domingo, 16 de abril de 2017

Los desaparecidos del desierto: memoria histórica y fosas comunes en el Sáhara

Son crímenes impunes, cometidos la mayor parte entre 1975 y 1977 tras el abandono de España y la anexión por Marruecos con la Marcha Verde.
Los primeros restos fueron hallados en 2013: balas del Ejército marroquí junto a esqueletos con evidencias de muerte violenta.
Resultado de imagen de Los desaparecidos del desierto
Cientos de ciudadanos saharauis y españoles han sido víctimas de desaparición forzada en el Sáhara Occidental. JUAN MIGUEL BAQUERO
 Una fosa común en mitad del desierto. Un puñado de huesos apenas tapados por arena. La historia universal de las víctimas de desaparición forzada, así resumida. Y “la herida permanentemente abierta con la que viven” sus familias. Es la memoria histórica del Sáhara. Un relato que salpica a la España nacida en los estertores del franquismo. Ocho pastores beduinos, dos de ellos niños. Huesos con nombres como Salma, Sidahmed, Mohamed… y Bachir y Sidi, menores de edad. Los primeros desaparecidos del desierto localizados, en 2013. El hallazgo de un equipo científico de la Universidad del País Vasco (UPV) arrojaba un resultado contundente: balas del Ejército marroquí junto a esqueletos con evidencias de muerte violenta. El análisis genético puso rostro a “ciudadanos saharauis y españoles”.

Aquellas fosas en Fadret Leguiaa, próxima a la ciudad liberada de Amgala, certifican la historia silenciada. La cifra total acumula varios cientos de víctimas que asociaciones de derechos humanos elevan a varios miles, fruto de los bombardeos marroquíes. Crímenes impunes, cometidos la mayor parte entre 1975 y 1977 tras el abandono de España del Sáhara Occidental y la anexión por Marruecos con la Marcha Verde. Para Naciones Unidas, aquel desierto es territorio español pendiente de descolonización. Todavía.

“Mi padre fue secuestrado. No he vuelto a saber de él”
“Mi padre fue secuestrado en las cercanías de Amgala el 12 de febrero de 1976. No hemos vuelto a saber de él hasta el día en que fue exhumado junto con otras víctimas. Este proceso nos ayudó a conocer, por fin, donde estaban nuestros familiares”, cuenta Mohamed-Fadel Abdalahe. “Todas las matanzas ocurren cuando aún España estaba allí”, denuncia Abdeslam Omar Lehsen, presidente de la Asociación de Familiares de Presos y Desaparecidos Saharauis (AFAPREDESA).

“Lo reconoce el auto del juez Pablo Ruz (abril de 2015)”. Abdeslam Omar apunta al “procedimiento abierto” por la Audiencia Nacional (2006) para investigar delitos de tortura y genocidio en suelo saharaui entre 1975 y 1882. Más allá de esta querella “no hay vías jurídicas internacionales ante ningún tribunal para defender la causa de los desaparecidos”, explica el profesor titular de Derecho Internacional Público en la Universidad del País Vasco y miembro de la Asociación Internacional de Observadores de Derechos Humanos (AIODH) Juan Soroeta.

“Hablamos de unas 4.500 personas que han conocido la desaparición forzosa, una cifra enorme en comparación con la población, unas 200.000 entonces”, relata el presidente del colectivo. Marruecos reconoció 207 casos, con 14 niños y 22 mujeres, en un informe fechado en 2010. Sumaba otros 144 individuos sin identificar. Nunca atribuyó las muertes a ejecuciones extrajudiciales, sino a las condiciones sufridas “durante el periodo de detención”.

Desaparecidos con “DNI español”
“Las víctimas llevaban la documentación encima, DNI español”, dice Abdeslam Omar sobre los huesos de Fadret Leguiaa. Ocho víctimas civiles. Pastores beduinos “que no participaban del conflicto armado”. Todos “españoles”, asesinados “extrajudicialmente” en febrero del 76 “por una patrulla del Ejército marroquí”, como confirmó el trabajo dirigido por el antropólogo forense de la UPV y la Sociedad de Ciencias Aranzadi, Francisco Etxeberría, y Carlos Martín Beristain, doctor en Psicología e investigador de las violaciones de derechos humanos.

“Y tenemos suerte por un testigo ocular de los hechos, un niño entonces que se salvó por los pelos”, narra Omar Lehsen. Él señaló el lugar. Allí estaban Salma, Sidahmed, Mohamed… y otros niños como Bachir y Sidi. Culminar el duelo, en palabras del presidente de AFAPREDESA: “Conocíamos de qué grupo se trababa, conseguimos las muestras de los posibles familiares y coincidieron al 100%. Tenemos una gran satisfacción. Cerrar página es muy importante y en este caso se ve claramente cómo la angustia de las familias pasa a ser una gran satisfacción cuando se comunican los resultados”.

Encontrar los restos, ponerles nombre y apellidos, resuelve “la incertidumbre sobre su destino”, en palabras del equipo arqueológico. “La emoción contenida y el profundo sentido humanitario de una acción” esperada por las familias “durante más de 37 años”, describen Etxeberría y Martín Beristain en sus informes. Los casos descubiertos revelan que los ejecutores “usaban métodos de violencia extrema calcados al de la Guerra Civil española, sobre todo en los primeros años de ocupación”, según Abdeslam Omar. “También hay testimonios de que algunos secuestrados fueron tirados desde helicópteros al mar, como en Argentina”.

El trabajo continúa. “Estamos hablando de unas 15 fosas descubiertas y hemos intervenido en cinco, con 14 personas rescatadas y diez identificadas”, describe el representante de las víctimas. Hay muchas más, sostiene. Un “duro trabajo” que Marruecos “complica” al negar “el acceso a los territorios ocupados, donde están la mayor parte”. “Una de ellas abarca al menos unas 60 personas que fueron enterradas vivas en 1976, cuando aún España estaba allí”, subraya.

