sábado, 14 de noviembre de 2015

Charles Taylor: «Los musulmanes sienten un aumento del rechazo, y eso es exactamente lo que el Estado Islámico quiere que suceda»

 Charles Taylor para Jot Down (19)

(English version here)

Nos quedaríamos cortos presentando a Charles Taylor (Montreal, 1931) simplemente como filósofo. Y es que el pensador canadiense se ha movido como pez en el agua entre la historia, la filosofía, la política e incluso la psicología; y en todas ellas ha realizado aportaciones relevantes.

Taylor se declara defensor de la identidad propia del Quebec dentro de una convivencia entre naciones y en sus distintas obras sobre la modernidad o el secularismo demuestra ese talante conciliador mediante el que trata de tender puentes entre posiciones encontradas como la fe y la razón. Aprovechamos su visita al CCCB de Barcelona para hablar sobre la cuestión nacionalista, el papel de las religiones en la sociedad moderna, la concepción del yo o nuestra tendencia hacia el conflicto y la reconciliación.


Licenciado en Historia, doctor en Filosofía con una tesis sobre psicología de la conducta y profesor de Ciencia Política. ¿Cuándo tuvo una idea clara de lo que quería hacer en la vida?
Creo que estoy a punto de tenerla… [Risas]. No, sucedió como una serie de accidentes. Hice una licenciatura en Historia y entonces conseguí una beca en Oxford. Así que pensé en desviarme y hacer filosofía, política y economía. Pero quedé muy insatisfecho con la filosofía, así que quise seguir y hacer filosofía. Entonces yo estaba muy influido por Maurice Merleau-Ponty, un fenomenólogo francés que fue compañero de Sartre. Justo después de la guerra estuvieron juntos en la revista Temps Modernes. Y después riñeron por varios motivos. Pero creo que es uno de los filósofos trascendentales realmente importantes del siglo XX. Creó la filosofía fenomenológica mediante un estudio de la literatura científica. Por ejemplo, sobre el cerebro, para desarrollar una comprensión de lo que es la acción humana. Así que la fenomenología de la percepción es su especialidad. Lo leí cuando estuve en Oxford y quise dedicarme a ello. Así que hice algo «merleau-pontyano». Tuve una discusión sobre la explicación de la conducta, pero en relación con un campo concreto de la psicología conductista, que consideraba un callejón sin salida. Pero quería demostrar que era un callejón sin salida, así que escribí un libro «merleau-pontyano» y que se convirtió en mi tesis. Y desde entonces me interesé por la política, así que me uní a un departamento de ciencia política. Yo estaba en la frontera entre la filosofía y las ciencias humanas. Y eso me llevó a hacer un montón de cosas: a leer mucha ciencia política, una gran cantidad de antropología… y nunca perdí el interés en la historia [risas]. Poco a poco me situé en este espacio intermedio entre la filosofía, la ciencia y la historia.

Y en relación con la fenomenología, he leído que hubo un momento en que a usted le decepcionó la filosofía analítica y la convirtió en hermenéutica y fenomenología. ¿Por qué este cambio?
Porque no parecía que la filosofía analítica fuera capaz de hacer frente a un montón de preguntas que quería tratar. Preguntas como qué motiva a los seres humanos para actuar. O preguntas que tienen que ver con la ética, lo que es correcto, lo que es realmente importante en la vida. Y estos son temas que están conectados, ya que solo se puede entender por qué las personas hacen lo que hacen si se sabe lo que la gente piensa que es importante en la vida, lo que siente que es importante. Así que gran parte de la filosofía analítica me pareció muy encorsetada porque no era capaz de dar el salto hermenéutico. La hermenéutica es un intento de entender la vida humana agarrando los términos y entendimientos que tiene la gente y con los que vive su vida. Para ello el lenguaje nunca es exacto. Es siempre una aproximación, que trata de explicarlo. Y por eso puedes criticarlo y corregirlo, y criticarlo y corregirlo de nuevo. Nunca tendrás una descripción definitiva de la opinión ética de las personas, lo que creen que es hermoso. Y a menos que estés dispuesto a introducir eso en su filosofía te impides poder hablar de estos temas tan importantes. Así que puedes conseguir lo que parecerá una gran precisión si te limitas a las relaciones lógicas entre propuestas, que no comportan ningún problema. O consigues eso o no entenderás lo que quieres entender. Es exactamente lo que sentía acerca de la psicología del comportamiento. Obtienes lo que parece una metodología muy exacta y clara, pero no trata del tema real. Hay un chiste muy famoso sobre el borracho que está caminando bajo una farola y mirando al suelo, cuando alguien le pregunta: «¿Qué haces?». Y él dice: «Estoy buscando mis llaves. Se me han caído». «¿Dónde se te han caído?». «Por allí». «Y entonces, ¿qué estás haciendo aquí?». «Bueno, es que aquí hay luz» [Risas]. Así que si tienes algo muy claro pero es irrelevante para lo que realmente quieres, ¿por qué perder el tiempo?

