Fuente: http://www.swissinfo.ch/spa/socied /Brigadistas_suizos_en_la_memoria.html?cid=33894648
Neumarkt 5 es una dirección emblemática del centro histórico de
Zúrich. Esta casa, que goza del estatus de patrimonio nacional, está
llena de historia Allí nacieron las primeras cofradías
profesionales de la Edad Media y siglos más tarde, el venerable edificio
fue testigo de innumerables luchas obreras. Sus paredes albergaron a
huéspedes ilustres como Lenin y Trotsky, entre otros.Pero desde
este fin de semana, la casona tiene un interés particular para España.
Sus muros se han convertido en un homenaje a los 800 voluntarios suizos
que participaron en la Guerra Civil entre 1936 y 1939. En un
acto al que asistieron numerosas personalidades de la vida política y
social zuriquesa, se desveló una placa en memoria de estos 800 hombres y
mujeres, de los cuales 200 perdieron sus vidas luchando por la
democracia en tierras españolas.
Cuando en 1936 las tropas franquistas, apoyadas por las dictaduras
fascistas de Hitler y Mussolini, se alzaron contra el legítimo Gobierno
de la República, los suizos no se quedaron indiferentes. Muchos
partieron a integrarse en el Batallón Chapayev, en el que lucharon
integrados en una tropa que incluía hasta 21 nacionalidades. Al mismo
tiempo, en la retaguardia, desde Suiza se tejían mantas y se recolectaba
ropa para ayudar a la lejana España.
Nació entonces el
movimiento de voluntarios que hoy son celebrados por esta “cultura de la
solidaridad internacional”, explica a swissinfo.ch el diseñador y
grafista suizo Bruno Kammerer.
Este viejo amigo de España es el
autor de la placa de 42 x 42 centímetros que honra la memoria de sus
compatriotas que lucharon hace más de 70 años por la libertad en España.
Realizada
en aluminio e implantaciones cerámicas con los colores de la bandera
republicana (rojo, amarillo, morado), el texto recuerda (ver anexo) a
los 800 suizos de las Brigadas Internacionales.
“Esos hombres y
mujeres nos dejaron una herencia de solidaridad a las generaciones que
vinimos después”, matiza el viejo militante de izquierdas.
“Aquí
no se trata de un homenaje nostálgico mirando hacia el pasado, sino
hacia el futuro. Un recordatorio de la necesidad de luchar ante la
presente subida del neofascismo económico”.
Entre otras
personalidades, se acercaron hasta la calle Neumarkt 5 los políticos del
Partido Radical Democrático, Martin Vollenwyder y Markus Hutter,
empresario y diputado nacional, hijo de uno de los voluntarios suizos en
la Guerra Civil. Se leyeron textos escritos para la ocasión
por los ex ministros socialistas suizos, Otto Stich y Ruth Dreifuss. La
antigua titular del Interior advirtió que “las luchas obreras no son
cosa del pasado, sino que siguen presentes en nuestro tiempo de crisis
global”.
A lo largo del fin de semana se sucedieron igualmente
encuentros y debates públicos sobre los combatientes suizos, en
presencia de personalidades como el editor del diario Tages Anzeiger” Res Strehle, del socialista Paul Rechsteiner o el historiador Ralph Hug, de la Asociación de Voluntarios.
La lucha es hoy
¿Qué llevó a Bruno Kammerer a crear la placa conmemorativa del evento?
“Pues porque yo me he criado entre las piernas de esos voluntarios en
la casona de Neumarkt 5”, responde.
De hecho, el grafista
explica que desde niño pasó mucho tiempo con los veteranos, a los que
llegó a conocer muy bien y a llamar “mis tíos”. Un raro privilegio que
le llevó a acompañar hasta sus últimos momentos a muchos de ellos.
“Personalmente, he estado presente en el entierro de 8 de ellos”.
En
cuanto a su obra, Kammerer explica que el diseño “está profundamente
entroncado en las tradiciones españolas”, y tiene “ecos de la obra de
Gaudí”. El artista suizo mantiene fuertes lazos con España, en general, y
Galicia, en particular, y se expresa en un castellano impecable.
Sobre
su compromiso con la causa de los voluntarios dice: “Para mí, en toda
la historia de la humanidad hubo un solo momento en el que realmente se
puso en práctica la solidaridad internacional. El pueblo español y los
voluntarios llegados de medio mundo demostraron que la cultura de la
solidaridad es posible. Pero luego nunca más se repitió algo igual. Creo
que de esta época debemos aprender a aplicar la lucha solidaria en
nuestro tiempo”.
¿Cree Kammerer que hay parecidos entre la de
1936 y la España de hoy? “Sin duda, pues lo que ocurrió en los años 30
comenzó con síntomas muy similares a lo que vemos hoy. Y si no me cree,
basta con mirar lo que ocurre hoy en Grecia o Hungría. Europa vuelve
atrás”.