barco quedó atrapado y reventado por el hielo marino, y sus hombres tuvieron que realizar un viaje de regreso a pie y en bote salvavidas hasta tierra firme, que pasará a los anales de la historia como el paradigma de liderazgo de expediciones en condiciones extremas.
Pero, ¿Cuál es el escenario de todas estas expediciones polares? La Antártida es el continente más elevado de la tierra con una altitud promedio de 2.000 msnm (el punto más alto es el Macizo Vinson, 4.900 m) y con una superficie de 14 millones de km2. Alberga alrededor del 80% del agua dulce del planeta. Gran parte se encuentra cubierta por un gigantesco casquete de hielo (la llamada planicie o meseta antártica), que corresponde al 90% de la parte de agua helada del planeta y cuyo espesor promedio es de 2.500 m, lo que equivale a casi 5 km de hielo sobre algunos lugares de su estructura rocosa.


El Polo Sur se encuentra sobre esta meseta a 2.835 m de altitud. Se estima que el espesor de la capa de hielo en el Polo Sur es de unos 2.700 m, con lo que el suelo de tierra estaría prácticamente a nivel del mar.

Los vientos pueden ser huracanados y la temperatura mínima registrada ha sido de -89,3 °C (estación antártica rusa de Vostok, 21 de julio de 1983). En la expedición del Terra Nova, la mínima que registraron durante el viaje de inverno al cabo Crozier fue de -59,9 °C (tan honesto es Cherry-Garrard en su relato que no redondea a -60 °C)

Supongo que ahora os empezais a hacer una idea de lo que era a principios del siglo XX llegar al Polo con estas condiciones. En el caso de la expedición de Scott, se eligió como punto de partida el cabo Evans, en la isla de Ross. Allí se instaló la base-refugio. Esta isla se encuentra en un extremo de la gran barrera de hielo de Ross (una extensa plataforma helada entre el continente y el mar del mismo nombre). La expedición de Amudsen situó su base en la Bahía de las Ballenas, en el otro extermo de la misma barrera, como podéis ver en el mapa de abajo.

Región de las expediciones polares de Scott y Amudsen
Recorridos seguidos por las expediciones de Scott y Amudsen
El cabo Evans, en la isla de Ross, la base de la expedición Terra Nova
  Para llegar al Polo Sur era necesario recorrer tres zonas muy diferentes: la mencionada plataforma de Ross, el glaciar Beardmore (un gigatesco glaciar de 160 km que atraviesa la cadena montañosa Transantártica) y parte de la meseta antártica. Había que hacerlo obviamente durante el verano. Desde la base hasta el polo había una distancia de más de 1.500 millas y el viaje para el grupo de Scott, el que llegó al polo, duró cinco meses. Cuando llegaron encontraron una bandera noruega y una nota de Amudsen, pero esto no les desmoralizó. Murieron durante el regreso a unas 11 millas de un depósito de víveres.

¿Cuál era la estrategia para llevar a cabo tal hazaña? Pues algo parecido a lo que se realiza en una escalada a un ocho mil, sólo que extendiéndose más de dos mil kilómetros en la horizontal en vez de en la vertical. Se van instalando a lo largo de todo el recorrido depósitos de material, víveres y combustible. Para ello, se organizan varias expediciones previas de varios equipos de hombres, cargados con toneladas de material que van montando estos depósitos y dando media vuelta al llegar a un determinado punto: algunos recorrieron parte de la plataforma de Ross, otros llegaron hasta el pie del glaciar Beardmore, otros llegaron a la cima del glaciar, unos pocos recorrieron un pequeño tramo de la planicie y finalmente el equipo de Scott, formado por Wilson, Oates, Bowers y el marinero Evans llegó hasta el polo. La idea es ir cada vez más ligero de equipo y tener los víveres para el viaje de regreso distribuidos a lo largo de todo el trayecto.

Los grupos estaban generalmente compuestos por 4 hombres
 El principal medio de transporte elegido por Scott, que para algunos fue el motivo de la tragedia, fueron ponis siberianos y de manchuria. Sin embargo, en la plataforma de Ross también se probaron trineos a motor (dieron mal resultado y fueron más bien una cuestión experimental) y se llevaron perros hasta la base del galciar Beardmore. Más allá del glaciar, Scott apostó por tirar ellos mismos de los trineos equipados con esquís (algo también criticado). La estrategia seguida por Amudsen fue ir con los tiros de perros hasta el mismo Polo Sur. Partió con gran cantidad de ellos, ya que los animales más débiles o que murieran servirían de alimento a los más fuertes. Scott no creía posible subir el glaciar Beardmore con trineos tirados por perros y además le repugnaba la idea del sacrificio de los animales como parte de la estrategia para llegar al polo.

El grupo del Polo
  En realidad, la muerte de Scott y sus compañeros se debió más bien a un cúmulo de desgraciadas circunstancias. Las principales fueron un tiempo pésimo en la plataforma durante el viaje del regreso (se registraron temperaturas absolutamente inusuales para la época, que con frecuencia pasaban los -40 °C), un terreno complicadísimo, la pérdida inexplicable de gran parte del queroseno que almacenaron en los depósitos y una ventisca final que les mantuvo varios días sin poder salir de la tienda que fue su ataúd, donde se les terminó la comida y el combustible que les quedaba, a pocas millas del llamado Depósito de una Tonelada. Si lo hubieran alcanzado, es casi seguro que hubieran sobrevivido.

