sábado, 19 de enero de 2013

Investigation Shows Spanish Ruling Party’s Ex-Treasurer Had $29 Million in Swiss Account



MADRID — Spain’s governing Popular Party was drawn deeper into a web of corruption scandals this past week, after the Swiss authorities informed the Spanish judiciary that the party’s former treasurer had amassed as much as 22 million euros, or $29 million, in Swiss bank accounts.

The treasurer, Luis Bárcenas, resigned from his job in 2009, after being indicted in the early stages of an investigation, which is still ongoing, into a scheme of kickbacks and illegal payments allegedly involving other conservative party politicians.

Mr. Bárcenas has said that he is innocent and that the Swiss accounts were held on behalf of investors. The Popular Party, too, denied any link to the money. Alfonso Alonso, the party’s parliamentary spokesman, said at a news conference this past week that he and other party members were “outraged” by the discovery and called on the prosecuting judge to pursue the case “to the end.”

Nonetheless, the revelations have brought a fast-growing list of corruption investigations, which have unspooled across Spain, to the doorstep of the conservative government of Prime Minister Mariano Rajoy, who has so far remained silent. About 300 Spanish politicians from across the party spectrum have been indicted or charged in corruption investigations since the start of the financial crisis. Few have been sentenced so far.

Many of the investigations focus on real estate or infrastructure deals made during a decade-long construction boom that was brought to an abrupt end in 2008 by the world financial crisis, in which transactions were masterminded by property entrepreneurs, facilitated by local politicians and recklessly financed by regional banks.

However, some of the cases have involved bribes, embezzlement and tax evasion unrelated to the construction frenzy. Instead, they have tainted the upper echelons of Spanish society as well as the country’s institutional fabric, from the monarchy to the Supreme Court.

Iñaki Urdangarin, the son-in-law of King Juan Carlos, became the first member of the royal family to appear in court last year, as part of an ongoing investigation into whether he and some business associates siphoned off millions of euros from tourism and sports events. Meanwhile, Chief Justice Carlos Dívar resigned last June after being accused by a fellow judge of claiming several vacations as business expenses.

“I believe that the level of corruption that we’re now uncovering is well beyond anything that we had, at least in living memory,” said Alfonso Osorio, the president of BDO Spain, an auditing firm. “This corruption is sending the message that anything goes in the country, which could also really hurt Spain’s image around the world.”

The Swiss money held by Mr. Bárcenas gave fresh ammunition to the main opposition Socialist Party, whose leader, Alfredo Pérez Rubalcaba, called on Mr. Rajoy “to come out and give a public explanation” in response to the “huge social alarm” that news of the secret Swiss funds had sparked.

Mr. Rajoy has not responded so far. He has also steered clear of commenting on fraud charges against other politicians in his native region of Galicia. Ángel Currás, the conservative mayor of Galicia’s capital city, Santiago de Compostela, was charged this month as part of a widening investigation into illegal public works contracts awarded across the region. Mr. Currás denies wrongdoing and has refused to step down.

The Socialists, however, have also been embroiled in several scandals, particularly in their stronghold of Andalusia, Spain’s largest region, where prosecutors have accused some local officials of paying fictitious early retirement benefits to relatives and friends.

Meanwhile, in the independent-minded Catalonia, corruption and money-laundering investigations have also recently put the spotlight on some prominent politicians from the region’s governing Convergència i Unió party.

Ciclogénesis explosiva


jueves, 17 de enero de 2013

"I'm in the Mood for Love"





Lo que la película ‘Lincoln’ no dice sobre Lincoln



Fuente: http://blogs.publico.es/dominiopublico/6405/lo-que-la-pelicula-lincoln-no-dice-sobre-lincoln/

La película Lincoln, producida y dirigida por uno de los directores más conocidos de EEUU, Steven Spielberg, ha reavivado un gran interés por la figura del presidente Lincoln, uno de los presidentes que, como el presidente Franklin D. Roosevelt, ha intervenido siempre en el ideario estadounidense con gran recuerdo popular. Se destaca tal figura política como la garante de la unidad de EEUU, tras derrotar a los confederados que aspiraban a la secesión de los Estados del Sur de aquel Estado federal. Es también una figura que resalta en la historia de EEUU por haber abolido la esclavitud, y haber dado la libertad y la ciudadanía a los descendientes de las poblaciones inmigrantes de origen africano, es decir, a la población negra, que en EEUU se conoce como la población afroamericana.

Lincoln fue también uno de los fundadores del Partido Republicano que en sus orígenes fue directamente opuesto al Partido Republicano actual, que está hoy altamente influenciado por un movimiento –el Tea Party- chauvinista, racista y sumamente reaccionario detrás del cual hay intereses económicos y financieros que quieren eliminar la influencia del gobierno federal en las vidas económicas, sociales y políticas del país. El Partido Republicano fundado por el presidente Lincoln era, por el contrario, un partido federalista, que consideró al gobierno federal como garante de los Derechos Humanos. Y entre ellos, la emancipación de los esclavos, tema central de la película Lincoln, fue al que Lincoln dio mayor hincapié. Terminar con la esclavitud significaba que el esclavo pasaba a ser trabajador, dueño de su propio trabajo.

