jueves, 30 de julio de 2015

José Ramón Alonso: «Ante argumentos antivacunas reaccionamos sacudiendo a sus defensores y no es el camino»

José Ramón Alonso para Jot Down 6
Fotografía: Jorge Quiñoa
 
Aprovechamos la presencia de José Ramón Alonso (Valladolid, 1962) en el Evento Jot Down ciencia 2015 para conversar con él sobre autismo, vacunas, el estado actual de la universidad o el papel de la divulgación científica en nuestra sociedad. José Ramón es doctor en Neurobiología por la Universidad de Salamanca (donde también es catedrático de Biología Celular), director general de Políticas Culturales en la Junta de Castilla y León y comisionado para la Lengua Española en la Junta de Castilla y León. Además ha escrito varios libros, mantiene un blog sobre divulgación científica y es colaborador habitual en páginas como Naukas, Autismo Diario o Jot Down

En tu blog has escrito un post bastante largo y exhaustivo en el que respondes a los principales argumentos antivacuna.
Este post surge a raíz de una discusión que tuve unas semanas atrás con parte de mi familia. En ese momento me di cuenta de que daba por supuesto toda una serie de conocimientos que me parecían tan evidentes y tan demostrados que me resultaba sorprendente que hubiera que explicarlos. Pero al contrario, es importantísimo hablar de ello, hacerlo con respeto y en buen tono y aclarar las numerosas dudas que tiene la gente en estos momentos sobre la vacunación. Hay que explicar que las vacunas son uno de los mejores inventos de la historia de la humanidad y que debemos vacunar a nuestros hijos. Probablemente no tendría que hacerlo un particular, pero como servidor público que me considero estoy encantado de hacerlo.

¿Qué te llevó a dedicarte a la ciencia, hubo algún momento en particular o surgió con el tiempo?
Mi vocación nace muy pronto. Mi familia materna es de médicos de pueblo desde hace varias generaciones y algunos de mis hermanos también eligieron estudiar medicina, pero yo quería ser biólogo, lo tenía claro. Leí de chaval una biografía de Santiago Ramón y Cajal que me impactó mucho y siempre supe que quería que ese fuese mi futuro.
En biología hay distintos caminos pero sabía que me gustaba el laboratorio. Tuve dudas entre cáncer y cerebro, que eran los dos temas que me apasionaban, pero llegó un catedrático nuevo que nos abrió las puertas al mundo de las neuronas y decidí que la neurociencia era lo mío.

Para los recién licenciados: ¿cómo llega alguien a convertirse en catedrático de Biología?
Debería hablar sobre cómo es ahora, que es lo que puede interesar a los lectores, pero quizá no ha cambiado tanto. Primero está el tema del expediente, hay que esforzarse por tener buenas notas en la carrera porque es clave para los primeros pasos, las primeras becas. Lo segundo es que tiene que ser vocacional, porque es una labor muy difícil de llevar si te lo tomas como si fuera un trabajo de oficina. Debes divertirte con el trabajo, usar tu creatividad, moverte y explorar. Y lo tercero es que tienes que saber lo que quieres, tienes que tener perspectiva y paciencia y esforzarte por hacer las cosas cada día un poco mejor para lograr tus objetivos. Supongo que es una mezcla de constancia, esfuerzo, buenos maestros y un poco de suerte.

En este país estamos en unos momento de depresión social en el que nos creemos que todo es un desastre, que no hay posibilidades y que todo está perdido, pero no es así. De hecho, el mundo es global y la calidad de la ciencia en España es perfectamente homologable con la de los países más desarrollados. Hay que pensar que vendrán tiempos mejores.

He vivido en Alemania y en Estados Unidos varios años y he trabajado periodos cortos en muchos países. Ahora puede ser un momento de apostar por la movilidad. Pienso que eso es parte de la ciencia, que es un ámbito de generosidad y de buena gente. Hay que ver la movilidad internacional no como un sacrificio sino como una oportunidad de conocer otra cultura, aprender otro idioma y disfrutar haciendo una ciencia excelente.

