lunes, 17 de julio de 2017

Libia: el cazador de refugiados


Miles de refugiados aguardan en Libia su oportunidad para lanzarse en un bote y llegar a Europa. La Unión Europea está decidida a impedírselo. El trabajo sucio se lo hace este hombre: el comandante Al Bija, un caudillo local que decide quién cruza el Mediterráneo y quién no… Hablamos con él. Por Michael Obert / Moises Saman (Magnum Photos / Contacto 


LIBYA. Zawiyah. April 5, 2017. Abdulrahman Al-Bija, a former revolutionary fighter and now a Libyan Coast Guard commander in Zawiyah, rides his horse in a farm on the outskirts of Zawiyah.
Magnum Photos / Contacto

Llevamos diez días recorriendo la costa libia, la frontera más peligrosa del mundo. Hasta un millón de refugiados y emigrantes se agolpan en estos momentos en Libia, el país de tránsito más importante en la ruta marítima entre África y Europa. Se cree que 300.000 de esas personas podrían alcanzar las costas europeas este año. Pero la Unión Europea está decidida a retenerlas en Libia.

Los países miembros acordaron en la cumbre de Malta de este año que los guardacostas libios se encargaran de interceptar a los refugiados y de llevarlos a centros de acogida en tierra. Este servicio de guardacostas tiene su base al oeste de la capital, Trípoli. Su jefe: el comandante Al Bija, un temido señor de la guerra. Su equipo: una única embarcación y 37 hombres.


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En 2015, el comandante y un grupo de hombres echaron del puerto a una milicia rival. Tras un sangriento combate se hicieron con una patrullera armada con una ametralladora. Diseñaron su propio logotipo y se autobautizaron. Servicio de Guardacostas Libio de Zauiya
Al Bija, de 30 años, tiene una mano mutilada, le faltan dos dedos. «He tenido que matar a mucha gente»,cuenta de sí mismo. Para unos, es un héroe; para otros, un asesino. Y para los líderes políticos de Europa, la única posibilidad de poner fin a los traficantes de personas en Libia.

«Nosotros somos lo único que hay», dice el comandante. Al Bija, pelo hacia atrás, barba cerrada, mirada penetrante, pistola metida en el cinturón, pantalones vaqueros. Mientras nos habla, Al Bija sostiene un cigarrillo entre el anular y el meñique de su mano mutilada, lo enciende con un mechero y da una profunda calada. Junto con él están varios de sus hombres armados con Kaláshnikov. «Somos la única vigilancia costera operativa en el oeste de Libia», concluye. 

El comandante Al Bija controla desde hace dos años las aguas desde la frontera tunecina hasta Jansur, cerca de Trípoli. Es un territorio inmenso, y Al Bija solo cuenta con una embarcación -el Tileel, de 16 metros de eslora-, un par de lanchas rápidas y un puñado de hombres. «Nuestra misión es rescatar a los refugiados en el mar, localizar a los traficantes y, si es necesario, matarlos», dice.

Según sus propios cálculos, Al Bija y su gente han devuelto a Libia a más de 37.000 personas desde agosto de 2015. El Ministerio de Defensa libio confirma esta cifra.

¿Pero es el comandante Al Bija el aliado que busca Europa? ¿Es «uno de los buenos», como él mismo asegura? ¿O juega a dos bandas? Lo cierto es que Europa no dispone de otra alternativa. Seis años después de la muerte del dictador Gadafi, ya no queda prácticamente nadie en Libia que confíe en una transición a la democracia. El «Gobierno de Unidad Nacional», por el que pasan todos los planes de la Unión Europea, apenas ejerce control alguno. Hay unos 1700 grupos armados combatiendo entre sí. Milicias rivales se enfrentan por el control de ciudades, carreteras, refinerías, campos petrolíferos… y también por el multimillonario negocio que suponen los seres humanos que quieren cruzar el Mediterráneo y llegar a Europa.

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Este traficante resultó herido de gravedad durante un intercambio de disparos con la tripulación de la embarcación del comandante. Falleció pocas horas después de que se tomara esta foto. «Nuestra misión es rescatar refugiados, localizar a los traficantes y, si es necesario, matarlos», dice Al Bija
«La gente de la UE se queda sentada en sus elegantes despachos pensando soluciones geniales», dice el comandante Al Bija. Pero la costa occidental libia es «la madre de todos los clanes y tribus», en palabras de Al Bija: un mundo cerrado a los extraños, incluso a libios de otras regiones. «El que no ha nacido y crecido aquí no sobrevive».

Para poder liberar estas costas de los traficantes, hacen falta cientos de hombres bien adiestrados, dice Al Bija. Pero ¿quién se va a encargar de seleccionarlos? ¿El débil Gobierno de Trípoli? ¿La UE? «Yo -responde el comandante-. Conozco a los hombres adecuados».

Un hombre dedicado a la lucha
Al Bija nos resume su vida: en 2011, la revolución puso un abrupto final a sus estudios en la Academia Naval de Trípoli. Se unió a los rebeldes que se alzaron contra Gadafi, fue herido nueve veces, perdió dos dedos de la mano derecha por una granada. Desde entonces tuerce un poco la pierna izquierda al caminar y tiene la cadera desviada. Cuando cree que nadie lo ve, se toma un puñado de analgésicos.

En el verano de 2015, él y un grupo de hombres echaron del puerto a una milicia rival. Tras un sangriento combate construyeron lo que hoy es el puesto de mando y repararon el achacoso Tileel, una patrullera armada con una ametralladora. Luego diseñaron su propio emblema, se autobautizaron «Servicio de Guardacostas Libio de Zauiya» y se echaron al mar.

Su enemigo: los traficantes de seres humanos. La ONU habla de docenas de bandas organizadas. A los refugiados y emigrantes que no pueden reunir el dinero para la travesía los retienen, a menudo durante meses, en prisiones privadas, en las que se los golpea, viola, tortura y asesina.

¿Por qué arriesga su vida Al Bija? «Tengo buen corazón -dice, y se pone la mano sobre el pecho-. ¿Acaso puedo dejar que mis hermanos se ahoguen en el mar?».

¿Y de dónde sacan el dinero, de qué viven? Dice que él se dedica al comercio de caballos, y que sus camaradas trabajan en la construcción, son cerrajeros… «Parte de los ingresos se nos van en nuestras operaciones», asegura. Más tarde nos dirá que salen al mar unos 300 días al año. Si eso es así, ¿cómo se las apañan para dar de comer a sus familias? «Requisamos pesqueros ilegales de Egipto y Túnez, vendemos las capturas y nos quedamos con el barco hasta que pagan la multa».

Sin embargo, a lo que se dedican sobre todo es a combatir a los traficantes. ¿Por qué lo hacen? «Sus clanes ganan millones con el tráfico de personas, compran armas modernas, vehículos blindados… Si no entorpecemos su negocio, acabarán dominándonos, expulsándonos, matándonos».

Aquí, en este mundo turbio de los señores de la guerra, las milicias y el tráfico de seres humanos, es donde Europa pretende poner en marcha una «gestión de fronteras» para contener la emigración que llega de África. Pero ¿un señor de la guerra como Al Bija es el socio ideal a sueldo de la UE?

Sobre Al Bija se vierten graves acusaciones. En su cuartel general, le leemos un artículo del 22 de febrero de 2017 publicado por TRT World, uno de los portales de noticias líderes en Turquía: «Al Bija es el pez gordo de la mafia de la vigilancia costera, que controla el lucrativo negocio del tráfico de personas en Zauiya y la región circundante. Todos los traficantes al oeste de Trípoli le pagan un porcentaje», afirma el artículo. A los que se niegan, el comandante los ataca con el Tileel.

