viernes, 13 de febrero de 2015

Al Yazira: el día en que los saudíes vieron porno

Esta historia se remonta al 19 de Julio de 1997 y tiene lugar en Arabia Saudí. Era sábado el día entero, así que los saudíes hicieron las cosas rutinarias que suelen hacer un sábado cualquiera los habitantes de ese país, como hablar del tiempo (¡hace sol!) y ver la tele. A las cuatro de la tarde, el canal France International tenía previsto emitir a través del satélite Arabsat un documental sobre naturaleza. Teniendo en cuenta que, según informaba El País, “cada una de las emisiones es previamente visionada por una comisión especial que veta cualquier elemento potencialmente ofensivo para la moral islámica”, parecía una opción inofensiva y apta para toda la familia.

Pero en ese momento un fallo técnico de los operarios de Telediffusion de France provocó que la señal de CFI fuera sustituida por la de Canal+, que casualmente estaba retransmitiendo una película porno. Durante más de quince minutos, los saudíes que esperaban ver antílopes, pandas o simplemente sestear con la tele encendida pudieron disfrutar de un espectáculo de posturas y gemidos al que no estaban acostumbrados. El escándalo fue considerable. Las autoridades saudíes lo consideraron “un insulto a la moral islámica” y pese a las encarecidas disculpas del gobierno francés tomaron la drástica decisión de expulsar a CFI de la señal del satélite Arabsat, que retransmitía a una veintena de países árabes con un público potencial de más de treinta millones de espectadores. Esa señal que quedó libre pasó a ser adjudicada a un recién creado canal de noticias, propiedad del emir de Qatar y que aspiraba a convertirse en una especie de CNN árabe.

En los años posteriores Al Yazira iría adquiriendo un protagonismo creciente pero fue tras el 11-S y la retransmisión de los comunicados de Bin Laden cuando despegó y pasó a convertirse en un actor destacado de la escena mundial. Sus prácticas periodísticas irritaron tanto a la administración norteamericana que esta bombardeó por error dos veces las redacciones de la emisora: en Kabul, en noviembre de 2001, y en Bagdad, en abril de 2003. También organizaron una emisora de tendencia más proamericana, pero no lograron que su influencia dejara de aumentar.

Los críticos del canal le han reprochado desde entonces un deslizamiento desde el panarabismo laico y progresista inicial hacia un islamismo de corte radical, con programas como los del jeque Yusuf-al-Qaradawi, en los que lanza airadas proclamas antioccidentales y a favor de la felación como práctica compatible con el Islam. Pero ha sido este año 2011 cuando Al Yazira ha vuelto a estar en boca de todos (con perdón por la expresión, teniendo en cuenta la frase previa).

Su seguimiento de las revueltas de Túnez y Egipto fue, según diversos analistas, un elemento crucial en el desarrollo de éstas. En palabras de Philip Seib, profesor de periodismo de la Universidad de California del Sur y autor del libro The Al Jazeera Effect, “Al Yazira es al mismo tiempo mensajero y actor; ambos son inseparables en esta situación. Al brindar información a una audiencia masiva, Al Yazira entrega al público un flujo de noticias esencial para la movilización de un gran número de personas. Muy poca gente sale simplemente a la calle para protestar sin saber qué está pasando”. “Larga vida a Al Yazira” era el grito de los manifestantes egipcios en la plaza Tahrir que acabaron provocando la caída de Mubarak. Gadafi intentó utilizar la televisión estatal libia para bloquear la señal por satélite de Al Yazira. Quizás debió preguntar a los operarios de Telediffusion de France.

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