Ahora bien, Lincoln, incluso antes de ser presidente, consideró otras conquistas sociales como parte también de los Derechos Humanos, y entre ellas, el derecho del mundo del trabajo a controlar, no sólo su trabajo, sino también el producto de su trabajo. El derecho de emancipación de los esclavos transformaba al esclavo en una persona libre asalariada, unida –según él- en lazos fraternales con los otros miembros de la clase trabajadora, independientemente del color de su piel. Sus demandas de que el esclavo dejara de serlo y de que el trabajador –tanto blanco como negro- fuera el dueño, no sólo de su trabajo, sino también del producto de su trabajo, eran igualmente revolucionarias. La emancipación de la esclavitud requería que la persona fuera la dueña de su trabajo. La emancipación de la clase trabajadora significaba que la clase trabajadora fuera la dueña del producto de su trabajo. Y Lincoln demandó los dos tipos de emancipación. El segundo tipo de emancipación, sin embargo, ni siquiera se cita en la película Lincoln. En realidad, la ignora. Y utilizo la expresión “ignora” en lugar de “oculta”, porque es del todo posible que los autores de la película o del libro sobre el que se basa ni siquiera conozcan la historia real de Lincoln. La Guerra Fría en el mundo cultural e incluso académico de EEUU (que continúa existiendo) y el enorme dominio de lo que en allí se llama la Corporate Class (la clase de los propietarios y gestores del gran capital) sobre la vida, no sólo económica, sino también cívica y cultural, explica que la historia formal de EEUU que se enseña en las escuelas y en las universidades sea muy sesgada, purificada de cualquier contaminación ideológica procedente del movimiento obrero, sea socialismo, comunismo o anarquismo. La gran mayoría de estudiantes estadounidenses, incluso de las universidades más prestigiosas y conocidas, no saben que la fiesta del 1º de Mayo, celebrada mundialmente como el Día Internacional del Trabajo, es una fiesta en homenaje a los sindicalistas estadounidenses que murieron en defensa de trabajar ocho horas al día (en lugar de doce), victoria que inició tal reivindicación exitosa en la mayoría de países del mundo. En EEUU, tal día, el 1º de Mayo, además de no ser festivo, es el día de la Ley y el Orden -Law and Order Day- (ver el libro People’s History of the U.S., de Howard Zinn). La historia real de EEUU es muy distinta a la historia formal promovida por las estructuras de poder estadounidenses.........

miércoles, 16 de enero de 2013

La mujer a los 50: inventario y cuenta nueva

CLAUDIA PIÑEIRO. Una mirada que se atreve a los desafíos.


Siempre me preocupó la idea de la muerte. En realidad, más que la idea de la muerte misma, lo que me inquieta desde una temprana edad es tener una conciencia absoluta de la finitud: esto, algún día, se acaba. Durante mucho tiempo me conformé multiplicando mi edad por dos y concluyendo: tranquila, todavía no llegaste a la mitad de la vida. Pero desde hace unos años las cuentas no me dan, a menos que, como el Magiclik, yo haya venido al mundo con garantía por 104 años.

Son los cincuenta los que marcan la verdadera bisagra. Cuando uno cumple treinta o cuarenta cree que está pasando por un umbral hacia otra vida. Es un error de juventud. Son números redondos y eso impacta, pero nada más, a esa edad aún queda bastante rollo por delante. Cuando uno cumple cincuenta se ríe de aquel que fue y de las preocupaciones que hoy sabe no merecían tanta dedicación. Se ríe un rato, no más, porque enseguida concluye que ahora sí, que éste, el de los cincuenta, es el verdadero umbral. Es entonces cuando aparecen señales evidentes de que algo, de verdad, cambió. O de que algo tiene que cambiar. O de que nada, nunca, cambiará. Elige tu propia aventura, si es que puedes.

Algunas modificaciones se notan más que otras. El cuerpo, por ejemplo, se hace notar. Hasta mis amigas más flacas, esas que nunca se preocuparon por hacer dieta y que persisten en seguir usando un jean apretado, de pronto portan una especie de matambre arrollado en la cintura que logran disimular cuando están paradas pero que aflora, impertinente, en cuanto se sientan. “Es hormonal, por la edad”, dicen cuando te descubren mirando su cintura con aflicción, “no se puede hacer nada”. Luego, en defensa propia, te echan la maldición: “Ya vas a ver”. Y ves, claro que ves. El cambio no se limita a la cintura. Los pechos van camino a conformar un bloque único e indiferenciado, donde es difícil determinar pecho izquierdo y pecho derecho. Las manos se manchan con pecas que no son de sol sino de vejez. Si salen canas se tiñen, pero lo que no es fácil de ocultar es que el pelo está cada vez más ralo, cada vez más fino y cada vez más opaco. Los ojos se dividen entre los operados que siempre miran con asombro, las cejas levantadas y una expresión como si los hubieras agarrado metiendo el dedo en el tarro de dulce de leche, y aquellos otros, los que no pasaron por el bisturí, a los que se le cayeron los párpados.

Claro que no a todas se nos presentan las mismas marcas de época ni nuestros cuerpos son máquinas que se comportan de un modo preestablecido. Cada una va haciendo lo que puede. Una noche una amiga de mi misma edad se preparaba frente al espejo para una cena que íbamos a compartir con otras amigas. Su hijo adolescente la observaba tirado en la cama, mirando una película o aparentando mirar una película. Ella no hacía demasiado, apenas se acomodaba el pelo, se desabrochaba el último botón de la camisa, se miraba semi girada hacia un lado y luego semi girada hacia el otro, lo que hacemos todas antes de salir. De pronto el adolescente le dijo: “Maaa”. “Qué”, contestó mi amiga. “¿Alguna vez te pusiste a pensar que tenés la misma edad que Madonna?; es increíble, ¿no?” La frase fue lapidaria, inoportuna, escandalosa, cruel y cierta. Mi amiga salió con el peor de los humores. Y su humor nos lo contagió a las demás: esa noche, todas supimos que teníamos la misma edad de Madonna. O eso creíamos, al día siguiente una de las integrantes más obsesivas del grupo vino con el dato preciso: No tenemos la misma edad, ella es dos años mayor.