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El refugiado Mohamed Moseray enseña una foto de sus amigos, a los que perdió en el Mediterráneo cuando se hundió el bote en el que viajaban. A los vivos, «nos dejan que nos pudramos aquí», dice Mohamed, que está recluido en el campo de Annasser
Expertos en la materia, como la periodista italiana Nancy Porsia, están seguros: «Los guardacostas de la Marina libia participan en el tráfico de personas». El coronel Tarek Shanboor, a las órdenes del Ministerio del Interior del Gobierno de unidad en Trípoli, admite: «Tenemos traficantes en nuestras filas, es un problema real».

El comandante Al Bija reposa su mano mutilada sobre la mesa. «Mentiras -dice con calma amenazadora-. Mentiras vertidas por los propios traficantes». Si consiguen quitarles a ellos de en medio, argumenta, los criminales tendrán las manos libres para llevar a cabo sus asquerosos negocios.A los africanos que viajan en los botes de los traficantes interceptados en el Mediterráneo, Al Bija y sus hombres los llevan a campamentos especiales gestionados por el Gobierno de unidad apoyado por la ONU. Es lo que la UE ha acordado.

En el campo de Surman, a media hora en coche al oeste de Zauiya, más de 200 mujeres -muchas de ellas, con bebés y niños- están acuclilladas en el suelo de una nave con rejas oxidadas en las ventanas. Mantienen la vista clavada en los pies. Nadie se atreve a moverse. No se oye ni un susurro.
Solo cuando el guardián -un hombre con uniforme de camuflaje, barba descuidada, ojos enrojecidos y olor a alcohol- sale un instante de la nave, una mujer joven reúne el valor suficiente para ponerse en pie y acercarse a hablar con nosotros. Es de Nigeria y lleva más de diez meses retenida en el campo de Surman, sin contacto con el mundo exterior, dice. Nadie sabe dónde se encuentra, seguramente su familia cree que está muerta.

Se arrodilla delante de nosotros, junta las manos temblorosas. «¡Nos violan!», susurra, y nos enseña los brazos. Los tiene cubiertos de cardenales, se aprecian perfectamente las marcas de los dedos. «¡Ayudadnos, por favor!». Se levanta el pañuelo. El chándal que lleva está empapado de sangre desde la entrepierna hasta la rodilla. ¿Quién lo ha hecho? «Todos ellos. Uno detrás de otro».

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A los africanos que intercepta Al Bija los llevan a campamentos especiales gestionados por el Gobierno. En Surman, las mujeres están a merced de sus guardianes. Mientras ellos estén presentes, apenas se atreven a hablar o a moverse
El guardián vuelve. La joven enmudece y nos lanza una mirada implorante. Nos invade una enorme sensación de impotencia. No podemos hacer nada por estas mujeres. Al contrario. una palabra en falso por nuestra parte y ellas lo pagarían, nos tememos. Quizá con la vida.

Afuera aguarda el coronel Ibrahim al Abdusalám, el director del campo de mujeres. Oficialmente, se encuentra a las órdenes del Ministerio del Interior; en realidad, el campo está bajo el control de la milicia local. «Mire lo quietas que están -dice, y se echa a reír-. Eso quiere decir que se sienten bien aquí, con nosotros».

¿Por qué las retienen durante meses en condiciones tan lamentables? «Europa no quiere a estas mujeres -dice con toda tranquilidad-, así que, bueno, las metemos aquí». Pero, añade, ya va siendo hora de que Europa aporte algo de dinero. «Para baños y duchas portátiles, toboganes y columpios, tampones, pañales, leche infantil…».

Poco a poco lo vamos entendiendo. cuantos más africanos tengan aquí hacinados, cuanto peor le vaya a esta pobre gente, más fuerte es la posición de las milicias de cara a las negociaciones con los países europeos. Hace tiempo que a Surman llegó la noticia de que Europa quiere encargar a Libia la protección de sus fronteras y que está dispuesta a invertir grandes cantidades.

¿Y los derechos humanos?

 Las organizaciones humanitarias se oponen enérgicamente a este plan. «Mientras en Libia los refugiados y migrantes estén expuestos a cárcel, maltrato, secuestro o violación, muchos de ellos seguirán viendo la travesía del Mediterráneo como la única esperanza de huir de ese infierno -explica Markus Beeko, de Amnistía Internacional-. Si la UE quiere plantearse una posible colaboración con Libia, primero hay que poner fin a las graves vulneraciones de los derechos humanos de refugiados y migrantes».

«Nos dejan que nos pudramos aquí», nos susurra un hombre desde el interior de su celda en el campo de Annasser, instalado en una antigua planta de refinado en Zauiya. A través de la diminuta mirilla en la puerta de acero solo podemos percibir el blanco de sus ojos. Nos golpea un olor penetrante. Poco a poco empiezan a encenderse cerillas en el interior de la celda y en medio de la oscuridad vemos surgir rostros asustados y torsos desnudos, cubiertos con enfermedades cutáneas y heridas.

Los hombres, hacinados, están acuclillados en el suelo. Duermen sentados porque no hay sitio para tumbarse. Tampoco hay duchas ni retretes. Orinan en pequeñas botellas de agua bajo sus mantas y defecan en bolsas.

El hombre asomado a la mirilla de la celda se llama Mohamed Moseray, tiene 25 años, un estudiante de Informática de Sierra Leona. Todavía lleva el chándal rígido por la sal con el que hace cuatro semanas lo sacaron, medio ahogado, del Mediterráneo. Debajo de la tela, su piel está cubierta de quemaduras por el combustible vertido en el fondo del bote neumático. En Sierra Leona, cuenta, tuvo que abandonar sus estudios porque no encontraba un trabajo para ayudar a su familia. Simplemente, no veía perspectivas de futuro. «Mi objetivo es licenciarme en la universidad», dice Moseray, y empieza a temblar antes de echarse a llorar. Se rehace. «Por eso quiero ir a Italia, y luego a Canadá». Allí, dice, el Estado le financiará los estudios.

Tras una odisea de cinco años por África occidental y el Sáhara, cuenta Moseray, por fin un buen día los traficantes echaron al agua el bote neumático que debía llevarlo a Italia. Era la medianoche del pasado 19 de marzo. Los traficantes amontonaron a 150 personas en la embarcación. «Si no te subías, te disparaban». No estuvieron ni dos horas a flote. lo que tardó el bote en zozobrar.

«Gritos, rezos, gente por todas partes, en el agua, mujeres embarazadas, bebés… ¡No sabían nadar!». Hace el recuento de sus amigos. «Mohamed Focus Diallo. ahogado; Amadou Melodiba: ahogado; Mohamed Bah: ahogado». Uno tras otro, los vio desaparecer bajo las aguas.

Mohamed Moseray no sabe muy bien qué pasó después. Solo recuerda que un barco se acercó a ellos. Tampoco ha olvidado la mano que le tendió su salvador. «Era una garra
-dice Mohamed Moseray-, le faltaban un par de dedos».

Son las diez de la noche y subimos a bordo del Tileel con una docena de hombres armados vestidos de camuflaje. El comandante Al Bija ha recibido un soplo. el mar está agitado, pero los traficantes han hecho zarpar un bote hinchable lleno de refugiados con dirección a Europa.

Los hombres introducen las balas en los cargadores de sus Kaláshnikov, colocan los lanzagranadas en posición y meten una cinta de proyectiles en la ametralladora de proa. Para ellos, rescatar es combatir. Cada vez más bandas de traficantes cuentan con escoltas armadas para proteger sus cargamentos humanos.