En la tienda
 Un dato que revela el heroísmo y la solidaridad de estos hombres fue la muerte de Oates. Se dio cuenta de que ya no podía proseguir porque tenía un pie congelado y sería un lastre para el resto del grupo. Estando dentro de la tienda un día de fuerte ventisca, dijo a sus compañeros:

“Bueno, voy a salir un momento. Puede que tarde un poco”

Hay que tener en cuenta que en este viaje no era posible un rescate. Todos sabían que si un hombre enfermaba y no podía valerse por si mismo podía suponer un lastre mortal para el grupo. En este sentido, comenta Cherry-Garrard:

“Prácticamente todos los hombres que emprenden viajes de gran envergadura por el polo deben plantearse la posibilidad de suicidiarse para salvar a sus compañeros; a la dificultad que esto supone no hay que darle demasiada importancia, pues si las cosas se tuercen mucho, en algunos aspectos es más deseable morir que vivir. Durante el viaje de invierno llegamos a ese extremo. Recuerdo que hablé del asunto con Bowers, quien planeaba quitarse la vida con una piqueta si se veía en la necesidad, si bien ignoro cómo lo habría hecho. También se podría recurrir a una grieta, me dijo, y en cualquier caso siempre quedaba el recurso del botiquín [morfina].”

Para que os hagáis una idea, las circunstancias del viaje de regreso fueron tales que el sólo hecho de calzarse antes de ponerse en marcha les podía llevar hasta una hora y media.

Uno de los últimos días, cuando ya son conscientes de su trágico destino, Scott escribe en su diario:
“Prácticamente le he ordenado a Wilson que nos entregue los medios para poner fin a nuestros males; … a Wilson no le ha quedados más remedio que obedecer, y es que de lo contrario habríamos saqueado el botiquín. Disponemos de 30 tabletas de opio, y él se ha quedado con un tubo de morfina.”

Las últimas anotaciones en el diario de Scott fueron:
“Me parece una lástima, pero creo que no puedo seguir escribiendo.”
“Dios mio, por lo que más quieras, cuida de nuestra gente.”

También tuvo el aplomo de escribir emotivas cartas de despedida y pésame para las esposas de sus compañeros, que se pueden leer en el libro.

Otro increíble viaje que tuvo lugar durante la expedición del terra Nova fue el viaje de Invierno, que duró cinco semanas y fue llevado a cabo por Wilson, Bowers y el propio Cherry-Garrard. Este es el que más me ha impresionado. Arrastrando dos trineos con 348 kilos de material, comida y queroseno, se propusieron llegar a una colonia de pingüino emperador situada al otro lado de la isla de Ross, en el cabo Crozier. En esa época se desconocía casi todo acerca de este ave, pues al criar en el invierno antártico nadie había podido recoger un huevo y estudiar la embriogénesis, muy importante a la hora de aportar luz sobre su evolución, pues se la consideraba la más primitiva de las aves.

Aunque la distancia recorrida fue muchísimo menor que la del viaje al polo (el cabo Crozier se encuentra a sólo 67 millas del cabo Evans, en la misma isla de Ross), las condiciones fueron terroríficas: oscuridad durante todo el día y temperaturas de entre -40 y -50 °C de forma habitual, llegando hasta los -59,9 °C, vientos de hasta fuerza 11 y una superficie de hielo caótica entre la costa y la plataforma de Ross sembrada de enormes grietas. A pesar de todo lograron llegar a la colonia y recoger varios huevos (es especialmente emotivo el momento en que oyen los gritos de los pingüinos en medio de la obscuridad). Las condiciones del viaje fueron pavorosas. Los sacos de dormir se congelaban y quedaban duros como tablas. Tardaban más de media hora en descongelarlos, a base de golpes, y otro tanto para conseguir meterse dentro. La noche era el momento más infernal. Cuenta Cherry-Garrad que en ocasiones los temblores que sufría eran tan fuertes que pensaba que se le iban a romper los huesos. Una noche durante una terrible ventisca, en una especie de refugio improvisado con piedras y una lona, el viento la arrancó y se quedaron a la intemperie tres días en los sacos de dormir, cubiertos por la nieve y esperando lo peor. Tuvieron que regresar urgentemente pues no iban a sobrevivir en esas condiciones. Lo que salvó a estos hombres no fue su condición física, ni su equipo, ni la divina providencia, fue su voluntad inquebrantable. Siempre siguieron a delante, a pesar de que lo que deseaban, tal y como describe Cherry-Garrad, era caer lo antes posible en una profunda grieta y morir.

Algunos comentarios resultarían hasta cómicos, si no fuera por lo terrible de las circunstancias:

“Una vez fuera [de la tienda], alcé la cabeza para mirar alrededor, pero entonces descubrí que no podía bajarla. Llevaba allí unos quince segundos, y la ropa se me había quedado rígida, por lo que me pasé cuatro horas arrastrando el trineo con la cabeza levantada. A partir de entonces tuvimos cuidado de agacharnos para ponernos en posición de arrastre antes de que se nos helara la ropa”.

Lo que más me ha impresionado de esta historia no es la expedición en sí, es la aventura humana de unos hombres que no dejaron de escribir en sus diarios hasta en las más espantosas condiciones, algunos como Scott hasta el día de su propia muerte; que no dejaron de tomar datos científicos aún contemplando la posibilidad de que quizás nadie los leyera; que colaboraron codo con codo hasta la extenuación en todas las tareas de la expedición sin la más mínima discusión y con el mayor de los entusiasmos y, sobre todo, el comprobar lo desconocido de los límites físicos y psíquicos del ser humano en las condiciones más extremas que uno pueda imaginar. La última frase del libro es su perfecto resumen:

“Si hace usted su correspondiente viaje de invierno, obtendrá su recompensa, siempre y cuando lo único que desee sea un huevo de pingüino.”


"Para nosotros sólo existe el intento. El resto no es cosa nuestra." 
 T. S. Eliot