viernes, 14 de septiembre de 2012

El Valle de la Muerte, lugar más caluroso del mundo


  Un grupo de expertos de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha llegado a la conclusión de que el récord histórico de calor mantenido durante exactamente 90 años por El Azizia (Libia) no es válido debido a un error en el registro de la temperatura. El anuncio es el fruto de una investigación plagada de peligros realizada durante la revolución libia de 2011. El lugar más cálido del mundo es ahora, oficialmente, el Parque Nacional del Valle de la Muerte de California (Estados Unidos de América), lo cual constituye un título tan simbólico para los meteorólogos como lo es el monte Everest para los geógrafos.
Durante 2010 y 2011 un grupo de expertos internacional especial de la Comisión de Climatología de la OMM llevó a cabo una investigación a fondo del récord mundial de larga data de una temperatura extrema, de 58 ºC (136,4 ºF), a menudo citada por numerosas fuentes como la temperatura en superficie más alta del planeta y que se registró en El Azizia, aproximadamente a 40 kilómetros al sur-suroeste de Trípoli el 13 de septiembre de 1922. La investigación, que contó con el apoyo del Centro meteorológico nacional de Libia, se llevó a cabo para el Archivo mundial de fenómenos meteorológicos y climáticos extremos de la Comisión de Climatología de la OMM. Este Archivo es el registro oficial de récords mundiales de fenómenos meteorológicos y climáticos extremos comprobados de la Organización.
El comité de investigación, compuesto por expertos climáticos de Libia, Italia, España, Egipto, Francia, Marruecos, Argentina, Estados Unidos de América y Reino Unido, estableció que cinco factores habían sido los causantes de que se estableciese el récord de temperatura extrema de El Azizia en 1922, a saber: a) instrumentos problemáticos, b) un observador probablemente carente de experiencia, c) un sitio de observación emplazado en material de tipo asfalto, que no era representativo del suelo local del desierto, d) escasa correspondencia de las temperaturas extremas con las de otras localidades cercanas y e) escasa correspondencia con las temperaturas que se registraron posteriormente en el sitio.
El comité de evaluación de la OMM llegó a la conclusión de que la hipótesis más convincente con respecto al récord de 1922 era que un observador novato e inexperimentado, sin formación en el uso de un instrumento inadecuado, cuyas lecturas podían interpretarse erróneamente con facilidad, no registró debidamente la observación y, por consiguiente, se equivocó en aproximadamente siete grados Celsius.
Sobre la base de estas conclusiones, la temperatura extrema de 58 ºC medida en El Azizia en 1922 quedó invalidada en el Archivo mundial de fenómenos meteorológicos y climáticos extremos de la Comisión de Climatología de la OMM.

“Esta investigación demuestra que, gracias a las continuas mejoras en meteorología y climatología, ahora los expertos climáticos pueden volver a analizar los registros meteorológicos del pasado de forma mucho más detallada que nunca. El resultado final es un conjunto de datos climáticos aún mejor que los anteriores para el análisis de cuestiones importantes mundiales y regionales relacionadas con la variabilidad del clima y el cambio climático”, dijo el señor Randall Cerveny, ponente sobre los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos de la OMM.
En consecuencia, la conclusión de la evaluación realizada por la OMM fue que la temperatura oficial en superficie más alta fue la de 56,7 °C (134 °F), registrada el 10 de julio de 1913 en el rancho Greenland (Valle de la Muerte) en California (Estados Unidos). Puede consultarse información completa sobre la evaluación en el número en línea del Boletín de la Sociedad Meteorológica Americana.
En el Archivo de fenómenos meteorológicos y climáticos extremos de la OMM figura una lista completa de esos fenómenos. Entre ellos cabe citar las temperaturas mundiales más altas y más bajas, récords de precipitación, el pedrisco más pesado, el período de sequía más prolongado, la máxima ráfaga de viento y los fenómenos meteorológicos y climáticos extremos de los hemisferios.