En estos momentos, la travesía a Italia cuesta hasta 2500 dólares por persona. Si multiplicamos esta cifra por las 181.000 personas que el año pasado cruzaron el Mediterráneo hasta Italia, de las que unas 5000 murieron ahogadas, los traficantes libios ingresaron en torno a los 450 millones de dólares. Y eso solo en 2016.

Aunque el pasaje se paga antes de salir, perder el cargamento a manos del Tileel es un contratiempo en un sector marcado por una fuerte competencia. Los refugiados interceptados en el mar y devueltos a Libia desaconsejan recurrir a los mismos traficantes que usaron ellos, y lo hacen a través de las amplias redes de contactos que se extienden por las rutas migratorias africanas. Para los traficantes, que sus clientes se ahoguen y desaparezcan es un mal menor.

Con las luces apagadas, como un fantasma, el Tileel abandona el puerto de Zauiya y cabecea en medio de las olas que van cobrando altura. Las ráfagas de viento silban en la cabina de mando. «Si no los encontramos, morirán», dice el comandante Al Bija, sujetando el timón.
En Libia, donde todo gira en torno a la supervivencia, nadie juega con las cartas sobre la mesa. Sea cual sea la agenda oculta de Al Bija, ahora, a bordo del Tileel, intuimos que nosotros formamos parte de ella. Que nos está usando. ¿Quiere aparecer como un socio digno para Europa en el reportaje que escribiremos sobre él a la vuelta? ¿Quiere demostrar que puede hacerse cargo de la tarea?

Intereses comunes

Al Bija cuenta que su acuerdo con la UE va viento en popa. Poco antes de nuestra llegada se reunió en Trípoli con diplomáticos británicos. ¿Qué temas se tratan en esas negociaciones? «¡Secreto!», dice, pero acaba revelándonos una de sus exigencias: «Seguros de vida y médicos para mí y mis hombres. Y visados para dos semanas de vacaciones en Europa, para descansar».

Rumbo norte-noroeste, 18 nudos. Las luces de la costa han quedado atrás; la luna brilla sobre unas aguas oscuras como la pez. En ese momento, algo parpadea en la pantalla del radar. Tensos, los hombres de la tripulación se arremolinan en torno a Al Bija. Las ventanas de la cabina se empañan por el efecto de tantas respiraciones aceleradas. Los hombres tocan con el dedo la pantalla del radar, como si pudieran percibir a través del cristal qué es lo que nos aguarda. Navegamos durante media hora en dirección a la señal del radar. La cámara de rayos infrarrojos capta algo a 400 metros de distancia. Es una embarcación. Al Bija estudia la silueta en el monitor. «¡Es un bote hinchable!», dice por fin con tono de triunfo.

Los pilares sobre los que descansa el acuerdo de la UE se tambalean. El presunto servicio de guardacostas libio está en manos de unos actores bastante dudosos. Los campos de acogida seguros son de momento naves industriales gestionadas por las milicias y donde se hacina multitud de personas desamparadas, un recurso más del que sacar partido en la guerra por hacerse con Libia… y con los millones de la UE.

«No hay soluciones rápidas -dicen desde la ONU-. Tenemos que hacer todo lo posible por estabilizar el país». Una vez conseguido, la gente, en vez de subirse a un bote, preferirá quedarse en un país rico en petróleo para trabajar, como ocurría antes, en tiempos de Gadafi. Y los traficantes de seres humanos verían escasear su mercancía.

A las 150 personas que abarrotan el bote neumático y tratan de resistir los embates de las olas, las soluciones a largo plazo no les sirven de mucho. El Tileel ya casi ha llegado a su altura cuando la lancha surge de entre las sombras, los traficantes abren fuego contra nosotros y nos ponemos a cubierto tirándonos al suelo.

El comandante Al Bija corre por la cubierta, devuelve los disparos, saca a un herido de la línea de fuego, se arrastra hasta llegar a nosotros. Nos sacude los hombros con su mano mutilada. ¿Seguimos vivos? Lo dice como si el éxito de su misión dependiera de ello.

De repente se hace el silencio. Alzamos la cabeza con precaución. Al Bija y sus hombres utilizan un gancho para acercar la lancha rápida al costado del Tileel. Tres traficantes yacen en el fondo de la embarcación, dos de ellos gravemente heridos.

«¿Nos creéis ahora? -nos grita el comandante-. ¿Os habéis convencido ya de que no estamos con ellos?». De lo que nos hemos convencido es de que, para demostrar que puede ser el socio que busca Europa, no solo ha puesto en peligro su vida y la de sus hombres, sino también la nuestra. Y la de las personas amontonadas en el bote hinchable.

Los refugiados se quedan inmóviles como estatuas mientras los iluminamos con nuestras linternas. Ninguno parece herido. Las mujeres rezan. Los niños lloran y hunden las caras en los abrigos de sus madres. Arrastrarlos de vuelta al puerto llevaría horas. Y los traficantes han alertado a su base usando un teléfono por satélite. El Tileel no tendría nada que hacer contra toda una flotilla de lanchas rápidas.

«Demasiado arriesgado», dice Al Bija, y empuja el bote con el pie, alejándolo. El agua les llega ya hasta la pantorrilla. ¿Por qué no sube a bordo a unos cuantos? ¿Aunque sea a los niños? En vez de responder, el comandante Al Bija da la vuelta y regresa a tierra a toda máquina. Las personas a bordo del bote hinchable se quedan flotando a la deriva y desaparecen en la oscuridad.

LIBYA. Zawiyah. April 5, 2017. Abdulrahman Al-Bija, a former revolutionary fighter and now a Libyan Coast Guard commander in Zawiyah, rides his horse in a farm on the outskirts of Zawiyah.

¿Héroe o asesino? 
 El comandante Al Bija perdió dos dedos de la mano derecha en un ataque con granadas. Según sus propios cálculos, él y su gente ya han devuelto a Libia más de 37.000 personas. «Nosotros somos lo único que hay -afirma-. La única vigilancia costera». Al Bija también se dedica a la cría de caballos. ¿Cuánto puede costar su semental Jordan? «Cincuenta mil dólares», dice. 

Fuente:http://www.xlsemanal.com/actualidad/20170716/libia-el-cazador-de-refugiados-al-bija.html#ns_campaign=rrss&ns_mchannel=xlsemanal&ns_source=fb&ns_fee=0&ns_linkname=sem28-actualidad-cazador

domingo, 16 de julio de 2017

En el tercer planeta del sol


Henry Horenstein

El águila ratonera no suele reprocharse nada.
Carece de escrúpulos la pantera negra.
Las pirañas no dudan de la honradez de sus actos.
Y el crótalo a la autoaprobación constante se entrega.
El chacal autocrítico está aún por nacer.
La langosta, el caimán, la triquina y el tábano
viven satisfechos de ser como son.
[...] En el tercer planeta del sol,
la conciencia limpia y tranquila
es un síntoma primordial de animalidad.