Buscar ‘el oasis de la Memoria’
Negar una información relevante y veraz sobre el destino de una víctima es una forma de tortura, según la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas. Y la práctica sistemática, y generalizada, está calificada como crimen de lesa humanidad. Imprescriptible, por tanto. El mismo año del informe humanitario de Marruecos, el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas contra la Desaparición Forzada o Involuntaria visitaba la zona para analizar la “naturaleza sistemática” de una práctica usada por las autoridades marroquíes y que permanece en “situación de impunidad”.

La “problemática general” de las violaciones de derechos humanos en el Sáhara Occidental quedó radiografiada en un informe del Instituto Hegoa de la UPV titulado El oasis de la Memoria. Basado en 261 testimonios de testigos presenciales que reconstruyen y describen el suceso: detención ilegal, ejecución y enterramiento clandestino.

Aquellas exhumaciones “se hicieron en un contexto difícil y con escasos medios, en un lugar cercano al muro construido por Marruecos”, donde “existen todavía numerosas minas antipersonales”, relatan Etxeberría y Martín Beristain. Una zona bajo supervisión de la Misión de las Naciones Unidas para el referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), el plan de paz firmado por Marruecos y el Frente Popular para la Liberación de Saguía el-Hamra y el Río de Oro (Frente Polisario) en 1991.
Los procesos exhumatorios han servido para analizar “el fenómeno de la desaparición forzada y el impacto psicosocial que ésta ha tenido en los familiares de desaparecidos”, tanto los que viven en campamentos de refugiados, en Tinduf (Argelia), como en los territorios ocupados. Francisco Etxeberría y Carlos Martín Beristain, junto a un equipo multidisciplinar, legaron en sendas intervenciones arqueológicas el certificado de la memoria histórica del Sáhara.


La imagen de la devastación: un fotógrafo rompe a llorar tras tratar de salvar vidas en un atentado en Alepo

Decenas de familias aguardan a ser evacuadas en un convoy de autobuses a las afueras de la ciudad siria de Alepo. Un coche bomba destroza la esperanza de madres, padres, abuelos y niños que buscaban un futuro lejos del horror.

Fuego, humo, gritos y decenas de cadáveres sustituyen la escena que se vivía unos minutos antes. Un hombre con pelo largo, barba y una cámara al hombro sale corriendo con un niño malherido entre los brazos. Su cara indica el horror que está viviendo.

Así lo capta el fotógrafo Abd Alkader Habak, que también recoge con su objetivo el momento en el que su compañero sirio, tras ayudar al pequeño herido, se derrumba y, de rodillas, rompe a llorar ante lo que acaba de suceder.

La imagen ha sido compartida en Twitter por la usuaria @alaashehabi y ya está dando la vuelta al mundo.

Siria: fotógrafo llora desconsolado tras la matanza perpetrada por los "rebeldes" aliados de EEUU. Más de 70 muertos@ciudadfutura
 El propio Abd Alkader Habak ha explicado en Twitter el significado de lo que captó con su cámara: "Lo que mis colegas y yo hemos hecho hoy es inspirar humanidad a los socios de quienes matan niños como los de Khan Sheikhan".

 Habak se refiere al ataque con armas químicas que mató a decenas de personas (entre ellas, muchos niños) en la localidad siria de Khan Sheikhoun, donde él estaba presente.

Syrian videographer @AbdHabak, who was reporting from Khan Sheikhoun last week, at the scene of today's massacre. Haunting.@omarghabra

Más información:  http://www.huffingtonpost.es/2017/04/16/fotografo-llora-siria-alepo_a_22041830/

Ramón Andrés: "El suicida nos aterra porque rompe el tiempo"

Cada 40 segundos una persona se quita la vida en el mundo. Es la primera causa por muerte violenta, según la OMS. Sin embargo, seguimos regateando la evidencia. Es 'lo innombrable'. Este ensayista ha dado el paso y ha construido una monumental historia del suicidio.
 
Lucas Cranach. El suicidio de Lucrecia

 Asegura Ramón Andrés que, cuantos más años cumple, más comprende los dos lados de cualquier asunto. "La única manera de acercarse al absoluto es no juzgar", dice uno de sus aforismos, un género que también cultiva. Esa mirada que intenta comprender lo incomprensible –pero también por la tentativa de explicarse un doloroso episodio de juventud– le ha permitido construir la 'Historia del suicidio en Occidente' (Acantilado), un paseo desde la cueva a la era digital por el "darse muerte".

¿Por qué el suicidio nos parece intolerable? Porque nos aterra la muerte que no viene de la naturaleza. El suicida rompe el tiempo humano, vulnera el orden. Sin embargo, el dolor moral excede a toda época. Siempre ha existido el deseo de salida cuando la casa está ardiendo. Es instintivo. Obedece a nuestra condición humana y a la sospecha que despierta la vida. Al menos, desde que ganamos los últimos 300 gramos de cerebro.

Eso fue en la prehistoria. A partir del Australopitecus se incorpora la carne a la dieta, lo que intensifica la caza, el manejo de herramientas. Prevalecer sobre los rivales significa existir en la mirada del otro. Hay una necesidad de reconocimiento. Y en algún momento, aparece el impulso del ceder.

¿El miedo enciende la mecha? El miedo hace de la seguridad una ideología. Siempre ha sido rentable. La muerte industrializada de la segunda guerra mundial generó un miedo colectivo muy profundo, que aún perdura, similar al que sentía la ciudad medieval cuando se acercaba la peste negra o a la convicción actual de que no habrá comida y agua para 10.000 millones de personas en el 2050. El dominio no se ejerce con cadenas, sino infundiendo inseguridad.