Michelle Pfieffer, Siri Hustvedt, Mercedes Morán, Juliette Binoche, todas están años más, años menos, rondando los cincuenta. O sea, se puede llegar en mejor estado, lo que sí, es más caro y más trabajoso.

Pero dejando de lado lo físico, lo que verdaderamente marca el umbral en esta década es tomar conciencia o no de la propia vida, revisarla o no, aceptarla o no. Y la propia vida nos incluye a nosotros como individualidades, pero también a nuestra familia, a nuestros amores (maridos, novios, amantes), a nuestros amigos, a nuestro trabajo. ¿Estamos donde queremos estar? ¿Estamos con quien queremos estar? La respuesta puede ser que sí, y en ese caso valoraremos más aquello que logramos y que hoy constituye “nuestra vida”, lo seguiremos abonando, trabajaremos para que no se rompa, lo disfrutaremos. La respuesta puede ser que no, y entonces se activará el motor para buscar un lugar más propicio donde pasar los años que quedan. Lo que sin dudas es imperdonable a esta altura de la vida es no tener el coraje suficiente para hacerse la pregunta: ¿tengo la vida que quiero tener?, no darse permiso para cuestionar si uno es feliz o no y mirar hacia otro lado para no tener que decidir si seguir como hasta ahora o cambiar.

“Si alguien me hubiera preguntado cuando cumplí cincuenta años si estaba satisfecha con mi vida hasta entonces, hubiera respondido que estaba razonablemente conforme con mis logros personales y profesionales. No es que no quisiera ahondar por temor a encontrarme con un lado oscuro de mi personalidad, pero siempre creí que si algo funciona es mejor dejarlo que siga así.” Con este monólogo interior empieza la película de Woody Allen La otra mujer que se estrenó a fines de los años 80. Gena Rowlands le daba vida a la protagonista a quien corresponde ese monólogo interior, Marion Post, una profesora universitaria de filosofía que se toma un verano sabático para escribir un libro postergado. Pero en el departamento vecino a su estudio están haciendo arreglos y los ruidos de la construcción no le permiten concentrarse en la escritura. Por ese motivo decide alquilar temporalmente otro departamento en un edificio donde su vecino de piso es un psiquiatra. Entonces ya no son los ruidos de los albañiles los que no la dejarán trabajar, sino la voz de otra mujer, Hope (interpretada por Mia Farrow), que le llega a través de los tubos de la ventilación del edificio. Hope es una mujer joven, embarazada, que no está enamorada de su marido y no quiere tener el hijo que espera. Escuchando los planteos de esta “otra mujer” a su psiquiatra, Marion, de cincuenta años se da cuenta de que nunca se permitió repensar su propia vida, una vida en la que no disfrutó, en la que siempre hizo lo que era esperable que hiciera. O sea, a lo largo de la película desdice el monólogo con el que arranca. La otra mujer a la que alude el título es esa que habla del otro lado de la pared, pero también es esta otra mujer que la misma Marion está buscando dentro de ella, una mujer que hasta ahora no sabía que existía. Y una de las primeras conclusiones que saca como consecuencia de poner en duda su vida hasta ese momento es que la imagen que ella tiene de sí misma es absolutamente diferente a la que los demás tienen de ella. O sea que tanto trabajo y esfuerzo por ser quien los otros querían que ella fuera (sus padres, su actual marido, su primer marido, sus colegas) ni siquiera valió la pena. Escuchar la facilidad con la que Hope habla con el analista de sus miedos y sus sentimientos le permiten a Marion, por primera vez, pensar en los suyos.

Pero si hay algo que me interesa de esta película es la trasmisión de cierto saber de madres a hijas. Y la no trasmisión de otros. Las madres solemos pasar muchos saberes (y varios errores) cotidianos o intelectuales casi como un legado. Podemos darles una receta o explicarles la forma más efectiva para sacar una mancha de un vestido de seda, pero también recomendar un libro, una película, pensar cómo solucionar juntas un problema. Sin embargo lo que nos está prácticamente vedado de trasmitir, si es que la hubo, es la experiencia de la desilusión matrimonial. ¿Por qué? Porque ese relato involucra a su padre. Y no se trata de responsabilidades, ni culpas, sino simplemente de que para contar esa historia hay que hablar de quien compartió con uno esa parte de la vida, una vida puesta en común, con ilusiones, esperanzas y desaciertos, un hombre que no sólo es el que uno quiso sino también su padre. Y entonces esa charla no es posible, o nunca puede ser una charla sincera.

Hacia la mitad de la película hay una escena fundamental en la que Marion lee el poema de Rilke “Torso de Apolo arcaico”. El libro que tiene en sus manos perteneció a su madre que hacía poco acababa de fallecer. La clave de la escena está en los dos últimos versos: “… porque aquí no hay un solo lugar que no te vea. Debes cambiar tu vida”.

El libro, exactamente sobre esas dos líneas, muestra una mancha. Marion estudia esa mancha y se da cuenta de que son las huellas de dos lágrimas ya secas. Entonces ella ahora lo sabe: su madre lloró sobre esos versos. Pero nunca antes había notado que su madre haya sido infeliz, que haya querido cambiar de vida, que el lugar donde estaba no fuera aquel donde quería estar.