En 1973, usted hizo un estudio introductorio a la filosofía de Hegel. ¿Es realmente el momento en que se interesó en la modernidad?
Sí, probablemente. Quizá en ese momento no lo sabía, pero probablemente en retrospectiva se ve de esta manera. En cierto modo sabía que quería hacer algo como filosofía entendida en los términos de la historia, en términos de la narrativa de su desarrollo. Y ese es el tipo de cosas que he escrito desde entonces: Fuentes del yo, Una edad secularizada… Y Hegel realmente intentó entender la vida humana en términos de su desarrollo a través de la historia. Así que sentí que tenía que ponerme a ello. Benedetto Croce, el filósofo italiano, tiene el gran libro Ciò che è vivo e ciò che è morto della filosofia di Hegel [Lo vivo y lo muerto de la filosofía de Hegel]. Si quieres hacer este tipo de cosas tienes que decidir lo que está vivo y lo que está muerto. Lo que es aceptable y lo que no lo es. Así que hice ese libro sobre Hegel y se convirtió —no es que yo lo pretendiera, sino todo lo contrario— en mi camino para hacer el mismo tipo de cosas.

Usted trata de tender puentes entre las corrientes enfrentadas. Según su experiencia de todos estos años, ¿cree que tenemos una tendencia mayor hacia el conflicto o hacia la reconciliación?
Creo que va y viene… Creo que podemos, y, ciertamente, algunas personas lo han hecho, aumentar la posibilidad de la reconciliación mediante una buena labor hermenéutica, comprendiendo las opciones de los demás: su opción religiosa, su opción cultural, su opción moral, etc. Pero al mismo tiempo, el mundo contemporáneo ha visto la exacerbación de la política. Y en cierto sentido, esta exacerbación parece ser, a corto plazo, difícil; porque la gente es móvil. La globalización pone mucho más en contacto a la gente, es mucho más consciente de cómo le afectan los acontecimientos externos. Así que hay una sensación de resentimiento en la parte menos desarrollada del mundo. Y eso se puede convertir en movilizaciones, que realmente son movilizaciones a la contra. La totalidad de este islamismo, en todas sus formas, es realmente una movilización a la contra. No del todo, pero gran parte viene de la rama wahabí del islam, la que ha sido dominante en Arabia Saudita. Y es muy cerrada y austera. Pero es totalmente intraislámica. Y es muy crítica con otros musulmanes. Pero ha sido, por decirlo así, vista con un prisma distinto para canalizar este resentimiento, particularmente en el mundo árabe, en contra de las grandes potencias, las potencias occidentales, Estados Unidos. Y es interesante que viniera precedido por ese resentimiento, porque primero se expresó en el nacionalismo árabe de Nasser, y los partidos eran partidos nacionalistas árabes; y tras su fracaso la dominante pasa a ser la tendencia islamista. Así que tenemos esta visión del islam tan cerrada y esta orientación muy salafista, y se convierten en la forma en que se movilizan en contra de lo que parece ser un enemigo externo muy desagradable. Y así se obtiene la fórmula para un conflicto creíble, un montón de gente en esa parte del mundo odia Occidente. Y la movilización al respecto es muy poderosa. Entonces, ¿qué haces? Bueno, pues nos lo tenemos que replantear. Lo único que puede acabar con eso es una mayor comprensión. Mientras Occidente no conozca la diversidad del islam, no sepa quiénes son sus aliados en el mundo islámico y tenga otra visión del islam, no podrá conectar con ellos. Mientras lo único que hagan sea condenar el islam lo único que consiguen es alimentar esa reacción. Es necesario conocer mucho mejor al otro para poder debilitarlo. Pero es difícil, porque cuando te atacan es más fácil decir: «De acuerdo, contraataquemos». Y la idea de «Calma, tal vez podemos socavar la voluntad del enemigo de atacarnos si nos aproximamos a la gente que puede hablar de una manera que haga que se desmotive» es mucho menos dramática y mucho menos atractiva.

¿El asunto va a ir a mejor o a peor?
Bueno, no puede empeorar. [Risas] Siempre decimos que no puede ir peor. Creo que hay alguna posibilidad de mejora. Creo que… bueno, si me los preguntas otro día quizá te diga que creo que va a ser peor…

Depende de los acontecimientos más recientes, ¿no?
Sí.

En Fuentes del yo, explora los orígenes del yo autónomo en la cultura occidental. ¿Qué opina de las recientes investigaciones en neurociencia con respecto al yo?
Bueno, no estoy necesariamente muy al día en estas investigaciones, pero creo que en cierta manera confirman que una visión puramente reduccionista en términos de solo patrones de disparo de neuronas no funcionará porque parece ser que las conexiones que se crean en el cerebro del adolescente pueden ser consideradas dependientes de los logros del joven. Así que, sencillamente, existe un elemento ahí donde el propósito envuelto es un factor absolutamente clave. Hay otros tipos de conexiones entre las partes del cerebro que la neurociencia ha descubierto que principalmente se ocupan de las emociones, otras partes que están relacionadas con la planificación y así sucesivamente. Pero estas conexiones solo nos dicen que hay una razón para pensar en esa importante relación que existe entre ellas pero no nos dicen la forma en que esas conexiones se crean y el propósito que tienen en el ser humano. Y creo que siempre va a existir esa falta de capacidad explicativa real. Necesitamos un conocimiento más sofisticado.....Continuar leyendo

Fuente:  http://www.jotdown.es/2015/07/charles-taylor-los-musulmanes-sienten-un-aumento-del-rechazo-y-eso-es-exactamente-lo-que-el-estado-islamico-quiere-que-suceda/

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