¿Y ese impulso 'de ceder' se ha condenado siempre igual? En la Antigüedad se condenaba al esclavo que se quitaba la vida, porque arrebataba "un bien" a su dueño. Es Aristóteles quien formula la condena por primera vez: "No puedes darte muerte –el término 'suicidio' aparece en el siglo XVII– porque eres propiedad de la sociedad". Perfila al ser humano como proyecto político. Y San Agustín retoma y amplía la idea: "No puedes darte muerte porque no eres tuyo, eres de Dios". En la Edad Media se considera el suicidio obra del diablo y se lo asocia a la locura.

Una época severa en sus juicios. Sí. El goce de la mujer en el coito era condenado porque podía engendrar a un suicida o a alguien maltrecho. Descuartizaban al suicida y lo exponían en la plaza pública. Y en el XVIII, lo enterraban boca abajo para que el alma no ascendiera, o en un cruce de caminos, para que no supiera qué dirección tomar. Hasta los años 80 del pasado siglo la ley marcaba que se los enterraran fuera del recinto católico.

¿Nunca hubo una época de comprensión? En el Renacimiento, cuando el individuo dice "yo soy yo", no se condena de manera expresa el suicidio entre las clases altas, por cuestiones de honor. A finales del XV en las casas había pinturas de Lucrecia clavándose el cuchillo –Lucas Cranach pintó unas 30 'lucrecias'–, cosa que hoy sería imposible. Y en la Ilustración, con su proyecto del hombre nuevo, se empezó a proteger al individuo, a darle un Estado de seguridad y consideró el suicidio como una usurpación.

Extraño que en la era de la Razón no aceptaran el darse muerte, ¿no? La razón se transformó en lógica. No exploramos sus otras dimensiones.

Karl Jaspers, ya en el XX, dijo que "la disposición al suicidio nos hace libres"? El existencialismo lo sublimó. Y el suicidio obedece a algo tan llano como no poder soportar la desesperación.

Manuel Domínguez Sánchez (1840-1906) La muerte de Séneca . Museo del Prado

La medicina asegura que hay una patología detrás del 95% de los suicidas. No es creíble. Es verdad que en las autopsias se detectan niveles más bajos de serotonina. Pero cuando el 'mal de las vacas locas' sacudió Gran Bretaña en los 80, el Gobierno tuvo que requisar las armas por la epidemía de suicidios de granjeros. Su dolor era moral, no físico. No hay que medicalizar la condición humana, cosa que le viene bien a la industria farmacéutica. Jaspers, que era psiquiatra lo cifró en un 35%.

¿Entonces? ¿Pesa el dogma? El discurso judeocristiano, mezclado con Grecia y Roma, explica cómo somos. Pero en la Biblia hay un montón de suicidios y ninguno se condena. Saúl se echó sobre su propia espada, Judas se ahorcó, el mismo Jesús optó por su muerte.

 Una rara perspectiva en días como estos. Kierkegaard lamentó que Jesús no tuviera otro final. Un final que nos embadurna, porque el Modelo es una muerte voluntaria. Inconscientemente, eso ha dejado un poso. El hijo de un padre suicida tiene más probabilidades de quitarse la vida, porque el padre le dio 'permiso'.

¿El yihadista que se inmola en qué categoría entra? Émile Durkheim, estudioso del suicidio de finales del XIX, estableció una división en la que figura el 'suicidio altruista' ("yo muero para que tú puedas seguir viviendo"). El yihadista ­–aparte de la promesa de 72 vírgenes– entra en esta categoría. También Jesús.

¿Hay una motivación más recurrente que otra? La que se lleva la palma es la 'desesperación repentina', el suicidio no meditado. El no poder más.

¿El mundo contemporáneo agrava ese ‘no poder más’? El estrés no es algo nuevo. Lo hubo cuando había que caminar 20 kilómetros para conseguir una pieza de caza o cuando se avecinaba una peste a la ciudad. Ocurre que ahora partimos de la comodidad.

Édouard Manet. El suicida (1877)
¿Y por qué se dan más en primavera? La primavera es violenta. También son más violentos los hombres que las mujeres y, por eso, la proporción es de tres a una. El regazo es fortísimo.

¿Existe el efecto contagio? Sí. Tras la publicación de 'Las desventuras del joven Werther', la novela de Goethe, hubo unos 2.600 suicidios de jóvenes. Esa es otra razón por la que se teme hablar en la esfera pública.

Pero hay que hablar... de que no estamos bien adaptados al mundo. Nunca lo hemos estado. El lenguaje ha hecho que podamos dominar ciertas parcelas, pero no todas. Nos cuesta mucho asumir la adversidad; se nos activa el sentimiento autodestructivo (el "ya basta") y, a la vez, el de supervivencia ("van a ver"). 
¿Sabe qué piensa un suicida instantes antes de darse fin? Según una teoría del intelectual francés Maurice Blanchot, en el fondo, el suicida no cree que vaya a morir para siempre. Anida un pensamiento de vida. A veces, incluso se mata por amor a la vida.

Durante la crisis, en España se han registrado un 20% más de casos. Vemos en primera línea la depredación de la que es capaz el sistema, la erosión que causa en la población, el estrés por la difícil supervivencia. Esto causa un deterioro en la conciencia. El cansancio, el hastío, nos hace más frágiles.

¿El sistema perturba? Vivimos pendientes del futuro, ya sea a través de las ideas progresistas que hablan de una utopía que nunca llega, o de las cristianas que creen que esto es un valle de lágrimas y hay que esperar el paraíso en la otra vida, o de las promovidas por las industrias de ocio, que prometen unas vacaciones en Malasia y no en Vic. Menospreciamos el presente. Nos da miedo el vacío. Y n medio de todo esto hay una necesidad imperiosa de autoafirmación.

Ramón Andrés: "El suicida nos aterra porque rompe el tiempo"
El ensayista Ramón Andrés.DANNY CAMINAL
¿De ahí el éxito de Instagram? Y de los gimnasios. El individualismo ha desarrollado un tremendo narcisismo. El mensaje es "sé superior a ti mismo", como diría Nietzsche. A lo largo de la historia, cambia la mentalidad pero no la esencia humana. Usted se parece muchísimo a una mujer egipcia del año 4.000 antes de Cristo. Siempre hemos intentado armonizar los elementos opuestos que hay en nosotros.