Wistlawa Szymborska

viernes, 14 de julio de 2017

El meteorólogo


Gustave Le Gray, 1856
 Su especialidad eran las nubes: las largas plumas de hielo de los cirros, las torres granulentas de los cumulonimbos, los jirones recortados de los estratos, los estratocúmulos que arrugan el cielo, como hacen las olitas de la marea con la arena de las playas, los altoestratos que forman velos en el sol, todas las grandes formas a la deriva bordeadas de luz, los gigantes algodonosos de los que caen la lluvia, la nieve y los rayos. Sin embargo, no era una persona que estuviese en las nubes... al menos, yo no lo creo. Nada de lo que sé de él hace pensar que fuera un fantasioso. Respresentaba a la URSS en la Comisión Internacional para el Estudio de las Nubes, participaba en congresos pansoviéticos sobre la formación de las nieblas y en 1930 había creado la Oficina del Tiempo, pero esas denominaciones poéticas no lo hacían soñar, se tomaba todo eso en serio, como un científico que desempeña su profesión al servicio, naturalmente de la construcción del socialismo; no era un profesor Nimbus. Las nubes no eran un pretexto para soñar, nada vaporoso había en él, hasta lo imagino algo rígido. Al pasar a ser en 1929 el primer director del Servicio Hidrometeorológico de la URSS, se había propuesto hacer un catastro de las aguas, otro de los vientos y otro del sol. Seguramente no veía nada pintoresco al respecto; en estos proyecto de cartografiar lo inaprensible no había solicitud alguna a la imaginación, lo que le interesaba era lo concreto, realidades mensurables, los encuentros de las grandes masas de aire, el estiaje de los ríos, la formación del hielo y el deshielo, la evolución de las lluvias, la influencia de esos fenómenos en la agricultura y la vida de los ciudadanos soviéticos. También en el cielo se edificaba el socialismo.
   Había nacido en 1881 en Krapivno, un pueblo de Ucrania.

El meteorólogo
Olivier Rolin

   Alekséi Feodósievich Vangengheim se dedicaba a estudiar las particularidades meteorológicas del vasto territorio soviético. Sin embargo, en 1934 será acusado de traición al régimen y encerrado en un campo de trabajo. Durante todos los años en los que Alekséi estuvo preso hasta su muerte, dirigió la mayor parte de su correspondencia a su hija, Eleonora, que tenía cuatro años en el momento de su detención.
ADIVINANZA. "Una casa de unos centímetros,/Unas hermanas viven en ella./Adivina cómo se llaman"

CARTAS. "¿Has recibido los nidos de pardillo y de varákushka?" (Última carta, del 19 de septiembre 1937)

CARTAS, "¿Has recibido tu segundo zorro azul?" (Última carta, del 19 de septiembre de 1937)

Pentágono, cuadrado, círculo, elipse, espiral, triángulo, simetría, asimetría



 "Uno de mis conocidos ha hecho aquí, para que su hija aprenda a contar, un herbario con hojas, una, después dos, luego tres, después cuatro..." (Pável Florenski, carta del 3 de julio de 1935)

Publican 4300 fotos del desembarco de Normandía libres de derechos



Dos niños observan desde las ruinas de los muros del castillo en el lado norte, el paso de un Jeep americano precedida Citroën FWD en la calle de la nuez entre Ciudad Alta, a la izquierda y Dollee. Los niños son dos hermanos, Max y Jean Robin 12 y 8 años. Su padre era Raymond Robin resistente y ejecutado por los alemanes el 15 de junio de 1944 en Beaucoudray.


Michel Le Querrec
p012877 Saint-Lô
Merci à Claude
source La Manche libre
leur père: sgmcaen.free.fr/photoresistance/robin-raymond-photo-88.jpg
fusillé le 15 juin 1944
sgmcaen.free.fr/photoresistance/robin-raymond.JPG


https://www.flickr.com/photos/photosnormandie/12075952093/in/photostream/
Cuatro marineros de la Armada de los Estados Unidos con un corte de pelo de una letra de la palabra : H.E.L.L, "Infierno".


Cherburgo, una anciana hace el saludo militar Lleva un tocado blanco tradicional, un "bachelique" crochet.

Omaha Beach después del Día D.


Los soldados de la Wehrmacht se rinden.


Elementos de Reconocimiento 25 Escuadrón de Caballería (Mecz) de la cuarta división armada de Estados Unidos , Folligny 31 de julio de 1944


Avenida de París en Cherburgo, una columna de prisioneros alemanes abandonan la ciudad hacia el campo de La Glacerie.

https://www.flickr.com/photos/photosnormandie/9530509415/
https://www.flickr.com/photos/photosnormandie/25776188770/in/photostream/
Dos mujeres jóvenes , probablemente gemelas, son escoltados por la resistencia. La escena tiene lugar en Montelimar (Drôme).


Toda la información: https://www.flickr.com/people/photosnormandie/

jueves, 13 de julio de 2017

Se desprende de la Antártida uno de los mayores icebergs del mundo

 El océano contiene petróleo, gas, diamantes y oro; desgraciadamente, también hay agua...
Anónimo

Se desprende de la Antártida uno de los mayores icebergs del mundo
La grieta en la Plataforma Larsen C se ha abierto definitivamente (John Sonntag / AFP)
 El iceberg, que se espera sea denominado A68, pesa más de un billón de toneladas
 
Estaba anunciado. Tras ampliarse otros 17 kilómetros entre el 25 y el 31 de mayo, según las observaciones de los especialistas del proyecto MIDAS, un trozo de la Plataforma Larsen C en la Antártida se ha convertido en el iceberg de mayores dimensiones conocido en los últimos decenios, con 5.800 kilómetros cuadrados, tal y como han confirmado la Universidad de Swansea y el British Antarctic Survey.

Este miércoles, y tras crecer la grieta desde entonces los 13 kilómetros que le faltaban para alcanzar el mar, un satélite estadounidense observó el iceberg desprendido sobre el mar. Se calcula que el bloque gigante cubre un área de aproximadamente 6.000 kilómetros cuadrados. Los responsables del proyecto Midas -de origen británico en su mayoría- indican que estas dimensiones equivalen más o menos un cuarto del tamaño de Gales. Para tener una idea aproximada de esta dimensión se debe recordar que la isla de Mallorca tiene una superficie de 3.640 km2.

imágenes por satélite de la partición d ela plataforma Larsen C
imágenes por satélite de la partición d ela plataforma Larsen C (Adrian Luckman / AFP)
 En un comunicado, los expertos en estudios antárticos de la universidad galesa de Swansea indicaron que el desprendimiento se produjo entre el 10 y el 12 de julio, cuando el iceberg se separó del segmento Larsen C del continente blanco.

El iceberg, que se espera sea denominado A68, pesa más de un billón de toneladas, según Midas, que ha precisado que la ruptura fue detectada por el instrumento satelital Aqua MODIS de la NASA.

Los científicos esperaban este evento. La grieta llevaba ampliándose durante más de una década. La propagación de la fisura se había acelerado desde 2014, haciendo cada vez más probable la inminente separación.
Larsen C rift animation uses InSAR to illustrate recent jumps in rift progression. Waiting for the final one!

El iceberg ha estado cerca de romperse desde hace unos meses. Durante todo el invierno antártico, los científicos monitorearon el progreso de la grieta en la plataforma de hielo usando los satélites de la Agencia Espacial Europea.

“El iceberg es uno de los más grandes registrados y su progreso futuro es difícil de predecir”, dijo Adrian Luckman, profesor de la Universidad de Swansea e investigador principal del Proyecto MIDAS, que ha estado monitoreando la plataforma de hielo durante años.

@adrian_luckman
The Larsen-C rift opening over the last 2 years from
 “Puede permanecer en una sola pieza pero es más probable que se rompa en fragmentos. Algunos trozos de hielo pueden permanecer en el área durante décadas, mientras que partes del iceberg puede derivar hacia el norte hasta aguas más cálidas”, agregó.