Un punk, una prostituta y una hazaña por amor en las calles de Berlín

 Fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/escenarios/cine/Un-punk-una-prostituta-y-una-hazana-por-amor_0_772722999.html


Felicidad o suerte. Así puede traducirse al español la palabra alemana Glück, y así tituló Doris Dörrie su película más reciente, que incluye inusuales escenas de violencia para una cineasta reconocida por las referencias a la filosofía budista de sus filmes. Este cuenta la historia de Irina, una inmigrante ilegal que perdió todo en la Guerra de los Balcanes y sobrevive prostituyéndose en las calles de Berlín. Allí conoce a Kalle, un joven punk sin hogar. A pesar de las sospechas mutuas –parte de la vida en la calle–, se enamoran e intentan construir una vida juntos. Se mudan al pequeño departamento que Irina usa para atender a sus clientes, mientras Kalle intenta encontrar un trabajo. Hasta que uno de los clientes muere en la casa de Irina y ella huye por pánico. Cuando Kalle regresa y encuentra el cuerpo, decide que hará lo que sea necesario para defender la felicidad que ha encontrado. Incluso un acto extremo.

 Durante la presentación del filme en la Berlinale, en febrero último, la directora aseguró: “Aunque es una historia increíble, está basada en un hecho que sucedió en Berlín. Siempre lo que más me intrigó es la pregunta que plantea la historia: ¿Cuánta felicidad han vivido juntos los protagonistas como para llevarlo a él a cometer un acto tan enorme y una hazaña tan increíble por su amor?”.

-¿Por qué cree que Kalle está dispuesto a todo con tal de conservar su relación con Irina?
-Kalle vive en la calle. Es un punk que no cree en el amor y menos en que realmente alguien pueda quererlo a él. Tuvo una relación muy traumática con sus padres. Irina es la primera persona que lo acepta y lo ama, así que para él esa relación se convierte en lo más sagrado.

-¿Cómo fue la experiencia de haber sido dirigido por Doris Dörrie?
-Trabajar con Doris fue genial, ella tiene una manera de filmar que no es muy usual en el medio. El set estuvo compuesto por la cámara, muy pocas luces artificiales, los actores y ella. Esto permitió una realización más rápida y dejó más tiempo para trabajar en las escenas. Doris nos daba libertad y escuchaba nuestras sugerencias sobre algunas escenas. Es una persona muy divertida y muy simpática. Como decimos los actores, es una de nosotros.

-¿Cree que la crisis económica que vive Europa repercute en los extranjeros y los que no viven dentro del sistema?
-No veo más discriminación por la crisis económica. Berlín es una ciudad bastante tolerante y tanto la gente que vive en la calle como los inmigrantes ilegales son parte de la imagen de la ciudad. Por supuesto, siempre hay gente que les dice que vayan a conseguir un trabajo, pero generalmente no sucede. Creo que la crisis económica trajo mayor comprensión y que ahora la gente entiende cómo una persona puede terminar viviendo en la calle. Hoy, en Alemania se ven personas que tienen trabajo pero comen de la basura, porque su sueldo sólo les alcanza para pagar el alquiler. La crisis logró que todos sientan que eso les puede suceder a ellos o a sus hijos.
 
-Los protagonistas de “Felicidad” están dispuestos a todo para defender su relación, su amor. ¿Se identifica con ellos?

-Sí, haría todo lo que fuera necesario por mantener a mi mujer y a mi familia. En una situación similar a la historia, quizás no hubiera actuado exactamente de la misma manera, pero entiendo por qué el protagonista actúo así.
 
-¿Cómo fue crecer en Braunfels, una zona rural de Alemania?

-Disfruté mucho mi niñez, ya que crecí rodeado de un bosque, un castillo y granjas. Aunque nunca aprendí a montar, a pesar de que me crié entre caballos. Es algo que tengo pendiente. Después, en la adolescencia, la pequeña ciudad ya dejó de ser tan divertida.
 