También hay una escena similar en Los Puentes de Madison cuando la hija de la protagonista, Francesca (interpretada por Meryl Streep), lee los diarios de su madre que acaba de morir y se entera de que durante su matrimonio se enamoró perdidamente de Robert Kincaid (interpretado por Clint Eastwood), un fotógrafo de la National Geographic, que pasó de casualidad por ese pueblo de Illinois a tomar imágenes de sus puentes. Francesca no se va con él a pesar de lo que siente, decide sostener esa familia en la que cada vez será menos feliz, pero se reserva estar con el hombre al que amó después de la muerte. Por eso es que se lo cuenta a sus hijos en ese diario, para que cumplan su última voluntad: tirar sus cenizas desde los Puentes de Madison, donde unos años antes fueron arrojadas las de Robert Kincaid. Lo que más me conmueve de esta escena es la reacción de la hija de Francesca. El varón se enoja con su madre pero ella no, o mejor dicho, no se enoja porque su madre haya tenido un amante, se enoja porque no se lo hubiera dicho, porque ella misma está desde hace un tiempo en una crisis matrimonial, porque está encerrada en una vida que la hace infeliz pero de la que no puede salir. “Por qué no me lo dijiste antes, por qué no lo supe”, dice su hija, como si saberlo le hubiera dado el permiso necesario para cambiar su vida.

Mi madre quedó viuda a los cincuenta años. Después de la muerte de mi padre nunca más le conocimos un novio ni supimos ningún detalle de su vida sentimental, si es que la hubo. Yo cerca de los cincuenta me divorcié. Y cerca de los cincuenta espero volver a enamorarme. La mitad de mis amigas se separaron cerca de los cincuenta, la otra mitad no. No hay instrucciones para ser feliz. Sólo preguntas y posibles respuestas íntimas. Pero el momento para hacerlas es ahora, antes de que los párpados se nos caigan del todo y ya no nos dejen ver.

martes, 15 de enero de 2013

"Sólo un medicamento de cada tres es eficaz de verdad"


"Un tercio de los medicamentos comercializados son completamente ineficaces, no tienen ningún efecto terapéutico. Otro tercio puede causar problemas secundarios al no ser bien tolerados por el paciente o se utilizan mal al prescribirlos a personas que no los necesitan. Finalmente, queda otro 33% que es la cantidad de fármacos realmente útiles para curar una enfermedad o algún problema de salud”. Estos son los controvertidos datos que el francés Philippe Even, profesor emérito en la Universidad Paris Descartes y antiguo miembro de la comisión científica del Ministerio de Sanidad galo, ha obtenido tras analizar con su equipo de colaboradores cerca de 20.000 informes sobre medicamentos comercializados en Francia.
"Sólo un medicamento de cada tres es eficaz de verdad"

Even, como aclara en una conversación con El Confidencial, es consciente de que ha abierto la caja de Pandora sobre una cuestión de primer orden, tanto para los consumidores, como para los gobiernos que subvencionan estos productos y, principalmente, para los grandes laboratorios farmacéuticos. La repercusión de su último libro Le guide des médicaments: utiles, inutiles ou dangereux es una buena prueba de ello. Sin embargo, no le tiembla la voz a la hora de señalar a los culpables: “En primer lugar los profesionales médicos, que están desinformados o seducidos por los ‘regalos’ de los visitadores médicos; en segundo lugar, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), que es quien autoriza la comercialización y, finalmente, la propia falta de moral de la industria farmacéutica, que conoce a la perfección los riesgos y beneficios de sus productos, pero aún así hace todo lo posible por comercializarlos, una actitud que en parte es normal porque ese es su negocio”. 

Una responsabilidad compartida entre laboratorios, gobiernos y médicos
La larga experiencia de este investigador octogenario, el unánime reconocimiento de la comunidad científica por su contribución a la ciencia y, quizá también, su condición de retirado del cuerpo de funcionarios del Estado, hace que Even exponga sus críticas con una agradecida claridad y sin preocuparse por convertirse en el enemigo público número uno de esta poderosa industria. “Conozco muy bien el funcionamiento de las comisiones encargadas de dar el visto bueno a los fármacos y te puedo decir que muchos de sus miembros tienen relaciones muy próximas a las propias farmacéuticas, incluso económicas”.Casi todos los medicamentos destinados a frenar la pérdida de memoria son placebos

Estas prácticas son más habituales en Europa que en Estados Unidos, “donde son más independientes y honestos”, explica el profesor. Even va más allá en su búsqueda de responsabilidades e incluso señala que el máximo responsable de la EMA, Andreas Pott, tiene una gran cantidad de acciones en empresas farmacéuticas. Además pone en duda el buen ejercicio de sus funciones. Unas estrechas amistades calificadas de peligrosas por Even porque, citando al pensador mejicano de origen austríaco Iván Illich, quien arremetió duramente contra la medicina profesional y las patentes, "la industria farmacéutica amenaza la salud de las personas".

Más allá de los “múltiples lazos” entre los organismos encargados de regular la comercialización de los medicamentos y los laboratorios que los producen, el profesor Even señala la “complicidad de los gobiernos” en todo este proceso de comercialización de fármacos con un dudoso beneficio. “Los gobiernos también tienen su parte de responsabilidad porque, aunque no son competentes para sacar un medicamento del mercado, podrían acabar con esta situación simplemente con dejar de subvencionar ciertos fármacos. Pero, desgraciadamente, siguen pagando”, añade. Una financiación que en el caso del gobierno galo llega al 75%, el doble que en Alemania o Inglaterra. De hecho, la consigna más repetida de Even durante toda la entrevista es que “un medicamento sin financiación estatal es un medicamento muerto”.