Este inmenso iceberg a la deriva aumentará los riesgos para los buques ahora que se ha roto. La península está fuera de las principales rutas comerciales, pero sí es uno de los principales destinos de los cruceros que visitan desde Sudamérica.

En 2009, más de 150 pasajeros y tripulantes fueron evacuados después de que el MTV Explorer se hundió tras de golpear un iceberg de la península antártica.


Tras los pasos de Larsen A y Larsen B
Las plataformas de hielo Larsen A y B, situadas más al norte en la Península Antártica, se derrumbaron en 1995 y 2002, respectivamente.

“Esto dio lugar a la aceleración dramática de los glaciares , con mayores volúmenes de hielo que entran en el océano y contribuyen a la elevación del nivel del mar”, dijo David Vaughan, glaciólogo y director de ciencia en British Antarctic Survey.

“Si Larsen C comienza a retroceder significativamente y eventualmente se derrumba, entonces veremos otra contribución al aumento del nivel del mar”, agregó.

Icebergs y cambio climático
Los grandes icebergs se rompen habitualmente en Antártida, lo que significa que los científicos no están vinculando la fisura al cambio climático artificial.

“En los meses y años siguientes, la plataforma de hielo puede volver a crecer gradualmente, o puede sufrir más eventos de partición que eventualmente pueden conducir al colapso - las opiniones en la comunidad científica están divididas”, dijo Luckman.

”Nuestros modelos dicen que será menos estable, pero cualquier colapso futuro permanece años o décadas lejos.”
 
Más información en La Vanguardia Natural:Así será el iceberg más grande del mundo

Fuente: http://www.lavanguardia.com/natural/20170712/424073221164/mayor-iceberg-historia-antartida-larsen-c.html 

El drama de las heroínas de Srebrenica: "Moriré antes de encontrar a mis hijos"

Las mujeres están vetadas en los ritos funerarios islámicos... pero no en la ciudad bosnia, donde algunas mujeres perdieron a todos los hombres. En el aniversario del crimen, luchan para que se haga justicia.

Pablo Cobos
 Un grupo de mujeres se arremolina en torno a uno de los cientos de monolitos blancos. Ayer, como cada 11 de julio, Srebrenica conmemoró el aniversario de la matanza que, a finales del siglo pasado, derramó la sangre de miles de musulmanes. En este cementerio bosnio se recoge una estampa inédita en la mayoría de camposantos islámicos.

La tradición musulmana no permite que la mujer visite las tumbas. En muchos países de esta confesión, como Arabia Saudí, existen leyes escritas que prohíben esta práctica. Pero Srebrenica es una excepción. «Es un hecho demasiado extraordinario como para no permitirles participar» dice la antropóloga Marketa Slavkova, que ha estudiado el comportamiento de las mujeres de Srebrenica para la Comenius Universidad de Bratislava y la Universidad Carolina de Praga.

Las mujeres de Srebrenica viven entregadas al recuerdo de sus seres queridos y no cejan en su empeño de que aquellos que les arrebataron parte de sus vidas paguen por tanto dolor causado. «No existe justicia que nos haga volver a ser felices», explica Munira Subasic, de la Asociación de Madres de Srebrenica. «Nosotras trabajamos por la verdad, por encontrar los huesos de nuestros hijos...».


 Una de ellas, Kadira Gabeljic, sufrió la pérdida de su marido y sus dos hijos a manos de los secuaces del líder militar Ratko Mladic: «Desde la masacre sólo he podido enterrar a mi marido», se lamenta. «Pero, ¿qué pasa con mis chicos? Del mayor sólo han encontrado su cabeza, una pierna y la parte inferior de su otra pierna. Del pequeño sólo han identificado partes de sus piernas... Seguramente muera antes de encontrarlos».

Una vez al año, Srebrenica vuelve sobre sus pasos para recordar el mayor genocidio conocido en Europa desde el protagonizado por los nazis. En sólo 10 días de julio de 1995, más de 8.000 bosnios musulmanes fueron ejecutados por el sanguinario ejército serbio de Radovan Karadzic, dirigido por Mladic. El recuerdo de La gran vergüenza se repite en los funerales que se celebran para dar sepultura a los restos identificados a lo largo del año.


 Hejra es la esposa de Taib y de su matrimonio nacieron cuatro hijos:«Entre la familia de mi marido y la mía, 53 varones fueron aniquilados por el ejército», relata. «Sólo hemos podido enterrar a 20. De los otros 33 no hay restos o los que hay no son suficientes para darles sepultura».

Las tensiones entre las distintas etnias siguen presentes en las calles de Srebrenica. Así, la ciudad se convirtió en zona hostil para la familia de Hejra, por lo que se mudaron a la cercana Visoko. Es allí donde amortajan los restos ya identificados de los musulmanes asesinados: el punto de partida para los féretros que llegarán al camposanto de Potocari para ser enterrados.

 Las musulmanas de Srebrenica esperan con anhelo cada 11 de julio. El lugar escogido para conmemorar a las víctimas está lleno de sentido: Potocari, es la antigua fábrica que las tropas holandesas utilizaron como base una vez que la ONU declaró la zona como «segura para refugiados» durante la Guerra de Bosnia. A siete kilómetros del centro de Srebrenica, hay un cementerio en el que cada año crecen las hojas de una inmensa margarita formada por los cuerpos identificados al ser enterrados. A un lado de la carretera, el depósito de ataúdes con los restos documentados que serán enterrados pasado mañana; al otro, el cementerio.


 Hikmet Karcic, investigador en el Instituto para la Tradición Islámica de los Bosnios, confirma que Srebrenica es una excepción funeraria. «Afecta únicamente a los entierros colectivos y a las conmemoraciones de las víctimas del genocidio», explica. «Es así porque en muchos casos todos los hombres de una misma familia fueron asesinados, así que las mujeres comenzaron a asistir a los entierros».

La tradición islámica obliga a que el hombre tenga un papel predominante en la oración ante el cadáver, mientras la mujer queda en segunda fila. Sin embargo, el antiguo cuartel de Potocari, una vez que llegan los ataúdes con los restos identificados, recibe las visitas de mujeres que se reúnen por primera vez con sus familiares asesinados. Eso sí, hay momentos en los que la tradición musulmana sigue dejándolas a un lado: el día 11 los hombres rezan ante los féretros, pero no las mujeres. Ellas deben retirarse.

Las mujeres no son sólo protagonistas de ceremonias religiosas. Así, la asociación de Madres de Srebrenica se ha encargado de censar los más de 8.000 desaparecidos en el genocidio de Karadzic. También han demandado a Holanda. Y han ganado. Hace dos semanas la Corte de Apelación de La Haya consideró que los cascos azules de este país actuaron «ilegalmente» y que el Estado es parcialmente responsable de la matanza de los 350 musulmanes (no del resto) que estaban refugiados en la base militar.



El imán de Srebrenica, Damir Petali, habla de las madres como «un fenómeno en todos los aspectos». Son mujeres que han vivido la crudeza de ver morir a hermanos, maridos e hijos. «Siempre han estado ahí para ayudar a todo el mundo en Srebrenica».

Por eso no es anormal que, en este régimen de anormalidad social, los musulmanes hayan permitido esta transgresión. En Srebrenica, antes de la matanza, vivían más de 35.000 personas. Hoy apenas su censo supera las 15.000. Una decadencia demográfica marcada por los asesinatos y el exilio. El imán Petalilleva lleva casi 15 años en la comunidad y se alegra de que el porcentaje de bosnios musulmanes siga recuperándose para alcanzar el 72% previo a la masacre. «Nuestra guardería se quedó pequeña para acoger a nuestros niños», afirma Petali, que luce una margarita en su pecho. La misma flor que está dibujada con las tumbas en el cementerio de Potocari.