-¿Qué lo llevó a la actuación?

-A los 16 años fui a visitar a mi hermana que vivía en Colonia y trabajaba en un estudio de televisión. Allí se grababan series que todavía no habían sido emitidas, y a pesar de eso siempre en la puerta había seguidores esperando a los actores. Una tarde a la salida del estudio, un grupo de fans me pidió un autógrafo… ¡aunque yo era un desconocido! La gente de la producción observó la escena y me pidió que hiciera un casting. Me fue bien pero en ese momento me negué a empezar a trabajar en la tele porque tenía que regresar a Braunfels para terminar el colegio. A los 18 años sí me mudé a Colonia y comencé a estudiar actuación. Y a actuar.
 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

El color más intenso de la naturaleza

Pollia condensataes
Fuente: http://www.agenciasinc.es/imagenes/inicio/%28imagen%29/101477

En los bosques de Etiopía, Mozambique, Tanzania y otros países africanos vive una diminuta planta Pollia condensata de frutos duros y de apariencia metálica, utilizados con fines decorativos por su color azulado que brilla durante años e incluso décadas tras ser recogidos.
Para entender cómo la planta produce este color tan persistente, un equipo de la Universidad de Cambridge (Reino Unido) y del Museo Smithsonian de Historia Natural (EE UU) la ha analizado a nivel celular. Los resultados, publicados esta semana en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), demuestran que Pollia condensata produce el color a través de una coloración estructural –conocida hasta ahora únicamente en animales–, y no a través de pigmentos como lo hace la gran mayoría de colores.
Según los investigadores, el color del tejido del fruto es más intenso que cualquier otro tejido biológico. Si se compara con un espejo de plata, el color del fruto refleja el 30% de luz, lo que lo hace aún más intenso que el de las alas de la mariposa Morpho rhetenor. Además, como su color está construido dentro de una estructura, y no depende de los pigmentos que se degradan con el tiempo, su intensidad es más duradera.

Ricardo Reis


Toda visao da crença se acompanha,
         Toda crença da acçao; e a acçao se perde,
  Água em água entre tudo.
Conhece-te, se podes. Se nao podes
Conhece que nao podes. Saber sabe.
Sê teu. Nao dês nem ´speres.


 

martes, 11 de septiembre de 2012

Cuando The Independent presentaba a Bin Laden como un héroe

Fuente: http://yometiroalmonte.blogspot.com.es/2012/09/cuando-independent-presentaba-bin-laden.html

Hoy es el décimo primer aniversario del 11S. Al margen de los cientos de teorías que han circulado por la Red desde entonces, de lo que nadie duda a estas alturas es del trabajo que el terrorista más buscado de todos los tiempos hizo para los EEUU cuando andaban en su enfrentamiento con la URSS.

Esto es lo que decía el periódico inglés allá por los 90...
 "Guerrero antisoviético pone a su ejército en el camino de la paz"

EE.UU. supo de masacre soviética a polacos en la 2da Guerra Mundial


Documentos recientemente difundidos por los archivos nacionales de EE.UU. muestran que el gobierno de ese país supo de la masacre soviética en 1940 a prisioneros de guerra polacos por parte de la policía secreta de Stalin.
Los documentos muestran que prisioneros de guerra estadounidenses en cautiverio alemán enviaron mensajes codificados en 1943 en el que señalaban que las fuerzas soviéticas fueron responsables de la muerte, en el bosque de Katyn, de 22.000 oficiales, líderes civiles e intelectuales polacos después de la invasión soviética a Polonia en septiembre de 1939.
La información de los asesinatos fue, al parecer, suprimida ya que el presidente Franklin Delano Roosevelt no quería despertar la ira de Josef Stalin, un aliado con quien los estadounidenses contaban para derrotar a Alemania y Japón en la Segunda Guerra Mundial.
Rusia admitió su responsabilidad por las muertes en 1990.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Elegido por aclamación

Sí, fue un malentendido.
                                  Gritaron: ¡a las urnas!
y él entendió:¡a las armas! -dijo luego.
Era pundonoroso y mató mucho.
Con pistolas, con rifles, con decretos.