“Hay que retirar las píldoras anticonceptivas de tercera generación”

A lo largo de las 900 páginas con las que cuenta el último ensayo de Even, que firma conjuntamente con el urólogo y exministro francés de cooperación Bernard Debré, se desengranan todos los mecanismos y actores de un sistema que en muchas ocasiones antepone la búsqueda de beneficios a la salud de las personas. Uno de los casos más claros para Even son las píldoras anticonceptivas de tercera generación, que “tienen el mismo efecto que las de segunda generación, pero son infinitamente más perjudiciales porque pueden generar embolia pulmonar y llegar a provocar la muerte”. Sin embargo, la tardanza del gobierno francés a la hora de retirar medicamentos ya prohibidos en otros países no le permite ser demasiado optimista.Las farmacéuticas tienen una política de desprestigio de los medicamentos viejos porque obtienen menos financiación para ellos

Respecto a los placebos o fármacos sin efectos terapéuticos, el profesor cita varios destinados a combatir la tos o la expectoración, pero sobre todo aquellos revitalizantes o supuestamente destinados a frenar la pérdida de memoria. Por otra parte, el porcentaje más alto de medicamentos prescritos sin necesidad son aquellos contra la hipertensión arterial, la osteoporosis, la diabetes, el asma y el colesterol, “los pretextos más recurrentes por los profesionales médicos para recetar ciertos tipos de medicamentos”.

Teniendo en cuenta los cálculos de Even, solo hay en el mercado 1.700 medicamentos diferentes (originales, es decir, moléculas), pero se comercializan más de 4.000 que son “renombrados y publicitados remarcando alguna otra característica para poder venderlos”. En ocasiones, las copias son incluso más caras que los originales. “Pero esto no es todo, las farmacéuticas tienen una política interna de desprestigio de los medicamentos viejos porque ya no obtienen financiación para ellos”.

“Hace 20 años que casi no se fabrican medicamentos para salvar vidas”

Precisamente por ello, Even recalca que “los grandes medicamentos” que han contribuido a aumentar la calidad y esperanza de vida dejaron de desarrollarse en los años 90. “Es muy lento y complicado desarrollar tratamientos para el cáncer o el alzhéimer y la mayoría de estos fármacos se desarrollan en laboratorios universitarios, los comerciales se centran más en desarrollar fármacos para aplicaciones puntuales o los llamados medicamentos milagro, cuyos resultados están más que en entredicho”.Solo hay 1.700 fármacos diferentes, pero se comercializan más de 4.000

La lógica de esta lucrativa industria es muy sencilla, según denuncia Even. “Desarrollar un nuevo medicamento para una enfermedad aún sin cura es muy costoso y complejo, por eso solo se destina un 5% de los beneficios a investigación, un 15% al desarrollo y un 10% a la fabricación. En cambio, se destina cerca de un 50% a la promoción y el tráfico de influencias. Solo en Washington hay 600 lobistas y en Bruselas otros tantos. Por otra parte, les resulta más beneficioso promover tratamientos preventivos, que se han adelantado de 10 a 30 años en gente sana para combatir enfermedades que nunca tendrán. Al final todos tendremos el colesterol alto, seremos hipertensos y hasta locos, pero todo en potencia y con la complicidad de un buen número de especialistas médicos”, sentencia el profesor.

Robert Walser


"Hoy en día, se pretende meter enseguida en la lista negra de los raros a todo aquel que sea aún un poco dueño de sí mismo, lo que da brillante testimonio de la trágica falta de consideración, así como de una negligencia, lamentablemente demasiado arraigada en la sociedad, en los asuntos del trato y las relaciones humanas"

Robert Walser

lunes, 14 de enero de 2013

La vida como propiedad emergente

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Para la mayoría de los biólogos, las propiedades emergentes sólo adquieren interés al nivel de la complejidad de los sistemas vivos (tejidos, órganos, autonomía biológica, autorreproducción, comportamiento de insectos sociales y demás). La biología ofrece incontables ejemplos donde el incremento de complejidad va acompañado del surgimiento de sofisticadas propiedades emergentes. Si consideramos un panal real, cada abeja parece comportarse como un elemento independiente, actuando aparentemente por su cuenta, pero el conjunto de la población de abejas compone una estructura colectiva altamente sofisticada. Lo mismo puede decirse de un hormiguero o cualquier otro tipo de sociedad de insectos. Otro ejemplo sería el vuelo en formación de las aves migratorias como ejemplo de "inteligencia colectiva". Otro fenómeno muy interesante, que pertenece a la autoorganización de sistemas vivos "más simples", es el "sentido de quórum". Se trata de un mecanismo de señalización dependiente de la densidad celular que emplean muchas especies bacterianas. Por encima de cierto umbral de concentración celular, aparecen nuevas propiedades colectivas en la colonia que no se manifestaban a densidades celulares menores. El sentido de quórum controla varias funciones importantes, incluyendo la producción de factores de virulencia o la formación de películas bacterianas, así como la capacidad de infectar organismos superiores, como en Pseudomonas aeruginosa, o la biolumniscencia, como en Vibrio fischeri. Básicamente es una señalización intercelular basada en la producción de moléculas especiales que activan genes, que a su vez producen ciertas proteínas.
En todos estos casos vamos a parar a una idea ya considerada, y es que las pautas regulares de autoorganización no obedecen a ninguna imposición de reglas externas. Se trata de patrones de autoorganización complejos, pero sin ningún centro organizador localizado.
De hecho, este concepto de la autoorganización y las propiedades emergentes como una colectividad conjuntada, sin un centro organizador localizado, está siendo objeto de escrutinio en las ciencias cognitivas: varios especialistas convienen ahora en que la misma noción del "yo" es una propiedad emergente que surge de la yuxtaposición de emociones, memoria, pensamientos, recuerdos, etcétera. De acuerdo con esta idea, el "yo" no está localizado en ninguna parte, sino que sería un patrón organizado sin centro.