¿El mejor antídoto contra la tentación suicida? Dejar de sentirse un competidor con uno mismo y con los otros, no vivir atléticamente batiendo marcas. No sabemos dejarnos en paz, asumir lo que somos.

No es el mensaje colectivo que recibimos. Somos más salvajes que en el siglo IV antes de Cristo. Ni la técnica ni la escolarización nos han mejorado apenas. Una prueba: en la nación supuestamente más avanzada del mundo está mandando Trump.


Fuente:  http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/suicidio-historia-ramon-andres-5955312

sábado, 15 de abril de 2017

La ciudadanía turca se moviliza para plantar cara al autoritarismo de Erdogan

Una campaña aúna fuerzas por el NO en el referéndum con el que el presidente de Turquía busca conseguir más poder.

Una imagen de Recep Tayyip Erdogan entre banderas de Turquía. - REUTERS
Una imagen de Recep Tayyip Erdogan entre banderas de Turquía. - REUTERS
  El pasado 20 de enero, el Parlamento de Turquía aprobó una revisión constitucional que será sometida a referéndum este domingo. Promovida por el propio presidente del país, Recep Tayyip Erdogan, pretende sustituir el actual sistema parlamentario por uno presidencial. La reforma en la cámara parlamentaria fue apoyada por el partido en el poder, el islamoconservador AKP, y la derecha nacionalista del MHP, frente a la oposición del partido pro kurdo HDP y del socialdemócrata CHP, que tachan la medida como una deriva autoritaria del mandatario.

“Votar NO es oponerse al autoritarismo y defender los derechos y demandas de millones de personas que tienen opiniones diferentes a las del Gobierno”, afirma Sevinç Doğan, socióloga y estudiante de doctorado en Turquía. “Erdogan utiliza la tentativa de golpe de Estado para imponer un cambio en la Constitución, alegando que necesita más poder para controlar la crisis económica y política del país”, asegura por su parte Öznur Karakaş, investigadora sobre movimientos sociales turcos en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

Ambas son activistas del movimiento Biraradaylz, Buradaylz ─Estamos aquí, juntos─ que forma parte de la Plataforma Demokrasi Için Birlik ─Unión para la Democracia─ y de su campaña HAYIR ─“No” en turco─. Los cambios constitucionales que plantea Erdogan implican la desaparición de la figura del primer ministro, con lo que el presidente tendrá la potestad de nombrar y revocar a los ministros, promulgar decretos, declarar el estado de emergencia, disolver y reconstruir el Parlamento y reconfigurar el Tribunal Constitucional y el Consejo Supremo de Jueces y Fiscales.

Además, legitima que Erdogan pueda presentarse a las próximas elecciones de 2019 y mantenerse en el cargo hasta 2029.“Quieren vender que el referéndum otorgará más seguridad y democracia a la población, pero es mentira, quieren convertir nuestro país en una dictadura”, confiesa Karakaş.

Miembros de la campaña Hayir en Estambul. - FACEBOOK HAYIR
Miembros de la campaña Hayir en Estambul. - FACEBOOK HAYIR
 Miedo en las calles
El grupo local Biraradaylz, Buradaylz (BiBu) inició la campaña en Estambul con panfletos informativos sobre los costos económicos y políticos del régimen de Erdogan y su gestión durante el tiempo que dura el estado de emergencia, impuesto desde el pasado julio tras el fallido golpe. Gracias al éxito de esta acción, los grupos activistas se sintieron más seguros y comenzaron a organizar asambleas, talleres políticos y stands informativos en diferentes puntos estratégicos de las poblaciones turcas.

“¡Claro que hay represión!”, señala Karakaş. “Hay grupos de jóvenes que atacan a las activistas del NO y dañan edificios de las organizaciones del partido pro kurdo”. El miedo está presente en las calles, ya que tras la proclamación del estado de emergencia el Gobierno puede detener a cualquier persona y acusarla de terrorista.

BiBu se rige bajo un sistema horizontal de asambleas participativas. Como la mayoría de formaciones de la plataforma Demokrasi Için Birlik, la organización surgió a raíz de las protestas ciudadanas de 2013 para detener la destrucción del parque Gezi de Estambul. “A partir de Gezi, empezamos a organizar asambleas de barrios para defender los derechos de la población ante las vulneraciones por parte del Gobierno”, matiza la investigadora de la UOC.

 El objetivo principal de la campaña HAYIR es aclarar y desmentir la información del Gobierno, cuyo discurso se basa en el miedo. “Alegan que si la población no les apoya, el país podría acabar en una guerra civil como la de Siria”. Karakaş señala que intentan analizar y entender bien el contenido de la reforma, explicando lo que significa a las personas indecisas. “Nos centramos más en votantes de AKP y MHP que apoyan al Gobierno, pero que no creen que el referéndum sea una buena idea”.

De la misma manera, huyen del discurso de odio que utiliza Erdogan. “En Turquía, desde que se fundó la República, hay una polarización entre la parte más moderna y la más conservadora. Esto le sirve a Erdogan para intimidar a la ciudadanía”, matiza la investigadora en movimientos sociales. “La oposición inició la campaña en tiempos de guerra, en medio de operaciones militares y bajo amenazas. Desde la oposición tenemos que actuar en consecuencia”, afirma Doğan.

La socióloga confiesa que si gana el NO será una gran victoria para la oposición, pero que el Gobierno no se detendrá e intentará adelantar las elecciones para conseguir más votos e instaurar la reforma. Karakaş mantiene que Erdogan va a seguir imponiendo el cambio porque no puede gobernar sin el estado de emergencia. “El problema es que no tiene un grupo que le apoye para gobernar el país, ya que ha echado a todas las personas cualificadas, que pertenecen a Hizmet”.