Cuando envainó la espada dijo, dice:
La democracia es lo perfecto.
El público aplaudió. Sólo callaron,
impasibles, los muertos.

El deseo popular será cumplido.
A partir de esta hora soy -silencio-
el Jefe, si queréis. Los disconformes
que levanten el dedo.

Inmóvil mayoría de cadáveres
le dio el mando total del cementerio



martes, 4 de septiembre de 2012

Un estornudo de felicidad


Fuente: http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/filosofia/Un-estornudo-de-felicidad_0_766123390.html

Reírse parece que es bueno. La gente disfruta de los momentos en que se ríe. Por eso va a reuniones con amigos donde sabe que puede llegar a reírse, mira televisión, escucha radio o paga una entrada para ver a un tipo que lo hace reír. Si hacer reír es una profesión en este sistema, queda demostrado que reírse, si no es una necesidad, es al menos un producto al que se puede acceder. Y que quien quiera puede pagar por tenerlo. Es algo que podría decirse de la comida, de la medicina o del sexo. Esa risa puede conseguirse como quien compra un pancho.
También puede lograrse observando y encontrar humor en lo que uno ve a diario o lo rodea. Sin embargo, no todos nos reímos de lo mismo.
Por lo cual tenemos que descartar cualquier intento de objetivar la risa. Sólo la podemos ver como la culminación de un proceso de miles de variables (circunstancia, oportunidad, educación, cultura, etcétera) que en determinado momento se alinean de tal forma que nos provocan ese estornudo de felicidad momentánea, ese espasmo que gozamos porque nos coloca en un momento de locura y sinrazón, pequeño pero categórico, que nos anula por un segundo de lo que somos, de quienes somos. Nos deja fuera de preocupaciones, de obligaciones, de responsabilidades. Morimos por un instante. Como un orgasmo. Luego vendrán los detalles. Podemos contener más o menos la risa. Podemos reprimirla. O podemos sentirnos tentados de reírnos. La tentación de la risa aparece cuando la risa por el lugar donde se está o frente a quien se está, no corresponde soltarla. Entonces más seductora se hace, y más irresistible, al tiempo que en la acción de reprimirla, la hacemos más fuerte. Algo de pecado debe tener.
La risa no tiene ética ni moral. Es una herramienta con la cual se puede ejercer ambas. O al revés, perderlas o ser acusados por otros de no tenerlas. Como un auto o un medicamento, la risa puede ser una herramienta de disfrute o puede hacer daño. Los niños, antes de terminar de afirmar sus estructuras éticas o morales, suelen ser muy crueles con su risa. Los psicópatas también, obvio. La risa puede degradar a alguien cuando se propone reírse de ese alguien. Pero si esa degradación no lo atormenta, el soportar la risa de los otros, es también una muestra de fortaleza.
Y es que la risa es un síntoma más de quiénes somos. No suele hacerse, pero podría dividirse a la gente según de lo que se ríe. La risa es siempre legítima para quien la ejerce, pero la legitimización puede ser cuestionada por otro. Obviamente a partir de que no se ríe de lo mismo. O se ríe, pero luego tiene culpa.