Hoy, las mujeres de Srebrenica siguen luchando y recuerdan cada año cómo Karadzic y Mladic arrebataron la vida de miles de los suyos. Ellas volverán estos días a rezar . Y seguirán haciéndolo, igual que cada año desde 1995.

Fuente: http://www.elmundo.es/papel/historias/2017/07/11/596371dbe2704e662a8b45fc.html

miércoles, 12 de julio de 2017

Downtown Train


El bosque chileno



... Al pasar cruzo un bosque de helechos mucho más alto que mi persona; se me dejan caer en la cara sesenta lágrimas desde sus verdes ojos fríos, y detrás de mí quedan por mucho tiempo temblando sus abanicos... Un tronco podrido: ¡qué tesoro!... Hongos negros y azules le han dado orejas, rojas plantas parásitas lo han colmado de rubíes, otras plantas perezosas le han prestado sus barbas y brota, veloz, una culebra desde sus entrañas podridas, como una emanación, como que al tronco muerto se le escapara el alma... Más lejos cada árbol se separó de sus semejantes... Se yerguen sobre la alfombra de la selva secreta, y cada uno de los follajes, lineal, encrespado, ramoso, lanceolado, tiene un estilo diferente, como cortado por una tijera de movimientos infinitos...
    De aquellas tierras, de aquel barro, de aquel silencio, he salido yo a andar, a cantar por el mundo.


Pablo Neruda

lunes, 10 de julio de 2017

Celos


Mama con su hija Moniek. Para mí, esta hembra sigue siendo la monarca quintaesencial de la sociedad chimpancé, ya que rigió la gran colonia del zoo durante décadas, incluso cuando ya apenas podía moverse. Aunque no dominaba físicamente a ningún macho adulto, todo el mundo tenía en cuanta su influencia, y los machos buscaban refugio en sus brazos, literalmente, si sus rivales los sometían a demasiada presión

Aprecio a los bonobos porque su contraste con los chimpancés enriquece nuestra visión de la evolución humana. Nos muestran que nuestro linaje no viene marcado sólo por la dominancia masculina y la xenofobia, sino también por el anhelo de armonía y la sensibilidad hacia los otros. [...]
   Después de trabajar con estos amables antropoides pasé por el zoo de Arnhem, en los Países Bajos, donde comencé mi carrera con la otra especie del género Pan [...]. Tengo que destacar, dentro de todas las hembras de chimpacé que conocí, a la impresionante matriarca de la colonia llamada Mama. Nunca fue como una matriarca bonobo, que es la mandamás del grupo, pero, hasta donde recuerdo, siempre ha sido la hembra alfa. En sus mejores años, Mama era una participante activa en las luchas de poder masculinas. Movilizaba el respaldo femenino para uno u otro macho, que estaría en deuda con ella si conseguía acceder a lo más alto. Este macho haría bien en cultivar su buena relación con Mama, porque si ésta se volvía en su contra, podría dar al traste con su carrera. Mama llegaba a castigar a las hembras que se atrevían a tomar partido por machos que ella no aprobaba, actuando como una fuerza política. Los chimpancés machos dominan físicamente a las hembras, pero ello no significa que las hembras se mantengan al margen de la política grupal. Puesto que todas las hembras están presentes todo el tiempo, apoyándose activamente unas a otras, ningún macho puede sustraerse al poder del bloque femenino.
   Siempre he tenido una relación cercana con Mama, que me saluda con una mezcla de respeto y afecto cada vez que me ve. Ya lo hacía años atrás, y sigue haciéndolo cada vez que detecta mi cara entre un grupo de visitantes. Visito el zoo de Arnhem cada dos años, y a veces entablo una breve sesión de acicalamiento amigable con ella, pero esta vez traje conmigo a casi un centenar de personas, asistentes a un simposio en el centro de convenciones del zoo. En cuanto llegamos a la isla de los chimpancés, Mama y otra hembra vieja, Jimmy, acudieron corriendo a saludarme con una serie de gruñidos graves, y Mama me tendió la mano desde cierta distancia. La hembras suelen emplear este gesto de "ven aquí" cuando quieren que su cría se suba a su espalda para emprender la marcha. Le devolví el gesto y luego ayudé al cuidador a lanzar fruta por encima del foso de agua, asegurándome de que Mama, que camina despacio y no es tan hábil como los otros atrapando naranjas al vuelo, obtuviera su ración.
   Los celos estaban presentes entonces y ahora, porque Moniek, la hija adulta de Mama, nos lanzó furtivamene una pesada piedra desde unos doce metros de distancia. El tiro parabólico de Moniek me habría dado en la cabeza si no hubiera estado pendiente de ella, lo que me permitió atrapar la piedra al vuelo. Moniek nació cuando yo aún trabajaba en el zoo, y he comprobado a menudo lo mucho que detesta la atención que me dedica su madre. Probablemente no me recuerda, así que no entiende por qué su madre saluda a un extraño como si fuera un viejo amigo. ¡Mejor arrojarle algo! Puesto que algunos estudiosos contemplan el lanzamiento de proyectiles como una especialización humana relacionada con la evolución del lenguaje, he invitado a los proponentes de esta teoría a ver con sus propios ojos de lo que son capaces los chimpancés, pero nunca se ha presentado ningún voluntario. Quizá cuenten con que, además de piedras, también pueden lanzar productos corporales malolientes.
   Estamos asistiendo a una aceptación creciente de nuestra afinidad con los chimpancés. Es cierto que la humanidad nunca deja de encontrar justificaciones para considerarse un caso aparte, pero es rara la que aguanta más de una década.  Si contemplamos nuestra especie sin dejarnos cegar por los avances técnicos, vemos una criatura de carne y hueso con un cerebro que, aunque es el triple de grande que el de un chimpancé, no contiene ninguna parte nueva.[...] Como nosotros, los monos luchan por el poder, disfrutan del sexo, quieren seguridad y afecto, y valoran la confianza y cooperación. Es verdad que tenemos ordenadores y aviones, pero nuestro bagaje psicológico sigue siendo el de un primate social.


Frans de Waal


El telurio de las 'abuelas de Canarias', clave en la apropiación marroquí de las aguas del Sáhara

La pretensión de Rabat de ampliar su plataforma continental choca con la solicitada por España justo en el lugar donde se sitúa el monte Tropic, que contiene la mayor reserva del mundo del codiciado mineral
El Frente Polisario advierte de que el decreto marroquí es una "flagrante violación" del estatus del Sáhara Occidental como territorio no autónomo

Solapamientos entre las zonas de extensión de la plataforma continental de España con Portugal al norte y el Sáhara al sur
Solapamientos entre las zonas de extensión de la plataforma continental de España con Portugal al norte y el Sáhara al sur Canarias Ahora
 La apropiación unilateral del mar del Sáhara Occidental por parte del Gobierno de Marruecos, a través de un decreto aprobado el pasado jueves, ha reavivado el conflicto sobre las aguas territoriales y la explotación de los recursos submarinos. El sorpresivo anuncio de Rabat no ha provocado, de momento, ninguna reacción oficial por parte del Gobierno español. Tampoco el Ejecutivo canario se ha pronunciado. Quien sí lo ha hecho ha sido el Frente Polisario. Su delegado en Canarias, Hamdi Mansor, ha advertido de que  se trata de una "flagrante violación" del estatus del Sáhara Occidental como territorio no autónomo y ha pedido al Gobierno regional que no acepte el decreto.