Hizmet es la organización religiosa del líder Fethullah Gülen, que ayudó en 2002 al AKP a ganar las elecciones, filtrándose en el aparato del Estado, en la Administración de Justicia y en la policía durante 10 años. A partir de 2013, a raíz de Gezi y de la acusación de Erdogan a Gülen de promover investigaciones por corrupción que afectaron a su Ejecutivo, empezaron las tensiones y la posterior ruptura con Hizmet. Además, Erdogan culpa al líder religioso, que vive en Estados Unidos, de ser el cabecilla del fallido golpe de Estado.

El Gobierno mantiene el estado de emergencia desde hace casi nueve meses y se escuda en él para presionar a los medios de comunicación y prohibir las manifestaciones, silenciando así a la oposición. “Movemos la información a través de panfletos por las calles y en las redes sociales”, expone Karakaş.

Para extender la campaña del SÍ, Erdogan y su Gobierno han intentado buscar apoyos en Europa, concretamente dónde más población hay a su favor, Alemania y Holanda, ya que tienen derecho a votar desde los consulados. Sin embargo, las tensiones aumentaron debido a que estos países europeos vetaron las intervenciones de autoridades turcas a favor del referéndum. Erdogan respondió comparando estas acciones europeas con actividades nazis, justo cuando se cumplía un año del gran acuerdo entre la Unión Europea y Turquía en materia de personas refugiadas.

Las activistas estarán el domingo en Estambul, junto a un grupo de voluntarias y voluntarios que vigilaran en todo el país el proceso de votaciones, para impedir cualquier intromisión y ayudar a un correcto funcionamiento del derecho a la libre decisión de la ciudadanía turca.

Oposición perseguida
Erdogan llegó al poder en 2002 y permaneció once años como primer ministro. En 2014 fue directamente elegido presidente. En las elecciones de junio de 2015, el AKP, partido de Erdogan, perdió el poder absoluto del Parlamento a causa del ascenso del partido pro kurdo HDP que obtuvo alrededor de un 13% de votos. 
 
Los resultados electorales desembocaron en la ruptura de paz con la población kurda, que derivó en la persecución y detención de sus líderes. Ante este panorama, un grupo de académicos y personalidades de la universidad firmaron una petición para la restauración de la paz con el pueblo kurdo.

Manifestación a favor del 'No' en Estambul. - REUTERS
Manifestación a favor del 'No' en Estambul. - REUTERS
 Tras la tentativa de golpe de Estado, se está acusando de terroristas a las personas que firmaron esta petición, echándolas de sus puestos de trabajo y retirándoles el pasaporte. “Usan las firmas como una lista negra. Han dejado de renovar contratos e interfieren tanto en universidades públicas como en privadas”, relata la investigadora de la UOC.

Así, desde julio de 2016 más de 150.000 funcionarios públicos han sido despedidos de sus puestos de trabajo, y una decena de diputados del HDP ─incluyendo sus líderes─ y más de 150 periodistas han sido encarcelados. De hecho, según el Comité de Protección de Periodistas, en 2016 Turquía encabezó el ranking de comunicadores entre rejas.

La investigadora en movimientos sociales turcos alega que la mayoría de personas expulsadas de sus puestos de trabajo son profesionales de la educación, especialmente personal universitario y de investigación. Además, sostiene que desde hace cuatro años el Gobierno está cambiando el sistema educativo en todos los niveles, eliminando asignaturas como filosofía e introduciendo más clases de religión.

La proclamación del Estado de excepción siempre es temporal, hasta que la situación que lo justificó se revierta. “Ahí es dónde está la manipulación de Erdogan: mientras él siga considerando que se puede volver a producir un golpe de Estado va a continuar prorrogando el estado de excepción. Esta es la excusa que le da cobertura para poder eliminar a la oposición y a las voces críticas”, afirma David Bondia, profesor titular de Derecho Internacional Público de la Universidad de Barcelona y Presidente del Instituto de Derechos Humanos de Catalunya.

Bondia aclara que no se puede prorrogar a gusto la proclamación del estado de emergencia y que no se debería celebrar un referéndum bajo la vigencia de un estado de excepción, ni poco después de su levantamiento. “Va en contra de la garantías esenciales de cualquier consulta democrática”. El profesor asegura que el Tribunal Europeo de los Derechos Humanos se pronunciará sobre este hecho y acabará condenando a Turquía aunque “pasarán algunos años hasta que eso ocurra”.


Fuente:  http://www.publico.es/internacional/turquia-ciudadania-turca-planta-cara.html

Road 1

 

Road 1 es un proyecto fotográfico realizado en Islandia en 2013 y 2014 .

Las fotos son de  Alfonso Zubiaga

Más información:  http://ctxt.es/es/20170412/Multimedia/12098/Alfonso-zubiaga-islandia.htm#.WPIU-VzaT1B.twitter

viernes, 14 de abril de 2017

Miserere



La creación más conocida de Gregorio Allegri es la musicalización del salmo Miserere Mei, Deus, realizada hacia 1638. La obra es interpretada de forma regular en la Capilla Sixtina en Semana Santa desde entonces. Está escrita para dos coros, uno de cuatro voces y otro de cinco. Uno de los coros canta una versión simple del tema original y el otro coro, a cierta distancia, canta un comentario más elaborado. Es uno de los mejores ejemplos del estilo polifónico del Renacimiento, llamado en el siglo XVII stile antico o prima prattica.

En un principio, se impuso una prohibición de ejecutar la obra fuera de la Capilla Sixtina, incluso se amenazaba con la excomunión a quien la copiara, pese a lo cual algunas copias fueron hechas. El emperador Leopoldo I de Austria solicitó y obtuvo una copia, que conservó en la Biblioteca Imperial de Viena. Sin embargo, cuando la hizo ejecutar pensó que había sido engañado. Entonces, el papa despidió al maestro de capilla de la época, quien tuvo que trasladarse a Viena para explicar las técnicas de ejecución y las improvisaciones —los llamados abbellimenti que nunca eran escritos, sino que eran pasados de intérprete a intérprete en el coro de la Capilla— que según él no podían ser reflejados en el papel, a fin de poder ser contratado nuevamente. El padre Giovanni Battista Martini poseía otra copia.