Cómo cuestionar entonces un hecho entre intelectual y orgánico, que es en sí una descarga (aunque grosera y escatológica, la frase “me cagué de risa” es muy gráfica al respecto). Qué se va en esa descarga, qué soltamos en la risa, es algo que no nos detenemos mucho a pensar.
Pero la risa, por ser indominable e involuntaria, se muestra como auténtica. Por eso una risa voluntaria, determinada, es una risa falsa.
Como persona que conoce algunos mecanismos de cómo lograrla, puedo asegurar que no existen fórmulas infalibles. Al menos infalibles con todos. Porque el humor depende de quién lo recibe, de la circunstancia en que está, si está nervioso, triste, despierto o con sueño, sobrio o drogado. Hay cierto sometimiento del que se ríe sobre el que lo hace reír o lo que lo hace reír. Una persona se suelta a que algo o alguien lo lleve a abandonarse a emitir una serie de sonidos balbuceantes y a veces ridículos, cercanos a veces al llanto y a veces al catarro. Una expresión básica y deforme que se pelea con las palabras y que a veces las impide y hasta las anula.
Aparece entonces un poder, mínimo o pequeño, del que hace reír. Un poder sobre aquellos a los que hace reír. Los puede manipular, hacerse querer, por ellos; los somete a veces a escuchar y a darle forma a lo que no se animan a pensar o a aquello de lo que no terminan de animarse a burlarse. Pero aparece otro poder cuando reímos. Nos pone sobre la circunstancia que vivimos. Lo que nos rodea pierde gravedad y nuestra risa es más importante.
La risa no es crítica. El humor tampoco. Si hay una crítica en el humor, es una crítica que viene envuelta o contrabandeada con el humor. El humor y la risa son componentes que pueden hacer más efectiva esa crítica, porque la plantan al mismo tiempo que degradan lo criticado. En nuestra risa, adquirimos esa crítica y le perdemos respeto y miedo a lo criticado. Pero por ser la risa a veces un analgésico, la risa y el humor pueden ser funcionales a lo que criticamos. Nos podemos reír de la muerte. Pero eso no quiere decir que la hemos vencido aunque por un momento le perdemos el respeto o el miedo, que a veces se parecen mucho. Creo entonces que la risa es una interesante evasión. Que es salirse por un momento de quiénes somos y ver que no estamos congelados en una situación. Que podemos ser otros. Nos evadimos de quiénes somos un instante. Nos tomamos distancia. Qué hacemos después, depende de cada uno.
En mi vida el humor ha significado aprender a ejercerlo, quizá como defensa. De niño y adolescente me descubrí causando gracia con algunas cosas, lo que me daba, creo, un lugar dentro de los grupos. Fatalmente me defendí con humor en muchas situaciones. Sé a veces cómo provocarlo. Pero no sé muy bien de qué se trata en el fondo. Soy más perro que veterinario. Pero me animaría a decir que ese estado de risa puede ser un lugar extraño. Más cercano a una excitada inconciencia que a algo como la felicidad.