En las Islas ha sido Nueva Canarias (NC), a través de su senadora, María José López, la que ha alertado de que tras esas pretensiones expansionistas de Marruecos se esconden "unos claros intereses económicos, más allá de los estratégicos, que colisionarían con los intereses canarios tanto a nivel de los recursos naturales como de protección de su medioambiente”. En el centro de ese conflicto de intereses con las Islas se sitúa el mayor yacimiento de telurio del mundo, descubierto hace unos meses en montes submarinos localizados a 250 millas al suroeste del Archipiélago, las denominadas abuelas de Canarias. El telurio es  uno de los minerales más codiciados del mundo por su valor para la alta tecnología.

El portavoz del Gobierno de Marruecos, Mustafa Jalfi, explicó el jueves que la nueva normativa permitirá solicitar la expansión de su plataforma continental, una pretensión que choca con los intereses de España, que  tiene la soberanía sobre las aguas del Archipiélago (las 200 millas náuticas que forman parte de la Zona Económica de Exclusión -ZEE) y que en 2014 solicitó formalmente a las Naciones Unidas  la ampliación hasta las 350 millas. Hasta que la ONU no resuelva esta solicitud, ningún país puede reclamar el uso de los fondos marinos de esa área.

El Gobierno español ya había presentado en 2009 la primera petición de ampliación de plataforma continental, un documento que recogía que su propuesta al sur podría “superponerse con una eventual ampliación más allá de las 200 millas marinas de la plataforma continental del margen continental saharaui”. En la de 2014 desaparece la referencia al Sáhara Occidental.

Los países firmantes de la Convención de la ONU sobre el derecho del mar pueden ampliar su plataforma continental más allá de las 200 millas actuales, pero los estados deberán ponerse de acuerdo en caso de conflicto. Y es ahí donde se sitúa el problema, ya que la expansión que plantea España colisiona con la que pretende acometer Marruecos, tras apropiarse de las aguas del Sáhara, en los montes submarinos de Canarias y, más en concreto, en el monte Tropic, que alberga el mayor yacimiento de  telurio del mundo.

“Entiendo que el telurio les ha abierto los ojos y pretenden posicionarse desde la perspectiva del Derecho Internacional. Han optado por mover ficha”, ha declarado al periódico Diario de Avisos en relación a Marruecos Fernando Ríos, profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de La Laguna y ex Comisionado del Gobierno de Canarias para el  Desarrollo del Autogobierno y las Reformas Institucionales, labor en la que prestó especial atención al asunto de las aguas territoriales canarias en relación a las prospecciones petrolíferas autorizadas por el Gobierno español frente a las costas de Lanzarote y Fuerteventura.

Ríos interpreta este movimiento de Marruecos como una "huída hacia adelante" . “Estamos hablando de unas riquezas que muchos consideran como el nuevo oro, algo muy valioso, y Rabat considera que debía reaccionar ante lo avanzado de los trabajos españoles en este asunto”, afirma.

Por su parte, el ingeniero e investigador en Derecho Marítimo Ángel Cuenca ya advirtió el pasado mes de abril que si se trazara una mediana en el rombo que se conforma entre las dos posibles ampliaciones de plataforma continental que se solapan, las de España y la pretendida por Marruecos, el monte Tropic quedaría del lado del Sáhara.

El Instituto Geográfico Minero sostiene que España tiene un argumento de peso para reclamar ese monte submarino, y es que se trata de "una prolongación de Canarias". Es decir, geológicamente no pertenecería al continente africano sino que se trata de una isla sumergida de Canarias.

Siete países (España, Francia, Alemania, Rusia, China, Corea del Sur e India) tienen permisos de exploración de metales en la dorsal del Atlántico en la que han aparecido las potenciales 2.670 toneladas de telurio.

En cualquier caso, el Gobierno español ya ha reconocido, en respuesta a una pregunta parlamentaria formulada por el coportavoz de Equo y diputado de Unidos Podemos-En comu Podem-En Marea, Juantxo López de Uralde, que en la actualidad la explotación de telurio no es viable, puesto que ningún país del mundo explota minerales submarinos fuera de sus aguas territoriales y ha advertido de la necesidad de reformar la legislación siguiendo las directrices de la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos y adaptar sus reglamentos a la legislación nacional en el marco europeo.

Expolio a los recursos saharauis
El Frente Polisario y la ONG Western Sahara Ressources Watch han denunciado ante tribunales de terceros países el comercio que compañías marroquíes hacen con productos saharauis y que les ha llevado a litigar, con diferente fortuna, en juzgados de España, Panamá y Sudáfrica, según informa la agencia Efe. 

El Polisario sostiene que la misma explotación de los recursos es ilegal mientras que el territorio esté bajo jurisdicción puesta en entredicho según estándares internacionales. El diario Ajbar al Yawm ha interpretado el último movimiento de Marruecos de apropiarse de las aguas del Sáhara como un intento de "cortar el camino a las denuncias del Polisario con respecto a los productos procedentes del Sáhara".


Gaza está al borde del colapso y su sufrimiento no transciende

En los últimos meses UNRWA, el Comité Internacional de la Cruz Roja, la Organización Mundial de la Salud y distintos funcionarios de la ONU, han alertado de que la escasez de electricidad está generando una catástrofe humanitaria. Las instalaciones esenciales de salud, agua y saneamiento se están viendo colapsadas por la falta de electricidad.

Un grupo de niños de Gaza celebra un cumpleaños alumbrados con velas /

Los exámenes de selectividad del pasado mes de junio tuvieron que ser preparados bajo la luz de las velas o de las linternas, acentuando aún más el estrés que produce preparar los exámenes que determinarán el futuro ingreso en la universidad de los adolescentes de la Franja de Gaza.

Estudiar bajo estas condiciones se ha convertido en algo habitual para los niños y niñas, pero también en un riesgo más para sus vidas. Desde el año 2010 han muerto 29 personas (24 de ellos niños) por incendios generados en los hogares por el uso de velas para suplir la falta de corriente eléctrica. Los últimos en ser consumidos por las llamas fueron tres hermanos de dos, tres y seis años de edad del campamento de refugiados “Beach Camp” el pasado mes de mayo. Unos datos escalofriantes que indican que la crisis eléctrica tiene consecuencias catastróficas para los casi dos millones de personas que viven bloqueadas en la Franja de Gaza.

“Mis hijos duermen y estudian en función de la horas de luz. Suelen acostarse pronto, porque en la mayoría de las ocasiones la luz viene a media noche y tienen que levantarse para estudiar” dice Sabee, padre de 5 hijos que reside en la quinta planta de un edificio de la ciudad de Gaza. “En nuestro barrio tenemos solo 3 horas de luz diarias, a veces pasan más de 24 horas sin luz”, por ello señala: “intentamos planificar muy bien lo que necesitamos y sólo bajamos a comprar una vez al día. Subimos cargados 5 pisos y cuando llegas arriba sudando, ni siquiera tienes agua fría para calmar la sed”, añade.

La escasez de electricidad es un problema crónico en la Franja de Gaza. La infraestructura eléctrica ha sido atacada y destruida durante las múltiples ofensivas militares israelíes de los últimos 10 años. Éstas además no puede ser reparada debido a las restricciones israelíes sobre la importación de materiales y repuestos para Gaza. Las restricciones también afectan al combustible que, combinado con la falta de fondos durante los últimos años, ha generado una aguda crisis en Gaza.