En 1770 Wolfgang Amadeus Mozart con tan sólo 14 años, luego de escucharla tan sólo una vez, transcribió la obra al papel de memoria, para luego hacerle correcciones menores en una segunda ocasión. Este hecho es ampliamente recordado como muestra del genio de Mozart, quien incluso fue hecho Caballero de la Orden de la Espuela de Oro por el papa al enterarse del hecho. La copia de Mozart, que reflejaba las improvisaciones, no ha sido conservada. En 1771, el Dr. Charles Burney, luego de un viaje a Italia, publicó en Londres una versión de la obra, basada posiblemente en la copia de Martini, la de Mozart y, quizás, una copia obtenida de la propia Capilla Sixtina.

Fuente:  https://es.wikipedia.org/wiki/Gregorio_Allegri

Those mujahedeen tunnel networks we're bombing in Afghanistan? We paid for them

https://twitter.com/Snowden
http://www.nytimes.com/2005/09/11/magazine/lost-at-tora-bora.html

La Segunda República y la ciencia


Unamuno en el exilio de París.
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El descrédito de la dictadura de Primo de Rivera entre los intelectuales encontró una de sus primeras manifestaciones en las protestas que suscitó el cese de Miguel de Unamuno como vicerrector de la Universidad de Salamanca y decano de la Facultad de Filosofía y Letras, a raíz de las críticas vertidas por el escándalo judicial de 1924 debido a la injerencia del dictador en el sistema judicial, lo que provocó la dimisión del presidente del Tribunal Supremo. Estas protestas dieron lugar a la apertura de expedientes disciplinarios de catedráticos de la Universidad Central y de la Universidad de Granada.

Fotografía de Campúa publicada en La Esfera el 1 de diciembre de 1923 con el siguiente pie:
los Reyes de Italia y España, el Príncipe heredero y
Mussolini y Primo de Rivera en las maniobras militares de los señores Centocelle.

   El 1927, Luis Jiménez de Asúa fue de nuevo expedientado por pronunciar una conferencia sobre "Eugenesia y maternidad" que llevó al periódico católico El Debate a solicitar su expulsión de la universidad. El descrédito alcanzó su cénit por el conflicto universitario desatado por el decreto que reconocía la capacidad de expedir títulos universitarios a los centros de enseñenza superior vinculados a las congregaciones religiosas, origen de fuertes protestas y disturbios que desembocaron en un importante movimiento huelguístico, convocado por la Federeación Universitaria Escolar (FUE) y con el apoyo de numerosos catedráticos, muchos de ellos vinculados a la JAE (Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas). El conflicto llevó en marzo de 1929 al cierre de la Universidad Central, la pérdida de la matrícula de los estudiantes y la suspensión del claustro y las autoridades académicas. Las protestas se extendieron a otras universidades, lo que provocó el cierre de muchas de ellas.
   El deterioro de la situación política llevó a Alfonso XIII a destituir al dictador el 28 de enero de 1930
   La proclamación el 14 de abril de 1931 de la Segunda República alentó las esperanzas del programa educativo y científico encarnado por la JAE. Se impulsaron sus actividades mediante una generosa política de financiación, a pesar de las dificultades económicas derivadas del estallido de la gran depresión iniciada con el crac de Wall Street en octubre de 1929. En una épca de recortes presupuestarios, la Junta vio crecer considerablemente su financiación, que llegó incluso a doblarse [...]

Proclamación de la II República Española, 14 de abril de 1931

  Se llegó a alcanzar un punto de madurez que exigía dar un salto en el proceso de institucionalización de la ciencia en España. La labor de la JAE había dado sus frutos. La política de pensiones (becas) y la apertura de centros de investigación había permitido formar a una generación de nuevos científicos que estaba en condiciones de plantearse sobre bases realistas la formación de un verdadero sistema científico en España. Las dificultades económicas que tuvo que enfrentar la República, consecuencia de la gran depresión, no fueron obstáculo para que el nuevo régimen afrontara un reto de dimensiones históricas para el país: hacer de la ciencia una práctica normalizada y ponerla al servicio del desarrollo económico, técnico y social del país para hacer realidad la aspiración de situar a la sociedad española en la senda de las naciones europeas más modernas.


Presidida desde sus inicios por Santiago Ramón y Cajal, con la colaboración de José Castillejo en la Secretaría, la JAE desarrolló diferentes objetivos, entre ellos: el servicio de ampliación de estudios dentro y fuera de España, las delegaciones en Congresos Científicos, el servicio de información extranjera y las relaciones internacionales en materia de enseñanza, el fomento de los trabajos de investigación científica y la protección de las instituciones educativas en la enseñanza secundaria y superior.Santiago Ramón y Cajal impartiendo una clase de disección en 1915 (Fotografía de Alfonso Sánchez García)
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La ciencia en España, 1814-2015
Exilios, retornos, recortes

Luis Enrique Otero Carvajal

jueves, 6 de abril de 2017

¡Que perturbador es el deseo!


Emilie vient à moi en rêve, collage by jindřich Štyrský, 1933
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   A partir de cierta edad, tan sólo hay ciertas personas a las que, en ciertas circunstancias, permitimos que se amen. Últimamente, mamá ha estado bromendo con que querría a un hombre más joven, e incluso mira a los chicos por la calle y dice: "Es guapo." Me hace sentir escalofríos. La abuela, a sus ochenta años, encontró un amante con el que hacía manitas. Empezó a ponerse perfume y pendientes. Creía que estaríamos encantados de que ya no estuviese sola. ¡Con qué vehemencia incluso los más sediciosos exigimos el respeto a las estrictas convenciones!
   La gente no quiere que disfrutes demasiado, creen que es malo para ti. Podrías empezar a desearlo a todas horas. ¡Que perturbador es el deseo! Es un demonio que nunca duerme ni se está quieto. El deseo es travieso y no se pliega a nuestros ideales, y por eso tenemos tanta necesidad de ellos. El deseo se mofa de todos los esfuezos humanos y los hace dignos de consideración. El deseo es el anarquista primigenio y el primer agente secreto; no es sorprendente que la gente quiera verlo arrestado y a buen recaudo. Y justo cuando creemos que lo tenemos bajo control, nos defrauda o nos llena de esperanza....