Estudiantes y sindicatos boicotean el acto inaugural de la UAM

https://twitter.com/pilaralvarezm/status/242534322312208384/photo/1

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@Danips
  Careto del Director General de Universidades de la CAM al ser abucheado en la UAM
Fuente:http://yometiroalmonte.blogspot.com.es/2012/09/estudiantes-y-sindicatos-boicotean-el.html

lunes, 3 de septiembre de 2012

Grecia: un viaje al futuro


Fuente: http://www.huffingtonpost.es/2012/09/03/grecia-un-viaje-al-futuro_n_1851232.html?utm_hp_ref=spain#slide=1463632

La última vez que estuve en Grecia fue durante 11M.
Quedaban pocos meses para las olimpiadas y el gran problema del país parecía ser si les daría tiempo a acabar las instalaciones olímpicas, y el mayor dilema ético, si había que exterminar a los canes que poblaban Atenas para dar buena imagen fuera o si debían seguir libres y alimentados por los vecinos. Hoy, ocho años -dos olimpiadas- después conocemos el nombre propio de esos perros porque han protagonizado telediarios, y las ranas pueblan las piscinas olímpicas abandonadas.
Llegué gracias al dinero europeo que entonces se empleaba en que los chavales de los países miembros se entretuvieran. Tras un par de meses, volví con la idea de un país que me pareció idéntico al mío, solo que con hombres más guapos, gente joven mejor educada, unos años por delante para ponerse a nuestro nivel económico, un gran orgullo de su legado histórico y un cierta tendencia al chanchullo más descarada incluso que en España.
Atenas era ya entonces una ciudad desastrosa, llena de socavones, con quioscos llenos de porno, construcciones inenearrables y en la que mejor no cruzar por la Plaza Omonia. Pero los souvlakis de un euro sabían a gloria, porque aunque fueran la comida más barata y comieras demasiados, se devoraban mirando a la Acrópolis, que vigilaba que todo siguiera rumbo a mejor.


Ocho años después, Grecia conoce el hambre y España pelea por no ser la nueva Grecia.
Este agosto he vuelto con la visión incompleta del turista, acompañada de alguien capaz de retratar lo que está pasando. Días después, al escribir estas líneas, queda la inquietud de que haya sido un viaje al futuro -y a lo que hay después del futuro-.
Para el viajero casi todo parece igual, porque la Acrópolis, Olympia o las islas siguen ahí y la belleza del verde, el azul y la piedra distraen de la mirada de la gente, que es ahora más sombría. En Atenas, donde más se notan los problemas, al caos anterior se han unido ahora los sin hogar de los que hablan los periódicos, los niños rumanos vendiendo mecheros a los turistas o tocando un acordeón en miniatura, las tiendas desiertas, las calles y los edificios que ya parecían a punto de caerse hace ocho años peor que nunca y llenos de carteles, las pintadas contra Merkell.
Al salir corriendo de la axfisiante capital de la crisis rumbo a Delfos o Meteora, se disfrutan los impresionantes paisajes griegos mientras se esquivan cadáveres de perros y gatos atropellados en las carreteras que nadie parece recoger. Más vale tener cuidado en ellas, porque si alguien te da un golpe no dejará parte al seguro. Ya nadie lo hace, explica la chica del alquiler de coches de la calle Amalia en un español sin acento con una humanidad nunca vista en este tipo de negocios. La clase media ya no está para cortesías.
Cada griego con el que hablo parece tener su teoría sobre la crisis, perfeccionada por cinco años de recesión, y desarrollada con un conocimiento de la situación social, política y económica europea que es más difícil ver en España. Uno se pregunta cuanto pagarán a esta joven por su trabajo, y después piensa que igual ni lo hacen desde hace meses, en esa agonía que supone consevar un puesto moribundo que empieza a verse con normalidad también en nuestro país. Las cifras: salario mínimo de 585 euros, 500 para los jóvenes, 25% de la población amenazada por la pobreza, desempleo del 23% y del 54,5% para los menores de 24, sueldos con una caída del 23% en el sector privado y del 37% en el público o las pensiones.
Cada uno parece tener también su drama, como Aristóteles, que tuvo que dejar su trabajo como artesano para alimentar turistas hambrientos en un fast food en Delfos, pero que trabaja sobre cada uno de los deliciosos souvlakis que prepara con un mimo y una seriedad conmovedoras.
Dice Stavroula, una farmacéutica en Trikala que habla inglés e italiano, que la gente lo lleva por dentro. Enseña una receta de ocho euros por la que ahora un paciente tendrá que pagar casi 80: las farmacias han tenido que dejar de adelantar el dinero de la subvención estatal porque llevan meses sin recibir un euro. Ahora le tocará explicárselo a los abuelos que vayan a su farmacia. No es que crea que España vaya a ser la siguiente en caer; cree que de Europa quizá solo se salve Alemania.