MOHAMED SABER / EFE http://www.huffingtonpost.es/2017/07/04/gaza-a-oscuras-las-imagenes-de-la-vida-con-solo-tres-horas-de-l_a_23015965/
 La compañía eléctrica de Gaza afronta una enorme deuda, debida en gran medida a la dificultad de cobrar en un territorio empobrecido por el bloqueo y las recurrentes ofensivas militares israelíes. Alrededor del 70% de los hogares en Gaza no pueden pagar sus facturas. Las deudas pendientes suman mil millones de dólares según indican algunos informes. Desde mediados de abril, los apagones han llegado a ser de 20 horas al día después de que la única central eléctrica de Gaza se cerrara cuando agotó su suministro de combustible. El problema se ha agudizado por la disputa entre la Autoridad Palestina en Cisjordania y Hamas en Gaza en relación a los altos impuestos sobre el combustible diesel y las recaudaciones entre los consumidores. Esta situación, sumada al ya grave impacto humanitario sobre la población, hace que la vida en Gaza sea una vez más insoportable.

Gaza necesita entre 450 y 500 megavatios diarios, sin embargo ya en mayo de este año recibía aproximadamente 220 megavatios lo que equivalían a 8 horas de electricidad diaria, seguidas de cortes de 12 horas. En la actualidad únicamente dispone de unos 100 – 150 megavatios diarios, lo que se traduce en un máximo de 4 horas diarias de electricidad.

La reducción en el suministro eléctrico está creando un grave impacto en los servicios básicos a la población. El volumen de agua suministrada a los hogares, incluido el agua potable, ha disminuido de 90 litros por persona al día a 40-50 litros. Según la Organización Mundial de la Salud, el consumo mínimo debe situarse en 100 litros diarios.

Sí la central eléctrica de Gaza continúa cerrada, los suministros de combustible de emergencia se agotarán, por lo que los generadores dejarán de operar para bombear el suministro de agua a los hogares, reduciendo el abastecimiento a 1 vez cada 4 días para el 70% de la población.

“Tienes que organizar tu vida en torno a las 3 - 4 horas de luz” explica Sabee. “Estar en casa para poner la lavadora, llenar depósitos de agua y bañar a los niños, pues para bombear el agua hasta los hogares hace falta electricidad y después volver a calcular cuándo regresará la próxima vez. Hay veces que viene la luz y estás en el trabajo y pierdes la posibilidad de hacer lo que necesitas. Incluso duermes o estás despierto en función de las horas de luz ” añade con hastío.

MOHAMED SABER / EFE http://www.huffingtonpost.es/2017/07/04/gaza-a-oscuras-las-imagenes-de-la-vida-con-solo-tres-horas-de-l_a_23015965/
Uno de los impactos más peligrosos se produce en los hospitales donde trabajan bajo mínimos únicamente para mantener los servicios más críticos, como las unidades de cuidados intensivos, incluidas las de neonatales. Las cirugías sin embargo tienen que ser aplazadas, aumentando así el riesgo de complicaciones en la salud de los pacientes. Por otro lado, se están reduciendo los servicios de esterilización y limpieza, incrementando el peligro de mayores tasas de infección.
Cabe añadir que el aumento de los cortes de electricidad puede afectar el almacenamiento adecuado de los bancos de sangre y de suministros médicos vitales, tales como insulina, vacunas, reactivos y sustancias de laboratorio que deben mantenerse entre 2 y 8 grados en los refrigeradores.

Según OCHA de agotarse los suministros de emergencia de combustible, la situación podría poner en peligro la vida de los aproximadamente 100 recién nacidos en unidades neonatales de cuidados intensivos, de una media de 100 pacientes en las UCI y de los más de 600 pacientes que requirieron hemodiálisis 2-3 veces por semana, incluyendo una veintena de niños. Sí continúa la crisis eléctrica, el Ministerio de Salud advirtió que se cerrarán las salas de operaciones y quirófanos de ginecología y obstetricia, donde se llevan a cabo alrededor de 250 cirugías y cesáreas diarias.

La contaminación ambiental y los riesgos para la salud pública aumentarán, amenazando a los lugares y personas ubicadas cerca del mar y de las estaciones de bombeo de aguas residuales. El Servicio de Agua de los Municipios Costeros (CMWU en sus siglas en inglés) ha anunciado que la continuación de esta crisis reducirá el funcionamiento de los pozos de agua y las estaciones de bombeo al 60% y las plantas de desalinización al 80% de su capacidad. Según la CMWU, 4 horas de electricidad no son suficientes para completar los ciclos de tratamiento de las aguas residuales antes de ser bombeadas al mar, por lo tanto, más de 100.000 metros cúbicos de aguas residuales sin tratar están siendo descargadas a diario en el mar Mediterráneo. A ello hay que sumar que más de 55 estaciones de bombeo de aguas residuales ubicadas en zonas densamente pobladas, corren un mayor riesgo de inundaciones, desbordamientos y contaminación, debido al suministro de electricidad impredecible y la escasez de servicios.

La falta de electricidad afecta también a la agricultura. Los agricultores deben utilizar generadores, lo que representa una carga adicional para ellos. Esto significa un aumento del 40% de los costos de riego. Según el Ministerio de Agricultura, alrededor del 60% de las tierras agrícolas están en riesgo de convertirse en inutilizables debido a la crisis de la electricidad.

En un lugar donde el 85% de la población sufre inseguridad alimentaria, la crisis eléctrica también ha afectado al consumo de las familias. “Tenemos que comprar diariamente la comida que vamos a consumir y no podemos guardar las sobras para el día siguiente” señala Diba, una joven gazatí que indica que afortunadamente todavía no ha tenido hijos puesto que las madres con bebes están teniendo muchos problemas con la alimentación de sus hijos. “Tienes que comprar la cantidad exacta de comida que vas a consumir en el día. Aún así la semana pasada la temperatura rondó los 40 grados, por lo que la comida se estropeaba en el mismo día. Además, los precios se han disparado, puesto que las tiendas han tenido que comprar generadores eléctricos para mantener los frigoríficos y esto ha producido una subida en los precios. Todo ello supone un incremento en los gastos de unas familias ya de por si empobrecidas” apunta.

Normalmente, los cortes de suministro de Gaza se suplen con baterías o generadores, pero sólo para aquellos que pueden pagarlo. Sin embargo, los generadores no están fácilmente disponibles en el mercado local y cabe señalar que Israel ha impuesto una restricción completa a la entrada en Gaza de nuevos generadores para poder compensar la crisis en el suministro eléctrico.

UNRWA (la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados de Palestina) pronosticó hace ya años que Gaza sería inhabitable en el 2020. Esta frase se ha convertido en una especie de mantra que repiten los funcionarios de Naciones Unidas cada vez que le preguntan sobre Gaza. Sin embargo, ese temido momento ha llegado ya tras la destrucción de Gaza en el verano de 2014, la falta de reconstrucción por el bloqueo sumada a la falta de fondos y la reciente aceleración de la crisis humanitaria impulsada por Israel y las desavenencias entre la Autoridad Nacional Palestina y Hamas. Gaza está al borde del colapso sistémico. Una vez más su dolor y sufrimiento cronificado no trasciende y sufre el abandono de la comunidad internacional. Gaza es en definitiva una una bomba de relojería cuya cuenta atrás para explotar ha comenzado ya.


Fuente: http://cadenaser.com/ser/2017/07/07/internacional/1499417352_758033.html

Más información: Gaza a oscuras http://www.huffingtonpost.es/2017/07/04/gaza-a-oscuras-las-imagenes-de-la-vida-con-solo-tres-horas-de-l_a_23015965/