....Lo que hay son las diferentes funciones y componentes que se combinan y juntos producen un ego transitorio, no localizable, que sin embargo, se manifiesta como una entidad percibible [..] nunca descubriremos una neurona, un alma o alguna esencia central que constituya el yo emergente de cualquier persona (Fancisco Varela)
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La vida emergente
Pier Luigi Luisi

Anonymous tumba las webs del MIT y DOJ como tributo a Aaron Swartz

Fuente: http://alt1040.com/2013/01/anonymous-mit-doj-tributo-aaron-swartz

Tan sólo unas horas después de que el MIT anunciara que abría una investigación interna en torno a la muerte de Aaron Swartz, el colectivo Anonymous ha decidido dejar su huella en forma de tributo al joven. Deface a la página del MIT junto a una serie de ataques en conjunto con la página del Departamento de Justicia, la cual sigue a estas horas sin posibilidad de acceso. Junto a los ataques, Anonymous hace un llamamiento popular hacia un cambio de reforma sobre los delitos informáticos.



La imagen de esta entrada forma parte del "tributo" al que se ha querido unir el colectivo y que se pudo ver durante varias horas en la página inicial del MIT. Como la mayoría sabréis, Swartz, co-fundador de Reddit y firme defensor del libre acceso a la información en la red, se suicidó este pasado viernes.

Mientras parte de la comunidad científica y académicos realizaban durante este fin de semana un homenaje a Swartz subiendo sus papers libres a la red en PDF y anunciándolo a través de Twitter con el hashtag #PDFtribute, Anonymous decidía ofrecer su particular homenaje. Lo hacía atacando a dos de las partes que se suponen implicadas en el caso de Swartz, la página del MIT y la del DOJ.

Junto al ataque, Anonymous lanza realiza un llamamiento, una "lista de deseos" en memoria del activista donde se pide una serie de reformas:
Hacemos un llamamiento tras la tragedia como base para que se realice una reforma de las leyes de delitos informáticos, y el exceso con el que los fiscales las utilizan.
Hacemos una llamamiento tras la tragedia como base para que se lleve a cabo una reforma de los derechos de autor y la propiedad intelectual, volviendo a los principios propios del bien común de muchos, en lugar de la ganancia privada de unos pocos.
Hacemos un llamamiento tras la tragedia como base para que se reconozca la opresión y las injusticias amontonadas a diario por ciertas personas e instituciones.
Hacemos un llamamiento tras la tragedia como base para un compromiso renovado y firme hacia una Internet libre y sin trabas, a salvo de la censura y con igualdad de acceso para todos.

En estos momentos la página del MIT ya ha sido restaurada. Por contra, la página del Departamento de Justicia continúa inaccesible.

domingo, 13 de enero de 2013

Aaron Swartz y el mundo que queremos construir



Fuente: http://www.marilink.net/2013/01/aaron-swartz-mundo-construir
            http://alt1040.com/2013/01/programador-fiscal-swartz-suicidio

Si a alguien le queda alguna duda de la pérdida que sufre nuestra generación con la muerte de Aaron Swartz hoy, sólo tiene que leer cómo vivió sus 26 años. En una conferencia que dio en 2007 contó cómo había conseguido trabajar en lo que le gustaba, y en sus palabras conocemos su mente libre y brillante y su disposición para que hubiera un mejor acceso a la información. Aconsejaba ser libre, curioso, hacer muchas cosas, no detenerse.

Estaba preocupado por el maltrato que recibían las mujeres y las minorías en el entorno tecnológico, su negación por parte de hombres y blancos, y lo consideraba un problema de sistema.

Swartz, con 14 años, ayudó a desarrollar el RSS 1.0, uno de los estándares más usados en internet para difundir contenidos. Trabajó con Larry Lessig en los primeros borradores de las licencias Creative Commons. Fue uno de los fundadores de Reddit. Co-diseñó, con John Gruber, el formato Markdown, hecho para facilitar la escritura con HTML (que estoy usando al escribir este post), y creó la arquitectura para la Open Library, un proyecto que tiene como objetivo “crear una página web para cada libro que exista”. Swartz también fundó DemandProgress, que movilizó a más de un millón de activistas y fue clave para detener SOPA y PIPA.

Creó un script para bajar sistemáticamente papers de JSTOR, una biblioteca digital de publicaciones académicas, y fue acusado por el MIT y por JSTOR por delitos contra el copyright. Pero aunque ellos se aseguraron de que Swartz no distribuyera este material, ”recibieron confirmación de que el contenido no fue ni iba a ser usado, copiado, transferido o distribuído”, y retiraron la denuncia, el gobierno de los Estados Unidos continuó adelante con los cargos, y arrestaron a Swartz. Aquí la sentencia completa del caso.

Su suicidio nos golpea porque nos hace preguntarnos por otras cuestiones, más allá de las personales o la anécdota de sus depresiones. Aaron Swartz estaba bajo cargos por “crímenes” contra el copyright (sí, voy a usar comillas) desde hace dos años.

Quien diga que liberar información académica para que todos tengan acceso a ella es un crimen, es un mentiroso o un imbécil. Aaron Swartz se enfrentaba a 35 años de cárcel y a una multa de un millón de dólares, unos castigos mucho más duros que para personas que cometen asesinatos o violaciones: al nivel de crímenes de terrorismo.

Durante todo el día de hoy hubo muchas reacciones a este tema: la gran pena de Tim Berners-Lee, el obituario escrito por Cory Doctorow, el post conmovedor de su ex, Quinn Said, la reflexión de Lessig sobre la extralimitación del sistema judicial y el mensaje de su familia donde responsabilizan al fiscal de Massachussets y al MIT de contribuir a la decisión trágica de Aaron. Ya hay una petición a la Casa Blanca para que destituyan a la fiscal.