A las pocas horas de viaje uno se da cuenta de que el simple gesto de entregar el ticket tras una comida o una noche de hotel se ha convertido en un acto de patriotismo. Con un IVA al 23%, gran parte del sector turístico se ha pasado definitivamente al negro. Según un trabajo de campo de la SDOE, la unidad de crimen económico y financiero griega, uno de cada dos negocios en zona turística olvida dar los recibos, con un récord en Rethymno (Creta) del 84%. De nueve noches en alojamientos de todo tipo, solo conservo cuatro tickets. Me pregunto en qué grupo estaría yo en su situación, en ese círculo vicioso en el que si defraudas, ayudas a que todo se hunda, incluido tu mismo. Y si no lo haces, te hundes por la vía rápida.
A veces es el caso del pequeño emporio familiar construido en los buenos tiempos y situado en un pueblo de la Arcadia al que se llega por casualidad y en el que ofrecen hotel, cena en el restaurante de al lado y desayuno para dos por 50 euros siempre que no entregues ni el pasaporte. En otras ocasiones se trata de un pequeño hotel en el que quizá antes la recomendación en la Lonely Planet debía ser suficiente, pero donde ahora la dueña te explica que en invierno han tenido un 80% menos de trabajo, mientras hace como que apunta algo en un libro de registro y te precunta sin mucha convicción si quieres comprobante.
Todos cuentan que el escaso movimiento que se ve es fruto de agosto, que cada vez hay menos turismo griego y que los europeos flaquean. Los precios teóricos que los hoteles griegos cuelgan detrás de sus puertas siempre se pudieron negociar, pero ahora están por los suelos incluso en su mes dorado.
Mientras hacemos kilómetros bajo el sol, la sensación de que solo estamos paseando por la fina superficie de pista de hielo aumenta. Compro el Athens News, como si los periódicos pudieran explicar lo que les está pasando a los griegos y yo entenderlo con tan solo unos días de viaje. Me me entero de que Chíos ha ardido y que la falta de medios lo ha avivado, y me suena muy familiar. Leo la historia de las revueltas en Hydra con peleas entra los habitantes y la policía para impedir que se llevaran detenido a un vecino dueño de un restaurante por defraudar a Hacienda. O los problemas de racismo, con televisiones locales que lo animan, patrullas callejeras, ataques nazis contra inmigrantes, guetos en el centro de Atenas. Historias de suicidios, de yacimientos expoliados.
Entonces el viaje llega a la isla de Ikaria, una de las miles de islas griegas. No la más bonita, ni la más rica, ni la más pequeña o desconocida pero sí con un poco de todo eso y un carácter especial. Cuando dijimos el nombre de nuestro destino, la farmacéutica y la chica del alquiler suspiraron un poco y se les iluminó la cara.
A Ikaria parece que el estrés no ha llegado: el reloj está mal visto, la siesta es sagrada, la tasa de enfermedades crónicas es baja, todo el mundo saluda a todo el mundo, está llena de centenarios, se toman el trabajo de estar con los amigos muy en serio, la dieta es mediterránea y todo ello parece estar naturalmente relacionado. Incluso la leyenda que nos habían contado en la península resultó ser cierta: en el pueblo de Christos Raches, los comerciantes llevan con orgullo vivir no pendientes de los demás sino como les apetece a ellos… y nunca les suele apetecer madrugar ni abrir sus tiendas antes de las 8 de la noche.
Lejos de Atenas, Ikaria está acostumbrada a cuidar de si misma. "No, no os voy a alquilar una moto porque aquí conducimos como locos, las carreteras están fatal y el hospital más cercano está a dos horas", dicen al intentar repetir la jugada del alquiler del transporte en un comercio local. El mismo escepticismo al boom de los años anteriores parece protegerles ahora. Quien llega parece que ha viajado al pasado, un pasado paralelo donde mirar el móvil en lugar de al mar se evidencia estúpido. No soy tan inocente como para pensar que Ikaria es así, porque pasa que la idea de un viaje dice más sobre uno mismo que sobre el lugar visitado. Pero ojalá sea ese el futuro agazapado detrás del otro futuro.