Hanif Kureishi

Bosnia, 25 años después

Hoy, 6 de abril de 2017 se cumple un cuarto de siglo del inicio de la guerra de Bosnia-Herzegovina y del cerco de Sarajevo.

Sarajevo, marzo de 1996. Adis Smajic, de 13 años, junto a su madre un día después de ser víctima de la explosión de una mina antipersona.
Sarajevo, marzo de 1996. Adis Smajic, de 13 años, junto a su madre un día después de ser víctima de la explosión de una mina antipersona.
 Hoy, 6 de abril de 2017 se cumplen 25 años del inicio de la guerra de Bosnia-Herzegovina y del cerco de Sarajevo. 250.000 bosnios fueron asesinados o desaparecidos, de los que 16.000 eran menores de edad. Solo en Sarajevo murieron 643 niños. Hay más de 25.000 menores huérfanos de padre o madre en todo el país. Dos millones y medio de habitantes (60% de la población total) tuvieron que abandonar sus casas víctimas de la limpieza étnica. La mitad sigue viviendo fuera de las fronteras de Bosnia-Herzegovina o mantiene el estatus de desplazado interno.
La guerra duró tres años y medio hasta la firma de los acuerdos de paz en diciembre de 1995. Pero sus consecuencias siguen presentes en la sociedad bosnia. Se siguen buscando a los miles de desaparecidos y se sigue desminando un cuarto de siglo después. Los puentes entre las diferentes comunidades siguen destruidos y las divisiones políticas hacen inviable cualquier cercanía a corto plazo. Una vez más, se demuestra que la guerra no acaba hasta que las consecuencias se superan.

(Esta galería fotográfica está dedicada a la memoria de Jordi Pujol, un joven fotoperiodista muerto en Sarajevo en mayo de 1992, y de Miguel Gil y Julio Fuentes, periodistas que se curtieron en la guerra de Bosnia y que murieron años después en Sierra Leona y Afganistán).

Sarajevo, diciembre de 1993. Una familia se alumbra con velas durante el cerco
Sarajevo, diciembre de 1993. Una familia se alumbra con velas durante el cerco.

 Carmelo Gómez, actor de cine y teatro

 Cada foto de Bosnia es un verso de un universo: riman, miden, acentúan, aliteran, sin hipérbaton, a la llana y "pausan", pausan y no detienen. Una familia espera sin agua-sin luz-sin víveres, sin comprender qué empuja al hombre a la barbarie: frío, miseria, desolación, vacío, infierno ¡mierda! Una familia cualquiera. El verso no se detiene en su quietud. Un núcleo de pasión, a la tenue luz de la desesperanza, arropados contra el estruendo del miedo.

Sarajevo, junio de 1992. Dos soldados lloran la muerte de un compañero en combate
Sarajevo, junio de 1992. Dos soldados lloran la muerte de un compañero en combate.

   Martín Caparrós, escritor argentino

No parece como si se despidieran; parece, más bien, como si se estuvieran despidiendo juntos de alguien más, uno que ya no va a volver. De la guerra, de los guerreros, conocemos la violencia y los horrores; es más extraño -es más perturbador- ver su ternura: lo que ellos, quizá, pensarían como debilidades y nosotros -¿nosotros?-, fortaleza. Es extraño, en general, ver hombres dedicados a esa actividad tan común, tan antigua, tan extraordinaria de matarse; es más extraño -más perturbador- comprobar una vez más que los que se matan en las guerras son iguales que todos nosotros, los que no -por ahora.

Sarajevo, junio de 1992. Un hombre fuma al lado de un joven asesinado por un francotirador
Sarajevo, junio de 1992. Un hombre fuma al lado de un joven asesinado por un francotirador.

  Gregorio Morán, escritor y periodista

Todos están muertos. Un chaval encogido, porque la metralla te tira y te encoje, como si volvieras a nacer, pero no te levantarás más. Un fondo de tranvía desvencijado y un quiosco que serviría para vender billetes o periódicos, que no resucitará nunca. Un alminar, al fondo, que conserva su esbeltez, junto a una mezquita desolada. Pero el que domina la escena es un hombre que fuma, con uniforme de funcionario de tranvías, sin mirada, como si fuera su último cigarrillo. Cristales rotos. La desolación de un ángulo de la guerra en Sarajevo. Nadie observa nada, como si todos, muertos, fumador, tranvía, estuvieran esperando la funeraria de la Historia. Todos, hasta el que aspira con ansiedad el cigarrillo, están muertos.

Sarajevo, octubre de 1993. Una niña moribunda es trasladada al hospital .
Sarajevo, octubre de 1993. Una niña moribunda es trasladada al hospital.

  Maruja Torres, periodista y escritora

Bondad y desesperación aparecen en esta imagen, este instante. Sin embargo, estoy harta, harta de tener que ver cómo la buena gente recoge los pedazos ensangrentados de una vida tras otra, de muchas vidas. Y solo quiero pensar en quienes ordenan las guerras y en quienes ciegamente les obedecen, en los señores y en los asesinos. Cierro los ojos. Me concentro, y les maldigo, sí les maldigo. Y no me quedo mejor.

Sarajevo, enero de 1994 Un hombre reza ante la tumba de un familiar.
Sarajevo, enero de 1994 Un hombre reza ante la tumba de un familiar.