Yo también creo que si nos importa el mundo que estamos construyendo, deberíamos dejar de mirar el caso de Aaron como el de un adolescente atormentado y preguntarnos qué tipo de Justicia tenemos, qué tipo de leyes mantenemos, qué tipo de sociedad permite que un esquema caduco de industria sostenga el copyright, y que adolescentes como Aaaron Swartz o, más cerca, en España, como Alfonso Fernández, (Alfon) sean tratados como terroristas. No se construye una sociedad abierta, que pueda dar oportunidades a todos, maltratando y persiguiendo a sus ciudadanos.

Spinoza y la necesidad de lo colectivo

Baruch Spinoza (1632-1677)
“Escupid sobre esta tumba. Aquí yace Spinoza".

Epitafio sobre su fosa común

Golpeado con saña por el neoliberalismo, el Estado de bienestar se tambalea. Las leyes, antiguas garantes de las libertades, son maniatadas por decretos de urgencia. La pérdida gradual de derechos laborales y prestaciones sociales rompe la cohesión social. Un argumento justifica la lógica política de esta guerra no declarada: la crisis económica obliga a tomar medidas excepcionales. Los gastos (nunca se habla de inversión) del Estado de bienestar, la parte social, no se pueden asumir, repiten cual tétrica letanía. Las partidas presupuestarias destinadas a las clases populares -aquellas para las que Robespierre reclamaba ayuda y asistencia- se reducen. Parece claro que su finalidad es desmontar el estado de bienestar. Sin embargo, van más lejos. El capitalismo pretende destruir el estado: la última frontera, al menos a priori, del principio de igualdad. Instaurado el librecambio financiero sin control estatal, dominando los intereses privados la esfera de lo público, entregados los recursos colectivos a los designios del mercado y fragmentada la vida social, el objetivo final del neoliberalismo aparece: el control ideológico de las emociones y, por extensión, sobre la incertidumbre proyectada en los ciudadanos. Instrumental para pulir vidrios, unos cuantos libros pequeños, un abrigo verde turco y un pantalón; otro abrigo de color, cuatro sábanas, siete camisas, una cama y una almohada, diecinueve cuellos, cinco pañuelos, dos cortinas rojas, una colcha, un pequeño cobertor de cama y dos hebillas de plata. Spinoza, el temido pensador de la subversión, falleció el 21 de febrero de 1677 y fue enterrado el día 25. Tenía 44 años. Dejó deudas, muy pocas, y una obra política y filosófica singular que cobra actualidad. Al barbero, Abraham Kervel, le debía un trimestre de afeitado: 1,90 florines.

Antes de la aceleración expansiva del modelo capitalista, la tensión social -la lucha política organizada de la clases sociales y la multitud- había conseguido que el Estado de bienestar estuviera respaldado, al menos en parte, por la ciudadanía, haciendo de lo común, de los elementos colectivos (sanidad, transporte, justicia, educación, igualdad de oportunidades), parte integrante, con matices, de la vida cotidiana. Ese apoyo, basado en el sentimiento de convivencia y pertenencia a una comunidad, era el mecanismo de contención frente a la ambición de los grupos de interés. Este juego de contrapoderes funcionó, al menos en Europa, desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta los primeros años ochenta (por fijar fechas). La extremada aceleración del modelo, proceso conocido como globalización o mundialización, ha producido, impulsado por la capacidad tecnológica, la ruptura del tejido social y la ausencia de la idea de pertenencia. En la actualidad, individuos aislados, atemorizados por la pérdida de la felicidad y la inestabilidad (como explica Richard Sennett), vivimos (casi) en un estado natural, “prepolítico”, donde apenas influimos en las decisiones que afectan a la vida diaria de la comunidad.

Baruch Spinoza (1632-1677), asistió, en la República de las Provincias Unidas, cuyo motor era Holanda, a una situación parecida a la actual. A mediados del siglo XVII, ese pequeño territorio, gobernado por Johan de Witt, era lo más parecido a una sociedad civil de libertades, refugio de pensadores y artistas, sostenida por un floreciente comercio. Eran libres, conscientes, y negaban, unidos, pese a sus diferencias, cualquier autoridad, monárquica o civil, que no fuera electa y consensuada. La experiencia duró poco. Volvió la Casa de Orange, manu militari, con su represión de espadas y valores, igual que ahora vuelve el neoliberalismo (la versión 3.0. del individualismo), bajo el pretexto de la recesión mundial, para terminar con el estado (social), heredero del pacto capital-trabajo. Demasiados derechos y un “mercado laboral rígido” impiden el desarrollo económico, sostienen. Flexibilizar, desmontar el tejido social, es la consigna: romper el estado y, por extensión, partir por la mitad la columna vertebral, incluso, de esta imperfecta e insuficiente "democracia de superficie".

"El hombre que se guía por la razón es más libre en el Estado, donde vive según leyes que obligan a todos, que en la soledad, donde solo se obedece a sí mismo". Así argumentaba Spinoza ( Ética, IV, LXXIII) su defensa del Estado como engranaje político de convivencia asociado al progreso humano frente a un "estado de naturaleza", anterior al pacto social. Coetáneo de Hobbes, del que se diferencia, y antesala de lo que luego será la teoría del contrato social de Rousseau (hasta llegar a Rawls y Habermas), esta senda de progreso civil es la que hoy está recorriendo, en sentido inverso, el neoliberalismo. Defensor de lo público, entendido como lo común, lo colectivo, es decir, lo que une por la base a los individuos entre sí en una sociedad, la reivindicación del pensamiento político de Spinoza, su idea de la necesidad de una colectividad crítica (aquí su engarce con Maquiavelo) se hace más necesaria que nunca en sociedades de hiperconsumo donde el único vector social es la satisfacción instantánea. Spinoza piensa en un Estado firme y seguro, soberano, apoyado en las decisiones populares, defensor de los individuos (y sus libertades) que vele, a su vez, por el destino de la multitud (y sus derechos). Esta doble misión, protección de las libertades individuales y colectivas, y pervivencia del Estado como garantía de estos derechos, es lo que hace imprescindible la revisión detenida de sus obras.