Por otro lado, me preocupa enormemente la situación de los jóvenes científicos españoles, no puede ser que les abandonemos, que no tengan un futuro. En un momento determinado tuve que irme porque aquí se me cerraron las puertas, pero pude volver. Este país no se puede permitir perder a una de las mejores generaciones que ha tenido jamás. No puede ser que esos que salen fuera no puedan tener jamás la posibilidad de regresar.

¿Es endogámica la universidad?
Es muy difícil ir por libre. De alguna manera necesitas un grupo que te apoye en determinadas cosas, pero esto pasa en todas partes. Esta semana he hecho dos cartas para antiguos alumnos, no son alumnos a los que les haya dirigido la tesis sino estudiantes con los que tenía buena relación y de los que guardo un buen recuerdo. Necesitas esa parte. Os pongo mi ejemplo: en el sistema de oposiciones que había en mi época mi jefe me dijo que el ejercicio que tenía que presentar debía tratar sobre plantas. «¡Llevo años trabajando en neuronas y me dices que haga el ejercicio sobre plantas!», le dije. Y él, que siempre ha sido más listo que yo, me contestó que sí porque estaba acostumbrado a trabajar en el área de los tejidos animales, pero de plantas solo sabía lo que había aprendido en las clases. Significaba forzarme a trabajar la otra mitad de la asignatura de Citología e Histología Vegetal y Animal. Habló con un compañero de su antiguo departamento que trabajaba con plantas para que yo fuese a hacer una estancia en aquel laboratorio y aprendiese más sobre células y tejidos vegetales. Eso completó mi formación y me hizo más competitivo, pero seguramente yo solo no hubiese llegado a esa conclusión ni hubiese podido formarme tan bien.

Respecto a la parte de la endogamia, lo malo es si estás promocionando a uno malo por delante de uno bueno. No soy nada futbolero, pero pongo un ejemplo que la gente entiende: imagínate que tienes a Messi ahí, en La Masía, un muchacho de dieciséis años, y nuestro sistema dice que no puede jugar en el Barcelona, que tiene que irse a jugar en el Real Madrid o en otro equipo. Los culés se subirían por las paredes, ¿por qué nos obliga a desprendernos de alguien que nos gusta, que va a mejorar, que ha mamado nuestros sistemas, que comparte nuestra cultura? Nuestro sistema universitario dice que hay que fomentar la movilidad, cosa que me parece bien, y que no puedes concursar en tu propia universidad salvo que estés tiempo fuera, al menos un año. ¿Qué ha hecho mucha gente? Irse un año fuera, pero a veces a la universidad de al lado. Respetamos la letra de la ley pero no su espíritu. Por otro lado es necesario que haya movilidad, es enriquecedora, es sana. Lo que quiero decir con todo este rollo es que las escuelas no son la mafia, que necesitamos fomentar la movilidad y no lo estamos haciendo.

Luego hay cosas que damos por supuestas. Tenemos muy clara la parte de investigación pero no tenemos tan clara la parte docente, que es como la hermana pobre. Las universidades son, ante todo, centros docentes. Lo que les da sentido es que hay estudiantes. Hay que valorar esa parte y trabajarla y cuidarla más, no dar por supuesto que cualquiera es capaz de dar clase perfectamente desde el día uno; eso no es verdad y no sucede en ningún sitio. Las buenas universidades tendrían que perseguir, cuidar y mimar a alguien que es un buen docente tanto como al que es un excelente investigador o al que hace muchas patentes y consigue mucha financiación para la universidad..........Continuar leyendo: http://www.jotdown.es/2015/07/jose-ramon-alonso-ante-argumentos-antivacunas-reaccionamos-sacudiendo-a-sus-defensores-y-no-es-el-camino/


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