  Javier Espinosa, periodista

El cementerio de Sarajevo fue una de las imágenes que confirmaron el fracaso absoluto de la comunidad internacional a la hora de detener crímenes de guerra. No solo eso, fue también un ejemplo de cómo el sistema internacional instituido tras la Segunda Guerra Mundial comenzaba a demostrar sus enormes limitaciones y quizás su incapacidad para evitar que el escenario internacional no se rija por la ley del más fuerte -enterrando todos esos alegatos ficticios que se hacen al valor de los derechos humanos o la justicia-, algo que después ratificarían guerras ilegales pero sin ninguna repercusión para sus responsables como la de Iraq.

Sarajevo, octubre de 1993. Varias mujeres atraviesan un puente destruido por los bombardeos.
Sarajevo, octubre de 1993. Varias mujeres atraviesan un puente destruido por los bombardeos.

  Rafael Doctor, director del Centro Andaluz de Fotografía

Ha habido un cataclismo pero la calzada está despejada y por ella un señor de pelo blanco y cabizbajo pasea con una bolsa blanca. No sé si es de plástico o de tela, no sé si porta en ella enseres o es basura. Todo está tan perfectamente destruido que parece un escenario más que una imagen de la vida cotidiana de una ciudad sitiada por una guerra. Como los brotes de hierba tras el invierno, las ropas se tienden al sol en los balcones y ventanas y llenan de esperanza ese mundo violado y asesinado.

Sarajevo, enero de 1994. Un hombre come en un comedor popular.
Sarajevo, enero de 1994. Un hombre come en un comedor popular.

Ramón Lobo, periodista

 Sarajevo, 1993. Pero podría ser Madrid, 1937. El hombre come de un plato hondo que parece reunir todo el menú del día. Aunque no vemos los ojos, se intuyen tristes. Viste boina calada como la gente de campo, y tiene abrigo, un resto de su vida anterior. Es invierno. En la lentitud de la cuchara se concentra el peso de la vida. Pese a la derrota aparente, si levantara la cabeza veríamos dignidad.

Sarajevo, enero de 1994. Varios ciudadanos caminan por la nieve entre autobuses destruidos.
Sarajevo, enero de 1994. Varios ciudadanos caminan por la nieve entre autobuses destruidos

  Iván de la Nuez, ensayista

 Esta es la foto del fin de un mundo. El fin de un país y un sistema que se vienen abajo para siempre. Es la foto de la guerra que nace y del comunismo que muere. Y esa gente que se desplaza por la nieve dibuja el tránsito hacia una vida en el prefijo: a punto de ser, para siempre, ex y post comunistas, ex y post yugoslavos. Aquí se dibuja un camino entre el hogar controlado y la intemperie sin control. Entre la comunidad vigilada y la desbandada asediada. En 1992, esta foto testimoniaba un mundo que se venía abajo junto con sus muros. Veinticinco años después, recupera su actualidad ante el nuevo mundo que los levanta.

Sarajevo, octubre de 1993. Varios niños juegan entre coches y camionetas destrozadas.
Sarajevo, octubre de 1993. Varios niños juegan entre coches y camionetas destrozadas

Teo Allain Chambi, peruano, nieto de Martin Chambi

 Las cruentas guerras y toda la destrucción que traen consigo han producido intenso e irreparable dolor humano. Estamos conmocionados con estos hechos que solo demuestran el resultado del mal que es capaz de producir el hombre a través de invasiones militares abusivas y erróneas. Pero la vida ha de continuar, y los niños, aun cuando quedarán marcados también por los signos de los tiempos que les tocó vivir, seguirán jugando en su condición de inocentes en un paisaje desolador, y crecerán con una expectativa de esperanza si es que no sucumben antes a los embates de la deformación intelectual y del fanatismo.

Sarajevo, octubre de 1993. Unos niños juegan al baloncesto en una plaza salpicada de metralla.
Sarajevo, octubre de 1993. Unos niños juegan al baloncesto en una plaza salpicada de metralla.

Antonio de la Torre, actor de cine y periodista

Como actor y periodista, he pasado la vida preguntándome cómo se pueden (y se deben) contar las historias en primera y tercera persona. Y por tanto, cómo se trastoca la realidad y la percepción del mundo, según la posición del sujeto. Al contemplar la foto, me vuelve esa misma reflexión: se me antoja inevitable que la atención del espectador se desvíe inicialmente a las paredes horadadas ya para siempre de todo vestigio de inocencia, manchadas por la huella de la guerra. Ausentes de toda marca de horror o desesperanza, los jugadores simplemente contemplan expectantes el vuelo de un balón buscando la canasta. Con la indudable certeza de que tanto si entra, como si sale, van a tener que seguir.

Sarajevo, marzo de 1994 Cuatro niñas miran desde el interior de una furgoneta destrozada.
Sarajevo, marzo de 1994. Cuatro niñas miran desde el interior de una furgoneta destrozada.

   Héctor Abad Faciolince, escritor colombiano

En el cristal las balas forman telarañas. Ellas parecen tranquilas, tibias en sus vestidos de lana. ¿Alguien se habrá ofendido con sus rostros serenos de mirada fija, sincera, y les apuntó al ojo, a la frente, al corazón? La guerra no perdona a los vivos, pero tampoco a una simple imagen de mujeres vivas. En la foto a la foto (si eso es) se leen rostros insoportablemente hermosos para quienes adoran la muerte. Es difícil saber qué es más fuerte, si la presencia intacta de las muchachas, o el odio que las quiso destruir. ¿O ellas están ahí y se plantan frente a la muerte como ante un espejo roto?

Sarajevo, julio de 1993. Biblioteca destrozada por una bomba incendiaria.
Sarajevo, julio de 1993. Biblioteca destrozada por una bomba incendiaria



Màs información:  http://www.heraldo.es/noticias/internacional/2017/04/06/bosnia-anos-despues-por-gervasio-sanchez-1168240-306.html