La pérdida paulatina de la soberanía nacional, traspasada a entes supranacionales, no todos electos, ha causado estragos tanto en la capacidad gubernamental para dirigir el futuro de la nación (toma de decisiones), como en la posible respuesta colectiva (presión popular). Maniatados los Gobiernos, la impotencia de la contestación se hace palpable. Nuestra experiencia (y nuestra capacidad, por tanto, para combatir la injusticia) mutará en mercancía intercambiable ya que -sostiene J. Rifkin- en el capitalismo sin producción la mano de obra -tal cual la conocemos- será residual en unas décadas (La era el acceso, Paidós, 2000).

Las naciones soberanas (aunque formen, en el mundo global, entidades supranacionales) son aquellas cuya soberanía popular está viva y reconstruye, con el control sobre las instituciones, su identidad política. Solo una multitud creativa y espontánea, libre, puede formular, dotándose de instituciones fuertes pero flexibles, una verdadera teoría democrática del poder que incluya, necesariamente, una teoría de la subversión. Spinoza marcó los límites con dramática precisión en su Tratado Político, Cap.4, 6: "No cabe duda que los contratos o leyes, por los que la multitud transfiere su derecho a un Consejo o a un hombre, deben ser violados, cuando el bien común así lo exige".

Cuando el Gobierno da la espalada a la ciudadanía, a las clases más desfavorecidas, es lícito romper los acuerdos de cesión del poder. Las elecciones (generales o autonómicas, en nuestro caso) son el instante de expresión de la soberanía, argumentarán los partidarios del sistema de partidos y de la democracia de mercado. Sabido es que el hastío que siente el cuerpo social hacia las formas políticas tradicionales hace de este "momento democrático" una rutina más dentro del sistema político. Baste citar, en el caso español, la injusticia de ley electoral en vigor para demostrar cómo la soberanía se expresa en un marco de "libertad vigilada", o la importante abstención en las elecciones de EE UU (42,63% en las últimas presidenciales, 2008, pese alefecto Obama).

Resulta paradójico contemplar, en la actualidad, la frustración emocional que conlleva en la ciudadanía, esencialmente en los países de Europa del Sur, después de veinte años de frenético consumo, la imposibilidad material de acceso a los bienes y cómo el descrédito de la política (como actividad pública) y de los partidos políticos y sindicatos (vehículos de esa actividad) puede estar asociada con esa frustración. La pérdida de derechos adquiridos, la precariedad laboral y la reducción drástica de elementos claros de armonización pública parecen, en sociedades anestesiadas por los medios de comunicación, elementos menos graves que la imposibilidad material de consumir. Nadie fija la mirada en los dirigentes en tiempos de (falsa y aparente) bonanza. Crisis e inestabilidad política han sido, a lo largo de la historia, basta repasar el siglo XX, claros antecedentes de soluciones caudillistas o dictatoriales. "Por lo demás, aquella sociedad, cuya paz depende de la inercia de unos súbditos que se comportan como ganado, porque sólo saben actuar como esclavos, merece más bien el nombre de soledad que de sociedad", recuerda Spinoza, mediados del siglo XVII, enfurecido ante las diferentes formas de apatía social y política, en su Tratado Político, cap. V, 4.

Una vuelta a una especie de "estado de naturaleza", al que el neoliberalismo quiere arrastrar a las sociedades modernas, es el nuevo campo de batalla, el sorprendente espacio de acción donde los cantos de sirena de la plural subjetividad desaparecen y la identidad, la pertenencia a un sujeto histórico determinado (hoy múltiple), debe adquirir, renovada, la dimensión de discurso político. Sólo en la Historia, entendida como narración de la experiencia y acción, puede la ciudadanía recuperar su ser, su potencia soberana. Y es en esta reconstrucción de las relaciones afectivas entre mujeres y hombres libres e iguales, entendidas como relaciones políticas, al decir de Spinoza, donde se encuentra el tejido social-emocional -armazón de la soberanía popular- desaparecido bajo la jerarquía de valores (y trampas) del capitalismo. "De una sociedad cuyos súbditos no empuñan las armas, porque son presa del terror, no cabe decir que goce de paz, sino más bien que no está en guerra" ( Tratado Político, cap.V, 4). Spinoza, pese a sus sucesivas derrotas (sufrió un intento de asesinato, fue expulsado de la Sinagoga por ateo, sus libros fueron prohibidos), insistía en la cohesión como único antídoto contra la molicie. "No son las armas las que vencen los ánimos, sino el amor y la generosidad".

Este holandés de lejano origen ibérico, cuyas ideas parecen escritas para esta crisis, destaca por materialista frente a propuestas religiosas o místicas; por radical, frente a la tibieza del cálculo del consenso y por revolucionario, puesto que plantea una formulación de la multitud, la comunidad consciente, como soberanía vigilante. De ahí su importancia, teórica y práctica, para devolver, en tiempos de secuestro, la democracia a la ciudadanía.

Fuente: http://www.eldiario.es/zonacritica/Spinoza-necesidad-colectivo_6_65853427.html